Ahora que tengo un poco de tiempo, quisiera poner por escrito algunas experiencias personales, a ver si acierto en algún

extremo con algo que ando buscando. Hace unas semanas, o quizás más, me enteré de que el profesor Juan de Dios Vial Larraín daría unas lecciones en la Católica acerca de la existencia de Dios. Si no me equivoco, el nombre exacto del “evento” en cuestión era: “meditaciones metafísicas en torno a la existencia de Dios”. Como esta palabrita, “Dios”, siempre me ha conmovido en algún sentido harto difícil de precisar –y lo mismo podría decir de la otra (“metafísica”)-, y fuera de que el profesor en cuestión goza de algún que otro renombre, por lo menos en el mundillo de la academia filosófica chilena –un renombre siempre ambiguo y que da para todo-, decidí ir a escucharlo. Antes de marchar, sin embargo, me cuestioné si, en realidad, un curso con semejante título podría ser todavía un problema real del pensamiento filosófico, o bien, si la historia o la conciencia de los tiempos no estaba ya por sobre semejante anhelo o meditación –por lo menos en el enfoque mencionado, es decir, en tanto que meditación metafísica sobre la demostración de la existencia de Dios-. En principio, me contesté decididamente que no. Sin embargo, como creo que misión de la filosofía es sorprendernos, me levanté temprano toda una semana para ir a meter mis narices en este asunto. ¿Qué fue lo que me encontré? Un espectáculo, a decir verdad, bastante desalentador. O por mejor decir, me encontré con lo que podría llamarse una réplica a escala del desastre del academicismo filosófico en general. Y sobre esto justamente es lo que quiero hablar. Sin embargo, me permitiré describir algunos detalles curiosos de la situación. En primer lugar, me llamó la atención que la gente que llegó, o que estaba en la sala mientras esperábamos al profesor, era, en su mayoría, parte del profesorado de la Universidad. Muy pocos alumnos había allí, dos o tres, a lo sumo. Contándome entre ellos en cuanto a la edad, todos los demás eran personas de avanzada edad. Esto podría ser un guiño positivo, pero no era más que apariencia. Recuerdo que había una señora que me llamó la atención por lo extremadamente emperifollada que era para vestir; ahora bien, esto era tanto más extravagante por cuanto que era igual o más escandalosamente vieja y fea. Era un caso psicológico ambulante, y en unas lecciones sobre la existencia de Dios, su presencia era ciertamente inquietante. Había también una mujer ciega. Siempre, por prejuicios románticos, he tendido a creer que ser viejo, o, como en este caso, ser ciego, es casi un pasaporte inmediato a la espiritualidad. Si naciste ciego… bueno, lo natural es que lo “invisible” se te presente un poco más fácilmente, ¿no? Pero no. Los ciegos que he visto en las salas de filosofías no son esos ciegos astutos que de pronto aparecen en la calle, esos ciegos músicos, ciegos mendigos, etc., que poseen, digamos, una “filosofía natural” – aunque estas dos palabras juntas quizás encierren una contradicción-; no, son ciegos ingenuos y torpemente “inocentes”; son ciegos que, aparentemente, en virtud no de su incapacidad, sino de la sobreprotección que en su entorno acomodado tal incapacidad ha provocado, viven en una suerte de “burbuja aislante”, y por lo tanto, con una visión de la realidad todavía menor que lo que la falta de visión sensible puede significar. Esto es por lo menos lo que creo. Espero no se me tome a mal estas descripciones tan frías e

