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El que le es propio

AVILÉS Texto publicado originalmente en La mirada limpia (o la existencia del otro), nº 2, mayo-junio 2001, pp. 60-64)

“ Blanchot, novelista y crítico, nació en 1907. Su vida está consagrada por entero a la literatura y al silencio que le es propio.” L’espace littéraire

No es pequeña, ni tampoco falta de autoridad, la tradición que ha visto, en el hecho de leer, un sorber los posos de la memoria. Un quevedesco “escuchar con a los muertos”. Como si la inscripción, que va quedando estabilizada –físicamente inerte- sobre el papel, poseyera un no sé qué de aliento que estrechara en una relación dos subjetividades, hombres que entraran en un diálogo (lo hermenéuticamente abierto que se quiera) a través de ese “negro sobre blanco”, escritura o inscripción. Palabras que no pueden ser tomadas a la ligera, sino en la dimensión de su imponente seriedad. Memoria, diálogo y escritura: referencias cuya crítica resulta tanto más necesaria cuanto que el espacio por ellas configurado es el de nuestra realidad no sólo estética sino también, en el sentido ancho de la palabra, política.

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Esta crítica, cuya necesidad apuntamos, toca de lleno –por lo demás- el corazón mismo de la democracia. Pese a la apología, abierta o implícita, que los regímenes hacen de sus propias formas de gobierno, la democracia no ha conseguido todavía establecerse entre nosotros como realidad efectiva, con el carácter de una mitología que le confiriera la autoridad de lo ineluctable. No es que la mentalidad social –la opinión pública- alimente la propuesta de una alternativa

.la de su posibilidad efectiva: una realización capaz de satisfacer la exigencia sobre la que la misma democracia se erigió.puede ser liberada de las interferencias que distorsionan la comunicación efectiva y llegar así a una sociedad donde el intercambio comunicativo es limpio y eficaz (tal sería.no es en sí mismo una de las formas –en esa medida.al orden entero de la y la organización política.del ejercicio del poder. El principio universal de la violencia de unos sobre otros. sumariamente. como principio dialéctico de la misma. tan interior a la concepción dialéctica de la historia. sabemos que no hay casi ninguna suerte .(y en esa medida atempera. abriéndose como cuestión la de discutir si la palabra –el medio de la comunicación. ambos términos –diálogo y poder. prescindir de una visión hobbesiana acerca de la sociedad. sólo dos „Yo‟ pueden establecer una relación dialogal.el diálogo está fundado sobre la reciprocidad de las palabras y la igualdad de los hablantes. bajo el lema “ni droite. Por ello es una cuestión –aunque no la primera ni fundamental.son inseparables de cualquier forma de realización política de la democracia. pues. Permítase. Es cierto que la crítica del propio sistema es –o debe serconnatural a la democracia. por otro lado. encuentra hoy una singular concreción en el principio liberal de la competencia. Primeramente económica. traer aquí estas palabras de M.política. cada uno reconoce al segundo el mismo poder de hablar que a sí mismo. ésa es la cuestión que enfrenta una visión habermasiana de la ética política –basada en la posibilidad de la comunicación. La cuestión crítica está en discernir si la presión del poder sobre ésta no la puede convertir en mero señuelo social o en pretexto legitimador de determinadas condiciones dadas. o si por el contrario la palabra es de por sí portadora de violencia. Esta sería una de las tesis de los non-conformistes franceses de los años treinta(1). Es difícil. cada uno se dice igual al otro y no ve en el otro nada de otro sino otro „Yo‟. de ejercer la crítica sobre el eje político en el que se pretendiera vincular diálogo y poder. organiza y regula la violencia).. pero inmediatamente extrapolada –como principio configurador. Que el diálogo pueda ser la instancia que dota de racionalidad a la competencia entre sujetos –fueran éstos sujetos colectivos. Blanchot: “. ni gauche” quedaba para ellos comprendido el principio antes dicho: las distintas configuraciones de lo político obrarían siempre al modo de un paraguas ideológico bajo el que se sustancian cuestiones previas que tienen que ver con lo que es políticamente anterior e insoslayable: el enfrentamiento soterraño que. limitación o incluso irrealidad aparece a cada instante como manifestación de la presencia de una especie de rizoma subterráneo que a veces la corroe. hoy y entre nosotros. la tesis de Habermas). pero la conciencia de su imperfección. Pero. respondiendo entonces el orden de los discursos a las relaciones previas de poder que los originan. a este propósito. a veces la dispersa en una repetición meramente formal. Incluso más allá: si el diálogo –como realidad última de la democracia. constituye el meollo que construye/desconstruye la realidad de lo social. Se trata.con el análisis al mismo respecto de los miembros de la escuela de Francfurt. Es el paraíso del idealismo conveniente. Indudablemente. violenta. no así en otros sistemas de gobierno que se establecen sobre dogmatismos refractarios a cualquier género de cuestionamiento.

