“El liberalismo de avanzada” de Jorge N.

Solomonoff

EL LIBERALISMO DE A AN!ADA
Jorge N. Solomonoff (Selección)

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EL LIBERALISMO DE AVANZADA
Jorge N. Solomonoff

La distinción conceptual entre liberalismo de avanzada, o ultraliberalismo, y anarquismo revolucionario surge entre algunos sectores militantes y, en cierta medida, es asumida por éstos como representación de tendencias polares dentro de la ideología y la acción política libertarias contemporáneamente con la dramática aparición de banderas negras, inscripciones en las paredes y consignas coreadas anarquistas y postres! de "a#unin $unto a los símbolos de la i%quierda mar&ista durante los acontecimientos de mayo '(! en )arís. *n realidad esa polari%ación es una consecuencia directa de tales acontecimientos. La reaparición en el seno de la sociedad de consumo de +ie$as posiciones re+olucionarias, que ubican el n,cleo dinámico del cambio social en la acción directa de las masas a tra+és de sus propias organi%aciones de base y no en la dirección de un partido fuertemente $erarqui%ado, reactuali%ó la +ie$a utopía redentora que tantas +eces conmo+ió los cimientos de la sociedad europea. *l surgimiento de la llamada nue+a i%quierda! en los países capitalistas industriali%ados, con repercusiones dentro del área socialista!, es sin duda un momento del proceso económico-social que se produce en occidente a partir de la pregunta posguerra y la guerra fría!, y reconoce como antecedentes inmediatos las críticas al modelo so+iético! y los replanteos internos del mar&ismo posteriores a la muerte de Stalin, la ri+alidad entre la ./SS y 01ina, las luc1as por el poder mundial, dentro de las cuales aparecen las guerras neocolonialistas y la toma de conciencia de la realidad del tercer mundo!. )or otra parte, el sistema capitalista demuestra una agresi+idad y capacidad de adaptación que desalienta todo +aticinio de decadencia y muerte a fec1a fi$a. 2odo ello e&ige la redefinición y alineamiento de las fuer%as sociales en presencia y, naturalmente, de los marcos teóricos e ideológicos orientadores de su acción. 0on el propósito de aportar elementos de $uicio para esa comple$a problemática social y su elaboración ideológica, el ob$eto de esta compilación es e&plicitar la componente 1istóricamente interna al pensamiento anarquista que, adoptando los términos de la polémica, denominamos liberalismo de avanzada. 3necdóticamente, la aparición de una nue+a línea de tensiones dentro de la tendencia que disputó al mar&ismo la 1egemonía en el campo socialista 1asta comien%o del siglo 44 se originó en un congreso que se lle+ó a cabo en la ciudad de 0arrara, 5talia, en septiembre de 67'(. La participación en ese e+ento de $ó+enes militantes de +arios países -especialmente la presencia de 8aniel 0o1n "endit, que fuera promocionado a estrella! por los mass media!-, en las circunstancias ya se9aladas, prestaron a dic1a reunión una desusada publicidad. 8esde entonces los medios de comunicación de masas orientaron la atención p,blica en otras direcciones, pero la cuestión que nos ocupa, las formas más radicales de la filosofía liberal surgidas en el siglo 4:555 y que constituye uno de los puntales ideológicos de nuestra actual sociedad, interesa no sólo a determinada fracción política sino al con$unto de +isiones del mundo, el 1ombre y la 1istoria que e&plican y otorgan una finalidad a la acción y el de+enir sociales. ;emos seleccionado una corta serie de te&tos, poco conocidos por el p,blico, en buena medida incluso desconocidos por esa parte del p,blico que podría considerarse especiali%ada, que por su representati+idad y contenido conceptual otorgan carnadura y apoyo demostrati+o a la descripción que intentamos.
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---------Las relaciones de con$unción y oposición entre socialismo y liberalismo dentro del anarquismo, así como sus consecuencias teóricas y prácticas, son de +ie$a data y nunca fueron totalmente ignoradas. 3 principios del presente siglo un 1istoriador de la economía definía al anarquismo, en un estilo formalmente dialéctico, como criatura del liberalismo y del socialismo, por tanto negadora de ambos. *n una enciclopedia editada no 1ace muc1o en la 3rgentina 1allamos al anarquismo definido como liberalismo e&tremista. Lo relati+amente nue+o, originado sin duda en la reciente coyuntura política, pero que debió madurar en la necesaria refle&ión acerca del largo eclipse del anarquismo en el espectro político mundial, que el desenlace de la guerra ci+il espa9ola permitió suponer definiti+o, consiste en que las actuales redefiniciones apuntan a las bases teóricas y sociales del anarquismo en tanto que mo+imiento 1istórico de opinión. *stá claro, por otra parte, que el rótulo de anarquismo cubre un con$unto de elementos 1eterogéneos y en algunos casos incompatibles entre sí. *s necesario tener en cuenta un factor que puede ser e+aluado de distintas maneras, pero sobre cuya importancia práctica no caben dudas< el anarquismo carece del e&positor y sistemati%ador cuya autoridad sea uni+ersalmente aceptada, comparable, en ese sentido, a =ar&. 8e la misma manera, dentro del anarquismo no e&iste ni 1a e&istido, por ra%ones de elemental co1erencia ideológica, una organi%ación o cuerpo político que pudiera establecer eficientemente una ortodo&ia. *n realidad, la 1istoria de esta corriente de ideas podría ser descripta como una ininterrumpida guerra entre ortodo&ias opuestas> organi%adores +ersus antiorgani%adores< colecti+istas +ersus comunistas< sindicalistas +ersus especifistas< participacionistas +ersus antiparticipacionistas ?en el gobierno republicano espa9ol@, etcétera. *stos conflictos pueden ser considerados en buena medida como 1istóricamente superados y subsumibles ba$o la dicotomía de la cual uno de sus términos nos ocupa. )ero, asignarle un nombre a un fenómeno no es igual a definirlo< queda, ciertamente, el problema pre+io de establecer el ob$eto de nuestra in+estigación. *n primer lugar, y en la medida que se acepte como +erdadera la e&istencia de una +ertiente liberal y otra socialista dentro del anarquismo, esa distinción no se refiere a cosas netamente separables sino a conceptos, ni+eles de análisis referidos a una construcción ideológica que, aun admitiendo su falta de sistematicidad, en tanto que e&plícitamente una +isión del mundo es una totalidad relati+a cuya realidad está dada por los indi+iduos y las colecti+idades que la sustentan y la act,an. )uesto que nuestro análisis se refiere a te&tos, 1emos seleccionado autores que e&presen con la mayor claridad, al menos como tendencia dominante, el mati% que nos interesa al tiempo que su pertenencia al campo anarquista se preste a los menores equí+ocos posibles. )or las ra%ones que e&plicitaremos en cada caso estos son> Ailliam BodCin, =a& Nettlau, /udolf /oc#er, "en$amín 2uc#er y ;erbert /ead. *n este orden de ideas, la +ertiente opuesta estaría representada por los autores que, partiendo de )roud1on y "a#unin, incluyen a =alatesta, Dropot#in, Bori, en cierta medida )elloutier, etc. Eue plantearon al anarquismo como un socialismo e&tremista!. ---------0onsiderado por muc1os 1istoriadores y politicólogos el +erdadero padre del anarquismo moderno, Ailliam BodCin es sin duda al mismo tiempo un caracteri%ado producto y representante de la corriente de ideas surgidas en el suelo inglés en el siglo 4:555 por el encuentro del racionalismo iluminista y la moral puritana. BodCin integra la pléyade de pensadores que elaboraron filosóficamente el utilitarismo, cuyas deri+aciones políticas y económicas confluyen en la doctrina del liberalismo. ;i$o de un pastor cal+inista, él mismo fue preparado para ministro de la iglesia independiente. Su fuerte ancla$e en la moral puritana marcaría la esencia de su teoría político-social, aun ba$o la forma de un total rec1a%o de toda orientación religiosa trascendente. 8ice uno de sus biógrafos que para BodCin 8ios era un tirano que debía ser destronado. *n este aspecto la actitud de BodCin concuerda con el furioso ateísmo en el continente y, dentro del campo anarquista, prefigura las célebres in+ecti+as antirreligiosas de )roud1on y "a#unin de algunas décadas más tarde. )ero, fundamentalmente,
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su oposición a la 5glesia se inserta en la orientación general de la 5lustración en tanto que ideología de ruptura con el absolutismo y los restos del feudalismo que obstruían el desen+ol+imiento de las nue+as fuer%as sociales y económicas, siendo que la institución religiosa constituía uno de los sostenes básicos del antiguo régimen. 8e la misma manera, 1allamos en BodCin un e&ponente radical 1asta las ,ltimas consecuencias de otro componente ideológico de la 5lustración> la idea de la racionalidad esencial del 1ombre y de una naturale%a 1umana! inalienable, de donde se postula la perfectibilidad y el progreso indefinidos de la sociedad y de sus integrantes. La radicalidad de BodCin en este aspecto lo lle+a no sólo a esperar una sociedad $usta a partir del desarrollo de la ra%ón 1umana, sino a afirmar que por el desarrollo de sus cualidades físicas y morales el 1ombre podría alcan%ar la inmortalidad. BodCin es un 1i$o de la 5lustración, pero ba$o la forma del utilitarismo y el empirismo de Loc#e, ;ume y "ent1am. )ara BodCin no es cuestión de una racionalidad puramente metafísica ni de un progreso que se reali%a en la abstracción del espíritu ob$eti+o. Se trata de una ra%ón práctica, de un discurso actuante que orienta y modela el espíritu de los indi+iduos para una +ida reali%adora de la +irtud, esto es la práctica de la justicia entendida como equidad, que es el pi+ote sobre el que gira el con$unto de su filosofía política. La iniquidad, el +icio y el crimen son una consecuencia de la defectuosa organi%ación de la sociedad, que obstruye el desen+ol+imiento de la ra%ón y el conocimiento de la +erdad y que 1ace al 1ombre un escla+o de los pre$uicios y de la mentira autoritaria. *l instrumento pri+ilegiado para lograr esta consecuencia nefasta, al mismo tiempo que medio potencial para la liberación, la felicidad, es la educaciónF Las ilimitadas posibilidades formati+as que BodCin asignaba a la educación de los indi+iduos pueden resumirse en el precepto de /ousseau> Se modela a las plantas por el culti+o y a los 1ombres por la educación!. )ero, a diferencia del ciudadano de Binebra, BodCin no trasladaba la función del dictado de normas y de aplicación de la $usticia a un organismo supraindi+idual, supuestamente representati+o de la sociedad en su con$unto. La educación, el desarrollo de una conducta conforme a la $usticia, es una tarea reser+ada a la relación libre y voluntaria entre indi+iduos. 8e la misma manera, los actos contrarios a la ra%ón y la $usticia, los +icios y los delitos, pueden ser corregidos por la persuasión y la e&plicación de sus causas, esto en una sociedad donde 1abrán desaparecido los factores institucionales del mal, de la iniquidad. *l mundo físico y moral es transparente y apre1ensible para la conciencia indi+idual dotada de ra%ón, y la +ida social se perfecciona en el conocimiento y la obediencia de las leyes de la naturale%a, fundamento eminente de los derec1os de los 1ombres. La radicalidad que asume en BodCin el entronque del iluminismo con la ética puritana del libre arbitrio y la sal+ación indi+idual, 1ace de la sociedad un agregado de indi+iduos autónomos que entablan entre sí relaciones contractuales, bilaterales y pro+isorias, regidas por la equidad, pero de simple contigGidad, donde está ausente toda idea de con$unto o de totalidad. 5ncluso la cooperación para tareas de interés com,n es ob$eto de reser+as, por cuanto, entiende BodCin, esto e&ige una coordinación supraindi+idual, luego autoritaria. *s en este rasgo de e&tremo indi+idualismo donde se basan algunos críticos para ubicar a BodCin como antecesor del anarquismo -ciertamente, a partir de un concepto muy particular del anarquismo-, y no en su insistencia respecto de la noci+idad fundamental de la institución gubernamental, en cuyo rec1a%o, por otra parte, no fue muc1o más allá que otros pensadores liberales de su época, tales como 21omas )aine. Sin embargo, lo que 1ace a Ailliam BodCin no sólo un precursor del anarquismo, sino en general del socialismo moderno, especialmente a tra+és de su directa influencia sobre HCen, fue su aguda crítica a las instituciones de la familia y la propiedad. La familia re,ne el doble +icio de ser una organi%ación autoritaria, con relaciones de tiranía y ser+idumbre entre sus miembros, y de suministrar la base moral y $urídica para la perpetuación de la in$usta distribución de la propiedad. La $usticia en la disposición de los medios necesarios para la +ida
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1umana es el determinante fundamental de las condiciones sociales que posibilitan o no el desarrollo de la +irtud, esto es de la felicidad de todos los indi+iduos. La crítica de BodCin a la propiedad parte de su concepto de la equidad, que pro1íbe a un indi+iduo detentar y acumular elementos de los cuales otro indi+iduo carece y que son necesarios para su felicidad. 2odo miembro de la sociedad tiene el inalienable derec1o a la b,squeda de su felicidad y a la disponibilidad de los recursos materiales e inmateriales a ello conducentes, sin más limitaciones que los recíprocos deberes de $usticia. 3quí no se trata de la sociali%ación de la propiedad, sino de la desaparición de su concepto, lo que suele interpretarse como una especie de comunismo. )ero esto resulta contradictorio con otras proposiciones de BodCin, quien, por e$emplo, asigna al gobierno la función de sal+aguarda de los derec1os del indi+iduo, entre los que incluye la libre disponibilidad de sus bienes, contra las posibles presiones y los abusos del con$unto de la sociedad, especialmente en sus e&presiones mayoritarias. *sto nos conduce a las más clásicas propuestas liberales, que suponen utópicamente la uni+ersali%ación de la propiedad, es decir que todo indi+iduo dispondría del mínimo de propiedad necesario para la preser+ación de su +ida y su libertad. *sto ,ltimo está refor%ado por la +isión de BodCin de una sociedad ascética, en la que se 1abrán eliminado el lu$o y la ostentación -nótese, nue+amente, la relación con la moral puritana y con la contraideología burguesa frente al estilo de la +ida de la aristocracia-. 0uando se 1abla de propiedad, en este caso, se entiende primariamente la tierra. La sociedad imaginada por BodCin es un agregado de peque9as comunidades rurales donde los indi+iduos culti+an su parcela y pro+een prácticamente a la totalidad de sus necesidades, con escasos y bilaterales intercambios de bienes y ser+icios. ;emos se9alado más arriba sus ob$eciones a la organi%ación colecti+a del traba$o. ;allamos al mismo tiempo sorprendentes rasgos de modernidad. 3partándose de uno de los rasgos característicos de la ética protestante, el traba$o no era para BodCin una +irtud +aliosa en sí misma, sino al contrario, una penosa necesidad que en una sociedad $usta estaría repartida entre todos sus miembros, ya que 1abría desaparecido la dominación de algunos indi+iduos sobre otros. =ás a,n, este discípulo de los enciclopedistas, s,bdito del país donde primero se desarrolló el maquinismo en gran escala, pre+eía que el desarrollo de las artes mecánicas e&imiría al 1ombre del esfuer%o penoso y la tarea ingrata. 3unque, como +emos, la idea de una re+olución +iolenta es totalmente a$ena a su sistema, BodCin debió sufrir algunos incon+enientes al ser considerado en su época un $acobinista e&tremo. *n realidad, BodCin rec1a%aba los argumentos conser+adores contra la re+olución francesa, en particular el derec1o di+ino de los reyes< se declaraba republicano. )ero consideraba que la +iolencia re+olucionaria de las masas ponía en peligro los progresos logrados por la ci+ili%ación y que los 1ombres estaban le$os de 1aber alcan%ado el desarrollo de la racionalidad y el sentido de la $usticia que les permitiera la práctica de la equidad. )or ello la re+olución conducía ine+itablemente al terror y a una nue+a tiranía. *n el siglo transcurrido entre la in+estigación de BodCin acerca de la $usticia política y los traba$os 1istoriográficos de Nettlau surgieron y tomaron forma definiti+a las ideologías políticas modernas, $untamente con el proceso de consolidación y de crisis de las actuales estructuras económico-sociales. =a& Nettlau fue el primero y durante muc1o tiempo el ,nico in+estigador dedicado a la compilación minuciosa de las fuentes, documentos y testimonios de la 1istoria del anarquismo. Su +ocación de arc1i+ista no se originó en su +inculación con el anarquismo, sino, antes bien, la identificación de Nettlau con la ideología anarquista, seg,n su propia +isión de la misma, fue una consecuencia de sus estudios sobre la primera internacional y la +ida de "a#unin. *+aluar la representati+idad y la importancia relati+a de =a& Nettlau dentro del anarquismo, en tanto que corriente social de opinión, requeriría pre+iamente la solución de un problema teórico>
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I0uál es la relación entre un discurso y una práctica político-socialJ 0omo acota acertadamente un comentarista> *l método de Nettlau consiste en la 1istoria de las ideas y de los 1ombres que fueron sus portadores< no es la 1istoria del mo+imiento, ni la de una época y sus condiciones sociales y políticas, en la que apareció el anarquismo. ?F@ 2odos los 1ec1os generales, todo el mo+imiento obrero, los datos económicos, las referencias a la 1istoria política, es preciso buscarlos en otra parte. ?F@ *ra el tipo de indi+idualistas que admira a los 1ombres de genio, los creadores de ideas, los constructores y demoledores aislados< que cree que las re+oluciones son 1ec1as por los intelectuales, no por el puebloF!.6 )ara Nettlau la fuerza de las ideas vale más que el número de los hombres. Lo parado$al en todo esto, y lo que otorga aptitud demostrati+a a su inclusión en el presente conte&to es que la obra de Nettlau tu+o su mayor difusión en idioma castellano, en los países donde en las primeras décadas de la presente centuria el anarquismo obtu+o la mayor audiencia popular e influencia en el acontecer social. )ero ello ocurrió ba$o formas organi%ati+as y de acción diametralmente opuestas a las que se deducirían del ideario de esa autor, en las pla%afuertes del anarcosindicalismo> la 3rgentina y *spa9a. Sería prematuro intentar aquí un análisis e&1austi+o de este fenómeno y sus consecuencias. 3tribuir alg,n género de omnipotencia a los mensa$es ideológicos sería incurrir en el e&tremo idealismo del cual Nettlau es un paradigma. .n idealismo paralelo, por otra parte, a la mitología de los agitadores profesionales!, o el +oluntarismo de el partido!. )ero, el 1ec1o de la difusión de una literatura en un medio dado no es aleatorio. *stá suficientemente demostrado, desde los más di+ersos enfoques teóricos y metodológicos, que ninguna coyuntura 1istórica es inteligible sólo a partir de fenómenos de infraestructura, más a,n, la estructura económica es una categoría conceptual, un ni+el de análisis dentro de una totalidad comple$a. *ntendemos adecuado, por lo tanto, adelantar la 1ipótesis que el efecto de un mensaje prestigioso sobre una práctica social nunca es nulo y que, teniendo en cuenta que los receptores directos de ese tipo de mensa$es son las élites dirigentes, pueden dar origen a contradicciones profundas dentro de esa misma práctica. )ara =a& Nettlau el anarquismo es una e&presión del progreso 1acia una +ida libre. *l proceso 1istórico progresista tiende irresistiblemente a la desaparición de las relaciones de poder entre los 1ombres< la condición para la e&istencia de la sociedad anarquista es el desarrollo y luego la práctica uni+ersal de sentimientos sociales positi+os. *ste paulatino me$oramiento de las relaciones sociales y de las posibilidades de la +ida libre está acompa9ado por sacudimientos +iolentos, las re+oluciones. )ero éstas no son necesarias. *n ciertos casos la re+olución puede producir consecuencias negati+as, es decir regresi+as en cuanto al desarrollo de la libertad, más a,n, siempre e independientemente de las intenciones de los actores el 1ec1o re+olucionario supone la acción +iolenta, esto es autoritaria. 0omo la guerra, la re+olución destruye, consume o cambia a los 1ombres, los +uel+e autoritarios, cualquiera fuera su disposición anterior, y los 1ace poco aptos para defender una causa liberal!K. *l te&to de =a& Nettlau que se incluye permite +erificar la aplicación de ese marco ideológico al análisis de acontecimientos 1istóricos que constituyen 1itos en la formación de la sociedad capitalista y, dentro de ella, del mo+imiento obrero organi%ado y las distintas corrientes del socialismo> las re+oluciones de 6L(7 y 6(M( en Nrancia< la aparición del nacionalismo y el romanticismo en 3lemania< la primera internacional y la comuna de )arís. 0omo es de esperar, de acuerdo a la teoría de la 1istoria sustentada por Nettlau, en estos acontecimientos $uegan un papel preponderante y aun determinante los creadores de ideas!> )roud1on, =ar& y "a#unin. *l surgimiento del capitalismo y la contradicción entre burguesía y proletariado no son para Nettlau factores cualitati+amente diferenciados dentro del proceso 1istórico. 5n+ariablemente,
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Marianne Enckel, Boletín de C. I. R. A. No. 24, Lausana, 19 2. C!. in!ra, "#g. 1$%.
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con alternati+as en las formas de e&presión de la autoridad, contin,a la milenaria luc1a de los oprimidos por la conquista de la libertad. 2iene particular interés su interpretación de la constitución de la primera internacional. *sta no aparece como la resultante de condiciones sociales estructurales ?crecimiento numérico y concentración del proletariado industrial en los países del oeste de *uropa@, sino la consecuencia de la multiplicación de tomas indi+iduales de conciencia mo+ili%adas por la +oluntad de un pu9ado de líderes. 8el mismo modo, la 0omuna de 6(L6, a la que la tradición 1istoriográfica asigna un contenido esencialmente anárquico, es se+eramente $u%gada como un semillero de autoritarismo, 31í comien%a -dice Nettlau- cierta disgregación de la idea anarquista!. Junto con =a& Nettlau, /udolf /oc#er es uno de los más notables e&positores de la línea de pensamiento filosófico y político que nos ocupa. 3mbos autores, de 1abla alemana, comparten la circunstancia de ser más conocidos y tener mayor influencia en *spa9a y Latinoamérica que en otras partes del mundo. 0omo en el caso de Nettlau, muc1as de las obras de /oc#er fueron editadas en castellano antes que en ning,n otro idioma. /edactor de periódicos anarquistas durante muc1os a9os, especialmente en 5nglaterra, su obra más importante, Nacionalismo y cultura!O, se propone una amplia síntesis, a la manera de Spengler, de la 1istoria de Hccidente. *scrita en la década del OP, es una respuesta al entonces irresistible ascenso de la reacción que siguió a la posguerra re+olucionaria en *uropa y a la gran crisis! del mercado mundial. Nrente al triunfo del fascismo en 5talia, el stalinismo en /usia y el na%ismo en 3lemania, ante la complacencia de las grandes potencias capitalistas, /oc#er sostiene la tesis de que las posibilidades de desarrollo de una ci+ili%ación en sus aspectos de creati+idad cultural y social son in+ersamente proporcionales al grado de centrali%ación del poder e&istente en cada momento 1istórico. *l n,cleo teórico e&plicati+o de tal regresión 1acia formas perfeccionadas de escla+itud reside en el concepto de estado nacional. La ra%ón de estado! y la soberanía del estado! son meros instrumentos para el e$ercicio del poder por los grupos dominantes, y el nacionalismo es una religión política!, el opio de los pueblos por medio del cual en una sociedad seculari%ada los opresores obtienen el consenso y aun la participación acti+a de los oprimidos, al tiempo que les oculta el camino de la liberación> la conciencia y la puesta en práctica de la fraternidad uni+ersal. 3unque la +isión 1istoricista de /oc#er tiende con mayor claridad que en Nettlau a percibir el acontecer social como un con$unto de elementos relacionados entre sí, esta sistemati%ación la construye sobre un idealismo +oluntarista. 0uanto más 1ondamente se e&aminan las influencias políticas en la ;istoria, tanto más se llega a la con+icción de que la voluntad de poder 1a sido, 1asta aquí, uno de los resortes más +igorosos en el desen+ol+imiento de las formas de la sociedad 1umana!.M 0iertamente, las proporciones que estamos anali%ando, tipificadas por las obras de Nettlau y /oc#er, no son el fruto de un pensamiento que se piensa a sí mismo, sino que pro+ienen de la tradición intelectual de occidente ubicada en un conte&to 1istórico preciso> la disputa doctrinaria entre mar&istas y anarquistas que, iniciada en la primera internacional, se +io dramáticamente agudi%ada por el cari% ultraautoritario de los gobiernos bolc1e+iques en /usia y finalmente por los conflictos entre stalinistas y anarcosindicalistas durante la guerra ci+il espa9ola. *sto dio lugar a una corriente reacti+a que condu$o al rec1a%o en bloque de todo lo relacionado con el mar&ismo, +isuali%ado éste sobre todo en el simplismo mecanicista de la socialdemocracia de la segunda internacional y el crudo oportunismo de los secuaces del socialismo en un solo país!.

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'u(ol! 'ocker, Nacionalismo y cultura, )uenos *ires, +,#n 1%42. +-i(e,, "#g. 2$.
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La derrota de la re+olución espa9ola y los términos ideológicos que se utili%aron como $ustificati+os de la segunda guerra mundial refor%aron las tendencias ya e&istentes a la re+aloración de e&presiones fragmentarias del liberalismo clásico. La +iolenta intolerancia de las dictaduras fascistas y de la llamada socialista, la destrucción de toda organi%ación que no respondiera a los fines inmediatos de los grupos dominantes, indu$o a numerosos indi+iduos y sectores políticos a la ideali%ación, en cuanto a su +igencia real, de los derec1os ci+iles que los pueblos 1abían conquistado en el pasado tras duras luc1as. /udolf /oc#er dedicó uno de sus ,ltimos traba$os orgánicos, a fines de la segunda guerra, al estudio del pensamiento liberal en *stados .nidos. *l absolutismo moderno -dice /oc#er- sólo puede ser combatido por el mismo espíritu al que debemos la supresión del absolutismo principesco. *ste espíritu contin,a toda+ía +i+iendo en las tradiciones, pero 1a perdido su eco +i+iente en la conciencia de los pueblos. ?F@ )ara muc1os la democracia se 1a con+ertido 1oy en un simple asunto aritmético, que les confirma simplemente que tres son menos que cuatro y que, por consiguiente, cuatro tienen ra%ón y tres no la tienen. )ero la +erdadera democracia significa originariamente algo distinto. ?F@ Sus grandes representantes fundamentaron el principio de la mayoría en la equi+alencia de las aspiraciones sociales. Sabían que no e&iste ninguna constitución perfecta, porque la imperfección está cimentada en la esencia del ser 1umano!.Q *n el te&to que integra el presente +olumen /oc#er inter+iene en la siempre reno+ada polémica con /ousseau y su teoría del contrato social. *n su crítica contra el apóstol de una nue+a religión política! concuerda en ciertos puntos con modernas e&égesis de distinto signo ideológico, pero aquí nos interesa particularmente su confrontación con la doctrina liberal. )ara /oc#er el error fundamental de /ousseau reside en su concepto de voluntad general, a partir del cual su concepción de la libertad resulta tan inerte y esquemática! como la de ;egel. *sta categori%ación del interés general es una ficción que en la práctica constituye el cimiento del estado soberano. /ousseau, escribe /oc#er, estaba firmemente con+encido de que lo que importa es sólo la forma $usta de gobierno y el me$or modo de legislación, para 1acer de los 1ombres criaturas felices!. )orque, agrega, la democracia partió de una noción colecti+a y +alori%ó después al indi+iduo seg,n ella< se con+irtió al 1ombre, para sus representantes, en +aga entelequia, con la que se podía e&perimentar 1asta que adquiriera la deseada norma espiritual y se adaptara como ciudadano modelo a las normas del estado!. Nrente a ello opone su propia definición del liberalismo> Su noción de la sociedad es la de un proceso orgánico que resulta de las necesidades naturales de los hombres y conduce a asociaciones voluntarias que existen mientras cumplen su cometido y se disuelven cuando ese cometido se ha vuelto ineficaz!. 5ndependientemente del grado en que los liberales de ayer y de 1oy puedan identificarse con la anterior descripción, y aparte del e+idente malentendido en cuanto al proceso de sociali%ación y de emergencia del indi+iduo que aparece en la distinción de /ousseau por /oc#er, que ine+itablemente retrotrae a este ,ltimo a la aceptación de la teoría del buen sal+a$e!, su marco referencial lo lle+a a negar las relaciones lógicas e&istentes entre los postulados generales del liberalismo y una realidad concreta que él mismo califica de sistema económico basado en el monopolio y la di+isión 1egeliana del estado, en tanto que ente sobreimpuesto al con$unto del cuerpo social y no como una forma de relación perteneciente a esa misma sociedad, le impide percibir, al menos con suficiente claridad y co1erencia, que esa forma de relación social llamada estado no es solamente la causa, sino también el efecto de ese sistema que tiene su raí% en la e&plotación des+ergon%ada de las grandes masas de la población!. *l idealismo político de Nettlau y /oc#er, y otros autores de la misma corriente, se 1ace lógicamente posible sólo a partir de una disociación cuyo grado de conciencia no interesa establecer aquí. 8adas las condiciones sociales y el estado del conocimiento a fines del siglo
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'u(ol! 'ocker, El pensamiento liberal en los Estados Unidos, )uenos *ires, *,/ricalee, 1944, "#gs. 1$011.
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454, una ideología igualitaria que no sobrepasara los +alores de la 5lustración debía negar toda relación necesaria entre la concepción de un estado reducido a sus mínimas funciones de garante de las libertades y los derec1os indi+iduales, por una parte, y por la otra las denunciadas iniquidades del capitalismo de libre competencia!, en la c,spide de su desarrollo, y al que se trataba al mismo tiempo de combatir. 3 partir de este sesgo ideológico, resulta un inadecuado análisis de la realidad sociopolítica y la persistencia de conceptos tales como naturale%a 1umana! y derec1o natural!. La disociación ideológica del sistema liberal conduce, aparentemente, a los comentados autores, al ol+ido de que los principales representantes del pensamiento liberal clásico fueron al mismo tiempo los fundadores de la teoría económica del capitalismo, me$or a,n, de lo que toda+ía es considerado la ciencia económica. ;eredero del pensamiento de *merson y 21oreau, "en$amín /. 2uc#er presenta elementos que difieren significati+amente de lo anteriormente comentado. )rácticamente desconocido en lengua espa9ola -los te&tos que se agregan se publican por primera +e% en castellano- es un e&ponente del peculiar radicalismo norteamericano, que se desarrolló en buena medida al margen de las corrientes pre+alecientes en *uropa. 2uc#er ubica a la economía en el centro de su ra%onamiento político y, no+edosamente, propone a Josia1 Aarren como integrante, $unto a )roud1on y =ar&, de un trío fundador del socialismo moderno. Josia1 Aarren 1abía colaborado con /obert HCen en la fundación de New armony. Nracasado ese e&perimento, Aarren desarrolló una teoría social en la que, a partir de HCen -y a tra+és de éste o por conocimiento de su obra, de BodCin-, postulaba la di+ersidad como ley de la naturale%a, de donde y en obediencia a dic1a ley, la +ida social debía basarse en la soberan!a del individuo, reali%aba de lo di+erso, y no en la soberan!a del pueblo, que implica una tendencia a la uniformidad. La libertad del indi+iduo es la condición necesaria para la armonía y el progreso, de ello resulta el rec1a%o de toda ni+elación igualitaria. La sociedad debe garanti%ar la indi+iduación de los intereses y las necesidades. La base económica de la libertad, de la armonía y del progreso reside en el libre acceso de los indi+iduos a los recursos naturales, mientras cada uno dispone del fruto íntegro de su propio traba$o. Las relaciones económicas deben limitarse al intercambio equitati+o de los productos del traba$o. *l valor de cada producto está determinado e&clusi+amente por el tiempo necesario para producirlo, sin distinguir entre +alor de uso y +alor de cambio. =iembro de la generación de pioneros que intentaron en Norteamérica los más di+ersos e&perimentos sociales, Aarren se propuso aplicar, ya en New armony, las teorías de 3dam Smit1 y /. HCen, fundando un almacén de tiempo! ? "ime Store@, en el que el +alor de cambio de las mercancías era e&actamente igual al tiempo empleado en su producción y eran intercambiados en función de esa medida del +alor. Las e&periencias de Aarren sobre el +alortraba$o fueron anteriores a las propuestas de )roud1on sobre el "anco del )ueblo! y al desarrollo por =ar& de su teoría de la plus+alía. No parece que éstos 1ayan tenido noticias de su precursor americano. 3 $uicio de B. 8. ;. 0ole, más bien que al socialismo Aarren pertenece a la larga serie de reformadores del sistema monetario!.' Naturalmente, dentro del sistema de Aarren el estado queda reducido a su mínima e&presión. 0ada uno debe sentir que es el árbitro supremo de sí mismo, que no 1ay poder en la tierra que deba ele+arse por encima de él, que es y debe ser siempre soberano de sí mismo y de todo lo relati+o a su indi+idualidad. Solamente así +erán los 1ombres un día la seguridad de la persona y de la indi+idualidad!L. /edactor de +arios diarios y re+istas, 2uc#er editó durante casi tres décadas, de 6((6 a 67PL, su propio periódico, #iberty, que e$erció notablemente influencia en los medios políticos y
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2. D. 3. Cole, Historia del pensamiento socialista, M/4ico, 5. C. E., 19 .01&, t, ++, "#g. && . Cita(o "or 'u(ol! 'ocker, El pensamiento liberal6, "#g. 11%.
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literarios radicales norteamericanos de la época, con algunos ecos en *uropa. Las obras de Aarren, 2uc#er y otros miembros de su grupo, tales como S. ). 3ndreCs, L. Spooner y A. ". Breene, adquirieron en los ,ltimos a9os reno+ada notoriedad en los medios académicos de lengua inglesa debido a una serie de traba$os, ensayos y compilaciones, de origen uni+ersitario, reali%ados con el propósito de aportar material informati+o para la generalmente aceptada filiación anarquista de los recientes mo+imientos de New #eft. *l ideario de 2uc#er quedó sintética y co1erentemente e&puesto en el manifiesto liminar de #iberty> #iberty -dice 2uc#er- insiste en la soberana del indi+iduo y en la retribución equitati+a del traba$o< en la abolición del estado y de la usura< en la abolición del gobierno del 1ombre por el 1ombre y la supresión de la e&plotación del 1ombre por el 1ombre< en la 3N3/E.R3 y la equidad. *l grito de guerra de #iberty es> S3ba$o la autoridadT, y su principal batalla está dirigida contra el estado, el estado que corrompe a los ni9os< el estado que pisotea la ley< el estado que sofoca el pensamiento< el estado que monopoli%a la tierra< el estado que limita el crédito< el estado que restringe el intercambio< el estado que da al capital ocioso el poder de multiplicarse y que roba al traba$o industrioso sus productos mediante el interés, la renta, el beneficio y los impuestos!. *n el artículo Socialismo de estado y anarquismo!, además de la se9alada inno+ación en cuanto a una presunta fundación tripartita del socialismo, y a pesar de su afirmación de no 1aber traicionado las ideas de =ar& y )roud1on en ning,n aspecto esencial!, 2uc#er nos presenta un saliente e$emplo de lectura ideológica de dic1os sistemas teóricos. *n efecto, a los fines de una e&posición literaria! podría considerarse legítima la utili%ación del término monopolio con referencia al control por las clases propietarias de los medios sociales de producción y cambio, pero no es en ese sentido figurado como se emplea la palabra. Lo opuesto al monopolio de clase! no es para 2uc#er una sociedad igualitaria organi%ada sobre la base de los productores asociados!, sino la libertad de competencia. *sto es claramente un retroceso frente a BodCin y una 1ipótesis de librecambio que ni 3dam Smit1 se 1ubiera atre+ido a so9ar. )or otra parte, 2uc#er no parece tomar en consideración elementales cuestiones referentes a la imposibilidad 1istórica, técnica y ética de fi$ar y distribuir el producto íntegro del traba$o de cada uno, ni cómo se forma el capital cuyo libre acceso reclama. 2uc#er tu+o muy en cuenta el necesario correlato político de su teoría económica, que para él es el anarquismo, que define como la aplicación literal de las ideas de Jefferson, lo que desarrolla en #a relación entre el estado y el individuo !. Se trata, ya lo 1abía declarado en el editorial de #iberty, de suprimir al estado, caracteri%ado por una serie de cualidades negati+as que resume en el concepto de agresión, o invasión. )ero, al mismo tiempo, su concepción puramente indi+idualista y declaradamente ego!sta de las relaciones sociales lo lle+a, en una contradicción que no logra superar, a postular la necesidad de un organismo defensivo que refrenará a los in+asores por los medios que resulten adecuados!, lo cual, unido a sus reclamos económicos y financieros, remite a las más clásicas definiciones liberales del estado, +aciadas esta +e% de los supuestos éticos de la caridad cristiana o del 1umanitarismo del siglo 4:555. 2uc#er comen%ó su militancia política cuando la era del capitalismo de competencia! tocaba a su fin. 8urante su larga +ida, murió pocas semanas antes de declararse la segunda guerra mundial, comprobó el crecimiento y la consolidación del odiado sistema monopolista sobre cuya relación con el estado tu+o tan clara +isión. 3sí, refiriéndose al desarrollo de monopolios como la Standard Hil, escribía en 67OL> *ntonces, el monopolio que pudiera 1aber sido controlado solamente por fuer%as económicas, está por el momento fuera del alcance de esas fuer%as y tiene que ser detenido alg,n día sólo mediante fuer%as políticas y re+olucionarias. ;asta que, por medidas de confiscación for%osa, a tra+és del estado o contra él, 1ayan sido abolidas las concentraciones que el monopolio 1a creado, la solución económico propuesta por el anarquismo ?F@ será algo que debe ense9arse a la nue+a generación, y las condiciones
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pueden ser fa+orables para su aplicación después del gran ni+elamiento!. 3quí parecería un giro copernicano en cuanto a la estrategia aconse$ada, pero es necesario completar la cita> Los anarquistas que se imaginan acelerarlo ?el proceso@ uniéndose a la propaganda del socialismo de estado o a la re+olución, cometen realmente un gra+e error. 3yudan así a for%ar la marc1a de los acontecimientos y el pueblo no tendrá tiempo para descubrir, por el estudio de su e&periencia, que sus males han sido debidos al rechazo de la competencia!.( ;erbert /ead es más conocido como crítico y teori%ador del arte que como filósofo político, aunque, como él mismo lo 1a puntuali%ado, no se puede establecer una distinción neta entre la función simbólica del arte y los demás elementos constituyentes de una sociedad, notablemente su sistema de +alores y, por tanto, su sistema de dominación. La refle&ión de /ead acerca de las relaciones políticas contemporáneas fue lle+ada a cabo durante una época particularmente oscura para el pensamiento social, las décadas del MP y el QP, cuando todos los resortes del poder aparecían firme e irre+ersiblemente en manos de los detentadores de un estatismo centralista y autoritario. 0omo para la generalidad de los intelectuales de clase media de su generación, los mentores espirituales de /ead no fueron ya los del racionalismo iluminista ni el cientificismo positi+ista, sino los pro+enientes del psicoanálisis y las filosofías de la e&istencia, con su fundamental escepticismo respecto del de+enir del 1ombre y la sociedad. *s tarea del filósofo anarquista -dice /ead-, no probar la inminencia de una edad dorada, sino $ustificar el +alor de la creencia en su posibilidad!. Las políticas llamadas realistas 1an demostrado ser un absurdo cuyo resultado concreto es la entroni%ación de camarillas de psicópatas sedientos de poder. 8e a1í la futilidad de los propósitos de una reconstrucción del cristal social seg,n otro e$e!. La actitud co1erente frente a la iniquidad social no es la re+olución, en tanto que acción política, sino la rebelión, con directa referencia a 0amus, en tanto que compromiso moral. La rebelión o insurrección ?F@ pueden modificar la naturale%a 1umana en el sentido de crear una nue+a moral o +alores metafísicos nue+os!. La negación de la 1istoria, +ale decir del cambio de las estructuras sociales reales, como medio racional para la reali%ación del 1ombre libre, conduce naturalmente 1acia una filosofía de retirada 1acia adentro, a la b,squeda de la felicidad en la +ida espiritual pri+ada. *sto, de 1ec1o, concuerda funcionalmente con los requerimientos del sistema neocapitalista, que se concretan -por cierto que en forma nada espiritual- en la ideología de orientación al consumo, sustituti+a de la participación real en el acontecer político-social, tan acti+amente promo+ida por los medios de comunicación de masas. 8esde luego, este resultado está en el polo opuesto de los fines conscientemente perseguidos por /ead, quien, en estrec1a relación con sus teorías acerca del ob$eto artístico, pensaba en un n,mero de indi+iduos, ine+itablemente minoritario, que construirían una +ida armónica al margen de la multitud consumidora de productos masi+os. No resulta claro, entonces, en qué instancia ubica /ead la reali%ación de una sociedad que resguarde la libertad necesaria, tanto para el desarrollo de la personalidad como para la creación artística. *&plícitamente, sostiene que la posibilidad de una +ida social libre depende de la e&pansión de la conciencia, cuya concreción eminente es para él la creación poética, el 1ec1o estético, del cual la sistemati%ación racional es sólo una resultante secundaria. )ero, por otra parte, tenemos que esa misma facultad creati+a está condicionada por las relaciones sociales imperantes, siendo necesario, por tanto, modificar esas relaciones. Lo más apro&imado a una respuesta frente al problema que él mismo se planteara resulta ser un idealismo indi+idualista con resonancias niet%sc1eanas> La conciencia es social, fenómeno colecti+o. La ra%a 1umana e+oluciona en +irtud de su colecti+idad, como un reba9o. )ero el reba9o genera en sí mismo puntos más agudos de conciencia, que son los espíritus de los indi+iduos< estos indi+iduos en+ían a la comunidad sus actos creadores de percepción. Se produce un gradual, muy gradual, cambio de conciencia en todo el cuerpo!.
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Cita(o "or '. 'ocker, El pensamiento…, "#gs. 2210222.
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*l ensayo $evolución y razón!, que integra este +olumen, es propuesto por ;erbert /ead como un resumen y puesta en limpio de las di+ersas e&presiones acerca de la +ida política y social por él reali%adas a lo largo de casi +einte a9os. 0onsecuentemente, 1emos optado por e&traer de ese traba$o las anteriores citas. 0on el mismo criterio, resumimos de dic1o te&to sus propuestas positi+as> preser+ación de la libertad indi+idual para la e&pansión y la lucide% de la conciencia< la libertad sólo puede ser preser+ada en comunidades peque9as, autónomas y cooperati+as< la posibilidad de e&istencia de esas comunidades está frustrada y eliminada por los métodos modernos de producción y organi%ación social!< la ,nica acción eficiente frente a ello es la rebelión del indi+iduo teleológicamente orientada, espontánea, impre+isible y no violenta. Lo que se necesita es producir una re+olución en los 1ábitos morales y mentales!. 5mporta se9alar que /ead rec1a%a los sistemas idealistas, interpretando el término idealismo! en el sentido de dogmatismo! y de falsa racionali%ación de la 1istoria. Los +alores son entidades puramente sub$eti+as, y no normas sociales para la orientación de la acción presente o futura. Siendo que niega la inteligibilidad de la 1istoria y, por tanto, cualquier pre+isión en cuanto a estados +enideros de la sociedad, rec1a%a asimismo toda forma de materialismo, sin mayores discriminaciones. *n la medida que tu+iera alguna significación el asignarle a /ead un pensamiento político, ello sería en un sentido negati+o, como él mismo lo calificara, una política de antipolítico!, cuyas fuentes ideológicas más co1erentes pro+ienen de ;eidegger y Jaspers. La personalidad del 1ombre, esto es su sub$eti+idad -escribe /ead-, es la realidad e&istente y el ideal es una esencia 1acia la cual el 1ombre se proyecta y espera reali%ar en el futuro, no por un planeamiento racional, sino por el desarrollo sub$eti+o interior. La esencia sólo puede captarse desde la particular etapa de la e&istencia que t, y yo 1emos alcan%ado en un momento particular cualquiera. 8e a1í la insensate% de los llamados Uplanes para el futuroV, el futuro tra%ará sus propios planesF!.7 Los autores que acabamos de comentar cubren una amplia gama de posiciones diferentes, a +eces contradictorias, en cuanto a enfoques y propuestas concretas sobre aspectos parciales de la realidad social. )ero, al mismo tiempo, presentan rasgos comunes rele+antes que nos permitirá ubicarlos en una categoría a partir de la cual estaremos en condiciones de fi$ar los límites conceptuales de lo que 1emos denominado liberalismo de a+an%ada!. *n primer lugar, todos los autores que se incluyen en esta corta antología -y estamos persuadidos de que la misma podría ampliarse indefinidamente sin que, representati+idad y calidad aparte, cambiaran por ello los datos básicos de la cuestión-, concuerdan en que ninguna forma de organi%ación social puede ser considerada $usta, equitati+a y conforme a las siempre perfectibles cualidades 1umanas, si no es capa% de asegurar la +igencia y posibilitar el desarrollo de la libertad, la autonomía indi+idual, de todos y cada uno de los integrantes de la sociedad. La imprecisión en cuanto a los caracteres específicos, estructurales, de una sociedad libertaria y, en concordancia con ello, la misma +aguedad, cuando no total omisión, respecto de los medios operati+os adecuados para tales fines, constituyen, precisamente, uno de los factores definitorios del campo ideológico que nos ocupa. )ero donde la coincidencia es básica y total es en entender que la constitución estado es el obstáculo principal, sino el ,nico, que se opone a la reali%ación de la +ida libre y el que es necesario remo+er. ;emos de +ol+er sobre este punto. Htro rasgo com,n a nuestros autores reside en la condena moral de los sistemas +igentes de producción y cambio, al menos en sus formas monopolistas, en tanto que factores de e&plotación, de desigualdad y de trabas, a +eces insuperables, para el desarrollo del indi+iduo.

