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El presente artículo resume un estudio descriptivo realizado en 2008 sobre las características sociales y criminológicas de sujetos que cumplen condena por delitos de abuso sexual y violación, en la medida de Libertad Vigilada del Adulto, en el Centro de Reinserción Social Santiago Oriente. La metodología empleada posee un enfoque mixto (cuantitativo-cualitativo) desde una muestra no probabilística de 33 sujetos ingresados a la medida, seleccionada de acuerdo a criterios de inclusión. Para la recolección de la información se utilizaron los datos presentes en las copias de sentencia e Instrumento Diagnóstico aplicado al momento del ingreso de los penados a la Libertad Vigilada. El análisis de la información se inició con datos cuantitativos que, posteriormente, fueron evaluados cualitativamente, a partir de la comparación con los resultados de investigaciones similares, señaladas en la bibliografía. Los resultados indican que los violentadores sexuales presentan características diversas, por lo que no es posible identificarlos con un perfil sociodemográfico ni criminológico típico y exclusivo; ello coincide con los hallazgos de otras investigaciones nacionales e internacionales sobre el tema.

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En los últimos años, se ha visto un aumento en el volumen de noticias sobre delitos sexuales, perpetrados sobre todo a menores. Algunos estudios muestran que en Chile, el total de denuncias por tales delitos asciende a 15.376, lo que equivale a 42 delitos sexuales diarios y a uno cada 34 minutos. De ellos, 4.842 (31%) corresponden a violación y 10.534 a abusos sexuales (69%), pero se estima que la cifra negra alcanzaría el 80% del total de casos reales, que no serían denunciados debido a lo que algunos autores llaman, “la conspiración para el silencio” (Espina, 2007). En el caso de mujeres chilenas mayores de 18 años, más de un 7% ha sido violada y, de ellas, el 75% lo fue por parte de un conocido (pareja u otro familiar), mientras que el 25% restante corresponde al ataque efectuado por un desconocido o extraño (Bain y Yáñez, 2002). En el caso de abusos sexuales a niñas/os y adolescentes, los estudios indican que suelen ser los actos menos visibles, frecuentemente cometidos por el padre, padrastro, abuelo, hermano, tío u otro familiar de sexo masculino. A saber, entre el 60 y 80% de los casos conocidos de violencia sexual en la familia ocurren contra niñas menores de 15 años (Santibáñez, 2007 citada en periódico La Nación, 2007; UNICEF e Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, 2006). No obstante, comprender la violencia sexual requiere más que sólo conocer sus cifras; también se debe “vislumbrar el carácter social que posee la construcción de la violencia y de la sexualidad en la actualidad” (Sanhueza, 2003, pág.2). Esto exige marcar los límites que la misma cultura impone a estas construcciones, manifestadas en los prejuicios, estigmas y tabúes entretejidos en torno a la violencia sexual y sobre quienes son definidos como “agresores” (Sanhueza, 2003). Ello debido a que en este fenómeno confluyen innumerables creencias, que se traducen en dinámicas sociales concretas. Los imaginarios predominantes respecto de la violencia sexual la muestran como un hecho aislado y poco frecuente (creencia incorrecta, tal como se ha indicado arriba); y respecto del abusador sexual, que se trata de una persona “enferma” o desquiciada, un psicópata que no tiene control ni de su cuerpo ni de su mente al momento de llevar a cabo una “agresión” y, más aún, se justifica ante una mujer que en sí “lo provoca”, convirtiéndola en un objeto de su placer (Sanhueza, 2003). Este imaginario es reforzado por los medios de comunicación, el cine y la publicidad, generando un clima de pánico en la opinión pública y haciéndole aparecer como una amenaza “reciente” a los fundamentos de la convivencia social (Sanhueza, 2003). Uno de los efectos que genera esta forma de tratar el tema, es que se estigmatiza al violentador sexual, encontrándose todo tipo de visiones respecto del mismo, desde aquellas en la que se remarca su carácter patológico, hasta las que se inclinan a considerarlo un sujeto socialmente marginado, presente exclusivamente en estratos sociales deficitarios. Ello podría deberse al hecho que la mayoría de las investigaciones se realizan sobre

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demuestran que no se trata de un fenómeno aislado. y que apunta precisamente a la influencia que ésta puede ejercer en el psiquismo o conducta de los sujetos evaluados”. la trata de personas. conformadas en su mayoría por personas de bajos recursos. una variable que no puede ser ignorada dada la situación especial de reclusión.3) precisan que “no se debe dejar de considerar que en el contexto carcelario se presentan variables que homogenizan la muestra de sujetos estudiados. Por otro lado. Y si sólo se considera la baja prevalencia de los trastornos mentales en la población general. que mayoritariamente corresponde a un nivel bajo. estudiar la relación del fenómeno con ciertas variables sociodemográficas y culturales. por una parte. la prostitución infantil. Es aquí donde se anuda una de las preocupaciones fundamentales con respecto al violentador sexual: la posibilidad de transformar su conducta. En Chile. sino uno muy frecuente. se necesita saber e identificar qué debemos hacer como sociedad para evitar que este tipo de actos se repitan. se necesita producir conocimiento. más allá de la condena que reciba por parte de la Ley y la sociedad. 2007). Para lograr dicho objetivo. mientras que el 60% lo hace bajo alguna modalidad de cumplimiento penal en libertad (Espina. “esto no puede asumirse como una causa unívoca del fenómeno (…) Hay que considerar en todo momento que las estadísticas con que se cuenta se construyen sólo con los casos que llegan a la Justicia” (Sanhueza. sólo el 40% del total de condenados por delitos sexuales cumple su pena en la cárcel. entre otras.poblaciones penales. este sistema de selección de la población en que se basan los estudios. a sujetos condenados en recintos penitenciarios cerrados. Al respecto. y por otro lado. que permitan comprender la violencia sexual en general y al violentador sexual en toda su plenitud. Sin embargo. Y para ello se necesita. etc.. Los alarmantes índices de menores y adultos abusados y/o violados. por un lado. 44 . 2). contribuyendo a invisibilizar aún más un problema que ocurre en toda la sociedad y en todos sus estratos. la estratificación socioeconómica. 2003. En suma. por supuesto. saber qué probabilidades hay de que siga un programa de rehabilitación. De ahí que la presente investigación busque describir las características sociales y criminológicas de sujetos condenados por delitos sexuales. La literatura revisada en esta ocasión sobre características de sujetos penados por delitos sexuales se refiere. lo que podría suponer una heterogeneidad de características para este grupo social. Maffioletti y Rutte (2007. pág. qué pronóstico tendría y. el acoso sexual. el turismo sexual infantil. cuán apropiada sería para cierto tipo de población. se puede aventurar que éste es un fenómeno demasiado frecuente como para adjudicárselo a la "enfermedad" de unos pocos. no considera la mayoría de los casos que se presentan en la familia y que quedan fuera de los registros oficiales. en su mayoría. que accedieron al beneficio de Libertad Vigilada del Adulto (una de las Medidas Alternativas a la Reclusión). pág. sin embargo.

