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POEMA DEL HOMBRE DIOS
Extractos María Valtorta

Tercer año de la Vida Pública de Jesús
417. Historia de Zacarías el leproso y conversión de Zaq eo1171! el p blicano.
17 de julio de 1944.

1 Veo una vasta plaza –parece un mercado– rica en sombra de palmeras y otros árboles más bajos y frondosos. Las palmeras crecen acá o allá sin orden y cimbrean el penac!o de sus !ojas "ue crepitan con un viento caliente y alto portador de abundante polvo rojizo como si viniera de un desierto o por lo menos de lu#ares a#restes de tierra rojiza. Los otros árboles forman como una #alería a lo lar#o de los lados de la plaza una #alería de sombra bajo la cual están refu#iados vendedores y compradores en medio de un jaleo in"uieto y vocin#lero. En un án#ulo de la plaza exactamente en donde termina el camino principal !ay una primitiva oficina de recaudaci$n de impuestos donde se ven balanzas y medidas y un banco tras el cual está sentado un !ombre pe"ue%o "ue vi#ila observa y cobra y con el cual todos !ablan como si fuera conocidísimo. &' "ue es (a"ueo el recaudador por"ue muc!os le llaman "uien para pre#untarle sobre las cosas sucedidas en la ciudad –son los forasteros– "ui'n para depositarle sus impuestos. Muc!os se asombran de su preocupaci$n. En efecto parece distraído y absorto en un pensamiento. )esponde con monosílabos y a veces con #estos. Ello asombra a muc!os por"ue se ve "ue !abitualmente (a"ueo es locuaz. *l#uno le pre#unta si se siente mal o si tiene parientes enfermos. +ero 'l lo nie#a.
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Cfr. Lc. 19, 1–10.

1 &$lo dos veces se interesa vivamente. La primera cuando pre#unta a dos "ue vienen de ,erusal'n y "ue !ablan del -azareno contando mila#ros y predicaci$n. Entonces (a"ueo !ace muc!as pre#untas. «¿Es verdaderamente bueno como dicen que es? ¿Sus palabras corresponden a los hechos? ¿La misericordia que predica la usa realmente? ¿Para todos? ¿Incluso para los publicanos? ¿Es verdad que no rechaza a nadie?». / escuc!a y piensa y suspira. 0tra vez es cuando uno le se%ala a un !ombre de poblada barba "ue pasa con su jumento car#ado de enseres. «¿Ves !aqueo? "qu#l es !acar$as el leproso. %ac$a diez a&os que viv$a en un sepulcro. "hora que est' curado compra de nuevo los enseres para su casa vaciada por la Le( cuando #l ( los su(os )ueron declarados leprosos». «Llamadle». 1 (acarías viene. «¿*+ eras leproso?». «Lo era ( conmi,o mi mu-er ( mis dos hi-os. La en)ermedad se apoder. primero de ella ( no nos dimos cuenta inmediatamente. Los ni&os se conta,iaron durmiendo en brazos de su madre ( (o acerc'ndome a mi mu-er. /*odos est'bamos leprosos0 1uando se dieron cuenta nos echaron del pueblo... %abr$an podido de-arnos en nuestra casa. Era la +ltima... al )inal de la calle. 2o habr$amos creado di)icultades... 3a hab$a de-ado crecer mucho el seto para que ni siquiera )u#ramos vistos. Era (a un sepulcro... pero era nuestra casa... 2os echaron. 2os echaban. 2in,+n pueblo nos aceptaba. /Es -usto0 /2i siquiera el nuestro nos hab$a aceptado0 2os instalamos cerca de 4erusal#n en un sepulcro vac$o. "ll$ ha( muchos desdichados. Pero los ni&os con el )r$o de la caverna murieron. En)ermedad )r$o ( hambre los mataron pronto... Eran dos varones... ,uapos antes de la en)ermedad. 5uertes ( ,uapos. 6runos como dos moras de a,osto de cabellos rizados despabilados... Se hab$an convertido en dos esqueletos cubiertos de lla,as... Sin pelo cerrados los o-os por las costras ca(#ndose en escamas blancas los piececitos ( las manos. /Se )ueron deshaciendo ante mis o-os mis ni&os0... 2o ten$an (a )i,ura humana aquella ma&ana en que murieron a pocas horas de distancia... Los sepult# como a despo-os de animales deba-o de poca tierra ( muchas piedras mientras la madre ,ritaba... 7nos meses despu#s muri. la madre... ( me qued# solo... Estaba esperando la muerte ( no habr$a tenido ni siquiera una )osa e8cavada con las manos de los dem's... 9 Estaba casi cie,o (a cuando un d$a pas. el 2azareno. :esde mi sepulcro ,rit#; "¡Jesús! ¡Hijo de David, ten piedad de !!" . <e hab$a re)erido un mendi,o que no hab$a tenido miedo de llevarme su pan que #l hab$a sido curado de su ce,uera invocando al 2azareno con aquel ,rito. 3 dec$a; ""o e #a dado s$%o %a

