Visión del Instituto Estatal de las Mujeres en Nuevo León

Visión del Instituto Estatal de las Mujeres en Nuevo León Marzo de 2009 Derechos reservados conforme a la Ley por: © Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León Morelos 877 Ote., Barrio Antiguo, Tels.: (01 81) 2020 9773 al 76 y 8345 7771 Monterrey, N.L., 64000 Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida, mediante ningún sistema o método, electrónico o mecánico (incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información), sin consentimiento por escrito de la institución responsable de la edición. EJEMPLAR GRATUITO. PROHIBIDA SU VENTA Impreso en México. Printed in México

Visión del Instituto Estatal de las Mujeres en Nuevo León
El futuro pertenece a quienes creen en sus sueños Eleanor Roosevelt (1884-1962)

Voy a compartirles qué tipo de Instituto quisiera que tuviéramos para los siguientes seis años. Quisiera un Instituto que posibilitara hacer intercambios con otros países y que, por lo menos en el 2004, fuera alguna de ustedes, por ejemplo, durante una semana a ver cómo funciona el de España o el de la República Dominicana; o ver cómo es con tres criterios distintos, uno de alto desarrollo, otro de medio desarrollo y otro de un país subdesarrollado. Un Instituto al que vengan a visitarnos también de otros países, por ejemplo, de Chile, las de Isis Internacional, o las de Perú. Que

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tengamos modelos novedosos de capacitación o de investigación. Que hayamos logrado llevar la perspectiva de género a las campesinas y a las obreras, fundar la Banca de las Mujeres o impactar en cualquiera de los modelos de la Agenda de Mínimos de Beijing. Que por lo menos una vez al año el personal profesional, las titulares de las direcciones, puedan tener una participación destacada en encuentros internacionales y nacionales; que no sea la misma quien todo el tiempo viaje, sino que todas se rolen según las temáticas. Me gustaría un Instituto bien informado de la agenda mundial y que pueda prever que en el 2004 el tema más importante es fincar las bases para el desarrollo de las mujeres, que puedan ser el conocimientos de sus derechos todos: cívicos, políticos, sociales, reproductivos, etc. Que podamos estar ya diseñando los folletos y un programa de televisión para dar a conocer esos derechos.

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Que penetre en todas las esferas de las secretarías del Gobierno Estatal y que pueda acordar con la o el responsable de la Secretaría del Trabajo, para tomar acciones que erradiquen la discriminación de las mujeres en el empleo, y que serán de todo tipo: desde la denuncia pública hasta la capacitación, encuentros con titulares de las empresas, con las mismas universidades que ofrecen servicio social, etcétera. Percibo un Instituto lleno de talento, en el que se subrogue una buena cantidad de servicios; que en lugar de tener siete choferes, podamos tener una relación de nombres de 20 ó 30 personas desempleadas que trabajen por horas y, que el día que salgamos o tengamos que utilizar sus servicios, los contratemos por ese día o por esa tarde. Un Instituto que asuma un modelo de primer mundo en eficiencia: menos gente y más calidad, con mujeres que sepan concertar, mandar,

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promover, como dice el objetivo del Instituto: que las políticas públicas se realicen. Visualizo un Instituto que investigue el uso de la imagen de las mujeres en el Estado, por ejemplo, que lo prevea con tiempo, pensando que en el 2006 y en el 2009 hay elecciones federales; que el del poder esté entre uno de los temas del sexenio; tiene que entrar también el tema de la explotación sexual y el tráfico de menores y todo lo que tiene que ver con esto. Que piensen en la meta para lograr la paridad después de las elecciones del 2006; porque tenemos que probar si hubo cambio o no lo hubo con nueve y con cinco diputadas del PRI, por ejemplo; si hizo la diferencia, o no, el hecho de que hubiera mujeres; si no va a haber estímulo o aliento para las elecciones del 2006, entonces, tenemos que empezar a trabajar la paridad a

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partir del 2007, para que se consolide cuando nos vayamos en el 2009. Un Instituto que sume a las investigadoras de todas las universidades y las líderes para que incluyamos la agenda de género en los temas de investigación, porque al promoverlos y financiarlos lograremos interesar a muchas más investigadoras en los asuntos nuestros; por ejemplo, el trabajo sobre género que hicieron las economistas y fue premiado, me parece muy encomiable, pero hay que alentar a otras facultades para que también lo hagan: a Ciencias de la Comunicación en imagen; a la de Artes Visuales, igual; la de Ciencias Políticas obviamente, etcétera... Que más tesis de mujeres y hombres, al titularse de sus carreras, tengan que ver con los asuntos de las mujeres y con la visión de género. Quisiera un Instituto que no se llene de abogadas. Si bien las necesitamos, recordemos que no vamos

