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ARISTOFANES Y SU TIEMPO (Borrador para un trabajo de investigación).

Luciano Sánchez del Aguila Real Escuela Superior de Arte Dramático. INTRODUCCION. En la introducción a un trabajo de investigación histórica han de clarificarse, al menos, dos ideas maestras: Por un lado, cuál es la hipótesis, la intención del autor, y, por otro, la razón por la que sospecha que las fuentes y el modelo de investigación que escoge son los más apropiados para demostrar sus intenciones. Ahora bien, a decir verdad, tanto el punto de partida teórico como el modo de explicarlo se van construyendo al mismo tiempo, aguijoneados por la curiosidad histórica y por sus relaciones mutuas. Los dos son aspectos de una misma inquietud: El pensamiento del autor, sus intuiciones y su esfuerzo por darlo a conocer, es decir, por comunicarse: Pero hemos hablado de hipótesis y no la hemos dado a conocer: Pues bien, pensamos que la sociedad contemporánea, presta a revolucionar una vez más todos sus valores espirituales y técnicos, merced a un nuevo y más incierto avance de las tecnologías, ofrece al historiador una serie de acontecimientos y multitud de problemas de difícil comprensión si no se adquiere antes una visión clara de las líneas maestras de la evolución histórica desde la cual interpretarlos. Así, el conocimiento de la Grecia Clásica, que para los hombes cultos del Renacimiento supuso el medio de superar el oscurantismo medieval, a nosotros nos va a ayudar a introducir un orden y una ortodoxia en la comprensión de los hechos contemporáneos. Recuperar las imágenes históricas de la Grecia Clásica, la política, los mercados, el pensamiento, sus costumbres, sus ritos..., estudiando las fuentes que nos lo han legado nos permitirá sber qué es lo que perdura actualmente, adquiriendo la categoría de perenne y qué es, por otra parte, lo que el presente ha innovado. Además, inspirados en el modo clásico de ver la vida, podremos discernir qué es, de lo nuevo, lo válido y qué es superfluo, anecdótico o peligroso. La clave para entrar en el tema y elegir una metodología para acotarlo me vino dada por una representación teatral, reciente: Presenciando La Paz, de Aristófanes, durante el verano de l.982 en el Templo de Debob de Madrid, pude ver como Trigeo, un campesino ateniense encarnado por el actor Francisco Protes, hacía continuas referencias a la vida cotidiana del s. V a.d.C. y abundaba en frases, dichos y situaciones que me transportaban, no ya a la historia clásica griega, sino a todo aquello que yo mismo había percibido como la civilización, el modo de trabajo, las ilusiones los problemas de los campesinos de todas las épocas. Al estudiar las once comedias que el tiempo nos ha legado del cómico pude confirmar la idea de que las obras de Aristófanes son una fuente directa y valiosísima para visualizar el modo de vida griego y, preferentemente, su hacer cotidiano.
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La personalidad de Aristófanes (450 - 384 a.d.C.), además, iba haciéndose día a día más sugerente: Este "buen ciudadano", orgulloso de su tierra, del pasado heroico de sus ancestros y de sus propio ingenio, cabalgó, sin conocer exilio ni reprobación aún siendo un foco importantísimo de las polémicas civiles y filosóficas, por los treinta año más difíciles de la historia de Atenas Clásica: la guerra del Peloponeso (431-404 a.d.C.), la destrucción del Imperio marítimo y la decadencia de la Democracia. Durante este periodo escribió nueve de las once comedias conservadas y, lógicamente, en ellas refleja la amargura y el sarcasmo de un ciudadano que hasta los veinte años de edad se ha educado en el ámbito del "Siglo de Pericles" y en la paz provechosa y que inicia su vida civil y madura bajo las tensiones propias de una guerra. Pero no reacciona, como se puede imaginar, "echando sapos por la boca" sino armado de la gratísima ironía y la espléndida desfachatez que le hicieron tan famoso. Esta lograda inmunidad le permitió durante su primera época, desde los 20 a los 30 años, atacar sin tregua las posturas belicistas, los sobornos políticos, el "vicio" de la Administración y a los políticos y personajes más importantes de su época. (Cleón o Sócrates). Si acaso le hacían pagar una multa pero el cómico se resarcía en su siguiente comedia... Estas primeras obras, (Los Acarnienses, Los Caballeros, Las Nubes y Las Avispas) son un reflejo directo de los temas candentes, los personajes concretos, el nivel espiritual y el funcionamiento cotidiano de la vida de Atenas en guerra. (Guerra de Arquídamo, 431-421 a.d.C.). Luego Aristófanes, que ya ha conocido sobradamente el éxito templa el ánimo e introduce en sus comedias reflexiones más profundas. (La Paz, Lisistrata y Las Aves. Partiendo ahora de situaciones supuestas, producto de su imaginación, revela los anhelos por la paz y la prosperidad que él había conocido en sus tiempos mozos. Pero esta paz era entonces idílica, el primer recuerdo, la primera nostalgia del "Siglo de Pericles" que tanto y tanto y tanto ha dado que pensar y que evocar hasta el presente. Una imagen, pues, muy reciente de lo que fue la Atenas Clásica: su riqueza, la democracia, el nivel técnico, su imperio y sus influencias y política. Con el análisis de estas obras nombradas quedaría casi completa la aportación de Aristófanes al conocimiento histórico (Atenas en paz y Atenas en guerra) si no fuera porque el cómico tenía otros temas de su predilección: Las mujeres y Eurípides. Así, cuando pasan los cuarenta su ánimo mordaz y su desparpajo lo dirige hacia temas fáciles para la burla y de seguro auditorio (Las tesmoforias, Las Ranas, La Asamblea de las mujeres). Estas obras son, sin embargo, las más perfectas en sus construcción y las que legan las mejores situaciones cómicas fruto, sin duda, del mayor conocimiento del oficio. Aquí los personajes hablan como cualquier ciudadano ateniense de la época introducido en una situación cómica: Los giros del lenguaje, las alusiones, los temas de los que hablan, son los mismos: los platos de la comida, el orinal; las noches lujuriosas o el favor de los dioses... Completan el marco de referencia y el pensamiento de Aristófanes: su visión del mundo y de la realidad.

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Se ha acusado a menudo a Aristófanes de ser un aristócrata conservador y un ciudadano privilegiado al margen de sus vecinos. Nada hay más lejos de la realidad cuando el mismo hace eco de su apodo, "el calvo" y soporta los murmullos y comidillas del Agora con entera despreocupación. El es un poeta reconocido y, frente a todos los ataques, sabe que un día, durante la celebración de las Grandes Dionisiacas, tiene un lugar de honor en el Teatro de Dionisos en la Acrópolis. Y que allí, en sus tres mil asientos de grada, le van a escuchar y divertirse los tres mil ciudadanos que viven en Atenas. La posibilidad de entrar en el ancho mundo de Aristófanes, que tantas veces han sugerido sus investigadores como fuente principalísima del conocimiento de Grecia Clásica, me resultó, entonces, no sólo interesante sin completamente factible. Y me puse manos a la obra:

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(La vida cotidiana en la Atenas Clásica) 1.- EL TEATRO EN ATENAS. Valor en su tiempo: Acontecimiento cívico. Valor como fuente histórica: El caso de Aristófanes. 2.- RIQUEZAS DE ATENAS, EL ATICA Y LA HELADE. 3.- LA CIUDADANIA ATENIENSE. Las relaciones políticas: Democracia entre ciudadanos. El Imperio. Política exterior Los metecos (extranjeros) La Esclavitud. Las relaciones familiares: El hombre y la mujer. Los hijos: La educación. Las relaciones generacionales: El viejo, el maduro y el joven. El conflicto de ideas y costumbres. 4.- EL ESPIRITU ATENIENSE. La religión: Dioses y mitos. La práctica religiosa: Ritos y misterios Vida cotidiana. La filosofía.

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5.- EL TRABAJO EN ATENAS. Los medios de trabajo: El nivel científico. El nivel técnico: Organización del trabajo Instrumentos de trabajo Los Mercados: El Agora El Pireo. El nivel económico. Alimentación y vestidos. La salud pública. 6.- EL OCIO EN ATENAS. Las Fiestas Panhelénicas: Olimpiadas. Fiestas religiosas. El teatro y los ritos populares. Los lugares de reunión públicos: El Agora. Las palestras y gimnasios. Los baños. Las escuelas. La Pnix. Los burdeles. Lugares de reunión privados: Los banquetes. Las tertulias. Juegos, conversaciones, cantos... Barcelona. Octubre de l.983

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LA DEMOCRACIA ATENIENSE.
1.-) LAS FUENTES: Introducción. Aristófanes nace, al parecer, el año 450, el mismo año que Plutarco refleja con estas palabras: "Porque siendo la materia prima piedra, bronce, marfil, oro, ébano, ciprés, trabajaban en ella y le daban forma los arquitectos, vaciadores, latoneros, canteros, tintoreros, orfebres, pulimentadores de marfil, pintores, bordadores y torneros, además, en proveer de estas cosas y portearlas entendían los comerciantes y marineros en el mar, y en tierra, los carreteros, alquiladores, arrieros, cordeleros, lineros, tejedores, constructores de caminos y mineros; y cada arte a la manera que cada general, tenía de la plebe su propia muchedumbre, viniendo a ser como el instrumento y cuerpo de su peculiar ministerio". Hacía doce años que Pericles ejercí en Atenas de Estratega Autocrator y toda la infancia y la juventud del cómico se va a desarrollar bajo el mandato de este hombre de Estado, en la "época de Pericles". Y, sin embargo, cuando comienza a presentar sus comedias a los concursos, aproximadamente 21 años, el panorama de su ciudad había cambiado substancialmente: Efectivamente en la década del 431-421 a.d.C. se inicia la desastrosa Guerra del Peloponeso, Pericles, viejo y enfermo, presencia la decadencia de su prestigio político y la democracia ateniense, aguijoneada por los hechos de la guerra y por su propia desorganización, se transforma, desde un modelo ideal y exportable, en un modo de convivencia corrupto e inestable. Aristofanes se muestra extraordinariamente crítico en las obras de esta época: Sus personajes y alusiones son reflejo directo del tiempo y de los dirigentes que le toca vivir. Y nacen de la decepción que tanto él como sus coetáneos sienten después de haberse educado en un modelo clásico de democracia y llegando a la madurez cuando éste se relaja. Y se comprende más la virulencia de sus ataques al observar que son su años jóvenes, de los 20 a los 30, los que gasta en la crítica directa, en mantener vivas las ilusiones de convivencia pacífica, a denunciar todo aquello que le resulta irregular, bochornoso o perjudicial para un pueblo tan bien educado. Es por eso que los Acarnienses (425 a.d.C.), Los Caballeros (424) y las Avispas (422) son las obras que nos informan de una manera más exhaustiva del funcionamiento de la democracia ateniense. Después, un Aristófanes más mayor, va perdiendo en virulencia y reflejo directo de la sociedad lo que gana en imaginación e ironía. Obras más evolucionabas, como La Paz (421), Las Aves (414 o Lisistrata (411), tratando los mismos temas, lo harán desde tramas más imaginativas y las respuestas del cómico a los problemas de Atenas serán más globales, más abstractos, menos comprometidos. Las primeras comedias nombradas, y Las Nubes (423 a.d.C.) que se desvía del tema político, son llamada La comedia política y son la fuente fundamental para el desarrollo de este capítulo. No obstante, y curiosamente, dos obras dedicadas al tema de la mujer (Las Tesmoforias, del 411, y La Asamblea de Mujeres, del año
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393), nos sirven para clarificar cómo era el desarrollo de las asambleas democráticas de las que, naturalmente, estaban excluidas. Para hacer este capítulo he fijado mi atención en los párrafos que hacen alusión a las instituciones y a su imbricación en la vida de los ciudadanos. Sin embargo, para entender el significado de la Democracia y sus instituciones, es preciso situarlas en su proceso histórico: Desde el nacimiento hasta el momento en que Aristófanes, dotado de una lengua vivacísima, las emplea como marco de sus personajes. a este análisis dedicaré el siguiente apartado. Por último ahondaré sobre el significado de las instituciones y sobre la realidad democrática en tiempos del cómico.

