You are on page 1of 23

ISEGORÍA. Revista de Filosofía Moral y Política N.º 48, enero-junio, 2013, 149-172, ISSN: 1130-2097 doi: 10.

3989/isegoria.2013.048.08

Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles*
Vindication and praise of deliberative rhetoric: Glossing Aristotle

LUIS VEGA REÑÓN
UNED, Madrid

RESUMEN. Hoy estamos asistiendo a un creciente interés por la retórica argumentativa debido a su estrecha relación con el discurso público. Tienen especial relieve dos puntos a este respecto: 1, la contribución de la retórica a la revisión crítica de los programas en curso de la llamada “democracia deliberativa”; 2, la lectura de la Retórica de Aristóteles en la línea de estos propósitos críticos. Mi artículo se propone desarrollar este segundo punto a través de un examen de la concepción aristotélica de la retórica y de su vindicación de la deliberación pública. Palabras clave: Aristóteles, Retórica, deliberación, retórica deliberativa.

ABSTRACT. Today we are witnessing the increasing interest in the argumentative rhetoric because of its close relationship with the public discourse. Two points have been highlighted in this regard: 1, the contribution of rhetoric to the critical revision of the ongoing programs of the so-called “deliberative democracy”; 2, the reading of Aristotle’s Rhetoric in line with these critical purposes. The aim of my paper is to develop this second point through an examination of the Aristotelian conception of rhetoric and his vindication of public deliberation. Key words: Aristotle, Rhetoric, deliberation, deliberative rhetoric.

Para hablar de retórica y de deliberación nunca está de más volver a las fuentes clásicas, en especial a Aristóteles. Pero ahora es recomendable no solo por la razón genérica de tratarse de un autor clásico –alguien cuyos textos siempre pueden decir o sugerir algo de interés y de provecho–, sino por una razón concreta y acorde con los signos de nuestro tiempo. Uno de los legados de la 2ª mitad del siglo XX ha sido la constitución de la retórica como una nueva o renovada disciplina dentro del campo de la argumentación, más allá de la tradición escolar que la reducía a la oratoria o a un género ornamental literario o estilístico. Pues bien, hoy estamos asistiendo a un creciente interés por esta rec
* Trabajo realizado en el marco del proyecto FFI2011-23125, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Ministerio de Economía y Competitividad.

[Recibido: junio 2012 / Aceptado: febrero 2013]

149

Luis Vega Reñón

tórica argumentativa debido a su estrecha relación con el discurso público. Si recordamos los orígenes de la retórica en la cultura grecolatina como una forma paradigmática de discurso público, podemos hablar de un renacimiento actual en este sentido. Se han señalado dos motivos al respecto: 1) La influencia de la retórica en la revisión de programas de la llamada “democracia deliberativa” que, desde los años 1980-90, se ofrecen como alternativa a los anteriores programas democráticos, liberales o republicanos, en el campo de la filosofía política. 2) La recuperación de la Retórica aristotélica a esos efectos críticos, en la medida en que representa un desafío o, cuando menos, invita a la discusión de algunos aspectos y supuestos de esa pretendida democracia deliberativa1. Como antes decía, la tradición clásica de la retórica mantuvo en sus orígenes estrechas relaciones con el discurso público, en general, y con la deliberación política en particular. Pero de ahí no se sigue que siempre se hayan llevado bien, ni mucho menos. En nuestros días, las relaciones de la retórica con la democracia deliberativa se podrían resumir con arreglo a estas tres variantes principales: A/ Hostilidad o exclusión entre una y otra. Bien por motivos de orden epistémico, como la contraposición entre las emociones y pasiones, o las alegaciones personales, propias todas ellas de la retórica, y las razones y ponderaciones, propias de la deliberación; amén del supuesto de que solo una Razón impersonal y universal puede reconocer y legitimar los argumentos y las decisiones en juego. O también por motivos de orden ético, como el respeto a la autonomía de los agentes deliberativos, frente a la retórica que los induce a determinadas creencias o disposiciones condicionando o coartando su lucidez y su libertad. Por lo demás, unos y otros motivos cuentan con grandes valedores en filosofía: así, en los motivos éticos hay ecos de Kant; en los epistémicos, hay ecos de Habermas; al fondo se dejan ver las luces o las sombras –según se mire– de Platón. B/ Vecindad y subordinación de la retórica: sirve como un aderezo expresivo o como un complemento emocional que acompaña al discurso argumentativo e incluso podría eventualmente sustituirlo para mover al auditorio a prestar atención y dejarse convencer, para crear ambientes propicios y facilitar acuerdos, etc. Como esto supone ciertos conocimientos y recursos técnicos, a la retórica se le puede reconocer el estatuto de una disciplina auxiliar
c
1 Vid. el informe de Bryan Garsten (2011) “The rhetoric revival in political theory”. Por cierto, el caso de la propia revista, Political Theory, es ilustrativo. Entre 1973 y 2000, apenas publicó cuatro artículos alusivos a las relaciones entre el programa deliberativo y la retórica; entre 2001 y 2011 lleva publicados más de diez artículos de reconocido relieve e influencia, que además hacen referencia a la contribución fundacional de la Retórica aristotélica.

150

ISEGORÍA, N.º 48, enero-junio, 2013, 149-172, ISSN: 1130-2097 doi: 10.3989/isegoria.2013.048.08

n. abstracto vs. en suma. Se trata de una postura más bien convencional y se halla relativamente extendida en medios académicos y profesionales. 1992. Más aún.).e. Así aparece la retórica deliberativa como modo de intervenir en el discurso público y. En esta perspectiva. en parte afín a la contemplada en la Retórica de Aristóteles. en la vida política. etc.º 48. tanto críticas ideológicas como invectivas satíricas 3. que elogia la participación activa y discursivo-reflexiva de los atenienses en los asuntos públicos.3989/isegoria.2013. 1. Chambers (2009). del tipo C en Young (1996).38-42). Los caballeros. C/ La retórica conforma el discurso deliberativo como una dimensión constitutiva. como de la gente admisible o siquiera “visible” en el proceso público de deliberación 2. en fin. Duc Pueden verse consideraciones del tipo A en Benhabib (1996) o en Cohen (1997). Abizadeh (2007). Dryzek (2001. ISSN: 1130-2097 doi: 10. valoraciones. mientras que C busca su integración. enero-junio.35-46). 0’Neill (2002). donde Diódoto hace valer las ventajas de la deliberación previa y de la decisión ponderada frente a la actuación inmediata y violenta que pretende Cleón. Abizadeh (2002).g.08 2 151 . dispuesto a deliberar y decidir colectivamente sobre asuntos de interés común. N. el desarrollo socio-político en la Atenas de los ss. 149-172. Madrid: Gredos. El satírico clásico es Aristófanes (vid. alumbra un nuevo régimen democrático con el ascenso del demos como un agente socio-político relativamente autónomo. lo que se espera de un clásico. persuasión. De su aparición da fe Tucídides en la Historia de la guerra del Peloponeso. e. Consideraciones del tipo B se encuentran por ejemplo en Gutmann & Thompson (1996). Antecedentes Como es sabido. Hay un punto de divergencia crucial entre las dos variantes primeras y la tercera: A y B descansan de manera tácita o expresa en la división del discurso en pares de opuestos: razón vs. No solo obra a efectos de presentación o exposición (imágenes. 3 Cf. sobre la línea ética y epistémica de Kant y Habermas. en Platón. La asamblea de las mujeres). Los reparos consisten sustancialmente en negar la legitimidad discursiva y cognitiva de la deliberación pública o la capacidad de una multitud abigarrada para su ejercicio responsable.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles específica. particular. universal vs. Diálogos VII (Dudosos. concreto. Apócrifos. sino una fuente de inspiración y lucidez para lidiar con nuestros problemas: es. Yack (2006) o en el ya citado Garsten (2011). pasión. a través de él. sino como discurso característico de una interacción pública deliberativa. VI y V a. cf.048. o en el debate sobre la suerte de Mitilene (III. 2013. por ejemplo a través del Discurso fúnebre de Pericles (II. Pero este género de discurso público también provoca reacciones adversas. Cartas). la reinterpretación de la Retórica de Aristóteles no es una simple cuestión de exégesis o de culto académico. a partir de ahí cabe postular alternativas críticas frente a una concepción normativa y autónoma de la lógica del dar/pedir razón que suponga restricciones tanto de los discursos convalidables. Y. la críticas de Demódoco y Sísifo. historias. ISEGORÍA. convicción racional vs. 2010).