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Existencialismo, marxismo y anar uismo, en 3er-ert 'ea(, Anar uía y orden, )uenos *ires, *,/ricalee, 19.9, "#g. 1. .
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La presencia de esos dos elementos ideológicos es lo que permite la inclusión, qui%ás pro+isoria, de este grupo de pensadores dentro de la tendencia anarquista. )or otra parte, sal+o, por ra%ones ob+ias, el caso de BodCin, todos ellos se autodenominan anarquistas. *n este mismo sentido, y dentro de las condiciones 1istóricas que 1emos se9alado anteriormente, dic1os autores participan en un rec1a%o generali%ado de todo lo que tenga relación con el mar&ismo. *s decir, este rec1a%o no se refiere ,nicamente a las concreciones políticas mar&istas, socialdemocracia, bolc1e+ismo, etc., sino también a sus propuestas metodológicas, el materialismo 1istórico, la luc1a de clases. *se rec1a%o alcan%a además a sus supuestos y sus antecedentes filosóficos> el materialismo dialéctico y prácticamente todo el idealismo alemán, de Dant a ;egel y sus respecti+os continuadores. *l mismo Stirner crea problemas. 6P 3unque, por supuesto aquí también, muc1as cosas que se sacan por la puerta entran luego por la +entana. *sto, consideramos, tiene consecuencias de la mayor importancia en cuanto a los medios y las posibilidades mismas de apre1ensión y análisis de la realidad, +ale decir en cuanto a las categorías seg,n las cuales se describe, e&plica y predice el acontecer social. *n efecto, 1emos +isto que la posición metodológica de los e&ponentes del liberalismo de a+an%ada! oscila desde el racionalismo ob$eti+ista de BodCin al irracionalismo +oluntarista de /ead, pasando por el +ago psicologismo de los sentimientos de Nettlau y /oc#er y el pragmatismo de 2uc#er. )ero todo esto sumado cubre un sector epistemológica y 1istóricamente limitado del saber de occidente, lo que nos conduce al elemento estructural de mayor ni+el de generalidad dentro del sistema ideológico liberal de a+an%ada. *sto es que> #as ideas son el determinante primero y último de toda realidad pol!tica y social. ;emos +isto que el tema de las relaciones económicas aparece particularmente inconsistente y contradictorio. )or un lado e&isten las condenas morales 1umanistas de las flagrantes in$usticias del sistema +igente, mientras que las restricciones metodológicas y políticas de estos autores los lle+an a reducir la estructura económica a un epifenómeno, una categoría residual, no esencial, de la realidad. *l carácter netamente ideológico de este despla%amiento de la economía 1acia la periferia de la refle&ión sociopolítica, e&plica el criterio errático con que este punto aparece entre los distintos te&tos -a +eces en un mismo autor, seg,n enfoque su atención sobre la iniquidad en el reparto de la rique%a o generalice sobre la 1istoria o el sistema social-. .n e$emplo de esta actitud, en que el rec1a%o de toda causación económica, unido a un concepto muy empobrecido de materialismo!, conduce a una posición poco menos que mística, lo ofrece ;erbert /ead> 0ualquier forma de materialismo, al 1acer depender los +alores 1umanos de las condiciones económicas o sociales, pri+a al 1ombre de su libertad. La libertad es el poder de al%arse sobre el ambiente material!66. )ero, el anterior es un caso e&tremo. La misma condición asistemática del factor económico dentro del con$unto de ideas que estamos tratando, obliga a tomar en cuenta otras posiciones más centralistas! al respecto. /udolf /oc#er declara que> *l reconocimiento de la significación de las condiciones económicas en la conformación de la sociedad es la esencia misma del socialismo!. Sin embargo, se retira inmediatamente 1acia un escepticismo metodológico. ;ay millares de fenómenos en la 1istoria -escribe /oc#er- que no se pueden e&plicar o no se e&plican sólo por ra%ones puramente económicas. Se puede, en ,ltima instancia, someterlo todo a un determinado esquema< pero lo que así resulta, en general, es muy poca cosa. 3penas
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* !in (e e7aluar la relati7i(a( (e la anterior conclusión, o e4clusión, es necesario tener en cuenta las 8a ,enciona(as (i!erencias !or,ati7as e i(eológicas en relación a los ,#s t9"icos re"resentantes (e la corriente "rinci"al (el anar:uis,o, co,o "or e;e,"lo <rou(=on 8 )akunin 8, so-re to(o, con las acciones socio"ol9ticas =istóricas 0reales0 (el ,o7i,iento anar:uista, "articular,ente el anarcosin(icalis,o. >Nota (el autor?. 11 @". cit., "#g. 1.1.
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1ay un acontecimiento 1istórico en cuya manifestación no 1ayan cooperado también causas económicas< pero las fuer%as económicas no son nunca los ,nicos resortes que ponen en mo+imiento todas las demás. Los fenómenos sociales se producen por una serie de moti+os di+ersos que, en la mayoría de los casos, están entrela%ados de tal modo, que no es posible delimitarlos concretamente. Se trata de efectos de causas m,ltiples, que casi siempre se reconocen claramente, pero que no se pueden calcular de acuerdo con métodos científicos!.6K 8entro de este panorama, el economismo de "en$amín /. 2uc#er marca un límite 1acia la derec1a!, muy co1erente, por otra parte, con la tradición política norteamericana. 0omo es sabido, en .S3 nunca e&istió un mo+imiento obrero masi+o de orientación re+olucionaria ni logró consolidarse un partido socialista al estilo europeo. Los mo+imientos de protesta social de signo mar&ista o anarquista tu+ieron sustentación sólo en grupos minoritarios de origen inmigrante, y estos desaparecieron dentro del proceso de americani%ación! que incluye la reabsorción de la 5AA por la tendencia capitaneada por Samuel Bompers de obtener lo más posible del capitalismo, y la corta +ida y escasa influencia del partido socialista de 8aniel de León. *l político más apro&imado al socialismo que 1aya tenido real audiencia en los medios populares norteamericanos a fines del siglo 454, ;enry Beorge, mantenía su fe en la competencia, la empresa pri+ada y el libre cambio, rec1a%ando la inter+ención del estado en la economía. 0uando nos referimos a la influencia lograda por 2uc#er en los círculos radicales norteamericanos, es necesario tener en cuenta el sentido concreto de esa tendencia, dentro de su marco social específico, y su estrec1a relación con los mo+imientos populistas de base predominante agraria. *l radicalismo norteamericano -dice /ic1ard ;ofstadter- e&tra$o gran parte de su fuer%a de los 1eréticos 1ombres de negocios, los empresarios aldeanos y los peque9os capitalistas de los pueblos. *sa tradición era empresarial en el sentido de que aceptaba los principios que se 1allaban en la base del capitalismo pri+ado ?F@. 2ambién era radical en su insistencia continua en la democracia y el igualitarismo, en sus amplios sentimientos 1umanitarios, en sus agudas críticas a las prácticas de los intereses creados, y en su e&presión de las continuas sospec1as norteamericanas relati+as a la concentración del poder ?F@. .n e&cesi+o aparato comercial y bancario, una tasa desmedida de gasto p,blico ?F@ no podían ser otra cosa que el medio a tra+és del cual Ula +ora% aristocracia de los papelesV e&plotaba al 1onesto agricultor o labrador!.6O No cabe duda de que nada de alguna importancia en la +ida sociopolítica se e&plica sólo por ra%ones puramente económicas!, pero, de$ando de lado las posiciones límite de la negación total de la economía como determinante de las probabilidades de reali%ación indi+idual, por un lado, y la mera ideali%ación del capitalismo de competencia, por el otro, y con+iniendo que, en efecto, la significación de las condiciones económicas! 1ace a la esencia misma del socialismo!< queda sin respuesta este problema> I0uáles son y qué status tienen en los actuales o futuros sistemas sociales dic1as condiciones! o ra%ones! económicas para ideólogos que se ubican sub$eti+amente dentro del socialismoJ *sta ausencia, o presencia negativa se9ala otro de los parámetros definitorios del liberalismo de a+an%ada!. Lo anteriormente comprobado tiene sentido, es decir funciona lógicamente, en ra%ón del principio ordenador fundamental de este sistema de ideas, el idealismo. )ero, con+iene insistir en ello, no se trata aquí de una 5dea que se reali%a a sí misma en la ;istoria a tra+és de la contingencia, de los destinos 1umanos como meros +e1ículos de lo absoluto. Se trata de un idealismo eminentemente psicológico, de las ideas entendidas como ideales perseguidos por conciencias indi+iduales y autónomas, capaces de conocer y de reali%ar el bien, conforme la
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Nacionalismo y cultura, "#g. 21. En +onescu 8 2ellner >co,".? !opulismo, )uenos *ires, *,orrortu, 19 $, "#gs. 1.01 .
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me$or tradición 1umanística de la 5lustración. *sta +isión del mundo tiene el indudable +alor de sustraer los destinos indi+iduales y colecti+os de la arbitrariedad sobrenatural tanto como de la fatalidad de pretendidas leyes ineludibles de la naturale%a o de la sociedad. Las probabilidades y las condiciones de la +ida 1umana, personal y social, son ante todo la obra de la +oluntad de los propios actores de la 1istoria. Sin embargo, este acto de +oluntad teleológicamente orientada 1acia la plenitud de la +ida del 1ombre, no 1alla una +ía eficiente de reali%ación, por cuanto no aparece una teoría que relacione tales aspiraciones con las estructuras sociales que condicionan la acción posible, los +alores que le dan su sentido y el acceso, por esa conciencia indi+idual, al conocimiento de la realidad. *sta limitación conceptual tiene particular importancia para lo que constituye el n,cleo de las formulaciones políticas del grupo considerado. *l estado aparece reificado, como una cosa artificialmente enquistada dentro del cuerpo social. La inadecuada percepción de las bases estructurales del poder y los determinantes de la concentración y distribución relati+as de ese poder entre los distintos grupos y clases sociales, lle+a a identificar al estado con el poder mismo o, lo que es equi+alente en la práctica, a atribuir a esa forma particular de un sistema de dominación la posesión efecti+a de la suma del poder social, sin tomar en cuenta las fuer%as reales en presencia. *sta forma de falsa conciencia tiene consecuencias no sólo teóricas sino políticas concretas, pues en ocasiones 1istóricas en las que grupos portadores de esta ideología, o influidos por ella, 1an debido tomar decisiones organi%ati+as dentro de situaciones críticas, al igual que en general los políticos liberales, optaron por contribuir al refuer%o del aparato estatal e&istente, incluso ba$o formas fuertemente autoritarias. *l ra%onamiento que aparentemente subyace en tan parado$al actitud podría resumirse como que> si el poder social está en manos del estado, en el sentido de poseedor e&clusi+o de los medios político-$urídicos de dominación y detentador del monopolio de la +iolencia legitimada, en una coyuntura de conflicto agudo, en el que los bandos enfrentados deben ma&imi%ar sus recursos coerciti+os sobre el ad+ersario, no se alcan%a a percibir la pertinencia teórica ni la con+eniencia práctica de redimir el poder político real a las organi%aciones sociales primarias. Sólo se atina a fortalecer el sistema +igente de dominación. 0laro está que esto es perfectamente co1erente con el liberalismo en tanto que ideología de la burguesía en su etapa ascendente y concuerda con sus intereses ob$eti+os. )ero resulta abiertamente contradictorio para un pensamiento político cuyos portadores manifiestan su ad1esión al anarquismo. *s necesario recordar -y esto nos permite acotar otro de los límites conceptuales del con$unto de ideas que estamos anali%ando-, que desde los inicios del anarquismo como tendencia política definida, sus principales e&positores 1an formulado definiciones del estado sobre bases netamente sociológicas. 2al, por e$emplo, )roud1on> )or esencia el poder se 1alla en relación ambigua con la sociedad que le da +ida real> no es más que el organismo de la fuer%a colecti+a, pero se mantiene desde fuera. *sta relación de e&terioridad se acent,a como consecuencia de la tendencia del 1ombre a dar carácter mítico al estado. Siendo éste de por sí un mito, por no tener más realidad que la que le otorga la sociedad, es ,nicamente un s!mbolo de lo social y sin embargo los pueblos lo rodean de atributos sagrados, cayendo en un autoenga9o que parece ser condición de la e&istencia del estado!.6M 8e la misma manera, "a#unin e&plicita las bases sociales de esa alineación> *n ra%ón de que toda abstracción sólo puede e&istir mientras esté respaldada por los intereses concretos de un ser real, la abstracción estado representa en realidad los intereses concretos de las clases gobernantes y poseedoras y pretendidamente esclarecidas, y asimismo
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Cita(o "or <ierre *nsart, "ociolo#ía de !roud$on, )uenos *ires, <ro8ección, 19 1, "#g. 129.
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representa la inmolación sistemática, en beneficio de esas clases, de los intereses y de la libertad de las masas escla+i%adas!.6Q Los anteriores análisis no deben 1acernos perder de +ista que, si bien toda práctica política debería ser la resultante de una adecuación recíproca de teoría y acción, no es menos cierto que el proceso 1istórico consiste en las acciones reales, que las acciones son verdaderas en tanto que tales y en ese sentido son eficientes con independencia de su adecuación a formulaciones normati+as pre+ias o a los análisis post festum de su pertinencia teórica. 8e a1í que todo sistema proposicional que aspire a ser una teoría, y no un mero e$ercicio de la fantasía, debe necesariamente referirse a la realidad tal como ésta e&iste y someter sus e&plicaciones y predicciones a la determinación fundamental de las prácticas a las que alude. )ero esto es, simplemente, la contrapartida de la relación dialéctica entre las acciones y sus orientaciones teóricas y +alorati+as -dentro del proceso político, en general orientaciones ideológicas-. /especto del caso que nos ocupa, el orden que 1emos seguido> la fi$ación del má&imo ni+el de abstracción del sistema y su relación con otras categorías rele+antes de menor ni+el, tiene por ob$eto, precisamente, demostrar que la puesta en práctica de una acción política y su eficiencia relati+a dependen no sólo de las moti+aciones conscientes de los actores, sino también en gran medida de la adecuación al ob$eto del marco ideológico en el cual se inscribe, y que todo proyecto político posee en ,ltima instancia una co1erencia interna, que es la de la estructura lógica y cogniti+a que le dio origen. )ara completar el cuadro de los condicionantes ideológicos de la acción política propia del liberalismo de a+an%ada, es importante tener en cuenta que éste rec1a%a en bloque toda participación acti+a en la política parlamentaria -lo que dentro de esa esfera marca una neta diferencia con el liberalismo a secas y con su actual +ersión política positi+a> la democracia parlamentaria-. *n realidad, para ese grupo el término pol!tico denota casi e&clusi+amente las luc1as de fracciones por el acceso al poder, típicamente los partidos, sea en las formas institucionali%adas de la democracia parlamentaria o los otros recursos operados con el mismo fin en el presente o en el cercano pasado. Ninalmente, la deficiencia de una estrategia adecuada para la acción política dentro de condiciones 1istóricas dadas que permitiera alg,n grado de eficiencia a un proyecto de cambio social en la dirección deseada< la falta de percepción de los elementos estructurales determinantes de la situación social e&istente< la negación de cualquier posibilidad de cambio positi+o a tra+és del aparato del estado< el rec1a%o de la +iolencia, ergo del autoritarismo implícito en los conflictos actuantes dentro de la esfera del poder, conducen a la racionali%ación de una ideolog!a de retirada 1acia la +ida interior de los indi+iduos que, e&cluida la fe trascendental en el milenio, confía el ad+enimiento de una sociedad $usta al perfeccionamiento moral de la 1umanidad. /acionali%ación ésta $ustificatoria del abandono del campo de la acción política a fuer%as sociales actuantes, y que como tales no pueden ser totalmente ignoradas, y cuyo efecto concreto es una contribución a la conser+ación del e&istente estado de cosas. *sta retirada del mundo es recurrente en la 1istoria uni+ersal, y 1a signado momentos completos de la a+entura del 1ombre. 31ora, como entonces, esas racionali%aciones de la retirada pueden +alerse, reordenándolas, de los mismos elementos ideológicos prestigiosos orientadores de una participación acti+a, aun re+olucionaria, dentro del acontecer social.
"uenos 3ires, febrero de 67LO.

1.

)akunin, El "istema del Anar uismo, )uenos *ires, <ro8ección, 19 &.
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LA JUSTICIA POLÍTICA
Ailliam BodCin

DE LA IGUALDAD DE LOS HOMBRES
La igualdad de los 1ombres puede considerarse en el orden físico o en el orden moral. La igualdad física puede referirse a la fuer%a corporal o a las facultades del intelecto. 0on moti+o de tales distinciones se 1an urdido ob$eciones y sutile%as m,ltiples, destinadas a impugnar el concepto de igualdad. Se 1a pretendido que la e&periencia nos obliga a rec1a%arla. *ntre los indi+iduos de nuestra especie, no 1allamos dos e&actamente iguales. .no es fuerte y el otro es débil. .no es sabio, el otro es tonto. 2odas las desigualdades que e&isten en la sociedad arrancan de esa realidad. *l 1ombre fuerte usa de su poder para someter a los que no lo son. *l débil necesita un aliado que lo prote$a. La conclusión es ine+itable> la igualdad de condiciones es una aspiración quimérica, tan imposible de ser lle+ada a la realidad, como indeseable en el caso que esa imposibilidad pudiera ser reducida!. 8os ob$eciones caben ante tal afirmación. *n primer lugar, la desigualdad natural a que se 1ace referencia fue originariamente muc1o menos pronunciada de lo que es a1ora. *l 1ombre primiti+o se 1allaba menos su$eto a las enfermedades, a la molicie y el lu$o y, por consiguiente, la fuer%a de cada indi+iduo era apro&imadamente igual a la de su +ecino. 8urante ese período, el entendimiento de los 1ombres era limitado y sus necesidades, así como sus ideas y opiniones, se 1allaban poco más o menos a un mismo ni+el. *ra de esperar que desde el momento que los 1ombres se ale$aran de esa etapa primiti+a, iban a producirse m,ltiples diferencias e irregularidades en ese orden de cosas, pero precisamente uno de los ob$etos de la inteligencia y del espíritu 1umano consiste en atenuar las consecuencias de tales irregularidades. *n segundo lugar, pese a las alteraciones que se 1an producido en la igualdad original de los 1ombres, persiste a,n una porción substancial de la misma. No 1ay en +erdad tanta diferencia efecti+a entre los indi+iduos como para permitir a uno mantener subyugados a muc1os otros, sal+o si éstos consienten en ello. *n el fondo, todo gobierno se funda en la opinión. Los 1ombres +i+en ba$o cierto régimen porque creen que ello es beneficioso para su interés. *s indudable que partes de una comunidad o de un imperio pueden estar sometidas por la fuer%a< pero no será precisamente por la fuer%a personal del déspota, sino por la del resto de la comunidad que acepta gustosamente la autoridad de aquél. 8isipen esa opinión y +erán cuán presto se derrumba el edificio le+antado sobre ella. Se deduce, pues, que los 1ombres son esencialmente iguales, en tanto que se refiere, al menos, a la igualdad física. La igualdad moral se 1alla a,n menos su$eta a e&cepciones ra%onables. *ntiendo por igualdad moral la facultad de aplicar una misma e inalterable regla de $usticia, en cada emergencia particular. *sto no puede ser discutido si no es con argumentos esencialmente opuestos a la +irtud. La igualdad -se 1a dic1o- será siempre una ficción ininteligible, en tanto las capacidades de los 1ombres sean desiguales y en tanto sus pretendidas reclamaciones no cuenten con la ra%ón ni con la fuer%a que las lle+e a la práctica!. 6' Sin embargo, la $usticia es e+identemente inteligible por su propia naturale%a, independientemente de toda consideración acerca de la posibilidad de lle+arla a la práctica. La $usticia se refiere a seres dotados de inteligencia y
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'a8nal, R%&olution d'Am%ri ue, "#g. &4.
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capaces de sentir placer o dolor. /esulta claramente comprensible, al margen de cualquier interpretación arbitraria, que el placer es agradable y el dolor es penoso< que el primero es deseable, mientras que el segundo 1a de ser e+itado. *s, pues, ra%onable y $usto que los seres 1umanos contribuyan, en la medida que esté a su alcance, al placer y beneficio recíprocos. *ntre los placeres, 1ay unos más puros, e&quisitos y duraderos que otros. *s $usto y necesario que sean estos los preferidos por los 1ombres. 8e estas sencillas consideraciones podemos inferir plenamente la igualdad moral de los seres 1umanos. Somos partícipes de una naturale%a com,n. Las mismas causas que contribuyen al bienestar de uno, contribuyen al bienestar de otro. Nuestros sentidos y nuestras facultades son de índole seme$ante, lo mismo que nuestros placeres y nuestras penas. Nos 1allamos todos dotados de ra%ón, es decir somos capaces de comparar, de inferir, de $u%gar. Seremos pre+isores para nosotros mismos y ,tiles para los demás, en la medida que nos ele+emos por encima de la atmósfera de pre$uicios que nos rodea. Nuestra independencia, nuestra liberación de todas las restricciones que co1íban nuestro $uicio o nos impidan e&presar lo que consideramos la +erdad, 1a de conducir al progreso de todos. ;ay situaciones y contingencias en e&tremo +enta$osas para todo ser 1umano y es $usto, por consiguiente, que todos sean instruidos en el conocimiento de tales contingencias, tan pronto como la posibilidad material lo permita. *&iste, no obstante, un género de desigualdad moral, paralelo a la desigualdad física a que nos referimos anteriormente. *l trato a que los 1ombres son acreedores tiene directa relación con sus méritos y +irtudes. No será asiento de la ra%ón y de la sabiduría el país que trate del mismo modo a un benefactor de la especie que a un enemigo de la misma. Le$os de constituir un obstáculo para la igualdad, esa distinción armoni%a estrec1amente con ella y se designa con el 1ombre de equidad, término deri+ado de una raí% com,n. 3un cuando en cierto sentido constituya una di+ergencia de principio, ofrece la misma tendencia e idéntico propósito. 2iene por ob$eto inculcar en nuestro espíritu estímulos de perfección. Lo ,nico deseable, en el más alto grado, es la supresión de todas las distinciones arbitrarias que sea posible, de$ando el campo libre de obstáculos a la +irtud y talento. 8ebemos ofrecer a todos iguales oportunidades e idénticos estímulos, 1aciendo $usticia a la elección y al interés comunes.

