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UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES, ARTES Y HUMANIDADES PROGRAMA DE PSICOLOGIA

CURSO: COMUNIDAD, SOCIEDAD Y CULTURA
MODULO

DISEÑADO POR: LIZ GIOMAIRA MONTENEGRO LOSADA

Neiva, diciembre de 2007

Comunidad, Sociedad y Cultura 2

TABLA DE CONTENIDOS PRESENTACION 4

UNIDAD I: EL INDIVIDUO Y SU CONTEXTO SOCIOCULTURAL Capitulo 1 LA SOCIEDAD Y EL INDIVIDUO Lección 1 A cerca de la sociedad… Lección 2 Clasificación de las sociedades Lección 3 La construcción social de la Identidad Lección 4 Las representaciones sociales Lección 5 Influencias teóricas para Comprender las Representaciones Sociales y Su proceso de formación Capitulo 2 LA COMUNIDAD Lección 6 Movimiento Comunitario y Psicología Lección 7 La división analítica entre comunidad y sociedad Lección 8 Desarrollo Comunitario Lección 9 La Participación y la Intervención Comunitaria Lección 10 El Psicólogo en os Procesos Comunitarios Capitulo 3 INFLUENCIA CULTURAL EN EL COMPORTAMIENTO Lección 11 En torno a la cultura Lección 12 Contenido de la cultura Lección 13 Variación cultural Lección 14 Lenguaje, creencias y valores Lección 15 Cultura y contexto 53 57 59 61 65 30 38 43 48 51 6 6 9 13 19 25

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UNIDAD II: EL ENTRAMADO CULTURA- PSICOLOGIA, SOCIEDAD Y COMUNIDAD Capitulo 4 PROCESOS CULTURALES EN LA VIDA DEL HOMBRE Lección 16 Diversidad e interacción cultural Lección 17 Identidad cultural Lección 18 Fenómenos culturales: Aculturación, Transculturación y Enculturación Lección 19 La identidad en perspectiva psicológica y psicosocial Capitulo 5 PSICOLOGÍA Y CULTURA Lección 20 Lo intercultural Lección 21 Enfoque cultura- personalidad Lección 22 Psicología cultural Lección 23 Control del comportamiento y cultura Lección 24 La investigación transcultural Capitulo 6 MODELOS CULTURALES E INTEGRALES DE LA CONDUCTA SOCIAL HUMANA Lección 25 Modelo psico-socio-cultural y Modelo eco-psico-socio-cultural Lección 26 Teoría Bio-psico-cultural de las relaciones de pareja Lección 27 Interaccionismo simbólico Lección 28 Estructura social y personalidad Lectura complementaria BIBLIOGRAFIA 102 105 108 110 113 116 88 94 81 84 67 72 75 78

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PRESENTACION
“La psicología debe proceder necesariamente del hecho que entre la conciencia individual y la realidad objetiva existe el “enlace mediador” de la cultura históricamente formada, la cual actúa como prerrequisito y condición de la actividad individual psíquica”.
Evald Ilyenkov. The concepto of the Ideal

El curso “comunidad, sociedad y cultura” constituye un esfuerzo por dilucidar en torno al quehacer del psicólogo dentro de su contexto social, reconociendo al individuo como un ser bio-psico-socio-cultural, que trae consigo toda una historia y una herencia común que demarca su comportamiento, sus sentimientos y su sentido de vida. La sociedad, la cultura y la comunidad constituyen puntos de partida en la comprensión de la conducta humana. Estos tres elementos, transversales y co-existentes, son esenciales a la hora de desarrollar estrategias para el análisis y la intervención psicológica a nivel individual o grupal, como quiera que forman parte de la realidad construida por estos individuos y en la cual cobran sentido sus acciones. La psicología tiene por objeto observar, describir, medir, predecir y hasta controlar la conducta individual. En ese sentido la cultura es un modelo teórico que permite explicar cómo los grupos específicos de individuos han llegado a tener un conjunto común de actitudes, valores y conductas sociales y al mismo tiempo cómo otros grupos poseen un conjunto diferente. La cultura sirve para explicar la variabilidad de las conductas entre los grupos y así la que se observa entre individuos de esos grupos. Se puede afirmar que la cultura es una respuesta permanente de adaptación del hombre (inmerso en una comunidad y sociedad) al medio ambiente físico donde se encuentra. En todo sistema ecológico, hay un conjunto específico de recursos apropiados al uso humano. Su disponibilidad moldea los tipos de conductas que emergerán y que permanecerán exitosamente. Además, este curso pretende fortalecer el énfasis social-comunitario que ha conservado la Universidad desde los inicios del programa de psicología, toda vez que se ha convertido en el sello distintivo de los estudiantes, por el marcado interés en el estudio de los grupos sociales dentro de su contexto socio-cultural y el diseño de estrategias que superen lo puramente individual.

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La primera unidad, titulada EL INDIVIDUO Y SU CONTEXTO SOCIOCULTURAL, muestra en primer lugar las bases teóricas requeridas para la comprensión del concepto de sociedad y como ésta permea el ámbito de lo individual, en segundo lugar se reflexiona sobre la necesidad de involucrar profesionales con el trabajo en las comunidades para promover el desarrollo integral de estos grupos sociales y finalmente, se comienza el análisis de la influencia cultural en la conducta humana. En la segunda unidad, denominada EL ENTRAMADO CULTURAPSICOLOGIA, SOCIEDAD Y COMUNIDAD, se vislumbra la herencia socio cultural y la identidad como aspectos importantes en la vida de los individuos toda vez que brinda herramientas para formar su identidad personal y colectiva. Así mismo, se presenta el aporte del enfoque cultural en el control del comportamiento y en el estudio de los fenómenos psicológicos. Por ultimo, se recopilan algunos de los modelos culturales que han dado base a múltiples investigaciones sobre la conducta humana.

Se espera entonces, que el presente modulo constituya una fuente de reflexión para la comprensión integral de lo comunitario, lo social y lo cultural en el comportamiento individual y grupal; y genere en los estudiantes del programa de psicología espacios para la construcción y reconstrucción de sus saberes como ejes fundamentales en el proceso de formación y consolidación de su visión holística del ser humano.

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UNIDAD DIDACTICA 1: SOCIOCULTURAL

EL

INDIVIDUO

Y

SU

CONTEXTO

CAPITULO 1: LA SOCIEDAD Y EL INDIVIDUO LECCION 1 A CERCA DE LA SOCIEDAD…

El hombre como ser social, manifiesta su naturaleza creando y volviendo a crear una organización que guía y controla su conducta en miles de formas diferentes. Esta organización, la sociedad, libera y ciñe las actividades de los hombres, instituye normas que ellos han de obedecer y conservar, pues constituyen una condición necesaria de todo logro vital. El concepto de sociedad se ha empleado en las ciencias sociales de todas las épocas con significado y fundamentación diferente, en Roma se utilizaba para definir un grupo constituido por decisión voluntaria con finalidad compartida. El filósofo griego Aristóteles consideró a la sociedad como organismo vivo, concepción que el teólogo italiano Tomás de Aquino completó y desarrolló como totalidad orgánica propia, base del pensamiento social cristiano: los individuos que la componen son partes de un todo, regulado por fuerzas trascendentes .
1

A partir del siglo XVI se formuló una concepción contractualista que ve en la sociedad la construcción de un orden artificial fundado en una asociación de individuos que ceden su derecho a un ente social capaz de garantizar el orden y la seguridad en sus relaciones. Con el inicio de la industrialización, la sociedad, desde el punto de vista económico, se entendía como conjunto de los productores frente a los no productores. El teórico social inglés Herbert Spencer vio en la sociedad una forma superior de organismo, cuyas partes aparecen integradas y coordinadas mediante leyes naturales, oponiéndose a sus compatriotas Thomas Hobbes y John Locke, quienes cuestionaban la sociedad como un hecho natural 2. El filósofo positivista francés August Comte diferenció las sociedades en estáticas y dinámicas, y el materialismo histórico rechazó el término de sociedad en general para referirse a las sociedades históricamente determinadas en un tiempo y espacio dados. En la filosofía alemana de finales del siglo XIX se desarrolló la diferenciación entre sociedad y comunidad, formas de organización, artificial o natural, basadas en el contrato o el estatus.

1 Jaramillo A. Guillermo. Proyectos de Comunidad, Universidad del Quindío, 1990 2 Fichter H. Joseph. Sociología. Nueva imagen. 1993

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Georg Simmel explicó la sociedad como suma de individuos asociados y sistema de relaciones, que implica un conjunto social. Ya en el siglo XX, los antropólogos sociales, influidos por Émil Durkheim, desarrollaron la tendencia a concebir la sociedad como el conjunto de relaciones sociales observables entre los miembros de una colectividad. Por otro lado, el funcionalismo consideró la sociedad como una totalidad de estructuras sociales y culturales independientes. El estudio de la evolución de los diversos tipos de sociedad ha dado lugar a la formulación de tipologías diferentes: simples y complejas, seculares y sacras, rurales y urbanas, tradicionales y modernas, institucionales e industriales, etcétera. Recientemente se ha desarrollado el análisis de algunas formas particulares de sociedad: sociedad industrial y postindustrial, sociedad de masas y sociedad global. La sociedad es el sistema básico de convivencia entre el hombre y sus semejantes. Los grupos humanos constituyen siempre una sociedad en que encontramos una estructura y una dinámica. En la estructura hay distintos elementos que dan una organización peculiar a cada grupo-sociedad. Es común la jefatura y también variedades de roles tales como los de hombre y mujer. Las instituciones de justicia son también frecuentes en grupos que tienen algún grado de desarrollo. Cada estructura da las bases para la dinámica social que es la interacción que se da entre individuos y subgrupos o parcialidades de la sociedad. En última instancia esta dinámica es simplemente una expresión de los requerimientos u objetivos de los individuos que componen esa sociedad. Los que se ven forzados para alcanzarlos a accionar conforme al orden social que se ha generado en la respectiva sociedad. Naturalmente, esta estructura siempre está sometida a cambios, no es la misma sociedad la del hombre de las cavernas en relación al hombre medieval o al contemporáneo. La sociedad es un sistema de costumbres y procederes, de autoridad y ayuda mutua, de múltiples agrupaciones y divisiones, de controles de la conducta humana y de libertades. Es ésta un tejido de relaciones sociales sometido a un continuo cambio. Se puede, entonces afirmar que la sociedad es un sistema o conjunto de relaciones que se establecen entre los individuos y grupos con la finalidad de constituir cierto tipo de colectividad, estructurada en campos definidos de actuación en los que se regulan los procesos de pertenencia, adaptación, participación, comportamientos, autoridad, conflicto y otros Es importante destacar lo siguiente: a) Las personas de una sociedad constituyen una unidad demográfica, es decir, pueden considerarse como una población total b) La sociedad existe dentro de una zona geográfica común

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c) La sociedad está constituida por grandes grupos que se diferencian entre sí por su función social d) La sociedad se compone de grupos de personas que tienen una cultura semejante e) La sociedad debe poderse reconocer como una unidad que funciona en todas partes f) Finalmente, la sociedad debe poderse reconocer como unidad social separada Resulta necesario incluir el término estructura social, el cual se entiende como el orden, u organización por la cual los miembros de una sociedad ocupan en ella un lugar especial y propio en el que actúan con miras a un fin común. Por eso, cuando se dice "sociedad" se hace referencia a una estructura formada por los grupos principales interconectados entre sí, considerados como una unidad y participando todos de una cultura común. La sociedad existe para las personas y las personas también desempeñan en ella ciertas actividades para lograr sus objetivos y fomentar el bien común. De este recíproco influjo surge la satisfacción de las necesidades sociales de las personas. Las funciones, que la sociedad está llamada a realizar para el bien de las personas, se pueden clasificar en genéricas y específicas3. Funciones genéricas: La sociedad desempeña ciertas funciones generales, y son las siguientes:  Reúne a las personas en el tiempo y en el espacio, haciendo posibles las mutuas relaciones humanas.  Proporciona medios sistemáticos y adecuados de comunicación entre ellas, de modo que puedan entenderse.  Desarrolla y conserva pautas comunes de comportamiento que los miembros de la sociedad comparten y practican.  Proporciona un sistema de estratificación de status y clases, de modo que cada individuo tenga una posición relativamente estable y reconocible en la estructura social. Funciones específicas:  Tiene una forma ordenada y eficiente de renovar sus propios miembros
3 Falicov Estela y otra. Sociología. Polimodal. 2002

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 Cuida de la socialización, desarrollo e instrucción de sus miembros  En sus variados grupos económicos, la sociedad produce y distribuye los bienes y servicios.  La administración política y los diversos grupos cívicos satisfacen las necesidades de orden y seguridad externa que sienten los hombres  Las diversas formas de religiones, atienden socialmente las necesidades místicas y espirituales  Existen grupos sociales, como las asociaciones, y disposiciones sistemáticas que están destinadas al descanso y diversiones

LECCIÓN 2

CLASIFICACIÓN DE LAS SOCIEDADES

Son muchas las maneras de clasificar las sociedades y cada una de ellas puede ser aceptable según el punto de vista desde el que se examine la sociedad. Por ejemplo, según su índice de crecimiento o de decrecimiento, una población que se multiplica rápidamente responde a un tipo de sociedad muy distinto de otra que decrece rápidamente. Los sociólogos están de acuerdo en que las diferencias abstractas más importantes por la que se distinguen las sociedades es la cultura propia de cada una. Las sociedades se distinguen entre sí más por sus diferentes culturas que por sus diferentes estructuras o funciones. La sociedad y la cultura están íntimamente ligadas. Una primera clasificación es la manifestada por Mendoza y Napoli (1992) 4, según los cuales las sociedades se pueden categorizar en sistemas sociales simples y sistemas sociales complejos. Sin embargo, hay que aclarar que los términos simple y complejo se refieren a los tipos de sociedad ideal. SISTEMAS SOCIALES GENERALES SIMPLES (SOCIEDADES COMUNITARIAS) El sistema social general simple es relativamente pequeño y geográficamente aislado de otros sistemas generales. Sus miembros son analfabetos y continuamente interactúan entre ellos, pero no tienen contacto frecuente con extraños. Existe muy poca especialización
4 Citado por Fichter H. Joseph. Sociología. Nueva imagen. 1993

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(división del trabajo), y la poca que existe se basa en las distinciones de edad y sexo; por lo tanto, prácticamente todos realizan tareas similares. Todos los miembros tienden a conocerse unos con otros, y todos aprenden y comparten la misma herencia social. No hay subculturas. La tecnología es simple y se produce relativamente poca ganancia económica. El esfuerzo cooperativo es necesario para que el sistema sobreviva bajo esas circunstancias, junto con la tradición cultural singular, tienden a mantener a las personas dentro de una unidad social fuerte y cohesiva. Existe poco cambio cultural de una generación a otra y las tradiciones controlan el comportamiento. La cultura esta altamente integrada, y en la mayoría de los comportamientos, tanto ideales como reales, están relacionados con lo sagrado mas que con las creencias y valores seculares. La religión juega un papel fundamental en la vida de las personas; la ciencia no. La tradición es fuerte, tanto que existe poca reflexión o examen sobre el comportamiento. Existe una organización social fuertemente unida en estos sistemas simples. Las personas son física, emocional, espiritual y culturalmente cercanas unas a otras y cada persona depende de todas las demás para mantenerse. En cierto sentido, ellos se mezclan conjuntamente como partes de una sola persona que juega un gran rol multifuncional. Las grandes estructuras que desempeñan funciones en un sistema simple también tienden a armonizar conjuntamente, la multifuncionalidad de cada una es bastante pronunciada. Puesto que es necesario para la mayoría de las personas trabajar casi todo el tiempo para crear una adecuada producción de alimentos y las herramientas básicas necesarias para integrarse con el ambiente, los sistemas simples no pueden proporcionar separadamente sustento, educación altamente diferenciada, estratificación y estructuras económicas y políticas. El subsistema educativo, por ejemplo, ayuda al proceso general de socialización y también provee entrenamiento específico a las personas de todos los sistemas sociales generales. Los sistemas simples, sin embargo no pueden proporcionar educadores profesionales especializados, y por tanto, prácticamente toda la socialización y el entrenamiento específico tendrán lugar en el subsistema religioso y familiar. Así, la organización en los sistemas sociales generales simples esta entretejida. La mutua dependencia de cada persona con respecto a las demás, se refleja en que se hace énfasis sobre la interacción de grupos interpersonales pequeños y se sostiene mediante una cultura singular. La carencia de una educación altamente diferenciada, de una estructura de estratificación, de estructura económica y política, y la gran multifuncionalidad de los sistemas familiar y religioso, son clara muestra del bajo nivel de desarrollo tecnológico y de la relativamente poca ganancia que se produce.

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SISTEMAS SOCIALES GENERALES COMPLEJOS (SOCIEDADES ASOCIATIVAS) El sistema social general complejo no es tan pequeño ni esta geográficamente aislado de otros sistemas. Sus miembros son alfabetos y no interactúan continuamente entre ellos, pero tienen frecuentemente contacto con extraños. Existe un alto grado de especialización, por tanto, la gente realiza gran variedad de tareas. Los miembros no conocen a los demás, y aunque exista una herencia social común, existen muchas subculturas. El sistema complejo tiene una tecnología avanzada que produce una gran ganancia económica. El esfuerzo cooperativo necesario para la supervivencia, no tiende a reunir a la gente en una unidad social fuerte y cohesiva. Generalmente hay mucho cambio cultural de una generación a otra, y la respuesta al cambio es un factor importante en el control del comportamiento que se refleja en las leyes y en la nueva tecnología. La cultura es pluralista más que singular; por lo tanto muy poco integrada. En este sistema, la mayoría de los comportamientos tanto ideales como reales, se relacionan mas con lo secular que con las creencias y valores sagrados. La religión, entonces, no juega un papel decisivo en la vida de las personas en conjunto, en cambio la ciencia si. Debido a que el cambio es rápido, la tradición no tiene un asidero tan fuerte sobre el comportamiento de los individuos y grupos, y la reflexión y experimentación tiende a ser no solamente deseables sino necesarias. En un sistema complejo las personas trabajan en una enorme variedad de tareas especializadas, en una variedad igualmente grande de situaciones. La interdependencia de la sociedad se basa en la realización de una amplia multitud de tareas especializadas, por una gran población de personas que no se conocen unas con otras. Existe por supuesto, grupos pequeños de interacción interpersonal en los sistemas complejos, pero casi la totalidad de la interacción social que allí ocurre esta dominada por las relaciones secundarias y por la pertenencia a grupos secundarios La cultura, es estos sistemas complejos, es muy poco integrada, y los lazos subculturales algunas veces son más fuertes que los lazos del sistema cultural principal. La gente obtiene por lo general apoyo emocional de los miembros de la familia, de los amigos mas cercanos, y los que tiene cada persona se limita a unos pocos.

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El gran número de tareas especializadas en los sistemas complejos requiere de un subsistema de estratificación elaborado para ubicar los recursos humanos donde sean necesarios. Como ocurre con todos los subsistemas sociales, un rango inicial de una persona dentro de una jerarquía social se determina por la posición social de su familia, o por el estatus, en relación a otras familias. La riqueza es particularmente importante para el estatus de la familia en los sistemas complejos, porque esta altamente correlacionada con el poder político y con la obtención de privilegios ocupacionales y prestigio. Sin embargo dentro de estas posiciones o estatus se puede perder o subir en la escala social. En conclusión, se puede apreciar en el siguiente cuadro las diferencias entre estos dos tipos de sociedades 5 Sociedades comunitarias: características a) Dominada por grupos primarios. Sociedades asociativas: características a) Dominada por las asociaciones o grupos secundarios.

b) Se da escasa especialización y división del b) Tiende a la mecanización y a la trabajo. industrialización. c) Los lazos de parentesco son frecuentes en c) Se prefieren las familias nucleares. Los este tipo de sociedad. Prevalecen las familias vínculos de familia no son estables. extensas d) Tiene relativamente poca estratificación social. d) Las personas tienen movilidad vertical y horizontalmente.

e) Siendo mínimo en la sociedad simple el e) Grandes variaciones de posición social. grado de movilidad social, se llama sociedad cerrada. f) Tiende a aferrarse a valores tradicionales y f) La solidaridad es menos automática y a formas de comportamiento heredados del efectiva que en la sociedad simple. pasado. g) En este tipo de sociedad las personas g) Hay cierta elasticidad de variaciones, pero suelen regirse por costumbres no formales va acompañada de una mayor rigidez en el más que por leyes formales del pasado. sistema de mantenimiento del orden público.
5 Jaramillo A. Guillermo. Proyectos de Comunidad, Universidad del Quindío, 1990

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h) Es relativamente pequeña en número.

h) Es relativamente mayor en número.

Resulta pertinente, conocer una segunda clasificación significativa de las sociedades basada en el predominio de un grupo o institución importante sobre los demás de la sociedad. Históricamente esta tipología se ha centrado en cuatro categorías principales6: a) La sociedad dominada por la economía: es una sociedad en la que el hombre de negocios y el fabricante gozan de un alto status social; los valores comerciales y materiales ejercen gran influjo en el comportamiento de las personas b) La sociedad dominada por la familia: es aquella en la que hay estrechos vínculos de parentesco y se tiene en gran honor a los mayores, ancianos o difuntos, y en la que el status social se mide más por el criterio de la ascendencia que por cualquier otra norma de status. c) La sociedad dominada por la religión: es aquella en la que el punto central reside en lo sobrenatural, en las relaciones entre Dios o los dioses y el hombre, en la que todos los otros grandes grupos se subordinan al religioso d) El sistema dominado por la política: es el que se suele llamar "Totalitario", en el que el poder es monofásico y el Estado interviene directamente en la reglamentación de todos los demás grupos o instituciones Hay que aclarar que no se puede hablar de una sociedad exclusivamente económica, familiar, religiosa o política, sino de un predominio de una sobre las otras. También se puede hablar de sociedades que dan mucha importancia a la educación y también al ocio o a la actividad lúdica.

LECCIÓN 3

LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA IDENTIDAD

Una pregunta común que se plantean los filósofos, los literatos y los sociólogos de América es ¿“quiénes somos”?. Para la psicología social el tema de la identidad es muy popular entre los grupos políticamente activos (Salazar, 1983; Montero, 1994; Martín Baro, 1990) 7.
6 Franco S. Francisco. Antropología social. Unad. Bogotá. 2001 7 Citado en Church, T. Cultura y personalidad: Hacia la integración de una psicología cultural de rasgos. Revista de Psicología.2003 Vol 6 N°1

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Esta orientación teórica se remonta a la obra clásica de Emilio Durkheim, quien acuñó el termino conciencia colectiva para designar los valores, las creencias, las actitudes y las conductas que un grupo social muestra en una comunidad y que constituyen el fundamento de la identidad social. El término de identidad es de gran utilidad cuando se aborda la cuestión de qué es lo que caracteriza al grupo y qué aspectos lo distinguen de otros. La identidad se define simplemente como la experiencia que nos permite decir: “yo soy yo”. En una forma mas compleja, denota la experiencia del autoconocimiento consciente, basado en los rasgos y en los atributos que le hacen ser único y confiere una congruencia interna a lo largo de la vida. La identidad surge de un proceso de interacción social de reflexión y de observaciones simultáneas durante la existencia: el individuo juzga su yo según como percibe que los otros lo juzgan a él y se compara constantemente con ellos. Juzga la forma en que lo juzgan a la luz de cómo percibe el yo, comparándose con otros y con los que son importantes para él. Es un proceso que se realiza dentro de una estructura social y que es consecuencia de la interacción entre personas y grupos. La expresión final de la conexión entre el individuo y su grupo tiene un carácter hereditario fundamental de unidad cultural compartida entre la identidad del individuo y los ideales y hábitos de su grupo La identidad social consta de tres componentes básicos: a- el autoconcepto que se forma a partir de la conciencia de pertenecer a un grupo (cognoscitivo); b- La evaluación en función del valor y de la importancia de poseer cierta identidad (evaluación); c- Lo que se siente (feliz, orgullosos, triste, avergonzado) de ser miembro de un grupo (sentimiento o emoción) (Tajfel, 1984) Al replantear la pregunta “¿quiénes somos?” desde el punto de vista de la identidad, se percibe que se es parte de un grupo con normas, valores y creencias que rigen la conducta e interpretación del mundo. El grupo cobra mayor importancia en la definición del yo, dado el valor subjetivo de los miembros con quienes se comparte la identidad social. En ese proceso el individuo define el yo en función de una nación, de una clase social o de un grupo étnico que vive en un lugar y en un momento histórico determinados. En conclusión, pertenecer a un grupo se convierte en un estado psicológico que en lo esencial se distingue del yo individual. Cuando se conoce la identidad del individuo, de cierta manera, se puede predecir quién es y cómo se comportará de acuerdo a ella. En los grupos, la identidad se alcanza cuando los individuos acoplan sus sentimientos, sus valores y sistemas de creencias a los del grupo. La socialización en las sociedades más tradicionales puede crear unas identidades socialmente definidas de antemano; por el contrario, en las sociedades complejas, los procesos de socialización convierten en un laberinto las trayectorias individuales mediante

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las que pretendemos aprehender la realidad social y donde la ecuación “un grupo social igual a cultura” no funciona para nada (Church, 2003)8. Estas trayectorias individuales enmarcadas en una sociedad determinada van perfilando la construcción de la identidad, fenómeno que surge de la dialéctica entre el individuo y la sociedad. Las identidades se construyen a través de un proceso de individualización por los propios actores para los que son fuentes de sentido y aunque se puedan originar en las instituciones dominantes, sólo lo son si los actores sociales las interiorizan y sobre esto último construyen su sentido. En esta línea, Castells (citado por Church, 2003), diferencia los roles definidos por normas estructuradas por las instituciones y organizaciones de la sociedad (e influyen en la conducta según las negociaciones entre individuos y dichas instituciones, organizando así las funciones) y las identidades definidas como proceso de construcción del sentido atendiendo a un atributo o conjunto de atributos culturales (organizando dicho sentido, entendido como la identificación simbólica que realiza un actor social del objetivo de su acción). De alguna manera, se puede interpretar que se están reforzando las propuestas tendentes a reconocer los procesos de identificación en situaciones de policulturalismo o momentos de identificación que se dan en la sociedad-red, emergiendo pequeños grupos y redes (en plural). La dificultad de establecer diferencias o límites entre lo que se podría entender como identidad social e identidad individual es paradigmática. Se cree que debe rehabilitarse el concepto de identidad social en el campo sociológico: si la identidad es un requisito necesario para la vida social, ésta lo ha de ser, de manera reversible, para la identidad. La dialéctica interno-externo de la identificación es el proceso por medio del cual todas las identidades (individuales y colectivas) se constituyen. Por otra parte, la identidad social nunca es unilateral, necesita de la interacción. En este sentido, tanto las identidades sociales individuales como colectivas pueden ser comprendidas utilizando un modelo dialéctico procesual, externo e interno. Ello supone, en cierta manera, una alternativa más completa a la disyunción persistente en la teoría social entre lo individual y la sociedad, la acción y la estructura, etc. Aunque la construcción de la identidad sea un proceso, ello no implica necesariamente una secuencia, sino que hay dimensiones simultáneas según se vaya dando la práctica social, es lo que Church (2003) denomina “momentos de identificación” y le permite asegurar que en este modelo dialéctico el foco está sobre la síntesis. El individuo humano empieza pensando en términos enteramente sociales y la misma individuación sólo puede conseguirse por socialización. Teniendo en cuenta esta realidad comunicativa que está referenciada sobre una comunidad de comunicación, la identidad que se adquiere tiene dos aspectos complementarios como son el de universalización y el de
8 Ibíd.

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particularización. Las personas, en este sentido, aprenden a actuar autónomamente en un marco de referencia universalista, y a hacer uso de su autonomía para desarrollarse en su subjetividad y particularidad. LA IDENTIDAD SOCIAL DESDE INTERACCIONISMO SIMBÓLICO EL PUNTO DE VISTA DEL

La aportación más importante del pensamiento de George Herbert Mead para el desarrollo de la Psicología Social fue su claro posicionamiento social en el desarrollo de la persona. Mead sostiene, sin ambigüedades la preexistencia y necesidad de lo social para su constitución frente a la tendencia de la Psicología a encarar la persona como un elemento más o menos aislado e independiente. Mead se preocupa por entender cómo los seres humanos se convierten en seres sociales y al mismo tiempo cómo construyen la sociedad. En congruencia con esta preocupación, los fenómenos más importantes que va a estudiar son el self como self social y la construcción social de la realidad. Pero esta pretensión no es algo puramente especulativo puesto que en plena sintonía con los intereses del pragmatismo, tanto Mead como otros interaccionistas están sensibilizados hacia diferentes cuestiones sociales como son la reforma social o el estudio del entorno urbano de la ciudad. Podría decirse que están más interesados por el desarrollo y utilización del conocimiento social que por los propios problemas disciplinarios (una característica no siempre fácil de encontrar en otras orientaciones psicosociales). La fases de constitución de la persona según Mead Para Mead “la persona es algo que tiene desarrollo, no está presente inicialmente, sino que surge en el proceso de experiencia y la actividad sociales” (Mead)9. La característica central de la idea de persona desarrollada por este autor es la de ser objeto para sí misma, y esa característica la diferenciará de otros objetos y del cuerpo. En esta característica se evidencia la “naturaleza” reflexiva de esta definición y por tanto la defensa de la comunicación como proceso esencialmente humano. Ahora bien, su propuesta sobre la comunicación se basa en una propuesta de racionalidad comunicativa: “lo esencial para la comunicación es que el símbolo despierte en la persona de uno lo que despierta en el otro individuo. Tiene que tener esa clase de universalidad para cualquier persona que se encuentre en la misma situación” (Mead)10. Mead desarrolla también una propuesta de comprensión de la génesis de la persona dividiéndola en fases evolutivas. El impacto en la época de las ideas de Darwin se evidencian en el pensamiento de Mead y en sus constantes reflexiones en clave evolutiva, ya sea en la explicación de la génesis de la persona como en las referencias acerca de
9 MEAD, G. H. Espíritu, persona y sociedad, Paidos, Buenos Aires, 3.a ed. 1972 10 Ibíd.

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sociedades más o menos civilizadas, más o menos evolucionadas. En las bases evolutivas de constitución de la persona se erige en un elemento sobresaliente de explicación: la significación: “la significación de un gesto para un organismo se encontrará en la reacción de otro organismo a lo que sería la complementación del acto del primer organismo que dicho gesto inicia e indica”. (Mead) El símbolo, por tanto, provoca en otro la misma reacción que provoca en el pensador. El símbolo es un universal de raciocinio. Así mismo, uno de los factores básicos en la génesis de la persona emerge a través de las actividades lúdicas. El juego es entendido como la fase previa al desarrollo del juego organizado. El juego se describe como la adopción por parte de alguien de un rol diferente. Esta etapa es característica de los niños y en ella, éstos utilizan sus propias reacciones a los estímulos provocados por el juego para construir una persona. En esta etapa, el niño pasaría a la adopción de un todo organizado, siendo esto esencial para la conciencia de sí, eje de la definición de persona según Mead. En los juegos el niño tiene que tener la actitud de todos los demás que están involucrados en éste. Ante las actitudes de las jugadas de cada participante, se debe asumir una especie de unidad, de organización. Aparece aquí la referencia a un “otro” que es una organización de las actitudes de los que están involucrados en el mismo proceso. La actitud del otro generalizado es la actitud de la comunidad. El juego posibilita según Mead el convertir a la persona en miembro consciente de sí, de la comunidad a la cual pertenece. Es esa pertenencia, a través de la interiorización de actitudes, y por tanto moral, la que construye a la persona. Para Mead es preciso que exista una estructura común a fin de ser miembros de una comunidad. No se puede ser uno mismo a menos que se sea también miembro de un grupo o comunidad. Por lo tanto, el proceso por el cual surge la persona es un proceso social que involucra la interacción de los individuos del grupo e involucra la pre-existencia del grupo. El otro generalizado es a la comunidad o grupo social que proporciona al individuo su unidad de persona. La organización de las actitudes comunes al grupo es lo que compone a la persona organizada. El individuo se va constituyendo en su experiencia sobre la base de las relaciones e interacciones sociales que le permiten la incorporación del otro generalizado, como orden del grupo o comunidad a la que pertenece. Junto a esta idea y la base comunicativa, y por tanto simbólica de este proceso, Mead describe a la persona como activa en el proceso de construcción de sí y del entorno-mundo social en el que se encuentra. La persona es descrita en términos interactivos como algo que se establece de forma dialéctica entre lo que denomina “mí” y “yo”. El mí lo entiende como el conjunto de actitudes de los otros que cada persona interioriza como propias, “grupo de actitudes que representa a otras de la comunidad, en especial a ese grupo de reacciones organizadas que hemos detallado al analizar el deporte, por un lado, y las instituciones sociales, por el

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otro”. (Mead)11. Es decir, para tener conciencia de sí (característica definitoria de la persona) se tiene que tener la actitud del otro en su propio organismo, como controladora de lo que se va a hacer. De hecho, “El yo es la reacción del individuo a la actitud de la comunidad, tal como dicha actitud aparece en su propia conciencia”, afirma Mead. Es un cambio que no se encuentra presente en su experiencia hasta que tienen lugar. El yo aparece en la experiencia, en la memoria, sólo después de haber actuado. IDENTIDAD NACIONAL Kelman (1983)12 fue el primero en ahondar en la relación entre nacionalismo e identidad nacional. Lo primero que se puede extraer de sus escritos es que la identidad nacional solo puede surgir una vez establecida la identidad cultural y étnica. La identidad nacional impregna la parte política del yo, la cual se convierte en nacionalismo cuando los que detentan el poder tratan de subrayar la importancia del pensamiento del grupo. En este proceso, esas personas o entidades (gobierno, medios de comunicación, intereses empresariales, lideres políticos o de opinión publica) ideologizan las características comunes de la gente común para influir en ellas y movilizarla a fin de cumplir sus metas y satisfacer sus necesidades. Maritza Montero (1984)13 psicóloga social venezolana, ofrece la siguiente definición: la identidad nacional es una constelación relativamente permanente de significados y representaciones que permiten a los miembros de un grupo social con elementos históricos, territoriales y socioculturales comunes identificarse como interrelacionados y codependientes. En una serie de estudios interesantes sobre la identidad nacional de los chilenos, señaló la relación fundamental entre identidad étnica, mitos, historia e identidad nacional. El modelo especifica tres sistemas básicos de carencias: 1- Adhesión a un mito que explique el origen nacional (antepasados eran mitad indios, mitad españoles, de modo que son mestizos) 2Un estereotipo guerreros valientes atribuidos a los indios se refleja en percibir el yo como patriota y en darle una evaluación positiva a la identidad nacional; 3- el grado en que cada individuo atribuye a su herencia étnica a un grupo en particular, ésta se refleja en emociones y sentimientos positivos de pertenencia a la nación Con el propósito de construir una identidad nacional interactiva, Montero y Salas (1993) pidieron a unos estudiantes colombianos y venezolanos indicar verbal y gráficamente (en
11 Ibíd. 12 Mendoza Manuel. Introducción a las ciencias sociales. Mc Graw Hill, México. 1993 13 Montero, M. (1983): La psicología comunitaria y el cambio social en busca de una teoría. Primer Encuentro Crítico de Psicología Comunitaria. Universidad INCCA. Bogotá.

