Este capítulo aparecerá en el libro “Heritage Crime: Progress, Prospects and Prevention” editado por Louise Grove y Suzie

Thomas, Palgrave Macmillan, 2014. ____________________________________________________________________

EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO EN EL PERÚ: DEFINICIONES, PERCEPCIONES E IMPERCEPCIONES
Henry Tantaleán Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú

RESUMEN El patrimonio arqueológico en el Perú se ha visto afectado en una escala creciente en las últimas décadas. El estado peruano ha tratado de controlar dicha destrucción y, para ello, ha creado una serie de instituciones y ha generado leyes, algunas de ellas inspiradas en la de organismos internacionales relacionadas con el patrimonio cultural y las de otras realidades nacionales interesadas en defenderlo con relativo éxito. Pese a ello, la destrucción ha seguido y creemos que eso no solamente debería ser explicado en base a la aplicación o no de las leyes formuladas y la respectiva criminalización por parte del estado de dichas prácticas sociales sino que también debe tener una explicación en las formas en la cuales los diferentes sectores de la sociedad percibe o no dicho patrimonio arqueológico e, incluso, en el oportunismo del que hacen gala algunos actores para infringir dichas leyes.

Por ello, en este capítulo además de discutir las nociones del patrimonio arqueológico del estado peruano y su manera de defenderlo, se describen y analizan las diferentes percepciones que se tienen en la actualidad en torno al concepto del Patrimonio Arqueológico en el Perú. Para ello, se agrupa a los diferentes actores e instituciones relacionados con este asunto y se trata de comprender cuál es su posición con respecto a dicho patrimonio. Nos enfocamos en los últimos años puesto que el tema ya ha sido abordado en otras oportunidades por varios intelectuales (Alva 2001, Lumbreras 2006,

1

Shady 2008, Higueras 2008, entre otros). Adicionalmente, se ilustra la situación actual de la afectación, alienación y destrucción del patrimonio con algunos ejemplos recientes, tomando en cuenta las posiciones con respecto a este, vistas con anterioridad. Finalmente, se hacen unos comentarios que ayuden a tratar de mejorar la situación actual del patrimonio arqueológico en el Perú.

1. INTRODUCCIÓN La amenaza y afectación sobre lo que ahora conocemos como Patrimonio Arqueológico en el Perú puede haber comenzado, incluso, ya desde épocas prehispánicas con el saqueo y secuestro de huacas por grupos que deseaban obtener los mismos objetos por su valor inherente (material) o para (re)tomar las fuerzas espirituales de esos mismos objetos e, incluso de sitios arqueológicos. Un ejemplo de ello se puede observar en las practicas Inca de apropiación de huacas, tanto material como ideológicamente y hasta en su destrucción (Topic et al. 2002: 311). Con la llegada de los españoles a los Andes, esta afectación se hizo muy evidente durante la explotación de huacas como si de minas se tratase, incluso proveyendo de impuestos a la corona española. Resulta interesante anotar que en dicha época esto no significaba una práctica ilegal y más bien existían protocolos precisos para su “debida” explotación (Zevallos 1994, Mujica 2000: 220). Otra actividad que afectó profundamente a los sitios y objetos arqueológicos durante la el Virreinato del Perú fueron las actividades de destrucción de huacas y objetos asociados por los extirpadores de idolatrías (Shady 2008: 7, Gerdau-Radonic y Herrera 2010). A pesar que la autonomía lograda después de la expulsión total de los españoles tras la victoria de la batalla de Ayacucho en 1824 debió haber traído consigo una situación de verdadera reivindicación del pasado pre-hispano, el saqueo se siguió dando en muchos lugares de la naciente republica peruana. Como veremos más adelante, el coleccionismo fue una práctica extendida sobe todo entre individuos de la elites criollas e inmigrante hasta finales del siglo XIX. Si bien, a partir del Decreto Supremo de José Bernardo de Tagle de 1822 (1)i se dieron leyes para todo el estado peruano dirigidas a proteger los monumentos y objetos arqueológicos, no fue hasta comienzos del siglo XX cuando recién se generaron leyes más precisas sobre dicha cuestión (Macera 2000, Ubilluz 2000: 520, Shady 2008: 8) y se ejerció verdadera presión

2

por parte del estado para hacerlas respetar y, asimismo, promocionar su importancia a la sociedad peruana.

Sin embargo para no entrar en una profundización sobre esto y para los cuales se puede recurrir a otras fuentes (Alva 2001, Macera 2000, Lumbreras 2006, etc.) en este capítulo nos concentramos en lo que ha sucedido en la última década en nuestro país y que prefigura el presente de la situación actual en la cual se encuentran vinculados diferentes agentes e instituciones creando un evidente conflicto de intereses entre ellos, los cuales trataremos de poner en la mesa aquí con el ánimo de comprender este fenómeno de la amenaza y criminalización de la afectación del patrimonio arqueológico desde diferentes ángulos y no solamente “desde arriba” o desde la instituciones del estado. Como veremos, desde la sociedad misma existe una serie de formas de situarse con relación a la defensa, gestión y afectación de los objetos y sitios arqueológicos, que en muchos casos no son concebidos como Patrimonio arqueológico, mucho menos se sientan vinculados a este. Asimismo, en este capítulo no pretendo realizar una genealogía del concepto de Patrimonio Cultural (2)ii y simplemente asumiré su existencia como un ente reconocido por lo menos por gran parte del estado y por un grupo de la sociedad peruana y me enfocaré en la situación presente.

Si bien, desde la creación del Instituto Nacional de Cultura en 1971 tenemos ya realmente una agencia del Estado peruano especializada en el Patrimonio Cultural, existieron ya intentos previos como los del Patronato Nacional de Arqueología. Este fue fundado por el mismo padre de la arqueología peruana, Julio C. Tello, en la década de los 1920 el cual impulsó investigaciones, restauraciones y protección de los sitios arqueológicos y el mismo Tello y sus seguidores en el cargo impulsaron importante campañas de defensa y penalización de la destrucción del patrimonio arqueológico. Más adelante, este patronato fue absorbido por la Casa de la Cultura, institución que asumió la responsabilidad sobre el patrimonio cultural y en cuya dirección se encontró a intelectuales tan prominentes como José María Arguedas. Esta tempranas instituciones, no se podría decir que constituyeron una verdadera institución a nivel nacional con especialistas y protocolos sobre el patrimonio de manera integral. Incluso, el mismo Instituto Nacional de Cultura siguió teniendo muchos problemas a nivel nacional y su transformación en el actual Ministerio de

3

Cultura sigue basándose, aunque con algunos aditamentos más “incluyentes”, en la estructura originaria del gobierno de los 70 de Juan Velasco Alvarado quien lo instituyó.

