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TEMA: EL CÁNCER Y EL CONOCIMIENTO QUE POSEEN LOS ALUMNOS DE XII° CIENCIAS DEL INSTITUTO URRACÁ Los tiempos que

se viven en la modernidad pueden llamarse “compendio de la era de la velocidad”; esto es, que los grandes avances y la incorporación de las diferentes tecnologías a los diversos campos del hombre, hacen que la vida sea más impetuosa, por lo que es requisito único ir a la par de la dinámica, la innovación y la renovación. conocimientos se hace imprescindible en la cotidianidad. CAPÍTULO I: MARCO DE REFERENCIA Todo lo que se refiere a ampliación de

1.1. Planteamiento del problema. El cáncer es un padecimiento que pareciera estar presente en muchas familias, sin importar sin son de escasos o muchos recursos. Si se investiga en cada provincia, barriada u hogar se encuentran personas que han tenido contacto con él. A nivel mundial son muchos los casos que se han dado con un comportamiento diverso. Si se revisan las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2013:2), se observa que para el 2008 el cáncer era la principal causa de muerte, pues se le atribuían 7,6 millones de defunciones (aproximadamente el 13% del total) ocurridas en todo el mundo. Así, de los principales tipos de cáncer están:
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pulmonar (1,37 millones de muertes); gástrico (736 000); hepático (695 000); colorrectal (608 000); mamario (458 000); cervicouterino (275 000). Según, más del 70% se registraron en países de ingresos bajos y medianos y se preveía que

el número de defunciones por cáncer seguiría en aumento en todo el mundo y superara para el 2030, los 13,1 millones. Al observar las cifras de la república de Panamá, solo habría que ver la población infantil por provincia atendida en centros como FANLYC (2012:22):     Bocas del Toro, 40 casos, 37 en lugares de difícil acceso. Chiriquí, 107 casos (61 en lugares de difícil acceso). Coclé, 49 casos, 32 en lugares de difícil acceso. Colón, 43 casos, 18 en lugares de difícil acceso.
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Guna Yala, 2 casos Darién, 21 casos, 15 en lugares de difícil acceso. Los Santos, 18 casos, 11 en lugares de difícil acceso. Herrera, 30 casos- 13 de lugares de difícil acceso Panamá: 331 casos- 130 de lugares de difícil acceso. Veraguas: 63 casos, 30 en lugares de difícil acceso

Y qué decir de las atenciones clínicas de apoyo emocional realizadas por este centro (2,4000 casos) y unos 5,700 atenciones de apoyo de Trabajo Social para brindar apoyo integral. Se destina casi anualmente unos B/.1,500.000.000 para servicios a nivel nacional. Si se observa, la provincia de Veraguas a modo general, según La estrella de Panamá (jueves 26 septiembre 2013), se encuentra que las estadísticas de Contraloría revelan que “es el de

estómago el que encabeza las listas de defunciones en la provincia de Veraguas, seguido del cáncer de próstata. Así, los últimos informes recabados hasta el año 2010 ubican a Veraguas como una de las provincias a nivel nacional con un considerado número de muertes por diferentes tipos de cáncer.” Estos datos revelan una situación problemática que encierra a toda la población, no solo regional, sino nacional e internacional, por lo que se requiere insertarse en el mundo de la

investigación y tratar de responder la interrogante:  ¿Qué tipo de conocimiento poseen los alumnos de XII° Ciencias del Instituto Urracá de Santiago de Veraguas acerca del cáncer?

1.2. Justificación del tema. Actualmente, se observa cómo se ha dado el aumento de casos que inciden en la población joven con relación al cáncer. De allí, que sea de gran trascendencia el estudio porque se requiere considerar la actitud profesional (asertividad) para lograr una forma adecuada de ayudar a los adultos a entender la enfermedad, los riesgos, la prevención y los avances sobre la enfermedad para que la vida personal y social no se vea afectada, de tal forma que no sienta la desesperanza y la desilusión de quien puede perder hasta la vida. Si se observa, en los ambientes sociales, cuando se habla del cáncer es casi perceptible el hecho de que conlleva a un rápido desmejoramiento de la salud, ya que esto es reconocido directamente como una de las principales consecuencias del padecimiento que surge, entonces, la

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necesidad de estudios acerca del tema, con el fin de beneficiar a la población carente de conocimiento y con estrategias que apoyen sus actividades. Siendo, pues, una situación que es de interés para estudiantes, docentes y demás, especialmente porque involucra a la población joven, se hace importante el hecho de conocer cuál es incidencia de la enfermedad del cáncer en los XII° del Instituto Urracá, Santiago de Veraguas, para formular alternativas de prevención y promoción del conocimiento sobre el cáncer. Así, esta investigación tiene como base un interés, que enmarca la preocupación de ofrecer estrategias que brinden apoyo a esa población afectada y no afectada, quienes a veces, sienten frustración cuando carecen del conocimiento, que conlleve al éxito de una educación para un futuro mejor, siendo el proceso de enseñanza y aprendizaje en los diferentes niveles, una acción de gran relevancia. Aportará, pues, en la promoción de una formación que representa la comprensión de varios estilos de vida que se requiere para enfrentar la enfermedad del cáncer.

