Los sistemas de géneros y la puesta en juego1 de las intenciones sociales

Charles Bazerman Traducido por: Alejandro Gordillo2 "Una teoría de la lengua es parte de una teoría de la acción". John Searle En este artículo quiero apoyarme en lo que ya sabemos acerca de los géneros y de los conjuntos de géneros conectados, lo que sabemos acerca de la intertextualidad y los sistemas de documentos intertextualmente conectados, lo que sabemos acerca de los actos de habla y de la escritura como formas de acción social, y lo que sabemos acerca de los micro-actos individuales y de la macro-estructura social. Quiero hacer esto para presentar una visión de cómo las personas creamos instancias individuales de significado y valor al interior de campos discursivamente estructurados y, con ello, de cómo actuamos dentro de sistemas sociales altamente articulados. La acción es realizada a través del desempeño de géneros (through performance of genre) que tienen requerimientos sistemáticamente contextuales muy específicos, así como consecuencias bien definidas para actos sociales futuros determinados en forma genérica. Es decir, deseo presentar una visión de los complejos sistemas de
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enact/eactment En este texto aquello que es objeto del 'enactment' (lo que se 'enact', si se me permite) es una intención determinada que alguien puede tener; la intención de obtener una patente, por ejemplo. La idea es que intenciones como esa se realizan a través de formas de comunicación que tiene la forma de acciones. (Como se verá, el autor se apoya en la teoría de actos de habla). Así pues, es a través de ciertos actos de habla que se realizan las intenciones de un miembro de una sociedad determinada. Traducir ‘enact/enactment’ por 'promulgar/promulgación' no sirve aquí, pues tiene la connotación fuerte de hacer público algo a través de una expresión; y en este caso la realización de la intención no tiene nada que ver con lo público y lo privado. Traducir por 'representar/representación' tampoco sirve, pues tiene connotaciones que dan la idea de presentarse algo en la mente (en este caso una intención), y aunque el sentido en que se dice de una obra de teatro que es representada ajusta bien en este caso, creo que es importante disminuir la idea de dramatización que puede haber en esa expresión, así como disminuir las connotaciones mentalistas. En este texto, 'poner en escena/puesta en escena' es una mejor traducción para 'enact': hablar de "la puesta en escena de las intenciones" se acerca bastante a lo que quiere decir la expresión inglesa del título del artículo. Otra traducción que parece interesante sería 'poner en acción': "Poner en acción las inteciones/La puesta en acción de las intenciones". Es interesante porque al hablarse de poner en acción una intención, se habla de algo que es dinámico, como si se hablara de poner en funcionamiento todo un andamiaje para lograr lo que se pretende, o de una voluntad que actúa, que es más precisamente el sentido que la expresión tiene en este artículo. Este mismo dinamismo lo recoge la expresión castiza “poner en juego”.
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Éste es todavía un borrador de traducción. Cuando haya una duda en la traducción, doy la expresión en inglés, y, en algunos casos, señalo posibilidades de interpretación.

actividad letrada3 localizada y construida a través de acciones tipificadas en tales modos que todos conocemos en alguna medida la forma y la fuerza de dichas acciones tipificadas. A medida que nos volvemos involucramos más con estas acciones letradas típicas, y que nos informamos más a través de ellas, llegamos a compartir un conjunto más preciso de significados funcionales y de las relaciones significativas que se dan a través de los tipos de textos. Por medio del uso de estos tipos de textos somos capaces de promover nuestros propios intereses y de dar forma a nuestros significados en relación con sistemas sociales complejos, y somos capaces de dar valor a las declaraciones de los demás y de elaborar consecuencias a partir de ellas. Desde el punto de vista del mítico observador externo, quiero presentar un sistema de una máquina social compleja en la que los géneros constituyen importantes palancas. Desde el punto de vista del miembro de la sociedad, lo cual somos todos, quiero identificar cómo los géneros en los que participamos son las palancas que debemos reconocer, usar y construir en forma cercana al tipo (construct close to type) (pero con un énfasis en la variación) con el fin de crear una acción social trascendente4. Esta máquina, sin embargo, no nos conduce ni nos convierte en engranajes. La máquina en sí misma sólo opera en la medida en que participamos en ella y en que hacemos nuestra vida a través de sus géneros, precisamente porque los géneros nos permiten crear significados que tienen un gran impacto5 en sistemas altamente articulados y desarrollados. Voy a desarrollar este plan por medio del ejemplo de la patente, echando mano de casos de la segunda mitad del siglo XIX; esta elección de materiales es una consecuencia de trabajos en historia que actualmente estoy desarrollando acerca de la bombilla de Edison. A pesar de las grandes revisiones a la ley de patentes hechas desde entonces en los E.U., las líneas generales del sistema de patentes y del género siguen siendo en gran medida las mismas. Además, si bien el sistema jurídico y la red normativa del gobierno organiza, institucionaliza, regula y crea exigencias que mueven a la producción y al uso explícito de géneros característicos en una forma quizá más definida y articulada que en otros ámbitos de la vida, esto arroja luz sobre la forma como otras sistemas socio-textuales menos explícitos
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La expression inglesa es “literate activity”, (en inglés, literacy significa alfabetización) la cual se refiere a la actividad que está mediada por la lectura y la escritura. Elegí el castellano actividad letrada que me parece que se refiere justamente a eso. 4 “consequential social action”: se refiere a una acción social que tiene repercusiones, que tiene un impacto, de la cual se siguen consecuencias. Uso “trascendente”, no en el sentido filosófico del término, sino en su sentido cotidiano, que creo, se aproxima bastante a esta idea. 5 “highly consequential meaning”: sobre el sentido del inglés consequential véase la nota anterior.

operan. Lo que todos conocemos acerca de las patentes Como forma textual todos podemos reconocer una patente, más allá de los ajustes menores hechos a través del tiempo. Una patente, por lo general un documento impreso, describe una invención, identifica su inventor, y declara aspectos particulares de la invención como originales (la demanda); adicionalmente trae alguna designación oficial de la concesión del cuerpo de la patentes, un número de patente y la fecha a partir de la cual comienza el derecho de patente. A los Estados Unidos de finales de siglo XIX, la patente normalmente abría con uno o más dibujos técnicos, y era firmada por el inventor y dos testigos. La primera página del texto se titulaba "Oficina de Patentes de Estados Unidos," seguida de subtítulos que identificaban al inventor y al nombre de la invención, seguidos por la fórmula "Especificación de la Cédula de Patente xxxxx, fechada en xxxxx". El texto luego abre en la forma de una carta "a todos los que pueden estar interesados", seguido del párrafo estándar de entrada:
Sea conocido que yo, xxxx de xxxx, he inventado un nuevo y mejorado xxxx; y yo, por medio de la presente, declaro que lo que sigue es una descripción exacta y completa del mismo, siendo hecha la referencia a los planos y a las cartas de referencia marcados a continuación.

Una elaboración general de la invención y de sus mejoras sobre el arte anterior antecede a una descripción detallada de la invención y de su funcionamiento, introducida típicamente por una fórmula como "A fin de que los expertos en la materia puedan entender y construir mi invención, procederé a describirla…". La descripción generalmente tiene referencias cruzadas con la ilustración a través de las cartas de referencia. La patente luego termina con reclamaciones precisas de la novedad, precedidas por algunas fórmulas como "Yo lo reclamo como nuevo, y deseo garantizar la Cartas de Patentes…" Las firmas del inventor y de dos testigos aparecen una vez más al final. Una característica obvia de este género en el siglo XIX es que el cuerpo del texto está en primera persona en la forma de una carta de petición legal, aún cuando la patente, como se indica en el título y en las fórmulas de apertura, se presenta como ya concedida. De hecho, la patente adopta directamente la especificación de la aplicación, y sólo la modifica mediante la adición de las designaciones oficiales de aprobación hechas por la Oficina de Patentes. En la actualidad, la especificación está escrita en tercera persona, sin los marcadores de una petición individual; pero la práctica sigue siendo la de transportar mayormente la lengua de la solicitud a la lengua de la concesión. Entonces, como ahora, la ley de patentes vigente identifica los

elementos específicos que han de ser incluidos en la solicitud de patente, y así también los elementos que aparecerán en la patente final. En el Título LX, Sección 4888 y 4889 de la ley de patentes de 1874 se lee:
Sec. 4888. Antes de que cualquier inventor o descubridor reciba una patente por su invención o descubrimiento (sic), deberá hacer la misma solicitud, por escrito, al Comisionado de Patentes, y deberá presentar en la Oficina de Patentes una descripción escrita de la misma, y de la forma y el proceso de su fabricación, su construcción, su composición, y su uso, de tal completes, claridad, concisión y exactitud en los términos, que cualquier experto en el arte o en la ciencia a la que ella pertenece, o con la que esté más cercanamente conectada, pueda hacerla, construirla, componerla, o utilizarla él mismo; y si se trata de una máquina explicará su principio mismo, y la mejor manera en la que ha contemplado la aplicación del principio, de modo que se la pueda distinguir de otras invenciones; y en particular deberá señalar claramente y reclamar la parte, la mejora, o la combinación de las dos, que afirma de su invención o descubrimiento. La especificación y reclamación será firmada por el inventor y atestiguada por dos testigos. Sec. 4889. Cuando la naturaleza del caso admite dibujos, el solicitante deberá presentar una copia firmada por el inventor o su apoderado, y atestiguada por dos testigos, que será presentada en la Oficina de Patentes; y una copia del dibujo, que será proporcionada por la Oficina de Patentes, se adjuntará a la patente como parte de las especificaciones. (Scientific American, 1881)

