EL TeMPLO DeL SaBeR

Texto y fotos Celeste Orozco
(desde Estados Unidos)

UN TOUR POR LA UNIVERSIDAD CANNÁBICA

Cuando California legalizó el cannabis con fines medicinales, surgieron los dispensarios y explotó el cultivo para abastecerlos, pero la información escaseaba. Una década después, la primera universidad especializada en marihuana ya formó a miles de profesionales, cultivadores y empresarios de la floreciente industria verde, dando inicio a un fenómeno que no tiene techo y amplía los paradigmas educativos. ¡Saquen una seda!

A

llá por el 1800, Fruitvale era popular por sus huertas de cerezas y damascos. Pero más allá de sus frutales, este año el barrio al sudeste de la ciudad de Oakland, vecina y hermana díscola de San Francisco, en el estado de California, ganó cierta fama por una película que cosecha premios. Fruitvale Station, la ópera prima de un tal Ryan Coogler, lleva el nombre de la estación del metro que conecta este distrito con la ciudad capital de la fiebre del oro, por debajo del mar, cruzando la Bahía. Coogler es un joven nacido y criado en Oakland, una ciudad que ostenta uno de los índices de delincuencia más altos de Estados Unidos y una de las comunidades donde la relación entre la policía (en su mayoría blancos) y la gente en general (en su mayoría negros y latinos) es realmente conflictiva. El film cuenta una historia que bien resume lo picante que puede ser vivir en Oakland: la de Oscar Grant, un pibe morocho asesinado por la policía por la espalda en la madrugada del Año Nuevo de 2009, en el andén del tren y a la vista de gran cantidad de pasajeros que registraron el disparo a quemarropa con sus celulares. Como muchos de los jóvenes pobres que vi-

ven en Oakland, a sus 23 años Oscar había pasado dos períodos en la cárcel, uno de ellos por tráfico de drogas y el otro por tráfico de armas. Su prontuario nada tuvo que ver con su asesinato: simplemente la policía interpretó que se quería escapar y lo mató para que se quedara quieto. El disparo no sorprendió a nadie, las noches en Fruitvale están llenas de estos ruidos: secuencias callejeras, alarmas de autos y tiros de tanto en tanto. Y siempre perros ladrando. Fruitvale es el extremo, no todos los barrios de Oakland son tan ásperos como éste. Pero la idea que tenemos del primermundismo norteamericano se cae inmediatamente apenas nos adentramos en la ciudad. Esta urbe debe su nombre a un pasado de calles repletas de robles (“oak”=roble), de los que hoy no queda casi ninguno. En cambio, está el puerto, el cuarto más importante del país, donde cruzan desde y hacia China los barcos cargueros. Si uno se para en Sausalito, justo en frente de la bahía que se cierra en torno a Oakland y San Francisco, cruzando el famoso Golden Gate, se tiene una postal de lo distintas que pueden ser las dos ciudades.

¿¿¿¿???

Del lado oeste, los edificios son altos, brillantes, pintorescos; se recortan tal cual los imanes que te venden por dos dólares en las casas de recuerdos. Pero si seguís con la mirada el otro puente, el que no es rojo ni famoso y cruza hacia Oakland, la cosa se vuelve gris, baja, difusa. Downtown Oakland, por caso, para nada lejos del puerto, nunca fue como el centro de cualquier ciudad grande. Cuentan que hace 15 años, aun estando ahí algunos edificios públicos y el distrito financiero, parecía más bien un pueblo fantasma, sobre todos en las noches. Así duró hasta que un grupo de locos, respaldados por la Proposición 215 –que desde 1996 permite en California la tenencia y el cultivo de cannabis a cualquier persona con una recomendación médica–, decidió rebautizar la zona bajo el nombre de Oaksterdam, en honor a Amsterdam, la capital mundial del porro, dándole un esperado renacer. Al mismo tiempo que San Francisco se consolidaba como la cuna de la cocina fusión, la desacreditada ciudad vecina empezó a transformarse en un oasis cannábico.