Como decíamos anteriormente, además de dar una visión desde arriba también quisiéramos ver la cuestión desde abajo atendiendo a otros actores relacionados con la destrucción y defensa del patrimonio arqueológico. De hecho, existen una serie de factores entrecruzados que se dan en el país para que se pueda defender o no, criminalizar o no, a las practicas relacionadas con la intervención del patrimonio arqueológico. Por ello, sin necesidad de recurrir solamente al marco legal también creemos que es importante en este capítulo entender los fenómenos subyacentes a las leyes existentes que muchas veces no tienen que ver con las necesidades o realidades sociales de muchos grupos en los Andes. Así, hemos agrupado a dichos factores en relación a su nivel de responsabilidad y compromiso con respecto al Patrimonio arqueológico. De esta manera, deberíamos empezar con la estructura del estado peruano y sus oficinas relacionadas con el Patrimonio arqueológico. En segundo lugar un grupo intermedio lo integraría los grupos relacionados con la educación pública que es proporcionada por el estado peruano y que se rige de acuerdo a la política oficial del estado pero cuya gran mayoría de integrantes son poblaciones del Perú que reaccionan de diferentes formas a los esquemas planteados por la educación oficial. Finalmente tenemos a la población que agrupada en colectivos puede ser visibilizada con respecto a su visión acerca del patrimonio. Obviamente fuera de estos niveles de relación con el patrimonio arqueológico existe una gran cantidad de peruanos que tiene diferentes niveles de conocimiento o compromiso con relación al patrimonio arqueológico. Al ser invisibles dentro de esta discusión resulta casi imposible establecer sus características. Sin embargo avanzamos que esta gran mayoría de personas son las que posiblemente cometen la gran mayoría de delitos contra el patrimonio por desconocimiento o porque simplemente utilizan la carencia de presencia del estado o la legislación con respecto al estado simplemente no está a su alcance actuando por omisión. Obviamente, un dato importante para ilustrar esta realidad es que hasta hace unos cuanto años el índice de analfabetos era muy elevado y de, hecho, según los estudios recientes todavía el 7.1 % de la población peruana es analfabeta. Asimismo, una tercera parte de la población peruana se encuentra en niveles de pobreza (31.1 % hasta mayo de 2011 según el INEI (3)iii), lo cual incluye también la inaccesibilidad

4

a la educación pública y está en un claro abandono por parte del estado. En ese sentido, la educación con respecto al patrimonio es prácticamente nula en estos sectores. A pesar de ello, también veremos que si bien lo anterior puede resultar una debilidad, nosotros la vemos también como una fortaleza en el sentido que todavía podemos conservar su cultura original y, en especial, tratar de entender cuál es su concepción acerca lo que nosotros denominamos patrimonio arqueológico.

2. ESTADO, SOCIEDAD Y PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO EN EL PERÚ 2.1. ESTADO Y PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Es importante ver como se ha actuado a nivel estructural para luego ver como eso condiciona la actividad humana que resulta en una amenaza sobre el patrimonio arqueológico, pues, justamente la criminalización deberá estar basada en esos parámetros. Leyes con respecto a la defensa del patrimonio arqueológico se recogen en la misma Constitución Política del Perú de 1993 (4)iv, las Normas y Convenciones internacionales como las de la UNESCO, así como el Código Penal y otras de instituciones de gobiernos locales. Sin embargo, la actual Ley General del Patrimonio Cultural número 28296 donde se incluye lo arqueológico será una de las más importantes y sobre la cual se organizan todos los debates acerca de lo que es o no una amenaza, destrucción del patrimonio arqueológico.

Como vimos arriba, a lo largo de su historia el estado peruano desarrolló una serie de agencias o instituciones dedicadas al registro, preservación e investigación de los restos arqueológicos. Desde el Patronato de Arqueología fundado por Julio C. Tello en 1929, pasando por la Casa de la Cultura (1962-1971), el Instituto Nacional de Cultura (INC) (1971-2010) hasta el recientemente creado Ministerio de Cultura, estas instituciones han desarrollado la política cultural del Perú en materia arqueológica.

2.1.1. EL MINISTERIO DE CULTURA Hasta el año 2010, el principal responsable de la defensa del patrimonio arqueológico en el Perú fue el Instituto Nacional de Cultura, el cual estaba adscrito al Ministerio de Educación. El Instituto Nacional de Cultura fue creado en 1971 durante el gobierno Militar de Juan

5

Velasco Alvarado. Desde 2010 este Instituto ha sido sustituido por el Ministerio de Cultura que en realidad ha asumido todas las funciones que tenía el Instituto Nacional de Cultura además de otras que recientemente adjudicadas. Como se recoge en el documento “Lineamientos de Política Cultural” (2012) elaborado por el mismo Ministerio se señala que: “En el año 2010, la fusión de distintas dependencias del Estado, como el Instituto Nacional de Cultura-INC, el Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Amazónicos y Afroperuanos-INDEPA, el Consejo Nacional de CinematografíaCONACINE, el Consejo Nacional de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura-PROMOLIBRO, el Proyecto Especial Complejo Arqueológico de Chan Chan, el Proyecto Especial Naylamp-Lambayeque y la Unidad Ejecutora Marcahuamachuco, dieron lugar a la creación del Ministerio de Cultura” (Ministerio de Cultura 2012: 3). Como se recoge de lo anterior, el Ministerio de Cultura se trata de una amalgama de diferentes entidades pre-existentes vinculadas con la cultura, en el sentido amplio de está acepción. Aquí solo nos enfocaremos en la cuestión arqueológica. Dentro de la estructura del Ministerio de Cultura, la arqueología está incluida dentro de la Dirección General de Patrimonio, con una Dirección específica para Arqueología. Esta Dirección de Arqueología, como se puede leer en la misma página web del Ministerio, es “[…] el órgano de línea que tiene a su cargo los aspectos técnicos-normativos de la gestión del patrimonio arqueológico del país. Es responsable de la formulación y propuesta de políticas y normas, así como la ejecución y promoción de acciones que permitan la preservación, investigación, conservación, registro, difusión y puesta en valor del patrimonio arqueológico.” Asimismo, sus funciones son las siguientes: 1) Diseñar, proponer e implementar políticas, estrategias, lineamientos y directivas para la gestión y administración del patrimonio arqueológico; 2) Identificar, registrar e inventariar los monumentos arqueológicos con fines de declaratoria y delimitación, actualizando el catastro e inscribiéndolos en registros públicos; 3) Emitir los Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA); 4) Emitir informes técnicos, calificar, autorizar, supervisar y aprobar los proyectos de intervención en monumentos arqueológicos, según corresponda ; 5) Fomentar la creación de museos de sitio o centros de interpretación en los monumentos arqueológicos, así como