Así, la ley indica el contenido, organización, e incluso algo del fraseo de la patente. Todos nosotros podemos también ofrecer una breve descripción del sistema del cual la patente es una parte. La patente es un documento legal que ha sido aprobado por la oficina de patentes, en virtud de la autorización y legislación regulatoria del Congreso de los EE.UU. establecida en cumplimiento de disposiciones constitucionales. La solicitud de patente es revisada por un examinador de patentes, que toma medidas para aprobarla o rechazarla de conformidad con criterios particulares establecidos por la ley e interpretados a través de los tribunales. La patente otorga la propiedad económica de la invención reivindicada en ella por un número determinado de años (diecisiete a finales del siglo XIX y en la actualidad). Así a través de medios legales, la patente realiza una política comercial de monopolio temporal de privilegios, la cual fomenta las nuevas artes y su difusión pública con el fin de la mejora general de la economía nacional. La patente proporciona al inventor un medio para convertir un concepto en un bien económico es el medio por el cual usted "convierte sus ideas en dinero", como los anuncios de corredores de patente dicen. Es parte del sistema

económico de la propiedad, como Oliver Wendell Holmes señala en el The Common Law (1881). La explicación de las patentes que acabo de dar y el análisis que sigue es consistente con las creencias públicas estándar acerca de las patentes. De hecho los géneros se basan en nuestra capacidad para reconocerlos y para comprender en cierta medida el significado que ellos instancian al interior de los sistemas de que forman parte. Una forma textual que no es reconocida como de un tipo, como teniendo una especial fuerza, no tendría la condición ni el valor social de un género. Un género sólo existe en el reconocimiento y las atribuciones de los usuarios. Rasgos formales, como por ejemplo el que tenga el texto tenga 14 líneas, o el pentámetro yámbico, o ciertos patrones de las estanzas y los correspondientes esquemas de rima, sólo ganan la fuerza genérica del tipo soneto en-la-medida en que sean reconocidos y, a continuación, se los vincule con esa tradición. El mismo texto, por supuesto, también puede ser vinculado a otros tipos, superiores o subordinados o independientes del tipo soneto, que pueden ser reconocidos antes o después o en forma totalmente independiente de la atribución de la condición de soneto (por ejemplo, el poema, el versos con rima de estanza, el poema lírico, el soneto Petrarchan, el polémico, el cumplido). Dado que lo que digo sobre patentes no contendrá ningún escándalo sobre las patentes, sólo elaborará más detalles y establecerá las consecuencias de lo que ya sabemos en el reconocimiento de un texto como una patente, y así nos ayudará a entender la fuerza del género y su lugar al interior de las actividades humanas estructuradas.

Género como expresión típifica e intención La teoría de género elaborada por Carolyn Miller, John Swales y mi persona se ha preocupado por el desarrollo de tipos individuales de textos a través del uso repetido en situaciones percibidas como similares. Esto es, durante un período de tiempo los individuos perciben homologías entre las circunstancias que los animan a ver estas circunstancis como ocasiones para poner en juego tipos semejantes de expresiones. Estas expresiones típicas, comúnmente desarrollan características formales estandarizadas, y aparecen, con ello, como soluciones ya listas a los problemas similares que aparecen. Eventualmente los géneros se sedimentan en formas tan acostumbradas que los lectores se sorprenden o incluso se tornan no cooperativos si una percepción estándar de la situación no es respondida con una expresión de la forma esperada.

Más aún, los géneros, en la medida en que ellos se refieren (identify) a un repertorio de acciones que puede tomarse en un conjunto de circunstancias, se refieren (identify) a las posibles intenciones que uno podría tener. De esto modo ellos encarnan la gama de intenciones sociales hacia las que uno podría orientar sus energías. La existencia de un sistema de patentes y la existencia de formas reconocidas de solicitudes de patentes son precondiciones de la intención de obtener una patente y, por tanto, del acto de solicitar una. La existencia de un sistema reconocido de patentes y de formas típicas de comunicación reconocidas como acciones dentro de dicho sistema, también son necesarios para que otros (los examinadores de patentes, los jueces de patentes, los inventores que compiten y los fabricantes) reconozcan su intención al presentar una solicitud por escrito y para que respondan de manera apropiada. Esto es: la intención, el reconocimiento de la intención, el logro de esa intención con la co-participación de los demás, y de las acciones adicionales de otros con respecto a este logro (que toma la intención realizada como real y como algo que tiene implicaciones) todo ello existe en el reino de los hechos sociales construidos por el mantenimiento del sistema de patentes y de las formas de comunicación (géneros) con los que se éste es puesto en juego. Historia de las patentes: el nexo entre el sistema, el género, y las intenciones El desarrollo mutuo del género de la patente, las intenciones de patentes, y el sistema social de la concesión de una patente puede ser visto históricamente. Las patentes en la Inglaterra renacentista eran simplemente una designación de un privilegio de monopolio garantizado por la corona, por cualquier favor o beneficio hecho al estado el cual era encarnado por el monarca. Así pues, un rey podía conceder una patente por la importación de la sal, o por la colonización y la explotación de un trozo de América recién descubierto o conquistado. Así pues, las primeras patentes se realizaron textualmente a través de las formas tradicionales de la petición a la corona y de la concesión real. Tales privilegios reales, por supuesto, estuvieron abiertos a abusos derivados de la mezcla del placer real con el bienestar del estado y de sus ciudadanos. En Inglaterra a mediados del siglo XVII, en rechazo de los abusos generalizados de Jaime I y Carlos I, todas las formas de de monopolio estatal concedidas fueron proscritas por el Parlamento con excepción del monopolio temporal individual concedido al inventor de un nuevo bien, en virtud de la creencia de que la invención aumentaría el bienestar económico del país. Se pensaba que un monopolio temporal fomentaría tanto la invención como el intercambio de conocimientos,

que podrían ser explotados por todos una vez que el corto período de monopolio expirase. Además, puesto que la invención creaba un nuevo valor, un monopolio no era un enajenamiento de una parte previamente abierta de la economía; sólo era la concesión de un privilegio temporal sobre un valor que no habría existido sin la invención. Así, la asociación de la invención con la idea de bienestar económico nacional y con la concesión de privilegios limitados se desarrolló conjuntamente al interior de una nueva creencia emergente en la economía de mercado. Los derechos de autor surgieron entonces como un subconjunto de las patentes en la forma de una protección de los intereses de los impresores (y sólo después de los de los autores). Una vez que surgió la idea de un privilegio dependiente de un valor específico para el Estado, se hizo necesario crear un mecanismo por el cual las personas pudiesen solicitar este privilegio y someter su demanda del mismo a evaluación. En Inglaterra esto condujo a un procedimiento de registro, al que seguía un litigio en los tribunales cuando la patente era impugnada. Este sistema se mantuvo en vigor hasta 1852. En las colonias angloamericanas las patentes fueron concedidas de forma individual por los tribunales y las legislaturas locales. Los redactores de la Constitución de los Estados Unidos estuvieron preocupados de regularizar y limitar esta práctica, por lo que hicieron de las patentes y los derechos de autor una responsabilidad federal en virtud del Artículo 1, Sección 8, la cual otorgaba al Congreso la facultad de "promover el progreso de las artes útiles, garantizando por tiempo limitado a los autores e inventores el derecho exclusivo sobre sus respectivos escritos y descubrimientos". El primer proyecto de ley de patentes fue firmado por el presidente Washington en abril de 1790, y asignaba la responsabilidad de aprobar las patentes a tres miembros del gabinete: los Secretarios de Estado y de Guerra, y el Fiscal General. Ellos fueron encargados de determinar si la "invención o descubrimiento [es] suficientemente útil e importante". La solicitud debía incluir una especificación y el dibujo, y si fuese posible un modelo. Sin embargo, la forma de la solicitud no fue definida adicionalmente por la ley. Debido a un incendio de la oficina de patentes en 1836, sólo tenemos un número limitado de archivos reconstruidos de las primeras patentes. La primera solicitud que se encuentra actualmente en el registro de patentes data de 1790, y consiste en un petitorio de William Pollard dirigido directamente a los Secretarios Jefferson y Howe y al Fiscal General Randolph. La carta da cuenta detallada de las dificultades de Pollard en la obtención de un modelo de la máquina de hilar de Arkwright y de su imposibilidad de crear un ejemplar operativo de la misma hasta que él ideo ciertas mejoras que desea patentar. También

