Pancho Villa

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Doroteo Arango Arámbula 5 de junio de 1878 - 20 de julio de 1923

Pancho Villa

Apodo Lugar de nacimiento Lugar de defunción Lealtad Años de servicio Rango Mandos Batallas/guerras

Pancho Villa, El Centauro del Norte San Juan del Río, Durango Hidalgo del Parral, Chihuahua Antirreeleccionismo, 1911 - 1912 División del Norte, 1913 - 1920 10 años general de división general en jefe de la División del Norte Revolución Mexicana:
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Batalla de San Pedro de las Colonias Batalla de Paredón Batalla de Ciudad Juárez Batalla de Tierra Blanca Batalla de Chihuahua Batalla de Ojinaga Batalla de Torreón Batalla de Gómez Palacio Batalla de Saltillo Batalla de Zacatecas Batalla de Celaya Batalla de Agua Prieta

Otros empleos

Batalla de Columbus leñador, agricultor y comerciante

Doroteo Arango Arámbula (más conocido como Pancho Villa) fue uno de los jefes de la Revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen de Victoriano Huerta. Nació en San Juan del Río (Durango) el 5 de junio de 1878 y murió asesinado en una emboscada en Hidalgo del Parral (Chihuahua) el 20 de julio de 1923. Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario. Durante la revolución era conocido como "El Centauro del Norte".

Contenido
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1 Biografía o 1.1 Bandidaje o 1.2 Entrada en la Revolución o 1.3 Lucha contra Carranza y Obregón o 1.4 Batalla de Columbus o 1.5 La Expedición Punitiva 2 Villa y los medios de comunicación 3 Muerte de Villa 4 Mitos y leyendas acerca de Pancho Villa 5 El villismo como doctrina política 6 Villa íntimo 7 Batallas y acciones militares de Pancho Villa 8 Películas 9 Véase también 10 Notas 11 Bibliografía 12 Enlaces externos

Biografía [editar]
Existen diversas versiones acerca del origen de Pancho Villa:

Una es que cuando este se encontraba fugitivo de la ley, él fue rescatado por una pandilla de bandidos encabezada por un hombre llamado Francisco Villa quien lo recogió y lo alimentó. Al no tener adonde ir, Arango empezó a operar con esta pandilla asaltando pueblos y delinquiendo en otras áreas. Por su lealtad se ganó la confianza del jefe de la banda. En una ocasión Francisco Villa (jefe de la banda) sufrió una herida de bala por lo que, agonizando, nombró a Arango como

jefe de la pandilla de bandidos. Fue entonces que Arango cambió su nombre a «Francisco Villa», a petición de la banda que ahora él encabezaría. Continuaron realizando actos de vandalismo regresando a la hacienda donde Arango había matado a Agustín López Negrete, donde el cuñado del fallecido lo buscaba para matarlo. Doroteo Arango (ahora bajo el nombre de Francisco Villa) acabó con la vida de su rival y los hombres de éste, empezando a seguir una causa en defensa de la clase obrera que era fuertemente explotada al punto de comparación con la esclavitud. Otra cuenta que el verdadero padre en realidad es Luis Germán Gurrola, pues su madre Micaela Arámbula había sido su sirvienta y éste al no reconocer a su hijo, fue bautizado por Agustín Arango, quien era hijo natural de don Jesús Villa, abuelo paterno del muchacho, siendo de él de quien adoptó su apellido, llamándose Francisco Villa. Y por último existe otra versión que cuenta que una mujer de apellido Arango tuvo amoríos con Jesús Villa, que había pasado de residir en San Gabriel, Jalisco, a San Juan del Río en el estado de Durango, y que de ellos nació Agustín Arango. Aunque éste se debió haber llamado Agustín Villa Arango, se desconocen las causas de por qué Jesús Villa no dio nombre a su hijo y de por qué éste recibió el apellido de su madre. Agustín Arango contrajo matrimonio con Micaela Arámbula y de ellos nace Doroteo Arango. Finalmente, Doroteo Arango retoma el que su padre le contaba era su apellido legítimo para así hacerse llamar Francisco Villa como medida para ocultar su identidad.

Bandidaje [editar]
A partir de entonces inició una vida de bandidaje. Poco después se integró a un grupo de bandoleros jefaturado por Ignacio Parra; con ellos operó hasta que José Solís, miembro de la banda, asesinó a un anciano; entonces Villa se desligó del grupo [cita requerida] y trabajó en la mina de El Verde y como albañil en la ciudad de Chihuahua. La policía reanudó su persecución por lo que Villa volvió a la sierra y a su negocio de robar y vender ganado.

Entrada en la Revolución [editar]
En 1910 se unió al movimiento maderista, primero a través de su compadre Eleuterio Soto, y después mediante Abraham González, con quién tenía ligas comerciales. El 17 de noviembre de 1910 atacó la Hacienda de Cavaría; ese mismo día se dedicó a reclutar gente para sus tropas desde un principio. En la lucha armada maderista se distinguió por su audacia y organización. La Revolución Maderista comienza a revelar el ingenio militar de Pancho Villa, en el Tecolote, engaña a las fuerzas del general Navarro poniendo sombreros sobre estacas para simular un contingente mayor, obligando al general Navarro a la retirada. Sobresalió como Jefe de las Batallas de San Andrés, Santa Isabel, Ciudad Camargo, Las Escobas y Estación Bauche, contra el general federal Manuel García Pueblita. Además, participó en el mayor triunfo, al lado de Pascual Orozco: la batalla de Ciudad Juárez, contra el general Juan N. Navarro a quién intentó fusilar incluso en contra de Francisco I. Madero. Después de tomar Torreón por unos momentos, Villa se hace de los primeros trenes de sus fuerzas, que después servirían para transportar grandes contingentes de la División del Norte.

Después de intentar tomar Chihuahua y no poder hacerlo, logra su primera gran victoria: la toma de Ciudad Juárez. Esta toma es descrita por Enrique Krauze como una acción de película, mientras una parte de los efectivos distrae a los enemigos, en las afueras de Chihuahua, la otra al mando de Pancho Villa, intercepta y descarga dos trenes de carbón en la estación de Terrazas, sus hombres abordan los vagones y la caballería los sigue por fuera rumbo a Ciudad Juárez, en cada estación, a partir de Terrazas, Pancho Villa apresa al telegrafista y pide instrucciones a la base de Ciudad Juárez fingiéndose el oficial a cargo de los convoyes. La noche del 15 de noviembre de 1913, mientras los soldados y oficiales federales dormían en los cuarteles o se solazaban en las casas de juego, una señal diminuta anuncia el asalto, en un santiamén las tropas villistas toman el cuartel, la jefatura de armas, los puentes internacionales, el hipódromo y las casas de juego. Los periódicos estadounidenses y la opinión pública se sorprenden ante la increíble acción. En la Hacienda de Bustillos sostuvo una entrevista con Madero y recibió el grado de Coronel. Después de la firma de los Tratados de Ciudad Juárez abandonó las armas: entregó el mando de sus tropas a Raúl Madero y radicó en Chihuahua, dedicándose al comercio de ganado. En 1912 dio muestras de su lealtad a Francisco I. Madero, al rechazar la invitación de Pascual Orozco para rebelarse. Más aún, retomó las armas para defender al gobierno maderista. Combatió en Chihuahua y Durango, y en Torreón se incorporó a las filas de la División del Norte Federal, que comandaba Victoriano Huerta. A su lado participó en las Batallas de Tlahualilo, Conejos y Rellano. Por su actuación militar fue ascendido a general brigadier honorario. Victoriano Huerta, receloso de su brillantez a pesar de no ser militar de carrera y molesto por su independencia, con el pretexto de robo de una yegua lo procesó por insubordinación y ordenó su fusilamiento. Madero le salvó la vida, mediante la intervención de su hermano Raúl Madero y de Guillermo Rubio Navarrete. Como alternativa, fue enviado a la Ciudad de México y encarcelado en Santiago Tlatelolco. En su estancia en prisión conoció a Gilbardo Magaña Cerda, quién le enseñó a leer y le puso al tanto de los propósitos e ideales del agrarismo. A finales de 1912, Pancho Villa logró fugarse de prisión con la ayuda de Carlos Jáuregui, escribiente del juzgado de la cárcel. Tomó rumbo a Guadalajara y Manzanillo y logró llegar a El Paso, Texas. En el camino, el gobernador José María Maytorena le ayudó con dinero para proseguir su fuga. Ante los asesinatos de Francisco I. Madero y Abraham González en febrero y marzo de 1913, decidió retomar las armas contra el gobierno de Victoriano Huerta ante los llamados de los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza que llamaban a levantarse contra el usurpador. Ayudado una vez más por Maytorena, cruzó la frontera y se internó en Chihuahua. Con una fuerza de escasos nueve hombres inició su participación en el movimiento constitucionalista.