Se podría decir entonces. tanto “víctima” como “victimario”. más bien cumple un objetivo básico de sobrevivencia. se afectan en forma recíproca en la situación de abuso. la dominación. Por lo tanto. interactuando en un contexto determinado que define las circunstancias y mecanismos a través de los cuales la experiencia abusiva podrá ser develada y posteriormente. valga la redundancia. 2002). Definición de Violencia Sexual La violencia sexual en concreto será definida como una forma de violencia que incluye en lo central el uso de la fuerza o poder. De ahí que. y constituye una respuesta a la amenaza contra los intereses vitales del animal. Foladori. en términos conceptuales y legales. como son su existencia misma. “que 45 . 2003. n. el espacio. de la que participan el abusador.CONDUCTAS SEXUALES VIOLENTAS Agresión y Violencia: ¿Dos caras de una misma moneda? La agresión está relacionada con lo instintivo. “nunca un animal es agresivo sino es para defender algo o por temor” (Sotillo. el acceso al alimento. más que de agresión propiamente tal. entre otros”. 1995).d. la protección de la progenie. la agresión humana adquiere un carácter social y cultural. siendo precisamente esa característica lo que muchas veces hace confundir ambos fenómenos. 2000. subtítulo violencia: una conducta aprendida. Por otro lado. pág. Sat y Villagra. Es decir. Violación Violación se refiere a las conductas sexuales violentas cometidas por un sujeto (lo habitual es. 1997). no obstante la intención de daño en la violencia. con el objetivo de satisfacer intereses personales. está la violencia. Maturana. más bien. la violencia sexual adquiere un sentido de violencia. 2003. que en un acto de violencia sexual se produce una relación triangular. utilizando fines sexuales para satisfacer sensaciones de dominio y sometimiento sobre su “víctima” (Rojas. lo que causa el mayor placer al violentador sexual (Garrido. no posee una función adaptativa y esta orientada. a la búsqueda de sometimiento y obediencia de otro (o varios otros). 2004. enfrentada y controlada socialmente” (Benavente y Retamales. la agresión no existe gratuitamente. que sean varones) en contra de otros. Por ende. 188). Puede ser entendido como “un proceso dinámico en el que. siendo tres los elementos de la violencia: el poder. Urra. es el poder de causar dolor y la humillación. pág. 2003. con las cargas y bagajes conductuales con que la naturaleza ha dotado a las diferentes especies animales (incluida el ser humano). en muchos casos. el abusado y la sociedad abusiva. generalmente mujeres (aunque esto no significa que las víctimas no puedan ser también hombres). que también tiene entre sus objetivos la intención de producir un daño a otro. y el uso de la fuerza (Chiola. “se halla al servicio de la supervivencia de la especie y del individuo. párrafo 6.1).

En base a lo anterior. Blanca Vásquez. hablándose generalmente de pedófilos para describir a aquellos que muestran un frecuente deseo sexual orientado a prepúberes. CARACTERIZACIÓN DE VIOLENTADORES SEXUALES La experiencia profesional de los investigadores que han estudiado la Violencia Sexual (Maffioletti y Rutte. En este contexto. en el cual. es que la presente investigación cobra sentido. muchas veces. ira o aislamiento llevan a cabo conductas sexuales con menores. se trata de personas que presentan una orientación sexual encaminada a las personas adultas. Save The Children. 2007. tales investigaciones se han llevado a cabo exclusivamente con población condenada en prisión. 2003). dicho daño apunta a llevar a cabo un acto sádico de dominio y poder. pág. 2005. Sin embargo. del rencor hacia la mujer (Urra. que suele buscar la humillación. seleccionada de acuerdo a 46 . 2003). siendo importante destacar además que estas también pueden ocurrir dentro del matrimonio. entre otros) han podido concluir que no existe un perfil típico y exclusivo que pueda dar cuenta de un violentador sexual determinado. de modo de confirmar o debatir dichos hallazgos. sin que éstos hayan consentido en recibir dicho trato” (Pueyo y Redondo. Abuso Sexual Infantil La bibliografía revisada tiende a asociar este fenómeno con aquella violencia sexual que se ejerce habitualmente sobre niños. o en el contexto de una cita (“date rape”) (Garrido. a juicio de Echeburúa y Guerricaechevarría (2005). formando parte del ciclo de la violencia doméstica. el abuso sexual representa un ámbito conceptual más amplio (respecto a la pedofilia).pretende y consigue dañar física o psicológicamente a estas personas. La metodología empleada posee un enfoque mixto (cuantitativo-cualitativo) desde una muestra no probabilística de 33 sujetos ingresados a la medida. 2003. 2001. y. pues pretende comparar los resultados de tales estudios con los obtenidos desde la población que cumple su condena en Medidas Alternativas (esto es. y que nace. Las violaciones pueden ser llevadas a cabo por un desconocido o un conocido. 2001). pero que en circunstancias de estrés. 4). Sin embargo. lo que no excluye que puedan relacionarse normalmente desde lo sexual con adultos (Garrido. en libertad).

1 % 16. se alude a las características criminológicas de los mismos. detectar necesidades. A través de 34 ítems -en cada uno de los cuales se indaga sobre múltiples antecedentes de la vida del sujeto. que debe ser llenada durante los dos primeros meses luego que el sujeto ingresa a la medida. posteriormente. 47 . Estas características incluyen los antecedentes demográficos y datos del contexto socioeconómico en el que se desenvuelve el sujeto.5 % 54. 3ª Edición del Departamento de Tratamiento en Medio Libre. respectivamente. a partir de la comparación con los resultados de investigaciones similares. Un ejemplar de esta ficha se encuentra disponible en las “Normas Técnicas de la Libertad Vigilada del Adulto”. con una edad promedio de 45 años. En la medida que se exponen los resultados.7 % El Instrumento Diagnóstico es una ficha semi estructurada diseñada por el DTML. donde mencionan la desmitificación de que estos tipos de delitos son cometidos por hombres de avanzada edad. programar los ámbitos a intervenir y derivar a los módulos de trabajo que se consideren necesarios. lo que es coincidente con estudios realizados por Maffioletti y Rutte (2007). Ello se realiza a través de a lo menos tres entrevistas al sujeto y su familia. Sumando todos los rangos hasta los 60 años da un porcentaje del 83. criminológica y psicológica del sujeto. fueron evaluados cualitativamente.criterios de inclusión. Posteriormente. de uso exclusivo por los Delegados de Libertad Vigilada. más una visita domiciliaria. Para la recolección de la información se utilizaron los datos presentes en las Copias de Sentencia e Instrumento Diagnóstico1 aplicado al momento del ingreso de los penados a la Libertad Vigilada. Características Sociodemográficas Edad del Violentador Sexual El rango de edad más frecuente es entre los 30 a 50 años (+ del 50% de los casos). Agosto 2003. Rango de Edad: abusador sexual Rango de edad 18 a 29 30 a 50 51 a 60 61 a más 1 Frecuencia 3 13 4 4 Porcentaje 12. se realiza una comparación con los hallazgos de otros estudios y se ofrecen algunas reflexiones del autor. algunas de ellas señaladas en la bibliografía.7 % 16.permite conocer el área social. En la primera parte de este análisis se presenta una síntesis descriptiva de las características sociales de los sujetos que cometieron abuso sexual y violación. El análisis de la información se inició con datos cuantitativos que.3% del total.