ofrece muchos detalles financieros de la industria de los tejidos en Gran Bretaña para establecer el valor de la máquina. Los detalles de la máquina y su funcionamiento parecen estar presentes sólo en un dibujo que se adjunta, pero que ya no está en el registro de la patente. Así, en esta primera aplicación existente, el énfasis retórico se hace en el carácter meritorio del aplicante y del gran valor económico que traerá para los Estados Unidos; la mejora técnica específica es puramente secundaria y no es argumentada. Esto es, la presentación sigue los criterios legalmente designados de utilidad e importancia más bien que el de novedad. En ese momento, la patente, como ocurre en el caso de la dada a Francisco Bailey en 1791, es un certificado marcado con un sello de los Estados Unidos y firmada por el Presidente y el Fiscal General. Se parece mucho a un diploma tradicional. Los detalles de la invención se mencionan sólo en una frase única que también identifica a Bailey como el inventor, y asegura que "dicha Invención se muestra como útil e importante". El resto del documento consiste de referencias a la ley, a la fecha de emisión, de testimonios del acto de aprobación y firma, de la certificación del documento, etc. El cumplimiento de los criterios y la concesión del privilegio permanecen en la parte central del documento. Durante los tres años que esta ley estuvo vigente, 55 patentes fueron aprobadas; pero la responsabilidad de la evaluación de las solicitudes fue con mucho una pérdida de tiempo para los funcionarios del gabinete. En 1793 la ley fue revisada para convertirla simplemente en un sistema de registro sin procedimientos de evaluación. La aplicación, a partir de los ejemplos archivados, se convirtió en una descripción del objeto inventado, con referencias cruzadas a un dibujo. Se presentaron también modelos a la oficina de patentes, (que no siempre funcionaban). El certificado constaba sólo del testimonio oficial de que los documentos habían sido presentados y los honorarios pagados. Se entablaron mucho pleitos, dado que no se hacía ningún chequeo del estado del arte previo y el inventor putativo no tenía que justificar nada más allá de presentar el objeto y pagar los honorarios. Al parecer, durante el litigio, dos cuestiones cruciales surgían - la identidad del verdadero inventor y qué era exactamente lo que se reivindicaba como nuevo en la patente. Así, con el fin de proporcionar estabilidad legal a estas cuestiones, para 1830 las aplicaciones de patentes tenían típicamente dos nuevos elementos la fórmula de apertura que identificaba al inventor putativo y una declaración de cierre que identificaba la demanda. En 1836 una nueva ley de patentes fue aprobada, la cual reintrodujo el examen y el establecimiento de una oficina de patentes con examinadores para llevarían a cabo esta tarea. Esta ley establece el sistema en vigor en EU, el cual ha tenido algunas modificaciones

posteriores, mayormente en 1870 y 1952. La forma de la patente en vigor en la época de Edison, fue primero especificada en la legislación de 1836 y luego seguida en la práctica. Más aún, los procedimientos y criterios para el examen (orientados a prevenir los litigios excesivos) fueron establecidos tanto por la ley como por las prácticas de la recién creada oficina de patentes. Estos procedimientos y criterios se enfocaron en la tarea de la aplicación, que retóricamente estaba destinada a pasar por los procedimientos y criterios para obtener la aprobación. HASTA AQUÍ VA LA SEGUNDA REVISIÓN. ENVÍO LA TERCERA ESTA NOCHE. Las solicitudes y las concesiones de patentes como actos de habla Los dos géneros relacionados y en evolución que hemos venido considerando (la solicitud de patente y la concesión de la patente, o patente) pueden ser vistos como actos de habla clásicos en el sentido de Austin y Searle. Estos documentos (tienen reconocidamente) han reconocido, al interior del sistema legal, una fuerza ilocucionaria estable como directivas (solicitar o aplicar es un intento de dirigir el comportamiento del otro) y como declaraciones (anunciar o declarar que una cosa es así, la hace así – esta es la razón por la que las primeras patentes parecían diplomas o certificados de matrimonio); más aún, ellos están rodeados por las normas de una correcta adecuada. El movimiento hacia la formalización del lenguaje y de la apariencia del texto, así como de las normas en torno a su adecuación sólo refuerzan el reconocimiento de que están encaminadas a la consecución de determinados actos, están rodeadas por ciertas condiciones que deben cumplirse para su realización o perfección, y que intentan satisfacer estos criterios haciendo explícita, fácil y precisamente ubicable la forma en que tratan de satisfacer(los) cada una de estas condiciones o criterios de perfección. En efecto, los actos de habla del tipo más familiar son a menudo llevados a cabo por las expresiones más estereotipadas. "Apuesto a que usted", "Con este anillo yo te desposo", "Por la presente declaro abierto este puente". Y aunque muchas de las normas que rodean tales actos como el de apostar, son informales e implícitas, excepto para el analista lingüístico, muchos otros actos de habla están rodeados por regulaciones formales: la realización de contratos, el cambio de nombres, la solicitud de una rebaja en las baterías eléctricas.

Searle obtiene estas normas de un análisis de las condiciones que deben rodear la declaración habida en el acto de habla para que el acto sea exitoso. Austin inicialmente las llamó condiciones de felicidad. Las condiciones contextuales incluyen cosas tales como el momento de la pronunciación; la autoridad del enunciante; la relación entre el hablante y el oyente; la disposición psicológica del hablante y del oyente hacia el acto, hacia el enunciado and each other; la percepción del hablante y del oyente de la situación de la enunciación; las convenciones del lenguaje a través de las cuales el enunciado es puesto en juego, y los tipos de detalles incluidos (proposiciones y predicaciones) orientan la de creación de un enunciado exitoso. Así pues, el éxito en lograr que una aseveración propia de una oración sea aceptada como verdad científica depende de quien sea uno, de quién sea el oyente, de su percepción del hablante y de su enunciación, del canal de comunicación, de la relación del enunciado con ciertas aseveraciones científicas aceptadas hechas por otros, de la relación del enunciado con hechos que son representados (y que pueden ser abiertamente cuestionados) que se han producido en el laboratorio del hablante, que otros han experimentado y experimentarán en sus laboratorios, y así sucesivamente. Estas condiciones de éxito pueden ser transformadas en un conjunto de normas constitutivas, regulativas y consultivas para hacer afirmaciones científicas exitosas (también son percibidas como el método, los valores y la práctica científicos). Volviendo a las patentes, podemos simplemente ver que si la solicitud de la patente cumple todas las condiciones requeridas para una patente, entonces ella tendrá éxito, y deberá ser concedida, en tanto que la fuerza ilocucionaria será completa, y el examinador de patentes se verá compelido a aprobar la solicitud. Si no es así, se podrá llevar al examinador a la mesas de apelaciones o a la corte. La mesa de apelaciones o la corte puede entonces hacer valer que la fuerza ilocucionaria de una solicitud perfeccionada sea satisfecha por el efecto perlocucionario de la enunciación de una garantía - a menos que el "curso de la justicia sea pervertido", lo que sólo puede ser establecido por las cortes. Es decir que la cortes y los órganos y los procedimientos judiciales pertinentes están comprometidos en acciones de interpretación; la identificación y la certificación de todas las condiciones de éxito o condiciones de felicidad requieren de interpretación – y las patentes constituyen un caso en el que existen procedimientos e instituciones encargadas de que ajusten entre sí la fuerza ilocucionaria y el efecto perlocucionario - con lo que los procedimientos interpretativos salen a la superficie y los participantes se hacen responsables de sus interpretaciones. Esto hace de las patentes y de otros procedimientos legales semejantes, diferentes de la mayoría de los actos de habla. En muchos casos las fuerzas ilocucionarias ni siquiera están vinculadas con

un efecto perlocucionario anticipado (afirmar que usted está feliz no es algo que guíe la forma en que su oyente pueda responder); de todos modos, el efecto perlocucionario está sujeto usualmente a la libre elección del oyente (así, una llamada para ayuda puede ser ignorada). Dificultades con la teoría de actos de habla Antes de continuar con nuestro análisis de las condiciones que una solicitud de patente debe cumplir para su éxito, primero tenemos que hacer frente a varias dificultades relativas a la teoría de actos de habla y a su aplicación a documentos escritos largos y complejos. La primera dificultad es la importancia de las circunstancias locales en la identificación, interpretación y realización de los actos de habla. Por ejemplo, cuál sea para mí la fuerza del enunciado "Tenemos café, leche, y jugo", depende mucho de quién soy, de con quiénes estoy hablando, de cuál es mi relación con ellos, de si es que voy a ir de compras o si he expresado que tengo sed o si estoy sentado a la mesa para cenar. Simplemente poner tales casos dudosos en la categoría de actos de habla indirectos no es apropiado por varias razones: en primer lugar, a menos que seamos totalmente extraños a una situación, siempre usamos nuestro conocimiento de las circunstancias locales para confirmar, ampliar o modificar nuestro punto de vista sobre el enunciado explícito; en segundo lugar, la mayoría de los enunciados no son totalmente explícitos o universalmente unívocos en su pretensión ilocucionaria; en tercer lugar, existen muchas sutiles distinciones entre los actos y en la manera en que los actos son entendidos, las cuales sólo emergen de la interpretación de la situación; y cuarto, hay muchos tipos de actos que sólo son concebibles en circunstancias altamente definidas, como por ejemplo, socavar la credibilidad de un argumento científico señalando un fragmento de un aparato utilizado en la producción del resultado, y invocando de ese modo una comprensión de la disciplina acerca de la inconveniencia de ese aparato para el problema experimental. Aunque los actos de habla podrían potencialmente ser reducidos a unas cuantas categorías abstractas mediante ciertas directrices abstractas, son despojados de ese modo de los aspectos locales importantes de sus significados - sólo aquellos aspectos que van en la construcción del evento local como distinto de otros y que ofrecen a los individuos herramientas sutiles necesarias para responder exitosamente y negociar eventos conforme se desarrollan en las circunstancias locales. El conocimiento de Austin de la importancia de las circunstancias locales en la interpretación y la puesta en escena de los actos de habla, tanto locucionarios como ilocucionarios, le llevó a retirarse de formalizaciones