en general. Comprenderán ustedes que la puntualidad es hoy importantísima para la filosofía. responderé que por amor a hacer locuras. comprenderán que yo no haya podido ser sencillamente indiferente. El profesor Juan de Dios Vial Larraín. se salvaban de esto. La . Platón y Aristóteles. Pero si ustedes las hubiesen oído hacer comentarios o preguntas. Si me preguntan por qué seguí yendo. Parecía como contrariado. Por lo demás. en lo que concierne al punto de vista filosófico. pues. Sáez es mi experiencia más cercana. finalmente. Desde luego. fue muy tedioso. él miraba para cualquier parte. Yo creo que todos quedamos un tanto desconcertados. El jefe del departamento de filosofía – Mariano de la Maza se llamaba. los hegelianos. esperó a que fueran las 10 en punto para comenzar. muy abruptamente. la sesión se acabó y yo me apresuré a salir corriendo a casa. que sobre poco más o menos era la Filosofía. de veneración universal. como dos veces se adelantó e intentó finalizar la clase –quitando el micrófono al profesor-. y sin terminar la idea. no adelanté nada de nada. pues qué mejor árbol para arrimarse que ése ¿no? Pero. los profesores hegelianos. si es que no se había ido ya. Analicé su fisonomía y me alegró que fuese tan graciosamente cabezón. etc. era un “hegeliano”. son unos “flojos” rematados. Yo no sé si esto hay que tomarlo como buena salud de su parte o como síntoma de que se trataba de un farsante. Tras una que otra frase amable. Pero en fin. Como sea. si recuerdo bien-. carecía del defecto de sufrir en demasía la perspectiva de un único pensador. Pero creo que puedo sacar algunas reflexiones al respecto. con más o menos fluidez. entonces. Escuché. Desde luego. Las demás clases fueron una réplica exacta de esto. y farsantes. Me sorprendió que cuando el profesor Vial hablaba. Ojalá me equivoque. Me quedé con la duda. como deseando que el asunto aquel terminara pronto para irse a hacer otra cosa. como me enteré más tarde. como pensando sólo Dios sabe en qué. por añadidura. Hablaba acerca de las meditaciones metafísicas de Descartes -seguramente. si vieran cómo ocupaban los primeros puestos y exigían atención. De hecho. tomó su texto y comenzó a leer. cómo leía. que era la hora señalada para el inicio de la clase.. cuatro minutos antes de las 10. el señor Mariano. una vez más. pero el hecho de que se pusiera a leer me generó alguna molestia. y para comenzar en detalle. durante media hora. mientras que todos los demás (Kant.) eran “tergiversaciones poco afortunadas del genial pensamiento cartesiano”. El profesor Juan de Dios Vial Larraín llegó. Era muy injusto. comprendía muy mal el pensamiento de los filósofos. Nuestro Vial intentaba por todos los medios hacer puentes entre Descartes y la filosofía clásica. su reloj le puso atajo. su tema favorito-. Hegel. Pero. Yo apostaría que pensaba en cosas domésticas. y todo se fue al mismísimo carajo. pacientemente. aparte de que hablaba de todo y de todos sin mediar explicación alguna –sólo nombres y nombres. el profesor Vial caía en cosas elementales. En primer lugar. y esto era bueno. se calló y dio por finalizada la clase. Ahí entró en escena la ciega. De pronto.(de tal manera que para alguien que no hubiese tenido ciertas nociones se hallaría irremediablemente perdido). muy viejo.“insensibles”. Se invitó entonces a preguntar.. Escuchar lo que ya sabía. Era un viejo.