Zeus confía a Hermes un nuevo reparto general e igualitario del sentido de la justicia [diké] y de la dignidad o vergüenza [aidós] entre los humanos. Pues frente a la anterior distribución desigual de cualidades y recursos. en una asamblea. a la vez que cumple sus funciones expresivas. Sigamos con Platón pues de algunos diálogos cabe extraer un sumario de los reparos principales a la retórica deliberativa. problemas de capacidad y de acreditación. A/ Contra la retórica La retórica es a la justicia lo que el cocinar a la medicina (Gorgias 465c). simbólicas o alegóricas. Prometeo delega la tarea en un poco previsor Epimeteo que se ve con las manos vacías cuando llega a los humanos. Así.3989/isegoria. nunca llegaría a haber ciudades (322c-d). Zeus encarga a Prometeo la distribución de cualidades entre los seres vivos.º 48.048. Prometeo les entrega el fuego y las técnicas. en suma. Zeus repara en que los nuevos dones se han de repartir entre todos los seres humanos porque si solo participaran de ellos unos pocos. V-IV. o también es respecto del alma lo que el cocinar respecto del cuerpo (465d). también pretende servir a los efectos ilustrativos. Para asegurarse de que al menos sobrevivan. Pueden agruparse en estos dos frentes: la retórica y la deliberación pública.Luis Vega Reñón rante los ss. oportunas y efectivas entre tanta gente. Con la aquiescencia de sus interlocutores. especialmente.2013. En compensación de sus carencias naturales. esto es probatorios y suasorios. pero no cuando se trata del gobierno de la pólis? Responde Protágoras: «¿Preferís que lo demuestre [epideíxo] relatando un mito o mediante un discurso razonado?» (320c). de una perspectiva plausible. y de los problemas y dificultades que genera. 152 ISEGORÍA. Se plantean. Pero los hombres vienen a caer entonces en disputas y luchas por intereses enfrentados que hacen imposible la convivencia. enero-junio.08 .g. como ocurre con las demás artes especializadas. ¿cómo es posible tomar decisiones racionales. 149-172. quiere ser una respuesta pertinente y efectiva a la cuestión planteada por Sócrates. gente para colmo indocumentada? Es instructiva a este respecto la respuesta de Protágoras a una cuestión de este tipo que recoge Platón en los términos del mito de Prometeo-Hermes (Protágoras 320d-322d). 2013. Según el mito. por ejemplo. Protágoras opta por la demostración a través del mito4. de construcción o navales. Allí Sócrates pregunta: ¿Por qué se recurre a los expertos en cuestiones técnicas. e. En c 4 Importa reparar en que esta opción es un recurso típicamente retórico a una “historia” o una narratio. N. algunos intelectuales como los sofistas y sus competidores van tomando conciencia de esa forma deliberativa de actuación e intervención en los asuntos públicos. ISSN: 1130-2097 doi: 10.

494a). Pero ahora se puede adelantar su respuesta a estos segundos a través de una declaración capital de la Política. B/ Contra la deliberación pública La pretendida deliberación constituye una mezcla degenerativa de auditorios incapaces de discernir la verdad y proclives a dejarse engañar. por cierto. 149-172. a través de un discurso puramente suasorio y plausible (es decir.048. los dirigidos contra la retórica y los dirigidos contra la deliberación pública. 162e). los retóricos no tienen un objeto susceptible de análisis y estudio. la retórica no es un arte.º 48. o sea psicagógica. como veremos. sea demagógica o practicada para peor cuando se trata de persuadir al demos ignorante sin instruirlo. pero no a la ciudadanía en general. correlativa de la cocina (ibd. cuando se trata de conducir al alma hacia la contemplación de las ideas. sin pruebas efectivas como las del geómetra. les basta con ocuparse de lo verosímil.): las dos descansan en la mera experiencia de donde obtienen rutinas o recetas para producir agrado y placer (Gorgias 462e). la deliberación pública procede a determinar lo debido (lo honesto. a los filósofos en este caso. En otras palabras. pero una y otra están lejos de constituir artes o ciencias 5. Así pues. ni cuentan con criterios de eficiencia técnica.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles suma. Su pretensión distintiva es lograr la gratificación y la aprobación del auditorio. en definitiva. la retórica viene a ser antístrofa. Cuando menos viola un supuesto de la buena deliberación política: el conocimiento verdadero. desde luego. Aristóteles. porque. en todo caso. Por otro lado. de entendimiento y de juicio del ser humano en calidad de anic 5 Platón no aprobaría nuestros cursos universitarios de gastronomía ni. ISSN: 1130-2097 doi: 10. ISEGORÍA.2013. y por parte de una muchedumbre presa de sus pasiones y atada a sus dispares intereses. un saber. N. aunque sea engañoso (Fedro 272d). solo accesible a los expertos. quienes presumen de pericia discursiva (los rhetores y los sofistas) supeditan el interés por la verdad o por lo justo y lo injusto a otros intereses y consideraciones. pues es imposible que la gente en su conjunto sea filósofa (República. la multitud está incapacitada no solo para un conocimiento especializado sino para el uso lúcido y reflexivo de la razón. una cátedra como la “Ferrán Adriá” de la Universidad Camilo José Cela. 2013. tratará luego de responder a ambos tipos de reparos. lo justo. en la que expone su concepción del lenguaje o del discurso [lógos] como el medio característico de comunicación.3989/isegoria. con oradores celosos de oscuros intereses y dados a halagar las pasiones del populacho. practicada para mejor. enero-junio. Es una simple práctica. ibd. Platón adopta así una perspectiva diametralmente opuesta a la abierta por el mito de Protágoras. Lejos de atenerse a esta condición epistémica. lo piadoso) por acuerdos mayoritarios (Teeteto 172b).08 153 .

ISSN: 1130-2097 doi: 10.08 . Pero mayor relevancia tiene la vindicación de la retórica como un arte de pleno derecho. según Aristóteles. Parece una versión desmitificada del Protágoras. en seducir. lo justo y lo injusto. Las contribuciones de la Retórica aristotélica Sabido es que la Retórica cuenta. sino en considerar teóricamente los medios de generar convicción más pertinentes según sea el caso particular planteado (Retórica I 1.º 48. para empezar. consiste en un saber hacer fundado racionalmente en conocimientos verdaderos (Ética Nicomáquea. la conversión de algunos términos relativos a la deliberación conjunta y al discurso en la asamblea.Luis Vega Reñón mal social. 25-6). y por tanto capaz 154 ISEGORÍA. con ciertos términos especializados que suelen estimarse sintomáticos de la constitución de la retórica como una disciplina específica. específicamente. 149-172.1-2. La voz es signo de dolor y placer. y por eso la tienen también los demás animales pues su naturaleza les permite sentir dolor y placer e indicárselo unos a otros. tener el sentido de lo bueno y lo malo.1. y demás por el estilo. Conviene precisar antes que nada que. 1149ª1-22). A Aristóteles se le atribuye. N. frente a los demás animales. porque si el individuo separado no se basta a sí mismo. Al ser un arte. y el que no pueda vivir en sociedad o no necesite nada por su propia suficiencia. nada hace en vano y el hombre es el único animal que tiene lógos. en los términos de la retórica deliberativa. Glosaré brevemente algunas de sus contribuciones al respecto. Pero el lógos es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial. 2. será semejante a las demás partes en relación con el todo. y la comunidad de estas cosas es lo que constituye la ciudad y la casa» (Política I.4. 1355b10-12.2013.048. Este texto declara a mi juicio una base de la justificación aristotélica de la retórica y de la deliberación común: «El hombre es por naturaleza un animal social [politicòn zôon] <…> La razón por la que el hombre es un animal social. Ahora bien. enero-junio. como solemos decir. 6. <…> Es evidente que la ciudad es por naturaleza anterior al individuo. porque el todo es anterior necesariamente a la parte. lo justo y lo injusto. 2013. en particular. más que la abeja o cualquier animal gregario. y es propio y exclusivo del hombre.3989/isegoria. Luego solo las bestias o los dioses serían seres incapacitados o ajenos por naturaleza a la deliberación común. en términos técnicos (Timmerman & Schiappa 2010). su propósito no consiste en persuadir ni. no es miembro de la ciudad sino una bestia o un dios» (1253ª19-29). la reivindicación aristotélica de la deliberación pública discurre a través de su acreditación de la retórica como arte y. 1253ª2-18). en particular symboulé y demegoría. menos aún. es evidente: la naturaleza. «la ciudad es por naturaleza anterior a la casa y a cada uno de nosotros. Por otro lado.

