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Reflexión

Reflexión

Leer los signos de los tiempos
Juan Hugues, op
Al cierre de este número hemos recibido la triste noticia de la muerte de Juan Hugues, dominico francés, cofundador del Centro Bartolomé de Las Casas del Cusco. Fue también por muchos años director del Instituto de Pastoral Andina. Juan Hugues estaba trabajando en Haití, entregando con enorme generosidad su vida a este pueblo, uno de los más olvidados y golpeados de nuestro continente. Publicamos a continuación uno de sus últimos escritos, una ponencia en el segundo Encuentro Continental de Pastoral Social –Caritas– realizado en Haití en marzo del 2007.
“Signos de los tiempos” es una expresión bien conocida y la lectura de los signos de los tiempos es un ejercicio que solemos hacer con bastante frecuencia. Muchas veces, sin embargo, lo que realizamos es más un análisis de la realidad y no tanto una lectura de los signos de los tiempos. La expresión “signos de los tiempos” tiene para nosotros, cristianos reunidos en asamblea eclesial, un sentido específico: el que recogemos de los documentos del Magisterio, y en particular del concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et spes, en el número 11, 1.

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Páginas 212. Diciembre, 2008.

Abrahán vivió un acontecimiento personal (aunque también familiar): la migración hacia una tierra desconocida. efectuar auténticamente una lectura teológica de los signos de los tiempos. Ahora bien. la práctica de la lectura de los signos de los tiempos es constante entre los creyentes desde el origen del pueblo de Dios. de los cuales participa juntamente con sus contemporáneos. para alcanzar otro mundo que cree posible… El 12 . mejor dicho. en el sentido genuino del vocablo: lo que Dios nos dice de sí mismo. el signo “habla”. crece la necesidad de alcanzar algo distinto. algo mejor. Nos toca verificar si no nos quedamos solamente en una interpretación sociológica o política o meramente estratégica de lo que hemos considerado como signos de los tiempos. el signo evoca. sin lugar a dudas. Pero eso mismo es teología. se trata de un concepto teológico. los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios”. introduciendo un vocablo o una realidad nueva en el léxico del Magisterio. Pero. como lo dice explícitamente la frase que introduce nuestra lectura de los signos de los tiempos. A muchos cristianos les pareció que los padres del concilio Vaticano II innovaban al hablar de signos de los tiempos. Podemos decir que la vida de Abrahán y de su clan familiar se distingue de la vida de otros en cuanto se encuentra resumida por entero en ese acontecimiento de la migración. ¿por qué emigró? Un deseo cobra fuerza en él. algo nuevo. Por lo tanto. Digo esto porque me parece que el descubridor de los signos de los tiempos e “inventor” de la lectura teológica de los mismos es nuestro padre en la fe y padre de los creyentes. para nosotros. Vale decir que. de su actuar.“El pueblo de Dios. Dios nos habla por el signo. aunque solamente soñado y aún no experimentado. Recordemos lo que se nos dice de Abrahán. Diremos entonces que leer los signos de los tiempos es dejar a Dios que nos hable de su presencia. Debemos hacerlo porque es el deber y el compromiso de una asamblea de cristianos que desea. La lectura de los signos de los tiempos es una empresa teológica. creyentes cristianos. “entender mejor nuestra realidad para transformarla”. los signos de los tiempos son una realidad reveladora de una presencia del Señor y de su proyecto sobre la humanidad y la creación entera. El acontecimiento leído como signo se refiere a una realidad no directamente alcanzable. esto es. el desencanto del mundo cotidiano se instala en su corazón… ¿Para qué emigró? Para lograr algo realmente bueno. exigencias y deseos. Abrahán. movido por la fe (…) procura discernir en los acontecimientos.