Estos resultados reafirman lo reportado por el Departamento de Tratamiento en el Medio Libre (2006).0 % 11. Rango de Edad: violador Rango de edad 18 a 29 30 a 50 51 a 60 61 a más Total Frecuencia 2 5 1 1 9 Porcentaje 22. mostrándose homogénea. Sexo del Penado En esta variable. Este resultado es coincidente con la mayoría de los estudios efectuados respecto a la violencia sexual. Este mismo dato lo confirman.0 % 100. se presenta mayoritariamente en la etapa media de la vida. Duran y Pavié (2004a). recibe penados de ambos sexos).0 % 11. respecto al delito de violación. los abusadores sexuales muestran un espectro amplio de nivel educacional. los que señalan que ésta es cometida casi exclusivamente por hombres (Echeburúa y Guerricaechevarría. siendo el rango de edad más probable en que se cometa esta acción delictual entre 30 a 50 años (+ del 50% de los casos). las diferencias entre violadores y abusadores sexuales de esta muestra no son significativas. con una edad promedio de 42 años. quienes señalan que la mayoría de los condenados por delitos sexuales.Total 24 100. 2005. A pesar de existir diferencias porcentuales en los distintos niveles educacionales.2% de nivel técnico y 12. éstas no alcanzan a ser lo suficientemente significativas. se aprecia que el 100% de los penados son de sexo masculino (es importante recordar que el Centro de Reinserción Social Santiago Oriente. los agresores en su mayoría son también hombres (IACHNU. en la categoría edad. pero sí. respecto que el delito sexual de violación. sin embargo también aparece un 4.6% de los condenados llegan a los 49 años de edad. 2006). 48 .0 % Por otro lado. todos los penados de 50 años hacia abajo suman un total de un 78%. A su vez. Y en el caso de los abusos sexuales. aparece un porcentaje importante de educación básica incompleta (25%) y. entre los 30 y 50 años y que poco más del 81. Davidson y Duna. Escolaridad En esta investigación. 1996 en Marshall 2001). en esta investigación los resultados son muy similares a los de otros estudios.0 % 56. Sheridan.0 % En síntesis. que se encuentran internados en Gendarmería de Chile.5% de profesional universitario. corresponden a varones (100%). en el cual no aparecen analfabetos. Stecman.

5 % 4.0 % 22.3 % 33.0 % 100. en esta categoría se observa una pequeña diferencia entre los abusadores sexuales y los violadores. esta diferencia no es muy significativa. por un lado. Escolaridad: abusador sexual Escolaridad Analfabeto Básica Incompleta Básica Completa Educación Media Incompleta Educación Media Completa Educación Técnica Profesional Completa Educación Técnica Profesional Incompleta Educación Universitaria Completa Educación Univer. no se aprecia niveles técnicos ni universitarios.3 % 0. desde la cual son los sujetos abusadores sexuales quienes presentan un nivel educacional más variado y un poco superior respecto a los penados por violación.0 % 25. Incompleta (Estud.0 % 12.0 % 0. y 12% de los sujetos estudiados es analfabeto (por desuso o porque nunca fue al colegio).5 % 4.0 % En el grupo de los violadores existe casi un 67% aproximado de personas que no terminaron la educación formal.2 % 33. y.0 % 0.2 % 0. Otro punto.) Total Frecuencia 0 6 3 7 3 1 0 3 1 24 Porcentaje 0. Escolaridad: violador Escolaridad Analfabeto Básica Incompleta Básica Completa Educación Media Incompleta Educación Media Completa Educación Técnica Profesional Completa Educación Técnica Profesional Incompleta Educación Universitaria Completa Educación Universitaria Incompleta Total Frecuencia 1 0 2 3 3 0 0 0 0 9 Porcentaje 11. Cifras más o menos coincidentes con estudios de Gendarmería de Chile que indican que el 80% aproximado de penados condenados a LVA por el delito de violación no concluyeron sus estudios formales. el nivel educacional no se muestra como un indicativo discriminador. 2007).5 % 29.0 % 12.1 % 12. 49 .0 % 0.2 % 100. Sin embargo. sin ser posible identificar diferencias significativas entre uno y otro (Maffioletti y Rutte. es que un poco más del 11% de los penados es analfabeto.Esto es coincidente con la bibliografía revisada. por otro.1 % 0.0 % En síntesis. solo un 33% logra terminar la educación media. la que indica que en los abusadores sexuales se observan distintos niveles de escolaridad.

5 % 12. Duran y Pavié (2004) y Garrido (2003). hace que se pueda inferir que no existe una directa relación entre esta variable y este tipo de delitos. específicamente entre un 58% a 67%.0 % 100.0 % 13. Esto hace suponer. las cifras parecen desmentir el mito. Situación Laboral: abusador sexual Situación Laboral Trabaja Cesante Jubilación/Pensión Estudiante Total Frecuencia 21 3 2 0 26 Porcentaje 87. Así mismo. Marshall (2001). Sin embargo.5 % 8. se aprecia un rango que va desde un 12. que podrían tener una vida sexual activa. tanto en los abusadores sexuales como en los violadores.0 % 100.0 % 11.0 % 0.0 % 100.0 % 50 .0 % 22.Situación Laboral del Penado Respecto de la situación laboral de los penados por abuso sexual y por violación. Estado Civil: abusador sexual Estado Civil Casado/Conviviente Soltero Separado Viudo Total Frecuencia 14 7 3 0 24 Porcentaje 58.0 % 11.5% a 22% de cesantía. La heterogeneidad de la situación laboral.0 % Estado Civil Esta variable es importante porque está muy relacionada con el mito de que el violentador sexual es una persona solitaria y sin posibilidades de tener una vida sexual activa.0 % 0.0 % 29. mientras que entre un 8 a 11% se encuentra jubilado o pensionado. y otro 11% estudia. Dicha situación es también coincidente con los estudios de Maffioletti y Rutte (2007). se observa que su gran mayoría trabaja. ya que presentan un alto porcentaje de matrimonio o convivencia.0 % Situación Laboral: violador Situación Laboral Trabaja Cesante Jubilación/Pensión Estudiante Total Frecuencia 6 2 1 1 10 Porcentaje 67. a pesar de esta creencia.

en la mayoría de los otros. En efecto. Se aprecia que el número de miembros por familia que predomina en la muestra. el porcentaje ha sido parejo. es que los delitos de violencia sexual intrafamiliar ocurren muchas veces por un alto grado de hacinamiento en cuanto la calidad habitacional.5 % 12.5 % 4. es posible advertir que aquellos con mayor número de integrantes no sobrepasan el 15%. Por eso.0 % 100. siendo este porcentaje muy parejo con respecto al grupo familiar extremo.2 % 12. Relevante es que en esta muestra.5 % 37.3 % 100.0 % Nº de Integrantes del Grupo Familiar Otra creencia arraigada en el sentido común.5 % 0.Estado Civil: violador Estado Civil Casado/Conviviente Soltero Separado Viudo Total Frecuencia 6 1 2 0 9 Porcentaje 67. ósea los conformados por una o dos personas. apreciándose un promedio del 10% por rango. pudiéndose inferir.0 % 22.0 % 51 . Integrantes del Grupo Familiar: abusador sexual Nº del Grupo Familiar Sin familia 2 personas 3 personas 4 personas 5 personas 6 personas 7 personas 8 personas Total Frecuencia 3 3 9 3 1 3 0 2 24 Porcentaje 12. es el núcleo compuesto por 3 personas.0 % 19. que no existiría relación entre el hacinamiento y la violencia sexual.5 % 12. En relación a los otros grupos familiares. por lo cual el análisis será realizado en conjunto. esta variable es importante de indagar. el grupo de abusadores sexuales y el de violadores han mostrado una muy pequeña diferencia respecto a esta variable.0 % 8.0 % 0.

