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El cuestionamiento de la legitimidad del poder y el grabado en Japón: Siglos XVIII y XIX

Amaury A. García Rodríguez

La imagen política, Instituto de Investigaciones Estéticas (UNAM), México, D.F., 2006, pp. 285302.

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EL CUESTIONAMIENTO DE I A LEGITIMIDAD DEL PODER Y EL GRABADOENJAPÓN: SIGLOS X V ~ XM Y
~ U R ALEJANDRO Y Gmch RODR~GUEZ Centro de Estudios de Asia y k c a , El Colegio de México

Una vez que el sh6gum Tokugawa Zeyasu establece como centro política del país su cuartel general de la pequeña aldea llamada Edo {actualmente Tokio) en 1603, continúa promulgando una serie de medidas dirigidas a fortalecer la estructura del Estado,que ya habian iniciado Nobunaga y Rideyoshi unos veinte años antes. Uno de los cambios sustanciales fue e l crecimiento de las ciudades, estimulado por la separación de la clase de los s a m w á i s y la gente bajo su servicio,de la población rural, y s u asentamiento posterior alrededor de l o s castillos. Por otro lado, con vistas a ejercer un control más estricto de los &my6 (señoresfeudales}, el shüpn estableci6 el sistema de residencia alternada (saakimkütat],institucionalizado en la década de 1630. En consecuencia, los daimy0 debían quedarse en la capiml por cierto periodo cada año, con lo mal sus familias se convest'an en rehenes del sh6gun3situación que pmpició un crecimiento demográficourbano acelerado y hasta cierto punto artifiaal. Una vez comenzada la configuraci6n de las nuwas ciudades castillo y la consecuente duencia de todo tipo de fuerza de trabajo especializada,se conforma un fuerte sistema econ6mico basado en el comercio. Debido a ello, tales ciudades se convierten en el núcleo alrededor del cual va a reunirse una asombrosa variedad de comerciantes y artesanos dedicados a crear los más diversos productos y a prestar una pluralidad de servicios destinados a satisfacer las necesidades de la población samurai, ahora confiwada en estos cotos, y del conglomerado de habitantes pertenecientes a los otros estratos sociales comprendidos por el término ch6ni.lz1 La urbanhción y la difusión de l a economía monetaria asignaron a los comerciantes y manufactureros un papel esencial para el bienestar de

'Literalmente "habitantesde la ciudad"

la clase guerrera. Sin embargo, los comerciantes pertenecían al más bajo de los esiratos, en concordancia con la estructura social neoconfuciana imperante en l a época (shinIikosIro:guerreros, campesinos, artesanos y comerciantes).

A medida que los c h i n incrementaban su solvencia económica y se hacían ricos, en contraposicibn con 1m s m f a i S que se volvian más y más pobres, l o s ojos y las leyes de los gobernantes, todavía políticamente fuertes, recaian sobre ellos. Estimulada por el crecimiento urbano y por las particularidades de la vida de la ciudad, emerge una nueva cultura. La formación de la sociedad y la cultura chórain trae su propia concepción del mundo,expresada en la idea de d i j o . Según Miyazawa Sei'ichi, esta cosrnwisión imprime a la cultura chopsin una cohesion particular que la vuelve por completo diferente de la de otros estratos sociales; por ello se canvierte en la espina dorsal de su fomaci6n a partir de la segunda mitad del siglo m. El significado del término &ya cambia de una pesimista visión bu& t a de etapas anteriores a una nueva idea hedonista,hasta trocarse en sinónimo de "mundo de placeres", "estemundo"o "mundode 10 superfluo", como podemos observar en este fragmento de la obra de h a i Ryoi, llkryo m o n o m ( Cmtos de a t e rnecd) :
A pesar de que el futuro es incierto, como vive en este mundo, ver y escuchar mnto cosas buenas como malas se m e vuelve placentero. Cada vez que m e preocupo demasiado por tonlerias me vienen dolores de esGrnago, por lo que las echo a un lado. Me basta con mirar a la luna, a la nieve, a las flores de cerezo,a las doradas hojas otonales; con cantar,beber o simplemente con el disfmte de no hacer nada. Ni siquiera sufro al quedarme s i n dinero. No m e s u m o en depresiones, hago flotar mis ansiedadea a l a deriva cualjícara en una corriente. Esto Z II 10 que realmente siento cuando escucho nombrar al -0.9