absoluta en las dos conferencias de cierre de Cómo hacer las cosas con palabras (1962), a calificar sus conclusiones como sólo abstracciones, y a aconsejarnos el examen de las circunstancias locales. En la conferencia 11, en particular, él examina una serie de ejemplos en los que los factores locales son esenciales en la interpretación, y concluye con afirmaciones como “La referencia depende de lo que se sepa en el momento de la enunciación” (p 144), y “La verdad o falsedad de un enunciado no sólo depende de los significados de las palabras, sino de qué acción que se esté adelantando en qué circunstancias” (p 145). Searle, sin embargo, en Los actos de habla (1969) y las obras siguientes (1979, 1984; Searle et al. 1980), se adentró en el proyecto de continuar las formalizaciones para obtener un cálculo abstracto del significado que incorporase la referencia y la ilocución en un esquema interpretativo lógicamente contenido. Las circunstancias locales sólo se incluyen como condiciones que deben cumplirse para la finalización exitosa de un acto de habla. Por ejemplo, una persona que lleva a cabo una ceremonia de matrimonio deberá estar legalmente autorizada para hacerlo, y el evento debe llevarse a cabo legalmente en un lugar y hora apropiados, entre las personas legalmente facultadas para casarse, si los eventos han de contarse como un matrimonio legal. De este modo, Searle ayudó a identificar algunas características de los actos de habla, tal y como ellos se dan en configuraciones institucionalmente estructuradas, y volveremos sobre este análisis adelante. Sin embargo, este análisis de las normas y las condiciones generales de los actos de habla se logra a costa de suprimir el análisis de la particularidad de las disposiciones institucionales en las cuales los actos ocurren, y a costa de oscurecer la interpretación de los actos en configuraciones menos bien definidas. La segunda dificultad es la polisemia de los actos de habla. Cualquier acto de habla puede ser realizado e interpretado con una variedad o multiplicidad de intenciones y de marcos para la atribución de significado. Cualquier enunciado puede ser útil en diferentes funciones y para diferentes hablantes y diferentes oyentes, y esta multiplicidad de funciones y significados puede operar simultáneamente. Además, las condiciones de éxito del enunciado pueden ser múltiples, dependiendo de las funciones y los significados atribuidos a dicho enunciado. Al afirmar en una fiesta que me gusta el helado de vanilla, puedo estar ordenando algo, expresando satisfacción por anticipado, revelando de un aspecto de mi personalidad, defendiendo mi comida contra los hábitos predadores de un niño amante de los postres, haciendo la charla, o la totalidad de lo anterior de manera simultánea. El anfitrión, mi hijo, mis vecinos que me dieron chocolate la semana pasada, y otros invitados que acabo de encontrar esa noche, cada uno puede interpretar la afirmación en una variedad de formas, así como pueden evaluar el

efecto y la eficacia de diversas maneras según la forma en que entiendan la situación y la acción. En un ejemplo más sutil, cuando un amigo íntimo me cuenta un sueño, se trata de una revelación personal, una solicitud de interpretación, una invitación a la conmiseración, un paso en la construcción de una imaginación común, un reproche, o una invitación a que cuente mis propios sueños? La persona que me cuenta el sueño puede no tener una intención única o clara, y puede no habernos informado del tipo de respuesta sería bienvenida. Quizás no se pueda atribuir una fuerza particular al hecho de contar el sueño hasta que la conversación se haya desplegado, e incluso entonces es probable que las dos partes de la conversación se marchen con diferentes percepciones de lo ocurrido. La naturaleza del acto de habla, o de la serie de actos de habla, es múltiple e indeterminada. Esta indeterminación, multiplicidad interpretativa y complejidad, puede acarrear grandes dificultades en nuestras relaciones más espontánea y estrechas, dificultades que a veces sólo resolver ofreciendo después del hecho alguna explicación sencilla, determinada y benigna, la cual excluye algunos de las interpretaciones más problemáticas provocadas por la indeterminación y la multiplicidad situacionales. A pesar de estas reducciones a interpretaciones primarias de las acciones y las intenciones pueden ser fomentadas en disposiciones altamente institucionalizadas mediante acciones muy tipificadas, como se examinará más adelante, esto todavía no excluye totalmente múltiples intenciones y usos secundarios encriptados en los enunciados o extraídos de éstos. Así las formalizaciones de los actos de habla pueden caracterizar, en el mejor de los casos, una apariencia dominante de un acto múltiple, y sólo en aquellas circunstancias en las que el aspecto dominante está bien marcado y soportado en circunstancias institucionalizadas. Los actos de habla no son generalmente una langue Estas dos primeras dificultades indican el poder de la noción de un acto de habla, aún cuando señalen las limitaciones del intento de precisar el significado exacto de cualquier acto de habla mediante el uso de una comprensión generalizada de los actos de habla. Las dificultades examinadas sirven para iluminar la riqueza de la actividad incorporada en los enunciados al interior de circunstancias. Los eventos están vivos con nuevas formas de vida desplegándose tanto en los enunciados/las enuncuaciones nuevas como en las tipificadas. Cada enunciación existe en la intersección de lo tipificado y lo nuevo, como los perciben los participantes de llegan a términos con cada nuevo momento. En términos saussureanos, los actos de habla existen precisamente allí donde la langue y la parole se encuentran, en la enunciación viva.

Cualquier intento de reducir los actos de habla de un sistema de habla, elimina la actividad del acto y reduce el comportamiento humano complejo, interpretativo, inteligente, motivado a un conjunto estático de signos, que ya no responde a las necesidades humanas y ni a su creatividad. Cuando los actos de habla se reducen a un sistema de lengua, las tipificaciones - empleadas como recursos por los humanos que intentan relacionarse mediante signos - son tomadas como la definición y las reglas de la expresión. El acto de habla tipificado se vuelve superior a la actividad. Una comprensión menos desenfocada de los actos de habla requiere de atención constante a los acontecimientos que se despliegan en circunstancias particulares con definiciones e interpretaciones locales de actividades exitosas. Las regularidades perceptibles en los actos de habla, ya sean percibidos y actuados por los participantes o por el posterior analista, deben ser vistas como recursos históricamente evolucionados de las interpretaciones tipificadas, en relación con otras regularidades e instituciones sociales que ayudan a identificar la naturaleza de cada momento social tal y como es puesto en escena por los participantes. Como analistas de la actividad discursiva, nuestra tarea se simplifica y estabiliza cuando miramos los comportamientos en disposiciones altamente regularizadas o institucionalizadas que ayudan a hacer cumplir reconocible y socialmente de acuerdo a los caracteres particulares momentos. Puesto que las instituciones y las interpretaciones sociales sientan las bases y definen el juego, es mucho más fácil ver lo que está pasando, y podemos hacer conexiones plausibles entre los distintos momentos o actos, si los participantes ven y tratan estos momentos o actos como semejantes. Pero no debemos, sin embargo, confundir un conjunto razonablemente estable de prácticas lingüísticas evolucionadas al interior de una línea de circunstancias socio-históricas con una comprensión absoluta de los actos de habla. A continuación, vamos a examinar una muy desarrollada serie de prácticas tipificadas, las cuales incluso superan el rigor searleano en su compulsividad, pero eso no significa que el rigor se extienda más allá de un determinado conjunto de tipificaciones. Ley, a primera vista, es una práctica rigurosa; pero es una práctica rigurosa diferente en la Francia medieval y en los Estados Unidos del siglo XIX. Y la filosofía del lenguaje del Siglo XX es, algunos dirían, una práctica rigurosa, pero también una diferente. Cada una de ellas, sin embargo, evoluciona con nuevas expresiones y movimientos, como lo hacen los sistemas menos fuertemente tipificados con rangos más amplios de libertad para la novedad y la multiplicidad, tales como la teoría literaria contemporánea, que sin embargo sigue operando con su propio conjunto de interpretaciones e intervenciones. Por último, en cada uno de estos casos, no importa cuán rigurosas puedan ser las tipificaciones que guíen

la puesta en escena de cualquier momento, la dinámica del momento garantiza nuevo sentido y vida a las tipificaciones, y debemos mirar a la dinámica del momento para entender lo que está sucediendo. Documentos escritos largos y complejos como actos de habla La última dificultad con la teoría de actos de habla, en particular para este estudio, es su aplicación a documentos escritos largos y complejos. Los actos de habla, como fueron concebidos por Austin y Searle, son expresiones cortas llevadas a cabo en un solo acto. En aras de la claridad analítica, Searle excluye expresamente de toda consideración, cualquier expresión que no sea la más simple (1969: 22). Los textos escritos característicamente contienen más de una oración. Un texto encierra potencialmente muchos actos. Además, no está claro si oraciones ubicadas en el medio de discursos extensos incorporan actos de habla con una fuerza ilocucionaria determinada, de la misma forma que las enunciaciones aisladas de oraciones. A lo sumo, podemos imaginar, en un texto altamente compulsivo y cerrado con un lector obediente, que el texto intenta llevar al lector a una cierta línea de reacciones a través de una serie de actos interconectados. Sin embargo, tampoco está claro qué sea la suma de los diversos actos a los que conduce un texto. Ahora bien, si el texto es claramente identificable como perteneciente a un género simple, puede tener una fuerza unificada, ya que es ahora rotulable como perteneciente a un tipo sencillo que instancia una acción social reconocible. Es decir, el texto realiza una ley (una declaración), o hace una petición (uno directivo), o contractualmente te sujeta (a commissive), o presenta una afirmación científica (uno asertivo), o transmite indignación por una acción gubernamental (uno expresivo). [Estos representan los cinco tipos de actos de habla que Searle reconoce (expresión y significado, en el capítulo 1).] Los diversos actos de habla más pequeños dentro del gran documento contribuirán al macro-acto de habla del texto, y cada uno de los sub-actos debe cargar con su cuota. De hecho, las expectativas relativas a la forma genérica son tales que cualquier falta o aspecto débilmente instanciado del género puede debilitar la fuerza del género. Sobre todo si el género responde a la reglamentación formal, un error en cualquiera de los sub-actos puede ser la razón del fracaso de la labor del género. Una solicitud de patente sin una representación del objeto, o sin una declaración de originalidad, o sin una especificación de la reclamación no es una solicitud válida y no alcanzará el objetivo de obtener su aprobación. Así, una especificación defectuosa nunca aparecerá como una patente oficialmente aprobada, distribuida en reimpresiones por la oficina de patentes. Examinaremos en un momento cómo la corrección de cada una de sus secciones