1.3. Objetivos. 1.3.1. Objetivo general.  Determinar qué tipo de conocimiento poseen los alumnos de XII° Ciencias del Instituto Urracá, de Santiago de Veraguas, acerca del cáncer 1.3.2. Objetivos específicos.    Conceptualizar la enfermedad del cáncer acorde con los últimos postulados de la ciencia médica. Identificar los aspectos más relevantes acerca del cáncer que posee la población estudiantil de XII° del Instituto Urracá. Formular una estrategia que ayude a la juventud urraquista a conocer más acerca del cáncer, su tratamiento y prevención para su formación profesional.

1.4.

Descripción institucional. El estudio se ubicará en el Instituto Urracá, específicamente en los XII° Ciencias, jornada

matutina.
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CAPÍTULO II: 2.1.

MARCO TEÓRICO

Conceptualización. Los valore que se pueden hacer cuando se expone el tema del cáncer hace propicio el hecho

de determinar en sí cuál es su significado más exacto. Para ello, se hace una revisión de diversos autores que establecen alguna semántica de términos específicos o generales. Al respecto la OMS (2012:1) expone:
«Cáncer» es un término genérico que designa un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo; también se habla de «tumores malignos» o «neoplasias malignas». Una característica del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o propagarse a otros órganos, proceso conocido como metástasis. Las metástasis son la principal causa de muerte por cáncer.

Lo anterior, nos refiere un conjunto de padecimientos con características de rapidez y extensión. Lo que pareciera acercarse, también a la definición, de Wikipedia. com:
“El cáncer es una enfermedad provocada por un grupo de células que se multiplican sin control y de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos. En general tiende a llevar a la muerte a la persona afectada, si no se somete a un tratamiento adecuado. Se conocen más de 200 tipos diferentes de cáncer, los más frecuentes son los de piel, pulmón, mama y colonrrectal.

Con ello, se observa la malignidad del cáncer como algo que es variable, según la agresividad de sus células y demás características biológicas. En general el comportamiento de las células cancerosas se caracteriza por escapar al control reproductivo que requería su función original, perdiendo sus capacidades primitivas y adquiriendo otras que no les corresponden, invadiendo de forma progresiva y por distintas vías órganos próximos, o incluso diseminándose a distancia (metástasis), con crecimiento y división más allá de los límites normales del órgano al que pertenecían primitivamente, diseminándose por el organismo fundamentalmente a través del sistema linfático o el sistema circulatorio, y ocasionando el crecimiento de nuevos tumores en otras partes del cuerpo alejadas de la localización original. Para algunos autores, citados en http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/ _6.html

existe un sinnúmero de conceptos, tales como:
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“Neoplasia. El término neoplasia significa de acuerdo a sus raíces etimológicas: "tejido de nueva formación". Neoplasia se aplica generalmente a los tumores malignos (proliferaciones de células con comportamiento rebelde), por lo que en el lenguaje médico se utiliza habitualmente como sinónimo de cáncer. Sin embargo el término puede emplearse de manera genérica, donde significará simplemente tumor, tanto benigno como maligno.
 Tumor. Inicialmente, el término tumor, se aplicó a la tumefacción,

hinchazón, "bulto" o aumento localizado de tamaño, en un órgano o tejido. Incluso, el concepto aún se aplica cuando se dice que los cuatro signos cardinales de la inflamación son "tumor, dolor, calor y rubor". Con el transcurso del tiempo se olvidó el sentido no neoplásico de la palabra tumor y en la actualidad el término es el equivalente o sinónimo de neoplasia; y por lo tanto, se dice que hay tumores benignos y malignos.10
 Cáncer. La palabra cáncer deriva del latín, y como la derivada del griego

karkinos (καρκίνος), significa 'cangrejo'. El nombre proviene de que algunas formas de cáncer avanzan adoptando una forma abigarrada, con ramificaciones que se adhieren al tejido sano, con la obstinación y forma similar a la de un cangrejo marino. Se considera a veces sinónimo de los términos neoplasia y tumor; sin embargo, el cáncer siempre es una neoplasia o tumor maligno.10
 Oncología. El término oncología proviene del griego "onkos", tumor. Es

la parte de la medicina que estudia los tumores o neoplasias, sobre todo malignos”

En la misma página, ya citada, se dice que la observación de los tumores de mama, que, al crecer, tomaban la forma de un cangrejo, explica que Galeno en su tratado Definitiones Medicae se inspiró en el nombre de cáncer. Figura 1. Cáncer de mama.