El general Pancho Villa a la entrada de Ojinaga Comienza así una nueva etapa en la Revolución Mexicana, en la cual Pancho Villa alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas resguardadas por el Ejército Federal. Para ese año contaba ya con seiscientos hombres. Venustiano Carranza pronto lo nombró general brigadier, después de que se adhirió al Plan de Guadalupe, y cabecillas como Tomás Urbina, Rosalío Hernández, Toribio Ortega Ramírez, Manuel Chao y otros, lo reconocieron como su jefe. Atacó exitosamente Estación Bustillos y Casas Grandes, Chihuahua, quedando dueño de la zona del noroeste del estado. En agosto logró tomar San Andrés, defendido por el general Félix Terrazas; continuó su campaña acumulando victorias, incluso fuera del estado: Áviles, Ciudad Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, aunque esta última haya sido una toma efímera. En septiembre se constituyó la famosa División del Norte del Ejército Constitucionalista, en la que figuraron Toribio Ortega Ramírez, Rodolfo Fierro, Juan Medina, Maclovio Herrera, Tomás Urbina y Manuel Chao entre otros, y de la que Pancho Villa fue nombrado general en jefe. En noviembre de 1913 mostró su genio guerrillero y su capacidad militar en la Batalla de Tierra Blanca, aún antes de contar con Felipe Ángeles, quién se le uniría hasta marzo de 1914, para ser su gran estratega y jefe de su artillería. Luego tomó Ciudad Juárez y terminó el año entrando triunfalmente a la Ciudad de Chihuahua. Por muy poco tiempo fue nombrado gobernador provisional de Chihuahua, aunque ejerció el poder por un periodo mayor pues dictaba órdenes al gobernador Manuel Chao, quién había sido nombrado por Venustiano Carranza. Como gobernante Villa mandó imprimir diversos billetes, como los “dos caritas” y las “sábanas”; embargó tiendas y sustituyó a los comerciantes venales por administradores honorables, llenó el mercado de reses de las haciendas en las que intervenía; abarató los precios del maíz, fríjol y carne; asumió funciones federales en materia de telégrafos y ferrocarriles; expulsó del estado a muchos españoles, acusados de que habían ayudado a Victoriano Huerta; reabrió el Instituto Científico y Literario y decretó el establecimiento del banco del estado. Inició el año de 1914 con la Batalla de Ojinaga. En marzo y abril tomó Torreón y San Pedro de las Colonias, Coahuila, con lo que logró dominar la Comarca Lagunera. Con la Batalla de Paredón, en mayo, en la que derrotó al general huertista Joaquín Maas Águila, y la Batalla de Saltillo, controló todo el estado de Coahuila. Para esas batallas

ya se les había incorporado Raúl Madero, Felipe Ángeles y José Isabel Robles. Con ello Villa quedó colocado en un primer puesto entre los generales revolucionarios. El 23 de junio, desobedeciendo las órdenes del Primer Jefe y haciendo gala de su poderío y de su independencia desplazando a toda la División del Norte, tomó la plaza de Zacatecas (Batalla de Zacatecas), derrotando al general federal Luis Medina Barrón. Las relaciones de Villa con Venustiano Carranza, ya tensas por el intento del primero de fusilar a Manuel Chao, se agudizaron más por estos hechos ya que según Carranza el que debía tomar Zacatecas era el general Pánfilo Natera. Las discrepancias tuvieron un receso temporal con el pacto de Torreón, del 8 de julio de 1914, celebrado entre la División del Norte y el Cuerpo del Ejército del Noreste. A Pancho Villa lo representaron Miguel Silva, Manuel Bonilla y José Isabel Robles; A Pablo González Garza: Antonio I. Villarreal, Cesáreo L. Castro y Luis Caballero. Se acordó que Villa presentaría disculpas a Venustiano Carranza, quién seguiría como primer jefe; a Pancho Villa se le otorgaría el grado de general de división, aunque independientemente de Álvaro Obregón y Pablo González Garza. Villa reconoció a Venustiano Carranza, pero le impuso limitantes, como asumir la presidencia interina y convocar a una Convención de generales y gobernadores revolucionarios para señalar la celebración de elecciones y formular un programa de gobierno. Los acuerdos no fueron aceptados en su totalidad por ninguna de las dos partes. Los ejércitos revolucionarios derrotaron a Huerta, quien firma su carta de renuncia el 15 de julio de 1914. A pesar de la victoria, Villa estaba molesto con Venustiano Carranza, quien lo despreciaba por su reputación de bandolero, ya que nunca le concedió a la División del Norte el grado de Ejército ni a Villa el grado de general de división, que si había sido otorgado en su ejército. El conflicto estalló una vez más en agosto de 1914, cuando se agudizaron las tensiones en Sonora, pues Pancho Villa apoyó al gobernador Maytorena, y Álvaro Obregón, Benjamín Hill, Plutarco Elías Calles y Salvador Alvarado ya formaban otro grupo político. Obregón se transladó a conferenciar con Pancho Villa, pero tratando Obregón de atacar a las tropas Villistas por un lado y lograr una alianza por el otro, es descubierto por Villa y este manda fusilarlo, pero Serrano y Raúl Madero evitan que Álvaro Obregón sea fusilado aceptando las condiciones de Villa y firman un acuerdo, logrando escapar a Chihuahua y a medio camino de la huida obregoncista Villa recibe un telegrama de Venustiano Carranza en donde éste rechaza el acuerdo, Villa persigue a Álvaro Obregón pero ya no lo alcanza y rompe definitivamente con Carranza. En 1914, Venustiano Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias, para limar asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se fortaleció en la Convención de Aguascalientes. Como resultado, Venustiano Carranza y Obregón rompieron con la Convención. Villa tomó la Ciudad de México, a nombre del gobierno de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en diciembre de 1914. El primero de octubre se instaló en la Convención en la Ciudad de México, y el día 10 se trasladó a Aguascalientes. En ella estuvo representado por Roque González Garza y en ella se logró llevar a la presidencia a un villista. Durante la presidencia de Eulalio Gutiérrez, Pancho Villa fue designado jefe de las operaciones del Ejército Convencionista. En la lucha contra los constitucionalistas Villa buscó a toda costa aliarse con Emiliano Zapata pues durante la Convención de Aguascalientes descubrieron sus muchas similitudes, como la aprobación de la

Convención del Plan de Ayala. En diciembre de 1914 tuvo lugar el Pacto de Xochimilco, en el que Pancho Villa aceptó el Plan de Ayala en lo relativo al problema de la tierra y en el que convenían llevar a la presidencia a un civil identificado con la Revolución.

Lucha contra Carranza y Obregón [editar]
Carranza no se plegó a los dictados villistas de la Convención y huyó a Veracruz para encabezar desde allí su contraataque. Para ello tenía gran aliado, un estratega militar que superaría al genio tosco de Pancho Villa, se trataba del general Álvaro Obregón. Las victorias de Pancho Villa al lado de Venustiano Carranza no se repitieron en su lucha contra él. Durante 1915 fue sucesivamente derrotado por Álvaro Obregón y los constitucionalistas en la famosa batalla de Celaya, en abril donde Obregón logró derrotar a la División del Norte en el Bajío. El poder de la caballería de Villa no fue efectivo para derrotar las trincheras, excesiva artillería y ametralladoras del ejército de Obregón. En una batalla posterior, Obregón perdió uno de sus brazos ante la artillería de los villistas. Además, Villa perdió la Batalla de Trinidad, la Batalla de León y la Batalla de Aguascalientes en junio, por lo que tuvo que replegarse otra vez hacia el norte. Para fines de ese año decidió invadir Sonora; sin embargo los constitucionalistas siempre contaron con el apoyo de armamento estadounidense que ya habían suspendido sus suministros a los villistas, así que con un gran poder de ofensiva de artillería los constitucionalistas lo derrotaron en Agua Prieta por conducto de Plutarco Elías Calles y en el Alamito por el general Manuel M. Diéguez. Derrotado militarmente, con un ejército pobre y sin elementos de la capacidad de Felipe Ángeles, Villa se dedicó a hostilizar al gobierno de Venustiano Carranza. En 1915, Estados Unidos reconoció oficialmente el gobierno de Venustiano Carranza. EE. UU. había cambiado su actitud hacia Villa y le impusio un embargo de armas, cortándole el suministro de las mismas que recibía desde poblaciones como Columbus, Nuevo México. Carranza recibió entonces apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro, ahora ya de forma legal y su comercio de armas, para que derrotaran a las de Villa.

Batalla de Columbus [editar]
Artículo principal: Batalla de Columbus

Columbus (Nuevo México, EE. UU.) después de haber sido atacado por Villa

Después de su derrota militar, Pancho Villa se replegó a Chihuahua, desde donde fraguó un golpe militar, que le serviría además para vengarse de EE. UU., después de que este país apoyara a Carranza. Villa estaba enfurecido en contra de los EEUU y contra Woodrow Wilson, por el uso que hizo Obregón de faros gigantes, alimentados con energía eléctrica estadounidense, para ayudar a Obregón a repeler el ataque nocturno de las tropas villistas al pueblo fronterizo de Agua Prieta, Sonora el 1 de noviembre de 1915. En enero 1916, un grupo de villistas al mando del general de órdenes Ramón Banda Quesada emboscaron un tren del Mexico North Western Railway (Compañía del Ferrocarril Noroeste de México), cerca de Santa Isabel, Chihuahua, y masacró a 18 empleados estadounidenses de la compañía minera ASARCO. Antes del amanecer del 9 de marzo de 1916, un grupo de aproximadamente 1,500 hombres (el reporte oficial del ejército estadounidense mencionó entre "500-700 participantes") del ejército de Villa al mando del general Ramón Banda Quesada atacaron el pueblo de Columbus, Nuevo México, como represalia al reconocimiento oficial del régimen carrancista por parte de EE. UU. y en busca del comerciante Sam Ravel (proveedor que, según Villa, lo había robado). Mientras tanto, Villa se había quedado del lado mexicano de la frontera con un pequeño grupo de hombres. En Columbus, los villistas al mando del general Ramón Banda Quesada atacaron un destacamento de caballería del ejército estadounidense, confiscaron 100 caballos y mulas, incendiaron el pueblo y mataron a 17 estadounidenses y 67 mexicanos. Más de 100 villistas murieron en el ataque. Esta fue la segunda vez que el territorio de EE. UU. fue atacado por fuerzas de otro país.

La Expedición Punitiva [editar]
Artículo principal: Tercera Intervención Estadounidense

El presidente estadounidense Woodrow Wilson envió tropas encabezadas por el general "Black Jack" Pershing, el mismo que comandaría las fuerzas estadounidenses en la Primera Guerra Mundial. La Expedición Punitiva, cruzó al sur de Columbus el 16 de marzo de 1916. La búsqueda de Villa llevaría a las tropas estadounidenses finalmente unas 600 km adentro de México, llegando rumbo al sur hasta la ciudad de Parral donde, después de una escaramuza encabezada por la maestra Elisa Griensen, donde participaron los niños del pueblo, los yanquis retrocedieron a sus bases en el norte de México. Durante 11 meses, los 10.000 soldados de la Expedición Punitiva de Pershing recorrieron los desiertos del inmenso estado de Chihuahua. Pershing tuvo éxito dispersando a las fuerzas mexicanas que habían atacado a Columbus, pero Pancho Villa desapareció en el extenso territorio mexicano y nunca fue capturado. En febrero de 1917, la Expedición Punitiva regresó a Columbus.

Villa y los medios de comunicación [editar]

Automóvil donde fue asesinado Pancho Villa Pancho Villa se hacía acompañar siempre por corresponsales, como el escritor estadounidense John Reed; daba entrevistas constantemente, hizo un contrato con Hollywood para filmar sus batallas, e incluso sus tropas recibieron uniformes nuevos para rodar algunas escenas con una mejor imagen; además tuvo relación con los periódicos extranjeros más importantes.