también puede estar relacionada con la satisfacción de condiciones específicas del éxito. En un contrato de muchos actos se cumplen, pero el efecto general es de obligar a las partes en las obligaciones mutuas y derechos, entre ellos todas las disposiciones que son parte del mismo. Las disposiciones no tienen sentido - en el sentido de ser no-vinculantes, y en el sentido de carecer de propósito y motivación y, de ser ininteligibles - sin la perfección de todo la acción contractual. En las seducciones, en las ventas, y en todos los demás eventos que terminan con un resultado final, un acuerdo mutuo y una acción focalizada y conjunta entre las partes tendrían ese efecto de una macro-acción y de dar a todo el procedimiento, la forma del acto único. De hecho, la acción menor que ocurre en el interior sería difícil de entender, sería difícil atribuirle una intención, o verla como efectiva, sin el marco del macro-acto. Muchos géneros escritos parecen resolverse por sí solos en actos simples. Una solicitud de patente, un formulario de impuestos, una orden por correo de un par de zapatos o el examen final de Liras en Inglés 202, una vez se ha completado su labor en la obtención de la concesión de la patente o de los zapatos, o para satisfacer el IRS, o para demostrar la competencia propia en el tema, puede ser archivada sólo para el registro, a menos que alguien quiera cuestionar la perfección del documento o de las acciones consiguientes. El texto se convierte en algo muerto o en una caja negra y sólo existe en sus consecuencias. Gran parte de la escritura científica es de este carácter, como si los artículos sólo tuviesen una corta vida de anaquel (o una vida de citas) y luego sólo acumulasen polvo; ellos viven a través de sus consecuencias o en la falta de ellas, a menos que alguien quiera abrir la caja negra en una investigación polvorienta. De hecho, esta es una premisa central de La ciencia en acción de Latour (1988). Otros textos, sin embargo, para tener fuerza deben ser constante releídos, por cuanto tienen múltiples fuerzas que se crean sólo por la interacción del lector con ellos. Cuando leemos una novela o un libro de filosofía se obran muchas cosas sobre nosotros. Es evidentemente reduccionista caracterizar estos múltiples efectos como propios de un único macro-acto, tal como ser entretenido o ilustrativo. Volvemos al poema o a la obra de filosofía no sólo como si tuviesen una única fuerza global (así como citas científicas a veces se convierten en símbolos de conceptos), sino como una colección de momentos y de gestos, así como una estructura general de argumentos o sentimientos o movimientos imaginativos. Estos textos no viven en ningún sentido de consecuencias unificadas, sino en la multiplicidad de sus efectos en las mentes de los lectores, los cuales emergen de la complejidad de las acciones realizadas a través del texto. Si se fuese a dejar esos textos en

un archivo o en la polvorienta estantería de una biblioteca ellos no harían su trabajo; como tampoco lo harían si los redujésemos a simples consignas que cargásemos en nuestras mentes. A riesgo de simplificar demasiado, podemos decir que tales géneros existen más para el proceso de su interacción con el lector o para los detalles que van en el acto, en lugar de existir para el acto genérico en sí mismo o para las consecuencias posteriores al acto. Las obras dramáticas pueden agitar pasiones que llevan a confesiones, los poemas pueden ayudar en la seducción, las teorías pueden dar lugar a nuevas formas de gobierno, y los libros de texto médicos pueden proporcionar información que salvará vidas; sin embargo, las Wakefield Mystery Plays (Las obras misteriosas de Wakefield), la poseía de Donne, El Manifiesto Comunista, y Diseases of the Liver (Las enfermedades del hígado) siguen siendo muy complejos en sus indicaciones sobre la acción cognitiva o afectiva - y cuando son exitosos tienen efectos múltiples y complejos sobre nuestras creencias, nuestro entendimiento y nuestra percepción. Sin embargo, a pesar de la multiplicidad de acción que permanece en estos textos, todavía la atribución del género ayuda a limitar el dominio y a enfocar el carácter de las multiplicidades ofrecidas por, o extraíbles de, el texto – esto es, el reconocimiento del género usualmente limita la flexibilidad interpretativa. Los géneros que se deben releer constantemente para seguir teniendo una fuerza, a pesar de que abarcan todos los géneros literarios tradicionales (que fueron la primera preocupación de los teóricos de género), así como muchos géneros teóricos e informativos, presentes problemas especiales que se extienden más allá del alcance de este artículo y los excluiré en las consideraciones posteriores. No quiero dejar de señalar, sin embargo, que esta distinción entre géneros reducibles y no-reducibles puede representar un rompecabezas fundamental que la teoría del género debe enfrentar. También es interesante observar que, a primera vista, los géneros no-reducibles caen principalmente en las clases asertiva y expresiva de Searle. Sin embargo, muchos textos asertivos y expresivos pueden ser reducidos a una fuerza primaria dominante cuando son puestos en escena al interior de tipificaciones definidas. Volviendo ahora a la consideración de las solicitudes y la concesión de patentes en tanto que documentos que tienen como único fuerza ilocucionaria primordial, vamos a examinar algunas de las condiciones que deben cumplirse por el éxito de la aplicación y cómo las diferentes partes o aspectos del texto puede estar relacionadas con ese éxito. Para obtener una patente usted debe tener una idea de un objeto o proceso. Este objeto o proceso debe ser útil. Debe ser novedoso. Usted debe haberlo inventado. Así, todos estos elementos deben ser aseverados en la especificación. Como hemos visto en la época de

Edison, el texto de la patente abre con una identificación del inventor y la afirmación de la invención que es nueva y útil. Sigue una descripción de la invención, soportada con una ilustración. Es necesario que el objeto no esté trabajando o en fabricación o que ya sea rentable en el mercado. De hecho las patentes se obtienen en una fase temprana anterior del proceso, anterior al trabajo con prototipos, a las inversiones en su fabricación, o a los esfuerzos de mercadeo; en el sistema de los Estados Unidos por lo general la patente es una condición previa de una inversión sustancial y de la publicidad - una suerte de póliza que asegura que usted es el propietario de la idea, que obtendrá la recompensas de la inversión, y que no tendrá que preocuparse por los descubrimientos de otros ni por competir con otros en el mercado. Sin embargo, en tanto que usted aún no tienen la patente, la patente requiere de aprobación, y debe hacer la aplicación en la forma de una carta de petición, cerrando con algún lenguaje de petición como: "Yo lo reclamo como nuevo y deseo de asegurarlo mediante una carta de patentes...". Este formato de petición sería posteriormente enmarcado por una carta de entrada. El Scientific American Reference Book de 1881, ofrece un formato estandar de ésta:
Para el Comisionado de Patentes: Su demandante, un residente de xxxx, xxxx, ruega que las cartas de patente le sean otorgadas para la invención que figura en la especificación anexada. Firmado

Estas cartas de petición claramente identifican que la persona piensa el documento como una solicitud, que el demandante piensa que el receptor entiende esto como una solicitud, que el demandante desea que el receptor haga lo que se solicita, que el texto es comunicado al receptor quien es capaz de interpretarlo, que el peticionario considera que la persona que recibe la solicitud (el Comisionado de Patentes) está en condiciones de conceder dicha solicitud, que la petición es por algo que el receptor no ha hecho ya en el curso normal de las cosas, y todas aquellas condiciones sociales y psicológicas similares que deben cumplirse para que una solicitud sea concedida, del tipo que Searle especifica que para el acto de prometer (1969: 57-61, 66). Al interior del particular contexto tipificado y regulado del sistema legal, la solicitud puede ser no sólo reconocible, sino que será tomada obligatoriamente como tal por algunas personas empleadas estructuralmente para recibir solicitudes. La naturaleza de la petición, sin embargo, es especial, es un producto del sistema particular del cual hacen parte estos textos. La solicitud es la de que el receptor declararé que su representación de un objeto o proceso sea considerada una patente. Es decir, el peticionario debe