el 99 abrió el coffee shop Bulldog, el segundo dispensario de Oaksterdam, casi igualito al de Amsterdam, y para el 2003, con la Oakland Civil Liberties Alliance logró que la ciudad aprobara la Medida Z: una orden directa para la policía que indica que la tenencia, cultivo y venta de marihuana en forma privada debe ser la última prioridad de las fuerzas de seguridad. Siempre cubierta por la legislación pro medicinal, en 2007, el área de Oaksterdam, entre las calles 14th y 19th, Harrison y Telegraph, ya contaba con un segundo coffee shop bautizado Blue Sky, también con un Museo del Cáñamo, con la exposición estable de todo tipo de productos manufacturados con fibra de hemp –desde tablas de surf hasta valijas– y hasta con una tienda de souvenirs. “Era como el Lejano Oeste, ¿viste?, volar por los aires

la ciudad y plantar un Saloon”, grafica Jack, socio y colaborador de Lee desde los inicios. Mirando ese paisaje, Lee pensó que era tiempo de abrir una universidad que fuera capaz de formar con propiedad a las personas en un nuevo mundo con el cannabis como protagonista. Así fue que una mañana publicó este aviso en el East Bay Express: “La industria del cannabis está contratando. Para inscribirse, llamar a Oaskterdam University”. El aviso, acorde a la medida del sueño americano, aseguraba que una persona podría ganar entre 50 y 100 mil dólares por año, dando inicio al fin de la prohibición de la marihuana. El anuncio derivó en 200 llamados telefónicos a la universidad solo en la primera semana. Con 20 personas anotadas oficialmente, las que entraban en el aula, un sábado de noviembre se abrió la primera

cursada con varios de los grandes nombres de la industria como profesores: Chris Conrad, perito calificado en juicios por marihuana, Richard Lee en persona e, incluso, Dennis Peron, autor de la Prop-215. Los temas rondaron la política y los asuntos jurídicos, el cultivo, cómo cocinar con marihuana y la elaboración de concentrados. La noticia de que en Oakland se podían aprender estas cuestiones corrió como reguero de pólvora y al poco tiempo, la universidad explotaba, tanto que tuvieron que abrir una lista de espera y mudarse a un edificio bastante más grande sobre la Avenida Broadway, con aulas que podían albergar hasta 50 estudiantes.

CiclO de GRAdO

cuRsOs A disTANciA
La Universidad de Cannabis (UniCann) se presenta como “la escuela más grande de la educación de marihuana”. Posee más de 30 cursos diferentes, programas de posgrado, un cuerpo docente integrado por médicos, abogados, intelectuales, economistas, empresarios y cultivadores, y una capacidad para más de 3 mil estudiantes en su enorme campus de Oakland, en el estado de California. Sin embargo, lo que la diferencia del resto de las ofertas académicas es su modalidad de educación online a distancia, accesible desde cualquier parte del mundo con sólo abonar 15 dólares por curso. “Hay miles de personas con ganas de aprender sobre esta industria floreciente, pero hasta ahora la educación sobre el cannabis sólo estaba disponible en algunos Estados y muchos pacientes no pueden moverse de sus hogares", comenta Dhar Mann, fundador de la Unicann con 25 años de edad. Este año ya se anotaron para cursar tres alcaldes de Oakland. Para inscribirse hay que ingresar a unicann.com.

sAlidA lABORAl
En Oregon, a fines de 2012, el pueblo votó en contra de la legalización de la venta de cannabis. Sin embargo, 3 años antes, en la ciudad de Portland se había fundado la Universidad de Cannabis Medicinal de Oregon (OMCU), con el objetivo de formar a “los mejores cultivadores del oeste de Estados Unidos”. Las clases se centran en el cultivo exterior e interior y están dadas por especialistas en cosecha.

