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El sistema endocrino está formado por el conjunto de
glándulas que secretan las . Estas sustancias se
vierten a la sangre, desde donde llegan a cualquier tejido o
célula del cuerpo humano, modificando o alterando su fun-
cionamiento, para conseguir un determinado efecto. El sis-
tema endocrino se integra dentro del sistema de relación
porque las glándulas endocrinas y las hormonas son contro-
ladas por el sistema nervioso central. Una vez secretadas
por las glándulas, según las necesidades fisiológicas, las
hormonas son transportadas por el sistema circulatorio y
actúan como un sobre un efector. En
conjunto es similar al sistema nervioso: establece comunica-
ción entre las diversas células y controla las funciones del
organismo. Esta función de relación entre las diferentes
células del organismo y sus diferentes órganos es compleja,
ya que la regulación del sistema endocrino debe ser muy
estricta y la cantidad de hormonas secretadas muy precisa.
Un exceso o un defecto de secreción puede tener conse-
cuencias en el funcionamiento de los diversos sistemas u
órganos.
Las carecen de conductos secreto-
res, vierten sus secreciones exclusivamente a la sangre y se
encuentran distribuidas por todo el cuerpo. Cuando las se-
creciones se vierten al exterior o a una cavidad a través de
conductos secretores se habla de
(como las sudoríparas, salivales o digestivas).
En este capítulo estudiaremos la situación de las diferen-
tes glándulas endocrinas y las hormonas que secretan, así
como las diferentes funciones de cada una de ellas. La
importancia de este sistema radica en que actúa sobre casi
todas las funciones del organismo, regulando el metabolis-
mo, el crecimiento y desarrollo, la reproducción y, especial-
mente, la homeostasis al intervenir de forma directa en el
equilibrio hidroelectrolítico y acidobásico y en la obtención
de energía. En su conjunto, el sistema endocrino es esencial
para el mantenimiento de la salud y la supervivencia de la
especie.
El sistema endocrino está localizado en las glándulas
endocrinas, unas estructuras distribuidas por todo el orga-
nismo que se caracterizan por secretar Algu-
nas de estas glándulas se comportan también como exocri-
nas (p. ej., el páncreas, que es capaz de secretar la insulina y
también de producir jugos pancreáticos, que se secretan por
los conductos del páncreas al conducto de y de
éste al duodeno). En la Figura 9-1 se puede ver la localiza-
ción de todas las glándulas endocrinas del cuerpo humano, a
las que hay que añadir la placenta, ya que durante el emba-
razo también produce hormonas.
Las hormonas pueden ser de (pépti-
dos, proteínas o glucoproteínas),
o (derivados del colesterol). Su tamaño
es muy variable, según la longitud de la cadena peptídica, y
en general tienen un peso molecular (PM) muy elevado (p.
ej., la hormona del crecimiento tiene un PM de 20 500).
Todas ellas se sintetizan por anabolismo.
Las funciones de las hormonas son muy variadas. Inter-
vienen en la regulación del crecimiento y desarrollo de
todos los tejidos y órganos, en la reproducción, en la ho-
meostasis, especialmente regulando los equilibrios hidroe-
lectrolíticos, en la tensión arterial, en el balance energético
y en la inmunidad. De forma particular el Cuadro 9-1 mues-
tra las funciones de cada hormona y la glándula que las
produce.
El sistema endocrino se encarga de relacionar muchas
funciones y actuaciones celulares en el organismo y por ello
tiene mucha similitud con el sistema nervioso (las diferen-
cias entre ambos sistemas de relación se muestran en el
Cuadro 9-2).
Las hormonas deben diferenciarse de otras sustancias que
se pueden encontrar en la sangre, como los reguladores
químicos, las prostaglandinas y las endorfinas.
Los no son proteicos ni esteroi-
deos. Por lo general, son moléculas o iones inorgánicos con
un peso molecular más pequeño (p. ej., el CO tiene un PM
de 44). Se encuentran en mayor cantidad y proceden de los
residuos del catabolismo de las células.
Las son sustancias (ácidos grasos cícli-
cos) cuyo precursor es el Se producen
en una gran variedad de tejidos y se difunden entre sus
células. Además, actúan como mediadores locales, provo-
cando cambios celulares. No son hormonas, ya que se origi-
nan en los tejidos y actúan sólo sobre las células del mismo
tejido o de células vecinas. Por ello se les ha denominado
también . Actualmente se conocen siete
familias (A, B, C, D, E, F y G) que se denominan PGA,
Í·­¬»³¿ »²¼±½®·²±
PGB, PGC, PGD, PGE, PGF y PGG. A su vez, cada familia
puede numerarse (según el número de dobles enlaces):
PGE , PGE , etc. Intervienen en muchas funciones, y hoy en
día se conoce su actuación e influencia en diversos sistemas,
como el circulatorio (modifican el diámetro de los vasos y
la tensión arterial), el respiratorio (modifican el diámetro de
los bronquios), el gastrointestinal (regulan las secreciones
digestivas), el reproductor (intervienen en la liberación de
LH, disminuyen la progesterona, estimulan la contracción
uterina, favorecen la eyaculación), el renal (producen vaso-
dilatación renal) y el endocrino (estimulan la secreción de
TSH, STH y ACTH). Asimismo, en las plaquetas estimulan
la agregación plaquetaria.
Las son sustancias polipeptídicas que se loca-
lizan en el cerebro, con una actividad parecida a la de los
opiáceos (en un principio se creyó que eran morfina endó-
gena; de ahí que recibieran este nombre). Se han encontrado
en el encéfalo (hipotálamo y varios núcleos grises), en el
sistema periférico, en la médula suprarrenal y en las células
mucosas del intestino. Para realizar su acción se fijan a
receptores específicos celulares (la es un antago-
nista que evita esta fijación). Tienen diversos efectos sobre
el sistema endocrino: liberan STH, ADH y prolactina, inhi-
ben la secreción de TSH y gonadotropinas, y pueden inter-
venir en la liberación de insulina y estimular el apetito.