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mapas dibujados por ellos) cómo percibían el mundo. Los estudiantes percibían que los países del norte, sobre todo Estados Unidos y Rusia, eran muchos mas extensos de lo que son en realidad; reducía u omitían la mayor parte de Oceanía, África y Asia; disminuían el tamaño de Sudamérica e ignoraban Centroamérica y el Caribe. Se interpreta que los datos anteriores revelan una ideología de dependencia y el síndrome de devaluación nacional. Por su parte, estas personas se consideraban, individuos felices, amables, inteligentes, afables, sociales, con sentido del humor, amistosos y trabajadores. Al parecer, la dependencia se debe a que evalúan atributos nacionales que no necesariamente influyen de manera negativa en los sujetos.

LECCIÓN 4

LAS REPRESENTACIONES SOCIALES

Cuando las personas hacen referencia a los objetos sociales, los clasifican, los explican y, además, los evalúan, es porque tienen una representación social de ese objeto. Esto significa, que representar es hacer un equivalente, pero no en el sentido de una equivalencia fotográfica sino que, un objeto se representa cuando está mediado por una figura. Y es solo en esta condición que emerge la representación y el contenido correspondiente. Las personas conocen la realidad que les circunda mediante explicaciones que extraen de los procesos de comunicación y del pensamiento social. Las representaciones sociales (R S) sintetizan dichas explicaciones y en consecuencia, hacen referencia a un tipo específico de conocimiento que juega un papel crucial sobre cómo la gente piensa y organiza su vida cotidiana: el conocimiento del sentido común. El sentido común es, en principio, una forma de percibir, razonar y actuar. El conocimiento del sentido común es conocimiento social porque está socialmente elaborado. Incluye contenidos cognitivos, afectivos y simbólicos que tienen una función no solo en ciertas orientaciones de las conductas de las personas en su vida cotidiana, sino también en las formas de organización y comunicación que poseen tanto en sus relaciones interindividuales como entre los grupos sociales en que se desarrollan. Las R S, en definitiva, constituyen sistemas cognitivos en los que es posible reconocer la presencia de estereotipos, opiniones, creencias, valores y normas que suelen tener una orientación actitudinal positiva o negativa. Se constituyen, a su vez, como sistemas de códigos, valores, lógicas clasificatorias, principios interpretativos y orientadores de las prácticas, que definen la llamada conciencia colectiva, la cual se rige con fuerza normativa en tanto instituye los límites y las posibilidades de la forma en que las mujeres y los hombres actúan en el mundo. ¿Por qué estudiar las representaciones sociales?

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¿Por qué las personas no usan preservativo, a pesar de las evidencias de su carácter preventivo del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual? ¿Por qué las mujeres víctimas de violencia doméstica, esperan — algunas, dolorosamente, hasta su muerte— la conversión del agresor? ¿Cuál es la representación social de “amor”, “cuerpo” “violencia” o “sexo” que está acompañando estas prácticas? Emprender estudios acerca de la representación de un objeto social —VIH/SIDA; relaciones entre mujeres y hombres, por ejemplo— permite reconocer los modos y procesos de constitución del pensamiento social, por medio del cual las personas construyen y son construidas por la realidad social. Pero además, aproxima a la “visión de mundo” que las personas o grupos tienen, pues el conocimiento del sentido común es el que la gente utiliza para actuar o tomar posición ante los distintos objetos sociales. El abordaje de las RS posibilita, por tanto, entender la dinámica de las interacciones sociales y aclarar los determinantes de las prácticas sociales, pues la representación, el discurso y la práctica se generan mutuamente. De lo anterior se deriva la importancia de conocer, desentrañar y cuestionar el núcleo figurativo de una RS alrededor del cual se articulan creencias ideologizadas, pues ello constituye un paso significativo para la modificación de una representación y por ende de una práctica social. En 1961, tras diez años de investigaciones empíricas y de elaboraciones teóricas, Serge Moscovici publicó su tesis doctoral “La psychanalyse, son imàge et son public”. Aunque el psicoanálisis era el principio organizador de la obra, el contenido de la misma no se dirigía a la comprensión del Psicoanálisis, sino al entendimiento de la naturaleza del pensamiento social. En su trabajo teórico, Moscovici14 introduce la noción de representación social y aunque sus planteamientos iniciales intuían la relevancia de las nociones derivadas de las teorías constructivistas, es en la obra rubricada en 1976 (traducida al castellano en 1979) cuando introduce las aportaciones teóricas de los estudios de Berger y Luckmann1. Moscovici estudió cómo las personas construyen y son construidas por la realidad social y a partir de sus elaboraciones propuso una teoría cuyo objeto de estudio es el conocimiento del sentido común enfocado desde una doble vía: desde su producción en el plano social e intelectual y como forma de construcción social de la realidad. En este sentido la noción de realidad social y su proceso de construcción es un elemento clave para la comprensión de esta teoría. La construcción social de la realidad es una idea fundante de la sociología. Durkheim fue quien más la desarrolló y posteriormente Schutz “sociologiza” los aportes filosóficos de la fenomenología de Husserl y desarrolla su teoría de la importancia de los significados 14 Moscovici, S.

La Psicología Social I. Barcelona, España: Paidós. 1991

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sociales (Ritzer, 1997)15 . A partir de los planteamientos de Schutz, Peter Berger y Thomas Luckmann fueron quienes más desarrollaron el concepto. Para Berger y Luckmann (1991)16, la construcción social de la realidad hace referencia a la tendencia fenomenológica de las personas a considerar los procesos subjetivos como realidades objetivas. Las personas aprehenden la vida cotidiana como una realidad ordenada, es decir, las personas perciben la realidad como independiente de su propia aprehensión, apareciendo ante ellas objetivada y como algo que se les impone. El mundo de la vida cotidiana es aquel que se da por establecido como realidad. El sentido común que lo constituye se presenta como la “realidad por excelencia”, logrando de esta manera imponerse sobre la conciencia de las personas pues se les presenta como una realidad ordenada, objetivada y ontogenizada.
¿Cómo se forma en las personas la visión de la realidad? ¿Se forma individualmente o

socialmente? ¿Cómo incide esta visión en sus conductas cotidianas? Sin duda, cada persona forma su propia opinión y elabora una particular visión de la realidad sin que, de modo alguno, esto signifique que dicha elaboración constituya un proceso individual e idiosincrásico. Las inserciones de las personas en diferentes categorías sociales y su adscripción a distintos grupos, constituyen fuentes de determinación que inciden con fuerza en la elaboración individual de la realidad social, y esto es, precisamente, lo que genera visiones compartidas de la realidad e interpretaciones similares de los acontecimientos. La realidad de la vida cotidiana, por tanto, es una construcción intersubjetiva, un mundo compartido. Ello presupone procesos de interacción y comunicación mediante los cuales las personas comparten y experimentan a los otros y a las otras. En esta construcción, la posición social de las personas así como el lenguaje juegan un papel decisivo al posibilitar la acumulación o acopio social del conocimiento que se transmite de generación en generación. En resumen, el medio cultural en que viven las personas, el lugar que ocupan en la estructura social, y las experiencias concretas con las que se enfrentan a diario influyen en su forma de ser, su identidad social y la forma en que perciben la realidad social. El anterior planteamiento goza del consenso en un amplio sector de quienes realizan investigación en las ciencias sociales (Ibáñez,1988). No obstante, dicho consenso empieza a desvanecerse cuando el análisis es referido a las propiedades objetivas de la realidad. Efectivamente, en este aspecto existen puntos de vista divergentes. Por un lado, hay quienes señalan que las propiedades objetivas pueden ser descritas por observadores objetivos y 15 Ritzer, G. (1997). Teoría Sociológica Contemporánea. México: Mcgraw-Hill. 16 Berger, P., Luckmann, T. (1991). La construcción social de la realidad. Buenos Aires, Argentina:
Amorrortu.

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observadoras objetivas. Agregan, además, que dichas propiedades pueden ser reconstruidas de forma incompleta y sesgada por los distintos protagonistas sociales en función de sus intereses particulares, de sus posiciones sociales, de sus experiencias culturales y de sus influencias culturales. De esta forma, la realidad objetiva se convierte en las realidades personales, siguiendo un proceso de distorsión que responde, él también, a determinaciones perfectamente objetivables. En otras palabras, quienes se adscriben a estos planteamientos admiten que la realidad varía con las personas, pero consideran que es en el proceso de tratamiento de la información proporcionada por la realidad objetiva donde radica el mecanismo responsable de la existencia de realidades plurales. Otra posición, por el contrario, señala que la realidad presenta una serie de propiedades que, aun y siendo “realmente” constitutivas de la misma, no dejan de ser absolutamente subjetivas. Es decir, son propiedades que conforman la realidad objetiva, pero que resultan de las actividades cognitivas y, en términos más generales, de las actividades simbólicas desarrolladas por las personas. Esto implica que la realidad tal y como es está parcialmente determinada por la realidad tal y como es para las personas17. Significa ello que, en cierta medida, la realidad pasa a ser el resultado —o el producto— de la construcción subjetiva que de la misma realizan las personas. Según está posición, no es que existan diferentes realidades porque existan diferentes maneras de tratar la misma realidad objetiva, sino que existen diferentes realidades porque la propia realidad incorpora en sí misma, y como parte constitutiva de sí misma, una serie de características que provienen de la actividad desarrollada por las personas en el proceso que les lleva a formar su propia visión de la realidad. El punto álgido de la discusión es entonces la existencia de diversas realidades subjetivas y en particular lo que respecta a la descripción de sus características o la lógica de su elaboración. Y son estos aspectos, precisamente, los que quieren resolver las investigaciones sobre las R S. Efectivamente, el estudio sobre los razonamientos que hacen las personas en su vida cotidiana y sobre las categorías que utilizan espontáneamente para dar cuenta de la realidad, ha permitido la aproximación a las leyes y a la lógica del pensamiento social. Es decir, del tipo de pensamiento que las personas utilizan como miembros de una sociedad y de una cultura, para forjar su visión de mundo (de las personas, de las cosas, de los acontecimientos y de la vida en general). La teoría de las R S constituye tan solo una manera particular de enfocar la construcción social de la realidad. La ventaja de este enfoque, sin embargo, es que toma en consideración y conjuga por igual las dimensiones cognitivas y las dimensiones sociales de la construcción de la realidad. Ello hace que su óptica de análisis; la elección de aspectos relevantes a investigar y la interpretación de los resultados difieran en gran medida de la cognición social.
17 Ibíd.

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En cuanto a la óptica de análisis, la cognición social centra su interés en los mecanismos de respuesta social, mientras que en las representaciones sociales se busca entender los modos de conocimiento y los procesos simbólicos en relación con la conducta. Una condición inherente en los estudios de representación social es la identificación del contexto social en el cual se insertan las personas que elaboran las R S, pues se busca detectar la ideología, las normas y los valores de personas e instituciones y los grupos de pertenencia y referencia. En los estudios de cognición se manipulan variables independientes a fin de observar sus efectos sobre los mecanismos mentales individuales independiente de los contextos sociales. Mientras que a la psicología cognitiva le interesa identificar los mecanismos de los que se valen las personas para procesar y combinar informaciones, con las representaciones sociales lo que se busca es entender en qué medida sus contenidos reflejan los substratos culturales de una sociedad, de un momento histórico y de una posición dentro de la estructura social (Banchs, 1994)18. CONCEPTO Son múltiples los conceptos que tratan de definir las representaciones sociales. Ello ocurre porque las R S son fáciles de captar, pero su definición conceptual no comporta la misma facilidad debido a la complejidad de los fenómenos de los que da cuenta. Por lo anterior se despliegan a continuación diversas propuestas que pretenden evidenciar y, a la vez, aclarar la complejidad del concepto. Moscovici (1991)19 define las R S como: (...) una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos... La representación es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación

18 Banchs, M. (1994). Representaciones sociales: pertinencia de su estudio y posibilidades de su aplicación.
Boletín de AVEPSO.

19
.

Moscovici, S. (1991). La Psicología Social I. Barcelona, España: Paidós.

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Jodelet (1991)20, indica que el campo de representación designa al saber de sentido común, cuyos contenidos hacen manifiesta la operación de ciertos procesos generativos y funcionales con carácter social. Por lo tanto, se hace alusión a una forma de pensamiento social. (las representaciones sociales son)... la manera en que nosotros sujetos sociales, aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro medio ambiente, las informaciones que en él circulan, a las personas de nuestro entorno próximo o lejano. En pocas palabras el conocimiento “espontáneo”, ingenuo (...) que habitualmente se denomina conocimiento de sentido común o bien pensamiento natural por oposición al pensamiento científico. Este conocimiento se constituye a partir de las experiencias, pero también de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que se reciben y se transmiten a través de la tradición, la educación y la comunicación social. De este modo, ese conocimiento es en muchos aspectos un conocimiento socialmente elaborado y compartido. Bajo sus múltiples aspectos intenta dominar esencialmente el entorno, comprender y explicar los hechos e ideas que pueblan el universo de vida o que surgen en el actuar sobre y con otras personas. En resumen, las representaciones sociales son “filosofías” surgidas en el pensamiento social que tienen vida propia. Las personas, al nacer dentro de un entorno social simbólico lo dan por supuesto de manera semejante como lo hacen con su entorno natural y físico. Igual que las montañas y los mares, los lenguajes, las instituciones sociales y las tradiciones forman un panorama del mundo en que viven las personas, por tanto, ese entorno social simbólico existe para las personas como su realidad ontológica, o como algo que tan solo se cuestiona bajo circunstancias concretas. Sin embargo, las personas también son agentes. Tienen maneras específicas de comprender, comunicar y actuar sobre sus realidades ontológicas. Una vez que comprometen su pensamiento, las personas ya no reproducen su entorno social simbólico de manera habitual y automática sino que lo incorporan a su esquema cognitivo. En otras palabras, no solo reproducen sus realidades ontológicas sino que se comprometen en procesos epistemológicos y como resultado de ello cambian sus realidades ontológicas al actuar sobre ellas. Ahora bien, para calificar de social a una representación es necesario poner el acento en la función, más que en el agente que la produce. Así, lo social de una representación proviene de su contribución al proceso de formación de las conductas y de orientación de las comunicaciones sociales. Las representaciones son sociales en la medida en que facilitan, a su vez, la producción de ciertos procesos claramente sociales. Las comunicaciones sociales, por ejemplo, serían 20 Citado en Mardones, J. (1991). Filosofía de las ciencias humanas y sociales: Materiales para una
fundamentación científica. Barcelona, España: Anthropos.

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difícilmente posibles si no se desenvolvieran en el contexto de una serie, suficientemente amplia, de representaciones compartidas. En la medida en que crean una visión compartida de la realidad y un marco referencial común, las representaciones sociales posibilitan, entre otros muchos procesos sociales, el proceso de las conversaciones cotidianas. En este sentido, las conversaciones se pueden definir como el lugar donde las personas, provistas de unos esquemas interpretativos socialmente adquiridos, construyen y negocian el sentido de la interacción. Lo colectivo impregna también un carácter social a las representaciones. Es decir, son sociales porque son compartidas por conjuntos más o menos amplios de personas. No obstante, no es porque cierta característica es compartida por diversas personas, grupos, o entidades de más amplio abasto, que una propiedad es social. Lo social es una propiedad que se imprime en determinados objetos con base en la naturaleza de la relación que se establece con ellos, y es precisamente la naturaleza de esa relación la que es definitoria de lo social. Veámoslo con un ejemplo: el agua de los ríos, el agua bendita y el agua para beber. La segunda por la implicación simbólica que tiene para los y las actoras sociales, y la tercera por la relación vitalmente relevante que se establece con ella, pueden considerarse objeto social, mientras que el agua de los ríos —a excepción de que provoque un desastre social— puede considerarse como algo irrelevante y sin entidad social Lo social en las RS no se polariza ni hacia lo micro ni hacia lo macro: existe una determinación social central (macro) y otra, social lateral (micro) de las representaciones (Moscovoci, 1991). La primera se refiere a la cultura global de la sociedad en la que se insertan los grupos, los actores y las actoras sociales y la segunda al grupo en particular en el cual se insertan las personas. Estas dos formas de determinación social no tienen un sentido unidireccional: las personas se constituyen y constituyen sus RS y en forma paralela también constituyen un mundo social y construyen y reconstruyen permanentemente su propia realidad social y su propia identidad social.
LECCION 5 INFLUENCIAS TEORICAS PARA COMPRENDER LAS REPRESENTACIONES SOCIALES Y SU PROCESO DE FORMACION

Moscovici (1991)21 identifica cuatro influencias teóricas que lo indujeron a plantearse la teoría de las R S: Emile Durkheim y su concepto de representaciones colectivas; Lucien Lévy-Bruhl y su estudio sobre las funciones mentales en sociedades primitivas; Jean Piaget y sus estudios sobre la representación del mundo en los y las niñas y las teorías de Sigmund Freud sobre la sexualidad infantil. Asimismo, Fritz Heider con sus estudios sobre psicología del sentido común y Berger y Luckmann, con su propuesta de la construcción social del conocimiento ejercieron influencia directa en la obra de Moscovici. 21 Moscovici, S. (1991). La Psicología Social I. Barcelona, España: Paidós.

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Aportes de la sociología clásica durkeimiana Emile Durkheim es el pionero de la noción de representación. Este autor acuñó el concepto de representaciones colectivas para designar de esta forma el fenómeno social a partir del cual se construyen las diversas representaciones individuales. Las primeras son variables y efímeras, en tanto las segundas son universales, impersonales y estables, y corresponden a entidades tales como mitos, religiones y arte, entre otras. Para Durkheim, las representaciones colectivas son una suerte de producciones mentales sociales, una especie de “ideación colectiva” que las dota de fijación y objetividad. Por el contrario, frente a la estabilidad de transmisión y reproducción que caracteriza a las representaciones colectivas, las representaciones individuales serían variables e inestables o, si se prefiere, en tanto que versiones personales de la objetividad colectiva, sujetas a todas las influencias externas e internas que afectan al individuo. Las representaciones colectivas, según Durkheim se imponen a las personas con una fuerza constrictiva, ya que parecen poseer ante sus ojos, la misma objetividad que las cosas naturales. Por lo tanto, los hechos sociales —por ejemplo, la religión— se consideran independientes y externos a las personas, quienes, en esta concepción, son un reflejo pasivo de la sociedad. La influencia del positivismo es observable en los postulados de este autor y es precisamente el determinismo sociológico de Durkheim uno de los desacuerdos fundamentales de Moscovici. Según Moscovici, la sociedad no es algo que se le impone desde fuera al individuo, los hechos sociales no determinan las representaciones como una fuerza externa (social) que hace impacto sobre los individuos que la componen. La sociedad, los individuos y las representaciones son construcciones sociales. Resumiendo, mientras que las representaciones colectivas, de acuerdo con la concepción clásica de Durkheim, son un término explicativo que designa una clase general de conocimientos y creencias (ciencia, mitos, religión, etc.), desde el punto de vista planteado por la autora del modulo, son fenómenos ligados con una manera especial de adquirir y comunicar conocimientos, una manera que crea la realidad y el sentido común. Lucien Lévy-Bruhl Los estudios sobre los mitos o formas de pensamiento de las sociedades primitivas, provenientes de la sociología y la antropología, descubrían un tejido de supersticiones y absurdos que eran atribuidos a las limitaciones de las personas y a su incapacidad de razonar como las personas de sociedades “no primitivas”. Lévy-Bruhl revierte esta posición al considerar que no son los actos y pensamiento atomizados los que deben retener la atención, sino el conjunto de creencias y de ideas que tienen una coherencia propia De esta forma, Lévy-Bruhl, abandona la oposición entre lo individual y lo colectivo e insiste sobre la oposición de mecanismos psicológicos y lógicos en dos tipos de sociedades,

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la primitiva y la civilizada. Según sus proposiciones teóricas, la primera se orienta hacia lo sobrenatural, la segunda se funda sobre siglos de ejercicios rigurosos de la inteligencia y la reflexión. Esta distinción, permitió a otros teóricos, entre ellos Moscovici, focalizar la atención sobre las estructuras intelectuales y afectivas de las representaciones. Con las representaciones colectivas, Durkheim revela el elemento simbólico de la vida social. Con Lévy-Bruhl se entra en una segunda fase del estudio de la representación. El acento se desplaza del adjetivo al sustantivo. En una palabra, la dinámica de la representación cuenta más que su carácter colectivo (Moscovici, 1991) . La psicología genética piagetiana J. Piaget también fue influenciado por Lévy-Bruhl. De la misma manera que éste no consideraba inferior el pensamiento primitivo, aquel postulaba que el pensamiento del niño era esencialmente diferente al de los adultos, pero no inferior. Su aporte, según Moscovici (1991), es que su análisis establece la especificidad de las representaciones en términos psíquicos. La importancia del lenguaje en los procesos de construcción de la inteligencia son los aportes que en particular rescata Moscovici de la teoría piagetiana. No obstante, Piaget estudió la construcción de la representación desde su desarrollo individual - social y no desde su desarrollo social - grupal. Por esta razón, según Moscovici, sus aportes son insuficientes como criterios para analizar las situaciones sociales globales. En este sentido, algunos estudios sobre la teoría de las R S (López, 1999)22 señalan, como hipótesis, que también los aportes de la psicología sociocultural de Vygotski influyeron en la obra de Moscovici. El psicoanálisis Freudiano Sigmund Freud, en su obra “Psicología de la masas y análisis del yo” escrita en 1921, anota un aspecto que impactó a Moscovici: La psicología individual se concreta, ciertamente, al hombre aislado e investiga los caminos por los que él mismo intenta alcanzar la satisfacción de sus instintos, pero sólo muy pocas veces y bajo determinadas condiciones excepcionales le es dado prescindir de las relaciones del individuo con sus semejantes. En la vida anímica individual aparece integrado siempre, efectivamente “el otro”, como modelo, objeto, auxiliar, o adversario, y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado23 22 López, F. (1999). El profesor: su educación e imagen popular. México: Universidad Nacional Autónoma.
Tesis para optar por el grado de doctor en pedagogía

23 Citado en Moscovici, S. (1991). La Psicología Social I. Barcelona, España: Paidós.

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La teoría de las R S no se ocupa del inconsciente, no es ésta su preocupación. Sin embargo, el análisis de Freud del ser humano como ser social fue lo que ejerció gran influencia en las reflexiones de Moscovici. Dicha influencia se evidencia en los comentarios del psicoanálisis como objeto de conocimiento y como teoría generadora de explicaciones diversas sobre el sujeto y su mundo social: Más allá de la figura de ese gran sabio, ciertas palabras —complejo, represión—, ciertos aspectos particulares de la existencia —la infancia, la sexualidad— o de la actividad psíquica —el sueño, los lapsus— cautivaron la imaginación de los hombres y afectaron profundamente su manera de ver. Provistas de esas palabras o apoyándose en esa manera de ver, la mayoría de las personas interpretan lo que les llega, se hacen una opinión sobre su propia conducta o la conducta de su prójimo, y actúan en consecuencia. Entre las categorías utilizadas en la descripción de las cualidades o la explicación de las intenciones o motivos de una persona o de un grupo, las derivadas del psicoanálisis, sin duda, desempeñan un papel importante. Cuando Moscovici decide integrar su concepto representación a lo social, es decir, cuando adjetiviza la representación como una representación social está remitiendo a un elemento básico de su teoría: toda representación social contribuye al proceso de formación de las conductas y de orientación de las comunicaciones sociales, elemento que, sin lugar a dudas, retomó de los aportes de Freud. Formación de las representaciones sociales Las R S se construyen a partir de una serie de materiales de muy diversas procedencias: • El fondo cultural acumulado en la sociedad a lo largo de su historia. Dicho fondo está constituido por las creencias ampliamente compartidas, los valores considerados como básicos y las referencias históricas y culturales que conforman la memoria colectiva y la identidad de la propia sociedad. Todo ello se materializa en las diversas instituciones sociales, por ejemplo en la lengua y en general en todos los objetos materiales. • Los mecanismos de anclaje y objetivación. Ambos son mecanismos que provienen de la propia dinámica de las representaciones sociales. El primero de ellos concierne a la forma en que los saberes y las ideas acerca de determinados objetos entran a formar parte de las R S de dichos objetos mediante una serie de transformaciones específicas. El segundo da cuenta de cómo inciden las estructuras sociales sobre la formación de las representaciones sociales, y de cómo intervienen los esquemas ya constituidos en la elaboración de nuevas representaciones. • El conjunto de prácticas sociales que se encuentran relacionadas con las diversas modalidades de la comunicación social. Es, en efecto, en los procesos de comunicación social donde se origina principalmente la construcción de las R S. En este sentido, los

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medios de comunicación de masas tienen un peso preponderante para transmitir valores, conocimientos, creencias y modelos de conductas. Tanto los medios que tienen un alcance general, la televisión o los que se dirigen a categorías sociales específicas como las revistas de divulgación científica, por ejemplo, desempeñan un papel fundamental en la conformación de la visión de la realidad que tienen las personas sometidas a su influencia. La comunicación interpersonal y en particular la de las innumerables conversaciones en las que participa toda persona durante el transcurso de un día cualquiera de su vida cotidiana, es otra modalidad de la comunicación social cuya influencia es igualmente significativa. Es importante recordar que la inserción social o la ubicación de las personas en la estructura social, no solo interviene para la exposición selectiva de distintos contenidos conversacionales, sino que ejerce también una influencia sobre el tipo de experiencia personal que se establece con relación al objeto de la representación. Esta experiencia, variable según las distintas ubicaciones sociales, condiciona la relación con el objeto así como la naturaleza del conocimiento que se alcanza sobre él. Todos estos elementos contribuyen a la configuración de la representación social, entrelazando sus efectos con los que provienen de las comunicaciones sociales. Así mismo, las representaciones sociales cumplen las siguientes funciones: • La comprensión, función que posibilita pensar el mundo y sus relaciones. • La valoración, que permite calificar o enjuiciar hechos. • La comunicación, a partir de la cual las personas interactúan mediante la creación y recreación de las representaciones sociales. • La actuación, que está condicionada por las representaciones sociales. Los intercambios verbales de la vida cotidiana exigen algo más que la utilización de un mismo código lingüístico. Exigen que se comparta un mismo trasfondo de representaciones sociales, aunque sea para expresar posturas contrapuestas. Este trasfondo común suple el estricto rigor discursivo que es necesario para transmitir sin ambigüedades los significados adecuados, rigor que es obviamente imposible mantener en las improvisaciones espontáneas de la vida cotidiana.
Es así como a partir de las representaciones sociales, las personas producen los significados que se requieren para comprender, evaluar, comunicar y actuar en el mundo social.

CAPITULO 2 LA COMUNIDAD

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LECCIÓN 6

MOVIMIENTO COMUNITARIO Y PSICOLOGIA

Antes de comenzar la reflexión en torno al tema de esta lección, es importante que se recuerde el concepto de comunidad. Una comunidad esta integrada por un grupo de personas unidas por vínculos naturales o espontáneos, como también por objetivos comunes que trascienden los intereses particulares de cada individuo. Además comparten elementos tales como el idioma, costumbres, valores, tareas, visión de mundo, edad, ubicación geográfica (un barrio por ejemplo), estatus social, roles, etc. Por lo general en una comunidad se crea una identidad común, mediante la diferenciación de otros grupos o comunidades (generalmente por signos o acciones), que es compartida y elaborada entre sus integrantes y socializada. La comunidad constituye, pues, una totalidad orgánica en cuyo seno la vida y el interés de los miembros se identifican con la vida y el interés conjunto. Es importante resaltar las siguientes formas principales de comunidad: a- Comunidad de sangre: Es la comunidad más natural, de origen biológico, integrada por la familia, la parentela, el clan, etc. Es la comunidad más primitiva. b- Comunidad de lugar: que se forma por la vecindad y que cabe hallar de manera especial en las aldeas o en los medios rurales. c- Comunidad de espíritu: establecida sobre la base de la amistad, la concordia, una cierta unanimidad de espíritu y de sentimientos. Esta comunidad se encuentra sobre todo en los pueblos pequeños, en los que se conocen las personas, en la Comunidad Nacional y en los grupos religiosos. El sociólogo Mac Iver24 afirma que donde quiera que “los miembros de un grupo, pequeño o grande, vivan juntos de tal forma que todos ellos participen, no de éste o de aquel interés particular, sino de las condiciones básicas de una vida en común”, se puede llamar a dicho grupo Comunidad. En el año 2001, un estudio de 118 personas con diferentes orígenes sociales y étnicos definió la comunidad como "un grupo de personas con diversas características que se encuentran asociadas por vínculos sociales, comparten perspectivas comunes y participan en acción conjunta en localidades o entornos geográficos”. Además se encontró que un elemento de la comunidad era el sentido de lugar, algo que podría situarse y describirse, denotando un sentido de local o de los límites. Una comunidad es una zona o un lugar reconocible, como una ciudad, un poblado, un vecindario, o incluso un lugar de trabajo.
24 Citado en Introducción al trabajo Comunitario. Marciales Marina. Usta. Bogota. 1999

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Este estudio también identificó el compartir intereses y perspectivas comunes como parte de pertenecer a una comunidad. Como miembros de una comunidad, se comparten valores, normas, religión, intereses, preocupaciones, necesidades, felicidad y sufrimiento con los otros miembros de la comunidad. Muchas veces estos denominadores comunes han existido por años, o incluso durante siglos. Otros elementos de una comunidad reconocibles fueron las acciones conjuntas que reúnen a las personas, o los vínculos sociales como la familia, los amigos y la diversidad. Lo que caracteriza a una comunidad es precisamente el hecho de que cualquiera de sus componentes puedes ser enteramente vivido dentro de ella. El criterio básico de distinción de la comunidad reside en que en ella pueda mantenerse toda la relación social de una persona. La comunidad es una área de vida social caracterizado por un alto grado de cohesión y cuyas bases son la ubicación y el sentimiento de comunión. La ubicación, como uno de los elementos de la comunidad, significa que la ésta siempre ocupa un espacio de territorio así sea de forma transitoria. Con respecto al sentimiento de comunión, sugiere cierto grado de solidaridad, implica la existencia de ciertos puntos de contacto o intereses comunes gracias a los cuales se genera una especie de identificación de los individuos con el espacio en donde viven. Sin embargo, lo fundamental es que los individuos convivan en la misma forma de vida, de la misma manera en que están vinculados a un territorio común Es la comunión, apelando a los psicólogos comunitarios, la sensación o sentimiento de pertenencia, seguridad, interdependencia; confianza mutua y compromiso de satisfacción de las necesidades entre los miembros de una comunidad. La psicología social define a la comunidad como un concepto parejo al concepto psicosocial de grupo. Desde este punto de vista la comunidad es un conjunto de individuos que a partir de un modo de relación llegan a configurar una realidad social y psicológica con sus propias leyes y una particular dinámica; y cuyos movimientos y acciones no pueden ser explicados acudiendo únicamente a sus componentes individuales ni pueden ser reducidos a acciones personales. Ya no se trata de comunidad como lugar sino como proceso de socialización, responsabilidad y relacionabilidad plural, sin las presiones normativas y restrictivas de la comunidad tradicional. Pero se trata de un proceso para construir un sentido sentimiento compuesto de pertenencia, cohesión, apoyo, aceptación, tolerancia, etc. Ahora bien, sobre el movimiento comunitario y psicología, se debe recordar que desde la época de la conquista española, la codicia y la ambición de poder orientaron las

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exploraciones de los conquistadores españoles quienes con ejércitos de excarcelados dominaron los territorios en la búsqueda de El Dorado, esa ciudad mítica llena de oro y piedras preciosas que iba a permitir llenar las arcas de las nacientes aristocracias europeas. Con los procesos de colonización, se introdujo el mercado de esclavos negros para la explotación de las minas de oro, plata y esmeraldas y el trabajo en las plantaciones, configurándose un proceso de mestizaje entre blancos, indios y negros, que se encuentra en la base de la formación sociocultural colombiana. Se formaron tres grandes grupos socioculturales de acuerdo al tipo de poblamiento resultante de la conquista. Las comunidades indígenas sedentarias altamente organizadas y jerarquizadas que pagaban tributos al imperio Inca fueron fácilmente sometidas, conformándose un sistema sociocultural basado en el minifundio propio de los altiplanos. Por otra parte, las culturas indígenas poco organizadas, nómadas y guerreras fueron exterminadas y sus mujeres fueron secuestradas y forzadas a ser las compañeras de los señores conquistadores, instaurándose un sistema de amplios latifundios, trabajados por los esclavos, desarrollándose una cultura patriarcal, ganadera y agrícola donde el gamonalismo y el cacicazgo ha imperado hasta el momento presente. Adicionalmente se dio en la zona montañosa un proceso de poblamiento ordenado y regulado por la primera reforma agraria de Colombia, consistente en la asignación de parcelas a un contingente de soldados españoles, los cuales debían casarse con una india, trabajar en su parcela, formar un hogar y producir unos hijos trabajadores que en el momento de entrar a la adultez, debían salir de casa y reproducir el mismo esquema en una nueva parcela, instaurándose así el proceso de la colonización antioqueña que gestó una cultura emprendedora y expansionista. Estas tres formaciones socioculturales, la cultura minifundista del altiplano cundiboyacense y pastuso, la cultura latifundista de las costas y valles colombianos y la cultura expansionista de la parcela antioqueña, configuraron el entramado de un complejo proceso psicosocial centrado en las luchas intestinas por el poder político y la explotación de las riquezas naturales. Esta es la historia de un proceso continuado de conflictos y guerras que desde el momento mismo de lucha por la independencia de España, han impedido la consolidación de la nación. La independencia de España dio lugar a las luchas entre quienes querían un régimen unitario y quienes querían un régimen federal. El sueño de Bolívar de consolidar la Gran Colombia, desembocó en la división entre Venezuela, Colombia y Ecuador, quedando Colombia en manos de terratenientes y comerciantes regionalistas. “Gonzalo Sánchez describe la Colombia decimonónica como un país en guerra permanente. Tras catorce años de la guerra de independencia, hubo ocho guerras civiles nacionales, catorce guerras civiles locales, innumerables asonadas, dos guerras internacionales con Ecuador y tres golpes de Estado25. 25 Sánchez, G. y Peñaranda, R. (1986): Pasado y presente de la Violencia en Colombia, Bogotá: CEREC.