LA cONQuisTA del OesTe

Al comienzo estaba sólo el Oakland Cannabis Buyers Club, más conocido como OCBC (hoy llamado Patient ID Center), el primer dispensario de marihuana medicinal. El local se instaló en la zona a mediados de los 90 amparado como un “colectivo” de pacientes según la letra chica de la Prop-215, y fue el lugar que fue consolidando los vínculos entre la militancia que se había decidido a refundar Oakland, entre ellos Jeff Jones, cofundador de OCBC, y Richard Lee. Lee, originario de Houston, Texas, en silla de ruedas por una lesión espinal después de sufrir un accidente cuando trabajaba como operario de iluminación para bandas de música, ya había fundado en su ciudad el primer local de venta de productos de cáñamo y para el 97, cuando se mudó a Oakland, comenzó a cultivar para proveer de cogollos al OCBC. En
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TÍTulOs OFiciAles
Poco después de aprobarse la legalización en Colorado, abrió sus puertas la THC University. El instituto ofrece enseñanza para cultivadores y empresarios y tiene convenios con el Programa de Empresas del Cannabis. Además dicta cursos de “budtender”, que incluye métodos de extracción de hash y elaboración de aceites y comidas a base de cannabis.

En poco tiempo, la carrera de un semestre fue tomando forma y las clases pasaron de ser los fines de semana a dictarse durante la tarde-noche, todos los días. Al año, Oaksterdam ya contaba con tres escuelas satélites, una en Los Ángeles, otra en Sebastopol y otra en Ann Arbor, Michigan, estado que acababa de aprobar el uso medicinal. Para el 2010, en una tercera locación, el campus de la escuela ya se esparcía por casi 3 mil metros cuadrados, con dos auditorios, un laboratorio de cultivo y un teatro, además de las aulas. “Fue revolucionario, todo el mundo quería formar parte”, rememora Lauren Vázquez, abogada de NORML en Oakland y actual docente de Cívica: Derechos y responsabilidades legales en la Universidad de Oaksterdam. “Richard construyó una comunidad. Si por todas partes nos querían lastimar, mandarnos a la cárcel o simplemente pensaban que éramos gente mala, en Oakland pasaba todo lo contrario: éramos bienvenidos”. Ésta es parte de la historia de cómo la gris Oakland pasó de ser la más dura del condado a formar parte del top 5 de las mejores ciudades del mundo para visitar según el New York Times, el año pasado. Claro que entre los factores que tuvieron en cuenta a la hora de la selección, nadie mencionó la marihuana.

En cuanto al alumnado, se trataba de un público diverso. De 18 a ochentilargos, de todas partes del país y el mundo. Desde los que ni siquiera habían terminado la escuela hasta los que venían acumulando grados o ya se dedicaban a algún oficio. Abundan, por ejemplo, los cocineros, quienes llegan interesados en aprender a preparar comestibles cannábicos para vender a los dispensarios. “No quiero ponerme sentimental, pero nuestros estudiantes son las mejores personas que conozco”, dice Dale Sky Jones, actual rectora de Oaksterdam, y se emociona: “Las personas que entran a este mundo se dan cuenta de que no es un lugar seguro y muchas veces están dispuestos a correr riesgos por alguien a quien quieren o porque alguien a quien quisieron murió por no tener acceso a su marihuana”.

Pero no todo es amor. Las posibles salidas laborales para los graduados son muchas y diversas. Si al comienzo todos querían cultivar porro, al cabo de muy poco tiempo fue llegando gente interesada en abrir negocios vinculados al cannabis medicinal, trabajar como “budtenders” o en los laboratorios que testean la calidad de los cogollos y la cantidad de THC, CBD y CBN que tiene cada variedad, para que el paciente pueda elegir la relación que mejor resulte para su tratamiento. Según Dale el programa de la universidad busca enseñar lo que no hay que hacer para poder tener éxito en la pujante industria americana de la marihuana medicinal: “Es una responsabilidad que tomamos muy en serio, porque comparado con un negocio normal, corrés riesgos muy distintos. Además de que

te vaya mal, acá estás agregando el riesgo de la ilegalidad, el riesgo social, político. Cómo navegar esos riesgos es lo que tratamos de transmitir. Cuál es la mejor manera de defenderte llegado el caso”.