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a trabajar solas en una isla, que hay y habrá, muchas abogadas en defensoría de oficio y muchos abogados amigos nuestros de las organizaciones a quienes podemos pedirles asesoría, en virtud de que no somos un Instituto hacedor de leyes, sino uno promotor de que se hagan leyes. Que lo estamos haciendo ahora, por un acuerdo político, para que inicien las acciones y pisen fuerte y se logren esos dos principios por los que tanto hemos soñado: la visibilidad y el reconocimiento a las mujeres. Pero no vamos a dedicarnos sólo a eso. Ambiciono un Instituto que tenga presencia estatal y nacional; que cualquiera de las personas que trabajen en él pueda participar en reuniones y tenga voz, voto, opinión, proyecto y logros, por supuesto que logros, muchos. Que pensemos en que si abrimos líneas telefónicas, en virtud de que no vamos a ser gestoras solamente recibiremos, gestionaremos y turnaremos, pero

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sí podemos tener un servicio telefónico propio abierto, un número 01800 para distintas situaciones de las mujeres que quieran o deban ser atendidas, como la violencia y, sobre todo, para aquellas que van a ser nuestras enlaces en los municipios con los institutos municipales. Requiero que pensemos en que se debe tener una biblioteca especializada en género y que ahí se pueda ir a consultar, a leer, a preguntar, así sabremos decirles qué pasa. Un Instituto que pueda hacer un encuentro internacional cada año, otro nacional cada seis meses, o bien reuniones regionales o interestatales y que podamos tener invitadas de todas partes del mundo. Se necesita un Instituto que haga mucha investigación, que podamos saber, además del INEGI —que hasta hoy no ha hecho las encuestas que debe sobre la agenda de las mujeres, a dónde vamos y quiénes somos en migración internacional, interestatal etc. Que tomemos temas que no hemos visto ni de

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lejos. Derechos, es con lo que iniciamos, porque hay que empezar con un piso básico para actuar; un segundo tema podría ser la explotación infantil de los niños y las niñas y, por supuesto, la violencia hacia las mujeres y las niñas. Después de los marcos legales le podremos dedicar todo un año a la violencia. Por ejemplo, puede ser el 2005, aunque ya hablaremos del derecho a una vida libre de violencia, y profundizar todo el año en ello en virtud de que es un año preelectoral de la Presidencia y se requiere sensibilizar para que cambien las leyes; que tomemos en el 2006 más agudamente el tema de los adolescentes y las mujeres jóvenes y podamos consolidar grupos de trabajo, de reflexión y de lectura en las universidades sobre los temas de género para que también las universidades sean incluyentes de la visión de las mujeres.

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Quiero un Instituto que invite a los hombres a revisar la masculinidad; que eventualmente realicemos ciclos de cine inteligente, que se pueda convocar a literatos, pintores, escultores, a empresarios y a todo aquel que tenga que ver con la toma de decisiones en el Estado. Quiero que vayan pensando en mucha gente valiosa, plural, para que vaya formando parte de los consejos ciudadanos, porque será por invitación de tal forma que tengamos gente de derecha, de izquierda y ciudadanía sin ideología partidaria participando por igual. Esos serían los Consejos ciudadanos. No quiero ahí colegas del gabinete que nos digan que vamos bien; quiero hombres y mujeres que tengan percepciones distintas a las nuestras y que nutran al Instituto con sus ideas. Requiero una Secretaria Técnica de los Consejos y de la Junta de Gobierno, que lleve las actas, haga la memoria, los órdenes del día, los acuerdos; que les mande materiales si los pidieron, que

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prepare los regalos de cada año, porque los de consejeros son cargos honorarios... que haga lo que cualquier secretaria técnica: mandar el acta por e-mail, corroborar que la recibieron; que cuide y trate a los Secretarios de Gobierno y a consejeros y consejeras y a integrantes de Comités con igual respeto y dedicación. Preciso un equipo de asesores mínimo, que más bien se conforme con un directorio de oficios y de disciplinas y especialidades para que puedan diseñar y elaborar documentos alternativos a las investigaciones o a las tareas que se realizan. No me gustaría ver un Instituto lleno de escritorios y de gente sentada en ellos sin hacer nada. Me gustaría un Instituto que tuviese espacios para hacer juntas en la mañana y en la tarde; para capacitaciones pequeñas, grandes y mayores. De preferencia, en un lugar propio para no estar rentando ni subarrendando; cuando tengamos foros, encuentros,

