“El movimiento obrero en la Gran Bretaña” de August Hamon

EL MOVIMIENTO OB E O EN LA G AN B ETA!A
August Hamon

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CAPÍTULO I DURANTE LA GUERRA

La guerra mundial ha suspendido el curso ordinario de la vida social de los hombres: momentáneamente se ha sustituido un nuevo estado de cosas al antiguo, por otra parte, más en la apariencia que en la realidad. Para responder a la agresión de los enemigos -cosa curiosa, decían todos los gobiernos que hacían una guerra defensiva, todos los pueblos lo creían piadosamente-, por doquiera los directores celebraban la necesidad de las venta!as de la inteligencia entre todos los partidos políticos. " por doquiera las masas populares, rurales urbanas, ganadas por el sentimiento el ideal, aceptaron gustosas reali#aron plenamente aquella inteligencia. $quí se llamó la %unión sagrada&, allá revistió la forma de un %gobierno de coalición&. 'a!o este (ltimo t)rmino es como se presentó este fenómeno sociológico en la *ran 'reta+a. ,l proletariado británico aceptó de buen grado la suspensión de las le es protectoras del traba!o, de las libertades sindicales, de las huelgas. La lucha de clase cedía el puesto a la cooperación de clases. Pero como la lucha de clase es un fenómeno sociológico independiente de la voluntad de algunos individuos, aunque fueran re es, ministros, diputados o simples leaders obreros, porque está condicionada por factores económicos psicológicos fuera del alcance de su poder, la lucha de clase continuó en realidad. $penas si revistió una nueva forma momentánea. Los directores, capitalistas, industriales, financieros comerciantes se apresuraron a probar la verdad de este a-ioma de economía política: el tiempo de guerra es un tiempo de cosecha dorada para los capitalistas. $montonaron en la *ran 'reta+a millones sobre millones de francos. Pero no ocurrió esto sin que se percataran de ello los obreros, sobre todo los del País de *ales de ,scocia, que poseen una fle-ibilidad una vivacidad intelectuales más desarrolladas que los ingleses propiamente dichos. .o olvidemos de ning(n modo, en efecto, que en las /slas 'ritánicas estamos en presencia de cuatro mentalidades que se diferencian un tanto: la inglesa, la escocesa, la gala, la irlandesa. Los mineros del 0ur del País de *ales primeramente, despu)s los constructores de navíos de la 1l de 2,scocia3, se repusieron prontamente de su arrebato sentimental, viendo enriquecerse a los patronos e intensificarse el traba!o. ,ntablaron huelgas a despecho de las le es %4unitions $ct& %5efense of the 6ealm $ct& 25. 7. 6. $.3, que las prohibían. " el gobierno cedió porque los obreros tenían en la mano la suerte de la *ran 'reta+a, por consiguiente, la del mundo occidental en lucha contra las potencias centrales. La tenían en la mano, porque de ellos dependía la e-tracción de la hulla indispensable para las fábricas, para las flotas los navíos en construcción, indispensables tambi)n para el transporte de los víveres de las primeras materias del mundo entero. 1omo lo he se+alado en mis Leçons de la guerre mondiale 2caps. /// /83, aquellos actos de los obreros del 0ur de *ales de la 1l de ponían en claro esta ense+an#a que todo obrero debería tener siempre presente: el traba!o manual es indispensable para la vida de los hombres9 las le es no son válidas aplicadas sino cuando son voluntariamente aceptadas por la ma oría de los hombres9 fuertes minorías organi#adas las
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A. Hamon: profesor del Institut des Hautes Études, de Brúselas; antiguo encargado de Cursos Libres en la Universidad de Par s ! en la Universidad de Londres" #ersi$n espa%ola de Crist$bal Litr&n" 'igitali(aci$n: )CL"
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harán inaplicables siempre si así lo quieren9 el gobierno de los hombres se resuelve, en (ltimo análisis, en una cuestión de equilibrio de fuer#as. ,l proletariado británico urbano, mu fuerte con su organi#ación sindical, obligó de hecho a los gobernantes a aflo!ar considerablemente las cadenas for!adas por la Munitions Act la Defense of the Realm Act. ,stas dos le es estaban enervadas, cuando menos en lo que concierne a su aplicación al mundo del traba!o. " sin embargo, )ste, en su con!unto, sostenía la prosecución de la guerra hasta el aplastamiento del militarismo del :aiserismo alemanes, por vía de consecuencia, del militarismo del :aiserismo mundiales. $quella voluntad consciente o intuitiva de las masas trope#ó con los mane!os de una minoría de socialistas de demócratas pertenecientes al /. L. P. 2/ndependent Labour Part 3 a la ;. 5. 1. 2;nion af 5emocratic 1ontrol3. 5esconociendo el carácter ideológico de la guerra, no percibiendo que su duración e-tensión creaban condiciones económicas políticas revolucionarias un estado de espíritu revolucionario<, medio completamente favorable a la destrucción de la sociedad capitalista de que ellos eran adversarios al establecimiento de la sociedad socialista de la que eran protagonistas, aquellos socialistas aquellos demócratas propagaban en pro de una pa# rápida de compromisos. Perdieron así una fracción de su influencia sobre las masas9 pero, por otra parte, con su lucha incesante en favor de las libertades, mantuvieron el espíritu de libertad en el mundo británico, impidi)ndole #o#obrar en el autocratismo conservador, grato a los gobiernos de coalición. $quella minoría de socialistas de demócratas hubiera obrado sobre las masas con mucha más fuer#a, hubiera promovido el progreso con ma or rapide# si no hubiera sido víctima de su error pacifista. $caso lo que actualmente ocurre en el mundo obrero británico hubiera ocurrido en <=<> o en <=<?, " la humanidad hubiera presenciado entonces una revolución más grande a(n que la de 6usia. Pero tal como era, aquella minoría, no obstante su error, sirvió realmente a la 5emocracia al Proletariado. 'ien que la lucha de clase estuviera aparentemente suspendida, el proletariado británico tenía la noción instintiva o consciente de que reaparecería violenta al fin de las luchas nacionales en curso. 0e preparó lentamente pero seguramente a ella, como lo hace todo. 5urante la guerra aumentó considerablemente los recuraos de su ca!a de huelga el n(mero de sus adheridos. Los hombres se habían alistado por millones en el e!)rcito. Las mu!eres tuvieron que reempla#arles en los talleres las fábricas, en las oficinas en los almacenes. " todos o casi todos se inscribían en los sindicatos, pagando coti#aciones que crecieron con la elevación de los salarios. La federación de los mecánicos metal(rgicos tuvo un tesoro de guerra que a fines de <=<@ llegaba a cerca de veinticinco millones de francos, como me di!o uno de los empleados. La fuer#a de aquellos sindicatos era tal, que los gobernantes se entendían con sus secretarios otros funcionarios para el arreglo de los precios, horas condiciones de traba!o. Lo más a menudo, era precisa la adhesión de sindicato para poder traba!ar en las fábricas. ,n diversas ocasiones, el gobierno, para evitar una huelga, debió pesar sobre el patronato a fin de que se negase a la admisión de obreros u obreras no sindicados. ,n una palabra, aquel tiempo de guerra fue un tiempo de preparación material formidable para las futuras luchas de clase. ,ra tambi)n un tiempo de preparación mental. ,l acceso de la mu!er a las fábricas le hi#o percibir la utilidad, la necesidad del sindicato de la lucha de clase. La entrada de millones de hombres, arrancados a la fábrica a la tierra, en el e!)rcito, en el que sufrieron todos los males de la guerra del militarismo, desarrolló en la gran ma oría de entre ellos un espíritu de rebelión, una falta de respeto a la autoridad, un odio a la guerra al militarismo, una indiferencia por la muerte el sufrimiento, un deseo intenso de reempla#ar el mal e-istente por un estado social me!or, en el que no se vieran las podredumbres físicas, morales e intelectuales en medio de las cuales vivían en la trincheras en los campos. 0e formó, pues, en el curso de cincuenta un meses de guerra, una situación económica un estado mental revolucionarios que tenían todas las probabilidades de revelarse en plena lu# despu)s de la guerra, en el momento en que las masas humanas vieran no reali#ado su ideal
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#+ase ,is Leçons de la guerre mondiale"
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-no ha que olvidar que las masas fueron arrastradas a la guerra por un idealen que comprobaran que los directores les habían mentido para utili#ar, en su inter)s de clase, el lado me!or de la naturale#a humana de los dirigidos. 1uanto ma or fuera la desilusión, ma or sería entonces la lucha de clase, cualquiera que fuera la forma que revistiera. ,ra preciso estar ciego sordo para no ver no oír aquellas fuer#as en movimiento que, subterráneamente, se preparaban a la lucha. ,ra preciso ser loco para no prestarles ninguna atención o para activarlas con medidas coercitivas por una parte, por otra mediante la negativa a tener en cuenta la voluntad las aspiraciones de las masas.

CAPÍTULO II LA RELACIÓN WHITLEY: COOPERACIÓN DEL CAPITAL Y DEL TRABAJO

,n el mundo entero los directores fueron ciegos, sordos locos. Pero en la *ran 'reta+a lo fueron un poco menos. 0ufriendo la influencia del poder sindical tan visible tan tangible, de una parte, de otra penetrados de sus hábitos de compromiso, intentaron satisfacer al proletariado sin de!ar de garanti#ar fortificar a la clase capitalista. 1oncibieron, pues, la idea de crear toda una organi#ación de inteligencia entre el capital el traba!o. ,ra una serie de comit)s, los joint standing industrial councils, donde empleadores empleados se encontrarían !untos para resolver amigablemente todas las cuestiones que les fueran comunes. ,l sistema comprendía un %.ational 1ouncil&, de los %Local 1ouncils&, para cada ciudad región, en fin, %Aor:s 1ommittees& para las fábricas. ,sta organi#ación imaginada por una 1omisión fue e-puesta en una 6elación conocida ba!o el nombre de %6elación Ahitle & 24ar#o de <=<?3. ,l gobierno declaró que su política industrial era la indicada en aquella 6elación. Los 1ongresos de las Brades-;nions en <=<? <=<C la refrendaron a su ve#. ,n suma, el espíritu de compromiso la política de inteligencia prevalecían. ,n (ltimo análisis, aquel sistema fortificaba al patronato, aseguraba el r)gimen de propiedad capitalista no daba más que satisfacciones aparentes al mundo obrero. *obernantes gobernados cre eron haber evitado la lucha de clase. 1ontaban sin las masas proletarias, cu o espíritu era distinto al de los funcionarios de sindicatos de los delegados de congreso. ,l fenómeno se confirmó despu)s de la firma del armisticio, el << de .oviembre de <=<C, cuando las huelgas se e-tendieron sucesivamente por todas las /slas 'ritánicas, en 5iciembre, ,nero Debrero.

CAPÍTULO III
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LA LUCHA DE CLASE: HUELGA DE SOLDADOS Y DE OBREROS

,l E de ,nero, repentinamente, los soldados de Dol:estone se amotinaron, o si se prefiere, se declararon en huelga. ,ran una decena de miles, no querían en modo alguno ir al continente, al e!)rcito de ocupación. Pretendían ser desmovili#ados no querían aguardar el capricho de los !efes superiores del gobierno. 1on un orden un m)todo admirables, ocuparon el puerto, impidiendo la salida de los buques que conducían tropas, salvo las canadienses australianas. ,llas eran libres de hacer lo que quisieran, a decir verdad, ellas impidieron que sus buques salieran de Dol:estone. $lgunos oficiales que quisieron oponerse a la acción de sus hombres, pronto se dieron cuenta de su impotencia. 7tros quisieron marchar a Drancia. Los soldados lo impidieron. 0e avisó a Londres, al ministro de la *uerra. Bel)grafos tel)fonos funcionaron activamente. FGu) hacerH $ Londres llegaron algunos generales. /ntentaron adiestrar otros soldados contra sus hermanos, pero el fracaso fue lamentable. ,ntonces fue preciso parlamentar. Los generales se resignaron a ello. ,ntraron en negociaciones con los delegados de los %conse!os de soldados&, pues se habían constituido como se habían formado en 6usia en $lemania. ,l hecho interesa tanto más al sociólogo que a la misma )poca9 generales ingleses, en la $lemania ocupada, se negaban a recibir a delegados de los conse!os de soldados alemanes ordenaban su disolución. ,n Dol:estone, otros generales se entendieron con ellos, tan cierto es que la fuer#a constitu e el (nico argumento que comprenden los gobernantes, cu o sistema de gobierno está basado siempre en la violencia el terror. Los %conse!os de soldados& están compuestos de %sindicados&. F,l e!)rcito no cuenta en su seno de CI a =I por <II de sindicados de antes de la guerra, obreros empleadosH .aturalmente, el uniforme la guerra no habían alterado la mentalidad de los hombres hasta el punto de hacerles olvidar los beneficios que les reportaba la unión el sindicato. $l contrario, aquel espíritu de unión de sindicalismo se había robustecido ba!o la presión de las circunstancias de guerra. $sí, e-istían %Brades-;nions de soldados&, ocultas, es cierto, pero más ó menos e-tendidas en el e!)rcito. Las mismas necesidades crean los mismos órganos en lugares diferentes. Benemos, pues, que los generales parlamentan con los delegados de los %conse!os de soldados&. $cceden a la voluntad de sus hombres: desmovili#ación inmediata de cuantos habían encontrado traba!o civil, una semana de licencia a los otros a fin de proporcionárselo. Los soldados advierten tambi)n a los !efes que todos los hombres se niegan a ir a luchar en 6usia, que no quieren ir a 0alónica, que esperan ser desmovili#ados, pues la guerra conclu ó. Jabiendo los generales aceptado las condiciones de los soldados, les invitan a reintegrarse al cuartel para aguardar a que su desmovili#ación sea burocráticamente practicada. Los hombres se niegan dicen que ellos mismos se encargan de su desmovili#ación. ,ligen empleados, un centenar, en veinticuatro horas, están e-tendidos debidamente todos los papeles reglamentarios. ,sta huelga o motín, como se le llame, sin violencia, es característica del estado de espíritu de los soldados de los obreros británicos, pues no se limitó a Dol:estone. Los mismos acontecimientos se produ!eron en 5ouvres, 0hortlands, 0 denham, $ldershot, 1hátham, 'rístol otros lugares donde había campamentos de soldados.K Las huelgas de constructores de buques en 'elfast en la 1l de revelan el mismo estado de falta de respeto a la autoridad de acción de las masas sobre el mundo gobernante director.
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Los peri$dicos ingleses, socialistas ! otros, refirieron estos sucesos detallada,ente en la +poca en .ue se produ/eron" La prensa francesa no 0abl$ de ellos, por pro0ibici$n de la censura" 12e i,agin$ .ue los 0ec0os de/an de e3istir cuando no se 0abla de ellos4 5sto recuerda ,uc0o al avestru("
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5urante más de tres semanas, la huelga fue general en 'elfast. Dalta de lu# el)ctrica, e-cepto para la oficina central de 1orreos para los hospitales9 nada de tranvías9 en una palabra, cese completo de la vida ordinaria, mientras que %conse!os de obreros& procuraban atender a la alimentación de la ciudad, con bastante buen resultado. ,n la 1l de, la ambición de los obreros en huelga no se limita a querer una semana de cuarenta horas de traba!o con el mismo salario que para las cuarenta ocho horas. Guieren rehacer la estructura entera del trade-unionismo. $quello no es una huelga %oficial&, es decir, declarada sostenida por los sindicatos sus secretarios. ,s una huelga nacida espontáneamente de la masa obrera de los constructores de buques, caldereros, herreros, etc. Shop stewards, es decir, %delegados de talleres&, son los guías sostenedores de esas huelgas. Por lo demás, en toda la región se organi#an conse!os de taller se eligen %delegados de talleres&. Lstos forman conse!os locales. Luego, en el distrito, los delegados de esos conse!os de %delegados de talleres& se constitu en en nuevos conse!os. ,n fin, en la cima de aquel organismo federativo en formación figura una joint committee, compuesta de representantes del 1ongreso de las Brades-;nions escocesas, de diversos conse!os de sindicatos de conse!os de %delegados de talleres&. $ntiguas nuevas organi#aciones se re(nen fraterni#an en esos conse!os. 0e asiste a un ensa o de elevación a la práctica de una teoría de acción directa. ,mana de obreros que no están en relación mu simpática con el trade-unionismo ortodo-o. Los leaders oficiales de estos (ltimos llegan a calificarles de bolcheviques. $demás, en las manifestaciones tremola la bandera ro!a. $quellas manifestaciones se forman, generalmente, en un desfiladero. Pero uno de los primeros días de Debrero9 el gobierno quiso emplear la fuer#a. La policía cargó con el garrote, los soldados ocuparon *lasgoM, en las calles deambularon las ametralladoras los tanks. La multitud obrera resistió. Jubo heridos detenciones: 0hinMell, conse!ero municipal9 5avid Nir:Mood, que había estado deportado meses meses durante la guerra, igualmente por causa de huelga9 *allacher, etc. 4ás tarde siguieron condenas bastante severas. 4ister .eil 4ac Lean no debió más que a su cualidad de miembro de la 1ámara de los 1omunes el no seguir la suerte de sus camaradas. Los sindicatos protestaron contra aquel proceder del gobierno. La huelga se generali#ó por un instante en *lasgoM: electricistas, empleados municipales, etc)tera, hasta mineros en ciertas minas de ,scocia. Pero todo el movimiento fracasó. ,l <K de Debrero, los traba!adores de la 1l de, batidos, emprendían de nuevo el traba!o, %hasta el tiempo -decía su declaración- en que ha amos perfeccionado la organi#ación de nuestras fuer#as con la mira de hacer nuestra reclamación de las cuarenta horas sobre una base nacional de reali#arla mu pronto por una huelga nacional de todos los obreros&. ,l fracaso fue debido a la falta de fondos para el sostenimiento de los huelguistas. Los fondos de huelga de los sindicatos habían sido negados por los funcionarios de aquellos sindicatos que eran contrarios a la huelga declarada sin su asentimiento, por lo tanto, no oficial. " los delegados obreros disidentes decían: %,s preciso que la pró-ima huelga sea oficial, que nos desembaracemos de los funcionarios de nuestros sindicatos, que nuestra propaganda gane /rlanda, /nglaterra, el País de *ales, no se limite a ,scocia&. Por lo demás, había ganado a aquellos países. Pero el movimiento fue confuso sin inteligencia. ,n Londres, <@.III obreros del puerto se declaran en huelga, que dura un mes, fracasan por falta de dinero, pues los fondos del sindicato les son negados. ,l mismo resultado, por la misma ra#ón, se produce en una huelga de cocineros camareros de hoteles de restaurants. La huelga de los electricistas de Londres es más afortunada. ,s, por lo demás, oficial. E 4ás tarde, en 6hondda 20ur del País
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Un incidente divertido e instructivo de la luc0a de clase en Londres es el siguiente: el Herald, peri$dico se,anal socialista, dirigido por 7eo Lansbur!, 0ab a al.uilado la in,ensa sala de 8lbert Hall para una reuni$n de propaganda en favor del peri$dico, .ue Lansbur! .uer a convertir en diario" 5l gobierno 0i(o presi$n sobre el director de la sala para .ue no la al.uilara" Prete3tando algunos tu,ultos en una reuni$n precedente, el director retir$ el co,pro,iso de al.uiler contra do" Uno o dos d as despu+s, 0ab a en 8lbert Hall un gran concierto, en el .ue estaba presente toda la sociedad ,undana" 'e repente, la sala .ued$ a obscuras" La electricidad no funciona" 2e 0acen averiguaciones, ! se
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de *ales3, en un país de hulla, maestros profesores se declaran en huelga para obtener un aumento de salario. 5espu)s de un mes de huelga vuelven a sus escuelas sin haber obtenido satisfacción, declarando que deponían de momento su actitud, pero que insistirían en ella si no se les daba satisfacción en el t)rmino de un mes. 4edió un compromiso. Bodo este movimiento huelguista parece confuso. Las huelgas nacen esporádicamente, duran poco cesan sin que los obreros logren obtener la reali#ación de sus deseos. $ no considerar más que la superficie de las cosas, el proletariado va de fracaso en fracaso. Bropie#a a la ve# contra las fuer#as patronales gubernamentales contra la mala voluntad de aquellos funcionarios de sindicatos, adversarios de todo movimiento que no sea decretado por ellos. Por esta ra#ón, el aspecto de estas huelgas es caótico. Pero si bien se e-amina, se ve que no son aquellas huelgas más que manifestaciones de un estado de espíritu nuevo de las masas obreras, de una nueva tendencia de los medios obreros. La confian#a en el arreglo por la vía parlamentaria de los conflictos de clase de!a de e-istir, del mismo modo que cesa la confian#a en los funcionarios, la burocracia de los sindicatos. La guerra ha mostrado superabundantemente que %la le del más fuerte era la me!or& que %nuestro enemigo era nuestro amo&, para que el proletariado no dedu!era de allí ense+an#as. Por tanto, piensa en la acción directa para obtener lo que quiere se imagina que es me!or encargarse )l mismo de sus propios intereses que encargárselos a otros, es decir, al empleado del sindicato, que se transforma en amo, poco a poco, por una evolución inevitable.

