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Cuando la pornografía se reinventó para la mujer, por Aglaia Berlutti
Aglaia Berlutti · Saturday, November 2nd, 2013

Pornografía es una de esas palabras que se dicen en voz baja, pero todo el mundo escucha con bastante claridad. La sexualidad siempre ha sido el secreto guardado de una sociedad obsesionada justamente por descubrirla. El sexo como necesidad, como búsqueda de la frontera entre lo íntimo y lo público. Que el sexo vende nadie lo duda. Y la cultura —provocadora, marginal y atenta a los sentidos— lo descubrió muy pronto. La pornografía siempre ha sido —y será— un floreciente negocio, incluso cuando no existía tal categorización y era sólo una manera de paladear lo prohibido a una distancia prudencial. De hecho, la pornografía coincide con la sexualidad femenina: siempre ha existido, se asume como parte de lo erótico, pero pocas veces se muestra con claridad. Una mescolanza de tabúes a medio construir, de reflexiones sobre la naturaleza humana en estado crudo. Nos convierte en voyeristas, espectadores de una orgía global que nadie acepta como suya pero que por las buenas disfruta. Somos parte de una sociedad moralista, eso hay que aceptarlo y la mejor prueba de eso es que todavía pornografía es una palabra que provoca sobresaltos, asusta e incomoda. El consumo de pornografía se convierte, entonces, en una representación
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Como bien apunta David Foster Wallace en su crónica “El gran hilo rojo”. las diferentes posibilidades fueron transformando el lenguaje del cine para adultos en algo más concreto que la simple búsqueda de lujuria. pero también reside allí una alegoría. videos. Y. revistas líneas telefónicas. Sí. prohibido pero definitivamente más artístico que sexual. No obstante. Ya para el siglo XVII circulaban pequeñas laminas sexualmente explicitas que se vendían como tesoros a los afortunados que podían comprarlas. la industria del sexo. el video fue el rey indiscutible de una concepción monstruosa del sexo que se compra y se comercia. Y se entendió el sexo como paradoja: su imagen pasó a levantar un imperio basado en el morbo y en la necesidad tan humana de paladear su propios vicios con deleite. ese gran mecanismo preciso para mostrar el placer. la genitalidad demonizada que durante siglos fue secreto de alcoba o asunto de lupanares. otra forma de hedonismo: las ganancias en bruto de la industria del porno superan los quinientos millones de dólares anuales. el sexo crudo vende. La pornografía dejó de ser esa mínima visión de lo prohibido.2013 . El instinto sin retórica: el cuerpo humano como herramienta de su propia filosofía. es vulgar. La noción actual de pornografía actual nació con la fotografía. Cada plataforma se decide a través de un cuidadoso estudio del público al que va dirigido y la necesidad que va a satisfacer. ¿pero no es el arte la definitiva rebelión contra lo impuesto? ¿No es la necesidad artística una mirada dura sobre la realidad y el hombre? ¿Qué otra cosa es la pornografía sino abrir el último velo. En los ochenta. Prodavinci -2/404. esa mirada lujuriosa que define a la pornografía solo nació —es decir: se definió a sí misma— cuando pudo captar la realidad. un metamensaje elemental sobre lo que somos. Más allá de cualquier análisis filosófico. del gemido y del deseo? Habrá quién pueda escandalizarse con la idea. Muchos siglos antes había sido un arte pecaminoso. el dinero que producirá.2 —dura e inmediata— de una sociedad castrada que decidió asumirse como pura. sino además en una muestra descarnada del poder del dinero. pero sin alejarse demasiado de la puerta entreabierta de esa habitación llena de gemidos que tanto la tienta. el sexo por el sexo. No debe sorprender que la pornografía se defina en ocasiones como arte. sino de cómo el porno evolucionó desde ser una mera idea marginal a una monumental empresa que transformó el sexo ( y su visión elemental del deseo) en una refinada maquinaría que devora y construye sus propio mercado.11. Y no se trata sólo de ganancias netas. para convertirse en una amplia oferta de medios: cabinas de masturbación. Pero hablemos de cifras. pero la pornografía es capaz de sacudir las referencias más idealizadas de la lujuria y retorcer el rizo de lo que se asume es la naturaleza humana desde el placer. claro está. descubrir la sencillez de la carne. el sexo vende en proporciones que no sólo lo convierten en uno de los negocios más rentables. aunque su propósito no sea estético. Y quizás por ese motivo la pornografía tuvo que reinventarse para comprender a la mujer. Pero en esa Babilonia moderna.

