1 Cuestión de principios Diego Gracia Guillén

(*)

"Lo que yo quiero son hechos. No enseñes a estos niños y niñas otra cosa que hechos. Los hechos son el único objetivo de la vida. No plantes otra cosa, arranca todo lo demás. Sólo con hechos podrás formar la mente de animales razonantes: ninguna otra cosa les será de utilidad. Éste es el principio que yo he utilizado con mis propios hijos, y es el principio a utilizar con estos chicos. ¡Atente a los hechos, por favor!"(1) Con estas palabras se inicia la novela de Charles Dickens Tiempos difíciles, que como tantas otras suyas intenta reflejar de forma a la vez realista, irónica y crítica los problemas sociales e intelectuales de la Inglaterra de su época. Estas líneas en concreto describen el ideal positivista de la perfecta educación, el atenimiento estricto a lo que Auguste Comte denominó el "régimen de los hechos". Fue la utopía de toda una época, que dejó huella profunda, aún vigente, no sólo en pedagogía sino también en medicina. La medicina ha venido siendo concebida desde la época del positivismo como una ciencia basada sólo en hechos, en puros hechos. El ideal positivista de la llamada ciencia "pura" consistía en la más estricta beligerancia en las cuestiones de hecho y la neutralidad a ultranza en las de valor. Y dado que la pureza ha sido siempre considerada como una nota moral positiva, una virtud, resultaba que la ciencia, la ciencia pura, había de ser por definición buena, ética; más aún, que estaba más allá del bien y del mal. Hoy sabemos que esa presuposición es infundada y que la ciencia no se halla más allá del bien y del mal, porque no hay actividades en la vida humana libres de valores, dado que todos los juicios se hallan impregnados de éstos, y porque la ciencia en general, y la medicina en particular, son campos en los que se hallan en juego valores muy importantes, fuentes de muchos conflictos, que nos enfrentan continuamente a decisiones difíciles (2,3). La cuestión es cómo tomar decisiones adecuadamente, correctamente. Este es el problema de la fundamentación de los juicios de valor: cómo justificar nuestras opciones de valor; cómo elegir racionalmente entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo. De este modo, el tema de la fundamentación de nuestras decisiones morales ha pasado a primer plano. La bioética apareció hace unos veinte años, cuando se puso a punto un particular sistema de manejo de valores y de resolución de conflictos (4). La llamada "teoría de los cuatro principios"(5) fue formulada por vez primera por Beauchamp y Childress en 1979 en su libro Principles of Biomedical Ethics, sin el cual es imposible entender la historia de la bioética (6,7). Todas las otras teorías se han construido hasta el día de hoy en diálogo con ésta, ya en favor, ya en contra suya. La discusión de los últimos veinte años ha aumentado significativamente nuestro conocimiento sobre la fundamentación de la bioética y sobre el sentido de los cuatro principios, al menos con respecto a tres puntos diferentes: primero, si ellos son prima facie (en principio) del mismo nivel o pueden ordenarse jerárquicamente; segundo, si tienen un carácter absoluto o relativo; y tercero, si son deontológicos o teleológicos. En lo que sigue intentaré analizar estos tres puntos a fin de integrarlos en una propuesta concreta.

