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INTRODUCCIÓN AL DERECHO PENAL ECONÓMICO ESPAÑOL

Adán Nieto Martín Profesor titular de Derecho penal. Universidad de Castilla la Mancha. I. INTRODUCCION

1. Derecho penal económico español: denominación, ubicación y desarrollo. El derecho penal económico se define en España como el conjunto de normas jurídico penales que tutelan el orden económico, concepto éste que aglutina la regulación del intervencionismo estatal en la economía y de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Al lado de esta expresión se utiliza igualmente con frecuencia la de Derecho penal de la empresa, concepto más pragmático que engloba, de un lado, el estudio de aquellas infracciones de más frecuente aparición en el seno de una empresa y, de otro, los peculiares problemas de imputación que se presentan en estas circunstancias. En cualquier caso ninguno de estos dos conceptos encuentra reflejo en el derecho positivo. El Título XIII del Código penal emplea la expresión “Delitos contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico”. Con ello el legislador ha querido resaltar que existe una línea de continuidad entre los delitos patrimoniales clásicos y los más modernos delitos económicos que hace aconsejable su ubicación conjunta. No obstante, el Título XIII no contiene todos los delitos económicos existentes en el Código penal. Los delitos contra la Hacienda pública y la Seguridad social, los delitos contra los derechos de los trabajadores y los delitos contra el medio ambiente, figuras delictivas que para la mayoría de la doctrina pertenecen al derecho penal económico, se encuentran ubicadas en otros lugares del Código penal. Una singularidad del derecho penal económico español es la casi ausencia de leyes penales especiales. Sólo los delitos e infracciones de contrabando y los hoy casi insignificantes delitos monetario se encuentran en leyes especiales. Esta circunstancia, que goza de amplio beneplácito doctrinal, provoca también alguna disfunción. Pues de un lado, hace necesaria la constante utilización de leyes penales en blanco y
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elementos normativos; lo que afecta a la determinación de la ley. Y, de otro, origina discordancias entre la legislación fiscal, mercantil, laboral etc. de referencia y la norma penal. Quizás el inconveniente más importante es la falta de coordinación entre las sanciones penales y administrativas, al ubicarse ambas infracciones en textos legislativos distintos: código penal y legislación extrapenal (vid. más extensamente sobre este importante problema del derecho penal español supra. III. 2.). Los Códigos penales españoles del XIX en lo referente a la tipificación de los delitos económicos siguieron la estela del Código penal napoleónico. Las maquinaciones para alterar el precio de las cosas era el único delito que tutelaba en exclusiva un bien jurídico supraindividual. A este delito debe añadirse en los años treinta las infracciones relativas al control de cambios y tras la guerra civil los delitos de contrabando y otras figuras coyunturales que atendían a la política de racionamiento económico. Tras el desarrollo industrial y económico experimentado por el país a partir de la época de los sesenta y, sobre todo, tras la restauración de la democracia y el ingreso de España en la Comunidad Europea resultaba imprescindible contar con un corpus de delitos económicos semejante al existente en la mayoría de los ordenamientos comunitarios. Desde el primer Proyecto de CP (1980), todas las propuestas han incluido un conjunto de delitos económicos que finalmente, y tal como antes señalábamos, se ha incorporado al CP de 1995. Con antelación a esta fecha, el legislador introdujo en el antiguo CP los delitos contra la Hacienda pública – delito fiscal (1977), fraude de subvenciones (1985) y delito contable (1985)- y la Seguridad social (1995), los delitos contra el medio ambiente (1983) y contra los derechos de los trabajadores (1983). La jurisprudencia, por su parte, modernizó la interpretación de figuras tradicionales como la estafa, las falsedades y, singularmente, la apropiación indebida de tal modo que resultaron aptos para castigar determinadas formas de delincuencia económica. En este proceso de evolución, que tan sumariamente acaba de describirse, ha resultado decisivo, sobre todo a partir de la década de los noventa, la influencia de la política criminal de la UE. A ella se debe principalmente la aparición de nuevas figuras delictivas como el insider trading, el blanqueo de capitales o los delitos y faltas destinados a la tutela de los intereses financieros de la comunidad e igualmente la casi desaparición de otras infracciones, como los delitos monetarios. En las discusiones legislativas y, sobre todo, doctrinales que se han producido en los últimos años al hilo del desarrollo del derecho penal económico, el debate principal ha girado en torno a la legitimidad de la intervención del derecho penal en estos nuevos ámbitos. Para un sector doctrinal resulta criticable tanto la
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Revista Penal. p. p. la declaración de responsabilidad penal requiere comprobar que ha existido un comportamiento humano típico. En los delitos contra la Hacienda pública. la Seguridad social y las infracciones de contrabando. De entre todos los problemas existentes sobresalen dos: (1) el tratamiento del error y (2) la atribución de responsabilidad dentro de la empresa. lo que deriva. 1996. 1978. Sobre la influencia del derecho comunitario en el desarrollo del derecho penal económico español Nieto Martin. Derecho penal económico y Constitución. Por otro lado. 1. generalmente. 19-88. Derecho penal de la empresa. el derecho penal sólo interviene cuando el fraude rebasa una determinada cantidad. de que estas han sido elaboradas a partir de un grupo reducido de figuras delictivas y de unas formas de comisión determinadas. que ha adoptado el sistema tripartito alemán de delito. p. Terradillos Basoco. Derecho penal económico europeo. Bajo Fernandez. 11. antijurídico y culpable. por ejemplo. Fraudes comunitarios. sobre cuya legitimidad existe un amplio consenso en otros países de la UE. Valencia. el delito de quiebra requiere no sólo una causación o agravación dolosa de la insolvencia. II. . Barcelona. Madrid. Finalmente. 1998. son muy escasos los delitos de peligro abstracto y rara vez se castiga la comisión imprudente de estas figuras.34 y Martinez Bujan Perez. sino además que judicialmente se haya declarado la quiebra. Manual de Derecho penal económico aplicado a la actividad empresarial. acerca de las cuestiones de legitimidad Arroyo Zapatero. LA RESPONSABILIDAD En el derecho español. El error en el Derecho penal económico. como el empleo de tipos de peligro y singularmente de peligro abstracto. Bibliograría: Sobre la denominación. p. nacional y comunitaria. sin duda. desarrollo y ubicación del derecho penal económica vid. Derecho penal económico I. Madrid. En contraposición a estas críticas puede advertirse que los delitos que existen en el ordenamiento español son aquellos que se corresponden con el “nucleo duro” del derecho penal económico. nº 1. En el derecho penal económico resulta más frecuente que en otros sectores que el legislador exija un requisito ulterior. bajo la forma de una condición objetiva de punibilidad. 3 . 1997. 1995. Así.utilización del derecho penal con el fin de tutelar bienes jurídicos artificiales y poco determinados. Pero el aspecto verdaderamente singular del derecho penal económico son las dificultades de adaptación de la teoría jurídica del delito y sus instituciones. la suspensión de pagos o el concurso de acreedores. 1 y ss.