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simposios

y

demás,

contemplemos

en

el

presupuesto la renta de espacios, y si no, que eso lo podamos resolver en casa. Un Instituto que suba a la Internet la información y que rinda cuentas claras de gastos, controles y todo lo que se necesite; que pase cualquier criterio de transparencia; que no adjudique ni compre nada fuera de la ley, ni cosas de ésas, para que no haya preferencias en la hechura ni en la adquisición de los materiales de cualquier tipo. Que a nivel nacional se presente en las capacitaciones de INMUJERES o que pueda actuar con legisladoras federales o con organizaciones civiles de alto grado y que el Instituto de Nuevo León sea como punta de lanza de modelos diversos y alternativos que lleven a soluciones asertivas. Aspiro a un listado de personajes de la vida estatal que se hayan distinguido o se distingan en diversas

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áreas y que nuestro Consejo lo formen siempre mujeres y hombres. Empecemos con tres hombres, al siguiente cuatro, y luego nos vamos con la paridad en los siguientes años. Deseo que toda la gente que participe en el Instituto en diversas tareas, sepa, y le interese, el tema de las mujeres: economistas, obreras destacadas, amas de casa, integrantes de ONG y que sean integrantes del Consejo. La pluralidad es importante. Propongo que se instituya un premio estatal para el reconocimiento a las mujeres, ya pensaremos si es a las que más trabajan, a la que se haya destacado por algún valor que incluyamos en el año: el valor del respeto, el de la diversidad, el de la tolerancia, etc. Que otorguemos un reconocimiento a pioneras, a mujeres que se hayan destacado en diferentes disciplinas o áreas de cualquier carácter deportivo, cultural u otros, ya sea en forma directa, a través de publicaciones o de otros medios. Quiero que

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sea un Instituto que sepa reconocer y respetar a las mujeres. Se necesita que entremos a todas las universidades y que empecemos a hacer un listado de qué tipo de acuerdos necesitamos empezar a “bajar”, iniciando en octubre con la capacitación al gabinete. Luego bajarlo ¿a quién?, ¿quién sigue? veamos a hombres y mujeres alcaldes, jueces, magistrados, rectores de universidades, directores de carrera, maestros, periodistas... hasta que lleguemos a la formación de institutos municipales y a la capacitación regional por zonas, a la capacitación por municipios; dividamos el área metropolitana en zonas territoriales para poder tener acceso directo a las personas en las colonias donde viven. Persigo un registro muy puntual de toda la gente que atendamos, de la gente que capacitamos, con formatos y demás, para sacar liderazgos formales e informales y ver posibles candidaturas de mujeres

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en el futuro. Necesitamos más mujeres diputadas, alcaldesas, regidoras, de todos los partidos. Vamos a capacitarlas en la política para que no nos digan que no hay mujeres preparadas, al momento de designar candidaturas. Pretendo que hagamos libros propios, editados en el Instituto y también que hagamos presentaciones de libros acordes con la temática que manejamos de la agenda mundial y los doce objetivos de Beijing. Me gustaría que escojamos fechas relevantes en conjunto, como el 8 de Marzo, en las que esté presente el Gobernador, sin duda alguna; de preferencia cada trimestre en una fecha notable. Y el Día del Reconocimiento del Voto a las Mujeres, el Día Mundial de la Población o el Día Internacional de la No Violencia hacer encuentros, foros o simposios. Cuando menos una o dos veces al año, convocar a encuentros masivos de cientos

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de mujeres en conciertos y eventos; si no muy amplios, al menos con auditorios grandes de 1,800 espacios. Que se hagan festivales y foros donde vengan cantantes y conferencistas que nos apoyen. El tema de las mujeres debe ser de todos y todas. Que hagamos un coloquio sobre comunicación e imagen con las más conocedoras comunicadoras de México. Que de una vez por todas se entienda que somos más de la mitad de México y Nuevo León, que hablar de las mujeres es hablar de la sociedad. No más imágenes de minusvalía. Aspiro a que tengamos un logotipo propio; que cuando vayas por las carreteras del Estado se vean panorámicos del Instituto con los teléfonos de lada sin costo, y sepan las mujeres que ahí serán atendidas en alguna consulta, de orientación directa psicológica o jurídica y haya otra colega atendiendo las llamadas en una grabadora... un canal abierto totalmente para, por lo menos,

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asesorarlas y decirles a dónde acudir a resolver su problema. Pretendo que hagamos un billete de lotería, ojalá sea uno de la Lotería Nacional con la imagen del Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León; allá por el 2008, ya que estemos súper acreditadas y reconocidas a nivel nacional. Quiero que llamemos a estudiantes a realizar aquí su servicio social y tengamos aprendizajes con tutoría; que generemos un marco conceptual para que subcontratemos a capacitadores/as temáticos o a empresas, que tengan como requisito para ser contratados tomar un taller de dos o tres horas impartido por nosotras mismas y que les quede clara la perspectiva de género, para que luego generen los contenidos que van a dar en todas partes. Espero que los sindicatos del Estado y las mujeres