en este segundo nivel todos debemos ser tratados de modo igual. yo defino autónomamente mi sistema de valores. marginación y segregación social. Lo mismo cabe decir de la justicia. Esta es una regla procedimental clásica. sino que nos obligan a serlo. aunque sí podemos hacer eso mismo con nuestras propias vidas. Por ejemplo. En caso de conflicto entre beneficencia y justicia. el principio de no-maleficencia sólo se aplica a las acciones transitivas: no podemos dañar la integridad biológica de otros. En las acciones referidas al propio cuerpo. Ahora bien. La ética pública o civil no puede aplicarse diferencialmente a los miembros de la sociedad. y por tanto el conjunto de acciones que considero beneficentes para mí. dado que los demás pueden obligarnos a no hacer daño o no ser injustos. No podemos discriminar o marginar a otros en su vida social. presente desde antiguo en la tradición ética y legal. debido a la diversidad de nuestras ideas de perfección y felicidad. Los deberes públicos tienen prioridad sobre los privados. Algo beneficente es siempre beneficente para mí. Si la ética del nivel anterior es privada y los sujetos morales son los individuos. La beneficencia lo es siempre respecto al propio sistema de valores religiosos. ¿Son los cuatro principios de la bioética prima facie del mismo nivel? Beauchamp y Childress propusieron un sistema de cuatro principios (autonomía. pero no pueden obligarnos a ser beneficentes. Entre la nomaleficencia y la beneficencia hay una relación jerárquica. Algo puede ser beneficente para una cierta persona y no para otra. la justicia tiene preferencia. Este es el nivel en el que todos nosotros somos diferentes." (9) Esta forma de entender la relación entre los principios de la bioética ha conseguido una aceptación casi universal. sino también por los deberes públicos de nomaleficencia y justicia. debemos priorizar la no-maleficencia y la justicia sobre la beneficencia. ¿es esto tan evidente? Pienso que no. De forma parecida. Sólo las acciones transitivas pueden ser maleficentes (10). pero las obligaciones de beneficencia son también a veces más vinculantes que las obligaciones de no-maleficencia. Los deberes de este nivel son siempre transitivos. este segundo nivel es público. En mi opinión. Así. El hecho de vivir en sociedad nos obliga a aceptar ciertos preceptos morales que el Estado debe aplicar a todos los miembros de la sociedad por igual. Autonomía y beneficencia son principios morales estrechamente relacionados. la maleficencia no puede distinguirse de la beneficencia. Esto sería discriminación. sino también proteger la vida y la integridad física o biológica de sus miembros. Sólo en las acciones transitivas es esta distinción . Si en el primer nivel la vida moral de cada uno es diferente y debe ser respetada en su diversidad. y el sujeto es el Estado. Los objetivos de la moralidad pública no son sólo evitar la discriminación. culturales. la que afirma la superioridad del bien común sobre el privado o individual en caso de conflicto entre ambos. Pero quizá es posible ir aún más allá.2 I. Para un Testigo de Jehová la transfusión de sangre no es un procedimiento beneficente. segregación o marginación. en tanto que para los demás sí lo es. ya que nuestro deber de no hacer daño a otros es claramente superior al de beneficiarlos. mi propia idea de perfección y felicidad. escriben: "Las obligaciones de no hacer mal a otros son a veces más vinculantes que las de ayudarlos. y obligan a los demás a respetar nuestra particular idea de vida buena. La vida moral no sólo está constituida por los deberes privados de autonomía y beneficencia. mis objetivos de vida. y en consecuencia del mismo nivel. sólo las circunstancias pueden establecer un orden jerárquico entre ellos (8). Autonomía y beneficencia no sólo nos permiten ser moralmente diferentes. Pero hay otro nivel moral. Un acto de beneficencia debe ser dado y recibido libremente. y por tanto se halla intrínsecamente relacionado con la autonomía. beneficencia. cosas completamente prohibidas por el principio de justicia. políticos y económicos. justicia y no-maleficencia) en el que cada uno tiene prima facie la misma fuerza.

La segunda objeción se refiere a que pone siempre los deberes de no-maleficencia y justicia por encima de los de autonomía y beneficencia. El consenso público sobre no-maleficencia. pero que la sociedad no ha expresado como tales). Los deberes públicos se definen en su contenido públicamente. con lo cual se pierde su verdadero contenido ético. entonces los cuatro principios de la bioética deben ordernarse en dos niveles: uno privado. la no-maleficencia es expresión del principio básico de la ética civil. compuesto por los principios de autonomía y beneficencia. En caso de conflicto entre un deber privado y otro público. presente en el Código Penal. que comprende los principios de autonomía y beneficencia. Pero jerárquicamente estos últimos tienen prioridad sobre los primeros. deben considerarse como "deberes de obligación imperfecta o de beneficencia". y los otros dos principios. Por supuesto. y por tanto obligan sólo en las acciones