no tiene intención de obtener indebidamente una ayuda. y el art. pero. que contiene la regulación del error. a diferencia del derecho penal tradicional. Por su parte. 317. de un lado. de otro. el error de prohibición invencible excluye la culpabilidad y por tanto la pena. porque ha interpretado mal la normativa que regula una determinada subvención. en úlitma instancia. Y. El error sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye el dolo. 4 . 16 del CP. mientras que el vencible obliga al juez a atenuar la pena prevista para el delito doloso. un debate de carácter técnico. En el ámbito del derecho penal económico esta regulación del error plantea. Ejemplo: quien desconoce. La importancia de esta cuestión se ha acrecentado tras el CP de 1995. cuando el error es invencible o es vencible pero el tipo en cuestión no puede ser cometido por imprudencia el error conlleva la impunidad. la imprudencia sólo se sanciona en relación a los delitos contra recursos naturales y el medio ambiente. pues se entiende que aunque el hecho continúa siendo doloso la culpabilidad resulta menor. De este modo. Como a continuación se comprobará ambas cuestiones están estrechamente relacionadas. considera que su comportamiento es conforme al ordenamiento jurídico. Una de las principales dificultades que plantea la distinción entre error de tipo y error de prohibición es el tratamiento del error sobre el significado jurídico de aquellos elementos del tipo (elementos normativos) que sólo son comprensibles a partir de otros preceptos jurídicos. en primer lugar. La complejidad proviene de que estos errores pueden ser catalogados simultáneamente como errores de tipo y de prohibición. asignando diversas consecuencias jurídicas. acoge la distinción entre error de tipo y error de prohibición. la norma de prohibición puede ser más complicada de conocer por parte del ciudadano que los hechos constitutivos de la infracción?. por lo que sólo puede imponerse una sanción cuando el error es vencible y en el delito en cuestión sea posible la imprudencia. La distinción entre estos dos tipos de error implica. un determinado requisito imprescindible para obtener una ayuda y no lo comunica al órgano encargado de gestionar su concesión. Dentro del área del Derecho penal económico. pero con amplias repercusiones prácticas: el error sobre los elementos normativos del tipo y las leyes penales en blanco. al disminuir significativamente las figuras imprudentes. un debate político criminal: ¿ es correcta la distinción entre ambos tipos de error en un ámbito en el que.El art. y sobre las normas extrapenales a las que remite una ley penal en blanco. que el legislador considera que el error sobre las circunstancias del hecho merece un menor desvalor que el error acerca de su ilicitud. 331. penales o extrapenales. art. en segundo lugar.

ni en la jurisprudencia existe acuerdo al respecto de cómo tratar este tipo de error.Autoría y participación en el derecho penal económico. El art 27 del CP distingue entre autores y cómplices como sujetos responsables de la infracción penal. Lo cual quiere decir que si catalogamos el error como error de tipo. se intenta conseguir a través de dos vías: bien propugnando exigencias menores a la hora de considerar un error de prohibición como invencible o bien precisamente considerando que el error sobre los elementos normativos y normas penales en blanco constituye normalmente un error de tipo. 2. como Alemania. parece compartir un mismo punto de vista político criminal: en el derecho penal económico la relevancia del error que excluye la sanción ha de ser mayor. salud o integridad física del trabajador. ni tampoco la jurisprudencia. lo que sintoniza con el derecho comparado. En el resto de figuras únicamente es posible la comisión dolosa. por su parte. sea vencible o invencible excluirá la responsabilidad penal. 5 . El CP de 1995. 63 se obliga a castigar al cómplice en el delito intentado o consumado con pena inferior a la fijada por la Ley para los autores del mismo delito. A diferencia de lo que acaece en otros países. Este objetivo.infracción de normas de prevención de riesgos laborales con puesta en peligro de la vida. jurisprudencia y doctrina rechazan incluso la aplicación del modelo unitario sobre las infracciones imprudentes. en consonancia con la tradición legislativa española. adopta un modelo diferenciado de autor. Desde un punto de vista político criminal. Ni en la doctrina. Desde un punto de vista doctrinal esta parece ser la posición ligeramente mayoritaria. con el fin de reducir la intervención del derecho penal a los casos verdaderamente graves. el tratamiento del error sobre las normas penales en blanco y elementos normativos como errores de tipo se traduce en una menor intervención del derecho penal. La afirmación anterior se sustenta esencialmente en la observación de la práctica sancionadora administrativa. No obstante. La doctrina. De la jurisprudencia del Tribunal Supremo resulta imposible extraer criterio alguno que oriente en el tratamiento del error acerca de los elementos normativos del tipo. El único espacio en donde impera el modelo unitario es en el derecho sancionador administrativo. debe advertirse que el legislador no se ha pronunciado expresamente en este sentido. En el art.

La existencia de esta figura conlleva que en el ordenamiento español la cuestión más importante no sea tanto la de distinguir entre autores y cómplices. (2. que lo aproximan al unitario. 28 del CP señala que aunque en sentido estricto o propio son únicamente autores "quienes realizan el hecho por sí solos. a efectos exclusivamente punitivos "también serán considerados autores" el inductor y el cooperador necesario. administrador de una sociedad en los delitos societarios etc. En esencia estas cuestiones son: (2. sino entre el cooperador necesario y el resto de los casos de complicidad. los distintos Códigos han introducido ciertas modulaciones en el interior del sistema diferenciado.Pese a lo que acaba de señalarse. por no ser frecuente en el derecho comparado. Aunque la polémica no está cerrada. Una gran parte de los delitos económicos son delitos especiales propios. es la cooperación necesaria.6) la atribución de responsabilidad por actos colegiados.) y que además no existe un delito común al que remitir la 6 .1 Autoría y participación en los delitos especiales. lo que significa que para su castigo resulta necesario que exista un autor en sentido esctricto o propio que haya realizado un comportamiento típico y antijurídico. (2.1) autoría y participación en los delitos especiales y actuaciones en nombre de otro.4) la responsabilidad del superior. deudor tributario en el fiscal. Los problemas específicos de autoría y participación que se plantean en el derecho penal económico español son similares a los que existen en el derecho francés. por aportar una contribución de enorme importancia que a diferencia del coautor no tiene porqué intervenir en la fase ejecutiva del hecho.2) los conceptos de administrador de hecho y de derecho. conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento". si bien resulta diferente el modo de solucionarlos. El art. beneficiario de una subvención en el fraude de subvenciones. lo que significa que para ser autor (intraneus) se requiere una especial cualificación (ser deudor en el delito de quiebra. 2. (2. Esta equiparación exclusivamente penológica deja intacta la aplicación del principio de accesioriedad a inductores y cooperadores necesarios.5) la delegación de funciones y (2. Dentro de las anteriores formas de autoría y participación quizás la única que merezca algún breve comentario. El cooperador necesario es un cómplice cualificado. muy difícil de obtener en la concreta situación en que se realiza el hecho. en la doctrina tiene bastante aceptación la fórmula según la cual lo que distingue al cómplice (cooperador) necesario del cómplice simple es que aporta a la ejecución una contribución escasa.