La cultura de los chis la cultura del ukS.o, la cultura de la satisfaccihn de los placeres cotidianos.Cualquiera que sea la denominación que utilicemos para definirla, no hay duda de que este nuevo fenomeno popular-urbano retó, con su espontaneidad y ostentación, la austeridady la cuidadosamente construida estabilidad de la base del poder de la clase aristocrátice militar. En esta época, uno de los más importantes mecanismos de control lo constituyeron las publicaciones. Como eran una forma de comunicación muy influyente, las restricciones para producirlas se hicieron recurrentes para "refanar"la posición del gobierno.

S Traduccidn del autor del lenguaje collcquial de Edo,@ .

!3eimic'ichi

m , ClimPfnbir*

no h

a (fannacidn de la cultura EhónHi), p. 265.

En relacihn con la estructura de l o s mecanismos de censura, la Oficina del Magistrado de la Ciudad (Mcach-O) tenía a su cargo el control de la vida citadina, y también el de las publicaciones. La labor de censura d i torial era llevada a cabo desde el gremio de Mayoristas de Otros Impresos. Para esto se seleccionaba en él a los t d i representantes ~ mensuales, encargados de vigilar los materiales de próxima publlcacián. En su mayoria, eran editores prósperos y de renombre como, en 1813, T s u t a y aJUsabur6, entre otros. Este sistema de censura de les textos antes de su publicación se inst a d durante la era K y 6 i a a (1716-1736). h &cadcms de ellos en función debían supervisar todo documento de futura distribución comercial, ya fuera escrito o W c o , así como cualquier libro nuevo que quisiera editarse. Esos materiales debían pasar por su inspeccióny, en caso de que el censor en t u n o tuviera dudas sobre la decisión que debía tomar, estaba obligado a consultar al magistrado para que él diera o no su aprohción. Este sistema de control disfrutaba de tal nivel de avtonomiaque resultaron muy raros los casos en los que hubo alguna intromisión directa del gobierna shogunal o Bakufu. El régimen de gestián autónoma fue muy empleado por el Bakufu durante todo el periodo Edo;así, quedó en manos de los mismos gremios la tarea de impedir que llegaran a la luz producciones inconvenientes p m el gobierno. Pero este aparentemente estricto procedimiento estaba lleno de fisuras y muchas veces los editores o los grabadores e impresores mismos d i a n el proceso. Por eso, en 1790, se creó un sello de censura oficial que encerraba el carácter km- que si@ca "apm bado", para certificar la aprobación del gobierno. En un inicio esm controles se impusieron sobre toda a los temas de las publicaciones: no estaba permitidojuzgar a la autoridad; incluso mencionar la casa Tokugawa o a 1 - militares estaba prohibido. Las estampas eróticas se descalificabanporque provocaban desorden.Cuando se aplicaron severas restricciones al teatro kabuki, las estampas de sus actores también se consideraron perturbadoras del orden social. Sin embargo, no sOlo las interdicciones temátias afectaban a los materiales impresos. De la misma forma,también se promulgaron muchas medidas que limitaban los a p e e tos técnicos, como las p l v m metdicos empleados en impresiones lujosas, y la policxornía, entre otros. No obstante, artistas y editores continuaron burlandolas reslricciones que imponla el gobierno al dmoIIar t d a una serie de &des gráficos y de parábolas temáticasque irian conformando el repertorio visual de 10 que actualmente conocemos como "estampasdel mundo flotante"o w k p ~ Ahora bien, ¿cualesson ias características de esta produccibn visual?, p á l e s los puntos neuralgicos en la sensibilidaddel poder ante estas obras?, $porqué la censura?, ¿quémecanismos de evasión del control idean diseñadores y editores?

