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Universidad San Francisco de Quito Composición II

José Eduardo Paredes Pineda 00110851

La sumisión de la eutanasia por los arquetipos sociales
La eutanasia debería tener apertura a la simple decisión de los implicados pero en su lugar se ve totalmente sometida por los arquetipos sociales. Estas razones constituyen un motivo primordial para considerar delimitar su enunciación y determinar ¿en qué medida es posible definir el término eutanasia para que sea moralmente justificada, independiente de las limitaciones de las concepciones teístas y legislativas? En torno a esta interrogante discerniremos acerca del predominio de las cuestiones sociales sobre el individuo mediante la exposición de un tema controversial, que nos lleva hasta el umbral de la vida. En la concepción más primitiva y simplificada de la eutanasia, se consideraría que el paciente “potencialmente apto” 1 para la aplicación de este proceso, en uso de sus plenas facultades mentales, estaría en la capacidad de terminar con su vida en un futuro próximo con la asistencia de un médico. En primer lugar, esto conlleva hacer una distinción entre discapacidad física o mental, con estados provocados por medicamentos. Por otra parte es fundamental constar con la asistencia de un médico para que se considere eutanasia y que el proceso sea llevado a cabo de una manera sistemática guiados por sus conocimientos. La eutanasia no depende únicamente de la voluntad del individuo implicado, sino de todo un sistema social que no puede controlar y lo tornan inmediatamente dependiente de sus procesos. Por una parte es supuesta la libertad del individuo de decidir sobre su cuerpo, que virtualmente ampara sus acciones. No obstante, la aceptación moral de la eutanasia no está dada por quienes están relacionados directamente en ella, sino por la moralidad societaria, determinada explícitamente por preceptos sociales, que es la única encargada de resistirse a su aplicación por sus principios colectivos sin considerar la individualidad del paciente. Basados en estas consideraciones, me permito determinar desde esta instancia que un elemento preponderante en la moral es la religión. Los argumentos troncales que la desaprueban desde el punto de vista moral son provenientes de esta fuente, tales como que
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Una definición precisa de la eutanasia se determinará más adelante lo que dará consideración a lo que se refiere por “potencialmente apto”.

Por una parte hay que considerar el derecho genuino y totalmente válido de un individuo. Ante estas dificultades la eutanasia se realiza extraoficialmente. en un estado de incapacidad física o mental. es moralmente aceptable optar por la asistencia de un especialista para efectuar un suicidio asistido. dentro de una institución médica. que en su terminología tiene algunas expresiones similares tales como: inviolabilidad. no pudieran denotar su requerimiento del proceso. p. en el caso que: 1) deteniendo su tratamiento provocaría su muerte a corto plazo con un dolor insoportable. el individuo no tiene derecho a disponer de su vida. Para establecer esta capacidad es primordial suponer que la “obligación recae en este caso en la sociedad como un todo. 2009. Desde el enfoque religioso y legal. lo que resulta más peligroso para el paciente por no contar con un ámbito de control.” (1993. indisponibilidad e inalienabilidad (…)” (Reinoso. 174) Es así que el paciente no puede disponer de su vida por su carácter “inalienable y de irrenunciable. a su requerimiento y en su interés. y la “concepción de la “sacralidad de la vida” humana.“el nacimiento y la muerte están en el designio de Dios” (Reinoso. 158). p. 174) Es así que solamente considerar que un tercero pueda disponer de ella. de poner fin a su vida en el momento que considere oportuno y/o necesario. p. dentro del uso de sus facultades y cumpliendo los aspectos detallados anteriormente.” (Reinoso. 2009. . basados sin más que en el consentimiento del individuo sería eventualmente ilícito. 1993. ésta excluye a los sujetos pasivos que. Resulta desalentador. Para elaborar una definición que pudiera ser moralmente justificada. p. 2) considerando que es posible y razonable que no esté dispuesto a quitarse la 2 Por terminal se entiende a una enfermedad incurable que representa peligro de muerte. “La vida indiscutiblemente constituye un valor fundamental o primario al que se supeditan los otros valores como son la libertad o la autonomía. tomaré como base a Martin Diego Farrell en su obra La ética del aborto y la eutanasia. El paciente debería estar en la capacidad de acceder a un derecho a la muerte. asistida por un médico. 2009. donde se entiende por eutanasia “el privar de su vida sin sufrimiento físico a otra persona. p. 165) Pero aun fuera de cualquier concepción teísta existen grandes cantidades de limitaciones que condicionan la eutanasia y limitan la libertad individual dentro del punto de vista legal. por otro lado es puntual señalar que el sufrimiento físico no debe rebasar el dolor que la continuación de la vida conlleva para el paciente.” (Farrell. p. 104) En primer lugar para precisar un poco la definición.” (Reinoso. 2009. la cual tiene el deber de abstenerse de interferir (…). desde la óptica de la libertad de decidir sobre tu cuerpo. 113) En el caso de un paciente terminal2. encontrarte con las limitaciones que te impone la sociedad para optar por una muerte digna en condiciones de salud adversas. en cualquier condición que se encuentre. pero el único modo que se podría tomar represalias en un caso de eutanasia es contra la institución médica y el médico que estaba a cargo del proceso.

sin embargo la definición consta de muchas limitaciones si se elimina este margen y se consideran casos específicos que requieren nuevas consideraciones. La bioética y los conflictos en los confines de la vida. 3 Exactamente amparados bajo los mismos argumentos. los elementos religiosos y legales que se contraponían en un inicio. nos enfocamos en el papel del médico en la eutanasia.L. (1993). p. Centro de Publicaciones PUCE. sino facultarlo para que así lo haga. Reuniendo las características que generan la definición precisa de eutanasia. En primer lugar las convicciones religiosas que impiden efectuar la eutanasia podrían estar presentes en el individuo. La ética del aborto y la eutanasia. (2009). sino también vendría acompañado de un gran dolor. aun siguen teniendo la misma validez. 1993.” (Farrell.vida ni conozca los mejores medios para hacerlo. en mi perspectiva la segunda es moralmente inaceptable.157-190). p. en este caso los principios expuestos no resultan aplicables. (p. Reinoso. que conlleva a definir que “muchas veces el dejar morir tiene menos fundamento moral que el matar. 3) y se encuentre inmerso en un período de tiempo marcado por la predominancia del dolor sobre el placer. por una parte la distinción entre eutanasia activa y pasiva. 3 Nótese que se añade una nueva serie de características a la definición original de eutanasia. dentro de la supuesta capacidad individual a una libre elección. La definición proporcionada resulta moralmente aceptable siguiendo los lineamientos y condicionamientos propuestos. Bibliografía: Farrell. es por eso fundamental considerar que “no es razonable obligar jurídicamente al médico a provocar una muerte indolora. Un caso especial que la definición no abarca es cuando el paciente no se encuentra en uso de sus facultades y un tercero opta por el procedimiento. Eutanasia Aspectos éticos-médicos y jurídicos. 113) No obstante la definición expuesta aun no puede suplir una guía absoluta a la totalidad de casos específicos. 1993. Buenos Aires. interrumpir el tratamiento no sólo provocaría su muerte.Eutanasia: Valor y Dignidad de la vida. y por consecuente sus prácticas éticas no se alinearían al proceso. encontramos que se trata de un enfermo terminal.R. M. . Artes Gráficas Candil S. Principios Éticos. Por lo que se contraponen las opciones de acortar la vida y limitarse a ser espectadores del dolor de otro ser humano. 120) Si nos remitimos a la definición de eutanasia.” (Farrell. Quito. H.