sin prestar tanta importancia a la cualidad formal que permite la asunción de la posición de intraneus. un menor o incapacitado o haber conferido a otra persona poderes para representarle y es precisamente el tercero que actúa en su nombre quien realiza el comportamiento típico. por lo que presentan importantes lagunas de punibilidad cuando un tercero ocupa idéntica posición sustituyendo al intraneus. distintos a los mencionados expresamente por el art. La segunda cuestión que se plantea en los delitos especiales propios es cómo sancionar al partícipe. lo que confiere a su comportamiento un mayor grado de injusto que se traduce en la relevancia penal de la conducta y en la pena. por ser una persona jurídica. Desde el punto de vista del principio de legalidad resulta cuestionable que pueda castigarse a esta persona. Ahora bien. La función del art 31 consiste en ampliar el círculo de autores dentro de los delitos especiales convirtiendo en intraneus los casos más frecuentes en que la anterior situación se produce: los administradores de hecho o de derecho de una persona jurídica o los representantes legales o voluntarios de personas naturales. pero también se obtiene como ventaja una mayor taxatividad. El fundamento del delito especial reside. El primero radica en cómo solventar aquellos casos en los que la persona sobre la que recaen los presupuestos necesarios para ser autor no tiene responsabilidad penal. tal como se acaba de indicar. Ciertamente. a través de la inclusión en la PG de un precepto (art. cuando extraneus.conducta en caso de que no exista tal cualificación. 31 del CP) denominado por la doctrina "actuaciones en lugar de otro". sin embargo. en el partícipe extraneus no se encuentra esta especial posición. pues ciertamente no reúne los requisitos necesarios para ser autor del delito. 31 se encuentran en una relación de cercanía con el bien jurídico materialmente similar a la de los intraneus. por lo que si 7 . El legislador. en la realidad se producen muchas más situaciones en las que ocurre que un tercero extraneus pasa a tener con el bien jurídico una relación similar a la de los intraneus. siguiendo la estela del § 14 StGB. El CP español resuleve los problemas de autoría en delitos especiales. El fundamento de las actuaciones en nombre de otro pueden resumirse del siguiente modo: Los delitos especiales se fundamentan en una especial relación entre el intraneus y el bien jurídico protegido. ha preferido restringir y describir con mayor precisión quienes pueden ser autores. en una especial cercanía del intraneus con el bien jurídico protegido. Esta configuración origina dos problemas diferentes. como ocurre en Francia o Italia esta cuestión se resuelve caso por caso en la Parte especial. en vez de crear un precepto en el que se describa la relación material. En otros ordenamientos. Con ello ciertamente se producen de nuevo lagunas de punibilidad.

resuelve últimamente este problema aplicando una atenuante analógica al partícipe (art. Castigarle a partir del marco penal del delito fiscal. por tanto.2. Según este último 8 . directores generales etc. para conocer el círculo de autores en estos delitos es éste último término. con una jurisprudencia configurada esencialmente a partir del delito fiscal.calculamos su pena a partir de la del autor violaremos el principio de proporcionalidad. En la doctrina pueden encontrarse básicamente dos posiciones doctrinales. por el contrario. que se acompaña normalmente de la capacidad para poder disponer u obligar de los bienes de la empresa mediante negocios jurídicos que obligan a la sociedad frente a terceros.6). 2. Qué ha de entenderse por estos conceptos es una cuestión todavía abierta. Según esta interpretación serían administradores aquellas personas que ejercen un poder de gestión autónomo en la empresa o limitado tan sólo por las instrucciones de los órganos superiores de gobierno. consistente en no reunir la característica personal . las cuales además representan los sujetos activos de todos los delitos societarios (arts. de acuerdo con ello son administradores casi únicamente aquellos que forman parte del Consejo de la sociedad o bien el administrador único. quienes mantienen un concepto escricto de administrador de derecho incluyen las relaciones jurídicas que han quedado fuera en el más amplio e indefinido concepto de administrador de hecho. resulta desproporcionado. En cualquier caso el problema de la delimitación del administrador de derecho no resulta demasiado importante si.. configurar este término de modo independiente y partiendo de criterios materiales. para la mayoría de la doctrina este concepto debe interpretarse materialmente. posteriormente. que se ha configurado sobre la base de la existencia de una obligación tributaria. más amplia. 21. permite incluir dentro de éste término a liquidadores. Ejemplo: el asesor tributario que colabora decisivamente en el delito fiscal de B no es obligado tributario. Para algunos el término administrador de derecho debe interpretarse en conexión (accesoriedad) con las normas societarias. Y en este punto se produce. una bifurcación doctrinal. Otro sector doctrinal prefiere. Lo verdaderamente decisivo. Mientras que para unos los administradores de hecho son sólo aquellos administradores cuyo nombramiento presenta alguna irregularidad (concepto estricto o mercantil). 290-295). Administrador de hecho o de derecho El art. Esta concepción. 31 del CP que acaba de analizarse menciona expresamente las figuras del administrador de derecho y de hecho. de nuevo. El TS.