habla en ejercicio de una dimensión de su poder –en cualquiera de sus formas. de poder. pues. agrupación. país. Pero –añade Blanchot inmediatamente. de la democracia.es epifenómeno de otras relaciones fácticas de poder. La escritura trabaja socráticamente a favor de la memoria. Y sin embargo. El haber vivido.de igualdad en nuestras sociedades. tras este ejercicio del poder que convierte al autor en intelectual(3). Incluso. proporciona a su autor un determinado nivel de influencia en los distintos niveles del intercambio social.. toda palabra es mandato. incluso de la categoría –su impertinencia. la expresión rotunda –objetivación. una crítica del discurso que se produce en un territorio aparentemente exento respecto a la dimensión dialéctica de la palabra: el lenguaje literario. En efecto. en todo momento cada uno es juez o se encuentra ante un juez. se estabilizan los contenidos. además. Ahora bien. lisonja. terror. (Basta. sobre todo si se acepta que el diálogo político –en el sentido más empírico del término. toda palabra es violencia –y pretender ignorarlo pretendiendo dialogar.que dota de contundencia y capacidad de éxito a lo que el propio discurso propugna). por otro lado. de condición. en este punto. entonces. resentimiento. antes de ello. en un régimen cualquiera. tentativa. hasta el punto en el que la escritura se convierte en la forma fundamental de lo literario.recordar todo para poder olvidar todo. es la condición del escritor. con él. La literatura recoge la realidad en el olvido de la anécdota –su irrelevancia-. Trasladar esta ignorancia hasta lo que sucede en el plano del discurso es el inicio de la mitificación del diálogo y.hasta descubrirse como un movimiento puro del escribir. Pues la efectividad de la democracia es precisamente la de rehusar la mitificación de sí misma. . La ignorancia de la disimetría que existe en cualquier forma de violencia. a un reforzamiento de la noción de autor. Entendamos aquí que lo que de hipocresía habría en el liberalismo sería la presuposición de una reciprocidad entre individuos. El texto. haber oído el „diálogo‟ entre un hombre prejuzgado inocente y el magistrado que lo interroga para saber lo que significa esta igualdad de palabra a partir de una desigualdad de cultura. sociedad. de bienestar. La codificación escrita conduce. No es que en una obra literaria no estén presentes .de su subjetividad. Resulta pertinente entonces. (Cada interlocutor –partido.. la experiencia –propia y ajena-. Éste aparecería. que se convierte en una presencia insoslayable que gravita sobre el texto literario. es añadir la hipocresía liberal al optimismo dialéctico según el cual la guerra no es más que una forma de diálogo)”(2). se abre un abanico de cuestiones que no se deben ignorar. como la afirmación del autor. la escritura es un modo de inscripción en la que. a primera vista. procede de la memoria. como el resultado de una acción que afirma la individualidad de quien lo escribió y que.lo literario) registra un impulso que lleva desde la oralidad a la codificación escrita de los textos. *** La historia de la literatura (que con tanta frecuencia afirma lo histórico sobre – y a costa de. seducción.

„Muerte del último escritor‟.resurgiría bajo la forma de un peligro que concierne a „todos los periodos de debilidad que llaman la dictadura‟”(4). entonces.es el germen de la noción liberal de “individuo”. Es esta noción la que la crítica de Blanchot pretende alcanzar: designando un espacio neutro en el que la im-potencia ocupa el lugar de las palabras. de indicar el rechazo de lo político que no es su mera negación o censura (moral. El silencio es. creo recordar que refiriéndose a Kafka. No es este olvido.es el respeto. las formas más o menos implícitas de un olvido culpable.cosas y hechos de la experiencia –datable o fingida. de quienes han perdido ya su voz. uno de los autores cuya biografía se ha visto quebrantada por la exigencia de escribir. víctimas sin voz. dogmáticamente atada a sí.. por tanto de espacio político. pragmática. por el contrario esa tarea es la de explicitar lo que hace irreductible a cada uno de ellos (no como identidad estable.) En El libro que vendrá. en lo político. la memoria de las víctimas. “Escribir para poder morir”. el sujeto –individuo. Un silencio que no es el sentido del mundo. sujeto del intercambio en un medio relacional. (. Un modo singular de entender la implicación política de la literatura. La tarea de la crítica no es entonces la de vincular a los sujetos en unas relaciones que los hagan aparecer bajo la luz de una comprensión global o incluso cerrada. Pero va unido con él. Esta es. sino como movimiento en el que el yo ahonda y radicaliza su propia incompletud). dice Blanchot. La acción consciente de los hombres –la historiaestá habitada por un silencio impotente de quienes. el que –en Blanchot. Pues de lo que se trata en lo literario es de una experiencia del hablar que es en sí una contestación de la naturaleza violenta de las palabras en el diálogo como forma de la comunicación y de la acción.sino que la literatura discurre bajo ellos soslayándolos en un olvido anterior a su propio acontecer. de la razón dialéctica que progresa pero siempre sobre la .).. han quedado excluidos de la visibilidad de la misma historia. El sujeto – como identidad(5) cerrada sobre sí. Ello permite a este „olvido‟ acontecer políticamente en cuanto tal. Mejor aun. Esa distancia –intermediada por la impotencia y el morir. la piedra de toque que propone Blanchot: no se trata de la negación de la realidad histórica. el silencio del que es portadora y guardiana –protegiendo ese silencio y encerrándolo a la vez. figura un capítulo de título evocador. etc. a lo que carece de representatividad.entra en un cuestionamiento de sí que lo aleja indefinidamente como término de la comunicación. Es el olvido también un tema destacadamente francfurtiano: la necesidad de recordar los desastres que la violencia ha producido. Y esta voz aflora aquí y allá en la literatura llevando al escritor a una experiencia que deslíe su subjetividad. *** “La literatura se convierte así en un espacio consagrado a lo que está olvidado en el mundo.soporta la literatura. moralmente ponderado. En la literatura. en el que se anuncia con claridad que si la literatura llegara a cesar. la voz inaudible de la impotencia. aquí. sino su propio sinsentido. hallaría su lugar una voz que no sabría adscribirse a una subjetividad ni trabajar a favor de la configuración de identidad alguna. herencia del cartesianismo.

Anagrama. economía. es mía). 114 (La trad. Sobre filosofía y literatura en Maurice Blanchot”. París 1997. pp. Maurice Blanchot et le sujet de l’engagement. pero a la vez la literatura debe ser una experiencia: la del lugar donde aflora una crítica que pertenece al propio devenir histórico como su propia debilidad. BLANCHOT. un cuestionamiento íntimo que la hace nómada. obra capital de su pensamiento acerca de lo comunitario. pp.del escritor. BOURDIEU. Gallimard. Anagrama. Barcelona 1997.negatividad como mar de fondo de la historia. las posiciones políticas de Blanchot han estado marcadas por una transformación que lo llevó treinta años después a la extrema izquierda. en La voz de su misterio. Arena. en Razones prácticas. Murcia 1995. (4) PH. cultura. J. es mía). incluso un hecho que cuenta en su favor con logros irrenunciables para la humanidad. Las reglas del arte. L’entretien infini. Del mismo autor. movidos por la crisis de la Francia del momento y por la quiebra de determinados valores en su propia conciencia política. M. sin el poder de establecerse en una posesión.. Sin embargo. L‟Harmattan. 53-90.mantuvo cierta afinidad con los principios del fascismo italiano. BLANCHOT. p. como si cualquier verdad no portara en sí.. si bien sostuvieron una oposición al nazismo. “Para una ciencia de las obras”. como su propia verdad. en los ámbitos de la sociedad: política. Sobre esta metamorfosis se puede consultar P. Su posición –antidemocrática y antiparlamentaria. 100 (La trad. en virtud de ese poder adquirido. 81-114). La comunidad inconfesable. Madrid 1999. (Cfr. París 1969. Sobre la teoría de la acción. MESNARD. en tanto que escritor. que le permite intervenir. (2) M. .. “La Ley y la cuestión de la escritura”. (1) Bajo este nombre se agrupa a un conjunto de escritores que. p. Génesis y estructura del campo literario. reaccionaron mediante una confrontación con los principios de la conciencia burguesa. Barcelona 1995. (3) La figura del intelectual representaría la relevancia social –el reconocimiento. La historia es un hecho. e incluso a un “repliegue” moral que mucho después se concretará en La comunidad inconfesable (1983). GREGORIO. Centro de Estudios Teológico-Pastorales “San Fulgencio”.

). . Por otro lado la identidad es la resultante del poder. Efectivamente. en el poder se comprende el vigor con que una identidad se afirma frente a otras. etc. en cuanto que sólo se configura en el distanciamiento negador de los otros (Nietzsche. psicoanálisis.(5) Habría que establecer una circularidad en la comprensión de los conceptos “identidad” y “poder”. el poder es capacidad de autoafirmarse.