CAPÍTULO IV DELEGADOS DE TALLERES: CONSEJOS DE TALLERES, DE INDUSTRIALES Y DE OBREROS

,ste estado de espíritu las condiciones mismas de la guerra han desarrollado el movimiento de los delegados de talleres 2shop stewards3, con todas sus consecuencias lógicas. $ntes de la guerra e-istían aquí allá delegados de talleres. ,legidos por los obreros de un mismo taller, sus funciones eran reducidas: ocuparse de los obreros nuevamente contratados en inter)s del sindicato9 cobrar las coti#aciones sindicales9 convocar las reuniones de obreros9 a veces fi!ar, de acuerdo con las direcciones de la fábrica, los precios de las pie#as, velar por las infracciones de las reglas sindicales se+alarlas a los sindicatos. Je aquí apro-imadamente las funciones de los delegados de talleres que e-istían aquí allá en las diversas industrias. $lgunos conse!os de delegados de talleres se habían formado tambi)n, pero sin función determinada. ,ra aqu)l un movimiento embrionario. Las condiciones creadas por la guerra debían dar a todo aquel movimiento una aceleración considerable hacer reali#ar en algunos a+os lo que acaso hubiera necesitado muchos más de pa# para alcan#ar el desarrollo actual. Los gobiernos habían, por la Defense of Realm Act 25. 7. 6. $.3 la Munitions Act, suspendido todas las reglas sindicales, suprimido todas las libertades sindicales especialmente el derecho de huelga. ,l mecanismo oficial de las Brades-;nions se encontró entonces completamente
sabe .ue el sindicato de los electricistas 0a decidido no autori(ar un solo concierto ,undano en 8lbert Hall durante el tie,po .ue la sala sea negada a los socialistas" La funci$n ter,ina a la dudosa lu( de las bu/ as" 8l d a siguiente, el gobierno era advertido ta,bi+n de .ue podr a tener lugar una supresi$n repentina del alu,brado ,unicipal si 8lbert Hall no estaba, co,o antes, a la disposici$n de los organi(adores de reuniones" 5l resultado fue .ue el director de la sala retir$ su negativa de al.uilarla ! el Herald celebr$ su reuni$n" La ,oral de esta 0istoria es sie,pre la .ue resulta de todos los aconteci,ientos sociales; los directores no conocen ,&s .ue una regla: la le! del ,&s fuerte es sie,pre la ,e/or"
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descompuesto. ;n funcionario de un sindicato, el secretario, por e!emplo, estaba su!eto a proceso si ordenaba una huelga en virtud de una decisión de los obreros. 0e planteaban numerosos problemas que e-igían una solución que el funcionario sindical no podía a obtener: cuestión de nuevo procedimiento de traba!o9 cuestión de traba!o a pie#as 2los sindicatos de los mecánicos estaban opuestos a )l resueltamente39 cuestión de la disminución voluntaria de la producción por cada obrero, lo que los británicos llaman %dilución del traba!o&, etc)tera. Bodo esto variaba de taller a taller. 0ólo el sistema de los funcionarios de taller, elegidos por los obreros, permitía resolver estas cuestiones sin roces e-cesivos con el patronato, sin peligro e-cesivo para los obreros. " entonces los delegados de talleres se multiplicaron. Los obreros los eligieron por todas partes su importancia creció rápidamente. La necesidad creó el órgano la función. La Munitions Act quedó así completamente desvirtuada. .o respondía a al ob!eto para el cual la había hecho el gobierno. ,l resultado era el contrario del esperado, pues refor#aba el movimiento obrero obligándole a modificar un poco su táctica su organi#ación, haciendo )sta menos burocrática, más democrática. ,l movimiento así determinado produ!o naturalmente todas sus consecuencias, que aparecieron sucesivamente se desarrollaron en lugares diferentes, primero sin relación entre ellas, nada más que ba!o la presión de las condiciones de la industria. 5espu)s se establecieron las relaciones, todos los órganos que se habían creado tendieron a agruparse, a agregarse unos a otros, seg(n un orden que el /nter)s de los hombres la lógica de las cosas determinaban. $ctualmente, la organi#ación, siempre en vías de crecimiento de e-tensión, es la siguiente:

,n cada taller los obreros de toda profesión eligen delegados 2shop stewards3. Lstos se agrupan: es el conse!o de taller 2workshop committee3. F'a!o una misma ra#ón social ha varios talleresH ,ntonces ha varios conse!os de talleres. 1ada conse!o tiene un secretario un convocador 2convener3. La reunión de estos secretarios convocadores de una misma firma forma el conse!o de industria 2work’s committee3, que elige un secretario general, un tesorero un %convocador !efe& 2chief convener3. Jombres mu!eres pueden ser elegidos para las funciones en cuestión. Los convocadores así elegidos por los conse!os de industria se agrupan, en una misma ciudad o distrito, para formar el conse!o local de delegados de talleres de obreros 2local shop stewards and worker’s committee3. 1ada conse!o local elige delegados cu o con!unto forma un conse!o nacional de delegados de talleres de obreros 2National shop stewards and workers committee3. La base de esta organi#ación no es a el oficio como en los sindicatos, es el taller. " es así porque el traba!o en com(n en un mismo taller, aunque fuera de diferente naturale#a, liga más a los hombres entre sí que el mismo traba!o en las fábricas manufacturas diferentes. ,l organismo parte del individuo obrero para llegar por vía de agrupamiento sucesivo a un órgano nacional, abra#ando en resumen a todos los obreros de todas las industrias de la nación. " por obreros se entiende lo mismo los empleados de despacho, los ingenieros !efes de servicio, que los t)cnicos de los talleres los obreros manuales. ,sta organi#ación no es el producto creado de una pie#a por una ideología. ,l cerebro de uno o varios hombres no lo ha imaginado se ha esfor#ado seguidamente en llevarlo a la práctica. .o9 esta organi#ación se ha reali#ado está en vías de reali#ación ba!o la presión de las condiciones de vida9 entonces, naturalmente, acaba por reali#arse ba!o una forma estrictamente lógica racional. ,ste organismo sociológico, que presenta una gran analogía con los organismos fisiológicos elevados bien diferenciados, tiene tambi)n grandes analogías con el sistema de las 'olsas del Braba!o. 1orresponden )stas, apro-imadamente, al conse!o local de delegados de talleres de obreros9 la Dederación de las 'olsas correspondía al 1onse!o nacional. ,l sistema no es id)ntico, pues los delegados que forman la 'olsa no son elegidos por talleres, sino por oficios, por profesiones.
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Los principios sobre los que descansa esta organi#ación son: representación directa de los obreros, de los talleres, de las industrias, en los diversos comit)s9 intervención de toda la política seguida que permanece en manos de los obreros9 acción directa para la obtención de los fines que persiguen los obreros. Los fines perseguidos así son: una intervención cada ve# ma or en las condiciones de los talleres en lo referente al traba!o, higiene, etc.9 la reglamentación de las condiciones de empleo de los obreros, la organi#ación de los obreros sobre una base de clase, la persecución de los intereses de la clase obrera hasta que triunfen. ,ste organismo funciona como sigue: Los convocadores convocan todas las reuniones de talleres de conse!os. ,l secretario general del conse!o de industria llena la lista de los traba!os a pie#as sus condiciones, guarda los convenios celebrados con la ra#ón social, re(ne todos los informes profesionales, etc. Los delegados de taller tienen el deber de interrogar a todo nuevo obrero. 0i no es miembro de un sindicato, se da inmediatamente aviso al convocador de taller. Bodo obrero que tiene una que!a cualquiera que formular debe dar parte de ella a su delegado de taller, quien avisa al convocador del mismo. 0i sólo se trata de una que!a menor, el convocador los delegados de taller enteran de ella al contramaestre para obtener satisfacción. 0i no se llega a una inteligencia, el convocador !efe es prevenido re(ne el 1onse!o de industria, que e-amina los agravios, en caso necesario, elige una diputación para entrevistarse con la dirección de la industria. La diputación debe proceder siempre con arreglo a las instrucciones del 1onse!o. Las decisiones así obtenidas deben ser siempre sometidas a los obreros, que confieren mandato a los delegados para aceptarlas o rehusarlas. ,ste funcionamiento obliga a los diversos delegados a de!ar su traba!o profesional durante cierto tiempo, que consagran a un traba!o en inter)s de los obreros, sus mandatarios. ,ste tiempo les es pagado, de modo que por dicha causa no vean su salario disminuido. 6esulta de este funcionamiento que ni los 1onse!os, ni los secretarios o convocadores poseen el poder e!ecutivo. Lste reside solamente en la masa de los obreros de los talleres de la industria, que deben cada ve# dar un mandato determinado a su elegido. ,s, en suma, el sistema permanente regular del refer ndum. ,ste organismo está entonces bastante formado para que sea cierto que vivirá se desarrollará, ganando para sí a todo el proletariado británico. .acido primeramente en las industrias metal(rgicas, ha ganado la industria te-til otras. 0u esencia es el federalismo. ,stá en oposición con el sistema tradicional del sindicato de oficios de la federación de sindicatos de un mismo oficio, que tienen tendencias demasiado centrali#adoras demasiado burocráticas. ,l poder tiende en )l a pasar de las manos de las masas proletarias a las de los funcionarios de los sindicatos. Lstos se burocrati#an, de!an de ser obreros, poco a poco viven en medios diferentes del medio de las fábricas de los talleres. 5e!an de participar de la vida obrera, por consiguiente, de apreciar conocer sus necesidades. 0e ale!an de los obreros, mientras que los diversos delegados de talleres, de conse!os de talleres de industrias contin(an siendo obreros viven en contacto con los obreros. 0e observará, por otra parte, que este nuevo sistema de conse!os de industrias, de conse!os locales nacional, llega por una vía diferente más racional al mismo ob!eto que el sistema de amalgamamiento de los sindicatos de diversos oficios en una misma industria en la nación que el sistema de las alian#as de los contratos entre industrias diversas. ,ste movimiento de los %conse!os de obreros& es a bastante importante para que ciertos conse!os publiquen folletos de propaganda, para que periódicos semanales mensuales lo defiendan ardientemente. Bodos los protagonistas de estos %conse!os de obreros& están contra el reconocimiento oficial de estos conse!os por los sindicatos. ,stiman que esto pondría traba a su libertad de acción que ello sería confesar que el sindicato de oficio es superior a sus %conse!os de obreros&, precisamente lo contrario de lo que ellos pretenden. La ma oría de los partidarios de estos %conse!os de obreros& piensa transformar poco a poco el sistema de los
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sindicatos de oficios amalgamándose en ellos, de manera que todos los asalariados, sea cual fuera su grado, est)n en una misma organi#ación sindical. La organi#ación de taller se convertiría entonces en la base de la estructura industrial entera. Bodos los adheridos a este movimiento de %conse!os de obreros& persiguen la intervención cada ve# ma or de los obreros en la industria para llegar al ob!etivo (ltimo de la demolición del capitalismo. ;na peque+a minoría en este movimiento tiene conciencia de la revolución que opera por su e-istencia su e-tensión. La organi#ación proletaria de!a de tener por base el (til empleado por el obrero se edifica sobre la base del producto elaborado por el obrero. $sí desaparece el antagonismo entre las diferentes ramas obreras de una misma industria. 5el mismo modo que todos los asalariados de una fábrica, desde el director hasta el obrero manual que barre los patios, pasando por los ingenieros, los empleados de las oficinas los operarios t)cnicos, están ligados por su acuerdo en el traba!o para entregar al consumidor productos buenos hermosos, están ligados por intereses comunes, mucho más poderosos que puedan serlo los intereses diferentes que pueden tener por el hecho de la diferenciación de su traba!o. ,spantados o importunados por aquel movimiento de %conse!os de obreros&, algunos, entre los directores o aun entre los sindicados, han atribuido su nacimiento su desarrollo a %agitadores irresponsables&, es decir, a agitadores sin mandato, que utili#aban las malas pasiones de las masas. ,l error es completo absoluto. ,l movimiento ha nacido del fondo de las masas obreras, pero naturalmente ha sido adoptado preconi#ado por los más ardientes militantes obreros, los más !óvenes los más entusiastas. " así ocurre con toda novedad real o aparente. ,l movimiento ha nacido como nació en otro tiempo el movimiento de los sindicatos. Ja luchado con las mismas oposiciones con las mismas denuncias que el movimiento sindical encontró en otros días. Bropie#a con la hostilidad de los funcionarios sindicales, que pretenden que aquello es %la anarquía&, emplean la palabra en el sentido de %desorden&. 7tros ven en )l la tendencia a desechar como in(tiles las %autoridades establecidas&. ,n fin, los ha que pretenden que aquello es la destrucción del sindicalismo. Parece al observador impávido que en este movimiento ha una influencia de los teóricos del comunismo anárquico, empleando la palabra %anarquía& en el sentido de %sin amo, sin autoridad&, de las tendencias naturales del carácter británico, tan impregnado de la idea de libertad, tan partidario del self!government. Parece tambi)n que, le!os de ser una destrucción del sindicalismo, es una sublimación, una forma más perfecta, puesto que la administración de las cosas tiende sin cesar a serlo por el con!unto de todos los sindicados. ,n la evolución seguida por el movimiento obrero, nosotros vemos un movimiento que fue al principio, desde el punto de vista profesional, analítico -los sindicatos de oficios-, que tiende a convertirse en sint)tico -los conse!os de obreros de talleres-. ,n estos movimientos ha agrupaciones federaciones sucesivas, los dos tienden al mismo fin. Las ob!eciones de los funcionarios sindicales que se oponen a este movimiento de %conse!os de obreros& son, pues, sencillamente, efecto del misoneísmo bastante general en los humanos. ,s una novedad: para muchos, basta esto para que sea malo. .otamos ahí un efecto psicológico de la le general del esfuer#o menor. ,ncontramos este mismo efecto cuando consideramos la actitud de los directores ante aquel movimiento. 5eclarándose las huelgas sin el consentimiento de los funcionarios sindicales, les sorprendieron espantaron, así como la pretensión de los obreros de hacer los contratos colectivos de talleres, de fábricas, no a contratos colectivos de industrias. ,n otro tiempo, al margen del movimiento sindical, el patronato entero se había levantado contra el contrato colectivo de industria que querían los sindicatos. Jabían sido precisos largos a+os de lucha para imponerlo para hacer admitir por el patrono que no debía desconocer al sindicato que debla tratar con )l. ,l patronato, vencido, procuró atenuar su derrota, lo consiguió en cierta medida, gracias a la burocrati#ación de los sindicatos. 5el mismo modo, ahora defiende el contrato colectivo de industria, pretende desconocer a sus obreros conocer sólo al sindicato. La situación es inversa -en parte cuando menos- de lo que era en otro tiempo. 5esde el punto
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de vista sociológico, asistimos a una especie de movimiento pendular9 no obstante, no se verifica con regularidad9 cada oscilación no determina una situación id)ntica a la precedente. ,n otro tiempo se trataba de contrato individual de traba!o, cediendo el puesto al contrato de traba!o colectivo de oficio o de industria9 ahora se trata de contrato de traba!o colectivo de talleres, reempla#ando en parte el contrato de traba!o colectivo de oficios e in!ertándose sobre algunos de sus elementos. ,l patronato entero trata de destruir el movimiento de los conse!os de obreros, que tan peligroso le parece para la sociedad capitalista. ,n su oposición cuenta con el apo o del gobierno, tanto más fácilmente, por lo demás, cuanto que el movimiento de los conse!os de obreros no es solamente corporativo. Presenta tendencias políticas, pues uno de los medios para la reali#ación de sus fines es la huelga general la toma del poder revolucionariamente. Ja todavía pocos que e-presen este fin este medio, pero no es en modo alguno dudoso que la tendencia e-iste, hasta bastante pronunciada, en la masa del proletariado. ,l que conocía la mentalidad del proletariado británico antes de la guerra comprueba ahí cuánto se ha modificado ba!o la influencia de aquella tan larga guerra.