y el colegio esa “sabiduría de acuerdo a los necesidades de los jóvenes” –otra mierda más-? Hace poco vi una entrevista de Deleuze donde le preguntan cómo preparaba las clases en el Liceo y cómo las de la Universidad. finalmente. si eso es enseñar filosofía o enseñar a filosofar. dijo que su tesis era que estaba de acuerdo con Heidegger en que había que superar la metafísica si por metafísica se entendía la filosofía alemana desde Leibniz a Hegel. pero yo la entiendo perfectamente. es no pensar en lo absoluto. bla. me cortó diciendo: “eso de Heidegger es un desastre”.voluntad de poder de Nietzsche era sencillamente “el mal”. que era muy de contenidos y de poco pensamiento. a la realidad circundante. en definitiva. etc. No se trata de que sea útil o no útil a los que aprenden. o mejor. Sería. ¿Por qué habrían de existir diferencias? Mal que mal. Si eso es filosofar. la libertad. con lo cual quiero dar a entender que pensar es una experiencia en sí misma. Hegel. o qué se yo. sin espíritu. Yo tenía una profesora. qué sentido tiene. No se trata de que aprendan algo o no. Pero cuando se carece totalmente de “mirada”. y hablando mal. y no necesariamente “del Ser”. aunque sea mínimamente. Pero así se termina hablando de cualquier cosa. “de los cabros”. etc. partiendo. un mero logicista. al contexto. ¿Cómo mostrar aquello? Pues bien. de una experiencia. No quiero decir. por supuesto. Cuando finalizó la semana de clases. preguntar si Spinoza no era más consecuente en esto-. de poesía. me explico perfectamente el desprecio de la gente cuando oye el término filosofía. Kant. que se tenía por muy socrática. desde la inquietud misma que mueve a la filosofía –la cual está. que todo pensar esté remitido a lo práctico. ¿Qué es la filosofía? Desde luego no es repetir o dedicar la vida al estudio de una “doctrina”. no en los colegios. ¡cómo! ¡Cómo! Es curioso: esa profesora me decía que era yo muy “académico” para enseñar en escuelas. se podría partir de una silla. O sea. luego de darse mil vueltas y no “demostrar nada”. el ejercicio filosófico en Chile. pues. bla. de un árbol. de hacerlo partir todo del contexto. en efecto. En un momento en que me aventuré a deslizar la crítica de Heidegger en Ser y Tiempo al concepto de Substancia de Descartes –yo quería. que superar la metafísica era volver a Descartes. Se preguntarán para qué escribir sobre esto. cuál es mi resentimiento. pero que al mismo tiempo los trasciende-. un simple historicista. de la política. sólo algunas reflexiones a nivel “pedagógico”.. todos estamos desprevenidos para . Tampoco se trata de subordinar todo a las necesidades de los que aprenden. Yo comprendo perfectamente que haya que dedicar mucho tiempo y esfuerzo a la comprensión de un pensador o un pensamiento: pero eso sólo puede surgir desde la pregunta real. Ja. La entrevistadora quedó un poco perpleja con esa respuesta. por muy dialógica por el hecho de no enseñar “algo”. Deleuze respondió: “exactamente igual”. Me sorprende que semejante erudición vana sea llamada.. finalmente. la Marcela Gaete. Para mí el pensamiento filosófico es lo libre en sí. Pues bien. sin embargo. ¿Por qué la universidad merecería esa educación académica –una mierda. Podría hablarse de cualquier cosa en una clase de filosofía. Pero yo nunca entendí esa separación. Ella me recomendaba enseñar en la Universidad. que ése es el verdadero problema. Eso es lo antifilosófico por excelencia. en la historia y sus pensadores.

y pese a mi renuncia. se apodera de mí el dios y me eleva a la dicha y al dolor de ser consciente de mi consciencia de vivir y ser. cada vez me siento más vivo. cada vez . ése era supuestamente el tema de las meditaciones del profesor Vial. o un verso o estrofas llenos de sentido. aquí hay verdad. ¡Ay del que se queda solo con su pesar! Pero…¿ es esa soledad realmente posible? El que verdaderamente padece y está solo. Y amo de veras. es lo que torna fenomenológicos mis ojos tristones. sin embargo. usar esta palabrita en sentido amplísimo. la desnudez. que para él es la profundidad y la verdad. también se hallan en mí-. “el alma pequeña”. pero. aunque nada de eso se habló-. así como me agrada la conversación con el amigo. que el genio vive en ella y en mí. a cierta hambre indeterminada por lo “extraño”. La simplicidad. tan