6

otros mecanismos complementarios con fines de difusión, en coordinación con otras entidades públicas y privadas y; 6) Diseñar, desarrollar y mantener actualizado el sistema de información cultural, en lo que corresponde al patrimonio arqueológico; Mantener actualizado el Registro Nacional de Arqueólogos.. Como se aprecia de las funciones indicadas arriba, este Ministerio realmente tiene en sus manos una gran responsabilidad en casi todo lo que se refiere a la arqueología en el Perú. Asimismo, genera y almacena una gran cantidad de información y tiene como uno de sus principales retos defender el patrimonio arqueológico. Adicionalmente, se espera que pueda generar propuestas coherentes y realistas para la gestión del patrimonio arqueológico en el Perú. Pese a ello, todavía es una institución pública que, como muchas de las existentes en el Perú, tiene deficiencias y sobre todo un presupuesto que no le permite cumplir cabalmente dichas funciones. Sin embargo, más allá de dichos problemas es una institución que tomará mayor protagonismo en los siguientes años puesto que, la cultura y especialmente la arqueología es un elemento fundamental y hasta emblemático en el estado peruano. De entre los diferentes programa relacionados con la arqueología desarrollados en el Ministerio de Cultura, nos gustaría señalar alguna cuestiones con relación al Programa Qhapaq Ñan, que se erige como una propuesta integral del manejo del patrimonio cultural en el que el componente arqueológico es fundamental. Este proyecto se originó en el seno del antiguo Instituto Nacional de Cultura y fue propuesto durante la gestión de Luis Lumbreras. Ahora, instalado en el Ministerio de Cultura, el programa Qhapaq Ñan tiene como uno de sus objetivos principales el reconocimiento del sistema vial del Imperio de los Incas como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Dicho camino se encuentra en los países de Colombia, Ecuador Perú, Chile y Argentina por lo cual su valor trasciende a las fronteras nacionales actuales. Además del camino se incluyen sitios arqueológicos directamente relacionados así como el propio paisaje cultural que se ha generado con dichas construcciones. Obviamente, este proyecto espera investigar, preservar y utilizar dichas estructuras para el turismo. A pesar que ha recibido algunas críticas (Korstanje y García 2007), a nivel de generación de información empírica es uno de los proyectos más importantes que se han generado desde la estructura del estado en las últimas décadas. Además de este proyecto transversal e internacional, las

7

denominadas Unidades Ejecutoras han tomado también un rol preponderante en el registro, investigación y gestión de los sitios arqueológicos en el estado peruano. 2.1.2. MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES (CANCILLERIA) Adicionalmente, el Estado peruano ha firmado convenios multilaterales con el fin de proteger el patrimonio arqueológico. De esta manera, el Perú es firmante del Convenio de la UNESCO de París de 1970 “Sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales”, así como la de París de 1972, "Sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural". Igualmente el Estado parte de la Convención de la OEA de San Salvador de 1976, "Sobre defensa del Patrimonio Arqueológico, Histórico y Artístico de las naciones americanas". Para 1995 se suscribió la "Convención sobre el retorno internacional de bienes culturales robados o ilícitamente exportados". Respecto a los convenios bilaterales, estos son mucho más numerosos.

Todas estas convenciones permiten al Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú exigir a los países firmantes de estos convenios su cumplimiento. Sin embargo, la falta de recursos económicos impide que muchas de estas colecciones arqueológicas sean apropiadamente reconocidas (5)v y regresen al Perú pues siguen siendo todavía una cuestión que se tiene que dirimir en los juzgados de los países donde la colección se encuentra. Asimismo, muchas veces no existe la información adecuada para validar dichas colecciones desde el Perú por la falta de peritaje de dichos objetos.

2.1.3. GOBIERNOS LOCALES: REGIONALES, PROVINCIALES Según el artículo 47 de la ley 27867 (modificada por la ley 27902) los Gobiernos Regionales (que agrupan a los departamentos del Perú) tiene entre sus funciones: “Proteger y conservar, en coordinación con los Gobiernos Locales y los organismos correspondientes, el patrimonio cultural nacional existente en la región, así como promover la declaración por los organismos competentes de los bienes culturales no reconocidos que se encuentren en la región”. En consecuencia, varios Gobiernos Regionales en coordinación con el Ministerio de Cultura han emprendido grandes proyectos de conservación, restauración y puesta en

8

valor de sitios arqueológicos (6)vi, algunos de ellos con buenos resultados pero en otros casos no muy bien adecuados y poco beneficiosos para el mismo sitio.

Por su parte, las Municipalidades Provinciales también deberían tener un peso sobre la protección y gestión de los sitios arqueológicos y por consecuencia de los objetos allí incluidos. De hecho, la Ley Orgánica de Municipalidades establecida en 1984 tiene entre sus leyes un acápite que hace responsable a cada municipalidad provincial de la defensa y gestión del patrimonio arqueológico en su jurisdicción. Lamentablemente, en este caso es muy poco el trabajo de investigación y muchas veces los trabajos no tienen una responsabilidad directa por parte de las municipalidades sino que más bien están en manos de asesores en gestión del patrimonio arqueológico, lo cual ha generado que muchas veces esos proyectos no beneficien al sitio.

2.1.4. LA PENALIZACIÓN DE LA DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO: MINISTERIO PÚBLICO Y PODER JUDICIAL Finalmente, el ente que debería hacer respetar las leyes es el poder judicial. Si bien, por ejemplo, existe una Fiscalía Especializada para Casos contra el Patrimonio Cultural en Lima es muy poco lo que se puede hacer punitivamente en la práctica (7)vii, pues, muchas veces el proceso no prospera en el poder judicial. De hecho, el código penal en sus artículos 226 y 227 también definen la existencia de delitos con relación a la destrucción y trafico de antigüedades y establece penas privativas de la libertad de hasta 8 años y multas. Sin embargo, es casi un lugar común decir que no existe ninguna persona que haya sido encarcelada por la comisión de dichos delitos (Castillo 2000: 215), estando en la escala menor el huaquero, cuya actividad es definida como un “delito menor”. En realidad, muchas denuncias hechas directamente o a través del Ministerio de Cultura no han generado acciones punitivas a los sujetos o empresas que han afectado el patrimonio arqueológico (ver nota al pie numero 7). Un gran problema en esta situación sigue siendo la falta de especialistas o peritos tanto en la Fiscalía como en el Poder Judicial (de hecho no existe un juzgado especializado en delitos contra el patrimonio cultural) que puedan comprobar in situ la afectación de un sitio u objeto arqueológico y la falta de personal

9

policial que pueda acompañar y resguardar a dichos especialistas y detener la destrucción denunciada.