Fuente: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen2/ciencia3/096/html/sec_6.html

2.2.

Breve reseña. El cáncer, contrario a lo que muchos piensan, ha existido en todos los tiempos. Los tumores

encontrados en los huesos de fósiles de dinosaurios o en las momias humanas de Egipto y Perú
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presuponen su presencia en tiempos remotos en distintas culturas y se observa en documentos que describen el avance del conocimiento, y que hacen ver la deducción de los antepasados. Desde años 2000 a 1500 años a.C., se conocen escritos como el Ramayana de la India o el papiro egipcio Ebers. También, fue sugerido un origen ambiental hace ya más de doscientos en Inglaterra en deshollinadores. Por su parte, las observaciones que dan cuenta de una posible relación del cáncer con trastornos hereditarios datan de hace más de cien años. Se conoce que de él se hablaba en la

época del Imperio Romano, cuando ya los médicos observaban la propensión de algunas personas a desarrollar esta enfermedad. En la revista FANLIC (2012:80) Se habla, por ejemplo de un médico de Roma llamado Galeno, quien empezaba a prestar atención a las personas deprimidas y el cáncer. Para 1,759 un cirujano Inglés escribía que “el cáncer se relacionaba con los desastres de la vida, los que causan sufrimiento y dolor.” Para 1846, los británicos consideraron “que el sufrimiento mental, los cambios repentinos en lo económico, los temperamentos sombríos…son la causa más poderosa de la enfermedad.” En la actualidad los oncólogos no se ponen de acuerdo y se dan contradicciones. Se

establece que hacen falta de 10 a 40 años para que la semilla del cáncer en forma de anomalía celular se transforme en algo detectable. Al respecto la revista FANLIC (2012:80) sigue anotando:
Esta semilla nace de una sola célula sana debido al efecto de unos genes anormales o, más habitualmente, a la exposición a las radiaciones, a las toxinas del medio ambiente o a las sustancias cancerígenas como al Benzo(a) pireno del humo del tabaco. No se conoce ningún efecto psicológico capaz de crear esta semilla.”

