Epilepsia Postictus

La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que se caracteriza por uno o varios trastornos neurológicos que deja al cerebro libre para generar convulsiones recurrentes, afecta al 1% de la población y en algunos casos puede darse lugar después de un accidente cerebro vascular (ictus), dependiendo del tiempo que pase el ictus será temprano o tardío. La epilepsia es diagnosticada por medio de unos exámenes llamados electroencefalogramas, imágenes por resonancia magnética y otros exámenes que determinan dicha enfermedad. La epilepsia vascular puede ser tratada con carbamacepina, fenitoina y lamotrigina. En un hospital de Austria se realizo un estudio desde 1990, a un total de 1400 pacientes pero de ellos solo 41 tenían esta enfermedad después de haber sufrido un ictus de cualquier naturaleza. Para el método se tomo en cuenta los siguientes criterios de inclusión: haber sufrido un ictus de naturaleza hemorrágica o isquémica, y posteriormente al menos una crisis epiléptica como consecuencia del ictus, además se recogieron datos epidemiológicos. Luego del estudio resulto ser que un paciente tenía antecedentes de epilepsia familiar, algunos tenían hipertensión arterial y en cambio otros cardiopatías de varios tipos; además de que algunos tenían vicios como tabaco o alcohol. Más del 75% sufrió un ictus isquémico y 24% hemorrágico. El tratamiento más utilizado fue con fenitoina, seguido de carbamacepina y lamotrigina, algunos de los pacientes presentaron efectos adversos: alergias, somnolencia, plaquetopenia, y uno aumento de peso, lo que motivo a que fueran cambiados sus medicamentos. Al final del tratamiento las personas que recibieron el tratamiento con fenitoina tuvieron mas recaídas en las crisis, ocho pacientes no volvieron a tener crisis epilépticas al inicio del tratamiento mientras que al final del mismo veintidós pacientes estaban libres de crisis, en los cuales el medicamento más usado fue lamotrigina. Se demostró que el ictus es una causa frecuente de epilepsia, sobre todo en adultos, además es la primera causa de epilepsia sintomática. Aunque las crisis o repetición de crisis son independientes de la etiología del ictus, tiene una mayor influencia la localización y la extensión del ictus. Diversos estudios en epilepsia de ancianos han demostrado mayor porcentaje de continuidad con el fármaco lamotrigina respecto a carbamacepina, ya que tiene menores efectos secundarios y el mismo nivel de eficacia. Estos dos antiepilépticos son los recomendados según varios estudios para un tratamiento de primera línea de las crisis parciales. La lamotrigina, fenitoina y levetiracetam son muy utilizados también en pacientes que presentan pluripatologias ya que tienen menores interacciones y efectos secundarios en los que las toman. Pero al inicio fueron tratados con fenitoina porque es un medicamento de administración endovenosa, con la desventaja de que sufren mas recaídas que los demás pacientes.

Todo el tiempo de estudio fue de 92 meses, después de los cuales el 19% no sufrió recaídas tras instaurar el tratamiento epiléptico y el 53% estaba libre de crisis. La epilepsia vascular, puede ser tratada igual que los demás casos de epilepsia. La lamotrigina es un antiepiléptico que funciona muy bien con todos los pacientes, después del estudio un poco más de la mitad de personas estaban libres de epilepsia, sin importar el tipo de esta que hayan tenido.