vista de %os ojos, sino ta &i'n %a de% a% a. He visto ()e es e% Hijo de Dios * veo a todos a trav's de +%. ,or este otivo no #)*o de ti, #er ano, sino ()e te trai-o pan * fe. .e donde e% Cristo. /)e #a*a )no 0s ()e %e &endi-a" . Ir no pod$a. Los pies

lla,ados hasta el hueso no me permit$an caminar... ( adem's... me habr$an apedreado si me hubieran visto. Estuve atento a cuando pasase =lo hac$a )recuentemente para ir a 4erusal#n>. 7n d$a vi ?lo que pod$a ver? una polvareda en el camino ( muchedumbre de ,ente ( o$ voces. <e arrastr# hasta el borde de la colina donde estaban las ,rutas sepulcrales ( cuando me pareci. ver una cabeza rubia desnuda que resplandec$a entre las otras cabezas cubiertas ,rit#. 5uerte. 1on toda la voz que ten$a. *res veces ,rit#. %asta que le lle,. mi ,rito. Se volvi.. Se detuvo. Vino hacia m$. Solo. Lle,. -usto deba-o del lu,ar donde (o estaba ( me mir.. /%ermoso bueno con dos o-os una voz una sonrisa...0 :i-o;

"1/)' ()ieres ()e te #a-a2". "/)iero ()edar %i pio". "1Crees ()e p)edo #acer%o2 1,or ()'2" me pre,unt.. ",or()e eres e% Hijo de Dios". "1Lo

;

crees2". "Lo creo" respond$. ".eo e% resp%andor de %a -%oria de% 3%t!si o so&re t) ca&e4a. ¡Hijo de Dios, piedad de !!" .

