IV DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA TRANSFERIDO

II clase, verde Gloria, Credo y prefacio de la Trinidad

¡Señor, sálvanos, que perecemos!... Se levantó entonces Jesús e imperó al viento y al mar, y siguió una gran bonanza. Mientras el evangelio manifiesta la divinidad de Jesús y reclama de nuestra parte una fe cada vez mayor en su divino poder, las oraciones subrayan nuestra humana debilidad. Imploran la ayuda necesaria para continuar siendo lo que debemos ser, para sostener nuestra vida sobrenatural y purificarnos del pecado. Desde la barca de los apóstoles, Jesús, con un gesto soberano, calma las olas en-furecidas; su presencia en nuestra vida trae la calma y la seguridad. La epístola continúa exponiendo las enseñanzas de san Pablo sobre los deberes del cristiano. Con respecto al prójimo, se resumen en la caridad. Nunca amaremos verdaderamente a los demás si no observamos las disposiciones que regulan nuestras relaciones con ellos. Amar al prójimo es cumplir toda la ley. Jesús calma la tempestad... Que no tenga que reprocharnos, como a sus discípulos, el ser hombres de poca fe.

INTROITO Jer. 29, 11, 12 y 14. Salmo. 84, 2. DICIT DÓMINUS: Ego cógito cogitatiónes pacis et non afflictiónis. Invocábitis me et Ego exáudiam vos et redúcam captivitátem vestram de cunctis locis. V/. Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob. Gloria Patri. Dicit Dóminus. V/. Glória Patri. DICE EL SEÑOR: Yo tengo designios de paz sobre vosotros, y no de aflicción; me invocaréis y Yo os escucharé; os haré volver del cautiverio y os reuniré de todos los lugares adonde os había desterrado. V/.- Habéis bendecido, Señor, vuestra tierra; habéis acabado con el cautiverio de Jacob. V/. Gloria.

COLECTA DEUS, qui in tantis perículis constitútos, pro humána scis fragilitáte non posse subsístere: da nobis salútem mentis et córporis; ut ea, quæ pro peccátis nostris pátimur, te adjuvánte vincámus. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen. OH DIOS, que conocéis nuestra fragilidad y sabéis que no podemos resistir entre tantos peligros como nos cercan; concedednos la salud de alma y cuerpo, para que venzamos, con vuestra asistencia, los males que padecemos por nuestros pecados. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

EPISTOLA Rm 13, 8-10 LÉCTIO EPISTOLÆ BEÁTI PAULI APÓSTOLI AD ROMANOS Fratres: Némini quidquam debeátis, nisi ut invicem diligátis: qui enim díligit próximum, legem implévit. Nam: non adulterábis: Non occídes: Non furáberis: Non falsum testimónium dices: Non concupísces: et si quod est aliud mandátum in hoc verbo instaurátur: Díliges próximum tuum sicut teípsum. Diléctio próximum malum non operátur. Plenitúdo ergo legis est diléctio LECTURA DE LA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS Hermanos: Con nadie tengáis deudas, más que la del amor mutuo; porque el que ama al otro, ha cumplido la ley. De hecho, el "no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás" y cualquier otro mandamiento, se resumen en esta regla: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". El amor no hace el mal al prójimo. Por eso, la plenitud de la ley es el amor.

GRADUAL Sal. 43, 8-9. Sal. 129,1 LIBERÁSTI NOS, Dómine, ex affligéntibus nos: et eos qui nos odérunt confudísti. V/. In Deo laudábimur tota die et in nómine tuo confitébimur in sǽcula. Alleluia, alleluia. V/. .- De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exáudi oratiónem meam. Alleluia. NOS SALVASTE, Señor, de nuestros enemigos, humillaste a los que nos aborrecen. V/. Todos los días nos gloriamos en el Señor, siempre damos gracias a tu nombre. Aleluya. Aleluya. V/. Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz. Aleluya.