Finalmente, aunque quedan otras muchas acciones por des-
cubrir, queda claro que no son hormonas.
Una vez secretadas por las glándulas endocrinas y verti-
das a la sangre, las hormonas deben desplazarse hasta los
órganos o las células sobre los que deben actuar, los cuales
reciben el nombre de órganos o células diana.
La actuación de las hormonas sobre las células diana se
describe como Según esta
teoría las hormonas esteroideas penetran en el citoplasma de
la célula diana y en él reconocen una proteína receptora con
la que forman un complejo proteico hormona-receptor que
es capaz de entrar en el núcleo de la célula y producir
cambios en su material genético. Estos cambios pueden
modificar las funciones y la actividad de la célula (Fig. 9-2).
Cuando las hormonas no esteroideas llegan a la membra-
na plasmática se constituyen en el . Éste
reacciona con un receptor de la membrana de estirpe protei-
ca y forman con él un complejo hormona-receptor, que
actúa sobre una enzima, la (localizada en el
interior de la membrana). Esta enzima es capaz de captar
dos fosfatos del ATP (trifosfato de adenosina) citoplasmáti-
co y transformarlo en (monofosfato de adeno-
sina, con el fosfato en forma de anillo). El AMP cíclico
penetra en el interior del citoplasma y se convierte en el
con capacidad de modificar los siste-
mas enzimáticos del citoplasma y de alterar o variar las
funciones y la actividad de la célula (Fig. 9-3). Actualmente
se conocen otras muchas reacciones, que a partir de la
entrada de la hormona en la membrana plasmática ejercen
el papel de segundos mensajeros.
Con independencia del mecanismo empleado por la hor-
mona para entrar en el efector, se pueden producir las
siguientes modificaciones en la célula (Fig. 9-4): aumento
de la actividad enzimática con aceleración de su tasa de
producción, modificación de la membrana celular para per-
mitir la entrada de materias primas, aceleración de la secre-
ción de metabolitos en el interior de la célula, activación de
mecanismos celulares específicos.
Los niveles de hormonas en la sangre dependen de la
mayor o menor secreción por parte de las glándulas endocri-
nas. Estas concentraciones deben mantenerse en unos lími-
tes precisos, para que en cada momento las funciones de las
células, tejidos y órganos puedan llevarse a cabo de forma
correcta. Los mecanismos reguladores de la producción o
inhibición de las hormonas se denominan
o de feedback y siempre están controla-
dos por el sistema nervioso central.
Estos mecanismos sirven para controlar la intensidad de
secreción de cada hormona a partir de su concentración en
la sangre y de la necesidad de realizar una determinada
función en un momento concreto. Así, cuando se requiere
una determinada actividad, por ejemplo, aumentar el meta-
bolismo basal (Fig. 9-5) se envía la correspondiente orden
desde el cerebro (hipotálamo) a la glándula específica (hi-
pófisis anterior). Ésta incrementa la secreción de hormona
estimulante del tiroides, que es transportada por la sangre
hasta el órgano diana (tiroides), donde actúa sobre las célu-
las tiroideas que producen las hormonas T y T , que son
llevadas por la sangre a las células que modifican su fun-
ción e incrementan su metabolismo basal. Cuando la fun-
ción fisiológica se ha restituido y no hace falta que la
hormona siga actuando, su concentración en la sangre infor-
ma al hipotálamo y éste ordena a la hipófisis anterior que
interrumpa la secreción hormonal; de esta forma se estable-
ce una . Si, posteriormente, los
niveles sanguíneos descienden y es necesario que la hormo-
na se vuelva a secretar, se establece una
, y así sucesivamente según las necesidades fisioló-
gicas.
Es la glándula endocrina más importante. Controla casi
todas las demás glándulas, así como su secreción, por lo que
recibe el nombre de «glándula maestra». Se encuentra aloja-
da en la silla turca del hueso esfenoides, es pequeña, tiene
forma de pera con un diámetro entre 1.0 y 1.2 cm, pesa 0.5
g y forma parte del hipotálamo (véase el Capítulo 7). En
realidad, se trata de dos glándulas claramente diferenciadas
entre sí (Cuadro 9-3).
La es la que ocupa más espacio (un 85%).
Está situada en la parte anterior de la hipófisis y procede
embriológicamente de la faringe del embrión, que se forma
a partir del (véase el Capítulo 20). Con el mi-
croscopio se ve que el tejido es adenoglandular y que sus
células son epiteliales. Es la parte de la glándula que produ-
ce más hormonas.
La es la que ocupa menos espacio (un
15%) y se sitúa en la parte posterior de la hipófisis. Em-
îîð Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±
Pineal
Hipotalamo
Hipófisis
Paratiroides
Tiroides
Timo
Pancreas
Testículos
(varones)
Ovarios
(mujeres)
Suprarrenales
Localización en el cuerpo humano de las glándulas
endocrinas.
briológicamente procede del (de la vesícula ante-
rior del encéfalo; véanse los Capítulos 7 y 20). Vista al
microscopio está constituida por tejido nervioso con células
gliales. Secreta dos hormonas: la hormona
y la .
La hipófisis cuelga del hipotálamo por el tallo hipofisario
y está en relación con el quiasma óptico (por delante), los
pedúnculos cerebrales (por detrás) y los núcleos del hipotá-
lamo (por encima).
La glándula pituitaria está muy vascularizada, a partir de
la (que irriga el hipotálamo) y las
, que se unen para
formar los o
. Estos plexos dan múltiples colaterales para irrigar pro-
fusamente el tallo y la glándula.
9.4.1.1. Funciones de la hipófisis
La función de la hipófisis es primordial, ya que es la
encrucijada entre el sistema nervioso y el endocrino. Las
hormonas hipofisarias son responsables de la estimulación
del resto de las glándulas endocrinas (Fig. 9-6). Estas hor-
monas tienen como función estimular las otras glándulas
por las cuales tienen un especial «trofismo», por lo que se
denominan con la terminación « o ».
