¿Por qué la mayoría de las personas bulímicas son mujeres? Recopilan y comentan: Mtro.

José Luis Sánchez Vega y Eduardo Pliego Pérez.
Nuestro comentario y recopilación, va dirigido a petición de nuestros amigos del estado de Guanajuato, quienes mencionan que se ha venido dando actos de bulimia y sus efectos, principalmente entre los jóvenes mismos que son aprovechados por inconscientes e irresponsables y mal informados “compañeros de escuela” pero lo peor es aprovechado de tal situación por familiares, para ser burla de los demás. Así que, sin más aprovechemos el espacio. La bulimia es una obsesión por la comida que se caracteriza por la presencia de episodios repetidos de comer compulsivo, seguido de ayuno prolongado, ejercicio excesivo, sueño o abuso de laxante, enemas o diuréticos. Para un gran número de mujeres y hombres la bulimia es una adicción secreta que domina sus pensamientos, que reduce su autoestima y que pone en peligro sus vidas. La asociación Estadounidense de Psiquiatría reconoció la bulimia en 1980, incluyéndola en la tercera adicción de su Manual de diagnóstico y estadística de las enfermedades mentales. Posteriormente modificaron los criterios en la edición de 1987: 1. Episodios recurrentes de comer compulsivo (consumo acelerado de grandes cantidades de comida en periodos cortos de tiempo –menos de dos horas, generalmente) 2. Sensación de pérdida de control de la conducta alimentaria durante los episodios de comer compulsivos. 3. La personas, constantemente, práctica el vómito autoinducido, las dietas estrictas, el ayuno o el ejercicio vigoroso con la finalidad de prevenir el aumento de peso. 4. Un promedio mínimo de dos episodios de comer compulsivo a la semana durante un periodo de tres meses o más. 5. Preocupación exagerada por la forma y el peso del cuerpo. ¿Qué hace que una persona se vuelva bulímica? Hasta hoy, no hay respuesta sencilla para esa pregunta. Porque generalmente se piensa que la bulimia es una enfermedad psicológica y emocional. Sin embargo, existen importantes estudios que indican que la bulimia puede estar relacionada con enfermedades afectivas mayores y que pudiera, incluso, ser transmitida por herencia y por desajustes químicos en el organismo. Las personas se vuelven adictas para evitar sensaciones dolorosas, pasadas y presentes. Algunas de estas sensaciones se originan en la infancia. En el caso de la sensación de no ser amada ni capaz de serlo, lo mismo que las sensaciones de vergüenza, temor o incompetencia. De todas estas sensaciones, las más devastadoras son aquellas que guardan alguna relación con la baja autoestima. Ésta es el caso de la sensación de que no valemos nada, de que nuestras vidas carecen de sentido o propósito y de que jamás seremos personas realizadas o felices. La pregunta, sin embargo, sigue siendo ¿por qué elegir la bulimia como escape?. Al parecer, existen similitudes en las historias, las personalidades y las experiencias de los individuos que padecen esta enfermedad. La mayoría de las personas bulímicas provienen de familias disfuncionales en las cuales no fueron cumplidos las necesidades emocionales, físicas y espirituales de los miembros. En muchos de estos hogares los sentimientos no son expresados verbalmente y puede existir una historia de depresión, alcoholismo, drogadicción o comer compulsivo. Los niños que pertenecen a familias como éstas pueden llegar a creer que escapar es correcto. En este contexto, la comida se

convierte en una droga para niñas y niños buenos, en algo que no posee las connotaciones negativas del alcohol o la drogadicción. Algunas veces las personas utilizan la bulimia para posponer el crecimiento. En lo referente, a la pregunta inicial. Digámoslo en pocas palabras: vivimos en una sociedad fundamentalmente incapaz de satisfacer a muchas mujeres y, en este sentido, el comer compulsivamente podría ser símbolo de ese vació interior. Es cierto que, tanto los hombres como las mujeres, se preocupan por su atractivo físico. No obstante, las mujeres reciben, durante la niñez, la adolescencia y la edad adulta, mensajes constantes que les indican que su apariencia es más importante que lo que piensan hacen o sienten. Cuando las niñas entran en la pubertad y se alejan de la familia para enfrentar la cultura en general, son bombardeadas con imágenes de cuerpos femeninos vistos como objetos, juzgados y criticados sin misericordia. Es entonces cuando se percatan también de los rasgos que supuestamente se asocian con la feminidad: la pulcritud, la docilidad, la generosidad, los buenos modales y, a veces, la coquetería que nunca llega más. La cantidad verdadera de hombres que padecen bulimia es desconocida. Sabemos que son menos los hombres que las mujeres que la padecen, pero es muy probable, por otra parte, que en la actualidad existen muchos casos más de lo que se pensaba en los años ochenta, época en la que comenzó a surgir la información acerca de esta enfermedad. Considerando los aspectos que tiene que ver con la bulimia, tales como la culpa, vergüenza y l baja autoestima, es comprensible que los hombres puedan sentir estas emociones con una intensidad aún mayor que las mujeres, dado que padecen una enfermedad entendida, generalmente, como de mujeres. Es por esta razón que muchos hombres bulímicos podrían haberse mostrado reacios a buscar ayuda profesional. Por otra parte, algunos hombres que podrían estar usando el ejercicio como una forma de purga, negarán que tengan un problema con la comida. En general parecería que los hombres se vuelven bulímicos por el mismo tipo de razones que las mujeres. La mayoría de las investigaciones concluye que existen muchas más similitudes que diferencias cuando se compara a hombres y mujeres que padecen bulimia. Además de una conciencia de dieta, otros factores como familias disfuncionales, abuso sexual, baja autoestima y ausencia de significado en la vida contribuyen a la lista de causas que hacen que una persona se vuelva bulímica, sin importar su sexo. El pronóstico de recuperación es también igual para cualquiera de los sexos. Los peligros que se corren con la enfermedad de bulimia entre otros son: vomitar en exceso puede provocar la muerte a causa de un paro respiratorio, fallas renales, arritmia cardíaca o deshidratación severa. Otros efectos colaterales graves incluyen putrefacción dental, enfermedades digestivas, amenorrea, malnutrición, anemia, glándulas infectadas, ampollas en la garganta, hemorragia interna, hipoglucemia, manos y pies helados y ruptura del estómago o del esófago. Algunas personas utilizan detergentes o incluso lápices para inducir el vómito. Otras herramientas muy peligrosas son: el abuso de laxantes pues pueden irritar las terminaciones nerviosas intestinales, lo cual puede provocar contracciones. El uso exagerado de laxantes o enemas eliminan la mucosa protectora del intestino y puede originar infecciones intestinales. Además de lo anterior, quienes abusan de los laxantes suelen padecer dolor rectal, gases, diarrea y tumores intestinales. La bulimia tiene también terribles efectos colaterales de carácter emocional. A pesar de ser una muy buena forma de evitar los problemas, la bulimia no resuelve ninguno. Lo que es peor: la bulimia trae consigo nuevas complicaciones que disfrazan o empeoran las anteriores. El tema es muy extenso, sólo que por cuestión de espacio, esperamos su comprensión.