HUGO CHÁVEZ

Mi Primera \ lida
Conversaciones con lGN AC IO RAMON ET

OORODUCCIÓN
CJEN HORAS CON CH ÁVEZ

Habíamos llegado la víspera, al cen tro de los inf iru tos Llanos venezolanos, a un Jugar cuyo nombre desconocía. Eran las nueve de la maiiana y hacía ya un calor de homo. Prestada por un amigo, la casa donde nos hospedábamos era sencilla, rústica, de planta baja y techo de tejas, al estilo llanero. Poseía en fachada una gran veranda abierta, amueblada con mesas bajas de hierro forjado,meced oras de mimbre y decenas de macetas verdes. Alrededor, agrietada y end urecida, la tierra estaba sal picada de matas de color, esplênd idos árboles gigantes y frutales en flor. Un vientecillo tenaz levantaba un polvo dorad o y aportaba oi ores de matorrales perfumados . Castigada por las bocanadas de brisa ard iente, la vegetación ofrecía, en todo el alrededor, un semblante agobiado y exhausto. En el jard ín, a la sombra, nos habían instalado u na mesita con libras y documentos pa ra la entrevista . Mien tras esperaba a Hugo Chávez, me senté en el madero de una empalizada que cercaba la estanda, el "hato" dicen allí. Reinaba el silencio, apenas roto por trinos de pájaros, algún canto de gallo y el run-rún lejano de un grupo electrógeno No se divisaba ninguna edif icación a la redonda, ni se percibía ajetreo alguno de tránsito. Un retiro ideal. Ta mpoco había wi-fi . Ni siquiera conex.ión para los celulares. Sólo funcionaban, vía canales militares, unos teléfonos satelitales usados por los escoltas y el propio Presidente . El día anterior, por la tarde, a bordo de una avioneta Falcon, habíamos aterrizado en el pequeno aeopuerto de Barinas. Antes de comenza r nuestras conversaciones para este libro, Chavez deseaba mostrarme el terri torio de su infancia y las raíces de su destino. EI "escenario de mis

circunstancias ", dijo él.
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Huoo Ct1 AVEZ. M1 PR1MERA V10"

Llegó casi d e j ncógnito para t:>vi tar protoco los y ceremonias. Vestid o con sencillez: zapatillas deportivas, pantaJón vaquero negro, ca miseta bianca y ligera chaqueta azul de aparienda militar. Sólo le acom pa iiaba uno de sus principales asesores, Maxi milien Arvela1z, joven y bríllante consejero de asuntos internacionales, además de varias escol tas con uniforme verd e cl i vo. Al pie de la aeronave, nos esperaban unos calores saharianos y d os discretos 4 x 4 negros. Chàvez se puso ai volante d ei primero de ellos. Maximilien y yo subimos con él. Los escoltas en el de atrás. La noche comenzaba a caer. Enseguida pusi mos rumbo a i cen tro histórico. Ci udad horizonta l y acha tada, Barinas ofrecía en aquel momen to una atm6sfera "de frontera". Abundaban su.fridas fu rgonetas de tipo pick up y ru tilantes 4 x 4 de nuevos ricos. Se veian hombres con sombrero lianero cal.lados con botas de media cana. El Llano es tierra de vaqueros, de contrabando, ele gestas y de i nacabables espacios abiertos. También de corridos y joropos1 canciones llaneras, música "co1111try" local. Visto desde Caracas, aquello es en verdad el ''lejano Oeste", y el meollo idenlita rio de la venezolanidad. Capital dei Estado homónimo, la ciudad habia crecido en exceso en los últimos anos. Se nota ba u na briosa acti vidad. Ed ificios en construcción, grúas, calles en obras, trânsito denso.... En su destartalada periferia, como en e!de lan tas Jocalidades, el feísmo arquiteclónico había cometido espantosos estragos. Pero a medida que nos íbamos acercando al viejo núcleo urbano reaparecian la a rmonía geométrica colonial y alguna ed ificación de noble estam pa. Con su tra nquila y bella voz de barítono, Chá vez me iba con tando la historia de esta ciudad: me ind1có por dónde pasó Simón Boüva r, el Libertador; por dónde cruzaron los llaneros dei "Centauro" Páez; por dónde estuvo Ezequiel Zamora -e1 "general de hombres libres"-cuando Uberó Barinas, proclam6 la Federación y sal ió para la decisiva batalla de San ta

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INTROD UCCION

Inés el 10 de diciembre de 18591... No sólo Chá vez se sabía la historia de Venezuela de carretilla, sino q ue la ex presaba y l a vivía con en tusiasmo, la ilustraba con mil anecdotas, recuerdos, poemas, canciones ... «A11t o a

mi potria , me dijo- Profundamente. Porque, como dice Alí Pri111era l /a patria
11

es e/ honzbrc''. Debemos conectar e/ prl!se11te co11 el pnsado. N 11estm historia t'S
nuesf ra identírlad. E/ que ln ignora 110 sal1e qu ién es. Solo La ltistorin Le ila a L/11

p11eblo ln cntera conciencía de sí mismo» .
Sonó de pronto el teléfono. Era un mensa je de texto de Fidel Castro cu mplimentândole por su discu rso de la ta rde. Me lo mostró: "21h30. Estuve escuchándote. Me pareció muy bueno. Te fel i ci to. Estás jugando fuerte. Fue fenomenal. Estás brilla nte''. No hizo ningún comen tario, pero lo noté feli z. Le tenía a Fidel un afecto prof undo. Llegamos ai casco antiguo. La noche había caido y la ciudad no estaba bien iluminada. Aperóbimos el sorprendente paJacio dei Marquésy la desmesurada cárcel antigua. Recorrimos su geografía personal barinense: me ensenó el liceo O'Leary donde cursósu secunda ria, y la academia de a1 ie donde em pezó sus estudios de pintura ...Pasamosante el que fu.e su hogar de adolescente en

eJ barrio Rodríguez Domínguez, el domicilio de sus amigos Ruiz Guevara, la
casa desu primera novia, la cancha de béisboJ entre vecinos... «Por esta avenida,

pnseaba yo co11 Nancy Colmenares... Ese bar lo Unmábamos "La Facultad" ... En este edificio estaba Radio Barinas; ahi '1ice mis primeras emisiones de radio...11.
La oscuridad de la noche y los crista1 es ahumados dei vehícu lo me impedían d istingu ir casi nada ... Además, en su peregrinaje nostá lgico, Chávez entrelazaba recuerdos de dos distin tos períod os viv id os por él aquí: los a ôos de bachíllera to (1966-1971 ) y su primer destino de subteniente recién egresado de la Academ ia Militar (1975-1977). En el l aberinto

• Véase J. E. Ruiz-Guevara ;211m()ra e11 llarmas, [Reedídón facsimil], Caratas, 1999. 'AJí Primera (1942-1985), ca ntaautor de protesta venezolano rnuy popular. EI presidente Chã vez ci taba con Crecuencia sus candones, que son una referencia para tod a la i:zquicrda venezolana.

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HUGO CHAVEZ. M1 PRIM&RA VIDA

de sus vi vencias pasadas, me senlí algo perdido. Se d io cuen ta y, con sencillez, se discúl pó: «Perdóneme, me asaltaro11 los recuerdos de repente.

Los recuerdos, usted sabe que lo emboscnn a uno en cunlq11ier mala de monte». Paciente, me volvió a explicar, reordenando la cronología.
Hijo de maestros, Chávez era un pedagogo ina udito, sabía de i nstinto colocarse a ni velde quien te escuchaba. Nunca con prepotenda. Detestaba abu rri r a su auditoria . Le deleitaba ex poner con claridad y amenidad. Deseaba que se le entend iese, y se esforzaba por conseguiria. Llevaba casi siempre consigo un manojo de !ápices de colores y cuartillas de papel en las que, con su mano izquierda -era zurdo- dibujaba gráficos, pintaba figuras, tra zaba estad ísticas, escrfüía conceptos, ideas, cifras... Trataba de hacer visible lo abstracto. Y volvia sencillos, problemas a veces bastante enredados. Esa pasión por la docencia la adquirió, me contó, desde muy joven: « Llegabn incluso a aco111pa1inr a mi madre. Elia em maestra rum/ en 1111 campo

que c:.e /lama Enclzaraya . M e gustaba m11clto el 1mla de escuela, oír 1l mi madre
dando e/ ase, ensenando. De alguna manera, yo ayudaba. Siempre me encnntô la ed11caci61t, e/ aula, cl est11dio» .
Como a lumno, estudiante y cadete, Chávez fue sicmpre un "empollón" -u n "taco" dicen en Venezuela- , o sea el pri mero de la clase, el que exi mía exámenes de fin de cu rso por ser excelentes sus notas a lo largo del aiio. Sobre todo en Ias ma terias científicas. Adorado por sus maestros y profesores. Ávido de conoci miento y de saber, curioso de todo. Deseoso sicmpre de cumplir, de gustar, de agradar, de seduci r, de ser amado. En su construcción intelectual coíncid ieron dos formaciones. La académica, en la que fue siempre brillante Y la autodidacta, su preferida, que le permitió autoeducarse en paralelo, de una manera que explica en parte la singularidad de su temperamen to. Nino superd otado, con un cociente intelectual elevado, supo sacar, desde su más temprana edad, u n formidable provecho a sus lectu ras. Ya fueran publicaciones infantiles, como la
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l'I TRODUCCJÔJlf

Revista Tricolor, o enciclopedias autodidáctic:as, como la Quillet, que casi se aprendió de memoria ... Chávez era un hijpermnésico, imprimía en su mente todo lo que leía, se empapaba de ello, lo procesaba, lo asimilaba, lo digería y lo incorporaba a su capital intelectual. Era un lector constante. Llevaba siem pre dos o tres libras, ensayos más que novelas< que leía en simultáneo y .anotaba, y subrayaba, y comentaba por escrito en los márgenes ... Como in telectual, sabía practicar una "lectura productiva", extraía conceptos, análisis, historias y ejemp1otque grababa en su prodigiosa memoria, y difundía luego al gran público median te sus torrenciales discursos o cha rlas. Sus li bras de cabecera variaron. Hubo la época dei Orác1.tlo dei gucrrero qute citó cientes de veces y que casi toda Venezuela acabó leyendo. Luego fueron, entre otros, Las venas

abiertas de América Latina, de Eduardo Galeanci, y Hegemonía o sobrevivcricía. de Noam Chomsky, ensayos convertidos en indispensables vademécum de todo buen bolivariano. Hubo también el ciclo, más reciente, de Lns Miscrnbles, de Victor Hugo, "1m libra marnvilloso que reconziendo, sobre los que viviero11 en la miseria toda la vida. Hay que /eerlo ". Su f uerza de prescr ipción era asombrosa; toda obra por él recomendada se convertía casi siem pre en ' superventas" a escala nacional y, a veces, internacjonal.
Otra característica suya: su habilidad pMa las cuestiones prácticas. Sabía hacer de todo con sus manos, desde planta r y cul tivar maiz hasta reparar un tanque, conducir un tractor biielorruso o pintar un lienzo. Rasgo que debía como m uchos otros, a su difunta abuela Rosa lnés, una mujer inteligente, humilde, muy trabajadora, de gran aptitud pedagógica y excepciona l sentido común. Elia lo crió, lo educó y, desde niiío, le transmitió toda una filosofia de la vida. Le contó la historia popula r de1 país, le traslad ó el ejemplo de la solidaridad, le explicó los secretos de la agricultura, te ensefió a trabajar en el peque.iio h.uerto famfüar, a cosechar1 a cuidar los animales, a cocinar, a limpiar y a ordenar la modesta casita de techo de hojas de palma, suelo de tierra y muros de ad obe en la que, con su hermano Adán, moraban.
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l luco CHAVEZ. Mt

PRJMt.RA

Vm,o\

Hugo Chávez fue u n nino muy pobre. Una pobreza aliviada por el maravilloso amor de su abuela, su "mamá vieja" como la llamaba. «No

cambiaria mi infancia por 11ing1111a otra -me dijo-. Fui e/ nhio más feliz dei mundo». Desde la edad de seis o síete anos, vendia por las call cs de su pueblo, Sabaneta, unos pasteles -"arniias" - elaborados por la abuela a base de fru tas cosechadas en su jardín. EI producto de esas ven tas a mbulantes constituía cas1el ú nico recurso dei hogar. Aunque Huguito fabricaba también vistosas cometas o "papagayos", con canas y papel, cu ya ven ta a portaba a lgún complemento de dinero.
En el cerebro dei joven Chávez se combinaron muy pronto, de ese modo, tres aprendiza jes que siempre conservá: el escolar o teórico; e! autónomo o a utoeducati vo; y e1 manual o práctico. La articulación de estas tres fuentes de saber -sin que ninguna de ellas f uese considerada por el como privilegiada o su perior a Ias otras dos-, es una de las claves para entender su original personalidad . Aunque sus estructuras mentales estaban tam bién determinadas por otras cualidades. Primero, su increíble soltura en lo relacional y lo comunicacional. Su habilidad a controlar y manipular su propia imagen. Su ad mirable facilidad de paJabra ad qui rida sin d uda desde sus anos de "arniiero ",nino vendedor callejero, charlando y regateando con eventuales clientes a la salida dei cine, de las tiendas, del juego de bolas o de la gallera. E ra un comunicador excepcional, fogueado y entrenado desde sus ach vidades de estudian te de secundaria y, ya cadete, de ani mador de fiestas y de gran maestro de ceremonias de la Academia Mili tar, especializado en las elecciones de Reinas... Orador fuera de serie, sus discursos eran amenos y coloqu iales, ilustrados de anécdotas, de rasgos de hu mor y hasta de canciones. Pero también, aunque no lo parecieran, verdaderas composiciones d idácticas muy elaboradas, muy estructu radas, preparadas de manera seria y profesionaJ, con objeti vos concretos Se tra taba, en general, de transmitir una i dea cen tral que constituía la avenida pri nci pal de su recorrido discu rsi vo.
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J

NTRODVCCIÔN

Pero, para no abu rrir, ni ser pesado, Chá vez. se apartaba a menudo de esa avenida principal y rea lizaba lo que poddamos llamar excu rsio11es en cam pos anexos (recuerdos, anécdotas, chistes, poemas, coplas) que no pa recían tener nexo con su propósito central. Sin embargo, siempre lo tenían. Y eso le permitia, después de haber abandonad o por bastan te tiernpo, en {lpêlriencia, su curso central, regresar a él y retoma rlo en el punto exacto donde lo había dejado, lo cual, de modo sublimina l, produda un efecto prodigioso de admiración en el aud itoria. Semejante técnica retórica le permítía declamar d iscursos de muy larga duracíón. Una vez me pregun tó: «1.C11ánto d11ran en genernl, los discursos
1

de los dirigentes políticos en Frnricin?». Le conte:>té que pocas veces, en las
campaf\as electorales, excedfan una hora. Se quedó med i tando fesó:
<< Yo, sólo

y me con-

para calentnr motores, necesito linblnr unas cuatro horas ...>1.