2.2. LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO 2.2.1. Educación Escolar La educación pública escolar peruana tiene una calidad inferior en comparación con la de otros países, lo cual se puede evidenciar en los resultados del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA del 2009 donde Perú ocupa los últimos lugares, el puesto 59 de 61 para ser más exactos. A pesar de ello, en los últimos años se ha hecho un esfuerzo por tratar de superar esta situación y aunque, obviamente, dada esta situación la educación con respecto al patrimonio arqueológico no es una prioridad, se han diseñado planes de estudios que incluyen esta cuestión. Así, casi desde el ingreso de los estudiantes a los colegios existen cursos de historia y en los cuales se da una primera introducción a la noción de la arqueología y de la defensa de los sitios arqueológicos. Gracias a ello, en los últimos años ha habido un cambio tanto en este nivel pero, sobre todo, en el nivel secundario donde la Historia del Perú es un curso fundamental. Asimismo, muchos educadores han comenzado a sensibilizar s sus estudiantes como parte también del currículo oficial a sus alumnos en la defensa del patrimonio. De hecho, en algunos colegios se ha generado campañas de defensa y concientización sobre el patrimonio arqueológico. Como veremos más adelantes, colectivos relacionados con la defensa del patrimonio arqueológico han encontrado allí y, especialmente entre los

profesores, a buenos aliados para generar una corriente en ese sentido. Asimismo, la realidad en las grandes ciudades es que los colegios privados han ocupado la mayoría del espacio de la educación escolar pero al tener que regirse por las normas del Ministerio de educación llevan adelante cursos similares a los de la escuela pública, incluso con mejores resultados dado que cuentan con profesores más calificados y con una mejor logística. Sin embargo, otro panorama se da en escuelas públicas fuera de las grandes ciudades y especialmente en los departamentos y provincias del Perú donde la formación escolar es muy pobre a nivel logístico y a nivel de educadores.

2.2.2. Universidad Pública

10

Desde los años 1960, la universidad pública comenzó a formar profesionales en arqueología. Sin embargo, hay muchos problemas en la formación de nuevas generaciones de arqueólogos (Shady 2008: 11), lo cual obviamente se proyecta sobre la defensa del patrimonio arqueológico. Además, de la formación universitaria relacionada con la profesión de la arqueología, uno de los campos que más se ha desarrollado en el Perú de la primera década del siglo XXI es el de la Gestión del Patrimonio Arqueológico. Esta visión relativamente reciente en el Perú, está relacionada íntimamente con la definición de los sitios y objetos arqueológicos como recursos y su administración racional la cual se hace desde diferentes instituciones, tanto públicas como privadas. En la actualidad, además, se ha formalizado esta disciplina en el Perú, pues, ya existen maestrías y diplomados en el Perú que ofrecen la mención de Gestor del Patrimonio Cultural en la cual se incluye la gestión del patrimonio arqueológico. Claramente, esto también tiene que ver con una movida internacional de Gestión del Patrimonio Cultural que se inscribe dentro de políticas gubernamentales y con organismos internacionales como, por ejemplo, la UNESCO. Otra fuente de modelos en gestión del patrimonio arqueológico viene desde la península ibérica, en especial desde Barcelona (Ballart 1997, Ballart y Tresserras 2001). Finalmente, está perspectiva también se puede vincular con el Cultural Resource Management (CRM) desarrollado de manera más integral en países como Inglaterra o Estados Unidos de América (Higueras 2008, Lane 2012). Sin embargo, la gestión del patrimonio arqueológico ha tenido una historia bastante irregular en el Perú e, incluso, aun se carecen de mecanismos para un adecuado control de dichas actividades, especialmente desde el Estado peruano.

2.3. SOCIEDAD Y PATRIMONIO ARQUEOLOGICO 2.3.1. Coleccionistas privados Como vimos al inicio, el coleccionismo de antigüedades en el Perú es una actividad que se puede remontar hasta la época colonial pero que se hace mucho más notoria a partir del siglo XIX cuando grandes colecciones son reunidas en las principales ciudades del Perú, en especial en Lima (Riviale 2008: 89, Gänger 2009). Dichas colecciones casi siempre procedían de la venta de saqueadores de tumbas y que eran compradas por estos coleccionistas. En algunos casos, los mismos coleccionistas realizaban “ex cursiones” para
11

recolectar ellos mismos, con ayuda de huaqueros, sus propios objetos arqueológicos (Hoffmann 2007: 166). Incluso, la defensa del coleccionismo de objetos arqueológicos se hizo en el mismo Congreso de la República y fue documentada por el mismo Julio C. Tello en la década de 1910 (Tello y Mejía 1967: 107) y se puede rastrear hasta años recientes (Barbosa 2000). A pesar que se ve en la actualidad, y con mucha razón, como una actividad negativa, hay que reconocer que gracias a ella se comenzó a generar una visión de la profundidad histórica del Perú y las colecciones privadas fueron la base de los Museos Nacionales en el Perú (Tello y Mejía 1967: 78, 115-116). Así, mucho antes de la generación de perspectivas de criminalización de la actividad en contra del patrimonio arqueológico, esta actividad supuso una acumulación de objetos lamentablemente obtenidos mediante prácticas destructivas pero que facilitaron un conocimiento pre-científico. De hecho, en la actualidad muchas familias de las principales ciudades de Lima y hasta instituciones privadas conservan colecciones particulares que forman parte de su patrimonio, una realidad que necesita información y educación sobre el patrimonio para poder ser cambiada. Finalmente, siguiendo a la “Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales” de 1970 de la UNESCO, resulta que las colecciones adquiridas previamente a 1970 pueden ser vendidas legalmente (8)viii, incluso en subastas públicas. Muchas de las colecciones de objetos arqueológicas en el Perú y fuera de este fueron reunidas mucho antes de la entrada en vigencia de dicha Convención. 2.3.2. La Empresa Privada En las últimas dos décadas se ha dado un crecimiento económico en el Perú dentro de un contexto de población del territorio cada vez mayor. Independientemente del debate acerca de si este desarrollo económico ha impactado en la vida de la mayoría de los peruanos, un hecho objetivo es que la población necesita infraestructura para solucionar problemas como agua, luz, desagüe y transporte y la consecuente construcción de grandes represas, redes de canales, líneas de transmisión de energía eléctrica y carreteras. En un país con una economía neoliberal como el Perú desde la década de los 90s estas grandes obras de

12

infraestructura están las manos de la empresa privada y el mismo estado debe servirse de ellas para generar el desarrollo de tales instalaciones.

Por otras parte, el crecimiento económico peruano tiene entre sus principales actores a las empresas mineras que gracias a la elevación de los precios de los minerales como el oro y el cobre en el mercado internacional y las facilidades y condiciones de relativa estabilidad el gobierno peruano han generado un crecimiento importante el cual, necesariamente por la naturaleza de la extracción extensiva del mineral, impacta a sitios arqueológicos. A pesar que todas estas empresas necesitan un certificado de inexistencia de zonas arqueológicos en las zonas que afectan muchos sitios han sido destruidos por dichas empresas e, incluso, cuando se han hecho actividades de salvataje de los restos arqueológicos este parece no haber sido el más óptimo.

Finalmente, en los últimos 5 años existe un boom constructivo de viviendas en las principales ciudades del Perú, especialmente de la costa, producto del mejoramiento de los ingresos de la población económicamente activa (PEA) y de la relativa estabilidad de la economía. De esta manera, las principales ciudades del Perú han crecido vertical y horizontalmente, siendo este ultimo el crecimiento que ha hecho que terrenos eriazos y muchas veces con sitios arqueológicos sean ocupados por invasores en busca de terrenos donde habitar (9)ix o, peor aún, ocupados y luego traficados y, finalmente, utilizados por empresas constructoras de conjuntos habitacionales. En algunos casos, dada la debilidad en las leyes o sus vacios legales o simplemente la inoperancia de las autoridades que deberían controlar y penalizar dichas actividades permite que invadir y/o destruir un sitio arqueológico aun siga siendo rentable a pesar de que las autoridades impongan una pena o multa.