lo normal será considerarlos coautores. expresa o tácita. en cuanto que puede considerarse autor al subordinado y inductor.3. El primero consiste en que. muy estricto en aquellos delitos de resultado que prevén medios de comisión determinados (vgr. deben darse una serie de características que asimilen la posición que el administrador de hecho tiene dentro de la sociedad con los de derecho. lo que se traduce en la necesidad de que esta ha de disponer precisamente de los poderes o facultades característicos que permiten la ofensa al bien jurídico protegido. que la relación entre este sujeto y el bien jurídico sea idéntica a la que tenga el autor prototípico o intraneus. la doctrina se inclina a considerar autor al administrador de hecho y en su caso cómplice al testaferro. 9 . art. La cuestión en principio no tendría porqué ser demasiado complicado. 295 del CP) o son de simple actividad. que obliga a plantearse en qué medida y hasta qué punto el superior jerárquico es responsable por los hechos cometidos por el subordinado. En los casos en los que el administrador de hecho dirige la empresa a través de un administrador de derecho que es en realidad un “hombre de paja”. como es precisamente el caso del delito de quiebra. que parece el más correcto. Lógicamente. independientemente del tipo en cuestión. estas notas son un ámbito de decisión autónomo en sectores relevantes de la actividad o. Al igual que los conceptos de administrador de derecho y hecho aún no están totalmente perfilados. La responsabilidad del superior. sin relación de subordinación. de la sociedad para que actúe de este modo. dicho de otro modo. En los delitos cometidos en el interior de una estructura empresarial resulta frecuente que sea un subordinado. En los supuestos en los que existe una verdadera coadministración. esta condición provoca el que el concepto de administrador de hecho sea distinto en cada figura delictiva. 2. o. y la tolerancia. en difinitiva. Esta circunstancia provoca una indeseable disociación entre dirección de la empresa y responsabilidad penal. tampoco existen posiciones claras en lo referente a la distribución de responsabilidad en los supuestos en que es posible encontrar tanto administradores de hecho como de derecho. alguien que no está situado en la cúspide de la estructura jerárquica de la empresa quien realice el comportamiento típico. El segundo filtro surge al poner en relación la figura del administrador de hecho con el tipo penal en cuestión. la asunción efectiva de funciones de administrador. y más amplio en los puramente resultativos. en cuanto que ambos compartirán el dominio del hecho. la noción de administrador de hecho se compone de dos elementos que actúan como filtros sucesivos.criterio.

que el riesgo a controlar o el bien a salvaguardar debe estar dentro del específico ámbito de competencia que cada directivo tenga asignado en el interior de la empresa. en primer lugar. discutida tanto en el derecho penal como en el derecho penal económico. 2. Por ello en la doctrina más reciente y en la jurisprudencia se ha propuesto considerar al superior autor mediato. La interpretación de este precepto es. La delegación de funciones. En el derecho penal el estudio de la delegación de funciones pretende aclarar en qué medida y bajo qué condiciones excluye la responsabilidad del superior y fundamenta la del subordinado. Esta última es el criterio más común y encuentra fundamento legal en el art. a su causación”. 11 señala como supuestos de “equivalencia” aquellos casos en los que existe una específica obligación legal o contractual de actuar o “cuando el omitente haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente”. equivalga. generaría responsabilidad a título de autor en comisión por omisión. c) necesidad de que el delegado sea una persona con los conocimientos y capacidad suficiente. sin embargo. b) que la función delegada sea concreta y especial. coautor o autor en comisión por omisión. lo que normalmente genera riesgos para terceros. El propio art. que el delito a imputar no describa determinados medios comisivos que excluyan la omisión y. No obstante. La doctrina más moderna requiere por ello. Singularmente en este último espacio la opinión mayoritaria no se contenta con la simple existencia de un deber legal o contractual de actuar o un comportamiento peligroso precedente. en cuanto que obliga a evitar perjuicios para la empresa. en caso de imprudencia). o de poner en marcha una industria. al infringir un especial deber jurídico del autor. 11 del CP español en el que se indica que “los delitos o faltas consistentes en la producción de un resultado sólo se entenderán cometidos por omisión cuando la no evitación del mismo. d) la delegación obliga al delegante a comprobar 10 . Si así fuera. lo que significa la imposibilidad de delegar los deberes básicos que el superior debe cumplir por sí mismo. según el sentido del texto de la Ley. Existe un consenso básico en que la delegación de funciones para ser eficaz requiere: a) el traspaso al delegado del dominio necesario para ejercer la función delegada y la asunción correlativa de este dominio. una vez demostrado el conocimiento de la situación de peligro (o la posibilidad de conocerla.4. este modo de proceder no siempre conduce a resultados aceptables. tolera o conoce los hechos. en segundo lugar.cooperador necesario o cómplice al superior que ordena. el mero hecho de ser directivo.

Un supuesto concreto y especialmente complejo de atribución de responsabilidad es el que puede derivarse de la adopción de acuerdos dentro de un órgano colegiado que son en sí delictivos o que pueden dar lugar a comportamientos punibles una vez ejecutados.). Mientras las cuestiones anteriores que acaban de abordarse han de situarse en el marco de las relaciones jerárquicas existentes en el interior de la empresa. en el marco de la división horizontal de trabajo. no simultánea. sino materiales: lo decisivo es la asunción efectiva de un poder de dirección empresarial. Igualmente carece de importancia el procedimiento de votación (simultánea. y no tiene porqué preocuparse ni por la legalidad. a salvo de casos excepcionales. exento de responsabilidad. Si el fundamento de la responsabilidad del superior es el dominio sobre un determinado sector de la actividad. las que ahora nos ocupan derivan de la división horizontal del trabajo. salvo que existan indicios que apunten lo contrario. Tercera: el administrador que vota en contra. Tal como puede apreciarse la delegación de funciones no se rige por criterios formales (cargo. salvo que se demuestre que es uno de los impulsores del acuerdo y que por distintas razones se ha querido mantener en “la sombra” 11 . ni por la corrección de los comportamientos de otros administradores dentro de su ámbito de competencia. de lo que ocurre en relación a los subordinados. no existe responsabilidad omisiva de un administrador por el comportamiento de otro. 2.5.periódicamente que los poderes transmitidos se ejercen correctamente. Segunda: resulta indiferente si el administrador emite el voto una vez que se ha conformado ya la mayoría necesaria para adoptar el acuerdo o lo hace cuando aún no lo está. expondré sólo resumidamente los aspectos y conclusiones fundamentales. La responsabilidad del administrador por decisiones tomadas por órganos colegiados y por hechos delictivos de otros administradores. deberes contractuales etc). A diferencia. se abstiene o no asiste a la reunión queda. por tanto. secreta etc. Ante lo complejo del problema. este desaparece cuando se traspasan válidamente los poderes específicos que dan lugar a este dominio. en los términos que acaban de señalarse. En este punto la doctrina suele invocar como criterio rector de las distintas soluciones el principio de confianza: cada dirigente puede confiar en que el comportamiento de otros es correcto. en principio. Primera: dado que la responsabilidad penal es estrictamente personal se rechaza de modo unánime que la realización de un delito mediante la decisión de un órgano colegial genere automáticamente responsabilidad para todos sus miembros. categoría profesional.