pueden cifrarse las similitudes o correspondencias de la retórica con la dialéctica en las cuatro siguientes: (i) No cuenta con un campo de referencia o unos objetos propios. puede verse en Jacques Brunschwig (1996).1. y por lo tanto no es una ciencia.. 149-172. así que demandan o al menos admiten debate.6 1355b8-9).Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles de explicar su proceder y de justificar sus resultados. La Retórica ofrece. N. Las versiones e interpretaciones de este calificativo se han multiplicado con el tiempo. similar a la competencia de la dialéctica con respecto a las refutaciones efectivas o genuinas y las aparentes o sofísticas. 27-29). En sustancia denota una contrapartida o correlato de la dialéctica. La expresión tiene además una connotación vindicativa: recordemos que Sócrates había calificado la retórica como antístrofa del cocinar (Gorgias 465d).08 155 . práctica y productiva por más señas (4. cuando uno argumenta consigo mismo. 1. La referencia al discurso público c 6 Un estudio de la famosa correlación de la retórica con la dialéctica planteada por Aristóteles en la Retórica. (1. más o menos dignas de crédito en razón de la cantidad y la calidad de la fuente. en este sentido. Pero estas similitudes no ocultan sus diferencias.º 48. acerca de cuestiones cuya resolución puede ser o considerarse de dos maneras (2. Según esto.2013. y 2. Una diferencia básica estriba en que el dominio de la retórica es el discurso público en la tradición del rhetor no solo como orador más o menos elocuente.4 1355ª15-18. y discurre por referencia a lugares comunes (tópicos) y opiniones más o menos acreditadas (éndoxa). 1354ª1). sino un arte o una disciplina. bien se puede decir que la retórica es al discurso público lo que la dialéctica es al discurso digamos “particular” o “privado” en este contexto. 2013.e.2 1355b35 ss.1 1359b12-16). dos caracterizaciones expresas. enero-junio. gran defensor de los poderes discursivos y noéticos de la dialéctica? Sea como fuere. (ii) Tiene que ver con el discurso y puede proporcionar pruebas y argumentos razonables y persuasivos (2. (iii) Trata con lo plausible y lo verosímil (1. i. ISSN: 1130-2097 doi: 10.3 1356ª20-34).3989/isegoria. sino como portavoz o agente discursivo en asambleas acerca de asuntos de interés común para el colectivo de la ciudad.048. ¿no cabe sobreentender en su uso aristotélico una réplica implícita a Platón. cuando un agente discursivo discute con otro según el procedimiento normalizado en los Tópicos 6.1 1354ª2-4. la retórica es antístrofa de la dialéctica (Retórica I 1. sino que es aplicable a cualquier asunto. ISEGORÍA. (iv) Dispone de cierta capacidad de discriminación entre buenos o genuinos y malos o aparentes usos de los recursos de la disciplina. entonces. Por una parte.5 1357ª5-6). o sea dialógico. y de sus proyecciones sobre los Tópicos. un arte parejo. sea monológico.

Conviene presentarlas de acuerdo con su motivación originaria: «Puesto que la retórica tiene por objeto formar un juicio <…>. de un saber analítico y. en el ejercicio de la política.2013. Las pruebas propias del arte siguen siendo hoy las señas más afamadas de la retórica de Aristóteles.1 1359b8-13). a la dialéctica y.º 48. es preciso atender no solo a cómo sea demostrativo o digno de crédito el discurso. sino en estudiar los medios de persuasión disponibles a través del discurso en cada caso particular. esta conexión es la que corresponde a la segunda caracterización formulada por Aristóteles donde la retórica viene a ser «un vástago de la dialéctica y de aquel saber práctico sobre los caracteres [êthe] al que es justo denominar política» (2. punto que nos remite al segundo objetivo. por un lado. En términos modernos diríamos entonces que la retórica también es una especie de hijuela de la dialéctica y de una suerte de “política-ética” o si se quiere “poli(é)tica”. de otra parte. en razón de las pruebas suasorias aducidas. 2. al atenerse a los medios de persuasión antes que a sus resultados efectivos en la práctica. Aristóteles no deja de insistir en esta constitución compleja que se desprende de su doble perspectiva: «Pues es cierto lo que antes hemos tenido ya ocasión de decir acerca de que la retórica se compone.3989/isegoria. y acerca de que es además análoga.1. al margen de la eficacia externa que persiguen los manuales de los “rhetores tecnógrafos”. el de orden práctico. N.1 c El término ha sido acuñado por Pablo Ródenas para un ideario integrador de motivos políticos y éticos. a los razonamientos sofísticos» (4. el otro más bien práctico. 1354ª10-12). por ejemplo un curso de acción. Por otro lado. pasemos a considerar sus señas de identidad como disciplina.08 7 . político que se refiere a los caracteres. por otro lado. 156 ISEGORÍA. esta retórica presta especial atención a los aspectos y criterios de eficiencia discursiva y racional interna.Luis Vega Reñón sitúa la práctica de la retórica. como ya sabemos.048. 149-172. en el sentido actual de ética –una ética alejada del saber acerca de los “caracteres” aristotélico–. Pero esa eficiencia también guarda relación con la formación de un juicio sobre la cuestión debatida. Pues bien. Para empezar destacan sus objetivos específicos: uno más bien teórico.1 Acreditado el estatuto técnico de la retórica.e. Así cumple además un requisito de su condición de arte: el examen y la explicación de los éxitos de su ejercicio. deliberado o espontáneo (I 1.3 1356ª26-27). el hablante o locutor] y a cómo ganarse al que juzga [el alocutario o auditorio]» (II. El primero ya es conocido por la declaración del propósito de la retórica aristotélica: no consiste precisamente en persuadir. Consiste en formar un juicio y elegir una opción. enero-junio. 2013. aunque este término ya tenga otro sentido en nuestra filosofía política 7. sino también a cómo ha de presentarse uno mismo [i. ISSN: 1130-2097 doi: 10. de una parte.