CAPÍTULO V EL GOBIERNO Y EL PROLETARIADO BRITÁNICOS

La acción política del proletariado británico se manifiesta sobre todo actualmente por su acción para detener la participación del 6eino ;nido en la lucha contra la 6usia sovietista, para determinar la desmovili#ación completa para obtener del gobierno del Parlamento la supresión de la le sobre el servicio obligatorio. Ja sido vana hasta aquí, desde el punto de vista parlamentario gubernamental, bien que solemnemente el primer ministro Llo d *eorge ha a prometido retirar las tropas británicas de la costa murmana de otras regiones rusas. ,l incumplimiento de las promesas de 4r. Llo d *eorge es incontable desde la guerra, pues ha constituido en )l un hábito. F7lvida inconscientemente sus promesas, o es por táctica política por lo que aparenta olvidarlasH 1ada cual decidirá seg(n su gusto. Lo que ha de cierto es que %el primero& es un político hábil, sin escr(pulos. .o se ocupa más que del momento presente no le agrada la continuidad de miras políticas sociales. .o piensa más que en el )-ito de sus fines personales, me#quinos egoístas por otra parte, a este )-ito lo subordina todo. *ran orador popular parlamentario, hasta poeta en sus discursos, hombre de acción febril, mu acometedor, se agita más que habla. ;no de los que le conocen íntimamente decía un día: %0i pensar es una enfermedad, Llo d *eorge es un hombre que go#a de la me!or salud& O. ,s de una pere#a innata, indolente, no obstante su e-ceso de energía. 5esconoce la historia, la literatura, más todavía las ciencias. Le gusta el cambio por el cambio, por inestabilidad intelectual. Por esta causa ha defendido sucesivamente las políticas más opuestas, endo desde el nacionalismo gal)s al conversatismo imperialista -la actitud actual-, pasando por el radicalismo, el pacifismo, casi el socialismo. ,s lo menos posible representativo del hombre político británico tipo, de un *ladstone o de un 0alisbur . Ji!o del pueblo, pues su padre era maestro rural, su abuelo era colono, conoció la pobre#a. 5esde hace treinta a+os, Llo d *eorge se sienta en el Parlamento, persiguiendo siempre el mismo ob!eto: llegar, llegar poniendo en !uego para ello los medios más diversos, poco importa cuáles, pues todos eran buenos si se adaptaban a su fin. 0u gran talento oratorio le sirve admirablemente. 8ibrante, apasionado, sentimental, emocionante, sabe adue+arse de sus o entes. Pero sólo les da por
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Uncesored celebrities, por 5" :" ;a!,ond"
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alimento carne hueca de palabras, de grandes palabras, pues )l está lleno de retórica. 1onocía o bien al hombre sus discursos para traducir, como me fue pedido en <=<>, algunos de )stos, que debían formar un volumen con prefacio de $lberto Bhomas. .o me agrada prestar conscientemente mi a uda a la fullería de la multitud, ni aun cuando es practicada por un maestro de la palabra como 4r. Llo d *eorge. Ll se sirve de todo de todos para alcan#ar sus fines, los abandona seguidamente con un cinismo cándido, como se arro!a una naran!a a la que se acaba de e-primir el !ugo. ,n <=<>, a udado, empu!ado por la prensa de lord .orthcliffe -el "imes, el Dail# Mail otra ho!as %amarillas&-, 4r. Llo d *eorge sustitu ó a 4r. $squith como primer ministro. " desde entonces es el amo de la política británica. $llí está al menos la apariencia. La realidad es otra. ,s, en efecto, solamente el portavo# de la política reaccionaria, conservadora e imperialista de la *ran 'reta+a. Los se+ores de esta política son los lores propietarios territoriales -los gentileshombres rurales ingleses escoceses-, los grandes industriales metal(rgicos algunos otros. " el !efe parlamentario de aquella política es míster 'onar LaM, en otro tiempo !efe del partido unionista, como 4. $squith era !efe del partido liberal, cuando aquellos dos grandes partidos e-istían. ,sos dos partidos se han consumido poco a poco desde el advenimiento de un ministerio de coalición, en los primeros meses de la guerra. Las elecciones de 5iciembre de <=<C les han hecho desaparecer casi, no de!ando más que un gran grupo parlamentario, la coalición conservadora una minoría coherente de oposición, el La$our %art#. 0in embargo, algunos liberales independientes, representantes del antiguo partido liberal, se sientan en la 1ámara de los 1omunes en el banco de la oposición. La 1ámara de los 1omunes actual está le!os de representar la ma oría de los electores británicos. ,n efecto, los diputados son los elegidos por la ma oría de votantes, pero no por la unanimidad de los votantes. $hora bien9 los votantes alcan#aban apenas la proporción de @I por <II de los K< millones de electores, hombres mu!eres. ,sta enorme cantidad de no votantes fue debida a la negativa de votar de la ma or parte de los militares que estaban fuera del 6eino ;nido, de una multitud de proletarios que estiman que la %acción directa& les dará satisfacción más completa más rápida que la papeleta de voto. 6esulta de aquellas elecciones %falsas deshonradas&, seg(n la calificación de diversas personalidades de ultra-4ancha, una ma oría parlamentaria conservadora reaccionaria. $po ándose en esta ma oría, 4r. Llo d *eorge recompuso su ministerio, que se hi#o más conservador de lo que era durante la guerra. ,l La$our %art# había retirado a sus miembros la autori#ación de formar parte de )l. $lgunos de ellos, prefiriendo el cinturón dorado de los sueldos ministeriales a la porción congrua de un simple 4. P. 24ember of Parhament3, continuaron siendo instrumentos ciegos de 4r. Llo d *eorge, mientras que otros, fieles a su partido, se retiraban dignamente. ,n aquella recomposición ministerial, se confirió a 4r. Ainston 1hurchill, político hábil pero desvergon#ado, auda# hasta de una manera desconsiderada, el importante 4inisterio de la *uerra. Perteneciente a la noble rica familia de los 1hurchill, está no obstante necesitado, tanto sus gastos e-ceden a sus medios. Por herencia tanto como por sus necesidades, es el defensor titular de las potencias capitalistas. Por esta ra#ón estaba completamente indicado para la cartera de *uerra, en aquel ministerio cu a política conservadora perseguía el ob!etivo de una pa# imperialista con $lemania el aplastamiento de la revolución comunista rusa. ,ra preciso el sostenimiento del servicio obligatorio -que, seg(n las solemnes promesas, no debía durar más que lo que duraran las hostilidades- de manera que se pudiera sostener a los reaccionarios rusos especialmente al almirante Noltcha:, que había adquirido compromisos con la importante tribu del capitalismo ingl)s que tenía intereses considerables en la región siberiana 2concesiones de minas de hulla, cinc, plomo, plata, manganeso oro, vías f)rreas, fábricas metal(rgicas3.

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5e aquella situación resultó esta consecuencia: que la política ministerial proseguía la inutili#ación de la potencia del proletariado, sea mimándole, sea dándole !aque, seg(n las circunstancias parecieran propicias a la manera fuerte o suave. Los dos medios de dul#ura de violencia fueron, pues, empleados con!untamente. 4ientras que las huelgas de la 1l de, en ,nero, son reprimidas por el procedimiento fuerte los tanks circulan por las calles como medios de intimidación se llevan a cabo detenciones de militantes seguidas de condenas, en Londres, en 4ar#o, se practican registros, se detiene condena a militantes sostenedores de los %conse!os de obreros&, en virtud de la Defense of the Realm Act, se ve al gobierno decidir satisfacer apro-imadamente al mundo obrero en la importante cuestión de la habitación obrera. ,n todas partes, en las ciudades británicas, e-iste una crisis de habitación. ,n todas partes, el proletariado británico se al#a contra los tugurios, donde muchos de sus miembros tienen que vivir en los arrabales de Londres, de 4anchester, de 0heffield, de .otthingbam, etc., en las cuencas mineras del 0ur de *ales, de .orthumberland, etc. ,n el movimiento de las habitaciones obreras se in!erta otro movimiento para el saneamiento embellecimiento de las ciudades, movimiento iniciado, pronto hará treinta a+os, por el sabio biólogo sociólogo Patric: *eddes, dirigido ahora por uno de sus discípulos, el arquitecto 6a mond ;nMin. ,l gobierno decidió que, en un pla#o de tres a+os, el ,stado construirla @II.III casas, representando un gasto de E.?@I millones de francos. 5ichas construcciones, además de que aseguran un alo!amiento conveniente a muchos obreros, tienen la venta!a de abrir talleres en muchas partes, lo que reduciría el n(mero demasiado considerable de obreros sin traba!o, n(mero que e-cedió un momento de la cifra de un millón, entre hombres mu!eres. $l mismo tiempo que el gobierno tomaba medidas favorables al proletariado, tomaba otra de un carácter completamente diferente. ,sta medida tenía por ob!eto conocer si era posible aniquilar por la fuer#a al proletariado, cu a potencia creciente espantaba al mundo capitalista. 0e trata de una circular secreta confidencial dirigida a las autoridades militares por el 4inisterio de la *uerra. ,sta 1ircular pedía a dichas autoridades %que dieran a conocer el estado de espíritu de los militares a sus órdenes, a fin de saber si los soldados prestarían su concurso en el inter)s nacional: <P. Para mantener la pa# p(blica9 KP. Para a udar a deshacer las huelgas9 EP. Para ir a ultramar, a 6usia9 en fin, OP. 0i el trade-unionismo crecía entre los militares&. La circular, e-pedida en ,nero, permaneció secreta hasta $bril, )poca en que fue publicada por el Dail# &erald, diario socialista de la i#quierda, que hasta coqueteó con la e-trema i#quierda, dirigido por *. 0alisbur . La sorpresa fue enorme en el proletariado británico, a(n ma or que lo hubiera sido en el proletariado continental, habituado a las medidas, que sabe son inevitables, por la naturale#a misma del gobierno. ,l proletariado británico, la burguesía media peque+a, no se imaginaban que un gobierno pudiera ser tan poco leal a la le de la libertad de las huelgas a la tradición que establece que el gobierno no debe arro!ar en la balan#a el peso de su poder en favor de uno u otro de los partidos en lucha. La lealtad es una de las características de la mentalidad británica, efecto del desarrollo de los deportes, que tienen por corolario la costumbre de %!ugar limpio&. La masa popular no concebía que el gobierno es una fuer#a capitalista consiguientemente el sost)n del capitalismo. 5e!a decir hacer en tanto ello no parece molesto al capitalismo o mientras piensa que la represión per!udicaría más que de!ar hacer. ,n suma, todo se resume en una balan#a de fuer#as entre el capitalismo el proletariado. Boda medida de restricción de las libertades, toda medida coercitiva del proletariado, indica su fuer#a creciente. Le!os de impedir la progresión de su poder, como esperan los que adoptan estas medidas, las aceleran de modo e-tra+o. La publicidad de aquella circular secreta turbó un tanto al 4inisterio de la *uerra, 4r. Ainston 1hurchill sus subordinados, de los que un periódico liberal, el Manchester 'uardian, pudo decir: %Parece que la autoridad superior ignora la composición del e!)rcito: de die# soldados, nueve son obreros o empleados, asalariados todos. ,n tanto se trata de un deber nacional no de un conflicto entre clases, las relaciones entre oficiales soldados son buenas. Pero si se pide otra cosa que un deber nacional, sí se pide dar la victoria a una clase sobre otra, capital o traba!o, entonces se pide lo imposible, tanto a los oficiales como a los soldados. Por ambos
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lados se pone por delante el inter)s nacional, es in(til, por consiguiente, argQir este inter)s nacional. ,l 4inisterio de la *uerra está le!os, a una incalculable distancia astronómica, del e!)rcito que lucha, guarda el país traba!a. La autoridad militar que quisiera servirse del e!)rcito como de revienta-huelgas estaría loca&. ,sta opinión del más representativo de los diarios liberales británicos es la del =I por <II de la población inglesa. Por ello en la 1ámara de los 1omunes, un oficial de marina, 4r. NenMorth , pudo decir: %0i el gobierno desea que el bolchevismo se apodere de este país, no tienen más que emprender el camino que indica esa circular&. Por el contrario, los conservadores abogaron por la precisión, el derecho la e-celencia de aquella circular, pues se trataba de prever una huelga de los transportes que era preciso impedir o hacer abortar en inter)s de la vida nacional. La indispensabilidad de los transportes, la probabilidad de una huelga de ferroviarios la imposibilidad de encontrar revienta-huelgas en el e!)rcito, llevaron a un miembro del La$our %art#, mister R. 1. 5avison, a registrar con alegría que %de aquí a poco el La$our %art# gobernará los destinos del país&, que, mientras tanto, %el ministro de la *uerra debe comprender saber que el /mperio británico no será gobernado por un dictador militar&. ,videntemente, 4r. Ainston 1hurchill debía defender su circular, lo hi#o con el ergotismo específico de los discursos ministeriales. 1onfesó, no obstante, que de las respuestas dadas a su circular secreta resulta claramente que %la gran masa de los soldados británicos se niega a deshacer las huelgas a combatir a la 6usia sovi)tica&. 5eclaró tambi)n, por lo demás, con )nfasis: %1iertamente, ha muchos sindicados en el e!)rcito. %ero nosotros no podemos tener el sindicalismo en el ej rcito&. ,ste es, sin embargo, el resultado más claro que obtuvo de su famosa circular. ,n efecto, ciertos militantes de la e-trema i#quierda del tradeunionismo crearon un sindicato de %marinos, soldados aviadores& 2sailors, soldiers and airmen (nion3, que creció bastante pronto. Publica un peque+o órgano mensual, "he )orces, cu o título va acompa+ado de un dibu!o simbólico: un soldado da un apretón de manos a un obrero que va del bra#o de un marino. @ 5icho sindicato tiene por ob!eto: el me!oramiento de las condiciones de vida de la paga de los soldados, el aumento en ciento por ciento de las pensiones e indemni#aciones, el reconocimiento del sindicato por el gobierno, la negativa a servir de revienta-huelgas, la abolición inmediata del servicio obligatorio, la amnistía militar. 0e han constituido a multitud de ramas locales de este sindicato, cu o n(mero de adheridos crece mucho más rápidamente que el del nuevo e!)rcito que el gobierno conservador británico quiere organi#ar. ,l reclutamiento fue al principio de mil por día como t)rmino medio, pero desde $bril ha descendido tanto, que mister Ainston 1hurchill se negó a fi!ar el tipo, confesando solamente un %descenso lamentable&.