El entonces e8tendi. la mano con un rostro que era todo )ue,o. Los o-os parec$an dos soles azules. :i-o; "Lo ()iero. /)eda %i pio". ¡3 me bendi-o con una sonrisa0... /@u# sonrisa0 Sent$ que una )uerza entraba en m$. 1omo una espada de )ue,o que corr$a busc'ndome el coraz.n que corr$a por las venas. El coraz.n que estaba mu( en)ermo volvi. a como cuando ten$a veinte a&osA la san,re helada de mis venas se volvi. de nuevo caliente ( r'pida. 1esaron el dolor ( la debilidad (... /una ale,r$a... una ale,r$a...0 El me miraba con esa sonrisa su(a que me hac$a )eliz. Lue,o di-o; ".e, pres'ntate a %os sacerdotes. 5) fe te #a sa%vado" . Entonces comprend$ que estaba curado. <ir# mis manos ( mis piernas. 3a no estaban las lla,as. :onde antes estaba descubierto el hueso hab$a entonces carne rosada ( )resca. 1orr$ a un re,ato ( me mir#. La cara tambi#n estaba limpia. /Estaba limpio0 /Estaba limpio despu#s de diez a&os de asquerosidad0... /"h0 ¿Por qu# no hab$a pasado antes en los a&os en que estaba viva mi mu-er ( mis ni&os? 2os habr$a curado. "hora ¿ves? 1ompro para mi casa... /Pero esto( solo0...». «¿2o le has vuelto a ver?». «2o. Pero s# que est' por esta zona ( he venido a prop.sito. @uisiera bendecirle una vez m's ( ser bendecido para tener )uerza en mi soledad». (a"ueo baja la cabeza y calla. El #rupo se disuelve. 2 +asa un tiempo. La !ora se !ace calurosa. La #ente desaloja el mercado. El recaudador con la cabeza apoyada en la mano piensa sentado tras su banco. «/"h$ est'0 /"h$ est' el 2azareno0» #ritan unos ni%os se%alando al camino principal. Mujeres !ombres enfermos mendi#os se apresuran a correr a su encuentro. La plaza se "ueda vacía. &$lo los asnos los camellos atados a las palmeras permanecen en su sitio3 y (a"ueo en su banco. +ero lue#o se pone en pie. &e sube encima de su banco. 4odavía no ve nada por"ue muc!os !an arrancado ramajes y los ondean como por j5bilo y ,es5s está inclinado !acia al#unos enfermos. Entonces (a"ueo se "uita el vestido de forma "ue se "ueda s$lo con la t5nica corta y trepa a uno de los árboles. &ube con dificultad contra el tronco #rueso y liso "ue mal aferran sus cortas piernas y sus cortos brazos. +ero lo consi#ue y se pone entre dos ramas como en una terraza. las piernas penden por delante de este barandal3 y de la cintura para arriba se asoma como uno a una ventana y mira. La muc!edumbre lle#a a la plaza. ,es5s alza los ojos y sonríe al solitario espectador acomodado entre las ramas. «Zaqueo, baja en seguida. Hoy me alojo en tu casa» ordena. / (a"ueo tras un momento de estupor con la cara lívida por la emoci$n se desliza !acia abajo como un saco. Está nervioso y patosamente se pone de nuevo su vestido. 6ierra sus re#istros y su caja con movimientos "ue "ueriendo ser demasiado rápidos son más lentos. +ero ,es5s es paciente. *caricia a unos ni%os mientras espera. 7 +or fin (a"ueo está preparado. &e acerca al Maestro y le #uía !asta una bonita casa con un amplio jardín alrededor "ue está en el centro de la ciudad 8una ciudad bonita3 es más una ciudad inferior en poco a ,erusal'n si no en cuanto a las dimensiones sí en cuanto a las construcciones9. ,es5s entra. Mientras espera a "ue la comida est' preparada se ocupa de enfermos y sanos. 6on una paciencia... "ue s$lo puede ser suya. (a"ueo va y viene muy activamente. -o cabe dentro de sí mismo de la ale#ría. :uisiera !ablar con ,es5s pero ,es5s está rodeado siempre de una muc!edumbre. *l fin ,es5s se despide de todos diciendo. «Volved a la puesta del Sol. Ahora id a vuestras casas. a pa! a vosotros».

2 El jardín se desaloja. &e sirve la comida en una bonita y fresca sala "ue da al jardín. (a"ueo !a !ec!o las cosas con ri"ueza. -o veo a otros familiares por lo cual pienso "ue (a"ueo era c'libe y vivía solo con muc!os criados. < *cabada la comida cuando los discípulos se diseminan a la sombra de las matas para descansar (a"ueo se "ueda con ,es5s en la fresca sala. Es más durante un poco se "ueda solo ,es5s por"ue (a"ueo se retira como para dejarle descansar. +ero lue#o vuelve y mira por una rendija de una cortina. Ve "ue ,es5s no está durmiendo sino "ue piensa. Entonces se acerca. 4rae en sus brazos una pesada arca. La pone en la mesa al lado de ,es5s y dice. «<aestro... hace tiempo me hablaron de ti. 7n d$a di-iste en un monte muchas verdades que nuestros doctores (a no saben decir. Se me quedaron en el coraz.n... ( desde entonces pienso en ti... <e ha sido re)erido despu#s que eres bueno ( no rechazas a los pecadores. 3o so( pecador <aestro. <e han dicho que curas a los en)ermos. 3o ten,o en)ermo el coraz.n porque he cometido hurto porque he cometido usura porque he sido vicioso ladr.n duro con los pobres. Pero ahora ahora esto( curado porque me has hablado. *e has acercado a m$ ( el demonio de la sensualidad ( de la riqueza ha huido. 3 desde ho( so( tu(o si no me rechazas ( para mostrarte que nazco de nuevo en ti mira me despo-o de las riquezas mal adquiridas ( te do( la mitad de mis bienes para; los pobresA la otra mitad la usar# para restituir cuadruplicado cuanto he tomado con )raude. S# a qui#n he robado. Lue,o despu#s de haber devuelto a cada uno lo su(o te se,uir# <aestro si lo permites...». « o quiero. Ven. He venido para salvar y llamar a la u!. Hoy u! y Salvaci"n han venido a la casa de tu cora!"n. os que all#, al otro lado de la cancilla, murmuran porque te he redimido sent$ndome a tu banquete, olvidan que eres hijo de Abraham como ellos y que he venido para salvar a quien estaba perdido y a dar Vida a los muertos del esp#ritu. Ven, Zaqueo. Has comprendido mi palabra mejor que muchos que me siguen s"lo para poder acusarme. %or eso de ahora en adelante estar$s conmigo». La visi$n cesa a"uí.

