¡Madre, ayuda nuestra fe! Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada.

Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa. Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe. Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y a madurar. Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino. Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor.

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PRESENTACIÓN
Seguimos la entrañable y participativa tradición de honrar a la Virgen María, la Inmaculada de la Medalla Milagrosa, con la celebración de la novena en la iglesia a ella dedicada y conocida en Pamplona como “iglesia de La Milagrosa”. Seguimos la arraigada tradición de preparar con esmero, y con la participación de toda la comunidad de los Misioneros Paúles y el apoyo de la Asociación Medalla Milagrosa de Pamplona, los materiales o subsidios litúrgicos para celebrar gozosamente esos días de reflexión, de oración, de Palabra y mesa compartidas, de comunidad de fe en torno a la “primera creyente”. Gozosamente, también, ponemos a disposición de quienes festejan a la Virgen Milagrosa con triduos o novenas en otras partes este sencillo material. Ya rompimos el año pasado la tradición de editar los “libros de la novena”, no por la crisis económica, sino por facilitar a más personas la posibilidad de acceder a este servicio y llegar a otros lugares con el mensaje que queremos compartir y celebrar. El “libro” se puede encontrar en las páginas web: www.pauleszaragoza.org y www.somos.vicencianos.org. En la Novena de 2012 abríamos el año de la fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, entrando por “La Puerta de la FE”, Carta Apostólica de su puño y letra. La Novena - 2013 coincide con la clausura del Año de la Fe, que tendrá lugar el próximo día 24 de noviembre. Este Año de la fe ha sido una gracia para la Iglesia, las comunidades cristianas y los fieles seguidores de Jesucristo. Y hemos contemplado y vivido dos sorpresas históricas en la Iglesia y, tal vez, para el mundo: la renuncia a la Sede Apostólica de Benedicto XVI y la elección de un Papa que rompe los límites de Roma y las fronteras Europeas, que muestra un nuevo estilo de ejercer su ministerio episcopal y papal, que rompe viejos esquemas y que lanza a toda la Iglesia a vivir su fe encarnada en la historia pequeña y grande de las personas y de los pueblos. Estas dos sorpresas, y el Año en el que han sucedido, han dado lugar a un mensaje escrito “a cuatro manos”, como ha dicho alguien, que es legado espiritual inacabado de Benedicto XVI y primera Encíclica del Papa Francisco: “LA LUZ DE LA FE”. El mismo Francisco escribe en la Encíclica que Benedicto XVI “ya había completado prácticamente una primera redacción de esta Carta encíclica sobre la fe. Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones”. (LF 7). Esta Carta encíclica, esta Luz de la Fe, queremos que nos guíe e ilumine en esta Novena. También ha guiado e iluminado los pasos dados en la preparación de este material litúrgico, lo que nos ha hecho entrar y vivir por adelantado, y hará entrar y vivir a quienes se sirvan de él, en la Novena y nos ha abierto a acoger las bendiciones antes de la llegada de los días de Gracia. El material que tenemos en las manos es, como hemos dicho, un servicio, una ayuda, para la celebración litúrgica. De ninguna manera pretende hacer un estudio exhaustivo de la Encíclica, tampoco ofrecer conferencias o clases sobre ella. Para

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todo eso hay otros ámbitos que deberemos aprovechar siempre que tengamos ocasión. En la celebración queremos situarnos, como Iglesia, cerca de la palabra del Papa, cerca de la Familia Vicenciana con la Asociación Medalla Milagrosa, cerca del pueblo sencillo, para valorar la fe, para profundizarla, para purificarla y para vivirla. Y queremos situarnos en torno a la Mesa, a la escucha de la Palabra, cerca del Dioscon-nosotros y cerca de su Madre y nuestra Madre. El “temario de la Novena” nos lo ha sugerido la oración con la que el Papa Francisco termina la Encíclica. Sus peticiones son título y marco de cada día de celebración. Desde esa oración, echamos una mirada atrás a todo el texto. En esa oración el Papa sintetiza los contenidos teológicos, cristológicos y eclesiológicos de la Encíclica, pero lo hace también como hijo que pide a su Madre por todos sus hijos. La celebración de cada día dibuja trazos abiertos a la creatividad, bosqueja el fondo de una obra que tiene que ser de cada uno y de todos. Esos trazos están marcados por pinceladas de pintor, en cuya paleta se mezclan diversos colores:

1. El color de la Palabra de Dios, proclamada en asamblea de fe. 2. El color del mensaje de la Encíclica “Luz de la Fe” (Lumen Fidei). 3. El color difuminado de la experiencia de fe de Santa Catalina Labouré, agraciada con las apariciones de la Virgen Milagrosa. Algunos textos de su vida y algunas palabras suyas reflejarán su camino de fe y orientarán el nuestro. 4. Y el color envolvente de la fe de la Virgen María.
Las manos de todos los que celebramos esta Novena sostienen paleta y pincel para realizar su pequeña/gran obra, con colores de fiesta, de celebración, de devoción, de comunión de hermanos, de fe vivida y encarnada, de compromiso con los pobres. Recordar, sobre todo, lo que decíamos el año pasado: “las sugerencias para la homilía son exactamente eso: sugerencias. El que sirve el Pan de la Palabra a la comunidad debe primero amasar y cocer ese Pan en su corazón, en su mente, para que sea Pan reciente, el Pan que le gusta a la gente sencilla” Además de esta preparación y de estos materiales hay otras muchas cosas que cada uno vive y no se pueden escribir. “Ir a la Novena” es una peregrinación abierta a la sorpresa de un Dios que sigue haciéndose cercano por medio de María, por una medalla de la Inmaculada que el pueblo llamó milagrosa, y cuya devoción se extiende por todo el mundo, en el que se le reza:

“OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI.”

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MADRE de la Iglesia y de nuestra fe…: ¡Ayuda nuestra fe!

El evangelista San Lucas “habla de la memoria de María, que conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su vida. La Madre del Señor es icono perfecto de la fe, como dice Santa Isabel: “Bienaventurada la que ha creído”. (LF 58)
Madre, en esta Novena, ¡ayuda nuestra fe! Ayúdanos a abrirnos al don de la Palabra, al don de la fe; ayúdanos a cuidar esta fe, de manera que, aunque expuesta siempre a la tentación, brille como luz en nuestras propias oscuridades y en la oscuridad del mundo. Amén

Abre nuestro oído a la PALABRA, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada.

(Vocación de Santa Catalina)

“…la fe de Abrahán será un acto de memoria. Sin embargo esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro, de iluminar los pasos a lo largo del camino.” (LF 9)
La Palabra hace brotar la fe, y la fe entiende la palabra reveladora de quien la pronuncia. Es lámpara en ese caminar, es presente y es futuro. La fe acoge esa Palabra de Dios como roca firme sobre la que construye la vida.

Aviva en nosotros el deseo de SEGUIR LOS PASOS DE JESÚS, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa. (Dificultades para seguir la vocación)

“«Creemos a» Jesús cuando aceptamos su Palabra, su testimonio, porque él es veraz (cf Jn 6,30), «creemos en» Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestra vida y nos confiamos a él mediante
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el amor y siguiéndolo a lo largo del camino (cf Jn 2,11; 6,47; 12,44).” (LF 18)
Tras la palabra y la llamada viene el seguimiento. El seguimiento aparece muchas veces, y en distintas circunstancias en los evangelios. El seguimiento exige salir, renunciar, buscar, despojarse, arriesgarse, crear, encontrar dificultades, pero perseverar.

Ayúdanos a DEJARNOS TOCAR por el amor de Jesús, para que podamos tocarlo en la fe.

(Las visiones y apariciones a Santa Catalina)

Con su encarnación, con su venida entre nosotros, Jesús nos ha tocado y, a través de los sacramentos, también hoy nos toca; de este modo transformando nuestro corazón, nos ha permitido y nos sigue permitiendo reconocerlo y confesarlo como Hijo de Dios. Con la fe, nosotros podemos tocarlo, y recibir la fuerza de su gracia”. (LF, 31)
¿Dónde podemos encontrarnos con Jesucristo hoy? ¿Cuándo nos dejamos tocar por su mano que cura y perdona? ¿En qué mesa podemos comer con Él? ¿A qué aguas hemos de acudir para saciar nuestra sed? ¿Sabemos tocar a Jesucristo en la comunidad de hermanos, en su presencia oculta y sacramental en los pobres?

Ayúdanos a fiarnos plenamente de Jesús, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de TRIBULACIÓN Y DE CRUZ, cuando nuestra fe es llamada a crecer y madurar.

(Las dificultades en el cumplimiento de la misión)

El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor.” (LF 56)
María, junto a la cruz, recibe una catequesis de amor. La que sufre en el dolor es hecha madre universal. La madre del Hijo de Dios se hace desde el sufrimiento Madre de la Humanidad.

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Siembra en nuestra fe la ALEGRÍA DEL RESUCITADO.

(Solemnidad de Cristo Rey) Clausura del Año de la Fe - Día de la misión de Honduras

“Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso.” (LF 1)
Hoy también nos sorprende la fe que aclama a Cristo como Rey del Universo. El rey esperado por los pobres para que les haga justicia, el rey cuyo trono es la cruz, cuya grandeza está en el amor arrodillado, en la humildad, cuyo poder se hace servicio. Hoy confesamos nuestra fe en ese Rey y Señor.

Recuérdanos que quien cree no está nunca solo.

(La comunidad y la Iglesia)

“Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el «yo» del fiel y el «Tú» divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al «nosotros», se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia.” (LF 39).
María ha recorrido el camino de su Hijo hasta la cruz, desde donde Él le encomienda la maternidad de la Iglesia y desde donde a ésta le encomienda que la acoja en su casa como Madre.

Enséñanos a MIRAR CON LOS OJOS DE JESÚS, para que Él sea luz en nuestro camino.

(La mirada de fe, dad vuelta a la medalla)

“La fe no solo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver”. (LF 18).
Nos toca dejarnos mirar por Jesús y llenarnos de su mirada, para ver a las personas como Él, para contemplar y aprender, y enseñar, la naturaleza como Él, para interpretar la historia como Él.