públicas o transitivas. Por ejemplo. el privado. Por eso los deberes públicos deben ser denominados. Pero ello no es cierto. Los deberes perfectos tienen siempre una doble expresión. y por tanto cambia con la evolución del sistema de valores de la sociedad. En otras palabras. que son el acuerdo y la fuerza. Contra esta subordinación de los deberes de autonomía y beneficencia a los de nomaleficencia y justicia suelen formularse varias objeciones. y por tanto no puedo matar. o que tampoco lo es la pena de muerte. Una es que se reduce el contenido de los dos primeros principios o deberes a derecho. puede decir que el aborto no es maleficente en ciertas circunstancias.3 posible. Como la justicia. tiene prioridad sobre el público. y sin embargo yo puedo estar en desacuerdo con esos consensos. por tanto. Lo mismo sucede con el principio de justicia: así. La vida moral es un carácter propio de los seres humanos o de las personas conscientes y autónomas. el contenido del principio de no-maleficencia lo define la sociedad en el Código Penal. compuesto por los principios de no-maleficencia y de justicia. o bien a hacer otras que la sociedad no hace (como. a otros. con los de no-maleficencia y justicia. en caso contrario. deben ser impuestos por la fuerza). Los principios de no-maleficencia y de justicia carecen de contenido absoluto. En ese caso no hay duda de que mis obligaciones de nomaleficencia diferirán de las de mi sociedad. la cantidad de impuestos a pagar es siempre la consecuencia del acuerdo entre los miembros de la sociedad. por consenso. mutilar. y otro público. la igual consideración y respeto de todos los seres humanos. Son deberes privados en tanto que propiamente morales o dependientes del propio individuo. por ejemplo. el nivel privado de moralidad. Pero . los deberes morales que deben ser iguales y comunes para todos los miembros de la sociedad. La vida moral comienza con la autonomía. actos que en mi opinión son de justicia y no sólo de beneficencia. en mi opinión. los privados. el primero. pública y privada. Yo tengo obligación de ser no-maleficente y justo. y por tanto son el resultado del consenso social e histórico alcanzado por las sociedades (o. Por tanto. Desde el punto de vista genético. sólo hay dos vías de definir los deberes públicos derivados de los principios de nomaleficencia y de justicia. en tanto que los otros. "deberes de obligación perfecta o de justicia". por ejemplo. lo cual no parece que sea siempre así. Los dos primeros principios definen aquella parte de la vida moral en la que todos debemos ser respetados en nuestra diversidad. El contenido de los otros dos principios es siempre la consecuencia de un acuerdo entre los miembros de la sociedad. y yo me veré obligado o bien a no hacer cosas que la sociedad permite hacer (el hecho de que las permita no quiere decir que obligue a realizarlas). de estos dos niveles. desde el punto de vista genético. etc. los principios privados de autonomía y beneficencia tienen prioridad sobre los otros dos. es primario desde el punto de vista genético. el público tiene siempre prioridad. Si todo este razonamiento es correcto.

g. Lo que nos obligará prioritariamente será nuestro modo de entender o dotar de contenido a los deberes perfectos. que haya circunstancias en las que los principios no sean aplicables. La segunda o jerárquica afirma que en caso de conflicto entre deberes de esos dos niveles. lejos de ser del mismo nivel. cuando menos.4 esto nace de una mera ilusión. en la que algo debe ser afirmado como absoluto y otro algo como relativo. pero nunca amoral). Ni el absoluto absolutismo ni el absoluto relativismo son realmente posibles. y la pública. Un principio ético sólo puede ser absoluto en tanto que formal. por tanto.g. Por tanto. y si no tiene excepciones. La estructura formal de la moralidad humana es absoluta y. En un tiempo se pensó que esto podía ser así. de igual modo que la razón científica elabora hipótesis y teorías. por ello. parece claro que el juicio moral tiene una estructura compleja. pero hoy se halla claramente fuera de nuestro alcance. No es posible elaborar ninguna proposición de contenido universal absolutamente verdadera. Desde ella se han de elaborar proposiciones universales. dado que la experiencia parece demostrarnos continuamente que los principios morales más aceptados tienen excepciones. a su vez. Esto demuestra. Todo principio ético de carácter material y deontológico (e. pero no la expresión jurídica de los deberes perfectos sino su contenido directa y primariamente moral. ¿Son los principios absolutos o relativos? Afirmar principios éticos absolutos supone negar que puedan tener excepciones. que por tanto sería de rango superior y estaría siendo afirmado como absoluto y sin excepciones. El primero impide entender la propia evolución de los contenidos morales. Si es un principio material y deontológico. los cuatro principios bioéticos. Si los deberes jurídicos coinciden con nuestra percepción de los deberes perfectos. por ejemplo la experiencia científica. carece de excepciones (e. se hallan estructurados en dos niveles diferentes