afirmar que su idea se ajusta a los criterios de una patente, en tal forma que el receptor declarará luego la representación como una patente que protege la idea. Por lo tanto, debemos examinar las propuestas o representaciones incorporadas en la patente. Actos de referencia y de predicación en la solicitud de patente Searle señala que todo acto de habla tiene un contenido proposicional, y que la proposición se compone de actos de referencia y de actos de predicación. Esta observación, que trata de restablecer criterios de verdad generales para los enunciados (statements) al interior un análisis del lenguaje orientado por las situaciones y la acción, bien puede resultar culpable de intentar hacer a todo el discurso responsable de/ante las prácticas de lenguaje de un pequeño grupo de filósofos contemporáneo / hacer explicable todo el discurso mediante las prácticas de lenguaje de un pequeño grupo de filósofos contemporáneos, en lugar de considerar la complejidad de la representación y del uso en la infinita variedad de circunstancias y procedimientos de interpretación a través de los cuales se lo (el discurso/la representación?) pone en juego. A pesar de ello, la observación es útil cuando se la aplica y se le da una interpretación específica en relación con un discurso regularizado, como el de las patentes, el cual se inserta en un conjunto de prácticas de referencia promovidas tanto por la inspección como por la aplicación de tales representaciones en el mundo. Esto es, procedimientos particulares de inspección invocados en varios momentos del proceso hacen al texto responsable ante/de ciertos tipos de estados de cosas exteriores al texto y luego algunos estados de cosas nuevos en el mundo que se dan más allá del texto son establecidos mediante definiciones textuales. Por otra parte, la responsabilidad referencial se hace más estricta cuando el texto se ocupa en sí mismo de sólo un conjunto limitado de estados de cosas, cuando el texto se expresa de tal manera que debe ajustarse con los supuestos generales relativos a cómo son las cosas fuera del texto, y cuando la inspección de los estados de cosas produce ciertas representaciones que pueden ser directamente correlacionadas con las representaciones textuales. Aplicando esto del modo más simple al caso de las patentes, las patentes describen ciertas cosas en formas especializadas, y la verdad de estas descripciones es evaluada y contestable mediante procedimientos bien definidos. Así, al interior del sistema de patentes hay un complejo aparato de apoyo al acto proposicional searleano, que le da una interpretación específica, consecuencialidad y un mecanismo procedimental para la validación soportado con normas, prácticas y procedimientos burocráticos institucionalizados. Por un lado, el acto de referencia de la solicitud es al comisionado que

declara una patente y la predicación es la de que el comisario lo hará. Ese sería el nivel de contenido proposicional estándar de una solicitud. Sin embargo, la declaración del comisionado se basa en una evaluación (que será realizada por examinador de patentes) del objeto o proceso representado en la especificación6 y de las afirmaciones predicadas de ese objeto o proceso. Así pues, las proposiciones claves se refieren al ítem para el que se solicita el estatuto de patente. Dado que hay un proceso de examen realizado por el receptor que se extiende más allá de la representación creada por el solicitante, debemos considerar los actos proposicionales en dos etapas - como representados y como recibidos -, así como las condiciones deben cumplirse en cada caso para el éxito de la solicitud de patente. La patente se refiere al yo, al acto de invención, y al objeto o proceso que representa la invención. Así, la patente abre con la identificación del solicitante, una representación del acto de invención, y los detalles del objeto. La mayor parte de la patente se ocupa de la representación del objeto en la forma de ilustraciones, de la descripción de las partes del objeto en relación con las ilustraciones, y de una descripción de su funcionamiento, uso y /o construcción. Desde el punto de vista del escritor, estas representaciones descansan en la creencia del escritor de que ellas lo representan a sí mismo/a, a sus acciones de invención, y lo más importante, al objeto o el proceso que él o ella ha concebido. El inventor no necesita llevar esta idea a la perfección operativa, por lo que se hace referencia a una construcción imaginaria que el inventor se encuentra en proceso de realizar físicamente. Estas representaciones ofrecen información sobre la idea para la que busca el estado patente no sólo al examinador de patentes, con miras al propósito de evaluación, sino (después de la concesión de la patente) a los demás, permitiéndoles utilizar la idea después del período de protección. El acto proposicional, sin embargo, también consta de predicaciones tanto como de referencia. No es suficiente representarse a sí mismo como alguien que ha inventado o concebido el objeto, sino que también se debe afirmar que el objeto es nuevo, es útil, e instancia algunas formas particulares de novedosa utilidad. Así pues, la patente en la década de 1870 típicamente tenía un lenguaje semejante al de la introducción tal y como aparece en el número de patente 98, 469:
Esta invención se refiere a ciertas mejoras en candelabros diseñados para uso público y en apartamentos privados. El objeto de esta invención es obtener un candelabro, que hará que la luz emitida desde sus surtidores sea difundida más general en todo el
6

En las leyes de patentes, la especificación es un documento (drawn up by the applicant for a patent of invention that provides an explicit and detailed description of the nature and usse of an invention) N.E.

apartamento de lo que lo es ahora, y al mismo tiempo … y los medios por los cuales este objeto es realizado, son – En primer lugar, por el uso de dos o más anillos quemadores dispuestos especialmente en relación con una serie de reflectores ...

A continuación, la patente se cierra con una especificación de la demanda:
No pretendo, en general, con independencia del anillo o aro j, el doble reflector ... Yo reclamo como nuevos, y deseo asegurar con una Cartas de Patentes – 1. El quemador de anillos B C, dos o más, con diferentes diámetros, y se colocados uno encima del otro ... De la sincera declaración del hablante a la aprobación del

examinador En una solicitud de patente, el inventor se representa a sí mismo, por lo tanto, como alguien que tiene en una fecha determinada la idea de un tipo particular de producto o proceso; representa que él o ella cree que esta idea es viable y útil, y que es una mejora de un tipo importante y, por tanto, que es una invención; y además más aún la novedosa mejora puede ser caracterizada mediante afirmaciones específicas. El solicitante podrá ser siempre actuar de mala fe en relación con cualquiera de estas representaciones, pero al hacer la solicitud el inventor deberá presentarse a sí mismo como siendo sincero en estas representaciones. Es asunto del examinador de patentes evaluar estas representaciones como exactas e inexactas, y por lo tanto, dar aprobación pública y jurídica a la validez de estas representaciones, convirtiendo la creencia de la persona acerca de sus ideas en una forma de certificación pública y de conocimiento. Los procedimientos de evaluación, cuya fuerza ilocucionaria (la intención incorporada de obtener una patente) se convierte en un estado de creencia del examinador, que legalmente obliga el efecto perlocucionario deseado (la emisión real de esa patente), sin embargo, son muy específicos y limitados y sólo se atienen a determinados aspectos de las representaciones de la aplicación. Las representaciones del nombre y la ubicación geográfica son aceptadas bajo el juramento del inventor. La fecha de registro es una cuestión de documentar la recepción y, de nuevo, una cuestión de juramento sobre la firma. No existe ningún procedimiento para determinar si la idea es viable, más allá de violaciones evidentes de las leyes físicas (así que las máquinas de movimiento perpetuo no son patentadas); la viabilidad se la deja para el futuro desarrollo del producto. En efecto, si la idea es inviable la patente no tendrá valor económico y será abandonada, haciendo debatible e insignificante el monopolio de patentes.

Este es un punto importante. La patente es un monopolio sólo de un potencial. Se hace referencia sólo a una idea, a la proyección de un futuro producto. La patente carece de significado o valor, si ese potencial no se convierte en realidad o no es realizable. El examinador de patentes no tiene manera de saber y no tiene la obligación de determinar las perspectivas futuras de esta idea. Del mismo modo, se deja sin examinar la cuestión de la utilidad de la patente, ya que esto se lo deja al mercado. Dado que el monopolio de patentes será debatible si nadie desea usar o comprar la patente, no hay ninguna razón para examinar la utilidad - ni hay manera a priori-a-los-hechos de determinarla. Dado que no se está tratado de objetos ya producidos, la representación es sólo de una idea. La idea en sí misma está incorporada en la descripción de la patente, de modo que no hay un examen más profunda de si hay allí una idea o de si esta es la idea que el inventor tuvo. Esta situación constituye una laguna jurídica que dejó abierta la posibilidad de presentar representaciones defectuosas o incompletas del objeto para bloquear a los competidores, ya que el examinador no tendría forma de conocer la completez de la idea. Este es también el vacío legal que tentó a la posibilidad de enmendar y replantear patentes corregidas, en virtud de la noción de que el inventor finalmente tenía la idea correcta o completa, sólo que la representación sobre el papel no era del todo clara o precisa. El único rechazo habitual o evaluación de las patentes relativa a la descripción de la idea se la hace sobre la base de falta de claridad o especificidad; esto es, que ella aún es vaga acerca de cuál es la idea para la que se busca la patente. Las formas de la práctica de examen en la oficina de patentes son en realidad sólo intertextuales. Se compara las descripciones de las patentes y las afirmaciones con el archivo de las patentes existentes y con otras representaciones del estado actual del arte, tales como libros de texto y enciclopedia. Así, sólo se examina la novedad de las afirmaciones, dejando incluso incierta la cuestión de si esta novedad es una mejora (en donde la mejora es equivalente a la utilidad de la novedad). El tema más sensible para la novedad es la demanda/el derecho - específicamente cuánta amplitud se puede dar al objeto o el proceso descrito en la solicitud y ello teniendo en cuenta el historial previo de demandas. Esta demanda, sin embargo, en términos de propiedad es precisamente la cuestión más crucial, ya que ella definirá el alcance de los derechos que poseerá el inventor, como resultado de la solicitud de la patente. Intenciones y la intersubjetividad