A pesar de que he determinado tres ejes básicos de censurarelativa a rnaterides visuales impresos en este penada en~ap6n: que son el lujo,lo

obsceno y el cuestionamiento de la legitimidad del poder, par razones de tiempo prefiero concentrarme aquí en el último de ellos. Par eso. he seleccionado tanto o b m que por su abierta crítica al gobierno fueron objeto de censura, corno o t r a s que por su nive1 de sutiIeza lograron m d i r los contr* les gremiales. Dividamos, pues, e l análisis en tres puntos: la Critica y sátira a la autoridad, la información de actualidad, y "elmandato del cielo"y l o s calendarios.

Antes de comenzar a abordar este aspecto, creo necesario precisar l o que Craig Clunas4 define como "censura"y "control"de la imagen. A pesar de la amplitud y variabilidad de esta producción visual y de sus casi 250 a ñ c w de vida en el panorama cultudjapon¿%, son muy rarosl o s men l o s que podamos determinar una acción de censura directa. Las obras que presentaremos podrían considerarse no sólo paradigrnáticas,sino parte de los escasos ejemplos que es posible documentar a partir de registros oficiales y comentarios de otras fuentes de la épola, adernk de resultar notables porque a sus autores y editores se les aplicaron sanciones aleccionadoras. Por tanto, el mayor volumen de obras que calificarían en un estudio de la censula visual durante l o s siglos xvm y xrx en Japón pertenecerían al árnbit0 del "control de la imagen",ya conseguido por medio de mecanismos preventivas que funcionaban desde los propios gremios 4 incluso de forma personal- o de las propias disposicionespromulgadas con regularidad por el gobierno shogunal. En sentido general, no podemos hablar de un cuerpo de leyes referenw ai control de la publicación de materiales impresos. Los edictos al r m pecto se publicaron imegulannente, +n variara la actitud del Balrufu ante e l asunto. Muchas veces estos decretos coinciden con los periodos en que el gobierno manifiesta un interés creciente por limitar Ia libertad de expresión, por 1 0 c o m h vinculados con épocas de crisis políticas, socides o econt5 micas. Nunca se dieron a conocer públicamente y se dirigían a los gremios a manera de regulaciones para el desenvolvimientode la labor de control realizada por ellos mismos. La repetición constante de estos edictos, apreciable durante todo el periodo Tokugawa,evidencia el también incesante desacato de los mismos.
S El estudio de estos tres ejw de censura

forma parte de una investigación mayor que aún
China Prioctton, Princeton Univtraitg

dzo.
C d g aunar, Rdwtx and VuuaüSpin f i d y M & Fresa, 1993.