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Con este panorama, “Colombia es vista como un intrincado nudo sin comienzo ni final, un país de tan extraordinarias características que muchos identifican con el Macondo de Cien años de Soledad, la novela de Gabriel García Márquez (García Márquez, 1967), lo cual implica que pertenece al reino del realismo mágico y desafía la explicación y análisis” (Pearce, 1990)26. Sin embargo, esta realidad no es producto de la imaginación literaria. El mismo García Márquez considera que su obra está basada en la realidad. A propósito de su novela “El general en su Laberinto” (García Márquez, 1989) afirmó: “El General tiene mayor importancia que el resto de mi obra. Muestra que todo mi trabajo corresponde a una realidad histórica o geográfica. No es realismo mágico y todas esas cosas que dicen. Cuando usted lee mi Bolívar, se da cuenta que todo lo demás tiene, de algún modo, una base documental, un fundamento histórico, un fundamento geográfico que se demuestra en El General”. Esta situación laberíntica enmarca el proceso psicosocial en el que se ha crecido y trabajado los psicólogos colombianos. Y es en este contexto en que los psicólogos comunitarios se han preguntado por el proyecto colectivo que ha construido esta población encontrándonos con un proyecto frustrado de nación. La preocupación por los sectores populares y el problema de su emancipación se encuentra por primera vez en la historia de Colombia desde la época misma de la independencia en los planteamientos de Simón Rodríguez, maestro del Libertador Simón Bolívar quien habla de la necesidad de una educación popular (Rodríguez, 1988)27. Esta educación popular aparece en sus escritos con tres características: 1 2 3 4 - Nos hace americanos y no europeos, inventores y no repetidores. - Educa para que quien estudie no sea más siervo de mercaderes y clérigos. - Instruye en un arte u oficio para ganarse la vida por sus propios medios.

Entonces desde los albores de la independencia se observa que el pensamiento de la educación popular se ha constituido en un trasfondo ético que ha orientado las acciones emancipatorias de las comunidades y que se encontrará posteriormente en la base del surgimiento de la psicología comunitaria colombiana. La confrontación entre los partidos políticos tradicionales se mantuvo constante hasta que empezó a conformarse un movimiento obrero y campesino organizado que fue canalizado por el líder Jorge Eliécer Gaitán, quien alcanzó a perfilar la derrota del sistema oligárquico por la vía electoral. Su asesinato el 9 de abril de 1948 dio lugar al levantamiento popular conocido como El Bogotazo (Alape, 1983)28, el cual fue aprovechado por los partidos tradicionales para instaurar el régimen de la barbarie conocido como La Violencia en 26 Pearce, J. (1990): Colombia dentro del laberinto. Bogotá: Altamir Ediciones. 27 Rodríguez, S. (1988): O inventamos o erramos. Caracas: Monte Ávila Editores. 28 Alape, A. (1983): El Bogotazo: Memorias del Olvido. Bogotá: Editorial Pluma.

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Colombia, (Guzmán, Fals y Umaña, 1986) 29. En este contexto surgen las primeras guerrillas liberales y numerosos grupos de bandoleros. Durante esos años surgieron formas de justicia privada que aparecerían de nuevo en los años ochenta bajo la forma del sicariato. Los grupos paramilitares y de autodefensa también formaban parte de la estrategia de ataque y revancha de los latifundistas en la época de la violencia” (Pearce, 1990)30. El año de 1948 se constituyó en un año significativo tanto en la historia de la comunidad colombiana como en la historia de la psicología por el hecho de que en este año coincidieron dos acontecimientos que no pueden pasar desapercibidos. Fue el año en que se inició el primer programa de formación profesional en psicología ofrecido por el Instituto de Psicología Aplicada de la Universidad Nacional de Colombia (Mankeliunas, M. 1993) 31 y el año en que se produce el asesinato del líder Jorge Eliécer Gaitán. La primera década de formación de psicólogos coincide con el proceso psicosocial conocido como “La Violencia en Colombia” y con el desarrollo de experiencias comunitarias desde las cuales emergieron los primeros fundamentos de la Investigación – Acción – Participativa. De acuerdo a la revisión de Sanguinetti (1981) 32, a finales de la década del 50 existían dos programas nacionales de desarrollo de la comunidad: Colombia (1958) y Venezuela (1959) que se traducían en programas sectoriales, coordinando recursos y consiguiendo la participación de la población, dirigidos por equipos interdisciplinarios de las instituciones. Es significativo mencionar aquí las experiencias de Orlando Fals-Borda (1955, 1959) con los campesinos de los Andes donde se presenta el método de la "acción comunal" que contiene casi todos los elementos de lo que posteriormente se reconocerá como Investigación-Participativa. Las investigaciones pioneras realizadas en Colombia por Orlando Fals-Borda (1959) presentaban ya la estructuración de una metodología basada en el pensamiento de Marx (1971) y de Gramsci (1976), que si bien ha sido enriquecida con aportes técnicos, no ha sido aún superada (Montero, 1983). Esto significa que en Colombia surgió el movimiento comunitario una década antes que en los Estados Unidos con la irrupción a mediados de los años cincuenta del “desarrollo comunal” el cuál era una expresión de una forma de investigación de la sociedad que involucraba interacciones destinadas a transformarla. Los investigadores sociales buscaban enfrentar el fenómeno del subdesarrollo y la dependencia caracterizado por el surgimiento de barrios marginales que cercaban las grandes ciudades, por el empobrecimiento del campo debido a la introducción de tecnologías foráneas y, por lo tanto, por la implantación 29 Guzmán, G.; Fals-Borda, O. y Umaña, E. (1986): La Violencia en Colombia. (2 vol.) Bogotá: Carlos
Valencia Editores. 30 Ibíd.

31 Mankeliunas, M. (1993) Desarrollo Histórico. De: Ardila, R. (Comp.) Psicología en Colombia. Contexto social e histórico. 1ª Ed. Bogotá: Tercer Mundo Editores. 32 Sanguinetti, Y. (1981): La Investigación Participativa en los procesos de desarrollo de América Latina .
Revista de la Asociación Latinoamericana de Psicología Social. Vol. 1, Enero-Junio.

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de una estructura social de dependencia tecnológica y política de los Estados Unidos. Las líneas de acción que se derivaron de este proceso se caracterizaron por la elaboración de programas de desarrollo social y comunitario basados en la participación comunitaria. Hasta este momento no se han identificado nexos e influencias mutuas entre el contexto comunitario y la formación de los psicólogos. Al pasar a la década de los años 60’s se halla un panorama mundial completamente nuevo que es precisamente donde aparece el escenario de la psicología comunitaria norteamericana y que va a tener profundas influencias en los investigadores sociales colombianos. Esta fue una década de grandes movilizaciones sociales que dieron lugar en la cultura occidental a cambios en las políticas oficiales de los gobiernos, en la concepción de lo institucional, en la mentalidad y la percepción de la subjetividad de los hombres y las mujeres. Con la sola enumeración de algunos de los hechos históricos más representativos de la década del sesenta se puede hacer una idea general de la dimensión de los movimientos sociales. Ellos fueron: 1 2 3 4 5 • El surgimiento de la Revolución Cubana y su influencia en los movimientos sociales de América y el mundo. • El surgimiento de los movimientos guerrilleros en varios países de América Latina. • El programa de la OEA denominado la “Alianza para el Progreso” para enfrentar los problemas del subdesarrollo Latinoamericano. • La guerra del Viet-Nam y las resistencias de los movimientos contraculturales por los derechos civiles, de lucha contra la pobreza, el movimiento comunal Hippie de carácter pacifista y los movimientos autogestionarios de los jóvenes que rechazaban el “American Way of Life”. • La revolución de jóvenes e intelectuales de “Mayo del 68” en varios países. • La Primavera de Praga. • El surgimiento de los movimientos pacifistas, ecologistas, feministas y de las minorías eróticas y sexuales. • El surgimiento de la antipsiquiatría inglesa (Cooper, 1967)33 y la Psiquiatría Democrática Italiana (Basaglia, 1972)

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10 • El surgimiento de la psicología comunitaria norteamericana como estrategia institucional para neutralizar los movimientos sociales.

33 Cooper, D. (1967): Psiquiatría y antipsiquiatría. (Editorial Paidós, Buenos Aires, 1972).

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Cada uno de estos fenómenos sociales y culturales ha jugado un papel relativo en el surgimiento de un “movimiento comunitario”, una preocupación por la pérdida de estilos de vida comunitaria y por la creación de nuevas formas de convivencia, nuevas formas de desarrollo social y un nuevo papel social de las instituciones. Paralelamente en América Latina se continuaba desarrollando la Educación Popular que había construido estrategias de análisis crítico de la realidad y cuestionamiento de la dependencia vinculada a procesos de alfabetización y educación de adultos, destacándose los aportes metodológicos en especial las técnicas de “problematización y la concientización” desarrolladas por Paulo Freire en el Brasil (Freire, 1973, 1974). Las discusiones sobre el cuestionamiento de la psicología individualista tradicional aparecen por primera vez en el discurso profesional colombiano en la década de los sesenta. El surgimiento de la revolución cubana determina un importante núcleo de influencia sobre las ciencias sociales, en particular en lo relacionado con el compromiso de los investigadores con el desarrollo de los sectores populares: “Hubo un fenómeno social en cuya vanguardia hay que colocar sectores del estudiantado de las universidades estatales y de los trabajadores organizados, el cual se generó en la década del 60 y 70: el protagonismo de la revolución cubana y de figuras como Ernesto Guevara y Fidel Castro encendían un ideal y un método: el ideal de la liberación político-cultural de los países latinoamericanos y el método de la lucha político-militar. Allí la estrategia fundamental era la insurrección popular para la toma del poder. Las ideas de autogestión y participación estaban fraguándose dentro de este histórico momento. Incluso, muchos grupos políticos compuestos por estudiantes, intelectuales y trabajadores planteaban que la única forma real de aprender lo más importante de la vida era el trabajo con y a través del pueblo. Así, la negación de la misma Universidad en su papel de única e importante institución del qué y el cómo del aprendizaje de un saber, así como la relevancia de éste, fue tanto una actitud como un principio. La radicalidad de esta tendencia ha sido superada pero persiste la idea que considera importante el trabajo popular, el conocimiento y respeto por ese saber y la desaparición del mesianismo técnico o científico en o para la solución de los problemas sociales (Granada, 1991)34. Al interior de las ciencias sociales se declaró la crisis de los paradigmas que habían sido hegemónicos hasta ese momento. “Fue un debate que confrontó en la universidad a diferentes intelectuales que pugnaban por el emerger de nuevas formas de acercarse a la realidad e interpretarla. Pugnas que en muchos casos, concluyeron con el automarginamiento de algunos de sus actores y, en otros, en la exclusión directa de algunos contradictores. En nuestro medio, el caso más reconocido de abandono del medio universitario y académico fue el del profesor Orlando Fals-Borda”.(Mejia, 2003)35. 34 Granada, H. (1991): Intervenciones de la Psicología Social Comunitaria: El caso de Colombia. XXIII
Congreso Interamericano de Psicología. San José de Costa Rica.

35 Mejía, M. R. (2003) Educación popular hoy. En tiempos de globalización. Bogotá: Ediciones Aurora.
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Numerosos intelectuales abandonaron la academia y se desplazaron a las recónditas regiones colombianas a trabajar con el campesinado, buscando la manera de reconocer el saber popular y sus métodos y estrategias de conocimiento y análisis de la realidad. Se mantenía así una confrontación entre el saber científico de origen académico y el saber popular de origen comunitario y se buscaban estrategias para promover la construcción del conocimiento con las personas, rompiéndose la relación sujeto objeto propia de las ciencias positivistas. Se rompía con la neutralidad del investigador en el proceso del conocimiento y se buscaba desarrollar un conocimiento comprometido que transforma a todos los participantes en la investigación incluyendo al investigador. Las estrategias de investigación se salieron de las academias y se concibió a los sectores populares como generadores de un conocimiento propio y apropiado a sus circunstancias. De esta manera se iba gestando un nuevo paradigma de investigación que una década después se reconocería como la Investigación – Acción – Participativa. En síntesis, la situación histórica que da origen al movimiento comunitario y a la necesidad del rol del psicólogo comunitario se caracteriza por el reconocimiento por parte de los políticos y científicos sociales de los procesos de desintegración social generados por el proceso de modernización y desarrollo de las tecnologías, que inducen los procesos de migración de los campos a las grandes ciudades, por el fenómeno de desorganización urbana, el rechazo de los modelos culturales y formas de relación autoritaria dentro de las instituciones, y el cuestionamiento de las políticas, programas y estrategias de abordaje de los problemas de salud mental, principalmente en Estados Unidos y Europa. En América Latina el movimiento comunitario se centra en los procesos de lucha contra el subdesarrollo y la dependencia económica. Numerosas experiencias relacionadas con el cuestionamiento del control social en nombre de la psiquiatría y la psicología, dieron lugar a las búsquedas por la transformación del rol profesional y su vinculación con los sectores comunitarios. - La catástrofe natural de Armero . La situación de catástrofe, acaecida en 1986, ocasionada por la erupción del Volcán- Nevado del Ruiz y la destrucción y desaparición de la población de Armero donde murieron 25.000 personas y otras tantas quedaron desplazadas, sin techo, ni propiedad, ni población, ni redes comunitarias, obligó a toda la sociedad a replantearse sus estrategias de intervención profesional para enfrentar los problemas psicosociales generados en situaciones de desastre donde es necesario reconstituir el tejido social empezando por las estrategias de supervivencia, elaboración del duelo, generación de ingresos, estrategias de participación, construcción desde cero del tejido social, organización comunitaria, generación de proyectos, cuestionándose nuevamente el tipo de formación profesional tradicional del psicólogo.

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El desastre natural de Armero significó toda una confrontación ética frente al quehacer del psicólogo, pues allí se evidenció la contradicción entre las teorías traídas del exterior y las realidades específicas que aquí se vivían. Es así como se hace necesaria la intervención psicológica de una manera distinta a la del consultorio, y la opción comunitaria empieza a coger mucha fuerza” (Mejía, Barrero y Jiménez, 1999)36 - El asesinato de Ignacio Martín –Baró. El 16 de noviembre de 1989 es asesinado en El Salvador junto con otros compañeros, el psicólogo social y sacerdote jesuita Ignacio Martín Baró, quien deja un legado de cuestionamiento a la psicología tradicional y un enfoque particular reconocido como psicología crítica. Su trabajo como psicólogo social se comprometió a la búsqueda de las razones que están en el fondo de la realidad latinoamericana: injusticia, pobreza y violencia. Toda su producción científica estuvo al servicio de la construcción de una psicología social que tuviera como protagonistas las mayorías populares. Su pensamiento ha sido y sigue siendo en Colombia fuente de inspiración en el desarrollo de la psicología comunitaria y de la psicología social crítica. A partir de esta y otras experiencias, las universidades comienzan a formar a los profesionales en psicología haciendo énfasis en la labor social comunitaria, tal es el caso de la Universidad del Valle, la Universidad INCCA de Bogotá, en la Universidad de Manizales, un programa de maestría en Psicología Comunitaria en la Universidad Javeriana, en el año de 1995 surgió el programa de pregrado en Psicología Social Comunitaria de la Universidad Nacional a Distancia –UNAD-. Este evento puede ser considerado el tercer hito en el desarrollo de la disciplina.

LECCIÓN 7 LA DIVISIÓN ANALÍTICA ENTRE COMUNIDAD Y SOCIEDAD La más célebre distinción sociológica entre los conceptos de comunidad y sociedad se debe a Ferdinand Tönnies (1855-1936), quien había estudiado numerosas disciplinas doctorándose en filología clásica. En 1921 fue nombrado profesor emérito de la Universidad de Kiel, donde enseñó economía política y filosofía, emeritaje que desempeñó hasta 1933, año en que fue expulsado por los nazis debido a su militancia activa en el Partido Socialdemócrata alemán, al que se había afiliado el año anterior, tras haber permanecido en el socialismo independiente durante toda su vida. Su orientación hacia la filosofía política se centró en el estudio de Hobbes y Marx. Introductor de la estadística en la sociología, crítico del "culto a Nietzsche", y realizador de estudios sobre las ideas políticas -la democracia, la paz, la representatividad, el socialismoy de estudios filosóficos -sobre Hegel y Spinoza, además de Hobbes y Marx-, su 36 Mejía, M., Barrero, E. y Jiménez, L. D. (1999): Aproximación histórica al proceso de construcción de la
Psicología Social en Colombia. Trabajo de Grado. Programa de Psicología Social Comunitaria. Bogotá: UNAD.

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eclecticismo y multidisciplinariedad no le impidió centrarse en el estudio de la cohesión social y del conflicto social. Tönnies se preocupó de estudiar los lazos comunitarios que unen a las minorías étnicas, aspecto olvidado por los estudios de cohesión social de índole positivista y marxista. Su más importante contribución a la sociología fue su análisis y descripción de dos tipos básicos de organización social: la organización social natural (organicismo) de la que hablaba Aristóteles partiendo de la sociabilidad del hombre (comunidad); y la organización social artificial (mecanicismo) o contractual de la que habló Hobbes (sociedad) partiendo de la insociabilidad del hombre y de la necesidad de un acuerdo de paz. Planteamientos que forman el tema central de su vida científica y que son tratados en su libro " Comunidad y sociedad". Tönnies llama comunidad al conjunto social orgánico y originario opuesto a la sociedad. En su artículo Gemeinschaft and Gesellschaft, publicado en el Handwörterbuch der Soziologie, editado por A.Vierkandt (1931), y en el cual resume las doctrinas expuestas en su libro del año 1887, Tönnies define la comunidad (Gemeinschaft) como el tipo de asociación en el cual predomina la voluntad natural. La sociedad (Gesellschaft) es, en cambio, aquel tipo de comunidad formado y condicionado por la voluntad racional. Tönnies señala que no se trata de realidades, sino de tipos ideales, pues toda agrupación humana participa por así decirlo de los dos caracteres mencionados en proporciones diversas y cambiantes. Y en el primer capítulo de su citado libro Tönnies había opuesto la comunidad en tanto que agrupación caracterizada por su vida real y orgánica, a la sociedad en tanto que agrupación o estructura de carácter mecánico. La contraposición entre lo orgánico y lo mecánico está, así, en la base de la sociología de Tönnies, pero el desarrollo en detalle de sus tesis no permite suponer que se trata de una contraposición abstracta; sólo los hechos histórico-sociológicos permiten dar, a su entender, un contenido significativo a dicha concepción. La comunidad posee una estructura cuya unidad no es el producto de una adición o suma de elementos, sino un conjunto que, al surgir espontáneamente, posee todos los caracteres de una totalidad orgánica, en tanto que la sociedad es el resultado del predominio de los elementos mecánicos, artificiales y racionales que sustituyen las unidades originarias de la familia, de la tribu y de la aldea por los conjuntos construidos mediante una reflexión consciente sobre los fines, como la gran ciudad o el Estado. Los economistas liberales como Pareto o Max Weber introdujeron la noción de acción social (racional e individual) como la unidad de observación de los estudios sociales. Noción que iba a ser problematizada inmediatamente por Tönnies, Durkheim o Freud. Esta generación de pensadores sociales se moverá en torno a la crítica y revisión de los postulados modernos positivistas, como la fe en el progreso o la confianza en el hallazgo seguro de las leyes de la historia. Y sin embargo todos ellos aceptarán, con más o menos

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reticencias, a la subjetividad como elemento esencial para elaborar sus teorías socioculturales. Así es como Tönnies engloba bajo el concepto de voluntad (Wille) las tendencias humanas subjetivas de orientación hacia los otros seres, que considera no reducibles a los imperativos biológicos. A diferencia de Freud, por ejemplo, que, en Más allá del principio del placer (1920) identifica, a partir de la biología, dos tendencias operantes en todos los ordenes de la existencia, el Eros (principio libidinal primordial) y el instinto de muerte, como principios tanto cosmológicos, como biológicos, culturales o psicológicoindividuales. Si la pasión, el deseo y la fe dominan a los componentes más raciocinantes y especulativos de la conciencia nos encontramos con lo que Tönnies llama la "voluntad natural" o "esencial", Wesenwille, mientras que si lo que predomina es la deliberación, el cálculo, la manipulación y la evaluación crítica de las situaciones, lo que tenemos es una "voluntad racional-instrumental" o Kürwille (Gemeinschaft und Gesellschaft 1887. Trad.esp. Comunidad y Sociedad, 1947. Libro II, sección I). Freud tenía tres instancias, yo, ello y superyo, entre las que dividir las tendencias subjetivas humanas, de las que tan sólo la débil instancia consciente detentaba el carácter racional. Tönnies hace hincapié -como el resto de los pensadores sociales- en que sus dos modos principales de expresión de la conducta humana no se encuentran nunca en estado puro. Las clasificaciones las realiza el investigador para facilitar el análisis de lo complejo aislando parcelas que conforman una unidad, quedando claro que en la resultante de la acción social participan todas las instancias analizadas en mayor o menor medida. La conducta no es nunca ni totalmente apasionada y vacía de todo cálculo (en Freud los sueños sí que podrían tener este carácter, el del ello) ni totalmente instrumental y racional, desprovista de pasiones, creencia y valores. Los dos modos de estructuración social que surgen, respectivamente, de la "voluntad natural" y de la "voluntad racional-instrumental" son la "comunidad" y la "sociedad". Históricamente la predominancia del segundo sigue a la del primero y generalmente conviven en tensión constante, por lo que no son modos que se excluyan mutuamente. La dialéctica entre los conceptos de cohesión social y conflicto social entran aquí en juego. Pero no puede atribuirse a la comunidad el aspecto cohesionador y a la sociedad el aspecto disgregador, sino que en ambos polos de la dualidad tendrán que ser localizados aspectos integradores y disgregadores. Ciertamente frente a las cohesiones comunitarias el capitalismo ha ejercido de elemento disgregador, pero no por ello habría de considerarlo como un factor permanente y completamente disgregador, ya que por otra parte, el mercado contribuye a crear también interrelaciones, aunque puede ser mayor y más respetable lo que destruye que lo que crea.

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Las relaciones comunitarias son de ligamen afectivo, personal, clánico, familiar, tribal, hasta nacional o nacionalista. Las relaciones asociativas son instrumentales, racionales, estratégicas, tácticas. En las primeras los hombres se tratan los unos a los otros como fines en sí, en las segundas como medios para conseguir ciertos fines. La familia es una comunidad mientras que una fábrica es una asociación. La nación es un concepto comunitario mientras que el estado es un concepto social. Ello no significa que no sean dos tendencias que coexisten en conflicto permanente, entrecruzándose, mezclándose, entrelazándose y generando las realidades sociales. Así, un gobierno (estado, asociación) puede apelar a los sentimientos patrióticos (comunitarios) de sus ciudadanos, dándose la manipulación instrumental y racional de las masas movidas por sentimientos comunitarios. Tönnies plantea la relación entre las dos voluntades y las dos tendencias sociales de forma dialéctica y compleja. La ciencia y el positivismo, en continuidad con el paradigma ilustrado, piensan que siempre hay un núcleo de racionalidad no contaminado por las pasiones, creencias o valores. Mientras que las vertientes filosóficas y sociológicas que se han venido denominando postmodernidad, declaran que no hay nada que esté ausente de condicionamientos extraracionales. Tönnies uno de los primeros en destruir la radical dicotomía entre razón y pasión, para proponer entender a ambos conceptos en términos de una polaridad en tensión constante entre dos tendencias divergentes. La dicotomía razón/pasión se parece demasiado a la división alma/cuerpo de la teología tradicional como para no sospechar que sea el resultado del más llano proceso de secularización. Los conceptos de comunidad y sociedad son tipos ideales forjados exprofeso para el análisis simple de los todos complejos y no términos empírico-descriptivos. Cuando el sociólogo afirma que son éstos componentes de toda sociedad, herramientas analíticas, los trata y presenta adecuadamente, pero cuando extrapola la distinción analítica a la realidad histórica anunciando la extensión de la Gesellschaft en detrimento de la Gemeinschaft los trata como si fuesen algo más que una distinción analítica, como si correspondiesen a categorías ontológicas. Max Weber intentará salir de las dicotomías simplistas al distinguir la acción racional "sustancial" de la "formal", y subdividir la acción social general en su famosa cuatripartición: a) tradicional, b) afectiva, c) racional en cuanto a los valores y d) racional en cuanto a los fines, es decir, instrumental. El interés de Tönnies por Hobbes fue el que le llevó a la necesidad de ver el aspecto artificioso, instrumental y arquitectónico de toda sociedad, cuyo orden es impuesto por el poder del estado, de una clase dominante o de ciertas élites en la cúspide de las instituciones; e incluso por la confluencia de todos esos grupos de presión. Las distinciones entre grupos primarios y grupos secundarios, entre familia y mercado, o entre sagrado y secular, entre relaciones de sentimiento y relaciones de interés, o entre la sociedad rural y la sociedad urbana, entre coaliciones unidimensionales y coaliciones

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pluridimensionales, o entre relación simple y relación múltiple, proceden todas ellas de la dicotomía tönnesiana. T. Parsons elaboró una tipología clasificando los tipos de colectividades posibles según la combinación de uno o más rasgos que se expresan en parejas antagónicas: afectividadneutralidad afectiva; colectividad-individualidad; particularismo-individualismo; calidadprestación; difusión-especificidad. Los primeros rasgos remiten a la idea de comunidad, mientras que el conjunto de los segundos términos remite a la de sociedad; en el sentido de Tönnies. E.Durkheim elaboró también una tipología de las comunidades que dependía de la naturaleza del vínculo social surgido con la expresión jurídica (institucionalismo) dominante en cada tipo. Así distinguiría entre dos grandes grupos: a) Las leyes de las comunidades primitivas, que serían represivas y propias de una solidaridad mecánica orientada a la venganza y b) Las leyes de las comunidades civilizadas, que serían cooperativas y propias de una solidaridad orgánica orientada a la reparación del daño causado. A diferencia de Tönnies, Durkheim invirtió la posición de lo orgánico y lo mecánico otorgando el calificativo organicista a la sociedad moderna y el mecanicista a las sociedades premodernas. A partir de dicha división el sociólogo trazaría su teoría positivista de la evolución social como el paso de la solidaridad mecánica de los primitivos hasta la solidaridad orgánica de los civilizados. La experiencia antropológica contemporánea (Levy-Strauss), sin embargo, ha demostrado que la distinción durkhemiana está invertida, y que es en los pueblos denominados primitivos en quienes predominaba la comunidad legislativa y cooperativa de la reparación, frente a la comunidad del Occidente técnicamente desarrollada, en la que predomina la comunidad legislativa y represiva de la venganza (Foucault). La gran amplitud de cada término de la dicotomía tönnesiana ha llevado a la necesidad de precisar y diferenciar los fenómenos variables que se presentan juntos y sería necesario distinguir. Así, Tönnies había olvidado diferenciar y tratar con rigor los fenómenos comunitarios de casta, raza, etnia y tribu, o estudiar los movimientos milenaristas, la conducta colectiva de las masas y, sobretodo, el nacionalismo. A Tönnies se le han planteado generalmente cuatro críticas: 1- Su dicotomía es una secularización de alma/cuerpo: un dualismo metafísico. 2- Su explicación es idealista al plantear que es de la subjetividad humana (dúplice voluntad) de donde surge la duplicidad social (comunidad/sociedad) en lugar de a la inversa.

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3- Su planteamiento dualista tiende a la condena a la irracionalidad a las comunidades y sólo considera racionales a las sociedades. Esto equivale a mantener el etnocentrismo, tan combatido por los antropólogos contemporáneos. 4- Su dúplice tipología aglutina una enorme cantidad de fenómenos en cada polo que sería necesario distinguir.

LECCIÓN 8

DESARROLLO COMUNITARIO

Cualquier aproximación al concepto de comunidad debe implicar en primera instancia una reflexión sobre la noción de desarrollo en tanto la existencia de uno presupone la presencia del otro y viceversa. Una mirada a la evolución histórica de ambos conceptos evidencia que en oportunidades los enfoques en torno al desarrollo constituyen obstáculos que limitan el avance de la comunidad que pulsa por alcanzar niveles superiores de organización y en ocasiones la comunidad, queriendo preservar la tradición obstaculiza la modernización y el cambio, aspecto que se convierte en un freno al propio desarrollo. En un principio este debate se planteó en los términos de la oposición entre una comunidad que quería preservar su identidad, su patrimonio y un desarrollo que pretendía representar el cambio y la modernización, sin embargo los análisis realizados demostraron que el problema era más complejo y que los fracasos en este campo se debían, entre otras razones, a que no siempre se consideraban en su justa medida otros componentes esenciales del desarrollo como el social y cultural. A partir de estas consideraciones diferentes analistas afirman que el concepto de desarrollo, en los últimos cincuenta años, se ha movido desde una concepción eminentemente economicista (lineal) hacia una humana, pasando por la dimensión cultural. Este enfoque, por su importancia requiere un análisis que permita evaluar las etapas esenciales. Algunos estudiosos en el tema coinciden en que Wilfred Benson en 1942 y Arthur Lewis en 1944 habían hecho referencia al subdesarrollo, en oposición como es lógico al desarrollo, sin embargo fue Harry Truman quien globalizó el término y le dio una especie de cuerpo legal, al extremo internacionalizarlo cuando señaló: "Debemos emprender un nuevo programa audaz que permita que los beneficios de nuestros avances científicos y nuestro progreso industrial sirvan para la mejoría y el crecimiento de las áreas subdesarrolladas. El viejo imperialismo - la explotación para beneficio extranjero no tiene ya cabida en nuestros planes. Lo que pensamos es un programa de desarrollo basado en los conceptos de un trato justo democrático" (citado por Arango, 1991)37 37 Arango, C. (1991): El rol del psicólogo que trabaja con comunidades en la ciudad de Cali. Cali:
Asociación de Psicólogos Comunitarios del Valle del Cauca.

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Esta idea, que produjo una brecha cada vez más amplia entre los llamados países desarrollados y subdesarrollados, pronto fue cuestionada y la práctica ha demostrado que no ha resuelto los problemas de la humanidad, que desde su protagonismo consciente ha logrado no sólo la movilidad del concepto sino también un cambio en las estrategias y políticas de actuación. Sobre este particular se ha señalado con razón "muchos creen que el efecto multiplicador de los proyectos de desarrollo y las repercusiones de los avances científicos y tecnológicos terminarán por mejorar el bienestar de todos los ciudadanos. Pero ese optimismo no parece justificado. En casi todo el mundo se observa que las medidas drásticas de ajuste estructural benefician sobre todo a los privilegiados, y aniquilan o subestiman las culturas, las formas de conocimiento y las concepciones del medio ambiente incompatibles con la búsqueda frenética de productividad y rentabilidad"38 La década del 70 fue fructífera en el ámbito internacional, sobre todo para los Estados que asistieron a la I Conferencia Mundial Sobre Políticas Culturales convocada por la UNESCO. El evento sirvió para promover un modelo distinto de desarrollo y adelantar, en términos teóricos, lo que después se llamó dimensión cultural del desarrollo, que lo considera como "un proceso complejo, global y multidimensional que trasciende el simple crecimiento económico para incorporar todas las dimensiones de la vida y todas las energías de la comunidad, cuyos miembros están llamados a contribuir y a esperar compartir los beneficios"(UNESCO 1996) En la década de los ochenta y hasta hoy otro organismo internacional el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), evaluando los resultados alcanzados en este campo formula lo que se ha dado en llamar el Desarrollo Humano y busca un conjunto de criterios que favorecieran el mejoramiento de la calidad de vida del ser humano. Esta noción de desarrollo se define como "un proceso encaminado a aumentar las opciones de las personas, que mide el desarrollo según una amplia gama de capacidades, desde la libertad política, económica y social hasta la posibilidad de que cada quien pueda llegar a ser una persona sana, educada, productiva, creativa y ver respetados tanto su dignidad personal como sus derechos humanos" (Pérez de Cuellar 1996) Esta movilidad macro del concepto de desarrollo ha tenido una incidencia marcada en el microdesarrollo, es decir en el desarrollo a nivel comunal y en ese sentido es oportuno referirse a los momentos esenciales por lo que ha atravesado el desarrollo comunitario desde 1924 hasta la fecha, considerando la evolución teórica de la problemática. En 1924 el término Organización de la Comunidad fue utilizado por Edward Linderman para definir "aquella fase de la organización social que constituye un esfuerzo consciente de parte de la comunidad para controlar sus problemas y lograr mejores servicios de especialistas, organizaciones e instituciones"
38 Ibíd.

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Una aproximación crítica a la definición anterior introduce en el análisis algunas ideas que por su relevancia trascienden su época. Entre ellas se destacan las siguientes: - "Aquella fase de la organización social..." La idea está referida a la organización de los grupos humanos, formales o informales que actúan en la comunidad con la finalidad de que progrese pero no en términos de desarrollo. - "esfuerzo consciente de parte de la comunidad para controlar sus problemas..." Introduce una tesis que resulta esencial para entender la evolución histórica del proceso de los procesos de intervención comunitaria en tanto reconoce que la población debe involucrarse en la identificación de los problemas que la afectan, sin embargo, no siempre controlar significa resolver por lo que la idea no queda explícita en este aspecto. Una singularidad de esta definición radica en que no aparece aún el término desarrollo y el análisis queda reducido exclusivamente a la fase de organización y aunque desde el punto de vista objetivo organizar presupone un avance este no es sinónimo de desarrollo. En 1948 la Clonian Office británica pone en circulación la expresión Desarrollo de la Comunidad para designar un programa de acción gubernamental que pretendía, según el gobierno, preparar a las colonias inglesas para su independencia. Ezequiel Ander Egg, uno de los clásicos en el abordaje del tema, en su libro El Trabajo Social como Acción Liberadora, señala que en el Documento titulado Desarrollo de la Comunidad y Servicios Convexos editado en 1956 se expresa: el termino “desarrollo de la comunidad" se ha incorporado para designar aquellos procesos en cuya virtud los esfuerzos de una población se suman a los de su gobierno para mejorar las condiciones económicas, sociales y culturales de las comunidades, integrar ésta a la vida del país y permitirles contribuir plenamente al progreso nacional" Un análisis minucioso en torno al concepto anterior permite apreciar que no siempre los macromodelos de desarrollo han marcado la tendencia en el ámbito del progreso humano. Este enfoque es quizás uno de los mejores ejemplos para ilustrar tesis, pues nuevo paradigma en términos de microdesarrollo aventaja a su antecesor (macrodesarrollo) en el sentido que apunta hacia elementos que posteriormente integrarían lo que hoy configuran los componentes esenciales del desarrollo y plantea como principios la interrelación población - gobierno y la comunicación entre lo nacional, lo regional y lo comunitario. El desarrollo no se detuvo, continuó su evolución, quizás porque ocupa la posición central de una constelación semántica increíblemente poderosa. Nada hay en la mentalidad moderna que pueda comparársele como fuerza conductora del pensamiento y del comportamiento. Al mismo tiempo, muy pocas palabras son tan tenues, frágiles e incapaces de dar sustancia y significado al pensamiento y la acción como ésta.