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2.-) BREVE HISTORIA DE ATENAS: El Régimen político. Y como toda historia, la historia del Atica, región donde esta asentada la ciudad de Atenas, comienza como un asentamiento rural de familias reunidas en tribus: son aqueos de tradición jónica, precisamente una de las pocas ramas de estos pueblos que no fueron asimiladas por las invasiones de los dorios (s. XLI a.d.C.). Instalados en el Atica, gozan de una relativa relación con las civilizaciones antecesoras de la propiamente griega: la egipcia y la cretense. De estos primeros tiempos se descubren restos en lo que había de ser el centro neurálgico de Atenas y sin duda de todo el mundo griego: en la Acrópolis, una colina de cima llana y protegida por abruptas laderas a pocos kms. de un mar recoleto y tranquilo, el golfo de Egina en el mar Egeo. Y en torno a la Acrópolis nació la ciudad de Atenas dominando la llanura más rica y centrada del Atica. Estos hombres se reparten la tierra para la subsistencia y están unidos fundamentalmente por los ritos religiosos (con referencia al lugar sagrado de la Acrópolis. Un basileus, el rey, dirige estos ritos religiosos y los ejércitos en caso de guerra. Pero en la paz los eupátridas, o "bien nacidos" gozan de un poder ilimitado en sus tierras. A la época de los reyes se debe, posiblemente, la unificación del Atica y sobre todo de su protectora: la diosa Atenea. Luego los eupátridas, ahondando sobre la explotación de los esclavos y la compra de tierras o usurpación a los campesinos arruinados se benefician de los progresos y del poder político. Eliminando el basileus que les precede, hacen del Consejo de Ancianos el rector de la comunidad para lo que, igualmente, absorben el que tenía la ancestral Asamblea popular. Es el régimen oligárquico. Las funciones del basileus se reparten entre los Arcontes epónimo, (Administración), polemarco (jefe del ejercito) y basileus (encargado del culto). Frente a la arbitrariedad de estos eupátridas, pequeños propietarios de tierra (sobre todo de la Diacria, al Norte del Atica) y en particular por la presión de los alfareros, comerciantes, artesanos establecidos en Atenas, a veces ricos, la aristocracia tuvo que ceder y permitir la redacción de un código por unos magistrados recién instituidos: los seis arcontes tesmotetes. El Código (624 a. d. C.) lleva el nombre de uno de ellos: Dracón. Sin embargo sólo limita el poder judicial de los eupátridas. En el terreno económico las distancias entre ricos y pobres no solo se mantienen sino que con el paso del tiempo se ensanchan y se crispan. La situación de profundo malestar con la que el Atica entra en el siglo VI a.d.C. va a ser controlada y redirigida por Solón que, aún siendo eupátrida, aboga por la liberación de las deudas de los campesinos desde el Arcontado. Su labor fundamental se centra en la elaboración del censo de los ciudadanos en función de la producción de sus propiedades y con él la regulación del ascenso a los cargos públicos: La primera clase, los Pentakosiomedimnos, tienen el monopolio del Aerópago o Consejo supremo. Ellos y la segunda clase, las Hippeis, detentan el Arcontado (poder ejecutivo) pero elegidos por todos los ciudadanos reunidos en Asamblea (La Ekklesia). La Bulé o Consejo de ancianos, de 400 miembros, lo ocupan las dos primeras clases ya nombradas y los zeugitas o tercera clase, y es el
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órgano deliberativo. Por último, la cuarta clase, los tetes, incluye a los campesinos pobres y a los artesanos y comerciantes que, aún siendo ricos, no poseen tierras. Con estas medidas Solón, no solo sanea la situación de los desheredados, sino que, por primera vez, establece limitaciones al poder de los ricos, controlando la proliferación de las grandes propiedades y aboliendo la esclavitud de los ciudadanos por deudas. Sin embargo, de estas medidas lo más importante viene a ser la estricta separación entre el ciudadano, sujeto de los derechos políticos, y el no ciudadano, al propiciar la integración en el Estado de todos los ciudadanos a través de la Asamblea popular, anima a los tetes a luchar sin cuartel por la ampliación de su poder. Estos se agrupan en lo que podría llamarse el embrión de un partido popular, catalizador de los descontentos y portavoz de los deseos de reforma social y política, que, llevado al poder por la tiranía de Pisístrato (560 a.d.C.) articula las medidas que desde entonces se hacen clásicas para lograr una coexistencia estable entre los atenienses: El establecimiento de colonias en el mar Egeo; la orientación de los cultivos del Atica hacia la exportación; la construcción de importantes obras públicas; la explotación de las minas de plata del Laurión (Sur del Atica) y la protección y desarrollo del artesanado y del comercio en la ciudad de Atenas y el puerto del Pireo. Con Pisistrato el Atica llega a ser en el s. VI uno de los Estados más prósperos de Grecia y como consecuencia, lo que le va a caracterizar universalmente, un centro de atracción irresistible para todos los artesanos, artistas y comerciantes que habitan en la Helade y de todos los productos de comercio que, a partir de ahora, se intercambiarán con otros a través del Pireo. La creación del régimen democrático, preparada ya por las instituciones que había fijado Solón, se da en Atenas como contraposición a la tiranía que habían ejercido Pisístrato y sus hijos. Efectivamente, cuando Clístenes derroca la tiranía, en el 510, de los últimos pasos jurídicos necesarios para instaurar la Democracia: Abole las penas solidarias familiares; crea la circunscripción territorial como base de los demos y revitaliza la Bulé haciéndola garante de la Constitución que él inaugura. Por mor de estas leyes un ateniense no se distinguirá ya por el nombre de su padre sino por el lugar donde ha nacido: cien demos reagrupados en diez tribus territoriales. De la misma manenra todos los ciudadanos serán iguales ante la ley y al mismo tiempo responderán individualmente de sus actos frente al Estado. Por otro lado reorganiza las instituciones del Estado dotando de más poder a las Asambleas elegidas en los nuevos demos: La Ekklesia, La Bulé, La Heilea y las asambleas locales de los demos. Y organiza la magistratura de los estrategas, uno por cada tribu, como jefe de los respectivos ejércitos. Estos nuevos cargos ejecutivos rendirán sus actos ante las Asambleas populares. Aquellos ciudadanos, ricos o pobres, que perjudican con sus actos al Estado podrán ser desterrados por el voto de la Asamblea. Con Clistenes el ciudadano se libera jurídicamente de la familia y se liga a los otros individuos a través de relaciones políticas, de las leyes de la ciudad. Sin embargo, no conviene confundir los términos: Estas reformas e instituciones sólo abarcan a aquellos de los habitantes del Atica que son ciudadanos, unos 30.000,
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excluyéndose por tanto a todos los extranjeros allí afincados y por supuesto a los esclavos. En total los sujetos políticos no eran más del treinta por ciento de la población. Los magistrados más antiguos, los arcontes, conservan su poder pero la presión de la Bulé consigue que estos cargos sean elegidos por sorteo. Pero lo que va a ampliar el poder de la Ekklesia, Asamblea popular del Pnix, va a ser el desarrollo de las guerras Médicas Temistocles, arconte sorteado en el 483, y ciudadano "nuevo", construyó una flota cuyos remeros y marineros pertenecían a los tetes. Estos así ganaron impo9rtancia e igualmente los estrategas encargados de manejar sus ejerci9tos y apoyados por los tetes en los debates de la Ekklesia. Los ricos costeaban, cada uno, una nave que después mandaban. (las liturgias). En la vuelta a la paz las familias aristocráticas recuperan su poder en parte porque ya no eran tan necesarios los tetes, en parte por la ayuda de la aristocrática Esparta que observa con recelo cómo el modelo democrático instalado en Atenas se extiende por las ciudades griegas de la liga de Delos, formada contra Persia. (Mileto, Samos, Mitilene, Argós, Tebas...). De tal manera que el Aerópago, colegio de los Arcontes recupera parte de su poder ayudados por la gestión en la Ekklesia de estrategas, como Cimón y Arístides, partidarios del régimen oligárquico. Esta magistratura se encumbra ya que es un cargo elegido y no sorteado y por lo tanto objetivo primordial de las familias aristocráticas. Sin embargo son elegidos anualmente y su gestión fiscalizada continuamente por las Asambleas. Y de la misma manera que hubo un desarrollo político positivo, la primera mitad del s. V a.d.C. significó para Atenas y para el Atica un periodo de crecimiento económico. Y eso tanto en el campo donde se reduce la tendencia a acaparar la tierra por los ricos y por consiguiente la estabilización de un campesinado próspero, productor de vino y aceite para el mercado y huerta propia, como en la ciudad, dónde una masa de población trabaja en talleres, o los dirige, naves mercantes, astilleros o en la construcción de edificios públicos. Prosperidad nacida de ser Atenas el centro de comercio de todo el mar Egeo favorecido esto por la alianza de las ciudades griegas en la Liga de Delos, de la que el Estado Ateniense es cabecilla. Este, por otro lado, va complicando sus estructuras y nutriéndose de nuevos cargos y funcionarios. La liga de Delos incluía a cerca de 250 ciudades griegas. Después de la victoria contra los persas los atenienses se preocuparon de reforzarla, en vez de disolverla, por las indudables ventajas económicas y políticas que de ella le resultaban. Los miembros de la liga contribuían con un foro destinado a la flota que luego quedaba en poder de Atenas pero, sobre todo, facilitando el encumbramiento económico del puerto del Pireo, mandando allí sus productos excedentes, y del Agora de Atenas, comprando en ella lo que necesitaban y no producían. La liga de Delos fue el factor más importante del florecimiento político y económico de Atenas. El golpe decisivo para afianzar la Democracia se da en el año 462 a.d.C. cuando una resolución de la Ekklesia (Asamblea popular) despojó al Aerópago de sus principales competencias. El decreto fue acompañado de una serie de demandas de
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juicios contra los miembros del Consejo aristocrático de tal manera que el prestigio de los mismos quedó definitivamente arruinado. El Aerópago, a partir de ahora, queda como una institución marginal, ocupado solamente en juzgar ciertos delitos de sangre, en supervisar ciertas normas religiosas y, en definitiva, como el cementerio dónde reposan sus glorias los viejos arcontes. Las funciones de gobierno que le son arrebatadas las ejercen, a partir de ahora las asambleas democráticas del Demos: La Ekklesia; La Bulé o Consejo de los 500 y la Heilea o Tribunal popular. La Democracia queda, así, claramente constituida. Sin embargo, hemos de ser discretos a la hora de juzgar este régimen político, y eso, por tres razones básicas: En primer lugar porque en estas instituciones sólo tienen cabida los ciudadanos atenienses, los varones, y quedan excluidos los metecos (extranjeros residentes en el Atica) y los esclavos. En segundo lugar, porque estas asambleas nacionales son utilizadas casi en exclusiva por los habitantes de la ciudad de Atenas quedando excluidos los campesinos dela región que solo asisten a las asambleas notables de su Demos. Esto explica el poder omnímodo de los jefes demócratas en la Ekklesia pues la base del poder de los oligarcas seguía estando en los campesinos. Y por último, y muy importante, porque el mantenimiento del régimen democrático es gracias al poderío que le confiere a Atenas el ser la cabeza de un imperio, la Liga marítima, del que los jefes demócratas extraen los bienes y las riquezas con que mantienen activos y prósperos a los habitantes de la ciudad. Los jefes demócratas, fundamentalmente Pericles, tienen que superar un grave problema para hacer efectiva la Democracia: Hasta que él llega al poder, los magistrados y funcionarios atenienses no cobraban por sus funciones. Esto llevaba, lógicamente, a que el ciudadano normal no pudiera ejercerlos regularmente. Los cargos, entonces, estaban en manos de las familias más poderosas. La comprensión de éste problema es lo que hace de Pericles el jefe más eficaz de los demócratas. Y, para hacer más real la participación del Demos en la vida pública, instituye el sueldo para los jurados de la Heilea y para los consejeros de La Bulé. Esto es en el año 461 a.d.C. y supone el golpe definitivo a los privilegios de los ciudadanos ricos. En el mismo sentido incluye a los zeugitas, tercera clase censal, en el sorteo para el Arcontado (año 457 a.d.C.). Los Arcontes elegidos también tendrán un sueldo para poder ejercer sus funciones libremente. Y por último, generaliza el sistema de sorteo para todos los cargos que no requieran conocimientos especiales y amplia la percepción del sueldo al resto de los funcionarios públicos: embajadores, inspectores, marineros, soldados... La conciencia de que el poder que ejerce en las asambleas se la da el pueblo que le apoya en las sesiones le lleva a preocuparse por eliminar la miseria de entre ellos : Ya hemos visto la medida de repartir salarios por las funciones públicas. Para los no agraciados por el sorteo llevará a cabo un gigantesco plan de construcciones públicas y embellecimiento de la ciudad; una febril actividad en los astilleros de Pireo y otras medidas como la asignación del Teoricon (dinero que el Estado dona a los pobres para que puedan asistir a las fiestas y representaciones teatrales y la instalación de los indigentes en las cleruquías, expediente por el cual llegó a dotar de tierras de cultivo a más de 10.000 ciudadanos atenienses. Estas formidables medidas a favor del pueblo provocaron en Atenas numerosos
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fraudes para conseguir la ciudadanía tan ventajosa. Para evitarlo, Pericles, pone en marcha un decreto limitando la misma a aquellos que nacieran de padre y madre de indudable ascendencia ateniense, (año 451 a.d.C.) Así es como los ciudadanos atenienses encuentran un guía político capaz de sacar el máximo partido a la situación social y económica del momento. Contando con las ventajas de ser la ciudad rectora de la liga militar y política, Pericles introduce una doctrina política, La Democracia, no ya como rival de las otras familias aristocráticas, sino como oposición a la doctrina política que reservaba el gobierno dela ciudad a los más favorecidos por sus ascendentes familiares. La lucha tomará, en lo sucesivo, un carácter político y los rectores de la ciudad no se enfrentarán por odios familiares más o menos encubiertos, sino por concepciones diferentes de lo que debe ser el recto gobierno de la comunidad. Por un lado, los partidarios del régimen oligárquico para los que la plenitud de los derechos civiles y la posibilidad efectiva de participar en el gobierno del Estado no eran otorgadas a todos los ciudadanos sino tan sólo a cierta parte de los mismos, destacada ya por su origen noble, ya según su censo de bienes. Y por otro el régimen democrático, que el propio Pericles define, al decir de Tucídides, como aquel que "no envidia las leyes de otras ciudades, sino que más somos ejemplo para otros que imitadores de los demás. Su nombre es democracia, por no depender el gobierno de pocos, sino de un número mayor; de acuerdo con nuestras leyes, cada cual está en situación de igualdad de derechos en las sesiones privadas, mientras que según el renombre de cada uno, a juicio de la estimación pública; y no tanto por la clase social a la que pertenece como por su mérito, ni tampoco, en caso de pobreza, si uno puede hacer cualquier beneficio a la ciudad. La exquisita minoría de ciudadanos atenienses encuentra en la Democracia el régimen ideal para desarrollar sus riquezas y sus resortes intelectuales. Y aprenden sus modos en las asambleas que desde joven acostumbran a frecuentar: primero las del demos en el que nacen, después en la nomadelfia, donde hace el servicio militar, relacionándose con sus iguales y, a partir de los 21 años, en las asambleas nacionales. Pero el gran sustento de esta democracia no era solamente la fuerte personalidad de Pericles y ni tan siquiera el poder del pueblo reunido en asambleas sino, muy por el contrario, los beneficios que Atenas extraía de sus aliados: Todos los gastos que acarreaba el mantenimiento de los ciudadanos pobres y las instituciones democráticas no nacían de los recursos naturales del Atica sino de los foros; de las tasas que el Estado cobraba por las mercancías que entraban y salían en el Pireo; por el diezmo que se apropiaba sobre el trigo que cruzaba el estrecho del Bósforo (en la actual Turquía) y, en última instancia, por el impuesto que tenían que pagar los metecos afincados en Atenas como servidumbre al Estado que favorecía sus negocios etc.., y, por supuesto, lo que sacaban a los esclavos que a estas alturas sólo contaban como fuerza de trabajo. Sin embargo, a partir del 448 a.d.C. la situación tenía que cambiar necesariamente: Este año se firma la paz definitiva con los persas en la llamada Paz de Calias. A partir de esta firma la alianza de las ciudades griegas deja de tener sentido pues esa era la razón que les había unido. Además, el abuso con que Atenas
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había manejado la alianza reforzaba la tendencia de las ciudades a emanciparse. Si se añade que Esparta apoya este movimiento liberador encontraremos que las cosas tenían que ponerse difícil para los atenienses. De ahí que la democracia de Pericles, tan libre para sus ciudadanos, tiene que endurecer su política exterior y cortar estos intentos con violencia. Esta es la paradoja que continuamente observamos en la Atenas clásica: una democracia para los privilegiados que se mantiene por la represión de los aliados y en constante pugna con las potencias enemigas que ponen los medios para que los aliados de Atenas se independicen de su tutela. Pericles soluciona estos escollos reprimiendo los movimientos de emancipación pero, sobre todo, apoyando los grupos demócratas de las ciudades aliadas. Es decir, exportando su modelo de gobierno frente al que apoya Esparta. Lo defiende igualmente ampliando la red comercial de los atenienses a costa de sus enemigos tradicionales: Corinto, Megara, Egina,... Por último, eliminando la competencia del partido oligárquico en la propia Atenas: A partir del año 443 en que Pericles consigue el exilio de su oponente, Tucidides, y la tregua de 30 años con Esparta (446 a.d. C.), puede dedicarse a la reorganización de la liga délica, a construir y embellecer la ciudad, a celebrar grandes fiestas religiosas y teatrales y, en definitiva, a desarrollar el espíritu ciudadano, la libertad de expresión y la crítica. Es la brillante "época de Pericles" movimiento en el cual, coma avanzamos al principio, se forma el joven Aristófanes. Sin embargo, ha quedado claro que este modo de vida estaba garantizado por el imperio sobre el que Atenas imponía su tutela. Las contradicciones a las que se ve sometido pronto van a acabar con la prosperidad. Así la desastrosa Guerra del Peloponeso estalla en cuanto los enemigos comerciales frenen sus avances y, unidos a Esparta, se enfrenten a Atenas, tanto abiertamente, como promoviendo guerras civiles entre los oligarcas y demócratas de las ciudades de la Liga. A partir de este momento las asambleas democráticas tienen que administrar, no las riquezas fácilmente adquiridas, sino aquellas que requieren batallas para conseguirlas y, sobre todo, aquellas que los espartanos y sus aliados no han destruido. Para los ciudadanos que discuten en las asambleas estos problemas es para los que Aristófanes escribe sus comedias.

