You are on page 1of 2

Introduccion

En Chile el proceso de incorporación a la universidad no es algo que aparezca en los últimos años previos a la entrada. Durante casi todo el proceso de desarrollo educativo de los niños y adolescentes se les recalca que entrar a la universidad es el primer paso para convertirse en un profesional. El proceso de admisión a una universidad en Chile funciona promediando las notas de los últimos 4 años de enseñanza en el colegio, a esta nota se le asigna un puntaje que luego se promedia con el puntaje obtenido en una prueba de selección universitaria (PSU). Pero más allá de eso existe un trasfondo social detrás de este proceso. El ser un profesional implica ser importante, ser validado en sociedad, te entrega un estatus y rol determinado, no es extraño escuchar durante la media la frase “ si no estudias en la universidad no eres nadie”. En este trasfondo se aloja una profunda presión académica que puede desembocar en depresiones, angustia o estrés. Sin embargo la angustia, depresión o estrés no termina allí. El rendimiento y buen funcionamiento dentro de la universidad suele incrementar incluso estos estados. No es raro entonces que los niveles de deserción en primer año sean tan altos.

Planteamiento del problema y justificación de la investigación:
Una de las características de las sociedades modernas es, su énfasis en la formación profesional como requisito para enfrentarse de manera adecuada a las demandas laborales. Es así como podemos ver que, cada vez más cantidad de jóvenes que fluctúan entre los 18 y 25 años entran a la vida universitaria enfrentándose a una realidad que en la práctica desconocen. Se ven sometidos a exigencias que conlleva desarrollar sus potencialidades al máximo, ya que, el mercado laboral es cada vez más competitivo por la oferta de profesionales que crece sin regulación alguna. Esto ha provocado que en muchos casos los individuos desarrollen distintos tipos de enfermedades, por la dificultad que significa competir y responder a estas nuevas exigencias a un nivel óptimo. Entre las más enfermedades comunes de los universitarios podemos encontrar depresión, adicción a distintos estupefacientes y fármacos, y estrés. En este contexto no es raro preguntarse cómo los estudiantes pueden llevar dichas exigencias, al mismo tiempo que deben cumplir con un buen rendimiento académico. Es normal ver cómo los jóvenes se estresan y muestran un alto grado de vulnerabilidad hacia el estrés, es aquí donde cobra sentido la relevancia para nuestra investigación, ya que si bien el estrés es un fenómeno que ha sido investigado en muchos ámbitos de nuestra vida, aún no se posee claridad respecto al tema y los resultados han arrojado diversas conclusiones, tanto significativos positivos como negativos, es por esto que sentimos relevante desarrollar una investigación que aluda al estrés, su función y relación en un contexto universitario. (Monzon, I., 2007). A lo largo de la vida se presentan diversas situaciones, las cuales los individuos confrontan de las más variadas maneras, esto oscila dependiendo de cada persona y en la forma particular que tiene para afrontar las situaciones estresantes. El estrés casi siempre ha tenido una connotación negativa “no te estreses tanto, que te hará mal”, como si fuera una situación que nos lleva a dar menos del potencial que realmente tenemos por encontrarnos sobrecargados, más allá de lo que nuestro cuerpo y mente puede dar. Pero no solo el estrés posee connotaciones negativas, puede ser una fuente de adaptación, por ejemplo: En una investigación realizada a estudiantes de psicología del Centro Universitario de los Altos en la ciudad de Chiapas, México. Se estudió la relación entre las variables estrés y rendimiento académico. Si bien los resultados apuntaron a que no había una relación directa entre las variables mencionadas, los investigadores concluyeron paralelamente que “ las tendencias sí manifiestan que los niveles bajos y sobre todo los medios de estrés son mejores condiciones para el aprovechamiento escolar, situación que obliga a que se reflexione más sobre las posibles relaciones entre las dos variables, de manera particular a través de procesos más finos de medición del nivel de estrés y probablemente del rendimiento académico”. (Caldera, J.; Pulido, B., 2007). Esto nos permite pensar, que tal vez, bajo distintas metodologías de investigación de estas variables, podríamos encontrar, que sí existe una relación entre ambas, y que además una beneficia a la otra, donde el estrés ayuda a mantener un buen rendimiento académico. Pero, ¿es realmente es así? Por tanto, esta investigación estará enfocada en el estudio del estrés, en donde el fin último será dilucidar, si el estrés más

podría ser entendido como una herramienta útil para el enfrentamiento de las exigencias del mundo académico universitario en el cual los estudiantes se encuentran insertos. y si es así.allá de su categorización negativa. cumple este una función adaptativa para enfrentarse a las exigencias del mundo universitario? . nuestra pregunta de investigación es ¿Existe una relación entre estrés y rendimiento académico. Desde esta perspectiva.