Ahora bien, comoya señalamos, estaba totalmente prohibidomencionar o representar a cualquier integrante de la msa de los Tokugawa o a cualquier miembro de la clase de l o s samuráis, aun si ello se hacía con fines pondentivos o induso aduladores, aunque para ser o s las dabamas a un gobernante eran bastante raras, considerando que estos grabados funcionaban como voxpopu&i Momentos de especia! interés los constituyen el proceso de unificación del país y la etapa iniciai de consolidación del shogunato Tokugawa. Este tema y l o s personajes en él involucrados se convertinán en uno de los factores que más afectanan la sensibilidad del gobierno,y respecto al cual también se tomarían medidas punitivas. D ~ de B los casos más conocidos son los castigos impuestos n Kitagawa Utamaro y a UtagawaYoshitora. En 1804se conocería uno de los bwm editoriales de mayor importancia en todo el p e n d o E ~ Ola : publicación ~ del libro EIson TaikÜki que, basado en las épicas de los siglos xr y m, narra la vida de Toyotomi Hideyoshi. Conocido por su título de Taiko, Hideyoshi fue el guerrero que domin6 Jap6n a fines del siglo m, uno de los artíf~ces de la unificación (lunto con Oda Nobunaga) y a quien después de su muerte sucedió Ieyasu, asesina de todos l o s descendientes de Hdeyo~hi y fundador de la casa de los Tokugawa, que gobernaría hasta su caída en el año de 1867. A pesar de que este libro fue censurado de inmediato por el gobierno, debido a lo delicado de su tema, le sucedieron muchas versiones, tanto en texto como en imágenes.Utamaro, a quien se puede considerar el artista plkticojaponésmejor conocido en Occidentey quien también gozaba de extrema popularidad en su tiempo, no pudo escapar a la tentación de participar en este acontecimiento, y publicó con i a ayuda de su amigo y editor TsumyaJUsaburii,el triptico conocido como El T & Hdqoshi g sus cinco mpusas que no aludia sirnpkmente a la figura de Hideyoshi, sino que consignaba los nombres verdaderos de los personajes representados, lo cual trangredía las regulaciones gubernamentales. A pesar de que Ias autoridades no se dieron cuenta de este incidente (osencillamente lo dejaron pasar), Utamaro no s e detuvo ahí, pues al año siguiente publicó otra pieza7donde se refería n u m e n t e al Taikó,aunque esta vez de manera satirica. El Bakufu reaccionó sentenciindolo a 3 dias de cárcel y 50 de prisión domiciliaria esposado, además de decomisar todas las piezas y planchas de su taller y castigar también al editor. Ello parece haber deteriorado su d u d , ya que falleció a1 año siguiente! En la mencionada obra, se representa al Taik6 al tomar de la muñeca a unjoven,gesto

...,"

6

Peter Romicki, 7% B d in J-:

A Culdurnl Hhtmyfint tiu Begianings t o the Nimtemth

Cgiatwy, Leiden, Brill,

1998.

Para conocer lm títulos completos de Ias piezas, remítase al anexo. Véase fig. 1. Gaikotsu Miyatakc, H*shi. Gazoku bunko, Tokio, 1911.

1. Mashih Hisayushi (Ritapwa U tamaro, 1805).

2. D6h mwha: Miyo m w a k a m h i S -[ chicos: m a s de arror & ario n l a l m d o I 7twstm sMw],(Utagawa Yoshitosa, ca. 1850).

w por P¿

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A~uRYAL-JANDRD GARdA Ron-

este que encontramos muy a menudo en los grabados er6ticosy que denota una abierta intención sexual, por l o que podemos suponer que e1joven a quien Hideyoshi corteja es su sidenteamante. A la vez, a sus espaldas, otros dos prsonajea se mofan de su actitud. El propio tituio de la estampa nos muestra el constantejuego de alusiones y transgresiones enmascaradas tipico de esta producción visual, así como de la totalidad de la cultura po-

