UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA

ESCUELA DE GEOLOGÍA
Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Av. Vélez Sarsfield 1611 escuelageologia@efn.uncor.edu

Córdoba, 25 de Junio de 2009.

Sr. Decano de la F.C.E.F y N Ing. Héctor G. Tavella S / D

Nos dirigimos a Usted y por su intermedio al HCD a los fines de hacerle conocer la posición de la Escuela de Geología respecto del debate planteado por los fondos aportados a la Universidad provenientes de los beneficios de la empresa estatal, YMAD (Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio). Creemos necesario distinguir al menos tres planos del problema planteado: el marco legal, su análisis político y la opinión técnico-profesional, que se mezclan al momento de argumentar posiciones. Es conveniente recordar que los fondos a los que se hace alusión están establecidos por Ley 14771. No se trata de una donación, tampoco son regalías, ni son impuestos, son beneficios fruto de una actividad lícita. Por lo tanto, no pueden ser tomados como intentos de acallar voces como se lo ha planteado. Creo que eso sería dudar de nuestra propia capacidad, como universitarios, de análisis crítico independiente. Tampoco es un dilema ético el aceptarlos o no, ya que no son fondos de dudosa procedencia. En este plano, una correcta interpretación de la ética personal consistiría en plantearse como usar esos fondos. Si como todos entendemos, el cuidado del medio ambiente es responsabilidad de todos y un tema humanitario que debe estar en la base formativa de cualquier profesional, entonces deberíamos favorecer el desarrollo de líneas de investigación, docencia y extensión en esas áreas, y obtener el equipamiento adecuado, que ayude a disponer de datos propios que permitan realizar evaluaciones con independencia de criterio, proponer alternativas superadoras y desarrollar técnicas de remediación. No se puede desde una casa de altos estudios tomar posiciones, solamente desde un marco ideológico o político, cuando están en juego aspectos técnicos que se desconocen. Sobre todo si desde nuestra Universidad se emiten títulos de Geólogo, y dicho título habilita al egresado a tareas como la exploración, evaluación y explotación de yacimientos minerales. Esta carrera ha sido declarada, el año pasado, de interés público por el Ministerio de Educación de la Nación y se apresta a enfrentar el proceso de acreditación. Resultaría al menos contradictorio que la misma Universidad que forma egresados termine declarando, de suyo, degradante para el medio ambiente a una de las actividades para lo cual lo capacitó.

No estamos sosteniendo que no se cometan errores en la actividad minera, se trata de aportar racionalidad a través de la realización de evaluaciones técnicas que permitan delimitar lo correcto de lo incorrecto, y no movernos en términos de apelaciones emotivas al cuidado del medio ambiente que todos valoramos. Para evitar caer en fáciles opciones dicotómicas, en términos de todo o nada, es imperioso que aportemos, desde donde hemos sido formados, para un debate sano y maduro de estos temas. En este sentido, debemos fortalecer e incrementar nuestros grupos de trabajo por medio de subsidios a proyectos de investigación y desarrollo, disponer de los equipamientos adecuados para determinaciones analíticas, la realización de trabajos de campo y de monitoreo ambiental. Pero todo eso requiere de fondos, los mismos fondos que hoy se está planteando rechazar y que podrían ser la llave que posicione a la Universidad como referente calificado e imparcial, si se los usa correctamente. Por eso es que desde la Escuela de Geología no se plantea como alternativa válida el rechazo de los fondos que corresponden por ley. Sí creemos necesario que se debata el destino de los mismos, esperando que sirvan para el avance del conocimiento al servicio de desarrollo armónico de la sociedad y el cuidado del medio ambiente. La Escuela de Geología pone a disposición de las autoridades y comunidad universitaria en general, todos sus recursos humanos capacitados en temas mineros y ambientales - docentes investigadores, investigadores, becarios -, así como los laboratorios y grupos de investigación de excelencia reunidos en la unidad ejecutora CICTERRA (UNC-CONICET), Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra, para colaborar en la planificación y desarrollo de líneas de trabajo en temas ambientales. Por todo lo expuesto, la Escuela de Geología solicita que el HCD avale el pedido de aceptación de los fondos mencionados, y eleve esta posición al HCS de la Universidad Nacional de Córdoba.

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