2.3.3. Colectivos en defensa del patrimonio arqueológico De la mano de una movida internacional y nacional de la defensa del patrimonio arqueológico y ayudado por la formación de gestores formales e informales del patrimonio arqueológico se han generado asociaciones de ciudadanos que están al tanto de la defensa de este patrimonio, haciendo activismo y generando una presión social con respecto a las

13

instituciones del estado encargadas de ese patrimonio. Dichas organizaciones generalmente están compuestas de profesionales o estudiantes relacionados al patrimonio arqueológico que ofrecen su tiempo de forma libre muchas veces sin retribución alguna. De hecho, un gran problema que subsiste es que estos colectivos generados desde la sociedad misma no tienen una verdadera fuerza en las decisiones del estado peruano. Organizaciones afiliadas a ICOMOS, el Colegio de Arqueólogos (que en el momento en que se escribe este texto no tiene legalidad pero más importante aun una verdadera actuación en la defensa del

patrimonio cultural), entre otros han visto que sus visiones sobre lo que debe ser lo ético o no se encuentran en colisión con los intereses particulares y privados de grupos de poder enquistados en la mismas instituciones públicas.

2.3.4. Comunidades originarias y Patrimonio Arqueológico Como varios autores han señalado, especialmente Lumbreras (2000), la forma en la que se ha generado la relación entre estado y comunidades nativas ha sido de reproducción de la situación colonial, la “razón colonial”, en la cual los pueblos indígenas han sido marginados de las decisiones del estado peruano y en muchos casos su propia cultura sigue siendo excluida de la “cultura nacional”. A pesar que en los últimos años y gracias, sobre todo, al reciente creado Ministerio de Cultura se trata de incluir a las culturas de las sociedades nativas dentro de la “cultura peruana” en la practica el país vive segregado en diferentes espacios sociales especialmente en la sierra y la amazonía y existe toda una serie de prejuicios en torno a los pueblos indígenas, siendo marginados incluso por funcionarios y personajes importantes de la sociedad peruana, especialmente de las clases sociales dirigentes y acomodadas residentes en las ciudades más importantes del país. Esta falta de inclusión de la cultura de las comunidades indígenas obviamente también llega en torno a su percepción acerca de lo que para el estado y los intelectuales citadinos es el patrimonio arqueológico, como hemos visto arriba.

Existe un importante literatura antropológica y etnográfica que describe la forma en la cual muchas comunidades de los andes perciben a los sitios y objetos arqueológicos, muchos de ellos considerados como huacas y en estado activo con relación a su vida social. Asimismo, el respeto y culto a los ancestros es algo que todavía se puede apreciar en diferentes

14

comunidades de los andes. Así pues, en muchas áreas las comunidades no han generado esa separación formal o conceptual entre lo que es un sitio arqueológico y su mundo de reproducción social contemporáneo de la manera en la que se ha venido separando desde el pasado del presente, lo natural y lo cultural en el mundo occidental, producto de la modernidad que también se reproduce desde la capital del estado peruano e, incluso, por los intelectuales, entre ellos, los mismos arqueólogos. De esta manera, existe una clara contradicción entre lo que es el patrimonio arqueológico para las instituciones y funcionarios del estado vinculados a su defensa y muchas comunidades que están alejados o desconocen dicho concepto y más aun cómo funciona la legislación en torno a este. Sin ánimo de hacer pasar a todas las comunidades como inocentes o esencializarlas y pensar en ellas de forma paternalista, es importante notar que en muchos casos el concepto y su aplicación en el mundo social dependen del grado en que las instituciones educativas o encargadas del patrimonio informe y eduquen a la población entre ellas las comunidades nativas. Claramente, la falta de recursos en la educación y el desentendimiento de la educación pública y privada en comprender las formas no occidentales de ver el mundo es parte del problema. Por ello, en muchos casos, incluso desde nuestra propia experiencia, las comunidades nativas y campesinas no están de acuerdo con las políticas de defensa del patrimonio arqueológico puesto que en el caso de los sitios arqueológicos muchas veces amenaza su forma de vida al impedirles el uso, por ejemplo, de tierras agrícolas o pastizales que son consideradas por “gente de fuera” como sitios arqueológicos, espacios que han pertenecido a las comunidades desde siglos atrás. En muchos casos, una respuesta a lo que ellos consideran una agresión y falta de respeto a sus normas y opiniones consensuadas como comunidad ha sido la ocultación o destrucción de los mismos sitios arqueológicos, puesto que su desaparición les permite seguir usando dichos espacios, incluso generando un cambio en sus formas de ver los espacios de los ancestros de sus comunidades. Obviamente, las comunidades también poseen un nivel de información y esta puede ser manipulada también por algunos sujetos de la comunidad. Sin embargo, la desinformación de la mayoría de la comunidad es la que permite este oportunismo que hace pasar por comunitario algo que beneficia a unos cuantos sujetos de la comunidad. Así, la falta de conocimiento de lo que es el patrimonio arqueológico y más importante cual es el beneficio

15

práctico es un gran impedimento para su defensa en áreas controladas por comunidades indígenas o campesinas.

2.3.5. La Sociedad fuera de estos grupos Finalmente, este conflicto de intereses ha llevado al desconcierto de la mayoría de la sociedad civil que no encuentra un verdadero punto de apoyo para elaborar sus opiniones por lo menos en la “conciencia colectiva” de lo que es un crimen en contra del patrimonio arqueológico. Si bien, el Ministerio de Cultura, y ya desde la época del INC, realiza campañas de concientización acerca de lo que es la destrucción del patrimonio arqueológico y, por ejemplo, se han hecho evidente en los aeropuertos que el tráfico de objetos arqueológicos es un delito, todavía no existe un conocimiento general básico claro acerca de lo que es legal o ilegal. Pero aún ese desconocimiento hace que algunos otros aprovechen dicha ignorancia para seguir destruyendo sitios arqueológicos, básicamente porque el estado no llega a ciertos sectores de la sociedad peruana. Campañas de grupos particulares en los últimos años han demostrado que de forma local (desde abajo aunque con recursos privados y exiguos) pueden generar una conciencia de lo que es la defensa del patrimonio arqueológico sobre todo trabajando con las comunidades vecinas a los sitios y con los grupos de estudiantes de escuelas (Chirinos 2013: 41). Asimismo, otras iniciativas externas al país han conseguido que el patrimonio arqueológico pueda servir tomado como un elemento de dinamización la económica local gracias a la vinculación de este con el turismo (Herrera 2013). En ese sentido, el turismo y la visión neoliberal acerca de este también es un tema que vale la pena enfocar pero nuevamente tiene que ver con una visión mercantilista del asunto en el que el que prima la rentabilidad que tenga el sitio arqueológico.

3.