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En la segunda mitad de los ochenta y hasta hoy se está imponiendo a escala internacional una noción de microdesarrollo que centra la atención en el hombre como objeto y sujeto de su propio desarrollo y esta idea anuncia la aparición de un nuevo paradigma, a saber, el Desarrollo Comunitario Integrado. Este enfoque se define como "un modelo a través del cual se busca nivelar de forma dinámica, interrelacionada y armónica los componentes esenciales del desarrollo humano de los habitantes de las comunidades con la finalidad de mejorar la calidad de vida, a partir de potenciar la autosuficiencia local y aprovechando las ventajas que les proporciona el entorno en cuanto a bienes, servicios y recursos" (Ember, 1998)39 En este mismo período, pero refiriéndose a al desarrollo a nivel macro se señaló: "así pues, por caminos diferentes se está imponiendo hoy a la comunidad entera la concepción de un desarrollo integrado en el que los factores económicos, sociales y culturales, indisociablemente unidos, constituyen manifestaciones de la vida y que es para cada hombre y para cada pueblo la expresión de sus valores más altos, su sentido mismo de la vida, aparece como algo que debe orientar y humanizar el crecimiento económico y el progreso técnico"(Mathar M´Bow, citado en Ember, 1998)40 Desde esta perspectiva esta idea de Mathar M´Bow y la concepción de desarrollo humano promovida por el PNUD viene a fundamentar la estrecha relación que existe, no sólo entre los macro y micromodelos de desarrollo, sino también entre la planificación del desarrollo nacional y el local y en ese sentido el nuevo paradigma se inserta por derecho propio en una dimensión que es necesaria estudiar. Las consideraciones anteriores refuerzan la idea que la aproximación la problemática del desarrollo en términos macro lleva aparejado una reflexión profunda sobre la comunidad en sentido micro. La práctica de estos tiempos ha demostrado que tiene que existir, para el avance de los países una articulación coherente entre lo nacional y lo local. Hacia un nuevo paradigma en materia de desarrollo comunitario El Desarrollo Comunitario Integrado, visto desde estas perspectivas provoca que se replanteen las estrategias y políticas de intervención, entre otras razones, porque cambia la concepción del microdesarrollo o del desarrollo comunitario. Se estaría hablando, en este caso, de un "desarrollo comunitario a escala humana" y ello supone repensar, entre otros aspectos los siguientes: 1. Principios del modelo 2. Finalidades del modelo 3. Enfoque metodológico
39 Ember, R. Carol y Ember, Melvin, ANTROPOLOGÍA CULTURAL, Prentice Hall, Madrid, 1997 40 Ibíd.

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1. Principios del modelo

Este modelo se sustenta en los siguientes principios fundamentales. - El hombre como principio y fin de cualquier esfuerzo por el desarrollo o sea como sujeto y objeto de su propio desarrollo. - Existencia de una relación dinámica entre el macro y el micromodelo de desarrollo es decir, entre lo que se planifica a nivel de país y lo que se diseña en la comunidad. - La comunidad entendida como un territorio/ organización / inteligente. - El hombre entendido como un recurso estratégico del desarrollo. - Considerar la participación, la integración, la cooperación y la evaluación como palabras clave.
2. Finalidades del modelo

- Conseguir el mejoramiento de la calidad de vida de los miembros de la comunidad en consideración a los componentes esenciales del desarrollo humano, o - Capacitación de los recursos humanos y su utilización como recurso estratégico del desarrollo, potenciando su capacidad para la planificación, la coordinación y la concertación de esfuerzos y recursos en función de un propósito común. - Favorecer los procesos de participación popular en la identificación de problemas y en la toma de decisiones para su solución, reduciendo la brecha entre decisores y ejecutores. - Reforzar los sentimientos de arraigo y pertenencia hacia la comunidad, a partir de la consolidación de la identidad cultural local. 3. Enfoque metodológico En el ámbito latinoamericano y caribeño existen una multiplicidad de enfoques metodológicos de intervención comunitaria que persiguen, unos el mejoramiento de los condiciones de vida de lo habitantes de las comunidades, otros el de la calidad de vida y todos el mejoramiento del hombre, sin embargo ninguno de estos enfoque ha resuelto la problemática de la integración en función de la construcción y reconstrucción de un hombre integral. Sobre este particular se ha señalado. "Los viejos enfoques y los "clásicos" métodos de intervención no permiten asumir una metodología de la totalidad, ni de su transformación, con un sentido integral y procesual. Muchos intentos sólo llegan todavía a renovar el discurso y a "modernizar" (sin modificar a fondo) algunas formas de intervención sobre todo de método y técnica.

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No es la Educación Popular la que tiene la respuesta, ni la propuesta cabal. Ni tampoco la Investigación Participativa, Comunicación Popular, el Feminismo o el Ecodesarrollo porque todas estas propuestas teórico - prácticas enfatizan algunas de las dimensiones de la vida que ya se han señalado. Lo anterior, que constituye una verdad científicamente demostrada y avalada por los resultados alcanzados en Latinoamérica y el caribe en materia de desarrollo económico, social, cultural, educacional, etc viene ha demostrar la necesidad de encontrar, desde la misma realidad comunitaria un enfoque metodológico que se corresponda con las exigencias actuales del nuevo paradigma en materia de desarrollo comunal. En este análisis es importante considerar que "un modelo tiene que nacer de una necesidad y una situación específica, y no puede ser imitado. Al menos en las ciencias sociales no puede ser sinónimo de imitación. Para que un modelo sirva como tal deben estudiarse las específicas realidades en que surgió; y para que sirva de orientación debe ser valorado sobre el fundamento de las realidades y situaciones en que se quiere aplicar una política determinada. Es decir "modelo" no puede ser reproducción mimética, sino exclusivamente punto importante de referencia para el análisis de nuevas realidades" (Ember, 1998) 41 Lo expuesto hasta aquí es una suerte de reflexión inicial sobre un tema que requiere un tratamiento de urgencia en el contexto latinoamericano y constituye, quizás, un llamado a todos los profesionales vinculados con el trabajo comunitario y social de la región para que se asuma el reto de la transformación desde un nuevo paradigma a nivel local, desde un enfoque integral de desarrollo. LECCIÓN 9 LA PARTICIPACIÓN Y LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA

Aproximarse a la comunidad, a sus integrantes pasa necesariamente por planificar el abordaje de situaciones sociales colectivas mediante tres aspectos fundamentales: La animación, organización y la acción asociativa. Se trata de una aproximación que se enfrenta a la tarea de “crear” y mantener grupos en torno a la elaboración y a la aplicación de proyectos de desarrollo social. El tipo de grupo u organización que se desee constituir puede ser simple (grupo o asociación), pero también puede tratarse de una más compleja, de un intergrupo (una coordinadora, una plataforma, etc.). Para diseñar e implementar un Plan de Intervención Comunitaria es fundamental partir de un conocimiento de la comunidad, sus miembros, sus relaciones, sus necesidades (expresan un deber ser, algo que no se tiene pero a lo que se aspira), e intereses ( expresan un deseo, algo que no siendo necesario para el desarrollo básico de las personas, aporta placer y gratifica), es decir en la intervención comunitaria es fundamental elaborar un
41 Ibíd.

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análisis de la realidad con el objeto de conocer a la que se quiere dirigir la acción, no sólo como sujeto sino como actor. La identificación de necesidades implica analizar la realidad donde se va a actuar con el fin de elaborar los programas adecuados a las características propias del ámbito de intervención. Punto esencial para no plantearse objetivos inalcanzables. Para detectar las necesidades de los grupos formales y no formales, comunidad colectivo, etc. es imprescindible que intervengan todos los miembros que integran la comunidad, grupos formales y no formales, etc. Esto facilita que los propios individuos se impliquen activamente en la búsqueda de soluciones a sus problemas de forma solidaria. El diseño una estrategia de intervención local como proceso comunitario debe buscar aquellos recursos (grupos formales y no formales, líderes locales, medios materiales, instituciones, etc.) que aportan información cuantitativa y cualitativa sobre los elementos disponibles para arrancar el proceso de desarrollo sostenible. Hay un elemento que fundamenta toda la intervención en la comunidad: la persona y su entorno vital. Dicho esto, también es importante resaltar que lo esencial de un proceso comunitario es poner en movimiento, sensibilizar, motivar o movilizar a las personas para que se impliquen, de forma solidaria, en la mejora de su calidad de vida y de esta manera se llegue a una transformación de los problemas y necesidades comunitarias. Elementos que integran la comunidad Según Marco Marchioni, la comunidad se componen de los siguientes elementos: • Territorio. No sólo como entidad urbanística, sino también física y social. En él tiene lugar conflicto y relaciones sociales y en la que entidades, organizaciones y personas desarrollan sus actuaciones. • Población Compuesta por personas, asociaciones, grupos no formales y sus relaciones sociales. • Demandas, necesidades y problemas sociales Demanda: Es la expresión explícita de la necesidad. Necesidad: Estado de carencia que lleva implícita la potencialidad de moverse en dirección a sus satisfacción. Problema social: Es todo aquello que se interpone en el camino como un obstáculo o dificultad que hay que resolver.

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b.- Momentos de la Intervención Comunitaria Hay que partir que las fases de intervención no son lineales ya que forman parte de un proceso y que se pueden dar de forma simultánea. Veamos algunos rasgos de las mismas: 1 - Fase de Sensibilización-Motivación Cuando una organización, un profesional o una entidad pública desean iniciar un proceso de trabajo comunitario es fundamental crear un clima positivo, receptivo, participativo y que parta de los intereses y de las necesidades de las personas. De esta manera se activa la dinamización de la vida asociativa como forma de afrontar los problemas y necesidades comunes. El primer elemento fundamental para alcanzar el objeto de esta fase es la INFORMACIÓN. A partir de esta situación las personas se sitúan ante los problemas, deseos y necesidades con el fin de tomar posición para la acción. En definitiva, sin información no hay sensibilización y por tanto se destruye cualquier intento de promover la participación activa y dinámica. - Fase de Acercamiento y Captación de Grupos. A través del conocimiento y análisis de la realidad se puede ir configurando un acercamiento a los distintos grupos formales y no formales que conviven y se relacionan en la comunidad. A partir de este momento se inicia el proceso de orientación donde se explican los motivos y los objetivos de la dinamización y animación comunitaria, en relación al objeto de intervención social. Dentro de esta fase, es fundamental resaltar la captación de dinamizadores naturales, que manejen la realidad comunitaria, para que apoyen y lideren el proceso de animación comunitaria, alrededor del objeto de intervención. - Fase de Formación, Orientación y Participación Grupal y Comunitaria Esta fase está orientada a capacitar y proporcionar a los grupos conocimientos, instrumentos y técnicas que sean capaces de animar y dinamizar a los grupos, así como promover e incentivar a la participación, como fórmula en la resolución de las necesidades y problemas socio-ambientales. Es fundamental tener presente, que en un proceso de desarrollo comunitario, hay que realizar una “transferencia de responsabilidades” donde los grupos formales y no formales vayan adquiriendo una mayor independencia en el proceso de trabajo. La idea clara es que las personas necesitan un tiempo, entendido como proceso, para pasar de una situación de espectador a otra de actor de su realidad cotidiana.

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En definitiva, se trata de iniciar un proceso comunitario para transformar la cotidianidad de los problemas y necesidades y alcanzar las soluciones adecuadas a los mismos. LECCIÓN 10 EL PSICOLOGO EN LOS PROCESOS COMUNITARIOS

Es necesaria la contribución el psicólogo en el desarrollo comunitario, entiendo como desarrollo los procesos tanto organizativos como educativos, que favorezcan y se apoyen en formas de participación activa de las comunidades, en una perspectiva democrática y de autogestión. Todo ello como proceso generador de comunidad, referido en particular a su dinámica interior, en cuanto a la unidad de intereses, la fuerza de los vínculos, la cohesión, la consistencia interna, el reconocimiento de su propia existencia y de sus potencialidades y su sentido de pertenencia. Así mismo, se refiere a sus posibilidades hacia el exterior, en cuanto a su capacidad de acción y a su poder transformador, no solo de sí mimos (a nivel individual, grupal y colectivo), sino también del entorno social y material. Es ésta un aproximación que demanda del psicólogo una apertura a la comprensión y apoyo a los procesos comunitarios, creando nuevas exigencias en el ejercicio profesional. Por una parte, no permite llevar soluciones preelaboradas ni hace pertinente las formas tradicionales de ejercicio de la Psicología, caracterizadas comúnmente por la aplicación mecánica de conocimientos psicológicos, técnicas y soluciones acabadas susceptibles de ser utilizadas en cualquier caso. Requiere más bien, la formulación de alternativas metodológicas e innovaciones en el abordaje de las problemáticas. Además, se hace necesaria una actitud investigativa que permita avanzar en la comprensión de los temas y dé lugar a la elaboración de nuevos conocimientos sobre ellos, así como a nuevas posibilidades de intervención (Castro, 1996)42 Por otra parte, propicia el comprender la interrelación de factores involucrados en los procesos comunitarios y evidencia la dificultad, y en muchas ocasiones la imposibilidad, de aislar los aspectos específicamente psicológicos. Es por esto, que se hace necesaria una apertura al trabajo interdisciplinario, en el sentido de una aproximación conjunta con otras disciplinas para el abordaje integral de los procesos y problemas tratados. De esta manera, es posible brindar aportes desde el conocimiento psicológico, articulándolos a las comprensiones formuladas desde otras perspectivas por las demás disciplinas. Esto permite, un retorno a la disciplina psicológica, enriquecida con las contribuciones producto del esfuerzo colectivo. Se abren así, dos niveles posibles y complementarios de participación del psicólogo y la psicología:
42 Castro Maria Clemencia. La psicología, los procesos comunitarios y la interdisciplinariedad. Almudena Editores, Bogota. 1996

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1- En un primer nivel está la contribución al entorno de la dinámica de los procesos comunitarios, al análisis y comprensión de sus desarrollos y dificultades; de manera especial, el estudio y apoyo a las transformaciones, tanto individuales, grupales como colectivas, que van teniendo lugar a lo largo del proceso. Es ésta una participación a nivel mas global de promoción y acompañamiento de los procesos, donde debe destacarse el aporte explicativo y dinamizador, en la búsqueda de articulación entre lo macro y lo micro. 2- En un segundo nivel, referida a la vinculación del psicólogo a aspectos particulares de los procesos, al abordaje de temas específicos de interés para éstos y al desarrollo de proyectos y programas propuestos conjuntamente con la comunidad. Cuando se trabaja desde este nivel, es necesario tener una visión integral para articular estrechamente las labores del proceso en el cual se inscribe, evitando así que las intervenciones se reduzcan a acciones aisladas. De esta manera particular, puede destacarse el aporte del psicólogo a los procesos comunitarios en cuanto a la comprensión e intervención en asuntos tales como: las formas de organización y su dinámica; los estilos y redes de comunicación; los tipos de participación existentes o generados en el proceso y los obstáculos para ésta; las interacciones establecidas a nivel individual, grupal y colectivo; las formas de liderazgo y su incidencia en la dinámica comunitaria; las interacciones con agentes externos y en general con el mundo social; los tipos de conflictos y sus modos de manejo y resolución; las características individuales, grupales y colectivas, sus potencialidades y las transformaciones que van teniendo lugar; las representaciones sociales, vivencias y sentidos que subyacen a sus vínculos con la vida material y social. Otra contribución es la posibilidad de vincular lo individual y lo colectivo. En un primer sentido, dado que lo individual, a nivel de su interioridad, sus imágenes, sus características, su estructuración, involucra necesariamente a los otros y a través de éstos al mundo material y social. En un segundo sentido, teniendo en cuenta que es posible abordar muchas situaciones y problemas individuales a través de lo grupal y lo colectivo. Y por ultimo, reconociendo que no es individualmente, sino como grupo y como colectivo que la gente puede enfrentarse mejor a situaciones adversas a todo nivel como las que viven amplios sectores de población. Una contribución adicional tiene que ver con los agentes externos ligados a los trabajos comunitarios. Se trata de aportar a la comprensión de la dinámica de los equipos de trabajo, sus nexos con la o las instituciones a las cuales están vinculados, sus interacciones con la comunidad, su papel en los trabajos comunitarios, el intercambio de saberes, sus estilos de comunicación, etc. En la idea de trabajar desde una perspectiva particular que articule la investigación y la acción, se considera pertinente la vinculación del psicólogo a la vida cotidiana de la comunidad, así como a las formulaciones y desarrollo de proyectos comunitarios. De esta

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forma, en la medida en que el psicólogo se acerque a la comunidad y participe en sus procesos podrá comprenderla y enriquecerla con sus aportes. Lo anterior implica un acercamiento a los individuos en sus prácticas sociales de la vida cotidiana. Estas deben ser comprendidas en su dinámica propia, entendida en su contexto particular (familiar, grupal, comunitario, etc.) y referidas a factores contextuales mas generales de tipo social, político, cultural, ideológico y económico. Requiere de igual manera, asumir a los individuos como sujetos activos capaces de participar en su propia transformación, así como en el cambio de otros individuos y su entorno. Esto supone a la vez relativizar las posibilidades de la intervención profesional y cuestionar el papel directivo del psicólogo, en tanto poseedor del conocimiento y del poder sobre otros. En este sentido, es propio hablar de psicología y procesos comunitarios, dado que se refiere a las múltiples contribuciones de la psicología a la comprensión, enriquecimiento y dinamización de los procesos comunitarios y de los aspectos en ellos involucrados, entre los cuales se destacan las interacciones y los sentidos que le subyacen. CAPITULO 3: EN TORNO A LA CULTURA

LECCIÓN 11

DEFICION

Alrededor del término cultura se han dado toda clase de discusiones teóricas, que han permitido el acercamiento a definiciones cada vez mas elaboradas y que en cierta forma corresponden a los enfoques teóricos dominantes en determinadas épocas. Cuando se habla de cultura, se hace referencia de manera general a las formas de pensar, hacer y sentir del ser humano. Así pues, dentro de este concepto cabrían tanto las producciones materiales como simbólicas del hombre. Está constituida por un amplio espectro de dimensiones específicamente humanas con las cuales se estructura la totalidad de la vida cotidiana. Son parte de la cultura las representaciones colectivas, las normas, los valores, los roles, los códigos, las ideologías, la comunicación de símbolos, las creencias, las costumbres, las conductas socialmente aprendidas, las estrategias de interacción con el medio, los usos del lenguaje, las instituciones, las formas de trabajo y el producto de éste, las expresiones de identidad, las artes, las formas simbólicas de representación de la realidad y muchos otros elementos que le permiten al hombre vivir en sociedad. Este repertorio de recursos sistemáticamente integrado, es le resultado de la historia cultural de cada grupo social, es la condensación de lo que el hombre ha sido, es y espera ser, de las imágenes mentales que configuran su memoria cultural, de las necesidades de su unidad

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doméstica y de su grupo social, de los medios con que históricamente ha suplido dichas necesidades, de lo que él considera adecuado comunicar y representar. Este sistema se recrea permanentemente en un proceso social e histórico que le permite al hombre mantenerlo o transformarlo en relación con la situación particular que esté enfrentando, con base en lo experimentado en el pasado, en las constricciones del presente y en los imaginarios del futuro. Luego entonces la cultura se enmarca en una dinámica continua de confrontación entre permanecer y transformarse, conflicto que opone sus componentes tradicionales, que garantizan la identidad de un grupo social, con los innovadores, que permiten a este mismo, la adaptación a situaciones novedosas no experimentadas previamente. Por lo tanto, cada individuo, familia o grupo social, para interactuar con su entorno, genera un repertorio específico de recursos que están estrechamente ligados a su historia cultural. De acuerdo con Cifuentes43 la cultura está definida por tres rasgos sintéticos: “ser un proceso colectivo de creación y recreación; herencia acumulada de generaciones anteriores y, su dinámica para transferir, aceptar, reinterpretar o rechazar otras culturas. Es decir, ella es tradición pero también renovación. (…) La cultura siempre será una síntesis de las relaciones del hombre y la naturaleza y entre los hombres mismos”. Es importante que se revisen diferentes nociones del concepto de cultura y se determine que todas ellas tienen, en su esencia, poseen aspectos comunes: "La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad." Edward Tylor. "La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida que se ven determinadas por dichas costumbres" Franz Boas (1930) "La cultura es una sociedad consiste en todo aquello que conoce o cree con el fin de operar de una manera aceptable sobre sus miembros. La cultura no es un fenómeno material: no consiste en cosas, gente, conductas o emociones. Es más bien una organización de todo eso. Es la forma de las cosas que la gente tiene en su mente, sus modelos de percibirlas, de relacionarlas o de interpretarlas." W. H. Goodenough (1957) "La cultura se comprende mejor como complejos de esquemas concretos de conducta – costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos- planes, recetas, fórmulas, reglas,
43 Cifuentes, Francisco. Introducción al estudio de los procesos culturales regionales. En Imágenes y reflexiones de la cultura en Colombia. Instituto colombiano de cultura, 1991

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instrucciones (lo que los ingenieros de computación llaman ‘programas’)- que gobiernan la conducta" Clifford Geertz (1966) "La cultura alude al cuerpo de tradiciones sociales adquiridas que aparecen de forma rudimentaria entre los mamíferos, especialmente entre los primates. Cuando los antropólogos hablan de una cultura humana normalmente se refieren al estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluye los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar." M. Harris (1981) "Cultura se refiere a los valores que comparten los miembros de un grupo dado, a las normas que pactan y a los bienes materiales que producen. Los valores son ideales abstractos, mientras que las normas son principios definidos o reglas que las personas deben cumplir". Anthony Giddens (1989)44. "Cultura, es el aprovechamiento social del conocimiento" (Gabriel García Marqués-1999). Hay por lo menos 175 definiciones de cultura en la literatura sociológica, aquí re retomaron algunas conceptualizaciones mas representativas. Casi en todas las definiciones, la cultura abarca los productos de la conducta de otros, especialmente de quienes vivieron antes. Connota una serie de estímulos sociales que en gran medida existieron tiempo atrás. Dicho con otras palabras, la cultura se encuentra ante el ser humano cuando se comienza a vivir. Contiene valores que se expresarán y un lenguaje en el que se podrá expresar. Contiene una forma de vida que seguirá la mayoría de los individuos, y a lo largo de la vida se supondrá sin la menor duda que no hubo algo mejor. Cada grupo humano crea un conocimiento específico en el marco de su propio contexto natural y social. Cada cual conoce, identifica y distingue las condiciones del entorno en el que se mueve. Por lo tanto, la cultura está referida al conjunto de experiencias y relaciones que se han ido tejiendo históricamente, dentro de un grupo determinado de individuos, en un espacio definido y bajo unas condiciones específicas de interacción, comunicación y convivencia. El concepto de cultura incluye una gama inmensa de variables que aparecen en diferentes formas en todas las culturas, son las variables transculturales, que tienen que ver con el ser humano y que corresponde a lo que se llama lo humano. Se desarrollan a partir de las necesidades propias del hombre, pero que no se limitan a éste, sino que incluyen su medio ambiente, su interrelación con la naturaleza y con el mundo que lo rodea. Estas variables son: a. Las necesidades de alimentación, de techo, de protección, que traen como consecuencia el desarrollo de formas y conductas ecológicas de vida, manifestaciones de la técnica y la ciencia, aún en sus formas más elementales.
44 Definiciones tomadas del texto Culturas y Estéticas contemporánea, Aique POLIMODAL, Roberto Amigo, Fabiola Ferro. 2003

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b. Necesidades que surgen a partir de las diferencias sexuales y la reproducción, apareciendo comportamientos reconocidos como femeninos y masculinos, de los que surgen la repartición de roles dentro de la comunidad. c. Necesidades de reciprocidad, de mutualidad, de simetría o asimetría social. d. Necesidad de expresión artística y simbólica como las artes plásticas, la danza, las historias y fábulas, literatura y poesía. e. La capacidad humana de experimentar vivencias numinosas (numenimis) y de fuerzas sobrenaturales. f. La concepción del orden, de cómo la vida debería organizarse, las normas para lo correcto y lo incorrecto, para lo bueno y lo malo. Estas son las variables más generales para conformar el concepto de cultura. El ser humano desarrolla también un mundo simbólico. La realidad material se filtra en un mundo de imágenes que tienen un carácter histórico-social y que se expresa a través de fábulas, proverbios, refranes, poesías, obras de arte plástico, normas religiosas y del derecho, etc. Resulta útil distinguir tres dimensiones analíticas en la masa de los hechos culturales: la cultura como comunicación (es decir, como conjunto de sistemas de símbolos, signos, emblemas y señales, entre los que se incluyen, además de la lengua, el hábitat, la alimentación, el vestido, etc., considerados no bajo su aspecto funcional, sino como sistemas semióticos); la cultura como stock de conocimientos (no sólo la ciencia, sino también otros modos de conocimiento como las creencias, la intuición, la contemplación, el conocimiento práctico del sentido común, etc.); y la cultura como visión del mundo (donde se incluyen las religiones, las filosofías, las ideologías y, en general, toda reflexión sobre "totalidades" que implican un sistema de valores y, por lo mismo, dan sentido a la acción y permiten interpretar el mundo).

LECCIÓN 12

CONTENIDO DE LA CULTURA

Se ha mencionado que la cultura es una forma de vida aprendida y compartida que se transmite socialmente de generación en generación. Aunque una cultura varía en algo con respecto a otras, todas tienen ciertas características universales. La cultura puede dividirse en tres partes principales: (1) costumbres, (2) sistemas de creencias y (3) artefactos. Costumbres son los hábitos del grupo. Son las formas en que los

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miembros del grupo realmente se comportan. La forma de comunicarse, de asearse y la manera de comer, son ejemplos de costumbres. Así para nosotros es usual comer con cuchara, cuchillo y tenedor mientras que los chinos usan palillos. No obstante, en ambos casos, se comparte con todas las demás culturas, la universalidad de tener costumbres específicas para comer. Los Sistemas de creencias son conjuntos de ideas que prescriben formas para comportamientos correctos e incorrectos, y dan significado y propósito a la vida. Dentro de estos sistemas se encuentran las prescripciones religiosas, mágicas y normativas para la conducta. Las normas son estándares de conducta que pueden o no ser de naturaleza religiosa o mágica. Los sistemas de creencias son partes de cada cultura y las normas son particularmente útiles para el individuo porque permiten a la persona determinar con antelación cómo serán juzgadas sus acciones por los demás. Los Artefactos son los objetos que produce y usa una sociedad, incluyendo herramientas que se utilizan para producir otros objetos. Los artefactos pueden ser desarrollados por la misma sociedad o prestados por otras. En cualquier caso, son parte de la cultura de una sociedad. Nosotros, por ejemplo, usamos una gran variedad de artefactos que van desde un gancho hasta un computador. Los científicos sociales diferencian los elementos que contiene una cultura clasificándolos según su grado de complejidad organizacional: Rasgos culturales: son los elementos más simples. Los rasgos son unidades de significado concreto o abstracto. Son tratados por las personas como unidades indispensables, aunque su indivisibilidad depende del contexto social en el que se traten. Por ejemplo, un indio para referirse a su lanza como unidad indivisible cuando describa una cacería, lo hará en términos de sus partes constitutivas (el punto, el dardo, el sujetador, etc.) Un complejo cultural es un conjunto de rasgos o características interrelacionados. Aunque algunas veces es difícil determinar con certeza dónde comienza o termina el rango y dónde comienza un complejo, se ha encontrado que el término “complejo” es útil para describir la forma de vida de un grupo particular de personas. Los patrones culturales representan el mayor grado de complejidad organizacional de elementos culturales. Los patrones son conjuntos interrelacionados de complejos. Por ejemplo el patrón cultural colombiano de matrimonio y vida familiar incluye el complejo de la boda, el complejo de la crianza de los niños, el complejo del cuidado de la casa, etc. De esta manera se habla de rasgos culturales, complejos y patrones. A través de la cultura la gente no solo se adapta al ambiente sino que también lo cambia para adaptarlo a sus propósitos. Para cumplir su tarea, la cultura debe encontrar ciertas necesidades que son requerimientos para la vida individual y del grupo. Las necesidades

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son universales; las formas específicas para detectarlas varían de una cultura a otra. Stuart Chase (45), ofrece una lista de nueve necesidades universales: 1. El lenguaje, la más importante de todas. La vida en grupo no podría funcionar sin una forma de comunicación. El lenguaje es una necesidad funcional para la supervivencia humana. 2. Estatus del individuo dentro del grupo. ¿quién sobrepasa en categoría a quién? En toda sociedad existe un sistema para categorizar a los individuos y a los grupos. Hasta este punto, la visión de Carlos Marx de una sociedad sin clases no es más que un cuento de hadas. El estatus cumple la función básica de ejecutar las tareas de la sociedad. 3. La familia y otros grupos sociales. Los seres humanos, a diferencia de los animales, permanecen relativamente indefensos e incapaces para valerse por sí mismos durante un largo periodo de tiempo. La familia cumple la función de cuidar y proteger al infante. De hecho, la unión humana más productiva tiene lugar dentro del contexto familiar.. 4. Métodos para negociar con comida, vestido y otros materiales vitales. Esto refleja la lucha por la consecución de los recursos escasos. 5. Gobierno y leyes puede ser informales, pero siempre están ahí. Una organización de grupo requiere que existan reglas y alguna institución para hacerlas cumplir. En ese sentido, una sociedad sin reglas sería como un pez fuera del agua, dejaría de existir. 6. Religión y ética. La religión es parte de cada sociedad. Realiza varias funciones, tanto para los individuos como para la sociedad en general. La ética se refiere a normas de conducta que guían el comportamiento humano. 7. Sistema para explicar los fenómenos naturales; magia, mitología y finalmente ciencia. El ser humano posee una gran dosis de curiosidad y en ese intento busca explicaciones a todo lo que sucede a su alrededor. 8. Reglas respecto a la propiedad, qué pertenece a quién: métodos para realizar el comercio. Una de las bases de la vida en grupo es la cooperación. En su intento comunitario par vivir, la gente debe tener técnicas para determinar qué posee y cómo debe conducirse el comercio. 9. Formas de arte: danza, cuentos, canciones, poemas, arquitectura, artesanías y diseños. Este aspecto estético del comportamiento humano ocurre en todas las sociedades. Quizá porque representa una necesidad para las personas expresar su propio ser; quizá porque representa una dimensión de búsqueda inherente al orden.
45 Citado en Psicología de las Américas, Charles Kimble, Edgar Hirt, Rolando Díaz-Loving y otros Pearson Educación, México 2002

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A esta lista se le puede adicionar otras tres necesidades universales: la necesidad de realizar actividades de juego, la necesidad de un sistema educativo y la necesidad de encontrarle sentido a la vida. Los individuos, así, no tienen que enfrentar el problema de determinar cómo satisfacer estas necesidades. Su herencia social da las respuestas para ello. Todo lo que el individuo debe hacer es aprenderla. El proceso de aprendizaje de la cultura humana se denomina socialización. Este proceso es esencial puesto que asegura la supervivencia la cultura.

LECCIÓN 13

VARIACION CULTURAL

La famosa antropóloga Ruth Benedict (citada por Mendoza) 46 ha señalado que la vida en grupo puede desarrollar una variedad infinita de direcciones, dependiendo del ambiente físico, del grupo y de la imaginación de los miembros. De hecho, el espectro de posibles arreglos humanos para vivir es tan amplio que la selección es una necesidad. Por ejemplo, Benedict habla de la guerra como un tema social que puede ser o no usado por una determinada cultura. Los aztecas usaban la guerra para obtener cautivos destinados a los sacrificios religiosos; los españoles consideraban la guerra como un método de conquista y aplicaban en ella el asesinato. La elaboración de temas culturales lleva a la formación de instituciones sociales. Estos son patrones decisivos que se centran alrededor de las mayores necesidades humanas y están acompañados de formas particulares de interacción social. La familia, por ejemplo, es una institución social universal. La forma específica de esta organización y la clase de relaciones permitidas en ella varían de una cultura a otra. La religión y la educación son dos ejemplos de instituciones sociales universales. Son patrones distintivos centrados en las más importantes necesidades y están acompañados de formas de interacción social. Cuando se usa el término de interacción se hace referencia al proceso por medio del cual individuos comunicados influyen sobre los pensamientos y acciones de otros. Es por el proceso de interacción dinámica como se puede considerar legítimamente a las interacciones sociales como sistemas. El término “instituciones sociales” puede usarse en forma equivalente al término “sistemas” (por ejemplo, sistema familiar, sistema educativo, sistema económico). Otro concepto que es útil para comprender la variación cultural es la interacción cultural, que se refiere a ajustar o agrupar rasgos, complejos y patrones, dentro de una totalidad. Todas las culturas están integradas. Varían, sin embargo en el grado de integración que poseen en un determinado momento. De esta manera las culturas altamente integradas
46 Ibíd.

