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Concentración La confianza que se sostiene en el resultado es precaria y tiene un pronóstico desfavorable.

Si el objetivo central es el resultado, la concentración se cae porque intervienen múltiples variables que no se pueden controlar tales como: el contrincante, el árbitro, la suerte, etc. El jugador se vuelve demasiado inestable, vulnerable y como consecuencia, las derrotas se vuelven más frecuentes. La mente centrada en el resultado genera jugadores deprimidos e irritados frente a la adversidad. Y este tipo de quiebre mental no hace más que poner en evidencia la poca cantidad de futuro positivo que pueden considerar. La concentración está en la entrega total en el juego, donde el control es absoluto y, como una consecuencia, aparecerán los resultados. Aquí el jugador se mantiene concentrado y sumergido en su esquema de juego. Se olvida de que hay un árbitro, compañeros con errores, no considera a los adversarios, ni a la tribuna, ni nada que le impida rendir al máximo. Un jugador cuya confianza superó el temor a perder, puede a cada instante del juego arriesgarlo todo pues se siente concentrado en lo que tiene que hacer y no busca excusas en terceros. No gana el que quiere ganar sino el que realmente cree que va a ganar. Las convicciones representan los contenidos más estables de la mente mientras que las emociones son los más volátiles y están vinculadas a los cambiantes estados de ánimo. En la mente de los jugadores no hay espacio ilimitado para que convivan ambas situaciones, en el mismo momento. Lo que hay de emociones, no hay de convicciones y viceversa. La característica fundamental del jugador inundado por emociones es que presenta un alto nivel de desconcentración, de distracción constante frente a estímulos externos que limitan la puesta en juego de sus capacidades. Presenta cambios de ánimo muy bruscos y ciclos consecutivos de emoción muy alta, en donde el jugador se pone eufórico y luego se desploma anímicamente al recibir un punto en contra. Esto perturba el desempeño del jugador o del equipo. La atención es la habilidad de focalizar la percepción hacia un estímulo interno o externo. Podemos distinguir entre una atención activa, intencional o voluntaria y una atención pasiva o involuntaria. La atención es un concepto que engloba:

La alerta, respuesta comportamental fisiológica a la entrada de estímulos o bien receptividad incrementada a éstos. La atención como efecto selectivo, subsidiario del primero, respecto de la categorización de los estímulos.

. La concentración es la capacidad de mantener la atención focalizada sobre un objeto o sobre la tarea que esté realizando. como una preparación o disposición psicológica para la acción. La activación.