PRINCIPALES

ACTIVIDADES

QUE

AFECTAN

AL

PATRIMONIO

ARQUEOLÓGICO EN EL PERÚ 3.1. Saqueo o huaqueo Como hemos visto previamente, el saqueo comenzó desde mucho antes de la colonia. El deseo por satisfacer necesidades de atesorar objetos fue uno de los primeros pero, sobre todo, a partir de la colonia, de conseguir objetos de metales preciosos como el oro y la

16

plata. De esta manera, la concepción de patrimonio arqueológico no parece existir hasta bien entrado el siglo XIX y deberíamos decir que es a mediados del siglo XX cuando realmente se genera dicho concepto como lo conocemos en la actualidad. Sin embargo, la destrucción o huaqueo (un verbo bastante extendido en Latinoamérica) es una de las actividades más extendidas sobre todo cercano a centros urbanos tanto de ciudades grandes como de pueblos. Sobre todo, en estos últimos es donde se da este vandalismo sobre monumentos arqueológicos especialmente los cementerios (Figura 1). El caso más famoso es el del saqueo de la tumba del señor de Sipán ocurrido en la década de 1980 donde una comunidad campesina se dedicaba al expolio durante casi todo el año (Alva 1988). Si bien Álvaro Higueras (2008: 1076) distingue entre dos aspectos de este saqueo, el profesional y el popular (como pasatiempo), ambos aspectos coinciden con las clases sociales menos favorecidas. Así, por ejemplo, este saqueo se da en zonas antes despobladas pero que dado el crecimiento de las ciudades especialmente de la costa peruana donde este se conserva mejor y, por tanto, es más evidente, estas poblaciones han comenzado a acercarse a los sitios arqueológicos antes despoblados. Asimismo, el saqueo de patrimonio arqueológico de la época colonial y republicana es algo también relevante en tener en cuenta, sobre todo el de las iglesias y casonas antiguas. Todo lo anterior se debe relacionar con su objetivo principal: el tráfico de antigüedades.

3.2. Tráfico de antigüedades El tráfico de antigüedades es también una actividad importante en el Perú como lo es en el mundo, especialmente extrayendo objetos arqueológicos del país por diferentes medios y transportes. Es imposible conocer la cantidad de objetos arqueológicos extraídos del Perú pero este se puede comenzar a documentar desde finales del siglo XIX cuando se hacen registros y se comienzan a exponer o describir dichos objetos en museos de otros países o en colecciones privadas e incluso se comienzan a publicar en libros y revistas. Como parte del comercio de objetos de países subdesarrollados, por países imperialistas como Inglaterra y Alemania muchos objetos fueron extraídos del Perú e, incluso muchos funcionarios de dichos estados se involucraron en la colección de dichos objetos y en su posterior exportación hacia Europa principalmente, y a partir del siglo XX también hacia USA. Como cualquiera se habrá dado cuenta, no existe prácticamente ningún museo

17

nacional importante de USA, Francia, Inglaterra, Alemania que carezca de una buena colección de objetos arqueológicos andinos, especialmente de los andes centrales. Dicho trafico se hizo muy importante ya a manos ce coleccionistas privados a comienzos del siglo XX y además de los destinos antes mencionados también comenzaron a formar parte de grandes colecciones privadas, las cuales circularon por diferentes manos y países. Salvo en los casos en los mismos Museos han publicado sus colecciones de objetos arqueológicos andinos es posible cuantificar este patrimonio fuera del país. Sin embargo, como es entendible por su naturaleza de extracción, no existe esto para algunas colecciones privadas. Todavía en estos años es posible ver como se realizan subastas de objetos arqueológicos en el extranjero, como por ejemplo, la que se realizó recientemente por Sotheby´s poniendo al mejor postor objetos de la colección Barbier-Mueller que anteriormente se exponían en el museo del mismo nombre en la ciudad de Barcelona, España. Asimismo, existen casos famosos como el del coleccionista Leonardo Patterson quien se había hecho de una gran cantidad de artefactos arqueológicos, incluidos algunos procedentes de sitios arqueológicos en el Perú y que ha estado perseguido por la justicia durante muchos años (10)x. Este tráfico que genera grandes beneficios económicos en algunos casos también podría explicar el robo a colecciones de museos privados y públicos en el Perú (Shady 2008: 10).

3.3. Destrucción de sitios arqueológicos Walter Alva (2001: 91) calcula que en el Perú existirían unos 200,000 sitios arqueológicos, aunque solamente alrededor de 13,000 sitios han sido declarados como tales en los registros del Ministerio de Cultura (11)xi. Más allá de estas cifras, es casi imposible conocer la cantidad real de sitios que han desaparecido en los últimos siglos, especialmente en el siglo XX. Como parte del desarrollo de infraestructura tanto pública como privada, por parte del Estado y de empresas privadas, en la última década se ha generado una gran expansión de la ocupación del territorio peruano y la remoción de grandes volúmenes de terreno lo cual necesariamente ha impactado en los sitios y objetos arqueológicos. En el momento que se escribe este capítulo existe todo una debate acerca de la afectación de sitios arqueológicos por obras de carreteras como las del sitio de Puruchuco de época Inca ahora ya inmerso en

18

la ciudad de Lima o la destrucción de un sector de un sitio arqueológico de unos 4000 años de antigüedad conocido como El Paraíso al norte de la ciudad de Lima.

Un elemento adicional que debe tomarse en cuenta es que a pesar que existen leyes y reglamentos que obligan a la ejecución de proyectos de evaluación arqueológica y expediciones de certificados de inexistencia de restos arqueológicos (CIRA) cuando se hacen diferentes tipos de trabajos de minería o infraestructura, cuando estos se ejecutan, muchas veces se hacen de una manera arbitraria y/o el mismo Ministerio de Cultura no tiene la capacidad de supervisar estos trabajos para garantizar una adecuada práctica arqueológica y por tanto evitar la afectación o destrucción del patrimonio arqueológico.

3.4. Vandalismo Finalmente, un fenómeno que se ha reconocido en los últimos años, quizá por la existencia de muchos medios de registro y comunicación masiva es que algunos sujetos dañan el patrimonio arqueológico. Uno de los más clásicos es el vandalismo donde algunos sujetos dañan muros de edificios mediante diversos medios aunque el que más ha llamado la atención en los últimos años es la ejecución de grafitis en algunos muros de estructuras arqueológicas fuera y dentro de ciudades que actualmente son turísticas que tienen estructuras de época colonial y prehispánica (Figura 2). Un ejemplo de ello fue la afectación en 2004 de muros incaicos del Cusco por dos jóvenes chilenos (12)xii. Este vandalismo es tanto de visitantes nacionales como también de locales. Obviamente, aquí los factores que causan esto es la falta de vigilancia de estos espacios y la carencia de educación con respecto al patrimonio arqueológico por parte de los visitantes. Un ejemplo de este tipo de vandalismo se dio en el año 2010 cuando un grupo de escolares peruanos sin supervisión directa de sus profesores y sin el control de las autoridades que custodiaban el sitio dañaron los muros de un sitio arqueológico en la costa norte del Perú, en la ciudad de Trujillo.