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líderes sean las primeras en capacitarse en sus propias organizaciones, llámense FSTSE, Sección 50 y 21, IMSS, ISSSTE, Salud, etc. Después, a todos los colegios de profesionistas, a las escuelas y a la comunidad abierta. Me gustaría que los días de las y los médicos o abogados, de la madre, de la enfermera, etc., tengan un significado para el Instituto, y ellos y ellas puedan recibir una carta nuestra. Que tengamos un directorio de quienes nos hayan apoyado para enviarles una cortesía. Quiero que se genere un regalo con un diseño que nos caracterice o bien, un libro del Instituto y que podamos otorgarlo con dignidad a nuestros invitados/as extranjeros, nacionales o a quienes nos apoyen voluntariamente. Deseo que podamos invitar a funcionarios/as de las dependencias federales a reuniones en el Instituto y nos otorguen una plática. Que si viene

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personal de Salud a hablar de violencia, que visiten el Instituto y nos den una plática de ello; si son expertos en capacitación para el trabajo, pues que también vengan al IEM, o sea, establecer este tipo de contactos con los enlaces que tengamos en las entidades, en las secretarías diversas para estar comunicadas, enteradas, y adaptar el tipo de contenidos que se está dando en cada Secretaría para transversalizar las políticas públicas. Lograr que muchas mujeres, al llevar a las colonias la información, defiendan sus derechos y sobre todo, impulsar muy fuerte la cultura de la denuncia. De nada nos sirve capacitarlas, si no las capacitamos para denunciar; si no ofrecemos alternativas, como gestoras, del servicio de guarderías, de casashogar alternativos o recursos posibles a las mujeres violentadas, etcétera, que seamos un organismo de puentes y logros. Que podamos ser invitadas a transformar lo existente y poder dar cuenta y razón de hechos y de efectos;

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que estemos pendientes de las mujeres literatas, de las que escriben y las que ganan concursos, etc. Todas ésas que son destacadas todos los días en los periódicos, que reciban un pequeño regalo nuestro. Que nos hagan un disco de música con una buena selección, por ejemplo con Bach, Beethoven, entre otros, y que sea un disco del Instituto para los niños recién nacidos y otro para los escolares, que podamos enviarlo también a aquellas mujeres que salen en el periódico por haber ganado en atletismo, en un concurso de literatura en París, en fin, a todas aquellas mujeres triunfadoras hacerles saber que estamos al pendiente de ellas y que las reconocemos. Tratemos de conseguir la agenda internacional, que siempre se programa tres o cuatro años antes de que se hagan los eventos, como el seguimiento de Beijing que será en el 2005; o el año que entra, cuando será el seguimiento de El Cairo; tratemos

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de ver los informes de la CEDAW y los de Naciones Unidas, entre otros. Comprometernos a que lo más valioso que tengamos sea un directorio para ir sumando y sumando lo que cada una hace con las diversas personas que acuerda: sus teléfonos, e-mails y demás, para tener una base sustantiva e importante. Convenir en introducir los valores de que hablaba hace rato —que son la libertad, la tolerancia, la democracia, la diversidad, la justicia, el respeto— a lo largo de los seis años, repetirlos sin descanso. Intentemos cambiar la cultura, tratemos de brindar imágenes que valoren el trabajo doméstico y también irnos hacia un conglomerado amplio como son las amas de casa, para el reconocimiento del trabajo doméstico femenino. Concertemos para incluir a las mujeres banqueras y empresarias; a las estudiantes que son presidentas

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de mesas directivas de todas las carreras de todas las facultades. Hay 210 organizaciones no gubernamentales con registro, revisemos quiénes y cuáles son, para ver la estrategia institucional que se pueda tener con ellas. Hagamos concursos públicos; una o dos veces al año hagamos desplegados con diversos motivos. Tratemos de estimular las imágenes públicas de mujeres exitosas, que las mujeres en el anonimato tengan voz y sean visibles. Sin dejar de lado la función de ama de casa, reivindiquemos a las mujeres que trabajan, a las que estudian, a las que se superan, a las que hacen ejercicio pleno de su libertad y su conciencia. Incluyan en la lista de las que necesitan capacitación, a todas aquellas mujeres que lleguen a la función pública. Tratemos de hacer debates entre hombres y mujeres frente a los diversos modelos machistas, como el debate de Emiliano

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Zapata o el Pedro Infante mexicanos y las Sara García de ahora, que se planteen algunos títulos y contenidos que permitan la reflexión. Busquemos que tengan valor curricular algunos talleres o algunas otras actividades que hagamos, para puntos de ascenso si son para maestras, o como diplomados o materias optativas si son para estudiantes, de manera que podamos ofrecer a todas las facultades, según sus contenidos, un ciclo de conferencias y un examen sobre ellas y que de esa forma se acredite alguna materia. Pactemos para vincularnos con consultores,

asesores de imagen, periodistas, para meter el género en todas partes. Tratemos de que cada Secretaría haga lo que le corresponde en función de sus programas y presupuestos; tengamos una buena cantidad de carteles en todas las escuelas sobre los derechos de las niñas y los niños.