Segunda cualidad: Su carácter competidor. Era un gana dor na to. Había sido, desde m uy joven, un deportista obsesi1vo, jugador de béisbol casi profesional 1 pésimo perdedor, conocido por su em peno en darlo tod o, con deporti vidad, para conseguir la victoria . ..f ui
1111

pitcher realmente

/Jueno -recordaba -. EI béisbol era mi obsesió11. Co11stit11yó

una escuela dei

esfi1erzo, dei tesón, del s11frimiento, dei carácter. La pelota es ln princi pal pasión deportiva dei país. Ve11ezuela !iene unas 30 millo11e::; de habitantes, y otros tantos "expertos" en béísbo/».
Tercero: Su aficiõn lúdica por va rias expres:iones de la cu ltura popular, romances y poemas llaneros kilométricos que recitaba sin equivocarse; joropos dei Llano, rancheras mejicanas y canciones de Alí Primera que era capaz de canta r con talento; películas taquilleras del gran cine popu lar rnejicano de los anos 1950 y 1960 nunca ol vida1das, o los clâsicos dei cine de barrio holly woodiense, interpretados por "duros" popu lares como Charles Bronson y Clint Eastwood, conocidos de todos. Era, además, un

J

Dei latin ex c11rs11s. "que sale dei curso principal",

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H\.CO CttAVEZ. M1 PRtM&RA V10A

telespectador asid uo y bien informado de los programas y animadores de los canales venezolanos. Todas estas referencias simbólicas de la cul tu ra de masas,compartidas por el gran público local, le permitian conectar de i nmediato con los ciudadanos. Cuarto: Su religiosidad popula r. < Soy más crístiano que católico>) -admi tía- . Y más que "cristiano", "aislista" podríamos deci r, o sea ferviente seguidor de las nseilanzas de Jesucristo reportadas por los Evangelios. Veia en Jesús ai "primer revolucíonnrio". Es obvio que no iba a misa cada domingo, ni sentia, salvo excepciones, particular respeto por la alta jerarguia de la Iglesia. Pero creia en los milagros y en el poder taumatúrgico de los san tos -canonizad os o no- y, como su abuela, le tenia una devoción muy especial a la Vi rgen dei Rosario, patrona de Sabaneta. Su fe popular -extendida a otras creencias, indígenas, afrocaribenas, evangélicas, etc.- era sincera. En ello también comulgaba con la inmensa mayoría de los venezolanos. Quinto: Su lidcrazgo militar. En la Academia a prendió a manda r y a ser obedecido. Le ensenaron a comportarse en jefe, en líder. Nunca lo olvidó. Chávez sabía ordenar y mandar. Y iªY de quien lo ignorase!;

Je podía caer enci ma una bronca monumental. Aunque era un hombre
de una amabilidad reconocida, sus enfadas y cabreos eran de antologia. Había sido el mejor cadete de su generación. Sometido a una exigente formación milita r, tanto teórica como práctica, cuya dureza viene de la tradición prusiana dei ejércilo venezolano. La dimensión mili tar de su formación era medular. Porque en esa forja adquirió u n hábito intelectual gue le distinguia: pensar la estrategia. Acostumbra rse a ver lejos, a fíjarse objetivos ambiciosos, y a trazar el modo de alcanzarlos. ÉI mismo lo repetia: « Desde e/ primer 111ome11to, 111e gusló ser militar . En ln Acndemin apre111i1 lo q11e Napoleón llnmn la "flecha dei tiempo" Cuando un estrntegn pln-

111ficn una batalln debe pensar de antemnno e11 e/ "momento l11stórico", luego e11 ln "l1ora estratégica", Llespués e11 el "minuto flíctíco ''y por fi11 en e! "segundo de ln victoria''.N unca olvidé ese esquema de pensnmienfo».
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[N1'RODUCCION

Sexto: Su habilidad a ser subestimado. Srn cesar, sus ad versarias -e incluso varios de sus amigos- tu vieron tendencia a infravalorarlo. Quiza porque hablaba mucho, o porque gastaba bromas, o por su sencillez, o por su a pa riencia física, o por lo que fuere... El caso es que muchos cayeron en la trampa de valorarlo en menos de lo que valia. Gravísimo errar. Quienes lo cometieron lo deploraron con amargura, y acaba ron mordiendo el pol vo. Séptimo: Su ded icación y dili gencia. Era un infatigable trabajador, volun tarioso y tenaz. Noctárnbulo e insomne. Desconoda el reposo de los fines de semana, de domingos o vacaciones .Bregaba todos los d ías sin excepción hasta a l tas horas de la noche. Dormía apenas unas cuatro horas a i día; se levantaba a las seis de la maõana. « No es

sacrificio, me d ijo muchas veces. Es que el tiempo no nlcm1za para lo que hay que hnrer. E/ puel1lo espera m11clio de 11osotros, y no /e debemo::: defraudar .Lleva siglas aguar­ dando...». No tenía reparos en someter a su mismo ritmo a sus rr1inistros
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y colaboradores. Todas y todos sabían que podían ser consultados a cualquier hora dei día o de la noche. Y si en algo habían fallado, les podia caer encima una terrible reprimenda sin miramientos. Los ministros sucesivos del Despacho de la Presidencia, que diri gían su gabinete y estaban en primera línea, eran sin duda las personas más estresadas de Venezuela. EI desgaste resultaba tan vertiginoso que era el puesto de mayor tasa de renovación ( turn ouer) del gobierno. Por último: Su solidaridad con los pobres, categoria social con la que se identificaba .Me comentó a menudo: «Tengo siempre presente unafrase de.

Gramsci: "no1zay que ir ai pueblo, 11ny que ser e/ pueblo"». Entre los pobres pasó su infancia y su adolescenciai y su "mamá vieja" le inculcá para siem pre el respeto de los humildes. «Con dia, me confesó, apre11dí los valores de la gente olvidada, de los q11e jamás tuvieron nada y son el alma de Venezuela.A su lado p11de ver lo que svn las iniusticias en este mundo y cl dolor de no tener, a 71eces, ni q11e comer. Me ense11o ln solidatidad, repartir lo poco que poseía confamilias que tenían aún menos. Siempre recordaré sus enseiimnas. fmnás olvidaré mis orígenes> .
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Huoo

CHAllEZ. M1 PR!Mt::RA Vt011

Habíamos salido de Ba rinas y nos dir· igíamos hacia Sabaneta, su pueblo natal, a unos 60 kilómetros. Eran m.ás de las diez de la noche y circu lábamos en plena oscuridad. De vez en cuando, mientras conduda, e! Presidente solicitaba u na taza de café neg1ro. Chávez era un adieto bebedor de café; llegaba a tomar más de treinta tacitas al día ... También !e he visto, en privado, fumar algún cigarrillo; ja más en público. A medio camino, nos sorprendió u n contrai de carretera. Una patrulla militar había cortado la ruta, inspeccionaba los maleteros y verificaba la documentación de los conductores. Buscaban dr•oga y armas de contrabando. abu ndantes al lí por la vecindad de Ia frontera con Colombia. Los soldados habían desplegado sobre e! asfalto una especie de rastrilto metálico con púas de acero. EI 4 x 4 de los escoltas adelantó por la cuneta la fila de autos que esperaban. Hablaron con e) oficial. De iruned iato, u na febril agitación se apoderó de los uniformados. Pero Cháve; no desea ba lrato de favor, quiso esperar su turno. La inspección de los tres o cua tro vehículos que nos precedían se aceleró. Llegamos a Ia al tura del responsable. Se cuadró. Dos escoltas se acercaron. Chávez bajó la ventanilla, saludó a i oficial con seriedad y afecto. Le acribilló a preguntas: cómo se llamaba, de dónde era , a qué regimien to pertenecía, quién lo mandaba, si estaba casado, los hijos, la esposa, la familia, etc.Después de este protocolo casi amistoso, y ya en tono más militar, le interrogó sobre su misión: qué estaban haciendo, por qué, con qué objetivo, qué resuJ tados... Cuando nos alejamos,me comentó: «Ha11 detectado a gmpos de hombres armados infiltrados en general son parmnilítnrt!s
y s1carios. Vie11e11 a cometer desmanes co11 un objetivo pol1tico m11y clnro: desesfa·

biliznr y acreditar la idea que, en la Venezueln boliva1iana, rema la i11seg11ridad y el de1:1orden. Algunos incluso '1an logrado i11filtrarse hasta Caracas y controlan el trafico de drogas en algwzos barrios donde ln violencia se ha dispamtlo. Otros tienen 11111 1111isión más precisa: ma farme. llnn vez, capturmnos a u11 comando de casi 150 lwmlires cou armas y 1mifor111es dei E.jcrcito 1Jenezol.ano ... M e siguen n111enaza11do

' Véase 1 uis Britto García y Miguel Angd Perez: Pirela . Ln í11vasiorr pnra111i/1tar. Opl.'ral'inrr Onkl11r1, Fdiciones Correo dei Orinoco, Caracas, 2012.

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INTROOUCCIÓN

ahora nuestra lnteligencia M ilitarfunciona. Ya no es como en e/ 2002. Si intentan dar otro gol pe de Estado semejante ai del 11 de abril de 2002, lo van a lamentar. Vamos a seguir profundizando esta revolución i> .
Estábamos llegando a Sa baneta. Antes de penetra r en el pueblo, Chávez se desvió, abandoná la carretera asfaltada, metió el vehículo por una pista pedregosa llena de baches y de curvas. Pronto, una espesa vegetación nos envolvió. Todo estaba oscuro como la boca de un ocelote. Los 4

di·muerte, pero

x 4 avanzaban con precaución, guiados por las luces de los fa ros. Chávez
deseaba mostrarme el vado del río Boconó, en torno ai cual se fu ndá Sabaneta. « El Paso Baronero, así se llama ese vado -me cont6-,fue acceso

obligado para quienes iba11 del Llano hacia e/ centro de Venezuela. Todas las vías convergín11 en este punia. En sus nlrededores se ed ificaron posadas y albergues de descanso. Así naci6 Saba neta. Fundada precisamente en una "sa/Janeta ",o sea una meseta grande de pie de monte, en la marge11 derecl1a de! Boconô».
Alcanzamos una pequena explanada. Nos aparcamos.Bajamos de los autos. A la luz de unas lintemas, nos acercamos con sumo cuidado a las orillas boscosas dei río. Las aguas bajaban lentas y negras, con un rugido mortecino de fiera herida. El lugar me resultá inquietante y tenebroso . Chá vez, sin emba rgo, estaba dichoso, distendido, risueõo. Se desplazaba sin necesidad de! interna, como si conociera cada piedra. Respi raba a pleno pulmón el aire cargado de aromas nocturnos: «Aquí me siento como e/ pez

en la prop 'Ía agua do11de 1111ció. He venido mil veces 11 este lugar, a jugar con 111is hermanos y mis amigos, a bafzarrne, a pescar con mi padre, a gozar en este oasis de la natutaleza, remanso defrescor en elfogón dei vernno lla11cro».
Retomamos el camino y regresamos a la carretera . Dura nte todo el viaje, no pa ró de recibir llamadas. De Mauricio Funes, recién elegido, en aquel momento, "' Presidente de El Salvador; dei ministro de Educación a propósito de la Universidad de la Fuerza Armada (UNEFA); dei ministro de Salud («No lmy 11i11gú11 caso deficbre porcina».) ; de varios gobemadores ...

'Mauricio Funes,candidato dei Frente Farabundo Martí de L.iberaáón Nacional (FMLN), lueelegidv 5 de marzo de 2009; asumíósus funciones el 1° de junio de 2009. Presidente de E! Salvador el 1

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Hvco CttAVEZ. M1 PR1MERA Vm11

Chávez conversó y despachó con extrema seriedad mientras conducía. Era escueto y concreto, escuchaba y decidia .. De pronto, un mensa je de tex to dei vice-presidente" (equivalente a Primer ministro) le dejó preocupado. Me lo enseiió: "Se e11contraro11 grupo de 11rmas pesadas FA L. Cínco con

miras telescópicas. 2 pistolas, 6 revólveres, 3 escopet,as. Extrm1j eros. Dominicanos".
Contestó algo, y recibió de inmecliato la respu esta siguiente: "Medío kilo de l!X plosivos C-4. W.000 cartuchos. Seis uniformes militares. Símbolos. Clwquetas.

Placas de vehículos. Recargas de 111w1icíones. 9 botes pólt ora. Estncion base de ra­ dio. 3 radios pun fo a pimto. 3 domi111cn11os. 2 lwmlJres, 1 m11j er. jóvenes. 28 anos da111a, 36 los caballeros. En e/ apartamento de un ei.1ropeo". Luego sabriamos los nombres de los dominicanos (Lu ini Omar Ca mpusano de la Cniz, Edgar Floirán Sánchez y Di.omedis Cam pusano Pérez). EJ europeo resultará ser u n francés, Frédéric Laurent Bouquet. Y el asunto.• que a primera vista pareáa más bien relacionado con las mafias de] narcotráfico y dei contrabando de armas, se revelará mâs político y ligado a un i ntento de magnkidio. 7
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Se estaba haciendo muy ta rde. Entra mos en Sabaneta y nos dirigimos a la pa rte más antigua.ri '<Ha crecido m11cl10; er,t mi niricz, este p11eblo era un caserío de cualro calles de tierra . E11 invienio todo era barro, no pasab1m carros. Y s111 embargo, r:sto era, para mí, todo 11n mundo... Como una 111aq11cta o 1m re­ su111en de las compf ejidndes dei planeta». Me mostró, primero, en la glorieta dei Camoruco, un árbol centenario· «AI pie <ie ese tirbol descansá Bolívar.

• En aquel momento:Ramón Carnzales, Vice-presidente de Venezuela de L'nero de 2008 a enero de 201O. Deten1d 1 el 18 de junio de 2009, Laurent Bouquet fue juzgado en agosto de ese mismo ano, y condl'nado a cualro anos de prisión EI 29 dt:' diciembroe de 2012 fuc puesto en liberlad y e1<pulsado de Venezuela. En esa ocasión, la ministra venezolana de Asunlos Penitenciarios, lris Varela , rewlo: «Un agente dei ervicío de inteligenci. francês que cump!ió su condena después de habcr sido juzgado por intento de asesinato dei presidente Hugo Châvez, luegu Je confesar su pa.rbcipación en el hccho, ha sido expulsado de Venez.uela •o. (Cable Ria No\•Osti, 29 de diciembre de 2012). • Sabaneta (estado Barinas) es hov la capital dei municipic• Alberto Arvelo Torrealba, y tiene unos 40.000 habitantes.