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tienden a producir un gran sentido de cohesión entre los miembros de la sociedad, debido a que la mayoría de los elementos son consistentes con los demás, por ello, las personas tienden a saber quiénes son y cuál es su misión particular en la vida. Sin embargo, ya que sus elementos se ajustan dentro de un todo bastante unificado, las culturas altamente integradas tienden a resistirse ante el cambio. Las culturas con bajo grado de integración, tienen muchos elementos que no se ajustan bien. Esto se debe primordialmente a la existencia de subculturas, que son variaciones distintivas de la gran cultura compartida por grupos particulares dentro de la sociedad. La socialización para el individuo de estas culturas es a menudo un proceso confuso que produce inseguridad y conflicto. Algunas veces las costumbres y los sistemas de creencias de una subcultura se dirigen directamente en sentido opuesto con respecto a la cultura más grande. J. Milton Yinger introdujo el término contracultura47 para identificar tales grupos. Una pandilla de delincuentes juveniles es un buen ejemplo de contracultura. Habiendo rechazado completamente algunas de las costumbres y normas de una cultura principal, el delincuente juvenil probablemente experimentará un severo conflicto cuando sea castigado por su conducta delictiva. Ya sea que las culturas tengan o no un alto grado de integración, es importante que se reconozca que ellas no son solamente reunión de costumbres y normas no relacionadas. Son unidades particulares de elementos unidos en donde cada uno tiende a tener una relación funcional con los otros, es decir hay interdependencia. Surge aquí otro concepto relevante en la comprensión de la cultura, y es el término Etnocentrismo, que se refiere a la actitud de valorar la propia cultura, mientras que se resta valor a otras. Es un sentimiento de superioridad cultural. Una actitud es una predisposición aprendida para actuar en una forma dada en una determinada situación. Conociendo la actitud de una persona hacia algo, se puede saber cómo actuará en esa circunstancia específica. El valor es una idea intrínsicamente deseable, esto es su deseabilidad es autoevidente a la persona que lo tiene. La libertad, el coraje y la amistad, son ejemplos de valores. Se puede justificar las creencias señalando que descansan sobre el valor de la libertad, pero no tiene que justificar la libertad. Ella, es en si misma deseable. Cuando se habla de etnocentrismo se entiende como una predisposición personal aprendida, para caracterizar la cultura propia como la mejor y tratar a otras culturas como inferiores. No obstante, es evidente que este concepto debe ser evitado para asumir una actitud científica y aproximarse a las culturas con respeto por las diferencias culturales. Tal concepción esta involucrada en el termino relatividad cultural (o relativismo cultural). Ello no implica que las culturas se juzguen en sus propios términos. Significa “ponerse en los zapatos del otro” antes de calificar sus comportamientos.
47 Milton Yinger, Contracultura y subcultura, Revista americana de sociología vol. 25, 1969

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LECCIÓN 14

LENGUAJE, CREENCIAS Y VALORES

Es importante que se revisen los aspectos cohesivos que constituyen el núcleo de la cultura y que esparcen claridad en la senda de la búsqueda conjunta del significado de la vida: lenguaje, creencias y valores. LENGUAJE Es el aspecto mas difundido de la cultura. Es el medio para identificar objetos e ideas, para expresar sentimientos y para transmitir la cultura. El lenguaje puede definirse como el sistema de símbolos que se ha acordado sobre significados en una población humana dada. Un símbolo es una cosa que representa a otra, y que conduce a pensar en la cosa que se simboliza. La palabra casa es un símbolo, representa un objeto específico o una idea de casa. Las palabras son los símbolos en los que comúnmente se piensa, pero los objetos o las acciones pueden ser simbólicos: una medalla puede significar un logro. Mientras estén en el contexto de un sistema, sin embargo, los símbolos no son considerados parte de un lenguaje. Por otra parte, no puede haber lenguaje ni cultura sin el proceso simbólico. El lenguaje es un proceso simbólico. Una de las cosas mas interesantes sobre los símbolos es que se puede hacer, mediante acuerdo, que cualquier cosa simbolice cualquier otra. Por ejemplo, se puede hacer que X signifique el nombre de una mujer y Y el nombre de un hombre, o viceversa. Sin embargo, algunas veces valoramos el símbolo más de lo que representa. Los símbolos ayudan a dar significado a la existencia y por eso se usan mucho en la búsqueda del significado de la vida Los símbolos pueden clasificarse como referenciales (concretos) o expresivos (abstractos). Los primeros son los que denotan o se refieren a objetos reales en el mundo exterior. Los segundos representan objetos y hechos que no pueden verificarse en el mundo exterior. El significado que ellos simbolizan es emocional y altamente personal (ej. La palabra Dios). Los símbolos expresivos son particularmente importantes para la cultura porque contribuyen a la cohesión social. Un ejemplo de ello serían los rituales (serie de actos simbólicos que se repiten en ceremonias). A través de él se reafirma la pertenencia al grupo. Al sensibilizar a las personas ante aspectos particulares del mundo exterior e interior, el lenguaje estructura sus percepciones. El antropólogo Edgard Hall habla de un “lenguaje mudo” aprendido, el cual estructura las percepciones de espacio, actividades de juego y

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sexualidad como también las del tiempo (citado en Kimble Charles y otros) 48. Señala por ejemplo, que una distancia cómoda para la interacción es mucho menor en América Latina que en los Estados Unidos. El lenguaje modela la experiencia. Es un vehículo a través del cual se conoce el mundo de cada persona. Estructura la percepción de la realidad y da significado a la experiencia. A través de él se identifican objetos e ideas y se expresa el pensamiento. Permite acumular grandes cantidades de conocimiento y trasmitir la cultura de una generación a otra. El lenguaje está en el corazón mismo de la cultura. Es el fundamento sobre el cual se basa la cooperación necesaria para la supervivencia humana. Es uno de los vínculos cohesivos que acerca a las personas, mantiene unida la cultura y coordina los esfuerzos de los individuos en la sociedad. CREENCIAS Y VALORES Las creencias están basadas en la percepción. Significa que, se tiene una creencia cuando se percibe la relación entre dos cosas, o entre una cosa y una característica de ella. Socialmente, las creencias representan la comprensión de cada individuo en si mismo y del ambiente. Algunas creencias son el resultado de la experiencia directa, otras son más complicadas y parecen basarse en algo más que la experiencia sensorial directa. Todas las creencias se basan finalmente en: la creencia de que la experiencia sensorial propia es correcta, o en la creencia de que alguna autoridad externa está en lo correcto. Estas creencias se aceptan sin cuestionar nada, ellas se pueden entender como creencias primitivas.

Tipos de creencias primitivas

• •

Creencia de orden cero: es una creencia que se aprende en la infancia y es valida por la experiencia a través de la vida personal. Muchas veces no se es consciente de que existan. Ejemplo: creencia de experiencias sensoriales. Creencia de primer orden: es una creencia que se infiere partiendo de una creencia de orden cero, aunque no se es consciente del proceso de inferencia. Ejemplo: mis sentidos me dicen que va a llover, mis sentidos me dicen la verdad, por lo tanto va a llover.

48 Ibíd.

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Vale la pena mencionar que la mayoría de las creencias primitivas no son producto de una sola experiencia, sino de generalizaciones basadas en una corriente continua de experiencias en un período de tiempo. La acción social esta impregnada por valores, los cuales tienen una significación y una consecuencia muy precisa, para el individuo y el grupo. Los valores se pueden definir diciendo que son los criterios o maneras de ser y comportarse, considerados deseables o estimables por una persona o una colectividad y establecidos como medida para juzgar la importancia de las personas, los objetos socioculturales o las metas perseguidas por la sociedad. No interesa pues, la utilidad intrínseca misma de la conducta del individuo o grupo o sus cualidades, sino la significación social con que se les toman. Los valores siendo ideales, pues es lo que la sociedad persigue como meta deseable, tienen también, según Durkhein, la misma objetividad de las cosas, pues entran a formar parte de la sociedad y se escriben en ella. Los valores tienen como características, la de ser compartidas por muchas personas, se les concede importancia social, se les puede abstraer y por lo general, se les rodea de un carácter mágico que hace que las personas los juzguen en gran medida independientemente de su situación real. Siendo los valores parte integra del sistema de acción social, se hallan estrechamente relacionados con las pautas de comportamiento, la cultura, los procesos sociales y son las funciones desempeñadas por los individuos en su sociedad y grupo. De acuerdo a esto, los individuos ponen en evidencia, exteriorizan y expresan los valores a través de su comportamiento social o de la función que desempeñan (rol social) El individuo al respetar las pautas sociales (usos, costumbres, normas) cumple con un valor, siendo por ello aceptado, elogiado o premiado, según la categoría de la norma, o sufrirá una sanción cuando la incumpla, la cual estará acorde con dicha categoría. Al estudiar los procesos sociales, debe tenerse también en cuenta que éstos depende de la valoración de la sociedad en que ocurren. Procesos como la cooperación, la acomodación y la asimilación tienen en general un valor positivo para la sociedad por considerar que los mismos son indispensables en su mantenimiento. Lo contrario ocurre con los procesos de competición, obstrucción y conflicto, en especial los dos últimos que tienen una valoración social negativa y por lo mismo la sociedad trata de evitar que ocurran. En cuanto a la clasificación de los valores estos pueden ordenarse teniendo en cuenta:

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A) la obligatoriedad a que se somete la persona. Esta obligatoriedad va en una escala de menor valor, y de acuerdo a ella la sociedad sanciona y vigila su cumplimiento sintiéndose el individuo obligado a actuar en determinada forma, presionado por un sentimiento ético. B) Puede catalogarse igualmente de acuerdo a la importancia de ciertos comportamientos claves en el funcionamiento de la sociedad. Hay valores que, tienen una connotación positiva por ayudar a conseguir las metas que la sociedad persigue o negativa cuando cumplen una función disociativa. Sin embargo, estos valores no siempre tienen igual importancia para las personas y/o grupos. Lo que la sociedad considera bueno, deseable o positivo puede ser perjudicial o negativo para los individuos o viceversa. C) Una ultima forma de catalogarlos es haciendo referencia a la institución o instituciones a que se hallan referidos. Así hay valores ligados primordialmente a la familia, a lo económico, a lo religioso, a lo político, etc. Las personas, al actuar dentro de una institución social, p.ej. la familia, reconocen y aceptan valores relacionados con la misma, le dan una importancia específica y ayudan también a sostener la institución. Como existen en cada sociedad instituciones a las que se les concede una importancia mayor que otras, por ello los valores sirven de medida para juzgar su actuación, además de actuar como modelos ideales a los cuales puedan referirse las personas en su comportamiento o como patrones, a través de los cuales se pueda presionar a los individuos a que se manejen dentro de ciertos parámetros. Por “relatividad de los valores”, se entiende que éstos son los de una sociedad en particular. Es decir, cada sociedad tiene sus valores para un momento histórico y estos corresponden a una situación dada. Lógicamente, algunos valores pueden ser comunes para varias sociedades; sin embargo, en general, varían de una a otra.

De lo mencionado anteriormente, se puede concluir que los valores cumplen las siguientes funciones: 1. Sirven para juzgar a las personas, sus comportamientos y para catalogar los objetos socioculturales 2. Contribuyen a fortalecer la unidad psíquica de la persona por el hecho de que al madurar psicológicamente, ésta se inspira en valores que ha conocido y aceptado. Esto mismo facilita a las personas el cumplimiento de las funciones que les corresponde ejecutar en su vida social. 3. Los valores, al unificarse en cuanto su aceptación por la sociedad, hacen que alrededor de ellos se congreguen personas y grupos. La adhesión a valores comunes es condición

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indispensable para lograr la identidad con la comunidad Sin embargo, es claro que esto es relativo, pues no siempre se consigue una identidad absoluta en cuanto a la aceptación de valores. Pueden por ello presentarse problemas al no corresponder los valores aceptados por la sociedad con el comportamiento real de los individuos. Esta función integradora y de presión ejercida por los valores sigue siendo de gran importancia. 4. Sirven para guiar el comportamiento social de la persona, puesto que los valores, al convertirse en modelos aceptados y apreciados de la sociedad, se convierten en modelos para adecuar el comportamiento de la persona.

LECCIÓN 15

CULTURA Y CONTEXTO

Geertz citó la imagen de Max Weber de la humanidad como "un animal suspendido en redes de significación que él mismo ha tejido", y añadió: "Creo que esas redes son la cultura" (en Cole, 1999)49. Se puede simplificar la complejidad cultural en torno a dos grandes modelos, el orientado a la comunidad y a la psique compartida (modelos tradicionales, populares), por un lado, y, por otro, el orientado al individualismo (anglosajón moderno), está claro que ambos modelos tienen sus ventajas. Lo que se gana con la individualización es autonomía, lo que se pierde participación afectiva y cohesión social. Pero esta reducción es demasiado simplificadora, puesto que cada cultura y cada psique es diferente: "Todas las culturas expresan una gran mente cultural distribuida; las culturas tradicionales tienen una distribución más social, las culturas racionales tienen una distribución más racional, más instrumental (y por tanto individual, desde el punto de vista social) de la mente" (Álvarez y Del Río, 2001, p. 15). Sin embargo, se puede afirmar que tal simplificación resulta útil para comprender al menos dos cosas: • La primera, que se está en un momento histórico en el que la tendencia hacia la expansión del modelo individualista (aunque nunca de forma pura) genera un aumento de los problemas socioafectivos y de la cohesión social (junto a un aumento de la libertad individual, aunque muchas veces superficial); • La segunda, que existen modelos culturales diferentes al que hoy se presenta como exclusivo y como referente único, y que esos modelos están en uso, explicando en parte las dificultades sociales, políticas, económicas, afectivas, psicológicas, ideológicas, de muchos grupos sociales (y no su menor `nivel´ cultural).
49 Cole, M. Psicología cultural. Madrid: Morata, 1999

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Pero la cultura no sólo se recibe, sino que es transformada por las personas de esa cultura. Los individuos transforman la cultura cuando se apropian de sus prácticas y la transmiten a la siguiente generación y a las necesidades de sus circunstancias específicas. Así mismo, se asemeja la cultura con la idea de un texto ambiguo que necesita ser interpretado constantemente por aquellos que participan en ella. Significa que las personas participantes tienen una función activa en la cultura: La implicación más general es que una cultura se está recreando constantemente al ser interpretada y renegociada por sus integrantes. Según esta perspectiva, una cultura es tanto un foro para negociar y renegociar los significados y explicar la acción, como un conjunto de reglas o especificaciones para la acción. Es este aspecto de foro de la cultura lo que da a sus participantes una función en la constante elaboración y reelaboración de esa cultura; una función activa. Las acciones concretas de cada ser humano, enmarcadas en la cultura, tienen lugar en un contexto concreto. Michael Cole (Cole, 1999)50, ha dedicado atención a enriquecer y clarificar este concepto, haciéndolo ir más allá de su significado más habitual, el de contexto como entorno, como lo que rodea, aquello que entrelaza, el todo conectado que da coherencia a sus partes. De esta manera, un acto en su contexto entendido en términos de la metáfora del entrelazamiento requiere una interpretación relacional de la mente; los objetos y los contextos se presentan juntos como parte de un único proceso bio-socio-cultural de desarrollo. (Cole, 1999, p. 129)51. Se puede mencionar, en apoyo de esta interpretación, el sugerente ejemplo de Bateson sobre el bastón del ciego caminando con su bastón: ¿su organismo termina donde empieza o donde termina el bastón?, pero cuando se sienta, el contexto cambia y también cambia la relación del bastón con la mente. Bateson afirma que la mente se constituye por la actividad humana, que implica ciclos de transformaciones entre `dentro´ y `fuera´ (Cole, 1999). Los contextos no han de entenderse como algo definitivamente dado, sino que se constituyen dinámicamente, mutuamente con la actividad de los participantes. Un contexto se delimita por lo que la gente hace, dónde y cuándo lo hace y, en este sentido, las personas que interactúan llegan a constituir el contexto para los demás. Y ese contexto no puede separarse de la cultura, por tres motivos: 1) porque no puede separarse de una dimensión temporal, histórica en la realidad humana, que lo configura; 2) porque en él están presentes instrumentos materiales y simbólicos que permiten a los individuos adaptarse a la realidad y proyectarse al futuro, y
50 Ibíd. 51 Ibíd.

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3) porque es un entorno social.

UNIDAD DIDACTICA 2: EL ENTRAMADO CULTURA- PSICOLOGIA, SOCIEDAD Y COMUNIDAD
CAPITULO 4 PROCESOS CULTURALES EN LA VIDA DEL HOMBRE LECCIÓN 16 DIVERSIDAD E INTERACCIÓN CULTURAL

Las ciudades en el tercer mundo de manera más compleja y dinámica que las ciudades del primer mundo, han sido el escenario de un sinnúmero de procesos sociales que mantienen en permanente cambio y transformación su estructura territorial. Son el receptáculo de los continentes de población que son expulsados directa o indirectamente de otros territorios; son el escenario donde permanentemente se recrean los imaginarios que promueven y activan las ilusiones, y los deseos propios y ajenos de sus pobladores. En éstas se confrontan errática o eficazmente las nuevas situaciones, las cuales son productos de los nuevos procesos sociales. Son además, los territorios en donde se reproducen, merced a las altas densidades de población, con mayor intensidad las formas de interacción social; de modo que allí se recrean de manera ininterrumpida las relaciones sociales entre diversos grupos; relaciones éstas, que se renuevan permanentemente o se producen por primera vez. Allí diferentes grupos sociales activan, mantienen o suspenden contactos con otros grupos. En este sentido, en la ciudad se desarrollan diversos sistemas culturales y estrategias de apropiación espacial, productos de las formas de adaptación cultural que generan los diferentes grupos sociales que la piensan y ocupan como sitio de existencia. Estas estrategias de apropiación espacial, no son estáticas, por el contrario al tener que enfrentar permanentemente nuevas situaciones, nuevas formas de interacción social, nuevos entornos ambientales, etc; conlleva a transformaciones que buscan garantizar la adaptación de estas estrategias a los nuevos escenarios Se encuentra, por tanto en la ciudad mas rica variedad posible de formas de adaptación social y de intercambio sociocultural; confrontaciones por el control del poder y conflictos de intereses; dicotomías entre concepciones arraigadas en la tradición y pensamientos que promueven la innovación, etc; todas esta formas son sintetizadas, reproducidas y recreadas en un espacio delimitado, densificado y extraordinariamente vital, la ciudad. No obstante, en estos escenarios de vida social se tienen lugar también formas de explotación; de exclusión social y política; de negación de sectores sociales, etc. Conviven dentro de sus perímetros, dos ciudades una formal y otra informal; una que es la que genera

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y aplica normas y otra que no las conoce y no las acata; una legal y otra ilegal; una que paga impuestos y otra que apenas sobrevive; una que quisiera ser única y exclusiva, y otra que, apenas quisiera, que la dejaran sobrevivir Dentro de la “otra ciudad”, uno de los sectores de población en donde las transformaciones se dan con mayor intensidad, en donde sus condiciones de vida son mas precarias; en donde la vulnerabilidad frente a constricciones sociales y económicas es mas latente, en donde la incompetencia del Estado, para enfrentar sus necesidades es mas evidente; pero también, en donde las respuestas a sus problemas son mas creativas, es el que corresponde al amplio espectro de los sectores populares Frente a estos sectores las intervenciones estatales se han centrado, por un lado al ignorar que existen, y por otro, en introducir políticas transplantadas de otras realidades, que buscan sacarlos de una condición anómala. Es decir, pretender solucionar los problemas de estos grupos sociales sin haberlos conocido realmente. Las ciudades son el escenario por excelencia de la diversidad y de la interacción cultural de los países del tercer mundo, por la misma dinámica a través de la cual se han poblado. Para hacer referencia a esta situación, Martín Barbero habla de la desterritorializacion. Con ello se refiere a las migraciones, a los traslados a través de los cuales, un país como Colombia que en 30 años se encontró con que el 70% de su población estaba en las ciudades. Esta situación genera desarraigo y una dinámica permanentes de salidas de pueblos a ciudades pequeñas; de ciudades pequeñas a ciudades grandes; de ciudades grandes a la capital y una vez instalados allí, de un ligar a otro. Esta es la experiencia cotidiana de millones de ciudades latinoamericanas y allí nace una cultura sin memoria territorial. Pero este proceso de movilización de la población no solo produce la desterritorializacion. A la par de esta situación también se dan procesos de hibridación o mestizaje cultural que según García Canclini (citado por Franco, 2001)52, no tiene que ver solo con la mezcolanza de cosas heterogéneas, sino sobre todo, con la superación o la caída en desuso de algunas maneras. Estamos haciendo hibridación en nuestra casa cuando mezclamos, por ejemplo, objetos punk con música clásica; mascaras rituales con porcelanas. La cultura como sistema de recursos que le permiten al hombre interactuar con el entorno que lo soporta, genera una gran diversidad de medios para dicha interacción (programas de conducta, modelos de comprensión de la realidad, instrumentos mentales para recrear las imágenes de las diferentes situaciones que vivió, esta viviendo y/o espera vivir, etc.) como grupo sociales existen. Y a su vez, faculta al hombre para que, los resultantes de dicha interacción se escriban en su historia cultural, de manera particular. Por tanto, cada hombre (individuo, unidad domestica, grupo social, etc.) dependiendo de su historia cultural, genera un repertorio especifico, para la interacción con su entorno.

52 Ibíd.

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Ahora bien, no solo es trasformado el espacio a través de “los medios arquitectónicos y urbanísticos”, también son humanizadas la selva, las llanuras, los páramos, las riveras de los ríos, los mares etc.; los territorios dedicados a la minería, la agricultura, la ganadería, la agroindustria. La industria, el intercambio, etc, en todos los lugares en donde el hombre “puede hacer vida”, coloca sus mojones de pertenencia y los signa con su cultura. Paradójicamente, contrastando con las ideas homogenizadoras de las actuales doctrinas neoliberales que pretenden solo hallar la diversidad de las culturas imponiendo el metalenguaje del mercado, las actuales ciencias de punta tales como la biotecnología y le ingeniería genética, consideran como la mayor riqueza del siglo XXI, la heterogeneidad en los bancos genéticos de flora y fauna en relación con sus potencialidades en la construcción de variabilidad para adaptación ambiental. Empero, a pesar de lo inefable de la cultura occidental (sus persuasivos discursos, seductores paraísos, encantadoras imágenes, mundos infinitos de mercancías, etc.) y el interés de las clases dominantes locales de ser incorporadas-aunque sea como colonias- al primer mundo, las avanzadas de ésta, por imponerse sobre “las otras culturas”, solo han encontrados a humanos, seres dadores de sentido. Sentido humano que frente a lo occidental genera los más creativos contradiscursos de resistencia y las más novedosas estrategias para incorporar lo ajeno sin perder identidad. De manera que la heterogeneidad de los sistemas culturales, resultado de la adaptación cultural de las diversas sociedades a sus ambientes particulares, además de ser la expresión mas tangible de lo humano, y también posibilitadoras de generación de múltiples desarrollos, soportados en diversas maneras de comprender el mundo, interactuar con el planeta y pensar futuros posibles. Formas éstas, de usufructuar de manera diferenciada, los diversos recursos disponibles, de los cuales la cultura occidental no puede dar cuenta.

LA INTERACCION CULTURAL Otro componente fundamental para entender la dinámica cultural, tiene que ver con los procesos de hibridación o mediación o prestamos interculturales (Jesús Martín Barbero, en 1987; Néstor García Canclini, 1989; Edward T. Hall 1982) entre los sistemas culturales de los diversos individuos en un grupo social y de los grupo entre si. Esta interacción o mestizaje ha sido especialmente significativa en los países del tercer mundo en donde conviven, por una parte, la diversidad cultural y étnica de los grupos sociales que los constituyen y por otra, también cohabitan sistemas culturales propios con otros ajenos, provenientes de los países del primer mundo, frente a los cuales los sectores dominantes de las poblaciones locales son especialmente permeables

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Al respecto García Canclini se plantea algunos interrogantes; ¿como hablar de una ciudad moderna que a veces esta dejando de ser moderna y de ser ciudad? Lo que era un conjunto de barrios se derrama mas allá de lo que se puede relacionar, nadie abarca todos los itinerarios, ni todas las ofertas materiales y simbólicas deshilvanadas que se presentan. Los migrantes atraviesan la ciudad en muchas direcciones, e instalan precisamente en los cruces, sus puestos barrocos de dulce regionales y radios de contrabando, hierbas curativas y videocasetes. ¿Cómo estudiar las astucias que la ciudad intenta conciliar todo lo que llega y prolifera y trata de contener el desorden: el trueque de lo campesino con la transnacional, los embotellamientos de coches frente a las manifestaciones de protesta, la expansión de consumo junto a las demandas de los desocupados, los duelos entre mercancías y comportamientos venidos de otras partes? De echo en estos países del tercer mundo, mas vulnerables en los últimos 50 años se han generado grandes transformaciones, sobre toda a raíz de la transnacionalizacion de las comunicaciones e internacionalización de la economía, etc, que han llevado a los grupos sociales, de los países tercermundistas, a confrontar situaciones mucho mas complejas de las que se vivían previamente, lo cual se concreta en la interpenetración de múltiples discursos. Como lo señala Martín Barbero, “...al mestizaje que no solo es el hecho racial del que venimos, sino la trama hoy de modernidad y discontinuidades culturales, de formaciones sociales y estructuras del sentimiento, de memorias e imaginarios que revuelven lo indígena con lo rural, lo rural con lo urbano, el folclor con lo popular y lo popular con lo masivo”. (Franco, 2001)53 Frente a la misma problemática García Canclini, refiere cómo los países latinoamericanos son el resultado de la sedimentación, yuxtaposición y entrecruzamiento de tradiciones indígenas, rurales, del hispanismo colonial católico, y de las acciones políticas, educativas y comunicacionales modernas. “Pese a los intentos de dar a la cultura de elite un perfil moderno, recluyendo lo indígena y lo colonial en sectores populares un mestizaje interclasista ha generado formaciones híbridas en todos los estratos sociales”54 Por tanto, mas que la penetración descomunal e indiscriminada de los discursos del primer mundo al tercer mundo; y dentro de estos últimos, mas que imposición de los discursos de los sectores dominantes de la población sobre los subalternos, lo que se ha generado es una interacción e interpenetración entre discurso y contradiscurso. De manera que lejos de presentarse la recepción y la adopción de discursos ajenos lo que resulto sucediendo, tiene que ver con un proceso en el se toma lo ajeno, se traduce a códigos propios, se apropia y se recrea, en función de las necesidades del propio grupo social. “la memoria cultural no trabaja con información pura ni por linealidad acumulativa, sino que se halla articulada sobre experiencias y acontecimientos, y en lugar de acumular,

53 Ibíd. 54 Ibíd.

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filtra y carga (...) la clave esta en tomar el original importado como energía, como potencial a desarrollar a partir de los requerimientos de la propia cultura”. (Franco, 2001)55 Se tiene entonces, a los diversos grupos sociales recibiendo por múltiples conductos infinidad de mensajes, de discursos, de patrones de actuación, de modelos de vida etc. Es decir, sistemas culturales, muchas veces ajenos que van supuestamente, a sobreponerse y reemplazar a los que antes gobernaban la vida de dichos grupos, empero, lo que resulta sucediendo es bien diferente, y es aquí donde teorías como las de las mediaciones y conceptos como el de hibridación tiene pertenencia, básicamente por que el problema no esta en el tipo de mensajes que se reciben ni de sus efectos sino de cómo son apropiados realmente por los grupos humanos. Con base en lo anterior, la mediación o hibridación, al permitir a un grupo social la incorporación de nuevos códigos, lógicas, modelos o programas, a su propio sistema cultural, garantiza a este, desarrollar relaciones más exitosas con el entorno. De manera que, le permite ampliar la comprensión de su entorno, al incorporar situaciones ajenas a su propia memoria cultural y, además, le aumenta las posibilidades, gracias a ese conocimiento, para confrontarlas; también lo faculta para recrear y/o reeditar sus propias estrategias y generar nuevos mecanismos de interacción entre estrategias originadas en diferentes sistemas culturales; por tanto, gracias a dicha interacción cultural, un sujeto (una sociedad, un grupo social y/o sus individuos), puede generar mayores estrategias para confrontar diversas situaciones, que las que se pudieran generar endógenamente; y además viabiliza la formulación y gestión de un mas amplio de espectro de futuros posibles. No obstante, en las dinámicas de recreación cultural, de un grupo social y/o sus individuos, la relación entre estos diversos sistemas, producto de la historia cultural de los grupos sociales y de los individuos en su entorno particular, posibilita que cada cual (grupos o individuos involucrados), incorpore las experiencias o conocimientos que considere necesarios y viables, en la búsqueda de la construcción de una interacción con su entorno.

LECCIÓN 17

IDENTIDAD CULTURAL

El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua de la influencia exterior. De acuerdo con estudios antropológicos y sociológicos, la identidad surge por diferenciación y como reafirmación frente al otro. Aunque el concepto de identidad trascienda las fronteras (como en el caso de los emigrantes), el origen de este concepto se encuentra con frecuencia vinculado a un territorio.
55 Ibíd.

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“La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias (...) Un rasgo propio de estos elementos de identidad cultural es su carácter inmaterial y anónimo, pues son producto de la colectividad” (Kimble, Charles 2002)56. ¿Qué es la identidad? Es el sentido de pertenencia a una colectividad, a un sector social, a un grupo específico de referencia. Esta colectividad puede estar por lo general localizada geográficamente, pero no de manera necesaria (por ejemplo, los casos de refugiados, desplazados, emigrantes, etc.). Hay manifestaciones culturales que expresan con mayor intensidad que otras su sentido de identidad, hecho que las diferencia de otras actividades que son parte común de la vida cotidiana. Por ejemplo, manifestaciones como la fiesta, el ritual de las procesiones, la música, la danza. A estas representaciones culturales de gran repercusión pública, la UNESCO las ha registrado bajo el concepto de “patrimonio cultural inmaterial” Cuando se profundiza en la identidad, la cuestión de la cultura está presente, si bien no se puede confundir una con otra. Como indica Cuche (1996) 57, mientras la cultura deriva en gran parte de procesos inconscientes, la identidad se basa en una norma de pertenencia, necesariamente consciente, fundada sobre oposiciones simbólicas. El mismo Lévi-Strauss (1981)58 reconoce que a veces para estudiar sociedades diferentes se reducen a la identidad, pero las ciencias humanas deben superar esta noción de identidad y ver que su existencia es puramente teórica, como existencia de un límite que no corresponde en realidad a ninguna experiencia. La identidad cultural, como señala Cuche, aparece como una modalidad de categorización de la distinción “nosotros/ellos”, fundada sobre la diferencia cultural. Dicho autor distingue entre concepciones “objetivistas” y “subjetivistas” de la identidad cultural. Hay una relación estrecha entre cultura e identidad, por eso si se asimila la cultura a una cuestión “natural”, la identidad se puede llegar a entender como algo dado que queda marcado casi indeleblemente y, así, la identidad cultural revierte necesariamente a un grupo original de pertenencia del individuo.

56 Ibíd. 57 CUCHE, D. (1996): “Culture et identité”, en La notion de culture dans les sciencies sociales. París, La Découverte, pp. 83-96 58 LÉVI-STRAUSS, C. y BENOIST, J.-M. (1981): “Conclusiones”, en Lévi-Strauss, C. (dir .): La identidad. Barcelona, Petrel, pp. 353-369

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De aquí lo importante de buscar las raíces, la autenticidad de la identidad cultural que aparece como esencia, como una condición inmanente del individuo. La identidad cultural aparece como consustancial una cultura particular y se busca establecer la lista de los atributos culturales que sirven de base a la identidad colectiva, la esencia del grupo (es una identidad esencial, casi invariable). Son concepciones, como indica Cuche “objetivistas”, que definen la identidad a partir de un cierto número de criterios determinantes, considerados objetivos como el origen común (herencia, genealogía), la lengua, la religión, la psicología colectiva o “personalidad de base”, el territorio. Todo ello es fuertemente criticado por los partidarios de una concepción “subjetivista” del fenómeno identitario, considerando que la identidad cultural no puede ser reducida a la dimensión atributiva ni considerarse como un fenómeno estático. Para los “subjetivistas”, la identidad etnocultural es un sentimiento de pertenencia o una identificación a una colectividad más o menos imaginaria (según las representaciones que los individuos se hacen de la realidad social y de sus divisiones). No se puede adoptar una postura puramente “objetiva” o “subjetiva” para abordar la cuestión de la identidad. La identidad es un constructo elaborado en relación a los límites o fronteras entre los grupos que entran en contacto. No deja de ser, en este sentido, una manifestación relacional, de interacciones. En esta línea, los límites identitarios han acabado siendo límites de identidades culturales y fronteras de identidades “nacionales”. De hecho, en las sociedades contemporáneas hay una tendencia a la “monoidentificación”, a la identidad exclusiva. Es lo que Beriain 1996(59) presenta como el matrimonio del Estado y la cultura. En este sentido, la identidad cultural se ha de abordar como problemática colectiva (e individual); Abou (citado Castells, 1998)60 retoma la idea de Durkheim de la conciencia colectiva para recordar que es más que la suma de las conciencias individuales, la trasciende y se impone a ellas por medio de la educación y de la vida social común. Así, la identidad cultural de una persona se enmarca en una identidad global que “es una constelación de identificaciones particulares en instancias culturales distintas” (Castells, 1998). La identidad es una construcción social y por tanto su complejidad es innata y participa de la propia heterogeneidad de cualquier grupo social; de hecho, como indica Cuche (1996)61, la identidad no puede considerarse como monolítica ya que eso impediría comprender los fenómenos de identidad mixta, frecuentes en toda sociedad. La cultura juega un papel importante en el desarrollo de un territorio, a tal punto que muchos pueblos y lugares en Europa y en América Latina han apostado por una

59 BERIAIN, J. (1996): “La construcción de la identidad colectiva en las sociedades modernas”, en Beriain,
J. y Lanceros, P. (comps.): Identidades culturales. Bilbao, Universidad de Deusto, pp. 13-43. 60 CASTELLS, M. (1998): “Paraísos comunales: identidad y sentido en la sociedad red”, en la era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. 2. El poder de la identidad. Madrid, Alianza, pp. 27-90. 61 Ibíd.

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revalorización de lo cultural, de lo identitario (recreando incluso nuevas identidades culturales) y patrimonial como eje de su propio desarrollo. El desarrollo local se ha convertido en el nuevo activador de las políticas de patrimonialización. Mientras la sociedad de los lugares se convierte en la sociedad de los flujos, parece como si los lugares se hayan involucrado en una obra de construcción identitaria, que privilegia la dimensión local o ciudadana por encima de las nacionales, estatales y globales. La identidad es el viejo territorio del patrimonio y no es de extrañar que entre los objetivos reconocidos por la mayor parte de actuaciones patrimoniales que se realizan en estos ámbitos, figure la (re) construcción de las identidades locales. (García, 2002)62. Esta recreación o potenciación identitaria, no sólo puede revivir, volver a poblar áreas rurales, despertar interés en una población apática, lograr cohesión social, sino que además puede desencadenar actividades económicas y con ello mejorar la calidad de vida de la colectividad. Para que una o varias identidades culturales generen desarrollo territorial es necesaria una voluntad colectiva (política, comunal, empresarial, asociativa, etc.) y un reconocimiento del pasado, de la historia. Como lo menciona Kymlicka (1999)63, “las diferenciaciones culturales localizadas preparan a veces competiciones que justifican las fugaces rivalidades entre pueblos, aldeas y barrios: éstas pueden servir para encauzar las pasiones individuales y colectivas que no encuentran aplicación. Pero, al contrario, la búsqueda o reconstrucción de una identidad territorial constituye la razón evidente de individuos, de grupos, de localidades y de espacios motivados por un deseo de situarse, de enraizarse en una sociedad.