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Y que esta luz de la fe CREZCA CONTINUAMENTE EN NOSOTROS, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor.

“En el centro de la fe se encuentra la confesión de Jesús, Hijo de Dios, nacido de mujer, que nos introduce, mediante el don del Espíritu santo en la filiación adoptiva”. (LF 59)
Hemos de concluir diciendo que la fe ilumina nuestro caminar, se hace escucha y visión, entra en diálogo con Dios y con el mundo. La fe se recibe en Iglesia, se expresa en sacramento vivo y en evangelización. La fe no se desentiende del bien común, de la familia, de la vida social y es una fuerza que conforta en el sufrimiento.

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Día 1º - 19 de noviembre - martes
MADRE de la Iglesia y de nuestra fe…: ¡Ayuda nuestra fe!

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta celebración. Como todos los años comenzamos hoy, martes 19 de noviembre de 2013, las celebraciones en honor a la Virgen Milagrosa. Durante nueve días, a la luz de la palabra de Dios, de la palabra del Papa Francisco, fijándonos en Santa Catalina y sobretodo en la Virgen María y en su Hijo, meditaremos nuestra fe para robustecer nuestro compromiso cristiano, misionero y caritativo al estilo de Vicente de Paúl, que como muchos de nosotros, desde niño, tuvo devoción a la Madre de Dios. Él peregrinaba a Buglose y nosotros peregrinamos a la Novena para meditar, contemplar y orar, sabiendo que nuestras alabanzas serán recibidas y nuestras peticiones escuchadas. Celebremos gozosos nuestra fe en la Mesa de la Eucaristía.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que nos has dado a la Virgen María como modelo de amor sublime y de gran humildad, concede a tu Iglesia que, siguiendo como ella el precepto del amor, se entregue plenamente a tu gloria y al servicio de los hombres, y se manifieste ante todos los pueblos como sacramento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

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LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del libro de Judit (13, 14.17-20) En aquellos días, Judit dijo al pueblo gritando: «¡Alabad a Dios, alabadlo! Alabad a Dios, que no ha retirado su misericordia de la casa de Israel; que por mi mano ha dado muerte al enemigo esta misma noche.» Todos se quedaron asombrados y, postrándose en adoración a Dios, dijeron a una voz: «Bendito eres, Dios nuestro, que has aniquilado hoy a los enemigos de tu pueblo.» Y Ozías dijo a Judit: «Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador del cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo. Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras. Que el Señor te engrandezca siempre y te dé prosperidad, porque no dudaste en exponer tu vida, ante la humillación de nuestra raza, sino que vengaste nuestra ruina, procediendo con rectitud en presencia de nuestro Dios.» Todos aclamaron: «¡Así sea, así sea!» Palabra de Dios. Salmo responsorial Sal 26, 1.3.4.5 R/. Tú eres mi auxilio, Dios de mi salvación. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/. Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo. R/. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R/. 10

Él me protegerá en su tienda el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca. R/. Aleluya Afianzó mis pies sobre roca, me puso en la boca un cántico nuevo. + Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 27-28) En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: - «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: - «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» Palabra del Señor.

TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“El mismo evangelista [San Lucas] habla de la memoria de María, que conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su vida. La Madre del Señor es icono perfecto de la fe, como dice Santa Isabel: “Bienaventurada la que ha creído”. (LF 58)

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) En medio de la oscuridad de nuestra historia pasada y presente, aparece la fe como luz, para algunos ilusoria, para otros algo asociado al oscurantismo, para muchos una luz por descubrir (cf. LF 1-5).

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2) El creyente reconoce que en la fe, don de Dios, se nos ha dado un gran Amor, que se nos ha dirigido una Palabra buena y encarnada, Jesucristo, que nos transforma, por la fuerza del Espíritu Santo, ilumina nuestro camino hacia el futuro, y da alas a nuestra esperanza para recorrerlo con alegría (cf. LF 7). 3) Y el creyente pide ayuda para acoger ese don de Dios, para encarnarlo en su vida y en su historia, “porque la Iglesia nunca presupone la fe como algo descontado, sino que sabe que este don de Dios tiene que ser alimentado y robustecido para que siga guiando su camino” (LF 6), recorriendo los caminos del hombre contemporáneo. Y hoy suplicamos a “la dichosa porque ha creído” que ayude nuestra fe. 4) La Madre del Señor es icono perfecto de la fe (cf. LF 58). Ella conserva en su corazón todo lo que ve y oye para que la Palabra, que escucha y ve, florezca en su vida. En el Evangelio que acabamos de proclamar, vemos, que tras oír la voz de una mujer que ensalza al vientre que llevó a Jesús y los pechos que lo criaron, Él reafirma la alabanza a su madre por haber escuchado la Palabra de Dios y cumplirla: “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” . 5) Como esa mujer del pueblo y como Jesús, nosotros reconocemos y ensalzamos la fe de María. En ella nos miramos como en un espejo y vemos que, a veces, nuestra fe se apaga, que se debilita, que hay que purificarla y robustecerla y por eso acudimos en esta Novena, para soplar sobre las cenizas que tapan o guardan la brasa y encender la llamarada que se ve y contagia. 6) Por eso, Madre, en esta Novena, ¡ayuda nuestra fe! Ayúdanos a abrirnos al don de la Palabra, al don de la fe; ayúdanos a cuidar esta fe, de manera que, aunque expuesta siempre a la tentación, brille como luz en nuestras propias oscuridades y en la oscuridad del mundo. Amén

ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: Presentamos a Dios Padre nuestra oración por la necesidades de nuestro mundo y las de su Iglesia, y lo hacemos por intercesión de la Virgen María. Lector/a: Para que la Palabra de Dios llene los corazones de los

hombres y su fuerza transforme nuestra sociedad. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos.

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Lector/a: Para que los pastores y catequistas de la Iglesia se

entreguen de corazón al ministerio que se les ha confiado, busquen a Dios, lo anuncien y den testimonio de misericordia, comprensión y servicio. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que, en nombre de Dios, procuremos siempre el bien

de nuestros hermanos y lo reconozcamos en los que no tienen fe, pero viven con honradez. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por los que han entregado su vida al anuncio del

Evangelio: para que encuentren en Cristo la fuerza que necesitan para permanecer en su vocación. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por nosotros: para que vivamos la misma disponibilidad

que la Madre de Dios y para que su entrega nos impulse a abrir nuestros corazones a la Palabra de Dios, Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado) Sacerdote: Padre, mira con amor las oraciones que te hemos

presentado por medio de la Madre de tu Hijo y haz que por los méritos de su vida y la fidelidad de María, alcancemos un día la gloria de la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Convierte, Señor, en sacramento de salvación los dones que con gozo hemos traído a tu altar en esta memoria de la gloriosa Virgen María; ella resplandece para tu Iglesia como modelo del verdadero culto espiritual 13

con el que nosotros mismos debemos mostrarnos como víctima santa y agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO LA BIENAVENTURADA VIRGEN, MODELO DEL CULTO VERDADERO

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, por Cristo, Señor nuestro. Porque por tu inmensa bondad has dado a tu Iglesia, como modelo del verdadero culto, a la Virgen María. Ella, Virgen oyente, escucha con gozo tus palabras y las medita en silencio en lo hondo de su corazón. Ella, Virgen orante, ensalza tu misericordia con su cántico de alabanza, intercede solícita por los novios en Caná y está unida a los apóstoles en su oración. Ella, Virgen fecunda, concibe al hijo por obra del Espíritu Santo y, junto a la cruz, es proclamada madre del pueblo de la nueva Alianza. Ella, Virgen oferente, te presenta en el templo a su Hijo Primogénito 14

y al pie del árbol de la vida se une a la ofrenda de su vida. Ella, Virgen vigilante, espera sin vacilar la resurrección de su Hijo y aguarda fielmente la efusión del Santo Espíritu. Por eso, asociados a los coros de los ángeles, te alabamos diciendo con gozo: Santo, Santo, Santo...
TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

“No sé expresar lo que sentí y lo que vi: la belleza y el resplandor, los rayos… «Yo derramo estas gracias sobre las personas que me las piden [oyó Catalina]. Ella me hizo comprender cuánto le agrada que se rece a la Sma. Virgen y cuán generosa se muestra con las personas que se encomiendan a ella. ¡Cuántas gracias concede a las personas que se lo piden y cuanta alegría siente al concederlas! Disfruta, como madre, al conceder gracias y dones a sus hijos que suplican»”. (René Laurentin, Vida de Catalina Labouré, p. 69).

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Participando, Señor, de los santos misterios de tu mesa, hemos recibido con espíritu de piedad el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo; concede, te rogamos, que tu Iglesia, contemplando a la Virgen María, se vea siempre llena del fervor de la fe, confirmada en el amor y robustecida por la esperanza de la futura gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. 15

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Día 2º - 20 de noviembre - miércoles

Abre nuestro oído a la PALABRA, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. (Vocación de Santa Catalina)

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la celebración. Hoy le pedimos a la Milagrosa, siguiendo la oración del Papa Francisco, que abra nuestro oído a la Palabra de Dios, que reconozcamos la voz de Dios y su llamada, entre tanto ruido, voces y palabras que oímos. Ayuda María nuestra fe, porque nuestro Dios es un Dios que habla a las personas: a Abrahán, a los profetas, a María, a Catalina Labouré, a cada uno de nosotros. No hay ser humano a quien Dios no le hable. Participemos activamente en la celebración.
ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que, según lo anunciaste por el ángel, has querido que tu Hijo se encarnara en el seno de María, la Virgen, escucha nuestras súplicas y haz que sintamos la protección de María los que la proclamamos verdadera Madre de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo.