En otro apartado se encuentra que hace 10 años”, dicen Bert Vogelstein y sus colegas del Instituto Médico Howard Hughes en Baltimore, “la idea de que todos los genes alterados en el cáncer pudieran ser identificados con la resolución de un par de bases habría parecido ciencia ficción ”. Lo del “par de bases” no es una concesión de Vogelstein a la indeterminación literaria. Es la mayor precisión que se puede alcanzar en biología: detectar, entre los 3.000 millones de letras del ADN que contiene cada una de nuestras células, una errata en una sola letra que tiene efectos cancerosos. Ese análisis de amplitud genómica ahora no es solo posible, sino incluso una mera “rutina”, en palabras de Vogelstein, en los laboratorios avanzados de investigación oncológica que salpican el planeta. Vogelstein, premio Príncipe de Asturias en 2004 por sus contribuciones a la genética del cáncer, es también uno de los grandes pioneros de la genómica del cáncer, o aplicación de las
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nuevas tecnologías de secuenciación (lectura) del ADN a la lucha contra esa enfermedad (o esas 200 enfermedades distintas). Quizá no sea casual que su primera licenciatura no la obtuviera en Biología, sino en Matemáticas. Por poco científico que suene, los costes han sido la cuestión capital para este progreso. Cuando se empezaron a estudiar los primeros genomas del cáncer —que fueron los de colon y mama, hace unos 10 años—, secuenciar un tumor de cada paciente costaba unos 100.000 dólares (78.000 euros al cambio actual); el coste ronda ahora los 1.000 dólares (780 euros). Como consecuencia, las investigaciones que presentan de una tacada los genomas de 100 tumores de cierto tipo (mama, piel u otros tejidos) “se han convertido en la norma”, según los genetistas del Howard Hughes. El diluvio de datos es abrumador y no tiene el más remoto precedente en la investigación oncológica. Los investigadores esperan que ese salto cuantitativo ascienda a cualitativo en los próximos años. Ya lo es para el conocimiento del cáncer y el objetivo es que pronto lo sea también para el tratamiento. La genómica ha descubierto que los principales cánceres humanos se deben a la acumulación de unas pocas mutaciones —entre dos y ocho— que se van sumando serialmente a lo largo de 20 o 30 años. Alguna de esas mutaciones puede venir puesta de nacimiento, confiriendo a esa persona una alta propensión a desarrollar uno u otro tipo de tumor, o incluso cualquier tipo de tumor. Pero lo habitual es que las mutaciones surjan a lo largo de la vida del individuo, y en algunos cánceres la causa no puede estar más clara. Es el caso del humo del tabaco para el cáncer de pulmón, o el de la radiación ultravioleta de la luz solar para el cáncer de piel. Estos dos cánceres, de hecho, son algunos de los que más mutaciones exhiben de todos los examinados por la genómica. A lo largo de los 20 o 30 años que tardan en desarrollarse, estos tumores se benefician grandemente de la persistencia en los hábitos fumadores o solariegos de sus portadores. La mayoría de los cánceres dependen de unas pocas mutaciones. Esas pocas mutaciones (de dos a ocho) que se acumulan durante dos décadas son cancerosas en un sentido muy explícito: cada una de ellas, por sí misma, incrementa el ritmo de división celular (o reduce el de muerte celular, o ambas). La célula que sufre la mutación adquiere así una ventaja competitiva sobre sus células vecinas. Aun cuando la ventaja sea pequeña en cada generación celular, su efecto acumulativo a lo largo de los años suele producir un clon de células mutadas en algún órgano del paciente.
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Una peca es un ejemplo intuitivo de uno de estos clones (recuerden que la piel es un órgano), y también ilustra el hecho de que una sola mutación no suele ser maligna. Lo que sí genera es un campo amplificado de células sobre las que sembrar la siguiente mutación. En estas condiciones, no hace falta postular ningún mecanismo especial para la acumulación de mutaciones en una sola célula. El viejo y venerable azar se basta por sí solo para acabar complicando las cosas. Por desgracia —y como cabía esperar, por otro lado— esas dos u ocho mutaciones críticas no son las mismas en todos los cánceres. Con algunas excepciones, tienden a ser específicas de cada tipo de tumor. Esta es la razón de que no haya ocho genes del cáncer, sino 140. Son lo que los investigadores llaman genes conductores, genes cuyas alteraciones (mutaciones) confieren a la célula que las sufre una ventaja selectiva en su competitivo vecindario celular, y que por tanto dirigen o conducen el desarrollo del tumor. El término conductores sirve para distinguirlos de la vasta mayoría de genes que aparecen mutados en cualquier tumor, que son meros pasajeros: alteraciones oportunistas que se ven amplificadas en el cuerpo por el mero hecho de que ocurren en el mismo genoma —en el mismo autobús— que las mutaciones en los genes conductores. La clave de los tumores está en una docena de sistemas biológicos e incluso esa cifra algo abultada de 140 genes conductores esconde una simplicidad subyacente que permitirá en el futuro inmediato, si no lo está haciendo ya, concentrar los focos en las tácticas farmacológicas más prometedoras a corto plazo. Porque esos 140 genes son componentes de solo 12 sistemas biológicos muy bien caracterizados en las células humanas. Son los sistemas de transmisión (transducción de señal, en la jerga) que comunican el entorno de la célula —qué hormonas circulan por la sangre, o qué andan haciendo las células vecinas en ese momento— con su sede central de inteligencia: el núcleo celular donde el genoma reside, se replica, brega con el estrés y ocasionalmente muta. En un organismo multicelular como el lector, es este avanzado sistema de comunicaciones entre las partes de una célula el que determina su destino: cuándo debe dividirse o morir, si se debe convertir en una neurona o una célula de la piel o, por el contrario, preservar su naturaleza inmadura de célula madre para seguirse dividiendo sin comprometerse a un destino o a otro.

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En ocasiones, si ha de dividirse más deprisa que las demás. Ahí está la esencia molecular del cáncer, y posiblemente —esperan los genetistas— su talón de Aquiles. De este modo, la genómica, que empezó complicando las cosas más de lo que ya lo estaban en la investigación del cáncer, ha empezado a pagar su deuda con la simplicidad, o con la esperanza de que haya algunos principios generales bajo la espesura de lo prolijo. Pese a que cada tumor, incluso en comparación con los de su mismo tipo y subtipo, sea un mundo con un paisaje genético único e irrepetible —y en ese sentido un producto de la historia—, los sistemas de comunicación intracelular afectados son similares en distintos tumores, e incluso entre distintos tipos de tumor. “En el futuro”, dicen Vogelstein y sus colegas, “el mejor plan de gestión para un paciente con cáncer estará basado en un análisis del genoma de su línea germinal (el que ha heredado de sus padres) y el genoma de su tumor”. Y el futuro empieza hoy. La cirugía y el tratamiento con determinadas sustancias son recursos adoptados ya desde hace cientos de años para combatir esta mortal enfermedad; en el año 2000 a.C., se practicaba en la India la extirpación de los tumores y alrededor del año 180 d.C. se inició el empleo de ungüentos a base de arsénico y plomo para el tratamiento de tumores.