pular de la epoca: en lugar de Toyotomi Hideyoshi (el nombre del 'Fajko), renirrea MmIsiba Himymhi que no m más que la unión de Masida (el antigua nombre del Taiko) más eljuego de sonidos hisayoshi, que nos esclarece finalmente de quién se trata. El otro caso célebre relacionado con la crítica a 1 a historia y las figuras conspicuas de la era de la confomaci6n del shogunato Tokugawa sería la obra de Uiagawa Yoshitora, G u m m s chicos: Dzdca de m z de aso f i m o @re¿ w h m h & n & m , impresa en 1850, que también satiriza a leyasu como "soberanovirtuosom? Aquí aparecen penondidades claves en el proceso de unificad611deJap6ny, mediante la parábola de la elaboración de w A i l 0 se mitia ferozmente el papel desempeñado por Ieyasu en ese momento de la historiajaponesa: mientras l o s otros hacen toda e l trabajo, Ieyasu 6 1 0 se come el fruto.Por supuesto,el Bakufu prohibió de inmediato el libro y -ti@ a Ymhitora y al editor involucrado en su publicaci6n.l" Las parábolas historicasserían otro de l a principales recursos que IM artista c h i n 11-an hasta extremos inimaginados, pues l e s permitirkm tanto formular críticas y sátiras a las politicas del Bakufu, como burlar los avispados ojos de censoresy oficiales del gobierno. Por regla general, se valían del extenso repemrio de historias y leyendas militares que abundaban en I a literaturajaponesa desde el siglo xr. El maestro en estos "mensajessecretos"y "héroesdisfrazadosn1"ría el artista Utagawa Kuniyoshi, activo a mediados del siglo xnr y creador de una nueva temática que funcionó perfectamente bien para estos propósitos: las estampas de guerreros o m u s k No quiere decir esto que el objetivo fundamental de tal temática fuera cuestionar, a partir de analogías con la historia pasada, l a situación política del momento, ya que por lo comtín se inscribía en un género escapista donde la fantasía y 1 a acción se combinaban para dar lugar a un producto similar a las actuales películas de kungfu, si bien se adaptaba a la perfección cuando de multar críticas se trataba. En h &a cEe tima gmma S...,^^ vemos al legendario héroe MinarnotuYorknitsu dormido mientras sus guardias se divieaen por un rato,

"Mothi, "tortade arroz". Gaikomu Mipaiake. op. ni. "Sarah E.Thompmn y H.D. Haroonuiian, UPPdmEvnzn~~ Ni h F?ooling W M : Csnsmhrp
and Jupa~sscPlin& Nueva Yark, Asia h i e t y Galltries, 1991. lSVéasefig. 3.

v e a a c fig. 2.

3. Minamoto YmM+nttsu Ko no tachi ni ~ c h i g u n a pakai o n a m no ru [Lad
gienera

a úe t r k a

monstruos m Ea n s a r a s ~ &l * m Minambo Ymimitsu], (Utagawa Kuniyoshi, 1843).

al mismo tiempo que una monstruosa araña amenaza sus sueños y le provoca las más horribles pesadillas. A esta pieza, que obtuvo un éxito de venta inmediato y alcanzó gran popularidad, las maliciosas mentes del periodo la asociaron muy pronto con las pesadillas que podrían estarle causando al shógun las revueltas populares estalladas a causa de las disposiciones oficiales que en la actualidad conocemos como Reformas Tmp. No obstante,nunca habrá de perderse de vista que,si bien a menudo las referencias eran en extremo evidentes, en la mayor parte de los casos en que contamos can pruebas de su aceptación popular, es muy dificil determinar hasta qué punto hay una real intención de critica por parte del autor, o simplemente la gente veía lo que deseaba ver. Kuniyoshi escapa en varias ocasiones al castigo del Bakufu, coma vimos en el ejemplo de l a obra La mafiacde tkwa..., pero el exceso de confianza y una relajación general en cuanto a los controles editoriales en la década de 1850 lo hace aventurarse en alusiones mucho más directas que desencadenarían una acu0n también directa en su contra por parte de las auto& dades. Ejemplode ello es la obra El ~ h gh vhpintumsfamas...., de 1853,14 donde hay una referencia clara al nuevo cambio de gobierno encabezado por eljoven s&pn Iesada. Ello costó algunas multas tanto a su autor como al editor involucrado en la publicación.15 Sin embargo, la sátira a las autoridades y a los samuráis no se circunscribirla únicamente a los ámbitos de la crítica política, pues se extendería a los terrenosde la vida más íntima, como pueden serlo las relaciones sexual4 V6ase fig. 4.