9.4.1.2. Hormonas de la adenohipófisis
La parte anterior de la hipófisis secreta las siguientes
hormonas:
a)
Es una glucoproteína y su función es estimular la
glándula tiroides para que ésta secrete las hormonas tiroi-
deas.
b)
Es un polipéptido y está
encargada de estimular la corteza de la glándula suprarrenal
para que secrete las hormonas suprarrenales
c) Es
una glucoproteína y en la mujer tiene como función estimu-
lar los folículos primarios del ovario para producir su madu-
ración y que se conviertan en un óvulo. En el varón la FSH
estimula el crecimiento de los túbulos seminíferos y la
producción de espermatozoides.
Al actuar sobre las glándulas sexuales o gónadas forma
parte de las .
d) Es una glucoproteína
y en la mujer tiene varias funciones. Colabora en la madu-
ración del óvulo, y es responsable de la expulsión del
óvulo del ovario durante la ovulación y de la formación
del cuerpo lúteo que se encargará de alimentar al embrión
en sus primeras etapas. También es una hormona gonado-
tropa.
En el varón se denomina
, y es la encargada de estimu-
lar las células intersticiales situadas en los testículos, lo que
permitirá producir posteriormente testosterona. Es, por tan-
to, otra hormona gonadotropa.
e)
Es la hormona responsable de la pro-
ducción y distribución de los gránulos de melanina (pig-
mento cutáneo) entre las células de la dermis y la epidermis.
Da coloración a la piel y su utilidad no está muy clara,
aunque parece que protege de las radiaciones solares muy
intensas.
f ) Es una proteína
de 198 aminoácidos, cuya función es la secreción láctea
cuando la mama está desarrollada y preparada al final del
embarazo. Está predominantemente inhibida a lo largo de la
vida y hay tumores que pueden estimular su secreción tanto
en varones como en mujeres fuera del parto.
g)
(o bien GH, del inglés growth hormone). Es la hormona
responsable del crecimiento de los tejidos del cuerpo huma-
no. Actúa sobre las células aumentando su volumen a ex-
ﮬ» ××ò Í·­¬»³¿­ ¼» ®»´¿½·-² îîï
Glándulas endocrinas con sus hormonas y principales funciones
STH o GH Todas Crecimiento del cuerpo
TSH Tiroides Secreción de hormonas tiroideas
ACTH Suprarrenal Secreción de hormonas suprarrenales
FSH Ovario Maduración del folículo y formación del óvulo
LH Ovario Ovulación y mantenimiento del cuerpo lúteo
ICSH Testículo Estimulación de la producción de testostorona
Prolactina (PRL) Mamas Activación de la secreción láctea
MSH Piel Síntesis del pigmento melanina en la piel
Hipófisis
anterior
Hipófisis
posterior
ADH
Oxitocina
Riñón
Útero
Retención de agua en los túbulos colectores
Contracciones uterinas y secreción de leche
Tiroides
T y T
Tirocalcitonina
Todas
Óseo
Actuación en el metabolismo y la maduración
Disminución de la calcemia
Paratiroides Paratohormona Óseo Aumento de la calcemia y la fosforemia
Timo Timosina Linfocitos Maduración de los linfocitos T
Suprarrenal Cortisol Todas ³ gluconeogénesis, efecto antiinflamatorio, ² fenómenos alérgicos
Corteza Aldosterona Riñón Homeostasis de electrólitos y líquidos
Andrógenos Genitales Caracteres sexuales secundarios
Médula Catecolaminas Nervioso Aumento de la presión arterial y la glucemia
Páncreas
Insulina
Glucagón
Todas
Todas
Permite la entrada de la glucosa en las células
Incremento de la glucemia
Ovarios
Estrógenos
Progesterona
Genitales
Útero
Caracteres sexuales secundarios
Preparación del útero para recibir el óvulo
Testículos Testosterona Genitales Maduración de los espermatozoides. Caracteres sexuales secundarios
Placenta
Gonadotropina
Estrógenos
Progesterona
Lactógeno
Embrión
Embrión
Embrión
Mamas
Mantenimiento del cuerpo lúteo y desarrollo de la placenta
Desarrollo del embrión
Desarrollo del embrión
Preparación de las mamas para la lactancia
Pineal Melatonina Ovarios Menstruación. Variación del ciclo nictameral
Diferencias entre el sistema nervioso y el sistema endocrino
Formado por Nervios Glándulas endocrinas
Actúa mediante Impulsos Hormonas
Respuestas Rápidas Lentas
Acciones Cortas Largas
Efectores Músculos y glándulas Todas las células
pensas de incrementar la velocidad de la mitosis. Sobre el
metabolismo actúa como hormona ya que
aumenta la síntesis de proteínas (aumentando la síntesis de
ARN y la oferta de aminoácidos a las células). Es
porque moviliza las grasas para utilizarlas como fuente ener-
gética. Ahorra glucosa, ya que disminuye la captación de ésta
por las células y evita el uso de glucosa como energía.
Es la hormona responsable del crecimiento en longitud y
grosor de los huesos, mientras la diáfisis y la epífisis se
mantengan separadas (por el cartílago de crecimiento). Su
falta puede provocar y su exceso Si
el exceso de la hormona se empieza a secretar después de
la pubertad (por tumores en la hipófisis) aparece la
îîî Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±
Molecula
proteica
de nueva
formación
Ribosoma
ARNm
Núcleo
Receptor
proteico ADN
ARNm
Complejo
hormona-receptor
Membrana
celular
Hormona
esteroide
Esquema de la formación del complejo hormona-receptor y la actuación sobre el núcleo celular de las hormonas esteroideas.