CAPÍTULO VI EL LABOUR PARTY
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2in duda a.uel si,b$lico dibu/o est& inspirado por un cartel .ue se e,ple$ en *=*<>*=*? por el gobierno brit&nico para sus ca,pa%as de alista,ientos voluntarios en el e/+rcito ! en las f&bricas de ,uniciones" Un soldado daba la ,ano a un obrero, con esta le!enda: We’re both needed to serve to guns. Fill up the ranks. Pile up the munitions" @2e necesita de nosotros dos para los ca%ones" 5strec0en las filas" 8,onen las ,unicionesA"
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La circular secreta de que hemos hablado puso a la lu# del día el espíritu revolucionario que fermentaba en ciertos sindicatos. La cólera, por otra parte, sublevó a todo el mundo del traba!o, pasado el primer momento de estupor9 nuevo descontento que se a+adía a tantos otros 2carestía de la vida, impuestos crecientes, paro for#oso por falta de traba!o, habitación en chiribitiles, etc.3 que agitaban a al proletariado organi#ado. 4ineros, obreros de transportes 2marineros dockers3, ferroviarios, unidos en una formidable Briple $lian#a9 mecánicos, electricistas, metal(rgicos, obreros te-tiles, correos, tel)grafos tel)fonos, empleados de oficinas de almacenes, obreros alba+iles, labradores, policías, bomberos carceleros, etc)tera, todos fermentaban, hervíanS ,l mundo del traba!o sufrió una crisis de crecimiento. ,l La$our %art# crece en calidad en cantidad de una manera tan considerable que antes de la guerra no se habría atrevido a prever. ,n un a+o el n(mero de adheridos aumentó en @II.III, tanto por la afiliación de nuevos sindicatos, como por la adhesión de nuevos miembros. ,n la decimonona conferencia anual que tuvo lugar en 0outhport, el KO de Runio (ltimo, el partido contaba con E.I<E.<K= miembros. $ntes de la guerra no contaba más que con <.@II.III adheridos. ,l crecimiento procede en parte importante de la peque+a media burguesía, receptáculo del salariado para los empleados de oficina de almac)n, los funcionarios del ,stado de las ciudades. ;no de los fenómenos sociológicos que resultan de la guerra es el empobrecimiento relativo de la peque+a media burguesía, gracias al aumento del coste de la vida, por consecuencia a la disminución del valor del dinero. ,ste empobrecimiento empu!a inevitablemente a la peque+a media burguesía a !untarse al proletariado urbano rural para la modificación de las condiciones del traba!o 2salarios horas3 de las condiciones político-sociales. $sí es como el La$our %art# crece en cantidad. Pero crece tambi)n por la misma ra#ón en calidad, porque la cultura intelectual de la clase peque+a burguesía media burguesía en general ma or que la del proletariado. La guerra, pues, ha provocado la intervención de un nuevo factor en la lucha de clase, ese nuevo factor es, por una parte, más revolucionario, porque está compuesto de gentes en parte d class s. 5e este fenómeno, que se ha producido en todos los países, no se han derivado a(n todas las consecuencias, pero están en vías de desarrollarse progresivamente seg(n las condiciones especiales de esas clases, más o menos variables seg(n los países. Parece que en la *ran 'reta+a la ma oría de los empleados funcionarios que se incorporan al La$our %art# contin(an siendo partidarios de los medios constitucionales parlamentarios para la conquista del poder político para la reali#ación de un *ommonwealth o 6ep(blica socialista. 0in embargo, e-iste entre ellos una minoría de tendencias netamente revolucionarias, los !óvenes sobre todo, que quieren usar de la acción directa para llegar a los fines perseguidos. ,l La$our %art# es una federación de sindicatos de diversos partidos socialistas: el /ndependent Labour Part 2l. L. P.3, la Dabian 0ociet , el 'ritish 0ocialist Part 2'. 0. P.3 algunos otros grupos.> ,l con!unto de los grupos que llevan la etiqueta socialista cuenta con cerca de @@.III miembros. ,s mu poco, num)ricamente. 0ería preciso, no obstante, no basarse en ello para !u#gar su importancia social. ,n efecto, los elementos directores del movimiento obrero
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53iste a0 una organi(aci$n ,u! co,ple/a, por.ue se 0a for,ado progresiva,ente con arreglo a las circunstancias, sin plan" 2er a preciso un estudio especial para e3poner las diferencias ! las si,ilitudes de las diversas agrupaciones socialistas de la 7ran Breta%a, sus fuer(as, su acci$n, sus procedi,ientos de propaganda, las relaciones entre ellos ! con el ,ovi,iento sindical"
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pertenecen a los grupos socialistas. ,ntre ellos, el /. L. P. es el que cuenta con ma or n(mero de miembros. 5urante la guerra, sobre todo desde el armisticio, numerosos intelectuales, profesores, pastores, etc., se han agregado al partido. $sí se han incorporado a )l ocho antiguos miembros radicales del Parlamento. 'a!o la dirección de los Philip 0noMden, 6amsa 4ac 5onald, RoMett, 'ruce *lasier otros, el /. L. P. ha protestado en)rgicamente contra el Bratado de 8ersalles %cuna caricatura de la pa#&. 1on no menor energía se ha pronunciado por la nacionali#ación de las minas de las vías f)rreas, por el abandono de toda lucha contra las revoluciones comunista de 6usia de Jungría. .o ha condenado el bolchevismo, pero no lo aprueba, ha mantenido su adhesión a la 0egunda /nternacional. ,n una palabra, la acción del /. L. P. es constitucional parlamentaria9 por consiguiente, está en oposición con el procedimiento de la acción directa. Lo mismo ocurre con el 'ritish 0ocialist Part 2'. 0. P.3, bien que est) situado más a la i#quierda que el /. L. P. ;nido bastante íntimamente con el movimiento de los delegados de talleres, el '. 0. P. coquetea con el bolchevismo, sin haberse, no obstante, adherido a la Bercera /nternacional. La cuestión está actualmente sometida a todas las secciones del partido. ,s preciso llegar al 1ommunist Part 21. P.3 -la Aor:erTs 0ocialist Dederation decidió en su 1ongreso de Runio de <=<= tomar este nombre- para encontrar un partido socialista que declare francamente su adhesión a la Bercera /nternacional. 0u ob!eto es el t)rmino del capitalismo de los Parlamentos para sustituirlos con una sociedad comunista, formando una federación mundial de rep(blicas administrada por conse!os de obreros de aldeanos. ,l 1. P. sostiene a los bolcheviques, ? los sinn!feiners irlandeses, los revolucionarios de ,gipto, de las /ndias, etc. 4u a la vanguardia del socialismo británico, no representa más que una minoría no está afiliado al La$our %art#. 0in embargo, tiene una influencia notable, indirecta, porque la ma or parte de sus miembros proceden del medio de los delegados de taller puesto que tienen influencia en los grupos profesionales e industriales. ,sto e-plica cómo el La$our %art# se inclina cada ve# más a tener una política de i#quierda. $sí, en su 1onferencia de Runio, casi todas las cuestiones al orden del día emanaban de sindicatos, aun aquellas de inter)s general, de ninguna manera profesional. ,l estrecho punto de vista de corporación, tan grato en otro tiempo al obrero británico, ha sido hora de!ado de lado. ;nánimemente se pronunció la 1onferencia contra el servicio militar obligatorio, por la elevación a >.K>I francos del mínimum de renta imponible, por la nacionali#ación de las minas, contra todos los militarismos. ,n la cuestión de las guerras contra las revoluciones comunistas de 6usia, de Jungría, etc., el L. P. está unánimemente contra su continuación su sostenimiento mediante el envío de tropas, de armas, de municiones, de socorros financieros por el bloqueo alimenticio comercial9 pero esta unanimidad no subsiste desde que se trata de los medios que deben emplearse para hacer efectivo el abandono de esas guerras: unos quieren medios puramente parlamentarios, otros quieren a+adir a esos medios el poder de la acción directa. 0e batalló mucho acerca de este asunto. Los partidarios de la acción puramente parlamentaria fueron casi todos los miembros del Parlamento funcionarios de los sindicatos: R. 6. 1l nes, 'en Billet, 'race, 0e-ton, $rthur Jenderson. %,l L. P. -decían ellos en substancia- es constitucional parlamentario. 0erá llamado parlamentariamente a encargarse del poder, en aquel momento deberá llamar a las clases %propietarias& a obedecer a la le nueva, al nuevo orden social, del mismo modo que obedecen ahora al orden social legal actual. La acción directa es una especie de guerra civil que destruirá el orden la le durante generaciones. La agitación para las elecciones generales pró-imas sería mucho más efectiva que la acción directa, una innovación que originaría grandes
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5s de toda evidencia para los .ue son bastante ob/etivos para elevarse por enci,a de los intereses de grupos o de individuos" C para considerar las cosas desde el punto de vista de la ciencia, .ue los bolc0evi.ues co,unistas pertenecen a la fa,ilia socialista" La esencia del socialis,o, co,o lo 0e de,ostrado en ,i libro Socialisme et Anarchisme, es la for,a colectiva a co,ún de los ,edios de producci$n" :odos los partidos comunistas persiguen dic0o fin, ! por consiguiente son todos de la fa,ilia socialista, 0asta cuando son antiparla,entarios"
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responsabilidades&. 5e paso se+alemos la ob!eción %una innovación&, pues revela el misoneísmo particular de las gentes de cierta posición, en todos los países en todos los tiempos, es efecto natural de la le del menor esfuer#o. Los partidarios de la acción directa, al contrario, todos no parlamentarios, e-cepto .eil 4ac Lean, el diputado por *lasgoM, eran 6obert 0mille Dran: Jodges, mineros, 'romle , mecánico de ferrocarril, etc. %Los conservadores obedecen las le es que les benefician se sublevan contra las que les per!udican. U6ecuerden a 1arson la revuelta del ;lster contra el home!rule antes de la guerraV ,llos impidieron el planteamiento del home!rule votado por el Parlamento. ,l Parlamento es impotente. Ja sido elegido mediante fraude. ,l gobierno actual es una autocracia. Jace la guerra en 6usia sin declaración de guerra por el Parlamento. Ja violado todas sus promesas. ,l constitucionalismo no tiene valor sino a condición de ser honradamente aplicado si respeta la palabra dada. $quí no es este el caso. ,l gobierno sostiene una lucha subterránea contra los sindicatos: recuerden la circular de 4r. Ainston 1hurchill9 )l ha organi#ado un servicio de espiona!e en los sindicatos. ,s preciso imponer la voluntad de los obreros por la huelga&. La e-istencia de este servicio policiaco secreto se manifestó brutalmente en la misma 1onferencia. 5os delegados franceses, Longuet Drossard, no pudieron llegar a 0outhport, pues la policía, tan pronto desembarcaron, les obligó a volverse a Drancia. 7tros delegados franceses e italianos, Ronhau-, 5uchemin, 5arragona, llegaron a 0outhport despu)s de haber sido retenidos en Londres por la policía, que les hi#o sufrir un ridículo interrogatorio. $quel incidente, que demostraba el internacionalismo de aquel servicio secreto, no era de naturale#a apropiada para favorecer a los partidarios del parlamentarismo que permitía el empleo de tan ba!os procedimientos. Los actos de las autocracias se vuelven siempre contra sus ob!etos cuando se reali#an en medios en los que reina el amor a la libertad. 5espu)s del choque de los argumentos en pro en contra de la acción directa el parlamentarismo, se procedió a votar la resolución que implicaba %el empleo sin reserva de la potencia política e industrial& para reali#ar el abandono de las e-pediciones, rusas, del servicio obligatorio, etc)tera. <.C=E.III sufragios se pronunciaron en pro de esta fórmula9 =E@.III en contra de ella. /mporta se+alar esta fuerte ma oría de dos contra uno en favor del empleo de la acción directa 2potencia industrial o huelga3, pues revela el estado de ánimo, del mundo obrero británico. La 1onferencia no decretó aquella huelga, como no decretó la huelga de veinticuatro horas que los delegados franco-italianos proponían para manifestar p(blicamente cuál era la voluntad de los proletariados aliados. 5ecidió sustituir aquella huelga por manifestaciones monstruo en toda la *ran 'reta+a. Procedió así porque, el cuerpo político, no podía decretar una medida puramente económica llevada a cabo simplemente por los obreros sindicados. 1orrespondía hacerlo al 1ongreso de las Brades-;nions con ocasión de su reunión en 0eptiembre de <=<=, o todavía a la Briple $lian#a por sí misma. ,sta política de apla#amiento del empleo de la acción directa favorece, más que les per!udica, a los partidarios, contra lo que creen los que la practican. ,l apla#amiento incesante, la indecisión, agria, sobree-cita aumenta el n(mero de partidarios de la acción apla#ada. 0iguiendo aquella política, los leaders obreros imitan a los gobernantes que gustan, a causa del menor esfuer#o, de retroceder ante las dificultades, confiando siempre en que desaparecerán por sí mismas. ,l ,!ecutivo del La$our %art# no es partidario de la huelga general política. .o obstante, no es a )l a quien ha que imputar el fracaso anterior de la movili#ación de las fuer#as obreras, pedida por la Briple $lian#a en $bril. $quel fracaso fue debido al comit) parlamentario del 1ongreso de las Brades-;nions. $hí comprobamos el conflicto entre los directores parlamentarios del mundo del traba!o la masa obrera. ,n ma or o menor grado, ese conflicto se presenta actualmente en todas partes. ,n todos los países las masas obreras parecen ahora adelantarse a la ma oría de sus propios leaders parlamentarios9 poderoso argumento en favor del antiparlamentarismo. ,n la actualidad, los obreros de la *ran 'reta+a preceden al
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movimiento obrero continental en el choque de las dos políticas en el terreno mismo de su reali#ación práctica. 1hocaron en el terreno teórico hace a más de veinte a+os. ,ntonces la batalla por la huelga general, por la acción directa, era iniciada por obreros pensadores franceses de tendencias comunistas anárquicas, en la aurora del sindicalismo. Dueron derrotados en el 1ongreso internacional de Londres 2<C=>3 C por los social-demócratas alemanes, gracias al corporatismo de entonces de los obreros británicos. Pero en la )poca presente, gracias a esos mismos obreros británicos -los mineros sobre todo, los ferroviarios los dockers-, las ideas recha#adas en otro tiempo llevan venta!a están en vísperas de su reali#ación. 0e necesita mucho tiempo para que los efectos de actos o de ideas se desarrollen en toda su amplitud en todas sus direcciones.

CAPÍTULO VII LA TRIPLE ALIANZA

La Briple $lian#a constitu e la estructura sobre la cual descansa todo el movimiento en pro de la acción directa. 0e compone de tres federaciones de industrias: ferroviarios, obreros de los transportes mineros. La .ational ;nion of 6ailMa men 2.. ;. 6.3 comprende casi todo el con!unto de ferroviarios del 6eino ;nido, es decir, su potencia. La gran ma oría de sus miembros es mu avan#ada en ideas se alista en la i#quierda del proletariado británico. 0u 1ongreso de Runio de <=<= lo ha demostrado, puesto que, por unanimidad, se adoptaron en )l resoluciones protestando contra el servicio militar obligatorio, la política gubernamental 2le marcial, obligación por la fuer#a de las armas3 en /rlanda, en ,gipto, en las /ndias9 en pro de la no intervención en 6usia, la amnistía para los conscientious o$jectors, por el income ta+ a partir desde >.K>I francos de salario. Por unanimidad tambi)n, los ferroviarios decidieron remitir a la Briple $lian#a la decisión de la conducta a observar para obtener la reali#ación de los e-presados deseos. R. J. Bhomas, 4. P. 24ember of Parliament3, es el secretario general de la .. ;. 6. 1omo todos los parlamentarios, es poco partidario de la acción directa. Pero le es preciso obedecer a sus mandantes, la masa de los ferroviarios, que es mu partidaria. Los hombres están amargados, como se dice en ultra-4ancha. ,stán cansados de aguardar, cansados de las tergiversaciones de los gobernantes de sus leaders, a los que no obedecen a. Los leaders locales, desconocidos a er, a esos sí que se les sigue, por la ra#ón mu sencilla de que e-presan los sentimientos de las masas obreras de las vías f)rreas. Por huelgas amena#as de huelgas obtuvieron, hace seis meses apro-imadamente, todas sus reclamaciones corporativas9 pero esto no les basta, pues tienen miras generales, políticas, que desean reali#ar. %Lo que nosotros deseamos -di!o un delegado en el 1ongreso- es la eliminación de todas las clases, de modo que no ha a más que una, la de los traba!adores. ,llos producen las rique#as, son capaces de intervenir los destinos del país&. Ramás, antes de la guerra, se habrían oído seme!antes declaraciones aprobadas por todos. Ja ahí un nuevo indicio de la evolución considerable seguida por el proletariado británico en estos cincuenta meses de guerra. 0e atreve a entrar en el terreno político, corporativamente, como partido de clase. 0e atreve a aplaudir a otro de sus delegados que decía: %0e nos llama bolcheviques, pues bien, se nos honra con ello. $ntes se nos llamaba socialistas, pero llamarnos así ahora sería hacernos demasiado respetables. Por lo demás, el bolchevismo es el socialismo en tra!e de clase, en tra!e de traba!adores. .osotros no queremos ir como sindicados, sombrero en mano, a pordiosear una limosna a los que
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#+ase ,i volu,en Le Socialisme et le ongr!s de Londres, *D=B"
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proporcionan ocupación9 nosotros queremos una parte !usta de las rique#as que producimos&. " por unanimidad acepta el 1ongreso una resolución contra la conciliación el arbitra!e con el patronato. %.o la ha posible con el capitalismo&. " con la misma unanimidad felicita a la Briple $lian#a por haberse negado a adherirse a los 1onse!os industriales. 26elación Ahitle 3. La Bransport Aor:ers Dederation 2B. A. D.3, esa Dederación de los 7breros de los Bransportes, está animada del mismo espíritu que la .. ;. 6., contando, no obstante, una más fuerte minoría de la derecha. 1omprende a los marinos, a los dockers, los marineros, etc. 0u secretario, mister 6obert Ailliams, miembro de la 1ámara de los 1omunes 24. P.3, es uno de los defensores de la acción directa. ,l gran adversario de )sta es 4r. Javeloc: Ailson 24. P, tambi)n3 principal leader del sindicato de los marinos. Lo más original es que el primero que empleó en la *ran 'reta+a la acción directa para fines políticos fue 4r. Javeloc: en persona. ;n delegado de los dockers, 4r. 'evin, se lo di!o en el 1ongreso de Runio de la. B. A. D., recordando el veto puesto por los marinos, ba!o la instigación de 4r. J. Ailson, al transporte de 6amsa 4ac 5onald 1amilo Ju smans a ultra-4ancha o a Jolanda. ,n el curso de la guerra, 4r. J. Ailson tuvo una actitud completamente fanática. 0e colocó violentamente contra los socialistas del /. L. P. Ji#o siempre el !uego del patronato, de los armadores que se enriquecieron escandalosamente. ,n el mundo obrero británico, go#a de una reputación dudosa =. ,n el 1ongreso (ltimo, 4r. J. Ailson se opuso a la idea de que %la Briple $lian#a empleara su poder para intimidar a la 1ámara de los 1omunes, elegida en gran parte por los obreros&. " como a aquella aserción contraria a la verdad estallaran las risas en la $samblea, 4r. J. Ailson e-clamó: %U.o es cosa de risaV U,sto es alarmanteV Los capitalistas quisieran desarrollar la industria, pero no pueden porque no tienen ninguna garantía para el porvenirS ,s un contrasentido hablar en contra del servicio obligatorioS 4r. 6obert Ailliams ha dicho que Lenin Brots: eran dos camaradas respetables, o digo que son dos canallas&. ,ste discurso, cu o resto es del mismo tener, tuvo por conclusión una moción de censura contra el ,!ecutivo de la Dederación. Due recha#ada por K<E.III votos apo ada por >?.III. 0e ve cuán peque+a es la minoría de la que 4r. J. Ailson es portavo#. 0e puede decir que los OW@ de la B. A. D., que comprende veinticinco sindicatos más de EII.III miembros, piensa como el presidente de su 1ongreso, 4r. Jarr *osling, quien decía: %La paciencia de los obreros organi#ados toca a su t)rmino. $dvierte al ministro de la *uerra 24r. Ainston 1hurchill3 al ministerio entero, que llega al punto de la ruptura. .o sin pesar iremos a la huelga general, pero se nos presenta como necesaria para obtener la abolición del servicio obligatorio, el abandono de la intervención en 6usia, la amnistía de los conscientious o$jectors, la elevación del income ta+ a un ingreso mínimo de >.K@I francos la retirada de la circular Ainston 1hurchill&. $quella gran ma oría de OW@ de la Dederación tanto lo cree así, que vota mociones en aquel sentido acordó, como lo había hecho la .. ;. 6., de!ar que la Briple $lian#a decidiera la conducta a seguir para obligar al Parlamento británico a reali#ar la voluntad del proletariado de aquel país. La tercera asociada de la Briple $lian#a es la Dederación de los 4ineros de la *ran 'reta+a 24. D. of *. '.3. 1onstitu e realmente la espina dorsal de la Briple $lian#a, tanto por la potencia del n(mero de sus adheridos como por la gran solidaridad que une a todos por el espíritu de rebelión que inspira a todas las federaciones regionales por completo, como por e!emplo, la de *ales del 0ur 20outh Aales3. 0u presidente 4r. 6obert 0millie " su secretario 4r. Dran: Jodge son decididamente partidarios de la acción directa para obtener la reali#ación de la voluntad obrera. Por otra parte, la Briple $lian#a entera quiere la nacionali#ación de las minas, de las vías f)rreas de los otros medios de transporte. Pero con el espíritu práctico que caracteri#a al obrero británico, el esfuer#o ha sido concentrado se encuentra ahora en la nacionali#ación de una
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2i no ,e enga%o, acerca de este asunto se public$ en Londres un folleto ,u! e3plicativo"
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sola industria, la de las minas. Las otras nacionali#aciones son consideradas como consecuencia inevitable de la primera nacionali#ación. La Briple $lian#a ha procedido, pues, desde 4ar#o (ltimo, para reali#ar los deseos de sus miembros, que ascienden a cerca de un millón. 0u acción ha sido hasta aquí parlamentaria, porque la ma oría de los miembros de su 1omit) e!ecutivo son partidarios de los procedimientos parlamentarios más que de la acción directa, pero la amena#a del empleo de )sta se ha cernido siempre sobre sus negociaciones parlamentarias. $l principio, la Briple $lian#a se limitó a pedir al Parliamentar 1ommittee of the Brade-;nion 1ongress que reuniera una conferencia especial para saber si el proletariado británico emplearía la huelga general para %obligar& a la reali#ación de su deseos. ,l Parliamentar 1ommittee of B. ;. 1., que es el ,!ecutivo del con!unto de todas las organi#aciones de los obreros que está sobre todo compuesto de diputados de la 1ámara de los 1omunes, se negó a ello. $quella negativa no sorprendió sino a los que desconocían la mentalidad que crea necesariamente la vida com(n en un medio como lo es el del Parlamento. ,l 1omit) se limitó a ver al ministro 'onar LaM, quien afirmó brutalmente: %7cupándose de los cuatro puntos -política en 6usia, servicio obligatorio, amnistía de los conscientious o$jectors, nacionali#ación de las minas declarando la huelga general para obtenerlos, el 1ongreso de las Brades-;nions se sobrepondría al Parlamento. ,l gobierno opondrá a los huelguistas, sin la más peque+a vacilación, todas las fuer#as del ,stado. ,so sería la revolución, nosotros nos negamos a obedecer a ella&. Pero si el 1omit) se mostró satisfecho con las galanterías ministeriales que, seg(n costumbre, acompa+aban aquella brutal declaración, no ocurrió lo mismo con las masas obreras, tanto de la Briple $lian#a como de los otros sindicatos. La agitación del mundo obrero era general, los congresos o las 1onferencias de 1onse!o de federaciones se pronunciaban en pro de la reclamación de los cuatro puntos en cuestión su logro por la huelga general. Los obreros metal(rgicos 2mecánicos demás3, los carpinteros de muebles de obras, los empleados de correos tel)grafos, los empleados en almacenes oficinas, discuten la cuestión de agregarse a la Briple $lian#a, en su ma oría se muestran partidarios de aquella unión. 1ada uno de los tres aliados, por el órgano de su 1omit) e!ecutivo, protestó contra la decisión del 1omit) parlamentario de conformarse con las declaraciones ministeriales. .o puedo, por lo demás, indicarles el espíritu que a todos animaba, más que reproduciendo aquí las palabras de uno de los leaders, 4r. 6obert Ailliams: %"o no confiaba en el P. 1. of B. ;. 1., pues la carta de los funcionarios de las Brades-;nions dista tanto del espíritu de las masas obreras como el de mister 1hurchill mismo. ,n toda )poca en todos los países, el progreso se reali#a siempre ba!o la presión de aba!o. ,l fuego arde oculto en las masas contra el gobierno sus mane!os. ,l gobierno está sobre un verdadero volcán&. Los sordos ruidos del volcán no son todavía más que subterráneos. Partidarios adversarios de la acción directa o de los m)todos parlamentarios no se atreven a pasar el 6ubicón. 'uscan efugios, tratan de ganar tiempo, del mismo modo que el gobierno británico durante el largo período de la guerra aplicó su política de estar a %verlas venir&. $sí, el ,!ecutivo de la Briple $lian#a, en su reunión de Runio en 0outhport, acordó apla#ar hasta el KE de Rulio la decisión acerca de celebrar o no un congreso de los delegados de los cuerpos constitutivos de la Briple $lian#a. $quel congreso -el primero desde la creación de la Briple $lian#a- se celebró en Londres. $sistieron a )l EII delegados. Por K<? votos contra <<, acordó que los miembros de cada cuerpo aliado serían consultados acerca de la conducta que debía seguirse para imponer su voluntad. La consulta de los miembros implicaba para los ferroviarios la reunión de un congreso especial que votara en pro o en contra de la acción directa, para los obreros de los transportes los mineros un refer)ndum en que cada uno se pronunciara. $lgunos delegados habrían querido que el congreso aconse!ara a los miembros acerca del voto
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que tenían que emitir, pero la gran ma oría se negó a ello, no queriendo en modo alguno influir sobre los obreros, que libremente votaran en pro o en contra de la acción directa. 1omo precedentemente, los defensores de los procedimientos parlamentarios fueron en aquel congreso 1l nes, 0e-ton Billet, mientras que los partidarios de la acción directa eran 1. B. 1ramp, Dran: Jodge A. 0tra:er. Los mineros los ferroviarios estuvieron en pro de la acción directa9 los dockers en contra. 6esulta de la decisión precedente, que en todo caso transcurrirá cierto tiempo antes de que el curso de los acontecimientos adquiera una forma aguda. ,s preciso ahora reunir un congreso de ferroviarios hacer un refer)ndum de obreros de los transportes de los mineros. ;n apla#amiento más, todavía ha de transcurrir más tiempo antes de la solución, observan con pesar los e-tremistas de la i#quierda con alegría los e-tremistas de la derecha. Gue se apruebe o no aquel apla#amiento, ha que hacer constar que es la consecuencia fatal de las costumbres democráticas de los británicos. Las decisiones deben ser tomadas por las mismas masas no por los delegados mandatarios. Lstos deben su!etarse a sus mandatos. .o son %representantes&, sino mandatarios. La masa obrera no ha abandonado su soberanía en manos de %representantes&, como hacen los pueblos en el sistema gubernamental representativo parlamentario. ,ste procedimiento, mediante el cual la masa obrera decide ella misma su propia conducta a seguir, es mucho más democrático que el sistema de los representantes. /mporta se+alar esto de paso, pues ello indica que la clase obrera británica está más adelantada como organi#ación política que el con!unto de la nación, sometida a(n al gobierno representativo. Branscurrirá, pues, alg(n tiempo antes de que la decisión popular intervenga. .o creemos, sin embargo, que sea más allá, de 0eptiembre, )poca en que el 1ongreso general de las Brades;nions se celebra. 'ien que el mundo obrero, especialmente el mundo de los mineros, est) en plena ebullición, bien que esto (ltimos est)n %amargados& su disciplina con respecto a sus autoridades sindicales se aminore de día en día, que a cada instante estalle su voluntad de recurrir a la acción directa, sin cuidarse lo más mínimo de los intereses p(blicos aparentes por ello lesionados, no creemos que los acontecimientos adelanten la )poca de la decisión a tomar. Los obreros británicos proceden con lentitud, pero con tenacidad.