LECCIÓN 18

FENÓMENOS CULTURALES: ACULTURACIÓN, TRANSCULTURACIÓN

El más brutal choque de culturas del que se tiene noticia se produjo en América a raíz de su descubrimiento y rápida conquista por españoles y portugueses. Civilizaciones en todo su esplendor, como la inca o la azteca, que podían haberse mantenido autónomamente durante muchos siglos, sucumbieron en muy pocos años al arrollador ímpetu de la cultura europea, incapaces tanto de adaptarse a ella como de oponerle una resistencia eficaz. Por el contrario, ante el brusco encuentro de culturas ocurrido en el siglo XIX en Japón, país que había permanecido aislado durante siglos del resto del mundo, el pueblo japonés, que sufrió
62 GARCÍA CANCLINI, N. (2002): “Las identidades como espectáculo multimedia”, en Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. México, Grijalbo, 63 KYMLICKA, W. (1999): Ciudadanía multicultural. Barcelona, Proa

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en pocos años una drástica occidentalización, supo mantener vivos los elementos más profundos de su cultura. Los fenómenos que desata el contacto entre culturas diferentes constituyen una de las materias de estudio más apasionantes de la moderna antropología. El término "aculturación" apareció ya en trabajos de antropólogos estadounidenses a finales del siglo XIX. Sin embargo, su actual significación no quedó fijada hasta 1936, año en el que fue utilizado en una memoria de Robert Redfield, Ralph Linton y Melville Jean Herskovits para designar el conjunto de fenómenos que se producen al entrar en contacto permanente grupos de individuos pertenecientes a diferentes culturas, lo que provoca transformaciones en las pautas culturales de algunos o de todos esos grupos. Algunos antropólogos formados en la escuela británica, como el polaco Bronislaw Malinowski, se inclinaron, sin embargo, a estudiar el proceso de aculturación dentro del campo más amplio del cambio social. Formas y etapas de aculturación El proceso de aculturación puede ser espontáneo o planificado, del mismo modo que el contacto entre dos culturas adopta diversas formas: dominación, conquista, comercio y otras. Los cambios culturales resultantes pueden limitarse a aspectos externos de la cultura, como serían la adopción de nuevas técnicas o formas de vestir, o bien afectarla más profundamente, produciéndoles entonces cambios de mentalidad, creencias y valores. Cuando dos sistemas culturales entran en contacto uno con otro, pueden producirse, reacciones de tipo muy diverso, entre las que se incluyen las que siguen. La aceptación, en la que se toman, sin resistencia, elementos de la cultura ajena, más o menos selectivamente. Piénsese, por ejemplo, en los cultivos americanos introducidos en Europa a raíz del descubrimiento del nuevo continente. La adaptación, en la que la cultura considerada se modifica para poder dar cabida a integrar los elementos culturales ajenos tomados en préstamo. Tal es el caso de los llamados "cultos cargo" en los que, a través de un complejo proceso de asimilación de la cultura de los colonizadores occidentales, los indígenas de diversas islas del Pacífico han integrado en su sistema de creencias los aviones que los sobrevuelan; les presentan ofrendas y preparan para ellos campos rituales de "aterrizaje". El corte, en el que los individuos pertenecientes a la cultura considerada aceptan un bloque más o menos amplio de elementos culturales extraños, pero manteniéndolo en un plano distinto al de la cultura tradicional, de forma que resultan de ello dos patrones de comportamiento coexistentes. Se emplea uno u otro dependiendo de las diversas situaciones. El corte cultural es típico del Japón actual.

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Oposición, en la que se producen movimientos que pueden abarcar desde el simple desprecio a las costumbres extrañas hasta un mesianismo opositor a lo nuevo, como el que se produjo en las guerras del nordeste de Brasil a finales del siglo XIX. La huida, en la que la cultura considerada trata de ignorar la presencia de la cultura ajena, cerrándose en sí misma. La huida puede adoptar muchas formas, por ejemplo, el retorno a prácticas culturales anteriores, que ya estaban en desuso, por parte de la población cuya cultura se ve en peligro, o la migración física de un pueblo entero hacia tierras menos amenazadas. Se supone que en el origen de la "ciudad perdida" de Machu Picchu pudo hallarse el deseo de preservar en un lugar inaccesible la cultura inca, amenazada por los conquistadores españoles. Destrucción, en la que una de las culturas acaba por desaparecer, suplantada por la otra. Todas las culturas indígenas americanas fueron, por ejemplo, destruidas, total o parcialmente, tras su contacto con las europeas. En los casos en que la cultura moderna europea, dominante, ha entrado en contacto con culturas locales menos desarrolladas, se ha producido una secuencia de fenómenos bien estudiada por los antropólogos. El francés Georges Balandier, por ejemplo, describió el proceso de aculturación que acompañó a la colonización europea en África. En un principio, la cultura nativa trataba de oponerse o ignorar a la cultura europea. Con el paso del tiempo, la cultura local incorporaba determinados rasgos culturales de la europea, pero seguía rechazando los demás. Finalmente se producía una acomodación. El fenómeno de aculturación sigue generalmente la ley de gradiente de la difusión cultural: al entrar en contacto dos pueblos de diferente cultura se produce una transmisión de elementos culturales del uno hacia el otro. La cantidad de elementos que pasan de una a otra cultura está en proporción a la diferencia de desarrollo de las mismas, de forma que el pueblo más evolucionado transfiere mayor cantidad de elementos culturales al menos evolucionado. Por otra parte, los diversos elementos culturales no son difundidos de la misma manera. En general, es más fácil la transmisión de técnicas que de sistemas de creencias, ya que estas últimas hunden sus raíces en estratos mucho más profundos y complejos de la estructura psicológica de los individuos. La Transculturación, termino que evidenciara Fernando Ortiz (1881 – 1969)64, etnólogo y antropólogo cubano, en su obra más importante Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar, publicada por primera vez en 1940; donde introduce por primera vez la noción de Transculturación, la cual no consiste solamente en adquirir una distinta cultura, que es lo que en rigor indica la voz angloamericana aculturación, sino que el proceso implica también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera
64 Ortiz, Fernando, “Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar”, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1991

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decirse una parcial deculturación, y además significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que pudieran denominarse de neoculturación. La transculturación expresa los variados fenómenos que se originan por las complejas transmutaciones de culturas. Es muy peculiar en inmigrantes. Cada inmigrante como un desarraigado de su tierra nativa en doble trance de desajuste y reajuste, de deculturación o exculturación y de aculturación o enculturación y al fin, de síntesis de transculturación. En todos los pueblos la evolución histórica significa siempre un tránsito vital de culturas a ritmo más o menos reposado o veloz. Transculturación expresa mejor las diferentes fases del proceso transitivo de una cultura a otra, porque este no consiste solamente en adquirir una distinta cultura, sino que el proceso implica también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera decirse una parcial deculturación y además significa la consiguiente creación de nuevos valores culturales que pudieran denominarse Neoculturación. En todo abrazo de culturas la criatura resultante siempre tiene algo de ambos progenitores, pero también siempre es distinta a cada uno de los dos. Así mismo surge la enculturación que se diferencia de la integración ya que en ésta lo que sucede es la sustitución de un sistema y su integración a otro. Esta situación fue la que se produjo en el proceso de conquista y colonización europea de América, la integración de las culturas aborígenes americanas al sistema colonial y la introducción de negros africanos. Una de las características de esta integración es que no es lineal. Al intentar el sistema dominante dejar sin expresión a las culturas nativas como a las importadas de África se desarrollan vías alternativas de supervivencia cultural. Como ejemplo de esto es el desarrollo de las llamadas religiones sincréticas. En el proceso de enculturación no se toman superficialmente ni al azar elementos del otro sistema, sino que se produce un diálogo, que ocasiona un proceso de ruptura, pero dentro de sus propias raíces, es un proceso creativo, de asimilación de los elementos nuevos, que tendrán un papel revolucionario, transformador dentro de las propias tradiciones. No hay rechazo de lo propio, ni de su historia y tradiciones, sino una renovación, una continuidad creativa. La enculturación es un proceso lineal, en un solo sentido, que se pliega a la cultura conquistadora y es un término alterno a aculturación que presupone la adquisición de una cultura yuxtapuesta a otra. No obstante otra cultura no se adquiere como se aprende algo nuevo, siempre será una mezcla de culturas o un sincretismo cultural. La aculturación se diferencia de la enculturación en que en la aculturación o adaptación se desarrolla un proceso de diálogo entre dos culturas y al mismo tiempo un proceso de intercambio y aprendizaje mutuo; se utilizan algunas concesiones secundarias folklóricas que no afectan profundamente los esquemas culturales básicos, mientras que al mismo

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tiempo se obliga al receptor a una ruptura con sus propias tradiciones, asimilando así las del otro. El proceso de aculturación es lento, inconsciente y profundo, tanto que es muy difícil rechazarlo; no sucede lo mismo con la enculturación. La cultura se desarrolla en un proceso histórico-social concreto, por lo que no es repetitiva. Cada momento del desarrollo de la humanidad tiene sus expresiones culturales concretas, que son a su vez la sumatoria de toda la experiencia anterior acumulada durante cientos de años por cada uno de los grupos humanos. No es un proceso cíclico, la cultura es un proceso con un movimiento en espiral.

LECCIÓN 19

LA IDENTIDAD EN PERSPECTIVA PSICOLÓGICA Y PSICOSOCIAL

Es preciso introducir una advertencia terminológica. Existen dos palabras, identidad y ‘self’, cuyo uso es a veces indistinto y a veces absolutamente diferencial. ‘Identidad’ está relacionada con la producción psicológica y social más convencional y ‘ self’ con las orientaciones más novedosas. En este sentido ‘identidad’ refiere algo sustancial y ‘ self’ algo más relacional y contingente. En el tratamiento convencional de la identidad y el self en Psicología, las orientaciones más sobresalientes han sido la biologicista, la internalista, la fenomenológica y la narrativa. (a) versiones biologicistas El elemento fundamental en esta perspectiva es la importancia dada al cuerpo, en su naturaleza biológica, en la explicación de la identidad. Toda experiencia psicológica tiene su fundamento, de acuerdo con este punto de vista, en la biología corporal. En este sentido, genes, neuronas, pero también bioquímica corporal, parecen tener un marcado carácter causal en la configuración no sólo de la personalidad y del carácter, sino también en la experiencia individual de ser persona. A través del proceso de aprendizaje, de acuerdo también con este punto de vista, se iría produciendo en mayor o menor media una modulación de la experiencia de ser una persona y por esa misma vía, una socialización y adecuación a los parámetros particulares de cada grupo social. En Psicología el máximo exponente de este planteamiento puede ser Eysenk (1960) y, en un territorio más general, Wilson y su conocida “Sociobiología” (1975). El primero admite abiertamente la determinación biológica del comportamiento personal y la personalidad y estilos de comportamiento que definen la “identidad” individual. El segundo señala la determinación de la selección natural en la supervivencia exitosa de aquellos genes o

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conjuntos de genes más adaptativos, siendo esto verdad incluso para aquellos comportamientos vistos como “sociales”, como por ejemplo, el caso del comportamiento altruista que siempre se propone como ejemplo. Las críticas a estos planteamientos han sido feroces, en muchas ocasiones incluso más allá del contexto académico-científico, como en los casos en que se les atribuye una funcionalidad específica en el control y la selección de los individuos mejor capacitados y más aptos, como sostén de un sistema social de naturaleza estrictamente discriminadora. Baste decir que la crítica más rotunda proviene de una constatación muy simple: ninguna de las dos perspectivas tiene en cuenta la propiedad mas destacada de los seres humanos, a saber, la capacidad simbólica, el lenguaje, que será, la herramienta principal en la interpretación de si mismos y de los demás en tanto que personas, y el mecanismo esencial en la construcción de la cultura en tanto que elaboración conjunta. (b) versiones internalistas Bajo esta denominación caben aquellos planteamientos que, aunque no depositan en la estructura biológica la razón de la experiencia identitaria, sí colocan de en un presunto “interior” de la persona las causas de su comportamiento y de su experiencia como sujetos. Probablemente el mejor representante de este punto de vista sea el Psicoanálisis para quien la personalidad tiene que ver con una determinada estructura interna del individuo y con la fuerza de los impulsos interiores. La identidad, en este caso, es vista como la resultante de un continuo conflicto de los elementos estructurantes del interior y las estrategias de defensa que los individuos despliegan para detenerlo. El Psicoanálisis aporta algunos elementos sugerentes que permiten una deconstrucción de las formas convencionales de identidad. Por una parte, la lectura marxista del psicoanálisis ha enfatizado la importancia de analizar la historia individual en el contexto de la historia social lo que ha abierto la puerta a una conceptualización del individuo como producción histórica. En este sentido, por ejemplo, el inconsciente ha podido ser visto como el poso de lo colectivo en la determinación del comportamiento individual y como algo no individual, sino compartido, que se va inscribiendo en todos y cada uno de los individuos. Por otra parte, el Psicoanálisis que ha enfatizado la importancia de la historia personal en la configuración de la personalidad ha abierto la posibilidad de introducir la historicidad y la temporalidad en el estudio de la identidad, es decir, ha permitido una conceptualización de la misma no como un producto como es habitual, sino estrictamente como un proceso. (c) Versiones fenomenológicas Aunque en la Psicología convencional la fenomenología ha tenido escasa o nula influencia, se puede decir que algunos de los aspectos de la comprensión de la persona tal y como son

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formulados desde este prisma, impregnan muchas de las visiones hoy día presentes. En particular, la simbiosis de la identidad con la idea de “conciencia”, tanto de la conciencia del mundo y de cada individuo como parte de él. Tal conciencia es la resultante evidentemente de una experiencia plenamente subjetiva, y es esa subjetividad misma la materia de la que estaría constituida la identidad. Ahora bien, tal experiencia y su comunicabilidad dependen estrictamente del lenguaje, es decir, hasta que no se dice con palabras aquello que siente, no se puede afirmar que se tiene la experiencia de la identidad. Se destaca aquí la noción de ‘agencia’ por ser un elemento constitutivo y sustancia de la concepción de identidad, plenamente coincidente por otra parte, con una concepción de persona libre y autónoma tal y como socialmente va siendo construida en cada cultura. La agencia está asociada a alguna forma de libertad en el sentido de que un actor tiene esa propiedad siempre que pueda elegir, establecer planes y desear alguna cosa. Pero ello contrasta y se opone fuertemente al hecho de las limitaciones que el entorno social ejercita. La constitución de la identidad, pues, sería desde esta perspectiva la resultante de la consciencia de si mismo, la agencia y el afrontamiento de las limitaciones propias del contexto social. (d) Versiones narrativas La perspectiva narrativa es probablemente la que enfatiza con mayor intensidad la importancia del lenguaje en la constitución de la identidad. Es por medio de él como se puede interpretar aquello que se es, generar una cierta imagen de si mismos y de los demás, así como comunicarla en el contexto social. La naturaleza simbólica del lenguaje hace, además, que esa representación constituya una subjetividad comunicable, de carácter simbólico estricta y característicamente propia de los seres humanos. Las operaciones de constitución de la propia identidad, por hacerlo lingüísticamente, comportan connotaciones y valoraciones sociales. En efecto, puesto que son vehiculadas a través del lenguaje las representaciones de la propia identidad contienen, como todas las demás cosas, la marca de los procesos sociales que las generan. En el caso de la identidad, una basada en rasgos como joven, deportista, dinámico/a, seductor/a por ejemplo contrasta con otra caracterizada con rasgos como viejo/a, sedentario/a, pasivo/a, etc. Así, del mismo modo en que se actúa de acuerdo con lo que las personas o las cosas significan para cada individuo, su identidad se va conformando distintivamente de acuerdo con aquellos valores o creencias que se van incorporando en esa definición. Sin duda, en el marco de la Psicología social convencional, la aportación más característica al estudio de la identidad, como ya se ha mencionado en este modulo, ha sido la de Tajfel

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(1981) con su Teoría de la identidad Social y posteriormente las derivaciones de la misma en términos de la Teoría de la autocategorización (Turner, 1987). Tajfel fue capaz de insertar en el contexto de una Psicología social de marcada tendencia individualista y de escasa, si no nula, relevancia social (Israel y Tajfel, 1972) una teorización de la identidad social que supone además, un potente heurístico para la comprensión del prejuicio y la discriminación sociales. Fuertemente movido por un interés nacido de su propia experiencia en el estudio del prejuicio y la discriminación, Tajfel fue capaz de mostrar una concatenación de procesos que iban de los estrictamente cognitivos, como la categorización y la diferenciación, a los cognitivo-sociales como la categorización social y a los de un alcance decididamente social, aunque basados en procesos sociocognitivos, como la identidad social. Como se recordará, Tajfel define la identidad social como la conciencia que tienen las personas de pertenecer a un grupo o categoría social, unido a la valoración de dicha pertenencia. La valoración positiva o negativa sustenta respectivamente una identidad social positiva o negativa. Tal polaridad está determinada por el mantenimiento con éxito o no, de una distintividad positiva. La distintividad se fundamenta en dos procesos de naturaleza complementaria, la comparación y la competición sociales. En efecto, aunque ya estaba sobradamente descrita en la literatura sociológica la competición social por recursos objetivos escasos, él incorporó la idea de una competición simbólica por recursos no necesariamente objetivos, sino de naturaleza simbólica.

CAPITULO 5 PSICOLOGÍA Y CULTURA LECCIÓN 20 LO INTERCULTURAL

Una psicología que incluyera la cultura ha sido ha sido una meta difícil de conseguir. Dos paradigmas, organizaron gran parte del discurso sobre la mente y la cultura. Los términos de los argumentos para ambos paradigmas lo establecieron los griegos; el primero, que sigue a Platón, destaca los procesos mentales estables y universales cuyos principios de funcionamiento son intemporales. El segundo paradigma, sigue el ejemplo de Herodoto, que creía que para entender la verdad de los acontecimientos pasados, es necesario comprender la organización de los modos de vida actuales de las personas, que moldean su pensamiento, lo que a su vez influye en sus creencias sobre el pasado. A partir del siglo XVII, la dicotomía entre teorías universales e históricas, se vincula a otra oposición, ciencias naturales y ciencias histórico- sociales. Descartes, en Discurso sobre el método, afirma que la verdadera ciencia se basa en premisas axiomáticas a partir de las cuales se pueden conducir conclusiones irrefutables por la aplicación de la razón. Descartes

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excluyó claramente de la “verdadera” ciencia los fenómenos que eran contingentes con circunstancias históricas específicas. La historia queda fuera del dominio de la ciencia precisamente porque la mente humana ha desempeñado un papel en ella. Vico será el principal oponente de la visión de la ciencia de Descartes. Negaba la aplicabilidad de la ciencia natural a la naturaleza humana y declaraba que el estudio científico de ésta debe basarse en formas específicamente humanas de interacción y comprensión. Vico propuso que la naturaleza humana se debe comprender necesariamente por medio de un análisis histórico del lenguaje, el mito y el ritual. A mediados del siglo XIX se comienzan a ver varias tentativas para reconciliar las afirmaciones contrapuestas de la ciencia natural y la ciencia humana. Se comienzan a encontrar propuestas para una psicología dividida en dos que incorpore ambas cosmovisiones dentro de una única disciplina: J.S. Mill y su versión de una psicología dual, el movimiento de la Volkerpsychologie, la psicología descriptiva de Dilthey, y también Wundt, que además de una “psicología fisiológica” y el estudio experimental de la experiencia inmediata, concebirá una “segunda psicología”, a la que le asigna la tarea de comprender la participación de la cultura en los procesos psicológicos y, una afirmación metodológica fundamental, el estudio de las funciones psicológicas superiores requiere el uso de un método evolutivo – histórico. La teoría de la conducta, la psicología experimental y la estadística inferencial se reunirán para formar una nueva imagen de la psicología, como ciencia con metodología unificada. Sin embargo, son diversas las observaciones planteadas al paradigma dominante de la psicología general, y la propuesta de una psicología que reconcilie ambos lados de las dos psicologías de Wundt. Una cultura se gesta al interior de los diversos grupos a los que los humanos se unen por diversas afinidades (étnicas, de edad, etc); en estos grupos se generan y comparten modos de ser y actitudes acostumbradas (dimensión social) de las personas en concreto (dimensión individual). En la mayoría de los países en donde existe una estratificación social, las relaciones entre las diversas culturas, lo que se denomina “relación intercultural”, es una relación no solo compleja sino conflictiva. Por eso, es importante, entender de qué manera, en el contacto cotidiano entre grupos de orígenes históricos distintos, ocurren las transformaciones sociales y cómo van de la mano con cambios de mentalidades, en los universos simbólicos, en el imaginario de las personas, en sus maneras de sentir y percibir el mundo y, en especial, en sus maneras de adaptarse y enfrentar situaciones nuevas, de relacionarse con datos culturales distintos a los propios. La interculturalidad, puede ser entendida en una plano axiológico- social y en otro vivencial, individual, y como principio normativo implica la actitud de asumir positivamente la situación de diversidad cultural; se convierte así, en principio orientador de la vivencia personal en el ámbito individual y en principio rector de los procesos

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sociales en el eje axiológico – social. Surge así, un aprender a vivir entre los diversos que se está convirtiendo en el nuevo reto (en el nuevo mito de una modernidad más amplia). Existe una tendencia global a ver los pueblos originarios, culturas y grupos étnicos como conjuntos con derechos colectivos diferenciados que necesitan espacios equitativos de manifestación y representación en la esfera pública. Se trata de una tendencia a asumir positivamente la diversidad cultural, de generar formas y canales para entablar un diálogo horizontal que permita negociar las diferencias, aún cuando ello suponga, en ocasiones, poner de lado las convicciones heredadas para aceptar el punto de vista del otro y dar lugar a los intereses de los otros. Sin embargo, en la práctica también constata, la imposición de nociones de verdad, saber, justicia, sobre las otras culturas, las subalternas Kymlicka (65) ha propuesto que una sociedad multicultural supone que se avance en la consolidación de tres requisitos mínimos: dejar de lado definitivamente la noción según la cual el Estado es la expresión jurídica de una identidad nacional y aceptar que contiene diferentes culturas, tradiciones y naciones y debe representarlas a todas. En segundo lugar, debe suprimir todas las políticas que, en nombre de la construcción de la unidad nacional, buscaban asimilar o excluir a los miembros de las minorías culturales o étnicas. Por el contrario, debe asegurarse que todos los individuos accedan a las instituciones estatales y actúen como ciudadanos plenos e iguales en la vida política, sin tener que esconder o negar su identidad cultural. Desde su lado, el Estado aceptaría la obligación de acordar el mismo reconocimiento a la historia, la lengua y la cultura de los grupos no dominantes que le fue concedido a las culturas o grupos hegemónicos. En tercer lugar, reconoce la injusticia histórica sufrida por los grupos étnicos y las culturas subalternas debido a las políticas de asimilación y/ o de exclusión. Además, busca rectificarlas a través de políticas de discriminación positiva y compensatoria que concedan ciertas ventajas a los grupos que han sufrido discriminación a fin de que puedan superarlos. Lo real, al respecto, es que la interculturalidad no tiene una base de significados estables ni, menos aún, compartidos. Se trata de que se tome como punto de partida los elementos propios de la cultura de un grupo étnico local, que se proyecten en relación a otros grupos, permitiendo la apropiación de ciertos elementos que ese grupo reconoce como apreciables y armónicos con su cultura, o que le sirvan para actuar con otros grupos. Aprender a convivir mediante la tolerancia, las buenas relaciones de género, el ejercicio de la ciudadanía y la gobernabilidad; y, en ese contexto, como precisa la psicología cultural, situar el surgimiento y el funcionamiento de los procesos psicológicos dentro de los encuentros cotidianos mediados social y simbólicamente de las personas en los acontecimientos vividos de su existencia diaria Por encima de la dureza de la relación colonial y del racismo, se ha ido forjando – siempre en medio de ambigüedades- una cierta tolerancia por el otro, y un aprecio por diferentes formas de “mezcla”. Las identidades ya no se construyen como antes, sobre la base de
65 Ibíd.

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grupos corporativos que cubren el conjunto de la vida de las personas en forma más o menos homogénea y estable. Esta nueva realidad de la vida urbana moderna da lugar a muchos desconciertos y tensiones, pero es también portadora de enormes posibilidades para el desarrollo de la libertad humana. Lo que cambia está relacionado con fenómenos como la migración, la informalización y la fragmentación de la sociedad. Se expresa en todo un mundo de valores nuevos, en nuevas relaciones sociales, nuevos mecanismos de reproducción de instituciones.

LECCIÓN 21

ENFOQUE CULTURA-PERSONALIDAD

Se pueden encontrar diversos enfoques que pretenden mostrar la relación entre el binomio cultura-personalidad, uno de ellos es precisamente la psicología transcultural. Algunos autores la definen como el estudio comparativo de datos etnográficos recogidos por los antropólogos para el estudio de ciertas hipótesis sobre el comportamiento humano. En este sentido se puede decir que la psicología transcultural tiene como propósito principal la comparación de dos o más culturas en cuanto a un cierto concepto psicológico o social. Las ciencias sociales, en particular, la antropología cultural considera que el comportamiento humano, en gran parte, refleja la cultura en la que vive el individuo. Kardiner introduce el concepto de personalidad básica, una matriz sociocultural producirá una personalidad común, típica o modal en cada cultura. El concepto de cultura modal es esencialmente estadístico. Se basa en la observación de que ciertas prácticas y orientaciones son más peculiares de un pueblo que otras. De todos modos, estas prácticas influyen en grado variable sobre los individuos a través de los muchos niveles de una sociedad. A este respecto, es importante destacar lo ya observado por Parsons, en relación a que las culturas no están totalmente integradas de manera homogénea y que la personalidad, representa un sistema individual de relaciones que no es el mismo que las relaciones interindividuales que caracterizan a un sistema social. En toda sociedad, existen elementos diversos que constituyen una “subcultura”. Esta puede considerarse como la afiliación a un “grupo de referencia”, que suministra al individuo perspectivas características en términos de los valores concernientes a lo que es correcto, apropiado, decente o posible. Entre las subculturas más importantes cabe mencionar la clase social, la comunidad y las identificaciones étnicas. Las familias pueden estar ligadas en diverso grado a los valores y a las prácticas de una clase social. De ello se deduce que, es necesario considerar la clase social como una amplia categoría de identidad social, dentro de la cual otras influencias culturales pueden afectar, a través de la familia, la personalidad del niño. Entre ellas se encuentra la afiliación étnica.

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La antropología social surge como un intento de estudiar los elementos culturales e instituciones autóctonas que superviven en los sectores tradicionales de la sociedad. Esta problemática es abordada bajo la influencia de las escuelas predominantes en los círculos académicos norteamericanos, en ese entonces, sobre todo bajo el particularismo histórico de Franz Boas y, en menor medida, la del difusionismo alemán. El peligro metodológico de este planteamiento es el reduccionismo, por el cual se pretende explicar aspectos de la estructura social con base en rasgos psicológicos comunes a los miembros de una cultura; estilo de explicación que alcanza su mayor apogeo en la Escuela de “Cultura y personalidad” de Benedit y Mead. Son diversas las contribuciones en relación al tema cultura – personalidad. Díaz Guerrero (en Kimble, 2002)66 propone el concepto de premisa sociocultural para indicar el conjunto de variables sobre las que reposan los modos de percibir, valorar, enfrentar situaciones y resolver problemas que tienen los individuos de una cultura determinada. Triandes, la necesidad de una teoría que, en forma simultánea trate las diferencias individuales, las reacciones diferenciales de tipos distintos de sujetos a cada dimensión de los estímulos sociales, en distintas sociedades. La noción de cultura subjetiva y sus modos de mediarla, para evaluar la percepción del ambiente. Según Rotondo, el conocimiento de la “personalidad básica” o “modal” permite comprender mejor y predecir con más acierto las reacciones o el comportamiento de los individuos en su medio cultural o en los nuevos a los que llegan. De otro lado, conociendo sus determinantes se puede, en la medida de lo posible, proveer cambios favorables si se introducen modificaciones constructivas; por ejemplo, favoreciendo la estabilidad de las uniones matrimoniales habrá más experiencias de seguridad para los hijos y el mayor contacto del padre con sus hijos favorecerá su influencia formativa. Se trata de precisar aquellos sistemas proyectivos o sistemas de actitudes y valores que son básicos en la configuración de la personalidad individual y que se reflejan en las diferentes formas del comportamiento. Junto a la dependencia el fatalismo, énfasis en las posiciones como algo que incrementa el valor de sí mismo, etc. De otro lado, la parentela, tiene mayor importancia para fines de seguridad emocional y material. Para Rotondo, la configuración de una personalidad de tipo dependiente esta orientada hacia la búsqueda de apoyos exteriores: la familia, el compadrazgo, los paisanos. Entre los diversos factores que parecen haber intervenido en la estructuración de la personalidad básica, cuyas características corresponderían al “síndrome de pesimismo oral”, señala la figura materna inconsistente y fuertemente ambivalente, figura paterna ausente o distante, hogar tempranamente desintegrado, una atmósfera familiar cargada de tensiones e inseguridad, todo lo cual conduce a experiencias tempranas de abandono y desencanto.

66 Ibíd.

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En este enfoque, lo que se constata es ese buscar identificar y explicar carencias y trastornos en las personas pobres y la falta de referencias a las oportunidades, las variables del entorno que determinan la probabilidad objetiva de ser pobres y las disposiciones, o características subjetivas que facilitan o dificultan la superación de la pobreza: expectativas, percepciones, actitudes. Específicamente, en los trabajos sustentados en el modelo cultura – personalidad, falta la referencia a un concepto fundamental, los recursos psicológicos – potencialidades afectivas y cognitivas de las personas que les permiten desarrollarse y cambiar su vida- y los recursos familiares y socioculturales. Aparece la Psicología histórico-cultural fundada por Levi Vygostky cuyo núcleo central lo constituye una concepción del desarrollo psicológico como un hecho cultural específico del hombre cuya transmisión es posible a través de la educación. Para este autor, el desarrollo más que tender a una meta final, en cierto modo prefijada, se orienta en la dirección que le marcan las circunstancias y la cultura en que viven las personas; en ese sentido, los adultos estructuran y organizan las actividades infantiles de acuerdo con las metas que a ellos mismos les aporta su propia comunidad. La tesis central de la escuela histórico - cultural es que la estructura y el desarrollo de los procesos psicológicos humanos surgen por la actividad práctica mediada culturalmente y en desarrollo histórico. Los conceptos fundamentales de la propuesta son: 1. Mediación por artefactos. Los procesos psicológicos humanos surgen simultáneamente con una nueva forma de conducta en la que los individuos modifican los objetos materiales como medio para regular sus interacciones con el mundo y entre sí. La mediación de “herramientas” a que se refiere la escuela, incluye artefactos y el lenguaje, parte integral del proceso global de mediación cultural. 2. Desarrollo histórico. Además de utilizar y hacer herramientas, los seres humanos toman medidas para el redescubrimiento en cada generación sucesiva de herramientas ya creadas. Convertirse en ser cultural y hacer los arreglos para que otros se conviertan en seres culturales son partes íntimamente relacionadas de un único proceso llamado enculturación. En conjunto, los artefactos acumulados de un grupo – la cultura- se ven entonces como el medium de desarrollo humano específico de la especie. Es “historia en el presente”. 3. Actividad práctica. El análisis de las funciones psicológicas humanas debe basarse en las actividades cotidianas de los seres humanos. Para Vygotsky (67), el modelo de interacción social más eficaz para la construcción del conocimiento es el que permite al niño resolver conjuntamente las tareas bajo la guía de una persona más capaz. El escenario donde se realiza la construcción del conocimiento y se 67 Vygotski, L.S. (1978/1979a). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.

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atribuyen significados a las cosas es un escenario sociocultural, educativo y externo. Enfatiza en que la actividad cognitiva del individuo no puede entenderse como una característica personal independiente del contexto en el que el individuo piensa y actúa, sino que más bien se ve determinada por el entorno sociocultural en que desarrolla su actividad. Los contextos, son construidos por los individuos, por lo que están haciendo, cuándo, cómo, y con quién lo hacen. Vygotsky( 1979)68 propone diferenciar el desarrollo cultural del fisiológico y de la edad intelectual. Plantea que en el proceso de desarrollo se asimila no sólo el contenido de la experiencia cultural, sino también los medios del pensamiento cultural, los procedimientos y las formas del comportamiento cultural. Y señala que en la base de esos procedimientos se encuentra la utilización de determinados signos culturales. "El dominio de tales signos culturales o “instrumentos” psicológicos y, por su intermedio de la función psicológica natural genera siempre un desarrollo, es decir, eleva la función dada a un grado superior, aumenta y amplía su actividad” La aplicación de este enfoque indica que sólo en la medida en que sea el conjunto de la comunidad cultural la que posibilite estos contextos, puede darse la transmisión de los contenidos culturales específicos- la educación- mediante la interacción en la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP). La determinación de estos contextos y de las ZDP es a su vez fruto de los sistemas de actividad que las culturas han desarrollado para su pervivencia como tales y en el seno de las cuales han construido los instrumentos de mediación que permiten la transmisión cultural propiamente dicha. Rogoff y Wertsch (1984) tratando de precisar el significado de la ZDP, sintetizan sus principales rasgos: 1. La ZDP supone una conciencia conjunta de los participantes, donde dos o más colaboran en la resolución de un problema; si bien el niño y el adulto no definen la tarea de la misma manera, dichas definiciones se van aproximando en el curso de la interacción. 2. Ambos participantes desempeñan un papel activo, aún en situaciones que no tienen un claro carácter instruccional; el niño aporta sus propias habilidades e intereses y participa con el adulto en la organización de la situación. 3. La interacción en la ZDP está organizada en un sistema funcional y dinámico orientado hacia las futuras habilidades y el conocimiento infantil; dicho sistema funcional está organizado por definiciones de la tarea, actividades y tecnologías disponibles a través de la cultura.
68 Ibíd.

