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´Los historiadores no tenemos el monopolio de recrear el pasado; las series ayudan´

23.10.2013 | 05:30 La UIMP de Valencia abre hoy con Peter Burke un seminario sobre la construcción de la Historia a través de la ficción en películas y series televisivas

PACO CERDÀ Isabel, Vikingos, Los Tudor, Los Borgia o „con una fuerte ambientación histórica„ El tiempo entre costuras, Águila Roja, Amar en tiempos revueltos o Cuéntame cómo pasó. La Historia está de moda en la televisión, por no citar el cine y los best sellers literarios. En ese contexto arranca hoy en Valencia, con la apertura del historiador de Cambridge Peter Burke, el seminario universitario Historia y cine: la construcción del pasado a través de la ficción. Organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), trece expertos del cine y de la investigación histórica reflexionarán durante tres días sobre cómo el medio audiovisual, sujeto a las reglas dramáticas y de la ficción, puede hacernos reflexionar sobre nuestra relación con el pasado. Mònica Bolufer, profesora de Historia Moderna en la Universitat de València y codirectora del congreso, revela la doble visión que tienen de este boom historicista los propios profesionales del ramo. «Hay historiadores que miran con mucha desconfianza la competencia de la ficción, tanto cinematográfica como literaria. Lo ven como un intrusismo de personas no suficientemente formadas que compiten con nosotros por la recreación del pasado. Pero otros historiadores, entre los que me cuento, aceptamos que no tenemos el monopolio de la recreación del pasado». A su juicio, de hecho, las series «ayudan» y suponen «una forma de despertar el interés por el pasado». De hecho, dice Bolufer que estos artefactos ficticios «modelan de una forma poderosa el imaginario sobre el pasado». A veces incluso con repercusiones identitarias. «Algunas de las series y películas tienen que ver con episodios muy significativos y conocidos del pasado del país. Y es muy posible que haya un intento de proyección de una nación en el pasado y una búsqueda de raíces. Pero no es el único impulso ni siquiera el más importante. Los espectadores de estas obras de ficción buscan, al mismo tiempo, dos impulsos: la sorpresa de ver que la gente del pasado era similar a nosotros en muchos aspectos y el extrañamiento de las diferencias de ideas, actitudes, comportamientos». Mònica Bolufer, que codirige el curso junto con Telesforo M. Hernández, lamenta que «la política, la diplomacia y la guerra siguen siendo los temas fundamentales de la novela histórica y de la ficción televisiva. No ha olvidado a la gente común y su vida cotidiana, pero „con honrosas excepciones„ las ha situado en un segundo plano. Eso responde a una concepción muy antigua de la Historia, que cede el protagonismo de los hechos históricos a las grandes figuras y batallas». Puesta en la piel de productora televisiva, lamenta que no se exploten más hechos históricos como la Inquisición o la conquista de América. «El cine español no ha explotado el filón del descubrimiento, la conquista y la colonización de América, que fue un acontecimiento de proyección mundial y que contiene unas historias increíbles con grandes efectos en la geopolítica mundial, la economía y la cultura europea de la época. No se le ha sacado el jugo», sostiene.