EL PECADO: CAUSAS EXTERNAS

Entre las causas externas del pecado tenemos: la sugestión diabólica, el influjo de los demás hombres y de las cosas exteriores. La sugestión diabólica.- el oficio propio del demonio es tentar o atraer a los hombres al mal, sin que esto signifique que todos los pecados sean cometidos por previa sugerencia del diablo as! el apóstol "antiago ense#a que: $cada uno es tentado por sus propias concupiscencias, que le atraen y seducen% &"t. ', '(). *ero es muy cierto que el demonio muchas veces nos incita al mal, y lo hace de dos modos: '+ , modo de persuasión interna, o sea, instigando la imaginación y el apetito sensitivo para que -stos a su ve. cieguen al entendimiento y para seducir la voluntad a que acepte la acción pecaminosa aparentemente buena. /+ , veces, más raramente, lo hace proponiendo externamente el objeto halagador de las pasiones o apareci-ndose en forma corporal permiti-ndolo 0ios. 1a tentación que surge de esta actividad que nos sugiere el pecado de parte del diablo, se debe distinguir del pecado mismo. 2o es lo mismo sentir la tentación que aceptarla y consentir en el pecado. 1a tentación la podemos dividir en tres momentos: a) 1a sugestión: es la representación o idea del mal, aparecida en la imaginación o en el entendimiento. Esta imagen o idea por muy mala y duradera que sea no es pecado todav!a, porque la voluntad no ha actuado para nada, y es necesario su actividad para que haya pecado. b) 0eleite o complacencia no deliberada &no buscada): es muy frecuente que la sugestión produ.ca connaturalmente cierta complacencia o deleite sensual, incluso ciertas alteraciones orgánicas espontáneas y hasta agradables. 3ampoco en esto consiste todav!a el pecado mientras no intervenga la deliberación de la inteligencia, en valorar si es bueno o malo y mientras no intervenga la voluntad, en consentir tal deleite sensible. c) 1ibre consentimiento de la voluntad.- 0espu-s que la inteligencia percibe la mala sugestión &se da cuenta que es malo lo que se le propone) y despu-s de que se da cuenta que ha surgido cierto deleite sensible en el apetitito sensitivo, si la voluntad recha.a en seguida ambas cosas, todav!a no hay pecado. El pecado sólo se consumará cuando la voluntad libremente acepta, consiente, admite, aprueba o retiene con complacencia aquella mala sugestión. El influjo de los o!b"es.- 1os otros hombres pueden ser causa indirecta del pecado incitándonos al mal con sus malos consejos y malos ejemplos &escándalo). *ueden influir tambi-n cooperando al pecado propio: mandándolo, aceptándolo, alabándolo, patrocinando, consintiendo y participando de nuestro pecado. , veces, pueden hacerlo por omisión: no avisando, no denunciando el crimen. Las cosas e#te"io"es.- son causas impulsoras del pecado, act4an en combinación con la malicia del hombre, presentándose en forma provocativa para la imaginación y el apetito sensitivo. *uede ponerse de ejemplo lo espectáculos inmorales, o escenas pecaminosas en televisión, cine o video, las canciones que incitan al mal, fotograf!as indecentes, y en general todo aquello que de suyo es apto para despertar en el hombre el apetito desordenado y empujarle hacia el pecado.