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LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del Primer Libro de Samuel (3, 1-10) El joven Samuel servía al Señor en la presencia de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días, y la visión no era frecuente. Un día, Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos comenzaban a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado, y Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: "Aquí estoy". Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me has llamado". Pero Elí le dijo: "Yo no te llamé; vuelve a acostarte". Y él se fue a acostar. El Señor llamó a Samuel una vez más. Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me has llamado". Elí le respondió: "Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte". Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada. El Señor llamó a Samuel por tercera vez. Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me has llamado". Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: "Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha". Y Samuel fue a acostarse en su sitio. Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: "¡Samuel, Samuel!". Él respondió: "Habla, porque tu servidor escucha". Palabra de Dios Salmo responsorial Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/. «-Como está escrito en mi libropara hacer tu voluntad.» 18

Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R/. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor; tú lo sabes. R/. No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. R/. Aleluya (Jn 1, l4ab) La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria. + Lectura del santo evangelio según san Lucas (1, 26-38) En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: - «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: - «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: - «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: - «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: 19

- «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.
TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“Es verdad que, en cuanto respuesta a una Palabra que le precede, la fe de Abrahán será un acto de memoria. Sin embargo esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro, de iluminar los pasos a lo largo del camino. De este modo, la fe, en cuanto memoria del futuro, memoria futuri, está estrechamente ligada con la esperanza”. (LF 9)

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) Relación entre La Palabra y La Fe. Si recordamos nuestra experiencia de cristianos, vendrán a nuestra memoria las voces de las personas que nos hablaron de Dios, que nos mostraron su Palabra. Palabras y Palabra que nos abrieron a acoger el don de la fe. 2) La fe es respuesta a la palabra de un Dios que nos llama por nuestro nombre, que nos hace una promesa y nos invita a salir hacia el cumplimiento de esa promesa, como a nuestro padre en la fe Abrahán. La Palabra hace brotar la fe, y la fe entiende la palabra reveladora de quien la pronuncia. Es lámpara en ese caminar, es presente y es futuro. La fe acoge esa Palabra de Dios como roca firme sobre la que construye la vida. Esa palabra es fiel, no falla, y el que la sigue es también fiel . “El hombre es fiel creyendo a Dios, que promete; Dios es fiel dando lo que promete al hombre”. Esa fe no es ajena a nuestra naturaleza, Abrahán reconoce en esa voz que se le dirige una llamada profunda, inscrita desde siempre en su corazón”. (cf. LF n.º 8, 9, 10 y 11). 3) Las lecturas que escuchamos hoy nos presentan al joven Samuel, llamado repetidas veces por su nombre. (Sam. 3, 1-10) Esta llamada de Dios, esta palabra, que a veces se confunde y hay que clarificar, pide

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escucha, aclaración y respuesta confiada como la de María en el evangelio (Lc 1, 26-38). Riesgo y seguridad en la escucha de la Palabra, invitación a salir a la aventura, fiados en una promesa, a mirar con mirada amplia, mirada de fe, la realidad que nos rodea. Palabra y llamada que nos introduce en el misterio. La llamada garantiza la gracia para responder a esa Palabra. 4) Tanto a Abrahán como a Samuel, como a María, o como a Santa Catalina Labouré, les sorprende la Palabra que les habla de futuro, de promesa de salvación. Volviendo al recuerdo de nuestra historia de creyentes, también tuvo que haber un momento para aceptar el riesgo y la aventura de fiarse de Dios, mirando lejos, soñando en estrellas y arenas de la playa, como Abrahán, pronunciando, con la confianza del joven Samuel, “aquí estoy, Señor”, o diciendo el Sí más comprometido de toda la historia con María, en un “Hágase en mí según tu Palabra”. 5) María, abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: Para que la Iglesia anuncie a todos los hombres el

camino de la salvación que nos mereció Jesús. Roguemos al Señor.
Lector/a:

Por los hogares divididos, que retornen a la unidad y el Señor conforte y sostenga a los hijos que crecen en ellos. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a:

Por Caritas Diocesana y sus trabajadores y colaboradores, que sientan siempre la cercanía de quienes somos solidarios con el mundo de la pobreza y la marginación. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos Lector/a:

Por los que viven sin fe, por los que están desesperados, por los que viven en tristeza y soledad, para que experimenten la bondad de Dios. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos

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Lector/a:

Para que, como María, nos preparemos para acoger al Señor en nuestro corazón y, como Ella, hagamos lo que El nos dice. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos Lector/a:

Por los que estamos celebrando nuestra fe en el Señor: para que alimentados de su Cuerpo y de su Sangre, se afiance nuestra esperanza y se fortalezca nuestra caridad, Roguemos al Señor.

Asamblea: Oh María, sin pecado concebida Sacerdote: Escucha, Señor, las súplicas que te dirigimos, bendice

nuestras intenciones y haz fecunda nuestra entrega a la causa de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

El Espíritu Santo, que fecundó con su poder el seno de María, santifique, Señor, los dones que te presentamos sobre el altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO

LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA OYÓ CONFIADAMENTE AL MENSAJERO CELESTE V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias 22

siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque la Virgen creyó el anuncio del ángel: que Cristo, por obra del Espíritu Santo, iba a hacerse hombre por salvar a los hombres; y lo llevó en sus purísimas entrañas con amor. Así, Dios cumplió sus promesas al pueblo de Israel y colmó de manera insospechada la esperanza de los otros pueblos. Por eso, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final) SUEÑO

“Pero una noche esta llamada toma la forma de un sueño. Catalina se encuentra en la Iglesia de Fain, en su sitio de costumbre, en la capilla de los Labouré. Está rezando. Llega un anciano sacerdote vestido con los ornamentos sacerdotales y se pone a celebrar misa en el altar blanco con molduras doradas. Lo que más le impresiona es su mirada cuando se vuelve para el Dominus vobiscum. En el Ite, missa est le hace una señal para que se acerque. El temor la sobrecoge. Retrocede fascinada. No puede apartar de si aquella mirada. Durante toda su vida la recordará. A la salida de la iglesia va a visitar a una enferma (todavía en sueños). Allí la encuentra el anciano sacerdote que le dice: -Hija mía, es una buena obra cuidar a los enfermos. Ahora huyes de mí, pero algún día te sentirás feliz de poder venir conmigo. Dios tiene sus Un Sueño. designios sobre ti. No lo olvides”. (René Laurentin, o.c., p. 31)

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ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que los sacramentos que hemos recibido nos otorguen siempre tu misericordia, y, por la encarnación de tu Hijo Jesucristo, salva a los que veneramos fielmente la memoria de su Madre, la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Día 3º - 21 de noviembre - jueves
Aviva en nosotros el deseo de SEGUIR LOS PASOS DE JESÚS, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa. (Dificultades para seguir la vocación)
MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos al pie de este altar. Si ayer la oración del Papa nos llevaba a escuchar la Palabra y la Llamada, hoy la misma oración nos invita al seguimiento de Jesús. Y para seguir a alguien hay que tener fe en él. Y ese él tiene que ser fiable y experto en medicina si se trata de la salud, experto en arquitectura si de construir una casa se trata y fiable y experto en las cosas de Dios, si de Dios se trata. Pedimos hoy a la Virgen, en su Presentación: que avive en nosotros el deseo de seguir los pasos de su Hijo experto en las cosas de Dios. Él es el mismo Dios. ¡Que sigamos a su Hijo, como ella lo siguió, con Fe! Participemos con gozo en la celebración.
ORACIÓN COLECTA

Te suplicamos, Señor, que la poderosa intercesión de la Virgen María nos ayude y nos haga llegar hasta Cristo, monte de la salvación. Que vive y reina contigo.
LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del libro de los Proverbios (8, 17-21.34-35) Así dice la sabiduría de Dios: «Yo amo a los que me aman, y los que madrugan por mí me encuentran; 25

yo traigo riqueza y gloria, fortuna copiosa y bien ganada; mi fruto es mejor que el oro puro, y mi renta vale más que la plata, camino por sendero justo, por las sendas del derecho, para legar riquezas a mis amigos y colmar sus tesoros. Dichoso el hombre que me escucha, velando en mi portal cada día, guardando las jambas de mi puerta. Quien me alcanza, alcanza la vida y goza del favor del Señor.» Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 R/. El justo habitará en tu monte santo, Señor. El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R/. El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R/. El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R/. Aleluya (cf. Lc 2, 19) Dichosa es la Virgen María, que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas (1, 39-56) En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 26

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: - « ¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: - «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padresen favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.
TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“Junto a «es verdad» lo que Jesús nos dice (cf Jn 14,10; 20,31), san Juan usa también las locuciones «creer a» Jesús y “creer en” Jesús. «Creemos a» Jesús cuando aceptamos su Palabra, su testimonio, porque él es veraz (cf Jn 6,30), «creemos en» Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestra vida y nos confiamos a él mediante el amor y siguiéndolo a lo largo del camino (cf Jn 2,11; 6,47; 12,44).” (LF 18)
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SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) La forma de expresar la fe los cristianos nos revela en quién creemos o a quién seguimos. Podemos seguir una idea, una tradición, unas normas e, incluso, unas costumbres. Podemos ser cumplidores y estar contentos con serlo. Podemos vivir nuestra fe en tensión y lucha por lo que tenemos que dejar o por los riesgos que debemos asumir. Le pedimos hoy a nuestra Madre que avive en nosotros el deseo de seguir los pasos de Jesús, saliendo de nuestra tierra y confiando en sus promesas. 2) El Papa Francisco nos apremia a “creer a Jesús”, aceptando su palabra , y a “creer en Jesús”, acogiéndolo personalmente en nuestra vida, confiándonos a él mediante el amor y siguiéndolo a lo largo del camino (cf. LF 18). 3) Tras la palabra y la llamada viene el seguimiento. El seguimiento aparece muchas veces, y en distintas circunstancias en los evangelios. El seguimiento exige salir, renunciar, buscar, despojarse, arriesgarse, crear, encontrar dificultades, pero perseverar. Es llamada y respuesta permanente. La Palabra que hemos escuchado muestra el fruto del seguimiento (amor de Dios, caminar por sendas de justicia, felicidad al escuchar la Palabra y estar en la presencia de Dios, alcanzar la vida). En el evangelio vemos que los que le siguen son su nueva familia. 4) El seguimiento es universal, para todos el mismo, pero por distintos caminos. No es voluntarista, sino que él nos elige, para que identificados con él, seamos artífices de nuestra propia misión y su misión. Identificados con él en el ser y en el actuar. Santa Catalina Labouré tiene dificultades en este seguimiento. Dificultades familiares. Con su director, dificultades de comunidad pero acude al pie del altar, como le dijo la Virgen y persevera en el seguimiento porque cree en Jesús y la Virgen le aviva el deseo de seguir sus pasos. 5) María es una peregrina de la fe, siguiendo los pasos del Hijo. Hace un largo proceso para pasar de madre a discípula, para desapropiarse del hijo y acoger al Salvador. La fe para María, como para los discípulos de Jesús, o las personas que acuden a Él, es siempre compañera de la vida y del caminar.

ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: Venimos ante este altar a presentar las necesidades de nuestro mundo, de la Iglesia, de nuestras comunidades y de todos los que siguen los pasos de Jesús.

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Lector/a: Para que la Iglesia sea el lugar donde todos puedan

acercarse a Jesús, conocerle, amarle y experimentar su misericordia y perdón. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que Jesucristo sostenga a los que son marginados o

perseguidos por confesar con palabras y obras su fe, y para que Él los conforte y puedan permanecer fieles a su vocación y a su misión. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que el Dios de la vida sea la riqueza de los que son

empobrecidos por la ambición y el poder de unos pocos. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que la sencillez, la humildad y la pobreza de María

sea imitada por todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado) Sacerdote: Mira a la Madre de tu Hijo, inclina tu oído a nuestras

oraciones y bendícenos con tu gracia para que vivamos como Ella en continua fidelidad a tu plan de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Por estos dones, que te presentamos con alegría, santifica, Señor, a tus siervos, instruidos en el ejemplo de la santísima Virgen y amparados por su protección, para que, cumpliendo fielmente las promesas bautismales, te sirvan a ti y a los hermanos con un corazón sincero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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PREFACIO LA VIRGEN MARÍA, MADRE Y MAESTRA, QUE ESTIMULA A SUS HIJOS CON AMOR Y LOS INSTRUYE CON SU EJEMPLO

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la memoria de santa María, siempre Virgen. Que, asociada íntimamente al misterio de Cristo, no cesa de engendrar nuevos hijos con la Iglesia, a los que estimula con amor y atrae con su ejemplo, para conducirlos a la caridad perfecta. Ella es modelo de vida evangélica, de ella nosotros aprendemos: con su inspiración nos enseña a amarte sobre todas las cosas, con su actitud nos invita a contemplar tu Palabra, y con su corazón nos mueve a servir a los hermanos. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo... 30

TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final) Un drama:

“Llega finalmente el 2 de mayo de 1827.Ha cumplido 21 años. Expone su decisión. Su padre la rechaza encolerizado. Ya le ha dado a Dios una hija. Siempre ha dicho que no le daría dos. Además, Catalina es útil, es normal, es alegre, no lo pasa mal en las fiestas de los pueblos cercanos: Senailly, Cormarin. Alguien anda interesado en pedirla en matrimonio. Seguramente acabará dejándose tentar por un buen mozo o un buen partido. Pero por desgracia para Pedro Labouré, Catalina sabe muy bien lo que quiere… y lo que Dios quiere para ella. (René Laurentin, o.c., pp. 34-35)

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fortalecidos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, te suplicamos, Señor, que la gracia de tu amor nos disponga a imitar fielmente las virtudes de la Santísima Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Día 4º - 22 de noviembre - viernes

Ayúdanos a DEJARNOS TOCAR por el amor de Jesús, para que podamos tocarlo en la fe. (Las visiones y apariciones a Santa Catalina)
MONICIÓN DE ENTRADA

En este cuarto día de la Novena, contemplaremos, siguiendo la carta del Papa Francisco, cómo el amor de Dios toca nuestras vidas. La fe, que juntos profesamos, ayuda a esa cercanía divina. La Palabra que se va a proclamar, nos invitará a aceptar los planes de Dios en la vida, del mismo modo que María Madre aceptó ser la fiel sierva de Dios. Santa Catalina se apoyó en las rodillas de María para sentir su cercanía y ayuda. Esperando que nuestra fe produzca frutos de amor comenzamos nuestra celebración.
ORACIÓN COLECTA

Oh Dios, que en tu bondad has hecho a tu Hijo puerta de salvación y de vida, concédenos, por la acción previsora de la Virgen María, permanecer fieles en el amor de Cristo y que se nos abran las puertas de la Jerusalén celeste. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3, 12-17) Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. 33

Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Palabra de Dios. Salmo responsorial (Is 61, l0 a-d. f. 11; 62, 2-3) R/. Tú, María, eres la tierra nueva en que habita la justicia. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas. R/. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. R/. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. R/. Aleluya (cf. Lc 2, 19) Dichosa es la Virgen María, que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón.

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+ Lectura del santo evangelio según san Juan (20, 24-29) En aquel tiempo, Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Le dice Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído». Palabra del Señor
TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“… la luz del amor se enciende cuando somos tocados en el corazón, acogiendo la presencia interior del amado, que nos permite reconocer su misterio. Entendemos entonces por qué, para san Juan, junto al ver y escuchar, la fe es también un tocar, como afirma en su primera carta: «Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos […] y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la Vida» (1Jn 1,1). Con su encarnación, con su venida entre nosotros, Jesús nos ha tocado y, a través de los sacramentos, también hoy nos toca; de este modo transformando nuestro corazón, nos ha permitido y nos sigue permitiendo reconocerlo y confesarlo como Hijo de Dios. Con la fe, nosotros podemos tocarlo, y recibir la fuerza de su gracia”. (LF, 31)

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SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) A todos nosotros Jesús nos ha tocado, como dice el Papa, “y a través de los sacramentos, también hoy nos toca; de este modo, transformando nuestro corazón, nos ha permitido y nos sigue permitiendo reconocerlo y confesarlo como Hijo de Dios” (LF 31). ¿Dónde podemos encontrarnos con Jesucristo hoy? ¿Cuándo nos dejamos tocar por su mano que cura y perdona? ¿En qué mesa podemos comer con Él? ¿A qué aguas hemos de acudir para saciar nuestra sed? ¿Sabemos tocar a Jesucristo en la comunidad de hermanos, en su presencia oculta y sacramental en los pobres? 2) La fe en Cristo nos salva y produce en nosotros frutos de amor. La fe es capaz de transformar nuestras vidas. Hace de nosotros hombres y mujeres nuevos. Ese cambio, no nace de nosotros, nos viene del encuentro con Jesucristo. La fe es apertura a algo que nos precede y abriéndonos a este don que origina la vida, somos transformados. Una transformación que se convierte en salvación y que hace fecunda la vida en frutos de amor. Dirá san Pablo: “Por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios”. (Ef 2,8s). 3) Nuestra vivencia mariana es mirada de fe, soporte de esperanza, compromiso de amor. María entra en los procesos personales de fe y mueve a las respuestas generosas. Nos sitúa en el proyecto de Dios y abre nuestro horizonte a un futuro sugerido por el Señor. María fue peregrina en la fe. Así la presenta insistentemente Juan Pablo II en la “Redentoris Mater”: “fue la primera discípula y seguidora de Cristo”. Ella avanzó y nosotros avanzamos en la medida en que nos enraizamos en Cristo. Para María el seguimiento de Jesús no fue fácil. María como Madre lo había visto crecer y madurar y tuvo que dar el salto de la fe. Tuvo que costarle necesariamente entender a Jesús, como hemos escuchado en el evangelio. Con san Agustín podemos reconocer ¡que tan difícil le fue concebirlo en su mente (ser discípula) como concebirlo en su seno (ser Madre). Es más importante, dirá san Agustín, su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo. Llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo. Y es más importante lo que está en la mente que lo que se lleva en el seno.”

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4) María, aún sin entender las cosas, las guarda en su corazón y las contempla en su Hijo hasta ir poco a poco avanzando. Se apasionó por Jesús, su hijo y maestro, su hermano en la fe y objeto de su amor entrañable. Por la fe, y no sólo por amor, se había entregado del todo a Él y hecho su discípula. ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: Con María Inmaculada te rogamos, Padre, por tu Iglesia,

por nuestra sociedad, por los pobres
Lector/a: Por la Iglesia, enviada a anunciar la misericordia y la paz

de Dios: para que con valentía presente el mensaje liberador de Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que la vida de todos los hombres sea respetada

desde su inicio hasta su muerte natural, y nadie se vea privado de expresar con libertad su fe, de tener lo necesario para vivir con dignidad y de gozar de bienestar y de paz. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por los que son invitados a seguir más de cerca a

Jesucristo: para que lo hagan con decidida generosidad. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que los que sufren, unidos a Cristo paciente,

encuentren alivio, esperanza y paz. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector/a: Por todos nosotros, para que por medio de María,

alcancemos de Dios el don de la sabiduría, gustemos su bondad y demos testimonio de fe, esperanza y caridad. Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado)

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Sacerdote: Padre Santo, de quien proviene la misericordia y el

perdón, concede a tu pueblo que te suplica, vivir según la fe que Tú nos concedes y amar con tu mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Te ofrecemos, Señor, este sacramento de unidad y de paz, celebrando la gloriosa memoria de la Virgen María, puerta luminosa de la vida, por la que apareció la salvación del mundo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA ABRIÓ LA PUERTA QUE HABÍA CERRADO EVA

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, y proclamar tu grandeza en esta celebración en honor de la Virgen María. Ella es la Virgen Madre, 38

representada por la puerta oriental del templo: por ella pasó el Señor, para él sólo se abrió y permaneció intacta. Ella es la Virgen humilde, que nos abrió por su fe la puerta de la vida eterna que Eva había cerrado por su incredulidad. Ella es la Virgen suplicante, que intercede continuamente por los pecadores, para que se conviertan a su Hijo, fuente perenne de gracia y puerta del perdón siempre abierta. Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

“Fue entonces cuando me habló el niño, pero no como un niño, sino como un hombre, en voz alta y con palabras más fuertes. Entonces mirando a la Virgen di como un salto hacia ella, de rodillas sobre las gradas del altar, con las manos apoyadas en las rodillas de la santísima Virgen. Así pasaron unos momentos, los más dulces de mi vida. Me sería imposible decir lo que sentí”. (René Laurentin, o.c., p. 61)