que definen dos dimensiones de la vida moral: la privada. Esto es obvio tras lo dicho. Pero en caso contrario. se puede ser inmoral. los deberes perfectos siempre tienen prioridad. el estatuto de absolutamente verdaderos. no. Tal es el dilema de la ética. como la de cualquier otro tipo. y esto es lo único que dice la jerarquía que hemos establecido. que los extremos son inviables en ética. Por tanto. Esto resulta difícil de asumir. Pero eso no quiere decir que los deberes jurídicos tengan prioridad sobre los morales. El problema es determinar qué es lo uno y qué es lo otro. La experiencia moral. plantea el problema de cómo se justifican esas excepciones o desde dónde se hacen. Y el segundo es lógicamente insostenible. los deberes del nivel público tienen siempre prioridad sobre los del nivel privado. aunque sólo sea porque es contradictorio hablar de un relativismo absoluto. Esa construcción no puede ser nunca absoluta ni carecer de excepciones. Lo cual. es decir. como lo es también para las teorías científicas. deben cumplirse siempre y en todas las circunstancias. y todos los . II. ha de tener excepciones. La primera o genética dice que cronológicamente el primer nivel es anterior al segundo. y por tanto la propia historia moral de la humanidad. es que no se trata de un principio material y deontológico. principios. a ser absoluto. Es absolutamente evidente que en caso de conflicto de un deber perfecto con un deber imperfecto. Pero es inútil pedir para los principios morales. Si los principios son absolutos. es dinámica y está siempre abierta a perfeccionamientos y rectificaciones ulteriores. formada por los de no-maleficencia y justicia. entonces no hay duda de que nos obligan prioritariamente. Brevemente. pero los contenidos (los derechos y obligaciones concretos) tiene que irlos construyendo racionalmente el ser humano. Las relaciones entre estos dos niveles se hallan gobernadas por dos reglas. siempre tiene prioridad el primero. compuesta por los principios de autonomía y beneficencia. La justificación no puede hacerse más que desde otro principio. que obliga a algo concreto) tiene que renunciar.

En el principialismo estricto. es decir. es material. Pero cuando los principios materiales no son considerados absolutos. meramente canónico. para ver si pueden hacerse excepciones a los principios materiales. Pero el respeto de la vida. por tanto. Entonces. Esto nos conduce al último punto de esta sección: el papel de las circunstancias y consecuencias en el razonamiento moral. el imperativo categórico kantiano. En mi opinión. Los principios formales pueden ser absolutos y sin excepciones debido a su carácter meramente formal. formalmente. aunque al mismo tiempo no niegan la existencia de cierto tipo de principios absolutos. que afirma el absoluto respeto de todos los seres humanos. Nos preguntábamos al comienzo de este epígrafe si los principios de la bioética tenían carácter absoluto o relativo. Esto significa que ellos no consideran los cuatro principios como absolutos.g. o la absoluta consideración y respeto que todos los seres humanos merecen. como el imperativo categórico. Pero inmediatamente añaden que esos principios "son raros y raramente juegan un papel en la discusión moral" (11). La confusión está en no distinguir estrictamente la dimensión material de la formal.g. Beauchamp y Childress afirman a veces la existencia de principios sustantivos absolutos en ética. Una de las tragedias de la bioética ha sido no distinguir el aspecto material y deontológico de los cuatro principios del formal y canónico. ¿qué son? Hablando en términos kantianos. Y como estos cuatro principios no son absolutos y tienen excepciones. cuando los principios morales se afirman como absolutamente absolutos. En el razonamiento moral hay un momento principialista. sino que se halla llena de excepciones (e. No hay otra interpretación posible. Porque los seres humanos deben ser respetados (canon formal de moralidad). Formal significa carente de contenido deontológico concreto (e. beneficencia. tal es el único posible sentido correcto que la expresión "absolutismo de los principios generales de la moralidad" de Beauchamp y Childress puede tener. y por tanto no cabe considerarlos como materialmente absolutos. por ejemplo. y hay también otro que podemos llamar contextualista. la evaluación de las circunstancias y las consecuencias es un momento importante del juicio moral. dado que en caso contrario no cumpliríamos con el principio formal de consideración y respeto de los seres humanos. comienzan a aparecer las excepciones y el absolutismo se pierde inmediatamente. Una excepción debe ser siempre hecha cuando las consecuencias derivadas del principio material en una situación concreta contradicen la regla formal de absoluta consideración y respeto de todos los seres humanos. Los principios son formalmente absolutos y materialmente relativos. Pero cuando se les incorporan los contenidos materiales. Cuando decimos que todos los seres humanos deben ser tratados con absoluta consideración y respeto. Los cuatro principios pueden ser derogados. las circunstancias