¿QUÉ PASA CON LA EDUCACIÓN EN COLOMBIA?

La desigualdad social y la brecha existente en la distribución de los ingresos y el dinero colombiano, son temas que sin lugar a dudas perjudican el desarrollo tanto económico como tecnológico e investigativo, de los diferentes sectores económicos del país. Estos elementos combinados con la corrupción y la indiferencia de la clase política colombiana, llevan a que los problemas más graves de nuestra sociedad se agudicen. Es así como el tema de la educación va tomando relevancia, cuando se piensa en una salida viable y consistente a la problemática anteriormente planteada. Uno de los aspectos mas importantes en materia de educación publica en Colombia tiene que ver con la remuneración de los docentes, pues, si bien es cierto que los docentes en Colombia reciben un ingreso inferior a los promedios internacionales, también es cierto que algunos otros devengan mas de 10 salarios mínimos al mes, producto de las pensiones otorgadas por los diferentes distritos o municipios del país en los que laboran, y es en este caso donde el ejercicio docente cada vez se convierte en un ejercicio que requiere de menos vocación. Por lo anterior, se crea entonces la transformación del maestro al dictador de clase, en donde cada estudiante es un código y no una persona, pues no existe el tiempo para verificar si la lección se aprendió o no, y mucho menos para planear o aplicar estrategias pedagógicas eficaces, de tal forma que la excelencia académica y la formación de calidad queda rezagada por las necesidades económicas de un docente mal remunerado, es aquí donde la revolución educativa se queda en un muy buen slogan de una campaña presidencial y no en una realidad. La problemática descrita anteriormente se exacerba con los procesos que adelanta la administración pública en Colombia, puesto que los objetivos que a veces se eligen en un plan de desarrollo, no son bien escogidos, este es el caso de los proyectos educativos de algunas de las administraciones publicas colombianas, que han pretendido solucionar el problema educativo en el país, a través de incrementar la cobertura y no en el mejoramiento de la calidad. Culturalmente, en Colombia la gente le teme a la palabra “Doctor”, simplemente porque en un país con poca educación como este, el Doctor se ha convertido en la palabra predilecta de muchos para poder mal o bien, intimidar a las personas a su cargo, en Colombia, cuando se entra a trabajar al gerente se le dice “Doctor” así sea un ingeniero, la razón es que hay un respeto inmaculado hacia los mandos directivos.

La educación en un país como Colombia no premia la inteligencia, premia la cantidad de títulos obtenidos o el lugar en el que se hayan adquirido. Esto es bueno, cuando esas personas que estudian en las mejores universidades son gente que sólo quiere hacer las cosas bien y enseñarle a otros lo aprendido, pero lamentablemente la mayoría lo usa para ganar posiciones en cuanto a ideas, argumentos o conceptos. La educación en Colombia no es mala, la mayoría de Colombianos saben lo valioso que es el conocimiento, no falta ni ganas, ni deseo, ni inteligencia, lo que falta es simplemente que la educación sea vista no como una manera más de separación social entre el “Doctor” y el no doctor. Para nadie es un secreto que el sistema de educación en Colombia es pobre; atrasado en contenidos, formas y procesos; excluyente; desintegrado; ineficiente; no responde a las necesidades sociales e individuales y desconoce a sus principales actores: maestros, estudiantes y sociedad. Tanto el Estado como la Nación no han comprendido que la educación es una fuente de riqueza muy grande, y con base en una mentalidad mercantilista del siglo XVI, no se considera esto una prioridad a la hora de invertir. Es necesario, para modernizar y sacar a Colombia de la pobreza, buscar nuevas fuentes de riquezas mas allá de la explotación del sector primario, y para esto se encuentra el capital intelectual de este país como una nueva fuente de recursos. Por esta razón, es inadmisible que ni siquiera el 1 % del PIB se invierta en educación, y esta carencia se evidencia en la productividad a nivel internacional de Colombia, la cual cayó en un 17% en los últimos 45 años y gran parte de esa improductividad se debe al atraso de los modos y medios de producción con respecto a otros países, siendo un ejemplo de esto que en Colombia todavía es usual arar la tierra con un azadón y no con un tractor. La inversión no debe ser únicamente a nivel público y las instituciones privadas deben poder competir y adquirir recursos por parte de Estado para investigación. Si se desarrollan conocimientos se pueden vender al exterior y o utilizar internamente para fortalecer otros sectores económicos, y si hay riqueza junto a la productividad Colombia podrá salir de la pobreza.

KELLY TATIANA ARREDONDO MONTOYA- 11°2 COLEGIO LOYOLA PARA LA CIENCIA LA INNOVACION