"Zaq eo! ad anero y pecador! no por #ala vol ntad$
18 de julio de 1944.

= >ice ,es5s. «Hay levadura y levadura. &st$ la levadura del 'ien y est$ la del (al. a levadura del (al, veneno sat$nico, )ermenta con mayor )acilidad que la del 'ien, porque encuentra la materia m$s adecuada para su )ermentaci"n en el cora!"n del hombre, en el pensamiento del hombre, en la carne del hombre, seducidos los tres por una voluntad ego#sta, contraria, por tanto, a la Voluntad universal que es la de *ios. a voluntad de *ios es universal porque no se limita nunca a un pensamiento personal, sino que tiene presente el bien de todo el universo. A *ios nada puede aumentarle ninguna per)ecci"n, habiendo pose#do siempre todo de )orma per)ecta. %or tanto, no puede haber en &l un pensamiento de propia ganancia en la base de ninguna acci"n suya. +uando se dice, "Se hace esto para mayor gloria de Dios, en el interés de Dios", no es porque la gloria divina sea susceptible en s# misma de aumento, sino porque toda cosa que en la creaci"n lleve una impronta de bien y toda persona que haga el bien -y por tanto mere!ca poseerle-, se adorna con el signo de la .loria divina y da as# gloria a la .loria misma, que ha creado gloriosamente todas las cosas. &s un testimonio, en de)initiva, dado a *ios por las personas y las cosas, testi)icando con hechos acerca del /rigen per)ecto del que proceden.

7 %or eso *ios, cuando os manda, os aconseja u os inspira una acci"n, no lo hace por inter0s ego#sta, sino por un pensamiento altruista, caritativo, de bienestar vuestro. %or eso la voluntad de *ios no es nunca ego#sta1 antes bien, es una voluntad enteramente abierta al altruismo, a la universalidad1 la 2nica y verdadera 3uer!a de todo el mundo que tenga pensamiento de bien universal. %ero la levadura del 'ien, germen espiritual que viene de *ios, crece con mucha adversidad y es)uer!o, con mucha di)icultad, teniendo como tiene, en contra, los est#mulos propicios para la otra levadura, la carne, el cora!"n y el pensamiento del hombre, impregnados de un ego#smo que es la ant#tesis del 'ien, que por su origen no puede ser sino Amor. 3alta en la mayor#a de los hombres la voluntad de bien, y por tanto el 'ien pierde la )ecundidad y muere, o vive tan precariamente, que no )ermenta, se queda ah#. 4o hay culpa grave, pero tampoco hay un es)uer!o para hacer el m$5imo bien. %or eso el esp#ritu yace inerte1 no muerto, pero s# in)ruct#)ero. +onsiderad que no hacer el mal sirve solamente para evitar el 6n)ierno. %ara go!ar en seguida del hermoso %ara#so es absolutamente necesario hacer el bien. &n la medida en que se logre hacer. uchando contra uno mismo y contra los dem$s. %orque 7o he dicho que hab#a venido a traer guerra y no pa! entre padre e hijos, entre hermanos y hermanas, cuando esta guerra viniera del hecho de de)ender la Voluntad de *ios y su ey contra las supercher#as de las voluntades humanas, orientadas en direcciones contrarias a lo que *ios quiere. 8 &n Zaqueo, el peque9o pu9ado de levadura de bien hab#a )ermentado para masa grande. &n su cora!"n hab#a ca#do s"lo una part#cula originaria, le hab#an re)erido mi discurso de la (onta9a. 6ncluso de)icientemente, sin duda amputado en muchas de sus partes, como sucede con los discursos re)eridos. %ublicano y pecador, Zaqueo. %ero no por mala voluntad. &ra como uno que con un velo de catarata en las pupilas viera mal las cosas. %ero sabe que el ojo, liberado de ese velo, vuelve a tener la capacidad de ver bien. 7 ese en)ermo desea que le quiten ese velo. o mismo Zaqueo. 4i estaba convencido ni era )eli!, no estaba convencido de las pr$cticas )arisaicas, que hab#an llegado a substituir a la verdadera ey1 no se sent#a )eli! de su manera de vivir. 'uscaba instintivamente la lu!, la verdadera u!. Vio un resplandor de u! en ese )ragmento de discurso y lo guard" en su cora!"n como un tesoro. 7, puesto que lo amaba -date cuenta, (ar#a, de esto-, dado que lo amaba, el resplandor se )ue haciendo cada ve! m$s vivo, amplio e impetuoso, y le llev" a ver n#tidamente el 'ien y el (al y a elegir rectamente, cortando con generosidad todos los tent$culos que antes, de las cosas al cora!"n y del cora!"n a las cosas, le hab#an envuelto en una red de esclavitud maligna. "Puesto que lo amaba". &ste es el secreto del 05ito o del no 05ito. Se tiene 05ito cuando se ama. Se tiene poco 05ito cuando se ama raqu#ticamente. 4o se tiene ning2n 05ito cuando no se ama. &n cualquier cosa, +on mayor ra!"n en las cosas de *ios, donde, por ser *ios invisible para los sentidos corporales, hace )alta tener un amor que me atrever#a a llamarle per)ecto, respecto a la per)ecci"n que puede tocar la criatura, para tener 05ito en una empresa, en la santidad en este caso. Zaqueo -sintiendo aversi"n del mundo y de la carne, asqueado tambi0n por las me!quindades de las pr$cticas )arisaicas, tan capciosas, intransigentes para los dem$s y demasiado condescendientes para ellos- am" ese