frente a su tratamiento tradicional como instrucción lógicoepistémica. El entimema. de estructura deductiva. la Lógica o Arte de pensar de Port Royal).Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles 1377b20-24) 8. y el ejemplo. o como formación primordialmente racional (cf. Aristóteles sigue siendo fiel a sí mismo y precisa que si bien el ejemplo no es menos convincente. «Entre las pruebas retóricas. las que pueden obtenerse mediante el discurso son de tres especies: unas residen en el talante [êthos] del que habla. Las pruebas argumentativas o correspondientes al logos son el entimema. enero-junio. a diferencia de las pruebas impropias o ajenas con las que puede contar antes o al margen del discurso. Aristóteles ofrece algunos detalles sobre cada uno de los tipos. dado el carácter integrado u holista tanto de la motivación del discurso retórico como de su eficiencia práctica en orden a la formación del juicio. Así pues. los discursos basados en entimemas están mejor considerados (1356b24).2 1356ª1-19). los hombres se persuaden por el discurso cuando les mostramos la verdad o lo que parece serlo a partir de lo convincente en cada caso particular» (1. otras en poner en cierta disposición [páthos] al oyente y las últimas en el discurso [lógos] mismo por lo que este demuestra o parece demostrar. el punto 2/ contra las oposiciones al uso que separan el claro rigor del logos de la oscura trama del ethos y pathos en la retórica. sin más. El punto 1/ previene contra la búsqueda de una suerte de protológica del discurso racional en el lenguaje comunicativo mismo. sino al hombre completo. el lenguaje de la comunicación y el entendimiento.2013.08 157 . por ejemplo. 2013. es «el cuerpo de la persuasión» (1354ª15) y se dirige no solo al entendimiento 9. no disyuntivamente. no una facultad en particular (e. más bien inductivo. 149-172. 2/ Los tres operan conjuntamente. el discurso específicamente retórico de las pruebas suasorias o “demostrativas”. <se prueba mediante la disposición > de los oyentes. ISSN: 1130-2097 doi: 10.º 48.g. así que hemos de distinguir entre este logos o discurso básico. Pues bien.. <…> Por otro lado. por lo demás. como los datos o los testimonios. N. cuando estos son inducidos a un estado de ánimo a través del discurso. la racional o la emotiva). El entimema representa. una de c 8 No está de más reparar en la concepción holista o integrada de la formación del juicio que supone esta declaración aristotélica. Hay dos puntos notables en este planteamiento: 1/ Los tres tipos de pruebas obran a través del discurso. y el logos argumentativo. sino interactivos. ISEGORÍA. y además envuelven a los agentes discursivos en su conjunto. <se prueba> por el talante cuando el discurso es dicho de tal forma que hace al orador digno de crédito. 9 «El intelecto solo <…> no mueve nada» (Ética Nicomáquea 1139b35-36). es decir las que el agente discursivo puede montar mediante su discurso. son estas líneas las que van a marcar las pruebas propias del arte.3989/isegoria.048. en particular. de modo que los procesos de inducción retórica no son monológicos. <…> En fin.

ISSN: 1130-2097 doi: 10.3989/isegoria. el judicial (dikanikón). 158 ISEGORÍA. induciría a dudar sobre las intenciones del orador. mientras que las señales de prudencia y de virtud. como ya hemos tenido ocasión de ver. 2013. en general.º 48. en la medida en que las pasiones incluyen pulsiones no cognitivas. Hay tres causas o motivos concurrentes de que un agente discursivo sea fiable o digno de crédito: (i) la prudencia o inteligencia práctica (phrónesis). (ii) la virtud (areté) y (iii) la buena disposición o franqueza (eúnoia). Según Aristóteles.08 . por su dominio de referencia: el discurso público. inducirían a dudar sobre su grado de implicación o compromiso con lo que propone. 1378ª23-24. puede verse un examen de la ira según estos tres parámetros).3. Un último rasgo distintivo de la retórica es el constituido. Aristóteles considera que es preciso que haya tres géneros de discurso retórico en atención a las que juzga tres clases posibles de auditorio: el género deliberativo (symbouleutikón). De ahí que sea preferible entenderlo no como pasión. La mera manifestación de inteligencia práctica. Cabe decir. N. el páthos aristotélico no deja de tener una dimensión cognitiva pues supone considerar el estado del sujeto. la retórica aristotélica no reconoce como pruebas propias en este sentido de êthos el prestigio personal o la autoridad institucional que asisten previamente al agente discursivo. Así pues. Valga su caracterización según el siguiente esquema compuesto con arreglo a los propios parámetros aristotélicos: c 10 Sobre la recuperación actual de este y otros aspectos olvidados por la tradición empeñada en tratar el entimema como un razonamiento defectivo o un silogismo deficiente. «el talante constituye por así decirlo el más firme medio de persuasión» (1356ª13). y el epídíctico. Vega Reñón (2004). 1356ª13-14. el oportuno estado de ánimo y la complicidad del receptor. que el orador persuade a los oyentes «cuando estos son movidos a un estado de ánimo por medio del discurso». pero a condición de que obre a través del discurso. el poder de convicción del entimema y el reconocimiento del talante fiable del emisor requieren a su vez la disposición receptiva. no acompañada de signos de virtud ni de buena disposición. en fin. vid. sino en el sentido de emoción o estado o disposición de ánimo inducidas a través del discurso. sin muestras de franqueza. enero-junio. se persuade «por el êthos cuando el discurso es dicho de tal forma que hace al orador digno de crédito» (1356ª5-6). 149-172. A su vez.2013. frente a lo que será norma en la tradición desde la retórica romana hasta nuestros días.Luis Vega Reñón las muestras más elocuentes de la cooperación entre los distintos tipos de pruebas. Ahora bien. el objeto de la emoción producida y el motivo de esta inducción (en el libro II de la Retórica 1. Dentro de este ámbito. pues su efectividad suasoria descansa en la comprensión y la complicidad –en la conveniente disposición pathética– del interlocutor o del oyente 10.048. Y.

enero-junio. verdadero y práctico respecto de lo que es bueno y malo para el hombre» (1140b4-5).048. N. Aristóteles destaca.º 48. una clasificación exclusiva de Aristóteles. Con esta capacidad de autorregulación colectiva se relaciona otro valor. el otro referido al discurso público en la Retórica en los términos ya conocidos de “género deliberativo [genos symbouleutikón]”. sin ser. el de ser menos engañoso: «la oratoria deliberativa es menos engañosa que la judicial por ser más propia de la comunidad» (1354b30-31). El primero tiene que ver ante todo con la prudencia: «parece propio del hombre prudente el ser capaz de deliberar rectamente sobre lo que es bueno y conveniente para sí mismo en orden al vivir bien en general» (EN 1140ª25-30). sino de los medios pertinentes para alcanzarlos o cumplirlos ISEGORÍA. 149-172. al propósito distintivo de cada género cabe añadir la consideración eventual de los característicos de otros géneros como propósitos adicionales o complementarios (I 3. por ejemplo. Como a partir de ahora el género que nos va a interesar es el deliberativo. una capacidad de autorregulación que lo distingue del judicial: «en los discursos ante el pueblo aprovecha menos hablar de lo que es ajeno al asunto» (1354b28-29). 2013. quizás.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles Objeto propio Deliberativo: Judicial: Epidíctico: Recomendación / disuasión Acusación / defensa Elogio / censura Propósito: determinar Refer. Aristóteles sobre la deliberación y el discurso público En Aristóteles nos encontramos con dos planteamientos principales de la deliberación. no estará de más adelantar que el discurso deliberativo cuenta con ciertos valores propios. Según esto. temporal Lo conveniente / perjudicial Lo justo / injusto Lo honroso / vergonzoso Al futuro Al pasado Presente o actualizada Por lo demás. uno más bien reflexivo y privado representado por el uso de boúleusis en la Ética Nicomáquea.2013. consiste en un razonamiento práctico que no se ocupa de los fines u objetivos que uno se ha propuesto.08 159 . uno de los temas menos sustanciales y más discutibles de la retórica aristotélica. por lo demás.3989/isegoria. Desde un punto de vista discursivo. la deliberación viene a ser una ejercitación de la prudencia «como modo de ser racional. Esta “teoría de los géneros retóricos” es. frente al posible éxito de las digresiones y maniobras de distracción que suelen emplear los litigantes. 3.1-2. ISSN: 1130-2097 doi: 10. 1358ª37-1359ª6).