129 del CP denomina “consecuencias accesorias” a las medidas que pueden imponerse a las personas jurídicas o asociaciones. 129 es bien escueto. c) intervención de la empresa para salvaguardar los derechos de los trabajadores o acreedores. Y es que lo escueto de la regulación deja abiertos un buen número de interrogantes: ¿debe la acusación solicitar la aplicación del art. no pueden imponerse sanciones contra personas jurídicas. La responsabilidad de las personas jurídicas. 2. las consecuencias accesorias que pueden adoptarse son: a) clausura de la empresa. Resulta decisivo atender al reparto real de funciones y de poder en el seno de la empresa. 129 está siendo objeto de una viva polémica doctrinal. Cuarta: no es necesario que el administrador que vota en contra. fraude de subvenciones. Por lo que se refiere al proceso necesario para su imposición. salud etc. Asímismo durante la tramitación del proceso el juez instructor puede adoptar las medidas de clausura de la empresa y sus locales y la suspensión de la actividad de la sociedad. el art. favorecido o encubierto el delito. en blanco o no asistiendo. el voto a favor del acuerdo no necesariamente implica la responsabilidad a título de autor. b) disolución. d) prohibición temporal o definitiva de realizar determinadas actividades. Quinto: aunque este es quizás el aspecto más discutido. sus locales o establecimientos.votando en contra. c) suspensión temporal de sus de las actividades. 129 o puede 12 . El art. El CP español no contempla la responsabilidad penal de las personas jurídicas. operaciones mercantiles o negocios de la clase de aquellos en cuyo ejercicio se haya cometido. La posibilidad de imponer alguna de estas consecuencias se circunscribe exclusivamente a aquellos supuestos previstos expresamente por el legislador. orientadas a “prevenir la continuidad en la actividad delictiva y los efectos de la misma”. se abstiene o no asiste deba además impugnar el acuerdo o denunciarlo. En los delitos más genuinos del derecho penal económico (delito fiscal. sin que la jurisprudencia haya tenido ocasión de pronunciarse sobre el mismo. integridad física. En concreto. El deber de garantía genérico hacía la sociedad o hacía terceros no le obliga a realizar ninguna de estas conductas. Una excepción quizás deba hacerse cuando el bien jurídico que vaya a ser afectado sea un interés fundamental (vida. El Juez o el tribunal sentenciador pueden imponerlas motivadamente previa audiencia de los titulares o sus representantes legales. delitos societarios). Como era de esperar el art.) y el acuerdo se adopte dentro del ámbito de competencia específico del administrador en la sociedad.

Para describir completamente la situación del ordenamiento español en relación al principio societas delinquere non potest debe advertirse. y otra a la persona jurídica. 129 del CP. no es posible encontrar ningún responsable individual de los hechos. 24 de la CE y que además resulta obligada la aplicación de principios como el de legalidad o culpabilidad. de un lado. culpa in vigilando o in eligendo de la persona jurídica)?. y entre ellos el de culpabilidad. Es también frecuente que en la regulación de estas sanciones sea posible imponer conjuntamente una sanción a la persona física. administrador. debido a la organización empresarial. considerándose que ello no supone una violación del principio de non bis in idem por no existir identidad de sujetos. A la vista de esta situación. un sector doctrinal propone considerar que las sanciones previstas en dicho artículo poseen naturaleza penal. Esta último requisito frustra indudablemente los fines político criminales que se pretenden alcanzar a través de la responsabilidad de las personas jurídicas: la posibilidad de imponer una sanción en aquellos supuestos en los que. indicando que aunque en el derecho sancionador administrativo son de aplicación los principios garantistas del derecho penal. ello no empece 13 . aunque existen igualmente sanciones administrativas de tipo interdictivo. El Tribunal constitucional se ha pronunciado expresamente sobre la constitucionalidad de las sanciones administrativas a personas jurídicas. y con el fin de rodear de garantías la aplicación del art. con las adaptaciones y matizaciones oportunas. que en el derecho sancionador administrativo resulta posible la imposición de sanciones a personas jurídicas. por ello de lege ferenda existe una corriente de opinión favorable a establecer la responsabilidad de las personas jurídicas de modo independiente de que pueda encontrarse un responsable individual. 129 del CP debe realizarse conforme al principio de proporcionalidad y.hacerlo el juez de oficio?. de otro. En la mayoría de los casos estas sanciones administrativas tienen carácter pecuniario (multas). que de lege lata al ser “accesorias” resulta necesario para su imposición una persona natural que pueda ser declarada culpable. ¿la persona jurídica como tal debe ser parte en el proceso penal?. ¿debe existir algún tipo de culpabilidad (vgr. ¿es posible imponer una sanción aunque el administrador haya actuado fuera de su ámbito de competencias o no haya actuado con el fin de beneficiar a la persona jurídica?. la aplicación del art. lo que implica que en la imposición de estas medidas deben regir los principios fundamentales del proceso penal que se recogen en el art. Incluso más allá de esta polémica existe acuerdo en que. finalmente.

1985. Sanciones penales aplicables en el derecho penal económico. El actuar en lugar de otro en el Derecho penal. Madrid. Silva Sánchez. que en las consecuencias accesorias previstas en el art. El art. sobre la responsabilidad de personas jurídicas de entre la extensa bibliografía vid. Zaragoza. II. vol. 1997. Barcelona. 1989. Criterios de asignación de responsabilidad en estructuras jerárquicas. Las penas más usuales son la privación de libertad y la multa. en Cuadernos de Derecho Judicial: La responsabilidad penal de las sociedades. Monográficamente sobre el error vid.a la responsabilidad de las personas jurídicas. consideradas por un sector doctrinal como la sanción más idónea en el marco de la delincuencia económica.. Parte general. 1999. En el caso de delincuentes económicos primarios. El Código penal español prevé un idéntico régimen punitivo para las infracciones económicas que para las del derecho penal común. 129. Madrid. será frecuente la remisión condicional de la pena o algún tipo de pena alternativa. 1986. resultan mayores las garantías existentes en la imposición de sanciones administrativas pecuniarias. En relación a la responsabilidad del administrador Pérez Cepeda. Para la jurisprudencia constitucional los principios del derecho penal deben ser modulados en su aplicación a las sanciones administrativas. vol.2 señala que en ningún caso cabrá imponer una pena privativa de libertad inferior a seis meses. una de las matizaciones que ha de efectuarse sobre el principio de culpabilidad cuando se proyecta en el derecho sancionador administrativo es la admisión de la responsabilidad de las personas jurídicas (STC 246/91). Suárez González. 1999. 1998. La responsabilidad de los administradores de sociedades criterios de atribución. 71. I. Bibliografía: Una información completa de los diversos aspectos abordados en este epígrafe puede encontrarse en Martinez Bujan Perez: Derecho penal económico. Muñoz Conde. 1998. Tras lo expuesto debe repararse en la siguiente paradoja: de no aceptarse que la naturaleza de las sanciones previstas en el art. Barcelona. LAS SANCIONES 1. El error en el derecho penal. Valencia. 129 del CP es penal y que por tanto son de aplicaciones sus principios fundamentales. un completo examen del administrador de hecho en García Cavero: La responsabilidad penal del administrador de hecho de la empresa: criterios de imputación. en Cuadernos de Derecho Judicial: Empresa y delito en el nuevo Código penal. en relación a las actuaciones en nombre de otro Gracia Martin. II. La responsabilidad penal de las personas jurídicas. 14 . Precisamente. Barcelona. únicamente Bacigalupo S. Participación en las decisiones del Consejo de administración de una sociedad y responsabilidad penal. En la regulación de la pena de prisión el Código evita conscientemente las penas cortas de prisión. 1994.

