9.-) La tradición. a) Definición: art. 670.

El Código Civil la define como “un modo de adquirir el dominio de las cosas y (que) consiste en la entrega que el dueño hace de ellas a otro, habiendo por una parte la facultad e intención de transferir el dominio, y por otra la capacidad e intención de adquirirlo” Del concepto legal, es posible formular las siguientes observaciones fundamentales: 1º La sola entrega es insuficiente para que se verifique la tradición, pues resulta esencial el elemento psicológico, consistente en la intención de transferir el dominio, por parte del tradente, y en la intención de adquirirlo, por parte del adquirente. º La ley es m!s e"igente con el tradente, pues #a de tener la “facultad” para transferir el dominio, mientras que al adquirente sólo se le e"ige la $ capacidad” para celebrar v!lidamente la convención. %os remitimos a lo e"puesto a propósito de la facultad de disposición, dentro del estudio de $La propiedad&. b) Características. b.1' Es un modo de adquirir derivativo: el dominio no nace con el adquirente, sino que viene de otra persona, el tradente. En esto, la tradición se parece a la sucesión por causa de muerte y se diferencia de la ocupación, la accesión y la prescripción. Esta caracter(stica de la tradición determina los derec#os que el adquirente obtiene con ella. )iendo derivativo, este modo no transfiere al adquirente m!s derec#os de los que ten(a el tradente, y concretamente, si *ste no era due+o de la cosa tradida, no lo ser! el que la recibe, puesto que nadie puede transferir m!s derec#os que los que tiene ,art. -. '. La tradición es el /nico modo derivativo que opera entre vivos. b. ' %o sólo sirve para adquirir el dominio, sino tambi*n todos los derec#os reales y personales ,arts. -01, º2 -33', con e"cepción de los personal(simos cuando el tradente sea el titular de los mismos, porque tales derec#os son inalienables. )in embargo, si pueden adquirirse por tradición, cuando se constituya un derec#o real de uso o de #abitación. Dic#o en otras palabras, cuando na4ca el derec#o real, opera la tradición. Despu*s, ya no puede operar, pues el derec#o es personal(simo. 5ambi*n se aseme6a en esto a la sucesión por causa de muerte ,que permite adquirir toda clase de derec#os, reales y personales, salvo los intransmisibles' y a la prescripción ,que permite adquirir toda clase de derec#os reales, con e"cepción de las servidumbres discontinuas e inaparentes', y se diferencia de los otros dos modos originarios ,ocupación y accesión', que sólo posibilitan adquirir cosas corporales. b.7' 8or regla general, es un modo de adquirir a t(tulo singular. E"cepcionalmente, lo es a t(tulo universal, en el caso de la tradición del derec#o de #erencia. 9l respecto, debemos #acer dos precisiones: • %o se transfiere el patrimonio del tradente, sino el del causante2 trat!ndose del patrimonio del tradente, 6am!s la tradición puede ser a t(tulo universal. • :ay tradición del derec#o de #erencia, cuando el #eredero, #abiendo fallecido el causante, cede su derec#o. 8ero el traspaso de los bienes del difunto al #eredero opera por la sucesión por causa de muerte y no por la tradición.
1

b.;' <odo de adquirir que puede operar a t(tulo gratuito o a t(tulo oneroso: si el antecedente es una donación, ser! a t(tulo gratuito2 si es una compraventa, ser! a t(tulo oneroso. b.=' <odo de adquirir que opera entre vivos. b.-' Es una convención: es un acto 6ur(dico bilateral, pero no un contrato, porque en la tradición no se crean obligaciones, sino que por el contrario, se e"tinguen o se transfieren. En este sentido, la tradición implica tambi*n un pago, que #ace el tradente al adquirente, pues el pago es precisamente la prestación de lo que se debe. b.0' )irve de 6usto t(tulo para prescribir: cuando el tradente no es due+o de la cosa que entrega, la tradición no es un modo de adquirir, sino que sirve de 6usto t(tulo para que el adquirente gane con posterioridad la cosa por prescripción. c) Campo de aplicación e importancia. c.1' Es muy frecuente en la vida 6ur(dica, porque el contrato m!s usual es la compraventa, a la que debe seguir necesariamente la tradición, para adquirir el dominio. c. ' En virtud de la tradición se puede adquirir no sólo el derec#o de dominio, sino cualquier otro derec#o real y a/n los derec#os personales, con e"cepción de los personal(simos, salvo, seg/n vimos, al constituirlos. c.7' La tradición es requisito para ganar las cosas por prescripción ordinaria, cuando se invoca un t(tulo traslaticio de dominio. d) ntrega ! tradición.

La entrega, en t*rminos generales, es el traspaso material de una cosa de manos de una persona a otra. 8uede constituir una entrega propiamente tal o una tradición. Entre ambas, #ay diferencias: d.1' En la tradición, al efectuarse la entrega, e"iste de parte del tradente y del adquirente la intención de transferir y de adquirir el dominio, intención que no e"iste en la entrega propiamente tal, sin per6uicio que el acto material sea el mismo, trat!ndose de los bienes muebles. d. ' Esta intención se manifiesta en la tradición por la e"istencia de un t(tulo traslaticio de dominio. De tal modo, si #ubo compraventa con anterioridad, se deduce que #ay tradición2 en cambio, trat!ndose de la entrega, e"iste como antecedente un t(tulo de mera tenencia. d.7' En virtud de la tradición, se adquiere el dominio o la posesión. En cambio, en el caso de la entrega propiamente tal, se obtiene sólo la mera tenencia, la que por regla general, no #abilita para adquirir por prescripción. %o obstante las diferencias apuntadas, el legislador suele confundir ambos t*rminos: as(, en el art. 1;;7, al definir los contratos reales, emplea la e"presión >tradición>, debiendo #aber dic#o $entrega o tradición&2 en el art. 10;, inciso ?, al definir el comodato, ocurre igual2 en el art. 13-, referido al mutuo, debió decir $tradición& y no $entrega&, como correctamente se #ace en el art. 1302 en cambio, en el art. 1 , al aludir al contrato de depósito, se usa correctamente $entrega&. 9lgunos,
2

tambi*n creen ver esta confusión en el art. 1. ;, en la compraventa, cuando al aludir a las obligaciones del vendedor, se dice >entrega o tradición>2 en este caso, no e"istir(a tal confusión sin embargo: en efecto, no debe creerse que al usar la disyunción >o> se #i4o sinónimos entrega y tradición, sino que se pretendió de6ar en claro que el vendedor cumple su obligación #aciendo tradición ,si estamos ante una venta de cosa propia' o sólo entregando la cosa ,si se trata de venta de cosa a6ena'. e) "e#uisitos de la tradición. e.1' e. ' e.7' e.;' Cuatro requisitos deben cumplirse, para que opera la tradición: 8resencia de dos personas. Consentimiento del tridente y del adquirente. E"istencia de un t(tulo traslaticio de dominio. La entrega de la cosa, con la intención de transferir el dominio. Los anali4aremos seguidamente. e.1' 8resencia de dos personas. Este requisito es una consecuencia del car!cter de convención que tiene la tradición, que requiere por ende la manifestación de voluntad de dos o m!s personas. El art. -01 define qu* se entiende por tradente y adquirente. e.1.1' Circunstancias que deben concurrir en el tradente: 1º Debe ser due+o de la cosa que entrega o del derec#o que transfiere. )i el tradente no es due+o de la cosa o derec#o, la tradición es v!lida, pero no transfiere el dominio, puesto que nadie puede transferir m!s derec#os que los que se tiene. Los arts. -. y -.7 se refieren a este caso. 8recisamente en este punto est! la diferencia entre la tradición y la simple entrega, y la gran importancia que la primera tiene en nuestro derec#o civil. El adquirente puede llegar a adquirir el dominio por prescripción, porque con la tradición adquiere la posesión de la cosa, la recibe para s( con !nimo de se+or y due+o. En tal sentido, la Corte )uprema #a declarado que >la inscripción de una venta de cosa a6ena reali4a la tradición, y por este medio el adquirente principia una posesión que le dar! el derec#o de adquirir el dominio por prescripción>. La ley tambi*n se pone en el caso que el tradente adquiera el dominio con posterioridad a la tradición: art. -. , inciso ?. )e reputa que el adquirente se #i4o due+o de la cosa desde el momento de la tradición. La disposición est! relacionada con el art. 1.13. º Debe tener facultad para transferir el dominio. La e"presión empleada en el art. -01, se refiere a la facultad o poder de disposición, que implica, entre otros supuestos, la capacidad de e6ercicio. 9s(, si el tradente es un representante legal que entrega un bien del representado, deber! cumplir con las formalidades correspondientes, sin las cuales no tiene poder para ena6enar libremente, es decir, carece de facultad de disposición. e.1. ' Capacidad del adquirente. De acuerdo al art. -01, debe tener capacidad para adquirir. )eg/n esta disposición, tanto el tradente como el adquirente deben tener capacidad, pero no es la misma la que se e"ige en uno u otro caso.
3

)eg/n 9lessandri, el tradente debe tener capacidad de e6ercicio, mientras que el adquirente basta que tenga capacidad de goce. )eg/n )omarriva, la capacidad que la ley requiere en el adquirente es la capacidad de administración, y en el tradente, la de disposición2 la plena capacidad de e6ercicio en ambos entonces, lo que se ver(a corroborado por los art(culos relativos al pago: art. 1=0=, º, del cual se desprender(a que la capacidad del tradente es la de libre disposición de los bienes2 en este precepto, el pago no es otra cosa que la tradición, y la facultad de ena6enar supone la facultad de disposición. En cuanto a la capacidad del adquirente, se alude al art. 1=0. n/mero 1, seg/n el cual el pago #ec#o al acreedor es nulo si no tiene la libre administración de sus bienes ,salvo en el caso del art. 1-..'. 8ara 8e+ailillo, el adquirente tambi*n debe ser plenamente capa4, de acuerdo a las reglas generales, desde el momento que est! celebrando un acto 6ur(dico. @iverstein se+ala, en el mismo sentido, que siendo la tradición un acto 6ur(dico bilateral, ambas partes deben tener plena capacidad de e6ercicio. e. ' Consentimiento del tradente y del adquirente. Consecuencia tambi*n del car!cter de acto 6ur(dico bilateral de la tradición. Lo dice el art. -01, cuando e"ige que #aya intención de transferir por una de las partes y de adquirir por la otra, e"igencia corroborada por los arts. -0 y -07. )i falta la voluntad de una de las partes, la tradición se valida retroactivamente por la ratificación de la parte que no #ubiera prestado su consentimiento. Esto es una consecuencia necesaria de lo que se+al!bamos, en cuanto la tradición es v!lida aunque se #aga por quien no es due+o de la cosa. e. .1' La tradición puede verificarse por medio de representantes. Ello es perfectamente posible, de acuerdo a la norma general del art. 1;;. y al art. -01, º. Cabe recordar que puede #acerse por medio de representante todo acto 6ur(dico que puede celebrarse personalmente, con la sola e"cepción de aquellos que la ley pro#(ba e"presamente reali4ar por medio de mandatario, como el testamento ,art. 111;'. Los representantes deben actuar s( dentro de los l(mites de su representación ,art. -0;', lo que tambi*n es una aplicación de las reglas generales ,arts. 171 y 1-1, en el mandato'. En este punto, cabe mencionar la representación del tradente en las ventas for4adas, reali4adas en los 6uicios e6ecutivos o en las quiebras: art. -01, 7º. Esta disposición crea una figura especial de representación legal, que debemos sumar a las se+aladas en el art. ;7. Estamos aqu( ante ventas for4adas #ec#as a petición de un acreedor y en p/blica subasta, en las que el 6ue4 asume la representación del deudor para los efectos de reali4ar la tradición ,no quedan comprendidas entre las ventas for4adas otras ventas que se #acen en p/blica subasta pero que no tienen el mencionado car!cter de for4adas, como por e6emplo las ventas de los bienes ra(ces de las personas sometidas a guarda, art. 73;'. Las ventas for4adas son en realidad un verdadero contrato de compraventa2 prueba de ello es que el legislador, al ocuparse de este contrato, en muc#os casos se refiere e"presamente a las ventas for4adas, como por e6emplo, al aludirse a la lesión enorme, que no tiene cabida en las ventas for4adas ,art. 1.31'. En las ventas for4adas de inmuebles, el 6ue4 firmar! la escritura p/blica de venta en representación del e6ecutado, debiendo insertarse en *sta el 9cta de Aemate, de acuerdo a las normas del 6uicio e6ecutivo, del C8C.
4

9lgunos #an ob6etado que en el caso de las ventas for4adas no e"istir(a tradición, porque no #ay consentimiento, voluntad del due+o de la cosa, o sea, del e6ecutado. 8ero se responde que tal consentimiento #ay que buscarlo en otra forma. De acuerdo al art. de la Ley )obre Efecto Aetroactivo de las Leyes, se entienden incorporadas en un contrato todas las leyes vigentes al tiempo de su otorgamiento2 y conforme al art. ;-=, que contempla el derec#o de prenda general, se autori4a al acreedor para #acerse pagar en todos los bienes del deudor. 9#ora bien, en virtud de este derec#o de prenda general, toda persona, al contratar, sabe que si no cumple con su obligación, el acreedor podr! sacarle a remate sus bienes. 9qu( se encontrar(a entonces, el verdadero consentimiento del e6ecutado, seg/n nuestra Corte )uprema. Esta e"plicación, se #a se+alado, es aceptable para e6ecuciones fundadas en contratos que originaron las obligaciones en mora, pero insuficiente para las que resultan de obligaciones e"tracontractuales. Aespecto a *stas, a nuestro 6uicio tambi*n podr(amos afirmar que el consentimiento del tradente se da anticipadamente, pues cualquiera persona que cometa un delito o cuasidelito, sabe de antemano que tales #ec#os il(citos originar!n responsabilidad civil y que por ende sus bienes podr!n ser embargados y en definitiva subastados. )e #a se+alado que el problema puede solucionarse aceptando la teor(a de la representaciónBmodalidad de los actos 6ur(dicos, que postula que no es la voluntad del representado la que contrata, sino la del representante. e. . ' )obre qu* debe recaer el consentimiento en la tradición. Aecae: 1º )obre la cosa ob6eto de la tradición. º )obre el t(tulo que le sirve de causa. 7º )obre la persona a quien se efect/a la tradición. Como todo acto 6ur(dico, la tradición debe estar, en lo que a la voluntad de las partes se refiere, e"enta de vicios. En el t(tulo de la tradición, el legislador no reglamentó los diversos vicios del consentimiento, e"cepto en lo relativo al error ,arts. -0- a -0.', de manera que respecto del dolo y de la fuer4a se aplican las reglas generales ,arts. 1;= y siguientes'. Las #ipótesis de error pueden ser: 1º Error en la cosa tradida: art. -0-. Esta disposición est! en perfecta armon(a con el art. 1;=7. :abr! nulidad en este caso. º Error en la persona: art. -0-. En este punto, #ay una e"cepción a los principios generales, de acuerdo a los cuales, el error sobre la persona no vicia el consentimiento, salvo que la persona sea el motivo determinante del acto o contrato. 5rat!ndose de la tradición, el error en la persona anula la misma, seg/n se establece en el art(culo citado. Ello se e"plica, porque la tradición no es sino el cumplimiento de la obligación que nace del contrato. 9#ora bien, el pago debe ser siempre #ec#o al acreedor, y de lo contrario es nulo o inefica4 para e"tinguir la obligación ,art. 1=0-'. )obre este particular, m!s lógico que #ablar de nulidad, ser(a decir que en este caso #ay pago de lo no debido, y por lo tanto, podr(a repetirse lo pagado. En todo caso, si el error no recae en la persona sino sólo sobre el nombre, la tradición es v!lida ,arts. -0-, º, 11=0 y 1;=='. 7º Error en el t(tulo de la tradición: art. -00 ,que guarda armon(a tambi*n con el art(culo 1;=7'. 8uede presentar dos aspectos y en ambos invalida la tradición: • 9mbas partes entienden que #ay un t(tulo traslaticio de dominio, pero el error consiste en que se equivocan en cuanto a la naturale4a del t(tulo ,>como si por una parte se supone mutuo, y por otra donación>'.
5

Cna parte entiende que #ay t(tulo traslaticio de dominio y la otra entiende que #ay sólo un t(tulo de mera tenencia ,>cuando por una parte se tiene el !nimo de entregar a t(tulo de comodato, y por otra se tiene el !nimo de recibir a t(tulo de donación>'. Dinalmente, el art. -0., en una disposición in/til considerando la regla general del art. 1;;., establece que el error sufrido por los mandatarios o representantes legales tambi*n invalida la tradición. e.7' E"istencia de un t(tulo traslaticio de dominio: art. -0=. )i no #ay t(tulo traslaticio de dominio, no #ay tradición. )e entiende por t(tulo traslaticio de dominio “los que por su naturaleza sirven para transferirlo” ,art(culo 017'. Esto quiere decir que por s( mismos, no transfieren el dominio, porque ese rol lo cumplen los modos de adquirir, pero sirven de antecedente para la adquisición del dominio. e.7.1' Casos de t(tulos traslaticios de dominio: la compraventa, la permuta, la donación, el aporte en propiedad a una sociedad, el mutuo, el cuasiusufructo, el depósito irregular, la transacción cuando recae sobre ob6eto no disputado, el contrato de arrendamiento opera como un t(tulo traslaticio de dominio, respecto de los ganados, atendido que usualmente se trata de cosas fungibles. 9 los anteriores, incluyen algunos la dación en pago y la novación, pero se critica esta inclusión. Aespecto a la novación, se dice que ser(a t(tulo traslaticio de dominio cuando, por e6emplo, si se debe un #ec#o o servicio ,obligación de #acer', se conviene en sustituirla por la obligación de transferir una cosa ,obligación de dar'2 en lo concerniente a la dación en pago, ciertos autores niegan su car!cter de t(tulo traslaticio de dominio, porque mientras estos son generadores de obligaciones, la dación en pago tiende precisamente a e"tinguirlas. El t(tulo traslaticio ser(a en realidad la fuente que creó la obligación pree"istente que la dación en pago e"tingue a trav*s de una prestación diversa a la originalmente pactada. e.7. ' Ealide4 del t(tulo: el t(tulo de la tradición, adem!s de ser traslaticio de dominio, debe ser v!lido, es decir, no debe tratarse de un t(tulo nulo. La nulidad del t(tulo impide que la tradición pueda operar, pues todo defecto de aqu*l repercute en *sta. La nulidad de la tradición procede normalmente como consecuencia de que sea declarada la nulidad del contrato que le sirve de t(tulo traslaticio de dominio. Esto es lo que se denomina >influencia del t(tulo en la tradición>. Lo mismo cabe decir si #ay ausencia de t(tulo traslaticio. Desde este punto de vista, se dice que la ley concibe la tradición como un acto causado ,por un t(tulo' y no abstracto o independiente. 8ero el alcance de la nulidad de la tradición por falta de t(tulo o t(tulo nulo, no queda perfectamente definido. Esta indefinición se advierte en relación con el efecto posesorio de la tradición. Cuando el art. -0= dispone que la falta de t(tulo o la nulidad de *ste anula la tradición, no de6a en claro si esa nulidad priva de todo efecto, #asta el punto de estimar que no sólo no transfirió el dominio, sino que adem!s nunca el adquirente recibió la cosa con !nimo de due+o, es decir, que nunca entró en posesión2 o por el contrario, que es nula en cuanto mecanismo que traslada el dominio, pero que en el #ec#o, s( de6ó al adquirente en posesión. La primera solución, se apoyar(a en el efecto retroactivo categórico de la nulidad, que elimina todo efecto o consecuencia del acto declarado nulo. 8ero la segunda solución parece la m!s conforme con el sistema general implantado por el CC., por las siguientes ra4ones:
6

1º La parte final del art. -0= muestra que la regla parece estar dirigida m!s bien al traslado del dominio, sin referirse a la posesión2 º 8or otra parte, el art. 01; tiene por t(tulos in6ustos para poseer, al nulo ,n/mero 7' y al aparente ,n/mero ;', de manera que se considera que quien recibió por un t(tulo nulo o putativo, tiene t(tulo, aunque in6usto, y es poseedor, aunque irregular, pudiendo llegar al dominio por la prescripción e"traordinaria2 7º 9dem!s, #ay que recordar que el Código considera >t(tulo> para poseer a la ocupación, lo que equivale a admitir la posesión sin t(tulo, porque el que entra a poseer por ocupación no da 6ustificación de su posesión. Entonces, si est! permitido poseer por ocupación ,que equivale a decir sin t(tulo', no parece co#erente impedir la posesión si e"iste t(tulo, aunque nulo. e.;' La entrega de la cosa, con intención de transferir el dominio. En todo modo de adquirir #ay un #ec#o material, y en la tradición, es la entrega de la cosa. Como anali4aremos, la forma que asume es distinta, seg/n se trate de inmuebles, muebles o derec#os personales. f) fectos de la tradición.

Debemos distinguir si el tradente es due+o de la cosa que entrega o que a su nombre se entrega, o si no lo es. f.1' Efectos de la tradición, cuando el tradente es due+o de la cosa que entrega. 9qu(, opera el efecto normal o natural de la tradición, cual es transferir el dominio del tradente al adquirente ,arts. -01, -01 y 1=0='. En todo caso, puesto que estamos ante un modo de adquirir derivativo, el dominio que ten(a el tradente pasa al adquirente en las mismas condiciones ,si por e6emplo, ten(a un gravamen o estaba su6eto a resolución, se transfiere con dic#a carga y eventualidad respectivamente'. f. ' Efectos de la tradición cuando el tradente no es due+o de la cosa que se entrega. La tradición es v!lida, lo que concuerda con el art. 1.1=, que establece la valide4 de la venta de cosa a6ena. 9qu(, tres situaciones pueden presentarse: f. .1' El tradente es poseedor regular de la cosa entregada: en este caso, si el adquirente est! de buena fe y adquiere con 6usto t(tulo, tambi*n adquiere la posesión regular de la cosa entregada. 8ero esto no significa que la posesión se #aya transferido del tradente al adquirente, porque como veremos m!s adelante, la posesión no se transfiere ni se transmite. En este caso, el contrato que antecede a la tradición desempe+a el papel de 6usto t(tulo y sirve al adquirente para iniciar una posesión regular. 9/n m!s, el art. 010 permite al sucesor a+adir la posesión de los antecesores con sus calidades y vicios. f. . ' El tradente es poseedor irregular: si el adquirente est! de buena fe y tiene 6usto t(tulo, me6ora el t(tulo que ten(a su tradente y el t(tulo y la tradición servir!n de 6usto t(tulo para la posesión regular. En este caso, no le conviene al actual poseedor agregar la posesión de su antecesor, porque si lo #ace, la posesión regular del primero se transformar! en irregular, pues la agregación de posesiones opera con sus calidades y vicios. f. .7' El tradente es un mero tenedor de la cosa entregada por *l o a su nombre: siendo el tradente un mero tenedor, 6am!s puede llegar a adquirir la cosa por prescripción, porque la mera tenencia e"cluye la posesión ,con la e"cepción contemplada en el
7

art(culo =11 regla tercera'. 8ero a/n en este caso, si el adquirente est! de buena fe ,o sea, ignora que el tradente sólo es mero tenedor de la cosa tradida' y tiene 6usto t(tulo, ser! poseedor regular y podr! llegar a adquirir la cosa por prescripción ordinaria. f.7' 9dquisición del dominio por el tradente, con posterioridad a la tradición. Ello puede ocurrir en cualquiera de los tres casos reci*n anali4ados. %os remitimos a los arts. -. , º y 1.13, en virtud de los cuales se entiende que la transferencia del dominio #a operado desde el instante en que se #i4o la tradición. f.;' Cuando puede pedirse la tradición. Lo normal es que la tradición se efect/e inmediatamente de celebrado el contrato ,art. -.1'. :ay tres casos en los que no puede pedirse la tradición de lo que se debe: 1º Cuando el t(tulo es condicional: la condición suspende el nacimiento del derec#o2 º )i #ay pla4o pendiente para el pago de la cosa: art. -.1. El efecto propio del pla4o es suspender la e"igibilidad del derec#o2 7º Cuando #a intervenido decreto 6udicial en contrario: en cuya virtud se #a retenido o se #a embargado la cosa que debe entregarse, el acreedor no sólo no tiene derec#o a e"igir la entrega, sino que el tradente no debe #acerla ,arts. 1=0. n/mero y 1;-; n/mero 7'. En estos casos, #abr! ob6eto il(cito en la tradición y por ende nulidad absoluta. f.=' 5radición su6eta a modalidades. De acuerdo con el art. -.1, 1º, la tradición puede transferir el dominio ba6o condición suspensiva o resolutoria, con tal que se e"prese. La modalidad debe entonces pactarse en el t(tulo que antecede a la tradición. f.=.1' 5radición ba6o condición resolutoria: por e6emplo, se dona un inmueble, estipul!ndose en el contrato de donación que el donatario deber! restituir el dominio del predio si contrae matrimonio antes de cierta edad. 5ambi*n estaremos ante un caso de tradición ba6o condición resolutoria, cuando se constituye un fideicomiso por acto entre vivos, pues el fiduciario tiene dominio, pero su6eto a condición resolutoria. Lo normal es que las condiciones sean e"presas2 pero #ay e"cepciones en las cuales la condición es t!cita, como ocurre trat!ndose de la condición resolutoria t!cita del art. 1;.3. )e plantea entonces si la condición del art. 1;.3 afecta o no la tradición. Auperto Fa#amondes sostiene que no se aplica, porque el art. -.1 e"ige que la condición se e"prese, e"cluy*ndose por ende toda condición t!cita. La mayor(a de los autores, concluyen por el contrario que el dominio no sólo puede transferirse ba6o condición e"presa, sino tambi*n t!cita. )i la tradición necesita un t(tulo traslaticio de dominio, y si el t(tulo se resuelve, si de6a de e"istir ,no significa otra cosa el cumplimiento de la condición resolutoria del art. 1;.3', resulta lógico que la tradición no pueda subsistir. )e agrega que si se recurre al art. 1;.3 y se obtiene por sentencia 6udicial la resolución del contrato, quedar! sin efecto la tradición por aplicación de los principios de la resolución, pues debe restituirse lo que se recibió en virtud del t(tulo resuelto, careciendo de importancia entonces plantearse si se aplica o no el art. -.1 ,en tal sentido, 9lessandri y m!s recientemente 8e+ailillo'. f.=. ' 5radición ba6o condición suspensiva: la ley se pone en el caso de que se entregue la cosa con anterioridad al cumplimiento de la condición. En este caso, se adquirir! efectivamente el dominio, sin necesidad de nueva tradición, pues *sta se efectuó anticipadamente. Como e"plica Claro )olar, la tradición #ec#a ba6o condición suspensiva “no transfiere naturalmente la propiedad, porque el propietario no se ha desprendido de ella
8

en favor del adquirente, sino en caso que se realice el acontecimiento futuro e incierto que las partes han tenido en vista para que se efectúe la transferencia !ero verificada la condición la transferencia del dominio tendr" lugar de pleno derecho en el momento de la realización de la condición sin necesidad de ningún acto o manifestación de voluntad ulteriores”. El pacto mencionado constituye una aplicación de la denominada “cl"usula de reserva de dominio”. El art. -.1, º, que la establece, est! sin embargo en contradicción con las normas contenidas en la compraventa, espec(ficamente en los arts. 1.07 y 1.0;, y particularmente con la /ltima. En efecto, quien e"amine aisladamente el art. -.1 llegar(a a la conclusión de que puede estipularse que no se transferir! el dominio mientras no se pague el precio o se cumpla una condición. 8ero el art. 1.0; establece otra cosa: dice que la cl!usula de no transferir sino en virtud del pago del precio, no produce otro efecto que la demanda alternativa que establece el art. 1.07 ,que reproduce el art. 1;.3': vale decir, el derec#o del vendedor para e"igir el cumplimiento del contrato ,en este caso, el pago del precio' o la resolución del contrato, esto es, de6arlo sin efecto. De tal forma, la entrega efectuada por el vendedor con la reserva mencionada del dominio, producir! de todas maneras la tradición, aunque ba6o condición resolutoria. GCómo se resuelve la contradicción anotadaH: #aciendo primar los arts. de la compraventa, porque constituyen, frente al art. -.1, normas especiales, que deben aplicarse con preferencia, de acuerdo al principio de la especialidad, consagrado en el art. 17. f.=.7' 5radición sometida a un pla4o: aunque el art. -.1 no se pone en este caso, la tradición, o m!s bien el t(tulo traslaticio que la precede, tambi*n puede tener esta modalidad. 5rat!ndose de un pla4o suspensivo, cabe precisar que no se trata de que la obligación de efectuar la tradición se postergue para el futuro, sino que se conviene que la tradición que a#ora se efect/a, comen4ar! a producir sus efectos desde que llegue cierto d(a. )e trata de una tradición anticipada, al igual que aquella #ec#a ba6o condición suspensiva, aplic!ndose de la misma forma lo dic#o respecto de la reserva de dominio. 9 su ve4, tendr(a lugar la tradición a pla4o e"tintivo, si se pacta que llegado cierto d(a se e"tinguir! el dominio para el adquirente. g) species o formas de efectuar la tradición.

En esta materia, debemos distinguir cuatro especies o formas de efectuar la tradición: g.1' 5radición de los derec#os reales sobre una cosa corporal mueble. g. ' 5radición de los derec#os reales sobre una cosa corporal inmueble. g.7' 5radición del derec#o de #erencia. g.;' 5radición de los derec#os personales. g.1' 5radición de los derec#os reales sobre una cosa corporal mueble. Aigen la materia los arts. -.; y -.=. Esta tradición puede ser de dos clases: real y ficta. 5radición real o verdadera, es la que se #ace f(sica o materialmente, sea entregando la cosa el tradente al adquirente, sea permitiendo el primero al segundo la aprensión material de la cosa tradida, y manifestando uno la voluntad de transferir y el otro la voluntad de adquirir el dominio: art. -.;, 1º. 5radición ficta o simbólica es la que
9

se #ace por medio de una ficción, simbolo o se+al, que representa la cosa tradida y la pone ba6o el poder o acción del adquirente. )obre el particular, cabe subrayar la importancia de la e"presión >)IJ%IDIC9%DK>, que utili4a el citado inciso. En efecto, es un error sostener de buenas a primeras que la tradición de cosa corporal mueble se verifica mediante la entrega de la cosa, porque dic#a entrega puede o no #acerse con la intención de transferir el dominio. %o e"istir! tal intención en los contratos que sólo proporcionan la mera tenencia de la cosa2 s( e"istir! dic#a intención en los contratos representativos de t(tulos traslaticios de dominio. El problema se presentar! cuando una de las partes crea que la entrega se efect/a a t(tulo de mera tenencia y la otra a t(tulo traslaticio, #ipótesis que configura error esencial en la convención y por ende permite alegar nulidad. De a#( la importancia de interpretar adecuadamente la voluntad de las partes. La sola entrega, entonces, no es suficiente para deducir que operó tradición. La mayor(a de la doctrina nacional, considera como tradición real la del n/mero uno y a/n, para algunos, las de los n/meros y 7 del art. -.;. Ktros, en cambio ,Farros Err!4uri4, 8e+ilillo', estiman que todos los numerales del art. -.; se refieren a casos de tradición ficta, y que la real no est! mencionada e"pl(citamente en el precepto. Los casos contemplados en el art. -.; son los siguientes: 1º $ermitiendo la aprensión material de una cosa presente : se e"ige aqu(, seg/n la doctrina, la presencia simult!nea de tradente y adquirente, la presencia de la cosa a la vista y alcance de ambos y la aprensión de ella por el adquirente, asi*ndola f(sicamente, sin oposición del tradente. º %ostrando la cosa tradida: supone tambi*n la presencia de ambas partes ante la cosa tradida. Es la forma llamada >tradición de larga mano>, por suponerse que el adquirente la apre#ende ficticiamente e"tendiendo sobre ella una larga mano. 7º ntregando las lla&es del granero' almac(n' cofre o lugar cual#uiera en #ue est)* guardada la cosa: mientras que para algunos autores *sta es la forma de tradición simbólica por e"celencia, en la cual las llaves constituyen el s(mbolo de la entrega, otros en cambio, #an entendido que tambi*n es *sta una forma de tradición real, al permitir la tenencia de las llaves la posibilidad de tomar inmediata posesión por parte del adquirente. La ley no e"ige en todo caso que el almac*n, cofre, etc, est! a la vista de las partes, pero la entrega de las llaves debe ser real. ;º ncarg)ndose el uno de poner la cosa a disposición del otro en el lugar con&enido: del tenor del precepto, se observa que aqu( queda efectuada la tradición al convenirse el encargo2 se trata de un verdadero mandato por el que el tradente se encarga de poner la cosa a disposición del adquirente en alg/n lugar. Como no se e"ige que se cumpla el encargo para entender verificada la tradición, *sta queda efectuada desde luego, sin esperar a que efectivamente el tradente ponga la cosa tradida en el lugar convenido. De a#( a que se diga que en este caso, #ay una especie de tradición por el solo contrato, quedando el tradente como mero tenedor en calidad de mandatario. =º $or la &enta' donación u otro título de ena+enación conferido al #ue tiene la cosa mueble como mero tenedor : se trata de la llamada "tradición por breve mano": es la que se produce cuando el mero tenedor de una cosa llega a ser adquirente de ella y la retiene con !nimo de due+o. Consiste en suponer que el due+o de la cosa, al venderla, donarla, etc., al que la ten(a como mero tenedor, la recibe de *ste y se la vuelve a entregar por un r!pido cambio de mano. )eg/n algunos autores, la tradición est! representada por la entrega que inicialmente se #ab(a efectuado por el due+o al mero tenedor ,por e6emplo, al darla en usufructo o celebrar un contrato de arrendamiento'. Lo que se busca por la ficción, es evitar un rodeo in/til. Desde el instante que se perfecciona la venta, donación u otro t(tulo traslaticio de dominio, se
10

entiende #ec#a la tradición. 8or ende, en este caso, igual que en el anterior, la tradición se perfecciona con el solo contrato. -º $or el mero contrato en #ue el due,o se constitu!e mero tenedor : se trata de la #constituto posesorio#. Este caso, contrario al anterior, se produce cuando en virtud del contrato el due+o de la cosa la retiene, pero a#ora reconociendo dominio a6eno. 9s(, por e6emplo, el due+o vende la cosa, pero conviene con el comprador que la conservar! en su poder en calidad de arrendatario. )e evita tambi*n una doble entrega, y al igual que en los dos casos anteriores, en la pr!ctica estamos en presencia de una transferencia del dominio por el mero contrato. L 5radición de bienes muebles por anticipación: art. -.=. )e trata de la tradición real de las cosas mencionadas, que se reali4a, con permiso del due+o, por la separación de esas cosas del inmueble en que se encontraban. Inicialmente, la Corte )uprema concluyó que la tradición de estos bienes sólo pod(a efectuarse en la forma real contemplada en el art. -.=, quedando e"cluida la tradición ficta o simbólica. )in embargo, con posterioridad admitió que pod(a efectuarse en alguna de estas /ltimas formas. 9simismo, el m!"imo tribunal sostuvo que el art. -.= se refiere a un >simple permiso del due+o>, caso diverso del art. =01, que alude a los muebles por anticipación, en el que se trata de la constitución de un derec#o, no siendo por tanto aplicable a este caso el art. -.= ,o sea, para constituir el derec#o a favor del tercero, no se requiere, como es lógico, la separación de la cosa'. La doctrina sin embargo #a concluido que los art(culos citados no pueden estimarse opuestos o en conflicto, porque tratan aspectos diferentes de los muebles por anticipación. <ientras el art. =01 los define y se refiere al momento en que $nace& el mueble por anticipación, el art. -.= establece la forma como se efect/a la tradición de los mismos. L 5a"atividad de las formas enumeradas en el art. -.;. )eg/n Claro )olar, la disposición no e"cluye otras formas de efectuar la tradición, no siendo ta"ativa la enumeración. 9 la misma conclusión #an llegado algunas sentencias. Ktros autores discrepan de tal opinión, bas!ndose en la afirmación que sostiene que el art. -.;, en sus = numerales, alude sólo a formas fictas o simbólicas. En tal sentido, 8escio estima “que los medios simbólicos de tradición constituyen una ficción que sólo puede ser creada por un precepto e$preso de la ley” . 9grega que “el art %&' da por adquirida la posesión, e$igiendo, aparte de la voluntad, la aprensión material o legal de la cosa, y no podemos comprender una aprensión legal en donde no hay una ley e$presa que la consagre”. En s(ntesis, sostiene que las formas fictas o simbólicas, por ser siempre creaciones de la ley, son e"cepcionales. L Ealor comparativo de la tradición real y ficta. )e #a discutido el igual o diferente valor que debe atribuirse a una u otra. La ausencia de despla4amiento f(sico de la cosa tradida en la tradición ficta o simbólica, da mayor ocasión para el conflicto. 9l respecto, puede ocurrir que un tradente efect/e una tradición ficta y luego la real, de la misma cosa, a diferentes personas: por e6emplo, >9> vende a >F> un bien mueble, conviniendo que >9> lo conservar! como arrendatario ,constituto posesorio'2 posteriormente, >9> vende dic#a cosa a >C> y le efect/a tradición real. En nuestro Derec#o, el art. 1.10 resuelve el problema para la compraventa: ser! preferido el comprador que primero #aya entrado en posesión ,en el e6emplo, >F>, porque #ubo en su favor tradición ficta y >9> reconoció dominio a6eno'. Esto implicar(a
11

que se asigna a ambas formas de tradición el mismo valor, resolvi*ndose el problema en t*rminos de cual se efectuó primero. 9lgunos autores e"tran6eros estiman que debe atribuirse mayor valor a la tradición real, en el conflicto planteado, particularmente por un af!n de proteger a los terceros: la tradición ficta, al efectuarse sólo por actos simbólicos o representativos, no da noticia a los terceros del cambio de situación de la cosa2 esa publicidad sólo aparece en la tradición real. 9s(, el segundo adquirente, que respecto de la primera tradición ,la ficta' era un tercero, no estaba en condiciones de saber que estaba comprando una cosa a6ena2 protegi*ndole, #abr(a que conceder m!s valor a su tradición real. En nuestro Derec#o, el problema sólo podr(a discutirse para aquellos contratos distintos de la compraventa y la permuta, atendido el tenor del art. 1.10. 5al ser(a el caso, por e6emplo, de la donación. 9 nuestro 6uicio, no #abiendo normas que resuelvan el punto, parece ra4onable aplicar, por analog(a, lo dispuesto acerca de la compraventa. g. ' 5radición de los derec#os reales sobre una cosa corporal inmueble. L Aegla general: inscripción. )e efect/a por la inscripción del t(tulo en el Aegistro del Conservador de Fienes Aa(ces ,art. -.-', e"cepto trat!ndose de la tradición del derec#o real de servidumbre, que se reali4a en la forma prescrita en el art. -3., vale decir, por escritura p/blica, en la que el tradente e"prese constituirlo, y el adquirente aceptarlo1. En el Derec#o Aomano y en el espa+ol antiguo que reg(a entre nosotros, bastaba la tradición real o la ficta para operar la transferencia del dominio en los inmuebles, al igual que respecto de los muebles. %o era necesaria por tanto, para la valide4 de dic#a tradición, la inscripción en un registro p/blico, lo que usualmente implicaba que los terceros ignoraban las transferencias del dominio. 8ara facilitar la circulación del dominio de los bienes inmuebles, evitar los inconvenientes de la clandestinidad y desarrollar el cr*dito territorial, fue imponi*ndose en las legislaciones m!s avan4adas la 8CFLICID9D de la constitución, transferencia y transmisión de los derec#os reales inmuebles. Dic#o ob6etivo se logra mediante los registros de la propiedad ra(4 o territorial. 8ero fuera de la publicidad, el Aegistro de Fienes Aa(ces cumple otras funciones, que var(an seg/n el r*gimen de cada pa(s. En muc#os, es una garant(a de la propiedad inmueble2 en otros, sólo de la posesión2 en algunos, sólo se e"ige para oponer el acto inscrito a los terceros. L Dines de la inscripción en el derec#o c#ileno. Cuatro son las finalidades 6ur(dicas de nuestro Aegistro Conservatorio de Fienes Aa(ces: 1º Aeali4ación de la tradición: art. -.-. º 8ublicidad de la propiedad ra(4: persigue, como dice el <ensa6e del CC., ponerla a la vista de todos, en un cuadro que represente instant!neamente sus mutaciones, cargas y divisiones sucesivas. )e tiende con esta función a conservar la #istoria de la propiedad ra(4 y permitir el conocimiento de sus grav!menes, evit!ndose as( los enga+os a terceros. 7º Aequisito, garant(a y prueba de la posesión de los bienes ra(ces2 en efecto: • sirve de requisito para adquirir la posesión de bienes inmuebles ,art. 0 ;: “(i la cosa es de aquellas cuya tradición deba hacerse por inscripción en el )egistro del *onservador, nadie podr" adquirir la posesión de ella sino por este medio” '2
1

Sin embargo, la servidumbre de alcantarillado de predios urbanos, sólo puede ad uirirse por medio de escritura p!blica inscrita en el "onservador de #ienes $a%ces &art%culo 1' de la (e) n!mero 6*977+* 12

posibilita probar dic#a posesión ,art. 3 ;: “+a posesión de los derechos inscritos se prueba por la inscripción y mientras ,sta subsista, y con tal que haya durado un año completo, no es admisible ninguna prueba de posesión con que se pretenda impugnarla”'2 • y constituye una garant(a de conservar la misma ,arts. 0 . y =1=. El primero establece que “!ara que cese la posesión inscrita, es necesario que la inscripción se cancele, sea por voluntad de las partes, o por una nueva inscripción en que el poseedor inscrito transfiere su derecho a otro, o por decreto -udicial .ientras subsista la inscripción, el que se apodera de la cosa a que se refiere el t/tulo inscrito, no adquiere posesión de ella ni pone fin a la posesión e$istente” 2 el segundo, dispone que “*ontra un t/tulo inscrito no tendr" lugar la prescripción adquisitiva de bienes ra/ces, o de derechos reales constituidos en ,stos, sino en virtud de otro t/tulo inscrito0 ni empezar" a correr sino desde la inscripción del segundo ” ;º En algunos casos, es solemnidad de un acto o contrato: en ciertos casos, desempe+a adem!s el papel de solemnidad de algunos actos 6ur(dicos que recaen en bienes ra(ces: • Donaciones irrevocables ,art. 1;11'2 • Constitución de usufructo por acto entre vivos ,art. 0-0'2 • Constitución del derec#o de uso y #abitación ,arts. .1 en relación con el art. 0-0'2 • Constitución de fideicomisos, sea que se constituyan por acto entre vivos o por testamento ,art. 07='2 • Constitución del censo ,art. 1 0'2 • Constitución de la #ipoteca ,arts. ;13 y ;11'. Cabe precisar que en algunos de estos casos B#ipoteca, por e6emploB, se discute la función de la inscripción, se+alando algunos que no sólo opera como tradición, sino como solemnidad del propio contrato. Ktros, en cambio, afirman que el contrato ser(a v!lido con el otorgamiento de la escritura p/blica, siendo la inscripción la tradición del derec#o real de #ipoteca. Cabe se+alar que las inscripciones que ordenan los arts. -.. ,respecto de la sucesión por causa de muerte' y -.3 ,respecto de la sentencia que declara la prescripción adquisitiva', responden a la finalidad de publicidad, puesto que aqu( no #ay tradición. Ktros modos de adquirir operan. De lo dic#o respecto de los fines de la inscripción, podr(a desprenderse, en principio, que en nuestro Derec#o, la inscripción es prueba del dominio. Ello no es as( sin embargo. )i bien la inscripción es la /nica manera de efectuar la tradición de los derec#os reales inmuebles y aunque la tradición constituye un modo de adquirir el dominio, la inscripción no prueba este derec#o: sólo prueba la posesión. En nuestra legislación, la forma de probar un dominio indubitado es a trav*s de la prescripción2 de a#( la importancia del estudio de los t(tulos de los inmuebles, por un lapso no inferior a 11 a+os de posesión inscrita. 8or la misma ra4ón, el <ensa6e del CC. dice: >%o dando a la inscripción conservatoria otro car!cter que el de una simple tradición, la posesión conferida por ella de6a subsistentes los derec#os del verdadero propietario, que solamente podr(an e"tinguirse por la prescripción competente>. L 5ipos de registros. )e distinguen en la doctrina y en el Derec#o Comparado dos tipos de registro: personal y real. Aegistro personal es aqu*l que se organi4a tomando como pauta los nombres de las personas a quienes afecta cada anotación o inscripción.
13

Aegistro real es el que se lleva por predios. Cada uno de estos se matricula con un n/mero de orden y le corresponde una #o6a especial, que constituye su registro. En dic#o registro se van anotando todos los actos 6ur(dicos que afecten el inmueble. El registro real permite conocer efectivamente de un solo golpe de vista todas las mutaciones y grav!menes de una propiedad, revela de inmediato la situación 6ur(dica de un predio. 8or el contrario, el registro personal obliga, para conocer la #istoria de un predio, encontrar el nombre de los propietarios anteriores y revisar sus inscripciones. <aterialmente, las inscripciones se reali4an en libros distintos, ordenados cronológicamente. Ktro sistema de inscripción es el del >9cta 5orrens>, implantado en 9ustralia. En *l, la inscripción tambi*n es prueba del dominio. )ir Aobert 5orrens ideó el sistema que b!sicamente consiste en lo siguiente: al inscribirse un t(tulo, el propietario presenta los antecedentes del mismo y un plano del predio. El Estado los e"amina y si est!n conformes, efect/a la inscripción. )e redactan dos certificados id*nticos, uno de los cuales se entrega al propietario y el otro se inserta en el Aegistro. Este es llevado por propiedades ,Aegistro real'. Cuando un propietario quiere vender, env(a al Conservador el contrato respectivo ,usualmente un formulario' y su certificado, el que se de6a sin efecto, entreg!ndose al comprador uno nuevo. El certificado contiene un plano de la propiedad y la indicación de las obligaciones que la gravan. En C#ile, opera el Aegistro personal. L Inscripciones y transcripciones. Los t(tulos o documentos que deben constar en los registros pueden insertarse en ellos de dos formas: a trav*s de la transcripción, que consiste en copiar (ntegra y literalmente el documento2 o a trav*s de la inscripción, que se reduce a anotar un e"tracto fundamental del documento. Este /ltimo sistema rige en C#ile. L Legalidad registral. Cna caracter(stica fundamental de un Aegistro es la de que tenga o no >legalidad>. En materia registral, se entiende por legalidad el car!cter de seguridad absoluta, eventualmente con garant(a del Estado, de que los titulares de derec#os incorporados al Aegistro, efectivamente tienen tal calidad. Dundamentalmente, implica garanti4ar la valide4 y eficacia de los actos que motivaron la inclusión del inmueble en el Aegistro a nombre de determinada persona. 9qu(, la inscripción es prueba del dominio. El interesado en inscribir debe llevar sus t(tulos al Aegistro correspondiente, donde funcionarios especiali4ados los estudian. )i est!n correctos, conformes a Derec#o, se inscriben. En consecuencia, aceptado un inmueble en el Aegistro como perteneciente a una persona, queda asM de modo indiscutible. El derec#o alem!n recepciona este principio de la legalidad en su sistema registral. L El sistema registral c#ileno. Est! conformado por el Aegistro Conservatorio de Fienes Aa(ces. Las normas legales fundamentales sobre la materia est!n contenidas en los arts. -.- y siguientes del CC. y en virtud de lo dispuesto en el art. -3=, en el Aeglamento del Aegistro Conservatorio de Fienes Aa(ces ,del ; de 6unio de 1.=0'. )e #a resuelto por la 6urisprudencia que se trata de un DDL dictado por mandato del art. -3=, ley delegatoria. )u organi4ación y funcionamiento est!n consignados fundamentalmente en el citado Aeglamento. )us caracter(sticas son:
14

1º Dunciona como una oficina en cada 8rovincia, sin per6uicio que en )antiago, el oficio est! a cargo de tres funcionarios2 º Los libros fundamentales que all( se llevan son el Aepertorio, el Aegistro y el Indice Jeneral. 8ero es el Aegistro el que constituye el sistema, siendo los otros dos complemento de aqu*l. Creado originalmente para los inmuebles, leyes posteriores #an entregado al Conservador el mantenimiento de otros registros para ciertos bienes o actos, como el Aegistro de Comercio, el de 8renda Industrial, el de 8renda 9graria, el de 8renda de Cosa <ueble Eendida a 8la4o, etc. El AE8EA5KAIK es una especie de libro de ingreso de la oficina ,arts. 1 a 71 del Aeglamento'. Es un libro en que se deben anotar todos los t(tulos que se le presenten al Conservador, por orden cronológico de ingreso, cualquiera sea su naturale4a ,arts. 1 y 0'2 es de car!cter anual ,arts. 71 y 7.'. La anotación en el Aepertorio debe contener las enunciaciones indicadas en el art. ; del Aeglamento. El AEJI)5AK est! integrado por tres libros o registros parciales que lleva el Conservador: art. 71: • Aegistro de 8ropiedad2 • Aegistro de :ipotecas y Jrav!menes2 y • Aegistro de Interdicciones y 8ro#ibiciones de Ena6enar. 5odos son anuales ,art. 7-'. Los arts. 7 y 77 establecen las inscripciones que deben #acerse en cada libro. Las caracter(sticas materiales de estos Libros o Aegistros parciales est!n se+aladas en los arts. 7; y siguientes. Cabe destacar que la 6urisprudencia #a determinado que la inscripción practicada en un Aegistro que no corresponde, adolece de nulidad absoluta. Cada Libro o Aegistro parcial contiene un (ndice por orden alfab*tico con los nombres de los otorgantes ,art. ;1'2 este (ndice es de especial importancia pr!ctica para la ubicación de los t(tulos y contribuye a caracteri4ar el Aegistro. 9dem!s, en un ap*ndice de *ste (ndice se inventar(an los documentos agregados al final del Aegistro ,art. ; '. El I%DICE JE%EA9L permite, 6unto a los (ndices de cada Libro o Aegistro parcial, el funcionamiento del sistema, en cuanto mediante *l se ubican las inscripciones y se puede reconstruir la #istoria de los inmuebles. )e construye por orden alfab*tico de los otorgantes, y se forma a medida que van #aci*ndose las inscripciones en los tres Aegistros parciales. 5ambi*n es anual. 7º El Aegistro es p/blico, y el Conservador est! obligado a dar las copias y certificados que se le soliciten ,arts. ;3 a =1'. Los m!s usuales son los certificados de dominio vigente y de grav!menes y pro#ibiciones. 8edir dic#os certificados por un lapso m(nimo de 11 a+os, resulta indispensable en todo Informe de 5(tulos. ;º Aespecto a la responsabilidad del Conservador, en su desempe+o no tiene atribuciones para e"aminar la valide4 y eficacia de los t(tulos ni la correspondencia entre las declaraciones sobre los predios y sus reales caracter(sticas. 8or lo mismo, en C#ile el Estado no garanti4a ni esta congruencia entre el t(tulo y los caracteres materiales del predio ni la calidad de aut*ntico propietario que puede tener quien aparece como due+o en la inscripción. En otras palabras, nuestro sistema carece de >legalidad> registral. 5iene s( responsabilidad el Conservador por la negligencia, dolo y abuso que cometa en el cumplimiento de sus funciones2 la responsabilidad civil por da+os se rige por las reglas generales de la responsabilidad e"tracontractual ,arts. 71; y siguientes del CC'. La responsabilidad funcionaria se rige por el CK5. L 5(tulos que deben inscribirse y t(tulos que pueden inscribirse.
15

Los t(tulos que DEFE% inscribirse en el Aegistro est!n enumerados en el art. = del Aeglamento. )on tales: 1º Los t(tulos traslaticios de dominio de los bienes ra(ces2 º Los t(tulos de derec#o de usufructo, uso, #abitación, censo e #ipoteca constituidos en inmuebles ,pareciera aludir el n/mero 1 del art. = al t(tulo traslaticio de los mencionados derec#os2 si as( se interpretare el numeral, no puede operar respecto de los derec#os de uso y #abitación, que son personal(simos Bart. .13B y por ende no pueden transferirse. 8or ende, #ay que entender el numeral en el sentido que alude a la constitución de tales derec#os personal(simos'2 7º La sentencia e6ecutoriada que declare la prescripción adquisitiva del dominio sobre un inmueble o de cualquiera de los derec#os mencionados en el numeral precedente2 ;º La constitución de los fideicomisos relativos a inmuebles2 =º La constitución de usufructos que recaen sobre inmuebles por acto entre vivos2 -º La constitución del uso y #abitación que recaen sobre inmuebles por acto entre vivos2 0º La constitución, división, reducción y redención del censo2 .º La constitución de censo vitalicio2 3º La constitución de la #ipoteca2 11º La renuncia de cualquiera de los derec#os enumerados anteriormente2 11º Los decretos de interdicción provisoria y definitiva2 1 º Los decretos que re#abilitan al disipador y al demente2 17º Los decretos que confieren la posesión definitiva de los bienes del desaparecido2 y 1;º Los decretos que concedan el beneficio de separación de bienes, seg/n el art. 17.= del CC. 9 estos casos, deben agregarse otros que establece el CC. y el propio Aeglamento, por e6emplo en el art. -.. en relación al art. == del Aeglamento, respecto a la sucesión por causa de muerte. Los t(tulos que 8CEDE% inscribirse, est!n enumerados en el art. =7 del Aeglamento. )on tales: 1º 5oda condición suspensiva o resolutoria del dominio de inmuebles2 º 5oda condición suspensiva o resolutoria de otros derec#os reales constituidos sobre inmuebles2 7º 5odo gravamen impuesto sobre un inmueble, diferente de los mencionados en el art. = , como las servidumbres2 ;º El arrendamiento en el caso del art. 13- del CC2 =º Cualquier otro acto o contrato cuya inscripción sea permitida por la ley2 -º 5odo impedimento o pro#ibición referente a inmuebles, sea convencional, legal o 6udicial, que embarace o limite de cualquier modo el libre e6ercicio del derec#o de ena6enar. )on de la segunda clase el embargo, cesión de bienes, secuestro, litigio, etc. En relación a esta #ipótesis, inscrita la pro#ibición convencional de ena6enar, se #a discutido la actitud que debe tomar el Conservador cuando el obligado a no ena6enar, infringiendo su obligación, ena6ena y se le pida que inscriba ese t(tulo. GDebe negarse o debe inscribirH. )e #a sostenido que debe negarse, en base al art. 17 del Aeglamento, porque ser(a un caso en que la inscripción es “legalmente inadmisible”. )e configurar(a un “impedimento de registro”: al e"istir una pro#ibición de ena6enar vigente e inscrita, la co#erencia del Aegistro conducir(a a considerar legalmente inadmisible un t(tulo que contradice aquella inscripción. 8ero tambi*n puede estimarse que el Conservador debe inscribir la ena6enación2 al respecto, debe recordarse que la valide4 de la estipulación que impone la pro#ibición de ena6enar #a sido discutida. )i se admite, ella generar(a, para una parte de la doctrina,
16

una obligación de no #acer, de modo que la ena6enación no importa sino una infracción de esa obligación, que el Conservador no es el llamado a controlar o 6u4gar2 a este respecto, se tiene en cuenta que el principio general en C#ile es que el Conservador debe inscribir los t(tulos que se le presenten ,siendo aut*nticos y relativos a inmuebles', salvo limitadas e"cepciones, que como tales, deben interpretarse restrictivamente. 9dem!s, se agrega que el art. 17 se refiere a las inscripciones que por ley son inadmisibles, no por acuerdo de los particulares, de modo que para fundar la negativa deber(a precisarse el precepto legal que declara inadmisible la inscripción. La 6urisprudencia se #a inclinado por esta segunda alternativa. Conviene aclarar que la e"presión >t(tulos que deben inscribirse>, se entiende no como una orden a los involucrados en el t(tulo o al funcionario, sino como una e"igencia para el efecto de dic#o acto 6ur(dico2 es decir, los interesados siempre son libres para pedir o no la inscripción2 pero si quieren lograr el efecto 6ur(dico fundamental previsto en el t(tulo, #an de inscribir ,por e6emplo, en una compraventa, si se pretende que se verifique la tradición de un predio'. 8or su parte, la e"presión “t/tulos que pueden inscribirse”, est! referida a t(tulos cuyo efecto fundamental no est! sometido a inscripción, pero respecto de los cuales, en lugar de pro#ibir la inscripción, se permite, para aprovec#ar las venta6as del Aegistro, entre ellas, la oponibilidad a los terceros, derivada de la publicidad que nace al registrarse. L 9notación en el Aepertorio. Es el asiento o constancia que se de6a en este libro, de la presentación y recepción de un t(tulo para su inscripción. Estas anotaciones se van efectuando por estricto orden de presentación al Conservador y contienen las menciones indicadas en el art. ; ,arts. -= y --'. Aecordemos que el Aepertorio es una especie de libro de ingreso. :emos dic#o que el Conservador no e"amina la legalidad de los t(tulos, pero puede si re#usar inscribir en ciertos casos2 pero >en ning/n caso> de6ar! de anotar en el Aepertorio el t(tulo presentado ,arts. 1= y -0'2 en la pr!ctica, el Conservador anota en el Aepertorio pero rec#a4a las inscripciones cuando #ay un vicio manifiesto en los t(tulos, fundado su rec#a4o en alguna de las causales de los arts. 17 y 1;. Cuando el t(tulo es rec#a4ado, la anotación en el Aepertorio es 8AE)C%5IE9 y caduca a los dos meses desde su fec#a, si no se convierte en inscripción. )e divisa entonces la importancia que tiene el #ec#o que el Conservador devuelva el t(tulo sin inscribir, para que los interesados subsanen los defectos en *l contenidos ,arts. 1= y 1-'. Convertida en inscripción, *sta surte efecto desde la fec#a de la anotación, es decir, opera retroactivamente ,art. 10'. )e #a dictaminado por los tribunales que esa caducidad no se produce a los dos meses, si la imposibilidad de inscribir se debe a una pro#ibición 6udicial, de modo que al4ada la misma se puede efectuar la inscripción aunque #aya transcurrido un pla4o superior al se+alado. )e #a fallado tambi*n que subsanados los defectos del t(tulo, debe requerirse al Conservador nuevamente para que inscriba, no pudiendo *ste #acerlo de oficio. Cabe se+alar que no obstante #aberse efectuado una anotación presuntiva en el Aepertorio, y mientras est! pendiente subsanar el defecto del t(tulo, pueden efectuarse otras anotaciones, incompatibles con la primera, relativas al mismo inmueble. )e discute en la doctrina la posibilidad de inscribir o no antes que caduque la primera anotación. Lo m!s aceptable pareciera ser que es posible inscribir, pero dic#a inscripción sólo adquiere valor cuando caduque la primera anotación, transcurridos que sean los dos meses. En la pr!ctica, se #ace la segunda anotación pero no se inscribe en el Aegistro respectivo,
17

#asta que #ayan transcurrido los dos meses. 8or cierto, si la primera anotación se materiali4a en inscripción ,corregido que sea el defecto que afectaba al t(tulo', las anotaciones o inscripciones posteriores, incompatibles con aquella, caducar!n a su ve4 ,art. 10'. Cualquiera persona podr! solicitar al Conservador un “*ertificado de )epertorio”, en el que conste la circunstancia de e"istir o no anotaciones en el Aepertorio, respecto de un determinado inmueble ,art. -3'. 5iene importancia este certificado, para el efecto retroactivo de las inscripciones a la *poca de la anotación presuntiva. L Kbligación de inscribir y causales de negativa. La regla general, es que el Conservador est! obligado a inscribir los t(tulos que se le presenten ,arts. 1 , 17, 1;, = y 01'2 y debe #acerlo sin retardo ,arts. 17 y 01'. E"cepcionalmente, puede negarse a inscribir, por alguna de las causales contempladas en los arts. 17 y 1;. En caso de negativa, estampar! el Conservador el motivo en el t(tulo ,art. 1;', de6ando constancia en el Aepertorio ,art. ='. El per6udicado con la negativa del Conservador podr! reclamar al 6ue4 de primera instancia ,arts. 1. a 1', y si #ay m!s de dos, al que est! de turno. El 6ue4 pedir! informe al Conservador y resolver! por escrito y sin m!s tr!mite lo que corresponda ,art. 1.'2 si resuelve que debe inscribirse, el Conservador de6ar! constancia de tal orden en la inscripción ,art. 13'2 si el 6ue4 rec#a4a la solicitud de inscripción, el per6udicado puede apelar en la forma ordinaria. Las causales de negativa para inscribir est!n contempladas en los arts. 17 y 1;. El art. 17 sólo contempla una causal gen*rica, e"plicitada en diversos e6emplos: >si la inscripción es en alg/n sentido legalmente inadmisible>. En la doctrina, se se+ala que *sta fórmula es muy imprecisa, para una materia tan importante. En primer lugar, puede constatarse que los e6emplos se refieren a defectos formales del t(tulo, no a la sustancia del acto 6ur(dico contenido en *l. Esta observación induce a concluir que la e"presión >en alg/n sentido legalmente inadmisible> est! referida, en general, a ese campo: infracciones legales en la forma de los t(tulos. )ólo uno de los e6emplos permite dudar sobre la naturale4a formal o sustancial de la causal: >si es visible en el t(tulo alg/n vicio o defecto que lo anule absolutamente>2 el e6emplo es bastante amplio sin embargo, subsistiendo la duda, porque podr(a entenderse sólo referido a vicios formales del t(tulo que provoquen nulidad absoluta. 9dem!s, en el Aeglamento, el t*rmino >t(tulo> se emplea principalmente en el sentido de instrumento, vale decir formal, y no como referencia al acto 6ur(dico en *l contenido ,art. 1311 en ambos sentidos, por e6emplo'. 8ero por otra parte, podr(a estimarse que se refiere a defectos de toda naturale4a, formales o sustanciales del acto, que provoquen nulidad absoluta, ya que la norma no distingue. La 6urisprudencia lo #a ido entendiendo en el /ltimo sentido. En todo caso, interpretando el art. 17 en sentido amplio o restringido, el precepto presenta dos limitaciones: 1º 8ara negarse a inscribir el Conservador, debe tratarse de un defecto que provoque nulidad absoluta2 º De acuerdo a diversas sentencias que se #an pronunciado sobre el sentido de la e"presión “visible en el t/tulo”, debe tratarse de vicios o defectos que puedan percibirse con el solo e"amen del t(tulo respectivo, sin que sea necesario confrontarlo con otros antecedentes ,la causal resulta equivalente en consecuencia a la del art. 1-.7, cuando
18

el 6ue4 puede declarar de oficio la nulidad absoluta, al aparecer de manifiesto en el acto o contrato'. El art. 1; contempla por su parte dos causales, espec(ficas. )e trata de ob6eciones formales: 1º Cuando inscrito un predio por una compraventa, se presenta una persona solicitando inscripción en su favor, invocando otro t(tulo de compraventa, emanado del mismo vendedor2 º Cuando un fundo es vendido por persona que seg/n el Aegistro, no es su due+o o actual poseedor Cna apreciación del con6unto de las causales de negativa, permite concluir que las atribuciones de control entregadas al Conservador son limitadas, y circunscritas principalmente a las formas de los t(tulos, en relación con el orden y funcionamiento del Aegistro, y con la eventual e"cepción apuntada a propósito del art. 17. 8or tanto, por regla general, carece de control sobre la sustancia, sobre los defectos de fondo de los actos contenidos en los t(tulos, labor de control que en definitiva recae en el 6ue4. El sistema e"istente carece de >legalidad registral> por ende, al no controlar la valide4 y eficacia de los actos que sirven de antecedente a la inscripción, lo que le resta seguridad, permitiendo frecuentes litigios. L 8la4o para inscribir. El reglamento no trata e"presamente desde cuando y #asta cuando se puede inscribir. 9lgunos principios generales pueden enunciarse en esta materia: 1º Como la inscripción es consecuencia del t(tulo, es *ste el que debe e"aminarse para concluir desde y #asta cuando procede inscribir. º En ese e"amen, la indagación fundamental tendr! que orientarse a su eficacia en el tiempo en que se pretende inscribir. 8or e6emplo, si se trata de una compraventa de inmueble, se podr! inscribir desde que sea e"igible la obligación de efectuar la tradición, lo que acontece generalmente desde que se perfecciona el contrato. L Inscripción por avisos. Aespecto de los inmuebles que no #an sido antes inscritos, se establece un procedimiento especial para incorporarlos al sistema del Aegistro ,art. -37 del CC. y =. del Aeglamento'. )e #a discutido la sanción que traer(a el incumplimiento de las formalidades establecidas para esta inscripción en el art. =.: algunos sostienen que ser(a la nulidad absoluta2 otros, la inoponibilidad al tercero a quien la inscripción pudiere per6udicar. Cabe se+alar que las formalidades e"igidas en la inscripción por avisos se establecen para la transferencia del dominio por acto entre vivos o para la constitución y transferencia de otros derec#os reales ,como el usufructo, #abitación, censo e #ipoteca que se refieran a inmuebles no inscritos', pero no para una primera inscripción en base a otros antecedentes, como ocurre al adquirir por prescripción y se quiera inscribir la sentencia que lo declara as(, o para las inscripciones originadas en la adquisición mediante sucesión por causa de muerte. 9s( lo #a resuelto la 6urisprudencia. Los requisitos son: 1º Dar noticia a los terceros de la transferencia, mediante tres avisos publicados en un diario de la comuna, o de la capital de provincia si en la anterior no lo #ubiere o de la capital de la Aegión, si en las anteriores no lo #ubiere2

19

º Di6ar un cartel durante 1= d(as por lo menos, en la oficina del Conservador, con las designaciones de las personas que transfieran y de los linderos y nombre de la propiedad materia del contrato. El Conservador deber! protocoli4ar el cartel, y certificar! el cumplimiento de los requisitos indicados. La inscripción no podr! efectuarse antes que transcurran 71 d(as contados desde el otorgamiento del certificado por el Conservador. L Confección y contenido de las inscripciones. Aegulan lo concerniente a su confección, los arts. 07, 0= a 00. En lo que se refiere al contenido, la inscripción es fundamentalmente un e"tracto o resumen del t(tulo de que se trata, variando las menciones seg/n la naturale4a del t(tulo ,art. -31 y siguientes del CC. y 0. y siguientes del Aeglamento'. El Aeglamento no contiene una norma clara que obligue al Conservador a efectuar C%9 inscripción por cada inmueble. El problema se plantea cuando un solo t(tulo se refiere a dos o m!s inmuebles ,por e6emplo, en una escritura se venden dos o m!s predios'. De los arts. 01 y 0 y a/n del art. =;, º, parece desprenderse que debe practicarse una inscripción por cada predio, aunque en la pr!ctica no siempre se procede de este modo ,especialmente cuando una misma persona Busualmente una sociedad inmobiliariaB adquiere dos o m!s inmuebles contiguos'. Distinta es la situación cuando se fusionan dos o m!s predios, pues en tal caso corresponde #acer una nueva inscripción dando cuenta de la fusión, a/n cuando no opere nueva transferencia de dominio ,como lo #acen algunos Conservadores de regiones' o al menos anotar al margen de cada inscripción el n/mero de arc#ivo del plano y de la resolución municipal que aprobó la fusión si los inmuebles fueren urbanos ,como lo #ace el Conservador de )antiago, aunque no suele consignar los datos relativos a la resolución municipal, la que en todo caso se agrega al final del Aegistro, 6unto al arc#ivo del plano'. En lo que respecta a la 9C)E%CI9 de menciones en el t(tulo, el Aeglamento se+ala la forma de suplirlas: art. . . Dos designaciones merecen un comentario especial: los linderos ,que e"igen los arts. 0. n/mero ; y .1 n/mero 7' y los datos de la inscripción precedente ,que e"ige el art. .1'. )i no aparecen en el t(tulo, Gdebe re#usarse la inscripciónH En cuanto a los LI%DEAK), su designación constituye un elemento importante de la sustancia del acto de que se trata2 es una forma de determinación del ob6eto. En este caso, procede la negativa del Conservador, por la causal del art. 17 ,/ltimo e6emplo', en relación al art. 0. n/mero ;. El interesado deber! suplir el defecto, por una escritura p/blica complementaria, o seg/n el caso, con una minuta ,art. . '. En cuanto a los D95K) DE L9 I%)CAI8CIK% 8AECEDE%5E, su función es menester para el encadenamiento de las inscripciones2 en este caso, se concluye que tambi*n el Conservador debe negarse a inscribir si falta la designación, debiendo el interesado suplir el defecto como lo indica el art. . . La negativa del Conservador se fundamentar! en el art. 17 ,e6emplo final', en relación con el art. .1. En todo caso, nada impide que se celebren simult!neamente dos o m!s compraventas, por una misma escritura, sobre un mismo predio, #ipótesis en la cual el Conservador practicar! inscripciones sucesivas. Como puede observarse, algunos ser!n ef(meros poseedores inscritos. L )ubinscripciones. Los errores, omisiones u otras modificaciones que sea necesario efectuar una ve4 practicada la inscripción, se salvan a su margen derec#o, mediante las subinscripciones ,arts. .., .3 y 31'.
20

)i la subinscripción se basa en un nuevo t(tulo, debe practicarse nueva inscripción, salvo que el antecedente sea una sentencia, porque entonces ser! siempre subinscripción lo que se practicar! ,art. .3, inciso final'. L Cancelaciones. Cancelar una inscripción es de6arla sin efecto. Las cancelaciones se efect/an mediante subinscripciones, es decir, por notas marginales. En esta materia, debemos tener presente el art. 0 .2 en el segundo caso a que se refiere este art. ,cancelación por una nueva inscripción en que el poseedor transfiere su derec#o a otro', la subinscripción a que se refiere el art. 31 del Aeglamento no es indispensable para la cancelación, la que opera por la sola inscripción posterior2 por el art. 31, el Conservador subinscribe al margen de la inscripción anterior ,ya cancelada por la nueva' esta mutación, sólo para la claridad del Aegistro. L Aeinscripciones. En la pr!ctica, se #a llegado a configurar un mecanismo denominado de “reinscripciones”, consistente en volver a inscribir inmuebles ya inscritos en el Aegistro, sin cambiar el titular de los mismos. )e #a recurrido a ellas, por e6emplo cuando un #eredero #a ena6enado un inmueble sin cumplir con las inscripciones prescritas en el art. -.. del CC. y en el art. == del Aeglamento2 el adquirente logra inscribir a su nombre, pero dic#a inscripción es inefica4, conforme al art. -3- del CC, para conferir la posesión sobre el inmueble ,adem!s, en el Aegistro, la inscripción que antecede a la del adquirente ser! la del causante, en lugar de la inscripción #ec#a en favor del #eredero, que no se #a efectuado, present!ndose por ende un corte en la lógica continuidad de la posesión inscrita'2 posteriormente, para subsanar la situación, el #eredero efect/a aquellas inscripciones. Luego, el adquirente solicita se “reinscriba” el inmueble a su nombre, de manera que a#ora quede su inscripción debidamente encadenada a la del #eredero y las anteriores. La reinscripción tambi*n opera en los casos llamados de “formación de fundos” o de fusión de inmuebles, en que el propietario de dos o m!s inmuebles contiguos, inscritos cada uno a su nombre, los reinscribe mediante una minuta, fundiendo las inscripciones en una sola inscripción. Ktro caso, en que operan reinscripciones, es aqu*l en el que se crean nuevos conservadores de bienes ra(ces, siendo necesario reali4ar el traslado de las inscripciones, al nuevo Conservador. L 5radición de cuotas. Debemos distinguir si se trata de una cuota en cosa singular o en cosa universal. 1º Cuota en cosa singular: la doctrina y la 6urisprudencia entienden que la cuota participa del car!cter mueble o inmueble de la cosa indivisa. )e concluye entonces, que si se trata de la tradición de una cuota sobre cosa mueble, ella se efectuar! por cualquiera de las formas establecidas para *stos bienes ,art. -.;'2 y si se trata de la tradición de una cuota en una cosa inmueble, #a de efectuarse por inscripción ,art. -.-'. Cobra aplicación aqu( el art. =.1. º Cuota en cosa universal: #ay controversia en la doctrina. Cn sector de la doctrina concibe perfectamente la comunidad sobre una universalidad 6ur(dica y, negando la comunicación de la cuota y la naturale4a de los bienes de que se compone dic#a universalidad, entiende que la tradición de la cuota #a de efectuarse por cualquiera forma simbólica indicada en el art. -.; y no requiere de inscripción conservatoria, aunque est* integrada por inmuebles. )e est! en presencia de una abstracción, que escapa a la clasificación de bienes en muebles e inmuebles2 y por
21

tanto, para su tradición, #a de seguirse la regla general en materia de formas de tradición, que son las del art. -.;, toda ve4 que la inscripción es una forma e"cepcional de tradición. 8ero el planteamiento anterior #a sido rec#a4ado por otro sector de la doctrina. Desde ya, se #a ob6etado que pueda #aber comunidad en universalidades 6ur(dicas, puesto que *stas tienen activo y pasivo comunes, situación que no acontece en la comunidad #ereditaria, e6emplo cl!sico de universalidad 6ur(dica, pues en ella las deudas est!n siempre divididas entre los #erederos, por disposición de la ley, a prorrata de su participación en la #erencia. :abr(a comunidad entonces sólo sobre las universalidades de #ec#o. 9dem!s, la naturale4a de los bienes que integran la universalidad se comunicar(a a la cuota que sobre dic#a universalidad se tenga. )e concluye entonces que la tradición de una cuota de cosa universal se efect/a siguiendo la naturale4a de los bienes de que se compone2 por el art. -.; para los muebles y por la inscripción para los inmuebles, si los #ay en la universalidad. L Inscripciones a que da lugar la sucesión por causa de muerte. La inscripción, adem!s de su ob6etivo primordial de servir de tradición de los derec#os reales inmuebles, tiene otras finalidades, como la de dar publicidad a la propiedad raí-. 5al ocurre con las inscripciones que se requieren a propósito de la sucesión por causa de muerte y la prescripción adquisitiva. 5al es el fin general buscado por las inscripciones e"igidas por el art(culo -.. del Código Civil. La sucesión por causa de muerte es un modo de adquirir ,art. =..'2 produce el traspaso de los bienes del causante al #eredero por el ministerio de la ley, en el momento mismo de fallecer la persona de cuya sucesión se trata ,arts. 3== y 3=-'2 y desde este momento tambi*n se adquiere la posesión de la #erencia, aunque el #eredero lo ignore ,art. 0 '2 cada asignatario se reputa #aber sucedido inmediata y e"clusivamente al causante ,art. 17;;'. De todas estas disposiciones armónicas se desprende que el #eredero adquiere el dominio y la posesión legal de los bienes #ereditarios por el modo de adquirir sucesión por causa de muerte y que esta adquisición se produce en el momento mismo de la muerte del causante. 8or tanto, el #eredero no necesita de tradición, ya que las cosas no pueden adquirirse por dos modos. En el momento de deferirse la #erencia, de operar la delación de la misma, la posesión de ella se confiere al #eredero por el ministerio de la ley2 pero esta posesión LEJ9L ,seg/n el actual tenor del art(culo -.., inciso 1º, fi6ado por la Ley 13.317 publicada en el Diario Kficial de fec#a 11 de octubre de 117, la posesión efectiva y la posesión legal se identificar(an, lo que a nuestro 6uicio constituye un error garrafal, pues la primera debe otorgarse por una resolución, sea por un tribunal, cuando la #erencia fuere testada, sea por el Director Aegional del Aegistro Civil, cuando la #erencia fuere intestada, mientras que la segunda se confiere por el solo ministerio de la ley' no #abilita al #eredero para disponer de manera alguna de un inmueble #ereditario. En efecto, para que pueda ocurrir lo /ltimo, es necesario reali4ar las inscripciones previstas tanto en la Ley 13.317 como en el art(culo -.. del Código Civil. 5al ser(a entonces el fin específico de estas inscripciones. 9s( las cosas, los #erederos no podr!n disponer de los inmuebles #ereditarios, mientras no proceda: 1º l decreto +udicial o la resolución administrati&a #ue da la posesión . C/012 de la 3erencia ,art(culo -.. n/mero 1'. El decreto 6udicial se inscribir! en el Aegistro de 8ropiedad del Conservador de la Comuna o agrupación de comunas, en que se encuentre el tribunal que lo dictó2 la resolución administrativa se inscribir! en el Aegistro %acional de 8osesiones Efectivas, que depende del )ervicio de Aegistro Civil e Identificación, seg/n lo dispone el art(culo .º de la Ley 13.3172 asimismo, el Director
22

Aegional del Aegistro Civil correspondiente, emitir! un certificado, dando cuenta de #aberse otorgado la posesión efectiva de la #erencia intestada, certificado que debe acompa+arse al Conservador de Fienes Aa(ces del /ltimo domicilio del causante, para inscribir tambi*n la resolución administrativa, en el Aegistro de 8ropiedad. El decreto 6udicial tambi*n se inscribir! en el Aegistro %acional de 8osesiones Efectivas. 8ara la inserción en el Aegistro %acional de 8osesiones Efectivas de las resoluciones 6udiciales que confieren las mismas, trat!ndose de las sucesiones testadas, deber! darse cumplimiento a lo preceptuado en el art(culo .. , inciso 7º, del Código de 8rocedimiento Civil, que re4a: “1echas las publicaciones a que se refieren los incisos anteriores y previa agregación de una copia autorizada del inventario, el tribunal ordenar" la inscripción de la posesión efectiva y oficiar" al (ervicio de )egistro *ivil e 2dentificación dando conocimiento de este hecho ” Conforme a lo e"puesto, nos queda en claro que tras la vigencia de la Ley 13.317, toda posesión efectiva tendr! siempre dos inscripciones, una en el Aegistro %acional de 8osesiones Efectivas, a cargo del Aegistro Civil e Identificación, y otra en el Aegistro de 8ropiedad del Conservador de Fienes Aa(ces competente. El procedimiento para solicitar, obtener e inscribir la posesión efectiva y las diligencias para el pago del impuesto a las #erencias o para dictar la resolución que declare e"enta de dic#o pago a la #erencia, est! se+alado en la Ley 13.317, en el C8C ,art(culos .-- y siguientes' y en la Ley n/mero 1-. 01, sobre impuesto a las #erencias y donaciones. º 4i la sucesión es testamentaria' se inscribir) tambi(n el testamento , en el Aegistro de 8ropiedad del mismo Conservador de Fienes Aa(ces en que se #ubiere inscrito el auto de posesión efectiva. En virtud de la inscripción del decreto que concede la posesión efectiva y del testamento, los #erederos pueden disponer de los bienes muebles. 7º La inscripción especial de 3erencia ,art(culo -.. n/mero ': se practica con el m*rito de la inscripción anterior. Consiste en inscribir los inmuebles de la sucesión a nombre de todos los #erederos, en el Aegistro de 8ropiedad del Conservador de la Comuna o agrupación de comunas en que est! situado el inmueble2 si abarca el territorio de dos o m!s Conservadores, la inscripción debe efectuarse en el Aegistro de todos ellos. En virtud de esta inscripción, los #erederos pueden disponer de consuno de los inmuebles #ereditarios. En el mismo Conservador, volver!n a inscribirse el decreto de posesión efectiva y el testamento, si lo #ubiere. Cabe se+alar que de conformidad al art(culo 71 de la Ley n/mero 1-. 01 de Impuestos a las #erencias, asignaciones y donaciones, si la sociedad conyugal terminare por el fallecimiento de uno de los cónyuges, los bienes ra(ces de aqu*lla deber!n inscribirse en el Conservador respectivo, a nombre del cónyuge sobreviviente y de los #erederos del difunto. ;º La inscripción especial del acto de partición ,art(culo -.. n/mero 7', por el cual se ad6udica a un #eredero el todo o parte de un inmueble2 la inscripción se efect/a en el o en los mismos Aegistros en los cuales se verificó o verificaron las inscripciones especiales de #erencia. )in esta inscripción, no podr! el #eredero ad6udicatario disponer por s( solo de los inmuebles #ereditarios que en la partición le #ayan cabido. Cabe indicar que de conformidad al C8C, todo acuerdo de las partes o resolución del partidor que contenga ad6udicación de bienes ra(ces, debe reducirse a escritura p/blica, y sin esta solemnidad no puede efectuarse su inscripción en el Conservador ,recordemos que al Conservador sólo pueden presentarse t(tulos aut*nticos para su inscripción'.
23

9 diferencia de las dos anteriores, *sta inscripción puede obviarse. En efecto, puede ocurrir que los #erederos resuelvan ena6enar de consuno los inmuebles #ereditarios. En tal caso, no #abr! partición ni ad6udicaciones subsecuentes ,si se ena6ena, operar! en favor del tercero adquirente un t(tulo traslaticio de dominio2 si se ad6udica el inmueble a uno de los comuneros #ereditarios, operar! un t(tulo declarativo de dominio, y no #abr! ena6enación'. Con las tres inscripciones anteriores y la del causante que las precedió, se puede entonces seguir en el Aegistro la #istoria de un inmueble que antes perteneció al causante, luego a sus #erederos y por /ltimo se radicó en el patrimonio de uno solo de ellos o de un tercero. Como indic!bamos, la ad6udicación de un inmueble #ereditario a uno de los #erederos no es un acto de disposición. Inicialmente, la Corte )uprema llegó a la conclusión contraria, al declarar nula la ad6udicación de un bien ra(4 sin que previamente se #ubieren practicado las inscripciones se+aladas en el art. -.. del CC. Este error 6ur(dico se enmendó sin embargo, y la 6urisprudencia posterior reconoció que la ad6udicación a un #eredero no importa disposición, o sea ena6enación, sino simplemente una singulari4ación o individuali4ación del dominio que pertenec(a al ad6udicatario en la comunidad, la radicación de los derec#os cuotativos en bienes determinados. 8or tanto, la falta de posesión efectiva de la #erencia y de la inscripción especial de la misma a nombre de todos los #erederos, no anula la ad6udicación que opera en favor de uno de ellos. N 9lcance y sanción del art. -... En conformidad a este precepto, la posesión legal de la #erencia no #abilita al #eredero para disponer de manera alguna de un inmueble, mientras no se verifiquen las inscripciones que se+ala el art(culo. )e plantea entonces el problema de determinar cu!l es la sanción a la contravención del art. -.., es decir, cuando a pesar de no #aberse practicado estas inscripciones, un #eredero dispone de un inmueble. La Corte )uprema #a llegado a soluciones diversas a lo largo de los a+os: 1º En un principio, la Corte resolvió que la sanción reca(a sobre el contrato o t(tulo traslaticio de dominio otorgado por el #eredero al tercero y que esta sanción era la nulidad absoluta, porque se infring(an las normas de organi4ación del Aegistro Conservatorio, que son de orden p/blico. O agregó m!s tarde la Corte )uprema que la pro#ibición de disponer del art. -.. era general y absoluta, comprendiendo no sólo las ena6enaciones voluntarias, sino tambi*n las ventas for4adas que se efect/an en 6uicio e6ecutivo, pues la ley no #ab(a #ec#o distingos ,se trataba de un inmueble #ipotecado por el causante2 con posterioridad a su muerte, venció el pla4o para pagar la obligación caucionada, y como los #erederos no pagaron, el acreedor #ipotecario entabló 6uicio e6ecutivo y sacó a remate la propiedad. El remate fue anulado por la Corte )uprema, en atención a que los #erederos no #ab(an practicado las inscripciones del art. -..'. º En una segunda interpretación, la Corte )uprema modificó la conclusión anotada respecto a las ena6enaciones for4adas, se+alando que la pro#ibición del art. -.. sólo se refiere a los actos voluntarios celebrados por los #erederos o sus causa#abientes y no a las ena6enaciones for4adas, puesto que el art(culo e"presa con claridad que >los #erederos> son los que no pueden disponer, limitación que no puede #acerse e"tensiva a la 6usticia2 se observó que de #aberse mantenido el primer criterio, los #erederos del deudor, con negarse a inscribir, parali4ar(an toda e6ecución en su contra y se librar(an de cumplir las obligaciones que les transmitió el causante. Ello resulta 6ur(dicamente inadmisible. 7º En una tercera interpretación, la Corte )uprema declaró que la palabra >disponer> est! tomada en el art. -.. en su sentido natural y obvio de ena6enar, esto es, transferir
24

el dominio de una persona a otra2 en otras palabras, ena6enación en su sentido restringido2 la venta no importa acto de transferencia del dominio, sino un simple contrato. En consecuencia, el contrato celebrado por el #eredero sin #aberse cumplido previamente con las inscripciones del art. -.., es v!lido. Lo que es nulo ser(a la tradición subsecuente, si se efect/a. )e podr(a argumentar en contra de este fallo, que el art. 1.11 pro#(be la venta de las cosas cuya ena6enación a su ve4 est! pro#ibida por la ley, pero en respuesta a lo anterior y en abono al fallo, podr(a contraBargumentarse que el art. -.. no es una norma pro#ibitiva, sino imperativa de requisito. ;º Cna nueva sentencia vino a completar y dar mayor fuer4a a la doctrina asentada por la Corte )uprema. Estableció que el art. -.. se refiere a la tradición del dominio de los bienes ra(ces, por estar comprendido en el p!rrafo que de ella trata, y que no puede atribu(rsele un sentido diverso, e"tra+o al de dic#o p!rrafo. 8or tanto, la pro#ibición de disponer impuesta a los #erederos antes de la reali4ación de las inscripciones, no puede aplicarse al t(tulo, como la compraventa, sino al modo de adquirir, a la tradición. =º Cna quinta interpretación llega a una solución m!s aceptable para la doctrina. La Corte )uprema #ab(a concebido el art. -.. como norma pro#ibitiva, cuando en realidad es imperativa de requisitos. La sanción, por tanto, no es la nulidad absoluta, sino que otra diferente: la establecida en el art. -3-. Este art(culo, refiri*ndose a los que lo preceden, entre los que se cuenta el art. -.., dispone que los t(tulos cuya inscripción en dic#os art(culos se prescribe no dar!n o transferir!n la posesión efectiva del respectivo derec#o, mientras la inscripción no se efect/e. Esto implica que si se omiten las inscripciones ordenadas en el art. -.., la inscripción que obtenga quien adquirió del #eredero, adolecer! de una 5A9%)I5KAI9 I%EDIC9CI9. %o conferir! a dic#o adquirente la posesión sobre su derec#o, mientras no se efect/en las inscripciones omitidas. Esta transitoria ineficacia de la inscripción del adquirente, demuestra que en ning/n caso la sanción podr(a ser la nulidad absoluta, porque *sta e"cluye la ratificación, figura que opera en definitiva, al menos t!citamente, al verificarse las inscripciones que ponen fin a la ineficacia transitoria de la inscripción #ec#a en favor del adquirente. 8ero la discusión en la doctrina #a continuado. )e se+alan dos ob6eciones a la /ltima solución de la 6urisprudencia: 1º Pue el art. -3-, al negar la transferencia del respectivo derec#o al tercero mientras la inscripción no se efect/a, no se refiere al art. -.., pues se est! refiriendo sólo a las inscripciones que transfieren el dominio, a las que son tradición, ob6etivo que no persiguen las inscripciones del art. -... º Pue la solución de la 6urisprudencia asegura que mientras las inscripciones no se efect/en queda en suspenso la transferencia del derec#o2 en otras palabras, que al comprar el inmueble el tercero sin que previamente el #eredero #ubiere practicado las inscripciones, el t(tulo y la inscripción que dic#o tercero obtenga a su nombre ser(an v!lidos pero completamente ineficaces, con lo que el tercero no adquirir(a el dominio ni la posesión. )e tratar(a entonces de un <EAK 5E%EDKA. La solución conducir(a entonces a la inestabilidad de los derec#os. El resultado pr!ctico del criterio 6urisprudencial se traduce en la necesidad en que queda colocado el tercero que adquirió del #eredero, de AEI%)CAIFIA el t(tulo traslaticio, una ve4 que el #eredero #aya obtenido la posesión efectiva y practicado las inscripciones del caso. O este procedimiento de reinscripción, se agrega, carece de base legal y puede dar origen a una cadena paralela de inscripciones. )in embargo, se sostiene que desde el momento que el art. -3- alude a “la posesión efectiva del respectivo derecho”, es decir del derec3o de dominio, que no se adquiere mientras no se verifiquen las inscripciones, no se e"cluye la posibilidad de que se adquiera la posesión de la cosa, de manera que la inscripción en favor del tercero #ec#a sin #aberse efectuado previamente las inscripciones del art. -.., no es del todo
25

inefica4, pues conferir(a la posesión del inmueble, con lo que podr(a adquirirse por prescripción si pasa el tiempo y los #erederos no practican las inscripciones del art. -... Ktra solución que se desprender(a de los principios generales, ser(a que la ena6enación del #eredero en favor del adquirente estar(a viciada de nulidad relativa, porque se #abr(an omitido ciertos requisitos ,las inscripciones del art. -..' prescritos por la ley en consideración a la C9LID9D de #eredero de quien ena6ena. Esta nulidad se sanear(a con la confirmación o ratificación del #eredero, de la tradición efectuada, mediante el cumplimiento de las inscripciones del art. -... 8ara el orden del registro, bastar(a una simple anotación marginal que aluda a la ratificación, #ec#a en la inscripción confirmada. Con esta solución, no ser(a necesaria la reinscripción. 8ero la tesis de la nulidad relativa como sanción a la infracción del art. -.. #a sido impugnada, ya que dic#a nulidad se sanea a los ; a+os, mientras que del tenor del art. -.. se desprende que la falta de inscripciones #ereditarias +am)s se sanea, pues el precepto se+ala que el #eredero no puede disponer en manera alguna de los inmuebles #ereditarios, <IE%5A9) no procedan las inscripciones #ereditarias. En la pr!ctica, cuando se detecta que los #erederos #an ena6enado un inmueble sin #aber cumplido con las normas preceptuadas en el art(culo -.., no queda otra v(a que proceder a resciliar el contrato, y celebrar uno nuevo, pero sólo despu*s de #aber practicado las inscripciones #ereditarias. L La inscripción en la prescripción. Duera de la sucesión por causa de muerte, #ay otro modo de adquirir que tambi*n da lugar a la inscripción conservatoria. Diversas disposiciones e"igen que la sentencia que declara la prescripción adquisitiva de un bien ra(4 sea inscrita en el Aegistro del Conservador: arts. -.3 y =17 del CC. y = del Aeglamento Conservatorio. La inscripción no sirve para que el prescribiente adquiera el dominio, puesto que ya lo adquirió por prescripción. La inscripción se e"ige por una triple finalidad: 1º 8ara colocar el inmueble ba6o el r*gimen de la propiedad inscrita2 º 8ara mantener la #istoria de la propiedad ra(42 y 7º 8ara que la sentencia produ4ca efectos contra terceros. g.7' La tradición del derec#o real de #erencia. L <omento a partir del cual es posible reali4arla. Cna ve4 fallecido el causante, el #eredero puede disponer, ena6enar su derec#o de #erencia. Es imposible la ena6enación antes de la muerte del causante, pues en nuestro Derec#o, est!n proscritos los pactos sobre sucesión futura, adoleciendo de ob6eto il(cito y por ende de nulidad absoluta ,arts. 1;-7, 1;--, 1 1; y 1-. '. Cna ve4 que el #eredero puede ena6enar su derec#o de #erencia, se plantea el problema acerca de la forma como debe #acerse la tradición. L Dorma de efectuar la tradición del derec#o de #erencia: doctrinas. El CC., en los arts. 1313 y 1311, dentro del t(tulo “3e la cesión de derechos”, se refiere a la cesión del derec#o de #erencia. El Código emplea el t*rmino equ(voco de “cesión”, que por el contenido de los art(culos citados, debe entenderse equivalente a tradición. )e se+alan en los dos art(culos sólo algunos efectos de la cesión, pero no se indica la forma como #a de efectuarse la tradición. En lo que respecta al t(tulo que la precede, el m!s frecuente ser! la compraventa, que debe #acerse por escritura p/blica ,art. 1.11, º'. 9 continuación procede la tradición, sin que el Código estable4ca e"presamente la forma como #a de efectuarse.
26

9ntes de entrar al an!lisis de las doctrinas formuladas al efecto, debemos precisar que la situación que estudiaremos se refiere a la venta o cesión de los derec#os #ereditarios en la C%IEEA)9LID9D de la sucesión o en una CCK59 de ella, y no a la venta de los derec#os #ereditarios que al #eredero vendedor o cedente corresponden en un bien DE5EA<I%9DK de la sucesión, porque en este /ltimo caso la inscripción es la /nica forma de #acer la tradición ,y siempre y cuando se practiquen previamente las inscripciones del art. -.., si se trata de un inmueble'. Dos doctrinas proponen solución al problema de cómo debe efectuarse la tradición del derec#o real de #erencia: 1º Doctrina seg/n la cual la tradición de la #erencia no e"ige inscripción conservatoria, a/n cuando aquella comprenda bienes ra(ces. Leopoldo Crrutia fue el primero que sostuvo esta doctrina. )e plantea que siendo la #erencia una universalidad 6ur(dica que no comprende bienes determinados sino un con6unto de bienes indeterminados o una cuota de ese con6unto, no puede calificarse de bien mueble o inmueble. 8or tanto, aunque la #erencia comprenda bienes inmuebles, no es necesaria la inscripción a que se refiere el art. -.- para la tradición de ella, pues esta disposición alude a la manera de efectuar la tradición del dominio de los bienes ra(ces y los derec#os reales constituidos sobre ellos y que indica el art(culo, y ya se #a dic#o que aunque la #erencia comprenda *stos bienes no adquiere car!cter inmueble, sino que mantiene su calidad de bien abstracto o sui g*neris. 9/n m!s, agregan los que siguen a Crrutia, el art. -.- es inaplicable porque se refiere a la tradición del dominio y otros derec#os reales que menciona, entre los cuales no se cuenta la #erencia, y *sta, aunque en doctrina pueda mirarse como una forma de dominio, en nuestro derec#o positivo no puede seguirse tal criterio, porque se considera la #erencia en forma autónoma o independiente del derec#o de dominio ,arts. =00 y 1 -.'. Es un derec#o real distinto del dominio. 9#ora bien, como no #ay reglas particulares para la tradición del derec#o de #erencia, corresponde aplicar las generales del 5(tulo de la 5radición. En conformidad a *stas, la tradición del derec#o de #erencia puede verificarse por cualquier medio que revele la intención del tradente de transferir su derec#o de #erencia y la del adquirente de adquirirlo. )e aplican las reglas generales de los arts. -01, incisos 1? y ? y -.;, y en especial, la e"presión $significando&, utili4ada en el /ltimo. En consecuencia, siendo la inscripción una manera e"cepcional de efectuar la tradición, establecida tan sólo para los inmuebles, y la regla general las formas del art. -.;, la tradición del derec#o de #erencia no requiere de inscripción, y basta para efectuarla, cualquier manifestación de voluntades en la que conste la intención de transferir el dominio: por e6emplo, e"pres!ndolo en una escritura p/blica de cesión, o permitiendo al cesionario o comprador entrar en posesión de los derec#os cedidos por el vendedor, y en cumplimiento de las estipulaciones del contrato, e6ercitar dic#o cesionario, por s( y como due+o de estos derec#os, las gestiones pertinentes en un 6uicio en que se discute la nulidad del testamento del causante. º Doctrina seg/n la cual la tradición de la #erencia e"ige la inscripción conservatoria, cuando aquella comprende bienes ra(ces. Qos* Aamón Juti*rre4 fue quien postuló esta doctrina, que sostiene que el derec#o real de #erencia es mueble o inmueble, seg/n lo sean las cosas singulares en que #a de e6ercerse2 la #erencia, por tanto, es una cosa cuyo car!cter depende de los bienes que la componen. En consecuencia: N )i sólo se compone de bienes muebles, la #erencia ser! cosa mueble y su tradición deber! efectuarse por una de las formas previstas en el art. -.;, tanto en la #ipótesis
27

general del inciso primero, como en las contenidas en sus numerales, cuando corresponda. N )i la #erencia se compone /nicamente de bienes inmuebles, ser! cosa inmueble, y la tradición deber! efectuarse conforme al art. -.-. N )i la #erencia comprende bienes muebles e inmuebles, tiene car!cter mi"to, y su tradición tambi*n deber! efectuarse conforme al art. -.-. En lo que a la 6urisprudencia respecta, la casi totalidad de las sentencias se inclina por la primera doctrina. 9s(, #ay fallos que estiman efectuada la cesión o tradición del derec#o real de #erencia, por el #ec#o de que los dem!s copart(cipes recono4can al cesionario como tal2 o por la circunstancia de que *ste intervenga en la administración o en la liquidación de los bienes #ereditarios2 o por el #ec#o de aparecer de manifiesto en la escritura de cesión las voluntades del cedente y del cesionario de transferir y adquirir, respectivamente, el derec#o de #erencia, etc. L El art. -.. y la cesión del derec#o de #erencia. La citada disposición no se aplica. )i el #eredero cede sus derec#os en la #erencia, no es necesario que previamente cumpla con las inscripciones del art. -.., porque este precepto impide la disposición de un inmueble sin las inscripciones previas, pero no la de una #erencia o de una cuota de ella, #erencia o cuota en la misma que es una universalidad 6ur(dica que no tiene car!cter de inmueble, aunque comprenda esta clase de bienes, seg/n la doctrina mayoritaria. 9s( lo #a resuelto tambi*n de modo casi uniforme la 6urisprudencia. )ólo una sentencia de la Corte de Ealpara(so, #a declarado >que cuando e"iste un solo #eredero y el patrimonio comprende bienes ra(ces debe aplicarse el art. -.. del CC. y mientras no se verifiquen las inscripciones que all( se determinan, no puede el #eredero disponer de manera alguna de un inmueble, siendo en el #ec#o una forma de disposición el ena6enar la totalidad de su patrimonio #ereditario que comprende esos inmuebles de su e"clusiva propiedad>. Esta sentencia #a sido criticada, porque el art. -.. e"ige las inscripciones que se+ala para la disposición de inmuebles determinados, cosas singulares, pero no para disponer de una universalidad 6ur(dica como es la #erencia, cuya naturale4a no se altera por el #ec#o de e"istir un solo #eredero. 9dem!s, el art. -.. establece formalidades para disponer DEL DK<I%IK sobre las cosas inmuebles que integran el patrimonio transmitido y no para disponer DEL DEAEC:K DE :EAE%CI9, derec#o diferente del dominio. 9dem!s, las normas e"cepcionales del art. -.. no pueden e"tenderse a la ena6enación del derec#o real de #erencia, a prete"to de que >en el #ec#o> la ena6enación de *sta envuelva la de los bienes comprendidos en la masa #ereditaria2 y esto, porque las reglas de e"cepción no admiten interpretación e"tensiva. L Inscripción del legado de un inmueble. Los legados pueden ser de especie o cuerpo cierto y de g*nero. El legatario DE E)8ECIE adquiere el dominio de la cosa legada directamente del causante, por el modo sucesión por causa de muerte y sin necesidad de inscripción, en el momento del fallecimiento del testador, salvo si su asignación fuere condicional ,arts. =.., 3=1, 3=- y 177., 1º'. El legatario DE JE%EAK, por el contrario, sólo obtiene un cr*dito contra *l o los #erederos obligados a pagarle su legado. %o adquiere el dominio de la cosa por sucesión por causa de muerte, sino en virtud de la tradición que le #ace el #eredero o los #erederos. Cabe indicar que incluso es posible un legado de g*nero sobre inmueble ,por e6emplo, el testador ordena dar uno cualquiera de los =1 lotes que componen una
28

subdivisión de un predio de mayor e"tensión2 o uno cualquiera de los 71 departamentos de un edificio determinado, que pertenece en su integridad al causante'. El legatario de g*nero puede disponer de su cr*dito ,de su $derec#o al legado&, siguiendo las e"presiones del art. 1313', sin esperar a que se efect/e inscripción alguna, aunque lo legado sea un inmueble indeterminado y de acuerdo al art. =.1 sea un cr*dito inmueble. Ello, porque las inscripciones del art. -.. sólo se e"igen 9 LK) :EAEDEAK). Cuando est* determinado quienes son los #erederos y e"igible que sea el cr*dito ,seg/n las cl!usulas del testamento y las reglas del pago de los legados', el legatario o el adquirente de su derec#o, si el legatario se lo #ubiere cedido, podr! e"igir a todos los #erederos ,o al que fue gravado con la carga de pagar el legado' que lo cumplan, es decir, que se le entregue, en tradición, una cosa del g*nero respectivo. )i es un inmueble, ser! necesario, para los #erederos, obtener la posesión efectiva, inscribirla y practicar la inscripción especial de #erencia. Ello, porque son los #erederos los due+os del inmueble, sin per6uicio que se encuentran obligados a transferirlo al legatario. Como esa entrega constituye tradición, debe efectuarse inscripción. En cuanto al t(tulo traslaticio de dominio que #a de servir como antecedente al legatario, en principio podr(a estimarse que es el testamento, pero en *l no se se+aló un inmueble determinado. Entonces, el antecedente inmediato ser! el acuerdo entre #erederos y legatario por el cual aquellos, en cumplimiento de la obligación de entregar un inmueble, que asumieron al aceptar la #erencia, proponen al legatario la entrega de un inmueble determinado y *ste acepta. 5al acuerdo, dado que conduce a la transferencia de un inmueble, a una tradición que debe efectuarse por inscripción, deber! constar por escritura p/blica. En cuanto al legatario DE E)8ECIE, y si tal especie es un inmueble, debemos distinguir para tratar el tema con relación al art. -.., entre la inscripción a nombre del legatario y la disposición que *ste efect/e despu*s a favor de un tercero: 1º 8ara 9DPCIAIA el dominio, el legatario de especie no requiere inscripción, sin per6uicio de la conveniencia de la misma. GCómo proceder a esta inscripciónH La doctrina est! dividida. N Doctrina que sostiene que basta con e"#ibir el testamento 6udicialmente reconocido, para requerir la inscripción del inmueble legado. Cna opinión, estima que el legatario puede requerir la inscripción comprobando el fallecimiento del testador y acreditando el pago del impuesto que grava su asignación y e"#ibiendo copia del testamento 6udicialmente reconocido. Esta /ltima e"igencia se e"plica, seg/n esta posición, porque ese reconocimiento confiere verosimilitud a las pretensiones del legatario, teniendo presente que est! actuando con prescindencia de los #erederos. 9firman quienes siguen esta posición, que la inscripción del legado a nombre del legatario podr(a reali4arse aunque el testamento no estuviere previamente inscrito2 pero agregan que est! m!s conforme con el esp(ritu del Aegistro Conservatorio que primero se #aga la inscripción del testamento y despu*s la del inmueble legado a nombre del legatario. Dinalmente, sostienen que si bien la Ley de Impuesto a las :erencias establece que los #erederos o el albacea no pueden proceder a la entrega de legados sin deducir o e"igir previamente la suma que se deba por concepto del referido impuesto, en ninguna parte impone que la entrega deba #acerse por escritura p/blica. N Doctrina que sostiene que es necesario otorgar una escritura p/blica de entrega del legado. 9 6uicio de esta doctrina, los legatarios de bienes ra(ces no pueden inscribir a su favor el inmueble legado con la sola presentación del testamento 6udicialmente reconocido. 9ducen las siguientes ra4ones:
29

B 8or lo general, el testador se+ala el inmueble legado con designaciones insuficientes para inscribir el dominio e"#ibiendo sólo el testamento ,por e6emplo, suele omitir los linderos del predio'. B El testamento no es un t(tulo indiscutible del derec#o del legatario de un inmueble, porque el legado est! su6eto a contingencias: arts. 1113 ,variaciones e"perimentadas en el inmueble' y 17- ,responsabilidad subsidiaria de los legatarios ante los acreedores del causante'. B Los arts. 170; ,las asignaciones #ereditarias se pagan antes que los legados' y 3=3 ,deducción de las ba6as generales de la #erencia, antes de pagar las asignaciones #ereditarias y testamentarias' vienen a confirmar que el legado no es inmediatamente e"igible. B Los arts. 1 31 y 1 3 , en el mismo sentido, se refieren al >pago> de los legados, como un acto que debe efectuar el albacea. B Dinalmente, la Ley de Impuesto a las :erencias ,art. =;', dispone que los Conservadores no podr!n inscribir ad6udicaciones de bienes ra(ces #ereditarios sin que se #ubiere pagado el impuesto o asegurado el pago. 8roceder! entonces otorgar escritura p/blica por los #erederos o el albacea, que acredite que el derec#o del legatario es definitivo. 9gregan los partidarios de esta doctrina que la e"igencia que la entrega se realice mediante escritura p/blica se 6ustifica, en ra4ón de que el Conservador sólo puede inscribir t(tulos aut*nticos. )i se sigue esta tesis, a la que se #a inclinado la 6urisprudencia, para otorgar la escritura p/blica bastar! inscribir el auto de posesión efectiva ,que declara quienes son los #erederos', sin que se 6ustifique practicar la especial de #erencia, porque el bien legado como especie o cuerpo cierto no pertenece a los #erederos, a diferencia de lo que acontece con el legado de g*nero. 8or lo mismo, no est!n >disponiendo> de *l, puesto que sólo son meros tenedores. º En cuanto a DI)8K%EA por el legatario del inmueble legado, tambi*n #an surgido discrepancias: N Doctrina que sostiene que es requisito previo inscribir el inmueble legado, a nombre del legatario. )e #a sostenido que el t(tulo del legado es el testamento y que la obligación de inscribir el legado, es un requisito previo para disponer de la especie, obligación que estar(a impl(cita en la siguiente relación de disposiciones: seg/n los arts. -.. del CC. y == del Aeglamento, deben inscribirse la posesión efectiva y el testamento, si la sucesión fuere testada2 y conforme a los arts. -31 del CC. y 03 del Aeglamento, la inscripción del testamento debe incluir la fec#a del otorgamiento, la individuali4ación del testador y de los #erederos o legatarios que solicitaren la inscripción, e"presando sus cuotas o los respectivos legados. N Doctrina que sostiene que el legatario puede disponer del inmueble legado, sin necesidad de inscribir previamente el inmueble a su nombre. Los que sostienen esta doctrina, estiman que no es necesaria la inscripción2 no la e"ige el art. -.. ,que se refiere sólo al #eredero' ni ning/n otro precepto. 9dem!s, el art. -31 sólo dispone qu* menciones tendr! la inscripción testamentaria, pero no e"ige que el legatario tenga que inscribir para disponer de la cosa legada. 8or lo dem!s, la inscripción del testamento sólo se practica, de interpretar restringidamente el art. -.. n/mero 1, en el Aegistro donde se inscribe el auto de posesión efectiva, con lo cual la inscripción del inmueble legado, como #ipot*tico requisito previo para disponer de *l, ni siquiera servir(a para mantener la #istoria del predio legado, cuando est! situado en lugar distinto del domicilio del testador, en el que se inscribieron la posesión efectiva y el testamento ,este argumento se #a debilitado, pues la mayor(a de los Conservadores,
30

antes de efectuar la inscripción especial de #erencia, inscriben tambi*n nuevamente el auto de posesión efectiva y el testamento'. En la pr!ctica, sin embargo, cuando el legatario de la especie inmueble quiera ena6enarla, tendr! que efectuar la tradición, esto es, tendr! que inscribir el inmueble previamente a su nombre, porque el Conservador podr! negarse a inscribir a nombre del que adquirió del legatario, ampar!ndose en su negativa en el art. 1; del Aeglamento ,puesto que se tratar(a de inscribir un t(tulo que no emana de quien aparece Bseg/n el AegistroB como due+o o actual poseedor'. Eemos entonces que si bien el legatario es due+o ,pues adquirió por sucesión por causa de muerte', registralmente no aparece como tal. Como concluye la doctrina, la inscripción previa no se 6ustifica en el Derec#o, pero s( en el aspecto formal de la organi4ación del Aegistro. g.;' La tradición de los derec#os personales. )u transferencia requiere de un t(tulo y la subsecuente tradición. El t(tulo podr! consistir en una venta, donación, permuta, etc. En cuanto a la tradición, se verifica por la entrega del t(tulo, #ec#a por el cedente al cesionario ,art. -33'. En este precepto, se entiende por t(tulo el instrumento en el que consta el cr*dito, vale decir, el documento en el que se encuentra escriturado ,sin per6uicio de la interpretación m!s amplia dada por la 6urisprudencia, seg/n veremos'. En el art. 1311, por su parte, se utili4a la e"presión >t(tulo> tanto como antecedente 6ur(dico cuanto como materialidad. Los arts. 1311 y siguientes indican los efectos de la cesión. La e"presión “cesión” no alude a la idea de t(tulo o contrato, sino a la de tradición del cr*dito. 8or ende, el t(tulo debe anteceder a la cesión, y servir de fundamento a la misma. 8or la entrega del t(tulo, la tradición produce sus efectos entre el cedente o tradente y el cesionario o adquirente ,arts. -33 y 1311'. 8ero la cesión no produce efecto contra el deudor ni contra los terceros, mientras no #a sido notificada por el cesionario al deudor o aceptada por *ste ,art. 131 '. Cabe se+alar que la 6urisprudencia #a concluido que el art. -33 no se refiere sólo a la entrega <95EAI9L del t(tulo, pues lo que se transfiere no es la cosa corporal, el documento en que consta el cr*dito, sino *ste /ltimo, que es un derec#o y por tanto una cosa incorporal, que e"iste con independencia del t(tulo que lo contiene. Cna conclusión contraria, significar(a la imposibilidad de ceder cr*ditos que no constan por escrito, pues faltar(a el documento para #acer la entrega material. En consecuencia, la tradición no sólo puede efectuarse por la entrega f(sica del t(tulo, sino que tambi*n de una manera simbólica, como ser(a permitiendo o autori4ando al cesionario para tener el cr*dito por suyo. 9s( sucede cuando por medio de una escritura, se traspasa el cr*dito que consta en otra escritura p/blica de mutuo, e"presando el due+o del cr*dito su voluntad de transferirlo y el cesionario la suya de aceptarlo, verific!ndose la entrega por ese instrumento de cesión y no por la entrega de copia de la escritura de mutuo ,en la pr!ctica sin embargo, se entrega copia de la misma, de6ando constancia de ello en la escritura de cesión, para despe6ar cualquier riesgo'. L 5radición de los derec#os litigiosos. La cesión est! regulada en los arts. 1311 a 131;. En estas reglas, igual como acontece respecto de la cesión del derec#o real de #erencia, se se+alan los efectos de la tradición, pero no se precisa la forma como esta #a de efectuarse.

31

El art. 1311 define qu* se entiende por derec#o litigioso. Como se desprende del art. 131 , tambi*n se requiere un t(tulo y un modo. )e discute en la doctrina la forma como debe verificarse la tradición. 8ara algunos ,Emilio Aioseco, entre ellos', la circunstancia de ser litigioso el derec#o, no impide calificarlo de derec#o real o personal. )i es real, se aplicar!n las reglas de la tradición: por ende, si es un derec#o mueble, operar! el art. -.;, y si es inmueble, ser! necesaria la inscripción conservatoria. )i el derec#o litigioso es personal, se aplicar!n las normas contenidas en los arts. 1311 a 1317. Como estos preceptos e"igen entrega del t(tulo, se admite, siguiendo a la 6urisprudencia, que la actuación en el litigio por parte del cesionario, en reempla4o del cedente, con su consentimiento e"preso o t!cito, podr(a constituir tradición del derec#o litigioso, equivalente a las formas simbólicas del art. -.;. Ktros autores ,9le6andro )ilva Fascu+an, entre ellos', ob6etan el planteamiento anterior. )e observa que en el caso de los derec#os reales, la tradición ser(a dif(cil de efectuar cuando el cedente no tiene la cosa mueble en su poder o no tiene inscrito a su nombre el inmueble. )e postula que aun cuando en forma mediata lo cedido pudiere ser un derec#o real o personal, en t*rminos inmediatos lo cedido es siempre >el evento incierto de la litis> ,art. 1311', de manera que la tradición #a de ser siempre una sola. Como la ley no se+ala su forma, tendr! que consistir en una manifestación de voluntad que e"teriorice el !nimo de tradición, concretamente, una actuación reali4ada en el litigio por el cesionario, con consentimiento e"preso o t!cito del cedente y conocimiento de las dem!s partes del 6uicio, por la cual el cesionario sustituya al cedente en la posición que *ste ten(a en la controversia. ,,,,,,,------,,,,,,,

32