EL ANALISIS MULTIRREFERENCIAL

Jacques Ardoino

Jacques Ardoino es Profesor de la Universidad de Par´ ıs VIII. Este texto ha sido tomado de Ardoino J. et al. SCIENCES DE L’EDUCATION, SCIENCES MAJEURES. ACTES DE JOURNEES D’ETUDE TENUES A L’OCCASION DES 21 ANS DES SCIENCES DE L’EDUCATION.1 Issy-les-Moulineaux, EAP, Colecci´ on Recherches et Sciences de l’education, 1991, pp. 173-181. Es necesario comprender el an´ alisis multirreferencial como una lectura plural, bajo diferentes ´ angulos, de los objetos que quiere aprehender, en funci´ on de sistemas de referencias supuestamente distintos, no reductibles los unos a los otros. La educaci´ on, por ejemplo, definida como una funci´ on social global, asegurada y traducida por un cierto n´ umero de pr´ acticas, est´ a en relaci´ on, evidentemente, con el conjunto m´ as vasto de las ciencias del hombre y de la sociedad. Por consecuencia, desde el punto de vista del saber, le interesa tanto al psic´ ologo como al psic´ ologo social, al economista como al soci´ ologo, al fil´ osofo como al historiador, etc´ etera. En el plano de la acci´ on, se advierten m´ ultiples competencias necesarias tanto para la inteligencia pr´ actica como para la gesti´ on de situaciones concretas. S´ olo se puede esperar emprender seriamente el an´ alisis de tales pr´ acticas a partir del reconocimiento de su complejidad y, por consecuencia, de una comprensi´ on considerablemente retrabajada del status de su opacidad. En efecto, son estas u ´ltimas nociones, las que a trav´ es de los desarrollos de la antropolog´ ıa contempor´ anea (E. Morin), nos parecen las m´ as propias para fundar la legitimidad de un an´ alisis multirreferencial. Introducen justamente a otra epistemolog´ ıa, cuestionando particularmente, la idea com´ unmente admitida de que el proceso cient´ ıfico consiste necesariamente en el tr´ ansito de lo complejo a lo simple. Dicho de otra forma, la representaci´ on tradicional de la complejidad, poco diferenciada de la complicaci´ on y usualmente sin´ onimo de enredo o de confusi´ on, es aqu´ ella de un producto bruto, mal acabado, provisoriamente opaco pero destinado, por el esfuerzo del conocimiento, a una transparencia a´ un en devenir. As´ ı, tal o cual enfermedad, a´ un no controlada, incurable, el SIDA, por ejemplo, se considera, a fin de cuentas, por los investigadores que a ella se enfrentan, como si pudiera ser erradicada, a partir del momento en el que se habr´ a comprendido la g´ enesis y las condiciones de desarrollo. El proceso de las ciencias positivas recorta efectivamente lo real y “construye” literalmente los “hechos”, las “leyes” y las teor´ ıas. Su “apuesta” es siempre aqu´ ella de la descomposici´ on (es la etimolog´ ıa del t´ ermino “an´ alisis”), de la divisi´ on, de la investigaci´ on de elementos cada vez m´ as simples, cada vez m´ as fundamentales, cuya acumulaci´ on, m´ as aun que la combinaci´ on, da justamente las propiedades del conjunto. Hay que notar, de paso, que la representaci´ on del proceso cient´ ıfico en t´ erminos de afinamientos, si no es que de “reafinamientos”,2 progresivos, hasta encontrar lo simple, es concebido como esencial, porque lo elemental alcanza al fantasma de la pureza que se encuentra en todas las culturas. Mitos y religi´ on ubican la pureza o el estado de inocencia en los or´ ıgenes. Es el tema de la edad de oro o del para´ ıso perdido. Ahora, la “religi´ on de los hechos” conserva, de cierta manera, esta nostalgia en el coraz´ on mismo de su racionalidad. Para esta cosmogenia, Dios, que sabe todo, cre´ o inicialmente el mundo. En seguida, los hombres se interrogan. El descubrimiento, por su etimolog´ ıa propia, a´ un muy cerca del develamiento, supone precisamente la puesta al d´ ıa de alguna cosa “oculta”, all´ a, preexistente, a la cual s´ olo se puede acceder obstinadamente, parsimoniosamente, poco a poco, por fragmentos. En este andar de lo no conocido o de lo desconocido hacia lo conocido, del no saber hacia el saber, todo ocurre como si la empresa cient´ ıfica quisiera, por sus esclarecimientos, disipar la penumbra, a la imagen del ciclo perpetuamente renovado de una alternancia de los periodos diurnos y nocturnos. Las “luces” de nuestra civilizaci´ on se dan, as´ ı, a la tarea de combatir y de vencer a las tinieblas de la barbarie. Despu´ es de la aurora de nuestra historia, la finalidad del conocimiento se expresa a trav´ es de una dial´ ectica de lo invisible y de lo visible, de lo oculto y de lo develado, de la opacidad y de la transparencia.