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3.-) LAS INSTITUCIONES DEMOCRATICAS. LA BULE. Sobre el ancestral Consejo de ancianos crea Clistenes en los últimos años del s. VI el órgano al que concedía la defensa de todas las reformas que llevó a cabo: El Consejo de los 500 o Bulé. Al entrar en él, los bouletas, o miembros del Consejo, juraban el garantizar el funcionamiento normal de la Democracia: SICOFANTA ...destruye él sólo, la democracia, sin consultar ni al Consejo de Ancianos ni a la Asamblea. (1).

La Bulé es ya una institución que se constituye según pautas democráticas. Los quinientos miembros que la componen cada año son sorteados a razón de 50 por cada tribu territorial y sólo pueden ser elegidos una vez mientras no lo sea el resto de su tribu. Su órgano directivo, llamado el Pritaneo, lo ostenta una tribu cada mes y es la que da el nombre a esta parte del año. (35 ó 36 días). Y cada día, el cargo supremo del Estado, el Pritanis, se sortea entre los 50 miembros de la tribu que ocupa el Pritaneo. De esta manera se ratifica constitucionalmente el aserto democrático de que cualquier ciudadano puede ejercer cualquier función pública. Aunque, como veremos, esto no será cierto en todos los casos. Los buleutas se reúnen diariamente en el Buleuterión o sede del Consejo, en un ángulo del Agora. Si son miembros del Pritaneo se alojan en él durante el mandato. Y allí, representando al Estado, darán la bienvenida a embajadores de otros países: HERALDO: PRITANIS: HERALDO: ¿Dónde está el Consejo de Ancianos de Atenas o los prítanis? Quiero comunicar noticias. ¿Quién eres? ¿Un hombre o Conísalo? Soy un heraldo, joven, por los dioses, y he venido de Esparta para tratar de la reconciliación. (2)

... que allí quedaban alojados: HERALDO: DICEOPOLIS: Callaté. El Ojo del Rey va a ir a la invitación de las asamblea del Pritáneo. ...Esto es el Pritaneo, albergue de sujetos como éstos... (3)

También era el Pritaneo el lugar donde residían los héroes de Atenas. CORIFEO: Ya viejo, ambula sediento por los caminos...¡y sus antiguas victorias le merecían que bebiera en el Pritaneo. (4)