lOs BAsTONes lARGOs

La gente en Oaskterdam sabe de lo que habla cuando habla de riesgos, porque si bien el uso medicinal está permitido en todo el estado, bajo la ley y la lógica del gobierno federal la marihuana, su cultivo, compra y venta sigue siendo completamente ilegal, a pesar de los ricos aportes que reciben las arcas públicas: Richard Lee llegó a portar 600 mil dólares al año. Si la fiscal federal a cargo de investigar es la infame y temida Melinda Haag, como es en el caso del norte de California, que incluye el área de la Bahía, un lunes

a la mañana puede caer la DEA, la IRS (que controla los impuestos) y la ATF (Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos) y reventar la universidad, los dispensarios, todos los negocios e incluso la casa de Lee. Y así ocurrió la mañana del 2 de abril de 2012, hace poco más de un año. Los federales se llevaron todo lo que pudieron como evidencia: plata, plantas, clones, cogollos, computadoras, pancartas, papeles, flyers, stickers. Sin embargo, no presentaron cargos contra nadie. Durante el allanamiento hubo sí, dos detenidos, acusados de entorpecer el trabajo de los oficiales. Danielle Schumacher, primera rectora de Oaksterdam, fue arrestada por impedir con su cuerpo el paso de un patrullero. “Ver participar a la Policía de Oakland me hizo enojar mucho, sobre todo porque uno

OAKSTERDAM: PORROGRAmA de esTudiO
1. Historia, política y leyes
Política e historia del cannabis. El origen del cultivo de cannabis y las políticas implementadas para su regulación. Las diferentes regulaciones, los casos judiciales actuales y las recientes decisiones legislativas. La ley estatal vs. la ley federal. Análisis de las leyes que rigen la distribución de cannabis, el cultivo, la posesión y el consumo en adultos y pacientes. Diferencia entre el estado y la ley federal y qué significa eso para los usuarios. Instrucción cívica 1: derechos de pacientes ¿Qué es un paciente de cannabis y cómo es el proceso para obtener esa calificación? ¿Cómo ejercer sus derechos a la hora de enfrentarse a la policía estatal y federal? Instrucción cívica 2: taller de derechos. Taller que comprende representaciones de encuentros con la ley para aplicar el conocimiento aprendido. Instructores experimentados enseñan ejemplos de encuentros comunes y redacción específica. Instrucción cívica 3: abogacía especializada. Estadísticas y otros datos fundamentales para activistas y representantes legales. Profundización en las cuestiones jurídicas que afectan tanto a los usuarios como a la estructura industrial del cannabis.

2. Cultivo y preparados medicinales
Horticultura. Cómo cultivar cannabis, desde la siembra hasta la cosecha. Fundamentos de riego, iluminación, ventilación y equipamiento. Tipos de cultivo: interior, exterior, hidroponia y opciones orgánicas. Podas, plagas, olor, seguridad, pH, secado y curado. Horticultura avanzada. Nociones de crianza de cannabis, cruces genéticos, diversos tipos de germinación, mantenimiento de madres, clonación y sistemas automáticos. Diferentes tipos de cultivo de cannabis a gran escala y recetas para maximizar la producción. Extractos. Beneficios e historia de las extracciones de cannabis, la química y los diferentes métodos de extracción y equipos. Cocina. Dulces y tortas, aderezos y bebidas. Fundamentos de la cocina con cannabis, regulación de la dosis y seguridad alimentaria. Vaporización. Proceso y química, beneficios terapéuticos y tipos de vaporizadores disponibles. La ciencia del cannabis. Una apertura a la comprensión del sistema receptor humano a través de la interacción de nuestro cuerpo con la planta de cannabis. Los cannabinoides y los diferentes efectos. Beneficios clínicos, nuevos usos terapéuticos, resúmenes de investigaciones realizadas y aplicaciones científicas actuales.

