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PRODUCCIÓN DE CARNE EN SISTEMAS DE CRIANZA Y RECRÍA-ENGORDA Adrián Catrileo S. Ing. Agrónomo MSc. Ph.D. Depto.

Producción Animal INIA- Carillanca acatrile@inia.cl

La apertura económica que el país actualmente posee ha comenzado a influir en los sistemas productivos locales especialmente si estos se orientan a producir ganado con destino al mercado externo. En la última década los productores con mayor acceso a tecnología y gestión han podido desarrollar sistemas más eficientes, con mayor aplicación de tecnología y la búsqueda permanente de procesos alternativos que contribuyan a bajar los costos. Sin embargo, las estadísticas oficiales indican que una parte importante de las existencias bovinas descansa en manos de pequeños y medianos productores, cuyos sistemas productivos están orientados a la crianza donde cuyo principal producto, es la producción de terneros al destete. Estos sistemas en general presentan bajos niveles productivos debido al menor conocimiento tecnológico y de recursos que poseen sus propietarios y a la vez a una insuficiente capacitación. De esta forma en los sistemas de crianza de la ganadería de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), aunque en general poseedores de una buena base genética, los niveles de producción de carne por hectárea y la carga animal son bajos, la calidad y persistencia de las praderas es muy reducida para las necesidades del ganado y la producción de terneros tiene un carácter de materia prima sin diferenciación que le resta posibilidades para optar a mercados de mayor valor. 1. La producción de carne en la crianza

Un primer análisis de las características de la ganadería a nivel nacional indica la existencia de una segmentación de los sistemas productivos, observándose que sobre el 50% de las existencias bovinas se encuentran en manos de pequeños y medianos productores (ODEPA, 2001), que desarrollan principalmente sistemas de crianza bovina. En el sur del país, los sistemas crianceros se sitúan de preferencia en la Precordillera y secano interior y costa mientras que los sistemas de recría-engorda, aún cuando se encuentran también presentes en la Precordillera, son más comunes en el Llano central bajo mejores condiciones de alimentación para el término o engorda de los animales. 1.1. Fortalezas y debilidades de la crianza De acuerdo con la apreciación de INIA en la zona, estos sistemas en la AFC son trabajados directamente por su propietario, la crianza constituye la principal actividad económica del predio y el objetivo es la venta de terneros al destete, con 7 a 8 meses de edad.

Poseen una baja proporción de superficie bajo cultivos (inferior a un 10%) y dentro de la superficie cubierta con praderas, estas corresponden en su mayoría a praderas naturales, las cuales no se fertilizan en su totalidad generando una baja carga animal (inferior a 0,7 UA/ha). Algunos de los parámetros productivos de importancia en la producción de terneros, indican una concentración de partos tardía para la zona (Septiembre a Diciembre), y aunque muy variable, un insuficiente peso de los terneros al destete (210 a 240 kg en machos). Por otra parte, al no existir una adecuada alimentación para los reemplazos, la época de cubierta de vaquillas es tardía, con la ocurrencia del primer parto alrededor de los 3 años de edad del animal. La productividad del sistema se estima en 140 a 180 kg de pesos vivo por hectárea al año, lo que representa un valor bajo en relación a lo obtenido experimentalmente en estudios realizados en la región. A pesar de las condiciones rústicas y de manejo extensivo del sistema productivo, la crianza tiene también fortalezas evidentes derivadas del manejo de un menor numero de animales y el uso menos intensivo de recursos externos. La escala reducida del negocio permite un manejo y de gestión que sin ser óptimo ni de alto costo, asegura la mantención del sistema, aún cuando con niveles de competitividad poco interesantes. Son en general, sistemas cerrados, ajenos al ingreso de ganado de otros intermediarios. Las expectativas del negocio ganadero promovidas por una exportación creciente estimulan la incorporación de tecnología, como también, una mayor capacitación al sector. La evaluación de tecnología realizada por INIA Carillanca en la IX Región, indican una gama de mejoramiento productivo posible en los sistemas de crianza de la AFC. En estos estudios, se han podido determinar hasta 500 kilos de carne por hectárea en sistemas de crianza, que utilizan pajas de cereales como suplemento invernal, adecuado manejo en praderas sembradas permanentes y carga animal (Rojas y Romero, 1990). Tomando esta evidencia y en base a una adaptación local, se ha podido estimar la proyección económica de un sistema de crianza de escala reducida donde para un predio de 40 ha, se podría alcanzar teóricamente, los valores señalados en el Cuadro 1. Cuadro 1. Estimación del resultado económico anual de un predio ganadero con 40 ha de praderas y dedicado a la crianza. IX Región Superficie praderas Nº de vacas Carga animal Venta terneros (250 kg) Venta terneras (240 kg) Venta vacas viejas y terneras fuera de tipo Producción de carne Costos directos ($/ha) Ingresos ($/ha) Margen Bruto ($/ha) 40 has 48 cabezas 1,2 vacas /ha 22 cabezas 10 cabezas 11 cabezas 317 kg /ha 135.013 199.024 64.010

Asume: 95% preñez, 5% mortalidad terneros, 1% mortalidad adultos, 15% reemplazos.