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o bien: ESCLAVO: Hay aquí establecida una ley sobre las artes nobles e importantes, según la cual, aquel que aventaje a sus émulos, sea alimentado en Pritaneo y tenga un trono al lado de Plutón. (5)

... y el propio hombre fuerte del momento: DEMOS: Y tú vente conmigo, vamos hacia el Pritaneo. Tu ocuparás la silla que dejó este malvado. (6)

Por lo tanto podemos decir que el Pritaneo era como la sede permanente donde residía el poder del Estado ateniense. Originalmente, garante de la Constitución de Clistenes, pronto va a ser conocido como la institución que da continuidad a la gestión pública, que articula las medidas administrativas de gobierno y lleve a cabo las cuestiones políticas aprobadas por las asambleas. Para compensar esta labor los buleutas recibirán, a partir de Pericles, cinco óbolos diarios y un dracma (seis óbolos) si pertenecen a la tribu que ocupa el Pritaneo. La primera y principal función del Pritaneo es la de convocar y dirigir la Ekklesia o Asamblea del pueblo en la Pnix. Cada mes el Pritaneo convoca una media de cuatro asambleas siendo la primera de ellas la más importante pues allí se ratifican los cargos y las medidas de gobierno que se han heredado del mandato anterior: DICEOPOLIS. Eso estoy sufriendo cuando miro que está desierta esta región del Pnix, con todo y haberse convocado la asamblea del pueblo al despuntar la aurora... Y ni siquiera los pritaneos, que rigen y dirigen la asamblea, se han presentado. (7)

En las asambleas son ellos los encargados del orden del día: BLEPIRO: CREMES: Pero, di, ¿qué asunto hubo para reunir a tal multitud a una hora tan temprana?. ¿Qué otra cosa podría ser? Que a los pritaneos se les ocurrió poner a discusión los medios de salvar la ciudad. (8)

Orden del día que previamente se ha discutido entre los buleutas en sus sesiones plenarias, después de haber oído a los mentores de las propuestas: AGORACRITO: Y cuando llegó al >Senado comenzó a vociferar con retumbantes palabras, en que iba acumulando quejas contra los caballeros. Y el Senado escuchaba con atención y estaba alelado como quién comió la hierba que aletarga. (9)

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...por lo que el orden del día de las asambleas, que era muy riguroso, beneficiaba a aquel que tuviera apoyos en el Consejo de los quinientos: DEMOSTENES. No se puede. Este maldito está en vigilancia ...perpetua... Tiene un pata en Pilos y la otra en la asamblea de los nobles... (10)

Otra función fundamental del Consejo de los quinientos era la de elegir los magistrados, ratificados luego en la Ekklesia, cosa que solía hacer entre sus propios miembros: PRITANIS: Yo voy a decir al Consejo que escoja otros embajadores de aquí (11)

sobre los que ejercía un control permanente mediante la rendición de cuentas y atendiendo a las denuncias que ejercían los ciudadanos: PAFLAGONIO. Yo te acusaré al Pritaneo como ladrón y sacrílego....(12) Al mismo tiempo eran ellos los que posibilitan la administración de la ciudad concediendo los medios necesarios para ello: A mi me dan los dioses el cargo de ir a tratar la paz....Pero, señores míos, aunque soy inmortal necesito víveres para mi viaje.... y los pritaneos no me dan nada. (13)

ANFITEO:

siendo, en definitiva, el órgano permanente de gobierno de la ciudad de Atenas. LA EKKLESIA. Es, con mucho, la institución más importante de la vida política ateniense. Teniendo en cuenta que todos los ciudadanos cabían en el área de la ciudad, nunca tuvieron que delegar sus poderes en representantes políticos sino que, muy al contrario, estaba instituida su utilización directa y soberana. Esta asamblea era convocada aproximadamente cada diez días en una colina próxima al ágora llamada la Pnix: AGORACRITO. DEMOS) DEMOS: AGORACRITO. (a ¡Sí, si, da tu fallo... pero que no sea Pnix! en la

Yo no puedo sentarme en otro sitio. Pero vamos, adelante, al Pnix todos. ¡Malhaya, infeliz de mí... Este viejo es muy sensato cuando se encuentra en su casa... pero si se sienta en esa piedra de la plaza de asambleas se queda como el que secando higos se queda con los palitos. (14).
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Aunque en ella podían participar todos los ciudadanos parece ser que algunos tenían ciertas preferencias: CORIPEO: ... ve al marido en los asientos reservados al Consejo... (15)

...mientras otros, los que tenían intenciones de hablar, ocupaban los primero asientos: MUJER 1: Toma tu asiento con premura delante del Pritaneo. (16)

La sesión la convocaban los pritaneos (ver ficha 7) y comenzaba en la aurora con una ceremonia religiosa: HERALDO: ¡Pasen adelante, pasen adelante, lleguen al lugar purificado! (17)

Allí acudían los ciudadanos atenienses, al parecer, vestidos para el momento: PRAXAGORA Por lo demás veo que han cumplido. Traen zapatos lacedemonios, traen bastones y los mantos (18)

Sobre el orden del día elaborado por los pritaneos (ficha 8) comenzaba la sesión con estas palabras del Heraldo: MUJER DIRIGENTE: El Consejo de mujeres, con Timoclea de presidente, Lisila de secretaria y Sostrata como oradora, decreta: Mañana... ¿quiere alguien tomar la palabra? (19) Entonces, por orden de edad, salía el primer orador que: PISTETERO Tengo preparada lamasa de mi discurso; voy a sobarla. Trae, mozo, una corona; que uno traiga enseguida agua para las manos. (20)

... hablando durante un tiempo que regulaba el reloj de agua o clepsidra: CORO: Hay junto a la clepsidra de Fanas gentes bajas que viven de sus lenguas... (21)

aunque, si el debate era acalorado, era fácil que fuera interrumpido en su disertación por alguien: DICEOPOLIS: Yo me opongo a que siga la sesión para tratar la paga de los tracios... (22)

... o por los murmullos de la masa: CREMES: ...pero los campesinos comenzaron a rezongar... (23)

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En todo caso, todos los asistentes tenían el derecho establecido a hablar durante la asamblea: DICEOPOLIS: Yo diré lo que me parezca... Y ¿si verdad?. Y ¿si el pueblo me la aprueba? (24) digo la

pudiendo hacer sus propuestas y someterlas a votación: CORO: Este hombre vence con sus palabras y hace cambiar al pueblo de parecer. (25)

en nombre de la libertad de expresión: MNESILOCO ..¿No hay libertad de expresión en esta asamblea?(26)

Aunque no era fácil ejercer la oposición: DICEOPOLIS: Y, ¿no sabes, alma mía, la lucha tan tremenda que vas a tener que afrontar, ahora que intentes hablaren favor de los lacedemonios? (27)

En las sesiones así desarrolladas se votaban las determinaciones que pasaban a ser las leyes de la ciudad. En la mayoría de los casos el voto era a mano alzada pero en los asuntos muy importantes la votación era secreto: Se introducía una piedra o una concha en unas vasijas o urnas colocadas al efecto: AGORACRITO: ..., o te lanzan al concha. (28) destierro con el voto de la

Las leyes y decretos de la Ekklesia se escribían sobre un pilar triangular y giratorio a la vista de todos: DICEOPOLIS: Vamos a buscar la estela en que está grabado este decreto. La voy a poner aquí a la vista de todos en el mercado. (29)

Y, por fin, terminaban las sesiones declarándolo solemnemente el heraldo: HERALDO: Los señores pritaneos declaran que se levanta la sesión. (30)

y cerrándose el acta de la misma: ORADORA 1: Y esto que digo en voz alta lo redactaré junto a la secretaria. (31)

Estas asambleas reunía habitualmente a sólo dos o tres mil de los ciudadanos ateniense, fundamentalmente a aquellos que vivían en la ciudad o bien los que, siendo ricos, no tenían el problema del trabajo, o bien los que, pagados por el Estado, ejercían cargos públicos. Si tenemos en cuenta que en el Atica había aproximadamente 35.000 ciudadanos vemos que sólo asistían con regularidad el
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10% de los que podían hacerlo. sin embargo, al no existir el concepto de "quórum" las leyes que entre ellos redactaban se aplicaban no sólo al resto de los ciudadanos, sino también al resto de los que habitaban en el Atica y, lo que es más, a los habitantes de las ciudades. Pero, ¿cuáles eran los temas que se trataban en la Ekklesia? Cualquier propuesta sobre cualquier tema era, en principio, aceptada en el orden del día. El único límite se lo imponía el propio orador pues era responsable de sus propuestas y podía ser juzgado si las resoluciones que, por él, eran tomadas resultaban al cabo del tiempo perjudiciales para la ciudad. En la siguiente selección de textos vamos a catalogar los temas que con mayor frecuencia se discutían en las asambleas: Para la gestión del Estado ateniense era vital, como hemos visto, el cobro del foro y de los impuestos sobre la producción y las transacciones comerciales. La determinación de la cantidad y del modo de recibirla era una de las más importantes funciones de la Ekklesia. En cuanto a la cantidad que se extraía de las ciudades aliadas dice Aristófanes: BDELICLEON: Haz un cálculo sencillo del tributo que en total nos llega de las ciudades; y además de esto de las tasas y los muchos unos por ciento por costas, por las minas, mercados, puertos, arrendamientos, subastas públicas; de ahí nos salen en total casi dos mil talentos. (al año) (32)

Tributos que, o bien, se recaudan con las naves: AGORACRITO: Dice que las naves rápidas que éste está pidiendo para ir a sacar tributo... (33)

o bien, se reciben de las manos de los embajadores desplazados al efecto en la época de Las Grandes Dionisiacas (marzo-abril): AGORACRITO: ¡Ah, pero mira ese grupo... vienen a buscarme a son embajadores con bolsas llenas de plata! (34) mil, y

Por otro lado, la Ekklesia tenía otros medios de recaudar dinero para la gestión pública: Los impuestos extraordinarios: CORO MUJERES:. y las liturgias: DICEOPOLIS Hubieran Vds. equipado para travesía por los mares unas trescientas naves y toda la ciudad se hubiera llenado de gritos de soldados en tumulto, de electores de los trierarcas, de los que pagan los impuestos... (36) DE ..y no pagáis a cambio las derramas...(35)

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Con el dinero así recaudado, la Ekklesia administraba el Estado. En primer lugar, la honra debida a los héroes: PISTETERO ...Pues para ser enterrados a expensas del Estado diremos a los generales que hemos muerto en Orneas, luchando con el enemigo. (37)

Para equipar las naves de la flota: AGORACRITO: ...si venían dos oradores y uno proponía equipar mejor las naves...(38) ver también (36)

Para alimentar al pueblo indigente: BLEPIRO: Y no te das cuenta de que perdiste un sextario de trigo que me hubieran dado en la asamblea... (39)