Muerte de Villa [editar]
Poco a poco Villa se fue convirtiendo de nuevo en un guerrillero y su actividad se limitó cada vez más por la escasez de armas. Así se mantuvo de 1917 a 1920, salvo un periodo de resurgimiento, cuando Felipe Ángeles volvió al país para luchar al lado de Pancho Villa. Adolfo de la Huerta, al asumir la presidencia interina del país como fruto del movimiento de Agua Prieta, gestionó la rendición de Pancho Villa. El 26 de junio de 1920, Villa firmó los convenios de Sabinas, obligándose a deponer las armas y a retirarse a la Hacienda de Canutillo, Durango, que el gobierno le concedió en propiedad por servicios prestados a la revolución. A partir de 1920, Villa se dedicó a administrar la Hacienda de Canutillo. Desde entonces comenzó sistemáticamente a recuperar los tesoros que tenía ocultos en diversos escondites (el mito popular es que lo juntó todo en una cueva oculta de la Sierra Madre). Villa hacía excursiones solitarias a la montaña, a veces durante varios días. Entretanto, Álvaro Obregón fue elegido presidente de México. Cuando el nuevo presidente Obregón había consolidado su posición, algunos planes para librarse de Pancho Villa fueron tolerados o abiertamente promovidos por el gobierno y ante el temor de que Pancho Villa nuevamente se levantara en armas durante la Rebelión delahuertista, se decide matarlo. Mediante una emboscada organizada por la policía secreta o por pistoleros a sueldo de familiares de antiguas víctimas de Villa, fue asesinado a tiros el famoso bandolero transformado en general revolucionario.

Era la tarde del día 20 de julio de 1923, cuando Pancho Villa murió en su coche, alcanzado por 47 balas de pistola cuando se dirigía a una fiesta familiar en la famosa Ciudad de Parral, tierra donde se había establecido. Tiempo antes de morir, ya retirado de la milicia, Villa se fue a vivir a Hidalgo del Parral (en el estado de Chihuahua) para pasar el resto de su vida, y según sus propias palabras comentaba con frecuencia "Parral me gusta hasta pa’ morirme". Allí fue asesinado. Por eso a veces se cree que nació en Parral, aunque nació en Durango. Allí cada año se hace un simulacro del último paseo, el asesinato y el funeral.

Mitos y leyendas acerca de Pancho Villa [editar]
Existe un libro de bolsillo que apareció en México entre el año 1960 y el año 1968 titulado "Habla una espía rusa" con supuesta información acerca de cómo los alemanes habrían financiado las campañas de Villa y le habrían proporcionado armas, para abrirles un frente a los estadounidenses mientras ellos intentaban ganar la Primera Guerra Mundial en Europa. La figura de Pancho Villa está rodeada de una «leyenda negra». Es un lugar común decir que Villa era cruel y bárbaro. Es cierto que tenía un carácter colérico y que no dudaba en ejecutar a sus enemigos, en particular a los «traidores» (ex-villistas que le eran desleales). Durante el enfrentamiento contra los carrancistas, Villa cometió muchos actos de barbarie (ejecuciones masivas, ahorcamientos con alambre y hasta llegó a ordenar prender fuego a algunos infelices). Sin embargo, muchas de las ejecuciones masivas de prisioneros "colorados" y federales durante la campaña contra Huerta fueron ordenadas a Villa por Venustiano Carranza. Al momento de rendirse en Sabinas (Durango), Villa dijo que estaba harto de matar y mostró al primero una carpeta que totalizaba, entre víctimas que había hecho en batallas y a quienes había matado personalmente, 43.000 personas. Algunos estudiantes mexicano-estadounidenses afirman que en la colección de cráneos de la sociedad Skull and Bones de Yale (EE. UU.), se encuentra la cabeza de Pancho Villa, robada el 5 de febrero de 1926 del cementerio de Parral, Chihuahua, y supuestamente vendida a dicha sociedad por Emil L. Holmdahl; versión a la cual se le agregan el robo del cuerpo por parte de militares de Mexico, sin embargo se sabe que Pancho Villa al morir quería permanecer en Parral para lo cual antes de ser asesinado, ordenó a sus aliados el cambio de tumba en el panteón, por la noche así se hizo y en la tumba donde habían sepultado a Villa metieron el cuerpo de una mujer que es la que decapitaron, para desdicha la tumba final se perdió con los años, actualmente se están analizando por exámenes de ADN entre su hija radicada en Parral y los posibles lugares adonde sus aliados habrían llevado el cuerpo. Dichos estudiantes exigen a George Bush que devuelva la cabeza de Villa. Sin embargo, aunque el cráneo fue efectivamente robado, se desconoce su paradero.1 Según gente que lo conoció se sabe que tenía la costumbre de dormir en dos o tres lugares diferentes la misma noche para no ser sorprendido, se disfrazaba en ocasiones de mujer y huía del enemigo. También se sabe por gente que herraba los caballos de Villa que bajo órdenes de este, se le ponían las herraduras al revés a los caballos, de tal forma que al andar las huellas quedaran al revés y quien siguiera su rastro lo hiciera en

sentido contrario; es por esto y muchas cosas más que su captura fue imposible para los estadounidenses, hasta que ya retirado y sin cuidarse de no ser visto, su automóvil fue acribillado con 46 disparos recibiendo él algunos fatales.

El villismo como doctrina política [editar]
Villa era un hombre inculto. Cuando tuvo en sus manos la administración del gobierno de Chihuahua o de la Hacienda de Canutillo emprendió acciones sociales radicales. Imponía controles de precios, abría escuelas, gran parte de los impuestos de guerra los destinaba a abastecer a la población de productos básicos. Villa imponía estrictas restricciones al consumo de alcohol. El dinero producto de la venta de alcohol y de casas de juego administradas por sus hombres era canalizado a la Revolución. Destaca en el ideario villista el valor de igualdad de trato y de igualdad de oportunidades ("Es justo que todos aspiremos a ser más, pero también que todos nos hagamos valer por nuestro hechos"). En sus fiestas convivían gente modesta con personas de clase media y alta. En Canutillo, los trabajadores recibían salarios muy superiores al promedio nacional. Sin embargo, Villa difería de la aspiración a la igualdad de clases del bolchevismo ("¿Qué sería del mundo si todos fuéramos generales, si todos fuéramos capitalistas o todos fuéramos pobres?"). Villa no compartía plenamente el programa agrario de los zapatistas, en particular porque la reivindicación de la propiedad común de la tierra era propia de las comunidades indígenas. La ley agraria que decretó Pancho Villa el 24 de mayo de 1915 refleja la concepción del villismo al respecto. Por otro lado, como agricultor Villa era un entusiasta partidario del progreso tecnológico aplicado a la producción del campo. En materia de libertad religiosa, Villa era menos jacobino que los generales sonorenses (por ejemplo, Villa se decía "libre pensador" y se oponía a cerrar iglesias). Por ello, era acusado por Obregón y Calles de "reaccionario".

Villa íntimo [editar]

Hijo de Francisco Villa Villa solía comentar que tenía tres grandes vicios, los buenos caballos, los gallos valientes y las mujeres bonitas. No se sabe con certeza cuántas mujeres tuvo, pero sí se sabe que se casó por la ley aproximadamente 75 veces. Al final, sólo siete reclamaron ser sus legítimas esposas:
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Luz Corral Juana Torres Pilar Escalona Asunción B. Austreberta Rentería María Amalia Baca Manuela Casas Soledad Seáñez y Maria Anaya.

Una de las facetas más personales de su socialismo, se manifestaba con los niños, amaba a los propios y a los ajenos, recogía a los desamparados y costeaba su educación, durante su breve gobierno contrató a maestros jaliscienses y abrió varias escuelas, a las que acudía en tiempos de fiesta, pues por los niños Villa sentía una verdadera veneración. En ocasiones se los dejaba a su esposa Luz Corral quien llegaba a tener hasta doce niños en su cuidado. Sus planes educativos incluían una Universidad Militar para hasta cinco mil alumnos y una escuela elemental en cada hacienda. Había una libertad de culto casi total, se desplegó una política agraria cuyo propósito sería distribuir la tierra creándola en pequeñas unidades.

Revolución Mexicana
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a navegación, búsqueda La Revolución Mexicana fue la primera revolución social del siglo XX cuya etapa o fase armada duró del 1910 al 1920. La revolución empezó como una rebelión en contra de la dictadura de Porfirio Díaz que ya tenía más de treinta años en el poder. El movimiento fue liderado por el intelectual y teorista político Francisco I. Madero que con su lema "sufragio efectivo, no reelección" cristalizó el descontento alrededor del país en contra del dictador Díaz. Esta fase terminó con el exilio de Díaz en París y el triunfo de Madero en las elecciones democráticas de 1911. La segunda fase de la Revolución comienza con el desacuerdo entre la antigua clase burguesa porfirista y Madero. Con el apoyo de los Estados Unidos y su embajador en México Henry Lane Wilson, el presidente electo y el vicepresidente José María Pino Suárez son asesinados en 1913, y se impone el dictador Victoriano Huerta como líder del país. No obstante, debido a otros revolucionarios que lucharon contra la dictadura implantada, Huerta huye a los Estados Unidos en el 1914. Después de estas dos fases, la Revolución se convirtió en una revolución social con Emiliano Zapata (en el sur) y Pancho Villa (en el norte) luchando por causas sociales como una reforma agraria, justicia social, y educación. No obstante ambos revolucionarios tuvieron que hacer compromisos sociales con los revolucionarios liberal-constitucionalistas como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón. La tercera fase es la culminación de la revolución armada con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, reconocida por haber sido una constitución liberal social y la primera de su tipo en el mundo que aún rige al México de hoy. La Constitución garantizó reformas y derechos liberales (civiles y políticas) y sociales (reforma agraria y legislación laboral progresista). El ideal de la revolución era crear una ciudadanía moderna con derechos y alfabetismo. La Constitución de 1917 fue, quizás, el logro más alto de la Revolución.