CAPÍTULO VIII LOS MINEROS

La guerra ha hecho comprender a los mineros el papel que representaban, especialmente cuando la huelga del 0ur de *ales en <=<@. 28)ase mis Leçons de la guerre mondiale , cap. /83. La cuestión de la hulla es, en efecto, de una importancia vital para toda la humanidad civili#ada especialmente para la *ran 'reta+a. La marina no e-iste sin carbón, pues el petróleo es insuficiente en cantidad para reempla#ar a la hulla. ,l poderío mundial del 6eino ;nido descansa sobre su marina mercante. Pero, además, el carbón es el producto principal de las e-portaciones británicas. *racias a )l, el flete de retorno es mu reducido, pues el via!e de ida no es con lastre, como ha sucedido con mucha frecuencia con los buques que parten de los puertos franceses, por e!emplo. ,sta reducción de flete e-plica por qu) en el mercado británico las frutas legumbres secas, etc., están a más ba!o precio que en los mercados continentales. ,l carbón es la sangre de la vida industrial9 así, todas las industrias metal(rgicas te-tiles de /nglaterra, la industria de la construcción de buques en ,scocia, etc., dependen de la
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producción hullera. 5ecenas de millones de humanos han dado su vida dependiendo de aquella producción, a directa, a indirectamente. Bodo está relacionado en la .aturale#a9 una nueva prueba de ello es dada por la cuestión hullera. ,lla es tambi)n un factor poderoso del sistema del libre cambio, (nico r)gimen económico que permite la baratura de los productos alimenticios demás. ,n efecto, el precio del carbón es factor del salario de los mineros, )ste es condicionado por el precio de los víveres, que está a su ve# condicionado por el precio del carbón. Por otra parte, la hulla británica e-portada representa un enorme valor de compra para otros productos, así, ella es una causa que impide un al#a notable del cambio para la *ran 'reta+a. 0e ve, pues, la gran importancia vital que tiene la hulla en este país. Los mineros lo saben, se sigue de ello que se sienten %mu fuertes&. 0u indispensabilidad constitu e su poder, tan grande, que se puede decir que ellos son realmente los due+os de la situación si quieren saben utili#ar aquel poderío. Llegado el armisticio, empe#ando la movili#ación, continuando la carestía de la vida aun agravándose, los mineros reclamaron un aumento de EI por <II de salario, la !ornada de seis horas, salarios para todos los desmovili#ados mineros iguales a los de los traba!adores, finalmente, la nacionali#ación de las minas intervenidas por el ,stado los mineros. 5eclaraban que recurrirían a la huelga sí no se accedía a su demanda en un pla#o relativamente corto. Las pretensiones de los mineros sorprendieron desagradablemente al mundo capitalista de la *ran 'reta+a. ,l gobierno declaró que acceder a ellas determinaría un aumento del precio del carbón, que unos fi!aban en ?T@I francos otros en <I o <KT@I francos por tonelada. ,sto ocasionaría, se decía, la ruina del comercio británico. La e-portación del carbón no sería a posible, pues no podría luchar en los mercados e-tran!eros con el carbón procedente de $m)rica del .orte de los otros países ricos en minas, como 0pit#berg, 0iberia, las /ndias, la 1hina. Las pretensiones eran imposibles de reali#ar, di!o el gobierno, que a+adía por el órgano de 4r. Llo d *eorge: %0i los mineros van a la huelga, aplicaremos el 5. 7. 6. $. que está a(n vigente.<I $ntes que ceder, el gobierno se retirarla&. Los mineros se rieron de aquellas declaraciones gubernamentales. .o se encarcela tan fácilmente a cien, doscientos, mil hombres. $quello era puro $luff. 1onfirmaron su amena#a de huelga el gobierno ofreció un compromiso: reunión inmediata de una comisión presidida por un !ue#, compuesta de representantes de mineros de propietarios de minas. La comisión no tendría, bien entendido, poder legislativo, pero el gobierno se comprometía a dar a las conclusiones de la comisión un efecto legislativo, tanto en la letra como en el espíritu de las mismas. Los mineros aceptaron el compromiso, pero su aceptación sobrentendía que la comisión les daría satisfacción. La masa obrera escapaba a la dirección de los funcionarios, de las federaciones tanto regionales como nacionales. 4ientras traba!aba la comisión, se producían aquí allá huelgas parciales, no oficiales, es decir, sin el asentimiento de los funcionarios federales, %para hacer ver a los leaders que las peticiones de los mineros son sólidas como el granito&, como decían los peque+os leaders locales. $quí, una sección afirma: %Los mineros deben decidir acerca de la e-plotación de las minas, no con arreglo al sistema de la e-plotación por el ,stado, sino seg(n el sistema de la e-plotación sovi)tica&. ,n otra parte, una federación regional e-pulsa a su secretario en una votación de die# contra uno, porque los hombres le !u#gan reaccionario a causa de no querer dar subsidio de huelga. Por una nonada los obreros recurren a la huelga e+ a$rupto9 así, los mineros del 0ur de *ales, en 4ar#o, recurrieron a la huelga sin previa advertencia, sencillamente porque se había detenido a dos mineros que se habían negado a
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5l 8cta de 'efensa del ;eino, establecida en *=*9, supri,e el derec0o de 0uelga ! castiga con prisi$n a .uien .uiera 0acerla"
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pagar el impuesto sobre los ingresos. ,l gobierno hubo de ordenar que se les pusiera en libertad para que los hombres volvieran al traba!o. Bodos estos hechos, que revelan una lucha entre las masas obreras su burocracia, indican, por otra parte, el estado de ánimo de los traba!adores. 5espu)s de esto se comprende que uno de sus elegidos a la 1ámara de los 1omunes, 8ernon Jartshorn, ha a podido decir: %0ea lo que sea lo que decida la comisión de minas en el asunto del salario de las horas de traba!o, esto seguro de que si la nacionali#ación de las minas de los ferrocarriles no es concedida, el sindicalismo el bolchevismo reempla#arán las demandas hechas ahora. Los obreros no quieren llenar más los bolsillos de los propietarios de las minas&. 4ientras que los traba!adores dan así pruebas del espíritu que reina entre los obreros del fondo de la superficie de las minas, la comisión traba!a con gran actividad. << Bodo lo concerniente a las minas corresponde a su e-amen: salarios, duración del traba!o, e-plotación de las minas, tratamiento de la hulla, productos subproductos, talleres metal(rgicos, procedimientos t)cnicos cantidades producidas, e-portación, condiciones del flete, etc. La comisión no pierde un instante9 celebra sesiones que a veces duran die# horas. Los mineros esperan, , nueva espada de 5amocles, la amena#a de huelga contin(a siempre suspendida. Ja que darse prisa. 5espu)s de tres semanas de ese duro traba!o, la comisión, presidida por el !ue# 0an:e , da a lu# una 4emoria que el gobierno declara hacer su a. 1onclu e proponiendo: <P. ;n aumento de salario de KT@I francos por día otras diversas peque+as me!oras9 KX. La !ornada de siete horas a partir de Rulio de <=<= la de seis horas a partir de Rulio de <=K<9 EX. ;na semana de cuarenta seis horas media para los obreros de la superficie9 OX. La necesidad de unificar la industria de las minas9 @P. La condenación del sistema actual de propiedad de traba!o de las minas. Las conclusiones del !ue# 0an:e en nombre de la comisión era una transacción entre las pretensiones obreras patronales. .aturalmente, nadie quedó contento. 5esde el campo patronal se declaró: %La comisión ha cerrado resueltamente los oídos a las opiniones de los que defienden la propiedad privada&. 5esde el lado obrero se reclamó un aumento de salario de ETKI francos diarios, una semana de cuarenta cinco horas para los obreros de la superficie la !ornada de seis horas a partir de Rulio de <=KI. Los sindicalistas o sovietistas observaban: %La comisión, en resumen, está compuesta de burgueses, en consecuencia, trata de resolver los asuntos con la menor p)rdida posible para los capitalistas, lo que e-plica la transacción propuesta&. La comisión condenaba el presente sistema de propiedad de las minas, pero no se pronunciaba en pro de la nacionali#ación. .o había podido a(n estudiar el asunto. Pidió una prórroga de tiempo para redactar un nuevo informe. Los mineros aceptaron ampliar el pla#o de su huelga, fi!ando la fecha del KI de 4a o para el depósito del informe. ;lteriormente fue trasladada al KI de Runio. 4ientras tanto, los mineros consultados por refer)ndum adoptaban el primer informe del !ue# 0an:e por <OE.III votos contra K<.III, que eran los de los mineros del 0ur de *a.les. $sí, pues, la comisión continuó sus traba!os para evacuar la cuestión de forma de la propiedad de las minas. 1onvoca testigos que prestan !uramento.<K Los miembros de la
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5ntre los representantes de los ,ineros citare,os a ;obert 2,illie ! FranG Hodge, funcionarios de la Federaci$n de los Hineros; sir Leo C0io((a Hone!, un econo,ista, antiguo ,inistro liberal, .ue se 0a ad0erido al socialis,o en el curso de la guerra, ingresando en el I" L" P", ! final,ente, Hr" 2!dne! Iebb, socialista ,u! conocido, distinguido econo,ista, cu!o defecto es, en su calidad de especialista notable, no tener ninguna concepci$n de con/unto" Jo ve ,&s .ue su especialidad" 5s un partidario ac+rri,o del socialis,o de 5stado" Los co,unistas a brit&nicos, partidarios del r+gi,en de los conse/os obreros, dicen .ue es un vie/o reaccionario intratable" 5ntre los representantes de los propietarios ! de los patronos figura Hr" Balfour, ,inistro actual,ente ! fil$sofo" *Los lores propietarios no acudieron voluntaria,ente a declarar ante la co,isi$n" Fueron lla,ados sub p"na, es decir, por citaci$n, .ue les ordenaba co,parecer personal,ente, ba/o pena de prisi$n >sin l ,ite de tie,po> por desacato al tribunal"
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comisión les interrogan, a veces tambi)n el presidente !ue# 0an:e . ,l interrogatorio es contradictorio9 ha discusión p(blica, de suerte que los periódicos consagran columna a aquellas sesiones sensacionales. ,ran realmente sensacionales cuando 6obert 0millie interrogaba a los propietarios del suelo, el duque de .orthumberland, el marqu)s de 'ute, el conde 5urham, a los otros lores, 5 nevor, 5unraven, Bredegar, etc., o bien a los propietarios de e-plotaciones mineras, ricos industriales financieros.<E ,n la *ran 'reta+a, el que es propietario del suelo lo es tambi)n del subsuelo. ,n dicho concepto, los %nobles lores& percibían derechos por tonelada e-traída tambi)n por el paso por los caminos, canales, etc., que e-isten en su propiedad. Los representantes de los mineros pusieron empe+o en hacerles decir cuáles eran las superficies poseídas, el importe de los derechos percibidos por aquellos %nobles lores& sus títulos de propiedad. <O Bodo eso era conocido por un reducido n(mero de personas, de especialistas, pero era ignorado por el gran p(blico burgu)s obrero. La prensa tuvo que dar a aquellas deposiciones una gran publicidad que ilustró a la opinión p(blica. ,n realidad, lo que estaba en litigio era el derecho de un hombre, de sus hi!os de los hi!os de sus hi!os a engordar sin prestar servicio a la comunidad. %1omo propietario, o no prestó servicio alguno a la comunidad&, respondió secamente el duque de .orthumberland a una pregunta de 4r. 6obert 0millie. Bodos estos hechos, revelaciones para la masa obrera, no eran a propósito para hacerle abandonar la idea de la nacionali#ación de las minas. $l contrario. Lo propio ocurrió con el conocimiento de los beneficios de las 1ompa+ías mineras. Los beneficios de dichas 1ompa+ías son siempre, en parte, ocultados por medio de la capitali#ación de las reservas otros acomodamientos del capital. ,n algunos a+os, las sociedades mineras más productivas han reembolsado a sus accionistas todo su capital suscrito. Las reservas no distribuidas a los accionistas, pero que constitu en una parte del activo de las sociedades, son tan considerables, que los precios actuales de las acciones representan varias veces el valor nominal de dichas acciones.<@ Los enormes beneficios que así corresponden a los accionistas son uno de los motivos en que se apo an los partidarios de la nacionali#ación. ,se fue el centro a cu o alrededor se libró la más empe+ada batalla. ,lla fue el enemigo contra el cual se lan#ó todo el mundo capitalista. 5elante de la 1omisión, los testigos, propietarios del subsuelo, de las minas de las fábricas, se al#aron como adversarios decididos e intratables de la nacionali#ación. %La
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5l di&logo cort+s ocultaba ba/o su urbanidad una arrogancia ! un desprecio nti,a,ente sentido por los nobles lores 0acia al auda( ,inero, ! al propio tie,po cierto te,or al poder de la clase obrera" 'enotaba por parte del ,inero aspere(a ! 0asta odio contra la clase capitalista, propietaria e industrial" *9 5l du.ue de Jort0u,berland posee D<"EEE 0ect&reas; sus derec0os sobre los ,inerales del subsuelo se e3tienden sobre *--,EEE 0ect&reas" 5n *=*D, pagadas todas las tasas, obtuvo un beneficio neto de ?EE"EEE francos de derec0os sobre las ,inas" 5l du.ue de Ha,ilton tiene -D"EEE 0ect&reas, ! su producto total se eleva a seis ,illones, 5l ,ar.u+s de Bute tiene ?9"EEE 0ect&reas" Lord :redegar tiene 9*"<EE 0ect&reas; sus derec0os se elevan a D<E"EEE francos" 5l conde 'ur0a, tiene ?"-EE 0ect&reas; sus derec0os, en *=*D, se elevaron a un ,ill$n de francos" 5n cuanto a los t tulos de propiedad, result$ de las declaraciones de los testigos .ue con frecuencia no e3iste otro t tulo ,&s .ue el de 0aberse apoderado de las tierras en el curso de los siglos, por el si,ple derec0o del ,&s fuerte, del ,&s astuto o del ,&s 0&bil" 2i no era tal el caso, entonces la propiedad proven a de la donaci$n de un re!, .ue lo ,&s frecuente,ente 0ab a confiscado la propiedad a otro KnobleL" 8s , lord '!nevor refiri$ .ue uno de sus antepasados fue decapitado por 5nri.ue #III, .uien Knacionali($L entonces su propiedad" *< Por *"EEE francos invertidos en *=E6 en las acciones de la PoMrell 'uffr!n 2tea, Coal Co" se 0an percibido en .uince a%os 6"DEE francos de dividendos, ! actual,ente las acciones co,pradas a *"EEE francos podr an ser vendidas a <"<EE francos" 8s , *"EEE francos 0an producido ="DEE francos en .uince a%os" 5n cuanto a otra Co,pa% a, Ncean Coal and IilsonOs Ltd", *"EEE francos invertidos en *=*6 en acciones ordinarias a *E francos por acci$n de < francos 0an percibido B9< francos, ! ser an vendibles a -"6?< francos" 5n cinco a%os, *"EEE francos 0an reportado D"**E francos" 5stas dos sociedades son del 2ur de 7ales" :o,e,os una pe.ue%a Co,pa% a escocesa, Loc0 7eli! Iron and Coal Co" #ere,os .ue *"EEE francos invertidos en *=*E en acciones de a.uella sociedad 0abr an recibido =DB francos de dividendos ! .ue a0ora son vendibles por -"E-< francos" 8s , pues, *"EEE francos en oc0o a%os 0an producido 6*- francos" Lo ,is,o ocurre con respecto a la Hanvers Hain Hine @CorGs0ireA: *"EEE francos invertidos en *=*E 0abr an recibido D9E francos ! las acciones ser an vendibles a -"<EE francos" Jo se trata a.u de e3cepciones, pues ,&s de la ,itad de las Co,pa% as dan se,e/antes escandalosos beneficios" Los dividendos var an de DE a ?E francos de capital"