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(NTRODUCCIÔN

No liay co11sla11cia histórica, pero la memoria popular trrmsmitió ese recuerdo de generacián en ge11erac1Óll>J .Fuimos luego a ver la iglesia, un templo moderno

y ordinario: « La iglesia de 111i infancia, dondefui mo11aguillo, era mtis humilde y
de madera. Co11 mnyor ailf enlicidnd y encanto. Se quemó y edific11ro11 estn...». A esas horas, las e.alies, limpias y bien alumbradas, estaban casi vadas.

Se cortaban en ángulo recto formando manzanas cuadradas, de unas cien
metros de lado. Sabaneta era, en aquel momento, un pueblo de atmósfera ru ral, modesta y tranquila , con casas en su mayoría de planta baja.'' A pesar de la noche, el calor seguía siendo asfixiante. Ventanas y puertas estaban abiertas de par en par. Desde el auto, distinguíamos ai pasar algunas fami lias instaladas a plena l u z en su salón viendo televisión. Otras habían d ispuesto sitias delante de la puerta y charlaban en corro 'lentadas al fresco. Varias ninas jugaban con bicicletas. De vez en cuando, como en los pueblos de Castilla, junto a los portales, gmpos de m u jeres conversaban sen tadas en sillas cortas, de espaldas a la calle. Los nuestros eran los únicos vehículos que ci rcula ban a esa hora. Entre manotazos a los mosqui tos, la gente nos miraba con cierto receio. 11Cotwzco a casi todas esas personns, me d ijo Chávez, pero si nos detenernos a cump limentarlas, se nos vienc todo el pueblo encima a saludarnos, y no salimos de aquí hasta la madrugada» . Me fue mostrando lugares represen tativos de su ninez: « Aquí estaba e/ cine; ahí la heladería donde i1end1amos la fmta dei jardín de mí abuela; en esa bode, a, mi l1enna110 Adán y yo conseguíamos las historietas y "sup lementos" lcomics] de EI Enmasca rado de Plata, Charrito de Oro y afros héroes de mi i11Jancía; por todas estas calles. vendín yo mis "araiias"; e11 aquella esquina /e comprava chic1m"1 a Timoleo11 Escalona, a/ií vivían los italianos, por alli los

' Sobre la Sabaneta Je la pnmera parte deJ siglo XX , véase. Ricardo Aro Duran:Snl>11111•ta. V1t••'t1cins y reruerdM, Ed iciones Fondo cultural Sabaneta, Mérida, 2008; y Pedro Mazzei G.: Sabaneta de Bnrinns. Historins pnrn 11nu /iistorin, Editorial Nemesio Martínez, Caracas, 1992.
10 Bebida no alcohólica muy popular en Venezuela, hed1a a base de lcchl.' y arroz. Se lt! suele ariadir canela y feche condensada; se bebe con hielo.

-25 -

Huco C11AVEZ. M1 PRrMERA

VIDA

1"11505, más a/lá los árabes y por nquí los ca11arios: éstn es la calle Renl, nquí me cn1 y cnsi me rompo la nnriz; y ésa ern mi escuela,. la rí nica cnto11ccs dei pueblo;

.fi11, aco, 1m /men alumno, nwy mimado por 111is maestras...».
Su bimos hacia el an tiguo domicilio de su abuela, en donde él nació y se crió. No se detuvo. Como si no qu isierci con taminar sus feiices recuerdos: « Éramos 11111y pobres, "pa1L1 en e/ sue/o "de los "pata c11 e/ sue/o". La

rasa la derrumbaron, 1w queda 11nda; y e/ grnn jardin -1111 c1rnrto de hectárea ­ fambién. A11enas alg1111os de csos árboles de mango, aliá, so11 los m ismos de lince cit1c11e11fa niios. Lo de1mls se lei llcvô e/ tiempo. Lo que fue q11edn para sicmpre preservado e11 mi memoria>>.
Nos alejamos de Sabaneta, su Macondo íntimo, hund iéndonos en la estufa de la noche llanera. Atento a la carretera, el Presidente conduda en silencio,ensimismado, sumergido en sus remembranzas. Al cabo de un rato, me dijo: ..Algo importnntísímo cs no perder nunca la conciencia de sus raíces». Conoó a Hugo Chávez en 1999. Conversé con éJ por primera vez, en Caracas, unos meses después de su accesión a la Presidencia. Su i magen era entonces, la de un "mili ta r golpista". O siea lo peor, en una América Latina donde tantos ciudadanos fueron, durante decenios, atormentados por l a bru ta l idad dei "gorilismo". Venezuela no me era desconocida. Primero,por razones profesionales; en la Universidad Paris-VII, en las décadas de 1970y 1980, tuve a mi cargo la cátedra de "SocioJogía de América Latina". Y en el periódico Lc Monde

diplomatique, durante a.fios, d irigi la sección "Geopolítica de A mérica Latina", lo cual me permitió conocer, en París, entre otras personalidades vcnezolanas, ai veterano ex-gucrrillero Douglas Bra vo y a su entonces companera Argelia Melet, y conversa r largo con ellos.
Venezuela incluso era uno de los países suramericanos que con más frecuencia había visjtado. A causa también de· los azares de mi vida personal. En los a.fios 1980, tuve una estrecha amistad con Mariana Otero, hija dei gran escritor e i ntelectual de izquierdas venezolano Miguel Otero
-26 -

lr<TRODllCCION

Silva y de la militan te progresista Ma ría Teresa Castillo. Y hermana de Miguel Henrique Otero, d i rector actual dei diario [/ Nacional. Gracias a ellos, a su ca l urosa hospitalidad, en su a partamento veraniego de Ma cu to y en su inolvidable casa -"Mnconrio" - de Caracas, repleta de refinadas obras de arte y de recuerdos de tantas persona lidades que por allí pasaron ( Alejo Ca rpentier, Pablo Neruda, Gabriel Garcia Mà rquez, François Mitterrand, Lacan ...), pude conocer a algunos de los pri ncipales periodistas, escritores, artistas e i nte:lectuales venezola nos. Desde la entraiiable Margot Benacerraf hasta el muy querido Arturo Uslar Pietri, pasando, entre otros, por José Vicente Rangel, Moisés Naím, Teodoro Petkoff, Oswaldo Barreto, Tomás Borge, Tu!io l lernández, A n tonio Pasquali, Isaac Chocrón, lgnacio Qu intana, Juan Barrelo, lbsen Martínez, José lgnacio Cabrujas, Haydée Chavero, y un largo etcétera. Tuve asi mismo la suerte de halla rme en Venezuela en algu nos de los momentos cla ve de su reciente historia. Por ejemplo, in vitado a da r u n as conferencias, regresé allí justo después dei "Caracazo" dei 27 de febrero
de 1989. Recuerdo haber hallado un país trau malizado, sobrecogido por

el estallido de tanta violencia. Presenci é cómo una pa rte de la bu rguesía, aterrorizada, se pertrechaba de armamento para defenderse. Incluso asistí a cu rsos de entrenam1ento colecti vo ai uso de es;;1s armas... Me hallaba asimismo en Caracas, dando un semina rio en el CELARC," en las semanas posteriores a la rebelión dei 4 de fobrero de 1992, en plena descomposición del gobierno de Acción Democrá tica (A D) dei presidente Ca rlos Andrés Pérez (socialdemócrata), con quien me entreviste va rias veces. En los reporta jes '1que escribí entonces sobre esta "ins11rreccion 111i-

litnr11 liderada por el "Tenienle coronel Hugo Cluivez" na rraba que 11110 sóln la
población 110 se opuso a e/la, si110 que, e11 mucf1os sitios, la apoyo con entusiasmo" .

11 11

CELARC, Centro d!! Estudios Lalinoamericanns ''Rómulo Gallcgos", Caracas.

lgnacio Ramonet :"Les rébellions à venir", Le M onde dip/011mllq11e, París, marzo de 1992; y "Demiers carnavais", Le M o11dr diplomaliq11e, Paris, noviembre de 1992.

-27 -

Huoo

CHAVEZ.

M1 PRIMEM V1t11 ,

Anadia que, en la Venezuela dei socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, "más de ln mitnd de la població11 vive bnjo e/ umbml de pobreza. Las desig11nldndes a11111entn11; cl 5% de los ricos acnprmm el 20% de la rentn nacional, 111ie11trns que el 40% de los 11i1ios s1g11en si11 estar escolarizados Y eso en "1111 pais que es mo de los pri11ci pnles exportadores de petróleo dei 1111111do ai que Ias ventas de hidrocarburos le habían procurado, en diez runos, unas ingresos en di visas "eq11imle11tes a más de vei11tici11co Planes M arshall" .. Sumas "dilnpidadas por 1111a e/ ase pol1tica corrup fn e inco111pete11te".
11 • 11 ,

También, ya entonces, constaté: "E/ coma11da11te H ugo Clrnvez, jefc di-1 M ovimiento Bo/ivarin110 Revoluciona rio, se ha convertido en el liombrc más po­ pular dei país, venerado en los barrios po pulares, glorificado en los muros de las ciudades". Y reprodu je un extracto de una entrevista televisiva concedida en secreto por Chávez en la cárcel de Yare, cu ya difusión habían prohíb1do las au toridades pero que circulaba en forma de videocassette por el país: «No creemas -declaraba Chávez- en lnfalsa dicofo111ín dictnd11mldemocracin de la que hafllnn los kóricos de los reg1111enes p$eudo-democráticos e11 A111érict1 Lnti11a para mn11ip11lnr n ln opinión p1í bl1ca y ornltnr lns graves deficiencins y Ta degenernción de los falsos sistemas democráticos (...) O se prorl11cm cambias profundos q11e modiftcan radicalmente Ia sih1ació11 nctual, o el proceso de viole11cin se dese11cnde11ará fatnlment ». Cuando la mayoría de las fuerzas políticas, tanto en Venezuela como en el ex tranjero -y en pa rticular los pa rtidos sociaJdemócratas, solida rios con Carlos Andrés Pérez -, calificaban esa insurrección de "golpe de Esta­ do", en esos artículos yo destacaba la opinión de analistas que afirmaba n: "No se trata de 111111 tentativa de gol pe de Estado e/tisico como los que se prod11Ct'll e11 América Latina. La i:o11spirac1ón dei 4 de febrero , de tipo 11asseria110,f11c liderada por mililnres progresislas". Traté de subrayar, en aquellos articulas míos de 19<}2, otro aspecto de carácter geopolítico. En un contexto internacional marcado por tres ca racterísticas fuertes -eJ apogeo dei neoliberal ismc>, la derrota de una concepción autoritaria del socialismo de Estado y la liquidación de la Unjón Soviética-,

-28 -

INTROOUCCIÓll

los dos aldabonazos venezolanos (el "Caracazo" de febrero de 1 989 y la rebelíón defebrero de 1992) marcaban el inicio de un nuevo ciclo internacional de resistencia frente a la insolencia de los mercados financieros. Cuando algunos vaticinaban entonces el "fin de la historia'', el pueblo de Venezuela demostraba que, en América La tina, la historia se ponía de nuevo en marcha. Volví a Caracas en mayo de 1 995. 13 lnvitado esta vez por el presidente Rafael Caldera, a participar en un Seminario sobre comunicación. Líder histórico de Copei, el partido demócra ta cristiano, Caldera había abandonado esa formación y se había presen tado -después de que Carlos Andrés Pérez hubiese sido destituído por corrupción - a los comícios presidenciales de diciembre de 1 993, apoyado, en tre otros, por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento al Socialismo (MAS). Ganó, y asumió sus funciones en febrero de 1994. Caldera tuvo que afrontar de inmediato una gra ve cr\sis financiera provocada por la quiebra del Banco Latino y de una docena de grandes establecimientos financieros venezolanos. Cuando conversé con el aún eslaba en su fase crít ica contra las presiones dei FMI y contra la voluntad hegemónica del neoliberalismo. Varias de sus ministros (entre ellos los ex-guerrilleros Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff ) proced ían de la izquierda histórica. Su gobierno practicaba una política económica dirigista de corte keynesiano, había restablecido el conlrol de ca mbias e impuesto un precio fijo a los productos de primera necesidad. "Todo eso es í1Zdispe11sable -me declará e!presidente Caldera- para presetvar e/ poder adquisitivo rle los ciudadanos mâs humildes. Prefiero la defensa de los trabaj adorcs

y la justicia social a los indices macroeconómicos. M e opongo radicalmente nl
11uevo totalitarismo econámico de losfanaticos dei pe11samiento único que quierei1 ímpcmer a todos los países las mismas normas para sntisfacer los i11tereses de los grandes mercados finr.mcieros".14 Pero más tarde, en abril de 1996, Caldera
11

lgnacio Ramonel : "Le Venezuela vers la guerre sociale?", /.I.! Mrmck cliplun111tiquct, París,
lhid.

julio de 1995.
14

- 29 -

Huco CttAvez, M1 PRJME:RA V10A

y sus ministros venidos de aquella izquierda desorientada, acabarían por

i nclinarse ante el FMI y abrazar también el dogma neoliberal. 15 En el reportaje que pubLiq ué en tonces, ti tulado "Venezuela (.hncin

ln guerra soci11/? 16 insistí en e!inaud i to nivel de violencia que, d ura n te aquellas décadas de corrupción y de descomposidón, había alcanzado La deJinruencia en la sociedad venezolana. El artículo empezaba relatando un caso que todos los medios comenta ron en aguel momen to: "Enmascnrnrlos .1/ armados, Ires deli11cuenles irr111npe11 co11 brutnlídad en u11a viviendn de 11n bn­ rrio residencial de Caracas do11de dosfamilias se recibe11 y ce11an lra11q1âlame11tc. Saqucan ln casa, se apoderm1 de los obj etos de valor y destroza11 con pnrtirnlar smia los signos de opulenda. Luego violan a todas las mujerL 'S, desde las 11ietas hasta las nbuelns. Y después violn11 tambié11 n los padres de familia".
11 ,

El sociólogo Tulio Hemández nos dcclaraba: "Hay más muertos aqui

por semalla que en la guerra de Bos11ia. Y ln violc11cia alcanza tal grado de lornrn q11c los delinc11e11tes ya 110 se limitan a robar. Quiere11 J111111illar. lrncer sufrir, malar. Cada me:., decenas de nrlolescen fes son asesinados par afros jóvenes que les quieren quitar sus zapatillas deporhvas. M orir por u11 par de zapatos se hn vuelto tragirn111ente ba11al ".
Otras dos sociólogas, Carmen Scotto y Anabel CastiJJo, me lo confirmaban: ''Se golpea por e/ placer de gol pear, se mato por el placer de malar; sm

te11er en cue11 /a e/ valor de ln vida. Se embringan de crueldnd , en 1111 estado de odio c1:,-ca110 ai delírio; que trad11ce el estado de desc<;nn posición de una sociedad sín zia/orcs" . En aquellos anos, cada día, en Caracas, morían asesinadas
u nas qui nce personas, y cada fin de semana entre vein te y cincuenta jóvenes. No sólo en los "ranchos" popula res: "En una semana de fi11al de

mayo [de '1995], varias perso11alidades -e11tre el/as w1 célelire pelotero, Gustavo Polidor, u11 cirujano y un abogado- fuero11 asesi11ados n las puerlas de sus casas,
"Véase lgnac10 Quinta na: Ca/dera ilegtti1110, EdicionC's l'aed.ica, Caracas, 1999.