DERECHO DEL HOMBRE
No 1ay tema que 1aya sido discutido con mayor intensidad y apasionamiento, que el relati+o a los derec1os del 1ombre. I2iene el 1ombre derec1os o no los tieneJ =uc1o puede alegarse, plausiblemente, en fa+or y en contra y finalmente parecen ra%onar con mayor e&actitud los pensadores que se manifiestan por el sentido negati+o de la cuestión. La causa de la +erdad 1a sido frecuentemente per$udicada por el modo tosco e indiscreto como se 1an e&presado sus defensores. Será en +erdad cosa lamentable que los abogados de una de las partes tengan toda la $usticia en su fa+or, en tanto que los de la parte contraria se e&presen del modo más adecuado a la ra%ón y a la naturale%a de las cosas. 0uando la cuestión a que nos referimos 1a sido tan e&tremadamente confundida por el uso ambiguo de los términos, será con+eniente indagar si es posible, mediante una se+era y paciente in+estigación de los primeros principios de la sociedad política, que el problema sea enfocado desde un punto de +ista distinto al de las opiniones sustentadas por uno y otro bando. La sociedad política, como 1a sido ya demostrado, se funda en principios de moral y de $usticia. *s imposible que seres racionales entablen relaciones mutuas, sin determinar en +irtud de las mismas ciertas normas de conducta, adaptadas a la naturale%a de esas relaciones, normales que se con+ierten de inmediato en deberes y como tales afectan a todos los integrantes del con$unto. Los 1ombres no se 1abrían asociado $amás si no 1ubieran creído que, por medio de
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la asociación, promo+erían el mayor bienestar y la mayor felicidad de todos y de cada uno. ;e a1í el +erdadero propósito y la genuina base de sus interrelaciones. *n la medida que tal propósito es alcan%ado, la sociedad responde al fin que 1a determinado su creación. ;ay a,n otro postulado que nos lle+ará a un ra%onamiento conclusi+o respecto a la cuestión en debate. Sea cual sea el sentido del término derec1o! -pues, como se +erá, el significado mismo de la palabra no 1a sido suficientemente comprendido- no puede 1aber derec1os opuestos entre sí, ni deberes y derec1os recíprocamente e&cluyentes. Los derec1os de un indi+iduo no pueden c1ocar ni ser destructi+os respecto de los derec1os de otros, pues si así fuera, le$os de constituir una rama de los derec1os del 1ombre, serían simplemente una $erga confusa e inconsistente. Si un 1ombre tiene el derec1o a ser libre, su +ecino no tiene el derec1o a con+ertirlo en escla+o< si un 1ombre tiene el derec1o a castigarme, yo no tengo el derec1o a regir el castigo< si alguien tiene derec1o a una suma de dinero que se 1alla en mi posesión, yo no puedo tener el derec1o a retener esa suma en mi bolsillo. No es menos incuestionable que care%co del derec1o a omitir el cumplimiento de mis deberes. 8e esto se deduce ine+itablemente que los 1ombres no tienen derec1os. )or derec1o!, en el sentido que la palabra se emplea en este caso, se 1a entendido siempre una facultad discrecional< es decir, pleno poder para cada uno de reali%ar o de omitir la reali%ación censura de terceros. *n otros términos, sin incurrir en cierto grado de culpa o condenación. *n ese sentido, afirmo que el 1ombre no tiene derec1os, ni poder discrecional de ninguna especie. Se dice com,nmente que un 1ombre tiene derec1o a disponer de su fortuna o de su tiempo, derec1o a elegir libremente una profesión o un fin particular. )ero esto no puede sostenerse de un modo plausible, 1asta tanto no se pruebe que el 1ombre no tiene deberes que limiten y condicionen sus modos de proceder en cada uno de esos casos. =i +ecino tiene tanto derec1o a poner fin a mi +ida mediante el +eneno o el pu9al, como a negarme la ayuda pecuniaria sin la cual yo pereceré de 1ambre o a negarme esa otra especie de asistencia que me permita un desarrollo intelectual y moral que no podría alcan%ar $amás por mis propios medios. 2iene tanto derec1o a di+ertirse incendiando mi casa o torturando a mis 1i$os, como a encerrarse en una 1abitación aislada, despreocupándose de los demás y ocultando el propio talento tras un +elo egoísta. Si el 1ombre tiene derec1os y poderes discrecionales, sólo 1a de ser en cuestiones totalmente indiferentes, tales como si 1e de sentarme al lado derec1o o al lado i%quierdo del fuego o si 1e de almor%ar carne 1oy o ma9ana. *sta clase de derec1os son muc1o menos numerosos de lo que pudiera creerse, pues antes que ellos queden definiti+amente establecidos, es necesario demostrar que mi elección es indiferente para el bien o el mal de otra persona. Se trata de derec1os por los cuales, ciertamente, no +ale la pena luc1ar, puesto que, por esencia, son insignificantes o inocuos. *n realidad, nada puede parecer más e&tra9o a los o$os de un obser+ador cuidadoso que dos ideas tan incompatibles entre sí como 1ombre! y derec1os! se 1ayan asociado en una misma proposición. *s e+idente que una de ellas e&cluye a la otra. 3ntes de atribuir al 1ombre ciertos derec1os, debemos concebirlo como un ser dotado de inteligencia y capa% de discernir acerca de las distinciones que e&isten entre las cosas, así como de las tendencias que ellas implican. )ero un ser dotado de inteligencia y capa% de discernimiento, se con+ierte, de 1ec1o, en un ser moral, es decir en un ser a quien corresponde el cumplimiento de determinados deberes. W tal como se 1a demostrado anteriormente, derec1os y deberes se e&cluyen mutuamente. Los defensores de la libertad 1an afirmado que los príncipes y magistrados carecen de derec1os< afirmación que en modo alguno puede ser contro+ertida. No 1ay situación en la +ida p,blica de esos persona$es que no comporte el cumplimiento de determinados deberes. 0ada una de las atribuciones de que se 1allan in+estidos debe ser e$ercitada e&clusi+amente para el
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bien p,blico. *s e&tra9o que quienes adoptan tal opinión no den un paso más y comprendan que las mismas restricciones son aplicables igualmente a todos los demás ciudadanos. La falacia de esa concepción no es menos destacable que la inmoralidad de sus resultados. 8ebemos a ese empleo inadecuado e in$usto de la palabra derec1o! que el a+aro pueda acumular estérilmente rique%as cuya circulación sería necesaria para la satisfacción de m,ltiples necesidades< que el 1ombre lu$urioso se re+uelque en el derroc1e y la licencia, mientras obser+a a numerosas familias condenadas a la mendicidad< que tales indi+iduos no de$en nunca de in+ocar sus derec1os, para silenciar la censura de la opinión a$ena y la de la propia conciencia, recordando que ellos obtu+ieron sus rique%as de un modo correcto, que a nadie deben nada y que, por consiguiente, nadie tiene derec1o a inquirir acerca del modo como disponen de aquello que les pertenece. Bran cantidad de personas tienen conciencia de necesitar tal especie de defensa, sintiéndose dispuestas, por esa ra%ón, a unirse contra el impertinente intruso que se atre+a a indagar cosas que no le conciernen!. Hl+idan que el 1ombre sabio y 1onesto, amigo de su patria y de sus seme$antes, se 1alla permanentemente interesado en todo aquello que de alg,n modo puede afectarles y que lle+a siempre consigo una especie de diploma que lo constituye en inquisidor general de la conducta de su pró$imo, con el deber cone&o de e&1ortarles a la práctica de la +irtud, con toda la fuer%a que puede conferir la +erdad y con todo el rigor que una condenación claramente e&presada puede infligir al +icio. 3penas es necesario agregar que, si los indi+iduos no tienen derec1os, tampoco los tiene la sociedad, la cual no posee sino aquello que los indi+iduos 1an aportado en con$unto. *l absurdo de la opinión corriente en ese orden es a,n más e+idente, si cabe, que en el caso considerado anteriormente. 8e acuerdo con ese concepto general, todo círculo reunido para cualquier propósito p,blico, toda congregación religiosa constituida para adorar a 8ios, tienen derec1o a establecer ceremonias o a adoptar medidas, por ridículas y detestables que sean, con tal de no interferir en la libertad de otros. La ra%ón se 1alla postrada en sus pies. 2ienen derec1o a pisotearla e in$uriarla a su gusto. *n el mismo espíritu se inspira, sin duda, la conocida má&ima seg,n la cual cada nación tiene derec1o a elegir su forma de gobierno. .n autor sumamente ingenioso, original y de +alor inestimable, fue enga9ado probablemente por la fraseología +ulgar de ese respecto, cuando afirmó> cuando ni el pueblo de Nrancia ni la 3samblea Nacional inter+enían para nada en los asuntos de 5nglaterra o del )arlamento inglés, la conducta del se9or "ur#e, al comen%ar contra ese pueblo un ataque no pro+ocado, constituye una actitud imperdonable!6L. 8i+ersas ob$eciones se 1an sugerido contra esta concepción de los derec1os del 1ombre< pero si tal concepción es $usta, dic1as ob$eciones estarán tan le$os de per$udicarle como de participar de los sanos e indiscutibles principios con que incidentalmente se 1an conectado. *n primer lugar, se 1a alegado muc1as +eces, de acuerdo con los ra%onamientos e&puestos al tratar de lo relati+o a la $usticia, que los 1ombres tienen derec1o a la ayuda y cooperación de sus seme$antes, en toda finalidad ,til y 1onesta que persigan. )ero cuando admitimos esta afirmación, entendemos, ba$o la palabra derec1o!, algo enormemente distinto a la concepción corriente del término. No comprendemos que se trata de una facultad discrecional, sino de algo que, si no se cumple +oluntariamente, no puede ser ob$eto de demanda. )or el contrario, todo tiende a indicar que se trata precisamente de una demanda. Eui%á se ganara muc1o en claridad si designáramos dic1o concepto con esta palabra, en +e% de emplear el término tan ambiguo y tan mal aplicado de derec1o!. *l +erdadero origen de este ,ltimo, se +incula a la actual forma de gobierno político, donde la mayoría de los actos que nos obligan moralmente del modo más estricto no caen en la esfera
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A=o,as <aine, (erec$os del Hombre.
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de la sanción legal. 5ndi+iduos que no 1an sentido la influencia bien1ec1ora de los principios de $usticia, cometen toda suerte de intemperancias, son egoístas, me%quinos, licenciosos y crueles< no obstante, defienden su derec1o a incurrir en todos esos +icios, alegando que las leyes de su país no establecen condenación alguna al respecto. Nilósofos e in+estigadores políticos 1an asumido a menudo igual actitud, con cierto grado de adaptación formal, lo que es tan poco $ustificado como la miserable conducta de las personas antes aludidas. *s +erdad que, ba$o las actuales formas sociales, la intemperancia y los abusos de di+ersa naturale%a escapan generalmente a toda sanción. )ero en un orden de con+i+encia más perfecto, aun cuando esos e&cesos no caigan ba$o la sanción de ninguna ley, es muy probable que quien en ellos incurra, encuentre de inmediato un repudio tan e+idente y general, que de ning,n modo se atre+erá a sostener que le asiste el derec1o a cometerlos. .na ob$eción más importante aducida contra la doctrina que sustentamos, es la que se deri+a de la libertad de prensa y de conciencia. )ero será fácil demostrar que tampoco son estos derec1os discrecionales. Si lo fueran, 1abría que considerar perfectamente $ustificado que un 1ombre publique lo que cree falso o pernicioso< o admitir que sea moralmente indiferente adoptar los ritos de 0onfucio, los de =a1oma o los de 0risto. La libertad política de prensa y de conciencia, le$os de ser, como generalmente se cree, una e&tensión de derec1os, es una limitación de los mismos. 8ebe suprimirse toda traba a la libertad de conciencia y a la libertad de prensa, no porque los 1ombres tengan derec1o a des+iarse de la línea recta que prescribe el deber, sino porque la sociedad, agregado de indi+iduos, carece del derec1o a atribuirse prerrogati+as de $ue% infalible, prescribiendo autoritariamente normas a sus integrantes en materia de especulación mental. .na de las ra%ones más e+identes que se oponen a tal pretensión, consiste en la imposibilidad de uniformar las opiniones de los 1ombres con métodos compulsi+os. *l $uicio que nos formamos acerca de las cuestiones generales del pensamiento, se funda en cierto grado de e+idencia. 3un cuando nuestro $uicio pueda ser inducido, mediante sutiles sugestiones, a des+iarse del camino recto de la imparcialidad, se resistirá tena%mente a admitir toda idea que se pretenda imponerle mediante coacción. Los medios persecutorios no serán $amás con+incentes. La +iolencia podrá doblegar nuestra decisión, pero no persuadir a nuestra inteligencia. Nos 1ará 1ipócritas, no con+encidos. *l gobierno que, por encima de todo, aspire a inculcar la +irtud y la integridad a sus ciudadanos, se cuidará muy bien de impedir a éstos la sincera e&presión de sus sentimientos. )ero 1ay a,n una ra%ón de orden superior. *l 1ombre, como se 1a demostrado, no es una criatura perfecta, pero es perfectible. Ning,n gobierno que 1aya e&istido o que pueda e&istir sobre la tierra, puede atribuirse el don de infalibilidad. )or consiguiente, ning,n gobierno debe resistir pertina%mente el cambio de sus instituciones. W menos a,n debe fi$ar un patrón rígido para las di+ersas manifestaciones de la especulación intelectual, restringiendo la e&pansión del espíritu inno+ador. La ciencia, la filosofía y la moral 1an logrado el ni+el de perfección que 1oy ostentan gracias a la libre e&pansión de los espíritus. Sólo persistiendo en esa plena libertad de in+estigación, podrán alcan%ar progresos muc1o más amplios, $unto a los cuales todo lo que 1oy se conoce parecerá pueril y tosco. )ero a fin de estimular las mentes 1acia ese fecundo a+ance, es absolutamente necesario asegurar una permanente intercomunicación de los pensamientos y descubrimientos que los 1ombres conciban y realicen. Si cada cual tu+iera que comen%ar nue+amente la in+estigación, en el mismo punto de partida de sus predecesores, el traba$o sería infinito y el progreso se con+ertiría en un círculo cerrado. Nada contribuye más a desarrollar la energía intelectual que el 1ábito de seguir sin temor la corriente de las propias ideas y de e&presar sin reparos las conclusiones que ellas nos sugieren. I)ero significa esto que los 1ombres tienen derec1o a actuar por encima de la +irtud o de 1ablar al margen de la +erdadJ 5ndudablemente, no. Sólo implica que e&isten ciertas acti+idades en las cuales la sociedad no tiene derec1o a interferir. Sin que sea lícito deducir que acera de ellas el capric1o
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discrecional sea más libre o el deber menos estricto que acerca de cualquier otra acción 1umana.

DEL EJERCICIO DEL JUICIO PERSONAL
)ara un ser racional, sólo puede 1aber una regla de conducta> la $usticia. W un solo modo de practicar esa regla> el e$ercicio del $uicio personal. Si en determinado caso yo me con+ierto en instrumento mecánico de la +iolencia, mi conducta no se 1allará ba$o el imperio de la moral, ya sea para el bien o para el mal. )ero si no me sintiera obligado a actuar ba$o el peso de una +iolencia incontrastable, sino que procediera por el temor a algo que se le aseme$ara o ba$o el estímulo de un premio o el miedo del castigo, mi conducta sería positi+amente condenable. Sin embargo, es menester 1acer una distinción. La $usticia, tal como 1a sido definida en un capítulo anterior, coincide con la utilidad. Wo soy parte del gran con$unto social y mi felicidad de integra dentro de ese comple$o de conceptos que regulan la $usticia. La esperan%a de la recompensa y el temor al castigo, confinados dentro de ciertos límites, son estímulos que no pueden de$ar de tener influencia sobre mi espíritu. 2oda acción 1umana es generalmente determinada por dos especies de factores. .na de ellas es resultante de las leyes uni+ersales y la otra pro+iene de la inter+ención positi+a de un ser inteligente. La naturale%a de la felicidad y de la desdic1a, del placer y del dolor, son independientes de toda institución positi+a. *s decir, todo cuanto tiende a fa+orecer lo primero es deseable y cuanto tiende a inclinarse al segundo término 1a de ser rec1a%ado. )or la misma ra%ón, será siempre $usta la afirmación de la +irtud, de la +erdad, de la equidad política. No e&iste probablemente acción 1umana que no tienda potencialmente a afectar a esos +alores y que no tenga, por consiguiente, un sentido moral, fundado en la naturale%a abstracta de las cosas. La influencia de las instituciones positi+as ofrece dos aspectos. )or un lado, deben ofrecernos estímulos adicionales en la práctica de la +irtud y la $usticia< y por otra parte, deben ilustrarnos acerca de qué actos son $ustos y cuáles erróneos. No es muc1o, ciertamente, lo que ellas pueden 1acer en el cumplimiento de estas obligaciones. :eamos lo referente a los estímulos en la práctica de la +irtud. 2engo ante mí la oportunidad de contribuir al bienestar de +einte personas, sin causar da9o alguno a otras. 8ebo, sin duda, apro+ec1ar esa oportunidad. Supongamos a1ora que inter+iene alguna institución p,blica para ofrecerme una recompensa por el cumplimiento de ese deber. *llo cambia de inmediato la naturale%a de la cuestión. 3ntes yo reali%aba la acción por su bondad intrínseca. 31ora me siento inclinado a cumplirla porque alguien agregó arbitrariamente el incenti+o adicional de un interés egoísta. )ero la +irtud, como cualidad propia de un ser pensante, depende esencialmente de la disposición con que el acto se reali%a. 8e ese modo, una acción que en sí misma es +irtuosa, puede con+ertirse en su contraria, cuando la perturba la inter+ención de una institución positi+a. *l indi+iduo +icioso 1ubiera desde9ado el bienestar de esas +einte personas, para e+itarse alguna ligera molestia personal. *se mismo indi+iduo, con igual disposición de espíritu, promo+erá el bien de dic1as personas, pero lo 1ará para ser+ir a su propio interés. *l que no se gobierne por la aritmética moral del caso o el que act,e en el sentido de una disposición contraria a ella, es in$usto. 8ic1o de otro modo, la moral e&ige que sólo tengamos en cuenta la tendencia de cada acción, en cuanto depende de las leyes uni+ersales y necesarias de la naturale%a. *sto es lo que se entiende por la má&ima de 1acer el bien, independientemente de las consecuencias. Lo mismo significa esa otra que nos dice que no debemos 1acer el mal con la esperan%a de que finalmente resulte un bien. *l caso será a,n
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

más e+idente si en lugar de considerar el bienestar de +einte personas, suponemos que se 1alla en $uego el bien de muc1os millones de seres 1umanos. 3unque sea cual fuera la cantidad de personas que imaginemos, la conclusión será la misma. *n segundo lugar, 1emos dic1o, la institución positi+a debe ilustrar nuestro entendimiento acerca de cuáles actos son $ustos y cuáles no lo son. /efle&ionemos un instante acerca del significado de los términos entendimiento! e iluminación!. *l entendimiento, particularmente en lo que concierne a las cuestiones morales, es el receptáculo de la +erdad. *sta es su esfera más adecuada. La información, en tanto que sea +erídica, es una parte destacada del gran cuerpo de la +erdad. =e informan que *uclides sostiene que los tres ángulos de un triángulo son iguales a dos ángulos rectos. Sin embargo, yo no percibo la +erdad contenida en esa proposición. )ero, dicen, *uclides la 1a demostrado. *sa demostración e&iste desde 1ace dos mil a9os y durante ese tiempo 1a sido satisfactoriamente aceptada por todas las personas que la 1an comprendido!. Sin embargo, yo sigo a,n sin estar informado al respecto. *l conocimiento de la +erdad se aquilata por el acuerdo o el desacuerdo con los términos de una proposición. *n tanto que yo descono%ca los +alores de referencia mediante los cuales 1an de ser comparados< en tanto ellos no sean mensurables para mi conocimiento, yo podré 1aber recibido una afirmación que me permitirá ra%onar qui%á para deducir ulteriores conclusiones, pero sigo a,n ignorante en cuanto al principio en sí, cuyo enunciado sólo cono%co e&teriormente. 0ada proposición tiene su propia e+idencia intrínseca. 2oda afirmación emana de ciertas premisas. 8e ellas depende su +alide% y no de otra cosa cualquiera. Su pudiera producir un milagro para probar que los tres ángulos de un triángulo son iguales a dos ángulos rectos, yo persistiré en creer que esta proposición era +erdadera o falsa antes de la e&1ibición del milagro y que no e&istió ninguna relación necesaria entre éste y los términos de aquella proposición. *l milagro apartaría mi atención del problema real, que se debate en los límites de la ra%ón, para lle+arla al terreno e&tra9o de la autoridad. *n nombre de la autoridad in+ocada, yo podré aceptar precariamente su proposición, pero no podré decir que 1e comprendido su +erdad intrínseca. )ero esto no es todo. Las instituciones positi+as no se contentan con requerir mi consentimiento a ciertos postulados, en consideración al respetable testimonio que refuer%a su +alor. *sto significaría, después de todo, un conse$o emitido por personas dignas de respeto, conse$o que yo puedo rec1a%ar si no concuerda con el $uicio madurado por mi propio entendimiento. )ero la naturale%a esencial de dic1as instituciones 1ace que el conse$o lle+e implícita una sanción, una perspecti+a de premio o de castigo que induce a la obediencia. Se admite generalmente que las instituciones positi+as deben de$arnos plena libertad en materia de conciencia, pero que pueden interferir en la órbita de mi conducta ci+il. 2al distinción 1a sido 1ec1a con e&cesi+a ligere%a. IEué especie de moralista es aquél que no 1ace cuestión de conciencia de sus relaciones con los demás 1ombresJ La referida distinción parece basarse en el supuesto de que es de gran importancia decidir si debo prosternarme 1acia el este o el oeste< si 1e de llamar Je1o+á1 o 3lla1 al ob$eto de mi adoración< si 1e de pagar a un sacerdote +estido con sobrepelli% o con le+ita. Son éstas cuestiones acerca de las cuales una persona 1onesta debe ser rígida e infle&ible. )ero en cuanto a si 1a de ser tirano, escla+o u 1ombre libre< si 1a de ligarse con m,ltiples $uramentos que no podrá cumplir o si 1a de obser+ar estrictamente la +erdad< si 1a de $urar fidelidad a un rey de jure o de facto, al me$or o al peor de los gobiernos posibles< en cuanto a todas esas cuestiones, no 1ay incon+eniente en someter su conciencia a las disposiciones de un magistrado ci+il. La +erdad es que no e&iste acto alguno de un ser racional que no caiga dentro de la órbita de la moral y respeto al cual no se 1alle obligado a dar cuenta a la propia conciencia.

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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

Supongan, por e$emplo, que yo crea que mi deber me obliga a prestar una e&trema atención a las confidencias que se formulan en con+ersaciones pri+adas. 3firman que e&isten ciertos casos que deben ser e&imidos de esas curiosidades. Eui%á yo crea que tales casos no e&isten. Si admito su reparo, se abre un amplio campo de discusión acerca de cuáles merecen o no ser e&ceptuados. *s poco probable que coincidamos al respecto. Wo me niego a ser delator ?condición que considero infame@ contra mi me$or amigo y por ello la ley me acusará de traición, de felonía, de crimen y qui%á me condene a la 1orca. *n cambio, creo que determinado indi+iduo es un +illano de la peor especie, un ser peligroso para la sociedad y siento que es mi deber pre+enir a otras personas, al pueblo entero, acerca de la per+ersidad de tal indi+iduo. )or el 1ec1o de publicar lo que cono%co como +erdadero acerca del mismo, la ley me acusará de difamación, de scandalim magnatum y de otros crímenes cuya complicada denominación ignoro. Si el mal quedara a1í, no sería gra+e. Si todo se limitara a que yo sufriera determinada pena, incluso la de muerte, creo que sería tolerable. La muerte 1a sido 1asta 1oy el destino com,n de los 1ombres y tarde o temprano 1abré de someterme a ella. La sociedad debe +erse pri+ada un día u otro de alguno de sus miembros, sean éstos +aliosos o insignificantes. )ero el castigo no act,a sólo en sentido retrospecti+o contra mí, sino también en sentido prospectivo, sobre mis conciudadanos y contemporáneos. =i +ecino sustenta igual opinión que yo acerca de la conducta que obser+aría si se 1allara en mi caso< pero el e$ecutor de la $usticia p,blica se interpone, con un argumento sumamente poderoso, para con+encerme de que 1a equi+ocado el método en la estimación de la $usticia abstracta. IEué clase de con+encidos se producirán con tan grosera lógicaJ Supongamos que 1e refle&ionado profundamente acerca de la naturale%a de la +irtud y que estoy persuadido de la obser+ación de determinadas normas de conducta. )ero el +erdugo, apoyado en una ley del )arlamento, asegura que estoy equi+ocado. Si yo adapto mis opiniones a su +eredicto, mis actos, así como mi carácter, se +erán profundamente modificados. .na influencia de esa índole es incompatible con la generosa magnanimidad del espíritu, con el ardiente celo en la b,squeda de la +erdad, con la infle&ible perse+erancia en la difusión de la misma. Los países donde rige una perpetua interferencia de las leyes y decretos, por sobre la e&posición de ideas y argumentos, ofrecen, dentro de sus fronteras, sólo un con$unto de espectros 1umanos, no de 1ombres en el sentido moral. Jamás podremos $u%gar acerca del +erdadero ser de sus 1abitantes, basándonos en sus e&presiones e&ternas< ni podremos imaginar cómo serían si no conocieran otra obligación que la emanada del tribunal de la propia conciencia, si se atre+ieran a 1ablar y a proceder de acuerdo con sus más sinceros pensamientos. *s posible que la mayoría de los lectores encuentre actualmente pocos casos en que la ley interfiera en el cumplimiento concien%udo de nuestro deber. =uc1os de esos casos serán re+elados en el curso de esta in+estigación. 3lgunos otros se ofrecerán qui%á a otra b,squeda más minuciosa. La ley positi+a 1a reducido tan efica%mente a los 1ombres a un modelo mental uniforme, que en muc1os países apenas si pueden 1acer algo más que repetir como loros lo que otros 1an dic1o. La uniformidad de pensamiento puede producirse por dos medios di+ersos. .no de ellos consiste en una +igorosa proyección del espíritu, que logra 1abilitar a una gran cantidad de personas a la captación de la +erdad, con igual perspicacia. *l otro consiste en la pusilanimidad o la indiferencia ante lo +erdadero o lo falso, como consecuencia de las amena%as que penden sobre todo aquel que in+estigue sinceramente la +erdad y que pretenda di+ulgar el fruto de su e&amen. Nácil es de percibir cuál de esos dos métodos es causante de la uniformidad que pre+alece en nuestros días. Si 1ay una +erdad absolutamente incuestionable, es que el 1ombre depende de sus facultades en la determinación de lo $usto y que se 1alla obligado a reali%ar todo lo que su conciencia califica de tal. 3dmitiríamos que un molde ,nico de conducta sería beneficioso, si pudiera 1allarse un molde seme$ante. *se supuesto patrón infalible sería de poca utilidad en los asuntos
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1umanos, a menos que pudiera inducir al ra%onamiento, al mismo tiempo que a la decisión, que iluminara la mente y estimulara la +oluntad. Si un 1ombre se 1alla obligado a consultar e&clusi+amente a su propio $uicio antes de actuar, deberá consultarlo asimismo antes de decidir si el caso en cuestión se 1alla o no conforme con los dictados de la conciencia. 8e tal modo, resulta que nadie se 1alla obligado a aceptar una norma de conducta, sino en la medida que ésta se 1alle acorde con los principios de $usticia. 2ales son los fundamentos genuinos de la sociedad 1umana. La más inalterable armonía reinará entre los integrantes de la sociedad, incluso los indi+iduos aislados, fuera de la misma, cuando cada cual escuc1e serenamente, los dictados de la ra%ón. No de$amos de sufrir profunda pena, cuando de esa amplia concepción descendemos a la triste realidad actual, allí donde nos +emos obligados en cierto modo a apartarnos de tan 1ermosos principios. *l e$ercicio uni+ersal del $uicio pri+ado es una doctrina tan noble que el político sabio tratará de interferir sus manifestaciones tan le+emente y en tan pocas ocasiones como sea posible. 0onsideremos a1ora los casos que pueden considerarse como e&cepciones dentro de dic1a doctrina. Lo 1aremos en forma ligera, puesto que cada uno de ellos será ob$eto de un estudio más detenido, en otras etapas de la presente in+estigación. *n primer lugar, se 1ace necesaria la inter+ención de un árbitro poderoso, cuando el proceder de un indi+iduo amena%a traer consecuencias per$udiciales para sus +ecinos y cuando la urgencia del caso no permite confiar en el lento proceso de las ra%ones y los argumentos, dirigidos al entendimiento del perturbador. Supongan que un 1ombre 1a cometido un asesinato o, para agra+ar el e$emplo, +arios asesinatos. ;abiendo transgredido tan gra+emente las restricciones de conciencia que afectan a la mayoría de los 1ombres, es de presumir, por analogía, que aquél se 1allará dispuesto a cometer nue+os crímenes. )or consiguiente, no parece e&istir +iolación del principio de $uicio personal, en el 1ec1o de someterlo a un determinado grado de restricción. Sin embargo, el caso ofrece ciertas dificultades que son dignas de ser tenidas en cuenta. 3nte todo, desde que admitimos como $usto ese procedimiento, nuestra tarea inmediata consistirá en decidir el método que 1a de permitirnos condenar o absol+er en $usticia a la persona acusada. )ero, como bien sabemos, no e&isten pruebas de e+idencia que puedan considerarse infalibles. Los asuntos 1umanos se desarrollan siempre ba$o el signo de la presunción y la probabilidad. *l culpable debe ser identificado por un testigo ocular y éste puede 1allarse equi+ocado. 8ebemos contentarnos, pues, con pruebas presuntas en cuanto a la intención y a +eces también en cuanto al 1ec1o en sí. *s fácil de imaginar la ine+itable consecuencia. W no es ciertamente un 1ec1o tri+ial el someter a un inocente a la +indica p,blica, 1aciéndole sufrir el castigo in1erente a los más espantosos crímenes. )or otra parte, la propia acción e&terna es susceptible de los más di+ersos matices del +icio o de la +irtud. ;ay quien comete un asesinato para suprimir a un molesto obser+ador de sus infames acciones y para sustraerlas así al conocimiento p,blico. Htro, porque no pudo soportar la +aliente sinceridad con que se le reproc1aron sus +icios. .n tercero fue impulsado al crimen por su insoportable en+idia ante el mérito superior. .n cuarto, porque sabía que su ad+ersario se disponía a causarle enorme da9o y no 1alló otro medio de pre+enirlo. .n quinto, en defensa de la +ida de su padre y o del 1onor de su 1i$a. 0ada uno de esos 1ombres, sal+o qui%á el ,ltimo, pudo actuar, ya sea por impulso momentáneo o por uno de los infinitos grados y matices de la premeditación. INi$aran un castigo ,nico para esas distintas +ariedades de acción criminalJ I)retenderán medir e&actamente en cada caso la cantidad de mal causado e in+entar una forma de castigo equi+alente al mismoJ *strictamente 1ablando, no 1ubo $amás dos crímenes iguales. )ero 1e a1í que inter+iene la ley con su lec1o de )rocusto, ni+ela todos los caracteres y pisotea todas las diferencias.

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Ninalmente, el castigo no es el modo más apropiado para corregir los errores de los 1ombres. Se afirmará que el ,nico fin del castigo consiste precisamente en corregir al culpable. *sta cuestión será discutida más adelante. Supongan que no 1e reali%ado algo que en sí mismo es malo, pero que yo considero $usto< o que 1e cometido una acción que generalmente considero repudiable, pero que 1e tenido suficiente firme%a de conciencia para resistir una tentación poderosa. No puede dudarse que el me$or modo de lle+ar a la mente de una persona la +erdad que ignora o de imprimir en su espíritu una con+icción más profunda acerca de algo que ya conoce, consiste en apelar a su ra%ón. No será adecuada a ese ob$eto una e&1ortación agresi+a y plena de reproc1es, pues en lugar de apaciguar la pasión, contribuirá a e&citarla< en lugar de iluminar el entendimiento, lo nublará más a,n. ;ay, sin duda, un modo de e&presar la +erdad con tanta bene+olencia que impone la atención y con tanta claridad que lle+a fácilmente a la con+icción. *l castigo despierta ine+itablemente, en quien lo sufre, una sensación de in$usticia. Supongo que de ese modo quieren con+encerme de la +erdad de una proposición, que yo considero falsa. )uesto que el castigo no participa de la cualidad del argumento, no puede producir con+icción. *s simplemente el nombre especioso de una realidad consistente en imponer la fuer%a a un ser más débil. W la fuer%a no es ciertamente el equi+alente de la $usticia, ni debe primar sobre el derec1o, tal como lo ase+era un dic1o com,n. *l caso de castigo a que aquí nos referimos es aquel en que dos personas difieren se 1alla de su parte, por el 1ec1o de que sus bra%os son más musculosos o porque supera a su contrincante en el mane$o de las armas. )ero supongan que yo estoy con+encido de mi error, pero que mi con+icción es superficial y fluctuante, siendo su propósito con+ertirla en profunda y permanente. Sin duda, e&isten argumentos adecuados a ese propósito. IH es que sus ra%ones son de +alor dudoso y pretenden suplir con los golpes la deficiencia de su lógicaJ Si así es, su posición es indefendible. La apelación a la fuer%a constituye implícitamente una confesión de estulticia. *l que recurre a la +iolencia, reconoce de 1ec1o que no se 1alla plenamente identificado con la esencia de la +erdad que pretende imponer, en el supuesto que se trate realmente de la +erdad. Si 1ay alguien que, sufriendo un castigo, no tiene la sensación de una $usticia, 1a de ser porque su espíritu 1a sido pre+iamente embrutecido por la escla+itud y su conciencia acerca del bien y del mal 1a sido borrada por los rigores de una permanente opresión. *l caso no me$ora por el 1ec1o que el castigo no persiga la corrección de quien lo sufre, sino el e$emplo aleccionador para los demás. Surge, por el contrario, una nue+a dificultad, en cuanto a si tenemos derec1o a imponer penas a unos, con el ob$eto de desarraigar los +icios o me$orar la conducta de otros. *l sufrimiento es aquí, desde luego, in+oluntario. W aunque la +oluntad no puede alterar la naturale%a de la in$usticia, debe admitirse que el sufre +oluntariamente, tiene al menos la +enta$a de la conciencia de su finalidad. *l que sufre, ya no para su propia corrección, sino para beneficio moral de otros, se 1alla en ese aspecto en la situación de una persona inocente, in$ustamente castigada. ;e de obser+ar aquí que no entiendo por inocencia un equi+alente de +irtud. La inocencia es una cualidad neutra, equidistante del bien y del mal. 5ndudablemente, es preferible que sea eliminado un indi+iduo in,til a la sociedad, antes que una persona de mérito eminente< un ser que puede ser per$udicial, antes que otro cualquiera. ;e dic1o que puede ser per$udicial!, pues siendo irre+ocable el mal ya cometido, no entra en cuenta y sólo 1emos de preocuparnos de la posibilidad de reincidencia. *n ese sentido, un 1ombre que sufre un castigo, se 1alla a menudo en el mismo ni+el que muc1os com,nmente llamados inocentes. 8ebemos reconocer que en ciertos casos es $ustificable que personas inocentes sufran por el bien general. )ero ésta es una cuestión de muy delicada naturale%a y un se+ero moralista sentirá siempre profunda repugnancia ante la idea de condenar a muerte a un seme$ante, en beneficio de los demás.
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*n el caso del castigo a título de e$emplo, ocurre la misma situación cuando se pretende corregir a la persona castigada. *n el fondo se trata del propósito de atemori%ar, pretendiendo imponer la +erdad ba$o amena%a de sanciones. *ste método tiene pocas probabilidades de 1acer a los 1ombres más sabios y prudentes. *n cambio, no de$a de con+ertirlos en seres temerosos, 1ipócritas y corrompidos. No obstante todas esas ob$eciones, será difícil 1allar un país cuyos 1abitantes pudieran prescindir de la función puniti+a, sin menoscabo de su seguridad. *l carácter de los 1ombres suele caer en tal rela$amiento, sus estallidos suelen ser ocasionalmente tan sal+a$es y detestables, que con frecuencia se requiere algo más que argumentos para contenerlos. Su sensibilidad ante la ra%ón suele ser tan tosca, que el más sabio se estrellará ante el afán perentorio de conseguir un ob$eto determinado. =ientras yo me detengo tratando de ra%onar con el ladrón, con el asesino, con el opresor, éstos urden nue+os actos de de+astación y preparan nue+as +iolaciones de los principios de sociabilidad 1umana. Serán dele%nables los resultados que obtengamos de la abolición del castigo, si no eliminamos antes las causas de tentación, que 1acen el castigo necesario. *ntretanto, los argumentos e&puestos son suficientemente +álidos para demostrar que el castigo es siempre un mal y para persuadirnos de que no debemos recurrir a él, sal+o en casos de e+idente necesidad. Los demás casos en que se $ustifica la inter+ención del poder colecti+o de la sociedad, pasando por encima del $uicio pri+ado, ocurren cuando es preciso 1acer frente a la +iolencia de un enemigo interior o rec1a%ar los ataques de un in+asor e&tran$ero. 0omo en el caso anterior, son m,ltiples los males que surgen de la usurpación de la facultad de $uicio personal. No es $usto que yo contribuya a determinada empresa, una guerra, por e$emplo, que considero inicua. I8ebo ec1ar mano a la espada para repeler la desenfrenada agresión de un enemigoJ La misma cuestión se plantea cuando se trata de contribuir a ese ob$eto con mi fortuna, producto qui%á de mi traba$o personal, si bien la costumbre 1ace esa contribución más aceptable que la anterior. La consecuencia de todo ello consiste en una degradación del carácter y una rela$ación de principios, que afecta a quienes se con+ierten en instrumento de acciones que su conciencia desaprueba. .na +e% más, se produce lo que ya se9alamos anteriormente, de un modo general. *l espíritu 1umano se siente comprimido y ener+ado, 1asta el punto que ofrece escasa seme$an%a consigo mismo, despo$ado de restricciones. 0omo refle&ión adicional, cabe obser+ar que las frecuentes y obstinadas guerras que están asolando a la 1umanidad, serían qui%á eliminadas por completo si fueran sostenidas sólo por la contribución +oluntaria de quienes aprueban sus moti+os y finalidades. La ob$eción que 1a permitido 1asta a1ora desconocer prácticamente las ra%ones antes e&puestas, reside en la dificultad para conducir una gestión que interesa a millones de personas, mediante un instrumento tan precario como el $uicio personal. Los 1ombres con quienes nos relacionamos actualmente en la sociedad tienen el carácter tan contaminado, sufren en su espíritu un egoísmo tan estrec1o, que sería casi ine+itable que, en caso de adoptarse un sistema de aporte +oluntario, las personas más generosas contribuyan en la más amplia proporción, en tanto que los me%quinos y a+arientos, aun cuando con nada contribuyeran al acer+o com,n, reclamen su plena participación en los beneficios. Si queremos conciliar una perfecta libertad con el interés del con$unto social, debemos proponer al mismo tiempo los medios adecuados para e&tirpar el egoísmo y la maldad de la sociedad 1umana. ;asta donde tales medios son posibles, será el ob$eto de nuestras posteriores consideraciones.