Así mismo. Sanhueza.1 % 22. o su grupo familiar.0 % 100. ya que es sabido que la mayoría de los penados (tanto en Intramuro como en LVA) son generalmente de escasos recursos (Maffioletti y Rutte. tenga que ver con que estos tienen más medios y poder para evitar ser denunciados y juzgados.1 % 22.2 % 11. Por otro lado.0 % Ingreso Económico del Penado De acuerdo a esta variable en los penados por abuso sexual. Sin perjuicio de lo anterior. quizás la poca frecuencia de denuncias y penados por violencia sexual intrafamiliar en los grupos sociales con mayor poder adquisitivo y status.2 % 11.0 % 25.1 % 0.1 % 11. lo cual puede inhibir la denuncia en las víctimas. 2007. es importante tener en cuenta que no necesariamente existe relación entre nivel de ingreso económico y abuso sexual.0 % 25. asimismo acceso a mejores abogados.0 % 52 .0 % 0. 2003).0 % 4. Garrido.Integrantes del Grupo Familiar: violador Nº del Grupo Familiar Sin familia 2 personas 3 personas 4 personas 5 personas 6 personas 7 personas 8 personas Total Frecuencia 1 1 2 1 2 1 1 0 9 Porcentaje 11. Ingreso Económico: abusador sexual Ingreso Económico Menos del sueldo Mínimo Igual o levemente superior al Sueldo Mínimo Medio Bajo Medio Medio Alto-Alto No contesta Total Frecuencia 11 6 6 0 0 1 24 Porcentaje 46. Además la develación pública implica una humillación y pérdida de prestigio frente a su medio social.1 % 11.0 % 100.0 % 0. etc. 2003. se puede observar que más de un 70% de ellos tienen ingresos económicos que los condicionan a la línea de la pobreza. no se evidencian abusadores sexuales que presenten ingresos correspondientes a los estratos medio y medio alto-alto.

siendo superior el familiar. se observa un predominio del ingreso medio-bajo con un 33.0 % 16. De este modo. existe una situación similar al grupo de los abusadores sexuales.2 % 0.0 % A nivel de las familias de los penados por violación. por otro. De este modo.En el grupo de los de penados por violación. Ingreso Económico: violador Ingreso Económico Menor al sueldo Mínimo Igual o levemente sup. pues se aprecia en ellos.0 % 100.0 % Ingreso Económico del Grupo Familiar A nivel de las familias de los penados por abuso sexual.0 % 13. se observa una diferencia en el ingreso medio-alto.2 % 11. que no apareció en los abusadores sexuales.5% con ingresos altos. por un lado.4%. aparece un 13% de los condenados con ingreso medio y un 16.0 % 44. A su vez.5 % 22. En efecto.0 % 22. al Sueldo Mínimo Medio Bajo Medio Medio Alto-Alto No contesta Total Frecuencia 4 2 1 0 2 0 9 Porcentaje 44. A su vez.5 % 0. aparece un 11.1% de los condenados con ingreso medio y un 22. se aprecia un leve cambio en los ingresos económicos.2% de penados con este nivel de ingresos.5 % 22. la diferencia no es significativa.1 % 0. se observa un predominio del ingreso medio-bajo con un 44%. Sin embargo. Ingreso Económico: grupo familiar del abusador sexual Ingreso Económico Sueldo Mínimo Igual o superior al Sueldo Mínimo Medio Bajo Medio Medio Alto-Alto No contesta Total Frecuencia 1 5 10 3 4 1 24 Porcentaje 4. y.2% con ingreso alto. que un 67% presenta un ingreso económico que los condiciona al área de la pobreza. donde aparecen un 22. un mejoramiento del ingreso económico general. es así como se aprecia una leve alza en los ingresos económicos. una diferencia entre el ingreso personal del penado con el ingreso familiar. Por otro lado. el nivel de ingresos es muy similar al del grupo de penados por abuso sexual. estos resultados reflejan. En 53 .0 % 100.

1 % 22. Ingreso Económico: grupo familiar del violador Ingreso Económico Sueldo Mínimo Igual o superior al Sueldo Mínimo Medio Bajo Medio Medio Alto-Alto No contesta Total Frecuencia 2 1 3 1 2 0 9 Porcentaje 22. Becket. estos resultados reflejan.1 % 3. Rango de edad de la víctima de abuso sexual Rango de edad Menos de 14 años 14 a 17 años 18 a 29 años 30 a 44 años 45 a 64 años 65 años a más Total Frecuencia 22 3 0 2 1 0 28 Porcentaje 78. las víctimas de abuso sexual llegan casi al 90% de los casos.0 % 100.1 % 11. y la literatura sobre el tema. una diferencia entre el ingreso personal del penado con el ingreso familiar. 2000. Este resultado es coincidente con estudios que indican que el periodo de mayor vulnerabilidad para ambos sexos se ubica entre los 7 y los 13 años de edad (Maffioletti y Rutte. pero su porcentaje es bastante bajo. R. 2007. presentándose con mayor ocurrencia en menores de 14 años. con un 78. Aparecen casos de abuso sexual en mayores de edad.0 % En los casos de víctimas de violación. 2000.1 % 33. coincide en que las víctimas de abuso sexual son generalmente y mayoritariamente menores de edad (Maffioletti y Rutte. Save the Children. pues 54 .6%. un mejoramiento del ingreso económico general.efecto. 2007. por otro.0 % Características Criminológicas Edad de la Víctima: Otras investigaciones. el porcentaje es mucho menor que en el caso de abuso sexual. 1994). 2000).6 % 10.4 % 11.0 % 7. sin embargo.0 % 100. Finkelhor. En esta muestra.7 % 0.2 % 0. siendo superior el familiar. sigue apareciendo una mayoría de casos en menores de edad. por un lado.6 % 0. en Save the Children. y.

le sigue el que corresponde a 18 a 29 años.6% 21. 2007. éstos evidencian que los mayores porcentajes se relacionan con personas del ámbito familiar. 2006). Estas cifras corresponden tanto a abuso sexual como a violaciones. Por tanto.0% Relación con la Víctima En esta muestra los resultados son similares tanto para abuso sexual como para violación.llega solo al 55% del total de casos. entonces. el mito que alude a que el peligro de abuso sexual o violación está “fuera” del hogar. Rango de Edad de la víctima de violación Rango de edad Menos de 14 años 14 a 17 años 18 a 29 años 30 a 44 años 45 a 64 años 65 años a más Total Frecuencia 5 0 3 1 0 0 9 Porcentaje 55% 0. con un total aproximado que va entre el 80% al 90% de los casos. queda totalmente desmentido.4% 100. con un 62% a 67% aproximado de los casos. dichos resultados son coincidentes con los estudios efectuados sobre el tema (Maffioletti y Rutte. con lo cual. con un 34%. A este rango de edad. Pereda. Sexo de la víctima de abuso sexual Sexo Femenino Masculino Total Frecuencia 22 6 28 Porcentaje 78. el porcentaje mayoritario de víctimas corresponde al sexo femenino. 55 .0% 0.0% 100.0% 34% 11% 0.0% Sexo de la víctima de violación Sexo Femenino Masculino Total Frecuencia 8 1 9 Porcentaje 89% 11% 100. Si se suma este porcentaje con las cifras que refieren a los conocidos de la víctima.0% Sexo de la Víctima En esta variable. la cifra asciende a cerca del 90%. mientras que 11% refiere al rango de edad de 30 a 44 años.