Y para pagar los sueldos a magistrados y funcionarios. Es decir a los remeros: DEMOS: ...a los que reman en las largas barcas les pagaré su salario completo, tan pronto como lleguen a puerto. (40)

a los soldados mercenarios: DICEOPOLIS: a los jueces: AGORACRITO: embajadores: ANFITEO: A mi me dan los dioses el cargo de ir a tratar la paz... necesito víveres para mi viaje... y los pritaneos no me dan nada. (43) ... y el otro (orador proponía) aumentar los sueldos de los que sirven en el tribunal. (42) Yo me opongo a que siga la sesión para tratar la paga de los tracios. (41)

y estrategas (o generales): CORO: Nunca hubo un general que pidiera un subsidio por cuenta de la ciudad, exigiéndolo como si fuera su derecho. Y ahora si no les dan su paga y su subsidio, no van a la lucha. (44)

Y, sin embargo, parece ser que la principal función de la Ekklesia era la de detentar la Soberanía; la de ser el último y más importante de los poderes constituidos:

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PROMETEO:

...Una bella joven (Soberanía) que administra el rayo de Zeus y todo lo demás, la prudencia, las buenas leyes, la moderación, los astilleros, los insultos, el habilitado del juzgado, los tres óbolos del jurado. (45)

cuyo dictamen se impone sobre todas las instancias: PAFLAGONIO: No, amiguito, no te jactes de haberme vencido en el Senado (Consejo de los 500), usando tus dicterios. Vamos al pueblo reunido. (46)

siendo por lo tanto el último garante del sistema democrático: SICOFANTA ...destruye, él solo, la democracia, sin consultar de antemano ni al Consejo de ancianos ni a la asamblea. (47)

y la institución capacitada para reformar las leyes: LISISTRATA: ¿Qué habéis decidido añadir a la estela sobre la paz en la asamblea, hoy? (48)

En lo fundamental era la asamblea que legislaba y decretaba sobre los aspectos principales de la ciudad, empezando por el asunto capital de definir quién ostenta la ciudadanía otorgándola: TEORO: negándola: PAFLAGONIO: ...reprimiendo al señor Uñas-Negras de la lista de los ciudadanos. (50) y borrándolo ...Y a su hijo, al cual dimos ciudadanía en Atenas. (49)

y estableciendo el censo según las riquezas de cada uno: PAFLAGONIO: ...Te pongo en el censo de los ricos. (51)

Por otro lado, la Ekklesia también goza del último poder en lo que se refiere a la política exterior de la ciudad de Atenas: COMISARIO Estaba proponiendo el maldito de Demóstrato que fuéramos con loa flota contra Sicilia... proponía que reclutáramos hoplitas...(52)

como se ve, para hacer la guerra, pero también para aceptar la paz: HERMES: Dice que está airada (la diosa Paz), porque, tras aquello de Pilos, vino a Vds. trayendo toda una cesta llena de tratados, y tres veces allí la repulsaron, por los votos que hubo en la Asamblea del pueblo. (53)
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y para establecer los tratados de comercio con los vecinos: CORIFEO: ...una niña buena y amable de Beocia... una anguila, ¡y ellos no quisieron dejarla venir por causa de tus decretos! (54)

En última instancia, era la Ekklesia quien elegía y dotaba de poder constitucional a los magistrados y funcionarios atenienses: DEMOS: Toma... tú serás mi ecónomo. (55)

y también quién les hacía dimitir: DEMOS: Y ahora pues, Paflagonio, ya le colmasteis el plato; echa para acá mi anillo: ya no serás mi tesorero. (56)

o impedía el ascenso de algunos en los cargos públicos: DEMOS: Luego, ningún conscripto al alma podrá subir de grado, sino que en el que comenzó, allí que siga (57)

Y cerrando esta parte dedicada al estudio de la Ekklesia damos paso al de los magistrados y funcionarios. Se debe comprender que esta división es arbitraria pues el carácter anual de los cargos hace que sean las asambleas el espacio natural dónde exponen sus propuestas y las defienden.

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LOS MAGISTRADOS Y FUNCIONARIOS. Los magistrados mayores: Los dos cargos más importantes de la vida política en Atenas están encuadrados en dos instituciones colegiadas: Los Arcontes y los Estrategas. Los Arcontes eran elegidos anualmente por el sistema de sorteo incluyendo a las tres primeras clases censales desde los tiempos de Pericles, sin importar, en la práctica, esta adscripción, por lo que podía ejercerla teóricamente cualquiera de los ciudadanos. En la práctica, estos altos magistrados tenían que pasar una serie de pruebas por parte de la Bulé y someterse a la confianza de la Ekklesia. También tenían que estar al tanto en sus pagos al Estado y otras condiciones con lo cual lo que en principio era un sorteo abierto en realidad siempre recaía en una minoría de personas, aunque no especialmente las aristocráticas. Este es el caso de Cleón, que, siendo de una familia de curtidores, llegó a ser el máximo dirigente del Estado ateniense tras la muerte de Pericles. Estos son los detentores teóricos, según la constitución de Solón, del poder ejecutivo. En número de nueve, subsisten en la democracia de Pericles y Cleón: El arconte Basileus, el Epónimo, el Polemarco y los seis temostetes están presentes en la vida pública pero su poder real ha sido reducido a un carácter casi simbólico, representando al Estado en los actos religiosos o dando sus juicios previos en los contenciosos y en los pleitos de los ciudadanos dando con su presencia forma oficial a los actos cívicos. Sólo aquel que heredó las competencias militares del Arcontado y manda sobre los estrategas y sobre las asambleas que deben votar la guerra, la construcción de la flota y la política exterior llega a ser la magistratura más importante: El estratega autokrator o director de los votos mayoritarios de las asambleas. Así en la Democracia ateniense el poder ejecutivo real lo tenía este magistrado ejerciendo su cargo en la tribuna de oradores de la Pnix y poniendo constantemente sus medidas de gobierno y sus proyectos a la crítica de los descontentos de la Ekklesia. Desde Temistocles (483 a.C.) estos magistrados habían asumido la política exterior y las finanzas para poder hacer la guerra y luego para mantener el imperio. Desde Pericles este arconte, además, había abandonado sus apoyos tradicionales (las familias aristocráticas, y ahora lo hacían sobre los ciudadanos, fundamentalmente en los que vivían en la ciudad y participaban diariamente en la vida pública: propietarios de esclavos en el campo y los talleres, funcionarios del Estado, artesanos especializados, intelectuales, familias importantes y otros pobladores urbanos. Entre ellos se formaba el "partido mayoritario" que apoya al hombre en el poder. Así aunque este como todos los cargos, se elige anualmente (con rendición de cuentas al final del mandato) no es sorteado sino votado en la Ekklesia por lo que cabe la posibilidad de ser elegido varios mandatos.

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El poder de este magistrado queda así en el recuerdo de Aristófanes: HERMES: TRIGEO: Oye lo que ahora dice: ¿Quién manda en la tribuna del Pnix? ¿Hipérbolo, es quién la rige ahora...! (58)

Estos hombres tenían que ejercer una oratoria convincente para convencer al pueblo reunido y birlar los ataques de sus adversarios: CORO: En tu oratoria de basas para explotar extranjeros. Claro está arriba ahora, al frente de la ciudad. (59)

Su poder está tan identificado que a él se le atribuye el que la ciudad marche por el buen o por el mal camino: TUMULTO: ...era el curtidor aquel (Cleón) que traía a toda la Hélade de arriba a abajo (60)

Para conseguir los votos necesarios tenía que mimar a los miembros de la Ekklesia que apoyaban su gestión: PAFLAGONIO: DEMOS) (a ¿Crees tú que podrás hallar amigo mejor que yo?. Yo sólo he sofocado todas las conspiraciones y estoy con la oreja atenta a cuanto pasa en la ciudad y si veo conatos de rebelión, (de las ciudades aliadas) al momento las sofoco, aunque sea a puros gritos. (61)

Y estos, efectivamente, le apoyan: AGORACRITO: Basta con que uno de un grito de rebeldía y todos lo secundan, de modo que tú te pones a gruñir o te lanzan al destierro con el voto de la concha. (62)

Los votos mayoritarios y seguros le permiten al regente una política personalista: DEMOSTENES: Y si lo ve bien debido (al DEMOS), al estilo de Maco, es cuando hace sus alardes de poder y fuerza. (63)

También es el director del fisco: AGORACRITO: Busca a los que pagan los impuestos y los traga como se traga el tronco de una col. (64)

Sin embargo, la Ekklesia podía arrebatarle el cargo en cualquier momento: DEMOS: Echa para acá mi anillo: ya no serás mi tesorero. (65)

y sustituido por otro ciudadano: DEMOS:
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Quítate la corona, y luego, se la pondré yo a éste.(66)
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Así el más alto magistrado de la ciudad estaba siempre mediatizado por la asamblea popular como corresponde al modelo clásico de Democracia, inventado por una reducida pero privilegiada población de Atenas. El cargo de estratega también responde al modelo democrático tan arraigado en el modo de vida ateniense. Los diez miembros que forman anualmente el colegio de los estrategas dirigen las expediciones militares bajo el mando supremo del estratega autokrator del que hemos estado hablando. Sin embargo, su poder en los ejércitos puede ser cuestionado por los mismos soldados, que son ciudadanos, en asambleas incluso en medio de una campaña. Nombrados profusamente por Aristófanes, daremos cuenta de ellos en otros capítulos. Damos paso ahora al estudio de otros cargos: Los Magistrados menores: Los Embajadores eran los delegados de la ciudad para tratar con los Estados vecinos: ANFITEO: EMBAJADOR A mi me dan los dioses el encargo de ir a tratar la paz con los lacedemonios...(67) ó Nos habéis enviado ante el gran Rey (persa). (68)

o bien formando parte de las embajadas sagradas que acudían a las fiestas religiosas y deportivas comunes a todos los griegos: BDELICLEON: Relatos soberbios, cómo fuisteis en una embajada sagrada (theoría) junto con Androcles y Clistenes. (69)

o bien para fiscalizar a las ciudades aliadas: INSPECTOR: Vengo como inspector, elegido en Atenas por sorteo, para Cucópolis de las Nubes. (70)

Otros funcionarios: Los Comisarios: Eran magistrados nombrados para llevar a cabo las medidas que se votaban en la Ekklesia: COMISARIO Ahora yo, un comisario, después de que me las he arreglado para que tengamos remeros, cuando ahora tengo necesidad de dinero, por causa de las mujeres, me encuentro con las puertas cerradas. (71)

Los inspectores eran los funcionarios instalados en los mercados encargados de controlar la veracidad de los pesos y medidas, de las partidas de trigo, de los tratos comerciales...:
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DICEOPOLIS:

...Y pongo mis inspectores de mercado: estos tres talabarteros de la región de desuellapueblos. (72)

El Demarco que era el primer magistrado de cada Demos y a él correspondía vigilar el pago de las deudas y otros asuntos de índole local: ESTREPSIADES: La mordedura de cierto demarco me echa de las colchas. (73)

El Taxiarca era el jefe militar de un grupo pequeño de hoplitas. Aristófanes nos sitúa al mando de los que vigilaban las murallas de Atenas: CORO: ...¡Si hay algún taxiarca, o defensor de muralla, venga a ayudar sin tardanza! (74)