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Procedamos a premiar a los anuncios televisivos más equitativos o a las empresas con mayor contratación de mujeres. Hay que empezar primero por el aliento, luego por el castigo. Tratemos de formar una Procuraduría de la Defensa de las Mujeres, si no se transforman las leyes. Hablar con los clubes de jardinería para formar o hacer algún concurso de arreglos con la flor del Estado: la anacahuita. Intentemos que cada año, en el Congreso del Estado entre una leyenda para que sea el año de la Equidad en el empleo al menos en Nuevo León; o el año de la no violencia contra las mujeres de Nuevo León, el año de lo que sea, con algún tema de la agenda de las mujeres. Vislumbrar las cinco temáticas de la agenda de mínimos con un tema central sobre el cual giraremos en los trabajos y las acciones (pobreza, violencia, salud, participación política, presupuestos de género, educación, trabajo, etcétera).

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Propongámonos para que las mujeres de las áreas rurales y las indígenas tengan información, folletos, teléfonos y demás, de los diversos servicios a las mujeres que ofrecen educación, salud y otros. Investiguemos en las diversas Secretarías cuáles tienen perspectiva de género para que sean las representantes ante nosotras o las hacedoras de la política pública, si no las hay; ver quién tiene talento para ello, es más fácil capacitar a las mujeres que tienen talento que a una que no tiene la menor idea o el menor interés en hacerlo. Emprendamos algunas acciones que permitan construir jornadas macro, enormes, en la Macroplaza, de los servicios que se ofrecen, tipo las marchas que hacen en el DF y culminan en el Zócalo, de todas la áreas; promover una bolsa de trabajo femenina; diseñar, elaborar o encauzar reuniones con los jefes o directores de los medios, llámese radio, televisión o prensa escrita, para

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empezar con las cabezas de los medios sobre el proyecto de trabajo. Crucemos lo que dijimos en el Plan de Gobierno sexenal para ver qué cabe en cada año según las áreas temáticas que se decidan. Tratemos de lograr que las mujeres sean soberanas. Hay una masa fuerte de mujeres que pueden ser aliadas en nuestros sindicatos o nuestra fuerza con las que ya se cuenta con simpatía y a las que nos podemos dirigir: burócratas estatales, municipales, las instituciones y de ahí abrirnos a una ciudadanía abierta organizada, luego vamos a comunidad abierta. Tenemos que cambiar: Si cambian las mujeres, cambia la sociedad. Mujeres, aprendamos un poco de política y de formas políticas para que se nos faciliten las cosas, porque cada acción o cada oficio que haga el equipo debe tener un destinatario final. Primero al Gobernador, luego su servidora y también ustedes,

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tenemos que entender cuál es la visión, cuál es el objeto de tener un espacio como éste; para qué lo construimos, de qué le va a ser útil al Estado que haya un Instituto Estatal de las Mujeres. Voy a tratar de ser clara y de contar con la voluntad política del Gobernador. ¿Es un refugio para las desesperadas? ¿Es un espacio de acción o promoción de la labor en todas las otras áreas de vinculación y coordinación, así sea sociedad civil o así sea Gobierno del Estado? ¿Es un refugio para escribir? Pues no. Más bien, promovamos que se escriba. Que en cada universidad haya un área de género, con las mujeres de letras, con las de jurídicas, con las de aquí o las de allá. Que se hagan en todos lados investigaciones que nos interese promover sobre la perspectiva de género, para que en un año y medio más o menos, este término sea de uso común sin interpretaciones falsas o sesgadas. El género se construye y es femenino y masculino.