3.5. Afectaciones por parte de proyectos de puesta en valor En los últimos años el estado peruano ha invertido grandes sumas en la puesta en valor de sitios arqueológicos especialmente en la costa y sierra norte del Perú (Herrera 2013: 276).

19

Sin embargo, algunas veces con dicha intención de abrir al público los sitios arqueológicos, sin haber realizado una buena investigación, análisis y control de la posible afectación del sitio por los visitantes y en la misma conservación que a veces desfigura el sitio, muchas entidades entre ellas las estatales generan daños sobre los sitios arqueológicos. Nuevamente, el problema aquí tiene que ver con la falta de protocolos para la ejecución de dichas obras y en las cuales casi siempre prima la concepción que tenga el director de la obra con relación a lo que es puesta en valor, conservación y/o restauración. La carencia de especialistas en dichas actividades es una cuestión que afecta la ejecución de dichas puestas en valor. Finalmente, se ha detectado una serie de denuncias de corrupción dentro de dichas instituciones, especialmente en la denominadas Unidades Ejecutoras.

4. COMENTARIOS FINALES En el caso del Perú hay que advertir que la historia del Perú demuestra que este país ha tenido históricamente una institucionalidad muy débil, lo cual hace que la legislación casi siempre contenga vacios, contradicciones con otros estamentos y leyes del estado peruano e, incluso, sean impracticables. Asimismo, la estructura del estado peruano, aun centralista (Shady 2008: 7), impide que existan leyes ad hoc para realidades arqueológicas diversas lo cual impide la verdadera administración de justicia sobre crímenes arqueológicos. También hay que añadir la forma en la que la sociedad civil está integrada (o no) en el país lo cual supone la inexistencia un verdadero conocimientos de la forma en la que las comunidades aprecian y/o entienden los que es arqueológico. Finalmente, la administración de justicia en el país carece de la fortaleza y claridad en su proceder lo que ha impedido que los crímenes contra el patrimonio sean sancionados en su momento y con la severidad que esto requiere.

Finalmente, en los últimos años hemos visto que el mismo estado recorta sus propias leyes para beneficiar a grupos sociales que tienen mejor capacidad de acción en la economía local que las comunidades originarias por ejemplo. Simplemente como lo ha demostrado un libro (Quiroz 2013) el Perú ha tenido una larga historia de corrupción enquistada en el mismo gobierno lo que ha imposibilitado llevar a la práctica ciertas leyes que podrían ser beneficiosas para la defensa y criminalización de la destrucción del patrimonio arqueológico.

20

Por otra parte, afuera de la estructura del estado otras relaciones con el patrimonio arqueológico se tejen. Algunas de ellas acompañadas de políticas neoliberales fomentan o benefician la destrucción de sitios arqueológicos amparados en las carencias del estado peruano para defender el patrimonio arqueológico. Por otra parte, coleccionistas y saqueadores prosiguen expoliando indirecta y directamente los yacimientos peruanos para obtener beneficios económicos. Asimismo, el crecimiento de las ciudades hace que muchos sitios sean invadidos por personas en busca de espacio de vida, lo cual aunado a una creciente demanda y, consecuentemente, encarecimiento del precio de la vivienda genera un juego económico que tiene como principal afectado el patrimonio arqueológico. Finalmente, existe una importante cantidad de personas en la sociedad que no conocen, comparten o, simplemente, niegan la cuestión del patrimonio arqueológico. La falta de educación pero por otra parte sus creencias acerca del mundo son parte importante del problema y no solamente una criminalización debe actuar en esos sectores sino que acompañada de esas leyes también se debe trabajar desde el estado o desde asociaciones protectoras del patrimonio en un diálogo en el cual ambos extremos puedan generar una protección de la herencia arqueológica para la investigación, educación y fortalecimiento de identidades locales.

5. REFERENCIAS Alva, Walter 1988 Discovering the New World’s Richest Unlooted Tomb. National Geographic, 174(4): 510-549. 2001 The Destruction, Looting and Traffic of the Archaeological Heritage of Peru. En Brodie, Neil, Jennifer Doole y Colin Renfrew (eds.): Trade in Illicit Anitquities: The Destruction of the World´s Archaeological Heritage: 89-96. McDonald Institute. Cambridge. Arista, Adriana 2013 Lineamientos de Política Cultural en el Perú: ¿El Fin de los Cien Años de Soledad de la Cultura?. En Revista Argumentos, año 7, n.° 3:11-17. Julio 2013. Disponible http://www.revistargumentos.org.pe/lineamientos_de_politica_cultural.html en

21

Ballart, Josep 1997 El Patrimonio Histórico y Arqueológico. Valor y Uso. Ariel, Barcelona. Ballart, Josep y Tresserras, Jordi 2001 Gestión del Patrimonio Cultural. Barcelona, Ariel. Barbosa, Eduardo 2000 Defensa del Coleccionismo de Bienes Culturales y de los Museos Particulares. En Patrimonio Cultural del Perú I: 343-393. Fondo editorial del Congreso del Perú. Lima. Castillo, Luis Jaime 2000 Comentarios. En Patrimonio Cultural del Perú, I: 211-216. Fondo editorial del Congreso. Lima Chirinos, Verónica 2013 Encuentros y Desencuentros en Torno al Patrimonio Arqueológico de Lima Metropolitana. Arkeopáticos. Textos sobre Arqueología y Patrimonio, Año 2, número 3: 40-49. Disponible en http://arkeopatias.wordpress.com/arkeopatiasnumero3 Gänger, Stefanie 2009 ‘Estas reliquias de mis antepasados…’: Saber y poder en la historia de la arqueología peruana en el siglo 19. Ponencia presentada en el Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, Rio de Janeiro, Brasil 11 al 14 de Junio de 2009. Gerdau-Radonic, Karina y Alexander Herrera 2010 Why dig looted tombs? Two examples and some answers from Keushu (Ancash highlands, Peru). Bulletins et Mémoires de la Société d'Anthropologie de Paris, 22(3-4): 145-156. Herrera, Alexander 2013 Heritage Tourism, Identity and Development in Peru. International Journal of Historical Archaeology, 17(2): 275-295. Higueras, Álvaro 2008 Cultural Heritage Management in Peru: Current and Future Challenges. En Silverman, Helaine y William Isbell (eds.): Handbook of South American Archaeology: 1073-1088. Springer, New York. Hoffmann, Beatrix