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ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Animados, Señor, por los sacramentos y por el gozo del espíritu, te pedimos, por intercesión de la santísima Virgen, de quien recibimos al Salvador del mundo, que desciendan sobre nosotros los dones de tu gracia y se nos abran las puertas del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Día 5º - 23 de noviembre - sábado
Ayúdanos a fiarnos plenamente de Jesús, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de TRIBULACIÓN Y DE CRUZ, cuando nuestra fe es llamada a crecer y madurar. (Las dificultades en el cumplimiento de la misión)

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la celebración. En las dificultades y problemas de la vida necesitamos hacernos fuertes. Esta fuerza proviene de la fe. María también creyó contra toda adversidad e interrogantes porque se fió de Dios. Junto a la cruz recibió fortaleza para emprender la tarea de ser Madre de la Iglesia. Las palabras del Señor en la cruz las acogió en su corazón y las hizo vida en la comunidad apostólica. Celebremos la grandeza de tener la misma Madre de Dios.
ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, por un designio misterioso de tu providencia completas lo que falta a la pasión de Cristo con las infinitas penas de la vida de sus miembros; concédenos que, a imitación de la Virgen Madre dolorosa que estuvo junto a la cruz de su Hijo moribundo, así nosotros permanezcamos junto a los hermanos que sufren para darles consuelo y amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

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LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8, 31b 39) Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza.» Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra de Dios. Salmo responsorial Sal 17, 2-3.5-6.7.19-20 R/. En el peligro invoqué al Señor. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. R/. Me cercaban olas mortales, torrentes destructores me aterraban, me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte. R/. En el peligro invoqué al Señor, grité a mi Dios: desde su templo él escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos. R/. 42

Me acosaban el día funesto, pero el Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba. R/. Aleluya Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, mirando compadecida las heridas del Hijo, sabiendo que por él vendría la redención para todos.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27 En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: - «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego, dijo al discípulo: - «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor
TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“En la hora de la prueba, la fe nos ilumina y, precisamente en medio del sufrimiento y la debilidad, aparece claro que «no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor» (cf Heb 11, 35-38)… El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor.” (LF 56)
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SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) La experiencia puede demostrar que son verdad las palabras del Papa al decir que “si hiciésemos desaparecer la fe en Dios de nuestras ciudades, se debilitaría la confianza entre nosotros, pues quedaríamos unidos sólo por el miedo, y la estabilidad estaría comprometida.” (LF 55) Echemos una mirada a nuestro mundo, a nuestro alrededor, a nuestras familias, ¿qué descubrimos? 2) La fe y el amor suponen sufrimiento, entrega y cruz. Esa es la experiencia del mismo Jesucristo, como nos recuerda el Papa: “los evangelistas han situado en la hora de la cruz el momento culminante de la mirada de fe, porque en esa hora resplandece el amor divino en toda su altura y amplitud” (LF 16). Amor que se hará fiable, capaz de iluminar las tinieblas de la muerte, a la luz de la resurrección. 3) La cruz es un elemento central en la experiencia cristiana: en la cruz se manifiesta “la mayor prueba de la fiabilidad del amor de Cristo”, que entrega su vida por todos los hombres, “también por los que eran sus enemigos, para transformar los corazones” (LF 16). 4) La fe no la ponemos en la cruz, sino en Jesucristo, que entrega su vida como señal del amor que tiene a la humanidad. Mirar a la cruz, al Crucificado, en los momentos de tribulación y de cruz personal, nos lleva a confesar nuestra fe en “este amor, que no se ha sustraído a la muerte para manifestar cuánto me ama” (LF 16) y, por eso, podemos confiarnos plenamente en Cristo. 5) En Jesucristo, que entrega su vida en la cruz, podemos sentir el dolor de todos los que sufren por amor y por fidelidad. En esa cruz en ese amor, se redime el pecado, se abre una esperanza a estar “hoy conmigo en el paraíso” (Lc 23, 43).”La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo. […] La luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una lámpara, guía nuestros pasos en la noche, y esto basta para caminar.” (PF 57) 6) En nuestra relación íntima con el Señor descubrimos que nada en el plan de Dios ha sido hecho sin cruz, sin esfuerzo, sin sacrificio, sin entrega es decir, sin amor. 7) María, junto a la cruz, recibe una catequesis de amor. La que sufre en el dolor es hecha madre universal. La madre del Hijo de Dios se hace desde el sufrimiento Madre de la Humanidad.

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ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: Elevamos nuestra oración hoy, especialmente por todos

los crucificados de nuestra historia y de nuestro presente. Te presentamos, Padre, el dolor de muchas personas, para que tú lo transformes en consuelo y en resurrección.
Lector/a: Roguemos por la Iglesia, para que salga por los caminos

más oscuros de nuestro mundo anunciando la Buena Noticia de la salvación. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que la fuerza del amor inspire y acompañe todas las

acciones de nuestros gobernantes, para que hagan fructificar la paz y la justicia. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que María, estrella de la evangelización, anime a los

jóvenes en su compromiso con el Evangelio y el seguimiento de Jesús. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por el mundo, azotado por las guerras, el odio y la

violencia: para que los creyentes seamos fermento de paz, de caridad y de misericordia. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por todos nosotros, reunidos en comunión con toda la

Iglesia, seamos hombres y mujeres de oración y de acción siguiendo a Jesucristo. Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado)

Sacerdote: Oh Dios, que nos llamas a seguirte y pones en nuestros

corazones el deseo de vivir según tus mandatos; escucha nuestras súplicas y haz que seamos dóciles a tu voz y que un día contemplemos tu rostro. Por Jesucristo nuestro Señor. 45

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Recibe, Señor, las dones de tu pueblo, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención, en la que cooperó generosamente la Virgen, permaneciendo intrépida junto al altar de la cruz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO JUNTO A LA CRUZ DEL HIJO LA MADRE PERMANECIÓ FIEL

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque en tu providencia estableciste que la Madre permaneciera fiel junto a la cruz de tu Hijo, para dar cumplimiento a las antiguas figuras, y ofrecer un ejemplo nuevo de fortaleza. Ella es la Virgen santa que resplandece como nueva Eva, para que así como una mujer contribuyó a la muerte así también la mujer contribuyera a la vida. Ella es la misteriosa Madre de Sión que recibe con amor materno 46

a los hombres dispersos, reunidos por la muerte de Cristo. Ella es el modelo de la Iglesia Esposa, que, como Virgen intrépida, sin temer las amenazas ni quebrarse en las persecuciones, guarda íntegra la fidelidad prometida al Esposo. Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

“Hija mía, Dios quiere encargarte una misión. Tendrás muchas dificultades, pero las superarás todas pensando que lo haces por la gloria de Dios. Conocerás lo que es Dios. Te sentirás atormentada hasta que se lo hayas dicho a aquel que está encargado de dirigirte. Te contrariarán. Pero recibirás la gracia necesaria. Dilo todo con confianza y sencillez. Ten confianza. No temas. Verás algunas cosas. Da cuenta de lo que veas y de lo que oigas”.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir la prenda de nuestra salvación, te pedimos, Señor, que, por los méritos del sacrificio de Cristo y de los dolores de la Virgen, el Espíritu Santo, presente con plenitud en la Iglesia, inunde con su amor el mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Día 6º - 24 de noviembre - domingo
Siembra en nuestra fe la ALEGRÍA DEL RESUCITADO. (Solemnidad de Cristo Rey) Clausura del Año de la Fe - Día de la misión de Honduras

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la celebración de la solemnidad de Cristo Rey. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz, pero también para resucitar al tercer día. Y así, siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. Además, hoy se clausura el año de la fe. Durante este año hemos meditado sobre la fe, hemos intentado crecer en ella, tratando, además, de purificarla. Siempre tenemos motivos para unirnos a la oración de los apóstoles: Señor, aumenta nuestra fe. Y por último, un nuevo motivo de alegría: Recordamos la Misión de Honduras y a nuestros hermanos misioneros que evangelizan allí, con quienes tenemos establecido, hace años y desde esta iglesia de La Milagrosa, un puente de fraternidad. Las manos abiertas de la Virgen Milagrosa se alargan y extienden en el compromiso de nuestros misioneros y de cuantos en la Iglesia se esfuerzan por hacer que se consolide el reinado de Jesucristo. Compartimos nuestra fe en esta celebración con el pueblo y los misioneros de Honduras.

ORACIÓN COLECTA

Dios todo poderosos y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo; haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Por nuestro señor Jesucristo.

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LITURGIA DE LA PALABRA PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de Samuel (5, 1-3) En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel". Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5

R/. Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor" Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del señor". Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor. R/. Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R/.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1, 12-20) Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del 49

dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de Él fueron creadas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por Él y para Él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por Él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz. Palabra de Dios Aleluya Aleluya, aleluya. Bendito el que viene en nombre del Señor; bendito el reino que viene de nuestro Padre, Dios.
EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas (23, 35-43) En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús, diciendo: - A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: - Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos". Uno de los malhechores lo insultaba, diciendo: - No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro lo increpaba: - Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía: - Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Jesús le respondió: - Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso. Palabra del Señor 50

TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

La luz de la fe: la tradición de la Iglesia ha indicado con esta expresión el gran don traído por Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras: « Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas » (Jn12,46). También san Pablo se expresa en los mismos términos: « Pues el Dios que dijo: “Brille la luz del seno de las tinieblas”, ha brillado en nuestros corazones » (2 Co 4,6). […] Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso.” (LF 1)

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) Hoy también nos sorprende la fe que aclama a Cristo como Rey del Universo. El rey esperado por los pobres para que les haga justicia, el rey cuyo trono es la cruz, cuya grandeza está en el amor arrodillado, en la humildad, cuyo poder se hace servicio. Hoy confesamos nuestra fe en ese Rey y Señor. 2) La Iglesia y los cristianos, en estos tiempos de crisis religiosa, ridiculizados por los mirones y los poderosos, debemos renunciar al boato y al poder sin renunciar a predicar el evangelio de Jesús. Estamos invitados a ejercer la realeza y el señorío, que se nos confío en el bautismo, con las actitudes y actos del mismo Jesucristo, a quien seguimos y confesamos como nuestro Salvador. 3) Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz, pero también para resucitar al tercer día, y es precisamente ahí donde resplandece su ser rey, según Dios, porque "su trono regio es el madero de la cruz" porque "Dios no elige al más fuerte, al más valiente”; elige "al último, al más joven, uno con el que nadie había contado", ya que "lo que cuenta no es el poder terrenal". 4) Los judíos y los príncipes de los sacerdotes que ultrajan a Cristo crucificado hablan un lenguaje de poder y lo desafían a que demuestre su fuerza bajando de la cruz. Y lo mismo le dice uno de los ladrones crucificados con Él. Pero Jesús no hace caso. Su fuerza es el perdón, el amor y la misericordia. Y así lo descubre el “ladrón bueno”.