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Hagamos un equipo de gente que escriba en los medios, como editorialista o articulista y sean nuestras aliadas en estas tareas progresistas. Hay mujeres con talento, sensibles a los problemas sociales. Seamos incluyentes de los hombres con visión de cambio, dejemos a los remisos fuera de la historia. Formemos un espacio cultural para que se rescaten las biografías de las mujeres notables en el Estado y podamos recuperarlas en la historia política, económica, social o de fundadoras o de otras actividades, pero que tengan rostro y nombre. Hagamos un libro de todas las que han sido alcaldesas, no importa el partido. Otro más de las que han sido diputadas, senadoras; o uno de quienes han sido pioneras de carrera, pero que tengan foto y su historia personal, desde la primera maestra del siglo antepasado, del 1894 creo, en que se fundó la Escuela Normal, hasta las últimas que son pioneras en carreras nuevas, como

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metalurgia y otras, que antes eran impensables. Un libro que refleje diversidad, la llegada de los años 70 u 80, ver cuántas mujeres se han titulado de maestrías y doctorados; cuántas han tenido los primeros lugares de su facultad, de su generación, de cada universidad, etcétera. Hay una gran cantidad de acciones que se pueden desprender del programa de gobierno, habría que verlo de manera horizontal y decir: Leamos el primero, ¿qué dice? Que hagamos esto. ¿Y en qué año se va a hacer?, pues en el primero o en el segundo o hasta el sexto. Entonces, ¿cuándo vamos a promover la Procuraduría? Pues después de que capacitemos al ministerio público y a los jueces y magistrados, ¿y cuándo vamos a capacitar a jueces? En el 2004, entonces el 2005 nos vamos con la Procuraduría. Siguiente acción, ¿cómo vamos a hacerla? y lo vamos poniendo en cada cuadrito y luego nada más agrupamos, para que todo el Plan Estatal de Gobierno quede comprendido en

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el sexenio y queden logrados los compromisos con las mujeres. De tal forma que al final, en el 2009, al leer el Plan Estatal de Desarrollo podamos decir: todo eso lo hicimos. A veces lo repetiremos, a veces lo reharemos, porque capacitar a jueces y magistrados ahora será con un contenido y después con otro cuando hagamos las reformas al Código Penal y al Civil, en violencia, por ejemplo. Revisar horizontalmente todo lo que les estoy diciendo. Espero que en estos días que estoy fuera, puedan serenamente pensar en colectivo, aunque hay quien opina que no se construye el conocimiento en esta forma. Bueno, pueden llenarse de sueños e ideas novedosas que permitan tener un panorama mucho más cercano de los dineros públicos que necesitamos para lograrlos. No queremos estar fuera de una administración, vamos a estar en el tono de cualquier contraloría, en la rendición de cuentas de cualquier tipo. Si se pueden tener establecidas y planeadas todas las acciones que se puedan hacer,

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que sean viables, las que realmente podamos y nos comprometan, y se transparenten y digamos: “este año vamos a dar ocho capacitaciones”, que sí se den las ocho; a qué grupos y dónde, si son hacedoras o facilitadoras para otros grupos o qué contenidos siguen. Que tomen esas decisiones. Habrá mujeres que nos interesa que participen o ya trabajan en los sectores, a quienes podemos contratar para conferencias aisladas o para acciones integradas, en sus tiempos, en sus tardes, en sus mañanas, según corresponda. Hay que crear categorías de asesoras o especialistas, ver más o menos cuánto cuesta una asesoría o una consultoría de tres horas o una capacitación de cuatro horas por persona o por cuántas personas, según el contenido, etc. Si a las 12 ó 14 directoras de facultades de la Universidad Autónoma de Nuevo León las invito a desayunar y contratamos a alguien relevante que reflexione con ellas el tema

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de género, podremos sensibilizar y se nos pueden abrir las puertas. Vamos a transformar sobre una base social. Necesitamos un directorio muy amplio de quiénes dirigen los medios y quiénes son las voces en la radio: esta mujer, la otra locutora, la que recita, la que habla de cosas regionales. A todas las podamos invitar y si están en el gobierno, nos pueden ayudar a garantizar que se ejerzan políticas públicas con perspectiva de género. Por último, se vale soñar, se vale pensar en la necesidad de mirar a las mujeres jóvenes, integrar acciones para las niñas, en ver hacia el futuro y no olvidar lo que tenemos que hacer para las mujeres mayores o las que viven con discapacidad. A ver cómo le hacemos para destruir los mitos que nos acompañan a las sesentonas. Se valen muchas cosas: sentarse a rebotar ideas, poner una buena cantidad de cosas. No quiero decir que ustedes las

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hagan una a una, busquen quién las haga, derivemos servicios y revisemos las investigaciones, revisemos las capacitaciones y pensemos en herramientas cualitativas de medición de actitudes, que pueden ser muy interesantes frente al conflicto o frente a las crisis. Necesitamos diagnosticar qué hacen las mujeres nuevoleonesas. Aspiro a que tengan un montón de ideas, es suficiente para mí que tengan visión de largo plazo y que piensen y actúen como mujeres informadas, profesionistas del tema y que sea difícil que alguien intente manejar un tema de género, de mujeres, sin un recurrente del IEM como órgano asesor o promotor o gestor de la política pública en concreto. Se vale que revisen lo que hacen la Secretaría de Desarrollo Social, el Programa Progresa, el de Oportunidades, la SEP, ver qué se está haciendo con relación a las becas; en Salud, Derechos Humanos, etcétera.