Diferencias entre la adenohipófisis y la neurohipófisis
Embriogénesis Faringe (Endoblasto) Encéfalo (Ectobasto)
Tejido Glándular Nervioso
Células Epiteliales Neuroglia
Hormonas
STH (somatotropina u hormona del crecimiento)
TSH (estimulante del tiroides)
ACTH (estimulante de la corteza suprarrenal)
FSH (estimulante del folículo)
LH (estimulante del cuerpo lúteo)
ICSH (estimulante de células intersticiales)
MSH (estimulante de los melanocitos)
Prolactina (PRL) (hormona de la lactancia)
ADH (antidiurética)
Oxitocina
Proteína
acopladora
Hormona
RECEPTOR
(Primer mensajero)
Membrana
celular
ADENÌLCÌCLASA
Núcleo
Adenilciclasa Fosfodiesterasa
ATP
5 AMP cíclico
(Segundo mensajero)
5 AMP
Modifica los
sistemas
ezimaticos
Esquema de la formación del primer y segundo
mensajero bajo la acción de las hormonas no esteroideas.
La secreción es más abundante durante las épocas de
desarrollo, aunque se mantiene durante toda la vida. Las
situaciones de ayuno, hipoglucemia, ejercicio o excitación
favorecen su secreción en pocos minutos. Para ejercer su
acción de forma correcta, se ha observado que requiere la
colaboración de la insulina y de otras muchas hormonas
(Cuadro 9-4). Es una hormona proteica de 191 aminoácidos
y actualmente se puede obtener por síntesis y administrar en
casos de déficit de producción.
9.4.1.3. Hormonas de la neurohipófisis
La parte posterior de la hipófisis secreta dos hormonas:
a) . Es un
polipéptido de 9 aminoácidos que se sintetiza en los
del hipotálamo (en cuerpos celulares de neu-
ronas hipotalámicas). Desde el lóbulo posterior de la hipófi-
sis va a la sangre y actúa sobre el riñón, y en menor medida
sobre el útero.
ﮬ» ××ò Í·­¬»³¿­ ¼» ®»´¿½·-² îîí
Frena
Frena
Hipotalamo
TRF
TSH
Sangre
Glandula
tiroides
Celula
T
3
, T
4
T
3
, T
4
Hipófisis
Representación esquemática de los mecanismos de
retroalimentación o feedback para el estímulo o la inhibición de la
secreción de hormonas por las glándulas endocrinas.
Cambios de la
permeabilidad
Ribosomas
ARNm
Síntesis
proteica
Producción de enzimas
Metabolitos
Vesículas
Representación esquemática de diferentes acciones
de las hormonas en el núcleo y citoplasma que comportan varia-
ciones en las funciones celulares.
Su función es retener agua. Aumenta la permeabilidad de
las células de los túbulos distales y de los colectores, y su
acción determina que la orina sea más o menos abundante y
más o menos concentrada (véanse los Capítulos 12 y 15).
Sobre el útero actúa aumentando sus contracciones (pero en
menor medida que la oxitocina). En dosis muy altas puede
provocar la contracción de los músculos lisos de los vasos
sanguíneos y elevar la tensión arterial (por este efecto tam-
bién recibe el nombre de vasopresina).
Su secreción viene determinada por los receptores de
volumen y de la osmolaridad, que producen estimulación o
inhibición según las necesidades. Hay factores, neuronales y
farmacológicos (dolor, emociones, ansiedad, frío, nicotina,
alcohol, cafeína), que pueden variar su secreción.
Las alteraciones por defecto en la secreción pueden de-
sencadenar una .
b) Es otro polipéptido de 9 aminoácidos
(difiere sólo en uno respecto a la ADH). Se sintetiza en el
hipotálamo, en los , y desde el
lóbulo posterior de la hipófisis va a la sangre, que la lleva a
las glándulas mamarias y a la musculatura del útero.
Su función es provocar contracciones potentes del útero
gravídico, participando en el inicio del parto. También sirve
para contraer el útero y evitar las hemorragias posparto. Es
esencial en la lactancia, ya que inicia la contracción de los
conductos galactóforos, permite la salida de la leche, y a la
vez estimula y mantiene la secreción de prolactina. Durante
las épocas de ingravidez favorece la fecundación del óvulo,
al facilitar la subida del esperma con las contracciones del
útero.
9.4.1.4. Regulación hipotálamo-hipofisaria
Al describir las hormonas de la neurohipófisis hemos
visto que la ADH y la oxitocina se sintetizan en los núcleos
grises del hipotálamo y se secretan en el lóbulo posterior,
para pasar después a la sangre como respuesta a estímulos
nerviosos. Al mismo tiempo, el hipotálamo produce otras
sustancias denominadas
que se vierten a los capilares hipotalámicos y son
transportados por el sistema portahipofisario hasta alcanzar
los capilares de la parte anterior de la hipófisis. Cuando
estos factores de liberación hipotalámicos favorecen la libe-
ración de las hormonas hipofisarias (TSH, ACTH, gonado-
tropinas) se denominan
(RF, del inglés releasing factors), y cuando su
acción es inhibir la producción de las mismas se denominan
(IF, del inglés inhi-
biting factors). Las células productoras de prolactina deben
estar inhibidas la mayor parte de la vida, excepto después
del parto.
Por lo expuesto queda claro que continuamente existe una
intercomunicación entre el sistema nervioso central y el
sistema endocrino gracias al hipotálamo. Cualquier estímulo
que llegue al sistema nervioso es integrado y provoca una
respuesta que puede ser muscular o glandular. En este últi-
mo caso la respuesta es procesada por el hipotálamo y
provoca una excitación o inhibición de la hipófisis (por los
RF o los IF). Ésta, a su vez, excita o inhibe la glándula
correspondiente para que secrete o no las hormonas almace-
nadas (véase Cuadro 9-5).
Es una glándula impar y asimétrica situada en el
cuello.
