You are on page 1of 1

LA VIDA CULTURAL. Durante la década de 1920 comenzaron a tener primacía los patrones culturales urbanos.

Aparecieron la radio, el automóvil, el cine, y con ellos penetraron las pautas de la vida norteamericana. Las mujeres se sacaron las mantillas y se acortaron los vestidos. Se puso de moda veranear en balnearios y practicar deportes como la natación y el ciclismo. Las formas de vida urbana iniciaban un rápido proceso de transformación que década tras década sería más profundo y acelerado. El cine y la radio trastornaron también sustancialmente los patrones de sociabilidad tradicionales, en especial entre las mujeres y la juventud en general. TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA EDUCACIONAL. La década de 1920 fue un período de extensión de la enseñanza. En 1920 se legisló - por fin – haciendo obligatoria la educación primaria por un período de cuatro años. Este principio de la enseñanza primaria obligatoria adquirió rango constitucional en la Carta de 1925. Posteriormente, durante el gobierno de Carlos Ibáñez se introdujeron mayores transformaciones al sistema educacional. Hasta 1927, la enseñanza en Chile tuvo estuvo organizada en dos sistemas paralelos. Uno, dependiente del Ministerio de Educación, incluía la escuela primaria y algunos establecimientos de enseñanza técnica y estaba destinado a los sectores populares. El otro lo formaban el liceo y la Universidad, siendo el primerio preparatorio para el ingreso a la educación superior; la enseñanza en él estaba supervigilada por las autoridades universitarias. En 1927, la tuición sobre la enseñanza secundaria pasó al Ministerio de Educación. La educación primaria, que fue extendida a seis años, fue concebida como preparatoria para el ingreso a la educación secundaria. Ésta se dividió en dos ciclos. En el primero se daba una formación de cultura general. En el segundo ciclo se optaba ya fuera por una preparación para ingresar a la universidad o para ingresar al mercado de trabajo, es decir por la enseñanza técnica. La educación siguió siendo concebida como una función del Estado. Los particulares eran solo cooperadores del Estado en la tarea de la enseñanza. Por eso sólo éste podía otorgar títulos y grados, y la educación particular debía someterse a la programación oficial. LA UNIVERSIDAD. El sistema universitario chileno también se amplió en la década de 1920 con la creación de nuevas universidades particulares. En 1919 se fundó la Universidad de Concepción, gracias al apoyo de la comunidad penquista. En 1928 se creó la Universidad Católica de Valparaíso con el fin de preparar, con una sólida formación religiosa, a los profesionales que comenzaban a necesitar la industria, especialmente ingenieros. En 1929 comenzó a organizarse, también en Valparaíso, la Universidad Técnica Federico Santa María, sobre la base de una donación de quien le legara también su nombre. Su objetivo era entregar enseñanza técnica superior a quiénes no podían financiársela. En 1931, durante el régimen de Ibáñez se reorganizó la educación superior al dictarse el Estatuto Orgánico de la Enseñanza Universitaria. En él, se reconocía la existencia legal de cuatro universidades particulares (las tres ya mencionadas y la Universidad Católica de Chile, fundada en 1888). La enseñanza que ellas dieran debía conformarse con los programas de la Universidad de Chile, y sus alumnos debían rendir exámenes ante comisiones nombradas por ésta para que sus títulos y grados tuvieran el mismo valor que los de la Universidad de Chile. El Estatuto de 1931 consagró la autonomía de la Universidad de Chile y la libertad de cátedra. Es decir, se garantizaba la total libertad de los académicos para exponer sus opiniones y doctrinas en sus clases. Pero la Universidad de Chile quedó dependiendo del Poder Ejecutivo en cuanto al financiamiento, al nombramiento de sus autoridades y a la creación o reorganización de facultades, escuelas e institutos.