BENEFICIOS DE UN SISTEMA EQUITATIVO DE PROPIEDAD

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;abiendo demostrado la $usticia de una distribución equitati+a de la propiedad, consideremos a1ora los beneficios que de tal distribución 1abrán de resultar. )ero antes de seguir adelante, 1emos de reconocer con dolor que, por gra+es y e&tensos que sean los males causados por las monarquías y las cortes, por las imposturas de los sacerdotes y por la iniquidad de la legislación criminal, resultan en con$unto insignificantes en relación con las calamidades de todo género que produce el actual sistema de propiedad. Su efecto inmediato consiste, como ya 1emos dic1o, en acentuar el espíritu de dependencia. *s +erdad que las cortes estimulan el ser+ilismo, la ba$e%a y la intriga y que esas tristes disposiciones se trasmiten por contagio a las personas pertenecientes a di+ersas clases sociales. )ero el actual sistema de propiedad introduce los 1ábitos de ser+ilismo y ruindad, sin rodeos, en cada 1ogar. Hbser+en a ese miserable que adula con abyecta ba$e%a a su rico protector< +éanlo enmudecido de gratitud por 1aber recibido una peque9a parte de lo que tenía derec1o a reclamar con firme conciencia y digna actitud. 0ontemplen a esos lacayos que constituyen el tren de un gran se9or, siempre atentos a su mirada, anticipándose a sus órdenes, sin atre+erse a replicar a sus insolencias y sometidos constantemente a sus más despreciables capric1os. :ean al comerciante estudiar las debilidades de sus parroquianos, no para corregirlas, sino para e&plotarlas< contemplen la +ile%a de la adulación y la sistemática constancia con que e&agera los méritos de su mercancía. *studien las prácticas de una elección popular, donde la gran masa de electores es comprada con obsequiosidades, licencias y soborno, cuando no arrastra por amena%as y persecuciones. *n +erdad, la edad caballeresca no 1a muerto!6(. Sobre+i+e a,n el espíritu feudal que reduce a la gran mayoría de la 1umanidad a la condición de bestias o de escla+os, al ser+icio de unos pocos. Se 1abla muc1o de planes de me$oramiento +isionarios y teóricos. Sería realmente quimérico y +isionario esperar que los 1ombres se +uel+an +irtuosos, en tanto sigan siendo ob$eto de una corrupción permanente, mientras se les ense9e, de padres a 1i$os, a ena$enar su independencia, a cambio de la mísera recompensa que la opresión les otorga. Ning,n 1ombre puede ser feli% ni ,til a los demás, si le falta la +irtud de la firme%a, si no es capa% de obrar de acuerdo con su propio sentido del deber, en +e% de ceder ante los mandatos de la tiranía o de las tentaciones de la corrupción. Nue+amente acudiremos a la religión para ilustrar nuestra tesis. La religión es el fruto de la ebullición de la imaginación 1umana, que se e&pandió en el espacio infinito de lo desconocido en busca de +erdades eternas. No es de e&tra9ar, pues, que al +ol+er a la tierra 1aya sido portadora de ideas erróneas acerca de los más sublimes +alores del intelecto. 3sí, por e$emplo, la religión nos ense9a que la perfección del 1ombre requiere su emancipación de las pasiones< nos dice que debemos renunciar a las necesidades ficticias, a la sensualidad y al temor. Sin embargo, pretender librar al 1ombre de las pasiones sin alterar el actual estado de cosas, constituye una inmensa quimera. *l buscador de la +erdad, el genuino benefactor de la especie, procurarán ante todo eliminar los factores que fomentan las más +iciosas inclinaciones. La +erdadera finalidad que 1a de procurarse es la de e&tirpar toda idea de sumisión y de dominio, 1aciendo que todo 1ombre comprenda que si presta un ser+icio a sus seme$antes, reali%a el cumplimiento de un deber, y si reclama de ellos una ayuda, lo 1ace en el e$ercicio de un derec1o. .no de los males característicos del sistema actual de propiedad es la perpetua e&1ibición de la in$usticia. *llo se debe en parte al capric1o, en parte al alarde de lu$o. Nada más pernicioso para el espíritu 1umano. Siendo la acti+idad una condición propia de nuestro ser, necesariamente 1emos de fi$arle en ob$eti+o, sea de carácter personal o p,blico< ya consista en el alcance de un bien material o de algo que nos atraiga la estima y el aplauso de nuestros seme$antes. Ning,n estímulo puede ser más plausible que este ,ltimo. )ero el sistema actual canali%a esa acti+idad e&clusi+amente 1acia la adquisición de rique%as. La ostentación de la opulencia agui$onea incesantemente de ambición del espectador. *l 1ombre rico y ostentoso es el ,nico digno de
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Re)lexiones, (e )urke.
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estimulación y re+erencia para los seres corrompidos por el ser+ilismo que produce el predominio de la rique%a. :anas serán las más sublimes cualidades del espíritu y las más nobles inclinaciones del cora%ón, si el poseedor de esas cualidades fuera pobre en recursos materiales. 3dquirir y ostentar rique%a constituye, pues, una pasión uni+ersal. La estructura total de la sociedad se con+ierte en un sistema de estrec1o egoísmo. Si la bene+olencia y el amor de sí mismo se conciliaran en cuanto a sus ob$eti+os, un 1ombre podría abrigar afanes de preeminencia y ser al mismo tiempo cada día más generoso y filantrópico. )ero la pasión a que aquí nos referimos consiste en medrar mediante una infame especulación con los intereses a$enos. La rique%a es adquirida generalmente enga9ando a los seme$antes y es gastada infiriéndoles in$urias. La in$usticia que el sistema actual de la propiedad e&1ibe, se identifica parcialmente con el capric1o. Si inculcan al 1ombre el amor a la rectitud, deben procurar que los principios de la misma penetren en su espíritu no sólo por las palabras, sino también por los 1ec1os. Hcurre que durante el período escolar se nos inculcan incesantemente má&imas relati+as a la sinceridad y la 1onrade% y el maestro 1ace todo lo posible por ale$ar las sugestiones de la malicia y el egoísmo. I)ero cuál es la lección que el confundido alumno recibe cuando abandona la escuela y entra en el mundo realJ Si pregunta> Ipor qué se 1onra a este 1ombreJ! se le contestaría> porque es rico!. Si contin,a preguntando> Ipor qué es ricoJ! la respuesta +era% será la siguiente> por accidente de nacimiento o por una minuciosa y sórdida atención de sus intereses!. *l monopolio de la propiedad es fruto del régimen ci+il y el régimen ci+il, seg,n se nos 1a ense9ado, es fruto de la sabiduría de los siglos. *s así como el saber de los legisladores 1a sido utili%ado para establecer el sistema más sórdido e inicuo de propiedad, en flagrante contradicción con los principios de $usticia y con la propia naturale%a 1umana. Se aflige la 1umanidad por la suerte que sufren los campesinos de todos los países ci+ili%ados y cuando aparta de ellos la mirada para contemplar el espectáculo que ofrece el lu$o de los grandes se9ores, insolentes, groseros y derroc1adores, la sensación que e&perimenta no es menos dolorosa. *se doble espectáculo constituye la escuela en que nos 1emos educado. Los 1ombres se 1an 1abituado a tal punto a la contemplación de la in$usticia, de la iniquidad y la opresión, que sus sentimientos 1an llegado a atrofiarse y su inteligencia se 1a +uelto incapa% de comprender el sentido de la +erdadera +irtud. 3l se9alar los males producidos por el monopolio de la propiedad, 1emos comparado su magnitud con la de aquellos que son fruto directo de las monarquías. Ning,n 1ec1o 1a pro+ocado un repudio más enérgico que el abuso de las pensiones y prebendas que sir+en, ba$o la monarquía, para recompensar a centenares de indi+iduos, no por ser+ir al pueblo, sino por traicionarlo, derroc1ándose así el fruto duramente ganado por el traba$o en mantener a los ser+iles secuaces del despotismo. )ero la lista de la renta territorial de 5nglaterra constituye una pensión muc1o más formidable que la empleada en la adquisición de mayorías ministeriales. 2odas las rentas y especialmente las de carácter 1ereditario deben ser consideradas como equi+alentes al +alor producido por la ruda labor del campesino y del artesano, +alor que es derroc1ado en el lu$o y el ocio por sus beneficiarios. 67 La renta 1ereditaria es en realidad una
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Esta i(ea se encuentra en el BEnsa8o so-re el (erec=o (e "ro"ie(a( territorialC, (e @gil7ie, "ri,era "arte, sección +++, "#rra!os &% 8 &9. Los razona,ientos (e ese autor son =arto "lausi-les, si -ien se =allan le;os (e ir =asta las ra9ces (el ,al. <o(r# interesar a ,uc=os lectores una cita (e las autori(a(es :ue atacan a-ierta,ente el siste,a (e "ro"ie(a( "ri7a(a, si es :ue tal cita constitu8e un ,/to(o correcto (e (iscusión. La ,#s conoci(a (e esas autori(a(es es <latón, en su trata(o so-re la B'e"D-licaC. Eus "asos !ueron segui(os "or Ao,#s Moro, en su Utopía. E;e,"los (e argu,entos ,u8 "o(erosos en el ,is,o senti(o se encuentran en *os &ia+es de ,ulli&er, es"ecial,ente en la "arte +F, ca"9tulo F+. Ma-l8, en su li-ro (e la *%#islation =a (esarrolla(o a,"lia,ente las 7enta;as (e la igual(a(, "ero luego a-an(onó esa i(ea, (eses"era(o "or su creencia en la incorregi-le (e"ra7ación (el =o,-re. Gallace, el conte,"or#neo 8 antagonista (e 3u,e, en su trata(o titula(o (i&ersas perspecti&as de la Naturale-a, la Humanidad y la !ro&idencia, a-un(a en elogios acerca (el siste,a igualitario, "ero ta,-i/n lo a-an(ona luego, "or te,or a :ue la tierra llegue a "o-larse con e4ceso6 Los gran(es e;e,"los (e autori(a( "r#ctica los constitu8en Creta, Es"arta, <erD 8 <aragua8. 5#cil ser9a a,"liar in(e!ini(a,ente esta lista, si agrega,os los no,-res (e los autores :ue solo
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prima pagada a la 1olgan%a, un inmenso presupuesto in+ertido con el propósito de perpetuar la brutalidad y la ignorancia entre los 1ombres. Los pobres no pueden ilustrarse, pues no disfrutan del ocio necesario para ello. Los ricos disponen de tiempo y de medios para culti+ar su espíritu, pero se sienten más bien inclinados a la disipación y la indolencia. Los medios más poderosos que 1aya in+entado el espíritu maligno, se emplean para impedir que desarrollen su talento y sean ,tiles al pueblo. *sto nos lle+a a obser+ar que el actual sistema de propiedad tiende ciertamente a la ni+elación, pero sólo en lo que se refiere al culti+o del espíritu y de la inteligencia, acti+idad muc1o más +aliosa y más digna del 1ombre que el 1alago de la +anidad y la ambición de bienes materiales. *l monopolio de la propiedad pisotea las facultades de la inteligencia, e&tingue las c1ispas del genio y obliga a la inmensa mayoría de la 1umanidad a 1undirse en sórdidas preocupaciones< despo$a, especialmente al rico, de los más sanos y fecundos estímulos de acción. Si se suprimiera el derroc1e, se economi%aría gran parte del traba$o que actualmente es requerido y el resto, fraternalmente repartido entre todos los 1ombres, no sería penoso para nadie. .na dieta frugal pero saludable mantendría en perfectas condiciones físicas a todos los 1abitantes< cada cual reali%aría el esfuer%o corporal necesario para fa+orecer sus funciones orgánicas y mantener la alegría del espíritu< nadie se +ería embrutecido por la fatiga, pues todos dispondrían del ocio suficiente para culti+ar las nobles y filantrópicas afecciones del alma y para dar rienda suelta a su imaginación en la b,squeda de nue+as conquistas intelectuales. SEué contraste media entre esa 1ermosa perspecti+a y la terrible situación actual, cuando el obrero y el campesino traba$an 1asta que la fatiga embota su entendimiento, 1asta que sus tendones quedan endurecidos por el e&cesi+o esfuer%o, 1asta que la enfermedad 1ace presa de sus cuerpos, 1aciendo que una prematura muerte los liberte de tanto dolorT I0uál es el ob$eto de esa incesante y desproporcionada fatigaJ )or la noc1e +uel+en a sus 1ogares, donde encuentran a los suyos 1ambrientos, semidesnudos, soportando las clemencias del tiempo, 1acinados en un miserable tugurio, carentes de toda instrucción. Si alguna +e% esa miseria es atemperada por obra de una ostentosa caridad, es sólo para obligarles a caer en un abyecto ser+ilismo. *n tanto que su rico con+ecinoF pero ya +imos cuál es la +ida que éste lle+a. S0uán rápidos y sublimes serían los a+ances del intelecto, si el campo del saber fuera accesible a todos los 1ombresT 3ctualmente, no+enta y nue+e personas de cada cien no e$ercitan regularmente sus facultades intelectuales más de lo que pudieran 1acerlo las bestias. S;asta qué e&tremos no llegaría el espíritu p,blico en un país donde todos los 1abitantes participaran del conocimiento, donde todos estu+ieran libres de pre$uicios y de fe ciega, donde todos aceptaran sin temor las sugestiones de la +erdad, dando fin para siempre al aletargamiento de las almasT *s de suponer que subsistirían las desigualdades de inteligencia, pero es de creer también que el genio de esa edad superará con muc1o las mayores conquistas del intelecto 1asta 1oy conocidas. *l espíritu 1umano no se sentirá deprimido por falsas necesidades y por me%quinas preocupaciones. No se +erá obligado a +encer el sentimiento de inferioridad y de opresión que 1oy malogran sus esfuer%os. Libre de las dele%nables obligaciones que 1oy constri9e a pensar constantemente en la satisfacción del interés personal, el espíritu 1umano podrá e&pandir en toda su plenitud, 1acia ideales de generosidad y de bien p,blico. 8e la perspecti+a de progreso intelectual, +ol+amos a la de progreso moral. 3quí 1a de ser conclusión ob+ia que los mó+iles del crimen 1abrán desaparecido para siempreF La fuente más proficua del crimen reside en el 1ec1o de que unos 1ombres posean en e&ceso aquello de que otros carecen en absoluto. Sería menester cambiar el alma del 1ombre para e+itar que ese 1ec1o e$er%a una poderosa influencia en sus actos. ;abría que despo$arlo de sus
inci(ental,ente se =an acerca(o a una (octrina tan clara 8 "ro!un(a :ue ;a,#s !ue (el to(o e4tir"a(a (e las ,entes =u,anas. Eer9a tri7ial a!ir,ar :ue el siste,a (e <latón 8 los (e otros "recursores se =allan llenos (e i,"er!ecciones. Ello ,#s -ien re!uerza el 7alor (e lo esencial (e sus (octrinas, "uesto :ue la e7i(encia (e la 7er(a( :ue ellas encierran se so-re"uso a los errores 8 las (i!iculta(es :ue a:uellos "ensa(ores no "u(ieron su"erar.
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sentidos, librarlo de deseos y apetitos, para lograr que contemple sin rebeldía el monopolio de todos los placeres. 8ebería carecer del sentido de $usticia para aprobar la simultánea realidad de derroc1e y de miseria a que nos 1emos referido. *s +erdad que el medio más adecuado para eliminar esos males en el de la ra%ón y no el de la +iolencia. )ero no ol+idemos que la tendencia general del presente orden de cosas es la de persuadir a los 1ombres de la impotencia de la ra%ón. La in$usticia que ellos sufren es sostenida por la fuer%a y eso les induce a acudir igualmente a la fuer%a con el ob$eto de limitar esa in$usticia. 2odo lo que pretenden es una corrección parcial de la iniquidad que la educación les 1a ense9ado como necesaria, pero la ra%ón condena como tiránica. La fuer%a es fruto del monopolio. *lla pudo manifestarse espontáneamente entre los sal+a$es, cuyos apetitos e&cedían las pro+isiones disponibles o cuyas pasiones se sentían e&citadas ante la +isión de un ob$eto codiciado. )ero se 1ubiera e&tinguido gradualmente, a medida que progresaba la ci+ili%ación. La acumulación de la propiedad dio bases permanentes a su imperio y de a1í en adelante la ci+ili%ación no fue otra cosa que una perpetua luc1a entre el poder y la astucia de un lado y la astucia y el poder del otro. *s indudable que las acciones +iolentas y prematuras de los desposeídos constituyen asimismo un mal. 2ienden precisamente a per$udicar a la propia causa cuyo triunfo an1elan, 1aciendo postergar indefinidamente este triunfo. *l mayor mal reside en la egoísta y +iciosa propensión a pensar sólo en los intereses de cada uno, despreciando las necesidades de todos los demás. W es e+idente que son los ricos los que más incurren en ella. *l espíritu de opresión, el espíritu de ser+ilismo y el espíritu de dolo son los resultados inmediatos del sistema de propiedad actualmente establecido. *llos son tan 1ostiles al progreso intelectual como al progreso moral. Los +icios de la en+idia, la malicia y la +engan%a son sus inseparables acompa9antes. *n una sociedad donde todos +i+ieran en la abundancia y participaran por igual de los bienes de la naturale%a, esos ba$os sentimientos se e&tinguirían por completo. 2odo me%quino egoísmo sería desterrado. No estando nadie obligado a acumular rique%as, ni a pro+eer penosamente a sus necesidades de subsistencia, dedicaría cada cual sus energías al ser+icio del bien com,n. Nadie sería enemigo de su +ecino, pues no 1abría moti+os de ri+alidad. La filantropía ocuparía, pues, en la sociedad, el lugar que la ra%ón le asigna. *l 1ombre se +ería liberado de la constante ansiedad por el sustento material y su espíritu se e&pandiría go%oso en las esferas del pensamiento que le son propias. 0ada cual ayudaría en las in+estigaciones de todos. Ni$emos por un instante nuestra atención sobre la re+olución en las costumbres y las ideas que significó en la 1istoria de los 1ombres el establecimiento de la distribución in$usta de la propiedad. 3ntes que ello ocurriera, los 1ombres sólo buscaban lo necesario para satisfacer sus necesidades inmediatas, siéndoles indiferente cuanto e&cediera de las mismas. )ero tan pronto introdu$o la acumulación de bienes, comen%aron a in+entar los medios más adecuados para despo$ar a sus +ecinos, con el ob$eto de acrecentar el propio patrimonio. 8espués de 1aberse apoderado de mercancías, e&tendieron el principio de apropiación sobre otros seres 1umanos. No tardaron en descubrir que la posesión de muc1as rique%as otorgaba gran estimación e influencia entre sus seme$antes. 8e a1í la presuntuosa soberbia de quienes detentan una posición pri+ilegiada y la inquieta ambición de quienes aspiran a ocuparla en el futuro. 8e todas las pasiones 1umanas, es la ambición la más culpable de m,ltiples estragos. *s ella la que lle+a a la conquista de nue+as regiones y nue+as pro+incias. *n su afán insaciable, cubre la tierra de ruinas, de sangre y destrucción. )ero esa pasión, así como los medios de satisfacerla, en un orden colecti+o, sólo son el fruto del sistema de propiedad +igente. *l monopolio de bienes confiere preponderancia incontestable a un 1ombre sobre los demás. Siendo así, nada más fácil que lan%ar a los pueblos a la guerra. )ero si todos los 1abitantes de *uropa dispusieran de lo necesario para su subsistencia, sin que nadie monopoli%ara lo e&cedente, Iqué cosa podría inducirlos a la luc1a fratricidaJ Si quieren arrancar a los 1ombres a la guerra,
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deben poner ante ellos determinados se9uelos. Si no disponen del poder que los obligue a acatar sus deseos, tendrán que atraer a cada indi+iduo por medio de la persuasión. S0uán +ano sería el empe9o de lograr por medios persuasi+os que los 1ombres se asesinen entre síT es e+idente, pues, que la guerra, en sus formas más 1orribles, es consecuencia de la desigual distribución de la propiedad. *n tanto subsista esa temible fuente de corrupción y de celos, será ilusorio 1ablar de pa% uni+ersal. 2an pronto sea cegada esa fuente, será imposible e+itar los resultados de ese feli% acontecimiento. *l es monopolio de la propiedad lo que permite mo+er a los 1ombres como si fueran una masa informe y dirigirlos cual si constituyeran una sola máquina. )ero su fuera disuelto el pernicioso bloque del pri+ilegio, cada ser 1umano se sentiría mil +eces más unido a su seme$ante, en amor y bene+olencia, sin de$ar por eso de pensar y de $u%gar cada cual con su propio criterio. :ean pues los abogados del sistema +igente qué +alores defienden y si disponen de argumentos bastante poderosos para contrarrestar la e+idencia de los males de que ese sistema es culpable. ;ay otro 1ec1o que, aunque de menor importancia que los anteriormente se9alados, merece sin embargo, tenerse en cuenta. Nos referimos a la cuestión de la población. Se 1a calculado que el promedio de rendimiento de los culti+os de toda *uropa puede ser aumentado 1asta alimentar a una población cinco o seis +eces mayor de la que 1oy +i+e en el continente. *s un principio demográfico bien establecido, que la población se mantiene al ni+el determinado por los medios de subsistencia. *s así que las tribus nómadas de 3sia y de 3mérica nunca aumentan el n,mero de sus miembros 1asta el punto de +erse obligados a culti+ar la tierra. 3sí también ocurre entre las naciones ci+ili%adas de *uropa en que el monopolio de la propiedad territorial limita las fuentes de subsistencia de tal modo que, si aumentara la población, las capas inferiores de la sociedad se +erían totalmente despro+istas de los medios necesarios para la +ida +egetati+a. )uede producirse algunas +eces un concurso de circunstancias e&traordinarias que modifiquen momentáneamente la relación establecida, pero en general ella se 1a mantenido in+ariable durante siglos. 8e ese modo el sistema de propiedad +igente puede ser acusado de a1ogar a una enorme cantidad de ni9os en su propia cuna. Sea cual sea el +alor de la +ida 1umana o, me$or dic1o, su capacidad de goce, dentro de una sociedad libre e igualitaria, es indudable que el régimen que estamos en$uiciando aniquila en el umbral de la +ida a las cuatro quintas partes de ese +alor y de esa felicidad.

DE LOS MEDIOS DE IMPLANTAR UN SISTEMA EQUITATIVO DE PROPIEDAD
8espués de 1aber tra%ado claramente y sin reser+as las líneas generales de este magnífico cuadro, sólo queda una cuestión a resol+er. I8e qué modo será puesto en práctica ese grandioso plan de perfeccionamiento socialJ I0uáles son los primeros pasos deseables en ese sentidoJ I0uáles otros son ine+itablesJ INo se +erá el período inicial de esa nue+a sociedad parcialmente influido por los males que 1oy sufrimosJ Nada despierta tanto 1orror en el espíritu de muc1as personas como la idea de las +iolencias que seg,n ellas 1abrán de resultar de la di+ulgación de los llamados principios ni+eladores. Suponen que esos principios fermentarán en la mente del +ulgo y, al pretender lle+arlos a la práctica, darán lugar a toda clase de calamidades!. 0reen que las clases más ignorantes e inci+ili%adas de la sociedad darán rienda suelta a sus pasiones y cometerán toda especie de e&cesos. La ciencia y el buen gusto, las conquistas de la inteligencia, los descubrimientos de los siglos, las belle%as del arte y de la poesía< todo eso será pisoteado y destruido por esos bárbaros. Será una nue+a in+asión de godos y +ándalos. W lo más lamentable es que las +íboras que nos morderán 1an sido abrigadas en nuestro propio seno!.
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5maginan la escena como masacre inicial!. 2odo cuanto e&ista de grande, noble e ilustre, será lo primero en caer ba$o la furia destructora. Las personas que se distingan por la peculiar elegancia de sus modales, por la belle%a de su dicción o se su estilo, serán +íctimas predilectas del odio y de la en+idia. Las que intercedan +alerosamente a fa+or de los perseguidos o se atre+an a e&presar +erdades que la masa no quiera escuc1ar, serán indefectiblemente se9aladas para el sacrificio!. Nuestra parcialidad a fa+or del sistema igualitario que 1emos delineado anteriormente, no nos impedirá reconocer que este cuadro sombrío puede corresponder a la realidad. *s probable que la consecuencia inmediata de una re+olución sea una espantosa masacre, es decir el espectáculo más odioso y repugnante que nuestra imaginación puede concebir. La temblorosa y desesperada e&pectación de los +encidos y el furor sanguinario de los +encedores, se funde en sucesi+as escenas de 1orror que superan la descripción de las regiones infernales. Las e$ecuciones a sangre fría que 1oy se cumplen en nombre de la $usticia, quedarían muy atrás. Los ministros y los e$ecutores de la ley 1an conciliado ya su espíritu con la espantosa tarea que cumplen, sintiéndose libres de las pasiones que la cruel acción in+olucra. )ero los instrumentos de las masacres act,an ba$o los impulsos de un odio diabólico y desenfrenado. Sus miradas ec1an c1ispas de furor y de crueldad. )ersiguen a sus +íctimas de calle en calle y de casa en casa. Las arrancan de los bra%os de sus padres o de sus esposas. Se 1artan de barbarie y de in$urias y profieren 1orribles gritos de $,bilo ante la +isión de sus propias iniquidades. 3cabamos de contemplar el 1orrible cuadro. I0uál es la conclusión que de él deri+amosJ I8ebemos acaso re1uir la ra%ón, la $usticia, la +irtud y la felicidadJ Supongan que la difusión de la +erdad traerá como consecuencia temporal escenas seme$antes a las que acabamos de describir, Idebemos por ello de$ar de propagarlaJ La responsabilidad de los crímenes no recaerá sobre la +erdad, sino sobre el error anteriormente impuesto. .n in+estigador imparcial los $u%gará como los ,ltimos 1orrores debidos al despotismo, que causaría a tra+és del tiempo, en caso de perdurar, da9os infinitamente más gra+es. )ara emitir un $uicio ecuánime, debemos contrastar los momentos relati+amente bre+es de crueldad y +iolencia con siglos de felicidad 1umana. Ninguna imaginación es capa% de concebir la perfección moral y la serena +irtud que sucederán al establecimiento de la propiedad sobre genuinas bases igualitarias. I0ómo suprimir la +erdad y mantener la saludable into&icación, la tranquila locura del espíritu que muc1os deseanJ *se 1a sido el fin que 1an perseguido todos los gobiernos que se sucedieron a tra+és de las edades. I2enemos escla+osJ =antengámonos sistemáticamente en la ignorancia. I)oseemos colonias y factoríasJ Nuestra mayor preocupación será e+itar que lleguen a ser populosas y prósperas. I2enemos s,bditosJ 2ratemos de 1acerlos dóciles, ba$o el peso de su miseria y su impotencia< la abundancia sólo ser+irá para +ol+erlos ingobernables, desobedientes y le+antiscos!. Si ésta fuera la +erdadera filosofía de las instituciones sociales, deberíamos apartarnos de ella con 1orror. S0uán miserable aborto sería la especie 1umana, si todo lo que tendiera a 1acerla sabía, la +ol+iera libertina y mal+adaT Nadie que medite un instante podrá admitir tal absurdo. I*s posible que la percepción de la +erdad y la $usticia, $unto con el deseo de reali%ar sus postulados, sean moti+o de irremediable ruinaJ )uede acontecer que los primeros rayos de lu% que iluminen las mentes, pro+oquen al mismo tiempo cierto desorden. )ero todo pensador ecuánime 1a de reconocer que el orden y la felicidad sucederán a la confusión. Negarse a aplicar el remedio por temor a esta confusión momentánea, equi+ale a impedir que nos coloquen en su lugar el 1ueso dislocado para e+itarnos el dolor de la operación. Si los 1ombres 1an e&tra+iado el camino que conduce a la +irtud y a la felicidad, eso no es moti+o suficiente para que el e&tra+ío dure eternamente. No debemos silenciar el error cometido ni temer desandar los pasos que nos 1an conducido 1acia la senda equi+ocada. )or otra parte, Ipodemos acaso suprimir la +erdadJ I)odemos detener el espíritu in+estigadorJ Si ello fuera posible, tal misión correspondería al más desenfrenado despotismo. *l espíritu tiende a una constante superación. Su genuina acción libertadora sólo puede ser contrarrestada
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mediante una permanente presión del poder y los medios que éste emplee para ese efecto 1an de ser necesariamente tiránicos y sanguinarios, así como miserables y repugnantes los resultados que produ%can> cobardía, 1ipocresía, ser+ilismo, ignorancia. ;e aquí la alternati+a que se presenta a los príncipes y gobernantes, si es que disponen realmente de una alternati+a> o bien suprimen en absoluto la in+estigación de la +erdad, por medio de la más arbitraria +iolencia, o bien permiten un campo libre para la formación y la e&posición de las opiniones. *s indudable que los gobiernos tienen el deber de obser+ar una estricta e inalterable neutralidad a ese respecto. *s igualmente cierto que el deber de los ciudadanos consiste en e&poner la +erdad, de modo claro y sincero, sin deformaciones ni reser+as, sin buscar la ayuda de medios artificiosos para su publicación. 0uanto más plenamente se manifieste la +erdad< cuanto más claramente sean conocidos sus +erdaderos alcances, menos lugar 1abrá para la confusión y sus deplorables efectos. *l +erdadero filántropo, le$os de re1uir la discusión, se sentirá ansioso de participar en ella, de e$ercer sus facultades de in+estigación en toda su fuer%a y de contribuir con todas sus energías a que la influencia del pensamiento sea al mismo tiempo clara y profunda. Siendo, pues, e+idente que la +erdad debe ser proclamada a toda costa, +eamos cuál es el precio real que e&ige< es decir, consideremos la magnitud de la confusión y la +iolencia que son ine+itables a causa del paso 1acia delante que la 1umanidad 1a de reali%ar. 3firmemos, ante todo, que el progreso no es for%osamente inseparable de la +iolencia. *l simple 1ec1o de adquirir y acumular conocimientos y +erdades, no implica una tendencia 1acia el desorden. La +iolencia sólo puede surgir del c1oque de espíritus opuestos, del antagonismo de di+ersos grupos de la colecti+idad que participan de ideas contrarias, sintiéndose e&asperados por esa recíproca oposición. *n ese interesante período de transición, cuando el espíritu 1umano se encuentra ante una fase crítica de su 1istoria, corresponden deberes indeclinables a los di+ersos grupos de la colecti+idad. *sos deberes gra+itan con mayor fuer%a sobre las mentes más esclarecidas y, por lo tanto, las más capaces de guiar a los demás 1ombres en el descubrimiento de la +erdad. 2ienen la obligación de ser acti+os, infatigables y desinteresados. 8eben abstenerse del empleo de un lengua$e incendiario, de toda e&presión de acritud y resentimiento. *s inadmisible que el gobierno se eri$a en árbitro acerca de las formas de e&presión más decorosas. )ero esta misma ra%ón 1ace doblemente obligatorio que quienes comunican su pensamiento a los demás, e$er%an una rígida autocensura sobre sus e&presiones. La buena nue+a de la libertad y la igualdad constituye un mensa$e cordial para todos los 1ombres. 2iende tanto a libertar al campesino de la iniquidad que deprime su espíritu, como a redimir al potentado de los e&cesos que lo corrompen. Los portadores de ese mensa$e deben cuidarse de alterar la cordial bondad del mismo y demostrar que esa bondad 1alló alo$amiento en sus propios cora%ones. )ero esto no significa que deban disfra%ar de alg,n modo la +erdad. Nada más pernicioso que la má&ima que aconse$a atemperar la +erdad e&presando sólo aquella parte que, a nuestro $uicio, son capaces de comprender nuestros contemporáneos. =á&ima que se practica 1oy casi uni+ersalmente y que constituye la prueba de un lamentable estado de depra+ación. =utilamos y regateamos la +erdad. La comunicamos en me%quinas dosis, en lugar de trasmitiría en la forma plena y liberal que se 1a manifestado en nuestro propio espíritu. )retendemos -que los principios que declaramos eternamente $ustos- no lo son en otro. )ara enga9ar a los demás con tranquila conciencia, comen%amos por enga9arnos a nosotros mismos. 5mponemos grilletes a nuestro espíritu y no nos atre+emos a confiar en él para la b,squeda de la +erdad. *sa práctica tiene su origen en las maquinaciones de partido y en la ambición de los dirigentes, de erigirse muy por encima del reba9o temeroso, +acilante y me%quino de sus secuaces. No 1ay moti+o alguno para que yo no declare en una asamblea y ante la fa% del mundo que soy republicano. No 1ay mayor ra%ón para que, siendo republicano ba$o un gobierno monárquico, entre en una facción destinada a alterar el orden, que, para 1acer lo mismo, siendo monárquico, ba$o un
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gobierno republicano. 2oda colecti+idad, como todo indi+iduo, se gobierna seg,n las ideas que tiene acerca de la $usticia. 8ebemos buscar, no el cambio de las instituciones mediante la +iolencia, sino el cambio de las ideas mediante la persuasión. *n lugar de acudir a facciones e intrigas, debemos simplemente proclamar la plena +erdad y confiar en la pacífica influencia de la con+icción. Si 1ay una asociación que no acepta esa actitud, debemos re1usarnos a pertenecer a ella. Hcurre muy a menudo que nos 1allamos propensos a imaginar que el puesto de 1onor! o, lo que es me$or, el puesto de utilidad es una cosa pri+ada!KP. *l disimulo que 1emos censurado, aparte de sus perniciosos efectos sobre la persona que lo práctica y de un modo indirecto sobre la sociedad en general, tiene una consecuencia particularmente funesta en cuanto al problema que estamos considerando. *qui+ale a ca+ar una mina y a preparar una e&plosión. 2oda restricción artificiosa tiende a ese efecto. *n cambio, los progresos de la +erdad sin trabas son siempre saludables. 2ales a+ances se producen gradualmente y cada paso 1acia delante prepara los espíritus para el paso subsiguiente. Los progresos repentinos, sin preparación pre+ia, tienden a despo$ar a los 1ombres del autodominio y de la sobriedad. *l disimulo tiene el doble efecto de dar a las multitudes un tono áspero y agresi+o cuando descubren lo que se les ocultaba, y de enga9ar a los depositarios del poder político, a quienes sumerge en un ambiente de falsa seguridad e inducen a mantener una obstinación funesta. 8espués de 1aber considerado la actitud que corresponde a los 1ombres ilustrados y prudentes, fi$emos nuestra atención en una clase distinta> en los ricos y poderosos. 8eclaremos, ante todo, que es erróneo desesperar de estas personas como probables defensores de la igualdad. La 1umanidad no es tan miserablemente egoísta como suponen los cortesanos y los satíricos. 2ratamos siempre de con+encernos de que nuestros actos e inclinaciones se 1allan conformes con los principios del bien o, al menos, que son inofensi+os. )or consiguiente, si la $usticia ocupa un lugar tan importante en nuestras determinaciones, no puede ponerse en duda que una clara e imperiosa idea de la $usticia será un factor decisi+o en la elección de nuestra conducta. 0ualquiera que sea el moti+o circunstancial que nos 1aya 1ec1o adoptar una +irtud determinada, 1allamos pronto mil ra%ones que refuer%an nuestra decisión. *ncontramos moti+os de reputación, de preeminencia, de autosatisfacción, de pa% espiritual. Los ricos y los poderosos están le$os de sentirse insensibles a las ideas de felicidad general, cuando éstas son presentadas en forma suficientemente atracti+a y e+idente. 2ienen la considerable +enta$a de no sentir su espíritu amargado por la tiranía ni embrutecido por la miseria. Se 1allan calificados para $u%gar acerca de la +anidad de ciertas pompas que parecen imponentes a distancia. 3 menudo se sentirán indiferentes ante ellas, sal+o que el 1ábito y la edad las 1ayan arraigado. Si les demuestran la magnanimidad y el +alor que significa el abandono de sus pri+ilegios, qui%á los abandonen sin resistencia. 0uando, en +irtud de un accidente, un 1ombre de esa condición se 1a +isto obligado a abrirse camino en determinada empresa, no 1a de$ado de desplegar ingente energía. Son pocos los seres tan inacti+os que prefieren permanecer en un supino goce de las +enta$as que 1an obtenido por su nacimiento. *l mismo espíritu que 1a lle+ado a las $ó+enes generaciones de la noble%a a afrontar los rigores de la +ida de campamento, podría fácilmente ser empleado para con+ertirlos en campeones de la causa de la igualdad. No 1ay que creer que la superior +irtud que reside en este empe9o, de$e de producir su saludable influ$o. )ero supongamos que una gran parte de los ricos y los poderosos no esté dispuesta a ceder a otro estímulo que el de su particular interés y comodidad. No será difícil demostrarles que su +erdadero interés será muy poco afectado. 8e la actitud de esa clase depende sin duda que el futuro de la 1umanidad sea de tranquilidad o de +iolencia. Nos dirigiremos a ellos en los siguientes términos> *s +ana su pretensión de luc1ar contra la +erdad. :ale tanto como la de detener los desbordes del océano con sus solas manos. 0edan a tiempo. "usquen su
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*((ison: Cato, acto +H.
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seguridad en la contempori%ación. Si no quieren aceptar los dictados de la $usticia política, cedan, al menos, ante un enemigo al que $amás podrán +encer. =uc1ísimo depende de ustedes. Si son $uiciosos y prudentes, si quieren sal+ar su +ida y su bienestar personal del naufragio del pri+ilegio y la in$usticia, traten de no irritar ni desafiar al pueblo. Si abandonan su to%ude%, no 1abrá confusión ni +iolencia, no se derramará una gota de sangre y podrán ser felices. Si no desafían la tormenta, si no pro+ocan el odio contra ustedes, a,n es posible, a,n es de esperar que la tranquilidad general sea sal+ada. )ero si sucediera de otro modo, ustedes serán los responsables de todas las consecuencias. Sobre todo, no se de$an arrullar con una aparente impresión de seguridad. ;emos +isto ya cómo la 1ipocresía de los sabios de nuestros días -esos que profesan tantos principios y tienen una noción confusa sobre muc1os otros, pero que no se atre+en a e&aminar el con$unto con +isión clara y espíritu firme- 1a tratado de incrementar esa impresión de seguridad. )ero 1ay a,n un peligro más e+idente. No se de$en e&tra+iar por el coro insensato y aparentemente general de los que carecen en absoluto de principios. Los postulantes son guías 1arto dudosos en la orientación acerca de la futura conducta del pueblo. No cuenten con la numerosa corte de paniaguados, sir+ientes y adulones. Su apego a ustedes es muy incierto. Son 1ombres, después de todo, y no pueden ser del todo insensibles a los intereses y reclamos de la 1umanidad. =uc1os de ellos los seguirán mientras el sórdido interés les aconse$e 1acerlo. )ero, desde que se percaten que su causa es una causa perdida, ese mismo interés los 1ará pasarse al bando enemigo. Los +erán desaparecer repentinamente, como el rocío matinal. INo podemos esperar que sean capaces de comprender otras ra%onesJ INo sentirán escr,pulos al resistir el más grande beneficio de la 1umanidadJ I*stán dispuestos a ser $u%gados por los más ilustres de sus contemporáneos, como empecinados enemigos de la $usticia y de la filantropía, conser+ando esta tac1a 1asta la más remota posteridadJ I)odrán conciliar con su conciencia el 1ec1o de disponerse a sofocar la +erdad, estrangulando la naciente felicidad 1umana en aras de un sórdido interés personal, que perpet,e el régimen de la corrupción y el enga9oJ! SEuiera 8ios que logremos 1acer comprender estos argumentos a los ilustrados defensores de la aristocraciaT SEuiera 8ios que, al decidir cuestión tan importante, no se de$en influir por la pasión, ni por el pre$uicio, ni por los +uelos de la fantasíaT Sabemos que la +erdad no necesita de su alian%a para triunfar. No tenemos su amistad. )ero nuestros cora%ones sangran al +er tanto dolor, tanto talento y tanta +irtud escla+i%ados por el pre$uicio y alistados en las dilas del error. Los e&1ortamos por ustedes mismos y por el 1onor de la naturale%a 1umana!. Será con+eniente dirigir también algunas palabras a la masa general de ad1erentes de la causa de la $usticia. Si los argumentos e&puestos en esta obra son +álidos, lo menos que cabe deducir de ellos, es que la +erdad es irresistibleF! *ste a&ioma de la omnipotencia de la +erdad, debe ser el timón que guíe nuestros actos. No nos precipitemos a reali%ar 1oy lo que la difusión de la +erdad 1ará ine+itable ma9ana. No nos empe9emos en acec1ar ansiosamente ocasiones y circunstancias. *l triunfo de la +erdad es independiente de determinados acontecimientos. *+itemos cuidadosamente la +iolencia< la fuer%a no es un argumento y es, además, absolutamente indigna de la $usticia. No alentemos en nuestros cora%ones el odio, el resentimiento, el desprecio ni la +engan%a. La causa de la $usticia es la causa de la 1umanidad y sus defensores deben desbordar de sentimientos de bene+olencia. 8ebemos amar esa causa porque, a medida que su triunfo se apro&ime, aumentará la felicidad de los seres 1umanos. *se triunfo 1a sido retardado por los errores de sus propios partidarios< por el tono de rude%a, de rigide% y fiere%a con que 1an propagado lo que en sí mismo es todo bondad. Sólo esto 1a podido determinar que la mayoría de los pensadores no 1ayan concedido a esta causa la atención que merece. Eue sea tarea de los nue+os defensores de la $usticia, el remo+er los obstáculos que 1an impedido su comprensión!.