Contenido
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1 Antecedentes o 1.1 La Entrevista Díaz-Creelman o 1.2 Surgimiento de Partidos 2 Plan de San Luis 3 La Lucha Armada 4 Fin del Porfiriato 5 El gobierno de Madero

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6 La Decena Trágica 7 El Gobierno Huertista 8 Intervención de Wilson 9 Triunfo Revolucionario 10 El Constitucionalismo 11 La Constitución de 1917 y La Presidencia de Carranza 12 Personajes más importantes o 12.1 Ricardo Flores Magón o 12.2 Francisco I. Madero o 12.3 Victoriano Huerta o 12.4 Venustiano Carranza o 12.5 Emiliano Zapata o 12.6 Pancho Villa o 12.7 Álvaro Obregón 13 Otras figuras que destacaron en la revolución 14 Combatientes 15 El mito de la Revolución Mexicana 16 Referencias 17 Bibliografía 18 Véase también 19 Enlaces externos

Antecedentes

Protesta en las oficinas del periódico antiporfirista El hijo de El Ahuizote en 1903. A pesar de que se considera que la Revolución inició con el levantamiento de Francisco I. Madero, durante el mandato de Porfirio Díaz, hubo diversas sublevaciones de personas que pertenecían al antiguo régimen del porfiriato; sin embargo estas sublevaciones eran levantamientos de tipo militar para tomar el poder, sin que hubiera realmente una ideología de cambio político, social o económico. Algunas de las más importantes fueron:
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1876: Mariano Escobedo 1877: Pedro Valdés

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1878: Lorenzo Hernández, Javier Espino 1879: Miguel Negrete, Manuel Carreón, Francisco A. Nava, José del Río

Desde el principio del siglo, hubo un cambio en la conciencia política de México; muchos mexicanos consideraban que era necesaria una participación del pueblo en la vida política de México, y estimaban urgente que se emprendieran reformas sociales en el país.Fue hasta 1901 cuando surgieron los llamados "Clubes Liberales", en los que se agrupaban jóvenes y políticos de tradición liberal jacobina. En ese mismo año se celebró el Congreso Liberal en San Luis Potosí promovido por Camilo Arriaga Durante 1902 y 1903 se llevaron a cabo múltiples protestas contra la reelección de Díaz, que fueron violentamente reprimidas. Una de las acciones más destacadas fue la pancarta con la leyenda "La Constitución ha muerto..." en las oficinas del periódico El hijo de El Ahuizote. La libertad de prensa y asamblea, garantizadas en la Constitución de 1857 fueron suprimidas, además de que las condiciones de miseria y explotación de obreros y campesinos eran perpetuadas por las concesiones a empresas extranjeras, latifundios y tiendas de raya fomentadas durante el Porfiriato. Un grupo de liberales, entre los que se encontraban los hermanos Flores Magón, comprendieron que Díaz no dejaría la presidencia a través de una derrota electoral. Este grupo consideraba que la dictadura se sostenía por la fuerza de las armas y sólo por la fuerza de las armas podría caer. Por esta razón, cuando los liberales salen de la cárcel en 1904, y se exilian en los Estados Unidos, se crearon dos tendencias: una que proponían reformar sólo las estructuras políticas y otros buscaban estallar la revolución social; estos últimos comenzaron a organizar en 1905 el Partido Liberal Mexicano (PLM) que hizo público su programa al siguiente año en San Luis, Missouri. En 1906 comienzan a organizarse las primeras insurrecciones promovidas por el PLM contra la dictadura de Porfirio Díaz. El PLM programó un levantaiento armado para el 16 de septiembre de ese año , en el aniversario de la Independencia de México, sin embargo la sublevación fue descubierta por la policía porfirista y detectives norteamericanos. A pesar de que el levantamiento armado general fue postergado, en ese año acontecieron sucesos que después fueron considerados precursores del levantamiento de 1910:

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1 de junio: Huelga de Cananea en Sonora contra la "Cananea Consolidated Copper Company", reprimida con un saldo de 23 muertos y 22 heridos, más de 50 personas detenidas y cientos de desplazados. 1 de julio: Programa del Partido Liberal Mexicano difundido en el periódico Regeneración. 30 de septiembre: Rebelión de Acayucan, Minatitlán y Puerto México, Veracruz, reprimida por el ejército.

En el campo de la cultura destacó, el Ateneo de la Juventud, que a partir de 1908 emprendió una labor crítica contra el positivismo educativo implantado desde Benito Juárez y sostenido como doctrina oficial por el Porfiriato. El Ateneo se rebeló igualmente contra lo que consideraba limitaciones al desarrollo de la personalidad humana. Militaron en él hombres de la generación anterior como los poetas Luis G. Urbina y Enrique González Martínez, y de la nueva promoción: Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes Ochoa, Julio Torri, Jesús T.

Acevedo, Alfonso Cravioto y Ricardo Gómez Robelo. De la misma manera, las ideas de cambio social y político se apuntaban en el Club Liberal “Ponciano Arriaga”, gracias al cual se puso en marcha el Partido Liberal Mexicano.

El periódico Regeneración de los Flores Magón Los miembros del Partido Liberal Mexicano aumentaron sus actividades públicas y clandestinas, comenzaron a editar periódicos como Regeneración –que llegó a imprimir hasta 28, 000 ejemplares – y formaron sociedades secretas para preparar e incitar la lucha armada. Las ideas de este partido inspiraron varios rebeliones, tales como el estallido de la Cananea, Sonora en 1906; el asalto a la Aduana de Nogales, así como los actos de rebeldía que aparecieron también en 1906, en Jiménez, Coahuila; la Acayucan, Minatitlán, Puerto México y Chinameca en Veracruz y de levantamientos armados en varios sitios de Coahuila y Chihuahua, seguidos de la rebelión obrera de Río Blanco en 1907. Cuando en 1910, estalló la revolución armada encabezada por Madero, los componentes del Partido Liberal Mexicano actuaron en forma independiente, sobre todo en los Estados del Norte ya que la Junta Organizadora del PLM operaba en el exilio al sur de los Estados Unidos. En este lapso la acción más significativa del PLM fue la Rebelión de Baja California, territorio que los liberales tomaron con el apoyo de extranjeros socialistas y anarquistas afiliados al grupo Trabajadores Industriales del Mundo en 1911 pero fueron combatidos por los soldados federales -y luego por los maderistas- , quienes los derrotaron finalmente con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos.

La Entrevista Díaz-Creelman

Las ideas de reforma y cambio político encontraron un fuerte impulso cuando Porfirio Díaz fue entrevistado por James Creelman, redactor del Pearson´s Magazine, en marzo de 1908. En dicha entrevista Díaz le expresó al periodista norteamericano que, en su opinión, el pueblo mexicano ya estaba apto para la democracia, y él prometía retirarse a la vida privada una vez que concluyese su período de gobierno en 1910: “He esperado con paciencia el día en que el pueblo mexicano estuviera preparado para seleccionar y cambiar su gobierno en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin perjudicar el crédito nacional y sin estorbar el progreso del país. Creo que ese día ha llegado. Si en la República, agregó, llegase a surgir un partido de oposición, lo miraría como una bendición y no como un mal, y si ese partido desarrollara poder, no para explotar, sino para dirigir, yo lo acogería, lo apoyaría y me consagraría a la inauguración feliz de un gobierno completamente demócrata…” La entrevista provocó distintas reacciones. Algunos mostraron un gran interés en la posibilidad de unas elecciones, mientras que otros creían que el presidente quería provocar una corriente favorable a su causa que le permitiera seguir en el poder, e incluso algunos creían que la entrevista era una trampa que Díaz había tendido a sus enemigos.

Surgimiento de Partidos
Después de que se anunciara la posibilidad de un cambio político surgieron 2 grupos principales de tendencia revolucionaria: el Partido Nacional Antirreeleccionista y el Partido Democrático, mientras que los grupos de tendencia porfirista, como el Partido Nacional Porfirista y el Partido Científico optaron por reorganizarse para actuar mejor ante la inminencia de una campaña de electoral. Otra agrupación que también se desarrolló con cierta amplitud, fue el Partido Reyista. En el Partido Democrático se encontraban personas que encontraban preferible que Porfirio Díaz siguiera al frente del poder, pero creían que era necesario que se buscara un candidato distinto a Ramón Corral para la Vicepresidencia de la República, como lo manifestaron en abril de 1909; sin embargo este partido no alcanzó la popularidad necesaria y fue disuelto. Ante esta situación, el Partido Científico presentó como Candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, a Porfirio Díaz y a Ramón Corral, respectivamente. En mayo de 1909 estaba funcionando ya el centro Antirreeleccionista, en cuyas filas se hallaban personas que poco más tarde iban a tener una importante actuación política, tales como: Francisco I. Madero, Emilio Vázquez Gómez, Toribio Esquibel, José Vasconcelos y Luis Cabrera. El primero de ellos, Madero, ya se había hecho célebre para entonces, debido a la publicación su libro titulado “La Sucesión Presidencial en 1910”, en el que hizo un estudio de la situación política mexicana, con cierto criterio revolucionario. El Partido Reyista, sin tener propiamente un programa doctrinal completo, comenzó a trabajar para presentarse a las elecciones con dos candidatos: el General Porfirio Díaz para la presidencia y el General Bernardo Reyes para la Vicepresidencia, sin embargo Porfirio Díaz lo comisionó con un pretexto de tipo militar para ir a Europa, dejándolo

fuera de la escena política. El Partido Reyista se disolvió y sus miembros formaron el Partido Nacionalista Democrático, que participó junto con el Partido Antirreeleccionista, en la Convención Nacional Independiente, que tuvo lugar en la Ciudad de México en abril de 1910. Para dar impulso y vigor al partido y a la Convención, Francisco I. Madero realizó una gira por algunos Estados de la Nación, lo que logró despertar entusiasmo en algunos y aumentó el número de integrantes de la Convención. Una vez instalada plenamente, se puso a discusión el tema de las elecciones y se resolvió presentar como candidato a la Presidencia de la República a Francisco I. Madero, y como candidato a la Vicepresidencia a Francisco Vázquez Gómez, antiguo médico de Porfirio Díaz, de quién se había distanciado políticamente para entonces. Al mismo tiempo que se lanzaba esa fórmula de Madero-Vázquez Gómez, los convencionistas elaboraron un programa que iba a servir como bandera de lucha, y en la cual los principios de “no reelección” del Presidente y de los Gobernadores, y de “Sufragio efectivo”, eran esenciales.