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1omisión nada tiene que hacer en ese asunto, que corresponde al Parlamento sólo&, declara con aire despreciativo su gracia el duque de .orthumberland, que a+ade, con ribetes de ingenioso: %Je deducido de los escritos de 4r. 0idne Aebb que la nacionali#ación sería un desastre para el país&. %0eg(n el presidente del .ational 1ouncil of 1oa/ Braders, la nacionali#ación o la inspección del gobierno sobre las minas destruirá la iniciativa individual todo esfuer#o. 1rearía un sentimiento de irresponsabilidad&. " en su apo o cita algunos altos hechos de la burocracia del ,stado.<> ,n nombre de la 4ining $ssociation, lord *ainsford declaró seguidamente que %sí los propietarios no son de!ados en la completa inspección de las minas, declinarán la responsabilidad de continuar la industria minera9 no obstante, saben que en ese caso no habrá otra alternativa más que la nacionali#ación en malas audiciones&. 0i todo el patronato está en contra de la nacionali#ación, %e-periencia mu peligrosa, pues se haría sobre un elemento mu importante de la industria&, el mundo de los sociólogos de los economistas presta el apo o de su fuer#a científica a las reclamaciones de los mineros. La casi unanimidad de esos sabios que depusieron delante de la 1omisión sostuvo la tesis de la nacionali#ación. ,lla pondría coto a los beneficios de las 1ompa+ías mineras, me!oraría la condición de vida de los obreros, <? haría menos caro el carbón para el p(blico. Jabría menos personas que se beneficiaran menos e-plotadores. 4uchas minas que actualmente están ine-plotadas a causa de lo elevado de los gastos de e-plotación producirían entonces, pues los beneficios de las otras minas compensarían las p)rdidas o las faltas de ganancias de aqu)llas. 0erían e-plotadas todas las minas crecería la producción hullera. La posibilidad de huelga sería mucho menor con las minas nacionali#adas que con las minas de propiedad privada. $ más, la nacionali#ación daría a los traba!adores la sensación de que traba!aban para la comunidad no en provecho de particulares. ,l primer ministro del Gueensland, 4r. 6 an, con toda la e-periencia de director en un país en el que la nacionali#ación es de un uso mu corriente, aseguró que %la nacionali#ación resulta mu buena cuando los traba!adores tienen fe en aquella política. ,ntonces producen el mismo honrado traba!o con el ,stado-patrón que con un particular-patrón&. La Dederación nacional de los mineros hi#o presentar a la 1omisión, por su abogado asesor, un pro ecto de le de la nacionali#ación de las minas minerales. <C ,l KI de Runio, la 1omisión
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;efiere especial,ente .ue en dos a%os el inspector de las 0ulleras 0a lan(ad cien instrucciones @$rdenes, circularesA .ue en su ,a!or parte fueron i,practicables o i,posibles" Cit$ un caso en el cual tres departa,entos ,inisteriales e,plearon cuatro ,eses ! veinte sesiones de co,isi$n para resolver un asunto .ue dos 0o,bres de negocios 0abr an resuelto en ,edia 0ora" *B 2on con frecuencia ,alas, sobre todo las condiciones de la 0abitaci$n" Las c0o(as de los ,ineros son ,iserables en 5scocia especial,ente" 8lgunas ,u/eres de ,ineros .ue depusieron ante la Co,isi$n las describieron" 5l noble lord conde 'ur0a, no .uiso reconocer las ,alas condiciones de las viviendas ,ineras de sus propiedades, ! entonces ,ister ;" 2,illie le pregunt$ si le agradada vivir en ellas; a lo cual el noble lord respondi$ sonriendo, ,ientras se recostaba en su silla: K1N0, no4 Prefiero vivir donde vivoL" *D He a#u$ la substancia del pro%ecto : I" Un conse/o de ,inas, con un presidente, .ue tendr& el t tulo de K,inistro de las ,inasL, ! veinte ,ie,bros" 'ie( no,brados por el gobierno, die( por los ,ineros, por un pla(o de cinco a%os, reelegibles" 5l salario anual del ,inistro ser& de <E"EEE francos, el secretario parla,entario tendr& un salario de <B"<EE francos" II" :odos los e,pleados de las ,inas conservan sus derec0os de sindicatos, de ciudadanos desde el punto de civil ! pol tico, co,o si no fueran e,pleados del 5stado" III" 5l conse/o de ,inas to,a a perpetuidad toda 0ullera ! ,ina, ! todo carb$n, antracita, lignito, ,ineral de 0ierro, pi(arra, arcilla refractaria, piedra cali(a ! otros ,inerales, ! todos los derec0os ! todos los privilegios especiales @ easementsA .ue provienen actual,ente de las ,inas o .ue son necesarios para su traba/o o para la e3tracci$n de los ,inerales" I#" 5l conse/o de ,inas co,prar& las ,inas de la 7ran Breta%a sie,pre, en todo caso, .ue el valor de los ro%alt%s @derec0os de los propietarios del subsueloA, se%or os ! derec0os de circulaci$n no sean to,ados en cuenta en el ,o,ento de la evaluaci$n del precio, pues por todo esto no se pagar& co,pensaci$n alguna" #" 2e no,brar& die( co,isarios para fi/ar el precio de la co,pra, tres por la Federaci$n de los Hineros, tres por la 8sociaci$n de las Hinas de la 7ran Breta%a, los otros por el gobierno" #I" 5l precio de co,pra de las ,inas estar& basado sobre la producci$n ,edia anual de los cinco a%os precedentes, 8gosto *=*9, con un precio ,&3i,o capitali(ado sobre el precio de la tonelada a *< francos para las ,inas .ue produ(can ,enos de *EE"EEE toneladas ! a *-O<E francos para las otras" #II" 5l pago de las ,inas ! propiedades ane3as .ue deben ser co,pradas se 0ar& en acci$n de Kco,pra de ,inasL lla,adas Kacciones de las
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terminaba sus traba!os con cuatro memorias o informes: <P. /nforme del presidente, el !ue# 0an:e 9 KX. ,l de los representantes de los mineros9 EX. ,l de los representantes de los propietarios9 OP. ,l de un miembro, sir $rthur 5uc:ham, que estaba en desacuerdo con todos. La economía del informe 0an:e era la siguiente: %,l Parlamento es invitado inmediatamente a hacer una le para la adquisición por el ,stado de los derechos de los propietarios del suelo, pagando un equitativa compensación a dichos propietarios. ,l principio de la propiedad del ,stado de las minas de hulla es aceptado reconocido. ,l Parlamento es invitado a hacer inmediatamente una le para la adquisición por el ,stado de las minas de hulla, despu)s de un pla#o de tres a+os de administración local, seg(n un pro ecto ad!unto. La inspección de las minas por el ,stado será continuada, a partir de la fecha de este informe, durante tres a+os. 0e crearán conse!os locales de minas, conse!os de distrito un conse!o nacional de minas. ,l conse!o nacional elegirá de su seno un 1omit) e!ecutivo que asistirá al ministro de minas&. ,l ane-o del informe detallaba los diversos puntos decía substancialmente: %La compra de las minas consiste en el compra de las construcciones, almacenes, maquinaria. 1ada mina tiene un director aconsejado pero no intervenido por un conse!o local de minas, en el que los obreros tendrán sin duda la ma oría. ,n caso de conflicto entre el director el conse!o local, decidirá el conse!o de distrito. Ja catorce conse!os de distrito compuestos de catorce miembros, de los cuales cuatro son elegidos por los obreros, cuatro por los interesados 2t)cnicos comerciales3, cuatro por los consumidores al por ma or 2industriales en hierro, buques3. ,stos ocho (ltimos son elegidos por el conse!o nacional de minas. ,l ministro nombra el presidente el vicepresidente. ,l conse!o de distrito inspeccionará la e-tracción, el precio de venta, los salarios, las condiciones del traba!o, la distribución. Ll nombra los directores de las minas elige el conse!o nacional. Lste escoge de su seno un 1omit) e!ecutivo de die# ocho miembros para asistir, aconse!ar al ministro de las minas, (nico responsable ante, el Parlamento&. 0eg(n el informe de los representantes de los propietarios - entre ellos estaba un ministro, 4r. 'alfour-, %la nacionali#ación sería un desastre no reduciría el precio del carbón. Boda la encuesta de la 1omisión ha girado sobre la base de que había antagonismo entre obreros patronos. $hora bien9 no e-iste ninguna prueba de ello. .o ha ra#ón alguna en apo o de las medidas propuestas en el informe del !ue# 0an:e &. 1uando se compara la economía del informe 0an:e con el pro ecto de nacionali#ación de los obreros, se observa que, en apariencia, reproduce su con!unto. ,sto e-plica que la memoria de los representantes de los mineros concuerde en substancia con el informe 0an:e . 0in embargo, aquellos dos documentos se diferencian en puntos mu importantes, hasta vitales. 0eg(n la organi#ación propuesta por el !ue#, los conse!os de distrito, al fi!ar las condiciones del traba!o el salario, hacían ilegales las huelgas, lo que era romper el arma (nica de los obreros. Por otra parta, es de notar que en todos los conse!os los representantes de los obreros están en minoría. $demás, los tres mineros miembros de la 1omisión no aprobaban el principio de una indemni#ación al propietario del feudo del subsuelo, caso en que esto les privara de su medio de vivir. La memoria de los representantes obreros pedía además una encuesta a propósito de la cantidad e-traída por cabe#a. La disminución de la e-tracción fue, en efecto, se+alada en el curso de los traba!os de la 1omisión como un fenómeno general. Las causas de ella son diversas: mal estado del material de e-tracción, del acarreo, de los caminos carreteras, de las galerías de las minas, falta de caballos, de vagones, lentitud intencional de los obreros. Parece cierto, en efecto, que la
,inas de 5stado garantidasL" #III" 5l conse/o de ,inas puede 0acer esas co,pras @propiedades, ,inas, etc"A por e3propiaci$n" IP" La 7ran Breta%a, desde el punto de vista de la industria ,inera, ser& dividida en dos distritos, con un conse/o para cada distrito" 'ic0os conse/os estar&n co,puestos de die( ,ie,bros, cu!a ,itad ser& elegida por la Federaci$n de los Hineros" 5l conse/o de distrito no,brar& Kconse/os de po(osL para cada ,ina o grupo de ,inas, co,puestos de die( ,ie,bros, cu!a ,itad elegir& ta,bi+n la Federaci$n de los Hineros" P" 5l conse/o de ,inas deber& asegurarse de .ue e3iste una provisi$n suficiente de co,bustible en toda la 7ran Breta%a"
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disminución de la cantidad e-traída es una táctica de los obreros para suprimir el paro por falta de traba!o aminorar los beneficios del patrono. 0erá así en tanto e-istan la propiedad privada de los medios de producción la lucha de clases. Por otra parte, el minero, con sus elevados salarios, tiende a contentarse con su ganancia por un traba!o menor. Ja que pasar por un período de transición. ,l hábito a una nueva vida, que será despu)s seguido del deseo de me!orarla agregando a ella ma or traba!o. Ja que se+alar tambi)n que una ra#ón de la lentitud de e-tracción es la creencia de ciertos obreros de que la clase traba!adora se hace más rica produciendo menos. 'asan tal creencia en el ra#onamiento siguiente: %La producción debe ser mantenida en un tipo determinado por el consumo. 1uanto menos produce el obrero, más necesidad de )l tiene el patronato9 por consiguiente, )l puede imponer sus condiciones de salario de traba!o. Por lo demás, el fenómeno es el mismo arriba aba!o de la escala. La utilidad a la comunidad está en ra#ón inversa de las rique#as poseídas&. La gravedad del informe 0an:e estaba en el hecho de que abogaba por el principio de la nacionali#ación de las minas. 5aba así un apo o formidable a los mineros ante la opinión p(blica británica, acostumbrada a considerar las decisiones de los !ueces como inspiradas por la !usticia ob!etiva. Los propietarios de minas, los industriales, los grandes comerciantes, conocieron el peligro para el sistema capitalista entero. ,n efecto, por la brecha abierta se desli#arían todas las otras nacionali#aciones. La nacionali#ación de las minas es la bestia negra. %URamás la establecerá esta 1ámara de los 1omunesV U,s un absurdoV&, se gritaba un día en plena sesión de los 1omunes. " en la 1ámara de los Lores, el conde 'rasse di!o: %La situación es mu seria. 8a empeorando. ,l comercio británico está perdido, pues no puede soportar ni el aumento de los salarios ni la reducción de las horas de traba!o. Las concesiones hechas a los obreros no suprimen el peligro del bolchevismo. La causa principal de las perturbaciones sociales proviene de que el gobierno ha cedido a la Briple $lian#a al formar la 1omisión de minas&. " el duque de .orthumberland agrega, con su carácter batallador: %La multitud obrera no pide la nacionali#ación. ,sto es un producto de las ideas socialistas de los Dabianos. ,s un simple ensa o sindicalista para demoler todas las formas e-istentes de gobierno, para reducir el país al nivel de 6usia. ,s preciso resistir. ,n preciso hacer un llamamiento al país. ,n cuanto al Parlamento, no escuchará, no seguirá el informe 0an:e &. Las posiciones están tomadas: la lucha está trabada. 5e un lado, el capitalismo minero9 del otro, el proletariado minero. ,ntre los dos, el gobierno. ,stá cogido entre estas dos fuer#as. 0abe que la ma oría del Parlamento no votará !amás la nacionali#ación. Por otra parte, sus miembros pertenecen a la clase capitalista sus intereses son los de dicha clase. 1reen todavía poder dominar por la fuer#a, la imposición el terror. /ntentan entonces deshacer el bloque del proletariado, poner en pie a los obreros de industria, a los peque+os comerciantes, a la peque+a media burguesía, contra los mineros. U5ividir para reinarV " el gobierno anuncia que, a partir del K< de Rulio, el precio del carbón sufrirá un aumento de ?T@I francos a por tonelada, para compensar los aumentos debidos a la disminución de las horas de traba!o al aumento de los salarios. 28)ase lo que anteriormente he dicho en la pág. ?E, li$ro en papel3. ,l partido laborista en el Parlamento niega la utilidad de aquel aumento protesta contra su implantación. ,l ministro 'onar LaM acepta el suspender aquella medida si los mineros, durante los tres meses que siguen, se comprometen a no declararse en huelga. $quella maquiav)lica maniobra tenía por ob!eto: <P. ,n caso de )-ito, impedir toda huelga general contra la política de intervención en 6usia, contra el income ta+, contra el servicio obligatorio9 KX. ,n caso de fracaso, se+alar a los obreros como causantes de la carestía de la vida, de la ruina industrial comercial del país9 EX. La posibilidad de precipitar movimientos de huelgas así hacerlos estallar en un medio de opinión p(blica hostil.

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$unque mu hábil9 fracasó la maniobra porque nadie prestó cr)dito a la necesidad de aquel aumento, porque los obreros, tanto de las minas como de las otras industrias, consideraron la medida como prueba de la política anti-obrerista seguida por el gobierno. ,n cuanto al patronato, procuró en seguida aprovecharse de ella para aumentar sus beneficios. <= $l propio tiempo que el gobierno aumentaba el precio del carbón, adoptaba diversas medidas para disminuir la e-portación, su embarque en ciertos puertos. " así trataba de levantar en contra de los mineros a los patronos obreros de la gran industria del armamento de buques, etc. Bodo esto era tarea vana. $ los mineros ni siquiera se les ocurrió la idea de que podían ceder. ,n la conferencia que tuvieron sus delegados en NesMich el <C de Rulio, recha#aron las ofertas del gobierno por unanimidad, menos tres votos, que eran los de tres 4. P., 4r. 'race, 4r. Jarsthorn el ma or Aats 4organ. $sí, unánimemente, ellos apo aron el segundo informe 0an:e , a pesar de que le arrebataba el derecho legal de huelga. KI ;nánimemente invitaron al gobierno a aplicar el segundo informe 0an:e , continuación natural del primero, que había prohi!ado el gobierno. La respuesta de los mineros comprobaba realmente el estado de guerra formal entre las clases. $quella comprobación estaba hecha ba!o otra forma por lord *uisborough al e-clamar en el Runior 1onstitutional 1lub: %La guerra que acaba de tener lugar será acaso insignificante comparada con la que puede venir: una guerra entre el bolchevismo la le el orden&. .aturalmente que se trataba de la le actual del orden actual, que no son la le el orden de los tiempos pasados que no serán la le el orden de los tiempos futuros.