1 Este texto fue publicado tambi´ en, en forma semejante, en Perspectives de l’analyse institutionnelle, bajo la direcci´ on de Hess R. y Savoye A. Par´ ıs, Klincksieck M´ eridiens, 1988. 2 Raffinages: idea de purificaci´ on y al mismo tiempo de adquirir un estado refinado.

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los m´ as espec´ ıficos y fundamentales del objeto de tales investigaciones: la vida. En este sentido. volumen. pariente cercana aqu´ ı de la poeticidad (poiesis) es. Este reconocimiento de la opacidad es. es necesario entender por transparencia m´ as que lo que puede estar abrazado por la mirada. por el esp´ ıritu que conoce. adquieren una importancia mucho mayor. en s´ ıntesis. Ninguna reducci´ on de este tipo es leg´ ıtima cualquiera que fuese la nostalgia que a´ un se tenga de ella. no se trata ya de la mirada tomada a la letra. sin embargo. m´ as generalmente a´ un. y. la explicaci´ on y la elucidaci´ on. a la desaparici´ on de las propiedades y de los caracteres. en sus tiempos. hay en s´ ı un poder de negaci´ on. entre ciencias de la explicaci´ on y ciencias de la ”comprehensi´ on”. del arte. encontrar la ocasi´ on de confrontarse con los enunciados cient´ ıficos. Es la l´ ogica hipot´ etica-deductiva. de una funci´ on imaginaria“. es transparente. pero este trabajo de an´ alisis y de s´ ıntesis. de la poes´ ıa. en parte. sino de la mirada en un sentido figurado. especialmente por Dilthey. ya no hay coincidencia posible entre esta visi´ on de las cosas. la inteligibilidad de los fen´ omenos vivos consiste tambi´ en en reconstruir. de retroacci´ on. esta representaci´ on del “objeto cient´ ıfico” y el fen´ omeno vivo o. sin embargo. la inteligencia que supuestamente “atraviesan” m´ as o menos totalmente la cosa. ya establecida en el siglo pasado. al mismo tiempo. cada uno por sus propios medios. no podr´ an. la descomposici´ on abstracta o concreta (por ejemplo: la disecci´ on de un organismo vivo). funci´ on. En este sentido. que le da al menos. “el esp´ ıritu”. por los t´ ecnicos. entonces. una m´ aquina. pol´ emico. en “formalizar” y “modelizar”. definido o inspeccionado. Notemos. la distinci´ on. establecer´ a. Se vuelve a encontrar. La opacidad. naturalmente opaco y que tiene que ver. M´ as generalmente a´ un. que con el propio proceso explicativo. ilusi´ on.Esta posici´ on anal´ ıtica “cl´ asica” basada en la hip´ otesis de una reducci´ on siempre posible de lo complejo a lo elemental. le descargaban de las ilusiones sensibles. las fenomenolog´ ıas. estaban o bien consideradas como un estado solamente provisional del objeto. para despu´ es ser deconstruido (descompuesto) y reconstruido id´ entico. quiz´ a. despu´ es. concebido. es totalmente construible-deconstruible-reconstruible. las aproximaciones hermen´ euticas. Esto ser´ a aun m´ as verdadero en los procesos establecidos. la realidad humana y social. As´ ı. un recordatorio a las particularidades de la intimidad. m´ as espec´ ıficamente a´ un. siempre m´ as o menos tributarias de la hip´ otesis de la eficacia propia de un inconsciente y. igual que de todo aquello que pod´ ıa venir a obstaculizarlo. plano. el psicoan´ alisis naciente. sobre el que regresaremos m´ as adelante. como E. a sobrecargarlo. todo producto. a´ un racionales. por m´ as compleja que sea. En este sentido. El creador. poner en juego lo imaginario se valoraba como humo. de la novela o del discurso. al principio por los cibern´ eticos. la comprensi´ on de estos determinismos y una cierta capacidad para actuar. destinado a ser reducido en elementos m´ as simples por el an´ alisis. a veces. por consecuencia. el constructor. es insistir sobre el car´ acter a la vez objetivo y subjetivo. resultado. el objeto de conocimiento se supon´ ıa fundamentalmente susceptible de transparencia