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2enemos sólo dos deberes indiscutibles, cuyo cumplimiento nos pondrá al abrigo del error. *l primero, es un permanente cuidado de ese gran instrumento de la $usticia, que es la ra%ón. 8ebemos di+ulgar nuestras con+icciones con la más absoluta franque%a, procurando imprimirlas en la conciencia de nuestros seme$antes. *n esta misión, no 1a de 1aber lugar para el desaliento. 8ebemos agu%ar nuestras armas intelectuales, aumentar incesantemente nuestros conocimientos, sentirnos poseídos por la magnitud de la causa. * incrementar constantemente esa tranquila presencia de espíritu y de autodominio que 1abilitará para proceder de acuerdo con nuestros principios. Nuestro segundo deber es la calma!. No sería $usto eludir una cuestión que surgirá ine+itablemente en la mente del lector. Si la implantación de un sistema igualitario de la propiedad no 1a de producirse por obra de leyes, decretos o instituciones p,blicas, sino en +irtud de la con+icción personal de los indi+iduos, Ide qué modo se iniciará ese régimenJ 3l responder a esta pregunta, no es necesario probar una proposición tan sencilla como que todo republicanismo, toda ni+elación de grados o pri+ilegios, tienden fuertemente 1acia la distribución equitati+a de la propiedad. *s así como fue completamente aceptado este principio en *sparta. *n 3tenas, la generosidad p,blica fue tal que casi e&imía a los ciudadanos de la necesidad del traba$o manual< los ciudadanos ricos y eminentes lograban cierta tolerancia para sus pri+ilegios, gracias al modo liberal con que abrían sus almacenes para el uso p,blico. *n /oma se agitaron muc1o las leyes agrarias, un miserable e inadecuado sustituto de la equidad, si bien surgido de la aspiración com,n de $usticia. Si los 1ombres 1an de continuar progresando en discernimiento, lo que sin duda 1arán con ritmo creciente, llegará un momento en que, al remo+er los in$ustos gobiernos que 1oy retardan el progreso colecti+o, comprenderá que, así como son inicuos los pri+ilegios nobiliarios, es igualmente inicuo que un 1ombre pade%ca necesidades en tanto que otro dispone con e&ceso de bienes que ninguna falta 1acen a su propio bienestar. *s un error creer que esa in$usticia es sentida solamente por las capas inferiores de la sociedad, que la sufren directamente, por lo cual, el mal sólo sería corregible por la +iolencia. Sin embargo, es necesario obser+ar que todos sufren sus consecuencias, tanto el rico que acapara bienes como el pobre que carece de ellos. *n segundo lugar, como se 1a demostrado abundantemente en el curso de esta obra, los 1ombres no son gobernados e&clusi+amente por sus intereses particulares, tal como com,nmente se cree. 2ambién se 1a demostrado, más claramente si cabe, que ni siquiera los egoístas son impulsados solamente por el afán de bienes materiales, sino, sobre todo, por el deseo de distinción y preeminencia, lo que constituye en cierto modo una pasión uni+ersal. *n tercer lugar, no 1ay que ol+idar que el progreso de la +erdad constituye la más poderosa de las causas 1umanas. *s absurdo suponer que la teoría, en el me$or sentido de la palabra, no se 1alla esencialmente ligada a la práctica. Eue lo que nuestra inteligencia aprueba clara y distintamente, no 1aya de influir ine+itablemente en nuestra conducta. La conciencia no es un agregado de facultades que disputan entre sí el gobierno de nuestra conducta, sino un todo armónico, donde la +oluntad responde a los mandatos de la inteligencia. 0uando los 1ombres comprendan plena y distinti+amente que la acumulación y el lu$o constituyen una locura, cuando ese sentimiento sea suficientemente generali%ado, será imposible que contin,en persiguiendo los medios de alcan%ar rique%as con igual a+ide% que antes. No será difícil destacar en la línea progresi+a seguida por los pueblos de *uropa, desde la barbarie 1asta la actual ci+ili%ación, los rasgos que acusan una clara tendencia 1acia la igualdad de bienes. *n la época feudal, como 1oy en la 5ndia y en otras partes de la tierra, los 1ombres nacían dentro de una determinada casta, siendo imposible para un campesino alcan%ar el rango de noble%a. *&ceptuando a los nobles, no 1abía ricos, puesto que el comercio interior y e&terior apenas e&istía. *l comercio fue un instrumento eficiente para destruir esas barreras, aparentemente inaccesibles, y para anular los pre$uicios de la noble%a, que consideraba a los plebeyos como a seres de especie inferior. La ciencia fue otro y más poderoso instrumento en el mismo sentido. *n todas las épocas 1ubo 1ombres del más 1umilde
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origen que alcan%aron la mayor eminencia intelectual. *l comercio demostró que se podían reunir rique%as sin contar con pri+ilegios de nacimiento. )ero la ciencia demostró que los 1ombres de 1umilde cuna podían superar en conocimientos a los se9ores. .n obser+ador atento podrá anotar el desarrollo progresi+o y paulatino de ese proceso. =uc1o después que la ciencia 1abía comen%ado a desplegar sus fuer%as, sus adeptos rendían ser+il 1omena$e a los poderosos, de modo tal que ning,n 1ombre de nuestros días podría contemplar sin asombro. Sólo muc1o más tarde comprendieron los 1ombres que el saber podía alcan%ar sus fines sin necesidad de protectores. 3ctualmente un 1ombre de escasa fortuna, pero de gran mérito intelectual, será recibido entre las personas ci+ili%adas con suma estimación y respeto. *n cambio, el ricac1o que se atre+iera a tratar a ese 1ombre con menos aprecio, recibiría sin duda su merecido por su grosería. Los 1abitantes de le$anas aldeas, donde los +ie$os pre$uicios tardan en des+anecerse, quedarían sin duda atónitos al comprobar qué parte relati+amente peque9a ocupa la rique%a en la estimación que se dispensa a los 1ombres en nuestros círculos ilustrados. *s indudable que todo esto sólo proporciona débiles indicios. 0on la moral ocurre en ese sentido lo mismo que con la política. *l progreso es al principio tan lento que la mayor parte de los 1ombres no se percatan de su desarrollo. Sus resultados sólo pueden apreciarse al cabo de cierto tiempo, estableciendo una comparación entre las di+ersas situaciones y circunstancias de uno y otro período. 8espués del transcurso de ciertas etapas, los cambios se distinguen más claramente y los a+ances son más rápidos y decisi+os. =ientras la rique%a lo fue todo, era e&plicable que los 1ombres pugnaran por adquirirla, aun al precio de la integridad de su conciencia. La +erdad absoluta y uni+ersal no se 1a presentado toda+ía a los 1ombres con suficiente +igor para desterrar cuanto deslumbra los o$os y 1alaga los sentidos. 3sí como 1an declinado los pri+ilegios de nacimiento, no de$arán de sucumbir los pri+ilegios de la rique%a. 3 medida que el republicanismo gane terreno, los 1ombres irán siendo estimados por lo que son y no por lo que el poder les concede y por lo que el poder les puede quitar. /efle&ionemos un instante en las consecuencias graduales de esta re+olución en las opiniones. La libertad de comercio será uno de sus primeros resultados y, por consiguiente, la acumulación de rique%a será menos considerable y menos frecuente. Los 1ombres no estarán dispuestos, como sucede 1oy, a lucrar con la miseria del pró$imo y a reclamar por sus ser+icios un precio desproporcionado al +alor de los mismos. 0alcularán lo que sea ra%onable, no lo que puedan imponer a modo de e&torsión. *l maestro de un taller, que emplee asalariados, concederá a su esfuer%o una recompensa más amplia que la que suelen fi$ar actualmente quienes se apro+ec1an de la circunstancia accidental de disponer de cierto capital. La liberalidad del amo completará en el espíritu del obrero el proceso que las ideas de $usticia social 1an iniciado. *l traba$ador no malgastará en disipaciones el peque9o e&cedente de su ganancia, esa disipación que es 1oy una de las causas primeras que lo someten a la +oluntad de su patrono. Se libertará de la desesperación y del temor ancestral que engendró la escla+itud, comprendiendo que la comodidad y la independencia están a su alcance, no menos que al alcance de cualquier otro miembro de la sociedad. *so significará un nue+o paso 1acia la etapa más a+an%ada, en que el traba$ador percibirá por su traba$o la cantidad íntegra que el consumidor pague por el mismo, sin necesidad de sostener un intermediario ocioso e in,til. Los mismos sentimientos que lle+arán a la liberalidad en la industria, conducirán a la liberalidad en la distribución. *l industrial que no quiera enriquecerse e&torsionando a sus obreros, se negará igualmente a 1acerlo apro+ec1ando las apremiantes necesidades de sus +ecinos pobres. *l 1ábito de conformarse con una peque9a ganancia en el primer caso, operará el mismo efecto en el segundo. *l que no se sienta á+ido de engrosar su bolsa, no tendrá incon+eniente en acceder a una distribución más liberal. La rique%a 1a sido 1asta 1oy casi el ,nico ob$eto que solicitaba la atención de los espíritus incultos. *n adelante, serán +arios los fines que atraerán el esfuer%o de los 1ombres> el amor a la libertad, el amor a la equidad, el deseo de saber, las reali%aciones del arte. *sos ob$etos no serán reser+ados a unos pocos,
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como 1oy sucede, sino que gradualmente serán puestos a disposición de todos los seres 1umanos. *l amor a la libertad implica, e+identemente, el amor a los 1ombres. Los sentimientos de bene+olencia se multiplicarán y desaparecerá la estrec1e% de las afecciones egoístas. La difusión general de la +erdad dará impulso al progreso general y los 1ombres se identificarán cada +e% más con las ideas que asignan a cada ob$eto su $usto +alor. Será un progreso de orden general, que beneficiará que sus sentimientos de $usticia y rectitud son alentados y fortalecidos por sus +ecinos. La apostasía será altamente improbable, pues el apóstata incurrirá en la censura de todos, además de sufrir la de su propia conciencia. Las consideraciones precedentes podrán sugerir la siguiente obser+ación. Si el ine+itable progreso de las ideas y de los sentimientos nos lle+a insensiblemente a un sistema igualitario, Ipara qué 1emos de fi$arlo como ob$eti+o específico de nuestros esfuer%osJ La respuesta a esta ob$eción es fácil. *l perfeccionamiento en cuestión consiste en el conocimiento de la +erdad. )ero el conocimiento será imperfecto en tanto que sea rama tan importante de la $usticia uni+ersal no constituya parte integrante del mismo. 2oda +erdad es ,til. I*s posible que la más fundamental de todas no ofre%ca profundos beneficiosJ Sea cual fuera la finalidad 1acia la cual tiende espontáneamente el espíritu, no es de escasa importancia para nosotros el tener una idea aclara de la misma. Nuestros a+ances serán más acelerados. *s un principio bien conocido de moral que el que se fi$e un ideal de perfección, aunque $amás lo alcance íntegramente, se acercará muc1o más a su arquetipo que el que sólo persiga fines dele%nables. *n tanto que procuramos su paulatina reali%ación, el ideal de igualdad, como ob$eto supremo de nuestros esfuer%os, nos concederá incalculables bienes morales. Seremos desde ya más interesados. 3prenderemos a despreciar la especulación material, la prosperidad mercantil y el afán de ganancias. 3dquiriremos una concepción $usta acerca del +alor del 1ombre y conoceremos los caminos que lle+an 1acia la perfección y orientaremos nuestra acti+idad 1acia los ob$etos más dignos de estima. *l espíritu no puede alcan%ar sus grandes ob$eti+os, por +igoroso y noble que sea el impulso interior que lo anime, sin contar con la concurrencia de los 1ec1os que anuncian la apro&imación del ideal. *s ra%onable creer que, cuanto antes se afirmen esos 1ec1os y cuanto más claramente se e&pongan, más auspicioso será el resultado.
?*&traído de 5n+estigación acerca de la Justicia )olítica!, 3méricalee, "uenos 3ires.@

DE LA ILUSTRACIÓN A LA PRIMERA INTERNACIONAL
=a& Nettlau

.na 1istoria de la idea anarquista es inseparable de la 1istoria de todos los desarrollos progresi+os y de las aspiraciones 1acia la libertad, ambiente propicio en que nació la comprensión de +ida libre propia de los anarquistas, practicable sólo mediante una ruptura completa de los la%os autoritarios, siempre que al mismo tiempo los sentimientos sociales ?solidaridad, reciprocidad, generosidad, etc.@ estén bien desarrollados y tengan su e&pansión libre. *sta comprensión se manifiesta de innumerables maneras en la +ida personal y colecti+a de los indi+iduos y los grupos, comen%ando por la familia, y la con+i+encia 1umana no sería ya posible sin ella. 3l mismo tiempo la autoridad, sea ésta tradición, costumbre, ley, arbitrariedad, etc., 1a puesto desde la 1umani%ación de los animales que forman la especie 1umana, su garra de 1ierro sobre gran n,mero de interrelaciones, 1ec1o que sin duda procede de una animalidad más antigua toda+ía, y la marc1a 1acia el progreso que indudablemente se reali%a a tra+és de las edades, es una luc1a por la liberación de esas cadenas y esos obstáculos autoritarios. Las peripecias de esa luc1a son tan +ariadas, la luc1a es tan cruel y ardua, que relati+amente pocos 1ombres 1an llegado a la comprensión anarquista más arriba descripta, y aquellos que incluso
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luc1aron por libertades parciales no los 1an comprendido más que rara e insuficientemente y en cambio 1an tratado a menudo de conciliar sus nue+as libertades con el mantenimiento de antiguas autoridades, ya quedaran ellos mismos al margen de ese autoritarismo, o creyeran ,til la autoridad y capa% de mantener y defender sus nue+as libertades. *n los tiempos modernos tales 1ombres sostenían la libertad constitucional o democrática, es decir libertades ba$o la custodia del gubernamentalismo. 8e igual modo en el terreno social esa ambigGedad produ$o el estatismo social, un socialismo impuesto autoritariamente y despro+isto por eso de lo que, seg,n los anarquistas, le da su +erdadera +ida, la solidaridad, la reciprocidad, la generosidad, que sólo florecen en un mundo de libertad.

LA GRAN REVOLUCIÓN
.na gran re+olución es el río de la e+olución s,bitamente cambiado en torrente, derramándose por cataratas y fuera del control de sus na+egantes, que casi todos se e&tra+ían y perecen y cuya obra es +uelta a emprender por sus continuadores, más le$os y en nue+as condiciones. Los que quedan en pie durante una parte de la re+olución, también perecen o son transformados, de manera que después de la tormenta casi nadie puede influir saludablemente sobre la nue+a e+olución. *n otros términos, como la guerra, la re+olución destruye, consume o cambia a los 1ombres, los +uel+e autoritarios, cualquiera fuera su disposición anterior, y los 1ace poco aptos para defender una causa liberal. Los que 1an quedado en las filas, los que 1an aprendido por los errores de la autoridad, los que poseen un ímpetu re+olucionario de fuer%a e&cepcional atra+iesan indemnes las re+oluciones -*liseo /eclus, Luisa =ic1el y "a#unin, representan esas tres categorías-, para casi todos los otros el autoritarismo, que es toda+ía inseparable de las grandes conmociones populares, pesa fatalmente. Nue así como después de un período inicial de pocos meses, en Nrancia en 6L(7 como en /usia en 676L, el autoritarismo logró la 1egemonía, y esos cuarenta y más a9os anteriores a 6L(7, el brillante período de los enciclopedistas, de una crítica tan liberal y a +eces libertaria de todas las ideas e instituciones del pasado, así como ese siglo de luc1as políticas y sociales en /usia 1asta 676L, quedaron como nulos y no acontecidos frente a la luc1a más aguda de los intereses y por la toma del poder, por la dictadura. Se trata de un fenómeno que no puede ser negado ni minimi%ado, que tiene por causa la enorme influencia de la autoridad sobre el espíritu de los 1ombres y los inmensos intereses puestos en $uego cuando el pri+ilegio y el monopolio se +en amena%ados. *ntonces es la luc1a a muerte, y tal luc1a se 1ace en un mundo autoritario con las armas más eficientes. ;ubo en Nrancia, en los primeros meses de la re+olución, cuando se reunieron los *stados Benerales y después del 6M de $ulio, algunos días de inmensa alegría, de solidaridad generosa y +ibrante. *l mundo entero compartió esa alegría, pero la contrarre+olución ya conspiraba desde las primeras 1oras, y se inició la luc1a encarni%ada, por todos los medios, que signaría todo el período siguiente. )or eso, a partir del 6M de $ulio, fue muy poco lo que los elementos a+an%ados lograron gracias a la generosidad, el buen sentido y el consenso general. 2odo se planteó mediante $ornadas re+olucionarias, grandes impulsos populares bien dirigidos por militantes iniciados, y mediante la dominación del aparato gubernamental, refor%ado en el interior por la dictadura central de los 0omités y la local de las secciones y que después tu+o su centro de gra+edad en los e$ércitos. 8e a1í salió la dictadura del $efe de uno de esos e$ércitos, Napoleón "onaparte y su golpe de estado de "rumario, su 0onsulado, su 5mperio, la dictadura sobre el continente europeo. La aristocracia pronto se con+irtió en el e$ército blanco!< los campesinos, para protegerse de un retorno del feudalismo, se aliaron al gobierno militarmente más poderoso y autoritario< entretanto la burocracia se enriquecía a costa del 1ambre de las masas y mediante los apro+isionamientos para las guerras. Los obreros y artesanos de las
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ciudades se +ieron enga9ados por todas partes, reducidos al silencio por los gobiernos de 1ierro, entregados a la floreciente burguesía y pasto de los e$ércitos insaciables. No es asombroso pues, que en tales condiciones se manifestará el comunismo ultraautoritario de "abeuf y "uonarroti en 6L7', mientras que en el período más re+olucionario, de 6L7K a 6L7M, las aspiraciones socialistas se confundían con los reclamos de los grupos populares más radicali%ados, los influidos por Jacques /ou&, Leclere, :arlet, Lacombe y otros. Los %nrag&s, los 1ertistas más decididos, también fueron 1ombres abnegados, de acción popular directa, indignados ante la nue+a burocracia re+olucionaria, pero si tenían alg,n 1ábito libertario no lo 1icieron notar. "uonarroti, que se inspiró en el +erdadero socialismo de =orelly ? 'ode de la Nature, 6LQQ@ +io sin embargo en /obespierre al 1ombre que iba a imponer la $usticia social. *s decir, todos los socialistas se asociaron al gobierno del terror, y el gobierno alternati+amente aceptó e incluso solicitó ese concurso o 1i%o guillotinar a los pocos disciplinados. Jacques /ou&, como más tarde 8art1é, se mataron ante el tribunal< :arlet, "abeuf y otros fueron e$ecutados. 3tre+erse a dudar de la centrali%ación absoluta, ser sospec1oso de federalismo, era la muerte. La leyenda nos 1a 1abituado a +er actos 1eroicos en esos en+íos multitudinarios de re+olucionarios a la guillotina por sus camaradas de la +íspera. 8espués de lo que +emos sucederse en /usia no creemos ya en el 1eroísmo de 1ombres que no saben mantenerse sino por la supresión fero% de quienes no reconocen su omnipotencia. *s una manera de obrar in1erente a todo sistema autoritario y que los Napoleón y los =ussolini 1an practicado con la misma ferocidad que los /obespierre y los Lenin. ?F@ No debo describir aquí el bien que 1a causado la re+olución francesa, pero, al igual que el sistema ruso luego de sus primeros pasos, puede decirse que 1a 1ec1o poco bien a la causa libertaria. *sta causa, en la segunda mitad del siglo 4:555 estaba en ascenso, la autoridad en descrédito, en decadencia moral, pero las primeras cuestiones de fuer%a y de interés de la 3samblea de 6L(7 pusieron frente a frente a la antigua y la nue+a autoridad, y en lo sucesi+o sería preciso ser reaccionario o partidario ardiente de la autoridad republicana, consular, imperial. 8esde 6L(7 1asta el día de 1oy 1ay que continuar siendo adepto de la autoridad constitucional o republicana, autoritarismo que una dictadura sindical no podría sino incrementar. La 3N3/E.R3 debía +ol+er a comen%ar 1acia 6(MP, con )roud1on, y luego, cuarenta a9os más tarde, 1acia 6((P. La libertad de 6L(7 perdió su iniciati+a en Nrancia y en toda *uropa. ;ubo una larga interrupción de una bella floración apenas comen%ada. Lo que se fundó entonces, me%cla de libertad y de autoridad, el sistema mayoritario constitucional, era un cuadro sin +ida propia, cuadro lleno en los bellos días de los liberales, incapa%, en los malos tiempos de conser+adores, de resistir el asalto de la reacción. .n cuadro compuesto por indi+iduos que desde 6L(7 parecen ser de calidad cada +e% peor, que no inspiran ninguna simpatía ni crean ilusiones. *l estatismo en ruinas del antiguo régimen fue reempla%ado por el estatismo se+ero y meticuloso< el antiguo militarismo por el militarismo de los e$ércitos populares, del ser+icio obligatorio. *n el pensamiento, la literatura, el arte se obser+ó la misma regresión. Se e&altó al estado, la patria, lo que ba$o durante más de cincuenta a9os de una crítica a fondo. La irreligión ya no fue de buen tono, la autoridad es siempre religiosa y en caso de necesitad 1ace un culto de sí misma. La escuela, como el cuartel, la prensa y tantos otros son instrumentos a su disposición.

LAS REVOLUCIONES DE 1848: FRANCIA Y ALEMANIA

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;ubo necesidad de cincuenta a9os, después de la inauguración de la autoridad intensificada por la re+olución francesa poco después de las aspiraciones liberales de 6L(7, antes de que se le+antara en Nrancia una +o% poderosa y lan%ara un reto a todas las autoridades. Nue la +o% de )ierre Josep1 )roud1on. La crítica libertaria del siglo 4:555, sofocada por el culto a la autoridad renació en él y, 1ay que decirlo, por largo tiempo a,n sólo en él en el país. 2u+o el buen sentido de comprender que durante esos cincuenta a9os no se 1abía 1ec1o más que multiplicar las autoridades, las nue+as feudalidades. La feudalidad de la burocracia del estado centrali%ado< la del e$ército y la del clero reorgani%ados< la de la burguesía, que sólo trataba de enriquecerse< la del espíritu conser+ador de la propiedad campesina< la esperan%a de dominación sobre el mundo productor alimentada por $erarquías socialistas nacientes. Los productores mismos gemían ba$o el yugo de todas esas imposiciones. )roud1on, solo, opuso a todo eso en 6(MP su grito por la anarqu!a y puso al desnudo el mal de toda autoridad, fuera religiosa, estatista, propietaria o socialista. 8e él data el socialismo integral, es decir el de las liberaciones reales y completas. ?F@ 3 pesar del período autoritario que como 1emos +isto comen%ó en 6L(7, el pensamiento liberal del siglo 4:555 se abría camino en los grandes países. *n 3lemania, como en 5talia, las +ictorias y las conquistas napoleónicas fomentaron el nacionalismo en su forma cultural, la +uelta al pasado nacional, y en su forma económica, las unidades territoriales, el estado nacional unificado. 8e a1í también la filosofía nacional> inspirándose en el nacionalismo napoleónico, filósofos de alguna fuer%a lógica como ;egel y Nic1te desean un estatismo omnipotente seme$ante para su propio país. Los autores y poetas románticos 1abían profesado antes ideas no nacionales y emancipadoras en +arios dominios< los acontecimientos 1icieron de ellos nacionalistas e&tremos y reaccionarios. Las relaciones internacionales comien%an en peque9a escala, por +ia$es de algunos miembros de sociedades secretas liberales a )arís y a "erlín, y por las relaciones entre tales miembros e italianos y sui%os. 8ie% a9os después el sansimonismo inspira a un importante grupo de $ó+enes autores alemanes. Los incipientes socialistas y republicanos alemanes a partir de 6(OP +an a menudo a establecerse en )arís. )ero todo eso fue en suma democracia unitaria, las opiniones federalistas eran muy raras. *stas +acilaciones entre el bello internacionalismo cosmopolita y lo que pareció no menos bello, la más grande prosperidad y cultura local, nacional, fue una primera e&presión de las feroces luc1as que desgarraron a *uropa. )uesto que faltan las garantías del internacionalismo y su reali%ación parece difícil, en lugar de proseguir ese gran ob$eti+o se busca el aislamiento de la nación armada, y para protegerse cada nación busca ser la más fuerte y obstruir el desen+ol+imiento de los otros pueblos. No 1ay solución en el terreno del estado independiente< la 1ay solamente en el de la (ederación, que abre a todos el gran cuadro y permite a cada uno su desen+ol+imiento autónomo. 8e a1í se pasa al grupo libre y a las interrelaciones m,ltiples. *s lo que los 1ombres 1acen por sí mismos en un ambiente de pa% asegurada en muc1os dominios de la +ida social, la práctica general de esa agrupación libre, la eliminación de todas sus trabas, esto es la anarqu!a. ?F@ =ar& y *ngels, desde la segunda mitad de 6(M7 desterrados en 5nglaterra, tenían poca influencia sobre los militantes de 3lemania, a e&cepción de Lassalle, y otros comunistas re+olucionarios de tonos blanquistas tan poco como ellos. La idea libertaria era propagada desde muc1os focos entonces, pero la reacción desde 6(QK sofocó a todos los grupos socialistas y cuando siete a9os después ese silencio fue quebrado, lo fue porque era útil para el estado la conciliación con el pueblo, a fin de tener el apoyo popular y el de los políticos autoritarios de todos los matices, demócratas y socialistas incluidos para las guerras que se preparaban. *l pensamiento libertario no fue +uelto a propagar, sal+o por )roud1on que, por oponerse al patriotismo nacionalista caldeado al ro$o en esos a9os de 6(Q7 a 6('K fue puesto al margen de la opinión p,blica liberal.

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Se puede notar que =ar& +io esos desen+ol+imientos más sobriamente que Lassalle, que cayó de bruces en el nacionalismo y que, muy ambicioso y cada +e% más separado de =ar&, fundó la socialdemocracia ultraautoritaria, con la cual doce a9os después tras luc1as increíbles los socialdemócratas mar&istas se fusionaron en 6(LQ. Nue ya la época de la 5nternacional, y es un 1ec1o incontestable que el desarrollo libertario en el seno de esa organi%ación fue ocultado o presentado desde9osa y 1ostilmente a los socialdemócratas mar&istas por su prensa. ?F@ Sin embargo, esas ideas encontraron repercusión entonces en 3lemania, estando en la base de las ideas sociales de *ugen 8G1ring, como las propuso sobre todo en 6(LK en su 'ursus der National und Sozialoe)onomie. Las ideas llamadas socialitarias, también anticratas, son en el fondo las del colectivismo anarquista de esos a9os, de los grupos de productores libremente federados ?comunas económicas@, e insiste particularmente sobre el acceso libre de productores en esos grupos, lo que, por lo demás, los colecti+istas de la 5nternacional no pensaban re1usar. No querían crear corporaciones cerradas que establecerían monopolios colecti+os. ?F@ *stas ideas no desagradaron a los socialistas alemanes que pudieron conocerlas y muc1os se sintieron felices de conocer un socialismo liberal fuera de las doctrinas rígidas de =ar& y de Lassalle. 5ncluso se formó un ambiente de fronda, al que pertenecieron *duard "ernstein y Jo1ann =ost, lo que pareció muy peligroso a =ar& y *ngels. *ste ,ltimo entabló entonces su formidable refutación de 8G1ring, que fue otra de sus campa9as contra las tendencias libertarias en el socialismo. ?F@ *l socialismo de los sansimonianos y de los fourieristas no ofrecía nada tangible a los proletarios franceses, pri+ados del derec1o de coalición por la re+olución francesa, entregados al maquinismo más crudo, tratados como sospec1osos de republicanismo por todos los gobiernos y masacrados como rebeldes sociales si se mo+ían seriamente. 2ampoco podían limitarse a enrolarse en las sociedades secretas y en las conspiraciones republicanas. No 1ay moti+o de asombro en que los atra$eran el babou+ismo y el blanquismo, y fue ya un acto de independencia cuando muc1os se separaron de esos mo+imientos para ad1erirse al comunismo de reali%ación directa y +oluntaria, el que 0abet, antes conspirador republicano, preconi%ó con su gran libro *iaje por +caria. Nue también progreso cuando +arios comunistas imaginaron sistemas un poco menos autoritarios. ?F@ ;abía, en efecto, algunos comunistas que publicaron un periódico escrito con una resolución tranquila, sin acrimonia, redactando con esmero, #, umanitaire- organe de la science socialeF Se sabe e&actamente que fue la primera publicación de ese género, el primer órgano del comunismo libertario y el ,nico de Nrancia durante cuarenta a9os. *l período de 6(M(-6(LP, la 0omuna, tan fértil en publicaciones, no produ$eron otroF Los a9os 6(OP a febrero de 6(M( 1an sido e&aminados bastante bien en cuento a las manifestaciones más a+an%adas llegadas a )arís y no se encontró otras e&presiones anarquistas que las de )roud1on y los dos o tres grupos comunistas mencionados. ?F@ Saludada por el entusiasmo popular que "a#unin 1a descrito tan coloridamente desde dentro mismo de la fortale%a del emperador de la reacción, Nicolás 5 ? 'onfesión, 6(Q6@, contando con elementos de +alor, no amena%ada en el e&terior, puesto que toda la *uropa de 6(M( se inspiró re+olucionariamente entonces, la /ep,blica francesa de febrero -la constitución inmediata por aclamación de un gobierno pro+isorio-, no fue sin embargo desde el primer momento más que un instrumento de la parálisis y de la destrucción de las fuer%as re+olucionarias y de la marc1a irresistible 1acia la dictadura, esta +e% con los o$os bien abiertos. 3l encarcelar a los socialistas de acción después del 6Q de mayo, al masacrar al pueblo de )arís, al aprisionar y deportar después de las $ornadas de $unio, muy pronto -para tener un presidente electo- se apro+ec1ó la candidatura imperialista del futuro Napoleón 555. Nue elegido por el +oto de la mayoría campesina y tu+o en lo sucesi+o el poder, mediante la pro+ocación del 6O de $unio de 6(M7, que
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eliminó a los militantes de la democracia por la prisión y el destierro. *l golpe de estado del K de diciembre de 6(Q6, el 5mperio declarado un a9o después, no fueron más que la consagración de la caída 1acia el autoritarismo intensificadoF No tardó en desarrollarse un fascismo imperialista. Lo más que se produ$o entonces en crítica de ese sistema fue, +ista la incapacidad de los parlamentarios, la idea de la legislación directa por el pueblo.

LA PRIMERA INTERNACIONAL Y LA COMUNA
*n esos a9os e&citados, durante los cuales estu+o atenuada la reacción, debido a que los gobiernos surgidos de las contrarre+oluciones de 6(M( necesitaban el apoyo del pueblo para las guerras que estaban preparando, el nacionalismo, á+idamente aceptado por la democracia burguesa, fue el medio para la reconciliación. )ero los traba$adores y los socialistas, los 1ombres de 6(M( en adelante y las $ó+enes generaciones +ieron llegado el tiempo para reanimar sus mo+imientos, fundar sus organi%aciones. *n esas circunstancias de frecuentes negociaciones y reagrupaciones entre los estados que actuaban como amos del mundo, no 1ay que sorprenderse de que también los traba$adores, al fin, pensaran en relacionarse entre ellos internacionalmente. *sto se 1i%o muy lentamente, entre 6('K y 6('M, sólo entre algunos n,cleos de Londres y )arís, para 1ablar de un modo e&acto entre algunos 1ombres que se dedicaron directamente a ello y que triunfaron por sobre las inercias, en+idias, intereses de partido, etc. de los influyentes, los directores de las organi%aciones que tomaron buen cuidado de no aparecer ligados al asunto sino cuando el é&ito estaba asegurado. 2al es la +erdadera 1istoria de los orígenes de la 5nternacional, establecida por la documentación íntima. )ara las pocas grandes reuniones p,blicas, cuidadosamente preparadas, se tenía siempre buenos oradores y un p,blico aclamador entusiasta pero que no tenía nada de decir. 8espués las cosas se 1acían en peque9o cóncla+e, lle+ando meses y meses, al borde del fracaso por las susceptibilidades, las +anidades, etc. 1asta que finalmente resultó esa reunión del K( de septiembre de 6('M, en la cual muc1os 1ombres preparados de antemano fueron aclamados, y así el gran grupo director, el 0onse$o central ?más tarde 'onsejo general@, fue constituido. *ste se reclutó en lo sucesi+o por cooptaciones, los congresos generales le confirmaron siempre la confian%a. ?F@ *n realidad todo a+an%ó penosamente, y cuando la sociedad fue fundada las di+ergencias desgarraron su 0onse$o central toda+ía por largo tiempo. =ar& no tenía nada que +er con todo eso. Se le in+itó a la reunión del K( de septiembre, asistió y fue aclamado miembro del 0onse$o central pro+isorio. 3l redactarse los primeros documentos de la sociedad fue cuando su talento se impuso fácilmente sobre los 1ombres de buena +oluntad, pero de menor preparación intelectual y e&periencia. )uso entonces en esos documentos lo que consideró más importante de sus propias ideas, cosa que le fue fácil, puesto que los demás no conocían esas ideas ni las conclusiones a las que él llegaba, y tomaron por buen socialismo general lo que era un sistema muy personal. =ar& obtu+o así un ascendiente erudito, literario, de 1abilidad y energía personales, de brusquedad también, lo que no le +alió muc1as simpatías y que con el tiempo fatigó a todos. )ero produ$o traba$o ,til para la asociación, mientras los demás miembros del 0onse$o, autoritarios todos, e$ercieron muy escaso control< fue, pues, la ser+idumbre +oluntaria! de los otros lo que afirmó su posición. 8espués de quince o más a9os carentes de alguna proporción apreciable de acti+idad socialista p,blica, el efecto de la fundación de la 5nternacional sobre la mentalidad de los traba$adores fue prácticamente nulo. Los militantes, +ie$os y $ó+enes, impro+isaron entonces las secciones de la asociación sobre la base de algunas sociedades socialistas y organi%aciones de oficios dispersas. Nue un traba$o de paciencia y abnegación que a partir de sus duros inicios se fue 1aciendo más fácil, y la 5nternacional fue afirmando su prestigio. Los militantes, cualesquiera
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que fueran sus tendencias personales, sólo podían 1acerlas penetrar gradualmente en las secciones, a +eces sólo nominalmente. 8e a1í resulta la e&trema moderación que caracteri%ó las conferencias y los congresos 1asta 6('L. La política del 0onse$o central o general era la de sacrificar los a+an%ados a los moderados, siempre que estos ,ltimos tu+ieran organi%aciones numerosas. *l 0onse$o se desembara%ó de los franceses +iolentos de la emigración y se aceptó a 2olain y los organi%ados de )arís. /especto de los tradeunionistas ingleses se contentó con las afiliaciones puramente nominales. 0omo más tarde la 5nternacional sindical de Xmsterdam y la llamada segunda 5nternacional, el ob$eti+o de la 5nternacional de Londres, desde los primeros a9os y seg,n sus +erdaderos dirigentes, era el de asociar a los partidos socialistas políticos. ?F@ ;acia fines de 6('O, "a#unin consideraba agotados los mo+imientos nacionalistas, los que cayeron ba$o el control de los 1ombres de estado de Nrancia, )rusia, /usia y )iamonte, y dirigió su atención en lo sucesi+o a los renacientes mo+imientos sociales. 8ada la desorientación de las fuer%as democráticas y socialistas, creyó obrar del me$or modo al actuar sobre ellas por medio de militantes ocultos que supieran dirigir y coordinar y que 1arían nacer e inspirarían grupos y mo+imientos más conscientes. 8edica los a9os 6('M y 6('Q a esos esfuer%os, ine+itablemente poco conocidos. Sabemos un poco de su traba$o en Nlorencia y conocemos sus tentati+as de introducir sus ideas en la masonería de 5talia, a la que pertenecía. *&isten algunos fragmentos de manuscritos de 6('Q, las primeras redacciones conser+adas de sus ideasF *stamos, en fin, un poco al corriente de sus planes por su carta a ;er%en del 67 de $ulio de 6('', por su resumen 1istórico en un libro ruso de 6(LO y por el programa y los estatutos de la sociedad internacional revolucionaria, redactados en 6(''. 8e estos y otros documentos podemos sinteti%ar las ideas de "a#unin 1asta 6('L> 3sociación y federación son la base de la reconstrucción después de la demolición y la liquidación del presente sistema. Lo que le interesa, no es un por+enir anarquista perfecto, éste queda para ser elaborado por los 1ombres futuros, sino los fundamentos de la nue+a sociedad, la base que me$or impida una regresión y que garantice una e+olución progresi+a. )or eso insiste en un sólido comien%o y no se fía de las espontaneidades ni del a%arF 0on ese espíritu, "a#unin, admitiendo todas las formas de la destrucción, es muy metódico para la reconstrucciónF La elaboración de las ideas en los progresos de la 5nternacional fue muy gradual, puesto que no se quiso proclamar teorías que pudieran desagradar a partes importantes de la asociación. ;abía la tendencia socialista autoritaria del 0onse$o general, la que fue, sin embargo, atenuada en consideración de sus miembros ingleses< la tendencia de los proud1onianos anticolecti+istas de )arís y la mutualista colecti+ista de 8e )aepe, que tenía la simpatía de los sui%os a+an%ados ?del Jura, etc.@, sumándose poco a poco la de los delegados franceses. *n cuestiones de libertad, también de antinacionalismo, )arís y "ruselas estaban unidas contra Londres< en cuestiones de socialismo, de colecti+ismo, "ruselas y Londres estaban unidas contra )arís. 8e )aepe tenía, pues, la dirección intelectual de los congresos< 2olain retrocedió siempre, y los delegados del 0onse$o federal, guiados por las instrucciones de =ar&, no lle+aban a Londres ning,n é&ito serio. =ar& se enfurecía< su correspondencia con *ngels y Dugelmann, nos refle$a su estado de ánimo. ?F@ Las nue+as fuer%as en aumento desde 6('M a 6('( dentro de la 5nternacional y los elementos de acción, que "a#unin asoció en el espíritu del colectivismo antiautoritario, no fueron tan solidarios como 1abrían podido ser, pero, sin embargo, en el oto9o de 6('(, cuando "a#unin comen%ó a obrar en el ambiente de los traba$adores organi%ados, la idea anarquista 1abía adquirido ya un importante puesto en la 5nternacional, superando ese descenso marcado por el pálido postproud1oniano, y a,n no era enfrentada abiertamente por la idea autoritaria ?=ar&@ que, sin desarmarse, 1abía obser+ado una reser+a prudente en los grandes congresos p,blicos. ?F@