pareciera que. se observa un porcentaje casi igual en 56 . Estudios efectuados a nivel nacional. el abuso sexual no tiene directa relación con el consumo de alcohol. el que alcanza a un 33%. indican que esta cifra sería aún superior. presentan un bajo porcentaje de consumo abusivo (17%). los sujetos penados por abuso sexual. en este caso. mientras que en el caso del consumo habitual. acercándose a un 96%. Consumo de Alcohol: Abusador sexual Tipo de Consumo Abusivo Habitual Ocasional Experimental Sin consumo Total Frecuencia 4 5 14 0 1 24 Porcentaje 17% 21% 58% 0.0% Respecto los sujetos abusadores sexuales. quienes describen que los violentadores sexuales habitualmente (65 a 85% de los casos) son familiares o próximos (profesores.0% 4% 100. vecinos) de la víctima. presentan un consumo ocasional de alcohol. en consumo habitual (21%). Mientras que la gran mayoría (58%) de estos sujetos.0% Relación con la víctima: violación Relación con la victima Intrafamiliar Conocido Desconocido Total Frecuencia 6 2 1 9 Porcentaje 67% 22% 11% 100. 2007). siendo muy pocos los sujetos desconocidos que abusan de un menor (Maffioletti y Rutte.5% 25% 12. el consumo de alcohol en penados por violación presenta un aumento en el porcentaje de consumo abusivo. Relación con la víctima: abuso sexual Relación con la victima Intrafamiliar Conocido Desconocido Total Frecuencia 15 6 3 24 Porcentaje 62.0% Consumo de Alcohol del Penado Respecto al consumo de alcohol. y un poco mayor.Los resultados anteriores son equivalentes con los estudios de Echeburúa y Guerricaechevarría (2005).5% 100. Por lo cual.

5% 0. Consumo de Alcohol: violador Tipo de Consumo Abusivo Habitual Ocasional Experimental Sin consumo Total Frecuencia 3 2 4 0 0 9 Porcentaje 33. “que nunca lo volverán a hacer”. la cual indica que el consumo de sustancias es más una excusa que un factor desencadenante de este tipo de delitos. el grupo de los penados por violación. Consumo de Drogas del Penado El consumo de drogas es bastante bajo en el grupo de penados por abuso sexual.0% El aumento en el consumo abusivo de alcohol. en éstos últimos sigue existiendo la tendencia al consumo ocasional. que ocurrió porque estaban “borrachos o drogados”. éstos no presentan consumo abusivo.5%.3% 22. el que corresponde a un 11% de consumo abusivo y un 55. correspondiendo a los sujetos violadores un 22. con un 44. pues lo que hacen es utilizarlas para atreverse a atacar.2% 44. quien menciona que muchos violentadores sexuales se escudan en el alcohol y las drogas para justificarse.2%. situación que puede llevar a suponer que no existe relación directa entre el consumo de drogas y los actos de violencia sexual. con un porcentaje de no consumo del 75%. Quizás lo anterior explica el hecho que al ser descubiertos los victimarios sexuales.0% 0. Así mismo. Consumo de Drogas: abusador sexual Tipo de Consumo Abusivo Habitual Ocasional Experimental Sin consumo Total Frecuencia 0 1 0 5 18 24 Porcentaje 0.0% 21% 75% 100. Se puede observar que el consumo de drogas es bastante bajo en ambos grupos. a su vez. estos suelen afirmar que “lo sienten muchísimo”. información que podría confirmar la idea planteada por Urra (2003).6% de no consumo. puede tener relación con el carácter más violento del delito. presenta un poco más de consumo de drogas.0% 4% 0.0% 100.ambos. En cambio.0% 57 . situación que puede corresponder a lo señalado por el psicólogo Javier Urra (2003).

2004.0% Situación Penal anterior de los Penados Respecto a los antecedentes delictuales previos.0% 33. este hallazgo se vuelve a presentar en la muestra de la presente investigación. que la mayoría de los violentadores sexuales no presentan antecedentes penales anteriores. habiendo un 75% de negación en los abusadores sexuales y un 78% en los penados por violación. Eldridge. los porcentajes tanto en penados por abuso sexual y por violación son bastante bajos.3% 55.0% Reconocimiento del delito: Violación Reconocimiento SI NO Total Frecuencia 2 7 9 Porcentaje 22% 78% 100. 2003.0% Reconocimiento del Delito Generalmente los violentadores sexuales se caracterizan por negar su participación en los hechos que se le imputan (Aragonés. en la cual los resultados respecto al reconocimiento del delito han sido casi idénticos en ambos grupos de penados.6% 100. 2000a). Urra. Reconocimiento del delito: abuso sexual Reconocimiento SI NO Total Frecuencia 6 18 24 Porcentaje 25% 75% 100. Dicha situación coincide con algunos estudios que señalan. y su reincidencia posterior es baja (Redondo. evidenciando que no existiría una historia delictual importante detrás de estos violentadores sexuales. citado en Save the Children.1% 0.0% 0.Consumo de Drogas: violador Tipo de Consumo Abusivo Habitual Ocasional Experimental Sin consumo Total Frecuencia 1 0 0 3 5 9 Porcentaje 11. 58 . 2000). Efectivamente.

continúa siendo predominante el contexto no criminógeno con un 55%. se evidencia que un 79% no presenta un contexto criminógeno que pueda estar influyendo en el desarrollo de actos delictivos. Mientras que en el grupo de penados por violación el contexto criminógeno es mayor (44.1% Situación penal anterior de los penados por violación Frecuencia Detenciones Procesos Tipo de delito Condena 1 1 Manejo en estado de ebriedad 1 Porcentaje 11% 11% menor 11% Contexto Criminógeno En el grupo de penados por abuso sexual.5% 0.Situación penal anterior de los penados por abuso sexual Frecuencia Detenciones Procesos Tipo de delito Condena 3 2 Robo con violencia / Porte de arma 1 Porcentaje 12.4% 55.5 % Contexto Criminógeno: violación Contexto Criminógeno Ambiente Criminógeno Ambiente NO Criminógeno Ambiente Criminógeno Regular Frecuencia 4 5 0 Porcentaje 44.5% 8.3 % 79.0 % 12.3% 4. Contexto Criminógeno: abuso sexual Contexto Criminógeno Ambiente Criminógeno Ambiente NO Criminógeno Ambiente Criminógeno Regular Frecuencia 2 19 3 Porcentaje 8.4%).0% 59 .