Plan de San Luis

Francisco I. Madero y Emiliano Zapata en Cuernavaca. En su calidad de candidato a la Presidencia de la República, Francisco I. Madero realizó una nueva gira política por la República, despertando un gran entusiasmo a favor de sus planteamientos de oposición al régimen de Porfirio Díaz, enfocadas a lograrlo no por la violencia, sino por la participación de los ciudadanos en las elecciones. El gobierno se alarmó a la vista de tal situación y aprehendió a Madero, acusándolo de delitos de ultrajes a la autoridad y de intento de rebeldía en Monterrey, conduciéndolo después a San Luis Potosí para que se siguiera el proceso correspondiente; su defensa logró que saliera libre bajo caución, con la condición de que no abandonara la ciudad. En este ambiente tenso tuvieron lugar las elecciones a mediados de 1910, en las que se presentaron diversas irregularidades y resultaron electos Porfirio Díaz y Ramón Corral, que ocuparían los cargos de presidente y vicepresidente respectivamente para el periodo 1910-1914. Al darse cuenta de que una solución pacífica era imposible, Francisco I. Madero, dispuesto a iniciar un levantamiento armado, se fugó de San Luis Potosí hacia San Antonio, Texas, donde proclamó el Plan de San Luis, de 5 de Octubre de 1910, en el que declaró:

“Haciéndome eco de la voluntad nacional, declaro ilegales las pasadas elecciones y quedando por tal motivo la República sin gobernantes legítimos, asumo provisionalmente la Presidencia de la República, mientras el pueblo designa conforme a la ley a sus gobernantes”. Acto seguido, señaló en el artículo 7 de dicho plan, “El 20 de Noviembre, desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente nos gobiernan”. Ese día, sin embargo, prácticamente no sucedió nada, a excepción del levantamiento por parte de Toribio Ortega y un grupo de 60 caudíllos en Cuchillo Parado, Chihuahua el día 14 y en Puebla el día 18. El resto de los brotes rebeldes estallaron en los días subsiguientes.

La Lucha Armada

Campamento Rebelde El gobierno porfirista se apresuró a acabar con los centros Antireeleccionistas que más peligro implicaban, tomando disposiciones en contra de dichos centros en México y Puebla. En esta última ciudad, se recibieron informes de que en la casa de Aquiles Serdán, quien encabezaba a los antireeleccionistas, se encontraban individuos con armas, por lo que policía se aprestó a hacer un cateo. Sin embargo, cuando los gendarmes llegaron se les hizo fuego, muriendo en el acto Miguel Cabrera, Jefe de la Policía en Puebla, y prolongándose el tiroteo por mucho tiempo lo que hizo necesaria la intervención del ejército para sitiar la casa y ocuparla finalmente. El 20 de noviembre, según lo planeado, Madero cruzó la frontrera entre Estados Unidos y México para iniciar el movimiento revolucionario en Ciudad Porfirio Díaz (hoy Piedras Negras), pero no tuvo éxito y le fue preciso regresar a territorio norteamericano. A pesar del aparente fracaso, durante las semanas siguientes cambió el panorama y la revuelta comenzó a extenderse a lo largo de la República, mientras que se hacía notar la influencia de los Estados Unidos, que favorecieron al maderismo al movilizar veinte mil soldados hacia la frontera mexicana para “mantener la neutralidad”, y al enviar barcos de guerra a distintos puertos mexicanos del Golfo, creando una presión para el gobierno porfirista. Entre los Jefes rebeldes que se lanzaron a la rebelión en ese entonces, pueden mencionarse los siguientes; Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel Asúnsulo en Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y Jalisco; Gabriel Hernández en Hidalgo y Pascual Orozco en Chihuahua, entre otros. En Chihuahua las acciones de Abraham González fueron determinantes durante los primeros días del movimiento.

Fin del Porfiriato
El ministro de Hacienda, José Yves Limantour, que se encontraba en Europa, regresó a México, vía Nueva York donde los revolucionarios se entrevistaron con él y le entregaron proposiciones para que las pusiera en manos del General Díaz, a fin de llegar a un acuerdo. Limantour, al mismo tiempo, quedó muy impresionado por la actitud hostil del gobierno de Estados Unidos hacia Porfirio Díaz pues le reprochaban al gobierno mexicano la entrada de capital europeo en el país. Una vez llegado a México, Limantour exhortó a Porfirio Díaz a efectuar diversos cambios y reformas políticas al país. Varios emisarios de Díaz se entrevistaron con los rebeldes y se convino un armisticio, pero como no se pudo llegar a ningún acuerdo. Los rebeldes, comandados por Pascual Orozco en el Norte atacaron Ciudad Juárez, que cayó en mayo en 1911, desde allí Madero envió un telegrama exigiendo nuevamente la renuncia de los dos líderes del país. El día 21 de ese mes se celebraron los Tratados de Ciudad Juárez, entre delegados porfiristas y revolucionarios, en donde se aceptaba la renuncia de Porfirio Díaz y de Ramón Corral después de 30 años de haber gobernado el país. El día 25 renunciaron a sus cargos, marcando el fin del porfiriato. Porfirio Díaz salió de la capital y se embarcó en Veracruz rumbo a Europa, en donde murió el 2 de Julio de 1915, en la ciudad de París.

El gobierno de Madero

Francisco I. Madero con la Banda Presidencial El 25 de mayo de 1911 Francisco León de la Barra, fue nombrado Presidente Interino y gobernó hasta el 6 de Noviembre del mismo año. El régimen de De la Barra tuvo dos misiones principales que consistieron en buscar la vuelta de la paz a la nación y convocar a elecciones para la designación de los nuevos Presidente y Vicepresidente de la República.

General Zapata Madero gobernó como presidente del 6 de Noviembre de 1911 al 19 de Febrero de 1913. A pesar de que aparentemente la Revolución había llegado a su fin, se hizo evidente que la paz y el orden estaban lejos de alcanzarse. Madero tuvo dificultades para realizar todos los cambios que había prometido durante la Revolución, tales como la repartición de las tierras a los campesinos; por lo que comenzaron a surguir grupos de insurrectos en diversos lugres de la República. Hubo levantamientos en Chiapas y Oaxaca, en agosto apareció un brote rebelde en Yucatán. Sólo unos días después de que Francisco I. Madero asumiera el poder Emiliano Zapata, que se había rebelado antes en contra de Porfirio Díaz, dio a conocer en Morelos el "Plan de Ayala", en el que se desconocía a Madero como Presidente y se le acusaba de ser un dictador y de no cumplir con los postulados revolucionarios. En ese plan se pedía la devolución de las tierras a los pueblos y particulares a quienes se hubiera despojado; se demandaba la expropiación de la tercera parte de los latifundios para repartirse la tierra correspondiente, y la nacionalización de las propiedades de quienes se opusieron a dicho Plan. Zapata exigió que se expidiera una ley Agraria, pero Madero contestó que Emiliano Zapata debía rendirse y entregar las armas primero, ocasionando la ruptura entre los dos. En el Plan de Ayala se reconocía como Jefe de la Revolución a Pascual Orozco, y en caso de que éste no aceptara, quedaría como jefe Emiliano Zapata; lo cual, en efecto, sucedió. La lucha se presentó con gran violencia, y aun cuando se lanzaron varias campañas contra los zapatistas, no se pudo acabar con ellos. La situación se complicó aún más, cuando Pascual Orozco, otro antiguo revolucionario, dio a conocer en Marzo de 1912 su Plan de la Empacadora o Plan de Chihuahua, en el que también se desconocía a Francisco I. Madero y pedía reformas sociales. El norte de la República se escenario de nuevas luchas, Orozco tuvo éxito al principio, pues derrotó a Francisco Villa mientras éste lo buscaba, pero fue derrotado al final por el Ejército Federal comandado por Victoriano Huerta y por las fuerzas rurales de Francisco Villa.

La Decena Trágica
Artículo principal: Decena Trágica

Durante esta época México vivíó una situación muy turbulenta. Las fuerzas rebeldes abundaban en forma de guerrilla a lo largo de todo el territorio nacional, el gobierno era atacado severamente por la prensa y mostraba ciertos signos de debilidad. En medio de ese ambiente de desasosiego surgió un nuevo movimiento armado dirigido por el General Bernardo Reyes en la frontera Norte, pero el fracaso que resintió pronto le condujo a rendirse y fue tomado preso. Otro brote de oposición lo animó el General Félix Díaz, sobrino del antiguo Presidente que se sublevó en Veracruz, que tras algunas vicisitudes fue derrotado y conducido a la penitenciaria de la Ciudad de México. A pesar de que la tropas federales apoyaban a Madero, algunos militares se comunicaron con los dos presos y organizaron una revuelta que tendría por objeto la aprehensión del Presidente y Vicepresidente, y el establecimiento de una junta revolucionaria para reorganizar el gobierno. Los Generales Félix Díaz y Bernardo Reyes fueron liberados para que actuasen; Reyes se dirigió al Palacio Nacional, pero fue atacado por tropas federales leales y murió; el resto de los rebeldes se apoderaron de un recinto militar llamado “la Ciudadela”, y se atrincheraron en ella.

Niño Soldado El Presidente Francisco I. Madero designó a Victoriano Huerta como comandante de la Plaza, en sustitución de Lauro Villar que había sido herido en los combates, y llamó a las tropas del General Felipe Ángeles de Cuernavaca, para sitiar la ciudadela y aprehender a los rebeldes. Esta lucha, que se conoció después como la "Decena Trágica" se extendió 9 al 19 de febrero de 1913, al final de la cual Huerta abandonó sus deberes y se unió a los sublevados mediante el Pacto de la Ciudadela y aprehendió a Francisco I. Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez, quienes se vieron obligados a presentar sus renuncias ante el Congreso, que se las aceptó 119 votos a favor y 8 en contra, a pesar de estar formado por una mayoría maderista.

Tras la renuncia de Madero se nombró como presidente interino a Pedro Lascuráin, quién había fungido como ministro de Relaciones Exteriores. Su gestión se prolongó de las 10:34 a las 11 de la mañana de aquel día. Durante ese transcurso de tiempo nombró como ministro de Gobernación a Huerta y renunció la Presidencia, quedando Victoriano Huerta a cargo del poder.