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5) Las "heridas" que inflige el mal a la humanidad, como las "guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, de poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación", confirman también hoy que "Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección". 6) La resurrección de Jesús, la intervención del Padre ante el desaguisado de los hombres, es la que ilumina el misterio de la cruz, la que convierte el dolor en gozo, el pecado en gracia, el sinsentido del sufrimiento del inocente en sentido de vida resucitada. 7) En el tiempo pascual la comunidad cristiana, dirigiéndose a la Madre del Señor, la invita a alegrarse: "¡Reina del cielo, alégrate. Aleluya!". Así recuerda el gozo de María por la resurrección de Jesús, prolongando en el tiempo el "¡Alégrate!" que le dirigió el ángel en la Anunciación, para que se convirtiera en "causa de alegría" para la humanidad entera. María, al acoger a Cristo resucitado, es también signo y anticipación de la humanidad, que espera lograr su plena realización mediante la resurrección de los muertos.

Recordatorio: Las manos abiertas de la Virgen Milagrosa se alargan y extienden en el compromiso de nuestros misioneros y de cuantos en la Iglesia se esfuerzan por hacer que se consolide el Reinado de Jesucristo. Hoy recordamos especialmente a nuestros compañeros, misioneros paúles en Honduras, con quienes tenemos establecido desde hace algunos años un puente de fraternidad. “Venga a nosotros tu Reino”, repetimos en la oración del padrenuestro. Esta petición quiere ser hoy más consciente y comprometida, como la de nuestros misioneros, como la de María, nuestra Madre de las manos abiertas.

ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: En este día de fiesta grande nos acercamos con nuestras plegarias por todos los que buscan a Dios, por los que entregan su vida a la misión, por los pueblos y aldeas de nuestra Misión en Honduras, y lo hacemos pidiendo la intercesión de nuestra Madre, la Virgen Milagrosa. Lector/a: Por la Iglesia: para que en su oración y su vida dé

fecundidad a la nueva evangelización y sean muchos los 52

que, creyendo en el Evangelio, se integren activamente en ella. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que en este día de Jesucristo, Rey del Universo,

dejemos que su justicia, su paz, su gracia, su vida y su amor llenen todos los rincones de la tierra. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por los misioneros y misioneras de Honduras, que sientan

el respaldo de esta comunidad de la Milagrosa en Pamplona, en la tarea generosa que realizan de sembrar la Palabra de Dios y compartir los bienes de la tierra con lo más marginados. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por

quienes aún no conocen a Jesucristo o lo han apartado de sus vidas, que en este tiempo de evangelización reciban la luz de la fe o vuelvan al seno de la comunidad. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por nosotros, que celebramos nuestra fe y deseamos que

Jesús sea el Señor de nuestras vidas: para que demos gracias a Dios porque nos llama a formar parte de su Reino. Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado) Sacerdote: Que María, Reina junto a Jesús en la Cruz, alcance la

fraternidad para todos los hombres de buena voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

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ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Te ofrecemos, Señor, la víctima de la redención de los hombres, pidiéndote humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los bienes de la unidad y de la paz. Por Jesucristo nuestro Señor
PREFACIO

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias siempre y en todas partes, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que ungiste a tu unigénito Hijo y Señor nuestro Jesucristo, sacerdote eterno y rey de todos, con óleo de alegría, para que, ofreciéndose a sí mismo en el ara de la cruz, como víctima pacífica y sin tacha, obrase el misterio de la humana redención, y, una vez sometidas a su imperio todas las criaturas, entregase a tu infinita majestad un reino eterno y universal, reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, santo, santo 54

TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

“Vendrán grandes desgracias. Será grave el peligro. Pero no temáis; di que no tienen nada que temer. La protección de Dios estará siempre sobre vosotras de una forma muy especial, y San Vicente protegerá a la Comunidad. Yo misma estaré con vosotros. Siempre he velado sobre vosotros, Os concederé muchas gracias, Llegará un momento de grave peligro. Se creerá que todo está perdido. ¡Pero yo estaré entonces con vosotros! Tened confianza. Conoceréis mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades. ¡Tened confianza! No os desaniméis. Yo estaré con vosotros”. (René Laurentin, o.c., p.63)

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con Él en el Reino del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

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Día 7º - 25 de noviembre - lunes
Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. (La comunidad y la Iglesia)
MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la celebración de este séptimo día de la novena, en el que meditaremos sobre nuestra fe en comunidad, en la Iglesia. No podemos vivir la fe en solitario, en la intimidad de nuestro ser. Nuestro espejo, a la hora de vivir la fe lo tenemos en los primeros cristianos: se reúnen en el nombre del Señor, escuchan juntos la Palabra de Dios, oran juntos, celebran la Eucaristía, viven la fraternidad también en la comunión de bienes. En estos tiempos revueltos corremos el peligro de ser absorbidos por la sociedad, por el ambiente. Por eso, necesitamos más, si cabe, vivir nuestra fe en la comunidad. En esta Eucaristía le pedimos al Señor, por intercesión de la Virgen María mantener viva nuestra fe y que la expresemos y celebremos en comunidad, como vamos a hacerlo ahora.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, Que colmaste de los dones del Espíritu Santo a la Virgen María en oración con los apóstoles, concédenos, por su intercesión, perseverar en la oración en común, llenos del mismo Espíritu, y llevar a nuestros hermanos el Evangelio de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

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LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1, 12-14 Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. Palabra de Dios. Salmo responsorial Sal 86, 1-2.3 y 5.6-7 (R.: 3) R/. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. R/. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.» R/. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» R/. Aleluya ¡Oh dichosa Virgen, que diste a luz al Señor, oh dichosa Madre de la Iglesia, que avivas en nosotros el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!

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+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 19-21 En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: - «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Él les contestó: - «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.» Palabra del Señor

TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el «yo» del fiel y el «Tú» divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al «nosotros», se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia. […] Esta apertura al « nosotros » eclesial refleja la apertura propia del amor de Dios, que no es sólo relación entre el Padre y el Hijo, entre el «yo» y el «tú», sino que en el Espíritu, es también un «nosotros», una comunión de personas. Por eso, quien cree nunca está solo, porque la fe tiende a difundirse, a compartir su alegría con otros.” (LF 39)

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) Seguramente habremos oído decir muchas veces: “Yo creo en Dios, pero no en la Iglesia”. La Iglesia no goza de buena fama en nuestra sociedad, sin embargo sin ella no podríamos llegar al Dios de Jesús.

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2) “El pasado de la fe, aquel acto de amor de Jesús, que ha hecho germinar en el mundo una vida nueva, nos llega en la memoria de otros, de testigos, conservado vivo en aquel sujeto único de memoria que es la Iglesia. La Iglesia es una Madre que nos enseña a hablar el lenguaje de la fe.” (LF 38), No se trata, sin embargo simplemente de una necesidad teológica, sino también sociológica: para vivir con integridad la vida cristiana y mantener incluso la fe católica hoy, en tiempos de intemperie, es cada vez más necesario pertenecer efectivamente a la comunidad. 3) Un creyente con escaso o nulo apoyo de la comunidad eclesial vivirá a lo sumo, una vida eclesial lánguida, si es que no tiene contados los días de su fe. Tal vez una de las causas que más influyen en el enfriamiento religioso de muchos sea la carencia de lazos estrechos y ricos con su comunidad. Quienes nos reunimos en la Eucaristía no estamos aquí por ser simplemente conciudadanos, sino por y para ser hermanos.

4) Toda comunidad cristiana tiene bien reflejado su «código genético» en el NT, sobre todo en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Estos son los rasgos más marcados de las primeras comunidades: Tienen viva conciencia de que el Espíritu está presente en ellas. Reunirse para escuchar y celebrar la Palabra, la Eucaristía y la oración común entra como pieza ineludible en el programa de su vida. Muestran un vivo sentido de fraternidad en virtud de la cual practican una generosa comunicación de sus bienes. Entre sus miembros están abolidas las barreras sociales y culturales. Están igualmente excluidas las relaciones de dominio y de violencia. No son comunidades sin pecado: Pero hay en ellos una fuerza que les induce a mantener su identidad, a vivir como comunidad alternativa y a ofrecer su testimonio a la sociedad.

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5) En toda comunidad debe de tener especial relieve la conciencia viva de la presencia de Jesús en la Palabra, en la Eucaristía, en los pobres, en la misma comunidad. La oración, la celebración de los sacramentos, la comunicación de bienes y servicios, la reconciliación, la misión evangelizadora compartida y el amor servicial y crítico a la sociedad no son, en absoluto, opcionales. 6) María ha recorrido el camino de su Hijo hasta la cruz, desde donde Él le encomienda la maternidad de la Iglesia y desde donde a ésta le encomienda que la acoja en su casa como Madre.