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Se vale diagnosticar y proyectar soluciones concretas de largo plazo para problemas concretos que tienen que ver con las mujeres; pensemos que transformar el Estado es una tarea superior, que nuestras acciones no sean pequeñas, que formen parte de un marco general de acción y de actuación de todo orden: políticas, económicas y sociales, fincadas todas en la participación ciudadana para generar indicadores e impactos. Trabajemos para todas, sin discriminar a nadie ni a ninguna. Vamos a promover estudios que muestren lo que decimos y que quede muy claro, que se actúe con conciencia estatal y como directoras estatales de una política pública. No es lo mismo el nivel de una asociación o de una tarea en pequeños grupos, que en grandes masas; todo lo que digan y lo que hagan va a tener repercusión en ámbitos de la sociedad, a veces muy específicos y a veces muy ampliados.

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Empiecen a pensar en grande, a construir en grande, piensen que la investigación que van a hacer tiene un efecto real de la sociedad y que proyecten profesionalismo, la capacidad, el conocimiento, la información, con la categoría de gente que sabe lo que está haciendo, que sabe a dónde va, que facilita que las cosas se den o sucedan, que las evalúen, supervisen y valoren. Para eso vamos a tener 51 municipios con institutos y para eso vamos a tener enlaces con las Secretarías de Gobierno, a tener gente representativa de las universidades, de las ONG y las académicas y muchas más. Hacer grupos o comités por categorías de empleo, de acciones, de estudios, de investigaciones que nos tipifique una gran rama de mujeres para cubrir en estos seis años. Que no se nos queden espacios sin cubrir, si no los cubrimos nosotras, alguien más lo va a hacer. Me gustaría que pensemos con un criterio ejecutivo que pueda darles a ustedes mismas visibilidad y

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reconocimiento, de entrada. Esa misma estrategia que estamos utilizando con las legisladoras de que lleguen pisando fuerte, sabiendo lo que son, es la misma que vamos a usar nosotras. Y no sólo como estrategia, la vamos a usar porque para esa demostración vamos. Claro, no es para mañana, pero sí pensaría que es para pasado mañana. Que entremos acreditadas con nuestro conocimiento y nuestras acciones, con seguridad plena en el rumbo del Estado y del país. Por último, no se les olviden los impactos, si hacemos una campaña pública durante seis meses o un año, sobre un tema, la violencia, por ejemplo, ¿dónde se mide el impacto?, ¿cuántas denuncias hubo? Si capacitamos jueces ¿cuántas resoluciones se dieron? Si capacitamos académicas ¿cuántas investigaciones se fomentaron? Se cuantifican los impactos en base a las tareas y a los indicadores. También hay que considerar en el presupuesto la suscripción a revistas nacionales e internacionales,

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los periódicos todos, locales y nacionales tiene que ser revisados y leídos al día... Debemos tener a alguien que dé seguimiento al pulso social con el tema de mujeres en las áreas múltiples en que nos movemos y esté revisando en un seguimiento y en carpetas temáticas, que no sean sólo de violencia, ya sabemos ahora cuántas se mueren porque hay información pública, sino el tema del trabajo entra junto a la Ley Federal del Trabajo en México como un tema de discusión, entre otros. Poner el tema de las mujeres en seis años en la mesa de la cocina de todos los hogares. Tener manera de influir a nivel nacional o internacional con el International Women’s Forum o con las organizaciones, en en lo que tiene que ver con las mujeres y por supuesto, en los temas de decisión. Podemos concebir un video de 20 segundos, de cinco o diez minutos sobre el Instituto, grabando

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las acciones, las reuniones y lo que se vaya haciendo para el video de las primeras semanas, que puede ser colocado en una sala de espera común donde estén las personas que van a ver a una u otra directora y que en la televisión esté pasándose permanentemente; también pensar en rentar algunas películas con los temas de mujeres, para ir proyectándolas en la recepción. Ahora pensemos en el nivel internacional, primero ir al Distrito Federal y tomar la agenda de los años 2004 y 2005 de las reuniones internacionales, por supuesto hablar con la titular de la SRE, para la agenda del tema nuestro y obtener los e-mails de todas estas organizaciones; vincularse y coordinarse igualmente con la Cámara de Diputados Federal para las reuniones de la COPA, la COPPPAL o el Parlatino, organizaciones en las que van legisladoras y sociedad civil para entrar a la agenda mundial. También poner un sitio en Internet que hable del Instituto, una página que presente al Instituto a