El Gobierno Huertista

General Victoriano Huerta El Nuevo Presidente ostentó tal carácter del 19 de febrero de 1913 al 15 de julio de 1914. Fue reconocido por el Congreso, la Suprema Corte de Justicia, los gobernadores de los Estados –menos los de Sonora y Coahuila – y el Cuerpo Diplomático. Sin embargo, el país entró pronto en una etapa de gran conmoción política, por que la rebelión se propagó en contra de Victoriano Huerta, bajo la acción del Gobernador coahuilense, Venustiano Carranza, que, con otras personas, dio a conocer el Plan de Guadalupe de 26 de marzo de 1913, por lo que se desconocía el gobierno Huertista. Carranza, que ya estaba en actitud levantisca contra Francisco I. Madero; desconoció inicialmente a Victoriano Huerta, después lo reconoció como Presidente, pero al no llegar a un entendimiento con éste, se lanzó a una lucha definitiva contra él. Se formó un ejército llamado “Constitucionalista” y Venustiano Carranza quedó como su primer jefe. Mientras tanto Huerta, de conformidad con él Pacto de la Ciudadela, formó un primer gabinete con personajes destacados que le fueron impuestos, y entre los que estaban: Francisco León de la Barra, Alberto García Granados, Toribio Esquibel Obregón, Rodolfo Reyes y Jorge Vera Estañol, entre otros. Huerta insistió entonces y aún después, en que su principal preocupación era la de que la nación se encauzase por los senderos de la paz, pero de hecho él mismo, por su política de fuerza y de atentados, estorbó el propósito y lo hizo impracticable. Y así, en el curso de 1913, fueron asesinados, el 19 de febrero, Gustavo Adolfo Madero y Adolfo Bassó Bertoliat; el 22 ocurrió lo mismo con Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, para lo cual se les sacó de la penitenciaría donde estaban confinados; y después: Abraham González, Edmundo Pastelín, Adolfo Gorrión, Serapio Rendón y Belisario Domínguez Palencia.

Este último, que era senador de Chiapas, pronunció un discurso en el que condenaba la violencia desatada, acusó a Victoriano Huerta de asesino, lo que, naturalmente, disgustó al régimen, y a consecuencia de él fue asesinado. El Congreso protestó con energía, y Victoriano Huerta dispuso que fuese disuelto y sus componentes aprehendidos y encarcelados. Huerta se deshizo igualmente de su primer gabinete y formó otro con elementos adeptos a él. Persuadido de que era inconveniente para su régimen convocar a elecciones presidenciales, las aplazó. Al fin se decidió a hacerlas, pero el nuevo Congreso las declaró nulas y Huerta continuó en el poder. El Partido Nacional Católico que no quiso prestarse a ser mero instrumento del gobierno, fue disuelto y algunos de sus jefes fueron apresados y mandados a San Juan de Ulúa.

Intervención de Wilson

Desembarco estadounidense en Veracruz En el campo internacional, el Presidente de los Estados Unidos, William Howard Taft, no resolvió en definitiva si reconocer o no al gobierno de Victoriano Huerta, y dejó el problema a su sucesor, Woodrow Wilson, quién pronto comenzó a tener una intervención muy acentuada en los asuntos mexicanos. Quiso establecer las normas conforme a las cuales debía resolver la situación, y al efecto mandó a John Lind para indicarle a Victoriano Huerta cuál era el punto de vista del gobierno norteamericano; pero el Ministro de Relaciones Exteriores de la administración huertista, Federico Gamboa, le indicó en forma terminante que no tenía derecho a inmiscuirse en la política nacional. Wilson se empeñó en prescribir cómo debían ser las elecciones; y continuó su política intervencionista de diversas maneras; entre otras, dispuso la neutralidad oficial de los Estados Unidos en la contienda mexicana, lo cual significaba que no podían venderse armas a ninguno de los dos rivales, ni al gobierno huertista ni a los revolucionarios; pero en la práctica, y mediante disfraces, los revolucionarios si recibían armas que adquirían de algunos norteamericanos. Extremada su actitud en contra de Huerta, que se mostró siempre reacio a admitir sus indicaciones, Wilson puso en marcha una amplia campaña diplomática para impedir que otros gobiernos extranjeros reconocieran la administración mexicana, ni se le concedieran empréstitos. Más aún, cuando la Alemania había vendido casquillos de balas a Victoriano Huerta, Wilson pretextó un ultraje a la bandera norteamericana (Incidente de Tampico), y ordenó que la infantería de Marina norteamericana ocupara el puerto de Veracruz (Ocupación estadounidense de Veracruz), como en efecto lo hizo el 21 de abril del mencionado año,

pese a la resistencia del pueblo y de los cadetes de la Escuela Naval Militar. Mediante esta maniobra, el barco alemán Ipiranga, donde venía el cargamento, no pudo desembarcar los materiales para entregarlos a las autoridades huertistas. Como es natural, todo ello favoreció a la causa constitucionalista en gran manera.

Triunfo Revolucionario

Tropas Federales a la espera de Francisco Villa en la Ciudad de Torreón Las tropas Rebeldes, dirigidas por el Primer Jefe, Venustiano Carranza, se dividieron en tres porciones principales que fueron: el Ejército del Noreste, mandado por el General Pablo González Garza; EL Ejército del Norte, mandado por Francisco Villa; y el del Noroeste encabezado por Álvaro Obregón. Poco a poco las líneas de resistencia de los federales se fueron doblegando. González avanzó hasta ocupar Tampico y Monterrey, Villa causó las más serias derrotas a los federales al tomar los estados de Chihuahua, Coahuila y Zacatecas –con hechos de armas sangrientos encabezados por Rodolfo Fierro quién fue el principal culpable de éstos, sobre todo en las tomas de Torreón y Zacatecas-, y Álvaro Obregón que adelantó sus fuerzas por las costas del Pacífico, hasta ocupar Guadalajara a mediados de 1914. La lucha era fuertemente dramática en aquellas zonas, mientras que ardía el Sur con la Rebelión Zapatista. En este ambiente de notable violencia, los gobiernos que formaron el grupo ABC –Argentina, Brasil y Chile- fueron invitados a servir como mediadores entre los rivales mexicanos, y concurrieron para ello a las Conferencias de Niagara Falls, en las cuales los norteamericanos se convirtieron en los voceros de los Carrancistas y señalaron que era indispensable que Victoriano Huerta dejara el poder. En tales términos, Huerta, comprendiendo que su causa estaba perdida, renunció y quedó como presidente el Licenciado Francisco Carvajal, quién ostentó el cargo del 15 de Julio al 13 de agosto de 1914, y se esforzó por que hubiera un gobierno equilibrado y se evitara un desastre nacional, pero los carrancistas y los norteamericanos se mostraron intransigentes y Carvajal abandonó el poder. Algunos funcionarios del régimen se entrevistaron con Álvaro Obregón, y celebraron los Tratados de Teoloyucan, en los que se convino la entrega de la Ciudad de México y la disolución del Ejército Federal, que siempre había sido Porfirista. El 15 de agosto de 1915, las primeras fuerzas revolucionarias ocuparon la Capital, y Obregón quedó como autoridad principal. Este, entre otras cosas, dispuso la ocupación de varios templos y la aprehensión de los sacerdotes del Arzobispado de México para exigirles medio millón de pesos, que no entregaron porque no los había: a resultas de

ello, decretó la expulsión de los sacerdotes extranjeros, a los mexicanos los amago de muerte, y a algunos los envió a Veracruz, quedando libres al final, logrando así oposición con viejos miembros del Partido Católico que presidía Rafael Ceniceros y Villareal. En general, la acción en el área carrancista fue, en muchos sitios antirreligiosa. En Durango, Obregón tomó para así el anillo pastoral del Obispo, cuando este no pudo darle el dinero que se pedía, y se le obligo a barrer las calles. En muchos lugares muchos sacerdotes fueron expulsados o reducidos a prisión, pena de muerte a ellos en San Luis Potosí, cierre de Colegios Católicos, muerte por confesión, quema de confesionarios, esta acción persecutoria, no fue impulsada por Venustiano Carranza, sino por las ideas de Álvaro Obregón, que finalmente serían seguidas por Plutarco Elías Calles, que en ese tiempo ya era General y que originarían la Guerra Cristera. En cambio, en el campo zapatista, no existieron estas persecuciones.

El Constitucionalismo
Desaparecido el régimen Huertista, quedaron triunfantes los elementos revolucionarios, pero no hubo entre ellos paz ni armonía pues entre Venustiano Carranza y Emiliano Zapata no hubo entendimiento, como tampoco lo hubo con Francisco Villa, puesto que Carranza le pedía a Zapata que lo reconociera como presidente y cesara la lucha, Zapata aceptaba siempre y cuando Carranza aceptara el Plan de Ayala, y Villa se encontraba en la misma situación pues estaba dispuesto a reconocer su autoridad siempre y cuando se acepte como objetivo principal del nuevo gobierno la repartición de tierras, pero nada se resuelve puesto que Carranza creía que los hacendados tenían derechos por las leyes y que a estos no era posible quitarles sus propiedades a quienes no tenían derecho, a pesar de no hacer nada ante los robos que los carrancistas hacían para hacerse hacendados revolucionarios. Venustiano Carranza entonces decide enviar a Álvaro Obregón a convencer a Francisco Villa, pero tratando Obregón de atacar a las tropas Villistas por un lado y lograr una alianza por el otro, es descubierto por Villa y este manda fusilarlo, pero Serrano y Raúl Madero evitan que Obregón sea fusilado aceptando las condiciones de Villa y firman un acuerdo, logrando escapar a Chihuahua y a medio camino Villa recibe un telegrama de Venustiano Carranza en donde éste rechaza el acuerdo, Villa persigue a Obregón pero ya no lo alcanza y rompe definitivamente con Carranza.