"Gaikotsu Miyatake, +.ciiv

les. En esta época cobra inmensa popularidad el makum-e (hoy conocido como shunp), es decir las estampas e r ó t i c ~ p o r n ~ cque, a s aunque en menor escala, también constituyen un caldo de cultivo muy especial para la sátira, como lo evidencia la pieza, también de Kuniyoshi, E m h &P+b ~ em r ms e ' m . 1 6

El sIiopn, máxima autoridad política y miiitar del país en h época, encarnaba (al menos idealmente) todo un ciunulo de atributos como gobernante que redundda en la efectividad de su mandato. Esas malidades, además de legitimar su propio gobierno, legarían a las generaciones posteriores un modelo de "gobernantevirtuoso" que, como veremos en el siguiente párrafo, será e1 pamdigma importado de China recontextualizado en elJap0n feudal. Uno de los elementos esenciales de un buen gobierna sería, pues, la inexistencia de acontecimientos catastroficos o desfavorables, sean naturales o pmvocados por el hombre, pues de haberlos se considem'an indicios de un pésimo desempeño, Por lo tanto, como ya todos pueden suponer,la carrera por ocultar dificultadesy conflictos se convierte en un tópico muy tomado en cuenta por el Bakufu, aunque vale aclarar que nunca se acercaría a l o s límites de una "paranoia orweliana". La prohibicibn de publicar cualquier acontecimientode actualidad o rumores y chismes que de una forma u o t r a podrían provmar desordenes sociales, seria una de las primeras y más estrictas medidas aplicadas contra la industria editorial. Dos áreas tradicionalmente conflictivas y por lo tanto susceptibles serían la representación de las mujeres mis codiciadasy l o s actores más populares del momento. Veamos algunos ejemplos: Un caso muy famoso fue el de la prostituta Hanahgi, quien se escapa de1 barrio de placer para reunirse con su amado. E s t e suceso fue en seguida recogido en algunas impresiones donde encontramo$unas donde se consigna su nombre y otras donde se omite o donde sola hay aiusianes a él a partir dejuegos de palabras, como el caso de la pieza de Utamaro &ya uehi ?a0 i a a m ( U m wde Ogip) que compone la serie *Juego de rehatos.modernos de gran popularidad*. Como parte del conjunto de leyes encaminadas al control de la actividad editorial en los siglos xvrrr y m,la mención de l o s nombres r e d e s de todas las mujeres que no fueran prostitutas estaba prohibida. Una buena cantidad de la producción de estampas de las mujeres más bellas y famosas de la épocra mrmpndxa preckarnente a ese conjuntofemeninoque s e apartaba del ámbito de l o s barios de placer. De nuevo Utamm, quien fue y es considerado el mayor exponente de esta temática, se encargaría de deleitarnos

con sus alardes visuales. Tornimoto Toyohina,cantante de entonces, la representa Utamaro en una pieza17donde oculta su nombre mcdiante un rtcuno conocido como hanji-e, consistente en descomponer su nombre y asignar los sonidos que l o integran a diferentes objetos a manera de rompecabezas. Si observamos con detenimiento el recuadro de la esquina su-

perior derecha de la obra, obtendremos corno resultado de T a decodificación y recornposici0n de las piezas el nombre de la persona: caja de lotería (km3+ Iiria (me)+ piedra para &lar (to), y puerta corrediza so).+ noche, representada por una linterna ( y o ) t muñeca (hina},es decir Tomimto

Tqohina. Las idgenes de los actores del kabuki, que mmbién fueron objeto de
control, igualmente aportañan una rápida e ingeniosa respuesta a las demandas de consumo de una poblacion que considerabael teatro como uno de los mayores acontecimientos culturales y sociales. Por lo tanto, las p r e ducciones privadas de temáticas relacionadas con el kabuki incorporaron tipologlas y recursos quc permitirian su exhibición pública eludiendo la ccnswaoficid.h i c a , a5carura~"~ rn=.adas, entre tanta otros ingenios,
"Véase fig. 6.

l R VEase fig- 7.