CAPÍTULO IX LA GUERRA SOCIAL

La larga guerra nacional cesó el << de .oviembre de <=<C. Je aquí ahora la guerra social. $ decir verdad, más bien contin(a que comien#a, pues su principio real data de $gosto de <=<O. $hora, la *ran 'reta+a está en plena guerra de los capitalistas contra los proletarios. $qu)llos quieren aprovecharse de su pseudo-victoria sobre las potencias centrales para abatir el poderío naciente del proletariado. " por doquiera, )ste replica con fuer#a. Bodo son disturbios huelgas. ,n 1ardiff, Liverpool, .eMport, 'arr otros puertos, negros soldados blancos desmovili#ados se pelean.K< 0on en gran n(mero estos (ltimos, no obstante la penuria de la mano de obra, en 4a o e-istían todavía entre ellos OII.III condenados a paro for#oso. KK ,n J de Par: tuvo lugar una imponente manifestación de aquellos desmovili#ados, que gritaban
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Una ra($n social avis$ a su clientela .ue au,entaba en un < por *EE el precio de sus productos, a causa del au,ento de BO<E francos por tonelada de co,bustible" 80ora bien; este au,ento gravaba su tonelada de producto en *BO<E francos, 11C ella au,entaba su precio de venta en un < por *EE, es decir, en B< francos44 2u beneficio se encontraba as au,entado en <BO<E francos por tonelada" -E Conviene 0acer notar de paso .ue, aceptando plena,ente a.uel segundo infor,e 2anGe!, los ,ineros cargaban con la responsabilidad de la producci$n con ,otivo de su aplicaci$n, ,ientras .ue a0ora no les incu,be" -* La causa principal de esos disturbios entre blancos ! gentes de color son los celos de los pri,eros con respecto a sus ,u/eres, .ue durante la guerra 0an aceptado f&cil,ente los 0o,ena/es de los negros" Éstos 0an perdido el respeto a la ,u/er blanca, a la superioridad de la ra(a blanca ! a la autoridad en general" Cuando regresen a sus pa ses respectivos, a.uellas ,odificaciones psicol$gicas tendr&n consecuencias en pr$3i,os ! le/anos venci,ientos" -8 fin de 8bril 0ab a *"EEE"EEE de traba/adores sin ocupaci$n, nú,ero .ue descendi$ a BB*"EEE a fines de Ha!o, de los cuales ---"EEE eran ,u/eres, 5n el periodo de cinco ,eses, el 5stado les entreg$ 6?E ,illones de francos para vivir"
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amargamente, con uno de ellos herido en Loos: %Lramos combatientes no estábamos en la casa para llenarnos los bolsillos. ,ntonces nada era demasiado bueno para nosotros, pero ahoraS UGueremos traba!oV& La policía repartió algunos golpes. 8uelan los adoquine de madera hacen blanco9 las maletas sirven de arma. .ada de esto aplaca los ánimos de la multitud. $l contrario, pues el alma de aquellos antiguos guerreros no es a la de los obreros de antes de la guerra. Por un quítame allá esas pa!as traban lucha con la policía, desafiando a la autoridad, rompiendo los faroles del alumbrado, los vidrios, etc., como en Aolverhampton en 4a o9 en fin de cuentas, obligando a la autoridad a ceder más o menos. 0on los %hombres sin amo& del fin de las grandes guerras de los siglos Y/8 Y8. Los soldados siguen el e!emplo de los desmovili#ados, en todas partes se niegan marchar, qui)n a las /ndias, qui)n a ,gipto, donde ha perturbaciones, qui)n para 4urmanía o el $sia 4enor. Las huelgas son end)micas estallan con cualquier motivo. $quí son los obreros del arte te-til, allí los dockers, en otra parte los panaderos, los camareros de restaurants, en casi todas partes los ferroviarios los mineros. Las reclamaciones varían seg(n las profesiones, pero todas son de orden corporativo: salarios horas de traba!o u otras condiciones de traba!o.KE 0iempre, ha conferencias entre patronos, obreros el gobierno, los conflictos se terminan momentáneamente por compromisos venta!osos a los obreros. ,n todas partes revelan aquellas huelgas luchas intestinas entre la burocracia sindical los delegados de taller. 7tra característica es la entrada de los empleados de oficina en el gran movimiento sindical. 0e unen a los sindicatos federaciones obreras de su propia industria. ,l movimiento de inter)s obrero sobre la base de la industria en ve# de la profesión prosigue sin discontinuidad. La unión de los obreros manuales de los obreros intelectuales espanta al patronato, pues estos (ltimos poseen, en virtud de sus funciones, el conocimiento confidencial e interior de todos sus negocios. 1onocen sus interioridades. 1onocen sus beneficios, las secretas inteligencias para suprimir la competencia entre industriales. Las convulsiones sociales del mundo británico se producen no sólo en las /slas 'ritánicas, sino tambi)n en los 5ominios británicos. ,n $ustralia, la gente de mar, cesando de traba!ar, perturba toda la vida. 0e parali#an las e-portaciones, los frutos se pudren en los campos, pues a nada conduciría cogerlos9 las minas permanecen muertas, inactivas, pues a nada conduciría e-traer la hulla. ,l gobierno australiano persigue condena a los leaders que aconse!an la negativa al arbitra!e. 5e nada sirven las medidas de rigor. La huelga prosigue durante meses. 1omo en todo -el resto del /mperio británico, en el seno del La$our %art# se suscitan conflictos internos. Los conse!os de obreros, los delegados de talleres, aparecen tambi)n allí. La i#quierda está a(n en minoría, pero reducida 2<@ votos por KOI3. ,n el 5ominio del 1anadá se asiste a los mismos fenómenos. ;n momento, es general la huelga en Ainnipeg. Los industriales se han enriquecido, los agricultores tambi)n, todos de un modo escandaloso. La mano de obra ha disminuido a consecuencia del servicio al e!)rcito. ,l trade-unionismo ha avan#ado enormemente, un espíritu nuevo, el engendrado por la guerra que hemos se+alado, anima a los hombres. $quí volvemos a encontrar los conse!os de obreros los delegados de talleres. ,l movimiento proviene del 7este, de $lberta, del 0a:atschevan, del 4anitoba9 donde la población es sobre todo escocesa, inglesa un poco belga. *ana el
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Los panaderos no .uieren !a traba/o de noc0e ! recla,an un , ni,u, de *EE francos por se,ana" Para .ue no se les acuse de sitiar al público por 0a,bre, declaran: KQue el gobierno re.uise las panader as ! entonces traba/are,os para el 5stadoL" 5n el ,o,ento en .ue escribo continúa la 0uelga ! ciertas ciudades 0an carecido de pan" La 0uelga de obreros del arte te3til, en el CorGs0ire, fue particular,ente larga, ca$tica, pues los obreros te/edores aceptaban un co,pro,iso .ue rec0a(aban los 0iladores ba/o la influencia de los delegados de talleres" 5n el curso de a.uella 0uelga, .ue englobaba ,&s de *EE"EEE 0o,bres, no ter,inada aún en el ,o,ento en .ue escribo estas l neas, se abri$ paso la idea de la nacionali(aci$n de las f&bricas de la industria te3til" Los beneficios 0ab an sido enor,es durante el curso de la guerra" 8s , una 0ilander a gan$ anual,ente cuatro veces ,&s .ue antes de la guerra, beneficio absoluta,ente neto"
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“El movimiento obrero en la Gran Bretaña” de August Hamon

1anadá franc)s e ingl)s, pero el clero católico hace allí una oposición sorda en su calidad de agente de conservación social con arreglo a la tradición de la /glesia. ,l gobierno emplea medios de represión. ,stima que aquel movimiento es revolucionario, entonces declara la le marcial. 1irculan tanks, ametralladoras, aviones, mientras que los leaders son detenidos, el Parlamento vota una le autori#ando la deportación de los agitadores. Lo que ocurre en la $m)rica británica ocurre tambi)n en el $sia el Zfrica británicas. Las /ndias, el ,gipto, están en ebullición. 4otines, batallas. KO La represión es sangrienta por parte del gobierno central, más que por parte del gobierno de los 5ominios. ,l capitalismo manda más en aqu)l que en )stos. La lucha social e-iste, pues, en todo el /mperio. Biene lugar, sobre todo, en el terreno económico para el me!oramiento de las condiciones de traba!o, pues los medios de vida han aumentado desde antes de la guerra en un <@I a KII por <II, los salarios sólo en un =I a <EI por <II, seg(n las profesiones. Biene tambi)n lugar en el terreno fiscal K@ en el terreno político para modificar la política del gobierno a propósito de las intervenciones en la vida de las naciones del continente. La lucha reviste sobre todo la forma de la acción directa, de las huelgas, porque la masa proletaria ha perdido la confian#a en el Parlamento actual, que obedece al gobierno, que no inspira a confian#a. 4ás a(n: la masa proletaria ha perdido la confian#a en el parlamentarismo. Por eso es por lo que, en busca de una nueva forma de gobierno, ha prestado buena acogida a los conse!os de obreros recurre a la acción directa como modo de presión. La misma policía es ganada por este modo de proceder. 0e constitu e en sindicato con los carceleros bomberos reclama un aumento de salario reducción de horas de traba!o. 1elebra manifestaciones amena#a con la huelga. ,l gobierno accede en parte a las me!oras pedidas hace votar una le acerca de aquel particular, por el contrario, se opone de una manera absoluta al reconocimiento del London Police and Prison 7fficers ;nion, hasta amena#a con perseguir a los huelguistas por delito de prevaricación. La amena#a no produce efecto, pues decían los agentes de policía9 %FGui)n nos detendráH FGui)n nos custodiará, a que todos estamos sindicadosH& La huelga se declaró en $gosto, con poca importancia, por estar los hombres satisfechos con las me!oras obtenidas9 pero aquel fracaso relativo no es menos sintomático del estado de alma del proletariado de la intensificación del conflicto entre clases que o había previsto ser la consecuencia inevitable de la guerra 2v)ase el cap. Y// de mis Leçons de la 'uerre Mondiale3. ,l gobierno, por otra parte, no se atrevió a perseguir criminalmente a los policías huelguistas9 se limitó a declarar que no serían repuestos en sus cargos. " hubo principios de huelgas de ferroviarios, por simpatía, al mismo tiempo disturbios bastante graves en Liverpool, pilla!e resistencia a los soldados, etc. Las masas obreras se escaparon de los funcionarios de sindicatos, siempre aferrados a los medios parlamentarios. .o tienen a confian#a en )stos9 la tienen puesta en la acción directa.K>
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8.uellos ,ovi,ientos fueron ta,bi+n en gran parte nacionales" Jo eran religiosos, pero iban contra la do,inaci$n inglesa" Los procedi,ientos terroristas, gratos a los e/+rcitos prusianos durante la guerra ,undial, fueron e,pleados; tan cierto es .ue el verdadero ,ilitar profesional es ! tiende en todas partes a ser el ,is,o, co,o lo 0e se%alado 0ace !a veinticinco a%os en la Ps%chologie du &ilitaire Pro'essionnel" La desproporci$n entre las penalidades infligidas por los tribunales ,ilitares ! los presuntos delincuentes fue tal, .ue un ilustre poeta indost&nico, sir ;abindranat0 :agore, devolvi$ al gobierno su t tulo de KcaballeroL en una 0er,osa ! noble carta" -< Los ,ineros del 2ur de 7ales acordaron reunir todas las 0o/as de i,puesto sobre el total de su salario @i,puesto sobre los ingresosA, ! enviar a.uellas 0o/as al secretario general de su federaci$n, Hr" :0o,as ;ic0ards @H" P"A, para .ue la devolviera al ,inistro de Hacienda" -? :odo es pura apariencia en la acci$n parla,entaria dicen los partidarios de la acci$n directa" 5s para Kla galer aL para la .ue los ata.ues en el Parla,ento son KrudosL" 'e 0ec0o, gobernantes ! oposiciones son a,igos" 8s , el *B de 8bril de *=*=, uno de los peri$dicos Ka,arillosL de lord Jort0cliffe 0ablaba de un lunch en la C&,ara de los Co,unes en el .ue se vio /untos al pr ncipe de 7ales, a Hr" Llo!d 7eorge, a Hr" Bonar LaM, al leader de la oposici$n liberal, Hr" 'onald Hac Lean, al leader de la oposici$n laborista, Hr" 8da,son, ! a uno de los cr ticos ,&s airados del gobierno, Hr" La,bert" 5l -- de Runio, en BlacGpool, en una ,anifestaci$n de *EE"EEE obreros, Hr" FranG Hodge di/o: K2i el infor,e 2anGe! se lleva a la pr&ctica, ello i,plicar& una revoluci$n industrial, sin .ue la
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%La vida guerrera -escribía o en 4ar#o de <=<> en mis Leçons de la 'uerre Mondiale, capítulo Y//- habrá dado a la masa proletaria la noción de la fuer#a de las masas les habrá hecho comprender el poderío de la acción directa&. Por otra parte, la vida militar es una vida de pere#a relativaS 6esulta de ello una disminución del amor al traba!o tambi)n la comprobación de que se puede vivir mu bien sin traba!o productivoS 6esulta tambi)n una disminución del respeto a la propiedad. %,n la inmediata post-guerra, a los hombres les impacientará el ugo, tendrán inspiraciones igualitarias, deseos de recurrir a la violencia para satisfacer sus necesidades, una tendencia al menor traba!o, un ansia de go#ar de la vida, sin cuidarse del ma+ana. 0on esos elementos que constitu en un espíritu revolucionario&. Los hechos posteriores han confirmado mis previsiones deducidas de la observación del conocimiento de la psicología humana. $sí, es para mí siempre ob!eto de asombro comprobar la necedad de los directores de los gobernantes al sorprenderse de la cosecha que obtienen de su siembra, obstinándose con la ma or frecuencia en recurrir a los medios violentos para resistir al proletariado proseguir su política imperialista, que perpet(a las causas da la irritación de la clase obrera. 'a!o todas estas condiciones de ambiente en que se mueve la clase obrera, ha marchado hacia adelante a pasos agigantados. $ esta masa, al hombre of the rank and file, como dicen los británicos, no a los leaders, pertenece ahora la iniciativa. Lo obediencia al !efe es cosa del pasado. $sí, el movimiento de los delegados de talleres, de los conse!os de obreros, va creciendo. .o estamos todavía más que en su aurora. ,n <=<O, el /. L. P. la '. 0. P. estaban mu distantes hacia adelante s la i#quierda del L. P. $hora el primero está casi a la derecha, el segundo está en el centro, en la e-trema i#quierda está el 1ommunist Part , adherido a la Bercera /nternacional. ,l movimiento general hacia la i#quierda es cierto, irrecusable. ,l sindicalismo alcan#a hasta a la burguesía misma, no a la peque+a burguesía, la que proporciona el e!)rcito de empleados de despachos de oficinas, sino la media la que es el receptáculo de las profesiones liberales. K? 7bra así ba!o el empu!e de diversos factores, especialmente las condiciones económicas cada ve# más duras, la modificación psíquica de la guerra, en fin, la imitación de la clase obrera manual, que parece que así, por poco que sea, se defiende contra la e-plotación de los capitalistas. La unión constitu e la fuer#a. ,ste movimiento de la burguesía hacia la i#quierda es indicio de la gravedad de la situación social de nuestra )poca. 8iene, en efecto, a fortificar e-tra+amente el movimiento proletario, pues ha aportado elementos modificadores o e-citadores. ,l aporte de la burguesía será hecho en cualidades de orden, de administración, de organi#ación tambi)n de tenacidad, de aspiraciones más elevadas, de menor rude#a en el vocablo. ,n presencia de un movimiento social de una tal amplitud, que remueve las masas hasta en sus profundidades se e-tiende se ramifica a lo le!os, el capitalismo su agente el gobierno están desamparados. .inguna mira de política general, ninguna unidad en una política de le!ano vencimiento. La política vive al día. Biene, sobre todo, como base, la represión tambi)n el halago, sin hablar de los ensa os de desviación del movimiento obrero. KC Los capitalistas procuran por todos los medios adecuados aprovecharse de la situación para su inter)s de clase aplastar al proletariado británico e internacional. $sistimos así a la e-plicación de una política casi id)ntica a la seguida en el siglo Y8/// a principios del Y/Y por los gobernantes británicos. La noble#a procuraba entonces impedir que la burguesía conquistara su igualdad política.
sangre corra" Pero el Parla,ento no escuc0ar& la reco,endaci$n de la Co,isi$n" 5ntonces, ca,aradas, Scu&l ser& la se%al para el ,ovi,iento obreroTL Los gritos contestaron: K18cci$n directa4 18cci$n directa4L -B 8s se for,a una Hiddle class Union, a i,itaci$n de los sindicatos burgueses de 8le,ania, con el ob/eto de resistir al e,pu/e socialista, pero .ue, de 0ec0o, a!udar& a a.uel ,ovi,iento" La 8sociaci$n de H+dicos agita la cuesti$n de transfor,arse en sindicato" La Jational Unions of 2cientific IorGers @8sociaci$n de :raba/adores Cient ficosA de la 8gricultura, de la 8viaci$n, etc", e,pleados por el 5stado, las ciudades, etc", se transfor,a en sindicato" -D Ha dic0o efecto, se 0a fundado un Jational 'e,ocrac! and Labour Part! ! un Centre Labour Part!, .ue s$lo tienen escasa i,portancia, en el caso de .ue tengan alguna" 5l ,is,o fen$,eno se da en Francia, con el partido de la 'e,ocratie Jouvelle" Ciertos leaders del Labour Part! son tenidos en ,ala opini$n en el partido"
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/nglaterra era el centro de la reacción europea que dirigía la batalla contra la 6evolución francesa con sus armadas, sobre todo con las armadas de los otros potentados, que pagaba espl)ndidamente. La corrupción de los leaders era su arma favorita. Jo sigue la misma política, por falta de imaginación se, emplean sin alteración los mismos medios. 0ólo difiere el ob!etivo, pues se trata del aplastamiento del proletariado que marcha a la conquista de su igualdad económica. ,se es el punto más sensible del cuerpo capitalista. Por ello la lucha tiende a revestir un carácter lleno de aspere#a, a convertirse en guerra sin cuartel, peor a(n que durante el curso de las guerras nacionales. 1iertamente, esta acuidad esta aspere#a de la lucha social, que en la actualidad se manifiesta principalmente en las guerras de 6usia de Jungría del 7riente en general, son por una parte consecuencia del agotamiento fisiológico producido por los cincuenta meses de guerra nacional. Ja habido desminerali#ación del organismo, agotamiento nervioso, por consiguiente se ha producido un desequilibrio mental, originando una gran irritabilidad en todos los seres. 0on tambi)n una consecuencia del hecho de que la clase capitalista aprecia la situación. 8e la fuer#a obrera debida al n(mero, entrev) que pronto al n(mero se agregará la inteligencia por la llegada de la burguesía asalariada. 8e que la clase obrera se percata al fin de su fuer#a, entonces tiene conciencia de su gran debilidad, pues advierte que su fuer#a no descansa sino sobre el $luff sobre la detentación del gobierno, detentación que es tambi)n un efecto de ese $luff. $sí, los directores quieren continuar imponi)ndose a los dirigidos, no vacilando en recurrir a la represión en la medida que es posible. Pero si la represión suprime, matándoles o aprisionándoles, combatientes, no suprime las causas de la lucha social, que son la vida sin cesar más cara, el deseo instintivo de los dirigidos a la igualdad económica, cu a consecuencia es la desaparición de las clases sociales, para no de!ar e-istir más que una especie de humanos: los traba!adores. ,sta política al día represiva corruptora pierde cada ve# más las simpatías populares, aun las de aquellos que fían todavía en el !uego de las constituciones constitucionales parlamentarias para resolver los problemas sociales. $sí, desde 5iciembre de <=<C, fecha de las elecciones para el Parlamento, la oposición gubernamental ha ganado más del <@ por <I de <II votos, sin que, no obstante, disminu eran las numerosas abstenciones. ULa coalición gubernamental ha perdido cinco puestos en seis elecciones parcialesV ,n el Lanar:shire, en 'othMell, la elección de Rulio dio lugar a una campa+a empe+ada sin igual. Bodas las fuer#as capitalistas movili#adas terminaron en un fracaso considerable: Ula p)rdida del puesto con una minoría de siete mil votosV ,l punto central de la lucha fue la cuestión de la nacionali#ación de las minas. 1iertamente la circunscripción de 'othMell es una circunscripción rica en obreros de las minas de la industria, pero cuenta tambi)n con gran n(mero de burgueses, industriales otros. 5espu)s del resultado de aquella elección no se engalló ninguno de los que querían ver entender. " di!eron: el gobierno ha perdido la confian#a del pueblo que quiere la nacionali#ación de las minas. ,l gobierno mismo la quiere, o más bien, el primer ministro Llo d *eorge no sabe sí debe quererla o no, pues anda buscando dónde está la Duer#a, para seguir a esta Duer#a conservarse así en el Poder. ,l Parlamento actual no quiere la nacionali#ación. La ma oría de los reaccionarios se opone a ella invenciblemente. .o es posible compromiso alguno, porque los dos partidos que se oponen -capitalismo, proletariado- no pueden transigir en esta cuestión de principios. ,s cierto que en el mundo capitalista -entre los !óvenes principalmente- ha hombres que, viendo adónde es conducida su clase por la política de cortas miras de sus antepasados, conciben una política de inteligencia con el proletariado, una política de concesiones que prolongue la duración de su poderío. Guisieran, como 4r. *arvin decía en "he ,$server, el gran semanario conservador, que la ma oría parlamentaria de!ara de esfor#arse en parali#ar al primer ministro renunciara a sus sue+os de reacción. 4uchos de esos !óvenes conservadores
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creen con lord 6obert 1ecil que %el La$our %art# será mu pronto el partido más poderoso del ,stado&. $ causa de esto querrían ellos tratar con )l para conservar parcialmente cuando menos, durante el ma or tiempo posible, los privilegios sociales económicos que la clase capitalista posee actualmente. Pero esos conservadores avisados no cuentan con la ma oría del Parlamento ni la ma oría del gobierno. $sí, la lucha social irá intensificándose en el terreno constitucional por las manifestaciones más diversas, por las huelgas con fines corporativos, en el terreno de la acción directa, ba!o la presión de la e-trema i#quierda, sin cesar creciente, por la huelga general o casi general con fines políticos. ,sta huelga general es amena#adora, a pesar de que el transcurso del tiempo permite al gobierno aparentar que da satisfacción a las reclamaciones obreras. K= Parece que la huelga se declarará antes de seis meses, desde ahora a entonces, mucho será que -una disolución del gobierno no venga a dar al pueblo británico el medio de e-presar parcialmente su voluntad.EI ,s este el (nico medio de llegar a un cambio de política relativamente a naciones continentales con gobiernos revolucionarlos a una nacionali#ación de las minas hecha pacíficamente. ,s cierto que esta nacionali#ación sería la brecha abierta en el organismo capitalista por la que seguidamente sucesivamente pasarían todas las modificaciones sociales reclamadas por el socialismo el sindicalismo. 0i esas transformaciones de la política no se hacen pacíficamente por la vía del parlamentarismo, se harán por la vía de la acción directa, generali#ada ba!o el poderoso apremio de las condiciones alimenticias. ,l a+o <=KI qui#á sea el vencimiento probable de esto, pues parece difícil que los pueblos soporten hasta <=K< la carestía el hambre, que vienen inevitablemente por la insuficiencia de producción por la desigualdad de los repartos.E< Bal es la situación presente, en $gosto de <=<=, de la lucha social en la *ran 'reta+a. 0i lo quieren, los obreros de los campos de las fábricas son los due+os del momento. 0us leaders son más importantes que los ministros. La opinión se preocupa más de las decisiones de las conferencias obreras que de las de los gobernantes aliados asociados. $ctualmente, la dispersión de las fuer#as obreras, su parcial obediencia a los directores, sostienen su esclavitud con respecto a los capitalistas, que usan de ellos para mantenerse en su propio inter)s como clase gobernante. .o e-iste más que una cuestión de tiempo para que el mundo obrero se libre de todos los la#os que le su!etan le hacen prisionero del capitalismo. ,l movimiento de liberación no es solamente británico, sino que es mundial. La *ran 'reta+a parece solamente preceder la evolución del resto del continente, como lo hi#o en el siglo Y8// con la revolución burguesa. $ctualmente el mundo entero está frente a la revolución social. 5os caminos conducen a ella. ,l camino brusco, violento, catastrófico, enro!ecido por la sangre, es el que ha adoptado el pueblo ruso. ,l camino más lento, aunque brusco por momentos, usando con!untamente
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8s , en los pri,eros d as de 8gosto, todos los conscientious ob(ectors eran puestos en libertad >sin e,bargo, 0ab an pasado en la c&rcel dos a%os, en contra de la le! votada por el Parla,ento>" 2e dio ta,bi+n la orden de evacuaci$n de Hur,ania por las tropas brit&nicas" Pero a.uello no era ,&s .ue un ardid para enga%ar a los obreros, pues el gobierno continuaba enviando dinero, ,uniciones, ar,as, unifor,es, etc", ! 0asta instructores ,ilitares, a 'eniGine ! a )oltc0aG" 6E Ciertos leaders parla,entarios del L" P" creen .ue ser& as antes de la Javidad de *=*=" 8lgunos consideran .ue el L" P" deber& entonces to,ar el poder parcial,ente >! acaso en totalidad>" Parece probable .ue las pr$3i,as elecciones brit&nicas llevar&n, si no una ,a!or a absoluta de traba/adores, cuando ,enos una ,inor a ,u! fuerte, .ue, unida a los radicales, constituir& una ,a!or a capa( de operar legislativa,ente profundas refor,as sociales" 5s de notar .ue todo concuerda para 0acer prever al soci$logo .ue la situaci$n ser& id+ntica en Francia ! en B+lgica en las pr$3i,as elecciones" 5l a%o *=-E ver&, pues, Parla,entos brit&nicos, franceses, belgas, con ,inor as socialistas obreras tan poderosas, .ue deber&n asu,ir parcial,ente o en su totalidad las responsabilidades del poder" 6* La pol tica proteccionista brit&nica ! francesa, la pol tica de luc0a contra los gobiernos co,unistas, son factores del 0a,bre, 0acia la cual ,arc0a 5uropa con paso lento pero seguro" 5l enri.ueci,iento escandaloso de los industriales ! de los co,erciantes, causa de la dis,inuci$n de producci$n obrera, es ta,bi+n un factor del 0a,bre pr$3i,a"
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sucesivamente los procedimientos parlamentarios la acción directa, combinando los sindicatos los conse!os de obreros, es el que el pueblo británico parece haber adoptado. 0ea el que fuera el camino que tome el mundo, la revolución social está en marcha. 0uscitada acelerada por la duración de la guerra mundial, la revolución social está a punto de hacerse.
K< de $gosto de <=<=.

