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“Educación Popular” “Introducción: Instrucción Pública” Por Domingo Fautino Sarmiento 1849 Bajo un espíritu modernizador, Sarmiento en sus

escritos nos permite apreciar su propuesta que deja su impronta en la historia Argentina: el lugar de la educación como motor para el progreso nacional con ansias de alcanzar un estado de civilización, donde sus individuos reciban de ésta los medios para adaptarse a las nuevas exigencias que demanda su época. De la mano de la igualdad de derechos concebida hacia todos los hombres, Sarmiento sostiene que el gobierno debe proveer de educación a las generaciones pro venir, no solo para que hagan un uso adecuado de los derechos políticos sino también para desempeñar las funciones sociales que serán llamados a desempeñar. En este sentido, la educación es ante todo un asunto del Estado. Para él, la riqueza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen, y esto será el fin último de la educación dado que el caso contrario, “si la educación no prepara las venideras generaciones, para esta necesaria adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscuridad nacional”. Los resultados de la conquista española, no fue otra cosa que un atraso, sostiene él, argumentando esta idea, nos va a decir: que España no solo desconoce los saberes de las ciencias naturales para una industria fuerte, sino que también la colonización nos ha legado una progenie “bastarda”, rebelde a la cultura y con hábitos de difícil desarraigo. Este es el punto de partida para comprender su obra, desde aquí en adelante él no hace más que buscar un camino inspirado en las potencias del norte, principalmente Estados Unidos, el cual posee un espíritu de progreso que él anhela para nuestro país. Este espíritu de progreso que el ve y remarca en los Estados Unidos será central para su propuesta, ya que es un modelo inspirador que traza el camino a seguir. Tomando declaraciones de empresarios y personajes ilustres para ratificar sus argumentaciones y a partir de sus propias observaciones en su estadía por ese país, Sarmiento no vacila en afirmar que con un mínimo de instrucción basta para observar las benéficas consecuencias que ésta provoca en las masas , que los individuos que poseen conocimientos de lectura , escritura y cálculo no sólo son mejores trabajadores fabriles , sino que también son más higiénicos , metódicos en su accionar y con aspiraciones de superarse. El espíritu civilizador que la instrucción ejerce se disemina por toda la sociedad, multiplicando las fuerzas productivas, emparejando los estilos de vida de los distintos sectores sociales y ayudando a que los conocimientos de la ciencia se difundan con mayor velocidad.