cuando un trabajo conveniente del esp´ ıritu y un tratamiento de datos con metodolog´ ıas adecuadas. para adaptarse. por ejemplo. implicado y. con todas sus propiedades. retomada y utilizada. o los enunciados de saber que permiten una administraci´ on de la prueba. formas de conocimientos precient´ ıficos. hablar de las ciencias de la implicaci´ on 2 . por mucho tiempo. efectivamente. el reparador y el utilizador pueden conocerla casi totalmente. formas de reflexi´ on. generados y construidos en un efecto d’apr` es-coup de recurrencia. tanto o m´ as con una hermen´ eutica. Todo lo que pod´ ıa. las sociolog´ ıas criticas. son algo totalmente distinto de la explicaci´ on. o psicomecanicista cartesiano). Igualmente. Decir que aquello que es espec´ ıficamente humano es siempre. Cualesquiera que sean los determinismos que lo condicionan y puedan explicar sus modos de funcionamiento. por consecuencia. tambi´ en. fuera del universo de la raz´ on. en este universo. seg´ un el sentido corriente. del universo al que pertenece. los fen´ omenos de recurrencia. por lo menos asegurados por una coherencia axiom´ atica. la doxa. La opacidad. por la escuela hermen´ eutica alemana. la idea que uno se hace de su funcionamiento supuesto. tambi´ en ahora. a pesar de la noci´ on de “caja negra” forjada. Nosotros podr´ ıamos. de contra-estrategia. la vista. un retorno a la magia de los or´ ıgenes). a deformarlo. Morin ha intentado mostrar. espacio. Por esto. idealmente o ps´ ıquicamente. sobre todo. esquematizar. incluso transformarlos. etc´ etera. totalmente descrito. Cierto. de lo heterog´ eneo a lo homog´ eneo. efecto del propio juego de una combinatoria o de una axiom´ atica es transparente en este sentido del t´ ermino. m´ as temporal e hist´ orico que espacial o extendido (en el sentido l´ ogico-matem´ atico. que aqu´ ı. los mitos. las creencias. el signo de los roles y de las funciones de un aparato imaginario (sin aceptar. Aqu´ ı. reflejo. un objeto matem´ atico n´ umero. una frontera u ´til entre la opini´ on com´ un. aquello que puede ser construido. o bien abandonadas a los caos exteriores. Adem´ as. Dicho de otra forma. conducen siempre a la evaporaci´ on. la conciencia. la complejidad. Quedar´ an del orden de la filosof´ ıa.

como hipercomplejos. se sabe que ahora ya no podemos conformar con el solo proceso “positivista”. por la cual los fen´ omenos de relaciones. en la que su objeto-sujeto. la figuraci´ on de disposiciones internas de la realidad estudiada en t´ erminos de conjuntos. de interdependencia. en el seno de tales conjuntos. es entonces. una pr´ actica social. Pese a los numerosos intentos en el pasado. Por un lado. los caracteriza. se convierten en preeminentes para la inteligibilidad. una estrategia de conocimiento. . en pocas palabras. siempre incompletos. Edgar Morin quiere especificar los fen´ omenos bioantroposociales. las dimensiones propias del sujeto. Reconocer y postular la complejidad de una realidad es.y de las ciencias de la explicaci´ on (sin ser de ninguna manera despreciable la funci´ on del pliegue adentro o afuera. “sistem´ atica”. a partir de m´ etodos apropiados. La hip´ otesis de una pluralidad de “miradas” necesarias para permitir la comprehensi´ on de un objeto dado. de normalidad o de anormalidad que se les confiere por el tratamiento eventual de las dificultades de funcionamiento que resulten. evita en parte este problema. en este cambio de perspectiva. quedar´ ıa ininteligible. en el caso que nos interesa. 