Ocupa la cara anterior y lateral de la laringe y de los
primeros anillos traqueales, y está recubierta por los múscu-
îîì Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±
Hipotalamo
Hipófisis
Silla
turca
Base
del craneo
Miometrio
Túbulos
renales
Melanocitos
Tiroides
Suprarrenales
Ovarios
Testículos
Glandula
mamaria
Huesos
Tallo
Lóbulo posterior
Lóbulo anterior
HÌPOFÌSÌS
Esfenoides
A)
B)
Glándula pituitaria o hipófisis: A) situación; B) estructura de la glándula y hormonas que secreta.
los del cuello. Por su cara lateral asciende la arteria carótida
y desciende la vena yugular, y por su cara posterior se
encuentra el esófago y los nervios recurrentes (Fig. 9-7).
Está profusamente irrigada por dos arterias tiroideas supe-
riores y dos inferiores. Es la glándula más voluminosa del
sistema endocrino (pesa de 20 a 25 g).
Embriológicamente procede del endoblasto y está forma-
da por dos lóbulos laterales unidos por el (que puede
faltar). De él nace un apéndice que forma el
. Los lóbulos están formados por lobulillos de tejido
glandular y recubiertos por una cápsula. Con el microscopio
se ve que el parénquima está lleno de folículos cerrados,
formados por células epiteliales cúbicas. Éstas son las
, y contienen en su interior una
sustancia coloidea (tiroglobulina). Además de estas células,
se diferencian en la parte media e interna de los lóbulos
tiroideos otro tipo de células, denominadas (pro-
vienen de la cresta neural del que son las
responsables de la secreción de la .
9.4.2.1. Hormonas tiroideas
Las hormonas tiroideas son aminoácidos yodados deriva-
dos de la , dispuestos en anillos aromáticos. Se
forman a partir del yodo (I) que se aporta con los alimentos.
Éste, una vez absorbido, se oxida (I ) y se acopla a la
, formándose la La unión de
varias moléculas forma la , la
y la . Estas dos
últimas serán las futuras hormonas tiroideas. Una vez for-
madas se almacenan en el interior de los folículos uniéndose
a la globulina en forma de que constituye
ﮬ» ××ò Í·­¬»³¿­ ¼» ®»´¿½·-² îîë
Relación de las diferentes hormonas con el crecimiento
Del crecimiento Indispensable No participa
Insulina Se requiere para potenciar al máximo la STH No participa
Tiroideas Maduración esquelética; potencia la acción de la STH Menor participación
Andrógenos Maduración esquelética Principal contribución
Estrógenos Potencia la acción de la STH Menor participación
Glucocorticoides La inhibe; efecto antagónico con la STH No participa
una sustancia coloide de aspecto gelatinoso. Pueden man-
tenerse almacenadas durante meses hasta el momento en
que se secretan a la sangre. Entonces, una proteinasa libera
el yodo por deshalogenación, que se elimina en forma de
T (triyodotironina) y T (tiroxina). En la circulación las
hormonas tiroideas pueden encontrarse en un 75 % en for-
ma de T y en un 25 % en forma de T . La T , una vez
secretada, tiene una potencia de acción inferior, pero al
secretarse en mayor cantidad y tener un período de activi-
dad superior al de la T , alcanza una potencia equivalente.
Una vez secretadas, la T llega antes a las células (2 días)
que la T (7 días). Allí se fijan a sus proteínas y tienen un
tiempo de latencia en el que no presentan efectos. Poste-
riormente, éstos se inician y perduran durante días o sema-
nas (Fig. 9-8).
Las funciones de las hormonas tiroideas son múltiples y
afectan, prácticamente, a todas las células y tejidos del
cuerpo humano.
Aumentan la actividad metabólica de los tejidos corpora-
les y el entre un 60 y un 100 %.
Tienen efectos sobre las proteínas y colaboran
en el crecimiento (véase Cuadro 9-4). Estimulan todas las
fases de los hidratos de carbono y aumentan la glucemia en
sangre. Tienen una función (consumen grasa para
obtener energía).
Determinan el , por lo que intervie-
nen en el crecimiento de los huesos. El exceso de hormonas
provoca una pérdida de calcio y fosfatos.
Favorecen la
Su falta favorece la obesidad y la arteriosclerosis.
Interactúan con otras hormonas, como la insulina del
páncreas, la paratohormona de la paratiroides, la ACTH de
la suprarrenal y las hormonas gonadotropas.
Los efectos de las hormonas tiroideas son muy variados y
se pueden resumir en la aceleración del metabolismo basal,
lo que conlleva un incremento de todas las funciones orgá-
nicas. El exceso de hormonas aumenta la frecuencia cardía-
ca, la frecuencia respiratoria, el gasto cardíaco y la suda-
ción, activa el cierre de las epífisis, produce excitación,
acelera los procesos digestivos y causa diarrea. Por el con-
trario, cuando hay un déficit hormonal todas estas funciones
se enlentecen. La alteración endocrinológica que incrementa
la secreción de hormonas tiroideas se conoce como
, y las alteraciones por defecto reciben el nombre
de .
La regulación de la secreción depende de un mecanismo
de retroalimentación (véase Fig. 9-5).
9.4.2.2. Calcitonina
Es un polipéptido de 32 aminoácidos que se produce en
las células C del tiroides. Una vez secretada, tiene una
acción muy rápida. Su efecto es (disminu-
ye la concentración de calcio en la sangre) y además
. Ejerce su acción sobre los huesos, el riñón y el
intestino (Fig. 9-9A). En el hueso impide la formación de
los , que son las células destructoras de hueso, y
disminuye la actividad de los que ya existen. Por el contra-
rio, activa los que son las células formadoras
de hueso. En el riñón aumenta la eliminación de calcio por
la orina (hipercalciuria) y en la mucosa intestinal evita la
absorción del calcio de los alimentos. Interviene en la ho-
meostasis del calcio y se secreta en las situaciones que se
asocian con un exceso de calcio en sangre.