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3nte el pueblo, en todos los países, la obra ideológica de la 5nternacional contaba sin duda poco, y los congresos, en cuanto a sus participantes, dependían de prestigios del momento. )orque llenaba a la +e% el papel de partido socialista, de sindicato para la luc1a cotidiana y de gran fuer%a re+olucionaria potencial, y de a1í, para algunos, de fuer%a reconstructi+a, 1asta +er en ella ya una parte misma de la sociedad del por+enir. ?F@ Las esperan%as iniciales de agrupar al mundo obrero por millones contra el capital no se 1abían reali%ado. La elaboración en com,n de las ideas sociales alcan%ó límites en el congreso de 6('7< desde ese momento la ruptura teórica tra$o también la ruptura personal de la corriente autoritaria y libertaria ?6(7'-LK@. La diferenciación no 1abía sido pre+ista como consecuencia ine+itable del progreso de las ideas. 3grupar con$untos 1omogéneos no +alía la pena< establecer la con+i+encia de los diferenciados, ese 1abía sido el problema que 1oy tenemos a,n entre nosotros. ---------La 0omuna de )arís fue el producto de la concurrencia de factores m,ltiples, lo que dio lugar a interpretaciones muy +ariadas, y no sólo liberales y libertarias. *&istía el antiguo antagonismo entre ciudades y estados< la alti+e% de la capital frente a un gobierno despro+isto de prestigio, en ese momento degradado ante la opinión p,blica< la agrupación de las fuer%as obreras y socialistas durante el estado de sitio, la cual terminó en una especie de dictadura militar del proletariado armado que se opuso a la dictadura fero% de los generales. ;abía de todo eso muc1o más que de sentimiento federalista y menos a,n de sentimiento claramente antiestatista deseoso de reempla%ar al estado francés por la federación de MP.PPP comunas, que *liseo /eclus 1abía calificado de satrapías compuestas de contribuyentes y de obedientes, todas con sus alcaldes, conse$eros municipales, curas y otros funcionarios, todos, 1asta el guardia campestre, á+idos de gobernar a alguien. ;abía, e+identemente, buena gente, simplemente amiga del progreso, que saludaron al nue+o esfuer%o como una protesta social contra la ineficiencia y la in1umanidad seculares del estado. )or sí misma, obstaculi%ada y lle+ada al autoritarismo por su situación de defensa desesperada contra enemigos feroces que la a1ogaron en sangre, la 0omuna fue un microscopio autoritario, lleno de pasiones de partido, de burocracia y de militarismo. ;ec1os estos que el 1eroico fin de la 0omuna puso generalmente al margen de la crítica de los libertarios, pero que fueron conocidos y que no pudieron de$ar de ponerse en e+idencia y ser ob$eto de discusiones entre los emigrados. *n sus me$ores representantes, como Busta+e LefranYais, y una desconfian%a 1acia la 3N3/E.R3. *n una palabra, como e&istía la teoría del %stado m!nimo se tenía a1ora la de la 'omuna m!nima, en la que se gobernaría lo menos posible, pero se gobernaría al fin. Los libertarios que se encontraron con estos comunalistas se sintieron a la +e% atraídos y rec1a%ados. La idea de la 0omuna fue su sagrario, su gubernamentalismo les pareció opresi+o, sin embargo algunos, como )aul "rousse, se arriesgaron y fueron absorbidos, anulados para nuestras ideas, mientras que otros, como *liseo /eclus, él mismo combatiente de la 0omuna, queriéndola muc1o y continuando amigo de todos sus defensores, no se de$ó seducir por el comunalismo. Se 1i%o cada +e% más un anarquista que +eía claro. ?F@ "a#unin fue fascinado por la 0omuna de )arís, pero no absorbido como otros cuya esfera de +isión fue restringida por ese gran acontecimiento. *ntre los militantes italianos y espa9oles no se produ$o esa restricción del $uicio crítico, pero sí en otras partes. 31í comien%a, seg,n mi impresión, cierta disgregación de la idea anarquista.
?*&tracto de =a& Nettlau, #a anarqu!a a trav&s de los tiempos!, capítulos 5, 55, 5:, :, :5, :555 y 54, "arcelona, Builda de 3migos del Libro, 67OQ@.

SOCIALISMO DE ESTADO Y ANARQUISMO
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Los fundamentos económicos del socialismo moderno son una deducción lógica del principio formulado por 3dam Smit1 en los primeros capítulos de La rique%a de las naciones!> que el traba$o es la +erdadera medida del +alor. )ero, luego de 1aber establecido este principio de la manera más clara y consciente, Smit1 abandonó toda otra consideración al respecto para dedicarse a demostrar cómo se establece el precio en la realidad y cómo, en ra%ón de ello, se distribuye la rique%a. 3 partir de entonces casi todos los economistas políticos siguieron su e$emplo, limitaron sus funciones a la descripción de la sociedad tal como debiera ser y al descubrimiento de los medios para transformarla en lo que debiera ser. =edio siglo o más después de que 3. Smit1 enunciara su principio del +alor, el socialismo lo tomó tal como él lo 1abía de$ado pendiente y, desarrollándolo 1asta sus ,ltimas consecuencias, lo con+irtió en la base de una nue+a filosofía económica. *sto parece 1aber sido reali%ado independientemente por tres 1ombres de tres distintas nacionalidades y en tres diferentes idiomas> Josia1 Aarren, un norteamericano< )ierre J. )roud1on, un francés, y Darl =ar&, un $udío alemán. Eue Aarren y )roud1on llegaron a sus conclusiones solos, sin ayudas, es seguro. 0uánto es deudor =ar& de )roud1on respecto de sus ideas económicas es cosa cuestionable. Sin embargo, la e&posición 1ec1a por =ar& de sus ideas le es propia en tantos aspectos que bien merece el título de originalidad. *l 1ec1o de que la obra de este interesante trío 1aya sido lle+ada al cabo casi simultáneamente parece indicar que el socialismo estaba en el aire, que el tiempo 1abía madurado y que las condiciones eran fa+orables para el surgimiento de esa nue+a corriente de ideas. *n lo concerniente al tiempo la prioridad parece pertenecer a Aarren, el americano -un 1ec1o que debe ser se9alado a los oradores de esquina, tan aficionados a declamar contra el socialismo como artículo importado-. 3simismo por su sangre puramente re+olucionaria. *ste Aarren es descendiente del Aarren caído en "un#er ;ill. 3 partir de la propuesta de Smit1 de que el traba$o es la +erdadera medida del precio -o, como lo parafraseó Aarren, que el costo es el límite propio del precio-, estos tres 1ombres dedu$eron que> el salario natural del traba$o es su producto< este salario o producto es la ,nica fuente legítima de ingreso ?de$ando de lado, desde luego, donaciones, 1erencias, etc.@< todo aquel que percibe un ingreso de cualquier otra fuente lo e&trae, directa o indirectamente, del $usto y natural salario del traba$o< este proceso de e&tracción toma generalmente una de tres formas> interés, renta y beneficio. *stas constituyen la trinidad de la usura y son simplemente métodos de obtener un tributo por el uso del capital. *l capital es simplemente traba$o acumulado, el que ya 1a sido totalmente pagado. Su uso debería ser totalmente gratuito, puesto que el traba$o es la ,nica medida del precio. *l prestador de capital tiene derec1o a su reintegro intacto y nada más, la ,nica ra%ón por la cual el banquero, el accionista, el terrateniente, el fabricante y el comerciante pueden e&traer usura del traba$o reside en el 1ec1o de que disfrutan de pri+ilegios legales, esto es el monopolio. La ,nica manera de asegurar al traba$o el entero disfrute de su producto, o salario natural, consiste en destruir el monopolio. 8e lo anterior no debe inferirse que Aarren, )roud1on o =ar& 1ayan usado e&actamente esa fraseología, o que 1ayan seguido e&actamente la misma línea de ra%onamiento, pero sí que define suficientemente su pensamiento sustancial y, en la medida que les eran comunes, sus puntos fundamentales de partida. )ara no ser acusado de e&poner incorrectamente la posición y los argumentos de estos 1ombres, me adelanto a aclarar que los 1e considerado en una perspecti+a amplia y que, con el propósito de una comparación y un contraste claro, +í+ido y enfático, me 1e tomado considerables libertades con sus respecti+as ideas. Las 1e reorgani%ado, ordenado y presentado, en gran medida en mi propio estilo, pero quedo satisfec1o porque no las 1e traicionado en ning,n aspecto esencial.

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*n el punto relati+o a la necesidad de destruir al monopolio es donde sus caminos se separan. :an 1acia la i%quierda o 1acia la derec1a, por la +ía de la autoridad o por la de la libertad. =ar& toma una dirección, Aarren y )roud1on la otra. 8e a1í nacieron el socialismo de estado y el anarquismo. *l socialismo de estado puede ser definido como la doctrina según la cual todos los asuntos humanos deben ser dirigidos por el gobierno- sin atención a las preferencias individuales . =ar&, su fundador, llegó a la conclusión de que la ,nica manera de eliminar los monopolios era centrali%ar y consolidar todos los intereses industriales y comerciales, todas las agencias de la producción y el cambio, dentro de su +asto monopolio en manos del estado. *l gobierno debe con+ertirse en banquero, industrial, gran$ero, transportista y mercader, y no aceptar en estos oficios ninguna competencia. La tierra, las 1erramientas, todos los medios producti+os, deben ser arrancados a sus poseedores indi+iduales y con+ertidos en propiedad colecti+a. Los indi+iduos sólo pueden ser propietarios de los bienes de consumo, no de los medios para producirlos. 3 un 1ombre le puede pertenecer su +estido y su alimento, pero no la máquina con la que se confecciona su camisa o la a%ada con la que e&trae sus papas. )roducto y capital son cosas esencialmente distintas, lo primero pertenece al indi+iduo, lo segundo a la sociedad. La sociedad debe tomar posesión del capital que le pertenece, por el +oto si es posible, mediante la re+olución si es necesario. La sociedad debe administrar el capital conforme el principio mayoritario a tra+és de su órgano, el estado, que lo utili%a para la producción y la distribución, fi$a los precios seg,n la cantidad de traba$o contenido en cada artículo y emplea a la totalidad de la gente en sus talleres, gran$as, tiendas, etcétera. La nación debe con+ertirse en una +asta burocracia y todo indi+iduo en un empleado del estado. 2odo debe ser intercambiado a su precio de costo, pues nadie puede e&traer un beneficio. Los indi+iduos no pueden poseer capital, nadie puede emplear a otro, ni tampoco a sí mismo. 2odos son asalariados y el estado el ,nico patrón. Euien se niegue a traba$ar para el estado estará condenado al 1ambre o, más probablemente, a la prisión. 8ebe desaparecer toda liberad de comercio. La competencia debe ser terminantemente eliminada. La acti+idad industrial y comercial debe estar centrali%ada en un e&tenso, inmenso, omnicomprensi+o monopolio. *l remedio para los monopolios es el monopolio. 2al es el programa económico del socialismo de estado conforme Darl =ar&. La 1istoria de sus comien%os y progresos no puede ser narrada aquí. Los partidos que lo sostienen en este país son conocidos como el )artido Socialista Laborista, que se dice seguidor de Darl =ar&< el Nacionalista, que sigue a =ar& filtrado por *dCard "ellamy< y los Socialistas 0ristianos, seguidores de =ar& filtrado a tra+és de Jes,s 0risto. /esulta e+idente cuáles serían las demás aplicaciones a desarrollar por este principio de autoridad una +e% adoptado en la esfera de la economía. Significa el absoluto control por la mayoría de cualquier conducta indi+idual. *l derec1o a tal control es admitido por los socialistas de estado, mientras sostienen, por e$emplo, que el indi+iduo debería estar autori%ado para go%ar de muc1a más libertad de la que dispone actualmente. )ero sólo autori%ado< no puede reclamarlo como su pertenencia. No debería establecerse ninguna sociedad que no garanti%ara la igualdad de la más amplia libertad posible. Si esa libertad e&istiera, lo sería como tolerancia y podría ser suprimida en cualquier momento. Las garantías constitucionales carecerían de +alor. Sin embargo, 1abría un artículo en la constitución de un país socialista de estado> *l derec1o de la mayoría es absoluto!. *l reclamo de los socialistas de estado de que ese derec1o no será e$ercido sobre los aspectos relati+os a las relaciones más íntimas y pri+adas de la +ida del indi+iduo no concuerda, sin embargo, con la 1istoria de los gobiernos. La tendencia del poder siempre fue crecer, ampliar su esfera, sobrepasar los límites que le fueron establecidos. W donde el 1ábito de resistir tal usurpación no 1a sido alentado y al indi+iduo no se le reclamó ser el celoso guardián de sus derec1os, gradualmente 1a desaparecido la indi+idualidad y el estado se 1a con+ertido en el
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todo del todo. La responsabilidad está naturalmente acompa9ada de poder. "a$o el sistema del socialismo de estado, que tiene a la comunidad por responsable de la salud, la fortuna y el saber del indi+iduo, es e+idente que la comunidad, a tra+és de su e&presión mayoritaria, insistirá de más en más para prescribir las condiciones de salud, fortuna y saber, deteriorando y finalmente destruyendo la independencia indi+idual y con ello todo sentido de responsabilidad. *ntonces, de cualquier manera, los socialistas de estado pueden reclamar o no sus libertades. Su sistema, una +e% adoptado, está condenado a terminar en una religión del estado a cuyo 1omena$e todos deberán contribuir y ante cuyo altar todos deberán sacrificar. .na escuela estatal de medicina con cuyos practicantes siempre deberá tratarse el enfermo. .n sistema estatal de 1igiene que prescribirá lo que cada uno deberá o no deberá comer, beber, usar y 1acer. .n código moral estatal que no se limitará a castigar al crimen, sino que pro1ibirá lo que la mayoría decida que es un +icio. .n sistema educacional estatal que eliminará las escuelas, academias y uni+ersidades pri+adas. .na nursery estatal en la cual todos los ni9os deberán ser criados en com,n a costa del erario, y, finalmente, una familia estatal, como un intento de estirpicultura, o crian%a científica, en la cual a ning,n 1ombre ni mu$er le será permitido tener 1i$os si el estado se lo pro1íbe ni negarse a tenerlos si el estado se lo ordena. 3sí la autoridad alcan%ará su culminación y el monopolio lle+ado al más alto poder. *se es el ideal de los socialistas de estado lógicos, esa es la meta que está al final del camino emprendido por Darl =ar&. Sigamos a1ora las alternati+as propuestas por Aarren y )roud1on, quienes tomaron la otra +ía, la de la libertad. *sta nos lle+a al anarquismo, que puede ser descrito como la doctrina según la cual todos los asuntos humanos deber!an ser manejados por los individuos o las asociaciones voluntarias. %l estado debe ser abolido. 0uando Aarren y )roud1on, al continuar su luc1a por la $usticia en el traba$o se enfrentaron al obstáculo del monopolio de clase, sostu+ieron que ese monopolio descansa en la autoridad y concluyeron que lo que se debía 1acer no era refor%ar esa autoridad y establecer un monopolio uni+ersal sino desembara%arse totalmente de la autoridad y permitir el pleno desarrollo del principio opuesto. *s decir la libertad de competencia, la antítesis del monopolio uni+ersal. *llos +eían en la libre competencia el me$or ni+elador de precios para el costo en traba$o de la producción. *n esto estaban de acuerdo con los economistas políticos. La cuestión que naturalmente se planteaba era por qué los precios no ba$aban a los ni+eles del costo de la fuer%a de traba$o< cómo 1ay lugar para ingresos obtenidos de otra manera que mediante el traba$o, en otras palabras, por qué e&iste el usurero, el beneficiario de renta, interés o ganancia. La respuesta fue 1allada en la presente situación de unilateralidad de la competencia. Se comprobó que el capital dispone de una legislación manipulada de manera tal que permite una ilimitada competencia en la pro+isión de mano de obra, por lo que, y en la medida de lo practicable, los salarios caen 1asta el ni+el del 1ambre. Legislación que permite igualmente un alto grado de competencia en el traba$o de distribución, o sea el traba$o de las clases mercantiles, lo que no significa ba$ar el precio de las mercancías, sino que reduce el ingreso real de los comerciantes a algo apro&imado a la retribución equitati+a de su traba$o. )ero prácticamente ninguna competencia es permitida en el abastecimiento de capital, del que tanto traba$o producti+o como el distributi+o dependen para su desen+ol+imiento, la tasa del interés y la renta se mantiene, por tanto, al más alto ni+el que las necesidades de los usuarios pueden soportar. 3l reali%ar estos descubrimientos, Aarren y )roud1on acusaron a los economistas de tener miedo de sus propias doctrinas. La escuela manc1esteriana en particular fue se9alada como inconsistente. *stos afirmaban la libertad de los traba$adores para competir a fin de reducir sus $ornales pero les negaban el derec1o de competir con los capitalistas para reducir su usura. *l laissez faire era presentado como una gran +erdad en relación a los intereses de los peque9os,
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los traba$adores, pero no así en relación a los de los grandes, el capital. I0ómo corregir esa inconsistenciaJ I0ómo ser+ir ese pato con la salsaJ I0ómo poner el capital al ser+icio de los traba$adores y los negociantes al costo o libre de usuraJ *ste era el problema. =ar&, como lo 1emos +isto, lo resol+ió declarando que el capital es una cosa distinta del producto, y sosteniendo que aquel pertenece a la sociedad, que sebe ser tomado por la sociedad y empleado en beneficio de todos. )roud1on se burlaba de tal distinción entre capital y producto. Sostenía que el capital y el producto no son distintas clases de rique%a, sino simplemente distintas condiciones o funciones de una misma rique%a. 2oda rique%a sufre una constante transformación de capital o producto y de producto nue+amente a capital, proceso éste que se reproduce indefinidamente. 0apital y producto son términos puramente sociales, lo que es producto para un 1ombre se con+ierte en capital para otro y viceversa. Sin en el mundo e&istiera una sola persona toda la rique%a le pertenecería, capital y producto al mismo tiempo. *l fruto de los afanes de 3 es su producto, cuando se lo +ende a " se con+ierte en el capital de " ?sal+o el cado en que " es un consumidor improducti+o, en cuyo caso se trata simplemente de un artículo de consumo, queda fuera del circuito de la economía social@. .na máquina es un producto de la misma manera que una c1aqueta y una c1aqueta puede ser capital de la misma manera que una máquina, las mismas leyes de equidad gobiernan la posesión de lo uno y de lo otro. )or estas y otras ra%ones, )roud1on y Aarren se consideraron impedidos de proponer ning,n plan referente a la toma del capital por la sociedad. 3l oponerse a la sociali%ación de la propiedad del capital, se proponían sin embargo sociali%ar sus efectos, 1aciendo que el uso del capital fuera beneficioso para todos en lugar de ser un medio de empobrecer a los muc1os para enriquecer a unos pocos. *llos 1allaron la solución en someter al capital a la ley natural de la competencia, es decir igualar el precio de su uso al de su costo, que es nada más que el costo de su manipuleo y transferencia. 3sí enarbolaron la bandera de la absoluta libertad de comercio, tanto en el comercio interno como en el internacional. *sta es la lógica consecuencia de la doctrina manc1esteriana> laissez faire la ley uni+ersal. "a$o esta bandera iniciaron su gesta contra los monopolios, así fuera el monopolio totali%ador de los socialistas de estado o los di+ersos monopolios actualmente pre+alecientes. *l desarrollo del programa económico consistente en la destrucción de esos monopolios y su sustitución por la libre competencia condu$o a estos autores a la comprensión del 1ec1o de que todas sus proposiciones reposaban sobre un principio +erdaderamente fundamental> la libertad del indi+iduo, su derec1o de soberanía sobre su persona, sus productos y sus negocios, y su derec1o de rebelión contra la imposición de una autoridad a$ena. 3sí como la idea de arrebatar el capital a los indi+iduos para entregarlo al estado lle+ó a =ar& por un camino que termina por 1acer del gobierno todo y del indi+iduo nada, la idea de sustraer al capital de los monopolios estatalmente protegidos o ponerlo fácilmente al alcance de todos los indi+iduos ubicó a Aarren y )roud1on en la +ía que conduce a que el indi+iduo sea todo y el gobierno nada. Si el indi+iduo tiene el derec1o a la autodeterminación, todo gobierno e&terno es tiranía. 8e a1í la necesidad de abolir a la que Aarren y )roud1on estu+ieron for%ados y se con+irtió en el artículo fundamental de su filosofía política. *s la doctrina que )roud1on llamó an-arquismo, un término deri+ado del griego y que no significa necesariamente ausencia de orden, como generalmente se supone, sino ausencia de dominación. Los anarquistas son simplemente demócratas $effersonianos no temerosos. *llos creen que el me$or gobierno es el que gobierna menos!, y que el que gobierna menos es el que no gobierna nada.
? +nstead of a /oo)!, NeC Wor#, 6(7O, págs, '-6M.@

LA RELACIÓN ENTRE EL ESTADO Y EL INDIVIDUO
"en$amín /. 2uc#er
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*l futuro de las tarifas, los impuestos, la finan%a, la propiedad, la mu$er, el matrimonio, la familia, el sufragio, la educación, los in+entos, la literatura, la ciencia, las artes, las inclinaciones personales, el carácter pri+ado, la ética, la religión, estará determinado por la respuesta que dé la 1umanidad al problema de cómo y en qué medida el indi+iduo debe obediencia al estado. 3l tratar este asunto, el anarquismo 1a considerado definir, en primer lugar, sus términos. La concepción popular de la terminología política es incompatible con la rigurosa e&actitud requerida por la in+estigación científicaF 2omemos, por e$emplo, el término estado, que nos interesa muy particularmente. *sta es una palabra que está en todos los labios. I0uántos de quienes la usan tienen alguna idea de lo que significaJ W, aun entre los pocos que tienen tal idea, 1allamos una gran +ariedad de concepciones. 0on el término estado denotamos a instituciones que corpori%an las más e&tremas formas del absolutismo y a otras que lo atemperan con una mayor o menor liberalidad. 3plicamos esa palabra a instituciones cuya ,nica función es la agresión, de la misma manera que a otras que además de agredir en alguna medida defienden y protegen. )ero pocos parecen saber, o preocuparse, de la medida en que la función esencial del estado es la agresión o la defensa. Nrente a las di+ersas interpretaciones, los anarquistas, cuya misión en el mundo es la abolición de la agresión y de todos los males que de ella pro+ienen, entendieron que para ser comprendidos era necesario asignar un significado definido y e&plícito a los términos que estaban obligados a emplear, especialmente los de estado y gobierno. *&aminaron los elementos comunes a la totalidad de las instituciones com,nmente designadas con el término estado, y 1allaron que estos se reducían a dos> primero, la agresión< segundo, la e&clusi+a posesión de autoridad dentro de un territorio contiene, autoridad e$ercida generalmente con el doble propósito de la más completa opresión de sus s,bditos y la mayor e&tensión de sus fronteras. Eue este segundo elemento es com,n a todos los estados, es algo que, pienso, nadie negará. No tengo conocimiento de que $amás un estado 1aya permitido la e&istencia de otro estado ri+al dentro de sus propios dominios, y parece e+idente que si alg,n estado tolerara eso de$aría inmediatamente de ser considerado un estado. *l e$ercicio de la autoridad por dos estados sobre un mismo territorio es una contradicción. )robablemente sea menos admitido por la generalidad el primer elemento, que la agresión 1a sido y es com,n a todos los estados. No me propongo, sin embargo, agregar argumentos a las conclusiones de Spencer, que cada día go%an de mayor aceptación> que el estado se origina en la agresión y que desde su nacimiento contin,a siendo una institución agresi+a. La defensa fue un agregado tardío, producido por necesidad. La introducción de la defensa como función del estado fue sin duda un acto for%oso, lle+ado a cabo con +isitas a su refor%amiento, pero que supone en principio el inicio de la destrucción del propio estado. La creciente importancia de la función defensa constituye una e+idencia del progreso e&istente 1acia la abolición del estado. 3parte de este enfoque del problema, los anarquistas sostienen, entonces, que la defensa no es una función esencial del estado< sí lo es en cambio la agresión. I)ero, qué es la agresiónJ 3gresión es simplemente otro nombre del gobierno. 3gresión, in+asión, gobierno, son términos intercambiables. La esencia del gobierno es la dominación o la tendencia a la dominación. Euienquiera logre dominar a otro es un gobernante, un agresor, un in+asor, y la naturale%a de tal in+asión no cambia cuando es reali%ado por un 1ombre contra otro 1ombre, a la manera de los delincuentes comunes, o por un 1ombre contra todos los otros, como los monarcas absolutos, o por todos los 1ombres contra uno, tal la democracia moderna. )or lo contrario, quien resiste el propósito de dominación de otro no es un gobernante ni un agresor ni un in+asor, sino simplemente un defensor, un protector. La naturale%a de esa resistencia no cambia cuando se produce entre dos indi+iduos, como cuando uno repele un ultra$e criminal, o por un 1ombre contra todos los demás, como cuando uno se niega a acatar una ley opresi+a, o por todos los 1ombres contra uno, el caso de los miembros de una comunidad unidos
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+oluntariamente para controlar a un criminal. *sta distinción entre in+asión y resistencia, entre gobierno y defensa, es de +ital importancia. Sin ella no puede 1aber una filosofía política +álida. *s a partir de esa distinción y de las otras consideraciones que acabamos de 1acer que los anarquistas formulan las buscadas definiciones. La definición anarquista de gobierno es entonces> la su$eción de un indi+iduo no agresi+o a una +oluntad e&terna. W la definición anarquista del estado> la corpori%ación del principio in+asor por un indi+iduo o un grupo de indi+iduos que pretenden actuar como amos o como representantes de todos los 1abitantes dentro de un territorio dado. *n cuanto al significado del restante término del asunto en discusión, la palabra individuo, creo que presenta pocas dificultades. 3parte las sutile%as en las que incurren algunos metafísicos, este término puede ser usado sin temor de malentendidos. La medida en que las anteriores definiciones obtengan o no aceptación general es asunto de menor importancia. 0onsidero que 1an sido científicamente construidas y que sir+en al propósito de la me$or transmisión del pensamiento. 0on su adopción, los anarquistas lograron su intención de ser e&plícitos, tienen el derec1o, por tanto, a que sus ideas sean $u%gadas a la lu% de tales definiciones. 3rribamos a1ora a nuestro tema> IEué relaciones deben e&istir entre el estado y el indi+iduoJ *l método más com,n para determinar esto es la apelación a alguna teoría ética que desen+uel+e la base de una obligación moral. Los anarquistas no confían en tal método. 8escartan totalmente la idea de obligación moral, de derec1os y deberes naturales inmanentes. 2oda obligación la consideran social, y no moral, y a,n así no realmente obligaciones, sal+o que 1ayan sido consciente y +oluntariamente asumidas. Si un 1ombre contrae un compromiso con otro, éste puede actuar en el sentido del mantenimiento de tal compromiso. )ero en ausencia de un compromiso e&plícito, nadie, en la medida que los anarquistas lo sostienen, tiene compromiso alguno, ni con 8ios ni con poder de ninguna otra naturale%a. Los anarquistas no sólo son utilitarios, sino egoístas en el más amplio y completo sentido. *n lo que concierne a derec1os inmanentes, esa es su ,nica medidaF Si fuera cuestión de derec1o sería, conforme los anarquistas, una mera cuestión de fuer%a, pero no es, afortunadamente, una cuestión de derec1o, sino de adecuación, de conocimiento, de ciencia -de la ciencia de la con+i+encia, la ciencia de la sociedad-. La 1istoria de la 1umanidad 1a sido en gran medida un largo y gradual descubrimiento de que el indi+iduo se beneficia en la sociedad e&actamente en la medida que la sociedad estable y armoniosa es el mayor grado de libertad indi+idual compatible con la equidad. *l 1ombre com,n de cada generación 1a comprendido más clara y conscientemente que sus antecesores> =i seme$ante no es mi enemigo sino mi amigo y yo el suyo y deberíamos reconocer mutuamente esta realidad. 8ebemos ayudar a cada uno para una +ida me$or, más completa y feli%, y si queremos de$ar de limitar, traba$ar y oprimir a los demás, estos ser+icios mutuos deben ser incesantemente aumentados. I)or qué no permitiremos que cada uno +i+a su propia +ida, mientras no trasgreda los límites que separan nuestras indi+idualidadesJ *s a tra+és de estos ra%onamientos como la 1umanidad se acerca al +erdadero contrato social, que no es, como pensaba /ousseau, el origen de la sociedad sino la meta de una larga e&periencia social, el fruto de sus locuras y desastres. *s ob+io que ese contrato, esa ley social, desarrollada 1asta su perfección, e&cluye toda agresión, toda +iolación de la libertad igualitaria, cualquier clase de in+asión. Si consideramos ese contrato en cone&ión con la definición anarquista de estado, corpori%ación del principio de in+asión, comprobamos que el estado es antagónico con la sociedad y, siendo la sociedad esencial para la +ida y el desen+ol+imiento de los 1ombres, salta a la +ista la conclusión de que la relación entre el estado y el indi+iduo y la del indi+iduo con el estado debe ser 1ostilidad y 1asta tanto el estado no 1aya desaparecido. I)ero -se podría responder a los anarquistas-, qué debería 1acerse con los indi+iduos que fuera de toda duda persistirían en la +iolación de la ley social, in+adiendo a sus seme$antesJ! Los anarquistas contestan que la abolición del estado dará lugar a una asociación defensi+a, sobre bases +oluntarias y no compulsi+as que refrenará a los in+asores por los medios que
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resulten adecuados. )ero eso es lo que tenemos a1ora, responderán. *ntonces lo que ustedes quieren es un simple cambio de nombres!. Nada de eso. I)odría acaso sostenerse por un momento que el estado, aun tal como e&iste en 3mérica, es una institución puramente defensi+aJ Seguramente no, sal+o para quien +e en el estado sólo el +igilante de la esquina. No 1ace falta in+estigar muc1o para comprobar el error de tal apreciación. )orque el primer +erdadero acto del estado, el establecimiento y recolección compulsi+a de impuestos, es en sí mismo una agresión, una +iolación de la libertad igualitaria y de la misma manera todo acto subsecuente está +iciado, aun aquellos que serían puramente defensi+os si fueran pagados por una tesorería pro+ista por contribuciones +oluntarias. I0ómo es posible sancionar, ba$o la ley de igual libertad, la confiscación de los ingresos de un 1ombre para pagar una protección en la que no 1a pensado y que no deseaJ IEué nombre le daremos, si lo anterior es un ultra$e, a tal confiscación cuando a la +íctima se le da una piedra en lugar de pan, opresión en lugar de protecciónJ )ara for%ar a un 1ombre a pagar por la +iolación de su propia libertad es preciso a9adir el insulto a la in$uria. *sto es e&actamente lo que 1ace el estadoF *ncontraremos que más del no+enta por ciento de la legislación e&istente sir+e, no para refor%ar esa ley social fundamental, sino para gobernar las inclinaciones personales de los indi+iduos o, peor a,n, para crear y sostener monopolios comerciales, industriales, financieros y propietarios que pri+an al traba$o de buena parte del beneficio que recibiría en un mercado perfectamente libreF Lo anterior se relaciona con otras consideraciones que 1acen al problema de los indi+iduos in+asores, que es un caballo de batalla de los oponentes al anarquismo. *n alguna parte 1e leído o escuc1ado de una inscripción para una institución caritati+a> *ste 1ospital fue construido por un 1ombre piadoso, pero antes 1i%o los pobres para llenarlo!. *so ocurre con nuestras prisiones. *stán llenas de los criminales que nuestro +irtuoso estado 1i%o con sus inicuas leyes, sus aplastantes monopolios y las espantosas condiciones sociales que son su resultado. 0reamos muc1as leyes que producen criminales y unas pocas que los castigan. ISería demasiado esperar que las nue+as condiciones sociales que deben suceder a la abolición de toda interferencia en la producción y distribución de bienes cambiarán finalmente las costumbres y tendencias de los 1ombres como para que nuestras prisiones, nuestros policías y soldados, nuestros desembolsos y nuestra maquinaria de defensa sean superfluosJ *sta es, al menos, la creencia de los anarquistas.
? +nstead of a /oo)!, NeC Wor#, 6(7O, págs, K6-KL.@

