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El Dua

15/09/1999 - Autor: Ali González - Fuente: Verde Islam 11

Yo era de los que pensaban que no tenía el menor sentido hacer du’a porque no había nadie ahí enfrente, en frente del hombre, en frente del mundo, un Dios que oyera las súplicas de los creyentes. Sin embargo, un día, tras un salat especial, al aire libre, un salat lleno de sentido, me sorprendí haciendo un du’a verdaderamente extraño: Dije: “Que el olivo siga siendo olivo, que no pierda su hechura, su consistencia...”. Y, ya desde la racionalidad, continué: “...que las fuerzas de cohesión entre los átomos sigan haciendo posible a la hoja, a la rama; que también el aire siga yendo de aquí para allá...”. Y me vi obligado a pensar mi propio du’a. Tuve que internarme en mi escaso conocimiento de árabe para comprender que du’a en árabe no es sólo ‘petición’, sino también ‘invocación’, ‘llamada’, y hasta ‘maldición’. ¿Qué podía haber en común entre estas ideas para ser dichas con el mismo vocablo? También esta vez le pregunté a mi maestro por mi du’a, ciertamente esotérico, y me dijo: “Considera con calma lo que es un du’a normal y corriente: ‘Protégenos de todo mal’, ‘Da la victoria a los muyahidines’, ‘Guíanos por el camino recto’... ¿qué tiempo verbal usamos?”. “Imperativo”, dije yo. “Pues empieza por ahí...”, sentenció solemne. Imperativo, el tiempo verbal de la orden, del mandato... Si no fuera porque Allah no es algo radicalmente distinto del que pide, se diría que estamos dando una orden a Allah. Desde una perspectiva dualista —de un lado Allah, de otro lado el hombre/el mundo— nos escandalizaría el hadiz que dice que cuando el ser humano le pide, Allah contesta: “Labbayka” (Héme aquí dispuesto), exactamente lo que le dice el siervo al amo. Desde luego no habrá escándalo para todos aquellos cuyos sentidos se hayan abierto con la comprensión de los maestros que nos precedieron. Ibn `Arabî, por ejemplo, explicaba que el du’a pertenece al “universo de la Orden ” (`âlam al-amr), al universo del “Sé, y es”. Ciertamente, sabemos que no hay orden sino la de Allah. No hay poder sino el de Allah. Nada se cumple si no es lo que desea Allah. La voluntad de Allah —sea como quiera que se exprese— es automáticamente creadora de existencia. Pero Allah no es un ser aparte del mundo. Los que nos hemos abandonado a él somos el corazón de Allah. Cuando hacemos salat no decimos nuestras palabras, sino la palabra increada de Allah; cuando acabamos el salat, tampoco debemos ser nosotros los que hacemos du’a; precisamente para que nuestro du’a se cumpla. Es entonces cuando Allah hace salir de la nada a las cosas, los seres, las circunstancias, los eventos, usándonos de instrumentos. Nuestro du’a es una orden dada al universo. Del poder creador que, aún no siendo nuestro, reside en nuestro corazón depende la eficacia de nuestro du’a. El du’a se realiza en la medida que es un clamor instintivo de lo creado por hacer penetrar alguna cosa en el universo del ser. En cada instante se está creando el mundo con todos los du’a que entran en juego. Esas voluntades con diferente fuerza, con diferente autenticidad, son las que