5. ~ ~ a [m En am i m de fila~er en extremo sincero], (Utagawa Kuniyoshi, 1SS 1).

se multiplicaron por todo e l espacio urbano no obstante mantuvieron y

cn-

sancharon sus propios recintos.
"El mandato del cielo"y los calendarios

Dentro del gran paquete cultura1 importado de China,como uno de los puntos primordiales del proyecta civilizatorio de la corte imperialjaponesa (aproximadamente en los sigIos vm y E), se contaba el sistema de administracih y gobierno. Une de los conceptos básicos del sistema de gobierno chino es lo que conocemos como "mandatode1 cielo"o tianming (enjaponés t e n m 3 . Al ser el emperador chino el hijo del cielo, y por ende rnediador entre el cielo y la tierra (es decir entre la divinidad y su pueblo), su función como mandatario sería la de implantar y llevar a cabo satisfacteriamente la voluntad divina o "mandatodel cielo"en la tierra. Este soberano virtuoso, por tanto, era el responsable de que las cosechas fueran abundantes y de que no sobrevinieran caIamidades, y en caso de que estas circunstancias no lo favorecieran podía ser sustituido o depuesto. Sin embargo, debido a las peculiaridades de Ia casa imperial japonesa y a su diferencia respecto a la institución similar china, este concepto no

Lo ieptimidad del p& y el grabado enJapón: siglos XYIII y xrx

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arraigó mucho en un principio en tierras niponas. Es a partir de la hegemw nía politica de la clase samurai, aunque sobre todo de la introducción del neoconfucianismo corno ideología de poder en el periodo que comprende nuestro trabajo, cuando la idea del soberano virtuoso resurge, si bien debido al carácter autoritmiode estos nuevos gobernantestodo lo relacionado con la posibilidad de ser sustituido o depuesto se eludió por razones obvias. Como ya comentamos antes, cualquier suceso que pudiera ser registrado, mnto textual como visualmente, estaba totalmente prohibido, ya que podía crear una imagen desfavorable del ~Fsiigun Y, por ende, del clan gobernante,en este caso l o s Tokugawa. El eonwol de Ia publicación de calendarios sería otro de Ios aspect~s ntuadosbajo la estricta vigilancia de los censores en turno.Ahora bien, (por qué l o s calendarios? Recordemos el papel del "soberanovirtuoso" como intermediario en el logro de una buena cosecha, para 10 cual el control del tiempo sería un atributo exclusivo del mandatario. Durante el periodo Edo, sólo once casas editorialesespecialmente cm misionadas por la administración shogunal estaban autorizadas para imprimir calendanos, y con t a lfin seguían las instruccionesdel Buró Astronómico

del Bakufu.lg Cualquiera otra publicación calendárica realizadafuera del control de esta empresa gubemental se U b a estrictamente prohibida. Ahora, como ya hemos observado durante toda nuestra presentacibn, el irreverente mundo de los c W n se las ingeniaria para burlar los contrales y el monopolio comercial de estas casas. No s6lo pademos verificar la constante desobediencia de esta prohibición a partir de las numerosas regulaciones dirigidas a l o s propios gremios -abundantes durante todo el period-, sino también la proliferación de una n u m variedad de calendario que escondería en m propio diseno los datos referentes a l o s meses largos y cortos del año. h t e tipo de calendario,conocido can el nombre de &isho (es decir, "largoy corto"), llega a ser en extremo popular, en cuya elaboración participan incluso muchos diseñadores de fama y prestigio, como Suniki Haninobu o Katsushika Hokusai. En el ejemplo que podernos apreciar en la figura 8,resalta el recurso conocido como muja'*, en donde los números de I o s meses largos, dibujados con gniesos t r a z o s negros, e+ tnicturan el cueva del anciano,mientras que los de los meses cortos dan vida al travieso mono.