LIBERALISMO Y DEMOCRACIA
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*ntre liberalismo y democracia e&iste una diferencia esencial, con base en dos interpretaciones distintas de las relaciones entre indi+iduo y sociedad. Hbser+emos de antemano que solamente tenemos presentes aquí las corrientes social-políticas del liberalismo y de la democracia, no las aspiraciones de los partidos liberales y democráticos, que están, en relación a sus ideales originarios, más o menos en una relación idéntica a la de los ensayos real-políticos de los partidos obreros respecto del socialismo. )ero ante todo 1ay que cuidarse de confundir el liberalismo con las concepciones económicas del llamado manc1esterianismo, como ocurre a menudo. 2ambién para el liberalismo es +aledera la +ie$a má&ima de )rotágoras, seg,n la cual el 1ombre es la medida de todas las cosas. )artiendo de ese reconocimiento, $u%ga el ambiente social seg,n sea beneficioso para el desarrollo natural del indi+iduo o que obstruya el camino de su libertad e independencia personal. Su noción de la sociedad es la de un proceso orgánico que
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resulta de las necesidades naturales de los 1ombres y conduce a asociaciones +oluntarias que e&isten mientras cumplen su cometido, y se disuel+en cuando ese cometido se 1a +uelto innecesario. 0uanto menos sea obstaculi%ado ese curso natural de las cosas por inter+enciones +iolentas y regulaciones mecánicas de fuera, tanto más fácilmente, y con tanto menor ro%amiento, tendrán lugar los acontecimientos sociales, y en tanta mayor medida podrá el 1ombre disfrutar de la dic1a de su libertad personal y de su independencia. 8esde este punto de +ista $u%gó también el liberalismo al *stado y a toda forma de gobierno. Sus defensores creían que un gobierno no es enteramente superfluo en ciertas cosas< pero comprendían claramente que toda forma de gobierno amena%aba la libertad del 1ombre, por lo cual 1an tratado siempre de preser+ar al indi+iduo de las usurpaciones del poder gubernati+o y de entregarle un campo de acción lo menos +asta posible. La administración de las cosas les interesaba más que el gobierno sobre los 1ombres< el *stado, por consiguiente, sólo tenía para ellos derec1o a la e&istencia cuando sus órganos protegían la seguridad personal del ciudadano contra los ataques +iolentos. La constitución estatal del liberalismo era, por tanto, de naturaleza negativa< en el punto culminante de todas las consideraciones social-políticas de sus representantes estaba la mayor libertad posible del indi+iduo. *n oposición al liberalismo, el punto de partida de la democracia era un concepto colecti+o> el pueblo, la comunidad. )ero precisamente esa representación abstracta en que se apoyaba el pensamiento democrático, sólo podía lle+ar a resultados tales, que debían tener for%osamente una influencia funesta sobre la +ida indi+idual de la personalidad 1umana< tanto más cuanto que estaba rodeada de la aureola de un concepto imaginario de la libertad, cuyo +alor o falta de +alor debía ser demostrado a,n. /ousseau, el +erdadero profeta de la moderna idea del *stado democrático, 1abía opuesto en su 'ontrato social la soberanía del pueblo a la soberanía del rey!< se con+irtió así a la soberanía del pueblo en una consigna de libertad contra la tiranía del +ie$o régimen. Sólo eso debía dar a la idea democrática un poderoso impulso, pues ning,n poder es más fuerte que el que pretende apoyarse en los principios de la libertad. 2ambién /ousseau partió, en sus consideraciones filosófico-sociales, de la doctrina del pacto social, que 1abía tomado de los representantes del radicalismo político inglés< y fue esa doctrina la que dio a su obra fuer%a para inferir 1eridas tan terribles al absolutismo regio de Nrancia. *sa es también la causa por la cual se 1an e&presado 1asta 1oy mismo opiniones tan contradictorias sobre /ousseau y sus doctrinas. 2odos saben en qué medida 1an contribuido sus ideas a la caída del +ie$o régimen, y lo fuertemente que 1abían sido influidos los 1ombres de la gran /e+olución por sus doctrinas. Justamente por eso suele pasarse por alto que /ousseau 1a sido al mismo tiempo el apóstol de una nue+a religión política, cuyas consecuencias para la libertad del 1ombre no 1abrían de ser menos noci+as que la creencia en el origen di+ino de la reale%a. *n realidad /ousseau fue uno de los in+entores de aquella idea abstracta del *stado que apareció en *uropa después de 1aber terminado el período fetic1ista del estatismo e&presado en la persona del monarca absoluto. No sin ra%ón llamada "a#unin a /ousseau el +erdadero creador de la reacción moderna!. Nue uno de los padres espirituales de la idea monstruosa de una pro+idencia política que lo dominaba todo, lo abarcaba todo, no perdía de +ista nunca al 1ombre y le imprimía despiadadamente el sello de su +oluntad superior. /ousseau y ;egel son -cada cual a su manera- los dos guardianes de la moderna reacción del *stado, que se ele+a 1oy, con el fascismo, a la suprema categoría de su omnipotencia. Sólo que la influencia del 0iudadano de Binebra! en el proceso de ese desarrollo fue mayor, pues su obre remo+ió más 1ondamente la opinión p,blica de *uropa de lo que podía 1acerlo el oscuro simbolismo de ;egel. *l estado ideal de /ousseau es una institución artificialmente construida. ;abía aprendido de =ontesquieu a e&plicar los di+ersos sistemas estatales seg,n el ambiente climático especial de cada pueblo< pero, no obstante, siguió las 1uellas de los alquimistas políticos de su tiempo, que andamiaban con los elementos innobles de la naturale%a 1umana! todos los e&perimentos
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imaginables, en la continua esperan%a de poder pescar un día el oro puro del *stado racional absoluto en la retorta de sus ociosas especulaciones. *staba firmemente con+encido de que lo que importa es sólo la forma $usta de gobierno y el me$or modo de legislación, para 1acer de los 1ombres criaturas perfectas. 3sí lo declaró en sus 'onfesiones>
*ncontré que el primer medio de progreso de la moral es la política, que atáquese la cosa como se quiera, constituirá el carácter de un pueblo de acuerdo con la forma de gobierno que le es propia. *n este aspecto me pareció reducir el gran problema de la me$or forma de *stado a esto< Icómo debe ser la esencia de una forma de gobierno para 1acer de un pueblo el más +irtuoso, instruido, sabio< en una palabra, el me$or, en el sentido más completo de la palabraJ

*sa concepción es característica del punto de partida teórico de todas las ideologías democráticas en genera y de la mentalidad de /ousseau en especial. W porque la democracia partió de una noción colecti+a, y +alori%ó después al indi+iduo seg,n ella, se con+irtió el 1ombre, para sus representantes, en un ente abstracto, con el que se podía e&perimentar 1asta que adquiriera la deseada norma espiritual y se adaptara como ciudadano modelo a las formas del *stado. No en +ano llamaba /ousseau al legislador el mecánico que descubre la máquina!< en realidad peca la democracia moderna por algo de mecánico, tras cuyo engrana$e desaparece el 1ombre. )ero como incluso la democracia, en el sentido de /ousseau, no puede marc1ar sin los 1ombres, los ata primero en un lec1o de )rocusto, para que adquieran el formato espiritual que requiere el *stado. Si ;obbes quería +er encarnado en la persona del monarca el poder absoluto del *stado, frente al cual el derec1o del indi+iduo no puede e&istir, in+entó /ousseau un esquema al que concedió el mismo derec1o absoluto. *l #eviatán que tenía presente recibió su soberanía de un concepto colecti+o, la llamada voluntad general. )ero la +oluntad general de /ousseau no es algo así como la +oluntad de todos, que se produce adicionando a cada +oluntad indi+idual con las otras y llegando, de esa manera, a la concepción abstracta de una +oluntad social< no, la +oluntad general es el resultado inmediato del contrato social!, del que surgió su concepto, la sociedad política, el *stado. )or eso la +oluntad general es siempre $usta, siempre infalible< pues su acción, en todos los casos, tiene por condición el bienestar general. La idea de /ousseau nace de una imaginación religiosa que tiene su raí% en la noción de una pro+idencia política, y como tal está pro+ista del don de la omnisapiencia y de la omniperfección, y por eso no puede apartarse nunca del +erdadero camino. 2oda ob$eción personal contra la intromisión de seme$ante pro+idencia equi+ale a una blasfemia política. )ueden enga9arse los indi+iduos en la interpretación de la +oluntad general, pues el pueblo no se de$a nunca sobornar -como decía /ousseau-, pero a menudo se de$a e&tra+iar!. Sin embargo, la +oluntad general queda intacta ante toda falsa interpretación, y flota, como el espíritu di+ino, sobre la superficie de las aguas de la opinión p,blica. Sólo éste puede, de tanto en tanto, incurrir en des+iaciones< pero retornará de nue+o al centro de todo equilibrio social como los $udíos e&tra+iados a Je1o+á. )artiendo de ese ángulo +isual imaginario, rec1a%a /ousseau toda asociación particular dentro del *stado, ya que mediante ella es oscurecido el claro reconocimiento de la +oluntad general. Los $acobinos, siguiendo esas 1uellas, amena%aron con la pena de muerte ante los primeros ensayos de los obreros franceses para agruparse en asociaciones profesionales, y declararon que la representación nacional no podía soportar un *stado dentro del *stado!, pues, con esas alian%as, sería perturbada la e&presión pura de la +oluntad general. ;oy se apropian el bolc1e+ismo en /usia y el fascismo en 3lemania y en 5talia de la misma doctrina, y suprimen todas las asociaciones particulares incómodas y 1acen, de las que de$an en pie, órganos del *stado.

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3sí nació de la idea de la +oluntad general una nue+a tiranía, cuyas cadenas son tanto más consistentes cuanto que se 1an adornado con los oropeles de una libertad imaginaria, la libertad roussoniana, tan inerte y esquemática como su famosa concepción de la +oluntad general. /ousseau se con+irtió en creador de un nue+o ídolo, al que el 1ombre sacrificó libertad y +ida con el mismo fer+or que lo 1abía 1ec1o a los ídolos caídos del pasado. Nrente a la soberanía ilimitada de una +oluntad general imaginaria, toda independencia del pensamiento se con+irtió en crimen, toda ra%ón, como para Lutero, en prostituta del diablo!. 2ambién para /ousseau se con+irtió el *stado en creador y conser+ador de toda moralidad, frente a la cual no podía e&istir ninguna otra concepción moral. *ra sólo una repetición de la misma antiquísima y sangrienta tragedia> S8ios es todo, el 1ombre nadaT ;ay muc1a insinceridad y deslumbradora mistificación en la doctrina de /ousseau, que pueden qui%á e&plicarse sólo con la aterradora estrec1e% y la desconfian%a morbosa de ese 1ombre. S0uánta sutile%a desesperante e 1ipocresía repulsi+a se ocultan en estas palabrasT>
3 fin, pues, de que el contrato social no sea una fórmula +acía, encierra tácitamente la siguiente obligación que es la ,nica que puede dar fuer%a a las demás< consiste en que el que re1,se obedecer a la +oluntad general, debe ser obligado a ello por toda la corporación< lo que no significa nada más sino que se le obligará a ser libre.K6

S0u& se le obligará a ser libre T SLa libertad en la camisa de fuer%a del poder del *stadoT I*&iste una parodia de todo sentimiento libertario pero que éstaJ SW a ese 1ombre, cuyo cerebro enfermo incubó tal monstruosidad, se le ensal%a toda+ía como apóstol de la libertadT )ero, después de todo, la concepción roussoniana no es otra cosa que el resultado de un modo de pensar absolutamente doctrinario, que sacrifica todo lo +i+iente a la mecánica muerta de una teoría, y cuyos representantes, con la obstinación de un poseso, a+an%an sobre los destinos 1umanos como si éstos fueran pompas de $abón. )ara los 1ombres reales tenía /ousseau tan poca comprensión como ;egel. Su ser 1umano era un producto artificial engendrad en la retorta, el 1om,nculo de un alquimista político, que responde a todas las e&igencias que la +oluntad general le 1a preparado. No es due9o de su propia +ida, ni siquiera de su propio pensamiento< siente, piensa, obra con la precisión mecánica de una máquina puesta en mo+imiento por una idea fi$a. Si sobre todo +i+e, es sólo por la gracia de una pro+idencia política, y mientras ésta no tenga nada que ob$etar contra su e&istencia personal. )ues, el fin del Ucontrato socialV, es la conser+ación de los contratantes!.
Euien quiere el fin, quiere también los medios, y éstos son inseparables de algunos riesgos y 1asta de algunas pérdidas. *l que quiere conser+ar su +ida a costa de los demás, debe también darla por ellos cuando con+enga. *l ciudadano del *stado, $ustamente por eso, no es $ue% del peligro al cual quiere la ley que se e&ponga< y cuando el príncipe ?el *stado@ le dice> 0on+iene al *stado que mueras!, debe morir< pues sólo con esta condición 1a +i+ido con seguridad 1asta entonces, y su +ida no es ya solamente un beneficio de la naturale%a, sino un don condicional del *stado .KK

Lo que /ousseau llamó libertad, es la libertad de 1acer aquello que el *stado, como guardián de la +oluntad general, ordena 1acer al ciudadano< es la afinación de todo sentimiento 1umano de acuerdo con un solo tono, la supresión de la rica di+ersidad de la +ida, la fi$ación mecánica de toda aspiración en una norma determinada. 3lcan%ar ésta es la tarea suprema del legislador, que en /ousseau $uega el papel de un supremo sacerdote político, in+estido con la santidad de su ministerio. Su deber consiste en corregir la naturale%a y en transformar al 1ombre en una criatura política tan singular que no tenga nada de com,n con su esencia originaria.

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I. I. 'ousseau, El contrato socialJ li-ro "ri,ero, ca"9tulo F++. El contrato socialJ li-ro segun(o, ca"9tulo F.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

3quel que se atre+e a dar instituciones a un pueblo, debe sentirse con fuer%as para transformar, por decirlo así, la naturale%a 1umana< para con+ertir a cada indi+iduo, que por sí mismo es un todo perfecto y solidario, en parte de un todo mayor, del cual dic1o indi+iduo recibe entonces en cierto modo la +ida y el ser< para alterar la constitución del 1ombre a fin de +igori%arla, y para sustituir por una e&istencia parcial y moral la e&istencia física e independiente que todos 1emos recibido de la naturale%a. *n una palabra, debe quitar al 1ombre sus propias fuer%as para darle otras que le son a$enas, y de las cuales no sabe 1acer uso sin el au&ilio de los demás. 0uanto más muertas y anonadadas están las fuer%as naturales, tanto mayores y más duraderas son las adquiridas, y tanto más sólida y perfecta es la conciliación .KO

*n estas palabras se pone de manifiesto el carácter anti1umano de esa doctrina< aquí se pone también de relie+e del modo más patente, la oposición insuperable entre las ideas originarias del liberalismo y la democracia de /ousseau y de sus sucesores. *l liberalismo, que partía del indi+iduo y +eía en la elaboración orgánica de todas las capacidades y condiciones del 1ombre el +erdadero elemento de la libertad, an1elaba un estado de cosas que no obstruyera ese proceso natural y que de$ara al indi+iduo, en la más amplia medida, +i+ir su propia +ida. 3 ese pensamiento opuso /ousseau el principio igualitario de la democracia, que proclamó la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. 0omo pre+eía, con ra%ón, en la multiplicidad y en las di+ersas predisposiciones de la naturale%a 1umana, un peligro para la marc1a uniforme de su máquina política, quiso sustituir la esencia natural del 1ombre por un sucedáneo artificioso que diera al ciudadano la capacidad de actuar con el ritmo de la máquina. *sa terrible idea, que no sólo pretendía la completa destrucción de la personalidad, sino que, en general, in+olucraba la ab$uración de todo +erdadero 1umanismo, se con+irtió en la primera condición de una nue+a ra%ón de *stado, que encontró su $ustificación ética en la noción de la +oluntad general. 2odo lo +i+iente se petrifica aquí en esquema inerte< todo proceso orgánico se suplanta por la rutina de la máquina. La técnica de+ora toda +ida propia, como la técnica de la economía moderna de+ora el alma del productor. Lo más espantoso es que no se trata aquí de los resultados impre+istos de una doctrina cuyos efectos no podía presentir el in+entor. *n /ousseau se 1ace todo conscientemente y con lógica consecuencia interior. ;abla sobre estas cosas con la seguridad de un matemático. *l 1ombre natural e&istía para él sólo 1asta la concertación del contrato social. 0on esto terminó su era. 2odo lo que apareció desde entonces fue sólo producto artificioso de la sociedad con+ertida en *stado> el 1ombre político.
*l 1ombre natural es un todo en sí< es la unidad numérica, el todo absoluto que sólo está en relación consigo y sus seme$antes. *l 1ombre ciudadano es sólo una unidad quebrada, que funciona con su numerador, y cuyo +alor está en sus relaciones con el entero, que constituye el cuerpo social .KM

/esulta uno de los fenómenos más e&tra9os, que el mismo indi+iduo que aparentemente trató con menosprecio a la cultura y predicaba la +uelta a la naturale%a!< el 1ombre que rec1a%ó el edificio mental de los enciclopedistas por ra%ones de sentimiento, y cuyos escritos suscitaron e sus contemporáneos un an1elo tan 1ondo de +ida natural, sencilla< es raro que un 1ombre así +iolentarse la naturale%a 1umana como teórico de *stado muc1o peor que el déspota más cruel y apelara a todos los e&tremos para conformarla de acuerdo con la técnica de las leyes. Se podría ob$etar que también el liberalismo se apoyaba en una presunción ficticia, pues la doctrina de la libertad personal difícilmente se de$a armoni%ar con el sistema económico +igente. Sin duda la actual desigualdad de las condiciones económicas y las di+ergencias de clase resultantes de ella en la sociedad, son un continuo peligro para la libertad del indi+iduo y conducen ineludiblemente a una escla+i%ación creciente de las masas traba$adoras. )ero lo mismo se puede decir también de la igualdad ante la ley!, en que se apoya la democracia. 3parte ya del 1ec1o que los propietarios encuentran siempre medios para corromper el sistema $udicial y ponerlo a su ser+icio, son también los ricos y los pri+ilegiados los que 1oy la ley en
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El contrato socialJ li-ro segun(o, ca"9tulo F++. 'ousseau, EmilioJ li-ro "ri,ero.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

cada país. )ero no es eso lo que importa. Si el liberalismo fracasó prácticamente en un sistema económico basado en el monopolio y en la di+isión de clases, no fue porque se 1abía equi+ocado en la e&actitud de su punto de partida, sino porque es imposible un desen+ol+imiento natural y espontáneo de la personalidad 1umana en un sistema que tiene su raí% en la e&plotación des+ergon%ada de la gran masa de miembros de la sociedad. No se puede ser libre política ni personalmente en tanto que se está económicamente a merced de un tercero, y no puede sustraerse uno a esa condición. *so lo reconocieron 1ace muc1o tiempo 1ombres como BodCin, Aarren, )roud1on, "a#unin y muc1os otros, por lo cual llegaron a la con+icción de que la dominación del 1ombre por el 1ombre no desaparecerá mientras no se ponga fin a la e&plotación del 1ombre por el 1ombre. )ero un *stado ideal!, como el que pretendía /ousseau, no libertaría nunca a los 1ombres, aun cuando disfrutaran de la mayor igualdad imaginable de las condiciones económicas. No se crea libertad alguna cuando se quiere quitar a los 1ombres sus cualidades y sus necesidades y sustituirlas por otras e&tra9as, para que act,en como autómatas de la +oluntad general. 8e la esfera de igualdad del cuartel no saldrá nunca un aliento libre. *l error de /ousseau -si se puede 1ablar de un error en él- está en el fondo de sus teorías sociales. Su concepción de una +oluntad general imaginaria fue el =oloc1 que de+oró al 1ombre. Si el liberalismo político de Loc#e y de =ontesquieu aspiraba a una di+isión de los poderes en el *stado, para poner dique al poder gubernati+o y proteger a los ciudadanos contra sus usurpaciones, rec1a%ó /ousseau esas ideas fundamentales y se burló de los filósofos que no pueden di+idir la soberanía del *stado en su principio, pero que, en cambio, quieren desmenu%arla en relación a su ob$eto!. Los $acobinos obraron también en el mismo sentido al de$ar fuera de curso la di+isión de poderes consignada en la 0onstitución y al traspasar a la 0on+ención, $unto con la tarea legislati+a que tenía, también la administración de la $usticia< así podía a+an%ar tanto más fácilmente la transición a la dictadura de /obespierre y de sus adeptos. 2ambién la posición del liberalismo respecto de los derec1os innatos e inalienables del 1ombre!, seg,n lo e&puso Loc#e, y como después se e&presaron en la 8eclaración de los derec1os del 1ombre!, se diferencia fundamentalmente de las concepciones democráticas de /ousseau. )ara los representantes del liberalismo esos derec1os significaban una esfera especial en que ning,n gobierno podía penetrar< era el reino del 1ombre que 1abía de ser protegido contra toda reglamentación estatal. Se quería acentuar con ello que, fuera del *stado, 1abía de e&istir algo más, y que ese algo era el elemento más precioso e imperecedero de la +ida. =uy di+ersa era la posición de /ousseau y de los mo+imientos democráticos de *uropa basados en su doctrina, en tanto que no fueron sua+i%ados por ideologías liberales, como ocurrió singularmente en *spa9a y en los demócratas del sur de 3lemania en 6(M(-M7. 2ambién /ousseau 1abló de los derec1os naturales del 1ombre!< pero esos derec1os, seg,n su concepción tenían sus raíces en el *stado y fueron prescritos por el gobierno a los 1ombres>
Se admite generalmente que la parte de poder, de bienes y de libertad que cada cual ena$ena por el contrato social, es solamente aquella cuyo uso importa al com,n< pero es precioso admitir también, que sólo el $efe del *stado debe determinar la necesidad de la parte a ena$enar .KQ

Seg,n /ousseau, pues, el derec1o natural no es de ning,n modo un dominio del 1ombre, que se 1alla fuera de la esfera de acción del *stado< ese derec1o e&iste más bien sólo en la medida en que el *stado no tiene nada que ob$etar en contra, y sus límites están cometidos en todo instante a la corrección por parte del $efe del *stado. .n derec1o personal no e&iste, por consiguiente< lo poco que el indi+iduo posee en libertades pri+adas, lo tiene, por decirlo así,
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El contrato socialJ li-ro segun(o, ca"9tulo +F.
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como préstamo del *stado, y éste, en todo momento, puede denunciárselo y retirárselo. 2iene poca importancia cuando /ousseau trata de dulcificar la píldora amarga al bra+o ciudadano, diciendo> 2odos los ser+icios que un ciudadano puede prestar al *stado, se los debe cuando el *stado los pide< pero éste, por su parte, no puede imponer a los s,bditos ninguna carga in,til a la comunidad< ni siquiera querer esto, pues seg,n las leyes de la ra%ón, del mismo modo que seg,n las leyes de la naturale%a, nada sucede sin moti+o. Seguramente no se puede ya imaginar una falacia peor, que re+ela a la primera mirada insinceridad interior, para dar al despotismo más notorio la gloriola de la libertad. Eue seg,n la ley de la ra%ón nada acontece sin causa, es consolador< pero no lo es cuando se ad+ierte que no es el ciudadano, sino el $efe del *stado el que 1a de dictaminar sobre esa causa. 0uando /obespierre 1acía entregar al +erdugo las +íctimas a montones, no lo 1acía seguramente para procurar a los bra+os patriotas instrucción práctica sobre el in+ento del doctor Buillotine. *ra otro el moti+o que se agitaba en su cerebro< tenía presente como finalidad de todo arte estatal, la estructura ideal del ciudadano de Binebra!, y, como en los parisienses de +ida placentera no quería prender por sí misma la +irtud republicana, intentó cooperar a esa obra con la cuc1illa de maZtre Sansón. Si la +irtud no quería aparecer +oluntariamente, 1abía que proporcionarle piernas mediante el terror. *l abogado de 3rras tenía, pues, seguramente, sus causas que +alían el ob$eti+o, y para alcan%ar ese ob$eti+o tomó al 1ombre -de acuerdo con el argumento sobre la +oluntad general- el derec1o primero y más importante, el que encierra en sí a todos los otros< el derec1o a +i+ir. /ousseau, que admiraba a 0al+ino y lo consideraba un gran estadista, de cuyo espíritu doctrinario 1abía tanto en él, tu+o presente en la concepción de su 'ontrato social, seguramente, su ciudad natal, 1inebra. Sólo en una peque9a comuna, a la manera del cantón sui%o, era dable que el pueblo se pronunciara en las asambleas primarias sobre todas las leyes y que la representación se imaginara sólo para los órganos e$ecuti+os del *stado. /ousseau mismo reconoció muy bien que una forma de gobierno como la que él pretendía no era apropiada para *stados mayores. 2enía incluso la intención de 1acer seguir al 'ontrato social de otra obra que se ocupara de ese problema, pero no la escribió. *n su obra 'onsid&rations sur le gouvernement de 2ologne, admite también diputados como representantes de la +oluntad del pueblo< pero les atribuye sólo el papel de funcionarios en asuntos puramente técnicos, que no pueden 1acer +aler, $unto a la +oluntad general, ninguna manifestación de una +oluntad particular. *n representación misma por la reno+ación frecuente de las corporaciones representati+as. 0uando /ousseau, en sus consideraciones sobre el sistema representati+o -que contienen algunos buenos pensamientos-, se refiere con preferencia a las comunidades republicanas de la antigGedad, no 1ay que deducir por eso que la antigua democracia 1aya tenido parentesco con sus propias concepciones. ;asta el derec1o ci+il de los romanos reconocía toda una serie de libertades personales que no 1abían sido tocadas por la tutela del *stado. *n las rep,blicas urbanas griegas no se 1abría entendido una idea tan monstruosa como la teoría de la +oluntad general. *l pensamiento de que es misión del legislador quitar a los 1ombres sus cualidades naturales y suplantarlas por cualidades e&tra9as, 1abría parecido a los griegos una manifestación morbosa de un cerebro desequilibrado< pues la inagotable di+ersidad de su rica cultura se puede atribuir esencialmente al 1ec1o de que le estaba abierta al indi+iduo la más +asta posibilidad de desarrollar sus fuer%as naturales y de actuar creadoramente. No, ese monstruoso pensamiento es el producto originalísimo del ciudadano de Binebra!, y encontró después su camino 1acia otros países por la influencia del $acobinismo francés. *n este sentido la moderna democracia es, en oposición al liberalismo, una positi+a fuer%a conser+adora del *stado.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

*sta es también la causa por la cual una serie de caminos conducen de la democracia a la dictadura< mientras que del liberalismo, ninguno. /ousseau 1a sostenido también la dictadura ba$o ciertas condiciones y la $ustificó en interés de la +oluntad general. )or eso pre+enía contra una infle&ibilidad e&cesi+a de las leyes, que en ciertas circunstancias podría resultar da9osa para el *stado. *l que declara a la +oluntad general soberana ilimitada y le concede un poder sin límites sobre todos los miembros de la comunidad< el que no +e en la libertad otra cosa que el deber de obedecer a las leyes y de someterse a la +oluntad general, no puede +er nada aterrador en el pensamiento de la dictadura< 1a sacrificado interiormente 1ace muc1o el 1ombre a un fantasma y carece de comprensión para la libertad del indi+iduo. W donde se produce esa situación, allí florece la ci%a9a de toda clase de tiranía.
?*&traído de Nacionalismo y 0ultura!, 5mán, "uenos 3ires.@

REVOLUCIÓN Y RAZÓN
;erbert /ead
La gran misión de la .topía es 1acer lugar a lo posible en cuanto se opone a una aquiescencia pasi+a de la presente situación real de las cosas. *s pensamiento simbólico que supera la natural inercia del 1ombre y lo dota de una nue+a facultad, la facultad de adaptar constantemente su uni+erso 1umano!. *rnst 0assirer, 3n %ssay on 4an.

;ace muc1os a9os asistí a cierta comida de etiqueta en la que me encontré sentado $unto a una dama bien conocida en el ambiente político y miembro del partido 0onser+ador. *ra una se9ora resuelta, que me preguntó al punto cuál era mi filiación política, y al responderle yo> Soy anarquista!, e&clamó> SEué absurdoT! y no +ol+ió a dirigirme la palabra durante toda la +elada. No me sentí ultra$ado por esta actitud y refle&ioné que después de todo la e&presión política de lo absurdo! era una definición cabal de mis creencias. 39os después rememoré aquella frase al leer #e 4ythe de Sisyphe de 3lbert 0amus, pues éste -que comien%a con una refle&ión acerca del suicidio y ra%ona por qué, no 1allamos $ustificación filosófica para +i+ir en este mundo, puede sin embargo reprimir el impulso de quitarse la +idallega a la conclusión de que por absurda que sea la e&istencia, él abriga sin embargo una fe animal en su continuidad. 0amus sugiere una filosofía de lo absurdo, y su obra siguiente, que leí con firme simpatía y creciente admiración, 1a constituido una afirmación del absurdismo! tanto en política y ética como en metafísica.K' *l absurdismo en religión se remonta a 2ertuliano< en rigor podría deducirse que todas las religiones, en cuanto se fundan en el sentido de los numinoso, son absurdas, carentes de raíces en la e&periencia normal, cerradas a las +ías normales de percepción y resistentes a los modos normales de e&presión. La mentalidad científica descarta la religión porque es absurda< con lo cual no puede des1acerse de los fenómenos siempre presentes de la e&periencia religiosa. )ero en general podemos decir que el 1ombre de ciencia acomoda a1ora la religión
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Es "osi-le :ue en el B:ui;otis,oC (e Kna,uno se =alle e4"resa la ,is,a actitu( =acia to(os esos te,asJ "ero no esto8 tan !a,iliariza(o con sus i(eas "ara arriesgarse a esta-lecer la co,"aración.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

dentro de una +isión amplia del mundo, lo cual no significa que la ciencia le 1aya encontrado, y por cierto que la religión no se muestra agradecida a ning,n apoyo que reciba del 1ombre de ciencia> la aceptación científica de la religión como un estado mental +álido es más bien, como lo 1a demostrado =artín "uber,KL una forma moderna del gnosticismo. 8el mismo modo, la ciencia moderna 1a llegado a un acuerdo con el anarquismo, lo 1a situado como un tipo de pensamiento político, que debe ser catalogado y concretado como los demás. .no de los más grandes sociólogos modernos, Darl =ann1eim, lo definió como la forma más pura y genuina! de posición de los quiliastas,K( que consiste en la espera, e+identemente absurda, del ad+enimiento de un reinado milenario sobre la tierra. *s tarea del filósofo anarquista, no probar la inminencia de una edad dorada, sino $ustificar el +alor de la creencia en su posibilidad. )odría tal filósofo comen%ar por una demostración de la absurdidad equi+alente de lo que por lo general se opone al anarquismo> el planeamiento fragmentario, la política realista. *sta ?que raramente se ele+a del ni+el del oportunismo a la condición de creencias@ es el procedimiento recomendado cotidianamente por los políticos profesionales, los funcionarios ci+iles, los diplomáticos, los estadistas, los periodistas, y complacientemente aceptado por el com,n de los ciudadanos. 3barca el mantenimiento por la fuer%a armada de un equilibrio de fuer%as! ?en el mundo y dentro del *stado@< la tolerancia o sostenimiento de un sistema monetario de concepción medie+al en su origen y 1oy de bárbara ineficacia, que di+ide al mundo en cánones de +alor mutuamente antagónicos< que considera al dinero como cosa en sí misma más que como medio de cambio carente de +alor< que crea mediante la usura y la renta deudas de +olumen incalculable, que directa o indirectamente escla+i%an a toda la 1umanidad, y que perpet,a en general sistemas de educación, con+enciones sociales e instituciones del traba$o que destruyen toda +italidad y felicidad. *n otras palabras, la política realista perpet,a las condiciones contra las cuales los 1ombres sensatos deben rebelarse a menudo. 0om,nmente se considera la democracia parlamentaria como la principal conquista de esta política en los tiempos modernos. *s un sistema de gobierno que da el poder absoluto ?los frenos! que de tanto en tanto se idean, son apartados en cuanto surge alguna tentati+a de aplicarlos@ a la mayoría del pueblo. 8ado que tal mayoría, como lo re+elará inmediatamente cualquier test de la inteligencia, es ine+itablemente ignorante, será simple casualidad que ele+e al poder a delegados de una inteligencia más que mediana. La inteligencia, en tal sistema, es siempre sospec1osa, y aunque como lo se9ala "age1ot, queda muc1o que decir en cuanto al reino de la estupide%, la situación es a,n e+identemente absurda. La e&pansión de la política autoritaria se debe a una comprensión de esta absurdidad> es un intento de reempla%ar el dominio de una mayoría ignorante por el de una &lite inteligente< pero no desdic1a, el ,nico $ue% de la inteligencia de la &lite es ésta misma. .na &lite como la concebida por )latón para su /ep,blica, compuesta por filósofos políticos de ele+ada preparación, sería una proposición racional< las &lites modernas, que tienden a
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En .$e Eclipse o) ,od >2ollancz, Lon(on, 19.&?. Ideolo#y and Utopia >'outle(ge, Lon(on, 19&1?, "#g. 2$2. Me escri-9a Karla Mann=ei, acerca (e la "ri,era a"arición (e la B5iloso!9a (el anar:uis,oC, 8 ,e (ec9a: BEie,"re cre9 :ue el "unto (ecisi7o en =istoria lo constitu8e la ru"tura entre -akuninis,o 8 ,ar4is,o, 8 uste( no sólo =a re!ir,a(o la causa su"rate,"or#nea (el "ri,ero, sino :ue a(e,#s lo =a re7italiza(o, (#n(ole una nue7a signi!icación. *un:ue no creo :ue los "rinci"ios (el anar:uis,o en su !or,a a=istórica tengan e!icacia en una socie(a( (e t/cnicas sociales nue7as, "or:ue ,e "arece i,"osi-le el "lantea,iento sin un ,onto (e centralización relati7a,ente gran(e, es to(a79a ,isión (e esa !iloso!9a enseLar constante,ente a la =u,ani(a( :ue los es:ue,as (e organización son ,Dlti"les, 8 :ue los :ue son org#nicos no (e-en ni necesitan ser su"e(ita(os a una organización r9gi(a. Las !uerzas naturales (e autorregulación en "e:ueLos gru"os "ro(ucen ,#s sa-i(ur9a :ue cual:uier "ensa,iento a-stracto, 8 as9 la "ers"ecti7a "ara ellas (entro (el "lan es aDn ,#s i,"ortante (e lo :ue "o(e,os con;eturarC.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

reclutarse entre di+ersos tipos de psicópatas,K7 ilustran de manera decisi+a sobre el absurdo de las políticas realistas. *l an1elo de ser ,til a los seme$antes carece prácticamente de toda eficacia frente a la psicopática +oluntad de poder. *n todo esto ad+ertimos la presencia de una contradicción, in1erente qui%á al esquema de la +ida< de una tensión que es qui%ás una necesidad psicológica y por consiguiente biológica> la contradicción entre la +ida mental y el proceso +ital. La mente, aun cuando se nutre del cuerpo, tiene e&istencia propia< es un parásito que 1ila su propia trama lógica, su propia estructura pensante. *l proceso biológico -en todos sus aspectos fisiológicos y económicos- es una acti+idad totalmente distinta y conduce a estructuras no lógicas sino pragmáticas< esto es, que se $ustifican y conser+an sólo si tienen eficacia. Llegan los idealistas políticos y tratan de que la estructura social encuadre dentro de la estructura lógica por ellos concebida, con consecuencias siempre dolorosas e inestables. 2ras un inter+alo de confusión, la estructura social recobra su forma original> sólo 1a cambiado la nomenclatura de las partes. La sociedad, como di$o 2olstoi, se aseme$a a un cristal. )uede triturárselo, comprimírselo, disol+erlo, pero en la primera ocasión se re1ará ba$o la misma forma. La constitución de un cristal sólo puede cambiar cuando ocurran en él modificaciones químicas!.OP Wa 1emos de considerar la posibilidad de que se produ%can cambios químicos en el cristal social< pero por el momento deseo destacar la distinta naturale%a de los procesos del pensar y el +i+ir. ?*l fanático podría definirse como aquel que no +e diferencia entre ambos procesos, que trata de a$ustar e&actamente el esquema de la +ida al arquetipo del pensamiento@. *l pensar es, naturalmente, impulsado por el impacto del ambiente sobre los sentidos, o por presiones o incitaciones pro+enientes del subconsciente< pero para merecer tal nombre, debe obser+ar ciertas reglas de co1erencia o lógica. *s una estructura arquitectónica, y debe presentar una fac1ada que posea estabilidad, simetría y orden. )ero estas cualidades tienen co1erencia en sí mismas y e&isten ,nicamente dentro de la estructura. 3quí no se pide utilidad< el pensamiento es un castillo en el aire, sin función necesaria. *s la soberbia mansión de los deleites del Dubla Dan< surge por decreto! arbitrario y su finalidad es despertar nuestra admiración. :i+ir es fundamentalmente un instinto> la sórdida escaramu%a animal por la comida y la guarida, el apareamiento, la ayuda mutua contra las ad+ersidades< acti+idad biológica complicada, en que la tradición y la costumbre desempe9an un papel decisi+o. 3 la mente pura sólo pueden parecerle monstruosas y absurdas las feas acti+idades del comer, digerir, e&cretar, copular. "ien es cierto que podemos ideali%ar estos procesos, o algunos de ellos, y la comida y el galanteo se 1an con+ertido así en artes refinadas, elaborados $uegos!.O6 )ero sólo sobre la base de a9e$as tradiciones y 1ábitos sociales que no son lógicos ni consecuentes> Iqué podría ser más absurdo que un coc)tail party o el galanteo de una película 1ollyCoodenseJ *l fanático político denunciará tales costumbres como aspectos de un orden social, si logra establecerlo, pronto generará costumbres igualmente absurdas y aun menos elegantes. No me +algo de la casuística para defender una actitud de complacencia o compromiso. *l orden social e&istente es atro%mente in$usto, y si no nos rebelamos contra él, somos moralmente insensibles o criminalmente egoístas. )ero si todo lo que nuestra rebelión alcan%a es simplemente una reconstrucción del cristal social seg,n otro e$e, nuestra acción 1a sido +ana> no 1a 1abido cambio químico esencial. 8ebemos por ello distinguir, como lo 1ago en uno de estos ensayos,OK entre re+olución y rebelión. Las re+oluciones, como a menudo se 1a se9alado, nada cambian< o más bien, sustituyen simplemente a un con$unto de amos por otros<
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<ara una (e,ostración (e esta ten(encia, 7er Dr. *le4 Co,!ort, Aut$ority and (elin uency in t$e /odern "tate0 a Criminolo#ical Approac$ to t$e !roblem o) !o1er >'outle(ge an( Kegan <aul, Lon(on, 19.$?. &$ (iaries. Ara(ucción (e 'ose Etrunsk8 >Kno"!, NeM Nork, 191 ?. &1 C!. I. 5. 3uizinga, Homo *udens >'outle(ge an( Kegan <aul, Lon(on, 1949? "ara una (etalla(a (e,ostración (el ele,ento B;uegoC en casi to(as nuestras instituciones sociales. &2 C!., ,#s a(elante.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