Todo lo anterior,

indica que hablar del cáncer es adentrarse en una pirámide y amplia

reflexión de conocimientos de cientos de años y actuales avances, que dejan perplejo, pues los factores que contribuyen a la aparición de este flagelo son tan numerosos y variados. Por la falta de datos que digan qué tan frecuente era en el pasado, así como por la ausencia de registros de los casos que se dan actualmente en cada país, puede expresarse que realmente es un tema de reflexión.

2.3.

La comunicación intercelular y el cáncer. Los tumores cancerosos constituyen agrupaciones de células que adquieren un

comportamiento anormal de la capacidad de dividirse y dejan de respetar las reglas del organismo, las cuales imponen a las células normales de cada tejido un crecimiento restringido para que se logre un desarrollo armonioso del cuerpo humano. El cambio de una célula normal a una cancerosa no parece tener lugar en un solo paso, sino que, al contrario, se produce por etapas. En aquellos tejidos accesibles a ser estudiados como la piel
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o el cuello del útero se han podido observar, en primer lugar, alteraciones sutiles de algunas células, las cuales adquieren una morfología y comportamiento distintos de los de las células vecinas, y constituyen lo que se conoce como metaplasias y displasias (cambios de un tipo celular en otro). El crecimiento de esas células alteradas puede acentuarse y dar lugar a un tumor localizado, que, si no invade a los tejidos vecinos, se considera benigno. Nuevas modificaciones en las células tumorales traen consigo una proliferación ilimitada que se extiende hacia los tejidos aledaños, lo que da lugar a tumores malignos o cancerosos. Para muchos tumores, la historia no se detiene ahí, y todavía puede suceder que se desprendan células que viajan a través del torrente sanguíneo para ir a anidarse en otros órganos y formar nuevos tumores o metástasis. ¿Cuántos nos hemos preguntado cómo es que nuestro cuerpo se desarrolla tan armoniosamente a partir de la célula huevo formada por la unión de las dos células reproductoras de nuestros padres? Es ésta una pregunta que surge en nuestra mente al enterarnos de que el cáncer es resultado, en gran parte, de la desobediencia a los mecanismos que regulan la proliferación y diferenciación de las células de nuestro organismo. Dichos mecanismos parecen estar basados en formas complejas de comunicación intercelular, que permiten a las células reconocer a las de su misma estirpe, que limitan su expansión hacia sitios poblados por células de estirpes distintas, y que les indican cuándo deben dividirse y cuándo diferenciarse para llevar a cabo procesos y funciones especializadas. Las células cancerosas se comportan como si ignoraran las señales normales de comunicación, como si las obedecieran de una manera peculiar o como si generaran sus propias señales. El estudio de las señales de comunicación intercelular es un campo en activo desarrollo, pues se espera que al conocerse las señales que informan a una célula sobre cuándo debe dividirse, detener su proliferación y diferenciarse, existirá la posibilidad de que una célula cancerosa readquiera su comportamiento normal. Esto es lo que se conoce como el tratamiento biológico del cáncer, el cual será menos agresivo que las actuales formas de tratamiento: cirugía, medicamentos químicos y radiaciones. 2.4. Proliferación y diferenciación de las células del cáncer. Entre las formas que emplean las células para transmitirse los mensajes que modulan su comportamiento se encuentran las señales químicas, constituidas por una variedad de moléculas de diferente índole. En las primeras etapas de la evolución de un organismo a partir de la célula huevo que inicia su división activa, las señales que le indican cuándo y qué tanto dividirse y qué nuevas
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funciones desarrollará son, en un principio, elaboradas, secretadas y vueltas a captar por ellas mismas. A este tipo de modulación se le conoce como regulación autocrina. Poco a poco, y a medida que se inicia la diferenciación celular, este tipo de regulación deja de funcionar para ser remplazada por otra, la regulación denominada paracrina, en la que unas células producen y secretan las señales y otras células vecinas las captan y responden a ellas. Con la aparición de un sistema circulatorio y el crecimiento del organismo embrionario, las distancias se hacen más grandes y ahora las señales viajan de los lugares distantes donde se encuentran las células que las producen, hasta donde se encuentran las células receptoras, las cuales regulan sus funciones a través de estas señales. Esto es lo que conocemos como regulación endocrina. Figura 2. Regulación de la división y diferenciación celular.