< peque9o tesoro de mi palabra, llegado a 0l por puro a!ar, humanamente hablando1 lo am" como a la cosa m$s hermosa que su vida de cuarenta a9os hubiera pose#do. 7 desde ese momento polari!" su cora!"n y su pensamiento hacia este punto. *onde est$ el tesoro est$ el cora!"n del hombre. 4o s"lo en el mal. :ambi0n en el bien. ; os santos no han tenido, acaso, en la vida su cora!"n en donde estaba su tesoro, *ios< S#. 7, por este motivo, mirando s"lo a *ios, supieron pasar por la :ierra sin corromper su alma con el )ango de la :ierra. = Aquella ma9ana, aunque no hubiera hecho acto de presencia, habr#a conseguido igualmente un pros0lito. %orque la narraci"n del leproso hab#a acabado la metamor)osis de Zaqueo. :ras el banco de la recaudaci"n ya no estaba el publicano ladr"n y vicioso, sino el hombre arrepentido de su pasado y decidido a cambiar de vida. Si no hubiera hecho acto de presencia en >eric", 0l habr#a cerrado su banco, habr#a cogido su dinero y habr#a venido en busca de m#, porque no pod#a ya estar sin el agua de la Verdad, sin el pan del Amor, sin el beso del %erd"n. &sto no lo ve#an, y mucho menos lo entend#an, los censores de siempre, que siempre me observaban para criticarme. %or eso se asombraban de que comiera con un pecador. ?Ah, si no ju!garais nunca, y dejarais a *ios esta tarea, pobres ciegos incapaces incluso de ju!garos a vosotros mismos@ 4unca )ui con los pecadores para aprobar su pecado. 6ba para sacarlos del pecado, a menudo porque ellos ya s"lo ten#an lo e5terno del pecado, el alma contrita estaba ya trans)ormada en una nueva alma viva para e5piar ;&ntonces, estaba 7o con un pecador< 4o. +on un redimido que necesitaba s"lo un gu#a para sujetarse en medio de su debilidad de resucitado de la muerte. AB ?+u$nto os puede ense9ar el episodio de Zaqueo@ &l poder de la recta intenci"n que suscita el deseo. &l deseo recto que impulsa a buscar una cognici"n cada ve! mayor del bien y a buscar a *ios continuamente hasta alcan!arle. Cn recto arrepentimiento que da el coraje de la renuncia. Zaqueo ten#a la recta intenci"n de o#r palabras de verdadera *octrina. Habiendo o#do alguna, su recto deseo le impulsa a mayor deseo y, por tanto, a una continua b2squeda de esta *octrina. a b2squeda de *ios, oculto en la verdadera *octrina, le separa de los me!quinos dioses del dinero y la sensualidad y le hace h0roe de renuncia.