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ORACIÓN UNIVERSAL Sacerdote: Oremos a Dios Padre, en comunidad de creyentes, en comunidad de hermanos, para que acompañe el caminar de la humanidad y de la Iglesia. Lector/a: Para que el Señor escuche la oración de su Iglesia y le

conceda el don de su Espíritu Santo para vivir la Palabra y comprometerse allí donde haya pobreza, opresión o sufrimiento que redimir. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que el Papa Francisco y todos los ministros del

Evangelio sirvan al Pueblo de Dios con solicitud incansable y fortaleza de espíritu y para que sepan transmitir esperanza y paz. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que los emigrantes, los presos, los que están en

paro... descubran el amor de Dios, no desesperen de su situación y encuentren solidaridad en los hermanos. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que María, Madre de bondad, enseñe a las familias a

entregarse sin medida y a amar sin egoísmos. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por todos nosotros que hemos recibido el don de la fe,

para que descubramos el modo de corresponder al amor de Dios que se nos da en Jesucristo. Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado)

Sacerdote: Padre bueno, que conoces hasta lo más íntimo de nuestro corazón y en él te revelas y nos invitas a participar de tu amor, escúchanos y haz que vivamos con humildad. Por Jesucristo nuestro Señor.

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ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Acepta, Padre santo, los dones que te presentamos con alegría, y haz que, imitando a la santísima Virgen, estemos atentos a la voz del Espíritu y en todo busquemos la alabanza de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO LA BIENAVENTURADA VIRGEN, ORANDO CON LOS APÓSTOLES, ESPERA LA VENIDA DEL DEFENSOR

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque nos has dado en la Iglesia primitiva un ejemplo de oración y de unidad admirables: la Madre de Jesús, orando con los apóstoles. La que esperó en oración la venida de Cristo invoca al Defensor prometido con ruegos ardientes; y quien en la encarnación de la Palabra fue cubierta con la sombra del Espíritu, de nuevo es colmada de gracia por el Don divino en el nacimiento de tu nuevo pueblo. Por eso la santísima Virgen María, 62

vigilante en la oración y fervorosa en la caridad, es figura de la Iglesia que, enriquecida con los dones del Espíritu, aguarda expectante la segunda venida de Cristo. Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

“La novicia vio en la oración un cuadro que representaba a la santísima Virgen, tal como se la representa de ordinario bajo el título de la Inmaculada Concepción, en pie y extendiendo los brazos. Iba vestida con un vestido blanco y un manto de color azul plateado, con un velo aurora. De sus manos salían como una especie de haces de rayos de un resplandor deslumbrante. La hermana oyó en aquel mismo instante una voz que decía: Estos rayos son el símbolo de las gracias que María alcanza a los hombres. Y alrededor del cuadro leyó con caracteres de oro la siguiente invocación; ¡¡OH, MARIA SIN PECADO CONCEBIDA! RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI”. (René Laurentin, o.c.., p. 69)

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ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renueva interiormente, Señor, con el don del Espíritu Santo a quienes alimentas con el único pan de la salvación, y concédenos, bajo el amparo de la Virgen María, trabajar por la concordia y la paz de los hermanos, por quienes Cristo, tu Hijo, se ofreció como víctima de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Día 8º - 26 de noviembre - martes
Enséñanos a MIRAR CON LOS OJOS DE JESÚS, para que Él sea luz en nuestro camino. (La mirada de fe, dad vuelta a la medalla)
MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos un día más. Estamos llegando al final de la Novena y al final de la oración que nos han sugerido los temas que hemos ido desgranando. María sigue siendo nuestra Madre, Maestra y Mediadora por eso le seguimos pidiendo: enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que sea luz en nuestro camino. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos para que los nuestros sean misericordiosos al contemplar nuestro mundo y las necesidades de los más pobres. Al llegar a la cima de la Novena llamamos a “La Puerta de la Fe” y ésta abierta, es todo luz: “La luz de la Fe”, que nos inunda. Entremos con alegría en la celebración.
ORACIÓN COLECTA

Oh Dios, que por la sangre preciosa de tu Hijo reconciliaste el mundo contigo y te dignaste constituir a su Madre, la Virgen María, junto a la cruz, Reconciliadora de los pecadores, concédenos, por su intercesión, alcanzar el perdón de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5, 17-21) Hermanos: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. 65

Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Palabra de Dios. Salmo responsorial Sal 102, 1-2.3-4.8-9.13-14. 17-18ª R/. Bendice, alma mía, al Señor. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. R/. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. R/. Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos, para los que guardan la alianza. R/. Aleluya La cruz de Cristo es la señal del pacto que hago con todo lo que vive en la tierra

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+ Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-16.25-35) Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. […] Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?" En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!" Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor
TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

“Para la fe, Cristo no es sólo aquel en quien creemos, la manifestación máxima del amor de Dios, sino también aquel con quien nos unimos para poder creer. La fe no solo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver”. (LF 18)

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SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

1) Dicen que los ojos son el espejo del alma. El ser humano expresa en la mirada todos los sentimientos posibles. La vida y las personas dependen muchas veces de la forma de mirar que tenemos o la forma con que los demás nos miran. 2) Muchas veces el evangelio nos habla de la mirada de Jesús: Miró al joven rico, miró a Zaqueo, miró a Mateo, miró a la mujer que depositó su moneda en el templo, a la adúltera, a la mujer que sufría flujo de sangre, a Pedro, a las multitudes hambrientas y desorientadas como ovejas sin pastor, a los escribas y fariseos, a la ciudad de Jerusalén. Miradas que siempre dignifican, hacen crecer, animan a seguir adelante, perdonan, consuelan, transforman, nunca humillan. “Cuando tú me mirabas, tu gracia en mí tus ojos imprimían”. (San Juan de la Cruz). 3) La mirada de San Vicente de Paúl, por su fe en Jesucristo, era igual que la de Él. Es una mirada penetrante, no se queda en lo exterior y nos ha enseñado a dar la vuelta a la medalla y mirar con los ojos de Jesús. El mismo santo nos invita a no ver a los pobres solamente en su aspecto exterior, vulgar y grosero, sino con las luces de la fe: “Pero dad la vuelta a la medalla y veréis con las luces de la fe que son esos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre; él casi ni tenía aspecto de hombre en su pasión y pasó por loco entre los gentiles y por piedra de escándalo entre los judíos […] ¡Que hermoso sería ver a los pobres, considerándolos en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo! Pero, si los miramos con los sentimientos de la carne y del espíritu mundano, nos parecerán despreciables.” (SV. XI pag. 725). 4) El evangelio de Emaús que se acaba de leer nos habla de la desorientación en el camino. Jesús se les presenta como compañero del camino y como luz que les recuerda las escrituras, el pasado, hasta que se hace plena la luz del resucitado. El caminante desaparecerá, lo seguirán viendo con la luz de la fe. Tras la cena en la posada se transformaron. “Quien ha sido transformado de este modo adquiere una nueva forma de ver, la fe se convierte en luz para sus ojos” (PF 22). Creció la fe de los discípulos en él y se la llevaron a los otros discípulos. 5) Nos toca dejarnos mirar por Jesús y llenarnos de su mirada, para ver a las personas como Él, para contemplar y aprender, y enseñar, la naturaleza como Él, para interpretar la historia como Él. “El cristiano puede tener los ojos de Jesús, sus sentimientos, su condición filial, porque se le hace partícipe de su Amor, que es el Espíritu. Y en este Amor se recibe en cierto modo la visión propia de Jesús” (LF 21).

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6) También podemos poner nuestros ojos en “esos tus ojos misericordiosos” de la Virgen María, que aprendió a mirar con la mirada de Dios, y así vio quiénes son los que están arriba, que son derribados, y los que están abajo, que son enaltecidos. Supo ver que los pobres son saciados y que a los ricos se les despide vacíos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Ponemos, por intercesión de la Virgen Milagrosa, nuestra oración en las manos y el corazón del Padre, que es misericordioso. Lector/a: Para que en la Iglesia no falten nunca evangelizadores que

entreguen su vida y su tiempo al anuncio de la Buena Noticia, especialmente entre los que aún no conocen a Dios. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Para que en nuestra Diócesis permanezcamos unidos a

nuestros obispos, caminemos en fidelidad al Evangelio y hagamos cercano el mensaje de Dios que sale al encuentro de todo hombre. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por los enfermos y todos los que sufren: para que sientan

la protección de María y en ella encuentren la ayuda, el consuelo y la fortaleza que necesitan. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por los que comparten su tiempo y su mesa con los pobres

y pecadores, por los que en tierras lejanas anuncian el Evangelio: para que descubran en todos el rostro de Jesús que les reclama amor, cariño y comprensión. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos.

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Lector/a: Por nosotros y por nuestras familias: para que viviendo

como hijos de Dios y sabiéndonos perdonados por Él, seamos prontos para perdonar y diligentes para buscar caminos que aceleren la llegada de su Reino. Roguemos al Señor.
Asamblea: Oh, María, sin pecado concebida (cantado) Sacerdote: Escucha Dios y Padre nuestras oraciones que por medio

de María, la Madre de tu Hijo, te hemos presentado, y haz que viviendo bajo su protección, permanezcamos unidos a Ti haciendo tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza y te pedimos, por intercesión de la Virgen María, refugio de los pecadores, que perdones nuestros pecados y dirijas tú nuestros corazones vacilantes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO LA BIENAVENTURADA VIRGEN, REFUGIO DE PECADORES Y MADRE DE LA RECONCILIACIÓN

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, Dios todopoderoso y eterno, darte gracias y proclamar tus maravillas 70

en todo y por todas las cosas. Por tu inmensa bondad, no abandonas a los que andan extraviados, sino que los llamas para que puedan volver a tu amor: tú diste a la Virgen María, que no conoció el pecado, un corazón misericordioso con los pecadores. Éstos, percibiendo su amor de madre, se refugian en ella implorando tu perdón; al contemplar su espiritual belleza, se esfuerzan por librarse de la fealdad del pecado, y, al meditar sus palabras y ejemplos, se sienten llamados a cumplir los mandatos de tu Hijo. Por él, los ángeles te cantan con júbilo eterno, y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

“Unos momentos más tarde, aquel cuadro se volvió y en el reverso distinguió la letra M coronada con una pequeña cruz y debajo los sagrados corazones de Jesús y de María. Después de que la hermana hubiera observado en todo aquello, la voz le dijo: - Hay que acuñar una medalla según este modelo y las personas que la lleven bendecida y que recen con piedad esta breve oración, gozarán de una protección muy especial de la Madre de Dios”. (René Laurentin, o.c., p. 69)