Francisco Villa y sus Dorados En esta situación algunos revolucionarios convocaron a una convención, en octubre de 1914, para hallar una fórmula que conciliara los distintos intereses y evitara una ruptura

peligrosa entre los triunfadores. Sus primeras secciones tuvieron lugar en la Capital y las posteriores y más importantes, pues englobaron a los 4 combatientes, fueron las que tuvieron lugar en Aguascalientes por lo que se conoce como Convención de Aguascalientes. En la convención se decide invitar a los Zapatistas, con voz pero sin voto, ahí se encuentran por fin zapatistas y villistas que descubrieron ahí sus similitudes. Los primeros 15 días transcurrieron con discursos en donde se exponían los diversos puntos de vista hasta que llegan los Zapatistas a la convención, se estudian los diversos postulados y se aprueba el Plan de Ayala. Pero los convencionistas no sólo obtuvieron el visto bueno de todos los demás pues la unión Villa-Zapata logra mayoría, sino que además convencen a algunos obregoncistas y carrancistas con lo que la división se ahondó al nombrarse por ellos Presidente a Eulalio Gutiérrez Ortiz, un Villista, quién tomó el cargo el 3 de noviembre de 1914 y lo abandonó el 28 de mayo de 1915, en franca oposición a Carranza. Las tropas convencionistas obligaron a Venustiano Carranza a salir de la Capital y tomar el rumbo de Veracruz, en donde logró establecerse y aún disponer de tiempo para expedir unas leyes de particular importancia, como fueron, entre otras, la Ley de Relaciones Familiares, la Reforma del Municipio; la Ley de 6 de enero de 1915, que promovía la reforma agraria; algunas de protección a los obreros y otras. Gutiérrez dejó la Presidencia en pugna con Villa pues le negó toda ayuda a Emiliano Zapata y se pasó al bando obregoncista. Entre tanto, se hizo cargo de ella el General Roque González Garza del 18 de enero de 1915 al 10 de junio del mismo año, quién tuvo el apoyo de villistas y de zapatistas, pero se vio envuelto en multitud de problemas políticos, militares y de abastecimiento de alimento a la Ciudad de México, que sufrió una temporada de hambre por la carencia de bastimentos. Fue sucedido por el licenciado Francisco Lagos Cházaro del 10 de junio de 1915 a enero de 1916, y quién tuvo una autoridad más aparente que real, pues Zapata y Villa, aunque decían reconocerlo, de hecho actuaban por su propia cuenta. Las diferencias entre Villa y los carrancistas se agravaron cada vez más. La lucha tomó caracteres muy vivos cuando Carranza envió a la guerra contra Francisco Villa a Álvaro Obregón, y dentro de ella destacaron los combates en la región de Celaya (Batalla de Celaya) y León, en donde los villistas fueron deshechos por Álvaro Obregón que implementó nuevas técnicas inventadas en Europa, la “Guerra de Trincheras”. Vencidos los hombres de Villa y capturados muchos de ellos, 200 oficiales villistas fueron asesinados con ametralladoras por los carrancistas además de las derrotas en Aguascalientes, Durango y Naco, Sonora que obligaron a Villa a refugiarse en Chihuahua.

Defensa Revolucionaria Reducido a Jefe de grupos poco numerosos, en Chihuahua, Villa se reorganizó y siguió dando guerra en ese estado como guerra de guerrillas. En Octubre de 1915, los Estados Unidos reconocieron como único gobierno al de Venustiano Carranza, pese a que, de

acuerdo con las leyes mexicanas el legítimo era el de la Convención de Aguascalientes. Indignado por el reconocimiento, Villa, con 400 hombres atacó la población de Columbus, Nuevo México (Batalla de Columbus) tomándola por unas horas y dio muerte a americanos en Santa Isabel, Chihuahua. Las tropelías villistas dieron lugar a que Woodrow Wilson con el permiso de Venustiano Carranza enviase al suelo Mexicano a una Expedición Punitiva comandada por el General John J. Pershing al mando de 12 regimientos, caballería y fuerzas aéreas que resultó infructuosa porque nunca dio con Francisco Villa, Tropas carrancistas y estadounidenses buscaron al guerrillero por todas partes pero nunca lo encontraron y las dos batallas que enfrentaron contra los villistas durante los seis meses de búsqueda fueron derrotados en el Parral por villistas y en el Carrizal por tropas carrancistas que no dejaron pasar a las tropas estadounidenses al lugar por mandato. Las Tropas Villistas al mando de Francisco Villa en ese tiempo recuperaron mucha parte de su ejército y volvieron a tomar Chihuahua exitosamente, aunque sólo por momentos.

La Constitución de 1917 y La Presidencia de Carranza

Venustiano Carranza Por ese entonces se convocó a un Congreso Constituyente en la Ciudad de Querétaro, al que concurrieron sólo Diputados carrancistas, por haberse excluido a todos sus enemigos o desafectos. Los integrantes del Congreso se aplicaron a elaborar una nueva Constitución Federal, que en cierto modo siguió muchos principios de la anterior, la de 1857, pero en no pocos artículos introdujo reformas, o estableció principios completamente nuevos, sobre todo en lo referente a la reforma agraria, que impulsó la distribución de la tierra, y en lo que ve a la protección de la clase obrera. Además en todos los artículos que tocaban el problema educativo o religioso, se percibió un espíritu faccional muy dividido y llamativo, medularmente anticatólico por una parte y por otra en protección de las ideas de los últimos que al final fueron a repercutir en la Guerra Cristera con Plutarco Elías Calles con el cumplimiento riguroso de la Ley y la condena de lo antirreligioso de la constitución del Papa Pío XI en su encíclica Iniquis afflictisque el 18 de noviembre de 1926. El Proyecto original de la Constitución estuvo redactado por los Diputados José Natividad Macías, Félix F. Palavicini, Luis Manuel Rojas, Alfonso Cravioto, Manuel Andrade y Juan N. Frías; pero en el curso de las secciones, el

proyecto fue modificado hasta alcanzar su forma final, que al conseguirse, permitió que se promulgase la Constitución el 5 de Febrero de 1917. Entre sus normas fundamentales, pueden mencionarse las siguientes:
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El Artículo 1º estableció el otorgamiento de “garantías” o derechos individuales a toda clase de personas. El Artículo 2 prohibió la esclavitud. El Artículo 3 estableció la educación laica para escuelas oficiales y particulares. El Artículo 4 consagró la libertad de trabajo. El Artículo 5 prohibió los votos religiosos y el establecimiento de órdenes religiosas. El Artículo 7 prescribió la libertad de imprenta. El Artículo 24 estableció la libertad de creencias, pero prohibió todo acto de culto externo fuera de los templos o de las casas particulares. El Artículo 27 estableció el antiguo principio español del dominio de la nación sobre subsuelo. Consagró el reparto de la tierra; y perpetuó la nacionalización de los bienes eclesiásticos y prohibir la existencia de colegios eclesiásticos, conventos, obispados y demás. El Artículo 39 consagró el principio de la soberanía nacional. El Artículo 40 señalo que el régimen del gobierno era el de una república representativa, democrática y federal. El Artículo 49 dividió el ejercicio del Supremo Poder de la Federación en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Federal El Artículo 50 indicó que el Congreso Legislativo se formaría por un Congreso con dos Cámaras, una cámara alta y otra baja, es decir, la de senadores y la de diputados. El Artículo 80 consagró como depositario del Poder Ejecutivo al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. El Artículo 94 puso las bases del poder Judicial de la Federación. El Artículo 107 consagró el “Juicio de Amparo”. El Artículo 115 puso las bases del municipio libre. El Artículo 123 estableció un régimen de protección a la clase trabajadora.

Personajes más importantes
Ricardo Flores Magón

Ricardo (izquierda) y Enrique (derecha) Flores Magón, presos en Los Ángeles

Artículo principal: Ricardo Flores Magón

Los Hermanos Flores Magón impulsaron la creación del Partido Liberal Mexicano y fue precursor de la Revolución Mexicana. Los postulados concernientes a los derechos de los trabajadores y la posesión de la tierra por los campesinos en el Programa del Partido Liberal Mexicano de 1906 fueron retomados en la Constitución Política de 1917. Murió en una prisión de Estados Unidos en 1922. Ricardo Flores Magón nació en San Antonio Eloxochitlan, Oaxaca el 16 de septiembre de 1873, hijo de familia humilde. En la Ciudad de México comenzó la carrera de abogado (que no concluyó) y periodista. En su juventud participó en las revueltas estudiantiles contra Porfirio Díaz. Fundó y editó el periódico Regeneración, el más crítico contra el régimen porfirista. Asistió como delegado al Congreso Liberal de 1901 en San Luis Potosí. Fue encarcelado en múltiples ocasiones en México y en Estados Unidos por su actividad política que transitó del liberalismo al anarquismo. Desde 1905 participó en la organización del Partido Liberal Mexicano que sería fundado un año más tarde. Los postulados de este partido inspiraron las revueltas y las huelgas que serían el inicio del fin de Porfirio Díaz. Mientras estuvo exiliado en los Estados Unidos mantuvo contacto con socialistas y anarquistas del movimiento obrero estadounidense que ejercieron presión para que el gobierno norteamericano no enviara tropas a territorio mexicano con el pretexto de custodiar las inversiones americanas en México. También intervino para que se formaran comités de apoyo económico y político a la revolución social. Ricardo Flores Magón luchó contra la dictadura de Porfirio Díaz y después contra Madero y los gobiernos de militares revolucionarios, por lo que fue perseguido y encarcelado. Después de su muerte se reconoció la importancia de su participación como precursor de la Revolución Mexicana.

Francisco I. Madero
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Fotografía de Francisco I. Madero. Francisco Ignacio Madero González, empresario agrícola y político coahuilense (1873-1913). Fue elegido presidente de México tras el triunfo de la revolución de 1910. Fue asesinado a causa del golpe de estado organizado por el Secretario de Guerra y Marina y el embajador de los Estados Unidos de América. Francisco I. Madero González nació en una familia acomodada en el municipio de Parras de la Fuente, Coahuila, el 30 de octubre de 1873. Sus padres fueron Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño. Durante su juventud hizo estudios de comercio y agricultura en Maryland, Versalles, París y en la Universidad de California en Berkeley. Regresó a México para casarse con Sara Pérez en 1903 y en 1909 fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista para derrocar al presidente Porfirio Díaz, quien ocupaba el cargo de manera casi ininterrumpida desde 1877. El mismo partido lo eligió candidato a la presidencia de la República y tras alcanzar un alto nivel de popularidad el gobierno decidió encarcelarlo en San Luis Potosí bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades. Logró escapar hacia Estados Unidos y desde ahí redactó el Plan de San Luis, un llamado a las armas que provocó, meses después, la renuncia del Presidente Díaz en 1911 y una guerra civil que duraría alrededor de una década y costaría la vida a más de un millón de mexicanos. Tras la renuncia del presidente Díaz, se formó un gobierno provisional encabezado por Francisco León de la Barra que entregaría la presidencia a Madero en 1911. Durante su administración, Madero se caracterizó por encabezar un gobierno democrático pero poco identificado con las clases marginadas, lo cual provocaría varios alzamientos armados entre los que destacan los del campesino Emiliano Zapata y la rebelión de Pascual Orozco. Para combatir los levantamientos eligió al general Victoriano Huerta, que no logró controlar al primero, pero derrotó definitivamente al segundo; Huerta, en el año de 1913, conspiró con Félix Díaz (sobrino del ex-presidente Díaz) y con Henry Lane Wilson (embajador de los Estados Unidos de América) para derrocar a Madero en un golpe de estado al que se conoce como La decena trágica. El 22 de febrero de 1913, tras haber sido obligado a firmar su renuncia y pese a la promesa de los golpistas de respetar su vida y facilitar su exilio a la isla de Cuba, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron ejecutados por Victoriano Huerta y sus hombres, al costado de la penitenciaría de la Ciudad de México.