y las consecuencias no pueden jugar ningún papel en la toma de decisiones. no una estricta regla o deber moral. estamos formulando el canon de moralidad. que no obliga a algo concreto). narrativista (12-18) o . Pero cuando decir la verdad puede dañar seriamente a alguien. como son los cuatro principios de la bioética: autonomía. Por ejemplo. puede decirse que son. yo debo respetar su vida (regla material de acción). como la no-maleficencia. matar en defensa propia). la absoluta consideración y respeto nos obliga a no mentir a los demás. Segundo. el contenido material de los principios morales derivados de aquél. entonces la mentira puede ser permitida como una excepción. por más que éstos no jueguen un papel importante en los debates éticos.5 principios materiales han de ser por definición relativos. El razonamiento moral. Un principio formal es. el formal. y por tanto no es una regla absoluta. formales y canónicos. el tercer nivel del razonamiento moral es siempre el análisis de las circunstancias y consecuencias del caso concreto. Primero. pero sin embargo ellos siguen obligando prima facie. no-maleficencia y justicia. tiene no menos de tres niveles. pero no materiales y deontológicos.

en tanto que desde el segundo es claramente teleológico. "las teorías deontológicas consideran que hay proposiciones éticas de la forma: 'Tal y tal tipo de acción debería ser siempre correcto (o incorrecto) en tales y tales circunstancias. sin que las consecuencias puedan cambiar en ningún caso el signo de su moralidad. y además está falta de rigor y coherencia. no tiene nada que ver con la división de Broad. Se llaman deontológicas aquellas que creen en la existencia de principios absolutos y sin excepciones que determinan directamente la moralidad de los actos. tanto antigua como moderna (23-26). pero siempre y cuando las consecuencias no justifiquen una excepción. por tanto. Este es también el lugar de la "prudencia aristotélica" y. Ello se debe a que los términos teleología y deontología se utilizan con distinto sentido por los diversos autores. en tanto que son teleológicas todas aquellas para las que los principios obligan. con lo que al final nadie sabe exactamente de qué se está hablando.6 hermenéutico (19-22). Beauchamp y Childress analizan con cierto detalle el utilitarismo como prototipo de teoría basada en las consecuencias. el sistema de Beauchamp-Childress es teleológico. La confusión es patente en el propio libro de Beauchamp y Childress. Pocas cuestiones hay en este momento tan oscuras y necesitadas de alguna clarificación. ni teleológico a consecuencialista. Analizan los pros y contras de cada una de esas posturas.D. y piensan que las consecuencias son importantes para definir la corrección o incorrección de los actos. Estos autores definen como deontológicas todas "aquellas teorías que juzgan las acciones como correctas e incorrectas de acuerdo con alguna característica de las acciones distinta de o adicional a las consecuencias"(27). y al segundo "teleológico" (29). pues. aquellas que no juzgan la corrección o incorrección sólo por las consecuencias. En Five Types of Ethical Theory (1930). De acuerdo con la definición de Broad. Esta equiparación. Las que afirman esto último se denominan teorías teleológicas. Como escribe Broad. Se trata. Por tanto. uno en el que incluyó los métodos éticos que afirman la existencia de principios deontológicos absolutos y sin excepciones. y la ética kantiana como modelo de teoría basada en la obligación o el deber. y al final optan por una postura mixta. en el lenguaje de Broad deontológico no es igual a principialista. que de acuerdo con el primero su sistema es deontológico. y otro con aquellos para los que la razón moral es incapaz de afirmar absolutamente cualquier tipo de proposición normativa. En el segundo capítulo de su libro. En este sentido. Broad llamó al primer grupo de métodos o sistemas "deontológico". ¿Son los principios teleológicos o deontológicos? El tercer problema es el del estatuto deontológico o teleológico de los principios de la bioética. Por tanto. Broad dividió las teorías éticas en dos conjuntos opuestos (28). que en las últimas décadas ha llegado a ser tópica. Teorías deontológicas son. La diferencia entre su concepto de deontología y el de Broad es tan enorme. III. por tanto. de la casuística. aunque sólo fuera porque todas las teorías éticas aceptan algún tipo de principios. intermedia. es obvio que teorías deontológicas son sólo aquellas que afirman la existencia de principios éticos materiales de carácter absoluto y sin . de una teoría deontológica (ya que acepta algún criterio de corrección distinto de las consecuencias). C. que denominan "teoría de la moralidad común basada en principios". pero acepta la evaluación de las consecuencias como uno de sus principios. sean cuales fueren sus consecuencias'"(30). teorías teleológicas son las que no consideran posible afirmar que ciertos tipos de acciones deben ser siempre correctos o incorrectos. El principialismo no es incompatible con estas otras metodologías que tienen por objeto el análisis del contexto factual.