Tampoco deliberamos sobre el puro azar porque también está fuera de nuestro control y ocurre al margen de nuestras posibilidades de intervención. 1358b7-9). supone una consideración reflexiva y ponderativa de las condiciones que rodean la decisión de emprender una acción con miras a conseguir dichos propósitos. nobles. en general. marca diferencias entre los usos privados o conversacionales y los usos públicos o políticos del discurso deliberativo y. una constitución política ajena. la persuasión consiste en el apoyo a ciertas intenciones.Luis Vega Reñón (1112b11-12). discursos o acciones. puesto que no cabe deliberar sobre cualquier cosa. 3. gratas y fáciles de ejecutar. 1989. Por otro lado.3989/isegoria. le faltará qué decir» (Retórica a Alejandro.1 La concepción aristotélica de la deliberación. El que disuade de algo debe oponerse a ello por medio de lo contrario <…>. Sánchez Sanz. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. Para empezar. su marco discursivo y sus relaciones con la elección correspondiente. cuando exhorte a hacer cosas difíciles.Vid. Y. lo inmutable o lo eterno. podemos servirnos de la Ética Nicomáquea (EN) y de la Retórica (R) como fuentes para caracterizar la deliberación. Así pues. 149-172. ISSN: 1130-2097 doi: 10. Esta Retórica habla de la deliberación como un género de discurso público o político [genos demegorikón] que tiene lugar en el marco de una discusión asamblearia sobre una resolución y puede proceder tanto a efectos suasorios como disuasorios al respecto11.2013. De acuerdo con esta definición. ninguna de las dos Retóricas. y si no. los considera incompatibles. por ejemplo. legales. no deliberamos sobre lo necesario. el planteamiento retórico de la deliberación ya había sido avanzado por la Retórica a Alejandro atribuida a Anaxímenes. 1421b3-5). el que persuade tiene que demostrar que las cosas que él exhorta a hacer son justas. enero-junio.º 48. la edición de J. convenientes. la disuasión consiste en su desaprobación.08 160 . 1. deliberamos sobre lo que depende de nosotros y nos concierne. Todo hecho se presta a ambos puntos de vista. menos aún. en fin. se puede concretar de modo sumario con respecto a su objeto. Ahora bien. 2013. en general. ha de demostrar que son posibles y que es necesario hacerlas.048. porque todo esto sobrepasa nuestra capacidad de actuación. Baste una muestra aristotélica: «Lo propio de la deliberación [symboúleusis] es la persuasión y la disuasión pues una de estas dos cosas es lo que hacen siempre tanto los que aconsejan en privado. Así pues. así que a nadie que sostenga uno cualquiera de los dos planteamientos. ISEGORÍA. una comunidad de ciudadanos tampoco delibera sobre lo que no le concierne como. «Ante todo se ha de establecer sobré qué bienes o males delibera el que hace un discurso deliberativo. c 11 Pero su visión es más comprensiva que la aristotélica: «En general. para empezar. y la deliberación pública o política en particular. como los que hablan en público acerca de un asunto común» (Retórica. De manera que. texto anterior a la versión final de la Retórica aristotélica y relativamente independiente. N. la de Aristóteles y la atribuida a Anaxímenes.

no cabe deliberar acerca de todas las cosas posibles. sobre qué cosas es posible deliberar. entre los bienes que pueden acaecer o no. «cuando decidimos después de deliberar. a la mayoría o a los más conocidos y reputados» (Tópicos. ISSN: 1130-2097 doi: 10. así que una vez que sabemos que están a nuestro alcance. habida cuenta de que no es posible ninguna deliberación sobre lo que necesariamente es o será. respecto de los cuales para nada sirve la deliberación. Sus proposiciones hacen referencia a lo que ocurre por lo regular o con frecuencia. cf. Son aquellas que dependen de nosotros y cuya producción está en nuestras manos» (R. a casos o situaciones cuyo desenlace es incierto o comporta cierta indeterminación.048. Aristóteles declara una tesis fuerte a este respecto: «se elige lo que se ha decidido después de la deliberación» (EN III 3 1113ª5). La deliberación se mueve en el mundo de las opiniones plausibles. EN III 3. y se ocupan de modo característico de los medios conducentes al fin o al objetivo práctico propuesto. expresamente mencionados. hay algunos que suceden o por naturaleza o por azar. Puede ahorrarnos algunas discusiones caer en la cuenta de lo que Aristóteles entiende por tales fines. la deliberación sobre los medios oportunos no asegura la consecución del fin propuesto.2013. ¿podríamos pensar en una suerte de entimemas rebatibles o razonamientos derrotables avant la lettre? Sus propuestas versan sobre lo actuable (praktá). Pero parece garantizar al menos una resolución o una decisión consecuente con el curso de la deliberación. suele remitirse a ciertas máximas o lugares comunes de dominio público. Puesto que. son los fines inherentes a la naturaleza o al oficio de los agentes deliberativos: Aristóteles tampoco juzgaría muy razonable que deliberaran acerca de sí mismos. en cambio.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles sino solamente sobre lo puede ocurrir o no. a todos. Este es un punto que suele considerarse tan peculiar de Aristóteles como discutible: se delibera sobre los medios. entre estos. 100b21-23). ISEGORÍA. 149-172. Otros. no tendría más sentido deliberar acerca de ellos que deliberar sobre la propia deliberación. 1359ª30-39. Por lo que se refiere al marco discursivo de la deliberación cabe hacer un resumen parecido.3989/isegoria.º 48. no parecen existir las que nosotros podríamos calificar de “necesidades sociales”. enero-junio. no sobre los fines. Por desgracia. Más aún. factible o realizable por los miembros de la comunidad involucrada en el discurso. N. en esta línea. o sobre lo que es imposible que exista o llegue a suceder 12. Es evidente. por ejemplo acerca de si el médico debe proponerse curar o el piloto conducir su barco a buen puerto o el hombre ser feliz. Según esto. 1112ª18-1113ª14). Unos son los propósitos o los objetivos pretendidos por la deliberación en cuestión. deseamos de acuerdo c 12 Está claro que para Aristóteles las necesidades que cuentan son las lógicas o las naturales. 13 Recordemos que las opiniones de este tipo son aquellas que «parecen bien a todos o a la mayoría o a los sabios y. 2013.08 161 . es decir endoxásticas o más o menos acreditadas socialmente 13 y.

No está clara la posición de Aristóteles acerca de la cuestión en general. a veces solidarios entre sí como en algunos diálogos de Platón. Pero.08 14 . sino la que se propone un bien y es eficiente a este respecto. la deliberación colectiva.048. (b) Otros resultaban en cambio más bien prácticos: denunciaban la inviabilidad de un discurso público razonable debida a los intereses encontrados de los individuos de la multitud y a su vulnerabilidad frente a las tretas y engaños de los expertos en las (malas) artes del discurso. si nos atenemos al caso de una buena deliberación. puede conducir a una resolución equívoca. 162 ISEGORÍA. (a) Unos eran más bien teóricos o de carácter epistemológico: se cifraban en la incapacidad o en la indiferencia de la retórica con respecto a los valores del discurso (por ejemplo rigor.20-21). “The discursive dilemma and public reason”. tanto con respecto al tiempo como con respecto al modo de conseguirlo (vid. los cargos que esta debía afrontar solían ser de dos tipos. 2013. en cambio. legimitidad epistémica). bajo ciertas condiciones normales. 1113ª12-13). N. Se trata del llamado “dilema discursivo” o disyuntiva generada por un proceso deliberativo que se presta a dos resoluciones distintas según se atienda al juicio mayoritario sobre las premisas del razonamiento práctico pertinente o al juicio mayoritario sobre su conclusión 15. Esta tesis suscita dos interrogantes. verdad.Luis Vega Reñón con la deliberación» (EN III 3.3989/isegoria. 7. nos vemos abocados luego a actuar en consonancia con esa decisión. Veamos brevemente la vindicación aristotélica en ambos casos. 149-172. muy ajeno a Aristóteles y proviene del estudio actual de las tomas de decisión colectivas como las que se esperan de las deliberaciones públicas. El otro problema que la tesis puede plantear es. Así que también representa un problema para el tratamiento indiferenciado de la deliberación individual privada y la deliberación pública colectiva.º 48. EN VI 9. 1142b17-35). podríamos inclinarnos por una respuesta afirmativa. 15 Vid. fiabilidad) o al conocimiento (por ejemplo. c Un caso paradigmático es el que Ovidio hace confesar a su Medea: «Veo lo mejor y lo apruebo. incapaz de proceder de acuerdo con lo que considera la mejor opción 14. por ejemplo Christian List (2009). en el presente contexto en particular. habiendo elegido una opción de acuerdo con la deliberación. Según esto. Uno podría resultarle natural al propio Aristóteles en la medida en que estaba familiarizado con la cuestión de la debilidad de la voluntad (akrasia) planteada a propósito de un agente incontinente.2 Como habíamos visto al recordar los antecedentes de la contribución de Aristóteles a la retórica deliberativa. pero hago lo peor (Video meliora proboque / deteriora sequor)» (Metamorfosis. ISSN: 1130-2097 doi: 10. Pues la buena deliberación es no solo la que discurre rectamente de acuerdo con las reglas de la prudencia. a una disyuntiva.2013. enero-junio. Cabe preguntarse entonces si. aunque el proceder discursivo de cada uno de los individuos involucrados sea conducente a una conclusión coherente y unívoca. 3.

Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles (a) Frente a los cargos de carácter más bien teórico o epistemológico Bueno será partir de una advertencia general que descalifica de entrada las demandas de rigor no pertinentes en el discurso retórico: «Es propio de la persona instruida buscar en cada caso la exactitud que le conviene por su naturaleza: tan absurdo sería aceptar que un matemático se sirviera de la persuasión como exigir a un retórico demostraciones» (EN I 3. en particular. Así que estar en disposición de discernir acerca de lo plausible es propio de quien está en la misma disposición respecto de la verdad» (R I 1. De otra parte. ISEGORÍA. «la verdad y la justicia son por naturaleza más fuertes que sus contrarios. sino además legitima epistémicamente sus pretensiones cognitivas tanto en el campo de la verdad demostrada como el terreno de las proposiciones plausibles. 2013. no solo hemos de reconocer y confiar en el poder natural de un discurso para expresar cabalmente lo verdadero y lo justo. En otras palabras. enero-junio.2013. Según Aristóteles. será forzoso que sean vencidos por tales contrarios. sostiene Aristóteles que «siempre. la retórica puede y debe rendir ciertos servicios derivados en orden a la formación y el establecimiento del juicio: tienen que ver con la expresión adecuada y eficiente de las proposiciones y propuestas en pugna.4 1355ª15-19). lo cual es por cierto digno de reprensión» (R I 1. «Corresponde a una misma facultad reconocer tanto lo verdadero como lo verosímil.048.º 48. para dejar en evidencia la falta de rigor de la primera. sino que somos responsables de cuidar de su eficiencia. N. Según esto. Por otro lado. y en términos de lo plausible (éndoxon) o lo verosímil (hómoion tô aletheî). En consecuencia. y los hombres tienden por naturaleza de modo suficiente a la verdad y la mayor parte de las veces la alcanzan. en términos absolutos. 149-172. de una parte. que el ser humano tiene la facultad de conocer de modo que es un conocedor potencial de la verdad y las potencialidades naturales tienden a realizarse. pues un uso indebido resultaría culpable de que ese poder se viera desvirtuado o inhibido. ISSN: 1130-2097 doi: 10. y cabría reprochar a la retórica que no los cumpliera.5 1355ª22-23). implica que esta disposición natural del ser humano no solo funda ónticamente. 1094b23-27). 1355ª37-38).3989/isegoria. la vindicación de los argumentos que discurren por referencia a lo probable (eikós) o a lo que ocurre la mayoría de las veces (hos epì tò poly).08 163 . lo verdadero y lo mejor son por naturaleza más probatorios y más persuasivos» (ibd. queda fuera de lugar la confrontación platónica de la retórica con la geometría. de modo que si los juicios no se establecen como es debido. A partir de ahí un paso adelante es vindicar los medios discursivos y cognitivos propios de la argumentación retórica. Esto supone.

han de ajustarse además al caso particular planteado. Pero al igual que en el caso anterior. o consistir en alegaciones válidas o aceptables para todos los involucrados –han sido supuestos habituales incluso en nuestros días–. se añade la capacidad de discriminación entre usos legítimos o genuinos y usos sofísticos o aparentes que la retórica comparte con la dialéctica. Bernard Yack (2006). enero-junio. el discurso retórico trae consigo la consideración de los talantes o “caracteres” y de las emociones o disposiciones. acerca del recto uso de la razón en las cuestiones de interés y de dominio público16. N. inutilidad. Un punto interesante a este respecto es su referencia ya citada a una especie de autorregulación del discurso deliberativo. la confianza en nuestra tendencia natural hacia lo verdadero y lo justo. Es decir: tendrían consecuencias negativas frente a los supuestos habituales. Recordemos que «la oratoria deliberativa es menos engañosa que la judicial por ser más propia de la comunidad» (R. la vindicación de Aristóteles no consiste solo en rebatir las acusaciones de su entorno. De modo que «si deliberar rectamente es propio de los prudentes. Amén de esta eficiencia concreta del discurso retórico en general. cabría suponer que las razones públicas deberían ser imparciales e impersonales.3989/isegoria. también se preocupa por mostrar las virtudes y los servicios positivos que cabe esperar de la deliberación pública. 164 ISEGORÍA. 1354b30-31).048. En principio. ISSN: 1130-2097 doi: 10. de modo que las razones en este medio no resultan impersonales o imparciales. 149-172. Según esto. la buena delic Vid. No es extraño que algunas observaciones críticas de defensores actuales de la deliberación democrática contra ciertas propuestas pretendidamente “racionales” como las de Rawls o Habermas. Entonces cabe oponer al cargo de la irracionalidad y credulidad del auditorio que se cierne sobre el discurso público. Ahora bien. antes señalados. Otra referencia de importancia es la que opone las virtudes y servicios de la buena deliberación a su presunta perversión o. se inspiren expresamente en este Aristóteles. así como nuestra responsabilidad en la discriminación entre usos discursivos apropiados e inapropiados.08 16 .2013. reparemos en que a esa confianza en la disposición natural de nuestras facultades discursivas y cognitivas a su ejercicio racional en ciencias como las matemáticas y a su ejercicio razonable en artes como la retórica. el desinterés o la imparcialidad serían precisamente motivos de no compromiso y de escasa fiabilidad.Luis Vega Reñón (b) Frente a los cargos de carácter más bien práctico Para empezar. el discurso deliberativo cuenta con un mecanismo específico de regulación: consiste en el propósito o interés común que guía la interacción discursiva. “Rhetoric and public reasoning”. 2013. cuando menos.º 48.

las circunstancias de su aplicación. es inferior al mejor. pero todos juntos serán mejores o al menos no peores» (Política III 11. la deliberación pública recobra su protagonismo: «En cuanto a las cuestiones que la ley no puede decidir en absoluto o no puede decidir bien 17. y así una muchedumbre es más incorruptible que unos pocos <…>. es decir no exentos de emociones y disposiciones anímicas: el alma. más allá de las constituciones escritas y las cuestiones jurídicas técnicas que demandan «personas de buen sentido y capaces de legislar y hacer justicia» (ibd. 2013. Aristóteles también parece sugerir que se incluyen el acierto y el éxito de la resolución. tomado individualmente. y estas decisiones se refieren todas a casos concretos. 1354b1-2). y donde la prudencia descansa en un juicio verdadero» (EN VI. sin ir más lejos. 1286ª19-21). también juzga mejor una multitud que cualquier individuo. como el modo de proceder en orden a su objetivo y el tiempo de la resolución.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles beración será una rectitud con arreglo a lo conveniente. al referirse a la «rectitud que alcanza un bien». y apostar por la competencia del colectivo. ISSN: 1130-2097 doi: 10. Supongac Fuera del dominio de las leyes escritas están. sino que puede juzgar mejor el que las usa» (ibd. 1282ª18-24). puede que entonces la estimación de la buena deliberación sea por lo regular más retrospectiva que prospectiva. y criterios de eficiencia práctica. delibera mejor sobre las cosas concretas (Política III.048. En todo caso. pero la ciudad se compone de muchos y por la misma razón que un banquete al que muchos contribuyen es mejor que el dado por uno solo. Por otra parte. aunque no esté al alcance de todos hacer o promulgar las normas constitucionales que rigen la vida de la comunidad. apasionada por naturaleza. N. un gran número <de ciudadanos> es más difícil de corromper.2013. Además.08 17 165 . Es decir. ISEGORÍA. ciudadanía y deliberación. con relación a un <buen> fin. Y fuera del dominio de las leyes en general quedan las decisiones que suponen juicios “apasionados”.9.15. 3. Hay declaraciones elocuentes en este sentido: «Cada individuo será peor juez que los expertos. enero-junio. como la fundamentación prudente en un juicio verdadero y la aspiración a un bien.3 Aristóteles no se contenta con la vindicación de la deliberación pública. en la línea del Discurso de Pericles. Sin duda cada uno de ellos.3989/isegoria. deliberan y deciden. por ejemplo una gran cantidad de agua se corrompe más difícilmente que una pequeña. el ciudadano o usuario común puede estar tanto o más capacitado para juzgarlas que el experto: «Así como en algunas cosas no es el que las hace el mejor juez o el único.º 48. el ejercicio de ambas. 1142b33-35). Además procura rehabilitar su papel en la vida política de la ciudad al asociar. ¿deben estar al arbitrio del mejor o al de todos? En la actualidad todos reunidos juzgan. 1282ª16-17). 149-172. en la buena deliberación concurren criterios de calidad interna.