Fuente: Adaptado de Ferrada, 2003.

Potencialmente un sistema con los indicadores señalados en el Cuadro 1, podría significar ingresos mensuales equivalentes al sueldo mínimo mensual para el propietario, lo cual podría elevarse si se considera que es posible aumentar la carga animal, vía esencialmente del mejoramiento de la fertilización de las praderas. También es importante mejorar la edad de encaste de las vaquillas, adelantando su primer parto a los 2 años de edad, lo cual es factible de acuerdo con la información técnica disponible. Un segundo aspecto a considerar junto con el aumento de los parámetros e indicadores técnicos, es buscar o estimular la obtención de productos diferenciados, que permitan en este caso, la venta de terneros únicos, diferentes a sus pares y cuyo destino sean mercados que demanden este tipo producto. Un camino para acceder a este tipo de certificación es la incorporación del predio al sistema PABCO del SAG, lo cual en términos competitivos futuros, viene a representar una meta para el sector ganadero. Un tercer aspecto, es la asociatividad entre productores a través de una cooperativa o una sociedad que permita la producción y comercialización de animales más homogéneos (raza, sistema productivo, BPG, PABCO) ofreciendo así un mayor volumen. 2. Los sistemas de recría-engorda Tradicionalmente se ha considerado que la producción de carne bovina en Chile es un subproducto de la lechería, como resultado de la mayor proporción de razas doble propósito existentes. En forma tradicional, la actividad conocida como “engorda a pradera”, se consideraba como aquella realizada durante el invierno en que los terneros en la recría recibían una suplementación limitada, con la cual sólo mantenían o sufrían pérdida de peso para recuperarlo posteriormente a pradera, en la época de primavera-verano. A través de un crecimiento compensatorio y ganancias de peso vivo (GP) obtenidas en forma económica mediante el pastoreo, el ganado alcanzaba a recuperarse y presentar una mejor condición y estado de gordura. Sin embargo, en general, bajo este esquema productivo el animal no se terminaba antes de los 3 años de edad. En la actualidad, dado el mejor conocimiento tecnológico y su aplicación, ha sido posible el desarrollo de sistemas con mayores tasas de GP lo que ha permitido acortar el ciclo de producción de un animal para faena antes de los 2 años de edad. En sistemas a pastoreo, se ha logrado establecer utilizando razas británicas y sus cruzas, una carga animal de hasta 4,6 cabezas por hectárea por año que con cantidades limitadas de suplemento (heno y granos) en el invierno, permiten obtener novillos terminados a los 17-18 meses de edad. Al utilizar sistemas mixtos, que normalmente incluyen razas doble propósito o de origen lechero, la obtención de un animal de 520 kgs de peso vivo a los 22-24 meses de edad, sólo es posible lograr al utilizar después del pastoreo, un período de estabulación.

En el galpón los animales reciben una ración compuesta en general por un forraje conservado (ensilaje, heno) y la adición de un concentrado, en una relación forraje: concentrado de 70:30, base materia seca. En este período a galpón es fundamental contar con forrajes conservados de buena calidad para la obtención de máximas GP por animal y reducir costos de alimentación. Al comparar la composición nutritiva de los ensilajes realizados en el sur de Chile (Cuadro 2) es posible observar que si bien ha habido un incremento en la calidad, todavía es posible acortar la brecha con forrajes de excelente calidad y permitir con ello, suplementar mejor a los animales en la fase correspondiente. Cuadro 2. Calidad del ensilaje de praderas en el sur de Chile y su relación con ensilajes de buena calidad. Nutriente MS, % PT, % D,% EM, Mcal/kg pH NH3, % Valor D, % Muestra Muestra Referencia 1990 (*) 2004 (**) (***) 24,7 22,3 22 9,7 13,6 16,5 62,7 70,1 72 1,9 2,34 2,6 4,2 4,2 4 9 8,48 <10 59 63,4 70

(*) Elizalde et al., (1990); (**)Laboratorio INIA, n=250 (***) Allen, (1992). Normalmente, terneros (180 a 250 kg de peso) provenientes de lechería, cruzas con razas continentales o de sistemas de crianza con razas doble propósito (O. Negro u O. Colorado) con dificultad pueden alcanzar pesos de beneficio (superiores a 500 kg) sobre la base exclusiva del pastoreo, antes de los 24 meses o 2 años de edad. De esta forma, es necesario considerar una estrategia de suplementación con heno y/o grano en el primer invierno y considerar su terminación a galpón con ensilaje y concentrados. En un estudio realizado en la IX Región, Rojas et al., (1993), describen un sistema mixto en el cual animales de lechería, Frisones, luego del destete con 185 kgs son ingresados en Abril a praderas de ballica bianual y trébol rosado para realizar pastoreo a lo largo del año, siendo suplementados en la época invernal con ensilaje y acceso a avena verde para pastoreo directo. Posteriormente, luego del pastoreo de verano los animales son estabulados para alcanzar pesos de faena (520 kg), con una alimentación base de ensilaje a discreción y grano a nivel del 0,7% del PV del animal (forraje : grano = 70: 30 BMS). La carga animal promedio en este sistema fue de 2,9 novillos ha-1 año-1, con GP por animal de 0,554 y 1,07 kg día-1 para la etapa de recría y galpón, respectivamente. Los novillos alcanzaron pesos de beneficio y la producción de carne por hectárea fue de 811 kg ha-1 en el sistema.