"Si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes y ven detrás de mí" dije al joven rico, que no lo supo hacer. %ero Zaqueo, a pesar de estar

m$s endurecido en la avaricia y en la sensualidad, sabe hacerlo. %orque, a trav0s de la escasa %alabra que le hab#a sido transmitida, hab#a visto a *ios, como el mendigo ciego y leproso que cur0. ;%odr$, acaso, un esp#ritu que ha visto a *ios encontrar ya atracci"n alguna en las peque9as cosas de la :ierra< ; o puede, acaso, mi peque9a esposa<».

"%ienavent rados los pobres de espírit $
19 de julio de 1944.

?abla ,es5s. «&ntre las bienaventuran!as que divulgu0, e5puse las condiciones necesarias para conseguirlas y los premios que se dar$n. %ero si diversas )ueron las categor#as mencionadas, el premio es el mismo, si lo veis bien, go!ar de lo mismo de que go!a *ios.

= ategorías Diversas. &nse90 c"mo *ios cuida de crear, con su pensamiento, almas de tendencias diversas, para que en la tierra haya un equilibrio justo en todas sus necesidades in)eriores y superiores. Si despu0s el hombre se rebela contra este equilibrio y no acata la Voluntad divina, que amorosamente lo gu#a por un sendero justo, no es de *ios la culpa. os hombres, siempre descontentos de su condici"n, o con supercher#as o intentos de ella, invaden e introducen con)usi"n en campos ajenos. ;Du0 son las guerras mundiales y las intestinas o las de religi"n, sino estas supercher#as activas< ;Du0 hacen las revoluciones sociales, qu0 las doctrinas que se amamantan con el nombre de !sociales", sino un deseo de mando y de anticaridad, porque ni saben querer, ni saben practicar lo justo que predican, sino que siempre llegan a las violencias que no ayudan a los oprimidos, sino aumentan su n2mero en ventaja de unos cuantos poderosos< %ero donde reino 7o, *ios, estos cambios no e5isten. 4i en mis esp#ritus, ni en mi Eeino. &s aqu# donde son premiadas las diversas )ormas de la multi)orme santidad de *ios, el cual es justo, puro, pac#)ico, misericordioso, libre de la avaricia de rique!as e)#meras, go!oso en su amor. &ntre las almas, unas tienden por una )orma, otras por otra. &n determinada alma se tiende de manera principal, pues en un santo se encuentran todas las virtudes, pero hay una que predomina por la que el santo es particularmente )amoso entre los hombres. 7o lo bendigo y lo premio por todas, porque el premio es !go#ar de Dios" bien se trate de los pac#)icos que de los misericordiosos, bien de los que aman la justicia como de los perseguidos por la injusticia, de los puros como de los a)ligidos, de los mansos como de los pobres de esp#ritu. $%os pobres de espíritu& +"mo entienden de mal, aun aquellos que son sinceros, esta de)inici"n. %obre de esp#ritu para la super)icialidad humana, para esos necios que se burlan, para aquellos que se creen sabios, pero son ignorantes, quiere decir !est'pido". os mejores creen que el esp#ritu sea la inteligencia, el pensamiento1 que sea astucia, malignidad lo creen los m$s materiales. 4o. (l espíritu está sobre la inteligencia. &s el rey de cuanto hay en vosotros. :odas las dotes )#sicas y morales est$n sujetas y son siervas de este rey. (s allí

