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Congreso de Viena, conferencia internacional convocada, según los acuerdos adoptados mediante el Tratado de París del 30 de mayo de 1814

, con el objeto de restablecer las fronteras territoriales de Europa una vez concluidas las Guerras Napoleónicas con la abdicación de Napoleón I Bonaparte. La reunión se celebró desde el 1 de noviembre de 1814 hasta el 8 de junio de 1815 en Viena, capital del Imperio Austriaco, y los pactos a los que se llegó tuvieron una vigencia casi inamovible en los territorios orientales y centrales europeos hasta el final de la I Guerra Mundial, en 1918. LOS PRINCIPALES DELEGADOS Los representantes de todas las potencias europeas, excepto del Imperio otomano, acudieron al Congreso, que se interrumpió brevemente a partir de que en febrero de 1815 Napoleón huyera de su exilio en la isla mediterránea de Elba. El más destacado de los monarcas asistentes fue el zar de Rusia Alejandro I, que defendió causas tan impopulares para el resto de los reunidos como la unificación de los estados alemanes y la implantación de un gobierno constitucional en Polonia. Pero también contó el Congreso con la presencia del emperador de Austria, Francisco I (que había sido el último emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Francisco II), y la del rey de Prusia, Federico Guillermo III. El diplomático que desempeñó el papel más destacado en las negociaciones fue el príncipe Klemens Metternich, el ministro austriaco de Asuntos Exteriores, que presidió la conferencia. Aunque las principales potencias — Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Austria— habían decidido que Francia, España y las potencias de segundo orden no intervinieran en ninguna de las principales decisiones, el diplomático francés Charles Maurice de TalleyrandPérigord, que actuaba en representación de Luis XVIII (el monarca francés restaurado en el trono en 1814) consiguió que Francia tomara parte en las deliberaciones en igualdad de condiciones. Gran Bretaña se halló representada por su ministro de Asuntos Exteriores, Robert Stewart, vizconde Castlereagh, y por el general Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington. El principal delegado de Prusia fue el príncipe Karl August von Hardenberg. Santa Alianza, nombre que recibió el pacto concluido por los soberanos europeos que acordaron defender los principios del cristianismo, conforme a un tratado elaborado por el zar ruso Alejandro I que se firmó en París el 26 de septiembre de 1815, y cuyos signatarios iniciales fueron Francisco I, emperador de Austria (y último emperador del Sacro Imperio Romano Germánico bajo la denominación de Francisco II), Federico Guillermo III, rey de Prusia, y el propio Zar. El acuerdo fue adoptado tres meses después de la finalización del Congreso de Viena (1814-1815) y todos los gobernantes europeos acabaron suscribiéndolo, con la excepción del príncipe regente de Gran Bretaña (el futuro rey Jorge IV), el papa Pío VII y el sultán otomano Mahmud II (a estos dos últimos no se les invitó a unirse a la Alianza). La importancia de este convenio residió en su valor como símbolo del absolutismo. Los monarcas autocráticos invocaron el derecho de intervención sancionado por la Santa Alianza para mantener el statu quo en Europa. Muchas sublevaciones democráticas y nacionalistas que ocurrieron a mediados del siglo XIX fueron sofocadas en nombre de la Santa Alianza. En España, el gobierno constituido en 1820 y que dio inicio al llamado Trienio Liberal sufrió la intervención de la Santa Alianza, acordada en el Congreso de Verona

.reunido desde octubre hasta noviembre de 1822. a raíz de la cual los denominados Cien Mil Hijos de San Luis pusieron fin al año siguiente a este periodo constitucional y posibilitaron el regreso de la política absolutista del rey Fernando VII.