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23 OCTUBRE/MIERCOLES San Juan De Capistrano

Semana 29 del tiempo Ordinario
Testigos y testimonios de allá y de aquí + Vilmar José de Castro: Vilmar era un joven maestro rural, agente de pastoral y luchador por la causa de la tierra, en la diócesis de Jataí, departamento de Goiãs, en Brasil. Era miembro de la Comisión Pastoral de la Tierra, CPT. Integrante de la Escuela Bíblica Regional, hijo de pequeños propietarios. Representó a su diócesis en el 6º Encuentro Nacional de Comunidades Eclesiales de Base. En dicha reunión, durante la celebración de los mártires, invitaron a que se pusieran de pies quienes habían recibido amenazas de muerte. Vilmar estaba entre ellos. La denominada Unión Democrática Ruralista, UDR, el nuevo sindicato de latifundistas, lo tenía entre ojos. Callándolo querían callar la voz de la Iglesia que se ponía claramente a favor de los campesinos sin tierra, de los pequeños productores y de los trabajadores urbanos. Los terratenientes, que querían cada vez más tierras, sentían amenazados sus intereses económicos. El 23 de Octubre de 1986, Vilmar fue asesinado en Caçú, Goiás, Brasil, por la UDR (Unión Democrática Ruralista, organismo de los terratenientes). Tenía 27 años. Lo asesinaron mientras caminaba hacia la escuela rural donde educaba a niños y jóvenes. La policía lo encontró muerto muy temprano, recogió su cuerpo sin ordenar las pericias correspondientes e informó que se trataba de un accidente automovilístico. Ese informe fue desmentido después descartando totalmente el accidente por las heridas que presentaba. El cuerpo de Vilmar presentaba una mancha roja en el ojo izquierdo, una herida profunda en la cabeza y otras señales de muerte violenta. El obispo de Jataí, Dom Benedicto Coscia, exigió al Delegado Especial de Goiãs una investigación sobre la muerte del “maestro y catequista” Vilmar José de Castro, de manera que la justicia tuviera las pruebas concluyentes para actuar, ya que las amenazas recibidas por la víctima, como dijo el obispo: “nutren una convicción personal de que Vilmar fue deliberadamente asesinado”. Por todo lo anterior, para la Iglesia y para el pueblo en general era de público conocimiento la complicidad de la familia Teixeira, latifundista, en el asesinato de Vilmar y de otros líderes. El mismo día, un año atrás, había caído asesinado Nativo Natividades de Oliveira, presidente del Sindicato dos Trabajadores rurales, en Carmo de Rio Verde, diócesis de Goiãs Velho. Antífona El Señor es mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano; Tú me devuelves mi heredad. (Sal 15,5) Oración colecta Oh Dios, que suscitaste a San Juan de Capistrano para confortar a tu pueblo fiel en las

dificultades, concédenos siempre la seguridad d tu protección, y siempre la seguridad de tu protección, y conserva a tu iglesia constantemente en paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día litúrgico: Miércoles 29 del tiempo ordinario, año impar.
Primera lectura Romanos 6,12-18 Ofreceos a Dios como hombres que de la muerte han vuelto a la vida Hermanos: Que el pecado no siga dominando su cuerpo mortal, ni sean súbditos de los deseos del cuerpo. No pongan sus miembros al servicio del pecado, como instrumentos para la injusticia; ofrézcanse a Dios como hombres que de la muerte han vuelto a la vida, y pongan a su servicio sus miembros, como instrumentos para la justicia. Porque el pecado no nos dominará: ya no están bajo la Ley, sino bajo la gracia. Pues, ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! ¿No saben que, al ofrecerse a alguno como esclavos para obedecerle, los hacen esclavos de aquel a quien obedecen: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia? Pero, gracias a Dios, ustedes, que eran esclavos del pecado, han obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fueron entregados y, liberados del pecado, se han hecho esclavos de la justicia.
Palabra de Dios Te alabamos Señor

Salmo responsorial: 123 R/Nuestro auxilio es el nombre del Señor. + Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte / -que lo diga Israel-, / si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, / cuando nos asaltaban los hombres, / nos habrían tragado vivos: / tanto ardía su ira contra nosotros. R/ + Nos habrían arrollado las aguas, / llegándonos el torrente hasta el cuello; / nos habrían llegado hasta el cuello / las aguas espumantes. / Bendito sea el Señor, que no nos entregó / en presa a sus dientes. R/ + Hemos salvado la vida, como el pájaro / de la trampa del cazador; / la trampa se rompió, y escapamos. / Nuestro auxilio es el nombre del Señor, / que hizo el cielo y la tierra. R/