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nivel mundial, tratar de obtener un directorio de todos los institutos y ministerios del mundo que realizan este tipo de tareas y dar a conocer por esta vía nuestra existencia y funcionamiento, incluir en ello a las Naciones Unidas y a las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) más relevantes. A nivel nacional, si yo tuviese esta tarea de enlace, rápidamente conseguiría el directorio, revisaría los dos informes anuales que ha hecho INMUJERES, porque ahí describe qué hace cada dependencia en cada una de las entidades y estaría sacando una lista de todas las actividades que me parecieran interesantes, novedosas o distintas de las que los programas tienen establecidos. De los mismos programas sale lo que hacen también las OSC, de manera que ya estaría perfilando, por ejemplo: “Puebla, tiene una revista de género, tiene una estación de radio de género, tiene esto, tiene lo otro”. Pero también trataría de ver las experiencias exitosas, pero eso está pendiente de que vayan a

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los estados, y las visiten cuando terminemos esta otra tarea, para completar las actividades del Estado ya de entrada pueden irse revisando los informes anuales. Conocer la agenda de INMUJERES, en cuanto a reuniones nacionales, de investigaciones, de entidades que son piloto para el desarrollo de algunas actividades. A nivel estatal, estarían los enlaces de cada una de las Secretarías que entrarían, capacitándolas obviamente, compartiéndoles todos los compromisos de la agenda pendiente; hay que conocer los compromisos de campañas municipales a ver si hay alguna diferencia entre lo que dijeron los candidatos o a qué se comprometieron, para ir apoyándoles en elaborar su programa, planear sus actividades, restaurar su autonomía financiera y conseguir que les paguen en los municipios, que lo tomen en serio y que reciban salarios las que hagan la tarea para que haya cierta correspondencia y una cierta autoridad institucional para que trabajen en

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las políticas públicas con perspectiva de género. El segundo taller con los enlaces de los 51 municipios, aparte de cómo construir el programa, sería el de género; luego programaría reuniones regionales, la región del Norte con siete u ocho municipios; la región citrícola con otros tantos; luego la región Sur, etc., para trabajar con cinco o seis mujeres cada titular municipal, capacitarlas en género para que ellas bajen el taller a sus propias congéneres y además tengan nuestro apoyo con conferencistas de Monterrey y en mes y medio podríamos tener todo el Estado cubierto y capacitado en lo básico; luego entrar con otro taller sobre derechos y deberes, con los grupos establecidos y formados y capacitados en primera instancia en cada municipio. Trataría de homologar en todo el Estado la información y que tuvieran su número lada 01800 y recibieran de nosotras folletos e información, por supuesto, asesoría para atender las problemáticas específicas de las mujeres. No son las mismas del norte que emigran los maridos, que las del sur que son

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campesinas y que siembran la tierra, tienen que considerar los territorios, las costumbres y la cultura prevaleciente. Hacer contacto y enlaces con OSC y recuperar el listado, incluyendo las de beneficencia; distinguirlas, registrarlas y citar a las más fuertes primero en una junta, luego a las contrarias en otra junta, a sus opositoras y a todas en algún momento. Vale la pena que en cada uno de los registros tratemos de incluir las fechas de cumpleaños o fechas de nacimientos de todas las personas que acudan a nuestras reuniones, juntas o capacitaciones, a fin de tener alguna atención con ellas en sus cumpleaños. Estamos en septiembre del 2003, queremos crear un Instituto Estatal de las Mujeres como un organismo autónomo. A nivel federal existe el Instituto Nacional de las Mujeres (en octubre 24 del año 2000 presenté la iniciativa y se aprobó),

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tenemos que preguntarnos todos los días: ¿Y hoy, qué voy a hacer por las mujeres? Dar pasos pequeños y dar zancadas, pero no dar marcha atrás. Si logramos mover estructuras y conciencias; si logramos instalar en la opinión pública las necesidades de las mujeres, podremos soñar en vivir de una mejor manera. Ya no lo hagamos por nosotras, hagámoslo por nuestras hijas y nuestras nietas; porque es un acto de justicia el ser iguales y ser equitativos; porque queremos que el trato no sea diferente; porque queremos que nuestra voz y nuestras palabras tengan igual valor que la de los hombres; porque recibamos salario igual para trabajo de igual valor; porque necesitamos que las mujeres tomen decisiones y tengan oportunidades, todas sin restricciones; porque los beneficios del desarrollo también sean parejos. Aprendamos a caminar juntos hombres y mujeres y desde nuestra posición de poder ejerzamos el liderazgo para garantizar que se transforme el mundo que habitamos.

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Ser

funcionarias

responsables

es

todo

un

compromiso y una decisión de vida. Hagámoslo por el bien de todas y de todos.

Lic. María Elena Chapa Versión estenográfica Monterrey, N.L., 12 de septiembre de 2003.

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