al menos en su calidad de ciudadano o miembro de una comunidad política. ISSN: 1130-2097 doi: 10.08 18 . en fin. Un grupo ha de tomar una decisión entre dos opciones. como aquél <que era el> único» (Política.3989/isegoria. Según un proverbio que c Han sido pruebas de correlación entre letras y números. cf. aumenta a medida que crece el número de individuos que componen el grupo. el razonamiento resultaría extensible al caso de la democracia si la mayoría de los ciudadanos fuera buena gente. enero-junio. 20 Es una disposición singularmente valiosa para el que ha de aprender pautas de comportamiento social (EN IV. 1285ª24-b3. Boh (2006). no faltan experimentos en psicología social donde los grupos a partir de 3 miembros han obtenido mejores resultados que el mejor de sus individuos 18. pp.048. “Why the many are smarter than the few and why it matters”.4 No todo el mundo es buena gente.º 48. 45-73. “Groups perform better than the best individuals on letters-tonumbers problems: Effects of group size”. De ahí concluye Aristóteles que la aristocracia. 11. 19 Cf. Con todo. de si se supone que el punto en cuestión tiene una solución efectiva 19. o gobierno de unos cuantos buenos. por ejemplo. 90/4: 644-651. una correcta y la otra incorrecta. 1281ª43 b9). 2013. Podrá replicarse que en el número mayor surgirán disensiones. Landemore (2012).5. A juicio de Aristóteles.9 1128b10-18). “The surprising failures of deliberating groups” en Infotopia: How many minds produce knowledge.R.S. III 15. la deliberación pública es una deliberación cara a cara sobre cuestiones de interés común para los miembros de la comunidad. cosa que no puede ocurrir si se trata de uno solo. y en este carácter presencial reside la clave de su publicidad..C. Ahora bien. Si la probabilidad independiente de que cada miembro tome la decisión correcta es mayor que 0. P. El valor de la publicidad puede apreciarse a través de una emoción educativa como la vergüenza 20. Journal of Personality and Social Psychology. vid. Hatch. por ejemplo de si hay o no posturas previamente establecidas.Luis Vega Reñón mos que hay cierto número de hombres y ciudadanos buenos: ¿será más incorruptible el gobernante individual o el número mayor de hombres todos buenos? Evidentemente el número mayor. Algo así parece sugerir el llamado “teorema del jurado” de Condorcet. Por otro lado. 3. E. 149-172. J. Helene R. N. 166 ISEGORÍA. de la diversidad cognitiva que enriquece a un grupo heterogéneo frente a sus individuos o. el desarrollo actual de la investigación experimental en este ámbito parece mostrar que el rendimiento del grupo depende ciertas condiciones iniciales y del tipo de asuntos considerados. Laughlin. pero se supone que la deliberación pública puede mejorar al ser humano. Carl Sunstein (2006).2013. Pero a esto cabe responder que son de alma recta. o gobierno de uno solo. entonces la probabilidad de que la mayoría del grupo acierte. es mejor para las ciudades que la monarquía. Silver & L.

08 21 167 . 149-172. Pero en Aristóteles tiene todavía mayor importancia. y por ende con la retórica. Más aún. c En otro lugar. en principio. mencionaré un par de limitaciones y de aspectos críticos del planteamiento aristotélico que hoy saltan a la vista. «la deliberación consigo mismo no es sino la forma interiorizada de la deliberación en común” (1999: 128). pero se desenvuelve como una competencia adquirida con su ejercicio interactivo.048. en palabras de Pierre Aubenque.2013. del carácter o talante y la reputación del agente discursivo. al movernos a la reflexión y la ponderación previas a una acción o una declaración si estamos expuestos a rendir cuentas de ellas ante los que nos rodean. El poder educativo de la publicidad presencial da la medida del valor de la retórica deliberativa conforme a estos tres puntos: (i) La capacidad para la deliberación pública supone el lógos como facultad natural. propia del animal social por excelencia.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles sanciona con su aprobación. apela a «los ojos de los magistrados» para preservar el pudor y el respeto de los hombres libres en el gimnasio (Política. Revisión a la luz de nuestros conocimientos y problemas Nuestro interés actual por la Retórica de Aristóteles no debe ocultarnos las distancias y diferencias que nos separan. (ii) Su adquisición comporta el desarrollo de disposiciones determinantes por un lado de la formación del propio juicio resolutivo en el curso de la deliberación y. citado en Paul Neuwenburg (2004): 450. 22 Considerations on Representative Government (1876: 84). Es una sentencia que. por otro. sino que contribuye a la formación del propio carácter mediante la interiorización de la obligación de rendir cuentas para preservar justamente la pretendida reputación. cabe entender en la línea en que John Stuart Mill trata la publicidad presencial de «estar bajo los ojos de otros» 22. para terminar.º 48. 2013.3989/isegoria. Según Mill. «la vergüenza está en los ojos [de los demás]» (R. no solo tiene una repercusión directa en el êthos del agente discursivo. ISEGORÍA. (iii) La publicidad presencial obra justamente como un medio motivador y normativo en ambos respectos hasta el punto de que. N. 1384ª34) 21. pues la vergüenza guarda una estrecha relación con la reputación –consiste en «imaginarse la pérdida de reputación» (R. y motivador. sin mayor pretensión que la de invitar a una consideración más detenida. ISSN: 1130-2097 doi: 10. al impedirnos sostener lo que no tiene ninguna posibilidad de ser defendido de modo plausible. Así que. 4. 1331ª40-41). 1384ª24)–. el valor de esta publicidad es incalculable en razón de su doble poder: inhibitorio. enero-junio.