La intención de obtener el monopolio de una patente exige el cumplimiento del género de la solicitud mediante reunir en forma textual apropiada (principalmente de un tipo de representación) las condiciones para el éxito de ese acto de habla de solicitar un status. Es decir, el inventor tiene que representar la idea patentable. La actual concesión de la patente requiere la intención del examinador de cumplir su deber mediante la aplicación de procedimientos de examen adecuados para determinar el éxito de estas representaciones de la idea en el cumplimiento de los criterios de patentabilidad. Sin embargo, sólo ciertos aspectos de la representación son sistemáticamente examinados – inclusive se trata de un tipo de escrutinio contrario al escrutinio mediante el cual se concede la patente (con la excepción obvia de que el inventor, el agente sustituto de patentes o fiscal, trata de anticipar los procedimientos de evaluación mediante investigaciones de patentes y sagaces formulaciones de demandas.) Esto es, el inventor trata de solucionar problemas y reclamar turf. El examinador no se ocupa de la solución de problemas, sino que examina si la turf está ya ocupada, y trata de limitar el turf reclamado a aquellas novedades específicas instanciadas en la representación de la idea. El inventor y el examinador concuerdan en que lo que se busca es el status de patente con sus privilegios de monopolio. Siempre y cuando la patente sea aprobada, ambos habrán colaborado en la creación de la patente y ambos con cordarán en el tipo de cosa o de status que se ha alcanzado. Ellos han creado un nuevo valor, una nueva propiedad que es poseída – y esa propiedad es una licencia para intentar hacer dinero con una tecnología particular. Las intenciones concuerdan sobre este status, creado por el acto de habla de la declaración. Múltiples participación en la creación de las patentes Así tenemos una clarificación de la curiosa multivocidad del texto de la patente que discutíamos antes; es decir que la patente consiste en el texto escrito por el solicitante antes de la concesión, como si la patente ya hubiera sido concedida, y el texto por la oficina de patentes antes de la validación de este el hecho de texto como un hecho después de la realización. Hay una colaboración y una más evidente heteroglosia en el texto. Y hay una fusión de dos contiguos actos de habla declarativo y directivo en un nuevo acto de asertivo. Es decir, cuando leemos las patentes disponibles en los archivos, se las lee como informativas – que x patente existe, que y cuenta como idea de una invención, y que fue inventada por persona z en el momento t. Esta creación del status de la invención (y del inventor, como la persona

que posee la patente y recibe el beneficio de ella) tiene un efecto curioso histórico en la medida en que refuerza la creencia popular de que las invenciones son actos discretos ocurridos en tiempos discretos y realizados por personas discretas. La historia y la sociología de la tecnología ha estado tratando de borrar de nosotros en esta creencia en heroicos individuos aislados y aislados momentos eureka en los que se crea una verdaderas e imprevista novedad. Exámenes más detallados de casos y experiencias de personas involucradas en la creación de novedades apuntan hacia una situación muy turbia, y mucho más fluida e interactiva entre múltiples actores y múltiples ideas. A pesar de ello, el marco jurídico, dado que debe asignar la propiedad de ideas a individuos discretos basándose en la prioridad, requiere que se declaren estos elementos discretos como resultado del proceso de patente. Habiéndose creado y asignado la posesión discreta de los bienes, la ley entonces prepara al individuo para llevar ese valor a otros sistemas de circulación de discurso en los cuales la propiedad constituye una importante ficha o pieza de juego, tales como los mundos financiero o industrial. Por lo tanto, mediante una patente, Edison o cualquier otro inventor pueden comenzar a negociar con inversionistas para respaldar el desarrollo de un producto o con las empresas para producir o vender lo patentado o autorizar su uso. De hecho gran parte de la labor de los procesos legales consiste en declarar que algún evento turbio del mundo real tiene un cierto estatus técnico jurídico, a fin de que luego pueda tener una posición en los procesos técnico-simbólicos de la ley y la regulación. Cuando hayan terminado, los procedimientos judiciales tendrán consecuencias en otras esferas y ámbitos en los que uno participa. Así los procedimientos judiciales sirven para definir una secuencia de acontecimientos anteriores a un intercambio de violencia física como un caso de asalto en tercer grado cometido por a contra b, para distribuir culpas legales, penas legales, y responsabilidad financiera, con consecuencias sobre la residencia y la situación financiera propias. Del mismo modo, las leyes de zonificación definen distintas clases de tierras y los consejos zonales se convierten en sitios de contención sobre cómo una parcela particular debe ser marcada y, por tanto, cómo se la puede utilizar. Dado que la ley y el gobierno son fundamentalmente ámbitos de intercambio simbólico en los que se siguen reglas comunicativas y de adjudicación especiales, todos los eventos que se encuentren bajo la competencia de la ley y la reglamentación debe traducirse a ese reino y se les debe asignar valores, los derechos y estatus – y sus consecuencias jurídicas son a su vez recíprocamente traducidas en otro tipo de actividades. Sistemas judiciales y sistemas de géneros

Por supuesto, la actividad jurídica implica mucho más que un solo documento, o incluso un pequeño grupo de documentos. Cada decisión judicial requiere cajas de documentos y declaraciones. Toda ley requiere volúmenes de procedimientos, negociaciones, cartas, estudios. Cada patente requiere un grueso archivo de la correspondencia, formularios, documentos, recursos de apelación y posiblemente decisiones judiciales, con todos los documentos y textos que forman parte de ello. Todos estos documentos se ubican en géneros bien definidos que están estrechamente relacionados entre sí. Cada carta al Comisionado de Patentes es respondida con un rango limitado de posibles respuestas con formas genéricas bien definidas. Cada procedimiento judicial se constituye de un número limitado de tipos de expresión que deben tener una forma adecuada en el momento oportuno. Cuando usted tiene un serio asunto legal, debe contratar a un abogado, no tanto para contarle la historia como para saber la secuencia y el momento de las diversas declaraciones, para que le ayude a navegar por la profusión de géneros – para presentar las formas correctas en el momento adecuado, para oponerse en un momento determinado, para saber cuándo se están malgastando las fuerzas – eso es conocer los movimientos o maniobras legales. A su vez, los movimientos de los demás, sean examinadores, jueces, legisladores u oponentes en un caso judicial pueden ser satisfechos con sólo un número limitado de movimientos apropiados suyos. Más aún, cada uno de estos movimientos o actos o expresiones genéricas tienen condiciones identificables de éxito, por lo que una objeción, una solicitud o una apelación pueden ser establecidas (aceptada o rechazada) por el oficial apropiado. Lo que tenemos, en esencia, es una compleja red de géneros interrelacionados, en la que cada participante realiza un acto reconocible o un movimiento de algún género reconocible, al que luego puede seguir un movimiento de otro, perteneciente a un cierto rango de respuestas genéricas apropiadas. Las secuencias de respuestas genéricas se convierten, en coyunturas particulares, en determinadas leyes, resoluciones, declaraciones, etc. que ponen a disposición significados estables que pueden ser usados para asignar valores, sanciones, obligaciones, etc, con impacto en la vida extra-judicial. A menos que estas sentencias, leyes, etc. sean impugnadas en una forma legalmente correcta, ellas permanecerán. aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa La apelación a la sentencia, si sobreviene, es probable que lo haga en la forma de una pregunta acerca de si algún aspecto de la ejecución del acto de habla de la sentencia no cumple con una condición de éxito. Así, una ley puede ser impugnada como inconstitucional, ya que una de las condiciones del éxito es que todas las leyes del país deben estar en

conformidad con la ley suprema de ese país. Un hecho podrá ser recusado si la clara titularidad de la tierra no ha sido comprobada con los registros de la propiedad. Una patente puede ser impugnada sobre la base de que la reclamación no está bien formada, o por cuanto la representación del inventor es imprecisa, o por que la presunta novedad no existe dado que esencialmente había sido instanciada en patentes anteriores, o por que hay un fraude involucrado en la solicitud original, etc. Es decir, la apelación intenta deshacer el acto de habla que ha concluido con la declaración. El litigio sobre patente es un dominio discursivo altamente especializado con movimientos específicos y reglas específicas que regulan el éxito de estos movimientos. El mantenimiento de una patente valiosa (teniendo en cuenta que las patentes de bajo valor son interesantes para pocos y, ciertamente, no lo son para la corte) requiere de andar el propio camino a través de todos los discursos desafiantes, para mantener la integridad de la declaración de la patente. En la estela de los extensos litigios sobre patentes, no solamente se han tipificado los procedimientos de la corte, sino que se han adoptado nuevas reglas para aclarar los procedimientos y excluir ciertas formas de apelaciones inapropiadas, con lo cual el discurso ha afinado más su enfoque. A finales de siglo XX, en los Estados Unidos, los actos de habla o actos simbólicos que participaciones en el sistema jurídico (y, en particular, de la subcultura de la ley de patentes) están altamente regulados y regularizados, pero estos actos también se recrean cada vez que son puestos en escena en el marco de nuestro entendimiento actual. Los abogados nunca dejan de buscar nuevos ángulos, nuevas estrategias, nuevas intervenciones que transformen los movimientos aceptables en salidas inesperadas, que eliminen movimientos adversarios de los oponentes y abran caminos a líneas de acción más favorables. Así las participaciones que constituyen la práctica legal siguen evolucionando. Todavía cada abogado potencial, con el fin de jugar el juego, debe aprender de las formas de los movimientos disponibles en la actualidad a través de una amplia educación y de actividades de aprendizaje. Los Estados Unidos tienen un sistema legal relativamente estable que no se osificada, ya que sólo existe en sus instancias estratégicamente motivadas que son constantemente recreadas. Sistemas de Género Para entender las implicaciones de este panorama, propio de la teoría del género, de la participación legal a través de las formas genéricas, me gustaría introducir el concepto de los sistemas de género. Estos son géneros interrelacionados que interactúan entre sí en entornos específicos. Sólo un número limitado de géneros pueden