en tanto que principios materiales y deontológicos.7 excepciones. 1. Este sistema tiene que justificarlo ante sí mismo y ante los demás. y. a la vez necesario e imposible. no material y deontológico. y que los materiales y deontológicos no pueden tener más que valor relativo. distan de ser absolutos y carecer de excepciones. . 2. Todo sistema moral defiende algún principio como absoluto y sin excepciones. y teleológicos los que afirman que los principios absolutos son sólo formales y canónicos. La cuestión está en saber si ese o esos principios absolutos que se defienden tienen carácter formal y canónico o material y deontológico.. no pueden denominarse en el rigor de los términos deontológicas sino teleológicas. pero también a ponderar circunstancias y consecuencias. Lo cual significa que los únicos principios de carácter absoluto que las teorías teleológicas pueden aceptar son los denominados formales o canónicos. lo cual obliga a una continua e inacabable tarea de desciframiento e interpretación moral de la realidad. el ser humano. La vida moral se convierte así en un complejo proceso hermenéutico que lleva a construir principios. Esto es importante. tanto individual como social e históricamente. y que los principios absolutos carecen de carácter deontológico. y en general del sistema de la bioética. al continuo cumplimiento. El absoluto relativismo es autocontradictorio. No hay sistema moral que pueda sustraerse a la necesidad de afirmar algún principio como absoluto. necesita ir creando su vida. A partir de su absoluta condición moral. Referencias 1. New York: Columbia University Press. elevan éstas a la categoría de principio. es evidente que los cuatro principios de la bioética. proyectándola en forma de sistema de posibilidades. pues permite dotar de mayor precisión al concepto de teleología. La maximización de las consecuencias es un típico principio formal y canónico. considera que los principios deontológicos carecen de carácter absoluto. a saber. Balance provisional: Tras lo dicho parece necesario concluir que en ética hay algo absoluto y algo relativo. Una teoría teleológica es perfectamente compatible con la defensa de uno o varios principios absolutos. la fidelidad a lo real. Todas aquellas otras para las que los mandatos de contenido material no son absolutos. I. lo cual lleva a la conclusión de que la teoría moral propia de la bioética es estricta y rigurosamente teleológica. con lo cual entran en contradicción con su negativa a aceptar la existencia de principios morales absolutos. por tanto. Así aclarada la distinción entre deontología y teleología. La tradición que está detrás de la obra de Beauchamp y Childress. a formular leyes y normas. del único principio absoluto e inconcuso de la vida moral: el atenimiento a la realidad. Y aquí es donde la distinción de Broad es sobremanera útil. Porque deben llamarse deontológicos todos aquellos sistemas morales que defienden la posibilidad de afirmar la existencia de principios morales absolutos de contenido material y carácter deontológico. Between Science and Values. Lo que sí dicen es que estos principios. Graham L. Dickens Ch. si poseen contenido material. 1981. Lo que permite resolver una de las clásicas objeciones a las teorías teleológicas. siempre y cuando éstos tengan carácter meramente formal o canónico.. que al dar valor definitorio de lo correcto y lo incorrecto a las consecuencias. Las teorías teleológicas no niegan la existencia de principios morales. y por tanto si mandan algo concreto. Lo absoluto tiene carácter formal y estructural. Hard Times. R. no pueden tener carácter absoluto. y lo relativo material y deontológico.