'" lgnacio Ramonet: "Le Venezuela vers la guerre sociale?" Le Monde di11/omntiq11e, Paris,

1ulio de 1995 op. cr t

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INTRODUCCION

ante los ojos rle sus famílias, por rlelir1rnentes venid'os n rol111r/es cl cnrro ', "La i11seg11ridad esta por todas partes. Uno.; ciP1rne11 /a conductores de 1111tobtis lian sido asesi11ados en la capital entre enero y mayo [dte J 9951. E/1 d i11te1ior dei país, 'pira tas de ln entretera' tierzden embo!'cadas a los crm1io11es, roba11 lo« cnr­ ga111c11tos, matai1 a los choferes. Las cnrceles, 111ilitarizndns, eslrin s11pcr pt1bladas y so11 vcrdnderas i11fi1mws. El mio posado [ 19941, wios 600 dele11idos 11111 ri<'ron e11 dias, as1!si11ados".
Si rcproduzco estos extractos es con cl fin dl rcord a r que 11 , cuestión de La violencia, la inseguridad y la crimina lidad en Venezuela no es nueva. Y tam bién para relativizar el permanente proceso que, sobre e"le usu nlo, la prensa domfoante le hace a los gobiernos bot ivarianos. Una d e las primeras med idas tomadas por el presiden te R afael Caldera, habia sido excarcelar, el 26 de marzo dt!1994, ai "lráoe po111i/ar,
adorado c11 los 'ra11chos' ",17 H ugo Châ vez. Y uno de los prim eros via jes ai

'Xtranjero que hizo éste, en diciembre de 1994, fue a Cuba. Fidel Castro l lo recibió con todos los honores. Signif icando de ese modo, a aquellos que aún d udaban de la orientación política deJ Ten'iente coronel venezolano -('gol pista" o "progresisla"?- que el avezado Comandante lc siluaba, con cla ridad, en el campo de las izquierdas. Chávez se ded icá después, con un puriado de comparieros (entre ellos Nicolás Madu ro) a recorrer Venezuela, sumerg· iéndose en sus profundidades ru rales, d ialogando con los hu mildes y los olvidados. Defend ia una idea: para saca r el país dei atolladero se imponc un cambio rad ical de Constitución y la f undación de u na nueva Repú blica. Según él, la "pseud o-democracia" venezola na, asentada en el Pacto d e Punto Fijo, estaba ajad a y desgàstada; era inútil prolongar su agonia pa rt icipando en cualquier elección . No era ésa, en a bsolu to, lia 1dea de los princi pales pa rtidos de izqu ierd a (Partido Comu nista, Movi miento a i Soc1a lismo, La

-31 -

H UGO CHAVEZ. MI PRIMERI\ Vm11

Ca usa R) que, o bien integraban e] gobierno de Rafael Caldera, o bien pa rticipaban en las elecciones, convencidos de que el sistema se podia "reformar desde den tro". Solo contra todos, difamad o, a tacado, perseguido, Chávez man tuvo su posición. Líder ca rismático y magnífico orador, se sentía en com unión con el pueblo. M uchedumbres entusiastas acudían a escuchar sus discursos. En la Venezuela profunda, en las agreste províncias y en lo "ranchos" de las periferias urba nas, la gente común se iden tificaba con él, lo veia como uno de los suyos. Por su manera de hablar por sus palabras solidarias, por sus referencias culturales compartidas, por su sensi bilidad a las desgracias ajenas, por su forma de ser y hasta por su aspecto físico. Chá vez era una sintesis de indígena, europeo y africano. Tricontinen tal. Las Lres raíces de la venezolanjdad. En ese sen tido, fue siem pre una excepción en tre las élites, d ominanternente blancas, de Venezuela .El pueblo compartía con él su red1 azo de una clase política lejana, rica y a menudo corrupta. La organízación chavista -el Movimiento Bolivariano Revolu-

cionario (MBR)- fue adquiriendo una fuerza irresistible.
En ese instante, Hugo Chá vez mod ificó su estrategia. Mandó realizar una serie de encuestas de opinión que demostraban dos cosas: 1) una mayoria de los venezolanos deseaba que fuese cand idato a las elecciones presidenciales dei 6 de diciembre de 1998; 2) si se presentaba a esos comícios, seria elegido. Dando prueba de pragmatismo, abandonó la opción abstencionista defendida durante tanto tiempo y la vía insurrecdonal, y decidió ser candidato. Le costó convencer a sus propios amigos. Pero lo consiguió. . v Lo impor­ tante, dijo, es la C11nsfituye11te ». Fundá entonces el Movimiento V República. Y después de una campana espectacular, ganó con insólita contundencia los comicios,1 barriendo a los dos grandes partidos (Copei y AD) que, durante decenios, habían dominad o la vjda política. A la edad de45 anos,se convirtió en uno de los presidentes más jóvenes de la hfatoria de Venezuela.

'"E!resultado f ue e ! siguiente: Hugu Oiáve-t (MVR ),So,20%; Henrique Salas Rõmer (Proyectc Venezul!la), 39,97%; Irene Sáez (IRENE), 2,82%. N o resultó ne;;esaria una segunda vuelta.

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INTRODUCCION

Su investidura tu vo lugar el 2 de febrero d,e 1999. Y menos de dos meses después, el 25 de abril, como lo prometiera,. se con vocó al referendo para una Asamblea Constituyente que Chávez gainó con el 88% de los votos... La Revolución Bolivariana estaba en marcha. En julio, fueron elegidos los parlamentarios para integrar la Constituyen te. El Polo Pa triótico, la coalición dei Presiden te, arrasó de nuevo con 1 21 scanos de 128. La nueva Asamblea empezó a elaborar la Consti tución de la Vº República cuyo texto debía ser sometido a referendo nacional el 15 de diciembre de 1 999. Tal era el contexto político en Venezuela cuando su rgió la posibilidad de que yo me entrevista ra, por prirnera vez, con Hugo Chávez. El Presidente había leído algunos de mis artículos y varimi de mis libros,y deseaba conversar conmigo. El encuentro fue gestionado a través de la Oficina de Comunicación de Ja Presidencia, d i rigida entonces por Carmen Rania, esposa a la sazón de Miguel Henrique Otero. Conoda muy bien, como ya dije, a este matrimonio y lo apreciaba. En cuanto l legué a Caracas, a primeros de septiembte de 1999, pasé a verlos.Aunque hoy figuran -en particular Miguel Henrique- en tre los más firmes y decididos opositores a las políticas bolivarianas, ambos eran entonces unos sinceros y en tusiastas "chavistas". El dia.rio El Nacional, que diri.gía Miguel Henrique. había jugado un rol importante de crítica contra Ca rlos Andrés Pérez,facilitando su renuncia,y había hecho campana en favor de Chávez contribuyendo a Ia victoria electoral de éste en 1998. La pareja no escatimaba elogios sobre el Presidente, su "revolución pacífica y democráltica ", su talante político, su genio táctico y estratégico, el aire fresco que representaban la Quinta República y la nueva Constitución... Era tanto su entusiasmo que, antes de hablar con el Presiden te, me pareció normal y profesional escuchar también opiniones críticas y análisis opuestos. Durante varios días, recogí la opinión ele diversos empresarios, economistas, íntelectuales y académicos
eri

desacuerdo más o menos radi-

cal con las políticas del nuevo gobierno. No sin argumentos, anticipaban
un "segurofracnso", afinnaban la irnposibilidad para la Venezuela bolivariana

-33-

HULiO CHt\VEZ. MI PI MF . AA VJLJA

de ir a contracorriente de la globalización económica, y desconfiaban del

cm1d illismo" de Chávez. Algunos apostaban ya por presiones extranjeras: "EstadtlS U nidos no permitira 1111a a<>entura política en esta regio11, y meuos en 1111 pais dei que depende su abasteci111iento e11 petróleo".
11

En esas ci rcunstancias, acud í a mi cita con Hugo Chávez en el palacio de Miraflores. Recuerdo

m uy bien aquel pri mer encuentro. Fue el sábado

18 de c:eptiembrE:! de 1999. Me recibió en su despacho. Observé que, cn su mesa de trabajo, había dos fotos bien visibles en bianca y negro: la de su bisabuelo Ped ro Pérez Delgado "Maisan ta", u no de los "ú lti mos rebeldes a caballo", alzado contra el d ictador Juan Vicen te Gómez y muerto en prisión en 1924; y la de su abuela losa Inés. Y otras fotos de sus pad res,
1 lugo de los Reyes

y Elena, y

de sus cuatro hijos, Rosa Vi rginia, Ma ria

Gabriela, Hugo y Rosi nés, tamb1ên enma rcadas. Una pila de libros, docu men tos, cua rtillas de borrador de la prepa ración de un discu rso... Y un gran mapa de América La tina. Por vez pri mer;:i lo veía en persona. De i nmcd iato, pude constatar que su repu tación de hombre ca m pechano, espon táneo y calu roso no era usu rpada. Como es de tradición en América Latina, me dio un vigoroso a pretón de mano y un abrazo. Me dijo con una a m plia sonrisa gue ha bía le1do mis artícu los sobre Venezuela, en particula r mi análisis de la rebelión dei 4 de febrero de 1992. Com probé que era más alto de lo que me imaginaba; med ia por lo menos u n metro ochen ta de estatura. Atlético, recio, m uscu loso. De aspecto atildado;cabello negro y denso, cortado con meticulosidad; piei colar canela, l isa, sana, u n l una r en lo alto del lado derecho de la frente; pom u los prominen tes y mejillas bien rasu radas, bailadas de loción a romática; d ien tes i rreprochables, con un simpá tico d iastema (clientes sepa rados) en los incisivos de la mand íbula inferior; ojos peguenos, achi nados y penetra ntes; manos y u nas d e manicu ra, con una alianza de oro en el dedo an ular derecho; vestido informal porgue estábamos en tin de semana, sin corbata, una camisa con motivos escoceses oro y bronce por debajo de un chaleco-jersey de cuello en V sin mangas
-34 -

li>;TRODUCCION

y unas pantalones vaqueros calor g ris topo. Todo denotaba en él una

preocupacián por la elegancia, el aseo y el buen pa recer. Empezá, no pod ia ser de otro modo en este adepto de la filosofía de la historia, hablándome de los héroes forjadore; de la pa tria venezolana. Le pregunté q uiénes era n, aparte Bolívar, los tre•s otros "próceres" represen ta d os en los m urales gigan tes q ue ornan e l despacho presidencia l.

(1C11n11do lleg11é, me expl icá, mi mesn se /1nllnbn nhi; le daba la espalda n Bolívar y 111irnlia a Urdn11eta 1q•• • Ahora es al revés. Los otros dos so11 Sucre111 y Páez .l' U no de Los rnntm sal1rn, en cambio falf 11 Zamora". 22
En aquella conversacián inaugu ral,n yo trataba de descifrar el famoso "enigma de los dos Chá vez" plan tead o por Gabriel Ga rcia Má rquez.24 Me sorprendió su excelente conocimiento de Gramsci. Lo citá: (1Estnmos viviendo, a la vez, u11a 111uerte y 1111 11aci111iento. La muerte dl' 1m modelo 11sndo,

ngutado, detestado; y e/ 11acimiento de 11n 11uevo ca 11ce político, diferente, que
1

aparta la esperanzn a 1111 pueblo. Lo viejo tarda c11 morir, y lo 1111evo nún 110 Sf' hn 111stalado, pero esf(I crisis está pane11do 1111n revolució11>•.
Le pregunté qué entend ía por revolucián. "'M ire, me respondió, aqm estamos inveutando. Ln revolución cs /l n eterno revisar. M ns aliá de la crisis

•• Rafael Urdant'ta (1788-1845), general y estad ista venezolano, último presidente de la Gran Colombia. n Antoruo José de Sucre (1795-1830), compaõero de Bolivar, mariscai venredor de las batallas 824). decbivas de jumn y de Ayacucho (1
'1 Jose Antonio Páez (1790-1R73). general en la Guerra de Indepcndcnda de' Venezuela, "el Centauro de lo Lia nos",1res vcces Presídenle.Es considerado como el ejcmplo dei caudillo vcnezolano decimonónico.

n E.i:equiel Zamora (1817-l8t>O), militar y estadista. uno dl! los protagoni tas d«.> la Guerra

Federal ( 1859-1863), defcnor de una reto mia agrar1a en favor dei campesmadu. '' VéaSé lgnacio Ramonet: "Chávez'', Le Mo11de d1plo111ntiquf', Paris, octubre de 1999.
11

Gabriel Garcia Márquu : "Los dos Cháve.c", L.a Nar1nr1, Buenos Ai rC's, 1 1 de enero de

1999.

-35-

HUGO CHAVEZ.

Mt

PRJMERA V10A

económica, V1mewcla atravesaba sobre todo una ierisis moral y éHca a causa de la.falta de sensibilidad social de sus d ingentes. La · democracia no es únicamente la igualdad política. Es también, e incluso antes que nada, la igualdad social, económica y cultural. Todo ello en la libertad. Éstos son los objetivos de la Revo­ l11ción Bolivariana. Quiero ser e/ presidente de los pobres. A1110 ai pueblo. Pero es 11ecesnrio que saquemos las lecciones de los fraciwos de otras revoluciones que, aun afirmando que se proponían la búsqueda de estas objetivos, los traicio11aro11
1

e 111c1uso cuaudo los alcanzaron, lo hiciero11 liquida11do la democracia y Ia liber­ Lad. Se requiere creafividad para hacer una revoliu::ión. Y una de las peores crisis nctuales es la crisis de ideas. N uestro objetivo es que la gente viva de manern plenamente humana, co12 dignidad, con decoro. La felicidad es el objetivo supremo de la política. Tenemos que haçer qrtc el Reino de los cielos sea realidad aq11í rn la Tierra. El objetivo 110 só/o es e/ vivir 111ejor sinl> e/ "vivir bien "> , Y anadió lo siguien te: <1Nuestro proyecto consiste se11cillamcn fe en esta­ /Jlecer el "sistema de gobierno más perfecto" cumpliendo con lo que e/ Libertador definia nsí en stl Discurso de Angostura
25 :

"El Sistema de gobierno mns perfecto

es 1u 111el que produce la mayor su ma de felicidad posible, la mayor suma de se­ g11 rídad soetal y la mayor suma de estabílidad polítict1"11 . Aunque llevaba apenas seis meses en el poder, ya algunos medias intemacionales 20 le acusaban de "jacobinismo a11torif ario" de "deriva auto­
1

cráticn" y de "preparar una forma moderna de gol pe de Estado" ... Absurdo. Las consultas democráticas se sucedían. Y a p1sar de la atmósfera apasionada que se vivía entonces en Venezuela -donde la efervescencia de las d1scusiones y de los debates políticos recordatba a la Francia de mayo de

1968-, no había violencias graves, m ninguna forma de censura contra la oposicíón, los periodistas o los medios, varios de los cuales no se privaban, en cambio, de criticar ferozmente ai nuevo Presidente.