donde una criatura filialmente entregada a Dios sabe c)mo tener las cosas en su punto *usto. %ero cuando la criatura no est$
)ilialmente entregada, entonces sobrevienen las idolatr#as, y las esclavas se convierten en reinas, quitan del trono al esp#ritu que es el rey. &s una anarqu#a que produce la ruina, como todas las anarqu#as. a pobre#a de espíritu consiste en tener esa libertad soberana de todas las cosas que son la delicia del hombre o por las que el hombre llega hasta al delito material o al impune delito moral que )recuentemente escapa a la ley humana, que no hace v#ctimas menores, sino m$s bien numerosas y por consecuencia que no se limitan a quitar la vida de la v#ctima, sino tal ve! la estima y el pan a las v#ctimas y a sus )amiliares. &l pobre de esp#ritu no tiene m$s la esclavitud de las rique!as. Si no llega a renunciar a ellas materialmente, despoj$ndose de ellas y de toda comodidad, entrando en una orden mon$stica, sabe usarlas con parsimonia, que es doble sacri)icio, para que pueda ser pr"digo con los pobres del mundo. &l comprendi" mis palabras, !+aceos amigos con las rique#as

@ in*ustas". Hace siervo al dinero, que podr#a ser su enemigo conduci0ndolo a la lujuria, a la gula, a la )alta de caridad, y le hace que le sirva para allanarle el camino del cielo, camino tapi!ado con sus morti)icaciones y sus obras de caridad para ayudar a la miseria de sus semejantes. ?+u$ntas injusticias no repara y cura el pobre de esp#ritu@ 6njusticias que 0l cometi", como Zaqueo, cuando no era sino un avaro y duro de cora!"n. 6njusticias contra sus pr"jimos que viven o que ha muerto. 6njusticias sociales. &lev$is monumentos a quienes solo )ueron grandes por haber sido prepotentes. ;%or qu0 no los elev$is a los ocultos bienhechores de la humanidad indigente, pobre, trabajadora, a los que emplean sus rique!as no para hacer de la vida un continuo banquete, sino para hacerla luminosa, mejor, m$s elevada para el que es pobre, para el que su)re, para el incapacitado, para el abandonado en su ignorancia, de esta que se aprovechan los prepotentes para que sirva mejor a su prop"sitos. +u$ntos hay que aunque no nadan en las rique!as, que son menos que pobres, pero que saben sacri)icar aun !los dos céntimos" que tienen, para aliviar una necesidad. Son pobres de esp#ritu los que, perdiendo lo mucho o poco que poseen, saben conservar la pa! y la esperan!a1 que no maldicen ni odian a nadie, ni a *ios ni a los hombres. a gran categor#a de los !pobres de espíritu" que nombr0 primero pues podr#a decir que sin esta libertad de esp#ritu sobre todas las delicias de la vida, no se pueden tener las otras virtudes que brindan la beatitud- se divide y subdivide en muchas clases. Humildad de pensamiento que no se hincha, y que no se proclama superpensamiento, sino que usa el don de *ios, reconociendo su /rigen, para el 'ien. S"lo por ello. .enerosidad en a)ectos, por lo que sabe despojarse aun de estos para seguir a *ios, aun en la vida. as rique!as m$s verdaderas y m$s instintivamente amadas por el hombre. (is m$rtires )ueron generosos en el sentido completo, porque su esp#ritu hab#a sabido hacerse pobre para ser !rico" con la 2nica rique!a eterna, *ios. >usticia en amar las cosas propias. &s deber amarlas, porque son un testimonio de la %rovidencia divina para con nosotros. *e esto ya habl0 en otros lugares, pero no hay que amarlas hasta el punto de amarlas m$s que a *ios y su Voluntad1 amarlas no hasta el punto de maldecir a *ios, si alguien las arrebata. &n )in, repito, libertad de la esclavitud del dinero. &stas son las diversas )ormas de esta pobre!a espiritual que dije que poseer$n, por derecho, el cielo. %"nganse a los pies todas las )r$giles rique!as de la vida humana, para poseer las rique!as eternas. %oner la tierra y sus )rutos de sabor enga9oso, que es dulce en la c$scara, pero amargo en la m0dula, en el 2ltimo lugar y vivir trabajando para conquistar el cielo. All# no hay )rutos de sabor mentiroso. All# e5iste el ine)able )ruto del go!o de *ios. Zaqueo comprendi" esto. 3ue esta )rase la que le abri" el cora!"n a la u! y a la +aridad1 a (#, que iba a decirle !,en". 7 cuando llegu0 a llamarlo, ya era 0l un !pobre de espíritu". %or esto )ue apto para poseer el cielo».