No vuelva atrás, siga adelante hasta la victoria… Pastor: Fernando Alexis Jiménez José Antonio logró convertirse en uno

de los patinadores más destacados de México. Iba a competencias internacionales. Disciplinado, calculador, comprometido con su sueño de pararse algún día en el podio de los mejores, mientras que la multitud –proveniente de diversos países—vitoreaba al reconocer el liderazgo mejicano en el campo deportivo. ¿Ha contemplado alguna vez la posibilidad de volver atrás en su andar cristiano? Sin embargo renunció. Un día lluvioso, en Venezuela. La ciudad de Caracas estaba nublada y, cuando se encontraba a unos cuantos metros de la meta, cayó estruendosamente. Fue un resbalón. Algo insólito para él. Otros competidores cayeron con él. Entre el público, unos abuchearon mientras que una buena parte de los asistentes guardó indiferencia. José Antonio sintió que no valía la pena seguir adelante. Su virtual fracaso en un país extranjero le llevó a pensar que meses y años de consagración a su disciplina deportiva, se iban por la borda como consecuencia de la humedad sobre la pista. Ni siquiera volvió a entrenar. Su preparador físico, Emmanuel Arrollo le explicó que era una locura. “Ya tomé la decisión, no vale la pena seguir” le respondió de manera contundente, al tiempo que cerraba las puertas a nuevas discusiones y análisis del asunto. Recorrió casi toda Sudamérica y en dos ocasiones viajó a los Estados Unidos. En su habitación permanecen los trofeos y medallas que ganó. Pero aunque tenía la madera para ser un campeón, renunció en el mejor momento de su carrera. Tentados a volver atrás Si alguna vez quiso volver atrás, lo comprendo. Yo mismo me he visto confrontado a dejarlo todo y renunciar. ¿Cuándo? Cuando sentimos que los esfuerzos—por grandes que resulten—parecieran no rendir frutos. Con el poder del Señor Jesucristo podemos avanzar hacia la victoria, siempre... En su caso tal vez la situación sea diferente, pero igual: se ha visto tentado a renunciar. Lo comprendo. Puede que todo haya salido mal o esté transitando por un camino árido, en el que pareciera que tiene todo en contra… ¿Qué hacer? Mi respuesta es sencilla: Siga adelante. Cuando deseo renunciar a todo, doblo rodillas en oración delante del Señor Jesucristo y le pido fortaleza para avanzar. Y este principio que me ha resultado efectivo, sin duda obrará lo mismo en su existencia.

¿Está tentado a renunciar? Una situación similar se evidencia en la vida del cristiano. Hay quienes no siguen adelante en su propósito de caminar conforme a los principios bíblicos porque les parecen difíciles. Hay quienes argumentan que su mayor dificultad la representan las personas a su alrededor. Y un tercer grupo dice que los problemas impiden vivir a Cristo. Sin embargo, sólo llegan a la meta quienes avanzan sin dejarse doblegar por las dificultades y aquellos que tienen claro un propósito: avanzar hasta el final, con la ayuda de Jesucristo. “Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.”(Lucas 9:52,53). Si pretendemos que al ser cristianos, los problemas se acabaron, estamos equivocados. Vivir conforme lo demanda el Señor Jesucristo implica admitir que hay tropiezos, poner la mirada en El y pedirle su fuerza para seguir adelante. La solución no esta en volver atrás sino en seguir adelante, con la ayuda de Dios.

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