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La escuela, como contexto físico y social creado por la transmisión de determinados sistemas de mediación instrumental requerido en ciertos momentos por la mayoría de las culturas por considerarlo necesario para su propia pervivencia, forma parte de los demás sistemas de actividad de la cultura a la que sirve y en los que se dan otros instrumentos de mediación previos y/o complementarios a los de la escuela. El desarrollo se construye a través de la categorización que hace el novato de los procesos cognitivos compartidos con el experto. Gracias a éstos, el niño no sólo desarrolla destrezas personales sino que puede adquirir los instrumentos del pensamiento que son fruto del desarrollo sociocultural: la lecto - escritura, el sistema numérico, el manejo de ordenadores, etc. El lenguaje, aunque se construye sobre la base de una herencia biológica, también tiene una importante dimensión sociocultural. Al decir de Vygotsky, el lenguaje se erige como instrumento básico modelador de las formas superiores del pensamiento y, a la vez como el instrumento mediador de toda la transmisión cultural que tiene lugar entre el experto y el lego. Vygotsky y Luria declaran que su propósito es “presentar esquemáticamente el camino de la evolución psicológica desde el mono hasta el hombre cultural”. Su esquema asume la inclusión de las “líneas principales de desarrollo”, la evolutiva, la histórica y la ontogénica. Cada una con su “viraje decisivo”: en la filogenia, la aparición del uso de herramientas en los monos; en la historia humana, la aparición del trabajo y la mediación simbólica. El viraje decisivo principal en la ontogenia es la reunión de la historia cultural y la filogenia con la adquisición del lenguaje.

LECCIÓN 22

PSICOLOGIA CULTURAL

Las décadas de los sesenta y setenta, conocen el nivel de crecida de la psicología transcultural experimental, la “revolución cognitiva” y otras posibilidades. Una de éstas es, retroceder a las primeras décadas de la psicología y emprender un camino no transitado, aquel a lo largo del cual la cultura se coloca en el mismo nivel que la biología y la sociedad moldeando las naturalezas humanas individuales. Es la psicología cultural, una importante manifestación de finales del siglo XX. Sus representantes son Toulmin, Price – Williams, Boesch, Barker, Shweder, Bruner y otros. Según Shweder (citado por Levine, 1998)69, ningún ambiente sociocultural existe o tiene identidad con independencia de la manera en que los seres humanos captan significados o medios a partir de él, mientras que la subjetividad y la vida mental de todo ser humano se altera por el proceso de captar significados y medios a partir de algún 69 Robert A. Levine, CULTURA, CONDUCTA Y PERSONALIDAD, Akal, 1998

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ambiente sociocultural y utilizarlos. El proceso dual de moldear y ser moldeado a través de la cultura supone que los seres humanos habitan mundos “intencionales” dentro de los cuales las dicotomías tradicionales de sujeto y objeto, persona y ambiente, etc. No se pueden separar analíticamente y ordenar temporalmente en variables independientes y dependientes.

La psicología cultural sitúa el surgimiento y el funcionamiento de los procesos psicológicos dentro de los encuentros cotidianos mediados social y simbólicamente de las personas en los acontecimientos vividos de su existencia diaria. Según Cole (1999)70, las características principales de la psicología cultural son las siguientes: - Subraya la acción mediada en un contexto - Insiste en la importancia del “método genético” entendido ampliamente para incluir los niveles histórico, ontogenético y microgenético de análisis - Trata de fundamentar su análisis en acontecimientos de la vida diaria - Supone que la mente surge en la actividad mediada conjunta de las personas. La mente es, pues, en un sentido importante, “co- construida” y distribuida - Admite que los individuos son agentes activos en su propio desarrollo, pero no actúan en entornos enteramente de su propia elección. - Rechaza la ciencia explicativa causa – efecto y estímulo – respuesta a favor de una ciencia que haga hincapié en la naturaleza emergente de la mente en actividad y que reconozca un papel central para la interpretación en su marco explicativo. - Recurre a las metodologías de las humanidades, lo mismo que de las ciencias sociales y biológicas. En la psicología transcultural, la cultura es generalmente tratada como una variable independiente, y por lo tanto es implícitamente externa y es distinguible de la personalidad del individuo. En contraste con la psicología transcultural, los psicólogos culturales ven a la cultura y a la personalidad como “mutuamente constitutivos,” y cómo va “construyéndose el uno al otro,” y cómo apoyándose el uno al otro. En este sentido, la misma naturaleza del ‘Yo’ es vista como algo construido socialmente y por lo tanto variable a través de las 70 Cole, M. (1999). Psicología cultural. Madrid: Morata.

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culturas, y la existencia de los rasgos de la personalidad como algo relativamente independiente de la cultura en cuestión. Se puede definir la psicología cultural como el estudio de la manera en que las tradiciones culturales y las prácticas sociales regulan, expresan y transforman la psique humana, resultando así en una menor unidad psíquica para la humanidad y menos divergencias étnicas sobre la mente, el yo, y las emociones. La subjetividad y la vida mental de cada individuo son alteradas a través de un proceso de obtención de significados y recursos del ambiente especifico sociocultural, las personas y culturas “se ínterpenetran cada una en su identidad y no pueden ser analizados en variables dependientes e independientes. El punto de vista independiente de la personalidad, es él más conocido en los países occidentales, e incorpora las siguientes ideas: - La persona es una entidad autónoma definida por un conjunto distintivo de atributos, cualidades y procesos - La configuración interna de atributos y procesos, determina la causa de la conducta - La conducta individual variará porque la gente varía en sus configuraciones de atributos internos y en los procesos - La gente debe expresar sus atributos y procesos en la conducta para que exista una consistencia en la conducta a través de situaciones. - El estudio de la personalidad es importante porque llevará a un entendimiento de cómo predecir y controlar la conducta En contraste, el punto de vista interdependiente de la personalidad, el cual es el más prevalente en Asia, África, Latinoamérica, y algunos países del sur de Europa, incorpora los siguientes puntos de vista: La persona es una entidad interdependiente que forma parte de una relación social envolvente
-

- La conducta es una consecuencia al reaccionar hacia otros con quien se es interdependiente. Los orígenes de la conducta se encuentran en las relaciones y la gente se conoce a través de sus acciones dentro del contexto de la relación social - La naturaleza precisa de un contexto social dado, frecuentemente varía para que la conducta individual sea una variable de una situación a otra.

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- El estudio de la personalidad es importante porque conduce a un entendimiento de la naturaleza relacional e interpersonal de la conducta Matsumoto (1999 citado por Church 2003)71, entre otros, ha advertido que los esfuerzos por caracterizar a las culturas o individuos en términos de dicotomías culturales amplias puede ser simplista. De hecho, muchos investigadores han comenzado a investigar el yo en todas las culturas como algo que incorpora autoconceptos independientes e interdependientes en diferentes niveles, con diferentes niveles de sí mismo, los cuales son accesibles y prominentes de una manera diferencial en distintos contextos. Por ejemplo, la conducta importante de rasgos puede mostrar algo de la consistencia transituacional en todas las culturas, pero aún más, a través de diversas situaciones culturales, sobretodo en culturas donde los autoconceptos independientes son más sobresalientes. Los puntos de vista más moderados de los psicólogos culturales y de los teóricos del individualismo y colectivismo son consistentes con las siguientes predicciones a cerca del autoconcepto, las descripciones de personas, las atribuciones, y la conducta en diferentes culturas, y la exactitud y validez de las evaluaciones de los rasgos: - Los autoconceptos y las descripciones de otros, pueden ser definidas con menos atributos internos (es decir, rasgos), a lo menos de una naturaleza menos global y no-contextual, en culturas colectivistas, comparadas con culturas individualistas. - Las personas de culturas individualistas se enfocan más en los rasgos cuando hacen inferencias sobre la conducta, mientras que las personas en culturas colectivistas se enfocan más en los factores contextuales. - Las personas en culturas colectivistas exhiben una consistencia menos temporal y transsituacional en su conducta que las personas de culturas individualistas. - La conducta de las personas en culturas colectivistas, comparadas con la conducta de las personas en culturas individualistas, será menos predecible a partir de las evaluaciones de disposiciones internas, tales como los rasgos de la personalidad o las actitudes y más predecible a partir de papeles sociales y de las normas. - Las autoevaluaciones basadas en rasgos en culturas individualistas serán distorsionadas por tendencias de automejoramiento, mientras que las evaluaciones basadas en rasgos en culturas colectivistas no reflejaran estas tendencias y reflejarán tendencias de autodevaluación. La primera predicción parte de la hipótesis que sugiere que en las culturas colectivistas la persona es vista como un ser menos autónomo con atributos internos abstractos, y más en
71 Ibíd.

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términos de relaciones especificas, roles sociales y contextos. La segunda predicción parte de que (a) el énfasis diferencial de los atributos personales sobre las normas y papeles sociales son determinantes de la conducta en culturas individualistas y no en colectivistas; y (b) de la presuposición de que éstas diferencias conducirán a diferencias culturales en inferencias a cerca de las metas durante la atribución conductual. La cuarta y quinta predicción se deriva de la perspectiva de que las culturas individualistas se componen de personas autónomas que deben expresar sus atributos individuales, mientras que las personas en culturas colectivistas, deben exhibir conductas más variables a través del tiempo y en varias situaciones en respuesta a estímulos contextuales. La quinta predicción supone la hipótesis que aquellos con “yoes” independientes, para quienes los atributos internos son algo central para su propia identidad, serán motivados a identificarse, confirmar y mejorar sus atributos internos en una manera positiva del yo. Las perspectivas de la psicología cultural y de los rasgos son algunas veces vistas como algo incompatible. Parece posible, sin embargo, poder integrar ambas aproximaciones, si una pudiera refutar los puntos de vista más extremos de aquellos que cuestionan la idea de que la persona individual es una entidad psicológica separada con un sentido de yo único, y con procesos psicológicos y características internas. En una crítica detallada del razonamiento conceptual y de la evidencia empírica de este punto de vista, Spiro (1993 citado por Church 2003)72 concluyó que, tal falta de diferenciación entre el yo-y-el-otro en las culturas occidentales es dudosa, y que algunos autores tal vez han coincidido en la distinción entre la autonomía interpersonal y la autonomía intrapsíquica. De hecho, etnógrafos discuten que la habilidad para diferenciar el yo de otros y del mundo de objetos, es un hecho básico de la naturaleza humana en todas las culturas. Arguyen que sin una noción del yo como algo distinto de los otros yoes y de los objetos, la creación, percepción, y la construcción del mundo social y del orden moral sería imposible. Sin embargo, las investigaciones translingüísticas demuestran que la idea de una ‘persona’ que ‘piensa’, ‘quiere,’ ‘siente,’ y ‘conoce,’ (también que ‘dice’ y ‘hace’ varias cosas) parece ser un fenómeno universal. Entonces, el concepto de una persona individual es una probabilidad del todo universal. Los psicólogos culturales algunas veces reconocen las limitantes biológicas sobre la persona pero no han hablado hasta ahora de lo que implican estas limitantes sobre el contenido y los procesos del yo, sobre las atribuciones disposicionales y situacionales, o sobre la consistencia conductual. Por supuesto, una cuestión relacionada con la investigación empírica es, si las influencias socioculturales en algunas culturas son más fuertes hasta el punto de que cualquier variabilidad individual que pueda resultar de los rasgos heredados es suprimida completamente, pero esta posibilidad parece inválida .
72 Ibíd.

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Comenzando con la variable ‘persona’, el marco conceptual incorpora rasgos universales que son culturales, evolucionados y heredables, los cuales existen “con prioridad” a cualquier influencia cultural sobre el individuo, pero que su manifestación en diferentes contextos pueden ser influenciados por la cultura. La existencia de rasgos heredables con significancia adaptativa, combinada con una perspectiva ecologista-realista sobre la percepción de la persona conduce a predicciones de que los rasgos, serán elemento del autoconcepto y serán espontáneamente inferidos y percibidos con algo de exactitud en todas las culturas. Al mismo tiempo, debido a diferencias ecológicas, institucionales, y sociohistóricas, las culturas vienen a diferir a lo largo de éstas dimensiones asociadas con el individualismo y colectivismo, incluyendo las diferencias en los autoconceptos independientes e interdependientes. Desde la perspectiva de la teoría del individualismo-colectivismo, se pueden predecir diferencias culturales en el impacto de los factores contextuales tales como los papeles sociales, las normas y los contextos situacionales sobre los autoconceptos, las inferencias de rasgos, y sobre la consistencia de la conducta. Una visualización más completa del modelo requerirá los siguiente elementos: (a) evaluación transcultural de las teorías implícitas acerca de los rasgos en contraste con la naturaleza contextual de la conducta ; (b) la adaptación de los inventarios existentes sobre autorregulación social para poner énfasis sobre aquellos aspectos del constructo que sea más importante para las diferencias transculturales e individuales en la consistencia conductal relacionada con los rasgos; (c) estudios adicionales sobre la disponibilidad o accesibilidad de los aspectos internos (idiocéntricos) o contextuales (alocéntricos) del autoconcepto, (d) estudios adicionales transculturales sobre las atribuciones disposicionales en contraste con las contextuales, con un enfoque especialmente sobre las conductas en ambientes naturales.

LECCIÓN 23

CONTROL DEL COMPORTAMIENTO Y CULTURA

La cultura instituye muchas de las formas de actuar y de pensar de los individuos. En ella se evidencias las normas culturales, que son creencias sobre lo que constituye una conducta apropiada. Éstas son pautas de comportamiento, que indican qué se debe hacer y qué no. El mundo del deber ser (orden normativo) es diferente del mundo que realmente es (orden real), pero los dos está íntimamente relacionados. El primero, dirige al segundo.

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Es a través de las normas como la sociedad humana regula el comportamiento de sus miembros en tal forma que realicen actividades que suplan las necesidades sociales, aun algunas veces a expensas de las necesidades orgánicas. Las sociedades no se ciñen estrictamente a sus normas. Las normas son ideas que dan dirección a la conducta. Las normas tratan el problema central de todas las sociedades humanas: guardar un balance aceptable entre la libertad individual y el control social. Las normas implican una obligación. Es decir, la gente debe cumplir algunos comportamientos específicos. La cultura puede permitirle escoger la forma en la cual se cumplan dichas normas. Las normas no se aplican igualmente a todos ni a todas las situaciones. Un comportamiento considerado apropiado por un padre, puede ser considerado inapropiado por sus hijos; de igual forma el comportamiento que se espera de un hombre en una determinada situación, puede, no ser equivalente al que se espera de una mujer en la misma situación. Esta calidad relativa a las normas. Los mecanismos a través de los cuales se anima a las personas a realizar lo que deben hacer y a no hacer lo que no deben, se llaman sanciones. Hay sanciones positivas que constituyen premios y negativas que son castigos. Dependiendo de los valores normativos que una sociedad le da a cada norma en particular, los premios pueden variar desde una sonrisa o una palmadita en la espalda, hasta una medalla o cualquier otro símbolo de valor; y los castigos pueden ir desde una mirada de desaprobación o algunas palabras poco amables, hasta la tortura física o aun la encarcelación. Las normas en una sociedad pueden ser categorizadas como: tradiciones, costumbres y leyes. Las tradiciones son patrones normativos durables, estandarizados y obligatorios que son impuestos de manera informal; son el producto de un proceso evolutivo natural no planeado. Como ejemplos se puede citar el uso propio del lenguaje, la etiqueta, las normas de urbanidad. Las tradiciones no se consideran vitales para la supervivencia de la sociedad. Las sanciones, para estos los casos de incumplimiento, no son severas. Sin embargo, las tradiciones son efectivas cuando se trata de regular la conducta. Se debe distinguir tres tipos de tradiciones: las técnicas, las convenciones y las etiquetas. Las tradiciones técnicas son normas de conducta conectadas con el conocimiento y mecanismos para usar máquinas y herramientas. Estas normas exigen un ajuste instantáneo y a medida que surgen más de ellas se necesitará que la gente haga ajustes mayores y más rápidos.

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Las convenciones ser refieren a las normas de conducta prescritas que sirven para eliminar confusiones en la interacción humana. Es siempre materia de conveniencia y nunca de moral. Significa entonces, que las convenciones son procedimientos normalizados que regulas las relaciones mutuas; por convención la gente actúa correcta e incorrectamente pero sus acciones no tienen nada que ver con lo que moralmente esta bien o mal (apretar la mano para saludar o el beso en la mejilla). La etiqueta es también objeto de conveniencia en las relaciones sociales, pero difiere de la convención en que implica la escogencia de una conducta apropiada en circunstancias específicas. Por lo tanto, se puede utilizar como un dispositivo que identifica la situación de un individuo en la jerarquía social. Al igual que la convención, la etiqueta no tiene que ver con la moralidad. De todas maneras, es importante mencionar que las sanciones para las tradiciones generalmente se limitan a grupos especiales y por lo tanto no pueden se efectivas cuando se aplican a quien no pertenece al grupo. Siguiendo con las categorías de las normas, las costumbres son consideradas esenciales para la supervivencia. Las costumbres tampoco son planeadas y sus sanciones son informales. Al contrario de las tradiciones, las sanciones para las costumbres son más fuertes y usualmente dependen de la reacción espontánea del grupo, además siempre están relacionadas con la moralidad. Esto es, son derechos morales y su violación es algo moralmente reprobable. Así, los miembros de una sociedad comparten sentimientos favorables hacia las costumbres. Estos sentimientos comunes solidifican los sentimientos de pertenencia al grupo y sientan bases para el etnocentrismo y un sentido de resistencia y antagonismo hacia otras costumbres. Las costumbres no requieren justificación y quien las critique recibirá un fuerte castigo. A las costumbres expresadas en forma negativa se le conocen como tabúes. Las sanciones para la violación de una costumbre, como ya se ha mencionado, son severas. En algunos casos, las sanciones negativas son tan fuertes que, su uso, intenta servir de ejemplo de lo que ocurre cuando un individuo rompe las reglas. Así , las costumbres y las sanciones que las acompañan, ya sean experimentadas directa o indirectamente o en forma refleja, proporcionan un relieve emocional a las personas y aumentan enormemente su cultura cuando realizan su función de control de conducta. Las tradiciones y costumbres poseen gran similitud entre ellas. Las dos son prescripciones planificadas para la conducta que han sido interiorizadas por las personas a través del tiempo. Las dos tienen sanciones positivas y negativas que aunque se imponen informalmente, son efectivas en cuanto controlan la conducta social. Las dos ayudan al

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individuo a identificar quién es y lo que es, y le dan significado a las experiencias de la vida. Por esto, es conveniente integrarlas en un mismo fenómeno: normas impuestas informalmente. Las leyes son normas deliberadamente formuladas que están acompañadas por sanciones específicas y formales impuestas por alguna autoridad especial. Normalmente siempre están escritas. En algunos casos las leyes son meramente representaciones explícitas de normas ya existentes; en otros son respuestas a necesidades sociales corrientes, las cuales no están contempladas en las normas preexistentes. Las leyes van acompañadas de sanciones específicas y formales; cuando la amenaza de castigo se basa en definiciones legales de hechos y responsabilidades, las leyes tienen a comunicar normas morales. Así las leyes realizan una función educativa. A través de las leyes y de su imposición se aprende lo que se debe hacer y lo que no está permitido. A menudo la ley confiere legitimidad; esto es, especifica quién tiene derecho a ejercer cierta clase de poder en ciertas relaciones o posiciones. Como otras normas, las leyes influyen sobre las expectativas, dirán qué comportamientos esperar en ciertas situaciones, es así como dan orden y aumentan la predictibilidad. Para hacer mención del control de la conducta, finalmente, se incluirá la perspectiva de Jhon W. Whiting (Sorcery, Sin and Superego: a Cross-cultual study of some mechanisms of social control. Universidad de Nebraska, 1959), quien afirma que toda sociedad confía en por lo menos uno de tres mecanismos que son la fuente ultima de control de conducta. Se refiere a la hechicería, el pecado y el superego. La hechicería es un temor exagerado a la retaliación (venganza de otras personas). es la base del control social en sociedades que practican la brujería. Como los otros dos mecanismos, también incluye algunas formas de castigo y está sistemáticamente ubicada en las mentes de los jóvenes y niños. El pecado es el temor al castigo de los dioses o espíritus como la hechicería. El superego es el sentido de culpa y preparación para aceptar la culpa derivada de un sentido de responsabilidad personal por una acción individual.

CAMBIO CULTURAL La cultura es dinámica y esta en permanente cambio; de hecho el lenguaje, las creencias, los valores y las normas que están en si mismas sujetas a cambios constantes, son elementos establecidos que sirven para mantener la homeostasis de un sistema cultural dinámico. Los cambios provienen de diferentes fuentes. Una fuente de cambio cultural es la difusión o transferencia de rasgos culturales, complejos y patrones de una sociedad a otra. Aunque los

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elementos homeostáticos de la cultura resisten la introducción de rasgos extranjeros que no encajan dentro de la configuración cultural. Vale la pena resaltar, que ninguna idea, ninguna práctica, ninguna técnica, pasan jamás de una cultura a otra sin que se les añada alguna modificación. Esta tendencia hacia la consistencia, tiende a hacer que las culturas que presentan cambios rápidos también sean de alguna forma estables y continuos. Otra fuente importante del cambio es el descubrimiento o la invención, proceso por medio del cual se introducen nuevos elementos o nuevas combinaciones de elementos preexistentes, mas del interior que desde el exterior de las culturas actuales. El descubrimiento o la invención pasan a través de un proceso de dos pasos para ser aceptados dentro de una cultura. El primer paso consiste en personas que cambian si comportamiento diariamente para acomodarse al nuevo aparato. El segundo consta de personas que cambian sus creencias e instituciones para incluir el nuevo aparato y buscan medios para controlar sus efectos. El tiempo entre los dos pasos se llama rezago cultural. El cambio efectuado por el descubrimiento o la invención puede reforzar, como también alterar la configuración cultural ya existente. Una tercera fuente de cambio cultural es la planeación. En muchos casos el cambio es planeado por movimientos organizados que trabajan para hacer que los cambios sociales se conviertan en realidad. Una fuente final de cambio cultural es el cambio en sí mismo. Las partes de una cultura están interrelacionadas hasta el punto que un cambio en una de las partes del sistema puede producir cambios en las otras partes. La cultura, por tanto, es dinámica, vibrante y viva. Aun en las sociedades pequeñas y aisladas la cultura cambia de una generación a la siguiente; el paso puede ser lento, pero el cambio ocurre sin duda alguna. El cambio, pues, es un hecho de la vida. Ocurre deséese o no. El problema para cada generación es adoptar una actitud positiva hacia él y enfrentarlo en tal forma que no destruya la totalidad del sistema cultural. LECCION 24 INVESTIGACION TRANSCULTURAL

Cuando se llevan a cabo trabajos de investigación, se suele operacionalizar la cultura como nacionalidad. Las explicaciones de las “culturas nacionales” prescinden de la diversidad de personas y de las culturas que conviven hoy en la generalidad de los países. Como observan Smith y Bond, las diferencias que se descubren entre dos países podrían encontrarse también entre las subculturas de uno de ellos.

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Geertz Hofstede-1980(73), realizó la primera investigación transcultural que propuso una serie de dimensiones psicológicas que explican las semejanzas y diferencias en las respuestas de los grupos nacionales. Como la cultura se define, al menos parcialmente, como un conjunto común de valores quería analizar los valores culturales. Se le permitió consultar en 1968-1972 un cuestionario de valores que se administraba a los empleados de IBM. El tamaño de los datos era tan inmenso, más de 100.000 entrevistados procedentes de 40 países, que hicieron posible hacer comparaciones validas entre estos países. De esta investigación se pudo establecer cuatro dimensiones: individualismo colectivismo, distancia de poder, evitación de la incertidumbre y masculinidad/feminidad, éstas se pueden describir así: El individualismo/ colectivismo designa hasta qué punto la identidad se define por las decisiones y logros personales o por el carácter del grupo colectivo al cual se está ligados mas o menos permanentemente. A quienes crecen en una sociedad individualista se les inculca pensar en función del “yo” y aprender a cuidarse por sí mismos. La ideología de la equidad predomina sobre la de la igualdad. Las personas exigen decidir ellas mismas. A los miembros de las sociedades colectivistas se les inculca pensar en función de “nosotros” y son fieles a su grupo de cuya protección gozan. La ideología de la igualdad predomina sobre la de la equidad. Se espera que los miembros del grupo integren sus decisiones a las de los demás. La distancia del poder designa el aprecio y el respeto existente entre la posición superior y la del subordinado, así como al nivel de aceptación que tiene en la cultura. Otra forma de definirla es el grado en que existe un “orden social jerárquico” en la sociedad. Las sociedades con poca distancia del poder tienden a regirse por leyes, normas y conductas ordinarias que reducen al máximo las distinciones de poder. Los subordinados exigen que se les consulte. Se desalientan los privilegios y los símbolos del estatus. En las sociedades con gran distancia del poder, la gente acepta las distinciones del estatus como algo normal y no se molesta cuando los que ocupan un estatus ejercen su poder. Los subordinados están acostumbrados a que les digan qué hacer. Se aceptan los privilegios y los símbolos del estatus, gozando de gran popularidad. La evitación de la incertidumbre indica cuánto necesita una cultura las reglas y la estructura formal, lo mismo cuánta tolerancia a la ambigüedad posee. La búsqueda de la forma correcta de hacer las cosas, y una vez encontrada su institucionalización constituye la esencia de este valor. Por lo tanto, se considera que el uso generalizado de las normas aminora la incertidumbre en el futuro. A menudo las diferencias culturales en esta dimensión se refieren al número y al alcance de las reglas, las leyes, las normas y de las directrices informativas. Las sociedades con una gran evitación de la incertidumbre tienden a contar con muchas reglas, mientras que a las que tienen poca les preocupan mas los limites de la libertad del movimiento. 73 GEERTZ, C. (1996): Los usos de la diversidad. Barcelona, Paidós.

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La masculinidad/feminidad, se refiere a la relativa importancia cultural que se concede a las metas relacionadas con la productividad, la cual requiere asertividad y competencia en comparación con las metas que se centran en la armonía interpersonal. En los países en donde prima la masculinidad, el trabajo desempaña un papel más importante en la vida de los varones (“vivir para trabajar”) y una economía de mercado es la ideal. Los sistemas de la antigüedad son importantes y a menudo existe la segregación entre hombre y mujeres. El conflicto se resuelve luchando hasta que surge un vencedor. En las sociedades donde sobresale la feminidad, el valor dominante es el interés por los demás. La gente “trabaja para vivir”; el ideal es una sociedad con bienestar. Hombres y mujeres participan por igual en el trabajo y en el hogar. El conflicto se resuelve mediante el compromiso y la negociación. El trabajo de Hofstede ha sido validado y ampliado por investigaciones posteriores. Un grupo llamado Conexión Cultural China (1987) intentó probar si los resultados de este investigador estaban sesgados por la cultura occidental, dado que el proyecto lo realizó una empresa occidental que tenía oficinas en todo el mundo. Los resultados indicaron que de las cuatro dimensiones identificadas por Hofstede tenían una gran fuerza cultural. Una quinta dimensión fue, el dinamismo confuciano del trabajo o perspectiva a corto y largo plazo como la llamó más tarde Hofstede (1991) fue propuesta para mejorar la validez de la investigación. El confucionismo dinámico indica que la familia es el prototipo de las organizaciones sociales. Se piensa que las relaciones de estatus desiguales favorecen la aparición de una sociedad estable. Los jóvenes deben respetar a sus mayores y éstos a su vez los protegen y les tienen consideración. El individuo necesita definir su identidad como miembro de un grupo. Es preciso conservar la armonía, la dignidad, el respeto a si mismo y una imagen positiva. La virtud consiste en trabajar duro, en adquirir habilidades y educación, no en desperdiciar recursos y en perseverar a pesar de las dificultades. (Kimble, 2002)74 Sin embargo, la investigación transcultral se ha basado en comparaciones entre países, las culturas existen siempre que grupos de personas compartan un sistema organizado de significados que abarcan las actitudes, los valores y las conductas. Por lo tanto, aun dentro de las culturas nacionales existen varios grupos étnicos minoritarios con una cultura propia que también requiere ser investigada. Muchas investigaciones transculturales, han coincidido en que la población hispana comparte los siguientes valores culturales: (Kimble, 2002)75 Colectivismo, llamado también “alocentrismo” cuando se aplica a los miembros de una sociedad. Se acompaña de interdependencia personal, dependencia del campo, conformidad, susceptibilidad de ser influido por otros, empatía mutua, confianza y
74 Ibíd. 75 Ibíd.

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disposición a sacrificarse por los miembros del grupo. En este sentido, prefieren las relaciones personales en los grupos que son afectuosos, cariñosos, íntimos y respetuosos. En aspectos importantes la característica colectivista de la cultura hispana se distingue de la cultura norteamericana, individualista, competitiva y orientada al logro. Empatía, es la tendencia general que pone de relieve la conducta positiva en situaciones agradables y la evitación al conflicto interpersonal. Resalta la necesidad de comportarse en forma cortés y respetuosa; desalienta la crítica, la confrontación y la asertividad. Con ello se propone favorecer relaciones agradables, sociales y placenteras. Familiarismo, es un valor consistente en una sólida identificación y apego del individuo a su familia nuclear y a su familia extendida, con profundos sentimientos de lealtad, reciprocidad y solidaridad entre los miembros. Se ha explicado a través de tres orientaciones axiológicas: 1- percibir la obligación de dar apoyo material y emocional a la familia extendida; 2- utilizar los recursos de los parientes para ayudar y apoyar; 3- utilizar los parientes como modelos de conducta y actitudes. Distancia con el poder, la investigación de Hofstede ha demostrado que las culturas hispanas aprecian mucho la conformidad y la obediencia, que respaldan las actitudes autoritarias y autocráticas de quienes detentan el poder. En general, se tiene miedo a discernir con ellos: los menos poderosos procuran cumplir con todas las exigencias de los integrantes más potentes de la sociedad Espacio personal, se ha demostrado que los hispanos se consideran una “cultura de contacto”, prefieren menos espacio personal, se sienten mas cómodos cuando están mas cerca de la gente y tienden menos a sentirse “invadidos” si un extraño se les acerca demasiado. Orientación en el tiempo, se afirma que los hispanos conceden más valor a la calidad de las relaciones interpersonales que al momento en que tienen lugar. A veces se considera que este valor se traduce en impuntualidad de las citas o en juzgar erróneamente el tiempo dedicado a una actividad. Roles sexuales, igual que otras culturas, los hispanos realizan conductas relacionadas claramente con el sexo, que se juzgan apropiadas a hombres y mujeres. Los roles sexuales tradicionales de los hombres son fuerza, control y capacidad de proveer sustento a su familia (machismo); se espera que la mujer sea sumisa, sin poder y sin influencia. Sin embargo, la investigación revela la ausencia de dominio del hombre en la toma de decisiones conyugales. CAPITULO 6 MODELOS CULTURALES E INTEGRALES DE LA CONDUCTA SOCIAL HUMANA

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La psicología transcultural ha creado un área especializada que se ocupa de cómo se puede utilizar la cultura para explicar tanto la universalidad como la especificidad de los principios de la conducta humana (Emoc-Etic). A pesar de que el descubrimiento de los principios universales es una de las principales metas de la ciencia, se discute la afirmación de si hay una “verdadera” naturaleza psicológica de todos los hombres y que los principios fundamentales de la conducta humana pueden descubrirse mediante experimentos y generalizaciones rigurosas. Se da el nombre de universalistas a los psicólogos sociales porque intentan encontrar los principios universales de la conducta social (Berry, Poortinga, 1992). En un lado de la discusión están los universalistas y en el otro los etnopsicólogos. Estos últimos sostienen que el hombre no descubre la realidad, sino que la construye. Por lo tanto la ciencia es un producto de un medio intelectual y cultural. Sin embargo, las explicaciones universalistas de la conducta humana están muy limitadas y no reflejan más que las formas de pensamiento propio de la cultura de los científicos de una época determinada. Como en todo caso, la verdad se encuentra probablemente en la mitad de estas posiciones extremas. En otras palabras, tal vez haya algunos hallazgos que se dan en todas las poblaciones y culturas, mientras que otros se aplican solo a una cultura en una época histórica. Se acuñaron los términos Etic y Emic para designar los dos tipos de hallazgos (Berry y otros 1992). Etic alude a los resultados universales, mientras que Emic son los propios de una cultura. Lo Etic de una cultura se entiende fácilmente, pues por definición se encuentra en todas. Es lo Emic de otras culturas lo que puede ser difícil de comprender porque no se vive dentro de la propia cultura. Varios psicólogos sociales de reconocido prestigio en todo el mundo han diseñado modelos para entender y estudiar las interrelaciones y el impacto que la biología, la ecología, la historia, la cultural y las diferencias individuales tienen en la conducta social.

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MODELO PSICO-SOCIO-CULTURAL

Rogelio Díaz Guerrero-1971- (en Kimble, 2002) 76 padre de la psicología social empírica mexicana, realizó una reseña exhaustiva de la literatura para poder identificar las raíces de la psicología social contemporánea. El análisis parte de la sociología clásica de Weber, Durkheim y Marx y llega hasta los avances mas recientes de Merton o Parsons. Para ellos la conducta humana nace de la estructura familiar, del rol que el individuo desempeña en un momento particular de la historia, la estructura específica de los grupos a que pertenece y de estatus social basado en ellos.

76 Ibíd.

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En resumen, la conducta social depende de la interacción con la estructura de la sociedad donde se vive. La búsqueda de Díaz Guerrero incluye después la concepción de la antropología cultural de Krober y la concepción moderna de Kluckhohon, que indica que la conducta social se fundamenta en los valores del grupo principal al que pertenecemos. Pasa después a reseñar las teorías puramente psicológicas de Freud, Adler, Jung, Maslow y Fromm, que explican los resultados de la conducta partiendo de las necesidades primarias. Finalmente Díaz Guerrero se refiere a la proliferación de las teorías psicológicas sociales mencionando el hecho de que solo para el cambio de actitud, Insko (1967) ofrece al menos 12 explicaciones y determinantes de ella. Ante el enorme terreno que abarca la conducta social (sociología, antropología cultural, historia y psicología). En este sentido, Díaz Guerrero propone un procedimiento heurístico que comprende todas estas variables en una perspectiva ordenada e interactiva. De ahí que él postule la teoría sistemática y ecléctica de las bases histórico-bio-psico-socio-cultural de la conducta humana. En el modelo que ofrece esta teoría, Bravo, Serrano, García y Bernal (1991) adoptan una postura bio-psico-socio-cultural para estudiar el estrés en Puerto Rico. El estrés consta de dos componentes básicos: los estresores físicos, biológicos, psicológicos y sociales (estímulo que requieren cualquier tipo de conducta adaptativa) y respuestas (reacción estereotipada ante ciertos estímulos). Los estresores son estímulos físicos (calor, frío, ruido), biológicos (bacterias o dolor), psicológicos (ideas o emociones) y sociales (conflicto interpersonal o presión económica) Las respuestas frente al estrés son una serie extensa de reacciones biológicas (procesos fisiológicos), cognoscitivas (dificultad para concentrarse), fluctuaciones del estado de animo y sociales (hostilidad, deterioro social). Gracias a la conceptualización del estrés con este paradigma multifacético, se ha logrado estudiar una verdadera caracterización de los fenómenos relacionados con él, por consiguiente se consigue un diagnóstico más confiable y una intervención mas adecuada.