explicable su manera de pensar y actuar! Un “yo pequeño”. de nacer una y otra vez sin morir jamás. La experiencia. ahora se me presentan como la vestidura de la divinidad inapresable…vestiduras que deben hacerse y re-hacerse una y otra vez. Deleuze llamaba a esa experiencia “pasión: amor por lo que se está haciendo. a no ser la afectación y la vanidad mezquina. El dolor nunca ha sido infértil. pero ahora que la leo. que hay una hermandad. inmediatamente habla a los futuros. inmediatamente crea. esa comunicación que es el goce del espíritu de darse y no acabarse. Cuando Miguel Abuelo. me dejaba llevar por las viejas especulaciones. dice –en su canción Verili-: “en el vuelo de los pájaros soy (…) en las chipas de los creares”. ¿Qué es esto?. diciendo y pensando”. Por lo demás. ese vagabundo. antes confusas y arbitrarias. Saco fuerzas increíbles de allí. Hace unos pocos días descubrí a Gabriela Mistral y toda su “metafísica”. Cada vez que me encuentro con una melodía hermosa. siempre he concebido la filosofía como algo remitido a lo “divino”. a los que sabrán escucharle. pero poco a poco me estoy abandonando cada vez más a un instinto. Esto es lo que me entusiasma. una valentía a toda prueba. al principio. ¿Dónde se me aparece lo extraño? Se me manifiesta cada vez que siento un quiebre con lo cotidiano. cada vez hallo más confianza en mis propios descubrimientos. yo amo. así como gozarse a sí mismas una y otra vez en cada lectura. de una simple rosa. y en mí. es lo que me alimenta. Ahora siento que entiendo el lenguaje oculto de los poetas: sus imágenes. señores doctores. tanto si somos unos eruditos como si somos unos analfabetos. ¿Dónde se halla? Yo. ese loco. ¡Me parecen entonces tan ingenuos los hombres y las mujeres. por supuesto. cuando canta alegre y asombrado su hallazgo de una rosa. Me he vuelto cada vez más rudimentario en ese sentido. Me agrada leerla. la experiencia es lo que nos falta. Pero los amigos siempre pueden experimentar la dicha de la conversación. ensancho cada vez más los confines de mi alma. aquí hay genio. Con todo. en cambio. Quisiera referirme antes a la experiencia de lo “divino” –mal que mal.con la filosofía. Yo. al “espíritu” en definitiva. cada vez que alcanzo a percibir una hendidura con la rutina indiferente del orden de los hombres y sus pensamientos – pensamientos que. Respecto a la experiencia filosófica me resignaré a hablar de momento. siento que ella me lee y que en el fondo yo la leí desde siempre. tan simples y sencillos. Permítanme. Digo que la descubrí porque nunca antes la había leído. entonces me digo: aquí estoy en otro plano. que es esa comunicación misma. aquí hay dios.

pseudo pacifistas. porque beso como el sol. “¡Ah. me critican. mi oreja. a amarme a mí mismo. más nuevo. son dignos de retrato! Y los suyos también lo serían si fueran menos esclavizados por su adormecimiento general. Yo creo sólo en la fuerza verídica del amor sincero. tú no serás grande!” “¡Ah. Amo la vida y la tierra. más real. más inocente. . ¡Amigos míos. pero por lo general las gentes quieren obtener lo primero por lo segundo. será la marca de mi genio. por su insensibilidad y falta de visión. también eres vulgar”. Confianza en sí mismo: he ahí el artículo de fe number one del artista. Mientras más loco. estando en todas partes sin permanecer preso en nada particular. Yo amo a una sola mujer. me ponen abrojos y tropezones. yo ya soy grande! Y mi vulgaridad.o mejor. más original. ¡Ojalá pudiera entender el amor a la tierra del indio americano! Gabriela habla de eso con una maestría sin igual. mi codo. Estoy en el círculo perfecto del amor. Hay que sufrir para comprender. Los que no han aprendido amar. menos vulgar. en el círculo de la locura. más sincero. Eso es más difícil de aprender que enseñarle a los demás el propio valer. el círculo de la vida y de la filosofía. soy todo contradicción y me gozo en ello. He aprendido a respetarme a mí mismo…. ¡Divina imagen del ser! -Tuve una reminiscencia del Parménides platónico recién: espero se me perdone el “academicismo”-. a poco andar. psudo ambientalistas que no entienden nada. Mi defecto: mi nariz. no compadecer.abarco más sin apretar. Nadie habló jamás mejor de los mapuches. porque ya no me temo. Y soy amado. Los que no me entienden. Pseudo comunistas.