acontecimiento central vivido por Abrahán. 13 . de ese Dios al que fue descubriendo en el camino como aquel que está siempre presente. que citamos arriba. La búsqueda de Abrahán estaba coincidiendo con el designio de Dios de hacer nuevas todas las cosas. El acontecimiento de Abrahán migrante es leído por él mismo como revelador de una propuesta de Dios. amigo. cielos y tierra nuevos. Es este un peculiar signo de los tiempos en el cual los creyentes percibieron la presencia de Dios y la prueba de que Él va llevando adelante su plan sobre la humanidad. de los opresores. como dice el texto de G. Dt 8): cuando goces de un mundo mejor. se dio otro acontecimiento de alto significado: el exilio. Ahora. migrar hacia otra tierra es creer de veras que el mundo puede ser distinto. Dios presente a pesar de los proyectos deshumanizadores. Un signo de los tiempos que nos habla de un Dios presente y sufriendo por ver que el hombre se ausenta cuando el Señor se le acerca. Pero el caminar. El profeta Ezequiel supo leer el signo que representaba ese tiempo: vio la gloria del Señor dejar el templo de Jerusalén para ir a establecerse donde estaba el pueblo. excluyentes. intentos fracasados. como lo evoca una página del Deuteronomio (cf. y éstos le hablaron de la presencia de Dios y de sus planes.camino emprendido es largo y va sembrado con dudas. en contraste con el caminar de Abrahán o la rebelión y la lucha contra la esclavitud. en la tierra alcanzada el proyecto de los hombres se puede volver signo contrario al proyecto de Dios. “Otra tierra” es el deseo ardiente de un mundo distinto. le habla de tal modo que algún día le parecerá evidente que es Dios quien le dijo desde el inicio: “Deja tu tierra y vete a la tierra que yo te mostraré”. y a partir de su experiencia fundadora. éxitos parciales. Después de Abrahán. porque Él es quién te hizo libre. interrogantes. todas las generaciones posteriores se aplicarán a leer los signos de los tiempos.S. demoras. no vayas a olvidarte de tu Dios. la migración. por fin alcanzado después de muchas luchas. Signo de ese tiempo: Dios siempre presente y llevando a cabo su designio de comunión con el pueblo de la Alianza. Y más tarde. cercano. los hijos de Abrahán fueron llamados a seguir leyendo los signos de los tiempos. en la tierra del exilio. Está claro: Abrahán fue el primero en leer teológicamente los signos de los tiempos. el aliado que pactó con él una alianza inquebrantable. en otros tiempos. Cuando estuvieron instalados en la tierra que estimaron que Dios les había prometido. El acontecimiento del éxodo sera reconocido como un signo mayúsculo de los tiempos: la experiencia histórica de un puñado de esclavos que emprende una gesta liberadora bajo el mando de Moisés.

Abrahán no consideraba obtener dos mitades de res. en la historia bíblica. por voluntad propia. Nuestro Dios es alguien que decidió un día. como en sueño. por supuesto. El rito de alianza celebrado por Abrahán nos lo daba a entender: al partir la res en dos. eso no es fruto de las lucubraciones del espíritu humano. Nuestro Dios es el Dios que se implica. Eso me lleva a decir algo que podría ser tildado como imprudente. En alguna oportunidad. quiere decir que el Reino está en medio de ustedes. Haciéndolo se refiere directamente a fenómenos atmosféricos premonitorios de cambios del tiempo. aunque es bíblicamente ortodoxo. Jesús es el primero. Estar personalmente inserto en las condiciones que vive el pueblo humano es la condición necesaria (¡pero no suficiente!) para percibir a Dios. es el Dios que se encarna. a una persona única). hecho sorprendente. Jesús afirmó: si curo a los enfermos y libero a los presos de los malos espíritus que habitan en ellos. culminando en Jesús y continuando con los compañeros históricos del Señor. Es el mismo Jesús quien nos urge a hacer una lectura teológica de las señales de los tiempos. pero con la intención declarada de llamar la atención de sus discípulos sobre su torpedad para leer en los tiempos que son los suyos los signos de que el Reino está cerca. porque el Dios a quien podemos encontrar es ese Dios que es Dios-con-nosotros.Y. libre y amorosamente. tal horno humeante o ardiente antorcha. que ya no existe Dios sino solamente “Dios-con-nosotros”. Eso no es el producto de la imaginación humana. como él mismo había pasado en medio de ellas unos momentos antes. continuando con sus descendientes. una muerte total y definitiva. Pero. pasar por entre las carnes dispersas. implicados en las situaciones en las que perciben a Dios presente y actuando. Abrahán sabe que si se separa de Dios se descompondría su vida. no ser “Dios” sino Dios-connosotros (importa escribir su nombre sin olvidar los guiones. no nos contentaremos con evocar aquellos tiempos de la Antigua Alianza. a imagen de los restos de la res. como conviene a un nombre propio. de rabo a cabeza. que corresponden a una sola emisión de voz. Al ver. en emplear la expresión “señales de los tiempos”. es más bien lo que Dios mismo nos dio a conocer de sí mismo. una constante caracteriza a los creyentes que practican la lectura teológica de los signos de los tiempos: todos ellos son hombres muy concreta y directamente insertos en su tiempo. En eso consiste su ser y reside su proyecto: que sea (se trata del ser de Dios y del ser al que está llamada la creación entera) Dios-con-nosotros. revelación admirable del adorable desig- 14 . a Dios. Desde Abrahán. sino que sabía que había provocado un proceso irreversible de descomposición.