apropiadamente seguir a otro en entornos particulares, por cuanto las condiciones del éxito de las acciones de cada uno requiere que existan diferentes estados de cosas. Esto es, una patente no podrá emitirse a menos que exista una solicitud. Una denuncia de violación no puede ser presentada a menos que exista una patente válida. Una declaración acerca de hechos en un laboratorio en una fecha determinada no será juramentada a menos que se presente una queja sobre la patente. La intervención de cada uno de los géneros que emergen con su macroacto de habla asociado, si tiene éxito, tendrá consecuencias para otros géneros y actos de habla que continuarán. En dominios más pobremente estructurados que la ley, el ordenamiento y las consecuencias de las acciones pueden ser más difíciles de discernir, y el nexo entre la fuerza ilocucionaria – y el efecto percolucionario puede no ser inmediato, lo que permite una gama más amplia de acciones consiguientes. Sin embargo, la naturaleza de las acciones puede ser tal que permita establecer un conjunto finito de géneros y actos que puedan proseguir apropiadamente en cada situación. A las guías dadas en clase en las que se describen trabajos escritos, siguen preguntas y respuestas acerca de las reglas del trabajo, de procedimientos recomendables y de la corrección de diversas ideas para los trabajos escritos. Luego, si todo sigue de acuerdo con el plan, los artículos de los estudiantes, que siguen las reglas establecidas en las guías, serán entregados. Luego, sobrevienen las notas del profesor, concluyendo con alguna evaluación encapsulada en una nota. Usualmente esperamos que eso resuelva el asunto, pero los estudiantes luego vendrán a nuestras oficinas con ciertos géneros de argumentos e historias sobre eventos desafortunados, algunas de las cuales logran movernos, otras nos resultan no atendibles. O a los anuncios de empleo siguen cartas de solicitud, que son, a su vez, seguidas de llamadas telefónicas que programan entrevistas, etc. En cada caso, para lograr nuestros propósitos debemos hacernos cargo de nuestra parte en el juego de intercambios genéricos. Esto es, debemos identificar exitosamente la expresión genérica apropiada para nuestras necesidades en cada punto y cumplir exitosamente las condiciones que llevarán el acto a la perfección. Si no podemos escribir la solicitud de empleo, o diligenciar las formas requeridas, o mostrarnos inteligentes y cooperativos en la entrevista; si no podemos diseñar una buena tarea, o responder a las preguntas de nuestros estudiantes satisfactoriamente, o generar notas justificables ante objeciones, nos meteremos en diversos tipos de problemas. La noción de sistema de género amplia el concepto de conjunto de géneros presentada inicialmente por Devitt en su análisis del trabajo tributario de los contadores (1991). El conjunto de géneros representa la

gama total de los textos que los contadores deben producir en el curso de su trabajo. Estos textos genéricos tienen relaciones altamente (patterned) con los textos de otros. Los contadores tributarios producen solamente un número limitado de distintos documentos relacionados entre sí. Una carta de opinión (opinion letter) para un cliente es diferente de una carta de respuesta (response letter) a un cliente y distinta, a su vez, de una carta a las autoridades tributarias, incluso aunque todas traten del mismo asunto y se las haya compuesto en el marco del código tributario y de la situación tributaria específica de su cliente. Por extensión podemos decir que para cada condición existente en el mundo –profesor, policía, cotero, filósofo- existe un número limitado de géneros en los que cada uno requiere desempeñarse para hacerse cargo cabalmente de su condición. El conjunto de géneros representa, sin embargo, sólo el trabajo hecho en uno de los lados de una interacción entre varias personas. Es decir, las cartas del contador tributario usualmente se refieren al código tributario, las normas del departamento fiscal en este caso, la información y los intereses del cliente, y estas referencias se presentan por lo general en formas bastante previsibles adecuadas al género de la carta; pero aquí el conjunto de géneros solamente está constituido por las participaciones de los contadores tributarios, las cuales están intertextualmente articuladas con las participaciones de otras partes. El sistema de géneros sería el conjunto completo de géneros que se instancia en la participación de todas las partes - es decir, el expediente completo de cartas del y para el cliente, del y para el gobierno, del y para el contador. Éste sería la interacción completa, la totalidad de los eventos, el conjunto de las relaciones sociales que se han puesto en juego. Abarca la historia total de los eventos discursivos como ocurrencias intertextuales, pero prestando atención a la forma como el intertexto es instanciado de modo genérico, estableciendo el acto presente en relación con los actos previos. hasta aquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii Retórica genérica Al identificar el texto actual que se produce como un acto de habla en forma genérica y, por tanto, requieren el cumplimiento de determinadas condiciones asistente felicidad o las condiciones de éxito, le damos un nuevo tipo de retórica a la precisión de objetivos y medios a medida que paso fuera de la tradicional retórica reinos de la oratoria política y forense. Además, al examinar los actos de habla genérico estructurado en relación con los actos de habla genéricos antes de que hayan sido llevados a cabo (o que queremos tratar de manera exitosa, o el éxito de

los que queremos desafío, o el fracaso de los que queremos aprovechar , etc) nos dan una nueva precisión al concepto retórico de la situación. Al considerar la forma en que las expresiones genéricas abrir vías para acceder a determinados actos de habla y el consiguiente cierre de otras vías, se le da una nueva precisión al concepto de kairós, o la puntualidad. Por lograr una comprensión de cómo funcionan los sistemas de toda la discursivas genéricas a través de turnos, podemos encontrar a nosotros mismos, nuestro potencial de actos de habla y de los criterios enunciados nuestra debe tratar de cumplir, podemos empezar a entender lo que podemos lograr retóricamente en cualquier momento, y lo que no puede, y cómo. Al identificar la forma en las representaciones realizadas en los actos de habla son interactivos y con rendición de cuentas a otras representaciones dentro del sistema general y los estados de los asuntos que van más allá del discurso, pero señaló en el discurso en diferentes momentos en el sistema de la actividad genérica, podemos ver cómo nuestra actividad discursiva se une a la simbólica y no simbólica medio ambiente. A través de la comprensión de los géneros a nuestra disposición en cualquier momento, podemos comprender los roles y las relaciones abiertas para nosotros. La comprensión de genéricos decoro nos permitirá saber si es la nuestra a preguntar o responder, discutir o aclarar, declarar o solicitud. Podemos encontrar en el sistema de actos de habla, sin reducir a un sistema y sin excluir la evolución, la novedad, y la multiplicidad de la vida humana. Podemos seguir Austin advierte a no creer a simplificar mucho nuestra, las extracciones de investigación y de mirar a las circunstancias locales para el significado de los actos. Podemos evitar Searle intento de obligar a los elementos de acción a los principios generales de las particularidades que han sido resumidos y en el que los actos se han convertido en una lógica de cálculo, mientras que el aprendizaje de cómo Searle rigurosos sistemas de acción puede ser realizada . Esta comprensión de la estructura de géneros de las relaciones sociales podría ser muy conservadora en el decoro que instamos a repetir sólo las conocidas, reproduciendo viejos dramas, lo único replayings de las viejas canciones en la conocida momentos. Pero también puede darnos la comprensión de edad para llevar esperanzas y expectativas en el jardín familiar-aparente caminos, pero que conducen a nuevos lugares. Sólo por el descubrimiento de las vías que guían nuestras vidas en ciertas direcciones podemos comenzar a identificar las posibilidades de nuevos giros y las consecuencias de tomar las curvas. Cuando se ponen sobre el terreno, tenemos que actuar, y actuar en forma genérica que debe actuar si los demás para comprender nuestra forma de actuar y lo aceptan como válida. Sin un sentido compartido de género que otras no saben qué tipo de cosas que estábamos haciendo. Y de la vida ya es bastante misterioso.

Me gustaría dar las gracias a todos los participantes en la conferencia Repensando Género para su discusión de este documento y, en particular, John Dixon, por su penetrante crítica de mi uso de Searle en una versión anterior de este documento. También me gustaría agradecer a Charles Goodwin y los estudiantes en mi otoño de 1992 Idioma Teoría curso para ayudar a pensar a través de mí el rompecabezas Juan me. Para líneas generales de la historia y el funcionamiento del sistema de patentes en Gran Bretaña y los EE.UU. ver Bugbee, Davenport, Gomme, Jones, MacLeod, Vaughan, los diversos artículos por Federico PJ en el Diario de la Oficina de Patentes de la sociedad, y la edición especial de Tecnología Cultura y dedicado a las patentes (32:4, octubre de 1991). Una amplia bibliografía sobre patentes aparece en Weil y pargos. Otra característica del sistema de patentes en ese momento, la nueva publicación de patentes para corregir defectos creado otras posibilidades para redefinir el objeto de ser patentado y el alcance de la reclamación. Los abusos derivados de esta oportunidad para reajustar las patentes sobre la base de conocimientos acerca de la competencia más tarde, la viabilidad de las ideas, la evolución del producto andmarketplace consideraciones, dio lugar a la opción de volver a ser eliminado en la mitad del siglo XIX. Se puede sugerir que en la creación de bienes (como todos los bienes jurídicos se crea por identificación) nuestro sistema jurídico, los tribunales, etc sirven para crear el valor principal de nuestra sociedad que permite la continuación de la vida de la sociedad basada en esos valores. En un sentido Durkheimian podemos ver esto como una actividad sagrada y sacralizing. Véase también McCarthy sobre la relación entre los informes psiquiátricos y DSMIII Blakeslee y sobre la relación entre la Physical Review y Physical Review Letters. trabajos citados

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