3 . para “calcarlas” m´ as o menos. en este caso. aun si se aproximan desde diversos puntos. de una totalizaci´ on en proceso (en el sentido sartreano del t´ ermino) que de una totalidad. . por otra parte. Esta complejidad se da demasiado seguido a conocer como “multi” o “pluri” dimensionalidad. de recurrencia. al privilegiar la regulaci´ on. ) Es toda la cr´ ıtica de la forma del pensamiento disyuntivo y disciplinario la que marca a´ un nuestro conocimiento. al nivel del “campo” como del objeto. que fundan eventualmente las propiedades cuasi hologr´ aficas. de salud o de enfermedad. es necesario saber que ese objetivo es siempre susceptible. de hecho. La intuici´ on de la complejidad en los antrop´ ologos y las representaciones propuestas por los modelos sist´ emicos. Sin embargo. en el seno de los cuales se inscriben los actores dotados de negatricidad. Si se acepta que la investigaci´ on es. en tanto que se trata de conjuntos pr´ acticos. pero pensados como complementarios. hol´ ıstico. sugerido por la etimolog´ ıa). el reconocimiento o la distinci´ on efectuados por la inteligencia. en este sentido. hay. se da la representaci´ on de las diferencias de donde nacer´ an las oposiciones de intereses. Digamos simplemente aqu´ ı. la noci´ on de complejidad merecer´ ıa un muy amplio desarrollo para dejar de ser o de parecer la panacea. por consecuencia. Entonces. sobre el “patr´ on” de las ciencias exactas. Por otra parte. si no es que “objetivables” o a tomar en cuenta como inevitables. por su lado. a la vez. si se acepta no limitarse solamente a los comportamientos observables. precisamente. as´ ı adjudicadas al objeto. por descomposici´ on en elementos m´ as simples. en s´ ı misma. sin esta multiplicidad de acercamientos. Entonces. Su comprensi´ on de las situaciones no es dial´ ectica. Estas dos nociones no deben ser confundidas. el hombre no es indiferente a las producciones de saber que le conciernen y ante las cuales reaccionar´ a. comprehensiva y hermen´ eutica de las cosas. Para explicar brevemente la diferencia. consciente o inconscientemente. en el seno de las cuales se elaboran las diferentes “miradas” que pretenden dar cuenta cient´ ıficamente de las pr´ acticas sociales. Reconocer la complejidad como fundamental en una regi´ on del saber. de alteraci´ on. ´ el va a interferir permanentemente con los dispositivos de an´ alisis y de investigaci´ on que se le aplicar´ an. termina. de alguna manera. perturbando a su vez el funcionamiento. Cuando. tanto una como la otra. en el marco de las ciencias. de ninguna manera. representaremos. por ser esencialmente funcionalista. nos parece preferible hablar de multirreferencialidad. a la vez. a fortiori del hombre. La aproximaci´ on sist´ emica. de provocar contraestrategias apropiadas. esta imposibilidad de separar o descomponer los “constituyentes” de una realidad compleja no prohibe. pueden referirse igualmente a la idea de “complementariedad”. Sin embargo. de la realidad estudiada y la imposibilidad de su reducci´ on por cortes. el gadget de moda que invocan demasiado f´ acilmente una gran cantidad de corrientes modernistas. jam´ as podr´ ıa ser totalmente eliminada del proceso cient´ ıfico. hol´ ıstico y no lineal. bien marcada por la ciencia cartesiana (dividir la dificultad. a este objeto como estratificado y demandante de diversos niveles de lectura. esta u ´ltima. postular el car´ acter “molar”. por otorgar a este objeto un elevado grado de desorden y de heterogeneidad que. est´ an muy lejos de coincidir. que esa noci´ on se opone a la ambici´ on simplificadora. los conflictos y el status de legitimidad o de delincuencia. al mismo tiempo. renunciar a querer encontrarla o reencontrarla despu´ es de un tratamiento homog´ eneo. Pero. Esto supone una visi´ on. En la medida. Debido a que esta capacidad “negatriz” es exclusiva de lo vivo. para hablar el lenguaje de los f´ ısicos o. a la vez individual y colectivo. es necesario hacer notar que se trata mucho m´ as. Desde el punto de vista de la o de las miradas que intentan dar cuenta de esto. si se prefiere. molares y no moleculares.