APÉNDICE

Las precedentes páginas fueron escritas en Runio-$gosto. ,ra el <K de $gosto cuando escribí la palabra Din en la (ltima cuartilla. 5esde entonces han ocurrido varios acontecimientos: 6eunión del ,!ecutivo de los mineros, 1ongreso de los mineros, 1ongreso de la Briple $lian#a, 1ongreso general de las Brades-;nions, huelga de ferroviarios, elecciones parciales varias, etc. 5e estos acontecimientos es de los que quiero deducir las principales características para completar mi ensa o sobre El !"# #$%&! !'($(! $% l) G()% B($&)*), en inter)s de los lectores de los idiomas espa+ol, portugu)s, alemán ruso. Parece, cuando se estudia todos estos acontecimientos, que todos, lo mismo los obreros sus leaders que el patronato, tienen miedo de llevar las cosas hasta el punto de hacer inevitable la huelga general, es decir, una lucha violenta. Bodos ven la amplitud que adquiriría tal movimiento en un país tan industriali#ado como la *ran 'reta+a. " entonces retroceden espantados. 'ien considerado, los obreros serían los que retrocederían menos voluntariamente. ,llos consideran el arma de la huelga general como su ultima ratio9 así, no quieren recurrir a ella sino cuando no tengan otras armas a su disposición. Jasta aquí se limitan a esgrimir la amena#a. .o desperdician ocasión alguna de afirmar su voluntad de recurrir, si necesario fuera, a la acción directa, para %obligar& al gobierno a reali#ar su desiderátum. Por esta ra#ón, todos los congresos conferencias de los e!ecutivos de mineros, ferroviarios, etc., declaran formalmente su voluntad de la nacionali#ación de las minas, preconi#ada, por otra parte, como se recordará, en el informe del !ue# 0an:e . ,l gobierno, órgano natural de las clases capitalistas, en presencia de un Parlamento resueltamente contrario, se niega francamente a tal medida. Ja propuesto un arreglo, que los mineros han recha#ado, declarando brutalmente: aplicación del informe 0an:e o acción directa. La duración de este estado de cosas se prolonga, pues el gobierno británico ha sido partidario siempre del wait and see 2estar a verlas venir3. ,sta política, que recuerda la del pescador de ca+a cuando ha cogido un pescado grande, que espera sin sacarle, a fin de que se ahogue, no llegará a impedir la nacionali#ación de las minas, pues ella no impedirá a los ferroviarios lograr el triunfo de sus reivindicaciones, aun cuando el gobierno la practique todavía despu)s de su fracaso de la estrangulación de los obreros ferroviarios con ocasión de su huelga en 7ctubre de <=<=. ,s en e-tremo instructiva aquella huelga. .o pudiendo, como el ministerio 'riand en Drancia 2v)ase mis Leçons de la 'uerre Mondiale3, recurrir a una movili#ación %ilegal& que habría sublevado a la opinión p(blica, el gobierno, que deseaba una huelga de ferroviarios, preparó con gran antelación los medios de hacerla fracasar. 0e concibió cuidadosamente un plan. ,ntonces el gobierno, servidor de los magnates capitalistas, hi#o suceder, en las negociaciones con los leaders de los ferroviarios, apla#amiento sobre apla#amiento para fatigar a los obreros llevarles a un brusco movimiento de huelga, de huelga de los ferroviarios solos, sin previa inteligencia con los otros adheridos a la Briple $lian#a. " así fue. " entonces las grandes ciudades, las poblaciones rurales, se encontraron por un instante privadas de todo alimento o de todo producto. .o circulaba ning(n tren. Pero el gobierno hi#o e!ecutar su plan: los
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autocamiones, los auto$uses, hasta los aeroplanos, los automóviles ciclos de toda naturale#a cru#aron los caminos las calles9 %amarillos& 2obreros revienta-huelgas3, burgueses nobles ingenieros mecánicos, conductores de %auto&, etc., se e!ercitaron en la conducción de trenes. 1omunicados gubernamentales, tendenciosos en e-tremo parciales para quien sabe no atenerse a las apariencias, se esfor#aban en concitar la opinión p(blica contra los obreros. La tarea no parecía difícil, pues la huelga molestaba mucho al p(blico para su alimentación para ir a sus placeres negocios. Bodo inducia, pues, a presagiar la victoria gubernamental-patronal, cuando los leaders de las Brades-;nions comprendieron que la lucha que sostenían los ferroviarios era un combate no sólo por ellos, sino por todos los obreros. ,n suma, luchaban para impedir la ba!a de los salarios que perseguía el mundo capitalista. Los leaders obreros comprendieron la política del gobierno, porque cometió la torpe#a, cre )ndose victorioso, de mostrar el fin perseguido, suscitando dificultad tras dificultad para un compromiso. ,ntonces los leaders de todas las Brades-;nions obraron como elementos pacificadores, pero con una fuer#a una habilidad tales, que el gobierno tuvo que capitular. ,-plicaron al p(blico la realidad de los hechos, advirtieron al gobierno que, si no cambiaba de política, se originarían las más graves consecuencias. $quello era amena#ar con la suspensión total de la vida británica por la parali#ación de todas las industrias. ,l gobierno comprendió, en las veinticuatro horas que siguieron a aquella advertencia, se llegó a un acuerdo. 5aba, en suma, satisfacción casi completa a los ferroviarios. La terminación de aquella huelga en favor de los obreros demostró la potencia efectiva de los cinco millones de sindicados británicos. 5emostró, además, el valor intelectual de los leaders obreros, su m)todo, todo calma ra#ón, su carácter frío, sin pasión. 6eveló a la generalidad del p(blico este hecho que el pensador había podido a observar, a saber: que la clase obrera británica es capa# de encargarse de los negocios del /mperio británico de dirigirlos con una política de unidad basada en principios no en la disposición del momento, a merced de sentimientos pasiones variables a cada instante. ,l gobierno había cedido, pero con la intención de desquitarse. 0e vio despu)s, cuando se iniciaron los rumores de discusiones para elaborar los detalles del compromiso relativos a los aumentos de salario sobre todo a la participación de los obreros del p(blico en la gestión de los ferrocarriles. U0iempre la política de %estar a verlas venir&V ,lla no dará con los ferroviarios me!ores resultados que con los mineros. Pero hace ganar tiempo, tiempo precioso para el gobierno, que así sigue en el poder. La disolución del Parlamento, que algunos creen debe ocurrir antes de .avidad, no ha tenido lugar en el momento en que escribo 2? de 5iciembre3. Bendrá lugar probablemente en el curso del a+o <=KI, pues la ma oría parlamentaria se disgrega poco a poco, tanto por el envío de opositores -liberales, laboristas sobre todo- cuando las elecciones parciales, como por la dislocación que se opera en la ma oría de coalición en el seno mismo del Parlamento. ,s probable que si ahora se celebraran elecciones generales, resultaría elegida una ma oría anticoalicionista. 0ería ello para Llo d *eorge el fin de su gobierno como %primero&. .o le sonríe el porvenir prefiere ganar tiempo, cediendo aquí allí al empu!e laborista liberal, para satisfacer a sus adversarios actuales -sus antiguos amigosvolverse a poner bien con ellos. ,spera así que, en el momento en que disuelva el Parlamento, podrá con la nueva ma oría conservar el poder. La cosa es posible. Pero dudo, no obstante, que se realice. ,n todo caso, 4r. Llo d *eorge, a pesar de la oposición de 4r. Ainston 1hurchill, unido de una más íntima manera a las potencias capitalistas especialmente a ciertos clans, ha cambiado su política con respecto a la 6usia sovi)tica. Ja abandonado la intervención hasta ba!o la forma de subsidios a los generales anti-bolcheviques. " de este modo ha dado alguna satisfacción a la opinión de los laboristas aun a la generalidad de la opinión p(blica británica. Pero estas medidas o medias medidas no resuelven realmente las dificultades, no las suprimen9 no hacen más que apla#ar la solución. Los adversarios contin(an frente a frente9 el gobierno sus partidarios se van debilitando sin cesar9 el mundo obrero aumenta su fuer#a con el aumento
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incesante de los sindicatos de su solidaridad. 0e hicieron tentativas para romper la Briple $lian#a. ,l fracaso fue completo. Jasta otras grandes federaciones parece se quieren agregar a )l. ,l movimiento de los conse!os de obreros aumenta lentamente. ,l fracaso de la política gubernamental de intervención en 6usia atrae simpatías al sovietismo. " en la evolución obrera británica representa el factor de la imitación de lo que es el %sovdepie&. ,l mundo obrero británico quiere la nacionali#ación de las minas, la participación en la gestión de las vías f)rreas, las tendrá, será un preludio de otras nacionali#aciones de otras participaciones. Las obtendrá pacíficamente porque el mundo capitalista británico es bastante d(ctil bastante cuerdo para esfor#arse en evitar el cataclismo que resultaría de una huelga general, cu o resultado o t)rmino sería la toma del poder total por el La$our %art# la transformación brusca de la sociedad capitalista en una sociedad socialista. Leaders, mineros, tal como 4r. D. Jodge, lo han hecho refle!ar en más de una ocasión ante el p(blico de ultra4ancha. ,l capitalismo británico ha comprendido. $sí, todos los acontecimientos que se producen desde $gosto (ltimo hasta este día, ? de 5iciembre de <=<=, nos confirman en la apreciación de que el mundo obrero de la *ran 'reta+a va a continuar su marcha en la vía lenta, pacífica segura que ha emprendido, para efectuar su 6evolución social, vía que indicamos, en las (ltimas líneas de nuestro estudio.
'ruselas, ? de 5iciembre de <=<=.

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