3. Economía y negocios
Macroeconomía. Aspectos económicos en torno a la regulación del cannabis medicinal y el cáñamo industrial. Oportunidades de negocios auxiliares y los estudios económicos recientes. Ventajas económicas de los diversos tipos de legalización. Dispensarios: montaje y gestión. Planificación y montaje de un dispensario de cannabis medicinal. Formas de contratación y gestión de personal, construcción de relaciones sólidas con la comunidad, servicio al cliente y cuidados de privacidad. Dispensarios: provisión y licencia. Cómo obtener la marihuana y calcular el mejor valor. Una clase importante para los administradores de inventario, incluye temas tales como clasificación, pesaje, almacenamiento y transporte seguro. Dispensarios: la relación con el paciente. La seguridad y el servicio al cliente. Capacitación de empleados para dispensar eficaz y responsablemente cannabis. Las diferentes cepas, sus efectos y usos médicos. Estructuras empresariales legales en torno al cannabis. Compañías de cannabis comestible, proveedores de clones, prestadores de servicios y otros. Obtención de licencias, impuestos, sueldos y seguros. Clases de abogados y contadores.

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OAksTeRdAm de ellos me dijo que a pocos kilómetros de otra universidad cercana había habido un tiroteo y en vez de ir a ayudar allí, estaban colaborando con los federales en allanar Oaksterdam”, recuerda. Y aclara: “Si ves el video en el que estoy empujando a los agentes antidisturbios fue porque un vehículo federal acababa de golpear a un veterano discapacitado, y un segundo camión estaba empezando a salir sin darse cuenta que una mujer discapacitada estaba bloqueándole el camino. Por eso me puse entre el camión y la mujer. Hasta que la Policía de Oakland me sacó por la fuerza”. Los cargos en su contra eran por infracciones a leyes del Estado de California y, al rato, fueron retirados. Pero no corrió la misma suerte José Gutiérrez, activista y corresponsal de una radio de Berkeley, que por tratar de impedir que la policía rompa las ventanas para ingresar al Blue Sky Café, fue procesado bajo la ley federal y ya no puede ser paciente medicinal. Actualmente José ni siquiera puede acercarse a un dispensario. Sobre qué fueron a buscar los federales sólo hay rumores y conjeturas: los expedientes siguen bajo secreto de sumario. “Básicamente, no pasó nada más, no presentaron cargos, pero tampoco devolvieron la plata, sólo pidieron varias extensiones en la investigación, más tiempo para acusar a Richard Lee”, explica Jones: “Lo que descubrimos en el último año es que parece ser una investigación de la IRS y no de la DEA, lo que es una gran noticia para nuestros estudiantes”. A raíz del allanamiento, Lee decidió hacerse a un costado después de más de 20 años de militancia y de haber invertido de su propio bolsillo un millón y medio de dólares en la campaña de la Prop19, que perdió en 2010 en California por apenas un 4% pero que, de haber ganado, se hubiera legalizado incluso el uso recreativo y diversas actividades comerciales en torno al cannabis, permitiendo a los gobiernos locales regularlas de la forma que mejor creyeran conveniente, a la vez que cobrar impuestos. A pesar de estar lejos de la vida pública, Lee recibió a THC en el local del Centro de Estudiantes de Oakterdam. Es un hombre de acción, así que tuvimos un diálogo escueto, mientras él jugaba a algo parecido a un tejo de mesa. Se limitó a asegurar que el triunfo llegará pronto y ante la pregunta de por qué está tardando tanto, reflexionó: “Cambiar las leyes con respecto a la marihuana no es lo mismo que legalizar el matrimonio gay. Si se legaliza la marihuana hay que empezar a discutir cómo se va a regular, y eso es lo más difícil”.
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tRAGAS. Richard Lee es el fundador de Oaksterdam, pero hoy está retirado de la actividad académica. Danielle Schumacher, primera rectora, fue arrestada cuando allanaron la facultad. Charlotte, hippie old school y flamante egresada.