A partir de investigaciones realizadas en cultivos celulares se han logrado aislar los llamados factores de crecimiento polipeptídicos, que son parte de este sistema de señales y que tiene entre sus funciones la de estimular a las células a dividirse. Como es de esperarse, existen varios factores polipeptídicos que regulan el crecimiento de distintos tipos celulares, y que son reconocidos por ellos porque en la superficie externa de su membrana las células contienen una molécula receptora a la que puede unirse sólo un factor de
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crecimiento específico (tal y como ocurre con otras señales como las hormonas, mediadoras en la regulación endocrina. Figura 3. Características de la molécula receptora del factor de crecimiento epidérmico.

El receptor del factor de crecimiento epidérmico está constituido por tres segmentos o dominios: 1) Un dominio extracelular, formado por 621 aminoácidos. 2) Un dominio transmembranal, compuesto por 23 aminoácidos hidrofóbicos que anclan al receptor a la membrana. 3) Un dominio intracelular que contiene 542 aminoácidos y posee una porción con actividad enzimática capaz de introducir grupos fosfatos (fosforilar) en otras proteínas y 4 sitios en que puede también ser fosforilada: una treonina (654) y tres tirosinas (1 068, 1 148 y 1 173). Los factores de crecimiento son considerados como los primeros mensajeros porque al entrar en contacto con su receptor en la membrana celular desencadenan internamente toda una serie de cambios que están mediados por la participación de moléculas, a las cuales se les atribuye, por su función, el papel de segundos mensajeros (Figura 4). El resultado final de esta organización
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orquestal que constituye una verdadera cascada de reacciones bioquímicas, es que la célula se divida o bien opte por detener su proliferación y diferenciarse. Cuando hace una cosa o la otra depende, entre otros, del factor de crecimiento involucrado y del estado fisiológico de la célula. Figura 4. Cascada de eventos intracelulares que desencadenan los factores de crecimiento plaquetarios (FCP).

En la figura se observa cómo la mólecula del factor de crecimiento plaquetario se une a su receptor, el cual es activado y a su vez activa a la enzima fosfolipasa C, posiblemente a través de una proteína "G" que se une a un guanositrofato (GTP). Esta enzima rompe un enlace fosfoéster del fosfatidil inositol difosfato, un fosfolípido de la capa interna de la membrana, dando lugar a la liberación de dos segundos mensajeros: diacilglicerol (DG) e inositoltrifosfato (IF3). El diacilglicerol activa a una enzima (proteína cinasa C), capaz de introducir grupos fosfatos en aminoácidos de otras proteínas, activándolas o inactivándolas. La intervención de una enzima
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denominada diacilglicerol lipasa libera, a partir del diacilglicerol, otro segundo mensajero, el ácido aranquidónico, a partir del cual se forman las prostaglandinas. El aumento de IF3 y del ácido aranquidónico traen consigo la salida de calcio del retículo endoplásmico, provocando cambios en la morfología celular. El calcio actúa también como segundo mensajero, modulando la actividad de otras proteínas. La prostaglandina E estimula la síntesis de adenosín monofosfato cíclico (C-AMP) el cual participa en la activación de genes y en el desencadenamiento de la replicación del material genético y de la división celular. En las células cancerosas se han descubierto cambios que afectan este mecanismo de comunicación a través de primeros y segundos mensajeros, de manera que su comportamiento corresponde al de una célula sometida a una regulación autocrina, es decir, la que parece no tener que depender de otras células para proliferar.

2.6.

Causas Según la Dra. Montse Queralt Especialista en Medicina de Familia y Geriatría, “el riesgo de

cáncer se incrementa hasta diez veces con la edad, debido a un mayor período de exposición a todos los factores cancerígenos y a una disminución de las defensas propia de la edad. La diferencia principal del cáncer en las personas mayores con respecto a los más jóvenes es su localización. Así, en los hombres maduros los cánceres más frecuentes son el cáncer de próstata, de colon y recto y de pulmón. En las mujeres de más de 50 años el cáncer más frecuente es el de mama, seguido del de ovario, pulmón, colon y recto.” Es especialmente importante la prevención del cáncer, así como el diagnostico precoz para conseguir unos mejores resultados del tratamiento. Sin embargo, aún no se conocen bien las