mucho menos de desmenuzar. ni mis valores. La directora. ni mi sexualidad aparecían por ninguna parte”. sino como una manera de satisfacer esa complejidad sexual femenina. E incluso le ha servido para plantear propuestas comerciales. lo meramente erótico con algo mucho más sutil.2013 . reorganizar piezas y reconstruir lo esencial de sí misma para asumir a ese público que el siglo XX le proporcionó: la ávida y recién descubierta sexualidad de la mujer. una sueca afianzada en Barcelona y pionera en el porno para mujeres. No me sentía identificada en esas películas. Prodavinci -3/404. confesa fanática del porno. la búsqueda planteaba algo más profundo: “cuando vi porno por primera vez. había algo en las imágenes que me excitaba. Mientras el hombre se asume como genital y consciente de la necesidad primitiva. pero también muchas cosas que me molestaban. Aquella frase popular de que el hombre cuando sufre mata y la mujer se mata. la idea sólo tenía una manera de expresarse: la sexualidad femenina asume su frontalidad —el deseo en estado puro— pero también esa necesidad de mezclar todos los matices de ese mundo desigual de lo erótico. Ni mi estilo de vida. en nuestra pequeña muerte la cosa no es distinta. En sus palabras. la mujer y su búsqueda de matices la interpreta de una manera distinta.3 La sexualidad femenina no es sencilla de comprender.11. Para Lust. ¿Pero qué ocurre cuando se dirige hacia la mujer? ¿Qué cosas pierde y cuáles obtiene en el replanteamiento de la visión más básica de la sexualidad? La respuesta parece tenerla Erika Lust. asimiló lo esencial de la cultura del sexo crudo y reformuló la idea a su conveniencia. Lust analiza la pornografía para mujeres no como una reconstrucción del mito erótico (que tal vez no se necesita). De manera que la pornografía tuvo que mirarse así mismas. Pero lo que Lust muestra no es una visión idílica del sexo ni suavizada por el romanticismo. La pornografía siempre estuvo pensada para hombres y creada por hombres. el sexo es una disyuntiva donde se entrecruza la idea con la sensibilidad. cuyo canal en Vimeo pueden ver acá. Para la mujer.

Las películas de Lust. de ese sentimiento que se confunde con algo más sustancioso pero que continúa siendo deseo. por tanto. Prodavinci -4/4- 04.2013 . no son simples actos de voyerismo. or trackback from your own site. la reivindicación de lo femenino llegó desde el ángulo más inesperado: una sexualidad agresiva y abierta.4 como este trabajo con la marca Ikea. pero también una propuesta donde la historia posee la suficiente profundidad para que el sexo sea una parte del lenguaje y no sólo una muestra de lo evidente. I Fucking Love Ikea – soon to be part of Xconfessions. que disfruta haciéndolo pero que destruye la noción de la mujer como objeto de satisfacción del hombre. Son pornografía al fin y al cabo.11. This entry was posted on Saturday. una nueva forma de expresión para el placer. You can leave a response. 2013 at 3:17 pm and is filed under You can follow any responses to this entry through the Comments (RSS) feed. November 2nd.com from Erika Lust on Vimeo. Quizás el cine porno para mujeres —hecho por mujeres para un público eminentemente femenino— sea una señal de que la antigua guerra de los sexos dejó de enfrentar al hombre y a la mujer como antagonistas naturales y ahora somos cómplices. Lust abrió la puerta para otorgar sentido a lo genital: lo porno que muestra el sexo. con la intención de englobar ese misterio de la lujuria femenina. El sexo crudo abrió el camino y elaboró un nuevo lenguaje de liberación de los géneros y los prejuicios: la batalla de los sexos llevando la lujuria como bandera y. en esa avanzada. Es decir.