56). En este caso su duración varia en cada caso. En cualquier caso. en el delito societario de falsedad en los balances (art. debe tenerse en cuanta que en muchos delitos el derecho sancionador administrativo permite la imposición de sanciones bastante más elevadas a las personas jurídicas. industrial (art. el valor del objeto del delito o el beneficio reportado por el mismo”. contemplan también supuestos de interdicción. ubicadas en el Código penal. 271). a la hora de valorar la eficacia intimidatoria del sistema de días multas. En el CP la inhabilitación para “empleo o cargo público. industria o comercio o cualquier otro derecho” posee un doble carácter. por ejemplo. De un lado. Su imposición no es. La duración de la interdicción es similar en este caso a la de la pena de prisión impuesta. circunstancia que será relativamente frecuente en las infracciones económicas que casi per definitionem (Sutherland) son cometidas en el desarrollo de una actividad profesional. oficio. Lo normal es que la multa o la inhabilitación la acompañen. profesión. tienen relación directa con el delito cometido (art. la inhabilitación también se contempla como pena principal. pero en ningún supuesto tiene carácter definitivo. la multa que se prevé tiene en cuenta el beneficio obtenido y se fija del tanto al triplo del mismo. A diferencia de lo que acontece con la pena de multa. sin embargo. 276).Pocos son los delitos económicos sancionados exclusivamente con penas distintas a la prisión. determinadas disposiciones administrativas y societarias a la hora de establecer los requisitos necesarios para desempeñar el cargo de administrador. 301). blanqueo de capitales (art. existe amplio consenso acerca de la especial idoneidad de la inhabilitación profesional en el sector del derecho penal económico. Lo que se dispone en los delitos contra la propiedad intelectual (art. dos de las más significativas el art. actúa como pena accesoria en aquellos delitos sancionados con penas de prisión de hasta diez años. en el delito fiscal (art. En atención al principio de que “el delito no debe salir rentable” en el ámbito de la delincuencia económica el legislador ha dejado con frecuencia de lado el sistema de días multas y se ha decantado por una multa proporcional “al daño causado. De otro lado. 305) la multa se fija del tanto al séxtuplo de la cuantía defraudada y en el blanqueo de capitales la multa es del tanto al triplo del valor de los bienes (art. 302) y delitos contra la salud pública (art. 359-364). El juez debe motivar en la sentencia que la profesión. Así. automática. el ejercicio de la actividad comercial etc. a modo de ejemplo. Conjuntamente con las disposiciones que acaban de reseñarse. Por citar. 291 del CP). 124 de la Ley de 15 .

al considerarse que es competencia exclusiva de la normativa comunitaria determinar quién y bajo qué condiciones tiene derecho a una ayuda de la UE. 306 y 309 del CP) de la comunidad esta sanción no resulta de aplicación. con el fin de evitar que estas prohibiciones puedan ser eludidas a través de la utilización de “hombres de paja”. al mercado y los consumidores. los inhabilitados para ejercer cargos públicos o de administración o dirección de Entidades financieras. y los quebrados y concursados no rehabilitados”. de violación de secretos. a costa del condenado”. 305. El art. 70. En el Código penal español se contempla en los delitos relativos a la propiedad intelectual. 2 e) del Real Decreto 1144/1988 prescribe que no pueden formar parte del Consejo de administración de una entidad bancaria aquellos en quienes no concurre una reconocida “honorabilidad comercial y profesional”. que puede consistir cuando lo solicite el perjudicado y el juez lo crea oportuno en “su reproducción total o parcial en cualquier otro medio informativo. La publicación de la sentencia es probablemente la única sanción pensada exclusivamente para infracciones económicas. de malversación de caudales públicos.sociedades anónimas prohibe que sean nombrados administradores “los quebrados y concursados no rehabilitados”. La publicación de resoluciones se contempla también en determinadas leyes sancionadoras 16 . El aspecto peor regulado de la interdicción profesional en el ordenamiento español es la ausencia de una regulación similar a la Berufsverbot del Derecho alemán (parg.3. entendiéndose que “en todo caso. 258 del CP dispone la publicación de la sentencia de los periódicos oficiales. se entenderá que carecen de tal honorabilidad quienes tengan antecedentes penales por delitos de falsedad. En el caso de los delitos contra los intereses financieros de la comunidad (art. Dentro del catálogo de penas privativas de derechos. “los condenados a penas que lleven aneja la inhabilitación para el ejercicio de cargo público” y “los que hubieran sido condenados por grave incumplimiento de leyes o disposiciones sociales”. de infidelidad en la custodia de documentos.III StGB). de descubrimiento y revelación de secretos y de delitos contra la propiedad. contra la Hacienda pública. De un modo más amplio el art. industrial. en los delitos contra la Hacienda pública y la seguridad social se contempla la interdicción de “obtener subvenciones o ayudas públicas y del derecho a gozar de beneficios o incentivos fiscales o de la Seguridad Social durante un periodo de tres a seís años”.