Los Heraldos, normalmente esclavos propiedad del Estado, cumplían las más variadas funciones, desde comunicar noticias: HERALDO: ¿Dónde está el Consejo de Ancianos de Atenas o los Prítanis? Quiero comunicar noticias. (75)

vocear las ordenes de la Ekklesia: HERALDO: Los señores pritaneos declaran que se levanta la sesión. (76)

o la tradicional, desde entonces, función del pregonero: HERALDO: ¡Pueblo, oye... de acuerdo con la tradición de nuestros padres, celebren la fiesta de las copas! (77)

Los Escitas, esclavos públicos, que cumplían con las tradicionales funciones de la policía interior. Su arma fundamental era el arco. su labor queda patente en estos textos: COMISARIO: LISISTRATA: ¿Dónde está el arquero? Cógelá y átale por detrás las dos menos. Con que me toque con la punta del dedo, por Artemis que por muy esclavo público que sea, va a llorar. (78)

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EL FUNCIONAMIENTO COMBINADO DEL LEGISLATIVO Y EL EJECUTIVO. La realidad de las relaciones entre los poderes en Atenas distaba de ser siempre perfecta. Entre las instituciones las cosas no funcionaban normalmente como el modelo exigía. Y, sobre todo en la época del la guerra de Arquídamo (431-421 a.d.C.), la situación que ésta provocó dio al traste con muchos ideales del modelo de gobierno. Así, para Aristófanes, la Ekklesia no era el lugar dónde se reunía el pueblo soberano, sino especialmente: SOSIAS: Me pareció en el primer sueño que en la Pnix celebraban asamblea unas ovejas que llevaban bastones y capas cortas; y luego me parecía que a las ovejas esas les echaba un discurso una ballena tragalotodo, con una voz de cerdo chamuscado. (79)

o bien: DEMOSTONES: Es Demos, el del Pnix. Un vejarruco muy tardío y sordo. (80)

Esto permitía que la Ekklesia fuera el lugar ideal para el desarrollo de la oratoria demagógica y falta de dignidad, de una democracia dominada por la venalidad de los oradores: LA POBREZA: Considera, pues, la conducta de los oradores en las ciudades: mientras son pobres son justos con el pueblo y con el Estado; pero en cuanto se enriquecen a costa de la comunidad, al punto devienen injustos, conspiran contra la multitud y hacen la guerra al pueblo. (81)

Especie política ésta de los oradores que proliferan en la época de Aristófanes en busca del voto: CORO: Ya se ve, hay que tener en cuenta lo que dice el proverbio: Rebusca entre las piedras, no sea que te pique.. un orador. (82)

que no dudan en comprar al pueblo: PAFLAGONIO: Demos) (a Gusta mejor el halcón que te trajo bien cebados peces de Lacedemonia. (83)

en dejarse comprar: BLEPSIDEMO: ¡Oh, querido, yo quiero solucionártelo con muy poco dinero, antes de que la ciudad lo sepa, tapando la boca a los oradores con monedillas.
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en ofrecer más que el contrincante: PAFLAGONIO: AGORACRITO: Yo te daré tu cebada y tu sustento cada día... te daré harina toda preparada. Y yo te daré galletas bien hechas, ya cocidas, y tus manjares dispuestos. Nada más habrá que comerlos. (85)

o en atacarle indisponiéndole con el pueblo: AGORACRITO: PAFLAGONIO) (a ¿Cómo es que lo amas, cuando lo has visto que habitaba en míseros tugurios, o en casas derruidas por espacio de siete años y nunca le tuviste lástima? Lo metiste allí y luego le abandonaste. Y cuando vino Arqueotolemo a proponer la paz, le echaste por la ventana y a los embajadores los echasteis fuera a puntapiés en el trasero, a las hora en que venían a pactarla. (86)

El pueblo, la asamblea reunida, tiene que asentir con tales prácticas aguijoneado por la necesidad: ACOGRACRITO: Y que Demos, con la guerra encima, se verá obligado a consecuentar por la necesidad de su salario y a estar contigo en todo. (87)

o bien: HERMES: Y vinieron luego a tropel los campesinos a refugiarse en la ciudad... y se dejaron comprar por los otros. Eso sí, muy atentos oían a los oradores. Y éstos, que bien estaban al tanto de la miseria de los trabajadores, con gritos destemplados echaron fuera la paz... Y entre los aliados, a los más ricos, a los más poderosos, los hostilizaban por pensar que eran partidarios de Brasidas (general espartano). Y Vds. (el Demos) como furiosos perros se lanzaban sobre el calumniado y lo hacían mil pedazos. (88)

Y, así, el pueblo es manipulado: CORO: ¡Demos, tu poder es bueno: todo el mundo te venera como si fueras un rey! Pero es fácil manejarte, llevándote como a un niño. ¡Te gusta que te adulen y que te hagan el tonto! Cada orador con su boca suelta te embauca. (89)

dando su apoyo al orador de turno:

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DICEOPOLIS:

Es que conozco a los campesinos. Basta que venga alguno y eche alabanzas a su ciudad y a ellos mismos, aunque sea un farsante adulador que diga tontería y media, y ya los campesinos quedan embobados, sin darse cuenta de que éste les está haciendo mil chapucerías... También conozco el modo de los viejos. No tienen más mira que dar fallos de condenación contra quién sea. (90)

Por estas razones la democracia funcionaba mal: AGORACRITO: Si venían dos oradores y uno proponía equipar mejor las naves y el otro aumentar los sueldos de los que sirven en el tribunal, luego triunfaba éste y el otro se iba con la cola entre las piernas. (91)

y sus decretos resultaban de dudosa eficacia: MUJER II: Por eso sus decretos y resoluciones le parecen a las personas reflexivas obra de borrachos, de gente que raya en la locura. (92)

Todos estos factores dan al traste con la idea de una convivencia ideal dirigida por el mismo pueblo que la disfruta. Y la realidad de la democracia griega es muy otra de la que Aristófanes aprendió en su juventud. Así: PRAXAGORA: Vosotros sois, oh, pueblo, causa de todo esto. Porque al recibir en forma de salario el dinero del pueblo, cada uno solo ve el provecho que saca. Y la comunidad, igual que Esimo, camina dando traspiés.(93)

una Democracia llena de denuncias y sospechas: PAFLAGONIO: DEMOSTENES: AGORACRITO: PAFLAGONIO: vicios: AGORACRITO: Pero tú (Paflagonio) veinte (procesos) por no dar servicio militar y por ladrón más de mil. (ver 94) el Yo te juro por Demeter... no habrás de quedar impune después de haber robado a los atenienses tantos talentos. Listo... ya sopla el viento de la delación y la calumnia. Y tú solo de Potides te sacaste diez talentos. Yo lo tengo bien sabido. Y eso ¿qué?. ¿Quieres uno y te me callas? (94)

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trampas legales: EVELPIDES: ...este, no siendo ciudadano, trata de meterse en las listas a la fuerza... mientras que nosotros hemos salido de Atenas por los pies, y no por odio, porque no fuera naturalmente rica y grande y libre para todo el mundo para pagar impuestos. (95)

malversadores del fisco: FILOCLEON: Compadéceme, oh padre, te lo pido, si alguna vez robaste también tú teniendo un cargo público o, en campaña, comprando para tus camaradas. (96)

sobornos: EVELPIDES: ...resulta que estaba allí mirando los sobornos que recibía Lisícrates (un estratega). (97)

desplante de magistrados: CORO: Nunca hubo un general que pidiera a Cleneto un subsidio por cuenta de la ciudad. Y ahora si no les dan su paga y su subsidio, no van a la lucha. (98)

Y, en definitiva, lo que es gravísimo para la democracia, un sistema electoral manipulado: LAMACO: DICEOPOLIS: o dirigido: AGORACRITO: DEMOS) (a y tú pareces un joto a quién buscan sus amantes: desdeña al que vale algo y tiene alta posición y se va con el que tiene linternas, o zapatos, o correas, con un simple curtidor. (100) Es que fui elegido... Por tres hombres de paja. Eso es lo que me revienta. (99)

De esta democracia decía Aristófanes: ESQUILO: DIONISIOS: o bien: EURIPIDES:
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Dime, ante todo, ¿la ciudad, de quiénes se sirve ahora? ¿Acaso de hombres honrados? ¿Cómo? Ella los odia de mala manera, y se complace con los malvados. (101)

Odio a un ciudadano que se muestra lento en ayudar a la patria, pero pronto en causarle grandes deaños; ingenioso
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para sí, pero torpe para la ciudad. (102) Es decir, una democracia que permitía regentes de la Ekklesia interesados: DEMOSTENES: Demos, patroncito, vete al baño. Una sola cosa sentencia, échate tu bocadito. Llénate bien la pancita, atrácate bien y vete a que te paguen los tres óbolos. ¿Te sirvo tu comidita?. (103)

desconfiados: DEMOSTENES: ... Y nos hace estar a distancia del viejo demos. No deja por nada que ninguno de nosotros de atenciones al amo. (ver 103)

dictadores: AGORACRITO: demagogos: PAFLAGONIO: ¿Hay un ciudadano así? Cuando fui a tu Senado te produje grandes sumas, atormentando a éstos y ahorcando a los otros. Era una obsesión la mía y no miraba personas, con tal de darte a tí gusto... Es porque (Demos) debe mandar en todos los griegos. Está en los cráculos que un día ha de llegar a ser heliasta (juez) en Arcadia (Peloponeso) con sus cinco óbolos en mano, si permanece en el puesto. De todos modos, yo lo alimentaré y tendré cuidado de él y procuraré, por las buenas o por las malas, que tenga sus tres óbolos (105) ... yo te prometo, oh demos, que te daré tu sustento, sin que tengas que ganarlo (106) Y ¿quién luchará contra él? Los ricos le tienen ante él tiemblan los pobres. (104) miedo y

ladrones: AGORACRITO: o FILOCLEON: BDELICLEON: traidores: HERMES: Pero los extranjeros, al ver en que forma se les daban golpes a los oradores, prefirieron taparles la boca con dineros. (109)
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Y mete sus manos a puño abierto en las cajas mismas del Tesoro público. (107)

¿y dónde va a parar, entonces, el resto del dinero? A los "nunca traicionaré al populacho ateniense" (108)

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o BDELICLEON: Mientras que a ellos les regalan (los aliados) salazón, vino, alfombras, queso, miel, sésamo, almohadas, copas, mantos de lana, coronas, collares, vasos para beber, riqueza y salud... Y de ésos sobre los que reinas (el Demos) después de que tanto remaste en tierra y en los mares, ni uno sólo te da ni una cabeza de ajo para el pescado (...) Y luego se dejan corromper por cincuenta talento por las ciudades, con amenazas y gritos como éstos: pagazme el tributo o lanzando un trueno daré en tierra con vuestra ciudad. (110)

manipuladores de las leyes: PAFLAGONIO: Yo haré que te designen trierarca. Tendrás que ir con tu nave, a cuenta de tu bolsillo, y harás gastos abundantes(...) ¡Tú me las pagarás juntas y muy rendida la cuenta! Te pongo en el censo de los ricos y no tendrás para pagar los impuestos. (111)

y, en definitiva, debido a la degeneración del sistema democrático, incultos: AGORACRITO: DEMOSTENES: o CORO: Yo de otra cosa me admiro. Tuvo educación de puerco (Cleón). Me cuentan sus compañeros de escuela que nunca supo templar la lira, si no era al modo dórico, y por nada del mundo quiso aprender de otro modo. (113) ¡Soy de los de muy abajo! ¡Hombre feliz, qué suerte tienes... qué grandes dotes has alcanzado para este cargo. (112)

indignos: DEMOSTENES; Y tiene todas las dotes que se requieren para ser un guía del pueblo. Una voz estridente y retumbante, un nacimiento bajo y modales de callejero; tienes todo lo que se necesita para ser un regente de la ciudad. (114)

y tramposos: PAFLAGONIO: Y voy al momento a denunciaros a todos como conspiradores y esas juntitas nocturnas en la ciudad y la inteligencia que tienen con los medas y el gran rey (persa) y las intriguillas con los de Beocia. (115)