Son cuatro glándulas que se encuentran en la cara poste-
rior del tiroides (véase Fig. 9-7). Son de pequeño tamaño
(6 × 3 × 2 mm) y de color castaño, están formadas por
tejido graso y son difíciles de localizar. Como mínimo tiene
que haber dos. Están muy vascularizadas por las dos
y las dos
. Con el microscopio se distinguen dos tipos de célu-
las: las , productoras de la
y las , que se consideran células
que han envejecido.
9.4.3.1. Paratohormona
Llamada también , es un polipéptido de 84
aminoácidos. Su efecto consiste en aumentar la concentra-
ción de calcio en la sangre (es ). Su ac-
ción se ejerce en el hueso, el riñón y en el intestino (Fig.
9-9B). En el hueso activa los osteoclastos, lo que incremen-
ta la reabsorción ósea (el resultado final es la destrucción
del hueso). En el riñón aumenta la reabsorción del ion
calcio por los túbulos, impidiendo su pérdida por la orina.
El calcio, a su vez, se intercambia con el fósforo, que es
eliminado; por tanto, produce hipocalciuria e hiperfosfatu-
ria. En el intestino actúa sobre la mucosa intestinal favore-
îîê Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±
Diferentes estadios en la regulación de la secreción de las hormonas del sistema endocrino
ADENOHIPÓFISIS
GRF o GIF GH Todas las células GH
TRF o TIF TSH Tiroides T , T ,
Calcitonina
CRF o CIF ACTH Suprarrenales Glucocorticoides
Aldosterona
Andrógenos
LRF o LIF LH Ovario Progesterona
Estrógenos
FRF o FIF FSH Ovario Estrógenos
ICRF o ICIF ICSH Testículo Testoterona
PRF o PIF Prolactina Mama (exocrina) Prolactina
MRF o MIF MSH Piel Melaninotropa
NEUROHIPÓFISIS
N. Supraóptico ADH Riñón ADH
N. Paraventricular Oxitocina Útero, mama, vasos Oxitocina
En minúsculas, aquellos órganos que no son glándulas endocrinas.
ciendo la absorción del calcio de los alimentos. Su secre-
ción está influida por los niveles de calcio en sangre, por lo
que es complementaria de la calcitonina; ambas intervienen
en la homeostasis del calcio. El embarazo, la lactancia y el
raquitismo favorecen su secreción.
Mediante la calcitonina y la paratohormona se consigue
mantener los niveles de calcio en la sangre entre 2.20 y 2.70
mmol/L. El calcio es de vital importancia en la formación
del hueso e interviene en la coagulación sanguínea (véase
Capítulo 16) y en la contracción cardíaca y muscular. Ade-
más modifica la permeabilidad de las membranas neuro-
musculares.
Es una víscera situada en el abdomen, que se comporta
como una glándula mixta. Con el microscopio se ve que la
parte exocrina está formada por células pancreáticas que
producen un jugo que se secreta por el conducto de Wirsung
al duodeno (Fig. 9-10 y véase Capítulo 10). La parte endo-
crina está formada por los
. Estos islotes, cuyo número es de 1 a 2 millones, se
encuentran distribuidos entre las células pancreáticas. Están
formados por dos tipos de células diferentes: las células ¿
(el 25 % y situadas en la periferia) que secretan a la sangre
la , y las células ¾ (el 75 % y situadas en
el centro, alrededor de los capilares), que son responsables
de la secreción de la Estas últimas tienen en su
interior unos gránulos llamados donde se alma-
cenan unas 200 UI de insulina, que son liberados a la sangre
a través de la vena pancreática cuando la glucemia lo re-
quiere.
9.4.4.1. Insulina
El reconocimiento de la relación del páncreas con la
diabetes mellitus data de 1889. La insulina se descubrió en
1921 y en 1922 se obtuvo a partir del buey y del cerdo.
Luego, en la década de los ochenta, se obtuvo insulina
humana por recombinación genética. Esta hormona es una
proteína de 51 aminoácidos formada por dos cadenas (la A
con 30 aminoácidos y la B con 21) unidas entre sí por dos
puentes disulfuro (varían en muy pocos aminoácidos entre
las diferentes especies animales). La secreción de la hormo-
na obedece a los niveles de glucosa en la sangre. Cuando la
glucemia aumenta, la secreción aumenta proporcionalmen-
te, y cuando la glucemia desciende, la secreción se detiene.
Su misión es mantener las cifras de glucemia en los niveles
fisiológicos (entre 4.1 y 6.4 mmol/L). Aparte del nivel de
glucosa en sangre, hay otros factores que modifican su
secreción. Puede aumentar con la ingestión de proteínas, por
la acción de otras hormonas (glucagón, hormonas tiroideas,
paratohormona, estrógenos y progesterona), así como por
efecto de algunos fármacos (antidiabéticos orales). En los
obesos se encuentran cantidades elevadas de insulina en
sangre. Por el contrario, las situaciones de hipoglucemia y
algunos fármacos pueden inhibir la secreción de insulina.
La acción de la insulina consiste en aumentar la permea-
bilidad de las membranas celulares, permitir la entrada de
glucosa en su interior y estimular la síntesis intracelular.
Los efectos que se pueden observar son los siguientes:
œ Efecto hipoglucemiante transitorio al entrar la glucosa
en la célula, que finaliza cuando la concentración de gluco-
sa intracelular se iguala con la de la glucosa extracelular.
œ Estimulación de la síntesis de lípidos (lipogénesis),
que favorece el depósito de triglicéridos.
œ Es anabólica. Aumento de la síntesis proteica, ya que
favorece la entrada de aminoácidos en la célula y acelera la
formación de ARN (véase el Capítulo 4).
œ Potenciación de la acción de otras hormonas, en espe-
cial de la hormona del crecimiento (véase Cuadro 9-4). Se
ha demostrado experimentalmente que el crecimiento es
mayor cuando se inyecta insulina y hormona del crecimien-
to, e incluso últimamente se piensa que la talla de los niños
en los primeros meses de vida depende más de
y de la
(denominados del inglés insulin growth factors) que
de la somatotropina hipofisaria.