; , En febrero de 1819.
:i.. Vease, por

ejemplo, The New Ynrk J tmcs, 21 de agosto dt! 1999 , e Jntemat1or1al Hera/a Tribun, 1° de septiembre de 1999.

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---IN1 'ROOUCCIÔN

Estas awsaciones me en tristecen, me confe!;ó Chávez, porque lo que nosotros queremos es 17asar de la democracia repres.entatíva a una de111ocrncía
1<

partici pativa, más directa, O sea queremos más democracia y 110 meuos. Con una mayot interve11ción dei puebla en todos los 11iveles de decisión. Para mejor oponernos a cualquie1' violación de los derechos ht manos » . Me precisá que el texto de la nueva Constitución, entonces en debat· en la Asamblea, preveia dotar de mayor poder de autonomía a los ayuntamientos; instaurar el referéndurn de iniciativa popular, y el "referendo mvocatorio'' que obligaría a todos los represen tantes elegidos, inclu ido el propio Presidente de la República, una vez transcurrida la mitad de su mandato, a sorneterse a una nueva elección, si tal era la voluntad popular.
La nueva Constitución preveía asi mismo, entre otras cosas, e] derecho a la objeción de conciencia; la prohibición xplícita de las "desapariciones" practicadas antafio por las fuerzas dei orden; la creación de un defensor del pueblo; la instauración de la pariclad mujeres-hombres; el reconocimiento de los derec.hos de los ind ígena s o pueblos originarios; y la puesta en marcha de un "poder moral'' enca rgado de combati r las corrupciones y los abusos.
A propósito de corrupción, con su genio coiloquia l, me contó cómo,

en aquellos pri meros meses de su manda to, se l!e acercaron obsequiosamente los grandes empresarios, las grandes fortunas, los que se pensaban "dueftosnaturales" de Venezuela, para proponede toda suerte de regalos
y tentaciones -vehículos, apartamentos, negocios- como habían hecho

con tantos presiden tes anteriores. Creyendo que Chávez sería uno más de esos que tienen doble d iscurso y doble moral. Pe1ro Olá vez los expu \só de Miraflores «como Cristo expulsá a los mercaderes dei Templo», me dijo. Y a partir de ahí, esos oliga rcas em peza ron a conspirar con tra él. «No lo podemos

comprar , entonces lo vamos a derrocar». Ése f ue, a partir de aq uel instante, el plan de la oligarquía venezolana. Ahí empezaron las conspiraciones, los ataques, las campafias mediáticas de demoni zación, la prepa ración dei gol pe de Estado de 2002., los sabotajes...
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Huco C11AvEz. M1

PRiMl::AA

Viu,,

<.Y cuá l era su progra ma económico? Chávez me expresá con cla ridad su deseo de alejarse dei modelo neoliberal y resistirse a la globalizacián.

«Qtteremos co11struír 1111 Estado 111tís ftoriw11tal, m e decla rá . EI trabajo, y no e/ capital, debc ser e/ verdadero prod11ctor de riqueza.. El ser J11111iano es lo princ ipal. Q11ere111os poner la eco110111in ai servicio del pueblo. Nuesl ro puelilo merece lo me1or. Nos hace falta buscar l'I p1mtc> de eq11ilib1·io entre cl mercado, cl Estado .1/ ln .ociednd. Hay que hnccr que co11vl'rjan ln ''mano invisible" dei mercado y 111 "111n110 visible" dei Estado cu 1111 espacio econômico c11 el i11te1ior dei cual e/ mercado existe tanto como es posible y el Estado Janto como es 11ecesario».
Me record á que (< ...el imperialismo impuso n Ve11czuela, lwcc cien aiíos, en d marco de la división i11temncio1111 I dei trab1rijo , una tarea ti11ica: producir petróleo. f>agabn una 111iscria por ese petróleo; .'J todo lo de111rís -11/imentos, productos industriales- devíam os importaria. Ahora, 11110 de nuestros objeti­ vos cs la i11rlepc11de11cia enmomica y la soberanía alimentaria; en el marco de la protccció11 dei medio ambiente y ele los imperat fo us ecologicos ... Me precisá que la propiedad privada y las inversiones extranjeras estaban garantizadas, pero en los límites del interés su perior dei Estado, el cual velada por conserva r bajo su contrai (o resca ta r) aquellc•s sectores estra tégicos cuya venta sign ificase la cesión de una pa rle de la :soberanía nacional. O sea ní más ni menos que lo que propuso el Consejo Naciona l de la Resistencia (CN R) en Francia ai final de la Segunda Guerra Mund ia l, o lo q ue hizo el general De Gaulle cuando mstau ró la Qu inta República en 1958. Pero, en d contexto de la globalización neoliberal y de la fiebre de las privatizaciones, esas medidas parecían aún más revol ucionarias. Oyéndole enunciar esos objetivos, me di je pa ra mí mismo: (.qué otra cosa pueden hace.r los protagonistas principales de la globalizacián, duetioc; de tan tos med ias masi vos de información , sino dia bolizar a Chávez. y su Revol ució n Boli va riana? Pasamos horas conversa ndo. Le pregun té si se definiria como "nacion alista", y me contestá que se consideraba un "patriota". Citando precisamente a De Gaulle, m e explicá: «Ser pai"riota es amar a la 1mtria. Ser

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]NTRODUCC ÔN I

nacío11alista es detestar la de los demás». Acto segu.id o, en un geslo típico de

oficial de Estado Mayor, colocó un gran mapa dE América Latina sobre su mesa dei despacho y me comen tó que Venezuela estaba "mal vertebrada 11 , consecuencia de la "vieja planificación colonial" ..Me mostró cómo,en una geografía ideal, la capital debería situarse en el centro dei pais ... Describió las grandes obras de infraestruchtra indispensables para conforma r un Estado cohesionado: ferrocarriles, au topistas, gasoductos y oleoductos, puentes, puertos, embalses, túneles, aeropuertos ... Me habló dei imperati vo de la integraciónsudamericana, anunciada y deseada por Simón Bolívar, y "soi íada por toa!os los revolucionarios lati­ noamerica 11os ''.Senaló en e] mapa cómo el Liber tador había optado, pa ra liberar Suramérica, por el "eje andino" (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia), y me declaró que hoy, para l iberarlo de la influencia neoliberal, se podía optaI por una alianza dei "eje atlántico " (Brasil, Uruguay, Paraguay , A rgentina). Me impresionó su fino conocimiento de Brasil, de su historia , de su economía, cosa poco frecuente en los di rigentes latino-americanos de lengua espanola. Me reveló también su intendón de liberarse de la dependencia de las relaciones verticaJes Norte-Sur, y establecer "conexiones horizontales" con África, Asja y el mundo árabe-musul mán. Su peculiar manera de razonar imbricando siempre teorfa y praxis, historia y sociedad, así como el alcance internacional de toda su reflexiôn, me parecieron singularizar su perspectiva política. Me sedujeron sus razona mientos originales, siempre fundamenta dos, nunca dogmátícos. Apoyados en citas de pensadores progresistas, la mayoría de las veces latinoamericanos. No había duda de que poseía una mente de izquierdas, estructuralmente marxísta, pero -por fortuna -·liberado de las escolásticas referencias al "panteón obligatorio" de Marx, Engels, Lenin, Trotski, etc. Chávez pensaba por sí mismo, de manera original. No era la réplica de nadie, ni la secuela de ningún sistema existe•nte. Mientras le escuchaba exponer con ardor tan tos y tantos proyectos de toda índole, me convencía de que ese homlbre no ha bía llegad o por
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Huco CuAvu. M1 Pimmv. vm

casua lidad a la presidencia. Ni estaba de paso por Miraflores. Iba a crear escuela y doctrina, no había d uda. Se le notaba "habitado" por una ardientc y ambiciosa misión: darle la Vl.lel ta a Venezuela, ponerla por fin de pie, transformada de punta a cabo, recolocaria a la c:abeza de América latina como en tiempos de Bolivar, libera ria de la pobreza y de la margina l idad, devol verle a los humildes la dignidad de personas humanas, restaurar el orgullo dei patriotismo ... En su ma, hacer d1 Venezuela, como decía
él, u n "país potencia" - En ningún momento sentf cualquier pretensión

o apetencia personal. Aborrecia d ca ud illismo. Y su voluntad de crear pa tria era infinita. Me pareció que "el enigma de los dos Cháv1ez" se resol via constatando que, en su personalídad, coexisten sencillamente dos tem peramen tos: una mente racional, lógica, cartesiana, pragmá tica; y u n talante al truista, afecti vo, entusiasta, tumul tuoso, sen timental. Por sus circunstancias sociales, Chávez entend ió muy pronto gue la sociedad no regala nada y que un ind i viduo debe enfrentar, desde muy pequeno, los determinismos que lo rodean. Se percató que las condiciones materiales de existencía determi nan la concienda social. Tuvo que vencer el peso de la historia y el ased io de fuerzas poderosas. Descubrió las relaciones de domi nación y las di ferentes formas de violencia, tanto material como sim ból ica. Ello pod ia haber hecho de él una persona amargada, rencorosa o resentida.

N1> lo era en absoluto, porque pron to decidió no aceptar el desorden dei mundo. F .n ese sentido,Chávez fue -desdesiempre- un "ind ignado", un rebelde que supo conquistar la libertad a lo largo de su ex1stencia social, oponiéndose a las coacciones y a las obligaciones cada vez que éstas le parecieron absurdas o injustas. Lo constante de su persona lidad fue su rechazo de la resignación. De ahí su espín tu de resistenc· ia y su denuncia dei carácter in tolerable de una situación económica y socia l somehda a la hegemonia de las relaciones de fuerza.
Sall de aquel primer encuentro convencido de que algo nuevo esta ba pasando en América Latina. Que este hombre crearía corriente y doctrina. Y
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1NTRODUCCIÔN

que el "hu racán Chávez" no tardaría en recorrer el continente levantando polémicas y controversias. También entusiasmos, pasiones y adhesiones. Contacté con amigos periodistas e in telectuales de Europa y Latinoamérica, progresistas, para trasladarles mis im presiones positi vas, invitarles a visi ta r Caracas, que vieran con sus propios ojos esa revolución democrática en marcha ... Salvo contadas excepciones, todos me respondieron lo mismo: "jMílicos no!", "jGol pislas nunca!" Se equivocaban. Pero su reacción índicaba que, para el líder dei bolivarianismo, la tarea de convencerles no sería sencilla. Me encontré de nuevo con Chávez en París en octubre de 2001, un mes después de los ocüosos atentados del 11de septiembre en Manhattan

y Washington. Invitado por

René Blanchet, rector de la Academia de Paris,

víno a la Sorbona a da r una conferencia titulada "Transformar a V enezuela

zuna utopia posible?" 27 en el prestigioso anfiteatro de la venerable universidad parisina. Los organizadores me habían pedido que interviniese tarnbién junto con tres otros conocidos mtelectual es, Víviane Forrester, Richard Gott y James Petras. Con su metafórico y peculiar estilo, Chávez empezó recordando ai joven Bolívar por los barrios de la capital francesa28: «Hace doscientos afias,

paseaba por estas calles de París un joven que cruzá el Ailántico y que era un fuego ambulante y a11daba incend iando por donde pasaba, igual qtte Zaratt1stra, el de Nietszche, cuando subió a la montana». Habló de su proyecto político: «No estamos improvisando , Venimos de lejos con ideas bien claras y un cami110 deftm'do». Se solidarizó con las víctimas de los a tentados dei l1-S: «E/ siglo X X I debe ser el sigla de la pa z; hay que desechar los cmio1zes y hncer que callen los famLiores de guerra». Contó cómo se había agudizado la campana de de' Foro e11 e/ Cra"Anfiteatro de La Sorbonm•, P11rís-Octubrc> 2001. Tnwsformnr n Ve11a11e/a posible? ",documento editado por el Ministerio de la Secretaria de la Presidencia, Palacio de Miraflores, Caracas, 2001, con una inlroducción de Maximílian Arvelaii., fotos cn color dei evento y los textos integrales de todas las ponencias ,
(,1t111111topín
.;JJ.

!; Yéase

Véase Gustavo Pereira: EI jove 11 Bolívar, Fundación Detensoría dei Pueblo, Caracas, 2007.

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HUGO DtAVEZ. MI PRtMERA Vtl>A

mon.izaciôn contra él: «Sigucn calum11ir111dome. No se sorprendan si, cn algún

momento, me ncusan de esconder n Osa111n Ben Laden en Ve/lezuela. También
cnlu11111inro11 a Bolívnr y 111urió pobre, solitario, casi crncificado, Él d ijo una vez:

"f esucris fo, 0011 Quijofe y yo, somos los tres mm 1ores wcios q11e ha hal?ido jnmás,
por soii1u con

ntejor"11. Sofisticado y argumen tado, su discurso fue un t ri unfo. Sorprendió posi tivamen te a muchos de los que se habían creído la patraiia dei "müitar gorila". Numerosos franceses, interesad os en las cuestiones Iatinoamericanas, empezaron a cambiar de opinjón sobre él y a consíderarle de manera más constructiva.
w1 1111111do

Vol vi a encontrarme con Chávez en distintas ocasiones. En particular, unas días an tes dei golpe de Estado dei 11 de abril de 2002 cuando en toda Caracas se hablaba de un pronunciamien to i.nminente. Sin reparos, la prensa dominante calificaba a l Presidente de "dictador", incluso d e
"Hitler"
zq ...

Reclamaba a gn tos; "jJ-l 11y q11e derrocaria!". Hombre pacifico y

afable, Chávez parecia muy sereno. Para persuadirme de que todo estaba

bdjo control me invitó a dar un paseo nocturno por Caracas a bordo de un vehiculo banalizad o manejado por él. Sin guardias, ni escoltas, pero con va rias a rmas a bordo. En dos o tres ocasiones1 no d udó en detenerse y bajarse dei a uto a conversar con grupos de vend edores informales que no sa lían de su asombro ... Lo abrazaban, lo vi toreaban ... No sin cierta ingenu idad, me revelá que, esa misma tarde, había hab lado con el embajador de Estados Unidos, Charles Shapi ro. 1 Y que éste le había asegurado que su país "110 se i11volucraría en ningima aventura gol pista" contra la democracia venezolana ...

'" Léase el editorial dei mensual Exceso, C.J.racas, abril de 2002. '" Conocido cm Washington por su experiencia en golpes de Estado, Charles S. Shapi ro (n.1949) hab1a sido elogiado por su trabajo como agregado militar en Chile mientras preparaba el derrocamiento de Salvador Allende en septiembre de 1 973. Tambien se destacó durante la "guerra ucia" contra las guerrillas de El Salvador y de Nícatagua eri la década de 1980.

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1ITTRODUCClôN

Menos de una semana después, coroo es sabido, un golpe mediáticomilitar, apoyado por Washington, lra taba de derrocarle. A punto estuvo Chávez de ser fusilad o por Jos golpistas. Fa l tó muy poco pa ra que lo asesinaran. Pero el pueblo indignado se Lanz6 a la calle a defonderle y a rescatarle. Regresó ai poder en menos de 48 horas, sin ánimo de venganza, dando un impresionan te ejemplo de generosidad y de responsabilidad. Luego vendría el "golpe petrolero", varias ten ta ti vas de asesinato y numerosas ca rnpat1as in ternaciona les de diabolización .Chávez -que citaba a menudo una frase de Trotski: "La revoluci6n necesila e/ látigo de la

contrarrevolución "- aprovechó cada uno de estos ataques para ir radicalizando su proyecto politico. Siempre en u n marco democrático, sometiendo continuamente toda nueva propuesta ai voto popular. Desde 1999, batiendo sin duda un record mund ial, Chá vez se sometió a una qu incena de consultas populares de toda índole, cuyo carácter d emocrá tico fue confirmJdo por respetadas instancias internacionales. Cuando en 2001, çon mi amigo Bernard Cassen, creamos el Foro Social Mundial en Porto Alegre (Brasil) -dei que propuse cl lema "Otro murtdo es posible" -,le invitamos. Vino dos anos después, en enero de 2003, con ocasión dei III Foro. Deseábamos que expusiera en d i recto, a los miles d e actívistas socia les y a los in telectuales a ll í reunidos, su concepción de la Revol ución Boliva ria na. Con sus palabras, su a rd iente retóri ca y su clari videncia polítjca levan tó un en tusiasmo arrollador, La juventud latinoamericana descubría su djgrurso rozagante y optirnista. Regresaba la volunta d política y se proponía sacar ai subcontinente -respetando todas las l ibertades - de la inercia y dei sufrimien to neoliberal. 1 0tra izgu ierda era posible! En aquel momento, en América Latina, Chávez era el único dirigen te neoprogresista en el poder, junto con Luiz lnácio Lula da Silva que acababa apenas de acceder a la presidencia de Brasil. En enero de 2005, vol vimos a invitar a Chávez ai V Foro Social Mundial, de nuevo organizado en Porto Alegre. Su avión a terrü:ó de madrugada. Estaba saliendo el sol. Con Maximilien Arvelai z y Bernard Cassen
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HUGO CHAVE7.. M1 PRIMERA V10

lo fuunos a espera r ai pie dei avión, y lo primero que hizo fue dirigirse ai asentamiento agra rio Lagoa do Junco, dei Movimiento de los trabajadores ru rales Sin Tierra (MST), situado en el municipio de Ta pes, a más de 130 k1lómetros... Allí lo acom panamos junto con João Pedro Stedile, dirigente del MST.Chávez se reunió con prod uctores y campesinos, y ante varios centenares de persooas, afirmó por primera vez, en u n d iscurso improvisado, que esa experiencia de autogestión agrícola era una demostración de que "el socialismo 110 /rn muerto". Por la tarde regresamos a Porto Alegre. Debía in tervenir en la cancha G1ganti11'10, a nte u nos quince mil jóvenes "alterm und ialistas". Me tocó presenta rle y em pecé de la siguien te manera: "M11cl1os tardaron en

convcnccrse; a/g11m1s d udnron largo ticmpo; otros 110 ncabnbn11 de admitir q11e, t'll América Latina, en esta América Latirra tan golpeada por el neoliberalismo _11 la globali:ación, lin/11n s11 rgido 1111 dirigc11te político de 1111evo tipo: e/ Presidente Hugo Chavez. Algrmos justificabn11 lns d11das y las desco11fian-=.as porque se tra­ ta/la de u11 militar, y 1111 militar que se hallÍa a/;.ado en armas. En ur1 conti11c11tl' e11 el que tnntos 'gorifns uniformndos' f11ero11 verdugos de s11s pueblos, hay que ad111il ir que, en cierta mediria, esa desconjianza se podía comprenrler".
Chávez tomó después la palabra y, constantemente interrompido por un público que le a plaudía a rabiar, hizo uno de los mejores discursos que le recuerdo .1' Afirmó que el Foro era « ...cl evento políl ico de 111ayor i111porta11cia en e/ 1111111do. No hay af ro de esta magnitud . E11 estas 1íll i111os ci11co mio, se lia co11t1ertido e11 una rica plalaformn donde los cxcluidos pueden

/ialilar, p1ierlen decil' lo que sie11te11 y r11 donde se puedc11 buscar consensos». Decla ro que venía a Porto Alegre «a aprenda, a empapar{ se] de mtis pasión y de más co11oci111ieuto». Luego enumeró Jas reformas que la "Revolución Boli variana" estaba llevando a cabo: reparto de tierras a los campesinos pobres;reconocimiento de las Jenguas y de los dercchos de los pueb los origina rios; alfabelización de los niõos y de los adul tos; Misión Barrio
1

11 Véase L11/ a y C/11i1ll!:: ,, t'f Foro dt! Porto Alegre.

Discurso y rN1fuc1011c;, Col. Le Monde di·

plllmtltique, Editorial Capital intelectua Buenos Aires, 2005.

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INTRODUCCION

Adentro; concesión d e microcréditos; Banco de la Mujer y promoción de los derechos de las mujeres; programa de salud para todos;Ley de Pesca; solidaridad con Cuba, etc. Por segunda vez ese mismo dia, en su discu rso, dedaró su adhesión ai socialismo, una palabra entonces caída en desuso y que ni siquiera la izquierda reivindicaba. Pero él, allí, en aguei momento, se comprometió a «lrascender el capitalismo por la vía dei socialismo y más aliá. E11 d1'.1nocracia». En los anos sigu ientes volví a ver a Chávez varias veces,en ocasión de algnna visita st1ya a Paris o a Galicia, de algún sem.inario mío en Caracas, o de alguna participación en su célebre emisión televisiva ''A/ó Presiden­ te".En aquella época, andaba yo enfrascado en mis conversaciones con Fidel Castro que darfan lugar al libra Fidel Castro. Biograf frz a dos voces.32 Preparando esa obra, viajé con el Comandante cubano a Qu i to, en e1 1ero de 2003, para asistir a la toma de posesión del entonces presidente ecuatoriano Ludo Gutiérrez. Quiso la casualidad que nos alojáramos en el cnismo establecim jen to que Chávez, e1 Swiss Hôtel. Eran los meses en los que e!presidente de Venezuela enfrentaba las más duras embestidas dei "Paro petrolero", promovid o por la patronal venezolana y apoyado por la di rectiva y los cuad ros de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA) y por los medias de comunicación dominantes. Ese sabotaje duró de diciembre de 2002 hasta Iebrero de 2003. En el apartamento de Fidel, asístí a una reunión informal entre los dos comand antes cubano y venezolano en los que expresaron su sorpresa por la iniciativa lanzada, unas semanas an tes, por Lula (cuand o aún éste no había asumido la presidencia de Brasil) 33 de crear un "Gru po de apoyo de Amigos de Venezuela" in tegrado, además de Brasil, por el Chile d e
"1

lgnaci o Ramonet: Fidel Cnstro. Biografia n dos rmas, Debate, Barcelona , 2006 .

1.u ii. lnácio lula da Silva fue elegido Presidente de Brasil el 27 de octubre de 2002, pero no asumió su cargo hasta el 1° de enero de 1003. Entretanto1 Fernando 1lenrique Cardoso siguió siendo Presidente en funciones.

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Hl'GO Cf11WE7.. M1 PRtMEtll\ V1uA

Ricardo Lagos, la Espana de José Maria Aznar, los Estados Unidos de George W. Bush y e] Portugal de José Manuel Barroso... Recuerdo q ue Fidel comentó: "Con 'amigos' semejantes, no c;e 11ccesitrm e11e111igos" . Mientras Chá vez afirmaba que no tenía ninguna inlención de "i11temncio11ali::.ar" ese conflicto social: «Es exnclnme11te el pretexto que Ilevn buscando Wnsllíngton JJnrn co11trolnr 1111estro petróleo». Sobre Lucio G u tiérrez también fueron muy francos y l úcidos. Debo confesar que, no sin cie.rta ingenuidad, yo m ismo había sido sensible a i carácter aparentemente progres1sta del coronel ecua toriano, \.l lo cual pa reció confirma rse en su d iscu rso de in vestid u ra. Fidel me mi ró casi con pena y, riendose, soltó: ";L11cio es 1111 cagón! ". Según el comandante cubano, en el plazo no superior a seis meses, los ecuatorianos se iban a dar cuen ta de la impostura y lo echa rian . No se equi vocaba. Tres meses baslaron pa ra que Lucio Gu tierrez se qu itase la máscara; rompió con su ala izquierda, udhiriô a i A rea de Libre Comercio de las Américas ( ALCA), susci tá la i ra

de los ecuatorianos que acabaron por derrocaria en abril de 2005.
Chávez. me contó que, tanto él como Fidel, también habían pensado un instante que el coronel Gutiérrez podía pertenecer a la tradición prowesista de los milita res latinoamericanos, de la que êl mismo se reclamaba y a la que pertenecieron oficiale::. como Velasco Alvarado, Luis Carlos Prestes, Jacobo Arbenz,Omar Torrijos, Juan José Torres,Francisco Caamano... « Para verificar/o, me re1ató Chávez, decidimos cem Fide/ ve11ir n Quito después de ln t'lecció11 de Lucro, pero antes de que nsumiern. Para ver s11reacciô11. EI prctexto f11e

ln i11augurnc1ó11 de ln "Cnpíl/a dei Hombre", concebida por el pintor G11nynsa111í11,

ya e11fonces fnllrcido. Ocurrio 1•/ 29 de noviembre de 2002. Pensábnmos re11111rnos los dos -Fidel v yo- con Lucio, y co11versar; 11ver quíén 1'Tn de verdad . Prro lo !>1tpinws 11111y pro11tc>. Apenas se cnferó de que veníamos, se npresuró en anunciar que c;e marchabn a Colombin n e11trevistarse con Ált'llro Uribe... Huyó... La idea de
s11/1r e11 una foto co11 11osotros le div pavor ... Se ncojonó de míedo...».

Véase lgnacio Ramonet: "Ludo", l.t1 Voz de Gahcia, La Corufia, 3 dl.' diciembre de 2003.

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IN1'Jl<JDIK'<:ION

El éxito fundamenta l de Hugo Chávez fl.le la refu ndación de la nación venezolana -(( ;Tenemos Patrial», acostumbraba a gritar- gra cias a un verdadero modelo democrático y político a i servicio de los intereses de las mayorías populares. Porque la Revolución Bolivariana ha reorganizado la sociedad en sus estructu ras fundamen tales. Desde Fidel Castro no había surgid o en América L<ilina un líder tan anollador como Hugo Chá vez. En sus 14 ai'íus d e gobierno, no sólo transformó copemic1111n mente Venezuela , sino toda América Latina. Nunca, en sus dos siglos de historia , América Latina conoció u n período lan largo de democracia, de justicia social y de desa rrbllo. Nunca tantos gobiernos progresistas gobernaron al mismo tiem po en tantos países la tinoa meri canos. Eso es inédito.Du rante decenios, la simple perspect iva de que un gobierno progresista, democráticamente elegid o, llevasc a cabo cam bios estructurales para reducir las desigualdades y las inju sticias, bastaba para que fuese derrocado. Los ejemplos abundan: Guatemala 1954, Brasil 1964, República Dom inicana 'l965, Chile 1973, Perú l 975, etc. Por eso, en rnuchos pa íses latinoamericanos, la ú nica vía que le quedá a los defensores de la justicía social, fue la vía de las armas y de las guerrillas. Hugo Chávez, que con otros compai'íeros, participá en la rebelión milita r dei 4 de Febrero de 1992, fuc el primer gran lider progresista -desde Salvador Allende- que apostó por la via democrá tica y akanzó el poder . Esto es algo fundamental. No se entiende quién es Chá vez, si no se mide el carácter profundamente democrático de su opción progresista. Su voluntad de someter regula rmen te, periód icamen te, ai veredicto dei pueblo cada uno de los avances de la Revolución Bolivariana. La a puesta de Chávez es el "socialismo democrático" . Esa voluntad suya y esa confianza en1a intelígenáa colectiva de los ciudadanos lc cond ujeron a asociar
al pueblo a todas las grandes decisiones de su gobierno. En eso y en su

concepcion de la "unión dvico-milítar" (la unión del pueblo y de la fuerza armada), Chávez revolucionó la revolucion latinoamericana. Y su ejemplo ha sido imitado. En América Latina, los gobiernos neoprogresistas están

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Huco CH.\VEZ. M1

PRIMERA V10A

consolidando el Estado de bienestar. Ese mismo Estado de bienestar que está siendo destruid o por los gobiernos neolibera les en Eu ropa. Gradas a esas políticas redistributivas que la Revol ucion Bolivariana fue la pri mera en impulsar, unos 50 millones de personas salieron de la pobreza en América La tina entre 1999 y 2013. Jamás se hab1a visto semejante progreso. Por eso Chá vez nunca le tuvo miedo a la democracia. Al contrario, la consuJta democrá tica, repetía, sólo puede consolida r unas políticas orien tadas a darle ai pueblo ''la mayor suma defelicidad posible". Y por eso tampoco es ninguna sorpresa que Chá vez haya tenido tan amplio apoyo popular, y haya ganado casi todas las con tiendas electorales. Como u.n huracán ,el verbo de Chávez y el ejemplo de las reaüzaciones de la Revo1uáón Bolivariana despertaron toda América Lati na. La incapacidad de la clase política tradicional para canalizar la revuel ta de "los de abajo" abrió el camino a di rigentes nuevos, de origen sindical, militante social, militar o hasta guerrillero. Nunca se vio surgir u na generación de líderes tan excepcionales como esta que reú ne a Lula y Dilma en Brasil,

a Fvo Morales en Bolívia, a Rafael Correa en Ecuador, a Néstor Kiichner
) Cristina Fernández en Argentina, a Taba ré Vázquez y Pepe Mujica en U ruguay ... y tantos otros.. Esto puede molesta r a algunos marxistas, quienes se aferran a aquello
d e que "no hay ní Dios, 11i

rey, ni trib1mv". Sin embargo, en ci rcunstancias
11

excepcionales, el pa pel dei /Lder caris111ãt ico" salta a los ojos. Porque catal iza las volun tades de millones de ci udadanos que pa rticipan en los "procesos de cambio". Cuba no habría resistido sesenta anos a la agresión estadou nidense sin Fidel Castro. Y, en Venezuela, está cla ro que la Revol ución Boli variana no seria lo que es sin Hugo Chávez. Esta lo admitió el propio Fidel Castro cuando declaró: (( Hace mucho fiem po que albergo la

mas profunda convicrnm de que, cua11do la crisis llega, los líderes surgeu. As1 s11rg 1ó Bolivar, c11n11do la nc11pncí611 de Espa1ia por Napoleón y ln imposición de
101

rry rxtran1cro crearcm las condiciones pro picias pam ln i11depe11dencia de las
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INTROOUCCIÓN

colonias cspafiolas e11 este Jzemisferio. Así surgió josé M arti, cua11do llego la hora propicia pflra el esta/lido de la Revvlución independentista en Cu/Jn. Y nsí surgió Cftávez, cwmdo la terrible situacíón social y humana en Venezuela y América Latina determinaba que e/ mome11to de lt1cl1ar por la segunda y verdadera inde­ pendencia /1abía llegado».
Bajo el impu lso de Chá vez, en sus catorc< anos de presidencia (19992013), la Revolución Bolivariana consiguió, en el ámbito regiona l, logros fotmidables: creación de Petrocaribe, de Petrosur, del Banco dei Sur, d ei ALBA, dei Sucre (sistema único de compensación regional), de la Unasur, de la Celac, el ingreso de Caracas en el Mercosut ... Y tantas otras políticas que hicieron de la Venezuela de Hugo Chávez un manantial de innovaciones para avanzar hacia la defini tiva independencia de América Lati na. Aunque agresivas campanas de propaganda, pretenden que en la Venezuela bolivariana los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad -verificable por cualquier testigo de buena fe - es que la mayoría de los med ios son de propied a d privada. lgual que los principa les diarios -E/ Universal y El Nacional-, sistemáticamente son críticos con el gobiemo. La gran f uerza de Chávez fue que su acción se d irigió ante todo a lo sociaJ (salud, a limentación, educadón, vivienda), lo que más inte.resa a los venezolanos humildes (75% de la pobladón). Refundó Venezuela, la descolonjzó, le dio a millones de pobres, que ni tenían papeles, e] estatuto de ciudadanos haciendo así visibles a los "invisíbles". Consagrá más dei 42% del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Disminuyó a la mitad la tasa de mortalidad infantil ;erradicá e1 analfabetismo; mul ti plicá por cinco
el número de maestros en las escuelas públicas (de 65.000 a 350.000). En 2012,

Venezuela fue el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matriculados en educación superior (83%), detrás de Cuba pero delante de Argentina, Uruguay y Chile;y era el quinto a escala mundial superando a Estados Unidos, Japón, China, Reino Unido, Francia y Espana.
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Hl•C'iO C!iAVEZ. MI PRIMERA V10

EI gobíerno boli va ríano genera l izó la sanida1d y la ed ucación gratuitas; muf ti plicó la construcción de viviendas; elevó el sala rio mínimo (ef más alto de América La tina); conced ió pensiones de jubilación a todos los traba jadores (i ncluso a los informales) y a los ancianos; mejoró las infraestructuras de los hospitales; ofrecíó a las famílias modestas ali mentos, med ian te el sistema Mercal, más ba ratos que en los su permercados privad os; limitó el la tif unuio a la vez que fovoreció la prod ucción dei doble de toneladas de al i mentos; formó técnicamente a millones de trabajadores; redujo las desigua ldades; rebajó en más dei tri pie la pobreza; d ísminuyó la deuda externa; acabá con la pesca de arrastre; ím pulsá el ecosocialismo ... Todas estas acciones, !levadas a cabo de manera ininterru mpí da, explica n el a poyo popula r dei q ue siem pre gozá Chá vez. l le sido testigo, en di versas ocasiones, dei increíble fervor que podía usei la r. He tenido la oportunidad de acom panarle, dando saltos por toda Vene.wela, a grandes mítínes de roasas y a pequenas fíestas bolí varianas, J reuniones de cuad ros y a desfiles de ejérci tos, a conferencias de prensa y a encuentros con estud ia ntes, con cam pesinos, con mujeres, con indígena s, con obreros... Con cl pueblo de Venezuela en su diversidad . Una vez, por cjemplo, me invitó a asistir a una operación sorpresa a orillas dei lago de Maracaibo. EI motivo era la toma de contrai por el Estado de unas ruarenta empresas de marineria, especializadas en servidos a las plataformas pdroleras instaladas en el lago, y que utilizaban unas termi nales a lo largo ele toda la costa donde operaban trescientas grandes lanchas. Planificada con nuciosidad casi militar, la operación necesitaba el factor sorpresa para evi tar llUe los propietanos sabotearan el material y hundieran las lanchas. Ocho mil trabajadores con contratos provisionales eran explotados por esas empresas; recib1ansalarios míseros y debían pagar incluso la comida, los medica mentos
y hasta las reparaciones de algunas máquinas...

Chávez les anu ncio que, a parti r de ese momento, la revolución recuperaba los terminales y las lanchas; ponia fin a su situación de a tropello

y 4uc tod os ellos pasa ba n a ser "tra baJ adores fijos" de la plan tilla de
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INTRODUCCIÔN

PDVSA ... El asombro de los operarias, sorprendidos por la sú bita nacionalización, se tomó en entusiasmo. Y cuando el Presidente afíadió que los 500 millones de dólares de beneficias que realizaban esas em presas se quedarían allí, convertidos en escuelas, viviendas para los trabajadores, clínicas, proyectos ecológicos, etc., y que esos recursos serían administrados por los tra ba jadores mismos en el rnaroo del poder comunal... la explosión de júbilo fue inenarrable.

"iLlegó la revolución! jViva C/11ivez! gri ta ban. « PD\I S A, afiadió el Presidente, les pagará a ustedes todo lo que se Les debe». Algunos veteranos trabajadores, con el rostro marcado por largos anos de esfuerzos, ver­ tían lágrimas de emoción ... Rodeado por un midoso enjambre de gente entusiasta, Chávez subió al remolcadot Cnnaima. Se puso a hablar con el capitán, Simón, veinte a.fios de experiencia surcando el lago. <Hasta el día de hoy, le díjo, esta lancha era de 11n capitalisl'a ; a/wrn es dei pueblo , y la revolucíón te la confia».
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Luego, bajo una carpa roja, se dirigió a los cientos de operarias allí reunid os, algunos con sus esposas e hijos: « M i alma, Jes confesó, es el alma dei pueblo. jLos que quieran patrin , i1enga11 conmigo! Cristo declnró: 'A Dias lo que es de Dios, ai César lo que es dei César', y yo o:; digo: ·jAI pueblo lo que es de/ pueblo! '.Paso a paso, vamos dándolc vida n ln fransición nl sncialis1110. Cada día el pueblo tendrá más poder. Cada día seremos más libres. Esta es un acto de i11depe11den cia». Cua nd o termin6 de habla r, los que le oían se pusieron a gritar: "jA sí! ;Así! íAsí es que se gobiemn!".
Una mujer se distinguia por la energia de sus vi vas a la revolución. EJ Presidente lo notó, la invitó a tomar la palabra, le preguntó cómo se llamaba , si tenia familia ... Elia salió dei pú bl im, joven, vestida con buen gusto, se identificá: "Nancy Williams, 29 nifos, tengo un solo lújo, cstoy casada

pero si 11sted q11iere me divorcio ... " [Estallido de risa genera/j.
En otra ocasión fui con Chávez a la inau guración de u nas obras de modernjzación dei Hospital "Dr. José María Va rgas" en el estado Va rgas.

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Huoo CHAve;z. M1 PR1 MERA Vm1A

Nuestro compro111iso es humano, me comentá, no só/o político". Circulá con sencillez por los pasillos dei establecimiento conversando con los médicos, los enfermos y el personal sanitario. Pre;guntando, cuestionando, informándose de todo, el material, el ti po de cuidados, la tecnología, los tra tamientos,las medicinas, las comidas...
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Hablá con un víejo veterano de 86 a nos de edad, antiguo sold ado y l uego estibador en el puerto vecino de La Guaíra que no cobraba pensián algW1a. Eso le escandalizá: (( EI Estado burgués y el capitalismo explotaron a este hombre durante anos, y wando ya no pud ieron aprovechar más su fuerza de

trabaj o lo firaron como un juguete usado». Le prometió repa.ración y comentá: 1<Nunca /laremos lo suficiente para rendirle homenaje a los mártires de esta tierra. De esos mártires venimos nosotros. És te es un puebilo de héroes».
Pasamos después a un patio lleno de personas de ba ta blanca sentadas en hileras de sillas. Habían instalado una gran carpa de lona bianca con pilares rojos. Chávez procediá a la distribución de llaves de apartamentos de una Residencia médica, atribuídos a médicos jávenes. «Este ano, explicó, la nueva pro11Lvción es de 638 médicos que acaban de terminar s11 carrera. Se
vm1 n incorporar a los dispensarias populares. Llega rá el día en que los méd icos

cubanos irán regresa11do a su pais y habrá que sustit11irlos en los lugares lejanos de Venezuela y dei mundo».
Ante un público entrega d o, felicitá al personal de sal ud: "Es lo mejor que tenemos". Anunciá un gran éxito: <1 Hace veinte anos, la mortalídad in­

fmzlil era de 20 por mil. Hoy es de 10 por mil11. Aseg;urá que el proyecto de la Revolucián Bolivariana era «garantizar a todos los venezolanos una calidad de snl11d integrnl».• Tiene que llegar el dín -anadliá- en que los Centros de salud privados sean irrelevantes».
Los presentes no cesaban de vi torearle. Um1senora de mediana eda d pidió la pa labra: "Me llnmo Tllocencin Pérez, dijo rnn emocián. Lo bendigo y lo encomíer1do tl SaTf Miguel Araingel. El df ({ que /e dieron el golpe [11 de abril de 2002lfui desde aquí a Carnc11s a pie para defenderia. Tanto andé que los pies

me chorreaba11 sangre .".
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INTRODUCCIÔN

Testimonios como éste los hay a espuertas. Millones de personas hu mildes lo veneraban como a un santo. Chávez repetia con calma: «M e

consumiré ai servicio de los pobres». Y así lo hi.zo. U na vez, la escrítora Alba de Cespedes le preguntó a Fidel Castro cómo podia haber hecho tanto por su pueblo: educaci6n, sa l ud, Reforma Agra ria, etc.Y Fidel simplemente le contestá: "Congran amor" Chávez hubiese podido responder lo mismo.
Farruco Sesto, poeta y a rqu i tecto, varias veces ministro venezolano de la Cultura, me contó lo siguien te: "Una farde w Cllracas, después de un

acto, regresdbarnos en u11 vehículo rústico a M ira/fores. E.I pro pio CMoez co11du­ cía, despacio, atento a los detalles. fbamos con él tres o cuatro persm1as e11 e/ mismo carro. En una de las calles de E/ Silencio [un barrio del centro de Caracas] vio a un indigente en /Iarapos, semi desnudo, durmiendo encima de u11 cartó11, y, si/1 dete­ nerse, preguntó en voz alia: 'lY ese hombre?' Algu fr:n /e contestó: 'Es w1 e1111j e11ndo•1 Clufo ez respondió secamente : 'l.Cómo losabes? 'Y de imnediatofrenó el carro. Se bajó , ordenando a sus escoltas que le dejaran solo, y se aproximô ai pordiosero. Se acudi/ló,

y empez6 a hablarle, incluso a abrazarle... Lo le1.1ant6 y entró en un diálogo largo q11e
duró como un c11arto de hom. No sabíamos de qué hablabnn. Em su nat11mlezn, su ltumanidad, ayudar a los necesitados ...Y resultó que bajo el gran cartón que seruín de carna, había otro indigente, también joven ... También drogadicto, víctima dei crack... Lo abrazv igualmente y siguieron hablando. Por las instruccio11es que dia después a sus asistentes, supimos que los habín convencido de que aceptasen su ayudn. Y asi lo l1iciero11. AI día sigrúente se sometían a una cura vo/untnrin de desil1toxicaci6n. 'Creo que las hemos salvado', comentó con sencillez Chávez".
Cuando terminé el 1ibro de conversaciones con Fidel, me pareció natura] proponerle ai Comandante venezolano hacer a lgo semejante con él para dar a conocer los aspectos ignorados de su personalida d. Chávez se había convertido en uno de los principales dirigentes la tinoamericanos, motor de la corrien te neoprogresista que se extend ía por el subcontinente
y que una nueva generación de líderes represen taba. En un contexto muy

d iferente, Chávez aparecia como una suerte de "sucesor" dei veterano Comandante cubano.
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HUGO C11AVEZ. MI PRI MERA VIDA

Le propuse que hiciéramos un l i bro de conversaciones sobre la parte menos conocida de su biografía: e1 "01 ávez de antes de Chávez". «jAh!

Q11iere que hablcmos de mi primera vida, me dijo, porque yo l1e fenido varias
'Vidas ...i>. Sí, de eso se trataba, de responder a las preguntas que muchas

personas se hacen: "zQuién eva Chávez antes de convertirse en una personalidad pública universalmen te conocida? lCómo fue su infancia? lEn qué con tex to se criá? lQué clase d e adolescente fue? lCómo se formá? zCuándo se inició a la política? lCuá les fueron sus lecturas ? lQué influencias recibió? lQué suerte de militar fue? lCuál era su visión geopoUtica? z De qué corriente ideológica se recla maba? zQué estra tegias le permitieron ganar las elecciones y Ilega r aJ poder en 1999? Más a llá de contestar a esas y a muchas otras preguntas a lo largo de unas d oscientas horas de con versaciones con H ugo Chávez, este libro pretende también ser una obra de historia. Alejado de las polémicas contem porâneas, aborda una eta pa termina da en 1999, que ya puede ser juzgada con cierta serenidad. Aunque es asimismo un libro de "historia intima", pues pretende acercamos a la persona Hugo Rafael Chávez Frias. No sólo ai político, sino ai ser humano que fue, su temperamento, su carácter, su humanid ad, su sensi bilidad , su complejid ad . No abordamos aquí su enfermedad, el tumor canceroso en la zona pél vica, que se dedaró en junio de 2011. Sencilla mente porq ue ese accic..len te de sal ud le ocurrió cuando ya habíamos acabado las grabaciones y cuando yo, trabojando en el libra, llevaba largos meses sin verle. EI 1 ° de julio de 2011, un d ía después de hacer pública su enfermedad, Chávez contó cómo le fue detectada. Ocurrió en La Habana, agotado por su inaudi to ritmo de traba jo, el presidente venezolano le confió a su amigo Fidel Castro que sufría de dolores constantes y que los efectos de ese dolor se prolongaban en una de las piemas causándole constante malestar. EI líder cubano tomó muy en serio la información. « Yo no cncontraba cómo quitarme

de encima los ojos de águil.a de Fidel -con tó Hugo Chávez- "t.Qué te pasa? (.Qué riolor es ese?" y empezó a preg1111tarme conto 1111 padre a 1111 hijo (...) y
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lNTROOUC:CIÔN

empezó a / /amar a médicos y {pidió/ opiniones. Tomá el mando...». A raíz de eso, Chávez se sometió a dos operaciones de urgencia: una por un absceso pélvico y otra para extraer el tumor que, según él mismo describió, era «casi como una pelota de béisbol». Y todo pa reció sol uciona rse. EJ 20 octubre de 2011, después de someterse a ri gurosos análisis, Chávez declará que se había podido «verficar cientificamente que no ltay células malignas activas cn 111i c11erµo; estoy libl'e de enfermedad » .
En enero de 2012, le envié el borrador com pleto dei manuscri to para que leyera y revisara sus respuestas, como lo habíamos conven ido. Pero unas semanas después, sus problemas reaparecieron y él mismo anunciá, el 22 de febrero de 2012, que nuevamente te habían «detectado 11na lesión de

cerca de 2 centimetros de diámetro, visíble en e/ mismo sitío donde fue extraído e/ tumor, qite oliliga a extraer esa lesión y eso obliga n 1mn 11ueva intervención quinirgicn», la cual te fue practicada en La Habana el 27 de febrero de 2012. Obligado a sobrellevar va rios ciclos de radioterapia, pasó entonces largas semanas en La Habana, manteniendo un con tacto muy activo con sus seguidores via Twitter. En abril de 201 2, durante la Semana Sa nta, regresó a la ciudad de Barinas y, en una misa emitida en directo, delante de su familia, conmovió a los venezolanos con su emotiva plegaria: «Cris­ to, dame vida. Attnque sea vida //ameante, vida dolorosa; 110 me importa. Dame tu carona, Cristo, Dámeln que yo sa11gro. Dame tu cruz, cie11 cruces, que yo las /levo. Pero dame vida. No me /leves todavía. Dame tus espinas , dante tu sangre, que yo estoy d isp11esto a llevarlas, pero con vida».
Diez meses más tarde, el 8 de diciembre de 2012, cua ndo ya había ganado con contunden cia las elecciones presidenciales dei 7 de octubre, Chávez revelá, en una dramática alocución ai pais, la nueva recidiva d ei câncer, y an unciá que se sometería, en Cuba, a una cuarta operación quirúrgica de la que corría el riesgo de no regresar para ejercer el poder. En ese discurso dirigido al pueblo venezolano, expresó su d eseo de que el entonces vicepresidente Nicolás Maduro fuese designado como cand idato del chavismo en una eventual convocatoria a elecciones para sustituirlo: «Si
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lil100 CHAVEZ. M1 PRlMU tA VIDA

se presentam algu11a circunstancia que me inhabilite para co11tinuar ai frente de ln presidencia -declaró Hugo Chávez- Maduro debe conclrtir. M i opi11ión fir111e plc11n, como la lww llcna, irrevocnble, absoluta, total, es que, en ese escenn­ rio, que ob/1garia n convocar, como manda la Co11stitudó11, de nuevo a elecciones presuiencinles, 11stedes elijan n Nico/ris M ad uro como Presiden ft'de la República Bolivnrinna de Venezuela. Yo se los pido de mi cornzón».
1

Y afiadió: «M aduro es u11 /10mbrc de 1111a gran capacidnd para e/ trabaj o, para coud ucir grupos, para manejar situacio11es dificiles. Es uno de los líderes j 6vcnes de mayor capaddad para contrnuar -si es que yo 110 pudiera - co11 s11

mmwfirme, con s11 mirada, con su corazón de liombre del rweblo, con s11 don de ge11le1 con s11 i11tel1ge11cia, con el reconocimiento i11ternncional qut• se lia ga11ado, co11 su liderazgo, aifrente de la Preside11cia de ln República, y dirigiendo -su­ bordi11ado siempre 11 los intereses dei pueblo - los destinos de estn Patrin».
La noticia de que Chá vez, en condiciones tan dramá ticas, tenia que someterse a una nueva operadón, me sorprendió. Porque yo había tenido

el priviJegio de estar con él unos meses an tes, con ocasión de la elección presidencial dei 7 de octubre de 2012 y, aún más asiduamente en julio anterior, durante las dos primeras semanas de la campana electoral. Y lo había visto en plena forma física.
Aquella era su decimocuarta cita con los ciudadanos venezolanos. 3 La campana oficia l había a rrancado el 1º de julio con dos singularidades notables con respecto a precedentes votaciones. Primero, Hugo Chávez estaba saliendo de trece meses de tratamiento contra el cáncer. Segundo, la principal oposición conservadora había decid ido esa vez rechazar la
,,Ac.kmás de Hugo Chávrn, seis otros candidatos se presenlaron a las cleccionei. dei 7 de octubre de 2012. Henrique Capriles Radonski, por Mesa de la Unidad (MUD); Orlando Chirinos, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL); Yoel Acosta Chirinos, por el partido Vanguardia Bicentenaria Republicana (VBR}; Luis Reyes Castillo, por la "Organización Renovadora Auténtica" (ORA); Maria Bolivar, por el Partido Democrático Unidos por la Paz

y la L1bertad (Pdupl); y Reina Sequera, por el partido Poder Popular (PP). Chávez venció
en la pnmera vueltn con más de 55% de los votos.

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JNTRODUCCIÔN

dispersión, y reagruparse en el seno de una Mesa de la Unjdad Democrática (MUD) que, después de unas primarias,eligió como cand idato a Henrique Ca priles Radonski, un abogado de 40 anos, gobemador dei estado Miranda que apostaba por un debilitamiento Hs.ico del presiden te Chávez.36 Pero se eqtú vocó. Porque Chávez, en ese m omento, pensaba haber vencido la enfermedad. De hecho, se había somE!lido a u n chequeo completo en junio, para verificar si estaba en condici ones Je abordar la agoladora ca mpana electoral, y los resu ltados habían sido concluyentes: no existia rastro de ninguna célula ma ligna en su organismo. Convencido de haber curado, Chávez se lanzó entonces a la batalla electoral con la energía de u n centauro.
EI 9 de juJio de 2012, declará públicamente: ,,, Estoy total111e11te libre de

e11 Jer111ednd; cada día me siento en mejores condiciones». Y, a los que apostaban
por una "presencia virtual" del líder venezolano en la campana, les volvió a sorprender anunciando su decisión de "reto mar las calles" y empeLar a recorrer los rincones de Venezuela para alcanzar su tercer mandato. Dedaró:«Dijcro11

de 111í: "Ése va a estar encerrado en Mirnflores [el pai.ado presjdencial] en tmn campmia vir/uai, por TwiHer y vídeo". Se b11rlnro11 de mí como les d10 ln gn11a. Pues aqu1 estoy de nuevo, retomando, con lafurrza índómita dei '1urncâ11 bolivnrirmo. Ya extrafzaba yo el olor de las nwltitudes y e! rugir dei puel'1lo en las cnllt'S».
Este rugir, pocas veces lo oí tan poderoso y tan fervoroso como en las avenidas de Barcelona (estado Anzoátegui) y de Ba rquisimeto (estado Lara) que acogieron a Chávez los dias 12 y 14 de julio de 2012, respectivamente . Un océano de pueblo. Una torrentera escarlata de banderas, de c;ímbolos y de camisas rajas. Un maremoto de gritos, de cantos y de pasiones. A lo largo de kilómetros y kilómetros, en lo alto de un camión colorado que a vanzaba hendiendo la mul titud, Chávez sa l ud ó sin descanso a los centenares de miles de simpatizantes acudit dos a verle en persona,
' A mediados de julio de 2012, las principcllcs encuestas de opinión daban una venta ja a Chavez de entre 15 a 20 puntos sobre el candida to de la derecha Henriqu e Capriles.

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Hucú CHAVEZ. Mr

PRrMt:l'!A

Vu>4

por vez pri mera desde su enfermedad. Con lágrimas de emoción y besos de agradeci miento hacia un hombre y un gobierno q ue, respetando las libertades y la democracia, cu mplieron con los humildes, pagaron la deuda socia l y se comprometicron a dar a todos, por fin,cd ucación gratui ta, empleo, segu ridad social y vi vienda. Para despojar a la oposición de la míni ma espera nza, Chavez, en los d iscu rsos elcctorales que pronunciá sin dar muestras de fatiga, empczó diciendo: « Soy como el elemo retorno de Nietzsche, porque en rcalidad yo vengo

de varias 11111ertes ...Que nadie se haga ilusiones, mientras Dios me dé vida estaré /11d1a11do por 1'1justicia de los pobres pero , c11a11do yo me vayafísicamente, me que­ dare con 11sterles pur estas calles y bajo este cie/n. Porque yo yn no soy yo, me s1e11to encarnado en e/ p11eblo. Ya Chávez se hizo p11e/llo, y ahora somos 111illo11es. Cluívez aes tú, 11wjer . Clrave eres tú, joven. Chávez eres hí, níiio; eres t1i, soldado; so11 usterles, pescadores, agrirnltores, campesinos y comerciantes. Pase lo que me pase a 1111 no podrá11 cem Chávcz, porqt1e Cháva es alwrn todo Lllt p11eblo inve11cible».
1

Me invi to a acompana rle en sus desplazam1en tos, conversé con él varias veces y pude consta tar su buen estado de salud. Era el mismo de siempre, con su en tusiasmo, su dinamismo, su buen h umor, su gentileza. Hablamos dei libra. Obvia mente había leldo y releíd o el manuscri to que le pareció « 11111y lindo, pero un poco largo 1.110? ». Se lo había dado a leer también a Fidel Castro. Me con tá: «l Sabes lo q11e me d1jo Fidel? Hnblamos

dei libro, le dije que tú venins otra vez, y me rlijo: "Cltáve:, 110 te pongns a Jraccr lo que yo hice, deja que Ramo11et saque lu que é/ quiem; porque yo te co11ozco, no vas a fcner tiempo de eso. Si te dan a ti esos borradores, trí vns a escribir oiro libro; déinlu a él a s11 crentivicind". Fid el te respeta 11111cl10; y dice que él se mctió demasiado a corregir nq11ellas Cien horas con FideP;... Así que voy n seg uir su sabio consejo, porque de vcrdad mefalta Hempo. Has !techo t111 l rnbajo de gra11 ca/ídad, escrrbes n111y lindo, pero yo soy tan q11isqu1lloso que si me meto
f rt
1l Cie11

horas CM Firlt'l

l'S )

tít ulo de la edición cubana de fidi:I Castrv . Biuxmfia a dos 11oc!'s.

Ver nota 32.

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IN'l'RODULCtON

11 corregi/' págínas,

te voy 11 empezar a rayar... Y y11 110 tengo ticmpo ..."· Lo sentí

feliz de haber podido plasmar en este libro, para las nuevas generacíones, los testimonios de su "primera vida". Después de la cuarta y últi ma cirugía, rea lizada en Cuba en d iciembre de 2012, Oiávez sufrió, du ran te el proceso postoperatorio, una infección pulmonar la cual luego se convirtió en una "insuficiencia respiratoria" que no lográ supera r. Es sabido que, como consei:uencia dei tra tamiento, el líder bolivariano estu vo varias semanas respiirando por una "cánula traqueal" que le dificultá el habla. Su regreso a Venezuela, el 18 de febrero de 2013 y su instalación en el Hospital Militar de Caracas, se i nterpretá como un signo de mejoría. Unos días antes, en efecto, Nicolás Maduro había asegurado: ''El Comandante se encuentm en el mejor momento en que
lo /1ayamos visto c11 todos estas dias dt! lucha y bata/la".

Pero sus condiciones de sal ud sigu ieron complicándose. U 22 dt• febrero, Nicolás Mad uro admitía: "Tíene el problema de la i11sufíciencia res­ piratoria que se está tratando con i11te11sidad; sig11e co11 e/ tema de la nsiste11cia de una cânu/a para apoyarse e11 la respiración". Y el 4 de marzo, Ernesto Villegas, ministro de Comunicación, inforrnaba que la salud dei mandataria venezolano se había degra dado considerablemen te: "Existe un empeormniento de la f1111ción respiratoria, Presenta una nueva y severa i11fccción. AI Presidente se le ha venido aplicando quimiof1 'rapia de fuerte impacto. EI estado general co11ti11úa siendo muy dei icado ''. Ya todo e1 mundo temía lo peor. Y apenas unas horas más ta rde, el día 5 de marzo de 2013, Nicolás Maduro, profundamente emocionado, anunciaba al mundo la penosa noticia: "Hafallecid. o e/ coma11dante presidente Hugo Chávez, luego de bata/lar d uramente co11 1111a mfermedad d11rante casi dos afias ".Se terminaba de ese modo, prematuramentte ,una de las trayectorias poUticas más impactantes de nuestro tiempo. Recordé aquel momento, ocurrido cinco afias an tes, cuando Hugo Chávez aceptó mi proposición de hacer este libro de conversaciones. A

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HUGO CHAVEZ. MI PRIMERA VIOA

pa rt ir de aquel instante, con la seriedad que le caractenzaba, el ltder bolivariano se comprometió a halla r espacios en su agenda demen te, y a consagrar tiem po a nuestras entrevistas. Siem pre cumpl ió. Mandó reunir documentos, libros, foUetos,fotografias para documenta r concretamente cl relato de su primera vida. Comenzadas en abril de 2008 en el corazón de los Llanos, en aquel pequeno llafo que le servia a veces de refugio, nuestras sesiones de trabajo se habían prolongado durante tres anos en d iversos lugares de Venezuela,

y en particular en sus modestos apartamentos privados dei Palacio de
Miraflores en Ca racas. Ahí, en u na d i minu ta terraza, este Presidente afecti vo, nostálgico
y sen ti men tal, había inten tado reproducir la atrnósfera visual, sonora e

incluso olfática de la casa-huerto de su niõez en Saba neta. Con plantas tropicaJes,loros silbadores, ruidosos gaUos y galli nas,chinchorro Llanero y hasta una cabana de pilastras de madera, cubier ta de hojas de pal ma...

Un rasgo de enternecedora fidelidad a su inolvidable infancia con su
abuela Rosa lnés. Algo así como el Roseb11d del ciudadano Chávez ... Promotor del "Socialismo dei siglo XXJ" acertadamente,pero que nunca perdió la conc11mcia de sus raíces populares. Y ja más olvidó su "primera vida".
IGN AClO RAMONET

Barinas, 15 de abril de 2008 Pa ri.s, 5 de marzo de 2013.

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