El comiso ha sufrido una importante transformación en el CP de 1995 destinada a incrementar la eficacia de una medida especialmente recomendada en las infracciones económicas realizadas por la criminalidad organizada. El poder sancionador de la administración ha sido además muy utilizado con el fin de reforzar la vigencia de las normas administrativas en materia económica. La “buena fe” y el principio de proporcionalidad. El art. sin poderlo haber previsto. 128 del CP. salvo que éste sea un “tercero de buena fe” y los haya adquirido legalmente. Sanciones administrativas En el ordenamiento español el principio de separación de poderes nunca tuvo como consecuencia privar de capacidad sancionadora a la administración. efectos y ganancias del delito que se encuentren en poder de terceros. 46. sigue 17 . La “buena fe” tiene un significado ambivalente. Tras la Constitución de 1978 la evolución podría sintetizarse del siguiente modo: de un lado. siempre existió un numeroso grupo de infracciones impuestas por órganos de las diversas administraciones del Estado. o se hayan ya satisfechos las responsabilidades civiles. 2. El cambio consiste en haber perdido su carácter de pena para convertirse en consecuencia accesoria lo que permite decomisar instrumentos. señala que cuando los efectos o instrumentos del delito sean de lícito comercio y su valor no guarde proporción con la naturaleza o gravedad de la infracción penal.administrativas. “cualesquiera que sean las transformaciones que hubieran podido experimentar”. por lo que tradicionalmente. junto a las sanciones penales. en una concreción del principio de proporcionalidad. En el plano procesal la aplicación del comiso requiere el respeto al principio acusatorio y el de contradicción de parte y sobre todo demostrar que las ganancias provienen precisamente de la comisión del delito.5 de la Ley de defensa de la competencia confiere la posibilidad de que estas sean publicadas “en uno o varios diarios de ámbito nacional y de las provincias donde tengan el domicilio o realicen las prácticas las personas sancionadas”. De un lado se refiere a aquella persona que al adquirir los bienes objeto de decomiso desconocía su origen delictivo. Los bienes a decomisar pueden serlo. mientras que en el decomiso de instrumentos se identifica con la capacidad de garantizar el cumplimiento del deber de vigilancia sobre la cosa con el fin de evitar su utilización en el futuro para la comisión de hechos delictivos. el juez podrá no decretarlo o decretarlo parcialmente. El art.

4) y el principio de legalidad en delitos y sanciones (art. pueden intervenir concretando o incluyendo especificaciones en lo dispuesto por la ley. cuya función es la de fijar un marco general (art. pero sin llegar a desvirtuar su contenido esencial. 129. expondré resumidamente los principios mas importantes del derecho sancionador administrativo con sus correspondientes “matices”.1 de la CE. ciertamente. A continuación. la translación de principios del derecho penal no debe acometerse de un modo mecánico. primero. Ahora bien. después. para fundamentar la translación de principios es la identidad ontológica entre ambos tipos de sanciones. 129. con el fin de adaptarlos a las concretas necesidades del derecho sancionador administrativo. de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y de Procedimiento administrativo Común y del RD 1398/1993. y esta es la innovación trascendental. Con lo que. 130.1 exige expresamente dolo o culpa para la imposición de una sanción. la capacidad sancionadora de la administración. la vigencia del principio de legalidad resulta ya del propio art. y el Tribunal Constitucional. 129. esta jurisprudencia puede inscribirse dentro de la línea emprendida por el TEDH con el caso Özturk (STEDH de 21 de frebrero de 1984). El argumento principal que utilizó el Tribunal supremo. La vigencia del principio de culpabilidad ha sido confirmada en repetidas ocasiones por el Tribunal Constitucional. El Título IX de la Ley 30/92 recoge expresamente el principio de irretroactividad y retroactividad favorable (art. Con la promulgación de la Ley 30/92 de 26 de noviembre. Estos matices consisten siempre en una reducción del contenido garantista de los principios fundamentales. introducir ciertos matices en la aplicación de estos principios. no 18 . 25. e incluso se ha incrementado. En cualquier caso. La Ley 30/92 en su art. siguiendo algunas sentencias anteriores del Tribunal Supremo. las garantías y principios básicos han encontrado plasmación positiva. 128). No obstante. de 4 de agosto. Aunque los reglamentos no pueden crear ex novo sanciones administrativas. la prohibición de analogía (art.4). sino que es preciso. como repetidas veces a señalado el Tribunal Constitucional. ha declarado que las garantías y principios fundamentales del derecho material y procesal penal deben ser trasladadas al Derecho sancionador administrativo. muy especialmente en el derecho administrativo económico. el Tribunal Constitucional.1 y 2). Reglamento de procedimiento para el ejecicio de la actividad sancionadora. La principal diferencia con el principio de legalidad penal es el mayor papel de las normas de rango sublegislativo. con mucha mayor amplitud que en el derecho penal. De otro.manteniéndose.

de la que ya nos hemos ocupado. Conjuntamente con la posibilidad de sancionar a las personas jurídicas. 25.7 y 9 del Real Decreto 1298/1993 de 4 de agosto) es la siguiente: En los casos de concurrencia de sanciones penales y administrativas.suelen existir tipos diferenciados dolosos o imprudentes. una vez efectuada la instrucción pertinente. si la sentencia es condenatoria no se impondrá sanción administrativa alguna cuando concurra identidad de hecho. Una vez que concluye el procedimiento penal. oscuridad de la ley. Las diferencias en el tipo subjetivo se tienen en cuenta en el momento de graduar la sanción como consecuencia del principio de proporcionalidad. y concretamente al principio de responsabilidad personal. los órganos competentes de la administración comunicarán al Ministerio Fiscal aquellos hechos que estimen puedan ser constitutivos de infracción penal. art. en los casos en que se aprecie identidad del sujeto. como parte del principio de culpabilidad. El único límite en este supuesto es la vinculación a los hechos que hayan sido declarados probados por el tribunal penal.). El principio de non bis in idem constituye el criterio fundamental para la articulación de las relaciones entre el derecho penal y el sancionador administrativo. La mecánica procesal del principio (vid. hecho y fundamento”. sin perjuicio del derecho de repetición que el infractor que ha abonado la infracción tenga posteriormente contra el resto. en algunas leyes sectoriales como la Ley General Tributaria (art. no existe una regulación con carácter general del mismo. en cualquier momento del procedimiento sancionador administrativo.. archivo etc.) el procedimiento vuelve a la administración. 1 de la Constitución española. Recogido implícitamente por el art. una excepción notable al principio de culpabilidad. 19 . En la práctica sancionadora se alega con frecuencia y es aplicado. puede imponer una sanción. El Tribunal Constitucional ha admitido expresamente la constitucionalidad de este régimen de responsabilidad. en la actualidad se encuentra regulado con carácter general por el art. Si la sentencia penal es absolutoria o el proceso penal no ha llegado a concluir (sobreseimiento. sobre todo cuando el error se debe a causas objetivas (provocación por la propia administración. sujeto y fundamento (bien jurídico). Aunque el error de prohibición es de aplicación. Según la opinión mayoritaria no existe identidad de sujeto cuando la sanción administrativa puede recaer sobre una persona jurídica. sin embargo. es que en el derecho sancionador administrativo español son frecuentes los casos de responsabilidad solidaria: la administración puede exigir el pago total de la sanción a cualquiera de los que han intervenido en la misma.4). 5. Se contempla. 77.. 133 de la Ley 30/92: “No podrán sancionarse los hechos que hayan sido sancionados penal o administrativamente. que.