No hay dudas de que IQS gobernantes del periodo Edo temían que su cimentado sistema social, basado en estamentos, podia ser destruido si continuaba e l ace1erado crecimiento económico comandado por l a clase de tos que ocupaban el m& bajo de los niveles en lajcrarqula ne0c:onfucianay de quienes dependían financieramente, de daimyOs y samurais. Si analizamos las razones de l a censura de estos materiales que acabamos de ver, podremos encontrar dos motivos básicos. Por un lado, algunas obras, por ejemplo G u m m s chicos... y El m B h p de Eas famosas pinturas.. -o b que podría compararse en el caso de l a literatura popular de la E p e ca con Bu& n i & tnungo8u dota y &ugasshi b u & mfitaneich&, se con% tituyen en cRtlm a la politia del Bakufu, o en un desacato de l o s controles impuestos sobre las publicaciones, como ocurre con l o s calendarios. Por otro lado,sin embargo, todo parece indimr que en un gran porcentaje de los casos se aplicqn c&tigos ejemplares con el propósito de desmotivar la

.

l9 Desde el aiio 862, los dmdarioa eran calculados por el Onrnyoryo Pnsútuio de A&+ naci6n en Kyota) a @r del aistc~pa Senmp&ki, pero en 1684Cste fue suplantado por e l dstc. rnaJokyortki del TMrnOngat% ( & u 6 h n ó m i c o del W). Apmtir de entwccs,el Tenmongata s e ocupaba de los dculos as~n6micwr para determinar E m mcsesl a r p y cortos,Im eclipses y otros acontecimientos.mienque el Onmywyo era respnsab1e de los tlemcntosastrológicw. 3in embargo,en 1754 la M iTsuchimikado de Kyoto tom6 e1 coníml del Onmptyo y temisign6 sus tareas al Tenmongam hasta 1798.Véase Prter F. Komicki, ?ñe W iraJapmr. A ~ H i r r o t p @m the &ginnnigs : o #hem Cmtuty, Lciden, Brill, 1998, pp. 354362.

3
8.
comprada dulces (Tsunekawa Shigenobu, 1729).

producci6n 9 frenar el gran auge alcanzado por este pupular fcntímmo visual de la é v .h a d s m censuradas eran en su mayoría los repmsentantes cimeros de su género -coma vimos en cuanto a! incidente d e Utam-, y en ocasiones algunos de ellos incluso poseían estatus de samurai, por l o que el Bakufu consideraba insolente su cornporlamiento. Así,el disfrute deljuego, la multiplicidad de significados expresados y la bfisqueda de nuevos recursos visuales no san más que algunas de las disímiles estrategias concebidas gracias a la creatividad y e l ingenio de esos artistas que nos regalan, con cada nuevo y ngumso control, estampas cada
vez más estupendas.

Periodo Edo o Tokugawa (1605-1868). Tokupwa lqrasu (1542-1616), shogun 1603-1605. Shmn:t i t u l o del lides militar y gobernante del país en este periodo. Oda Nobunaga (1534-1582). Toyotomi Hideyoshi (154%1603).
Daimy6: señores feudales, Sankin-kátai:sistema de ~esidencia alternada. Chonin: habitantes de la ciudad. Shinokkho: guerreros, campesinos, artaanos y comerciantes (esmctura social neoconfüciana). Ukiyo: mundo flotante, en otros casos -este mundo". Ami RyOi, Uk90m m q a t h (Cuentos de aite mundo). Machibugyó: oficina del magistmdo de la ciudad. Tsuki%yOji: representantes mensuales; censores en turno. TsutayaJ ~ a b u r 6 (1750-1797). En Ky6ho (17151756). Bakufu: gobierno shogunal. Kwame-in: sello de "aprobado". Kabu ki: teatro popular de la &paca. Ukiyo-e: estampas del mundo flotante. Ktagawa Utamaro (175418063. Ungawa Yoshitora ( e a 1830c1888). Ehm Taikoki (pub. 1804). Utagawa Kuniyushi (1797-1861)" Musha-e: estampas de guerreros. Makurat o shunga: esfampas er6tic~pornogi.afim.

Hmjk renusográüco que funcionaba como cspKie de acertijo para dtar e l nombre dcl personaje r e p m d o . Tenmei: "mandato del cielo". -mi: calendario ilustxado.