111-52. Principles of Biomedical Ethics. Casuistry as Methodology in Clinical Ethics. vol 2]. A Matter of Principles? Ferment in US Bioethics. . Jonsen A. 1987. J. 12: 295-307. 4th ed. 1994. 9. Madrid: Real Academia Nacional de Medicina. (eds.. 72-98. Stories of Sickness.. 11. 16. Zaragoza. 23.). Theoretical Medicine 1990. A Matter of Principles? Ferment in US Bioethics. F. Burrell D. (eds. En: DuBose E..L. 1994. Beauchamp T. Princeton: Princeton University Press... – Hamel R. cit. cit. Hunter K. cit. eds. Beauchamp T. – Toulmin S.. 11: 1-9.. Carson R. Brody H. En: DuBose E.. Brody H. – Childress J. Jonsen A. Berkeley: University of California Press. Interpretative Bioethics: The Way of Discernment.. J. L. A. – Childress J. Beauchamp T.. 3. F. p 32. 14. – Hamel R. R. – O'Connell L.. Doctor's Stories: The Narrative Structure of Medical Knowledge. Formulation. F. 1994. (eds. – Hamel R. M. Gracia D. London: John Wiley & Sons. Beauchamp T. 15. 25.. – Hamel R. En: DuBose E. En: Actas del IX Congreso Nac. (eds. Hechos y valores en la práctica y en la ciencia médicas.). Childress J. – O'Connell L. Theoretical Medicine 1990. 7. 6. 11: 9-24. and Validation in the Practice of the Ethicist. – Childress J. A Matter of Principles? Ferment in US Bioethics. Healing. 1977. 1989. – Lloyd A. 207. R. The Patient as Text: A Model of Clinical Hermeneutics. 12. Beauchamp T. Gracia D. de Historia de la Medicina. – O'Connell L. – O'Connell L. (eds. En: Gillon R. Theoretical Medicine 1991..). and the Human Condition. New York: Hastings Center. – Hauerwas S. 260-83.. Lloyd A. 1988. Pennsylvania: Trinity Press. (eds. Pennsylvania: Trinity Press. F. 1991.. op.. 10. 18.. 17. R. Knowledge. Principles of Health Care Ethics. Narrative Contributions to Medical Ethics: Recognition. En: Engelhardt H. Clinical Interpretation: The Hermeneutics of Medicine.. New Haven: Yale University Press. Leder D. 21. R. Valley Forge. Jonsen A. The "Four-principles" Approach. p 190. Valley Forge. 7: 66-79. 7: 65-74. 1994. 8. 19.15.. J. 1994. 5. Valley Forge. From System to Story: An Alternative Pattern for Rationality in Ethics. A Matter of Principles? Ferment in US Bioethics. 241-259. The 4 Principles and Narrative Ethics. L. J. 1: 35-63. El principio de no-maleficencia como fundamento de la ética médica. New York: Oxford University Press.. 4. R. En: Gillon R. Hunter K. L. Casuistry and Clinical Ethics. En: DuBose E.8 3. Pennsylvania: Trinity Press. 24. Value and Belief [The Foundations of Ethics and Its Relationship to Science. – Childress J.. R. 91. Jonsen A. pp 104-5. Primum non nocere. T. R. Principle-Oriented Bioethics. Valley Forge. Interpretation.). A History of Moral Reasoning.. Theoretical Medicine 1986. The Illness Narratives: Suffering. 94. Hastings-on-Hudson.). Making a Case. Kleinman A. 7: 195-210. 1994. M. R. – Callahan D. Leder D. Charon R. Toward a Hermeneutical Bioethics. IX-XVII.. op. London: John Wiley & Sons. L. The Abuse of Casuistry. 13. 22. Literature and Medicine 1988. 20. An Analysis and Assessment from Within. Principles of Health Care Ethics. 1991. New York: Basic Books. L.).. Pennsylvania: Trinity Press. Foreword. Daniel S. Theoretical Medicine 1986. F. op.

30.. op. Five Types of Ethical Theory. A Matter of Principles? Ferment in US Bioethics. J.Facultad de Medicina . Broad C. 29.9 26. En: DuBose E.Pabellón IV bajo ..Departamento de Salud Pública e Historia de la Ciencia . Broad C. op. p 206. 1994. cit. Valley Forge.. London: Routledge & Kegan Paul. – Childress J... 27.. F. 1971. 310-18. Toulmin S. 10th ed.. Broad C. op. Casuistry and Clinical Ethics. R. Beauchamp T. 206. Pennsylvania: Trinity Press. D. – Hamel R. p 56. (*) Catedrático de Historia de la Medicina .. L.Universidad Complutense de Madrid . D. p 162. D. cit.). – O'Connell L. 28. cit. (eds.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful