Almada, Gabriela. Michelle Foucault- El pensamiento de afuera.

“Escribir como cuestión de escribir, cuestión que sustenta la escritura que sustenta la cuestión, no te permite ya aquella relación con el ser — entendido, en primer lugar, como tradición, orden, certeza, verdad, toda forma de arraigo— que recibiste un día del pasado del mundo, ámbito que estabas llamado a regir a fin de fortalecer tu «Yo», aunque éste estaba como fisurado, desde el día en que el cielo se abrió a su vacío.” Maurice Blanchot
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Escribir supone una manera de romper una lógica que, de manera pétrea y enquistada, por la sociedad occidental se mantiene desde hace milenios. Existe una vía que nos deja entrever este “eterno retorno” de nacimiento y desaparición continua, que la escritura literaria posee. Sin télos, sin auto referencia, sin prioridad subjetiva, sin interior, sin oposición dialéctica, negación de la negación, neutralidad que no entra en debate dialectico. En este escrito trataré de analizar a grandes rasgos la crítica que realiza Foucault sobre el lenguaje, la literatura y la exterioridad en su ensayo “El pensamiento de afuera”, poniendo atención sobre todo a este concepto de exterioridad. La crítica específica que realiza primeramente Foucault se centra sobre esta sobrevaloración, este énfasis del que ciertos discursos hacen gala, pero particularmente los literarios, lo que hace que sean tomados como canónicos y que posean una jerarquía y rango privilegiados dentro de la sociedad. A comienzos de los ’60 Foucault dedicó algunos ensayos a algunos escritores y pensadores como Bataille, Blanchot, Sade, Artaud, Flaubert, entre otros grandes representantes de la literatura y el arte. En ese momento se encontraba fuertemente interesado y cautivado por la manera en que ciertos escritores incesantemente empujaban y transgredían los bordes del lenguaje. Todos los ensayos sobre la literatura y el lenguaje en los cuales Foucault realizo sus agudas críticas comparten similares intereses y temas, uno de los más relevantes es el tema de la exterioridad y la relación del lenguaje con la locura y la muerte.2 Como veremos Foucault explorará la noción de exterioridad y pondrá en tela de juicio además el status quaestionis del lenguaje y la literatura.
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El paso (no) mas allá 1973, una de las obras teóricas más importantes de Blanchot, es a la vez obra de ficción e inaugura una acepción de la filosofía como escritura. La escritura es, en efecto, el gran tema de Blanchot, inseparable de una reflexión especulativa sobre la muerte, pero también consciente de la disolución histórica en que se halla actualmente la alta cultura humanista. 2 Cuestiones referidas a la locura Foucault las tratará en profundidad en “Locura y civilización” y “El nacimiento de la Clínica”.

Foucault tiene el convencimiento de que es posible salirse del sistema hegeliano mediante una maniobra de transgresión. El arte. como el opuesto a lo que “legítimamente se conoce” es un movimiento incesante hacia el reino de la exterioridad. El filósofo ha sostenido que la tarea y la responsabilidad del lenguaje. a través de la escritura literaria podría arribarse a ese espacio de lo neutro que Blanchot ha conseguido definir como: “Lo neutro. siempre ha tenido la misión de reflejar al exterior esa estructura mental. Barcelona. por ejemplo. De hecho.En 1966 con “el pensamiento de afuera” Foucault resalta su apreciación sobre Blanchot y el pensamiento de la exterioridad. unidad. especialmente ante la teoría dialéctica hegeliana que. Ed. el pensamiento y el lenguaje siempre ha sido encerrado entre los muros de ciertos códigos y estructuras que se han constituido y delimitado históricamente. este “pensamiento de afuera”. contradicción. alejando del mundo sensible la “verdad” ya sea en el terreno del arte de la filosofía o del espíritu. 107. Paidós. para él. negligencia. Indudablemente tenemos aquí una fuerte resistencia del filósofo ante la filosofía representada por el idealismo alemán4. así entendido. no hace más que retomar el viejo ideal platónico. de umbral en umbral. Para él. . ojo sin mirada. allí donde. el compañero. la dulce interdicción del morir. 1994. En este ensayo intenta mostrar como el simple hecho de pronunciar la palabra “hablo” problematiza con el “pienso”. lo bello es la Idea que se objetiva. 3 En primer lugar explicar brevemente la posición de Foucault con respecto al lenguaje será de gran ayuda para el desarrollo de sus ideas en el artículo. a simple vista esta reflexión deja ver en principio un atisbo de esa crítica dirigida por Nietzsche al platonismo. Para Hegel. el silencio nos lleva a la proximidad de lo lejano” . 3 4 Maurice Blanchot. Hegel retoma las nociones sobre estética de Schelling y las enmarca en un proceso histórico-dialéctico. Existe para Foucault en la literatura la posibilidad de quiebre de estos supuestos dialecticos que han dominado el pensamiento occidental. ideas que desarrollará con la intención de revelar la “transparencia reciproca del origen y de la muerte”. Ahora bien. binomio que ha sido inamovible y emblemático del pensamiento occidental. se convierte en una forma de captación de las ideas. El paso (no) más allá. pág. con sus conceptos de reflexión. totalidad y reconciliación. Tomando ciertas nociones de Blanchot como atracción. Para poder comprender el fuerte impacto de esta idea de exterioridad del pensamiento tenemos que tener en consideración la fuerte crítica de Foucault hacia la concepción de interioridad. este pensar que toma otra vía. Tema que hemos abordado convenientemente en trabajos anteriores.

1994: 29 Ya lo había anticipado Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos: “temo que no nos libraremos de Dios mientras sigamos creyendo en la gramática”. para Foucault no debe ser interpretada en los términos binarios que nuestra mente acostumbra a analizar esta clase de situaciones. sino la reiteración. sino más bien neutralizarla. Resumiendo. frágil caída. Esto nos remite nuevamente a Hegel. Ed. en cierto modo hacer pensar en la negación misma de su propio discurso. Pre-Textos. Para Foucault todo discurso existe en una red exterior de enunciados donde “la interioridad” está siempre dispersa. no más reconciliación. ya que de lo que se trata es de no generar la dicotomía dialéctica. esto podría además. Blanchot observa cierta actividad que rehúsa a asirse a conceptos universales. Es muy importante siempre tener en mente que esta espacialidad de la escritura no se debate en oposición al sistema dialectico hegeliano. o nuevo comienzo. este discurso no guardaría un pensamiento interior. Valencia. 7 Michelle Foucault. De este modo a través de la obra de Blanchot el filósofo explica este “pensamiento de afuera”. pero tampoco un espacio “exterior”. ya que encuentra en su obra este impulso por romper el pensamiento dialectico. lo que le interesa a Blanchot no es el “afuera” de una condición de “adentro”. no más contradicción. Esta noción puede llegar a ser intrincada. ya que rompe con las ideas heredadas de interioridad y exterioridad.” 5 Los escritos de Blanchot plantean la posibilidad de otro lenguaje. tiempo: el paso (no) más allá que no se cumpl e en el tiempo conduciría fuera del tiempo sin que dicho afuera fuese intemporal.” 7 5 6 Blanchot. sino la refutación que anula. no más mente a la conquista laboriosa de su unidad. “Tiempo. donde la lógica gramatical6 y el binarismo no sean partícipes. Blanchot plantea una negación no dialéctica. . Como aclara Foucault este “renacimiento” es “No más reflexión. sino la erosión indefinida del afuera. 12. tras desaparecer de nosotros mismos. sino el olvido. A través de su obra literaria. El pensamiento de Afuera. sino una región donde podría darse un “recomienzo”. Esta actividad definida por él mismo como “el paso (no) mas allá” hacia un dominio “exterior” ajeno a concepciones de “verdad”. según aquel «fuera de tiempo en el tiempo» hacia el cual escribir nos atraería. sino allí donde el tiempo caería. escribir bajo el secreto del antiguo miedo. pág. 1997. si nos estuviese permitido.Afirmando que todo discurso se ubica en un nivel o superficie.

Foucault. la palabra no va a encontrarse con ningún significado oculto o replegado en sí mismo. Desligando la supremacía de la interioridad de la mente. El pensamiento es desplazado hacia una especie de borde donde las palabras no cesan en su murmullo8. no coinciden. de su condición de “núcleo vital” hacia donde todos los pensamientos se dirigen para adoptar una forma “petrificada”. Ahora bien. es el lenguaje alejándose lo más posible de sí mismo. Para Foucault el “Hablo” no representaría la soberanía del sujeto ni la indudable certeza de un agente. de ideas ocultas y verdades preconcebidas. La literatura no es ese discurso que se vuelve sobre sí mismo para buscarse sino el lenguaje que se dirige la lejanía más remota de su centro. borra esta existencia y no conserva de ella más que su emplazamiento vacío”. “Hablo” entonces ocupa el vacío. por el contrario. Foucault define la literatura como el pasaje hacia el afuera. aquél. no existen certidumbres o direccionalidades. 1997: 6 . En sus propias palabras “La literatura no es el lenguaje que se identifica consigo mismo hasta el punto de su incandescente manifestación. 9 El lenguaje es un movimiento de transgresión. estaríamos ante un panorama de apertura donde el lenguaje infinitamente se disemina. aleja. de su autoconciencia. cerca o envuelve el movimiento auto reflexivo del lenguaje y lo dirige hacia un límite y a la trasgresión de ese límite. empujando a la palabra hasta el límite conduciéndola a ese borde para ser difuminada y borrada. hacia su interior y cesa además de nombrarse y de dirigirse hacia sí mismo para transformarse en un lenguaje sobre lo exterior que se dispersa y difumina. dispersa. El lenguaje de esta forma arriba a su propio “borde” donde se encuentra con el vacío provocando una erosión. y si este ponerse “fuera de sí 8 9 Tema que Foucault trata además en Arqueología del saber. para él “Hablo” representa la fragmentación y la dispersión del “Yo” que ejecuta la acción de “Hablar”.De este modo el discurso cesa en su recorrido hacia sí mismo. “Éste conducía en efecto a la certidumbre indudable del Yo y de su existencia. La literatura puede ser entendida como un escape de este modo discursivo de representaciones. ese “lugar desnudo” en el que toda subjetividad desaparece. ¿cuál es la implicancia de esta diseminación del lenguaje? El pensamiento de afuera para Foucault. “Hablo” y “Pienso” para Foucault tienen una relación distinta.

Ed. sobre todo en lo que leemos en su obra “El paso (no) más allá”. y como retorno. Trotta. pag. la noche. es un antes. 122 . 10 11 Foucault. Ahora quizás antes de examinar las figuras de Atracción y El compañero. desde esta exterioridad de la escritura. Cada tema a tratar se despliega en una zona ambigua y oscilante. no hay avance dialectico. La “otra” noche es la imagen de la desaparición de todo. Mujica. una dispersión más que un retomo de los signos sobre sí mismos”. allí donde falla toda venida…” 11 Siempre escribimos desde este espacio. Lo que distingue en efecto a sus textos es la red intrincada y compleja con la que amalgama los significados. es un hacia atrás abierto: Es el tiempo anterior al tiempo: es siempre.mismo”. esta claridad repentina revela una distancia más que un doblez. Lo que encontramos aquí es esta idea de la “otra” noche que no es la mera oposición al día o su continuación. no existe ese ciclo día-noche-día. sobre las que Foucault se explaya. pone al descubierto su propio ser. “La exterioridad que excluye todo exterior y todo interior. consiste en la generación de un espacio o zona de pura exterioridad. para él. lo mismo que precede. Poéticas del vacío. 10 Podemos apreciar en los textos de Blanchot esa configuración que rompe con las convenciones en lo que se refiere a las clasificaciones entre relato narrativo y crítica.” 12 La idea de continuidad se rompe. Lo que nos invita a la escritura es la atracción de la (pura) exterioridad. no hay resultado ni finalidad tampoco existe la “primera” noche. deberíamos mencionar esta cuestión de la exterioridad en Blanchot en sus textos críticos. sucediéndoles y arruinándolos a todo comienzo y a todo fin… allí donde toda ley desfallece. Escribir. La idea de esta noche no es la negación del día. Madrid.2002. 1994: 67 12 H. en El huésped. 1997: 6 Blanchot. sino algo que no puede ser incorporado fácilmente en una dinámica de proceso dialectico. Un ejemplo de esta noción de exterioridad podemos encontrarla en “El espacio Literario” en la sección El afuera. Como la noche de Paul Celan. según Hugo Mujica: “No es un principio.

cuando se habla de alguien que acompaña a una persona en su comunicación. el hombre debe tener una actitud negligente. es decir. Para Foucault atracción seria “la más pura y desnuda experiencia del afuera”. Por lo tanto. Madrid. 148. Esta atracción lejos de ser una presencia de carácter positivo. De aquí que Foucault señale que el ser atraído. como un rostro sin dicción. aquello que hasta en sus más mínimas parcelas se encuentran en un 13 14 Maurice Blanchot. Por tanto. El espacio Literario.… La noche es inaccesible porque tener acceso a ella es acceder al afuera. no consiste en ser incitado por el atractivo del exterior. es permanecer fuera de ella y perder para siempre la posibilidad de salir de ella. invisible. no guarda ninguna idea de seducción de abandono de la soledad por la irrupción de algo por lo cual somos atraídos. la presencia del afuera. 15 Esta es la razón por la que aquel que dice “Yo” debe continuamente acercarse a él para encontrar por fin ese compañero que no le acompaña. ya que la atracción tiene como correlato necesario la negligencia “la abertura de la atracción forma una sola y misma cosa con la negligencia que acoge a aquel que ella ha atraído” 14 Por otro lado. sino que para que haya atracción. no se abre. Ed. es como si escuchara un eco producido por sí mismo. 2002. De tal forma que el lenguaje se refleja en el tiempo y el espacio. porque es como la ley. 1997: 19 15 Foucault. aquello que no se encierra en ninguna interioridad. 1997: 34 . se manifiesta como “el límite sin nombre contra el que viene a tropezar el lenguaje… es el desmesurado fondo en el que el lenguaje se pierde continuamente. Tampoco se cierra. En ella siempre se está afuera. no se refiere al hecho de ser estimulado por el exterior. ésta se vuelve una carga para el que habla. Foucault. pág. cuando la persona habla se desdobla y su sonido o su palabra le reproduce otro yo. es decir.” 13 Lo que debe ser entendido por esta proximidad del afuera se torna mucho más comprensible cuando se examinan las meditaciones de Foucault a cerca de la figura del compañero y el tema de la atracción de Blanchot. Nacional Madrid. es más bien experimentar en el vacío y la indigencia. pero para volver idéntico a sí mismo”.“Pero la otra noche no acoge. sin individuo.

Tal como Epeménides sacudió a los Cretenses. caminando siempre por detrás. El nacimiento de la tragedia. Lo importante es marcar esta generación de un posible salto o desprendimiento de lo canónico. indefinidamente. cercana e intocable al mismo tiempo. esa compañía en las sombras.Nietzsche. Eurídice. Eurídice y las sirenas. cuyo silencio se cierra y se retira. en vecindad eterna. Foucault concluye su ensayo abriendo una puerta. 16 “El afuera vacío de la atracción es tal vez idéntico a aquel otro. En estas líneas he tratado de explayarme sobre el artículo de Foucault en lo referido a lo que él denomina “pensamiento de afuera” o noción de exterioridad. F. que no es ya el espacio clásico y cerrado de la representación. en su controversia aguda. lo impuesto. que puede hacerse a través de la literatura. como la figura de la ley. en ese juego incesante de origen y desaparición que no cesa17. El compañero. el afuera. la afirmación de Foucault sacudió los cimientos de la lógica hegeliana saliéndose de su decurso. 1997: 32 (…) Como cuando Heráclito el Oscuro comparaba la fuerza formadora del mundo a un niño que. donde se quiebran estos caminos recorridos hacia la verdad. tan cercano del doble. oculta a la vista. manteniendo la distancia. sin límites y sin tiempo. de su linealidad y síntesis continua. 17 . queda constituido como instancia soberana del saber y no-lugar donde la palabra literaria se desarrolla a sí misma en un espacio neutro. jugando. ese espacio de ficción donde el origen y la muerte se suceden. pone piedras aquí y allá y hace montones de arena y de nuevo los tira. es como un doble. La infinita distancia que separa al que habla del compañero es además un signo de potente “filiación”. Foucault traza un paralelo entre el movimiento de atracción y la retirada del compañero. Por una parte. Algo fuertemente nietzscheano ronda el escrito. la perdida para siempre. con “ese canto que debió ser entregado” (parafraseando a Gabriela Mistral). El compañero es el vacío en el que el lenguaje desaparece cuando se vuelve sobre su enigmático origen. por otra. de su temporalidad. 16 Foucault. para emprender un salto hacia la completa desorientación de la experiencia del “afuera”. sin duda quedan innumerables cuestiones que el articulo despliega. quien habla se dibuja fuera de sí mismo por una “lejanía inaccesible”. lanzándose a ese “afuera”. entonces.” De esta forma. una figura fantasmal. esta “presencia enmudecida” ejerce un gravoso peso desde las sombras.irremediablemente afuera. Una presencia invisible.

2002. Ed. 1994. Nacional Madrid. 1997. H. El paso (no) más allá. Trotta.2002. El pensamiento de Afuera. Foucault. Poéticas del vacío. Ed. Paidós.Bibliografía: M. Mujica. Valencia. Barcelona. . M. Ed. Ed. Pre-Textos. Blanchot. El espacio Literario. M. Blanchot. Madrid. Madrid.