Así fue que Dale Jones quedó a cargo de la Rectoría de la Universidad, que volvió a estar muy cerca de su locación original, sobre la calle Telegraph, en un edificio más chico, donde las piezas del Museo del Cáñamo se exhiben en el lobby de la entrada. “Es cómico en algún sentido, porque durante años estuvimos esperando el allanamiento. Tardaron bastante”, recuerda: “En aquel momento, Jeff [Jones], mi marido, me decía: no te preocupes, si nos

Chris Conrad, Cannabis Yield and Dossage, sobre producción y dosis–, un anotador y una birome, además del Código de Conducta que hay que firmar antes iniciar la cursada. Al frente de la clase no tarda en aparecer Aseem Sapal, Jefe de Operaciones de la Universidad, para dar la bienvenida y algunas recomendaciones. Como primera cosa pide, por seguridad, que no se saquen fotos ni se graben las clases: la Universidad se encarga de eso y luego facilita los

EL PRIMeR DÍA NOS eXPLICAN eL SISTeMA PARA eNTReGAR LAS TAReAS Y LOS eXÁMeNeS. eN LA ÚLTIMA MeDIA HORA De CADA JORNADA, Se DICTA UNA CLASe De CULTIVO Y PARA CeLeBRAR Se PUeDe IR AL CeNTRO De eSTUDIANTeS, PROVISTO De VAPORIZADOReS Y MeSAS De POOL.
allanan vamos a enseñar en la parte de atrás del Pacient ID Center, pero Oakterdam no va a morir. ¡Y aquí estamos!, enseñando en la parte de atrás del Patients ID Center, hay que tener cuidado con lo que bromeás”. videos a quien los necesiten. Aseem también explica el sistema para la entrega de tareas y exámenes, da consejos para el caso de temblores (la zona tiene actividad sísmica de tanto en tanto) y, por último, pide encarecidamente que no se fume dentro del edificio, ni en la vereda. Para “medicarse”, como en el mundo del cannabis medicinal se hace referencia al consumo, se puede ir al Centro de Estudiantes, a cuadra y media, doblando en la esquina, un lugar abierto desde las 13 hasta las 20. Ahí, a media luz, te recibe Jack con su sombrero, su nariz aguileña y sus ojos celestes claro, dos Vulcanos, agua, pipas, una mesa de pool, otra de ajedrez y marihuana, en el caso de que la necesites. “Esto es lo más cerca que tenemos de la legalidad. Un lugar seguro donde fumar y pasar el tiempo”, dice. No son pocos los estudiantes que van a ese santuario después de clases a terminar sus tareas.

AsisTeNciA OBliGATORiA

Son las 10 de la mañana del miércoles 8 de mayo. Hoy empieza el primer semestre de este año en Oakterdam. El jovencísimo John, originario de Los Ángeles, skater de anteojos espejados, mudado a Oakland para estudiar en la universidad el año pasado, hoy voluntario, está en la recepción recibiendo a los nuevos estudiantes, dándole una mano a Carrie Harger en el registro y admisión de cada uno. Para entrar al aula hay que presentar el documento. En cada asiento hay material de lectura –un libro de bolsillo que resume la historia de las leyes sobre marihuana en California y la publicación de

Todas las clases del semestre en curso constan de dos horas teóricas que se distribuyen entre Legales (específicamente, sobre la puja entre la ley federal y las de los Estados), Historia y Política, Derechos y Responsabilidades, Horticultura, Métodos de Ingestión (extractos, comestibles y vaporizadores), Ciencia y Economía. Hoy toca Legales aunque la última media hora de cada cursada, a cargo del experimentado Joey Armada, abarca todos los aspectos del cultivo. La primera clase se enfoca en la germinación, pero si se quiere algo más específico, la Universidad ofrece dos seminarios completos, uno para indoor y otro sobre cultivo exterior de manera extracurricular. Esta mañana, la mayoría son varones de todas las edades. La clase teórica la da Lauren Vázquez, hija de padre argentino, y aconseja cómo actuar si te detiene la policía con marihuana: no mostrar nada, no decir nada, sólo pedir amablemente por un abogado. Más tarde confesará que no es fácil comparar su situación con la de un joven negro o latino en Oakland: “Para la policía, yo soy una joven blanca americana, no saben mi apellido cuando me ven manejando. Pero a los morenos la situación se les puede poner difícil. A mí, en cambio, probablemente me dejen ir a mi casa”. Las únicas mujeres presentes en el aula somos ella, yo y Charlotte, “una hippie old school”, como se define cuando me abraza y me invita a chequear su vaporizador después de clase. Charlotte vino a estudiar a Oaksterdam porque necesita con urgencia conseguir un trabajo: vive con su ex marido en una relación de amor-odio que no sabe cuánto más podrá tolerar. Allí se queda porque tiene tres pájaros de cresta amarilla que le siguen los movimientos por toda la casa, se le posan en los hombros y en los brazos mientras me cuenta cómo la marihuana la ayudó hasta para parir a su único hijo. Aunque ronda los 60 y sufre de artritis crónica, Charlotte se mueve con demasiada agilidad, maneja y canta como Thelma o Louise: “Ojalá yo hubiera podido cursar en Oaksterdam mucho tiempo antes. Hubiera sabido cómo actuar el día que entraron a mi casa en Arizona, cuando todavía no estaba permitido el uso medicinal”.