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ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Hemos recibido, Señor, el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, sacramento de nuestra reconciliación contigo; concédenos, por intercesión de la santísima Virgen María, los dones de tu misericordia y el premio de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Día 9º - 27 de noviembre - miércoles
Y que esta luz de la fe CREZCA CONTINUAMENTE EN NOSOTROS, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos. Llegamos al día de la fiesta. Nuestra fe ha ido clarificándose y creciendo a lo largo de estos días. El Año de la Fe ha dado su fruto. Han vuelto a manar, Virgen Milagrosa, las fuentes que se estaban agotando o se habían secado, pero no han llegado al mar. Debe seguir creciendo continuamente el caudal de nuestro río hasta llegar a la plenitud de la nueva evangelización, cuando no solo veamos a Jesucristo en los pobres, sino que ellos mismos vean a Dios en esta vida por la fe que los ilumina y les hace ver el mundo como lo ve Jesús-Cristo, tu Hijo, nuestro Señor, a quien sea dada la gloria en esta fiesta de la Virgen Milagrosa y en esta Eucaristía que celebramos.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios nuestro, que por la Inmaculada Virgen María, asociada a tu Hijo de modo inefable, nos das alegrarnos con la abundancia de tu bondad, concédenos que, sostenidos por su maternal auxilio, nunca nos veamos privados de tu providente piedad, y que, con fe libre, nos sometamos al misterio de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo. 73

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del Libro del Apocalipsis (12, 1.5.14-17) Apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Dio a luz un varón destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. Le pusieron a la mujer dos alas de águila real para que volase a su lugar en el desierto. La serpiente, persiguiendo a la mujer, echó por la boca un río de agua, para que el río la arrastrase; pero la tierra salió en ayuda de la mujer, abrió su boca y se bebió el río salido de la boca de la serpiente. Despechado el dragón por causa de la mujer, se marchó a hacer la guerra a los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. Palabra de Dios.

Salmo responsorial R./ De pie, a tu derecha, está la reina enjoyada con oro de Ofir. Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu Señor. R./ Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras. R./ La traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra. R./ 74

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan (2, 1-12) Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea; allí estaba la madre de Jesús. También Jesús y sus discípulos estaban invitados a la boda. Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dice: - No tienen vino. Jesús le responde: - ¿Qué quieres de mí, mujer? Aún no ha llegado mi hora. La madre dice a los que servían: - Haced lo que él os diga. Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, con una capacidad de setenta a cien litros cada una. Jesús les dice: - Llenad de agua las tinajas. Las llenaron hasta el borde. Les dice: - Ahora sacad un poco y llevadlo al encargado del banquete para que lo pruebe. Se lo llevaron. Cuando el encargado del banquete probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde procedía, aunque los servidores que habían sacado el agua lo sabían, se dirige al novio y le dice: - Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los convidados están algo bebidos, saca el peor. Tú, en cambio has guardado hasta ahora el vino mejor. En Caná de Galilea hizo Jesús esta primera señal, manifestó su gloria y creyeron en él los discípulos. Después, bajó a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y discípulos, y se detuvo allí varios días. Palabra del Señor
TEXTO PREVIO A LA HOMILÍA

   

“En el centro de la fe se encuentra la confesión de Jesús, Hijo de Dios, nacido de mujer, que nos introduce, mediante el don del Espíritu santo en la filiación adoptiva”. (cf. Ga 4,4-6)”. (LF 59)
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SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 1) Terminamos esta novena en la que hemos recorrido, de la mano de la Virgen María e iluminados por la palabra del documento “La Luz de la Fe”, la aventura de creer en este momento y en esta sociedad que nos tocan. Y hacerlos sin complejos, yendo contracorriente, como dice el Papa Francisco, si fuera necesario. 2) El mismo Papa nos dice: “En el centro de la fe se encuentra la confesión de Jesús, Hijo de Dios, nacido de mujer, que n os introduce, mediante el don del Espíritu santo, en la filiación adoptiva (cf. Ga 4,4-6)” (LF 59). Y mirando a la sociedad y al mundo señala: “Sí, la fe es un bien para todos, es un bien común; su luz no luce solo dentro de la Iglesia ni sirve únicamente para construir una ciudad eterna en el más allá; nos ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza” (LF 51) Y mirando hacia la familia cristiana dice: “Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos. Sobre todo los jóvenes, que atraviesan una edad tan compleja, rica e importante para la fe, deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe” (LF 53). 3) La lectura del Apocalipsis nos ha presentado a la mujer triunfando definitivamente del mal. El día sin ocaso. Así la vio santa Catalina en la segunda aparición triunfando del mal, derramando el bien, coronada de estrellas e intercediendo por nosotros. El Evangelio en cambio, nos la muestra en este mundo hacendosa, atenta a los signos de alrededor, valorando el momento presente poniendo lo que está de su parte y acudiendo a su hijo: HACED LO QUE EL OS DIGA. Y se produjo aquí en la tierra un momento de gracia solidaria que evitó problemas y alegró la vida de la incipiente comunidad, reflejada en los nuevos esposos. Momentos de alegría, signo y semilla de lo que puede ser un mundo mejor, hecho de gratuidad, trabajo y solidaridad. Una sociedad que favorece la fe. Y creció la fe de los discípulos en él. 4) Hemos de concluir diciendo que la fe ilumina nuestro caminar, se hace escucha y visión, entra en diálogo con Dios y con el mundo. La fe se recibe en Iglesia, se expresa en sacramento vivo y en evangelización. La fe no se desentiende del bien común, de la familia, de la vida social y es una fuerza que conforta en el sufrimiento.

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ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos con toda la Iglesia en este día de fiesta.
Lector/a:

Oh Dios, fuente de santidad, que has dado a la Virgen María la participación plena en los frutos de la redención de Cristo, concede a tu Iglesia acoger y comunicar con fidelidad el regalo de la salvación. Roguemos al Señor.

Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: La Medalla confiada a santa Catalina recuerda a la Virgen

María asociada de modo singular a la obra de la redención, haznos colaboradores de la novedad evangélica, empeñados en la promoción y la salvación de los hombres. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector/a: Tú que hiciste a María sierva fiel y atenta a tu Palabra,

haznos también a nosotros, por su intercesión, siervos y discípulos de tu Hijo. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos. Lector/a: Por medio de la Medalla Milagrosa es asegurada la bondad

de la gracia que María obtiene a quien confía en ella; concede, por su intercesión, apoyo a los débiles, consuelo a los afligidos, perdón a los pecadores, y a todos la salvación y la paz. Roguemos al Señor.
Asamblea: Te rogamos, óyenos.

Lector/a:

En María, Madre de Cristo, y de la Iglesia, la Familia Vicenciana y el pueblo sencillo reconocen a su única Madre, haz que la amemos fielmente y acojamos siempre su invitación a obedecer a cualquier señal de su Hijo. Roguemos al Señor.

Asamblea: Oh María, sin pecado concebida (cantado)

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Sacerdote: Que la Santísima Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, a la que hemos invocado en esta Novena, nos alcance del Padre las gracias para la vida presente y la futura. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LOS DONES

Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza y te suplicamos que nos mantengas en continua acción de gracias a los que nos alegramos por tus beneficios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO EL AMOR MATERNAL DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. 78

A quien, verdadero Dios y verdadero hombre, constituiste único Mediador, viviente siempre para interceder por nosotros. En tu inefable bondad has hecho también a la Inmaculada Virgen María Madre y colaboradora del Redentor, para ejercer una función maternal en la Iglesia: de intercesión y de gracia, de súplica y de perdón, de reconciliación y de paz. Su generosa entrega de amor de madre depende de la única mediación de Cristo y en ella reside toda su fuerza. En la Virgen María se refugian los fieles que están rodeados de angustias y peligros, invocándola como madre de misericordia y dispensadora de la gracia. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo

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TEXTO DE SANTA CATALINA LABOURÉ (antes de la oración final)

Hoy, 27 de noviembre, celebramos la fiesta de la Inmaculada Virgen de la Medalla Milagrosa en el mismo día en que tuvo lugar la aparición de la Virgen a Santa Catalina Labouré, en vísperas del primer domingo de Adviento. A media tarde se manifestó la Virgen a la santa, de pie, con la cabeza cubierta con un velo, rodeada la parte superior por una corona de doce estrellas. La Virgen apoyaba sus pies sobre una esfera al mismo tiempo que aplastaba con ellos una serpiente. Con sus manos sostenía una esfera (el mundo) ofreciéndola a Dios. Las piedras preciosas de sus manos despedían rayos de luz. En torno a la Virgen se leía una invocación: «Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti». La santa oyó una voz que le decía: haz acuñar una medalla, según este modelo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Reconfortados con los sacramentos de la redención eterna, te pedimos, Señor Dios nuestro, que cuantos nos alegramos en la celebración festiva de la Inmaculada Madre de tu Hijo, avancemos animosos en la peregrinación de la fe y, hechos partícipes de la mesa de tu reino, merezcamos glorificarte con ella en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

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BENDICIÓN SOLEMNE

- El Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la Virgen María, os colme de sus bendiciones. R./ Amén. -Que os acompañe siempre la protección de la Virgen, por quien habéis recibido al Autor de la vida. R./ Amén. -Y a todos vosotros, reunidos hoy para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor os conceda la alegría del Espíritu y los bienes de su reino. R./ Amén. - Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. R./ Amén.

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María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe:

para escuchar la palabra de Dios y acogerla. María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe: para ver en tu hijo al Hijo de Dios. María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe: para seguirlo siempre a donde quiera que nos lleve.
María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe:

en la incertidumbre, en la plenitud de la vida y en el ocaso.
María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe:

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en la Iglesia que nos la transmite con su palabra y la vive y celebra en los sacramentos.
María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe:

en la sociedad y en cada ser humano que puede mejorar.
María, Virgen Milagrosa, ayuda nuestra fe:

en nosotros mismos, en mi mismo para que pueda escuchar de tu Hijo, el Señor: “Vete en Paz, TU FE TE HA SALVADO”. Amén.

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