08 . Entre las primeras. pertinente. tampoco es el único paradigma de razonamiento práctico de que hoy disponemos. 2013. En este caso. Pero este esquema argumentativo instrumental.048. pero aquí es donde resultan determinantes los estudios y las discusiones recientes acerca de la deliberación pública y a propósito de la democracia deliberativa. también son notorias. conveniente. frente al carácter constatativo o asertivo de las proposiciones habituales. Naturalmente. proceder especialmente indicado en el género de discurso que el propio Aristóteles distingue como deliberativo.1 Por lo que se refiere a las limitaciones.Luis Vega Reñón 4. debido. Las limitaciones que se acusan en el otro plano señalado. N. se diría complementaria del papel paradigmático concedido a su esquema instrumental de silogismo práctico. también envuelven proposiciones. pese a su lúcido reconocimiento del silogismo práctico bajo la forma canónica medios-fines. o incluso líneas de argumentación sobre la base de principios o de valores distintos.2013. En todo caso. llaman la atención dos en particular: (1) Aristóteles parece limitarse a tratar con proposiciones sin llegar a considerar propuestas 23. actos de habla directivo-comisivos de la forma: ‘lo indicado [oportuno.3989/isegoria. Bastante ha hecho si ha dado lugar a que algunas reivindicaciones de nuevas alternativas declaren inspirarse en ciertos puntos de su retórica deliberativa o se hagan eco de la famosa tríada: lógos. enero-junio. (2) Aristóteles tampoco parece considerar expresamente la ponderación de las diversas alegaciones. mientras que en el primer caso. páthos. medios-fines. otro patrón familiar concluye en una propuesta sobre un curso de acción viable. 168 ISEGORÍA. otras corresponden más bien a la estructura interactiva de la deliberación pública. sin ir más lejos. que pueden concurrir en el proceso de una deliberación. En este sentido. Las propuestas pueden considerarse conclusiones de argumentaciones prácticas revisables o rebatibles que. la contraria también podría serlo. razones o argumentos. En todo caso demandan una lógica deóntica un tanto peculiar. por lo demás. si una proposición fuera verdadera. amén de poder incluir actos de habla de otros tipos. obligado…] en el presente caso es hacer [no hacer] A’ con una dirección de ajuste del mundo al lenguaje. êthos. no cabe reprochar a Aristóteles no haberlas previsto. recomendable o preferible. Aristóteles no considera las c 23 Las propuestas son. ISSN: 1130-2097 doi: 10. Por ejemplo. Unas tienen que ver con el propio discurso deliberativo.º 48. con una dirección de ajuste del lenguaje al mundo. creo que al menos pueden apreciarse de dos tipos o en dos planos de ocurrencia. si una propuesta fuera razonable. dentro de la estructura interactiva de la deliberación. también es llamativa la exclusión indiscriminada de los fines –cualquier tipo de fines– del terreno de la deliberación. la contraria sería falsa. 149-172.

En cualquier caso. en la deliberación presencial. del estar bajo la mirada de los otros. 2013. c 24 Cf.2 Este último punto puede justamente anunciar uno de nuestros nudos de problemas en el contexto de los programas de la democracia deliberativa. ISSN: 1130-2097 doi: 10. (iii) autonomía por parte del receptor. como las demandas de (i) inclusión de todos los afectados por el asunto y las opciones en juego. Pero no es este el único foco de problemas relacionados con la visibilidad de la retórica deliberativa aristotélica.08 169 . de una parte. mientras que la segunda parece en declive debido a la conciencia de sus dificultades de concreción y a cierto escepticismo. el de las relaciones entre la perspectiva micro de la deliberación democrática. preservar la coherencia entre las concepciones programáticas de la deliberación y la democracia 24 y. no dejar de ser sugerentes para nuestra concepción de deliberación democrática. ISEGORÍA. de otra parte. (iv) simetría y reciprocidad de la relación entre los involucrados en la deliberación.048. Hay quien como Chambers (2009) se pregunta si la democracia deliberativa no ha abandonado el ideal de una democracia de masas. Sin embargo. enero-junio. tenemos pendiente en nuestros días la búsqueda de estrategias para. y el mismo derecho a proponer y a pedir cuenta y razón de las propuestas ajenas. 149-172. suelen arbitrarse para establecer la calidad democrática de una interacción deliberativa. por ejemplo la discusión de C. una comunicación “desvergonzada”? ¿Cómo funciona la retórica deliberativa en este nuevo marco? El problema se agudiza si tenemos en cuenta que precisamente ese discurso electrónico viene a ser nuestro medio de deliberación de y entre democracias. “Is the ideal of a deliberative democracy coherent?”. N.2013. la deliberación presencial en foros y grupos acotados. Si recordamos el papel educativo y normativo de la vergüenza.º 48. una comunicación que ha sustituido voces y miradas por direcciones IP. la abierta a los dominios políticos o socio-institucionales generales del discurso público. Lafont (2006). sus ideas de la visibilidad presencial. desde los años 1980 y 90.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles condiciones ideales que. y la perspectiva macro de la democracia deliberativa.3989/isegoria. ¿qué podemos pensar del discurso electrónico y de la deliberación mediante interfaces de dispositivos en red. (ii) publicidad y transparencia por parte del emisor de la información pertinente. cara a cara. de modo que todos tienen el mismo derecho a hablar y a ser escuchados. así como respeto de su inteligencia y capacidad de decisión. Actualmente el interés y la investigación dentro de la primera son prometedores y van en ascenso. salvar las distancias entre la práctica de la deliberación en grupos controlables y las demandas de una sociedad democrática. 4.

. 2006. B. Benhabib. “The rhetoric of deliberation: some problems in Kantian theories of deliberative democracy”. Political Theory. Rehg. “Learning to deliberate. 2012. 1987. Una interpretación”. ISSN: 1130-2097 doi: 10. H. 32/4: 449-467. Landemore. Besson y J. Schmill. “The rhetoric revival in political theory”. S.. MA: MIT Press.com]. “Democratic deliberation within”. A. “On the philosophy/rhetoric binaries”. List. Political Theory. Political Theory. “Deliberation and democratic legitimacy”. Doxa. Essays on Aristotle’s Rhetoric. Ethics. Cambridge. and Aristotle’s passionate practical deliberation”.2013. Berkeley. Cohen. 8: 249-268. 8/1. 2011. 149-172. en S. 1996. Goodin. Abizadeh. NJ: Princeton University Press. “The discursive dilemma and public reason”.048. Journal of Public Deliberation. Aldershot. 7: 1-12 [http://services. “Rhetoric in democracy: A systemic appreciation”. C. ed. O’Neill. Bohman y W. Fredal. 1996. 2006. 67-94. Princeton. “El debate sobre Mitilene.S.bepress. 38/3: 319-339. “Why the many are smarter than the few and why it matters”.Luis Vega Reñón BIBLIOGRAFÍA Abizadeh. Democracy and difference: Contesting the boundaries of the political. Aubenque. J. Carbondale (IL): Southern Illinois University Press. 16: 362-402. 56/2: 267-297. Deliberative democracy: Essays on reason and politics. pp. Lafont. Persuasive artistry from Solon to Demosthenes. rhetoric. “The passions of the wise: Phronesis. Deliberative democracy and its discontents. eds. 34-55. 2002. 2010. Philosophy and Social Criticism. enero-junio. UK: Ashgate. P. Benhabib. Aristotle on truthfulness and public deliberation”. N. U. en J. ed. Philosophy & Public Affairs. Nieuwenburg. Rorty. Chambers.E. eds. J. Annual Review of Political Science. La prudencia en Aristóteles. 4: 203-245. Martí. Garsten.L. “Is the ideal of a deliberative democracy coherent?”.. The Review of Metaphysics. en A. 3-26. Rhetorical action in ancient Athens.08 . J. 34/4: 427-438. Brunschwig. J. 2013. S. 29/1: 81-109. 33/4: 445-472. 2000. pp. R. CA: University of California Press. 170 ISEGORÍA. 2006. 67-91. P. “Toward a deliberative model of democratic legitimacy”. 1997. pp.º 48. en S.3989/isegoria. pp. “Rhetoric and the public sphere: Has deliberative democracy abandoned mass democracy?”. 2009. 2004.E. 2002. Dryzek. “Aristotle’s rhetoric as a ‘counterpart’ to dialectic”. J. Res Publica. 1999. Barcelona: Crítica. 14: 159-180. art. A. C. 2007.

2013. 34/4: 417-438. Benhabib. 2010. o. L. C. E. I. Yack. 2006. “Communication and the other: beyond deliberative democracy”.048. “Entimemas”. Oxford/New York: Oxford University Press. Young. B.Vindicación y elogio de la retórica deliberativa: glosas de Aristóteles Sunstein. N.3989/isegoria.M. “Rhetoric and public reasoning: An Aristotelian understanding of political deliberation”. 2013..08 171 . 2004. D. Infotopia: How many minds produce knowledge. 2006.M. ISEGORÍA. ISSN: 1130-2097 doi: 10. ed. Political Theory. 27: 283-315. enero-junio. Democracy and difference. 149-172.º 48. & Schiappa. Timmerman. 120-136. Classical Greek rhetorical theory and the disciplining of discourse. en S. 1996. Cambridge. UK: Cambridge University Press Vega Reñón.c. pp. Doxa.