EducANdO Al sOBeRANO

Oaksterdam es pionera y extraordinaria, pero no excepcional. Existen otras Universidades de la Marihuana en territorio estadounidense. En Denver, Colorado, donde al igual que en el Estado de Washington se legalizó hace muy poco el uso recreativo, goza de salud otra institución

educativa cannábica. Tiene su sede nada menos que en el gran campus de Auraria, donde los días de semana se dictan las clases de tres universidades estatales (la Metropolitan State University of Denver, el Community Collegue of Denver y la University of Colorado Denver). Los sábados, en una de las aulas se puede elegir entre los tres programas posibles de THC University: dos de ellos sobre cultivo (indoor y Master growing) y el tercero avocado en entrenar budtenders, de cara a un futuro donde proliferarán los locales de expendio de marihuana legal para todo fin. La idea y puesta en función de THC University corrió por cuenta de dos jóvenes que se conocieron trabajando para una conocida compañía de telefonía móvil. Los muchachitos convocaron a un experto en cultivo y se organizaron bajo el ala de Estudiantes por una Política de Drogas Razonable (SSDP, por sus siglas en inglés), una asociación con base en Washington DC y representación en casi 100 universidades de Estados Unidos y otros siete lugares del mundo, para enrolarse basta con buscarlos en internet. La misión es una sola: terminar la guerra contra las drogas. Los métodos son variados, pero básicamente, colaborar en cuanto se pueda para lograrlo, ya sea generando acciones propias dentro o fuera de las facultades, participando en convocatorias de otras asociaciones y, sobre todo, ayudando en la difusión, utilizando la inagotable fuerza juvenil y saberes rigurosos. En las inmediaciones de Oakland, SSDP tiene a su gente en la Universidad de Berkeley y en dos colegios de San Francisco. De hecho, en toda California, la red abarca las ciudades de Santa Cruz, Fullerton y Los Ángeles. En este contexto, siendo el primer estado en aprobar el uso medicinal y el modelo que siguieron otros 18 estados, resulta algo complejo explicar el fenómeno que hizo que este territorio pionero aún no haya resuelto una regulación total del cannabis a su medida. “Era mucho más divertido hace algunos años, pero se va a legalizar pronto. Quizás en el 2016, pero posiblemente antes”, afirma Richard Lee, como añorando los viejos tiempos, con la tranquilidad del que se sabe ganador. Y quizás esté en lo cierto, con el 52% de la sociedad estadounidense a favor de legalizar, la Coalition for Cannabis Policy Reform viene craneando su estrategia para la próxima Propuesta que modificaría, para empezar, las leyes en California. Mientras tanto, al interior de las aulas de Oaksterdam se macera el futuro. Acá, al este de la Bahía de San Francisco, hay un lugar seguro para los fumones de todo el mundo.

DALe SKY JONes, RecTORA de OAKsTeRdAM

“EL CANNABIS BAJÓ LA VIOLENCIA EN LA CALLE”
Por C.O.