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De tal manera ve Aristófanes desprestigiada la democracia que le ha tocado vivir que presiente la llegada de la tiranía tanto de manos del que dirige la Ekklesia: AGORACRITO: Basta con que uno de un grito de rebeldía y todos le secundan... Y ellos en una sola noche se harían dueños del almacén y se apoderarían de nuestros graneros. (116)

como por parte de grupos oligárquicos: PISTETERO Son unos pájaros que se sublevaron contra los pájaros demócratas y fueron declarados culpables. (117)

como, he aquí la razón de su presentimiento, por la no observancia de las leyes por los encargados de hacerlas cumplir; CORO: ¿No ven claro los pobres como la tiranía se ha insinuado a ocultas si tú, malvado infame... nos privas de las leyes que nos dio la ciudad, sin tener un pretexto ni razón espaciosa, tú solo jefe? (118)

Sin embargo, la Democracia se mantenía e incluso, gobernando en Atenas esta doctrina política, se dio entierro al cómico que presentía su desastre. Y eso por el profundamente arraigo poder de los ciudadanos en las asambleas, por un comportamiento ambiguo pero efectivo que también reflejó Aristófanes en sus comedias; CORO: (a DEMOS) Sabia conducta es: tú los engordas, cual si fueran víctimas y te vas para ofrendarlas en la Pnix. Y cuando ya no hayas algo que comerte, escoges la más gorda y te haces tu comida. (...) me arrojo para atraparlos a esos mismo que se creen muy listos y se jactan de hacerme tonto. No ceso de mirarlos en todo el tiempo cuando están robando. Después yo les obligo a que vomiten cuanto han allegado en mala fortuna (...) Piensan que me hago el tonto, o que no comprendo las cosas: lo que pasa es que voy a la par del que maneja y me hago el zorro para seguirlo. (119)

DEMOS:

O sea, que todavía hay esperanzas...: DIONISOS: EURIPIDES; DIONISIOS: EURIPIDES:
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... decidme vuestra opinión sobre el medio de salvar a la ciudad. (...) cuando confiemos en los que ahora desconfiamos y desconfiemos en los que ahora confiamos. ¿Cómo? No entiendo. Habla más llana y claramente. Si retiramos nuestra confianza a los ciudadanos en que h fi i ié d ll h
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ahora confiamos, y nos sirviéramos de aquellos que ahora no utilizamos, podríamos salvarnos. (120) LA HEILEA. La Heilea o tribunal popular no era la única institución ateniense para resolver los pleitos. Ciertamente, al halar del Aerópago, expusimos como había quedado reducido a un tribunal para juzgar delitos de sangre. De la misma manera otros tribunales, especializados en los conflictos con los extranjeros y con los aliados, cumplían alguna función en la democracia; pero, indudablemente, era la Heilea el principal órgano judicial de la ciudad. Este tribunal tenía como lugar de reunión un recinto del ágora de Atenas cerca, al parecer, del templete dedicado al dios Lico (Lobo): FILOCLEON: Oh Señor Lobo, héroe vecino: tú disfrutas con lo que yo, con las lágrimas de los acusados... (121) mismo

y separado del resto de los edificios por una valla: FILOCLEON: Sobre un pilar: JANTIAS: juez). (por un .. y luego se va allí y echa un sueño muy de madrugada, agarrado al pilar como una lapa (123) ¿Vas a celebrar el juicio sin la valla, que nos primera de las cosas sagradas? (122) parecía la

se anunciaban las denuncias y los procesos que estaban tramitándose: BDELICLEON: o FILOCLEON: ...tanta ansia tengo tablones...(125) de pasearme por entre los Ea, voy a traer los tablones de anuncios y las denuncias. (124)

y allí, dentro del recinto, estaban los bancos donde se sentaban los jueces: JANTIAS: Es amante de la Heilea como ninguno, y ama esto, ser juez, y gime si no se sienta en el primer banco. (126)

y dispuestas las urnas que recogían los votos, una para el condenatorio y otra para el absolutorio: FILOCLEON: BDELICLEON: ¿Es ésta la primera urna? Esta es. (127)

En un tribunal como éste fue condenado a muerte Sócrates por el voto de los
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jueces. Pero sus funciones no estaban reguladas exactamente. En realidad, la Heilea atendía alas denuncias que un ciudadano promoviera contra otro y por lo tanto sus fallos eran sobre múltiples aspectos de la vida ciudadana: Por violencia y desacato a los magistrados: VENDEDOR: PISTETERO: VENDEDOR: ..."Y si alguno expulsa a los magistrados y no los recibe conforme a la ley..." ¡Qué desdicha! ¿Todavía estabas tú ahí? Te perderé presentando contra ti una reclamación de diez mil dracmas. (128)

por disturbios, destrozos: MUJER: Este es el hombre que me arruinó ayer pegándome con la antorcha y tiró de aquí panes por valor de diez óbolos y un resto de cuatro panes. (...) ¿Y encima me insultas Te cito a juicio, te llames como te llames, ante los inspectores del mercado, por daños a la mercancía. Pongo como testigo a Querofonte que está ahí. (129)

deudas impagadas: ESTREPSIADES: "Oh, amigo, no me exijas ahora esa cantidad; dame prórroga para ésta otra, suprime aquella." Ellos dicen que así no podrán recuperar su dinero y me insultan tratándome de injusto y amenazan con procesarme. (130)

deudas con el Estado: FILOCLEON: Tampoco dio nada al Estado, a mí. (131)

estafas entre particulares: FILOCLEON: Si, me hizo una cosa fea el mamarracho de Lisístrato. Recibió anteayer un dracma conmigo y lo cambió en el mercado del pescado. Luego me dio tres escamas de mújol; yo me las tragué pues creí que cogía óbolos. Luego, asqueado del olor, las escupí y luego le llevé a juicio. (132)

prácticas de comercio prohibido: PAFLAGONIO: A ese hombre yo denuncio. Y aún afirmo que él ha

llevado a vender sus sancochos a las naves... del Peloponeso DEMOSTENES:(...) ¡Por Zeus que sí! que exportaba efectos prohibidos, como pan, pescado, carne...(133)

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así como, al parecer, todos aquellos asuntos que no podían se resueltos en los debates de las asambleas: FILOCLEON: Y luego cuando el Consejo y el pueblo no saben como dar sentencia a un asunto grande decretan que los culpables se entreguen a los jueces. (134)

o que requerían un arbitro imparcial para solucionarse: FILOCLEON: Y si al morir un padre deja una hija heredera y se la entrega a alguien le decimos al testamento que llore mucho, (...) y se la damos al que nos convenza con sus súplicas. (135)

Y, sin embargo, antes de llegar al juicio propiamente dicho los ciudadanos atenienses tenían oportunidad de reconciliarse bien pagando una compensación por el daño: BDELICLEON: ¿Por violencia? No, no le cites, por los dioses. Yo te ofrezco compensación en su nombre, la que tú fijes, y además te quedaré agradecido.(136)

o mediante las palabras: FILOCLEON: De ningún modo, unas palabras hábiles van a arreglar esto: sé muy bien que voy a hacer las paces con ella. (137)

Pero si el denunciante no se avenía a reconciliarse la vista del juicio ante la Heilea era ineludible: Así, el día convocado los arcontes temostetes, encargados a la sazón de legalizar los juicios entre los ciudadanos, daban comienzo al proceso, con una señal, y cerrando la barrera que hacia la puerta: BDELICLEON: ... y te dice que vayas pronto y a tiempo de hacer de juez: "Y aquel de vosotros que llegue después de la señal no cobrará el trióbolo". (138)

o BDELICLEON: ... y aunque te despiertes a mediodía ningún temostete te cerrará el paso con la barrera. (139)

Luego se iniciaba el juicio con una oración a los dioses que tendría trazos parecidos a: CORO: Nosotros tras las paces y preces vuestras una oración diremos, pues, nobles, tras la guerra y lucha os amigásteis. (139)
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seguidos de los juramentos que hacían los litigantes: CORO: El pueblo de los viejos no valdrá ya ni un pelo mofados en las calles nos llamarán ramíferos de juramentos cascaras (vacíos). (140)

Después hablaba ante el jurado el acusador. Había acusadores oficiales o fiscales para los casos concretos en los que algún magistrado rendía cuentas ante una denuncia o litigios del Estado. Se identifica en los textos de Aristófanes con los temostetes y, la verdad sea dicha, no parece que tuvieran buena fama: CORIFEO: Y está allí el joven acusador que ha hecho sus tretas para llegar a oficial que representa a la ciudad, nos aporrea de lo lindo y con su vana elocuencia nos acosa y nos confunde y con sus largos discursos, Luego nos lleva a la sala de fallos y nos hace tales preguntas embrolladas y falaces que al mismo Tritón lo hace trizas, lo desmenuza y pulveriza. (141)

o BDELICLEON: Pero él bien que se lleva su salario de fiscal, una dracma, aunque llegue después y compinchándose con otro de sus colegas si un acusado da algo, arreglando el asunto entre los dos lo toman con calor y luego, como dos que sierran, uno tira, otro empuja, mientras tú miras boquiabierto al pagador y se te escapa lo que pasa. (142)

Pero lo mas normal es que los acusadores fueran ciudadanos privados que denunciaban al acusado: ESTREPSIADES: Cada uno de mis acreedores, habiendo prestado juramento, y depositado la fianza, dice que va a perderme y destruirme. (143)

De la libertad que este sistema judicial proporcionaba para plantear pleitos nació el vicio que dio a Atenas el sobrenombre de ciudad de los abogados. Efectivamente, tal como muestra el testimonio de Aristófanes parece que fueron muchos los que sacaban no pocos beneficios del querellarse: ESTREPSIADES: Me dejo zurrar; luego, esperando un poco me procuro testigos; finalmente, después de otro poco, promuevo un proceso. (144)

y que incluso vivían de las indemnizaciones que devengaba. Esta categoría de ciudadanos, los delatores casi profesionales, tuvieron en Atenas el nombre de sicofantas: EL JUSTO:
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¿Tú un patriota y un hombre honrado?
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SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA: EL JUSTO: SICOFANTA:

Sí, como nadie. Entonces te voy a interrogar; respóndeme. Acerca de qué? ¿Eres labrador? ¿Por tan poco me tienes? ¿Comerciante, entonces? Sí, al menos paso por tal, cuando me conviene. ¿Qué, en fin? ¿Has aprendido algún oficio? No, por Zeus. Entonces, ¿Cómo vivías y de qué, sin hacer nada? Soy inspector de todos los asuntos de la ciudad y privados. ¿Tú? ¿Por qué? Porque quiero. Y cómo ibas a ser un hombre honrado, oh ladrón si metiéndote en lo que no te importa, te haces odioso? ¿Cómo no me va a importar el hacer bien a mi ciudad, oh buharro, en todo lo que puedo? ¿Acaso meterse en casas ajenas es hacer bien? Ayudar a las leyes establecidas y no permitir que nadie las quebrante. ¿Acaso la ciudad no tiene jueces de propósito revestidos de éste poder? ¿Y quién le acusa? El que quiere. Pues bien, ese soy yo. De tal manera que hacía mí vienen los asuntos de la ciudad. (145)

delatores que aprendieron a vivir de tan digno oficio y extender sus actividades más allá de la ciudad de Atenas, en las ciudades aliadas:

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DELATOR: PISTETERO: DELATOR: PISTETERO:(... DELATOR: PISTETERO:

No. Soy agente de justicia para las islas y delator... ¡Bonito oficio! Y picapleitos. Quiero ponerme alas y recorrer las ciudades llamando ajuicio a gentes (...) ¿Es eso lo que haces? Y dime: ¿siendo tan joven denuncias a los extranjeros? ¿Pues que va a ser de mí? Es que yo no se cavar. Pero hay otros oficios honrados de los que debían vivir un hombre a tu edad con más moralidad que cosiendo un proceso con otro. (146)

profesión, por lo que se ve, bastante lucrativa: CREMILO: Otros, en cambio, se enriquecían: sacrílegos, oradores, sicofantas (delatores), malvados. (147)

sobre todo porque los delatores elegían bien a las víctimas de sus denuncias: PISTETERO: Se ve que, como es rico, los delatores le despluman. (148)

Eso si. Como bien se lo recuerda Aristófanes, estos delatores tenían que cuidar de sus actos pues otro de su calaña podía sacar de él lo que tan indignamente ganaba: DICEOPOLIS: Ten cuidado, si no te largas, al estar denunciando a otros. Tienes cola más larga para que te la pisen. (149)

En definitiva, el perjudicado del sistema judicial ateniense es fundamentalmente el acusado: Ante la denuncia tenía que defenderse personalmente dejando su hacienda y su libertad en manos del veredicto de los jueces. Y para ganar el de inocencia tenían que esgrimir más armas que la de mantener, pura y simplemente, la verdad: FILOCLEON: Unos lloran su pobreza y añaden otros males a los que tienen hasta que, a fuerza de aburrirme, los igualan a los míos. Otros nos cuentan fábulas, otros algún chiste de Esopo; otros bromean, para que yo ría y deponga mi cólera. Y si con esto no nos convencemos, traen a rastras a sus críos, de la mano, a las hembras y a los niños; y yo escucho mientras que ellos bailan juntando las cabezas. Y al padre por ellos me suplica como a un dios que le absuelva en la rendición de cuentas. (150)

También es verdad que el acusado podía presentar testigos en su defensa pero, de la misma manera, lo hacía el acusador:

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BDELICLEON:

Este es el primer crimen que voy a presentar al de mi padre; haz tú de testigo. (151)

tribunal

y si éstos habían estado presente en el momento en el que se cometió el delito denunciado, la verdad es que el acusado tenía, como toda seguridad, una sentencia condenatoria: SOCRATES: ESTREPSIADES: De modo que podrás ser absuelto de cualquier proceso cuando quieras. ¿Incluso si había testimonio cuando tomé a préstamo? (152)

La sentencia, como todo el proceso, quedaba reflejada en el acta de la sesión: BDELICLEON: Todo lo que diga lo voy a anotar a manera de (153) acta.

y la sentencia era votada, en las urnas destinadas al efecto, por los jueces, componentes de la Heilea. Véase esta descripción burlona de los principales protagonistas del sistema judicial ateniense: JANTIAS: Voy a contar la enfermedad de nuestro amo. Es amante de la Heilea como ninguno, y ama eso, ser juez, y gime si no se sienta en el primer banco. (...) De costumbre de tener agarrada la piedra de votar, se levanta apretando los tres dedos, como el que pone incienso en el altar en los día de luna nueva. (...) El gallo, que cantaba desde el anochecer, dijo que le despertaba tarde porque estaba sobornado y había aceptado dinero de los que rendían cuentas. En cuanto acaba la cena grita: "mis sandalias" y luego se va allí y echa un sueño muy de madrugada, agarrado al pilar, como una lapa. (154)

Estos jueces, después de condenar al acusado, hacían una nueva votación para elegir la pena impuesta entre las propuestas de castigo que hacían el acusador y el acusado. Para ello utilizaban una tablilla encerrada sobre la que inscribían la pena mayor o la menor: JANTIAS: Y después de que con su mal carácter elige para todos la raya larga, vuelve a casa como una abeja o un moscardón, con las uñas llenas de cera. (155)

Los jueces eran sorteados cada año en número de 6.000 entre los ciudadanos atenienses. Se constituían luego en 10 secciones (llamadas dicasterion) a razón de 500 jueces titulares y 100 de reserva. Para un juicio ordinario sólo se convocaba una sección pero si el proceso anunciado era importante entonces se convocaban hasta tres de las secciones, 1500 jueces. Por esta función los jueces eran pagados desde la época de Pericles. Cleón, su
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sucesor, subió la cantidad de dos a los tres óbolos, el trióbolo: BDELICLEON: Lo primero haz un cálculo sencillo (...) del tributo que nos llega de las ciudades; (...) de ahí nos salen en total casi dos mil talentos. Saca de aquí la paga de los jueces, cada año unos seis mil, “nunca más "aquí se aposentaron" nos salen unos ciento cincuenta talentos (al año). (156)

El trióbolo, cantidad media para vivir un día en aquella ciudad, se convirtió en un o de los principales recursos para muchos de los ciudadanos atenienses: ESCLAVO: Padre, si hoy no convoca el tribunal el arconte, ¿de dónde compramos el almuerzo? (157)

y hasta la razón fundamental de la estabilidad de muchas familias atenienses: FILOCLEON: Cuando vuelvo a casa con mi paga y todos en cuanto llego me abrazan por los cuartos y primero mi hija me lava, me unge los pies, se acerca a mi y me besa; y mientras me dice "papá" trata de pescar el trióbolo con la lengua, y mi mujercita, mimándome, me trae un pastel de hojaldre, se sienta junto a mí y me fuerza: "come esto, traga esto". (158)

Por lo que, lógicamente, los jueces trataban de asistir al mayor número posible de sesiones. Y para esto no dudaban en inscribirse en varias de las secciones: CARION: Porque éste ha encontrado la manera de ganarse su pequeña vida. No es en vano que todos los jueces se afanan a menudo para ser inscritos en varias secciones. (159)

Por otro lado, la Heilea como máximo poder judicial de la ciudad, gozaba realmente de un poder extraordinario: FILOCLEON: ¿No tengo un gran imperio, no más pequeño que el de Zeus, si como a Zeus me trata?. Cuando metemos ruidos comentan los que pasan: "cuál suena el tribunal, oh Zeus rey". ¿Relampagueo? Chistan, se me cagan los ricos, los importantes. Tú me temes, me temes, por Deméter, más yo muera si temo. (160)

y sin censura: FILOCLEON: Además, todo esto lo hacemos sin rendir cuenta, lo que no tiene ningún cargo. (161)

lo que, como era de temer, animaba a los hombres fuertes de la ciudad a sobornarles:

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FILOCLEON:

Y nadie ha hecho aprobar nunca su propuesta en la Asamblea (Ekklesia), si no propone primero cerrar los tribunales, en cuanto vean una sola causa. El mismo Cleón es a los únicos que no nos roe alrededor, sino que nos protege llevándonos de la mano y nos espanta las moscas. (162)

o BDELICLEON: Pero cuando les entra el miendo, os entregan (clerucos en ) Eubea y se comprometen a daros a razón de cincuenta quintales, el trigo. (163)

y por supuesto, a solicitar su voto favorable cuando lo necesitan: PAFLAGONIO: ¡Oh, ancianos del tribunal heliástico, cofrades míos en el pago del trióbolo. Yo os doy el medio de vivir, por la buena o por la mala, ¡vengan ahora en mi auxilio...!! me están asediando los que conspiran!. (164)

Esta situación viciada la denuncia amargamente el cómico pues ve cómo una democracia concebida para repartir justicia entre los ciudadanos se convierte en un juego de presiones donde manda más quién mejor manipula las instituciones. Y refleja la falta de dignidad de los encargados de la justicia: BDELICLEON: Los aliados, cuando han visto que toda la otra basura mal come de la urna y no traga pero que nada, piensas que eres "el voto de Cono" mientras que a ellos (a los hombres fuertes de la ciudad) le regalan (...) y de esos sobre los que reinas después que tanto remasteis en tierra y en los mares, ni uno sólo te da ni una cabeza de ajo para el pescado. (165)

su conformismo, comprado a bajo precio: BDELICLEON:... pero jamás lo han dado hasta anteayer, cinco quintales, y eso apenas si con apuros y acusado de apropiarte de la ciudadanía lo recibiste litro a litro... de cebada. (166)

y su crueldad para con los acusados; CORIFEO: Mi opinión es, en una palabra, que de los ciudadanos el que no tenga aguijón, no se lleve el trióbolo. (167)

Jueces burócratas, acusadores interesados, magistrados fraudulentos.. ésta es la visión que Aristófanes nos lega del sistema judicial ateniense. De la sociedad que lo mantiene nos dice: HERMES: Y ahora, atenienses, les digo:(...) ¡no saben más que de juicios y procesos! (168)
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o PISTETERO: Pero la verdad es que las cigarras cantan uno o dos meses sobre las ramas, mientras que los atenienses cantan en los pleitos toda su vida. (169)

nos la muestra aborrecible, culpable de su propia decadencia: ABUBILLA: EVELPIDES: ABUBILLA: EVELPIDES: cruel: CORIFEO: Y allá va sollozando, y derramando sus lágrimas y diciendo a sus amigos: Con lo que había de comprar yo mi féretro se ha de pagar esta multa que ahora me llevo a partir. (171) ¿Sois del jurado? Al contrario, de los otros, antijuradistas. ¿Esa simiente se siembra allí? Si buscas un poco en el campo la encuentras. (170)

pero, como es fuerza que lo muestre un cómico, esperanzada; dispuesta a la renovación, con alternativas más justas: CORIFEO: Y si al fin de cuentas no queréis que queden en paz los viejos, ni los dejáis que duerman tranquilos, hágase siquiera el designio de que al viejo lo juzgue el viejo ya desdentado y al joven un jotillo bien probado y un charlatán y un hijo de Clinias. Es fuerza unir al delito, pero que sea un viejo para el viejo y un joven para otro joven. (172) LUCIANO SANCHEZ DEL AGUILA.

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