causas de la mayoría de los tipos de cáncer. Se sabe que la predisposición genética (en algunas familias), la radiación y algunas sustancias tóxicas pueden producir cáncer, así como existe una relación entre ciertos cánceres y unos malos hábitos alimentarios. Pero incluso cuando se llega a saber la causa de un tumor, no resulta tan fácil, como sería de esperar, luchar contra ella. Un excelente ejemplo de ello es el tabaco. Se conoce que el tabaco es el causante o desencadenante del cáncer en uno de cada cuatro casos de cáncer en varones y en uno de cada diez casos en mujeres. El consumo de tabaco, tanto de forma activa como pasiva, se ha demostrado que se relaciona con el cáncer de pulmón, de boca, de laringe, de esófago, de riñón y de vejiga. Si se erradicara la
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costumbre de fumar, la frecuencia del cáncer en sí y de cada tipo de cáncer cambiaría enormemente. Se sabe también que, pasados unos diez años después de abandonar el tabaco, el riesgo de cáncer ha disminuido hasta equipararse con el de los no fumadores. También se ha observado la relación entre ciertos cánceres y la alimentación. Así, el cáncer de mama se asocia, además de con otros factores, con el consumo excesivo de grasas saturadas. Estas grasas deben ser sustituidas en lo posible por grasas insaturadas de origen vegetal, como el aceite de oliva o de girasol. El cáncer de colon, por su parte, se asocia a una dieta pobre en fibra. 2.7. Nomenclatura. El cáncer se clasifica según el tejido a partir del cual las células cancerosas se originan. El diagnóstico está, en gran medida, influenciado por el tipo de tumor y la extensión de la enfermedad. Frecuentemente, en estados iniciales, los síntomas pueden ser interpretados como procedentes de otras patologías. Aunque las primeras manifestaciones de la enfermedad provienen de síntomas, análisis de sangre o radiografías, el diagnóstico definitivo requiere un examen histológico con microscopio. La clasificación histológica tras la biopsia de la lesión, sirve para determinar el tratamiento más adecuado. Una vez detectado, se trata con la combinación apropiada de cirugía, quimioterapia y radioterapia, dependiendo del tipo, localización y etapa o estado en el que se encuentre. En los últimos años se ha producido un significativo progreso en el desarrollo de medicamentos que actúan específicamente en anormalidades moleculares de ciertos tumores y minimizan el daño a las células normales. No obstante, a pesar de las mejoras continuas de las tasas de curación, algunas formas de cáncer continúan presentando mal pronóstico.9 Todos los tumores, benignos y malignos, tienen dos componentes básicos en su estructura: Las células proliferantes que forman el tumor propiamente dicho y constituyen el parénquima, y su estroma de sostén, constituido por tejido conectivo y vasos sanguíneos, este último está formado por tejidos no tumorales cuya formación ha sido inducida por el propio tumor. La nomenclatura oncológica se basa en el componente parenquimatoso. Se usan dos criterios de clasificación: el tejido del que derivan y su carácter benigno o maligno.

Tumores benignos: Su nombre acaba en el sufijo oma. Dependiendo del tejido del que procedan, pueden ser: fibroma (tejido conjuntivo fibroso), mixoma (tejido conjuntivo laxo), lipoma (tejido adiposo), condroma (tejido cartilaginoso), etc. Algunos de los tumores benignos
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derivados de tejido epitelial terminan con el sufijo "adenoma" porque el tejido epitelial de origen forma glándulas.

Tumores malignos o cáncer: Su nombre suele acabar en el sufijo sarcoma o carcinoma, pero muchos de ellos, como el melanoma, seminoma, mesotelioma y linfoma, son de carácter maligno a pesar de que su nombre tiene una terminación similar a la de los tumores benignos (sufijo oma).
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Carcinomas. Las neoplasias malignas de origen epitelial se denominan carcinomas y representan el 80 % de los tumores malignos; por ejemplo: carcinoma epidermoide o escamoso, carcinoma basocelular, adenocarcinoma, cistoadenocarcinoma, coriocarcinoma, carcinoma de pene, carcinoma de pulmón, carcinoma de colon, carcinoma de mama, etc..4 Sarcomas. Los cánceres que derivan de los tejidos mensenquimatosos o mesodermo se denominan sarcomas (del griego sarcos, "carnoso"); por ejemplo: liposarcoma, condrosarcoma, osteosarcoma.4 Gliomas. Los tumores que proceden del tejido nervioso son los gliomas, realmente no se trata de un tumor derivado de células nerviosas, sino de uno de los tipos celulares encargados de su sostén, las células gliales. Algunas de las variedades de gliomas son el glioblastoma, oligodendroglioma y ependimoma.4 Leucemias y linfomas. Son cánceres hematológicos derivados del tejido linfoide y el mieloide respectivamente. Figura 4. El Mapa de los genes del cáncer

FUENTE: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/28/actualidad/1364497262_649564.html