Este resultado es coincidente con el estudio efectuado por Maffioletti y Rutte (2007). De acuerdo a ello. Garrido. los resultados obtenidos coinciden en gran medida con las características descritas en estudios nacionales y extranjeros. Respecto a la situación socioeconómica de la población investigada. hallazgo que contradice el imaginario social respecto que serían personas solitarias. ACHUN. 363 del Código Penal Chileno) presentan características muy similares. con diferencias no significativas ni diferenciales. el hecho que la violencia sexual tiene efectos muy profundos en la salud física y mental. 2002. estos sujetos son de sexo masculino. 366 quater del Código Penal Chileno) y violación (artículos 361. no obstante predominar en ella un ingreso bajo. 2004. también es posible observar una variedad de ingresos económicos. de que los violentadores sexuales suelen ser personas de avanzada edad. entre los 18 y 40 años de edad. 2007. en su mayoría casados o con parejas estables (convivencia). 366. Echeburúa y Guerricaechevarría. Save the Children. 2006. Duran y Pavié. la violencia sexual se ha convertido en un problema de gran magnitud que no solamente afecta al individuo que la recibe sino a sus familias y a la comunidad en general. con problemas de relaciones interpersonales. el grupo de personas condenadas por los delitos de abuso sexual (artículos 365 bis. 2004ª. 2005. se trata predominantemente de población joven y adulta joven. las secuelas sobre la salud mental pueden ser tan graves como los efectos físicos. A su vez. y también muy prolongadas. dato que se contrapone con la idea generalizada. En virtud de lo anterior. 366 ter. 161). 1998). “Además de las lesiones físicas. 2000. muchas veces con carencias sexuales y afectivas. La violencia sexual también puede afectar profundamente al bienestar social de las víctimas. Urra. y no separado por delito. Es importante mencionar que en esta investigación. por lo cual. A su vez. psicológico y social. 2000a. 2003). 2001. Redondo. Marshall. en el ámbito biológico. Vásquez. 2003. 2006. se asocia con un mayor riesgo de experimentar diversos problemas de salud sexual y reproductiva. Barudy.Sin lugar a dudas. presentando incluso niveles altos.. Aragonés. 366 bis. Hallazgo que puede evidenciar que la 60 . sobre sujetos condenados por delitos sexuales (Maffioletti y Rutte. en la presente discusión se hablará de violentadores sexuales como conjunto. Es de relativo conocimiento común. ya que pueden ser estigmatizadas y aisladas por su familia y otras personas por esa causa” (Krug et al. 362. que cometerían el delito por imposibilidad de acceder a una vida sexual (Maffioletti y Rutte. pág. Departamento de Tratamiento en el Medio Libre. cuyas consecuencias pueden ser inmediatas o de largo plazo. 2007. 2003.

En efecto. de igual modo. ya decidido de antemano. Respecto a la historia delictual. éste se caracteriza por estar compuesto por un bajo número de integrantes. Por otro lado. éste es estrecho o cercano (familiar o conocido de la víctima). En lo que a situación laboral se refiere. con lo cual se desmiente que una de las causas posibles de violencia sexual intrafamiliar sea el hacinamiento. pues no obstante indicar que la violencia sexual tiene mayor presencia en quienes tienen menor nivel de educación formal. siendo ésta última mayoritariamente de sexo femenino y menor de 14 años. Por otra parte. ésta se caracteriza. demuestra que ellos tienen una vida social de apariencia bastante normal. también los hallazgos encontrados son coincidentes con las investigaciones efectuadas sobre el tema. si bien los sujetos de este estudio presentan distintos niveles de educación formal. ya que generalmente se le asocia a grupos marginales de la sociedad. los sujetos investigados presentan escasos antecedentes delictuales previos.violencia sexual no tiene que ver exclusivamente con cierto nivel social. y cuya víctima es de dicho medio (21 sujetos de un total de 33). es posible apreciar predominio de estudios más bien incompletos. 2003. desde el cual se señala que los victimarios que tienen vínculo con la víctima generalmente no tiene 61 . los datos muestran sujetos con baja prevalencia en el consumo de alcohol y drogas. 2007. Hay que considerar. hallazgo que es coincidente con los estudios extranjeros y nacionales ya citados. y no un factor desencadenante. Esta generalidad de la situación laboral de los sujetos investigados. en cuanto a calidad habitacional. en su mayoría. A su vez. (2003) y Urra (2003). siendo muy bajo el porcentaje de sujetos que se encuentran cesantes. antecedente que podría asociarse con la afirmación de Urra (2003). este estudio muestra que en la mayoría de los casos. Respecto a la conformación del grupo familiar de las personas de esta muestra. podría eventualmente ayudar a disminuir la condena. Este autor puntualiza. la mayoría perteneciente a un contexto social no criminógeno. quien considera que el consumo de estas sustancias es más bien una excusa para justificar la acción. en lo que a características criminológicas se refiere. entre otros. 2003). Dicha información coincide con un estudio nacional sobre este tema. idea que se refuerza dado que la mayoría de la población que se penaliza pertenece a dichos sectores (Maffioletti y Rutte. por ser activa. Este resultado es importante. coincidente con lo señalado por Vásquez. Sanhueza. siendo. que jurídicamente el estar bajo efectos de alcohol o drogas. Garrido. desmitificando así el imaginario social que asocia la ocurrencia de actos delictuales violentos con cierta ignorancia de la persona. da cuenta también de que ésta ocurre en otros niveles. en lo que refiere al vínculo entre violentador y víctima. que la ingesta inmoderada es utilizada como una herramienta que permitiría animarse a perpetrar el hecho.

se trata de individuos de aspecto común y corriente. al centrarnos en la búsqueda de un perfil. o como se le llame. pudiéndose interpretar que detrás de esta urgencia. se puede concluir que. tanto individual como social. éste pareciera quedarse también en el ámbito del síntoma. Por otro lado. lo cual es posible de visualizar en ciertas creencias y mitos. respecto al reconocimiento del delito sexual. pero a un costo enorme para muchos niños y la sociedad en su conjunto. Finalmente. en “otras familias”. hijos. 2006). se requiere destacar las “diferencias”. 62 . etc.una historia delictual generalizada (por otros delitos). tan generalizado y tan errado a la vez. etc. existiera una reacción automática de negación. ni marginales. Para lograrlo. sean típicas y exclusivas de estos penados. o que sólo ocurre en las calles y no en el hogar. situación que es coincidente con los resultados de esta investigación. pareciera que al intentar tomar conciencia de la posibilidad de la cercanía e invisibilidad del violentador sexual. alejándonos del contexto más amplio del cual pudiese estar surgiendo la violencia sexual. investigaciones internacionales y chilenas sobre el tema. solitarias. en la cual el 75% no reconoce su participación. Estas conclusiones llevan a reflexionar sobre la necesidad que existe dentro de nuestra sociedad respecto a determinar un perfil del violentador sexual. etc. Ello es absolutamente coincidente con la bibliografía revisada. las cuales señalan que hasta ahora no es posible determinar un perfil único. sino más bien específica en el ámbito de la violencia sexual. existiría la inquietud de distinguirse sobre el resto y diferenciar-se del mundo delincuencial. no es posible establecer características sociodemográficas ni criminológicas. desvinculándose así de cualquier responsabilidad al respecto. con familias “bien constituidas”. En virtud de los hallazgos. ni locos. ni adictos. entre gente promiscua. que la violencia sexual sólo pasa en los sectores marginales. que pueda diferenciarlos e identificarlos del resto de la ciudadanía. locas. claro y distintivo de los violentadores sexuales. proyectando en otros el peligro. Y los pocos antecedentes previos que pudieran existir están relacionados principalmente al consumo abusivo de alcohol y/o drogas en la vía pública (Departamento de Tratamiento en Medio Libre. Se desmarca del imaginario colectivo. trabajo. señalando un “chivo expiatorio”: el “paciente índice”. la mayoría de los estudios señalan que los delincuentes no asumen la autoría de estos hechos. en particular del violentador sexual. la “escoria”. que por sí mismas. Lo anterior es más evidente cuando nos damos cuenta que las personas que cometen delitos sexuales no son de avanzada edad. Tal vez. Por ejemplo. individualizando y personalizando un problema que es de todos en uno. las personas han usado la negación para defenderse de una verdad difícil de aceptar. que les identifica como personas visiblemente perversas. debido a que los violentadores sexuales presentan características diversas o heterogéneas. que no llaman demasiado la atención. aparentemente integrados. Por ello.