ﮬ» ××ò Í·­¬»³¿­ ¼» ®»´¿½·-² îîé
Traquea
Glandula tiroides
Cartílago tiroides
Hueso hioides
Epiglotis
Cara posterior
de la laringe
Glandulas
paratiroides sup.
Glandulas
paratiroides inf.
Membrana
hialoidea
Lóbulo
piramidal
A) B)
Esófago
Localización y relaciones de las glándulas tiroides y paratiroides: A) posterior; B) anterior.
+15
+10
+5
Efecto maximo
Días
5 10 15 20 25 30
Representación gráfica de la duración y el efecto de
las hormonas tiroideas sobre las células.
La falta de insulina produce la . Cuando
aparece en la niñez, se denomina ,
mientras que si se presenta con la edad, por agotamiento
progresivo de su producción, se denomina
o . La diabetes tiene tratamiento sustitutivo
con insulina, cuyas dosis se expresan en unidades interna-
cionales (UI). Una unidad internacional es la cantidad de
insulina requerida para disminuir la glucemia en ayunas de
6.6 a 2.5 mmol/L en un conejo de 2 kg. El exceso de
insulina puede deberse a la existencia de tumores en el
páncreas, denominados , que pueden producir
hipoglucemias graves.
9.4.4.2. Glucagón
Es un polipéptido de 29 aminoácidos que se produce en
las células ¿. Es una hormona con capacidad
, y por tanto su efecto es . Su secreción
por el páncreas depende de la glucemia. Cuando hay hipo-
glucemia (< 2.5 mmol/L, o durante el ayuno) se incrementa
su secreción. Actúa más lentamente que la insulina y no es
una hormona vital. Su acción se desarrolla en el interior de
los hepatocitos, estimulando la degradación de glucógeno
hepático. Sus efectos son los siguientes:
œ Es la función principal del
glucagón y consiste en el paso del glucógeno a glucosa
mientras haya reservas hepáticas.
œ Estimulación de la por el hígado a
partir de los productos de la glucólisis, de la proteólisis y de
la lipólisis.
œ En dosis elevadas puede aumentar la frecuencia y el
gasto cardíaco, disminuir las secreciones exocrinas del pán-
creas y aumentar la secreción biliar.
Aunque su efecto sea el contrario de la insulina, no son
hormonas antagónicas. No se conocen enfermedades por
alteraciones del glucagón. Los diabéticos insulinodepen-
dientes lo emplean como tratamiento ante una situación de
hipoglucemia grave.
Están situadas en los polos superiores de los riñones,
tienen forma de gorro frigio (Fig. 9-11), son de un color
amarillo dorado y se relacionan con el diafragma, el estó-
mago y el páncreas. Están irrigadas por tres arterias supra-
rrenales, la superior, la media y la inferior. En un corte se
diferencian dos partes, la corteza y la médula, que están
formadas por dos tipos diferentes de tejido endocrino y se
comportan como dos glándulas:
îîè Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±
CALCÌTONÌNA
(hipocalcemia)
Heces
Ca
Osteoblastos
Ca
Ca
Ca
Fosfatos
Hipercalciuria
Hipofosfaturia
PARATOHORMONA
(hipercalcemia)
A) B)
Ca
Ca
Osteoclastos
Ca
Fosfato
Ca
Hipocalciuria
Hiperfosfaturia
Representación gráfica de los diferentes efectos de: A) la calcitonina y B) la paratohormona.
La , que deriva del es
esencial para la vida y produce una gran cantidad de hormo-
nas esteroideas. Con el microscopio (Fig. 9-11) se identifi-
can tres zonas de tejido diferenciadas, que secretan varios
tipos de hormonas. La es la más externa y
contiene cúmulos de células pequeñas dispuestas en círculo,
que secretan . La
es la capa intermedia y la más gruesa, y contiene
células situadas en columna que secretan
. Finalmente, en la parte más interna se encuen-
tra la , que está formada por una red de
células más pequeñas dispuestas irregularmente. Estas célu-
las son las responsables de la secreción de los u
.
La deriva del ectoblasto que forma
el primitivo tejido nervioso del embrión. Se localiza en el
centro de la glándula y está constituida por una masa de
pequeñas células cromafines con abundantes senos venosos,
que secretan y Funcionalmente
depende del sistema nervioso autónomo y no es esencial
para la supervivencia.
9.4.5.1. Hormonas de la corteza suprarrenal
En la corteza se han aislado más de 40 hormonas esteroi-
deas. Todas ellas provienen de una estructura común, el
, y una vez sintetizadas no se almacenan en la glándula,
sino que son secretadas a la sangre donde viajan fijadas a una
¿ globulina (corticoides y andrógenos) o libres (aldosterona).
9.4.5.1.1. Mineralocorticoides. Aldosterona
Los mineralocorticoides reciben este nombre por interve-
nir en el equilibrio hidroelectrolítico, eliminando o retenien-
do sodio (Na), cloro (Cl) y potasio (K). Se secretan en la
zona glomerular, y de todos ellos el más importante es la
aldosterona.
La actúa sobre los túbulos contorneados y
colectores del riñón, modificando la permeabilidad de las
membranas celulares e incrementando la reabsorción del Na
y del Cl. Como resultado se produce e
, y aumenta la eliminación de K por la orina
( .
Los efectos de la aldosterona se manifiestan del modo
siguiente:
œ En el riñón, el sodio y el cloro se reabsorben en todos
los túbulos, intercambiándose con el K.
œ En las glándulas salivales y en las glándulas sudoríparas
actúa reteniendo ClNa y eliminando K por la saliva y el sudor.
œ En la mucosa intestinal favorece la reabsorción de sal,
evitando que se pierda.
œ Sobre el volumen de agua (de forma indirecta), ya que
ésta se elimina o retiene por ósmosis siguiendo las modifi-
caciones del sodio.
La secreción de aldosterona depende de varios factores:
a) La ACTH secretada por la hipófisis, que estimula la
corteza suprarrenal (si falta la ACTH la corteza se atrofia).