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2.8. Prevención. Por ello, se pueden seguir una serie de buenos hábitos para prevenir distintos tipos de cáncer:
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Evitar el tabaco previene el cáncer de pulmón, de boca, de esófago o de vejiga, entre otros. Reducir el consumo de alcohol previene tanto el cáncer de hígado como de estómago. Tomar adecuadamente el sol para prevenir el cáncer de piel. Usar protectores solares y evitar la exposición solar en las horas de mayor incidencia del sol (medios días y primeras horas de la tarde), así como usar gorras y gafas de sol. Evitar el consumo excesivo de ahumados y embutidos disminuye el riesgo de presentar cáncer de hígado y de estómago, entre otros. Llevar una dieta rica en frutas y verduras evitaría un 20% o más de todos los tipos de cáncer, en especial del aparato digestivo. Vacunarse contra la hepatitis B prevendrá de un posible cáncer de hígado. Mantener una vida activa físicamente puede proteger, fundamentalmente, frente al cáncer de colon y de mama. Respetar estrictamente las normas sobre exposición a sustancias cancerígenas como níquel o plomo, así como a las radiaciones, disminuirá el riesgo de desarrollar diversos tipos.

Además de estas recomendaciones es importante el diagnostico precoz del cáncer, ya que es en las fases iniciales de su desarrollo cuando mejor es la respuesta al tratamiento y el pronóstico. Se disponen de diversas acciones para este diagnóstico precoz:
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Mamografías periódicas para el diagnóstico del cáncer de mama. Citologías de cuello de útero, para el cáncer de cérvix uterino. Exploración de próstata y detección del Antígeno Prostático Específico (PSA) para el diagnóstico del cáncer de próstata. En el caso de antecedentes en familiares de primer grado de cáncer de colon o personales de pólipos intestinales, se recomienda la realización de colonoscopias de control. Se recomienda consultar a un médico si aparece algún bulto, herida que no cicatriza (incluida en la boca), lunar que cambia de forma, tamaño o color u otros problemas persistentes como tos, ronquera permanente, alteraciones intestinales o urinarias, pérdida de peso, etc.

Actualmente, el cáncer no significa, ni mucho menos, muerte. En la actualidad muchos casos se curan, incluso en las personas mayores, combatiéndolo con las mismas armas que en edades más jóvenes: cirugía, quimioterapia y radioterapia. 2.9. Centro para atención del cáncer en Santiago. En un artículo aparecido en periodistas@laestrella.com.pa, de María Fajardo en Santiago de Veraguas se construye un centro de atención contra el cáncer, para el que se requiere un millón y medio de dólares para terminar y equipar la estructura. La culminación de la obra depende del aporte económico que realicen autoridades, empresas y comunidad en general.
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Figura 5 Panorámica muestra cómo quedarán las nuevas instalaciones del Centro de Ancec

Figura 6 Estructura actual del centro de Ancec

Para lograr este centro en Santiago, se requiere la colaboración de las personas, de las entidades y de otras organizaciones. Hasta el momento, solo se puede ver que los cuatro pisos del edificio son una realidad, sin embargo, falta terminar la estructura y el equipamiento del centro. El proyecto se construye en la intersección de la calle quinta, en la ciudad de Santiago. En una entrevista hecha a la arquitecta Ángela Simity, se informó que hasta la fecha se han invertido unos B/.700 mil que fueron utilizados en la construcción de
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los cuatro pisos de la estructura. Sin embargo, reconoció que para culminar la obra en su totalidad (estructura y equipamiento) se requiere cerca de un millón y medio de dólares. Según Melillo, el Centro contra el Cáncer funcionará como una clínica preventiva: “En este centro, los pacientes podrán realizarse revisiones periódicas y de control, lo cual es sumamente muy importante para prevenir la enfermedad del cáncer”. Se tiene programado que en la planta baja del edificio del Centro contra el Cáncer se habiliten locales para que se realicen proyectos de autogestión. Contará con un área para realizar estudios de mamografía y de consultas ginecológicas externas, los cuales se realizarán a costos módicos con el objetivo de solventar los gastos que se generen en esta estructura. En el primer nivel estarán las oficinas administrativas, salones de conferencia y dos consultorios para cirugías ambulatorias. En el segundo nivel estarán las oficinas y los consultorios médicos. Mientras que en el tercer nivel estarán los salones de conferencia para capacitar a la población en torno al cáncer. Lo cierto es que es una ardua tarea la que realiza ANCEC en la provincia de Veraguas, ya que todos los esfuerzos van dirigidos a brindar la atención necesaria a los pacientes de cáncer, con el objetivo de darles un poco de esperanza de vida.

Figura 8 El máximo promotor del centro de ANCEC: Domenico Melillo

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