2004). que “forma parte de nuestra vida y la ordena” (Pérez. que permite entender por qué ciertos sujetos son más propicios a cometer un acto de delincuencia sexual. que puede llegar a manifestarse patológicamente ante ciertas circunstancias. si nos distanciamos brevemente de este marco social más amplio que explica satisfactoriamente el fenómeno de la violencia sexual. Vivimos en una sociedad en la que la violencia constituye un elemento estructural y estructurante de la cultura (Sanhueza. Por ejemplo. Quizás. el objetivo de la violencia sexual no es el placer sexual en sí. donde se aprenden y reproducen modelos relacionales. respecto de las figuras de autoridad. Por ello. enraizada en la sociedad. la relación mito-criminalidad nos ubica conceptualmente en el terreno en el cual el mito transparenta un modelo social y cultural. el primer paso sea reconocer que hay algo que como sociedad construimos. Este soporte socio-cultural. La función del mito relacionado a la criminalidad sería la de tranquilizar a grupos y sistemas sociales. en sí mismo. que sólo a veces se transforman en noticia. De este modo. reflejo de una dinámica social violenta más amplia. el mito despersonaliza porque es a-histórico. la familia. que buscan el sometimiento del otro para el propio beneficio. creando una disociación al establecer que el comportamiento violento le sucede a determinadas personas. la interacción social que se genera en torno esta temática demuestra lo conflictivo que es. y que esta expresión responde también a ciertas condiciones sociales. 1995. pensar que lo que somos como sociedad. anuda y afianza múltiples determinantes (Marchiori.En efecto. y nos detenemos a realizar un análisis a nivel microfísico (interdependiente del otro). el mito crea un estereotipo. que el delincuente es alguien desconocido. como en diversos mecanismos e interpretaciones que en orden a la seguridad se reproducen a través del tiempo. puede reconocerse en la primera disociación entre criminalidad conocida y la cifra negra o criminalidad desconocida. impidiendo conocer la verdadera situación de los mismos (Marchiori. Por otro lado. 2003). parte de una dinámica que en nuestro modelo social y económico es frecuentemente apreciada como un valor. pág. Dentro de este contexto. el mito conduciría a establecer un orden en relación a donde ocurren habitualmente estos comportamientos. como componente esencialmente sintético de la cultura. El mito. En ellas se exige al niño “obediencia total” 63 . sino el placer del poder. Más aún. dicha temática se inviste de cierta visibilidad y tangibilidad. en nuestra sociedad ocurren miles de interacciones violentas que no son percibidas como tales porque están tan naturalizadas. Como dice Garrido (2003). y debemos comprender que forma parte de las relaciones humanas. 26). basada en relaciones de poder y sometimiento. De este modo. se refleja en ese acto delictivo. que es ajeno a la realidad. el fenómeno de la violencia (sexual) debe comprenderse dentro de un marco social. es decir. 2004). es posible advertir que las relaciones de poder abusivas se empiezan a gestar en la base misma de la sociedad. al cual responde y que tiene por función reproducir.

posiciones y jerarquías sociales asignados según la condición genérica. muchas veces invisibilizadas bajo la justificación del “respeto”. 174). A través de dicha concepción. son válidas por el sólo hecho de ser uno el hijo y el otro el progenitor. que carecen de apoyo emocional y que se caracterizan por la competencia para obtener los escasos recursos disponibles. y protección de sus miembros. “El comportamiento sexualmente agresivo de los hombres jóvenes se ha vinculado con el hecho de haber presenciado situaciones de violencia en el hogar y haber tenido padres emocionalmente distantes e indiferentes. modelos y funciones que el contexto familiar (y social) ofrece a sus miembros. Lo anterior podría ser un indicador cultural de que en una sociedad se visualiza al niño/a como propiedad de los padres. educación. 2004). opera como mecanismo social clave para perpetuar la interiorización y subordinación de las mujeres. pág. Se trata de un tipo particular de violencia que. aceptándose culturalmente la violencia que se pueda perpetrar contra él (Larraín. al profesor. que imperan en nuestra sociedad. nos encontramos con que “la familia puede ser la institución social principal y más importante para la crianza..1993. 2004. Asimismo. Los entornos de la niñez que son físicamente violentos. Asimismo. Es en este contexto. 2002. 2004). anclada en las construcciones de poder que ordenan las relaciones sociales entre mujeres y hombres.al padre. han sido asociados con la violencia sexual. Por todos es sabido que los vínculos. pues en ella se siembran las bases de las relaciones abusivas. a los adultos. que la violencia sexual contra las mujeres posee su fundamento (Zuleta. Dentro de este contexto. los comportamientos sexuales en las primeras etapas de la adolescencia son predictores fiables de la delincuencia sexual en la etapa adulta (Marshall. 04). dentro del contexto familiar se observa con mucha frecuencia la llamada violencia de género. en Larraín. entre otros. Aunque las indicaciones que éstos den sean ilógicas e incluso contraproducentes. a la madre. que naturalizan roles y funciones. 64 . contribuyen considerablemente al desarrollo de la personalidad (Barudy. se crean los cimientos para que niños y niñas adopten la actitud “natural” de obedecer o aceptar el abuso y consecuente daño de otros. pág. 2001). si se comparan los varones criados en familias con estructuras fuertemente patriarcales con los que han crecido en hogares más igualitarios. cometer violaciones y emplear la coacción sexual con las mujeres. donde se concibe a la infancia como una etapa sin derechos personales. 1998). arraigada profundamente en la cultura. referida específicamente a la violencia contra la mujer (NNUU dic. se comprueba que los primeros son más propensos a ejercer la violencia. es posible mencionar que la pubertad y los primeros años de la adolescencia son épocas importantes para aprender a expresar y canalizar el sexo y la violencia. 2004). En suma. etc. pero puede también convertirse en un escenario de sufrimiento y violencia” (Larraín. valores. en tanto el ejercicio de poder se considera patrimonio genérico de los varones (La Morada. así como de maltratar a su pareja” (Krug et al. Asimismo.

la falta de leyes y políticas estrictas relacionadas con la igualdad de género. y han sido ampliamente estudiados. 2001. el elevado nivel de criminalidad y otras formas de violencia (Zuleta. puede transcurrir según una serie de pautas que pueden verse alteradas por hechos traumáticos. Sin embargo. que algunos programas de prevención (como los desarrollados por la OMS) asuman como estrategia el trabajo con las familias a lo largo de las etapas de desarrollo de los menores.2001). De hecho. el desarrollo psicosexual de los niños/as y adolescentes. 2001. En resumen. Tales factores influyen no solamente en las probabilidades de sufrir violencia sexual. las tendencias impulsivas y antisociales. De ahí. enriquecedora e igualitaria. la existencia de normas sociales que sustenten la superioridad masculina y el derecho sexual. National Sexual Violence Resource Center – Centro Nacional de Recursos sobre la Violencia Sexual. un ambiente familiar caracterizado por la violencia física y la falta de recursos. la preferencia por las relaciones sexuales impersonales. Entre ellos destacan: las fantasías sexuales coercitivas y otras actitudes y creencias que apoyen la violencia sexual. Pueyo y Redondo. de la cultura en general y de las subculturas específicas. mientras que otros están muy arraigados en el entorno social. la falta de oportunidades laborales. Como factores sociales. para promover una infancia y adolescencia rica. 65 . una relación o un ámbito familiar fuertemente patriarcales. el haber presenciado situaciones de violencia doméstica durante la niñez. así como el significado atribuido a la sexualidad en la adolescencia variará dependiendo de los mitos familiares y culturales respecto a este tema (Gumucio. la tolerancia general a la agresión sexual en la comunidad. se encuentran imbuidos en las actitudes y los valores de la familia. sino también en la reacción ante ella. la comunidad y la sociedad. se observan: las relaciones con pares delincuentes y sexualmente agresivos. entre otros. que producen una imagen amenazadora del mundo y de las relaciones. un ámbito en que el honor familiar se considera más importante que la salud y la seguridad de la víctima. entre otros. los antecedentes de abuso sexual durante la niñez. Krug et al 2002. los sentimientos de hostilidad hacia las mujeres. 2005). se mencionan: la pobreza mediada por ciertas formas de crisis de identidad masculina. Como factores relacionales. la falta de leyes y políticas estrictas relacionadas con la violencia sexual. creencias y conductas de los individuos implicados. la familia. la falta de apoyo institucional del sistema policial y judicial. estos aspectos siguen siendo condicionados por el núcleo familiar en el que el sujeto se desarrolla. 2008). 1994). Y como factores culturales: la existencia de normas y creencias sociales que favorecen la violencia sexual. predisponiendo la aparición de violencia sexual futura (Soria y Hernández. algunos de ellos relacionados con las actitudes. Si bien la identidad de género y el rol sexual vienen dados desde el nacimiento. incluyendo las esferas de los iguales. la falta de sanciones comunitarias estrictas contra los perpetradores de la violencia sexual. los ámbitos familiares carentes de contención emocional. existen innumerables factores que pueden intervenir en la ocurrencia y perpetuación de los actos sexuales violentos.