hablamos ya de realidades m´ as heterog´ eneas entre ellas pero que quedan sin embargo coordinadas. m´ as all´ a de las teorizaciones del terreno. Evidentemente. mecanicista y energ´ etica del poder en el marco de una sociolog´ ıa de las organizaciones. En los l´ ımites de un an´ alisis factorial. la interdisciplinariedad evocadas e invocadas permanecen como promesas piadosas es. Sin embargo. lenguas sin confundirlas. la aproximaci´ on etnometodol´ ogica de las pr´ acticas sociales. es igualmente plural. la complementariedad que evocamos es aqu´ ella de dos subconjuntos homog´ eneos el uno con respecto al otro. de hecho. En fin. viene a complementar muy u ´tilmente. en las interacciones. Devereux es otra forma de multirreferencialidad. por el hecho mismo de la “indexicabilidad” 4 . Otro ejemplo podr´ ıa ser buscado a´ un en la metodolog´ ıa de la intervenci´ on. sin embargo. Mucho m´ as que una yuxtaposici´ on de “miradas” disciplinarias. en principio. los procesos de transferencia) y el poder. en gran parte. Si muy frecuentemente la pluridisciplinariedad. m´ as deliberadamente institucionalista. cuando queremos subrayar la importancia de perspectivas “complementaristas” para la comprensi´ on de los fen´ omenos. verdadera. Pag` es) para comprender determinadas interferencias de lo ps´ ıquico y de lo social en el funcionamiento de las grandes organizaciones modernas. valdr´ ıa m´ as la pena efectuar una instrumentaci´ on de an´ alisis mucho m´ as fina. aunque sin confundirse con las aproximaciones m´ as cl´ asicas del poder. por ejemplo). hablados. Adem´ as. Igualmente. las interacciones de grupo y la dimensi´ on de leadership que conlleva. distinguiendo las “miradas” centradas en los individuos. heterog´ eneos. Sin embargo. su filosof´ ıa y. y si se quieren evitar las necedades de una din´ amica de grupo barata que enuncia seriamente que tomar la palabra en un grupo es hacer un acto de poder. hasta psicoanal´ ıtica (las im´ agenes parentales. y una representaci´ on m´ as pol´ ıtica. El trabajo de an´ alisis consiste menos en intentar homogeneizarlos. en este campo. “piloteadas: por un sistema nervioso central. ´ esta es central en la perspectiva socioanal´ ıtica. en las organizaciones. corresponden a una lectura totalmente distinta. cuando en realidad se trata de un problema de autorizaci´ on. que son. las personas (perspectiva psicol´ ogica). Cuando queremos estudiar los fen´ omenos de poder en el campo educativo o fuera. ser´ a necesario esperar la puesta al d´ ıa de las adquisiciones de la psicosociolog´ ıa. olfato. 2. (psicol´ ogicos. en el grupo (perspectivas psicosociales). la “complementariedad” es la de conjuntos profundamente o inclusive irreductiblemente. Esta perspectiva supone evidentemente hacer el duelo de un “monismo”.oculta contenidos muy diferentes: 1. Para concretar esta problem´ atica hemos desarrollado un modelo de explicaci´ on de las pr´ acticas educativas. ser´ a necesario a´ un distinguir entre una representaci´ on funcionalista. A la inversa. su representaci´ on del objeto. m´ as comprensible desde la mirada del soci´ ologo. Por su parte. a rejas de lectura diferentes. Cuando decimos que los diferentes “sentidos” (vista. la multifactorialidad jam´ as sobreentiende el reconocimiento de la heterogeneidad eventual de los diferentes factores. su sintaxis. por ejemplo. 3. para que una elaboraci´ on te´ orica se haga posible. en el marco de las ciencias antroposociales que hacen un llamado. Un excelente an´ alisis organizacional puede perfectamente economizar e ignorar las dimensiones espec´ ıficamente institucionales. a los sistemas de referencia.4 A´ un es necesario comprender aqu´ ı que para estas diferentes perspectivas hay lenguajes muy diferentes por su vocabulario. El “complementarismo” de G. particularmente. tacto) son complementarios. La reciprocidad no es. psicosociales. que requiere de una lectura psicol´ ogica. Sin embargo. sociol´ ogicos). finalmente. El an´ alisis propiamente institucional de un objeto social no es de ninguna manera pertinente en tanto que no se haya efectuado el an´ alisis organizacional correspondiente. que en intentar articularlos o hasta conjugarlos. las instituciones de referencia propios.3 lo que de ninguna manera es la misma cosa. al precio de una reducci´ on inevitable. podemos hablar de multi-dimensionalidad quedando en el interior de un universo perfectamente homog´ eneo (las dimensiones de una figura geom´ etrica. por ejemplo. lo que importa es no confundir la problem´ atica psicoarcaica de la autoridad. Si hablamos de dos “´ angulos complementarios” cuya suma da un ´ angulo recto. todos estos diferentes aspectos interfieren. de las empresas internacionales. de un sistema explicativo u ´nico que perdura en nuestra cultura. porque cada una quiere conservar el uso de su propio lenguaje sin querer aprender y hablar aqu´ el de los otros. el enfoque de los fen´ omenos de dominaci´ on que proponen los psicosoci´ ologos (M.