5.En la práctica los problemas de articulación entre sanciones penales y administrativas no provienen tanto de la regulación positiva del principio. Con demasiada frecuencia las descripciones típicas engloban los mismos comportamientos.2 del RD 1398/93 señala que “el órgano competente podrá aplazar la resolución del procedimiento si se acreditase que se está siguiendo un procedimiento por los mismos hechos ante los Órganos Comunitarios Europeos”. 20 . Para afrontar esta cuestión debe tenerse en cuenta la existencia de dos modelos sancionadores dentro de la Comunidad: el modelo tradicional (derecho de la competencia. pudiendo compensarla. Un aspecto novedoso del principio de non bis in idem es la posibilidad de confluencia de sanciones administrativas comunitarias y nacionales. 6 del Reglamento CE. De imponerse una sanción. deba imponer. El art. 3. En las sanciones del segundo modelo la regulación del principio se contiene en el art. su imposición corresponde a las administraciones competentes nacionales. lo que acontece con frecuencia en sectores del derecho penal económico como los delitos contra los trabajadores o el medio ambiente. 44 de la Ley 16/1989 de Defensa de la competencia). Tratado CECA y Euratom) en el que es la Comisión europea quien impone la sanción con posibilidad de recurso ante el TJCE y el modelo adoptado por el Reglamento 2988/95. relativo a la protección de los intereses financieros de la Comunidad. Esta circunstancia propicia que la administración sancione en primer lugar y de facto destipifique numerosos comportamientos. La responsabilidad civil derivada del delito. “el órgano competente para resolver deberá tenerla en cuenta a los efectos de graduar la que. que positiviza la jurisprudencia del TJCE en el asunto Walt Wilheim. sin perjuicio de declarar la comisión de la infracción” (vid. en el que si bien la sanción es creada por el legislador comunitario. como de una técnica legislativa deficiente: los tipos penales y sancionadores administrativos no se construyen de modo tal que resulte indubitado los comportamientos que van a ser objeto de represión penal y los que serán sancionados administrativamente. tanto penales como administrativas. en su caso. en igual sentido art. En el ordenamiento español existe una regulación expresa y general para la concurrencia de sanciones administrativas nacionales y comunitarias del “primer modelo”. donde son los funcionarios públicos de los cuerpos de inspección los primeros que tienen noticia de la comisión de infracciones. Euratom nº 2988/1995.

conecta con las modernas tendencias de política criminal derivadas del redescubrimiento de la víctima. En la práctica. En el ordenamiento español la responsabilidad civil derivada del delito se establece por el Código penal y se declara conjuntamente con la responsabilidad penal dentro del mismo proceso. al menos de un modo expreso. La doctrina y la jurisprudencia diferencian tajantemente entre la naturaleza jurídica de la sanción civil y penal. fraude de subvenciones etc. lo que comprenden la restitución. Lo que no impide. si continúa siendo un crédito público o si tiene el carácter de responsabilidad civil. en los términos previstos por las Leyes. ante determinadas regulaciones del derecho tributario (cálculo de intereses de demora). Ahora bien. laboral (indemnizaciones por accidentes laborales) y administrativo (retirada de licencias) se ha discutido si una medida considerada por el legislador de carácter reparador. Así ocurre en el delito fiscal y en general en todos los delitos que afectan a caudales públicos.La ejecución de un hecho descrito por la Ley como delito o falta obliga a reparar. Pese a lo que se afirmaba con carácter general anteriormente. En el primer caso el núcleo de la cuestión se encuentra en la naturaleza jurídica de la “cuantía defraudada”. la reparación del daño y la indemnización de los perjuicios materiales y morales. sin embargo. sanciones de naturaleza mixta como las existentes en el derecho penal aduanero y fiscal francés. Dentro de los delitos que afectan a caudales públicos (malversación. en relación a algunas infracciones económicas se plantea la competencia del juez penal para establecer la responsabilidad civil. Esta polémica no está ni mucho menos cerrada y engarza claramente con el concepto dúctil de sanción que utiliza el Tribunal Europeo de Derechos humanos a la hora de aplicar las garantías previstas en el art. lo que implica fundamentalmente la necesidad de imponerla en conformidad con el procedimiento y garantías del derecho sancionador. pueda reservar la acción civil y ejercitarla en el correspondiente proceso. sin que existan. Ni en la doctrina ni en la jurisprudencia se ha llegado a un acuerdo. 6 del Convenio. también resulta problemática la distribución de competencias entre la jurisdicción penal y la contable (Tribunal de cuentas) a la hora de fijar la responsabilidad civil. Esta regulación. suele ser frecuente que las partes soliciten la responsabilidad civil ante la jurisdicción 21 . que obedece a visicitudes de la codificación. los daños y perjuicios por él causados. no tenía en realidad naturaleza punitiva y había de ser calificada de sanción administrativa.). dada la escasa claridad de los preceptos que regulan esta materia. que si la parte acusadora lo desea.

Bibliografía: Sobre las consecuencias jurídicas del delito vid. Esta tiene lugar en dos ocasiones diversas.3º). Igualmente resulta debatida la competencia del juez penal para declarar la nulidad de determinados contratos celebrados con motivo de la comisión del delito (vgr. 120.penal. Para las sanciones administrativas Nieto García. 105-131. si actúan dentro de sus atribuciones. Las consecuencias jurídicas del delito en el nuevo Código penal español. por encontrarse su fundamento en la teoría del riesgo beneficio según la cual quien obtiene un beneficio o utilidad de una persona que le presta sus servicios. Acumulación de sanciones penales y administrativas. ya sea persona natural o jurídica. en relación específica al derecho penal económico De Vicente Martinez. cuando algún directivo o empleado haya infringido la normativa administrativa que tienda a evitar el hecho punible cometido (art. Madríd. referirse a la responsabilidad civil subsidiaria del empresario. En este caso la jurisprudencia del Tribunal Supremo se decanta por considerar que su nulidad es presupuesto indispensable para restituir la situación al estado de cosas existentes antes del hecho delictivo. finalmente. Barcelona. Resulta necesario. En este segundo supuesto la responsabilidad civil es objetiva. 1998. en aquellos casos de “delitos o faltas cometidos en los establecimientos de que son titulares”. Esta jurisprudencia lleva por ejemplo a declarar la responsabilidad civil subsidiaria de los bancos por los delitos económicos cometidos por sus directivos y empleados. Primera. por delitos o faltas cometidos por los empleados o dependientes en el desempeño de sus obligaciones o servicios. debe asumir también la responsabilidad por los perjuicios que eventualmente le cause en la ejecución de aquellos.)/Baldova Pasamar/Alastuey Dobon.P. Derecho administrativo sancionador. 1997. en las insolvencias punibles el contrato de compraventa mediante el cuál el deudor reduce su activo). A. Gracia Martín (coord. 22 . Las consecuencias jurídicas en el ámbito de la delincuencia económica. Y segunda. p. 1993 y sobre el principio de bis in idem el exahustivo trabajo de De León Villalba.