Victoriano Huerta
Artículo principal: Victoriano Huerta

Huerta tomó el poder a la muerte de Madero. Esta usurpación del poder fue apoyada por la aristocracia terrateniente que lo consideraba una oportunidad de reestablecer el sistema de Díaz. Los líderes locales redirigieron sus esfuerzos, luchando esta vez contra el nuevo gobierno y acusando a Huerta de asesinar a Madero en contubernio con el embajador de los Estados Unidos, Henry Lane Wilson. Líderes como Villa, Zapata, Carranza y Obregón dirigieron la lucha contra Huerta. La presión de los Estados Unidos, que

culminó con la ocupación de Veracruz tras el incidente de Tampico, combinada con las acciones rebeldes, provocaron finalmente la caída de Huerta. Tras su derrota, Huerta huyó a Europa. En El Paso, Texas, murió años más tarde.

Venustiano Carranza
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Pino Suárez, Carranza, Madero, Orozco y Villa en 1911 Para frenar la cacería, Venustiano Carranza, el gobernador del norteño estado de Coahuila, formó el Ejército Constitucionalista con miras a pacificar el país adoptando la mayor parte de las demandas sociales, esgrimidas por los rebeldes e integrándolas a una nueva Constitución de corte progresista. Carranza logró plasmar la mayor parte de las demandas en el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, incluyendo parte del Plan de Ayala de Emiliano Zapata, pero su deseo de pacificar el país probó ser más fuerte que su habilidad para solucionar los problemas que habían dado origen a la violencia, así que uno a uno fue asesinando a los rebeldes del movimiento.

Emiliano Zapata
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Cadáver de Zapata Tras el asesinato de Francisco I. Madero y el ascenso en el poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se exacerbó y Zapata fue uno de los jefes revolucionarios más

importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos. Posteriormente estas posturas lo opusieron al nuevo presidente (Venustiano Carranza). Éste logró eliminarlo mandándolo asesinar. Estuvo presente en la Convención de Aguascalientes de 1914, en la que los tres grupos más importantes que participaron en la Revolución Mexicana intentaron dirimir sus diferencias. Dicha Convención adoptó el Plan de Ayala y eligió como presidente provisional a Eulalio Gutiérrez Ortiz. Los grupos dirigidos por Francisco Villa y Zapata aceptaron los resultados de la Convención, no así el encabezado por el General Carranza, lo que provocó la continuación de la guerra civil. El cacique Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y que estaría dispuesto a unirse a él. Zapata le pidió pruebas y Guajardo se las dio. Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919, pero desgraciadamente Zapata fue víctima de una emboscada, y fue asesinado ese mismo día.

Pancho Villa
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Pancho Villa (1878-1923) es el seudónimo de Doroteo Arango Arámbula, jefe revolucionario mexicano, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen de Victoriano Huerta. Murió asesinado en Parral, Chihuahua. Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario. En 1910 se unió a Francisco I. Madero, quien le nombró brigadier. En 1911, con apoyo estadounidense, colaboró en la derrota del Ejército Federal de Porfirio Díaz. Combatió a las órdenes de Victoriano Huerta, quien lo acusó de insubordinación y lo condenó a muerte sin cumplirse esta orden. Cuando Francisco I. Madero fue asesinado por una conspiración encabezada por Huerta, el 22 de febrero de 1913, los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, llaman a levantarse contra el usurpador. Comienza así una nueva etapa de la Revolución Mexicana, en la cual Francisco Villa alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas resguardadas por el Ejército Federal. Francisco Villa condujo con éxito los asaltos de Ciudad Juárez, Saltillo, Zacatecas, Chihuahua y Torreón. Los ejércitos revolucionarios derrotaron a Huerta, quien marchó al exilio el 24 de junio de 1914. A pesar de la victoria, Villa estaba molesto con Carranza, quien lo postergó por la cercanía de otros jefes, además de que nunca concedió a la División del Norte el grado de Ejército ni a Villa el grado de general. En 1914, Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias, para limar asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se apoderó de la Convención de

Aguascalientes y rompió relaciones con Carranza. Villa tomó la Ciudad de México, a nombre del gobierno de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en diciembre de 1914. Carranza recibió apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro y comercio de armas, para que derrotaran a las de Villa. Los villistas emboscaron un tren que llevaba mineros estadounidenses, matándolos a todos menos a uno de los 17 que iban a bordo. Carranza no se plegó a los dictados villistas de la Convención y huyó a Veracruz para encabezar desde allí su contraataque. Para ello tenía un gran aliado, un estratega militar que superaría al genio tosco de Pancho Villa, se trataba del general Álvaro Obregón. Obregón logró derrotar a la División del Norte en la famosa Batalla de Celaya, donde Obregón perdiera un brazo. En 1915, los Estados Unidos ofrecieron su respaldo a Venustiano Carranza. Los EE UU habían cambiado su actitud hacia Villa y le impusieron un embargo de armas, cortándole el suministro de las mismas que recibía desde poblaciones como Columbus, Nuevo México.

Álvaro Obregón
Artículo principal: Álvaro Obregón

El gobierno de Carranza duró poco. El general, Álvaro Obregón, quien se había desempeñado en la primera etapa de su gobierno como Ministro de Guerra y Marina, se sublevó al verse en desventaja en su lucha por la candidatura oficial en las próximas elecciones federales y le dio muerte el 21 de mayo de 1920. Obregón asumió el poder y demostró no sólo ser un hábil militar, pues terminó de pacificar la mayor parte del país, sino un hábil político que fomentó la creación y a la vez se hizo del apoyo de múltiples sindicatos y centrales obreras. Fue sucedido por el también general Plutarco Elías Calles, quien promovería algunas leyes anticlericales que provocarían la Guerra Cristera y fundaría el Partido Nacional Revolucionario (PNR), lo que hoy en día es el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aunque la reelección estaba expresamente prohibida por la Constitución de 1917, Obregón consiguió hacerlo en 1928 pero fue asesinado por un extremista católico antes de tomar posesión del cargo.

Otras figuras que destacaron en la revolución

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Los generales Lázaro Cárdenas del Río, Abelardo L. Rodríguez y Manuel Ávila Camacho, todos presidentes electos de México después de la administración del Presidente Calles. Los pintores comunistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y Frida Kahlo. Los intelectuales José Vasconcelos, Manuel Gómez Morín y Antonio Caso. Los escritores Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán. El líder sindical Vicente Lombardo Toledano. El caricaturista político José Guadalupe Posada.

Combatientes

Fuerzas surianas en Campaña Revolucionaria
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Magonistas Maderistas Villistas Zapatistas Huertistas Obregoncistas Carrancistas

El mito de la Revolución Mexicana
Para académicos como Macario Schettino la Revolución Mexicana es un mito y lo trata en su libro publicado en 2007 Cien años de confusión (La revolución, en duda. Cien años de confusión. México en el siglo XX, libro de Macario Schettino, Editorial Taurus).1 Schettino considera que la Revolución Mexicana no es un hecho histórico, sino un concepto, origen y base del régimen político que gobernó el país durante más de 70 años. Esa tesis que desmitifica y desafía las versiones oficiales del principal acontecimiento histórico del siglo XX de México. Sí bien Madero inició la revolución, los diversos focos de insurrección no estaban subordinados militarmente a Madero. Además, este no confiaba en los movimientos sociales, pues consideraba que generaban un elevado costo económico, social y humano, además de que una élite derrocaba a otra y olvidaba los principios por los que había luchado para derrocar el régimen anterior. El mejor ejemplo es el mismo Porfirio Díaz que se encumbró en el poder bajo el lema Sufragio efectivo, no reelección. Típicamente se han manejado cuatro grandes hipótesis de la revolución maderista de 1910, las tres primeras del orden económico y social, y la cuarta del orden político:2
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1) Una crisis económica profunda que movilizó a los campesinos que trastocaron el orden político vigente. 2) Una revolución básicamente de las masas obreras, que ante las contradicciones del capitalismo se levantaron en armas, dando respaldo al llamado maderista para buscar la democracia política y, posteriormente, mejoras laborales. 3) La entrega que hizo Porfirio Díaz de la economía al capital extranjero generó una ola nacionalista que en cierto momento terminó por derrocar al régimen que desnacionalizó el capitalismo.

4) El autoritarismo porfirista agotó su legitimidad y sus posibilidades de continuidad, tanto por el envejecimiento de la clase política (incluido el dictador) como por la falta de movilidad política y de incorporación de nuevas élites al régimen.

Macario Schettino sostiene que México fracasó en el siglo XX, pues México no tuvo mejor desempeño económico que otros países latinoamericanos, ni en educación, salud, seguridad social, o prácticamente cualquier indicador de desarrollo. México sufrió a cambio un régimen autoritario, que pospuso la ciudadanización de la sociedad. Madero tuvo razón al señalar que de una revolución sólo puede surgir un nuevo autoritarismo. Como por ejemplo: la dictadura napoleónica, el régimen bolchevique, el nacionalismo taiwanés, el nacionalismo chino y el priismo mexicano. Las conquistas de la Revolución fueron también incorporadas —frecuentemente de manera más eficaz— en países que no sufrieron una revolución social. Schettino contribuye a desnudar el gran mito revolucionario, que prevalece profundamente en conciencia política de los mexicanos y aún se enseña en escuelas y universidades, acorde con la construcción de la revolución del régimen priista.