lo exclusivamente mío en propiedad como privada. La encarnación es la divina realización de la opción de Dios por ser definitivamente Dios-con-nosotros. sin participación plena en la condición humana. marginados y excluidos? No puede entonces hacerse una lectura teológica de los signos de los tiempos sin entrar decididamente en la lógica de la encarnación. los discípulos y discípulas de Cristo podrán comprender desde dentro la realidad que vivimos y compartimos con todos nuestros contemporáneos. Dios ha comenzado a ser para siempre “Dios-con-nosotros”. por el camino que recorrió el Servidor. el que se solidarizó en todo su ser con la condición humana hasta morir por amor a todos. el hombre de Nazaret. sin encarnación. 15 . Siervo de Dios y Dios que se echa a los pies de sus amigos para servirles. como Dios mismo lo hizo. o contigo. Entrar en la alianza es optar. Jesús. De la seriedad de esa inmersión vital en el mundo de nuestro tiempo dependerá nuestra capacidad de contribuir a la transformación de las sociedades humanas. Desde esa cristiana inserción en los tiempos que son los nuestros. para transformarla y ordenarla al Reino que viene. El “nosotros” se torna condición para poder ver a Dioscon-nosotros. ¿Cómo podríamos pretender ver a ese Dios sin optar. CARITAS es Iglesia encarnada. como él. Aceptar renunciar a lo mío. para en adelante no amar sino lo nuestro. la persona misma de Jesús es signo de Dios presente y actuando en el tiempo. He dicho Dios-con-nosotros. como Abrahán lo manifestó en presencia de Dios y como Dios lo dice conjuntamente con Abrahán. vale decir. por estar en el mundo. De modo que no podré “leer” a Dios presente y actuando en mis tiempos sino desde mi implicación vital e integral en “lo nuestro”. por ser uno-con-todos. no solamente Dios-conmigo. sin compromiso solidario firme y definitivamente asumido.nio de Dios: Dios mismo afirma lo mismo y se compromete. a no separarse nunca de Abrahán. con predilección idéntica a la manifestada por el Señor por los empobrecidos. oprimidos. encarnado en la condición de los hombres y mujeres a quienes Dios ama. en esa misma alianza. que sea conforme con eso mismo que Cristo vivió. lo que es bueno para todos. o con ése o ésa. Acabamos de recorder que no hay nada verdaderamente cristiano. Se trata de llegar a decir sin mentir: sin ti no puedo vivir. sin la aceptación de pagar de su propia persona para que la vida sea de todos. el que pasó en medio de nosotros como un hombre de bien.

Concluiremos esas notas con un último aporte del concilio Vaticano II. el papa Pablo VI nos decía que evangelizar es esencial a la Iglesia. Pero la lectura completa de los signos de los tiempos nos llevará a percibir los obstáculos al Reino (como son las empresas humanas deshumanizadoras. se consumirá su perfección”. después de haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato. volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha. siendo Iglesia. porque si no evangelizase dejaría de ser la Iglesia de Cristo. la exclusión de una parte o de la mayoría del género humano. Una correcta lectura de los signos de los tiempos nos permite percibir las semillas del Reino (como son esas empresas humanas realmente transformadoras de algo en la sociedad en vista del bien de todos. o también un conformismo fatalista…). que son todos riesgos abiertos hacia la muerte. Ser duchos en la lectura de los signos de los tiempos en su dimensión teológica es una condición sine qua non para poder colaborar de veras con el advenimiento del Reino que viene. cuando venga el Señor. 16 . en Gaudium et Spes 39. como una tarea posible entre muchas otras. 3: “Los bienes de la dignidad humana. y a la evangelización están ordenadas sus tareas de colaboración y apoyo a las empresas humanas transformadoras de la sociedad en la línea de lo que a Dios-con-nosotros le agrada. Evangelizar es vital para la Iglesia. de vivir mejor. en una palabra. cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal… El Reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra. todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo. Contribuyendo a su desarticulación. al mismo tiempo. o esas manifestaciones del deseo inapagable de vivir. “Esencial” nos dice claramente que no es “accidental” o meramente opcional. y muchas otras…). En su encíclica Evangelii nuntiandi. la unión fraternal y la libertad.Pero. nos disponemos a anunciar la Buena Nueva. de vivir más. Al consolidarlas. que todas son posibilidades abiertas al Reino. iluminados y transfigurados. Evangelizar es entonces tarea de CARITAS. CARITAS es Iglesia evangelizadora. cumplimos con nuestro deber de denunciar lo que mata tanto al hombre como a Dios.