Petite Biblioth` eque Payot. Dicho de otra manera. a nivel del enfoque cl´ ınico. desarrollando as´ ı un proceso de “familiarizaci´ on cl´ ınica” (que sobre todo no hay que confundir con la “domesticaci´ on” del “Principito”. por un lado. en el sentido de autorizarse a s´ ı mismo para algo y no a alguien es m´ as com´ un solicitar autorizaci´ on a otro. as´ ı como con las significaciones propias de los allant-de-soi. Y Dubost J. 3 La autorizaci´ on se entiende. en este sentido. Traducci´ on de PATRICIA DUCOING y revisi´ on de MONIQUE LANDERMANN. Payot. esto nos sugiere. hay que distinguir entre: Una multirreferencialidad comprehensiva. irreductible. A partir de esto. Mendel G. 5 . 4 Cfr. referenciales heterog´ eneos exteriores) siempre ordenada con base en una especializaci´ on al menos ideal. y. a veces se abocar´ a a la comprehensi´ on de las situaciones. en una intencionalidad que se acerque. Una multirreferencialidad explicativa. 1987. retomando la etimolog´ ıa. T. L’intervention institutionnelle. va a jugar un rol muy importante. tan valiosa para Saint-Exup´ ery).T. A veces el an´ alisis multirreferencial se abocar´ a a la comprensi´ on de los conceptos y de las nociones. a pesar de todo. En efecto. cuando se puede demostrar que es insignificante en otros campos cient´ ıficos. ordenadas seg´ un la temporalidad y la multirreferrencialidad explicativa (que supone. En esta relaci´ on implicada al otro. N. ejercida igualmente a nivel de las pr´ acticas. 5 Obvios.5 formas triviales. el an´ alisis ya no se define como tradicionalmente por su capacidad de recorte. aqu´ ı. De hecho. ella misma. a las preocupaciones explicativas. de divisi´ on-reducci´ on en elementos m´ as simples. al tomar en cuenta las dimensiones hist´ orico-temporales que la observaci´ on deja de lado. 1981. sin que sea por familiarizaci´ on y de manera totalmente legitima. la autorizaci´ on. puestos en marcha espont´ aneamente por sus colegas Una multirreferencialidad interpretativa. ligadas a la escucha. et al. de “acompa˜ namiento” de los fen´ omenos vivos y din´ amicos en los cuales se interesa. N. sino por sus propiedades de “comprehensi´ on”. forma de escucha destinada a la familiarizaci´ on de los intervinientes con las particularidades idexicales y simb´ olicas. un excelente ejemplo de la opacidad fundamental. L’intervention psychosociologique. por la experiencia. (De paso. m´ as interdisciplinaria y orientada hacia la producci´ on de saber. como lo se˜ nalamos arriba). de convertirse en su propio autor Depende esencialmente de una evoluci´ on de fondo psicoarcaico que condicionan las primeras representaciones de la autoridad.que reconoce. se requiere ser consciente de que la mayor parte de los trabajos sobre la educaci´ on tratan sobre las “pr´ acticas sociales” mucho m´ as que sobre los fen´ omenos o los hechos entendidos com´ unmente. Par´ ıs. de descomposici´ on. a partir de datos precedentes y que pretende un cierto tratamiento de este material a trav´ es de la comunicaci´ on. la escucha. Par´ ıs. Aqu´ ı hay una dificultad para el pensamiento: la heterogeneidad evidente entre las multirreferencialidades comprehensivas e interpretativas. Presses Universitaires de France. es la capacidad conquistada por la educaci´ on.