y no solo centrarla en la rehabilitación del victimario. A su vez. donde los involucrados (fundamentalmente niños. de edad menor a los 14 años. en la cual los vínculos sociales entre los individuos están tan fragmentados. se indagan los siguientes problemas a lo largo del desarrollo de los niños: abuso sexual infantil. dando las herramientas a la posible víctima. a los padres. y el vínculo entre el sexo. se exploran con futuros padres problemas de crianza de hijos. Por ende. si podríamos hablar de características que se repiten en las víctimas de éste.Estudiar la violencia sexual y sus consecuencias “personales” y sociales nos acerca a conocer la realidad del problema. Este enfoque es planteado por Schwartz (en Krug et al. y de lo cual. Dicha evidencia es de suma importancia al momento de decidir hacia dónde orientar las posibles intervenciones. entre otros. violencia en los medios de comunicación. relaciones de abuso de poder en todos sus ámbitos de expresión. psicológicas incluso biológicas). aspecto que podría posicionar a la Medida de Libertad Vigilada del adulto a un nivel más integrado y global. a través del cual. la violencia sexual. Y desde el cual. en la adolescencia y en los primeros años de la edad adulta. el contacto físico “bueno y malo”. que demuestran lo complejo y conflictivo de dicho fenómeno. respecto de la figura de autoridad y la distribución del poder en las familias. En efecto. conflicto y violencia. como algo anormal. basado en la reestructuración de las relaciones de poder y figuras de autoridad. a la vez que se manifiesta en relaciones asimétricas de poder en nuestra vida individual y social. y también dirigido al mundo adulto (padres o figuras significativas del niño/a). mitos y hechos de la violación. el presente estudio abre la posibilidad de explorar e investigar los estilos de relaciones. 2002). fundamentalmente. entregando información acerca de los grupos de riesgo. el desarrollo de la identidad psicosexual se aborda no solo como una etapa necesaria del desarrollo vital sino como proceso 66 . es aquel que está dirigido a niños en todas las fases de su desarrollo. a tiempo. límites. dentro de los hallazgos de la presente investigación. sientan la necesidad de salir. niñas y mujeres) reconozcan. estudiar la interacción entre la infancia y el mundo adulto. desde esta lógica. cuyo violentador se encuentra dentro del medio intrafamiliar. como si no fuéramos capaces de lograr la sana interdependencia necesaria para la convivencia pacífica. la prevención fundamental es pre-delito. Temáticas que tienen la finalidad de mejorar la paternidad y lograr que sea más equilibrada con respecto al género. la violencia y la coerción. durante la niñez. A partir de lo anterior. y permite entender como en ella se anudan y afianzan múltiples determinantes (sociales. Es así. estereotipos de genero. información que permitiría abrir un campo de intervención. de medio socioeconómico preferentemente carenciado. También nos convoca a repensar el estado actual de la sociedad. a nuestros niños y jóvenes. Un modelo interesante para trabajar a nivel familiar. estrés. con intervenciones antes del nacimiento. se puede evidenciar la siguiente constante: suelen ser mujeres y niñas. que facilitan la reproducción y el incremento de la violencia sexual. tanto desde el lado del delincuente como de la víctima. como si bien anteriormente se menciona que a la luz del presente estudio no existe un perfil sociodemográfico del violentador sexual.

multidisciplinarías. relacional. Informe Situación de Infancia en Chile. a los roles de género y a la sexualidad femenina y masculina. (1) Aragonés. 2004). Retamales. (2) Asociación Chilena Pro Naciones Unidas ACHUN (2006). holísticas. Día Mundial para la prevención de Abuso Infantil [en línea]. En consecuencia. por ejemplo. producidos históricamente. Santiago de Chile: Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica y Policías de Investigaciones de Chile. las acciones de prevención no solo deben estar enfocadas a reducir el daño físico y psicosocial que sufren las víctimas de violencia sexual (como suele suceder).: (2004): Evaluación forense del agresor sexual. I Congreso de Psicología Jurídica en la red. Esto último es de vital importancia. pues la única manera de alterar los rígidos y estables sistemas abusivos. es decir. es decir.cl/data/images_upload/publicaciones/113231231471071110513412149157 5. Santiago de Chile 28 al 31 de Octubre de 2003. formación. (2002).pdf (3) Bain. 67 . Extraído el día 3 de Julio de 2008 de http://www. Yáñez. La Reacción Social y su incidencia en los procesos de victimización secundaria. que en dichos espacios se logre reflexionar y conocer aspectos de la salud sexual y reproductiva. Díaz. Anales V Congreso Iberoamericano de Psicología Jurídica. desde el nivel individual. mitos y prejuicios aprendidos en torno a los roles y a la distribución del poder entre las personas. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. en los cuales los vectores transversales de acción se encuentren orientados a desarrollar y promover espacios comunitarios de educación. tomando en cuenta los múltiples niveles en los que se sitúa la violencia (sexual). J. C. L. a la defensa. (1998): El dolor invisible de la infancia. reflexión y problematización. Trefault. sino que éstas deben ampliarse a un nivel primario. Servicios para mujeres y niñas afectadas por violencia sexual en Chile. 2002). M.fundamental potenciador de prácticas sexuales a través de las cuales se vehicule la violencia (Krug et al. Material entregado por el Docente Ps.achnu. S. Barcelona: Ed. la comunidad y la sociedad. requiere ser abordada por medio de estrategias colaborativas. enfocadas a todo tipo de relaciones sociales. Francisco Maffioletti C. es a través del reconocimiento de toda la sociedad en la re-producción de las relaciones abusivas violentadoras (Larraín. J. R. Rioseco. respecto a las creencias culturales. De igual modo. que incluya cuestiones de género y de la violencia sexual que la y los involucran. referidos a la prevención. al ejercicio de derechos y a la responsabilidad que le compete a toda la sociedad respecto al tema estudiado. Un estudio exploratorio realizado en hogares de menores y establecimientos educacionales. Paidos. A. Carencias que duelen. Asimismo. (5) Benavente M. de múltiples niveles. (2003). de modo de transformarlas y convertirlas en interacciones igualitarias y sin violencia. Santiago de Chile: LOM ediciones (4) Barudy.

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