En la Figura 1, se presenta la evolución de peso de los novillos en el estudio descrito. Recría-engorda de novillos doble propósito a 24 meses de edad en praderas y galpón
600 500 400 300 200 100 0
b ab ril ju ni o ag os to io os to il ab r oc t. c ju n fe di
suplementación en potrero galpón

2500 2000 1500 1000 500 0

kg PV Kg MS ha-1

Figura 1. Sistema de recría-engorda mixto con novillos O. Negro (Rojas et al., 1993) De esta forma, animales (terneros) provenientes de sistemas crianceros normalmente de raza doble propósito, pueden ser integrados a sistemas de recría-engorda más intensivos. Ello requiere de la aplicación de normas de manejo a lo largo del ciclo productivo completo aunque las etapas de crianza y recría-engorda se realicen a partir de diferentes propietarios. La información descrita revela que bajo las condiciones de producción existentes en la principal área ganadera del país, desde la VIII a X Regiones, es posible obtener animales de buena calidad para exportación, a través de la búsqueda de estrategias que encadenen procesos productivos (crianza-recría/engorda). Dependiendo del sistema empleado y la raza utilizada la carga animal en sistemas comerciales competitivos, alcanza en crianza a 2 vacas por hectárea al año, mientras que en la recría-engorda, con animales doble propósito, entre 2 a 3 animales por hectárea al año, en condiciones de secano. En todos los sistemas evaluados se observa una estrecha relación entre la respuesta individual de los animales, el peso vivo por hectárea, y el manejo de la pradera. Finalmente, puede ser sostenido que los sistemas de crianza y de recría/engorda mejorarán su respuesta productiva dando atención a los siguientes factores: Considerar que la carga animal es fundamental en la crianza. Para ello es necesaria una adecuada concentración de los partos (Julio a Septiembre) y ajustar el manejo a la curva de producción de la pradera; considerar la fertilización de mantención anual

ag

de las praderas para aumentar la productividad de las especies forrajeras. De igual forma, la obtención de un ternero al año por vaca encastada posibilita una adecuada respuesta animal en sistemas extensivos. En sistemas de recría-engorda es necesario mejorar la utilización de la pradera, manteniendo una buena integración de la superficie de pastoreo y aquella destinada para conservación de forraje (al menos rezagar un 30% de la superficie para estos efectos); mantener GPV sostenidas a lo largo de todo el proceso productivo del animal, lo que implica buen manejo de la crianza (destete con altos pesos por ternero) y adecuado manejo en la etapa de pastoreo (recría-engorda) y en los casos de terminación a galpón, con el uso de forrajes conservados de calidad. Producir de acuerdo a las exigencias de los mercados en cuanto a las normas y la calidad de carne obtenida. El uso de determinadas razas y cruzas, los períodos de alimentación así como el tipo y cantidad de la suplementación entregada tendrán un efecto diferenciador en la respuesta animal y en general, en los resultados técnicos y económicos alcanzados en los sistemas pastoriles y mixtos.

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Referencias ALLEN, D. 1992. Rationing Beef Cattle. Chalcombe Publications. UK. 78 p. FERRADA, S. 2003. Determinación del resultado económico del negocio ganadero de crianza. Págs. 54-64. En: Catrileo, A. (Ed). Producción de terneros para una ganadería de carne competitiva. Boletín INIA Nº86. Ministerio de Agricultura. Centro de Investigación Carillanca. Temuco. ELIZALDE, H. F.; GONZÁLEZ, M. Y.; HARGREAVES, B. A.; DUMONT, J.C.; LANUZA, F.; CATRILEO, A.; MANSILLA, A.; KLEIN, F. e HIRIART, M. 1990. Prospección sobre la calidad de los forrajes conservados como ensilajes en la zona Sur. Agricultura Técnica (Chile) 50(1):83-88. ROJAS, G. C.y ROMERO, Y.O. 1990. Sistema de crianza de Hereford utilizando festuca con trébol subterráneo en el valle central dela IX Región. Agricultura Técnica (Chile).50(4):379-385. ROJAS, G. C.; CATRILEO, S. A y CAMPILLO, R. R. 1993. Sistema de recría y engorda con novillos cruzas de Holstein por Frisones negros integrado a una sucesión de cultivos en el valle de la IX Región. Agricultura Técnica (Chile).53(3):236-244. ODEPA, 2001. Oficina de Estudios y Políticas Agrarias. Compendio Estadístico Silvoagropecuario 1990-2000. Ministerio de Agricultura. 169. págs. Santiago.