los grupos sociales adquieren nue+os nombres, pero conser+an la primiti+a desigualdad de su situación. La rebelión o insurrección, por otra parte, guiadas por el instinto más bien que por la ra%ón, apasionadas y espontáneas más bien que frías y calculadas, act,an como la terapéutica del shoc) en el cuerpo de la sociedad, y 1ay una posibilidad de que modifiquen la composición química del cristal social. 8ic1o de otro modo, pueden modificar la naturale%a 1umana en el sentido de crear una nue+a moral o +alores metafísicos nue+os. La rebelión, dice 0amus, es la repulsa a ser tratado como un ob$eto y reducido a simples términos 1istóricos. *s la afirmación de una naturale%a com,n a todos los 1ombres, que se sustrae al mundo del poder!. Se sustrae al mundo del poder> éste es el quid, pues es siempre el poder el que cristali%a en una estructura in$usta. 3quí debemos detenernos para destacar este imperati+o moral. No 1ay escapatoria a la insana de la 1istoria!, a menos que una sociedad pueda renunciar al poder y a las acciones deliberadas que nacen del deseo de e$ercerlo. La estructura del poder es la forma que adopta la in1ibición de la capacidad creadora< el e$ercicio del poder es la negación de la espontaneidad. La +oluntad de poder, comple$o emocional que se presenta en los indi+iduos, entra directamente en conflicto con la +oluntad de mutualidad, la cual, como lo demostró Dropot#in, es un instinto social. La +oluntad de poder es una fuer%a e&céntrica y disgregadora< la unidad que impondría es totalitaria. La mutualidad es la unidad misma, y creadora. 0uando los 1ombres se rebelan contra la tiranía están afirmando, no su indi+idualidad, sino la unidad de su naturale%a 1umana, su deseo de crear una unidad fundada sobre sus ideales comunes ?de +erdad o de belle%a@. *l escla+o no es un 1ombre desposeído ?muc1os de los escla+os griegos y romanos eran acaudalados@, sino un 1ombre carente de cualidades, un 1ombre sin ideales por los cuales esté dispuesto a morir. 2ener y profesar ideales puede muy bien ser un absurdo< los ideales no son 1ec1os naturales, ni se re+elan 1oy a los 1ombres por medios sobrenaturales. *n la naturale%a puede descubrirse un ideal de belle%a< pero la naturale%a es una limitación que 1a conducido muc1as +eces en la 1istoria del arte al academismo, a la decadenciaF y a una necesaria rebelión. *l espíritu puede captar ideales más allá del orden natural, y para e&presarlos necesitamos símbolos que no se encuentran ya 1ec1os en la naturale%a, que requieren el esfuer%o de la creación original, la energía formati+a! de que acostumbraban 1ablar Boet1e y Sc1iller. *ntre el proceso artístico y el social e&iste un paralelismo. 3mbos dependen de una energía creadora innata, la una en la mente del artista, la otra en el cuerpo político. 3mbas buscan dar forma al sentimiento, simboli%ar el sentimiento con una forma adecuada. Los símbolos que el artista in+enta son tan multiformes como los sentimientos que mue+en al 1ombre< pero los símbolos que in+enta una sociedad se limitan a la e&presión de los sentimientos colecti+os> de unidad, de comunidad, de aspiración a la +ida digna< y otros más profundos, de sacrificio y $usticia. La capacidad de e&presar estos sentimientos, de crear formas simbólicas, depende siempre, en el artista y en la sociedad, de cierto estado de libertad, de la falta de in1ibición, de represión, de miedo. Los psicólogos modernos 1an logrado describir este proceso en el indi+iduo con notable minucia ?es el proceso conocido con el nombre de indi+idualidad! o integración!@< pero a,n carecemos de psicólogos sociales que analicen este proceso con relación al grupo,OO particularmente al grupo político o sociedad. ;emos llegado, sin embargo, a una clara diferenciación entre dos tipos de sociedad, la una abierta! o libertaria, la otra cerrada! o totalitaria. *l doctor D. /. )opper 1a 1ec1o el análisis clásico de esta distinción en un libro que 1a +enid e$erciendo saludable influencia desde su publicación en 67MQ.OM
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3a8 e4ce"ciones, tales co,o las (e Arigant )urroM 8 Eric= 5ro,,s. .$e 2pen "ociety and Its Enemies , 2 7olD,enes. >'outle(ge, Lon(on?. En 19.2 se "u-licó una segun(a e(ición re7isa(a.
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*l principal propósito de )opper fue el de pre+enirnos contra los peligros del 1istoricismo, esa presuntuosa escuela de ciencia política que sostiene 1aber descubierto leyes 1istóricas que la ponen en condiciones de profeti%ar el curso futuro de los acontecimientos. )opper descubre los orígenes de esta 1ere$ía ya en )latón ?o aun en ;eráclito@, pero sus e&ponentes má&imos son ;egel y =ar&. Si uno cree, como estos filósofos, que de los registros incompletos de los sucesos pretéritos puede deducirse una ley 1istórica, será lógico! desear aplicar esta ley al presente y al futuro. )ero una ley debe siempre ser sancionada por la fuer%a, y así estos profetas se +uel+en autoritarios, dispuestos a 1acer obser+ar su ley! por la acción del poder estatal. 3 este concepto de e+olución totalitaria, el doctor )opper opone lo que él denomina los métodos científicos graduales!. ;emos oído a menudo 1ablar del gradualismo! en política, y la Sociedad Nabiana fue fundada con la intención de introducir tal método en el socialismo. *mpero, el doctor )opper no es socialista< es un físico y lógico, y ansía simplemente seguridad y libertad! en medio de las cuales proseguir sus estudios científicos. Si a alg,n ismo! pertenece es al 1umanismo, y 1abla de la faena de lle+ar nuestra cru%, la cru% de la 1umanidad, la ra%ón, la responsabilidad!. *l doctor )opper emplea un símbolo cristiano, y cree con los cristianos que nuestro sue9o celestial no puede reali%arse en la tierra!. )ara quienes 1an probado del árbol de la ciencia, el paraíso está perdido!. *stos símbolos 1an influido qui%ás e&cesi+amente en los métodos científicos del autor< 1an instilado en él algo que es esencialmente desesperan%a, ni1ilismo. 3bandonada toda esperan%a de una sociedad perfecta, así sea remota, ba$a la mirada al suelo y contempla con satisfacción los métodos fragmentarios del topo. ;ace su cue+ita y forma un montículo para demostrar que 1ay un traba$o en marc1a!. )ero las +astas tierras que se e&tienden en torno a él, donde debería estar germinando el trigo para las multitudes 1ambrientas, corren el riesgo de ser destruidas por las inminentes tormentas que él no ad+ierte. No deseo criticar el rumbo general del argumento del doctor )opper< yo también an1elo una sociedad abierta y no cerrada< yo también me llamo a mí mismo 1umanista. 0reo que como 1ombre de ciencia no interpreta bien la imaginación poética de )latón< aunque en su propio campo, el científico, y particularmente en su crítica del método mar&ista, parece ser incontro+ertible. )ero no es un idealista y de a1í que no sea optimista. *s cosa admitida que los ideales son +agos, y por ello a los 1ombres de ciencia se les 1ace difícil aceptarlos. )ero no deben ser necesariamente irreales o ineficaces. 3un si los consideramos como espe$ismo, debemos recordar que los espe$ismos infunden energía y orientan al 1ombre perdido en el desierto. Los ideales, sin embargo, no necesitan permanecer en estado de espe$ismos< puede dárseles a un mismo tiempo concreción y +itali%ación. *sta concentración y +itali%ación de los ideales es una de las principales tareas de la acti+idad estética del 1ombre. Sólo en la medida en que un ideal cobra concreción, se 1ace inteligible para la ra%ón y ob$eto de crítica racional. .n ideal debe ser percibido! en forma artística o poética antes de 1acerse suficientemente real para el debate y la aplicación. )ienso que es en este respecto donde el doctor )opper fracasa en su apreciación del método platónico, que no es solemnemente científico sino poéticamente sofístico. )latón $uega un $uego, el antiquísimo $uego de supongamos que somosF!. La esencia del $uego consiste en suponer con con+icción y con lógica. )latón $ugó un $uego dos +eces con la sociedad ideal como tema> una en #a $epública y otra, muc1o más tarde, en #as #eyes. 3mbos $uegos difieren muc1o entre sí. )uede decirse que #as #eyes es un $uego más acabado, que se acerca más que #a $epública a los criterios políticos realistas de un autor. *sto no autori%a a decir que )latón supuso $amás seriamente que las sociedades ideales cerradas de #a $epública y #as #eyes constituían la clase de sociedad en la que él 1abría deseado +i+ir o que +i+ieran otros. Lo que le ocurrió a )latón cuando tu+o oportunidad de inter+enir en política no es muy claro< pero e+identemente no tu+o é&ito con el establecimiento de su rep,blica! en Sicilia. )lutarco nos refiere que al
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llegar a Siracusa, )latón comen%ó a ense9ar geometría, método gradual de reforma que subyugaría al doctor )opper. Sin duda confiaba en con+ertir al $o+en tirano 8ion en un rey filósofo< pero no se 1acía ilusiones sobre las dificultades de seme$ante tarea. Los ideales son peligrosos, especialmente cuando se les confiere una forma con+incentemente concreta< pero son necesarios y debe dárseles concreción imaginati+amente, a fin de insuflar +italidad en el cuerpo social, que tan fácilmente sucumbe a la apatía o la indiferencia. La rep,blica ideal de )latón no es la mía, y muc1as de sus características me repelen, como le repelen al doctor )opper. )ero el $uego de )latón fue también $ugado por otros que lo siguieron> 3gustín, 2omás =oro, 0ampanella, Nrancisco "acon, /abelais, Ainstanley y =orris.OQ *sta tradición utópica, como podemos llamarla, 1a inspirado a filosofía política, proporcionando una tendencia subterránea poética que 1a mantenido a esta ciencia intelectualmente +i+a. 3un los realistas, cínicos como ;obbes y =aquia+elo, son utopistas por reacción. La /e+olución 5nglesa fue inspirada por el utopismo de escritores como Ainstanley< la Nrancesa, por el de /ousseau, y la /usa, por el de 0arlos =ar&. *n cada caso el 1ec1o de que el ideal utópico se trocara en una realidad totalitaria se debió a la falta de otro ideal, el de medida, de moderación.O' 8ebe admitirse que, abandonado a sí mismo a imaginar un estado ideal de e&istencia, el espíritu 1umano re+ela una penosa tendencia 1acia el autoritarismo. *ste no es, como podría argGir el doctor )opper, un resultado de la irresponsabilidad, sino precisamente de esa facultad racionali%adota que él tanto admira. *&iste en el espíritu 1umano, particularmente en el del 1ombre de ciencia, un prurito de orden, de simetría, de formalidad, que aporta buenos resultados en las categorías puramente mentales, y a él debemos los adelantos del método lógico y científico. )ero la +ida no es ordenada, y no puede 1acerse que lo sea en tanto es +ida> es siempre espontánea en sus manifestaciones, impredecible en su ciega marc1a 1acia la lu%. =uc1os utopistas lo ol+idan o ignoran, y como consecuencia su comunidad ideal no puede ser nunca real, o no 1a de +ol+erse nunca real. 2engo la con+icción de que )latón lo ad+irtió> los guardias sobre los cuales reposa la estructura de su rep,blica son tipos sobre1umanos ideali%ados, tan ale$ados de una realidad reali%able como el super1ombre de Niet%c1e. #a $epública es un cuento de 1adas lleno de bellas fantasías y endere%ado a ense9ar una morale$a ?que moral y belle%a son idénticas@. Sólo en la utopía de #as #eyes comien%a )latón a proyectar una sociedad con una peligrosa sugestión de reali%abilidad. )ero en la medida en que es más reali%able, es más abierta!. ;ay una dorada tolerancia en la atmósfera cretense, y el conse$o nocturno de astrónomos matemáticos, árbitros supremos de esta sociedad ideal, se encontraría como en su casa en la abadía de 21él[me. ;a de admitirse, sin embargo, que toda+ía alienta allí el espíritu totalitario, como en la mayoría de las utopías del /enacimiento y la 5lustración, pues el totalitarismo no es otra cosa que la imposición de una estructura racional a la orgánica libertad +ital, y es más peculiar al espíritu científico que al poético. \nicamente en aquellos escritores que conser+an el sentido de la libertad orgánica -/abelais, 8iderot, =orrisla utopía es en alg,n sentido libertaria. No es e&tra9a coincidencia que ésas sean las ,nicas utopías alentadoras. 3sí que nos acercamos a la era del socialismo científico, las utopías se +uel+en cada +e% más tristes y deprimentes. )ocas utopías 1ay del siglo 454, escribe =arie Louise "erneri,OL que puedan leerse 1oy sin una sensación de total aburrimiento, sal+o que logren di+ertirnos con la manifiesta ufanía con que sus autores se $u%gan los sal+adores de la 1umanidad. Las utopías renacentistas poseen muc1os rasgos desagradables, si bien las anima una amplitud de +isión que inspira respeto< las del siglo 4:55 presentan muc1as ideas e&tra+agantes, aunque re+elan in+estigación, espíritus insatisfec1os con los que uno simpati%a< pero aunque de muc1as maneras estamos familiari%ados con las del siglo 454, éstas nos resultan, no obstante, más e&tra9as que los del pasado remoto. )ese a que las inspiraron sin
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N ,uc=os otros. <ara una e4"osición general (e los escritos utó"icos (es(e <latón, 7er Marie Louise )erneri, 3ourney .$rou#$ Utopia >'outle(ge an Kegan <aul, Lon(on, 19.$?. En es"aLol, 4ia+es a tra&%s de Utopía , <ro8ección, )uenos *ires. &1 C!. Ca,us, *'Homme r%&olt%, tra(. .$e Rebel >3a,ilton, Lon(on, 19.&?, passim. Mi senti(o "ersonal (e B,e(i(aC es ,#s -ien est/tico :ue ,oral. & )erneri, op. cit., "#gs. 21%0219.
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duda los mó+iles más ele+ados, no se puede e+itar un sentimiento de amargura 1acia el siglo 454!, como le ocurre al anciano de News from Nowhere, amargura aun 1acia el amor que esos escritores utopistas prodigan a la 1umanidad, pues se aseme$an a esas madres e&cesi+amente amantes y solícitas, que matarían a sus 1i$os a fuer%a de atención y cari9o antes que de$arlos disfrutar de un momento de libertad!. Las utopías más terribles son las científicas del socialismo mar&ista y el monopolio capitalista. 0on los mismos instrumentos pensantes racionales que 1an perfeccionado la ciencia y la técnica, a+an%an a1ora sobre las fuentes espontáneas de la +ida. 0reen que proyectan lo que ,nicamente puede germinar< que legislan para las formas del crecimiento y que moldean en dogmas intangibles las delicadas gracias del espíritu. 2ales utopías científicas de seguro que fracasarán, pues las fuentes de la +ida, cuando son amena%adas, marc1an subterráneamente, para emerger en otro desierto. )ero el proceso es largo y doloroso, y la 1umanidad debe sufrir entre tanto en la carne a causa de la reali%ación de un proyecto tra%ado sobre el papel. Si la puesta en práctica de un proyecto racional tra%ado sobre el papel conduce a la muerte de la sociedad ?proceso que 1e descrito simbólicamente en "he 1reen 'hild@ no significa que la mentalidad utopista sea necesariamente per$udicial< por el contrario, el utopismo, como di$o 3natole Nrance, es el principio de todo progreso. *s la poeti%ación de todas las cosas prácticas, la ideali%ación de las acti+idades cotidianas< no es un proceso racional, es un proceso imaginati+o. La .topía se marc1ita en cuanto intentamos lle+arla a cabo< pero es necesaria, es 1asta una necesidad biológica, un antídoto al letargo de la sociedad. La sociedad e&iste para trascenderse a sí misma, y la fuer%a progresi+a de su e+olución es la imaginación poética, el instinto teleológico que a+an%a con el principio orgánico de toda e+olución, para tomar posesión de nue+as formas de +ida, de nue+os campos de coincidencia. La libertad es la política ideal, seg,n la concibe la poesía< las libertades O( constituyen un ideal político y se e&presan en la organi%ación social. Las libertades son definiti+as, y desde la 0arta =agna en adelante ?en el mundo moderno@ se les 1a dado realidad legal. La libertad es un concepto más +ago, pero no menos real> es personal y psicológico, y el estado en que el espíritu 1umano alcan%a espontaneidad y capacidad de creación. Los estatutos de las libertades garanti%an la libertad, pero dentro de esta garantía la libertad obra inconscientemente. *s la reacción del espíritu a las restricciones de la materia< el intento de superar las condiciones materiales. Siempre implícita en esta concepción positi+a de la libertad, se 1alla, como lo 1a sostenido también 0amus, una rebelión contra la realidad< una afirmación de la ra%ón 1umana, de la percepción 1umana de la belle%a y el orden en medio de la absurdidad de nuestra e&istencia real. 3firmamos nuestra superioridad sobre la mera e&istencia porque nos atre+emos a crear< y por creación no significamos construcción. La construcción es la 1ábil manipulación de elementos dados< la creación es la e&pansión de la conciencia, la conquista de nue+as %onas de comprensión. La creati+idad es la ampliación sensible de la realidad< es la percepción de lo nunca percibido 1asta entonces< la in+ención de conceptos nue+os y la elaboración de nuestro concepto del uni+erso ?la progresi+a conciliación de lo singular con lo uni+ersal, seg,n definió ;egel este proceso@. )orque la libertad carece de sentido sin unidad, sin mutualidad. Soy libre 1allándome en medio del Sa1ara, pero mi libertad es in,til, porque no puedo comunicar mi conciencia de ella a otros, y continuar así el 1ilo metamórfico!. La conciencia es social,
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En este 8 ,uc=os otros "asa;es (e esta o-ra, el autor en!renta los t/r,inos ingleses )reedom 8 liberty, cu8a (i!erencia seLala con a-un(ancia (e razona,ientos 8 (e!iniciones. Co,o en nuestro i(io,a >8 otros, segDn lo in(ica el autor en el te4to? sólo "osee,os una "ala-ra "ara tra(ucirlas, libertad, (e;a,os /sta "ara la "ri,era 8 a(o"ta,os "ara la segun(a libertades, con!or,e a la (e!inición (e liberty (el 5ebster's Ne1 International (ictionary, :ue "o(e,os resu,ir as9: Eu,a (e los (erec=os ci7iles, in(i7i(uales 8 "ol9ticos (el ciu(a(ano >a elegir 8 ser elegi(oJ a entrar 8 salir (el territorio (e su "a9s, a co,erciar, a na7egar, a e4"resar 8 (i!un(ir sus i(easJ a la in7iola-ili(a( (e la "ro"ie(a( "ri7a(a, etc.?. >N. (el A.?
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fenómeno colecti+o. La ra%a 1umana e+oluciona en +irtud de su colecti+idad, como un reba9o. )ero el reba9o genera en sí mismo puntos más agudos de conciencia, que son los espíritus de los indi+iduos< estos indi+iduos en+ían a la comunidad sus actos creadores de percepción. Se produce un gradual, muy gradual cambio conciencia en todo el cuerpo.O7 2odo esto fue por primera +e% comprendido y brillantemente e&puesto por Juan "autista :ico. La 1istoria no es obra del destino ni de la casualidad ni de ninguna ley! ine+itable, sino de una necesidad que no es determinación, y de una libertad que no es a%ar. 0itaremos la síntesis de 0roce sobre la filosofía de la 1istoria de :ico> La 1istoria real se compone de acciones, no de fantasías ni ilusiones< pero las acciones son obra de los indi+iduos, no por cierto de sus sue9os, sino de la inspiración del genio, la di+ina locura de la +erdad, el sagrado entusiasmo del 1éroe. *l 8estino, la 0asualidad, la Nortuna, 8ios, son todas e&plicaciones que tienen el mismo defecto> aíslan al indi+iduo de su producto, y en +e% de eliminar el elemento capric1oso, la +oluntad indi+idual en la 1istoria, como sostienen que lo 1acen, lo refuer%an y acrecientan inmensamenteF! La idea que trasciende y corrige por igual los puntos de +ista indi+idualistas y supraindi+idualistas es la de que la 1istoria es racional. La 1istoria la 1acen los indi+iduos< pero indi+idualidad no es más que la concreción de lo uni+ersal, y cada acción indi+idual, simplemente por serlo, es supraindi+idual. Ni lo indi+idual ni lo uni+ersal e&isten como cosa concreta< la cosa real es el curso ,nico de la 1istoria, cuyos aspectos abstractos son la indi+idualidad. *ste curso uno de la 1istoria es co1erente en todas sus muc1as determinaciones, como una obra de arte que es al mismo tiempo ,nica y m,ltiple, en la cual cada palabra es inseparable del resto, cada mati% de color se relaciona con todos los demás, cada línea +a encadenada a todas las otras. Sólo con este modo de +er puede comprenderse la 1istoria. 8e otra manera permanecerá ininteligible, como una 1ilera de palabras sin significado o las acciones inco1erentes de un loco!.MP La e&istencia, considerada como la +ida limitada del indi+iduo, es absurda< adquiere racionalidad en cuanto 1istoria, en cuanto captación imaginati+a de la totalidad en la mente poética. *l doctor )opper argGiría sin duda que es simplemente 1istoricismo disfra%ado, y el filósofo que en seguida cito conformará sus sospec1as> La unidad no es un 1ec1o -dice Darl Jaspers-, sino una meta. La unidad de la 1istoria es qui%ás producida por la capacidad de los 1ombres de comprenderse unos a otros en la idea de lo .no, en la +erdad una, en el mundo del espíritu, en el cual todas las cosas se 1allan significati+amente relacionadas unas con otras y se pertenecen en con$unto, por e&tra9as que sean unas a otras al principio!.M6 ILa meta! de la 1istoriaJ Jaspers nos da a elegir entre cuatro, pero el impulso lle+a 1acia la más l,cida conciencia!, incluida la conciencia de la libertad. Sin esta conciencia, +ol+iéndose cada +e% más l,cida, el 1ombre se 1unde en la apatía y la marea de la 1istoria pasa del flu$o al reflu$o.

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Muc=os anar:uistas son inconsciente,ente autoritaristas, "ues se a!erran lógica,ente a la noción (e uni!or,i(a( >"ue(e :ue la lla,en igual(a(?, sin (arse cuenta (e :ue la es"ecie =u,ana, co,o cual:uiera otra es"ecie natural, (esarrolla 7ariaciones in(i7i(uales. La uni!or,i(a( (e-e ser i,"uesta, 8 sólo "ue(e serlo "or un "o(er centraliza(o, es (ecir, el Esta(o. 4$ .$e !$ilosop$y o) ,iambattista 4ico , "or )ene(etto Croce. Ara(ucción (e '. 2. CollingMoo( >3oMar( Lati,er, Lon(on, 191&?. 41 .$e 2ri#in and ,oal o) History . Ara(ucción (e Mic=ael )ullock >'outle(ge an( Kegan <aul, Lon(on, 19.&?, "#g. 2.1.
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La consideración fundamental en cualquier filosofía apolítica debería ser, por lo tanto, la de la preser+ación de la libertad indi+idual, con el fin de que la conciencia se +uel+a cada +e% más l,cida. *sta libertad, sostengo yo, sólo puede ser preser+ada en las comunidades peque9as, libres del e$ercicio del poder central e impersonal, comunidades que se desarrollen por la ayuda mutua y con completo respeto por la personalidad. *n qué medida los métodos modernos de producción y organi%ación social frustran y eliminan a dic1as comunidades, no necesita mencionarse aquí. Lo cierto es que nos encontramos en un punto del desen+ol+imiento 1umano en que 1a sobre+enido un reflu$o 1istórico, y sólo puede e+itarse un retorno a la barbarie si se +uel+e a condiciones que fa+ore%can el desarrollo de la lucide% de conciencia en el indi+iduo< no en el indi+iduo e&cepcional ,nicamente, pues éste es simplemente una +o% en el desierto sal+o que 1aya la misma conciencia, en alg,n prado, en cada artesano. *n este sentido, más de un escla+o ateniense era tan l,cidamente consciente! como )latón. *l ,nico camino para mantener el flu$o de la 1istoria es recobrar una +isión del futuro y un ánimo de rebelión contra el presente. *l incon+eniente de los métodos graduales de la ciencia reside en que son miopes< no se inspiran en un sentido de dirección, en una +isión de 1ori%ontes. *stos 1ori%ontes los descubre la inspiración del genio, la di+ina locura del poeta, el sagrado entusiasmo del 1éroe< y muestran al sol en su re+olucionario esplendor. La rebelión, se dirá, encierra +iolencia< pero éstas es una concepción anticuada, insuficiente de la rebelión. La forma más efecti+a de rebelión en este +iolento mundo en que +i+imos es la no +iolencia. Band1i inspiró transitoriamente a sus seguidores la práctica de esta forma de rebelión, pero estamos a,n le$os de 1aber logrado una plena comprensión de sus potencialidades. La rebelión es más efecti+a cuando es impremeditada y espontánea, acto de rebeldía contra la in$usticia del poder. Sólo puede abogarse por la rebelión de esta índole cuando sur$a la ocasión para ello. .n ánimo general de rebelión, como la que propugno aquí, se dirige contra la totalidad de una ci+ili%ación absurda, contra su ethos, su moral, su economía, su estructura política. No encuentra necesariamente e&presión en actos aislados, y tales actos, al pro+ocar fuer%as reaccionarias, pueden en realidad retardar la re+olución general. Lo que se necesita es producir una re+olución en los 1ábitos morales y mentales. =odifiquen primero sus costumbres< luego modificaran sus leyes!, decía "al%ac. *sta es una e&1ortación un poco más precisa que la usual que nos induce a modificar nuestro cora%ón. Los 1ábitos son concretos y a menudo desafiantes. *l incremento del 1ábito de +i+ir en pecado! tra$o la modificación de las leyes del matrimonio y el di+orcio, qui%ás no como un e$emplo edificable a los o$os de cierta gente, pero con todo, como demostración efecti+a del punto de +ista bal%aciano. *l doctor )opper 1abría puntuali%ado sin duda que el proceso fue gradual, pero inspirado por mó+iles que él $u%garía irracionales. Se podrían dar centenares de e$emplos de cómo los 1ábitos 1an transformado fortuitamente las leyes. Si los 1ábitos nue+os fueran inspirados por ideales, el cambio consiguiente de las leyes sería 1istóricamente co1erente. ;abría ocurrido una rebelión. Nuestro idealismo debe centrarse siempre imaginati+amente en el concepto de libertad. 8onde la licencia es otorgada por la suerte -escribió Santayana en su ,ltima gran obra-, el amor a la +ida y a la libertad es normal y noble. La psiquis puede entonces recorrer su ciclo +ital con feli% celo< y el espíritu, desde cada cima moral puede elegir y modelar una inspirada +isión del mundo!. )ero Santayana prosigue ad+irtiéndonos que en la economía de la naturale%a no e&iste lo que se llama derecho. La e&istencia es un no ganado don y una condición impuesta. *l pri+ilegio de la mayor o menor libertad se reparte entre los indi+iduos y las naciones temporaria y dispare$amente, no por una $usticia o leyes ideales, sino por la tensión generatri% de un automatismo uni+ersal. La :oluntad )rístina penetra este mo+imiento< es original y central en cada punto, en cada átomo o célula< y la confluencia de todos estos impulsos en su medio físico, determina espontáneamente la medida en que cada cual puede desplegar su libertad +ital!MK.
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

La libertad es, por ello, un ideal que nunca debe rendirse, mientras nuestros impulsos se mantengan +i+os. )ero no es una +ana energía que anima a la sociedad< la libertad, dice Santayana, no es una fuente, sino una confluencia o armonía!.MO *s una conciliación o integración de los impulsos< una armoni%ación de fuer%as casuales y aun conflicti+as. *l autoritario act,a como si un orden seme$ante pudiera reali%arse ,nicamente por la fuer%a, por imposición sobre un material recalcitrante. *l libertario cree que puede producirse por la ra%ón, por el esclarecimiento, por el culti+o de los 1ábitos adecuados. *l autoritario cree en la disciplina como medio< el libertario en la disciplina como fin, como estado espiritual. *l autoritario dicta instrucciones< el libertario estimula la autoeducación. .no tolera la 3N3/E.R3 sub$eti+a por deba$o de la lisa superficie de su regla< el otro no necesita regla porque 1a alcan%ado una armonía sub$eti+a refle$ada en la integridad personal y en la unidad social. 3l espíritu occidental tal armonía sub$eti+a no le 1a parecido $amás posible, y por esta ra%ón debemos recurrir al Hriente en procura de una doctrina tradicional, y de ilustraciones prácticas de su eficacia. Se dirá que la 1istoria c1ina no es particularmente armoniosa< guerras e in+asiones, marc1as y contramarc1as, usurpaciones y re+oluciones son tan frecuentes como en la 1istoria de cualquiera otra parte del globo. W sin embargo la ci+ili%ación c1ina 1a sido y es toda+ía la más estable de la 1istoria uni+ersal, y la 01ina no tiene épica que celebre la +iolencia. Si buscamos una e&plicación a esta estabilidad encontramos que es, como Lin Wutang 1a dic1o, en parte constitucional y en parte cultural!. *ntre las fuer%as culturales que contribuyen a la estabilidad racial debe tenerse en cuenta ante todo el sistema familiar c1ino, tan bien definido y organi%ado que 1acía imposible que un 1ombre ol+idara de dónde procedía su lina$eF Htra fuer%a cultural que fa+orecía la estabilidad social era la total ausencia de clases establecidas, y la oportunidad abierta a todos de ele+arse en la escala social mediante ele sistema imperial de e&ámenes. =ientras el sistema familiar e&plicaba su super+i+encia por la fecundidad, el sistema de e&ámenes imperial efectuaba una selección cualitati+a, y permitía al talento reproducirse y propagarseF Lo que parece a,n más importante es el 1ec1o de que la clase gobernante no sólo procedía del campo sino que también a él +ol+ía. *ste ideal rural en el arte, la filosofía y la +ida, tan profundamente arraigado en la conciencia general c1ina, debe tenerse en cuenta en gran medida para e&plicar la salud racial de 1oyF el ideal rural de +ida es parte del sistema social que 1ace de la familia la unidad, y parte del sistema político-cultural que 1ace de la aldea la unidadF *ste ideal familiar de industria, frugalidad y sencille% de +ida persistió y se le reconoció como la 1erencia moral más sana de la nación. 3lgo del sistema familiar se ad1irió al molde rural de la +ida y no pudo ser separado de él. Sencille% fue una palabra ilustre entre los griegos, y sencille%, shunp,o, era una palabra ilustre entre los c1inos. *ra como si el 1ombre conociera los beneficios de la ci+ili%ación y al mismo tiempo sus peligros< conocía la felicidad de los goces de la +ida, pero también consciente de su efímera naturale%a, temeroso de los celos de los dioses, estaba dispuesto a tomar los goces más sencillos pero más duraderos!.MM *l mundo occidental no se 1a mostrado muy dispuesto a recoger la ense9an%a oriental< el tráfico espiritual, se da por sentado, debe tomar la dirección contraria. )ero este tráfico está actualmente desorgani%ado, y si +ol+emos la +ista a nuestros propios grandes maestros, los griegos, los cristianos primiti+os, los sabios modernos como /us#in, 2olstoi, Biono, Simone Aeil, descubriremos que la sabiduría occidental no está en pugna en ning,n aspecto esencial con la oriental. *l ,nico problema es el eterno problema de la comunicación, de la educación. *ste problema 1a sido tratado con gran profundidad por Simone Aeil en "he Need for $oots. La ,ltima parte de este libro ?la tercera@ está consagrada en su totalidad a "he 1rowing of $oots, y es muy e&tensa para dar aquí una síntesis. )ero la definición que da Simone Aeil de la
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

educación puede citarse como indicio de la amplitud del problema. 8espués de 1aber destacado que la educación, ya esté dirigida a ni9os o a adultos, ya a indi+iduos o a un pueblo entero, ya a uno mismo, consiste en la creación de mó+ilesF pues $amás se lle+a a cabo ninguna acción si faltan los mó+iles que suministren el +olumen de energía indispensable para su e$ecución!, procede a clasificar los medios educati+os como sigue> 6@ =iedo y esperan%a, obtenidos mediante amena%as y promesas. K@ Sugestión. O@ La e&presión, ya oficial, ya ba$o sanción oficial, de algunos de los pensamientos que, antes de ser p,blicamente difundidos, se 1allaban en el ánimo del pueblo, o en el ánimo de ciertos elementos acti+os de la nación. M@ *l e$emplo. Q@ Las modalidades mismas de acción, y las de las organi%aciones creadas con propósitos de acción. La autora descarta los dos primeros métodos por toscos e indignos. Su e&posición de los tres restantes está en gran manera regida por la naturale%a específica de la labor que afronta en el libro citado, que era la de preparar al pueblo francés para el día de la liberación de la tiranía 1itleriana. Su obra es un memorándum dirigido a las autoridades francesas con asiento en Londres< de aquí el empleo de ciertas frases como con autori%ación oficial!. *n efecto, los tres modos educati+os que recomienda son muy personales. 8el tercero, por e$emplo, dice que sus fundamentos se 1allan en la recóndita estructura de la naturale%a 1umana!. /econoce que en circunstancias normales toda acción colecti+aF en la naturale%a de las cosasF sofoca los recursos ocultos en las profundidades de cada espírituF *l odio al *stado, que 1a e&istido en forma latente, secreta pero poderosísima en Nrancia desde los días de 0arlos :5, 1ace imposible que las palabras emanadas directamente de un gobierno sean recibidas por cada francés como la +o% de un amigo!. *n circunstancias normales> .na +erdad sólo puede presentarse al espíritu de un ser 1umano particular. I0ómo la comunicará ésteJ Si intenta e&ponerla, no será escuc1ado, porque los demás nunca 1an oído esa +erdad particular, no la reconocerán como tal< no se darán cuenta de que lo que aquél dice es +erdad< no prestarán atención suficiente que les permita comprender que es así, pues no 1abrán recibido ning,n aliciente que los impulse a reali%ar el esfuer%o de concentración necesario!. )ero la amistad, la admiración, la simpatía o cualquiera otra suerte de sentimiento bene+olente los predispondrá naturalmente a prestar cierta atención. .n 1ombre que tenga algo nue+o que decir -porque en lo referente a perogrulladas no es necesario esfuer%o alguno de la atenciónsólo puede ser escuc1ado, para comen%ar, por quienes lo aman!. 8e este modo, la transmisión de +erdades entre los 1ombres depende por entero de la disposición de sus sentimientos< y esto mismo es aplicable a no importa qué clase de +erdad!.MQ Simone Aeil no se muestra muc1o más precisa en este respecto que en su descripción de los métodos efecti+os de educación. Lo que en rigor e&presa -y es cosa que 1a sido declarada más efica%mente por =artin "uber- es que la comunicación de cualquier +erdad, de cualquier lección!, depende de que e&ista una situación de mutualidad entre maestro y discípulo< toda comunicación efecti+a es un diálogo y se basa en el respeto y el amor recíprocos. *sta
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“El liberalismo de avanzada” de Jorge N. Solomonoff

situación se crea, en cualquier relación particular, por el e$emplo y la confian%a. No es suficiente ser un e$emplo!. .na e&istencia aislada y presuntamente superior, ale$ada de los 1ábitos corrientes y el trato social, no es una relación fa+orable para la transmisión de la +erdad. 8udo que Simón el *stilita lograra muc1as con+ersaciones aislado sobre una columna< y +i+ir como un anacoreta, sal+o con fines de autopurificación, es un e$emplo embrutecedor. Se debería tratar, como lo 1i%o *ric Bill, de crear una célula de bien +i+ir!< la concepción c1ina de la familia corresponde a una célula de esta índole. )ero aun en esta modesta forma de dar e$emplo, se puede ser demasiado autoconsciente. .sar ropas racionales!, comer alimentos racionales!, establecer escuelas racionales!F *stos bien intencionados métodos e$emplares a menudo tienden a al%ar entre la persona e$emplar y los demás, una barrera compuesta de reser+a y suspicacia, que 1ace imposible la comunicación de cualquier +erdad. ;ay, por supuesto, grados de compromiso que también son imposibles porque e&igen la participación en acciones malas< la participación en la guerra es, a mi $uicio, una de ellas. )ero el amor perfecto e&ige no sólo que cenemos con publicanos y pecadores, sino además que nos los ofendamos con nuestra inefable superioridad. Eueda entonces lo que Simone Aeil llama, con e&presión un tanto oscura, las modalidades de la acción!. 0reo que en el transcurso de mi +ida 1emos sufrido una desilusión decisi+a en ese sentido< una +e% más 1emos e&perimentado la +erdad de que la re+olución lle+ada a cabo por la fuer%a de$a en manos de la fuer%a el dominio de la situación que sobre+iene. 8ebemos abandonar la retórica de la rebelión, si no cambiamos en nada nuestro ánimo o nuestra inteligencia. Nuestros ideales deben ser tan osados como siempre, y nuestra estrategia realista< pero el realismo re+olucionario, para un anarquista de la era de la bomba atómica, es pacífico> la bomba es a1ora el símbolo, no de la 3N3/E.R3, sino del poder totalitario. Sólo el beso que, en la parábola de 8ostoie+s#i, el )risionero dio al Bran 5nquisidor, logrará que las manos que la sostienen la abandonen.
?*&traído de 3narquía y Hrden!, 3méricalee, "uenos 3ires@.

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