Dale compara su historia con la de Alicia en el país de las maravillas, pero ella también podría ser la versión femenina de Jack Herer: una chica hecha y derecha que trabaja seriamente como Corporate Trainer y de buenas a primeras larga todo por la marihuana, se muda desde Seattle al sur de California para asesorar a un grupo de médicos que recetan cannabis. “Hace 7 años, eso los ponía en una situación muy peculiar: podían firmarte la receta, pero no te podían decir dónde conseguir tu marihuana. Podían decirte evitá las sativas, pero no podían recomendar las índicas. Y mucho menos hablar de dosis”, recuerda. Hoy el panorama cambió bastante y Dale, además de no trabajar más con los médicos, es la rectora de la Universidad cannábica, donde además de un trabajo encontró una familia (se casó con Jeff Jones, tuvieron al pequeño Jackson Wolf, que milita con su mamá desde la cuna). Discípula del activista Paul Armentano y nerd de las ciencias, como ella se define, Dale fue además la vocera de campaña de la Prop-19. Están planeando presentar una nueva Propuesta como la 19... Sí, todos los que venimos peleando por la legalización total desde fines del 2009 finalmente nos estamos poniendo de acuerdo, trabajando juntos y en la misma dirección en la Coalition for Cannabis Policy Reform (CCPR) para presentar otra propuesta en 2016. Incluso la policía se está dando cuenta de que lo que surgió alrededor del cannabis está disminuyendo la violencia en la calle. Si los dealers no obtienen plata del mercado negro, ya no pueden comprar armas. Al contrario, si la marihuana paga impuestos, esa plata permite que los oficiales puedan comprar mejor equipamiento para hacer su trabajo, ¿no? ¿Cuáles van a ser los cambios en la nueva Propuesta? Seguramente sea distinta porque los electores cambiaron. Fuimos los primeros en intentarlo y tuvimos la atención de todo el mundo. Y fue sorprendente cómo la discusión pasó del cuarto de atrás a la mesa familiar. Ahora tenemos Washington y Colorado que hicieron lo mismo

de formas totalmente distintas, lo que me parece fabuloso porque no tenemos que quedarnos trabados en un solo modelo. La prohibición en California viene durando 100 años, fue el primer estado en prohibir la marihuana contra los hindúes, allá por el 1900. Fue racista en su momento y es racista ahora. Nosotros no inventamos el racismo, pero está institucionalizado en nuestras leyes de drogas. El porcentaje de gente negra que está en prisión por causas de drogas es 20 veces mayor al de la gente blanca, es una locura. Y el que tiene una causa por drogas no puede tener un trabajo, no puede acceder a una casa, no puede ir a la escuela. Es como decir: asegurémosle el fracaso para el resto de su vida. Y, de paso, no tengamos ningún respeto por sus hijos. ¿Por qué perdió la Prop-19? Lo cierto es que nadie pensaba que podíamos hacerlo, fue una sorpresa que casi ganáramos. Tuvimos mucha gente en contra y no precisamente de la oposición sino del propio movimiento. También tuvimos una campaña muy chica, apenas algunos de nosotros, sin los recursos ni la plata suficiente. Y la gente le tiene miedo al cambio: la regulación medicinal está funcionando muy bien para alguna gente. Por eso la propuesta asustó a los cultivadores comerciales que, a su vez, empezaron a asustar a los pacientes diciendo que la Prop-19 iba a perjudicarlos. Veníamos avanzando bastante bien hasta que tuvimos una sorpresa en octubre, cuando el gobierno federal mandó el mensaje de que si pasábamos la ley, California iba a perder sus contratos federales. Otra cosa que pasó simultáneamente fue que Schwarzenegger, nuestro gobernador, firmó un proyecto de ley que ya había rebotado como cuatro veces, y que descriminalizó la posesión de marihuana y la hizo equivalente a una multa de tránsito. Nuestro mayor triunfo en 2010 fue que Schwarzenegger firmara eso, ¡lo que bajó los índices de arrestos por posesión de marihuana un 86%! Y eso hizo que la gente votara que no, porque sentía que eso era suficiente. Y además con los federales amenazándonos, perdimos.
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ESTe ARTÍcULo HA SIDo PUBLIcADo eN JUNIo De 2013 eN LA eDIcIÓN N°62 De LA ReVISTA THC, eN ARGeNTINA Y URUGUAY, De ISSN 977185 638002 00062. MÁS INFoRmAcIÓN eN: WWW.ReVISTATHc.com