EVANGELIO Mt 8, 23-27 SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚUNDUM MATTHÆUM. In illo tempore: Ascendénte Jesu in navículam, secúti sunt eum discípuli LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO. En aquel tiempo subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.

ejus: et ecce motus magnus factus est in mari, ita ut navícula operirétur flúctibus, ipse vero dormiébat. Et accessérunt ad eum discípuli ejus, et suscitavérunt eum, dicéntes: "Dómine, salva nos, perímus!" Et dicit eis Jesus: "Quid tímidi estis, módicæ fidei?" Tunc surgens, imperávit ventis et mari, et facta est tranquíllitas magna. Porro hómines miráti sunt, dicéntes: "Qualis est hic, quia venti et mare obédiunt ei?"

De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; pero él estaba dormido. Se le acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! Él les dice: ¿Por qué sois tan cobardes, hombres de poca fe? Entonces se puso en pie, increpó a los vientos y al lago y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: ¿Quién es este hombre, que hasta los vientos y las aguas le obedecen?

OFERTORIO Sal 129, 1-2 DE PROFÚNDIS clamávi ad te, Dómine; Dómine, exáudi oratiónem meam. De profúndis clamávi ad te, Dómine. DESDE LO MÁS ÍNTIMO de mi corazón clamé a Vos, oh Señor; oíd benignamente mis oraciones, Dios mío; porque a Vos llamé desde lo más íntimo, Señor. SECRETA CONCEDE, quǽsumus, omnípotens Deus: ut hujus sacrifícii munus oblátum, fragilitátem nostram ab omni malo purget semper, et múniat. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, OS ROGAMOS, oh Dios omnipotente, nos concedáis que el don de este sacrificio que os presentamos, nos purifique siempre de toda mancha y proteja nuestra debilidad. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios.

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD VERE DIGNUM et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in REALMENTE ES justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno: Que con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque Tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la

personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:

verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad; A quien alaban los Ángeles y los Arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamare con una sola voz: Mc 11, 24

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

AMEN DICO vobis, quidquid EN VERDAD os aseguro que cuantas orántes pétitis, crédite quia cosas pidiereis en la oración, tened viva accipiétes, et fiet vobis. fe de conseguirlas y se os concederán. ORACIÓN POSTCOMUNIÓN MUNERA TUA nos, Deus, a DESPÉGUENNOS, Señor, vuestros delectatiónibus terrénis expédiant: et dones de los placeres terrenos, y cæléstibus semper instáurent alimén- refuércennos siempre con el manjar tis. Per Dóminum nostrum Iesum divino. Por Nuestro Señor JesucrisChristum, Fílium tuum, qui tecum to, tu Hijo, que contigo vive y reina vívit et regnat in unitáte Spíritus en la unidad del Espíritu Santo y es Sancti, Deus, per ómnia sæcula Dios por los siglos de los siglos. sæculórum. Amen. Amén

“El gesto solemne de calmar el mar tempestuoso es claramente un signo del señorío de Cristo sobre las potencias negativas e induce a pensar en su divinidad: "¿Quién es este —se preguntan asombrados y atemorizados los discípulos—, que hasta el viento y las aguas le obedecen?" (Mc 4, 41). Su fe aún no es firme; se está formando; es una mezcla de miedo y confianza; por el contrario, el abandono confiado de Jesús al Padre es total y puro. Por eso, por este poder del amor, puede dormir durante la tempestad, totalmente seguro en los brazos de Dios. Pero llegará el momento en el que también Jesús experimentará miedo y angustia: cuando llegue su hora, sentirá sobre sí todo el peso de los pecados de la humanidad, como una gran ola que está punto de abatirse sobre él. Esa sí que será una tempestad terrible, no cósmica, sino espiritual. Será el último asalto, el asalto extremo del mal contra el Hijo de Dios. Sin embargo, en esa hora Jesús no dudó del poder de Dios Padre y de su cercanía, aunque tuvo que experimentar plenamente la distancia que existe entre el odio y el amor, entre la mentira y la verdad, entre el pecado y la gracia. Experimentó en sí mismo de modo desgarrador este drama, especialmente en Getsemaní, antes de ser arrestado y, después, durante toda la Pasión, hasta su muerte en la cruz. En esa hora Jesús, por una parte, estaba totalmente unido al Padre, plenamente abandonado en él; y, por otra, al ser solidario con los pecadores, estaba como separado y se sintió como abandonado por él.”
BENEDICTO XVI, 21 de junio de 2009

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