Día litúrgico: Miércoles 29 del tiempo ordinario.
EVANGELIO Lucas 12,39-48 Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre.” Pedro le preguntó: “Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Bienaventurado el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: “Mi amo tarda al llegar”, y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y deber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.”
Palabra del Señor. R/ Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión: Primera lectura: Hemos dicho que el pecado es todo aquello que daña la vida, que atente contra la libertad y la dignidad de las personas, aquello que no permita al ser humano ser feliz, pues ese es el plan de Dios: la felicidad. Cuando Pablo invita a que “el pecado no siga dominando su cuerpo mortal” y a “no ser súbditos de los deseos del cuerpo”, no está condenando las pasiones, el placer y todo lo corpóreo como algo pecaminoso, como durante tanto tiempo se interpretó. La maldad o la bondad del cuerpo, de las pasiones, de los placeres, así como de la razón, de la ciencia o de la fe, de todo, está en la manera como las empleemos para dañar la vida o para dignificarla y hacerla más bella. Pablo invita a que lo que somos y tenemos: cuerpo, mente, pasiones, razón, ciencia, conocimiento, ¡todo! Sea empleado para hacer crecer la vida, para nuestra propia realización y felicidad. En ese mundo romano con tan marcadas exclusiones y maltrato a la vida, se soportaban muchas injusticias; por eso Pablo invita de manera categórica: “No pongan sus miembros al servicio del pecado, como instrumentos para la injusticia; ofrézcanse a Dios como hombres que de la muerte han vuelto a la vida, y pongan a su servicio sus miembros, como instrumentos para la justicia”. Uno de los elementos que más han desviado la atención de nuestra fe y a veces hasta la ha pervertido es esa visión moralista y pecaminosa del cuerpo. Entonces cuando se habla de pecado mucha gente entiende todo lo relacionado a lo corpóreo a los placeres. Pero veamos que Pablo aquí habla del pecado relacionado con la injusticia. Y es que con la aparente pureza legal y ritual, con la insistencia a veces casi enfermiza de una castidad, virginidad o pureza sexual, se ha desviado la atención y se han tapado graves injusticias que se hacen ver como normales, como parte de un sistema social en cual no nos correspondería meternos porque a nosotros nos corresponde “lo espiritual”. Eso es un grave engaño. Sería muy bueno volver al sentido original del texto y preguntarnos si en algún momento le hemos hecho juego a la injustica que también hoy soporta nuestro mundo, nuestros pueblos, en nuestras

ciudades y a veces, incluso en el interior de nuestras familias y comunidades. Como personas nuevas renacidas en Cristo qué bueno tomar la decisión contundente de ponernos al servicio de todo lo que genere vida. Ojalá que en vez de ser servidores o cómplices de todo un sistema de justicia nos convirtamos en servidores y constructores de justicia y de paz. Evangelio: La lectura del Evangelio nos convoca a reflexionar sobre la actitud de estar en constante preparación ante la llegada del Hijo del Hombre. Muy probablemente, en tiempo de Jesús ocurría que la gente era víctima de los ladrones, quizás por falta de prevención. Jesús utiliza esa experiencia para dar una enseñanza a sus discípulos con respecto al carácter sorpresivo de la irrupción del Reino. Una segunda parábola, la del administrador, sirve de pretexto para ampliar las actitudes que han de caracterizar al discípulo de Jesús: la fidelidad, la prudencia, el cumplimiento y la confianza. La lectura advierte sobre las acciones que no sintonizan con las exigencias del seguimiento de Jesús, las cuales conllevan un juicio muy severo. – Ante el mensaje de la parábola que nos interpela en lo más profundo de nuestras vidas, reconocemos la abundancia de dones que el Señor nos ha regalado. Esos son los bienes que nos han sido confiados, por los cuales se nos exigirá un mayor resultado. ¿De qué manera estamos administrando los bienes que nos regaló el Señor, al interior de nuestras familias y de la sociedad? ¿Qué nos está pidiendo Dios hoy, en concreto, como respuesta agradecida a los bienes recibidos? (Evangelio: www.servicioskoinonia.org) Oración sobre las ofrendas: Dios Misericordioso, que, superado el hombre viejo, te dignaste crear en San Juan de Capistrano un hombre nuevo, a tu imagen, concédenos propicio, que renovados de la misma forma, te ofrezcamos, de manera agradable, este sacrificio de reconciliacion.Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Oración después de comunión Por la fuerza de este Sacramento te pedimos, Señor, que a ejemplo de San Juan de Capistrano, nos guíes siempre en tu amor, en tu amor; y que la obra buena que comenzaste en nosotros, la completes hasta el día de Cristo Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.