La razón de que Ali González sea Ali González. sino pedir para poder ser. dependencia. ser pidiendo. a la Belleza. Allah es el Sí Mismo de cada criatura. milagro primordial de la existencia en la que se manifiesta Allah. sino simplemente en que —cuando sintamos que debemos hacerlo— lo hagamos expresando con ello voluntad. Allah es más cercano a cada uno de nosotros que nosotros a nuestra vena yugular. Por eso es muy importante estar en la existencia sintiendo de verdad. Cuando nuestro du’a es sincero. —En segundo lugar. El du’a no es algo que sea escuchado por un Alguien que no tenga nada que ver con el que pide. Allah es la especificidad de cada criatura y la ligazón de todo lo creado. Es un diálogo en la intimidad que te hace ser progresivamente. que estemos muertos o. Por eso el du’a es un diálogo de ti con lo más auténtico de ti. lo absolutamente diferente a lo profano. a tu Señor Interior. dependerá el que seamos pasivos o indiferentes. el mu’min logra una . el que te llevará a tu fondo. verdadero. Te haces ser haciendo posible a tu Rabb. diferente a Mansur Escudero y a Abdullah Bartoll Rius. Lo que lo hace posible todo en su diferencia es lo común de todo lo que llega a la existencia: Allah. y —al mismo tiempo— es esta Presencia lo que los une al cosmos entero. conoce a su Señor”. la fibra elemental de su Sí mismo. y sólo pidiendo logramos ser. Porque tu Rabb no es un “tú” frente a ti. En el cumplimiento de esta tarea que es ser corazón para Allah. Lo que te hace ser lo que eres es Allah. uno ya ha obtenido lo que necesitaba. En resumen: el sentido del du’a no es “ser favorecido con lo que se pide” sino: —Primero hacerte ser. nos importe que el mundo sea. descubrirte a través de tus peticiones. Los fenomenólogos de las religiones han dicho que lo sagrado era lo ‘ganz andere’. No hay un “Tú” en el du’a. insuficiencia). que te va acercando a tu yo más profundo. “llama” a las cosas desde su lugar en la no-existencia para que sean gracias a la fuerza de nuestro corazón. sino tu propia realización. No es “lograr cosas” el objetivo. En el acto sincero de pedir. La finalidad del du’a no está en “lograr algo”. Porque del material de nuestra sensibilidad. Éste es el misterio supremo de la existencia: lo más incomprensible para la criatura —Allah— es precisamente su fundamento más íntimo. a lo cotidiano. es un momento en que estás a solas con el origen y la raíz de ti mismo. entonces es Allah el que hace du’a a través de nosotros. necesidad.se jerarquizan entre sí. cuando es un du’a expresión de al-Haqq manifestándose en nosotros. por el contrario. a lo conocido. pues somos esencialmente faqr (precariedad. el Señor no sabe dónde empieza su siervo. El waly (el santo) acaba en su Señor. pedir para contribuir a la suma de voluntades que es la Creación del Mundo. Él “convoca”. Con el du’a existencias tu mismidad. a Aquel que rige en cada uno de tus actos. y se realizan. se realice. El du’a es un diálogo del yo que crees que eres con el yo que eres. es la presencia de Allah en cada uno de ellos. de la implicación que tengamos en el mundo. acercándose cada vez más a la Perfección . es una confidencia con lo que te fundamenta y acrecienta tu especificidad. En definitiva. Por eso decía el hadiz: “El hombre que se conoce a sí mismo.

Él. son palabras de la misma familia: algo creado es algo que ha penetrado en la existencia. por el color del cielo de lluvia. materializada. Me dijo: “Has salvado al mu’min de su ceguera de creer que hay un Alguien frente a él. por los ladrillos de barro antiguo. y por los gatos. debemos de hacerlo hasta sus últimas consecuencias. que son los árabes y los sirios. que Su capacidad de querer. nada más y nada menos. Webislam . Comprendido desde el tawhid. Si llegas a la conclusión de que Allah no es un Alguien frente a nosotros. mi du’a será progresivamente más raro para los que no comprenden. también pediré por los gatos. Él. Quizá mi du’a a partir de ahora será escándalo de los más sabios. El kafir cree que construye. pero tampoco ‘un diálogo del hombre con su realidad interior’. plasmada. ‘Somos’. Wa alhamdulillâhi rabbil alamîn. No estamos: Somos Su pura capacidad de sentir. por el sabor de los damascos. se quedó evidentemente decepcionado y me dijo que no había comprendido nada. Pero si pensamos. Sólo está Él. el du’a no es ‘un diálogo entre dos realidades distintas’. pero ¡qué patéticas resultan sus ‘creaciones’ si las comparamos con las del corazón del mu’min. En el fondo. No por casualidad ‘penetrar’ y ‘creación’.grandeza cósmica que el kafir no puede ni sospechar. con su voluntad. Me iré atreviendo a pedir por nuevas cosas que —para mi desgracia— nunca antes me importaron (y digo “para mi desgracia” porque no implicarse con los otros seres es un desperdicio de rahmatul-lâh). Cuando entregué el escrito a mi Maestro. en lengua árabe. por los sapos gordos del patio de mi hermano Hashim.” Y acabó diciéndome: “Anda. “Hemos desaparecido en Allah. que manipula el mundo a su antojo. vete. el planteamiento dualista de ver a Allah separado del mundo es una necesidad del mundo de ser algo de verdad. le pregunté. y puede que así sea. Él. Habrá para todos. tienes que seguir adelante y reconocer que tampoco nosotros somos. pues Sólo Él existe. porque sólo Allah es realidad. Sí. Hasta aquí mis conclusiones. Pero sabemos que sólo es Allah. ¡El du’a es la expresión de la parte volitiva de Allah forjada a partir del material que le ha suministrado su parte sintiente!” “¿Y nosotros?”. Pero no por ello dejaré de pedir por el centeno cuando pierde su semilla. ni soñar en sus más ambiciosas pretensiones. ¡Cabeza de huevo!”. por las aceitunas. que es el mismísimo material de la Creación ! A partir de ahora. No existimos. Así como ‘cosa’ y ‘querer’ son también de una misma familia en árabe: la ‘cosa’ es la voluntad de Allah cristalizada.