22

2007 Posibilidades y limitaciones para la reconstrucción y recontextualización de la colección Gretzer del Museo Etnológico de Berlín. Baessler–Archiv, Band 55: 165-178 Honores, Renzo 2010 Legislación e ideas sobre el patrimonio cultural (1822-1929). Disponible en http://philosiuris.blogspot.com/2010/03/historia-del-derecho.html. Consultado el 26 de setiembre de 2013. Korstanje, Alejandra y Jorgelina García 2007 The Qhapaq Ñan Project: A Critical View. Archaeologies, 3(2): 116-131. Lane, Kevin 2012 Prospects: Archaeological Research and Practice in Peru. Antiquity, 86: 221-227. Lumbreras, Luis 2000 Comentarios [a Fernando de Trazegnies y Pablo Macera]. En Patrimonio Cultural del Perú, I: 79-93. Fondo editorial del Congreso. Lima 2006 El Papel del Estado en el Campo de la Cultura. En Cortes, Guillermo y Víctor Vich (eds.): Políticas Culturales. Ensayos Críticos: 71-111. IEP/INC/OEI. Lima. Macera, Pablo 2000 Patrimonio Cultural: Historia del Debate. En Patrimonio Cultural del Perú, I: 6178. Fondo editorial del Congreso. Lima Ministerio de Cultura 2012 Lineamientos de Política Cultural. Ministerio de Cultura, Lima. Mujica, Ramón 2000 Comentarios. En Patrimonio Cultural del Perú, I: 217-223. Fondo editorial del Congreso. Lima Quiroz, Alfonso 2013 Historia de la Corrupción en el Perú. IEP/Instituto de Defensa Legal. Lima. Riviale, Pascal 2008 Artefactos para los museos: ingreso y circulación de objetos americanos en Francia, siglo XIX. Baessler-Archiv, Band 56: 89-98. Shady, Ruth 2008 Política Cultural en el Perú y la Situación del Patrimonio Arqueológico. International Journal of South American Archaeology, 2: 6-17

23

Tello, Julio C. y Toribio Mejía Xesspe 1967 Historia de los Museos Nacionales del Perú, 1822 1916. Museo Nacional de Antropología y Arqueología e Instituto y Museo de Arqueología de la Universidad Nacional de San Marcos. Lima. Topic, John, Theresa Topic y Alejandro Melly 2002 Catequil. The Archaeology, Ethnohistory, and Ethnography of a Major Provincial Huaca. En Isbell, Wlliam y Helaine Silverman (eds.): Andean Archaeology I. Variations in Sociopolitical Organization: 303-338. Kluwer Academic/Plenum Publishers. New York. Ubilluz, Julio 2000 La Legislación sobre el Patrimonio Cultural: Una Visión en el Tiempo. En Patrimonio Cultural del Perú, II: 515-527. Fondo editorial del Congreso. Lima Zevallos, Jorge 1994 Huacas y Huaqueros en Trujillo durante el Virreynato (1535-1835). Editora Normas Legales. Trujillo.
(1) i “El Supremo Delegado – He acordado y decreto: Art. 1.- Se prohibe absolutamente la extracción de piedras, obras antiguas de alfarería, tejidos y demás objetos que se encuentran en las huacas, sin expresa y especial licencia del Gobierno, dada con alguna mira y utilidad pública. Art. 2.- El que contraviniere al artículo anterior, incurrirá en las penas de perdimiento de la especie, sea poco o mucho su valor, lo que se aplicará al Museo Nacional, y más de mil pesos de multa aplicados a los fondos destinados a la Instrucción Pública.”
ii

(2)

Según Renzo Honores (2010): “Para el caso del Perú, es con la ley 24047 de 1985 ‘Ley General de

Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación’ que estas voces técnicas [“bienes culturales” y “patrimonio cultural”] fueron incorporados en la legislación.” Para el uso contemporáneo en el Perú del concepto de patrimonio cultural también se puede consultar a Arista 2013: 14. (3) iii http://www.inei.gob.pe/web/NotaPrensa/Attach/12551.pdf
iv

(4)

Allí se puede leer en el Artículo 21°: “Los yacimientos y restos arqueológicos, construcciones,

monumentos, lugares, documentos bibliográficos y de archivo, objetos artísticos y testimonios de valor histórico, expresamente declarados bienes culturales, y provisionalmente los que se presumen como tales, son patrimonio cultural de la Nación, independientemente de su condición de propiedad privada o pública. Están protegidos por el Estado. La ley garantiza la propiedad de dicho patrimonio. Fomenta conforme a ley,

24

la participación privada en la conservación, restauración, exhibición y difusión del mismo, así como su restitución al país cuando hubiere sido ilegalmente trasladado fuera del territorio nacional. ”
v

(5)

Blanca Alva, funcionaria del Ministerio de Cultura encargada de gstionar el regreso de piezas

arqueológicas en el extranjero y que coordina dichas acciones con el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú en referencia al caso de las piezas arqueológicas de la colección Barbier-Mueller puestas a subasta por Sotheby’s en 2013 se lamentaba de esta manera al respecto: “Tengo una arqu eóloga, ella sola hace toda la investigación y los informes que se entregan al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Fiscalía de la Nación. Si hay varias subastas, debemos priorizar unas y descuidar otras. A veces el tiempo nos queda muy corto. Necesitamos mayores recursos económicos, sobre todo para investigar. Nos resultaría muy útil, por ejemplo, tener una base de datos histórica de los sitios huaqueados para así sustentar su origen. Asimismo, requerimos una policía especializada. Existe una unidad de la policía fiscal para los delitos de patrimonio cultural, pero solo tiene tres agentes para todo el Perú. La investigación policial está atomizada, si hay una invasión en un sitio arqueológico lo ve la comisaría local.” (El Comercio 28 de marzo de 2013) (6) vi Un ejemplo positivo en esa dirección es el que está realizando la actual gestión de la Municipalidad de Lima Metropolitana (Chirinos 2013).
vii

(7)

Por

ejemplo

ver:

http://elcomercio.pe/actualidad/1613138/noticia-fiscalia-archivo-denuncias-

invasiones-huacas (8) viii En el Artículo 7 de dicha Convención se puede leer: “Los Estados Partes en la presente Convención se obligan: a) a tomar todas las medidas necesarias, conformes a la legislación nacional, para impedir la adquisición de bienes culturales procedentes de otro Estado Parte en la Convención, por los museos y otras instituciones similares situados en su territorio, si esos bienes se hubieren exportado ilícitamente después de la entrada en vigor de la Convención; y en lo posible, a informar al Estado de origen, Parte en la Convención, de toda oferta de bienes culturales exportados ilícitamente de ese Estado después de la entrada en vigor de la presente Convención en ambos Estados.” (En negritas nuestro).
ix

(9)

Por ejemplo, en un reciente comunicado publicado a comienzo de octubre de 2013, el Ministerio de

Cultura alerta que durante un feriado largo declarado en el Perú existe amenaza de invasión de sitios arqueológicos: http://www.cultura.gob.pe/comunicacion/noticia/comunicado-ministerio-de-cultura-invoca-

los-ciudadanos-denunciar-atentados-en (10) x Para mayor información de este caso consultar: http://www.stanford.edu/group/chr/drupal/ref/leonardopatterson

25

(11) xi Entrevista a Blanca Alva, El Comercio, 28 de marzo de 2013. (12) xii Ver: http://www.larepublica.pe/31-12-2004/detienen-dos-chilenos-por-pintar-grafitis-en-muros-incas

26

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful