LA PROPIEDAD Por su naturaleza y trascendencia, cabe precisar que no existe unanimidad acerca de las concepciones fundamentales de la propiedad.

Su concepto y especialmente las facultades que confiere, o desde otro punto de vista, las limitaciones que debe soportar el propietario, así como la clase de bienes susceptibles de propiedad privada, son motivo de interminables controversias. El planteamiento jurídico se relaciona aquí, más que en otras materias, con las concepciones filosóficas, económicas, socioló icas y políticas. !omo concepto general, entendemos la propiedad como el derec"o que confiere al sujeto el poder más amplio sobre una cosa. En principio, lo faculta para apropiarse, en forma exclusiva, de todas las utilidades que un bien es capaz de proporcionar. En cambio, los demás derec"os reales otor an poderes limitados sobre la cosa, sólo autorizan aprovec"amientos parciales. - Dominio y propiedad. En el campo jurídico, la palabra propiedad es usada por al unos como sinónimo de dominio. #a doctrina moderna se pronuncia en este sentido, que aco e nuestro !!. al se$alar en el art. %&' que el dominio se llama tambi(n propiedad. )tros atribuyen a estas palabras distintos si nificados. !iertos autores aplican la expresión dominio sólo al derec"o real que recae sobre cosas materiales, y el t(rmino propiedad *que consideran más en(rico*, lo emplean respecto de todo (nero de derec"os susceptible de apreciación pecuniaria. +sí, se podría "ablar de propiedad de un cr(dito o de una "erencia, reservando la expresión dominio a las cosas muebles e inmuebles corporales. + juicio de otros, entre propiedad y dominio no "ay diferencia de extensión o contenido, sino simplemente de puntos de vista. +sí, ,u iero dice que la palabra dominio tiene un sentido predominantemente subjetivo, pues implica la potestad o poder que corresponde al titular sobre la cosa, mientras que el vocablo propiedad tiene un sentido predominantemente objetivo, ya que acent-a el "ec"o de la pertenencia de una cosa a una persona. - Definiciones. #as definiciones del derec"o de propiedad pueden clasificarse en dos rupos. El primero, está constituido por las definiciones anal ticas. Estas pretenden explicar el concepto desde un punto de vista puramente cuantitativo, como suma de facultades o atribuciones del due$o de la cosa sobre que recae el derec"o de propiedad. #a definición se centra

en la enumeración de las facultades que confiere el dominio al propietario, sobre el objeto de su derec"o. Entre otras críticas que se formulan a las definiciones analíticas, está el que no se$alan el carácter exclusivo del derec"o de propiedad. .uestro !!. define el dominio en su art. %&', y si ue el modelo analítico. /ispone el precepto0 1El dominio 2que se llama tambi(n propiedad3 es el derec"o real en una cosa corporal, para ozar y disponer de ella arbitrariamente4 no siendo contra la ley o contra derec"o ajeno.1 #a definición le al nos su iere desde ya ciertas observaciones0 56 +simila la noción de propiedad al dominio. '6 Se concibe el dominio, en principio, como un derec"o real sobre cosa corporal 2lo que no si nifica que no exista el dominio sobre cosas incorporales, pues el art. %&7 a re a que 1Sobre las cosas incorporales "ay tambi(n una especie de propiedad. +sí, el usufructuario tiene la propiedad de su derec"o de usufructo.1 #a !onstitución Política de 58&9 es a-n más clara, al establecer su artículo 58 .6 ':, dentro de las arantías constitucionales, la protección al derec"o de propiedad en sus diversas especies sobre toda clase de bienes corporales o incorporales. Se asienta así el principio de que el dominio no sólo puede recaer sobre una cosa corporal, sino tambi(n sobre un derec"o, sea (ste real o personal4 podemos afirmar entonces que puede "aber derec"os *de dominio*, sobre otros derec"os ; reales o personales 3 76 El art. menciona dos de las tres facultades in"erentes al dominio0 ozar y disponer. En cuanto al uso, se "a estimado que se encuentra subsumido, para los efectos de esta definición, en la expresión 1 oce1. :6 #os límites del dominio se encuentran en la ley y en el derec"o ajeno. <olveremos sobre estos tópicos. #as definiciones sint!ticas, basándose en un criterio cualitativo, tratan de dar un concepto unitario de la propiedad, prescindiendo de la mención de las facultades que ella otor a al titular. .o ven en el dominio una suma de facultades, sino un derec"o unitario y abstracto, siempre i ual y distinto de sus facultades. En este sentido, el alemán =olff dice simplemente que la propiedad 1es el más amplio derec"o de se$orío que puede tenerse sobre una cosa14 y el italiano /usi, expresa que la propiedad 1es el se$orío unitario, independiente y, cuando menos, virtualmente universal, sobre una cosa corporal.1 Se "abla de se$orío unitario, para explicar que todas las posibles facultades jurídicas sobre la cosa están concentradas en la propiedad, no como derec"os distintos, sino como pertenencias de la misma propiedad. Se a re a que este se$orío es independiente, porque sólo el derec"o de propiedad, entre los derec"os reales, es perfectamente autónomo. > se dice que este se$orío es virtualmente universal, para dejar en claro que, a-n cuando puedan coexistir derec"os reales distintos sobre la misma cosa, (stos no implican participación en la propiedad, sino car as que la comprimen *como dice /usi*, sin quitarle la virtud -ltima de desenvolverse y recobrar su natural universalidad.

- "aracter sticas. Se -n la doctrina clásica o tradicional, el dominio presenta las si uientes características0 es un derec"o real4 es un derec"o absoluto4 es un derec"o exclusivo4 y es un derec"o perpetuo.* +3 Derec#o real0 es el derec"o real por excelencia 2arts. %?? y %&' del !!3. Por ello, está amparado por una acción real, la reivindicatoria 2art. &&8 del !!3. @3 Derec#o absoluto0 el carácter absoluto del derec"o de propiedad tiene dos alcances0 A En primer lu ar, si nifica que el due$o puede ejercitar sobre la cosa todas las facultades posibles4 A En se undo lu ar, que tiene un poder soberano para usar, ozar y disponer de ella a su arbitrio, sin que nadie pueda impedírselo. #a concepción de que el dominio importa un poder arbitrario ilimitado, una potestad que permite al due$o "acer o no "acer en lo suyo cuanto le plazca, se -n el solo dictado de su voluntad o arbitrio, siempre se "a considerado exa erada. !abe observar sin embar o que el ordenamiento jurídico concede facultades libres y exclusivas dentro de los límites que el mismo fija a priori. Bales límites, que se$ala la ley y dentro de los cuales se desenvuelve el derec"o de propiedad, no son de esas limitaciones que, al estilo de las servidumbres, restrin en desde fuera la amplitud del dominio, sino que son inmanentes a la propiedad, y determinan su contenido normal. Por la noción de arbitrariedad que incluye, se "a calificado a la definición del art. %&' del !!. de 1clásica1, queriendo con ello estimársele absoluta, en el sentido de estar desprovista de contenido social. !on todo, se observa que el complemento de la definición 1no siendo contra ley o contra derec"o ajeno1, permite suavizar o impedir el arbitrio. En síntesis, si bien nuestro !!. reconoce el carácter absoluto del dominio, el poder soberano del propietario, ello debe entenderse dentro de los límites naturales del dominio0 la ley y el derec"o ajeno. #a jurisprudencia y por cierto el le islador, "an quedado ampliamente facultados para conducir la institución mediante estas limitaciones, que posibilitan elaboraciones para que cumpla adecuadamente su función social. +l unos autores sustituyen el carácter absoluto del dominio por la característica de $generalidad$, en cuanto el propietario lo ra obtener toda la utilidad o provec"o que la cosa puede proporcionar, sin necesidad de texto o autorización especial, salvo las limitaciones derivadas de otros derec"os reales sobre la misma cosa. Se se$ala i ualmente que es un derec"o $independiente$, en cuanto no presupone la existencia de otro derec"o real.

En tal sentido, se compara el dominio con otros derec"os reales que carecen de la eneralidad del dominio, otor ando al titular sólo al unas facultades especiales, como el uso y oce, las que además son dependientes, pues presuponen la existencia de un dominio radicado en otra persona. Son derec"os sobre cosa ajena 2ius in re aliena3. !3 Derec#o e%clusivo0 porque, por su esencia, supone un titular -nico facultado para usar, ozar y disponer de la cosa, y por ende, para impedir la intromisión de cualquiera otra persona. En otras palabras, el derec"o de dominio se atribuye a un titular en forma privativa, de manera que no puede "aber dos o más propietarios sobre una misma cosa con poderes absolutos. #as operaciones de demarcación y cerramiento son manifestaciones de la exclusividad del dominio 2arts. &:' a &:C4 &?C y &?&4 8:' del !!3. #a exclusividad del dominio no obsta a que puedan existir sobre la cosa otros derec"os reales junto al primero, sin que este, por tal circunstancia, se desnaturalice. En este caso, sólo ocurre que los otros derec"os reales limitan la libertad de acción del propietario. +cerca de la exclusividad del dominio, la doctrina se "a planteado si el condominio se opone a esta característica. .o "ay tal oposición. Para al unos, cuando una cosa pertenece en com-n a dos o más personas, ya no se trataría ri urosamente de un caso de dominio, sino de condominio o copropiedad, fi ura jurídica distinta al dominio. Para otros, el dominio y la copropiedad son el mismo derec"o, que pertenece en el primer caso a una sola persona y en el se undo caso a varias4 para los que sustentan esta tesis, la copropiedad tambi(n es compatible con la exclusividad, porque este carácter de la propiedad sólo implica que no puede "aber sobre una cosa, al mismo tiempo, dos derec"os de propiedad independientes4 en la copropiedad no los "ay, pues cada uno de los comuneros tiene una parte del derec"o y no el total. En virtud de esta característica, el due$o está dotado de la llamada $facultad de e%cluir$, por la cual puede impedir a los demás el uso y oce de la cosa de que es propietario. #a doctrina sin embar o, "a elaborado al unas excepciones a esta facultad0 A El derec"o de uso inocuo0 es el que se tiene en una cosa propiedad de otro, para obtener un provec"o, sin causar al due$o perjuicio al uno o causándolo en medida insi nificante 2El !!. Suizo lo establece expresamente3. A El derec"o de acceso forzoso0 es el que se le reconoce al due$o o administrador de una cosa, para entrar transitoriamente a una propiedad ajena, a ejecutar al -n acto relativo a la utilización de aqu(l objeto. Por ejemplo, para reco er frutos caídos en el predio vecino, para reparar un muro, etc. #os arts. C'9 y 8:7 responden a esta excepción. A El principio del mal menor0 se estima que cualquier persona, ante un peli ro inminente, puede aprovec"arse de una cosa ajena para salvar

otra cosa o un bien jurídico de mayor valor que el da$o que pueda causar. Estos casos se vinculan a la noción de 1función social1 del dominio y contribuyen a definir la verdadera dimensión del derec"o de propiedad. /3 Derec#o perpetuo0 el dominio es perpetuo, en cuanto no está sujeto a limitación de tiempo y puede durar tanto como la cosa4 en si mismo no lleva una razón de caducidad y subsiste independientemente del ejercicio que se pueda "acer de (l. Por tanto, el propietario no pierde su derec"o por no usar la cosa de que es due$o ni tampoco porque un tercero, sin la voluntad del due$o o contra ella, ejerza actos de dominio. El propietario sólo pierde su derec"o si deja poseer la cosa por el tercero durante el tiempo requerido por la ley para que (ste adquiera el dominio de ella por prescripción 2art. '%5? del !!3. En la doctrina, se dice que el carácter perpetuo no es obstáculo a que se pueda "acer depender la extinción del dominio de ciertas causas establecidas y previstas en el momento mismo de su adquisición. En este sentido, se afirma que el derec"o de propiedad es potencial o normalmente perpetuo, pero no irrevocable. En otras palabras, el derec"o de propiedad sería eneralmente perpetuo, pero tal característica sería de la naturaleza y no de la esencia del derec"o, pues nada obsta a que surja un derec"o de propiedad temporal. Bal sería el caso de la propiedad fiduciaria, o sea, la que está sujeta al ravamen de pasar a otra persona, por el "ec"o de verificarse una condición. +l unos autores denominan propiedades imperfectas a las temporales. - Evoluci&n #ist&rica del derec#o de propiedad. El enfoque "istórico que "aremos, se centrará primordialmente en la propiedad raíz, atendida su preeminencia económica a lo lar o de la Distoria, sin perjuicio que el valor de los bienes muebles se "a incrementado en rado importante a partir de la ,evolución Endustrial. +3 Pueblos primitivos. Entre los "istoriadores, antropólo os y sociólo os no "ay unanimidad acerca de la forma de propiedad que predominó entre las culturas más primitivas. Para al unos, sería la propiedad colectiva o comunitaria, ya sea en la modalidad familiar o suprafamiliar 2clan, "orda o tribu3. Pero tambi(n se afirma que la propiedad individual "abría precedido a la comunitaria en muc"os pueblos, sur iendo la -ltima como reacción ante el individualismo. Probablemente el pluralismo en los tipos de propiedad "a sido una constante en la Distoria, alternándose las formas individuales o comunitarias, pero sin excluirse totalmente unas a otras.

@3 ,oma. Se discute entre los "istoriadores del /erec"o, si en la anti ua ,oma se conoció la propiedad individual. Se afirma que el patrimonio mueble, la casa y el "uerto eran de propiedad privada del padre de familia, pero que la tierra era propiedad colectiva de la ens. #a existencia de tal r( imen de propiedad puede demostrarse en el derec"o rie o y ermánico con mayor certeza "istórica que tratándose del derec"o romano. Pero a partir de la #ey de las /oce Bablas 2::8 +.!.3 la propiedad se muestra individualizada por completo. !on la expansión del Emperio, la institución pasa por dos fases comunes a las demás instituciones jurídicas0 la del derec"o de la ciudad 2ius civile3 y la del derec"o universal 2ius entium3. En la primera de ellas, la propiedad era una institución del /erec"o !ivil y se denominaba propiedad o dominio quiritario. Sólo los ciudadanos romanos podían ser sus titulares. #a propiedad quiritaria a su vez sólo podía recaer sobre cosas romanas 21fundos itálicos1, en relación a los inmuebles, en contraposición a los 1fundos provinciales134 de i ual forma, el dominio quiritario no podía ser transmitido o adquirido sino por un modo romano. En el ámbito del derec"o quiritario, la transferencia del dominio se "acía por medio de la mancipatio, que era título traslaticio y tradición a la vez, lo que implicaba que no podía celebrar mancipatio quien no era due$o de la cosa. Será al amparo del ius entium, que aparecerá, junto al derec"o formal de propiedad, una propiedad de "ec"o, tutelada por el pretor 2propiedad bonitaria o vul ar3. En el ámbito de esta propiedad, el pretor crea el contrato de compraventa, en el cual no se exi ía que el vendedor fuere due$o de la cosa vendida. El vendedor no transfería el dominio, sino que se limitaba a transferir la 1vaccua possessio1 o pacífica posesión, mediante la 1traditio1. /e tal forma, mientras que en el derec"o quiritario la compraventa de cosa ajena no era válida, sí lo era en el derec"o bonitario. #a dualidad de estatutos jurídicos persistió en ,oma "asta los tiempos de Fustiniano, en que se volvió a la unidad. Estos dos estatutos jurídicos proyectan sin embar o sus efectos "asta nuestros días, como queda de manifiesto en la distinta concepción que tienen de la compraventa los códi os civiles franc(s y c"ileno. El !!. franc(s si ue el derec"o quiritario y por ello el dominio se ori ina para el comprador con el sólo m(rito del contrato. Por el contrario, nuestro !!. si ue en esta materia el derec"o bonitario, de manera que del contrato de compraventa no sur e directamente el dominio, sino sólo derec"os personales y obli aciones correlativas, siendo necesaria la tradición posterior. !onsecuencia de lo anterior es tambi(n que en el !!. franc(s la venta de cosa ajena es inadmisible, mientras que para el !!. c"ileno es perfectamente válida, admiti(ndose expresamente 2art. 5&5% del !!3. +-n más, como veremos en el ámbito de la posesión, el contrato de compraventa por el cual se vende una cosa ajena es justo

título y "abilita para iniciar la posesión re ular y adquirir el dominio por prescripción ordinaria 2siempre que no se pruebe la mala fe del comprador al momento de comprar3. !3 Edad Gedia. + la caída del Emperio ,omano, la simplificación lo rada en la (poca de Fustiniano se pierde y en su reemplazo sur e un sistema a-n más complejo que aqu(l que "abía precedido a Fustiniano, asentado en el feudalismo y que se mantuvo prácticamente "asta fines del si lo H<EEE. + partir de arrendamientos perpetuos y numerosos otros contratos, se fueron confi urando una especie de 1concesiones1, como el 1feudo1 y el 1censo1, en cuya virtud se fue descomponiendo el dominio entre el titular de la cosa y el 1concesionario1 de la misma. El 1se$or1 era el titular del dominio, mientras que el 1vasallo1 o 1tenanciero1 era quien realmente detentaba u ocupaba la tierra, pero sin tener la propiedad. !on el tiempo, por la extensión del derec"o de disfrute del vasallo y por la perpetuidad de su situación de vinculación a la tierra, se le fue considerando tambi(n como una especie de propietario. El se$or tenía entonces el 1dominio discreto1 y el vasallo 1el dominio -til14 quedó así estructurado un sistema con dos propietarios sobre una misma cosa, sin que "ubiere división entre ellos, pero concebidos como derec"os de propiedad de distinta naturaleza. Esta descomposición se lle ó a ampliar, produci(ndose una escala jerarquizada de titulares. +l final del medioevo, se acent-a el derec"o del vasallo, el dominio -til, de modo que se lle a a tener a (ste como el propietario, tan sólo con una car a o servidumbre en favor del primitivo se$or, car a respecto de la cual van apareciendo intentos por extin uirla. Se concluye con una especie de expropiación al anti uo se$or, desplazándose imperceptiblemente la propiedad al tenanciero. /3 #a 1Edad Goderna1. Se enfrentaron dos difíciles problemas "eredados del medioevo0 uno de carácter político, consistente en separar la soberanía de la propiedad4 y otro de carácter social, encaminado a terminar con la división de la propiedad en m-ltiples titulares y a conse uir su definitiva unificación. Para lo rar lo primero, se confi ura la noción de Estado, en torno al monarca, debilitándose el poder de la nobleza. Para obtener lo se undo, se reconoce paulatinamente que el titular del dominio -til era el verdadero due$o de la finca. +sí, al estallar la ,evolución Irancesa, ya era propietario el poseedor material, si bien su propiedad estaba ravada con car as perpetuas. #a revolución abolió sin embar o los -ltimos vesti ios de la propiedad feudal, al declarar suprimidas, con o sin indemnización, la ran mayoría de aquellas car as.

E3 Epoca actual. /esde fines del si lo 5&, la propiedad se simplifica nuevamente en su estructura, concibi(ndosela en t(rminos muy individuales y reconoci(ndose al titular amplias facultades. #as características más relevantes de nuestra (poca se pueden resumir de la si uiente manera0 56 #a propiedad mobiliaria, antes menospreciada, suele "oy superar en importancia a la inmobiliaria a causa de los pro resos de la industria. !on todo, en los -ltimos a$os la propiedad raíz "a cobrado un extraordinario valor en los centros comerciales mundiales 2por ejemplo, BoJio, .ueva >orJ, etc.3 '6 Funto a la propiedad individual, se "an desarrollado, con variada suerte, varias formas de propiedad colectiva, como la familiar y la social, comprendi(ndose en esta la estatal, la que sin embar o se "a ido restrin iendo o reconvirti(ndose en privada acorde a las tendencias ideoló icas predominantes, sin perjuicio de reservarse el Estado el dominio de ciertas industrias o servicios estrat( icos. En este punto, un tema ampliamente debatido durante el si lo '9 "a sido el del campo de aplicación de la propiedad privada. Es inconcebible cualquier extremo al respecto0 su completa exclusión 2pensemos en los objetos de uso personal3 o su extensión a todos los bienes 2pensemos en los bienes nacionales de uso p-blico3. +sí, partiendo del supuesto de que siempre "abrán de existir bienes de propiedad privada y bienes de propiedad colectiva 2formalmente pertenecientes al Estado, como representante de la comunidad3, la decisión se reduce a establecer el límite entre ambas. Ku( bienes permanecerán en poder de la comunidad y cuales quedarán entre ados al dominio de los particulares. #a decisión ciertamente es dinámica y depende de las posiciones filosófico*políticas del momento. Entre estas posiciones, "an aparecido tambi(n vías terceristas, como son las que postulan la propiedad corporativa, cooperativa o comunitaria, las que proponen que ciertos bienes no sean de propiedad colectiva ni privada, sino de rupos sociales intermedios. En nuestra (poca se "a planteado tambi(n la llamada $funci&n social$ de la propiedad, desarrollada por #eón /u uit. Este, nie a la existencia de los derec"os subjetivos. !onsecuentemente, sostiene que la propiedad no es un derec"o, sino una función social. + su juicio, el propietario, es decir el detentador de una riqueza, tiene por tal "ec"o una función social que cumplir4 y en la medida en que cumpla esta misión, sus actos de propietario son prote idos. Si no la cumple o la cumple mal *por ejemplo, si no cultiva su tierra o deja que su casa cai a por efecto de la ruina*, la intervención de las autoridades es le ítima para constre$irlo a cumplir sus funciones sociales de propietario, que consisten en ase urar el empleo de las riquezas que detenta conforme a su destinación. El contenido de la propiedad*función se resume en dos proposiciones0

56 El propietario tiene el deber y, por lo tanto, la facultad de emplear los bienes que detenta en la satisfacción de necesidades individuales y, particularmente, de las suyas. '6 El propietario tiene el deber y, por lo tanto, la facultad de emplear sus bienes en la satisfacción de las necesidades comunes. Si bien la doctrina de /u uit demuestra la insuficiencia de la teoría individualista tradicional, se critica su conclusión básica, en cuanto sostiene que la propiedad es una mera función social. Se dice por sus críticos que la propiedad no es una función social, pero tiene una función social, junto a un fin de utilidad individual para el propietario cuyo derec"o subjetivo es reconocido. ,ecientemente, la doctrina "a planteado al unos principios orientadores en relación a la propiedad0 56 Lno de justicia0 creados los bienes para servir al "ombre, a todos los "ombres, ellos tambi(n deben realizar aqu(l valor. > esta realización se desenvuelve en dos facetas0 equidad en el reparto, de modo que todos ten an acceso a ellos, el menos en lo más indispensable para una aceptable calidad de vida, y equidad en su aprovec"amiento, de modo que, perteneciendo las cosas a due$os privados, (stos deben explotarlas, obtener de ellas beneficio, no simplemente detentarlas por ostentación de poder, y esa explotación, aprovec"ando inicialmente al propietario, reporte tambi(n beneficios a la comunidad 2función social3. '6 uno conservacionista0 esta noción se "a impuesto -ltimamente con ran persistencia, ante los problemas ambientales, y en ciertas ocasiones entra en conflicto con el pro reso material. Este conservacionismo se refiere principalmente a dos ámbitos0 el de la naturaleza 2artículos 58 .6 & y ': inciso '6 de la !.P. de la ,.3 y el del patrimonio cultural 2por ejemplo, #ey .6 5?.'&& sobre monumentos nacionales3. Estos dos principios, que la doctrina reciente se$ala que deberían estar siempre presentes en la elaboración, interpretación y aplicación de los textos le ales, influyen tanto en la decisión sobre la titularidad, en el sentido de preservar un objeto en poder del Estado o entre arlo al dominio de los particulares, como en la re ulación específica de la propiedad privada, mediante la introducción de 1limitaciones1 a la misma. Estas limitaciones, que aten-an el carácter absoluto del dominio, están diseminadas por todo el !!. y en numerosas leyes especiales. Day ocasiones en que las limitaciones son tantas o tan intensas, que lle an a paralizar la actividad del propietario, al punto que para (l sería preferible que le expropiaran, para obtener la justa indemnización. Se "abla en este caso de 1limitación extrema1. En realidad, en tal evento bien podría concluirse que "ay una verdadera expropiación no declarada formalmente, de modo que a los tribunales quedaría la alternativa de declarar0 o que cierto texto le al excesivamente limitativo es inaplicable por inconstitucional por ser violatorio del derec"o de propiedad, o que ri iendo, "a producido la expropiación del objeto, por lo que debe pa arse la justa indemnización. Ln ejemplo de esta situación, parece

proporcionarlo la le islación que establece limitaciones en predios en los cuales "ay especies forestales en extinción. - 'ormas de propiedad. #a concepción tradicional del dominio no sólo se "a caracterizado por imponer escasas limitaciones a la propiedad, sino tambi(n por ostentar una re ulación uniforme, con normas aplicables a la eneralidad de los bienes, cualquiera sea su naturaleza. Pero pro resivamente "an ido apareciendo en la le islación normas modificatorias de las re las comunes, destinadas a una determinada cate oría de bienes. En un comienzo, estas normas diferenciadas eran escasas y no alcanzaban a constituir un estatuto relativamente completo. #a propiedad continuaba siendo una sola, con al unas re las especiales, por ejemplo, cuando el objeto del dominio era un predio r-stico, un yacimiento minero, el producto del talento, etc. Pero con el tiempo, fueron aumentando tales disposiciones especiales, "asta lle ar a constituir verdaderos estatutos particulares, re uladores de todos los aspectos fundamentales de la materia, ri iendo las normas comunes sólo de manera supletoria. #a doctrina empezó entonces a "acer referencia a nuevas 1formas de propiedad1, confi urándose así la propiedad urbana, a raria, minera, intelectual, industrial, etc. - 'acultades in#erentes al dominio. El contenido de todo derec"o subjetivo está formado por sus facultades. Estas son las posibilidades o poderes que, al ejercitarse, permiten el aprovec"amiento económico del derec"o. .o constituyen en sí mismas derec"os subjetivos, sino poderes secundarios de actuación que dependen del derec"o o poder principal. #a doctrina moderna estima ilimitados, y por ende no susceptibles de enumeración, los poderes o facultades que el derec"o de propiedad otor a al titular. Por otra parte, se a re a que el dominio no es una suma de facultades 2como postulan las definiciones analíticas3 sino que un derec"o unitario y abstracto, siempre i ual en sí mismo y distinto de sus facultades 2como postulan las definiciones sint(ticas3. #a doctrina clásica, en cambio, se$ala uno a uno dic"os poderes. /esde el /erec"o ,omano, se indican tres facultades al dominio0 la de uso 2usus34 la de oce o disfrute 2fructus34 y la de consumo o disposición 2abusus3. #as facultades del dominio pueden clasificarse en materiales y jurídicas. Son materiales las que se realizan mediante actos materiales que permiten el aprovec"amiento del objeto del derec"o 2uso, oce y consumo físico de la cosa34 son facultades jurídicas las que se realizan mediante actos jurídicos. Entre estos se encuentran los actos de disposición, que requieren precisamente de la facultad de disposición.

a3 Iacultades materiales. a.53 facultad de uso. El Eus Ltendi si nifica que el propietario puede utilizar o servirse de la cosa. #a facultad de uso se traduce en aplicar la cosa misma a todos los servicios que es capaz de proporcionar, sin tocar sus productos ni realizar una utilización que implique su destrucción inmediata. Si se lle a "asta la apropiación de los productos, el uso se transforma en oce4 y si la primera utilización de la cosa envuelve su destrucción, el uso se confunde con el consumo. El ir más allá de las limitaciones propias de la facultad de uso, carece de importancia para el propietario, pues tambi(n tiene las facultades de oce y consumo. El problema cobra importancia respecto de los titulares de otros derec"os, distintos al dominio. +sí, el usuario, es decir el titular del derec"o real de uso, sólo tendrá esta facultad, sin participación al una en los frutos de la cosa4 excepcionalmente, podrá apropiarse de ellos, pero restrin iendo su oce a una parte limitada de los mismos 2art. &58, 763. Bratándose del usufructuario, aunque tiene el uso y el oce carece de la facultad de consumo, pues está obli ado a conservar la forma y sustancia de la cosa dada en usufructo 2art. ?C:3, salvo en la fi ura especial del cuasiusufructo. Puesto que las atribuciones del propietario son de ran ma nitud, en principio puede usar la cosa de la que es due$o con cualquier fin, incluso aunque sea contrario al destino natural de la cosa 2el due$o de una vivienda o casa*"abitación, podría por ejemplo destinarla a oficinas o bode as3. #as facultades del propietario sólo están limitadas por la ley y el derec"o ajeno. .o sucede lo mismo con los titulares de otros derec"os0 el "abitador no puede servirse de la cosa para tiendas y almacenes 2art. &5C, '634 el arrendatario, a falta de pacto expreso, sólo puede servirse de la cosa arrendada en armonía con su destino natural o que deba presumirse de las circunstancias del contrato o de la costumbre del país 2art. 587&, 563. En la práctica, es inusual que la facultad de uso se manifieste aisladamente. Suele ir acompa$ada con la facultad de oce, con la cual se refunde. Por eso, en la definición del dominio en nuestro !!. 2art. %&'3 al i ual que en su modelo franc(s, no se menciona separadamente esta facultad, lo que "a llevado a la doctrina a entender que el le islador la incluye en la facultad de oce. En otros preceptos el uso tambi(n está comprendido dentro de la facultad de oce0 arts. ?C: 2definición de usufructo34 585% 2definición de arrendamiento34 y &55 2definición del derec"o real de uso3. Pero lo anterior no si nifica que tal supuesto sea un "ec"o necesario, que siempre ocurra. El !!. se refiere especialmente a esta facultad en diversas disposiciones, como por ejemplo0 arts. %?%, 585C, 58:C, '5?:, '''9. En otros artículos, se refiere separadamente a las facultades de usar y ozar, como por ejemplo en los arts. %8', %8%, %8& y C9'.

Por lo demás, ciertos derec"os recaen en cosas no fructíferas, es decir que carecen de la aptitud para producir frutos naturales, limitándose al mero uso0 por ejemplo, el derec"o a usar una biblioteca ajena4 con mayor razón el usuario está desprovisto del oce en el ejemplo citado, si tenemos presente que su derec"o es personalísimo, y por tanto no puede arrendar los libros cuyo uso se le "a permitido, para obtener una renta 2 o sea, frutos civiles30 art. &58. En síntesis, la facultad de uso, en el "ec"o y en la teoría, es una facultad del derec"o de dominio4 autónoma, no se confunde con el oce y puede constituir por sí sola el objeto de un derec"o. a.'3 Iacultad de oce. #lamada tambi(n Eus Iruendi, es la que "abilita para apropiarse los frutos y los productos que da la cosa. Precisamente en virtud de la facultad de oce el due$o de la cosa pasa a serlo de los productos y frutos de ella. .uestro !!. sin embar o, como el !!. franc(s, justifica la adquisición de los frutos y productos por el modo de adquirir llamado accesión 2art. C:73, concepción 1in-til y falsa1, como dice la doctrina. #a verdadera accesión es justamente lo contrario de la producción. En efecto, mientras en virtud de la primera o accesión continua una cosa pierde su existencia propia identificándose con otra, por la se unda, llamada accesión discreta, una cosa nueva adquiere existencia destacándose de aquella de que formaba parte. En realidad, la accesión discreta, la que tiene lu ar por producción, no es sino el ejercicio de la facultad de oce o disfrute. !abe precisar que no obstante aludir inicialmente el art. C:7 sólo a los productos y lue o "acer sinónimos a los productos y los frutos, la doctrina y la jurisprudencia diferencian unos de otros. +l unos destacan que los frutos son los que la cosa da periódicamente, ayudada o no de la industria "umana y sin detrimento de la cosa fructuaria4 el producto carece de periodicidad y disminuye o menoscaba la cosa. Para otros, los productos constituyen el (nero y los frutos son una especie de productos0 art. %7?. a.73 Iacultad de abuso o disposición material. El Eus +butendi es el que "abilita para destruir materialmente la cosa, transformarla o de radarla. #a facultad de disposición material representa la facultad característica del dominio. #os demás derec"os reales, si bien autorizan a sus titulares para usar y ozar de una cosa ajena de una manera más o menos completa, jamás dan poder para destruirla o transformarla4 siempre implican la obli ación de conservar su forma y sustancia. #a facultad de abuso o disposición material tiene limitaciones sin embar o, sea para prote er el inter(s del mismo propietario 2por ejemplo, privando al pródi o de la administración de sus bienes3, sea para cautelar el derec"o de los terceros o de la sociedad en eneral 2por ejemplo, la le islación protectora de las obras de arte y de los

monumentos "istóricos, que sin extraer del patrimonio de un particular estos bienes, impone la obli ación de mantenerlos en determinadas condiciones3. !omo complemento y arantía de las facultades materiales, la ley establece ciertas normas destinadas a impedir que se perturbe al due$o en el ejercicio de sus facultades, especialmente en lo que respecta a los inmuebles0 arts. &:' y &::, por ejemplo, en lo relativo a las acciones de demarcación y cerramiento. b3 Iacultades jurídicas0 facultad de disposición jurídica. En un sentido restrin ido, es el poder del sujeto para desprenderse del derec"o que tiene sobre la cosa, sea o no en favor de otra persona, y sea por un acto entre vivos o por un acto por causa de muerte. Son formas de disposición la renuncia, el abandono y la enajenación. #a enajenación podemos visualizarla en un sentido amplio o en un sentido estricto. En un sentido amplio, la enajenación es todo acto de disposición entre vivos, por el cual el titular transfiere su derec"o a otra persona, o constituye sobre su derec"o un nuevo derec"o real en favor de un tercero, nuevo derec"o que viene a limitar o ravar el derec"o del propietario. En un sentido estricto, y más propio, la enajenación es el acto por el cual el titular transfiere su derec"o a otra persona. En otras palabras, es el acto que "ace salir de un patrimonio un derec"o para que pase a formar parte del patrimonio de otra persona. En la acepción amplia, se enajena tanto cuando se transfiere el dominio como cuando se constituye una "ipoteca, prenda o servidumbre4 en el sentido estricto, sólo se enajena cuando se transfiere el derec"o, debiendo "ablarse en los demás casos sólo de una limitación o ravamen al dominio. En al unos artículos del !!., la expresión enajenación se usa por el le islador en un sentido amplio0 arts. '7&? y ':5:. #a prenda y la "ipoteca se consideran como una forma de enajenación. En otras disposiciones del !ódi o, la palabra enajenación está usada en un sentido restrin ido0 arts. 787, 557%, 5?%:4 en estos casos, el le islador no comprende los ravámenes dentro de la enajenación. Por tanto, para determinar el sentido de la palabra enajenación, "abrá que atender al texto de la disposición en que se mencione. c3 Excepciones a la facultad de disposición. Esta facultad es un atributo de la personalidad, pero puede estar suspendida por efecto de la ley o de la voluntad del "ombre. En el primer caso, por ejemplo, el art. 5:C: n-mero 74 el caso de los bienes nacionales de uso p-blico, salvo desafectación4 en el se undo caso, por

ejemplo, cuando el constituyente de la propiedad fiduciaria pro"ibe la enajenación de ella por acto entre vivos 2art. ?%53, al i ual que el donante de la cosa, en una donación entre vivos 2art. 5:7' n-mero 53 o el nudo propietario tratándose del usufructo 2art. ?87, 763. Pero estas excepciones son de alcance limitado y confirman la re la eneral de la libre disposición de los bienes. #os derec"os limitativos del dominio pueden ser de oce 2usufructo, servidumbre3 y de arantía 2prenda, "ipoteca3. Lnos y otros importan disponer de parte del valor económico de la cosa sobre que recaen4 por eso, la facultad de limitar y ravar queda comprendida dentro de la facultad de disposición en sentido amplio. Bambi(n se consideran tales derec"os limitativos como enajenaciones parciales y por ende la facultad de limitar y ravar comprendida en la facultad de enajenar. /e a"í que la jurisprudencia "a declarado casi uniformemente, que la pro"ibición de enajenar las cosas embar adas comprende no sólo la transferencia de la propiedad, sino tambi(n la constitución de una prenda, "ipoteca o servidumbre. d3 Iacultad y capacidad de disposición. .o debemos confundir ambas facultades. #a capacidad de disposición es la aptitud eneral del sujeto para disponer libremente de sus derec"os. #a facultad de disposición, en cambio, es el poder para disponer de un derec"o determinado. #a ley es más estricta tratándose de la facultad de disposición. El art. C?9, al definir la tradición, distin ue claramente entre la facultad de disposición 2exi ida al tradente3 y la capacidad de disposición 2exi ida al adquirente3. E ual acontece en los arts. C?'4 ?9C, '64 5%?%, 'M4 '7&?, etc. #a facultad de disposición requiere de varios supuestos0 56 #a capacidad de disposición. Por tanto, no "ay facultad de disposición, por lo eneral, cuando no tenemos capacidad de disposición 2como acontece con los menores adultos, salvo que se trate de los bienes muebles de su peculio profesional o industrial3. Encluso, excepcionalmente, a-n teniendo tal capacidad de disposición, puede carecerse de la facultad de disposición, como acontece por ejemplo en los arts. 5?8% a 5?8?, que pro"iben la compraventa entre las personas que indican. '6 #a 1titularidad1 del derec"o de que se trata o la calidad de representante del titular, o la autorización de (ste o de la ley. .o "ay por ende facultad de disposición respecto de los bienes ajenos, porque no somos titulares de ellos o representantes del titular4 76 #a aptitud del derec"o para ser objeto de la disposición. En consecuencia, no podrá disponerse, por ejemplo, de los derec"os personalísimos. :6 #a ausencia de un a ente le ítimo y extra$o que impida el acto de disposición.

.o será posible la disposición, cuando se "a decretado un embar o sobre la cosa, por ejemplo 2a menos que se cumpla con lo exi ido en el art. 5:C: n-mero 73. !abe se$alar que la facultad de disposición no es una característica privativa del dominio4 por re la eneral, es com-n a todos los derec"os reales, salvo ciertas excepciones 2como el de uso y "abitación, art. &583 y se extiende incluso a los derec"os personales, desde el momento en que el acreedor puede ceder su cr(dito 2art. 58953. e3 ,enunciabilidad de la facultad de disposición. El principio de la libertad de disposición forma parte de un principio más amplio y de orden p-blico, el de la libertad de comercio, y constituye la re la eneral en nuestro /erec"o. +sí, está pro"ibida la constitución de dos o más fideicomisos o usufructos sucesivos 2arts. ?:% y ?C83, precisamente porque entraban la libre circulación de la riqueza4 se tiene por no escrita la cláusula de no enajenar la cosa le ada, siempre que la enajenación no comprometiere nin -n derec"o de tercero 2art. 55'C34 el pacto de no enajenar la cosa arrendada sólo tiene el alcance de facultar al arrendatario para permanecer en el arriendo "asta su terminación natural 2art. 58C:34 no vale en la constitución del censo el pacto de no enajenar la finca acensuada 2art. '97534 no obstante cualquier estipulación en contrario, el due$o de los bienes ravados con "ipoteca puede siempre enajenarlos o "ipotecarlos 2art. ':5%3. Bodas estas normas, prueban que la facultad de disposición está prote ida por la ley. Sin embar o, en al unos casos, el le islador autoriza las pro"ibiciones de enajenar0 • art. ?%5, '6, en el fideicomiso, el constituyente puede pro"ibir la enajenación de la propiedad fiduciaria4 • art. ?87, 76, el constituyente de un usufructo puede pro"ibir al usufructuario ceder su usufructo4 • art. 5:7' n-mero 5, en la escritura p-blica de donación, el donante puede pro"ibir la enajenación de la cosa donada. Estas excepciones son de alcance limitado sin embar o, pues no autorizan una pro"ibición absoluta y perpetua de enajenar. f3 Pro"ibiciones de enajenar establecidas por estipulación de las partes. !uando, como en el caso de la propiedad fiduciaria, la ley reconoce la facultad de pro"ibir la enajenación de una cosa, es evidente la plena validez de la pro"ibición impuesta por el autor o las partes de un acto o contrato. El problema sur e en los casos en que no "ay autorización expresa del le islador. NPueden en tales casos el autor o las partes imponer la pro"ibición de enajenarO NSon válidas tales

estipulaciones limitativas de la facultad de disposiciónO Entran en conflicto aquí dos principios0 por un lado, el de la libertad de comercio y libre circulación de la riqueza4 por otro lado, la autonomía de la voluntad y dentro de ella la libertad contractual, que permite pactar cualquier convenio. En la doctrina, "ay posiciones contrapuestas. f.53 /octrina en favor de la validez de la cláusula0 invoca las si uientes razones0 56 Si en derec"o privado puede "acerse todo lo que la ley no pro"ibe, siempre se podrá establecer con eficacia una cláusula de no enajenar, a menos que una disposición expresa lo pro"iba en determinado caso, y tal disposición, con carácter eneral, no existe respecto de las cláusulas contractuales. '6 El "ec"o de que el le islador pro"iba en casos determinados la cláusula de no enajenar 2arts. 58C:, '975, ':5%3, demuestra que la re la eneral es la libertad para establecerla. 76 El due$o puede desprenderse de todas las facultades del dominio, como ocurre cuando lo transfiere4 por tanto, conforme al aforismo 1quien puede lo más, puede lo menos1, con mayor razón puede renunciar al ejercicio de una sola facultad, la de disponer4 y :6 Por -ltimo, se sostiene que la le islación c"ilena reconoce implícitamente la validez de las cláusulas convencionales de no enajenar0 en efecto, el /I# llamado 1,e lamento del ,e istro !onservatorio de @ienes ,aíces1, establece que pueden inscribirse las pro"ibiciones convencionales de no enajenar0 art. %7 n-mero 7 del ,e lamento. En cuanto a la sanción por la inobservancia de la cláusula, tambi(n "ay discrepancias. + juicio de al unos, la cláusula equivale al embar o ordenado por el juez y en consecuencia, el acto en que se enajena la cosa contrariando la pro"ibición convencional, sería nulo por objeto ilícito, conforme al n-mero 7 del art. 5:C:. En opinión de otros, no se puede "ablar de nulidad, porque esta sanción la establece la ley por la infracción a sus preceptos, y no por la infracción de las estipulaciones de las partes. Por ello, sostienen que la cláusula de no enajenar constituye una obli ación de no "acer y su incumplimiento acarrea la resolución del contrato en que se encuentra incorporada la cláusula. f.'3 /octrina que nie a valor a la cláusula0 ar umentos0 56 El Gensaje y diversas disposiciones del !!., consa ran la libre circulación de los bienes como una re la de orden p-blico que no puede ser alterada por la sola voluntad de los particulares. Lnicamente el le islador puede establecer las excepciones que no comprometen seriamente esa re la4 en consecuencia, cuando las partes acuerdan una cláusula de no enajenar que no está expresamente autorizada por la ley, la cláusula no produce nin -n efecto0 es nula y se mira como no escrita. '6 Si libremente se pudieran pactar las cláusulas de no enajenar, el le islador no "abría tenido para qu( autorizarlas en determinados casos.

76 Bales cláusulas se oponen a diversas normas del !!., sobre todo a los arts. %&' y 5&59. El primero se$ala que se puede disponer arbitrariamente de la cosa de que se es due$o4 el se undo establece que pueden venderse todas las cosas cuya enajenación no estP pro"ibida por la ley 2a contrario sensu, si la enajenación estuviere pro"ibida sólo por las partes, sí podrían venderse3. :6 El art. %7 del ,e lamento del ,e istro !onservatorio de @ienes ,aíces se limita a permitir una inscripción, sin se$alarle efecto al uno. > en todo caso, se trata de una disposición re lamentaria, que no puede prevalecer ante normas le ales y el espíritu de las mismas, manifestado en su "istoria fidedi na 2los partidarios de la primera doctrina refutan este ar umento, se$alando que el mencionado ,e lamento fue dictado en virtud del art. C8% y que por ende, tendría carácter de /I#3. #a doctrina que nie a valor a la cláusula, concluye que esta adolece de nulidad absoluta por recaer sobre un objeto ilícito, cual es impedir la libre circulación de los bienes. f.73 /octrina ecl(ctica, que reconoce valor a las cláusulas de no enajenar 1relativas1. Si uiendo la jurisprudencia francesa, al unos autores aceptan las cláusulas de no enajenar relativas, es decir, aquellas que no imponen una pro"ibición perpetua o de lar o tiempo y que se justifican por un inter(s le ítimo. +sí, por ejemplo, cuando se dona a un pródi o un inmueble con la pro"ibición de enajenar o se le a una cosa declarándose que el le atario no podrá enajenarla a fin de ase urar el servicio de una renta vitalicia en favor de una tercera persona. #a pro"ibición relativa de enajenar no estaría entonces en pu na con el principio de la libre circulación de los bienes. Se a re a tambi(n un ar umento de texto0 el art. 55'C. Enterpretando la disposición a contrario sensu, se deduce que si se le a una cosa, pro"ibi(ndose su enajenación, y (sta comprometiere derec"os de terceros, la cláusula sería eficaz ante la ley. > este principio, concluyen los partidarios de la cláusula relativa, no debe circunscribirse a los le ados, porque el art. 55'C reco ería una concepción jurídica eneral contenida en la le islación. #a jurisprudencia, en al unos casos, "a aceptado la validez de la estipulación, por tiempo determinado y prudente y con justificado motivo4 en otras ocasiones, la "a rec"azado, de manera que no existe unanimidad en las sentencias. En cuanto a la sanción en caso de infrin ir la cláusula 1relativa1, sería la indemnización de perjuicios a que resulta obli ado quien enajena la cosa, si no puede des"acerse lo "ec"o4 se produce el efecto de una obli ación de no "acer 2art. 5%%%3, porque tal sería el carácter de la cláusula de no enajenar. > si se trata de un contrato bilateral, se aplica el art. 5:&80 se resuelve el contrato que contiene la cláusula, por incumplimiento de la misma, con indemnización de perjuicios. +tendiendo a esto -ltimo, se dice que la cláusula implica una verdadera

condición resolutoria, que opera cuando el obli ado a no enajenar, enajena. Entonces, respecto del tercero adquirente, le alcanzarán o no los efectos de la resolución, de conformidad a lo previsto en los arts. 5:89 y 5:85. Será determinante en tal caso, si el tercero estaba de buena o mala fe. - "ontenido pasivo del derec#o de propiedad. a3 #as obli aciones reales. #as obli aciones reales, tambi(n llamadas 1propter rem1, son aquellas que incumben al propietario o al poseedor de una cosa por el solo "ec"o de serlo. Presentan dos particularidades fundamentales0 563 El deudor se determina atendiendo a la persona que es propietario o poseedor de la cosa4 el deudor es tal por ser due$o o poseedor de la cosa. /e a"í el nombre de obli aciones propter rem, o sea, en razón o por causa de la cosa. '63 #a obli ación se traspasa al sucesor particular en forma automática0 cambia el titular de la posesión o del dominio, y cambia tambi(n, al mismo tiempo, el sujeto pasivo de la obli ación, sin que sea necesaria nin una estipulación especial de transferencia o declaración del causa"abiente de "acerse car o de la obli ación. Esta obli ación si ue a la cosa y rava a los adquirentes sucesivos, desvinculando por lo eneral al enajenante. Por ello, la obli ación real es una especie de obli ación 1ambulatoria1. Ejemplos de obli aciones 1propter rem10 art. &%&, obli ación de contribuir, a prorrata de sus derec"os, en las expensas de construcción, conservación y reparación del cerramiento4 art. &%8, acerca de los árboles medianeros4 art. 8:', en relación a las acciones posesorias especiales4 art. 58C', obli ación de respetar el contrato de arrendamiento. b3 #as car as reales. Ente ran tambi(n el contenido pasivo del derec"o de propiedad las car as reales. Son aquellos ravámenes que con carácter periódico o intermitente, pero en todo caso reiterado, nacen de la ley o de un contrato y que pesan sobre el que es due$o o poseedor de una cosa, precisamente por tal razón, y pueden consistir en entre ar cualquier cosa 2productos de un predio, dinero3, o en realizar prestaciones de naturaleza personal. Ejemplos0 contribuciones o impuesto territorial sobre bienes raíces, derec"os de pavimentación, el censo o canon que debe pa ar el censuario 2art. '97'3, la obli ación de pa ar los astos comunes que tiene el due$o de un departamento, etc. Se debate en la doctrina las diferencias entre las obli aciones reales y las car as reales, al punto de que muc"os son partidarios de refundirlas en una sola fi ura, la de la obli ación real.

c3 ,esponsabilidad por la propiedad. +parte de las obli aciones reales, la ley impone una responsabilidad específica al propietario de una cosa, en dos casos0 563 ,esponsabilidad del due$o de un animal0 arts. '7'C y '7'?. '63 ,esponsabilidad del due$o de un edificio0 arts. '7'7, 56 y 87: 2si la víctima es un vecino, la responsabilidad sólo procederá si el da$o se produce despu(s de notificada la querella de obra ruinosa. Si el da$o causado proviene de un vicio de construcción, la responsabilidad recae sobre el empresario o arquitecto que se encar ó de ella 2art. '7': en relación a la re la 7Q del art. '9973. Se trata de casos de responsabilidad extracontractual, específicamente de presunciones de culpabilidad por el "ec"o de las cosas. - Objeto del dominio. Pueden ser objeto de propiedad las cosas apropiables e individualmente determinadas. /e acuerdo con la tradición romana, es necesario que se trate de cosas corporales4 de conformidad a la tendencia contemporánea, tambi(n las cosas inmateriales y los derec"os, pueden ser objeto de propiedad, porque sin perjuicio de ciertas modalidades que imprime la incorporalidad, siempre concurren los atributos esenciales que caracterizan el dominio. .uestro !!. si ue este -ltimo punto de vista. +l definir el derec"o de dominio en el art. %&', dice que recae en una cosa corporal, pero inmediatamente a re a que sobre las cosas incorporales "ay tambi(n una especie de propiedad 2art. %&73. > despu(s de consa rar la propiedad sobre los derec"os, alude a la propiedad de los llamados bienes inmateriales, como 1las producciones del talento o del in enio1 2art. %&:3. > para no dejar dudas de que las cosas incorporales pueden ser objeto de dominio, concede la acción reivindicatoria para los otros derec"os reales con excepción del derec"o de "erencia, que tiene la acción de petición de "erencia 2arts. &85 y 5'C&, 5'C8, ?9: y '%5', respectivamente3. Iinalmente, declara el !!. que se puede reivindicar una cuota determinada proindiviso de una cosa sin ular 2art. &8'3 y la cuota de una cosa incorporal. - Diversas clases de propiedad. a3 Se -n su extensión o inte ridad de facultades, la propiedad puede ser plena o nuda. Plena es aquella que autoriza al propietario para ejercer todas o la plenitud de las facultades que contiene0 uso, oce y disposición. .uda propiedad, es la que no permite al due$o ejercer las facultades de uso y oce, en razón de que sobre ella pesa el derec"o real de usufructo 2art. %&', '63. +l due$o, le resta sólo la facultad de disposición.

b3 Se -n su duración, se distin ue entre propiedad absoluta, que no está sometida a duración o t(rmino, y propiedad fiduciaria, que está sometida al evento de traspasarse a otro si se cumple una condición 2arts. ?77 y ?783. c3 Se -n el n-mero de sus titulares o sujetos activos0 propiedad individual, plural 2condominio o copropiedad3 o colectiva, si el propietario es una persona, varias personas 2asumiendo a veces una forma 1asociativa1, cuando se forma una persona jurídica, como en el caso de las cooperativas3 o el Estado. d3 Se -n el punto de vista de la naturaleza del objeto sobre el que recae0 propiedad civil, intelectual, industrial, minera, copropiedad inmobiliaria, etc. LA "OPROPIEDAD (.-) *eneralidades. En un sentido amplio, "ay copropiedad o comunidad cuando un mismo derec"o pertenece a dos o más sujetos conjuntamente. En la verdadera comunidad, communione pro indiviso, el derec"o de cada comunero se extiende a toda y cada una de las partes de la cosa com-n. Suele "ablarse tambi(n de una comunidad pro diviso, en la que el derec"o de cada titular recae sobre una parte físicamente determinada de la cosa -nica, parte que correspondería exclusivamente al respectivo titular. +sí, por ejemplo, en un edificio de departamentos, el terreno y demás 1bienes comunes1 como escaleras, ascensores, pasillos, etc., son objeto de una comunidad indivisa entre los diversos propietarios de los departamentos 2o 1unidades1, se -n los denomina la #ey n-mero 58.%7? sobre !opropiedad Enmobiliaria34 pero cada una de estos, pertenece exclusivamente a su titular4 sobre las unidades existe entonces una comunidad pro diviso. )tro ejemplo de comunidad prodiviso es el de los bloques de construcción destinados a estacionamientos de ve"ículos, en los cuales existe una comunidad pro indiviso sobre el edificio y sus bienes comunes, pero una comunidad pro diviso sobre cada box o estacionamiento. En realidad, la verdadera comunidad es la pro indiviso. #a comunidad pro diviso es sólo un conjunto de propiedades concurrentes en un mismo objeto, cuyas partes, constitutivas cada una de un derec"o perteneciente exclusivamente a un titular distinto, están unidas o coli adas. En la doctrina y en las le islaciones, existe una notable anarquía acerca del si nificado de las palabras indivisión, comunidad, condominio y copropiedad. Para al unos, todas ellas son sinónimos. + juicio de otros, la copropiedad o condominio es una comunidad que tiene por objeto cosas sin ulares, y la indivisión, elementos activos de una universalidad de derec"o, como la "erencia. Para la doctrina nacional dominante,

indivisión y comunidad son conceptos sinónimos y de alcance enPrico, y copropiedad o condominio, conceptos sinónimos entre sí y de alcance específico. Si uiendo este punto de vista, podría decirse que "ay comunidad o indivisión cuando varias personas tienen sobre la totalidad de una misma cosa y sobre cada una de sus partes derec"os de id(ntica naturaleza jurídica o un solo derec"o, que puede ser el dominio, el usufructo, la servidumbre, la "erencia. !uando tal derec"o es el dominio, la indivisión o comunidad toma el nombre específico de copropiedad o condominio. #a comunidad o indivisión sería el (nero y el condominio o copropiedad la especie. +.-) Definici&n de copropiedad. Es el derec"o de propiedad que sobre el total de una misma cosa y sobre cada una de sus partes tienen dos o más personas conjuntamente. El derec"o de cada copropietario recae sobre toda la cosa y cada una de sus partes y no sobre una parte materialmente determinada de la misma. ,.-) -aturale.a jur dica de la copropiedad. /os teorías se "an planteado para explicarla0 a3 #a concepción clásica, inspirada en el /erec"o ,omano, sostiene que la copropiedad no es un derec"o esencialmente distinto del dominio, sino una simple forma, modalidad de este. Sólo acontece que el dominio est fra mentado entre varios titulares4 la parte de cada propietario no es una parte material de la cosa, sino una parte ideal del derec"o entero. b3 Se -n otra concepción, propuesta entre otros por !apitant, la copropiedad constituye un derec"o real, pero distinto del dominio4 otor a a su titular el derec"o de adquirir parte de los frutos o el uso de la cosa en ciertos casos, intervenir en la administración, la facultad de pedir la partición de la cosa com-n, y de oponerse a los actos de enajenación que pretendan realizar los otros copropietarios. /.-) 0ipos de comunidad. /os randes tipos de comunidad se distin uen por la doctrina0 la romanista y la ermánica. Esbozaremos sus características. a3 !omunidad ,omanista. Este tipo de comunidad descansa sobre la idea de la distinción entre la parte ideal que pertenece a cada comunero 2llamada cuota o parte alícuota3 y la cosa misma. Sobre su parte alícuota cada copropietario tiene un derec"o de dominio pleno y absoluto4 por tanto, puede disponer de ella sin el

consentimiento de los otros copropietarios0 puede cederla, "ipotecarla, reivindicarla y sus acreedores pueden embar ársela. Sobre la cosa misma cada copropietario no tiene nin una propiedad exclusiva, pues los derec"os de cada uno se encuentran limitados y en cierta medida 1paralizados1 por los derec"os de los demás copropietarios. En eneral, cualquier acto material o jurídico sobre la cosa necesita el consentimiento de todos los codue$os. /e tal forma, cada comunero tiene una cuota que es abstracta o ideal, puesto que la cosa no está dividida materialmente, sino que se la concibe intelectualmente4 se es por tanto due$o exclusivo de esa cuota o fracción intelectual de la cosa y se puede ejercitar derec"os sobre ella como tal. !onsiderada la cosa en concreto y en su totalidad, todos los comuneros tienen derec"o a ella, pero el derec"o de cada uno está limitado necesariamente por el concurso de los demás. + la concepción romanista de la copropiedad se le formulan críticas tanto desde el punto de vista jurídico como económico. En el aspecto jurídico, se dice que considerar la copropiedad como una forma de propiedad es errado, pues el carácter exclusivo de la -ltima no se compadece con la primera, en la que el derec"o de cada copropietario es concurrente con el de los otros y, al mismo tiempo, limitado por el derec"o análo o de estos otros comuneros. Sin embar o, se refuta esta crítica, diciendo que la exclusividad del derec"o de propiedad se traduce frente a terceros, y en verdad, los copropietarios, i ual que el propietario -nico, pueden defenderse contra los terceros. En cuanto a la concurrencia de los derec"os de los copropietarios, que se limitan recíprocamente, se dice que no envuelve nin una anormalidad0 en efecto, si el propietario puede limitar su derec"o mediante un usufructo, una "ipoteca, etc, NPor qu( extra$arse que esta limitación emane no del derec"o de un tercero, sino de los otros copropietariosO En el aspecto económico, se objeta a la copropiedad romanista el ser esencialmente individualista0 por una parte, permite a cada cual disponer de su cuota4 y por otra parte, entrabar en los demás la utilización de la cosa4 con ambas facultades, disminuye ostensiblemente la productividad de los bienes comunes. Ello carecía de trascendencia en ,oma, donde siempre se estimó a la comunidad como un estado transitorio, pronto a liquidarse y, por lo mismo, naturalmente pasivo. Sin embar o, para el derec"o moderno, donde se observan con frecuencia masas de bienes en comunidad que se mantienen en movimiento productivo, tal concepción resulta insuficiente. /e a"í que incluso al unos códi os que "an adoptado la noción romana le introducen modificaciones. Guc"os códi os modernos, por ejemplo, conceden a la mayoría de los comuneros la facultad de tomar decisiones sobre la administración de la cosa com-n, obli atorias para la minoría, lo que implica una disminución del poder individual de un comunero en beneficio de la totalidad, en beneficio de una especie de personalidad colectiva, que constituye una idea básica de la concepción ermánica.

En definitiva, en la concepción romanista, el le islador mira la comunidad como un estado transitorio del cual cada comunero piensa liberarse mediante la división y liquidación del "aber com-n, para así obtener un derec"o exclusivo, sin estorbo de otros derec"os concurrentes. b3 !omunidad ermánica. #lamada tambi(n 1de manos juntas1 o 1en mano com-n1. Se -n esta doctrina, la comunidad es una propiedad colectiva, en la que el objeto pertenece a todos los comuneros considerados colectivamente, como un solo titular. .o "ay división ideal del derec"o en cuotas. !ada comunero, individualmente considerado, carece de derec"os, reales o abstractos, sobre parte al una de la cosa, mientras dure la indivisión. !ada partícipe sólo posee un derec"o parcial de oce sobre la cosa com-n. Se nie a incluso a los comuneros acción para pedir la partición de la cosa com-n. En síntesis, estas dos formas de comunidad, la romanista y la ermánica, corresponden al tipo individualista y colectivista, respectivamente4 en la primera, se tiene una comunidad por cuotas4 en la se unda, no existen cuotas4 en la romanista, el derec"o está dividido entre los partícipes, correspondi(ndole a cada uno una fracción en propiedad, de la que puede disponer, transmitir por causa de muerte y realizar por medio de la partición de la cosa cuando sea materialmente posible. En la comunidad ermánica no existen cuotas, nada tienen los individuos y, por ende, tampoco pueden disponer de nada, ya que es a la colectividad a quien pertenecen los bienes comunes, sujeto abstracto que obra como tercero distinto de los individuos que lo componen 2la noción de los patrimonios de afectación o parciales, se fundamenta precisamente en la comunidad ermánica3. 1.-) La comunidad en el "."."2. #a doctrina nacional estima que nuestro !!. adopta, fundamentalmente, la concepción romanista de la comunidad. Se concluye así, por los antecedentes considerados para su elaboración y por el contenido de varios preceptos, en virtud de los cuales se reconoce la noción de cuota y permiten al comunero celebrar respecto de ella diversos actos, sin el consentimiento de los otros copartícipes. El !.!. dedica un título especial a la comunidad, a la que trata como cuasicontrato 2arts. '79: y si uientes3. Pero el cuasicontrato no es el -nico ori en de la comunidad. Day además, muc"as disposiciones dispersas en el !ódi o, relativas a la comunidad0 arts. 575? a 57%7, sobre la partición de bienes, re las que no se circunscriben a la partición de la comunidad "ereditaria, sino que son de aplicación eneral, en virtud de disposiciones expresas 2arts. 5??C, '55%, '75734 art. CC' 2especificación34 CC74 ?5&4 ?:'4 &:C4 &%54 &8'4 5&5'4 y ':5?.

.ada dijo el !ódi o acerca de la importante materia relativa a la administración de la cosa com-n. En este punto, y aunque no está expresamente establecido, se entiende que en nuestro /erec"o ri e el llamado ius pro"ibendi0 cualquiera puede oponerse a que en la cosa se ejecuten actos jurídicos o materiales4 consiste en la facultad que cada comunero tiene de impedir las actuaciones de los otros copartícipes en la cosa com-n. Se denomina tambi(n 1derec"o a veto1. #a doctrina extranjera "a acudido a diversos mecanismos para intentar sortear el inconveniente del ius pro"ibendi, que impone la unanimidad. Entre tales mecanismos, el considerar al comunero que act-a, como un a ente oficioso de los demás4 y la llamada doctrina del mandato tácito y recíproco0 conforme a esta, se entiende que entre los comuneros existe un mandato tácito y recíproco, en virtud del cual un comunero puede efectuar actos de administración de la cosa com-n. En !"ile, la jurisprudencia "a recurrido a esta doctrina en diversas ocasiones, para confirmar actos de administración, manifestando que como soporte le al de este mandato, están los arts. '79% y '9&5 2comunidad en relación con la sociedad3. Day sin embar o opiniones doctrinarias en contrario, !laro Solar entre ellas. 3.-) 'uentes de la indivisi&n. #a comunidad puede tener por causa un "ec"o, un contrato o la ley. a3 El "ec"o más frecuente que da nacimiento a una comunidad es la muerte del causante, que ori ina la comunidad "ereditaria, cuando "ay dos o más "erederos. b3 #a indivisión nace de un contrato, si dos o más personas adquieren en com-n una cosa por cualquier título de dominio se uido de la tradición o si el due$o exclusivo de un bien se desprende de una cuota de su dominio cedi(ndosela a una o más personas. c3 Entre los casos de indivisión que tienen por fuente un texto le al, puede citarse el de los bienes afectos al uso com-n en los edificios o conjuntos "abitacionales aco idos a la #ey de !opropiedad Enmobiliaria4 la medianería4 las servidumbres. 4.-) "lases de indivisi&n. a3 Se -n el objeto sobre que recae, la indivisión puede ser sobre cosa universal o sin ular0 arts. 575?4 '79:. Esta es la -nica clasificación que consi na expresamente el !!. En relación a esta primera clasificación, examinaremos tres aspectos que se "an debatido en la doctrina0 primero, si entre nosotros existe la comunidad sobre una universalidad jurídica4 en se undo lu ar, si en nuestro /erec"o la partición y adjudicación subsecuente tiene un efecto atributivo o declarativo4 y en tercer lu ar, si la naturaleza de los

bienes que inte ran una universalidad, se comunica o no a la cuota que cada titular posea en dic"a comunidad. a.53 En cuanto a la clase de universalidades sobre las que puede "aber comunidad, no existe acuerdo en la doctrina nacional. Day quienes entienden que puede "aber comunidad tanto en universalidades de "ec"o como de derec"o, y de (stas -ltimas se$alan como ejemplo la "erencia, precisamente el ejemplo que menciona el !!. en su art. '79C4 la que queda al disolverse una sociedad civil o comercial y, en eneral, cada vez que la comunidad recae sobre un patrimonio o masa de bienes con activo y pasivo propios. Pero otros nie an la posibilidad de comunidad sobre universalidades de derec"o. Se sostiene que, siendo un ras o distintivo de las universalidades jurídicas el que ten an un pasivo, en !"ile no puede "aber comunidades sobre universalidades jurídicas, porque, en virtud de lo dispuesto en los arts. 57%: y '79C, "abiendo dos o más comuneros, el pasivo está siempre dividido entre los copartícipes, por el solo ministerio de la ley. /e tal forma, las universalidades jurídicas citadas podrían serlo cuando pertenecen a un solo titular 2caso en el cual, como es obvio, no "ay comunidad3, mientras que cuando pertenecen a dos o más titulares, serían universalidades de "ec"o, pues no tendrían pasivo com-n. a.'3 En la concepción romanista, al operar la partición de bienes se asi na a la adjudicación un efecto atributivo. #a comunidad puede terminar por varias causas 2art. '75'3, siendo una de ellas la partición. Ella puede efectuarse a su vez por acuerdo entre los comuneros4 por juez partidor4 o por disposición del causante, cuando la comunidad es de ori en "ereditario. #a partición es el conjunto de actos tendientes a distribuir los bienes comunes entre los comuneros en proporción a sus cuotas. #a adjudicación es el acto por el cual el comunero recibe un bien determinado de la comunidad, en pa o de su cuota. !onferir efecto atributivo a la adjudicación, si nifica resolver que cuando a un comunero se le adjudica un bien, Pl es due$o de ese objeto desde el día de la adjudicación4 constituye por tanto título traslaticio de dominio 2la adjudicación 1atribuye dominio13. El efecto atributivo se opone al efecto declarativo de la adjudicación, por el cual se considera que el adjudicatario es due$o del objeto adjudicado desde el día en que se ori inó la comunidad. Se le confiere por tanto un efecto retroactivo4 se considera, por una suerte de ficción, que "a sido due$o exclusivo de ese bien desde el día en que se ori inó la comunidad, y recíprocamente, se estima que nunca tuvo derec"os en los demás bienes adjudicados a los otros adjudicatarios. #a adjudicación entonces, 1declara1 un dominio ya existente, constituye título declarativo de dominio. #a importancia de optar por una u otra alternativa, se puede observar en las "ipotecas o ravámenes celebrados con terceros, por uno solo de los comuneros, sin consentimiento de los otros. Por ejemplo,

uno de ellos constituye una "ipoteca o un usufructo sobre un objeto de la comunidad, que despu(s le es adjudicado al mismo comunero. !on el efecto atributivo, la "ipoteca o el usufructo fueron constituidos por quien no era due$o, porque lo es sólo desde la partición. !on el efecto declarativo, los constituyó el due$o, pues lo es desde que se ori inó la comunidad. .uestro !!. sin embar o, a pesar de se uir la concepción romana de la comunidad, se apartó de la misma en lo que respecta a la característica en análisis, optando por consa rar el efecto declarativo de la adjudicación, de acuerdo a los arts. 57:: y ?5&. Por ende, en el ejemplo citado, si el bien respecto del cual el comunero "ipotecó su cuota se adjudica en definitiva a otro comunero, la "ipoteca caduca, pues se entiende que aqu(l que la constituyó, nunca tuvo derec"os sobre la cosa en cuestión. + la inversa, si el inmueble se adjudica al comunero que "abía "ipotecado su cuota, la "ipoteca no sólo subsiste sino que se amplía a todo el predio 2arts. ':5? y ':'53. a.73 Se "a planteado si existe o no comunicación entre la cuota y los bienes que inte ran la universalidad. #a concepción romana las considera comunicadas. Esta comunicación existe en dos sentidos0 por un lado, si nifica que la cuota en la universalidad se aplica o imprime en cada uno de los bienes que la inte ran y en cada parte de ellos 2así, si en la comunidad existe un inmueble y un automóvil, cada comunero tiene una cuota en uno y otro bien34 y por otro lado, si nifica que la naturaleza de los bienes queda impresa o se refleja en la cuota, de modo que la naturaleza de (sta será la que ten an aquellos. +sí, si en la comunidad sólo existen muebles, la cuota es mueble4 si sólo "ay inmuebles, la cuota será inmueble. #a dificultad sur e cuando "ay bienes de ambas clases. N+co ió el !.!. la comunicación entre la cuota y los bienesO Para la doctrina nacional dominante, la respuesta es ne ativa0 vale decir, nuevamente nuestro !.!. se "abría apartado de la concepción romana de la comunidad. Se sostiene que en la comunidad sobre una universalidad, el derec"o del comunero recae sobre dic"a universalidad y no sobre los bienes que la componen4 distinta es la solución en la comunidad sobre cosa sin ular, pues en ella el derec"o cuotativo del comunero recae sobre tal cosa. /e a"í que en el primer caso, esto es tratándose de una comunidad sobre cosa universal, el derec"o cuotativo del "eredero, por ejemplo, no será mueble o inmueble, aunque la "erencia comprenda tales bienes. Su derec"o no tiene por objeto las cosas sin ulares que componen la universalidad, sino la universalidad misma, que no es cosa mueble o inmueble, sino una entidad abstracta. En cambio, se sostiene que el derec"o del comunero de cosa sin ular es mueble o inmueble, se -n sea la naturaleza de la cosa com-n, porque el derec"o del comunero recae sobre ella, y los derec"os reales 2como ocurre en este caso3 son muebles o inmuebles, se -n lo sea la cosa en que "an de ejercerse 2art. %&93. Bratándose de la comunidad sobre cosa universal, el derec"o de cada comunero recae sobre el todo com-n,

abstractamente considerado, no sobre las cosas o partes materiales del mismo. !omo ar umentos de tal conclusión, se se$alan, principalmente0 • El art. 5898, por el cual el cedente a título oneroso del derec"o de "erencia no responde de la existencia de bienes determinados, sino sólo de su calidad de "eredero, lo que se justifica precisamente porque su derec"o recae nada más que sobre la universalidad4 • El art. C&C, que ordena la inscripción del dominio y de otros derec"os reales cuando recaen sobre inmuebles, no menciona el derec"o real de "erencia, ya que al recaer sobre una abstracción, no es mueble ni inmueble. Pero tambi(n se "a sostenido que "abi(ndose adoptado en nuestro /erec"o la concepción romana de comunidad, la comunicación entre la cuota y cada uno de los bienes de la comunidad, no está excluida. #os arts. 8%5, 'M y %&9 demostrarían la orientación concreta del !ódi o respecto de la comunidad en cosa universal4 se indica que lo que tienen los comuneros son bienes y no una mera abstracción jurídica. +sí, cuando se está en presencia de la comunidad "ereditaria, debe distin uirse entre el derec"o real de "erencia, que sí recae sobre la universalidad jurídica que es la "erencia, y la comunidad de dominio que se ori ina entre todos los "erederos sobre los bienes del causante, comunidad que recaería sobre una universalidad de "ec"o, puesto que no tiene pasivo, ya que las deudas están divididas entre los "erederos 2art. 57%:34 en esa comunidad sobre el activo "ereditario, la cuota de cada comunero se comunica a cada bien de que se compone aquella. #as consecuencias de cada doctrina son importantes. Si no se produce la comunicación, la cuota no participa del carácter de los bienes que componen la comunidad4 con ello, escapa a la clasificación de bienes muebles e inmuebles, lo que a su vez trae varias consecuencias0 por ejemplo, si se enajena la cuota, su tradición no requerirá de inscripción en el !onservador, ya que ella está establecida para los inmuebles y la cuota no lo es, aunque "aya inmuebles en la comunidad, bastando por tanto cualquiera de las formas de tradición de los bienes muebles del art. C&:, no porque la cosa sea mueble, sino porque tal precepto consa ra la re la eneral en materia de tradición4 por otra parte, si el comunero es relativamente incapaz, no se requiere para enajenar su cuota de las formalidades "abilitantes prescritas para enajenar sus inmuebles, salvo que se trate de derec"os "ereditarios 2art. '%:3. Por el contrario, si se admite la comunicación, se invierten las consecuencias se$aladas0 si la cuota recae sobre un inmueble, se exi irá inscripción para verificar la tradición y "abrá que cumplir con la formalidad "abilitante para enajenarla, si el comunero fuere un incapaz. Si la comunidad recae sobre una cosa sin ular, no "ay duda de que la cuota de cada uno se radica en el -nico objeto de la comunidad, y por tanto, participa de su carácter 2art. %&93. En consecuencia, los actos sobre la cuota estarán sometidos a las re las de los actos sobre el respectivo objeto. En este punto, "ay acuerdo en la doctrina.

b3 Se -n su ori en, la comunidad puede nacer de un "ec"o, de un contrato o de la ley 2nos remitimos a lo expuesto a propósito de las fuentes de la indivisión3. c3 Se -n su duración y al carácter voluntario o forzado de la indivisión, la comunidad puede ser temporal o perpetua. #as comunidades temporales pueden tener duración determinada o indeterminada4 ocurre lo primero en virtud del denominado 1pacto de indivisión1, que en todo caso está sujeto a limitaciones le ales 2art. 575?34 si no se "a celebrado tal pacto, la partición puede pedirse en cualquier tiempo. #as comunidades perpetuas son forzadas y le ales, aunque en el fondo derivan más bien de la naturaleza misma de las cosas0 por ejemplo, comunidades en la !opropiedad Enmobiliaria, la medianería, etc. d3 Se -n se ori ine en la voluntad de los interesados o en "ec"os ajenos a su iniciativa, la comunidad es convencional o incidental. /e esta -ltima especie es la comunidad "ereditaria o la que sur e entre los diferentes due$os de materias mezcladas por casualidad 2arts. CC', CC73. e3 Si la comunidad está or anizada para la explotación racional de los bienes comunes con miras a una distribución re ular de los beneficios, se "abla de comunidad activa. !onstituyen una masa de bienes que funcionan desarrollando una determinada actividad económica 2como en el caso de la copropiedad de las naves, re ulada en el /erec"o Garítimo4 o de muc"as sucesiones "ereditarias en las que "ay un establecimiento comercial o industrial que contin-a indiviso y en producción en manos de los "erederos3. #as comunidades pasivas no son más que un conjunto de bienes, que estáticamente esperan la remoción de al -n obstáculo para ser dividido entre los comuneros. El cuasicontrato de comunidad 2arts. '79: a '7573 es re lamentado por el !!. en cuanto comunidad pasiva, como una situación transitoria. 5.-) Derec#os de los copropietarios. +l respecto, distin uimos entre los actos jurídicos que pueden realizarse respecto de la cuota*parte y los actos materiales de uso o de oce que pueden "acerse sobre la cosa com-n. a3 .oción de cuota*parte0 es la porción ideal, determinada o determinable, que cada comunero tiene en el derec"o sobre la cosa com-n4 es la medida extensiva del derec"o de cada comunero en la comunidad. Se$ala la proporción en que los comuneros "an de ozar de los beneficios de la cosa, sufrir las car as y obtener una parte material de la misma cuando se divida o el valor de ella, si es materialmente

indivisible. #as cuotas pueden ser i uales o desi uales. Si no consta lo contrario, se reputan i uales, se -n se desprende de diversos artículos 2arts. 598&, '79?3. #a cuota de cada comunero se expresa eneralmente en fracciones o porcentajes 25R74 77.77S, etc3. b3 +ctos jurídicos que los comuneros pueden realizar sobre su cuota0 cada copropietario es considerado due$o individual y exclusivo de su cuota*parte. En consecuencia, puede disponer de ella libremente por acto entre vivos 2arts. 57'9, 5&5', ':5?3 o por causa de muerte 2art. 555934 puede reivindicarla 2art. &8'34 puede ser embar ada, etc. !abe se$alar que ciertos actos celebrados por el comunero respecto de la cuota*parte, quedan subordinados a las resultas de la partición0 si la cosa indivisa se adjudica al comunero que constituyó una "ipoteca, por ejemplo, el acreedor consolida su "ipoteca4 en caso contrario, (sta caduca 2art. ':5?3. /e a"í la inconveniencia de la "ipoteca de cuota. c3 +ctos materiales que el copropietario puede "acer sobre la cosa com-n0 cada comunero puede servirse para su uso personal de las cosas comunes, con tal que las emplee se -n su destino ordinario y no entrabe el justo uso de los demás comuneros 2art. '79% en relación con el art. '9&53. #a limitación de no entrabar el justo uso de los demás comuneros tiene su justificación en que los derec"os de todos son cualitativamente i uales. Por otra parte, el !. de P.!. establece que para poner t(rmino al uso y oce ratuito de uno o más comuneros sobre la cosa com-n, bastará la reclamación de cualquiera de los interesados, salvo que este uso y oce se funde en al -n título especial. 6.-) La coposesi&n. Se "a dic"o que la coposesión es a la posesión, en los "ec"os, lo que la copropiedad es a la propiedad en el /erec"o. #a coposesión tiene lu ar cuando dos o más personas detentan con ánimo de se$or un mismo objeto. El !!. la admite en los arts. C&?, 76 y ?5&. Si uiendo los principios posesorios, el ánimo de due$o debe inspirar a todos los coposeedores, aunque al unos no detenten materialmente la cosa que en com-n se posee4 basta con que uno de ellos la posea a nombre de otros. +l i ual que en la posesión, la coposesión puede o no ir acompa$ada del dominio4 cuando ello no acontece, la coposesión adquiere especial importancia, pues con ella se podrá adquirir el dominio por prescripción. Iinalmente, se "a discutido si entre los comuneros coposeedores puede "aber prescripción. Brataremos el punto a propósito de la prescripción. (7.-) La "opropiedad Inmobiliaria8 Ley n9mero (6.1,4 :apunte).

((.-) E%tinci&n de la comunidad. El art. '75' se$ala las causales de extinción de la comunidad0 a3 Por la reunión de las cuotas de todos los comuneros en una sola persona. b3 Por la destrucción de la cosa com-n. c3 Por la división del "aber com-n. El art. 575? autoriza a los comuneros a solicitar la partición en cualquier momento4 es decir, nadie está obli ado a permanecer en la indivisión. /e a"í que la acción de partición sea imprescriptible. Sin embar o, "ay casos excepcionales en que no puede "acerse uso de este derec"o0 a3 !uando se "a pactado la indivisión por un plazo que no puede exceder de los % a$os, sin perjuicio de renovarlo si así consienten todos los comuneros4 b3 #os casos de indivisión forzada, como en la !opropiedad Enmobiliaria o tratándose de las tumbas o mausoleos.