MODELO ECO-PSICO-SOCIO-CULTURAL En conformidad con la visión sociocultural, el psicólogo social canadiense John Berry (1979) propuso un modelo ecocultural, según el cual la ecología moldea las culturas, mismas que, a su vez, moldean los tipos posibles y sancionan los comportamientos. En otras palabras, las realidades del nicho ecológico crean las condiciones donde se desarrolla una cultura y los patrones conductuales. Berry define la ecología como los objetos, los recursos y la geografía de un ambiente; Triandis (1994), por su parte, indica que la cultura incluye una serie de elementos subjetivos y objetivos hechos por el hombre que dentro de un contexto particular son

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idóneos para la supervivencia, satisfacen mejor las necesidades de los habitantes de un nicho ecológico y son transmitidos a quienes comparten una forma de comunicación, de tiempo y de espacio. (En Kimble, 2002)77 Explicando el esquema a partir de los tres grandes paradigmas de la psicología social, éste se centra en el estudio de los motivos, de las capacidades, de las actitudes, de la cognición, de las emociones y conductas en los resultados psicológicos (conductas observables y características inferidas) del modelo. La psicología social cultural pone de relieve el proceso de transmisión y adaptación cultural presentes en los procesos del modelo. El paradigma sociológico aparece en la interacción de las variables ambientales (contextos socio-políticos y ecológicos) y las de resultados (características inferidas). Abarca además, la contribución de las variables biológicas que suelen estudiarse en bio-psicología, en la psicología comparativa y en la socio-biología. En términos concretos el modelo puede aplicarse a varios ecosistemas. Por ejemplo, cuando la supervivencia de un grupo depende de la capacidad de los miembros para adaptarse a los enemigos geográficos, los hombres que viven en ecosistemas de clima duro compiten con otros por recursos escasos. En este contexto logran sobrevivir los que son ingeniosos, seguros de sí mismos e independientes. De ahí que a esas cualidades se les dé importancia en la crianza de los hijos. Por tanto, la socialización y la aculturación dan a los niños mas libertad y alientan la independencia. Mas aún, el contexto socio-político y económico tienden a favorecer la competencia abierta y el individualismo. En el otro extremo, en los ecosistemas sedentarios, agrícolas y de temperamento dócil se requiere la cooperación y el individuo se comporta bien porque otros hacen lo mismo. No se observa la presión del tiempo en estas culturas. La cosecha y otras actividades giran en torno a la temporada de lluvias. Tal predeterminación deja tiempo libre para las relaciones interpersonales. La importancia de las relaciones armoniosas en el bienestar del grupo da prioridad a la conformidad y genera normas muy rigurosas que rigen las interacciones interdependientes. La filosofía de la vida produce prácticas de socialización que destacan la confiabilidad, la responsabilidad y la conformidad social. En gran medida, las culturas latinoamericanas se caracterizan por una gran distancia del poder y poco individualismo (Hofstede, 1980), basándose en esta dicotomía, Triandis (1994) plantea una serie de diferencias de la conducta social en las conductas colectivistas e individualistas. Las supuestas diferencias conforme a la investigación transcultural contextualizan los resultados obtenidos en Latinoamérica en comparación con los datos referentes a Estados Unidos y Canadá. Dada la orientación colectivista que predomina en los países latinoamericanos, algunos temas como la familia, el afecto, las normas, la cooperación, las relaciones interpersonales y otros han relegado a segundo plano otros como la motivación para el logro, la equidad,
77 Ibíd.

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las actitudes y la disonancia cognoscitiva que reciben mucha atención en las culturas individualistas. Además, los investigadores colectivistas muestran especial interés por las teorías holísticas y estructurales, lo mismo que por las metodologías cualitativas que explican la historia y el contexto de los fenómenos, prefiriéndolas a las teorías funcionales y metodologías cuantitativas que se centran en ciertas conductas. El siguiente cuadro presenta la comparación de rasgos entre las sociedades colectivistas y las individualistas en torno a 9 categorías: (Kimble, 2002)78
colectivista Individualista

Los grupos son las unidades básicas de la percepción Los individuos son las unidades básicas de la social percepción social Atribuciones La conducta ajena se explica a partir de las normas La conducta ajena se explica a partir de las actitudes y sociales de los atributos personales El éxito se atribuye a la ayuda de los demás El éxito se atribuye a la capacidad personal El fracaso se atribuye al poco esfuerzo El fracaso se atribuye a factores externos como la mala suerte o la dificultad de la actividad. Autoconcepto Automodificador Autoafirmativo El yo se define en función del grupo de referencia El yo se define como una entidad independiente Conocemos mas de los demás que de nosotros Conocemos de nosotros mismos que de los demás mismos El yo abarca los logros personales, la competencia y El yo abarca el logro del grupo, la cooperación, la el poder paciencia y el autocontrol Metas Las metas del grupo son más importantes que las Se anteponen las metas y las necesidades personales a metas o necesidades del individuo las metas e intereses del grupo Emociones Se centran en otros (empatía) Se centran en el yo (enojo) Cognición y enojo Mayor tolerancia a la ambigüedad (menos disonancia Menor tolerancia frente a la ambigüedad (inclinación cognoscitiva) a la disonancia cognoscitiva) Se centran en las semejanzas entre el yo y el grupo Se centran en las distinciones entre el yo y el grupo Dependencia del campo Independencia del campo Creencias de interdependencias Creencias de independencia Normas y valores Normas escritas y diversas referentes a las relaciones Menos normas y más flexibles respecto a las interpersonales relaciones interpersonales Basadas en las necesidades del grupo Basadas en las necesidades humanas Seguridad, responsabilidad social, armonía Placer, logro, competencia, libertad, autonomía, intragrupal, obediencia y relaciones personalizadas mercado libre Pertenencia y relaciones de grupo Menos relaciones y mas estrechas Mayor numero de relaciones y mas superficiales Interdependientes Independiente Disposición a sacrificarse a favor del grupo Sin disposición a sacrificarse por el grupo Percepción de los grupos como homogéneos Percepción de los grupos como heterogéneos Requieren armonía Se acepta la confrontación 78 Ibíd.

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Estructura social aceptada Jerárquica Igualitaria Propiedad comunitaria Propiedad privada Las relaciones verticales son mas importantes Las relaciones horizontales son mas importantes Conducta social Muy diferente cuando se interactúa con miembros del Muy semejante cuando se interactúa con miembros grupo y con personas ajenas a él del grupo y con personas ajenas a el. Establece relacione intimas Interactúa espontáneamente con extranjeros y con Cooperativa con los miembros del grupo conocidos Intercambio de origen comunitario Competitiva con todos los individuos Altruismo con miembros del grupo Relaciones basadas en el intercambio y en el Regulado por normas sociales costo/beneficio Conductas que favorecen la integridad de la familia Egocentrismo Regulado por las actitudes y los valores personales Las conductas son interesantes

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TEORÍA BIO-PSICO-CULTURAL DE LAS RELACIONES DE PAREJA

Díaz Loving (1996) formuló la teoría bio-psico-socio-cultural de las relaciones de la pareja en la tradición del modelo integral, a fin de formular una teoría sistemática, rigurosa, estructural y funcional que las defina y las clasifique. Como ninguna otra área, las relaciones íntimas han fascinado siempre a los filósofos, a los poetas y a los sociólogos. En algún momento, todos intentan descubrir el verdadero significado del amor y de la intimidad. En psicología social, la investigación dedicada a las relaciones de pareja se remonta a los trabajos sobre los determinantes de la atracción en los primeros encuentros (Bersheid y Hatfield, 1969). Sin embargo el amor y la simpatía, el amor apasionado, los estilos de amar y las relaciones íntimas no incursionaron sistemáticamente en la literatura de la psicología social antes de la década de los setenta. Las teorías y los datos proliferaron desmesuradamente con la introducción de conceptos múltiples y complejos, así como con la aceptación de las relaciones intimas como entidades dinámicas y duraderas. Igual que en otras áreas, unas y otras comenzaron a deteriorarse con el paso del tiempo: aparecieron contradicciones conceptuales y los datos irrepoducibles. Algunas veces ante la inexistencia de una validez externa, los investigadores se limitaron simplemente a generalizarlos en pequeñas submuestras de personas. Otras veces, la construcción semántica y social de los conceptos no correspondía entre dos estudios. En la generalidad de los casos, el problema era la ausencia de una teoría integral que guiara a través de la interacción de muchos marcos temporales, conceptos y conductas en un ecosistema particular. Como se advierte en la figura, la teoría bio-psico-socio-cultural de las relaciones de pareja integra en forma ordenada las variables que rigen su interacción y su evolución y que

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emanan de ellas. El componente primordial del modelo es biocultural. En el hombre más que en cualquier otra especie, las necesidades de afecto, cariño, ternura, compañía e interdependencia tienen un origen genético y determinan la supervivencia. Campbell (1974) señala que el principal legado de nuestros ancestros placentarios fue establecer un vínculo emocional entre madre e hijo. De hecho, esta plenamente comprobada la función básica de la herencia biológica en la creación y orientación de los primeros patrones conductuales (Morris, 1977). Pero las características psicológicas no aparecen en el vacío. Interactúan con la cultura en forma constante. Cuando nace un niño o una niña, hay una serie de expectativas sobre cómo deberán desarrollarse. Hay asimismo varios estilos de crianza: algunos son afectuosos, algunos son distantes o indiferentes, otros se concentran en el desarrollo individual y otros más combinan varias estrategias. Estos estilos culturales y normativos forman parte de la estructura socio-cultural de todo grupo, interactúan con las necesidades biológicas primarias y son indispensables para crear las expectativas, las normas, las interpretaciones, las conductas prototípicas, los estilos de apego y de amor en el infante. El componente bio-cultural hace que se establezcan estrategias específicas de las normas y de las relaciones para cada ecosistema y sus integrantes. Se da un intercambio social en todas las culturas; lo único que cambia es la percepción e interpretación sobre qué es el amor, el poder, el cortejo, el matrimonio, etc. El componente eco-social de la teoría se ocupa de los estilos específicos de relación que son pertinentes y aceptados en toda interacción dentro de una socio-cultura. El principio socio-cultural de que “las mujeres deben permanecer vírgenes hasta el matrimonio” impone parámetros rígidos a las conductas del cortejo. Más aún, los patrones de la relación conyugal restringen las conductas posibles de la pareja. Esto se ve favorecido por la celebración de un matrimonio católico frente a un mínimo de 200 parientes y amigos, en que el varón se compromete a mantener y a proteger la familia, mientras la mujer debe ser generosa y abnegada durante toda la vida. Así por ejemplo en la mayoría de países latinos, a raíz de la interacción de condiciones eco-socio-culturales, los hombre ven en el cortejo la etapa mas hermosa de las relaciones heterosexuales y las mujeres piensan lo mismo del matrimonio (Díaz Living, 1988), de allí que en algunas culturas los hombres se comportan de una forma tan romántica durante el cortejo y las mujeres perciben una presión social tan fuerte para casarse. El hecho de crecer inmerso en múltiples interacciones bio-eco-socio-culturales determina de antemano la personalidad, la actitud, las capacidades, los hábitos, los valores y las creencias que se desarrollaran y se poseerán. El componente psico-individual atestigua los atributos que los miembros de la pareja aportarán a la interacción y el impacto que tendrán en ella. En un estudio que correlaciona los atributos de la personalidad de maridos y esposas con las satisfacción que les procura su relación conyugal, Díaz Living, Ruiz Benjumeda y otros (1994) señalan que las parejas mas felices son aquellas en que el hombre es amable, comprensivo y afectuoso y la mujer es capaz, independiente e industriosa. En el aspecto negativo, las parejas están muy insatisfechas cuando el hombre es

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quejumbroso y débil y la mujer es arrogante y agresiva. Otras combinaciones de atributos personales caen en medio del continuo de la satisfacción conyugal. El componente evaluativo consta de dos aspectos: un sistema evaluativo cognoscitivo y emocional; un ciclo de cercanía-separación. En el nivel cognoscitivo, estudiado en forma exhaustiva en la psicología social, el individuo juzga su relación y sus atributos a fin de determinar si la relación funciona bien. Con esta información efectúa ajustes y las relaciones crecen o se dan por terminadas. Al hacer una evaluación emocional de la relación, indica su grado de efectos positivos y negativos producidos por la relación y el compañero. Además, en este componente, Díaz Loving (1996), especifica el grado de cercanía o intimidad percibido respecto al otro. El ciclo comienza en la etapa de extraños, avanza a la familiaridad, pasa por la amistad, el romance, la pasión, el compromiso y el mantenimiento de la relación y luego disminuye la cercanía en las etapas de conflicto, de alejamiento, de disolución del amor, de separación, de perdón y olvido. Es evidente que según la etapa en la que se encuentre la pareja, la evaluación cognoscitiva y emotiva que haga será muy diferente. Una vez que los componentes extraídos de la herencia biológica han interactuado con las variables ecológicas, culturales y sociales que han culminado en la evaluación de la pareja y de la situación, el individuo busca en sus inclinaciones conductuales para responder a los estímulos con lo que cree ser la raíz mas adecuada de la acción. En los casos en que posee la capacidad y la motivación para ella, éstas rigen su comportamiento; ello a su vez influye en él y en su ambiente, produciendo el modelo entero en los ojos, la mente y el corazón de sus seres queridos.

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INTERACCIONISMO SIMBÓLICO

De la herencia sociológica de la psicología social han surgido dos perspectivas fundamentales: a- interaccionismo simbólico y b- la estructura social y de la personalidad. En ambas, el interés se centra en el comportamiento de las personas que ocupan diversas posiciones en la estructura social (estatus, roles y normas sociales de la conducta), lo mismo que la adquisición de ciertas características de la personalidad atribuibles al impacto de la interacción con una sociedad. Fue Herbert Blumer, quien en 1937 acuñó la etiqueta de Interaccionismo simbólico, recogiendo materiales de Charles Cooley, William James, George H. Mead y John Dewey, sosteniendo tres premisas básicas:

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1. El ser humano orienta sus actos hacia las cosas en función de lo que éstas significan para él. 2. La fuente de ese significado es un producto social, que emana de y a través de las actividades de los individuos al interactuar. 3. La utilización del significado por el agente, se produce a través de un proceso de interpretación propia, que supone auto interacción y manipulación de significados. El Interaccionismo Simbólico sostiene que el significado que las cosas encierra para el ser humano constituye un elemento central en sí mismo. Se considera que ignorar el significado de las cosas conforme al cual actúan las personas equivale a falsear el comportamiento sometido a estudio. El significado que una cosa encierra para una persona es el resultado de las distintas formas en que otras personas actúan hacia ella en relación con esa cosa. Los actos de los demás producen el efecto de definirle la cosa a esa persona. En suma, el Interaccionismo Simbólico considera que el significado es un producto social, una creación que emana de y a través de las actividades definitorias de los individuos a medida que estos interactúan. IDEAS BÁSICAS O IMÁGENES RADICALES EN LAS QUE ESTÁ CIMENTADO EL INTERACCIONISMO SIMBÓLICO 1. Naturaleza de la vida en las sociedades y grupos humanos. Los grupos humanos están formados por individuos comprometidos en la acción. 1. Naturaleza de la interacción social. Una sociedad se compone de individuos que entablan una interacción con los demás. La interacción social se da entre agentes y no entre factores que se les atribuyen. 3. Naturaleza de los objetos. Los “mundos” que existen para los seres humanos y para los grupos formados por éstos se componen de “objetos” los cuales son producto de la interacción simbólica. Tipos de objetos: físicos, sociales y abstractos. Un objeto es todo aquello que puede señalarse o a lo cual puede hacerse referencia. La naturaleza de un objeto consiste en el significado que éste encierra para la persona que como tal lo considera. La vida de un grupo humano es un proceso a través del cual los objetos van creándose, afirmándose, transformándose y desechándose. 4. El ser humano considerado como organismo agente. Un organismo capaz, no sólo de responder a los demás en un nivel no simbólico, sino de hacer indicaciones a los otros e interpretar las que éstos formulan. Así mismo, un individuo puede ser objeto de sus

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propios actos. Mead, asegura que: “para que una persona se convierta en un objeto para sí misma ha de contemplarse desde fuera”. Y esto sólo puede hacerlo poniéndose en el lugar de otra y observándose o actuando en relación consigo misma desde esa nueva perspectiva. El hecho de que el ser humano posea un “sí mismo” lleva implícito algo todavía más importante: y es que ello le capacita para entablar una interacción consigo mismo. “Este tipo de interacción es fácilmente detectable cuando advertimos que estamos enojados con nosotros mismos”. El individuo es “social”, en un sentido mucho más profundo: como organismo capaz de entablar una interacción social consigo mismo formulándose indicaciones y respondiendo a las mismas. 5. Naturaleza de la acción humana. La capacidad de la persona para autoformularse indicaciones confiere a la acción humana un carácter distinto. Significa que el individuo se halla ante un mundo que debe interpretar para poder actuar y no ante un entorno frente al que responder en virtud de su propia organización. Tiene que afrontar las situaciones en las que se ve obligado a actuar, averiguando el significado de los actos ajenos y planeando su propia línea de acción en lugar de limitarse a realizarla en respuesta a los factores que influyen en su vida u operan a través de su persona. 6. Interconexión de la acción. La vida de todo grupo humano se basa en y depende de la adaptación recíproca de las líneas de acción de los distintos miembros del grupo. La articulación de dichas líneas origina y constituye la “acción conjunta”, es decir, una organización comunitaria de comportamiento basada en los diferentes actos de los diversos participantes. En resumen, el postulado teórico básico del interaccionismo simbólico es que el hombre construye su realidad social. A partir de la interacción social, el mundo se describe, se define y luego se reorganiza constantemente. Mediante este proceso se determina el significado y la importancia de todo cuanto nos rodea. Por ejemplo, la forma en que se concibe el ambiente depende de la experiencia en él; la percepción de los habitantes de una metrópolis es muy distinta a la impresión de la gente del campo que por primera vez la ve. Además, la conducta en una situación particular se entiende solo dentro de un contexto social; la misma conducta externa en dos situaciones puede tener un significado diferente. Alguien puede negarse a abordar un taxi en una gran ciudad porque teme sufrir un asalto o porque cree que es muy caro. Por el contrario, esa misma persona tal vez muestre la misma conducta en un pueblo pequeño, porque prefiere caminar un poco y disfrutar el escenario. La función central del interaccionismo simbólico consiste en buscar el significado que los actores sociales le dan a sus actividades diarias. Los investigadores han tratado de descubrir los procesos con que el hombre interpreta su ambiente social, dando significado a sus

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acciones y a las ajenas. La actividad se centra constantemente en crear una representación bastante coherente de la realidad, cuyo fin es lograr una conducta adecuada (Ibáñez, 1990). Se insiste en el hecho de vivir en un mundo simbólico construido con significados, derivado de la interacción social; en él se concede gran importancia a la capacidad especial de generar estructuras y sistemas simbólicos (Stryker, 1983). Así se construye la realidad que influye en las acciones dirigidas a los objetos y a otras personas. Además, los significados se reestablecen y se modifican mediante un proceso de interpretación, el cual requiere que los actores seleccionen, revisen, supriman, reorganicen y transformen la información a la luz de la situación y la dirección de la acción (Schwandt, 1994). El trabajo del psicólogo social francés Serge Moscovici (en 1985) en torno a la representación social constituye un ejemplo clásico de los estudios efectuados en esta área. La idea central de la teoría de la representación social consiste en identificar el significado de un concepto, de una estructura o comportamiento partiendo del grupo de referencia del individuo. Por ejemplo, la definición de la palabra “huelga” será muy diferente para un líder sindical, para el director de una compañía o para un lanzador de béisbol o un bateador.

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LA PERSONALIDAD Y LA ESTRUCTURA SOCIAL

El segundo gran enfoque de la teoría sociológica es el estudio de la personalidad y de la estructura social, se centra en el análisis de cómo se relaciona el individuo con la sociedad. Entre las preguntas que plantea figuran las siguientes: a- en una sociedad egocéntrica y hedonista, ¿Somos audaces, individualistas y democráticos?, b- si los hombres de una sociedad son socio céntricos y benevolentes, ¿serán los ciudadanos mas corteses, amables y altruistas?, c- ¿tendrá el carácter nacional o étnico bases geográficas, económicas o socioculturales? El trabajo teórico de Díaz Guerrero sobre el desarrollo de la personalidad representa un buen ejemplo de la teoría de la personalidad y de la estructura social. Señala Díaz Guerrero, que las características de la personalidad surgen y evolucionan en la interacción continua y dialéctica entre las necesidades bio-psico-lógicas del individuo (alimentación, seguridad, reproducción, amor, logro, bienestar, existencia) y las normas y principios socio-culturales de sus grupos de referencia y afiliación. El primer paso que propone Díaz Guerrero para evaluar la hipótesis del desarrollo de la personalidad consiste en definir y luego observar o medir el constructo de la estructura social. Para ello se han descubierto y especificado las normas y reglas que rigen la conducta de un grupo social. Díaz Guerrero acuñó el término premisas histórico-socio-culturales para designarlas.

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Premisas histórico-socio-culturales En la sociocultura donde se crece y se desarrolla, se fundan la formación del carácter nacional y el establecimiento de normas y reglas aceptables de la conducta social. En parte, la interacción humana esta dirigida por la forma en que el individuo encara, acepta e internaliza las normas culturales. Para evaluar las normas socioculturales es pertinente extraer las premisas histórico-socio-culturales de los refranes, proverbios y otras formas de comunicación popular. El análisis de contenido revela el rol central que la familia tiene y desempeña en las culturas latinoamericanas. Dos proposiciones básicas emergen y engloban la descripción de familia tradicional. La obediencia filial aparece en expresiones como: “los hijos deben obedecer siempre a sus padres”, “todos debemos amar y respetar a nuestro padre y a nuestra madre”, “los padres cariñosos y estrictos dan buena crianza a sus hijos”. Advertimos en ellas que los niños nunca deberían desobedecer a sus padres y que deben respetarlos a cambio de la seguridad y el amor que les brindan. El segundo componente es una estricta estructura jerárquica basada en el respeto hacia quien ocupe un nivel más alto. En torno a estos dos principios básicos, gira el 80% de grandes segmentos de la población que aceptan y se rigen por ellos. El tradicionalismo familiar se completa con la dimensión sexual (machismo frente a virginidad-abnegación), que se manifiesta en manifestaciones como: “el hombre debe ser siempre la cabeza de la familia”, “la mujer debe llegar virgen al matrimonio”. Conviene aclarar que, aunque la abnegación (anteponer las necesidades y los deseos de otro a los propios) parece un rasgo femenino, el 815 de los hombres y mujeres la aceptan como el estilo preferido de enfrentamiento. De esto se deduce que los tipos automodificadores de interacción se prefieren a la orientación asertiva o autoafirmativa. Los movimientos contraculturales producen muchas variantes; por ejemplo, durante la década de los setenta, la población general de Estados Unidos defendía el poder y la competencia, mientras que los hippies estaban a favor del amor y de la paz. En las culturas tradicionales basadas en la interdependencia y en el amor, los estudiantes luchan por la libertad, la independencia y la igualdad. Los ejemplos citados reflejan la diversidad intracultural que ha existido a lo largo de la historia de los grupos humanos. Más aún, los movimientos contraculturales influyen de modo diferente en el individuo durante su vida. En la niñez, se tiende a asimilar y observar las normas sociales; en la juventud, los adolescentes cuestionan el orden establecido y después son reabsorbidos por la sociedad en general cuando se convierten en miembros aceptados por ella. TIPOS DE PERSONALIDAD

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Respecto al impacto, de lo ya mencionado, sobre el desarrollo de la personalidad, Díaz Guerrero (1994) identifica ocho prototipos de tendencias actitudinales en la población latinoamericana, sin embargo son las siguientes cuatro las que predominan más. Tipo afiliativo pasivo-obediente: se caracteriza por ser afectuoso, dependiente, complaciente, controlado y por una gran necesidad de aceptación. Los que desarrollan este tipo de personalidad, observan fielmente las premisas histórico-psico-socio-culturales de la familia, ejemplificadas en la obediencia, la interdependencia y el afecto. El segundo tipo de personalidad es, el activamente autoafirmativo, se aplica a quienes reúnen los atributos de autonomía, independencia, impulsividad, dominio, inteligencia y rebeldía. Son disposiciones generales propias de quienes se oponen a las normas tradicionales y exaltan las cualidades individualistas. El tercer estilo, es el autocontrol interno activo, que se caracteriza por una combinación de atributos afectivos e instrumentales: capacidad, afecto, racionalidad, flexibilidad y prudencia. Este grupo de individuos ha adquirido los atributos positivos y socialmente deseables de independencia y afectuosidad, junto con capacidades individualistas convenientes. El ultimo estilo es el control externo pasivo y abarca a los autoritarios, incontrolables, agresivos, impulsivos, pesimistas, corruptos y serviles. Es un grupo que ha adquirido las características negativas y socialmente indeseables de las culturas colectivas, a las que comúnmente se les relaciona con el machismo.

LECTURA COMPLEMENTARIA FREUD: LAS FUERZAS INCONSCIENTES DE LA MENTE Y DE LA CULTURA Interpretación y crítica de la cultura La violencia fundadora del orden social Freud parte de la analogía entre los fenómenos individuales y los fenómenos socioculturales. A la patología psíquica individual le corresponde una patología colectiva; las pulsiones personales de vida y de muerte -Eros y Thanatos- son pulsiones presentes en las sociedades, éstas crean instituciones pero también encienden guerras. Más aún, partiendo del positivista Comte y del biólogo Haeckel, asume que las vicisitudes por las que pasa el individuo son un resumen de las

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vicisitudes por las que ha pasado la humanidad. Consecuentemente, el complejo de Edipo, el complejo nuclear que todo individuo vive, tiene su correlato social e histórico. ¿Donde se encuentra este correlato? En el totemismo y sus tabúes. Freud recoge los datos etnológicos más importantes de su tiempo y concluye que el totemismo es la forma religiosa más antigua y universal. Inspirándose también en los escritos de Darwin, supone que el hombre primitivo vivía en pequeñas hordas dominadas por un macho poderoso, dueño y señor de todas las hembras. La situación de los hijos machos era dura, si despertaban los recelos del padre eran muertos o proscritos; estaban condenados a vivir en pequeñas comunidades y en lograr hembras raptándolas. Los impulsos sexuales de hijos y hermanos se dirigían hacia su madre y hermanas pero, al igual que pasa en el niño, el gran obstáculo que frenaba sus deseos era el padre. La situación despertó un sentimiento de odio y de muerte hacia él, un afán de eliminarlo y ocupar su lugar. Lo que sucedió nos lo expone claramente Freud en el suyo Tótem y tabú: «La teoría darwiniana supone la existencia de un padre violento y celoso que se reserva para sí mismo todas las hembras y expulsa sus hijos a medida que van creciendo. [...] Los hermanos expulsados se reunieron un día, mataron el padre y devoraron su cadáver poniendo así fin a la existencia de la horda paterna. Unidos, llevaron a cabo aquello que, individualmente, no habrían sido posible realizar. Puesto que se trataba de salvajes caníbales fue natural que devorasen el cadáver. El banquete totémico, tal vez la primera fiesta de la humanidad, sería la reproducción conmemorativa de este acto criminal y memorable, que constituyó el punto de partida de las organizaciones sociales, de las restricciones moral y de la religión .» ¿Qué pasó después del asesinato del padre? Por una parte, sigue Freud, se vivió una larga época de desorden social en la cual los hermanos se disputaban la sucesión paterna y en la cual cada uno de ellos pretendía ocupar el puesto ambicionado; pero el principio de la realidad se impuso y los hermanos comprendieron que para sobrevivir había que reprimir el principal móvil del parricidio, la posesión de las hembras. Por otra parte, surgió una fuerte conciencia o sentimiento de culpabilidad como consecuencia de la ambivalencia de los sentimientos, el odio y el amor hacia el padre. El principio de la realidad y el sentimiento de culpabilidad son los que hicieron nacer las organizaciones sociales, normas morales y la religión, en especial, la religión totémica. Así, por el bien de todos se impuso la necesidad de renunciar al ideal de imitar al padre en la posesión de la madre y las hermanas, necesidad que dio lugar en las primeras normas morales: a. El tabú del incesto, a saber, el horror y prohibición de tener relación sexuales con familiares y b. el precepto de la exogamia, la obligación de buscar marido o mujer fuera del propio grupo. El deseo para suavizar el remordimiento hizo que el primitivo se sirviese de un animal fuerte y temido, el tótem de la comunidad, para sustituir al padre. Las anteriores dos normas junto con la siguiente, forman el núcleo de la religión totémica: c. la prohibición de matar el animal totémico representación del padre asesinado.

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El banquete totémico recordaba el parricidio original y comprometía a los participantes en mantener el orden instaurado. Freud considera que el asesinato del padre se ha ido reproduciendo históricamente: el pueblo judío asesinó Moisés -hipótesis formulada en Moisés y el monoteísmo - y, posteriormente, asesinó Jesús. Religión, deseo ilusorio de un padre En Tótem y tabú, Freud sospecha la presencia de la violencia en el origen de les instituciones sociales, en la moral y en la religión. En el libro de 1927, El futuro de una ilusión, habla de la sociedad y de la religión no tanto desde una perspectiva etnológica como desde una perspectiva psicológica. Sigue con su analogía entre los fenómenos individuales y los fenómenos colectivos comparando el comportamiento de los neuróticos con los ritos religiosos ; en todos ellos la figura del padre, el patriarca tan divinizado en el judaísmo, vuelve a ser el elemento explicativo clave. La profunda sensación de impotencia que todos experimentamos en nuestra infancia y que también experimentó la familia humana en los tiempo primitivos fue lo que despertó la necesidad de protección amorosa. En nuestra infancia, nuestro padre satisface esta necesidad; el adulto, indefenso y desamparado, recuerda con añoranza la protección que gozaba cuando era niño y, proyectándola, crea la ilusión de la existencia de un Dios padre y protector. Freud defiende que las ideas religiosas son ilusiones, realizaciones de los más antiguos e intensos deseos de la humanidad. ¿Qué deseos? Los deseos que todo hombre tiene, en el su desamparo, de ser protegido de los peligros de la vida, de que se haga justicia en la sociedad, de que la existencia humana no se acabe con la muerte. Sigue remarcando los grandes servicios que con gran eficiencia la religión ha ofrecido a la humanidad a lo largo de su historia. Satisfaciendo profundas necesidades humanas, ha hecho que la felicidad fuera más accesible al hombre. El hombre sólo podrá abandonar la religión el día en que su vida psíquica esté sometida a la dictadura de la Razón; si abandona la religión sin tener asumida una auténtica moral, entonces no tendrá nada. Malestar en la cultura “No nos sentimos cómodos en la civilización del presente». Estas palabras de Freud expresan su desencanto respeto por nuestra cultura y el reconocimiento de lo incapacitado de ésta a la hora de destruir la felicidad humana. La cultura, incluida en ella la técnica, no ha contribuido al bienestar de la humanidad; ha dotado al hombre de muchos objetos, pero no le ha hecho feliz . ¿En qué consiste y cuál es el origen de este malestar del hombre en la cultura? Éste es el tema de su libro El malestar en la cultura, publicado el 1930 y escrito el año anterior, el año de la gran depresión económica. «La felicidad no es un valor cultural», la cultura implica la sustitución del principio del placer por el principio de la realidad y esta substitución crea malestar. Por una parte, el hombre ha de reprimir su agresividad o impulsos destructivos y, por otra parte, ha de sublimar su sexualidad hacia objetivos de interés común. Los afanes e intereses culturales han introducido excesivas restricciones en la satisfacción de las pulsiones humanas, han inhibido la sexualidad y exigen transformación de impulsos libidinosos en actividades sustitutivas , a saber, en horas de trabajo bien disciplinado. La cultura lleva a sustituir la satisfacción inmediata por una satisfacción retardada, a sustituir la libertad y la ausencia de represión por seguridad.

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Si la cultura no sólo impone sacrificios tan grandes a la sexualidad, sino también a la tendencia agresiva del hombre, comprenderemos mejor que a éste le sea difícil de encontrar la felicidad en la cultura. El hombre primitivo lo tenía mejor, porque desconocía cualquier limitación de los instintos. En cambio, la garantía de poder gozar largo tiempo de esta felicidad era muy escasa para él. El hombre civilizado ha trocado una parte posible de felicidad por otra de seguridad. Pero no hemos de olvidar que en la familia primitiva sólo la cabeza gozaba de una tal libertad de los instintos; los otros vivían sometidos a esclavitud. Freud- Malestar en la cultura La renuncia, restricción y desvío de la líbido, además de crear malestar, hace que ella sea impotente para frenar las poderosas tendencias agresivas existentes entre los hombres. Y, estando debilitada la líbido, ¿como se lo hace la cultura para frenar la agresividad natural en el hombre? Dirigiendo hacia uno mismo esta tendencia agresiva, fortaleciendo el superyó o conciencia moral. El pobre yo -dice Freud- tiene una tarea de difícil realización, " sirve a tres amos y pone empeño en conciliar sus exigencias y órdenes: el mundo exterior, el superyó y el ello". El yo tiene que conciliar las exigencias de la realidad exterior que lo envuelve, los impulsos agresivos del ello y la estricta autoridad del superyó. De la tensión entre el yo y el superyó nace el complejo de culpabilidad o sentimiento de culpa, sentimiento que mantiene el malestar del hombre en la cultura. La cultura ha creado las instituciones, las normas y leyes, los sistemas políticos para controlar la destructora agresividad humana, haciendo posible así un constante progreso, pero no la felicidad. Tanto en la vida personal como en la vida de les colectividades operan dos impulsos interconectados y en conflicto ; pero es innegable el predominio del impulso destructivo o de muerte. El libro, pese a todo, acaba con una tímida esperanza: «Y bien es preciso esperar que la otra de ambas «potencias celestiales», el eros eterno, hará un esfuerzo para vencer en la lucha contra su adversario, también inmortal. Pero, ¿quién podría predecir la victoria y el desenlace?»

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