Sin embargo, no es el mecanismo más importante.
b) Las concentraciones de sodio y potasio en la sangre,
que regulan la secreción de la hormona; así, la hiponatremia
y la hiperpotasemia aumentan la secreción de aldosterona,
mientras que la hipernatremia e hipopotasemia la inhiben.
c) Las pérdidas de volumen, que favorecen la secreción
de aldosterona con el fin de recuperar sodio y, consecuente-
mente, agua.
ﮬ» ××ò Í·­¬»³¿­ ¼» ®»´¿½·-² îîç
Conducto biliar
Wirsung
Esquema del páncreas.
d) Finalmente, el . La re-
nina es una enzima, secretada por el aparato yuxtaglomeru-
lar del riñón, que activa la angiotensina, un potente vaso-
constrictor que estimula la producción de aldosterona.
Actualmente se conoce la implicación de este sistema en la
génesis de la hipertensión de algunos enfermos.
9.4.5.1.2. Glucocorticoides. Cortisol
Los están formados por un gran número
de hormonas esteroideas, de las cuales las más importantes
son el y la , seguidas de la corticos-
terona y la cortisona. Reciben el nombre genérico de gluco-
corticoides porque la primera y principal acción que se
descubrió es que son hormonas . Pero
actualmente conocemos muchas más funciones. Los efectos
se consideran iguales, en general, para todos los glucocorti-
coides. Las diferencias entre ellos radican en la rapidez con
que actúan o en la potencia que tienen. Así, se pueden citar
los siguientes:
œ Efectos sobre el metabolismo de los hidratos de carbo-
no. Aumentan la síntesis de glucosa a partir de los amino-
ácidos ( ), favorecen el almacenamiento de
glucosa en el hígado en forma de glucógeno y dificultan la
utilización de la glucosa por las células. El resultado final
de todas estas acciones es el incremento de glucosa en
sangre, por lo que actúa como un antagonista de la insulina
(su exceso provoca la
œ Efectos sobre el metabolismo proteico. Son hormonas
que disminuyen la síntesis de proteínas y des-
vían los aminoácidos hacia la neoglucogénesis.
œ Efectos sobre el metabolismo de las grasas. Movilizan
los ácidos grasos del tejido adiposo hacia la sangre con el
fin de obtener energía.
œ Efectos hidroelectrolíticos. En el riñón actúan como la
aldosterona (reteniendo sodio y eliminando potasio), aunque
con menor intensidad. Incrementan la eliminación de calcio
y son los responsables de la .
œ Efectos sobre la sangre. Su secreción aumenta la for-
mación de glóbulos rojos y plaquetas, y disminuye la de
leucocitos eosinófilos y de linfocitos.
œ Efectos sobre la inmunidad. En los procesos inflama-
torios tienen la capacidad de estabilizar las lisozimas en el
interior de las membranas celulares y de disminuir la per-
meabilidad de las mismas, disminuyendo con ello el edema
que rodea la lesión. Tienen además capacidad para reducir
las consecuencias de la reacción alérgica. Estos efectos
hacen muy útiles los corticoides como tratamiento de mu-
chos procesos alérgicos e inflamatorios. Pero su efecto con-
tinuado o excesivo conduce a la atrofia del tejido linfoide, y
junto al descenso en la producción de linfocitos,
.
œ Efectos sobre la mucosa gástrica. Aumentan la acidez
de la secreción gástrica, por lo que incrementan las posibili-
dades de aparición de úlceras de estómago.
La secreción de glucocorticoides depende de la estimula-
ción de la ACTH sobre la corteza suprarrenal, hasta el punto
de que si la secreción de ACTH se interrumpe, los niveles
de glucocorticoides descienden a valores ínfimos, y si se
suprime durante mucho tiempo, la corteza suprarrenal se
atrofia. A su vez, la secreción de ACTH depende del estí-
mulo que producen sobre la hipófisis las hormonas activa-
doras de la ACTH secretadas por el hipotálamo. El exceso
de glucocorticoides circulantes en sangre inhibe la secreción
del hipotálamo y, en consecuencia, la de la hipófisis. La
secreción de glucocorticoides no es igual a lo largo del día y
sigue un ritmo nictameral, que controla el hipotálamo, con
un pico máximo a las 6 horas y un valor mínimo a las 18
horas. Finalmente el estrés físico, la ansiedad o las agresio-
nes pueden aumentar los niveles de secreción hasta 6 veces
con el fin de obtener más energía.
Las principales alteraciones en la secreción de los glu-
cocorticoides son dos. El se debe a
un exceso en la producción glandular, que puede ser autó-
noma u obeceder a un exceso de estímulo de la ACTH, o
bien puede ser yatrogénico, secundario a un tratamiento
con glucocorticoides en dosis altas o de forma continuada.
El se debe al descenso en la produc-
ción de glucocorticoides y también de los mineralocorti-
coides.
9.4.5.1.3. Andrógenos suprarrenales
Son las hormonas secretadas por la zona reticular. Se
producen en escasa cantidad, y tienen un efecto androgéni-
co débil, si se comparan con las hormonas sexuales mascu-
linas secretadas por los testículos. Sus efectos en el varón
permiten desarrollar y mantener los caracteres sexuales
secundarios, y facilitan el crecimiento y el desarrollo de
los órganos genitales. Sus efectos son similares a los de la
testosterona y parte de los andrógenos se transforman en
testosterona. En la mujer estos efectos son mínimos, pero
el aumento de la secreción de andrógenos (por tumores)
puede conducir a un que produ-
ce la virilización de la mujer. En ambos sexos favorecen la
síntesis proteica, son anabolizantes y desarrollan la muscu-
latura. La supresión de estas hormonas no causa ningún
problema pues son suplidas por las secretadas por las glán-
dulas sexuales.
9.4.5.2. Hormonas de la médula suprarrenal.
Catecolaminas
La estructura de estas hormonas no es esteroidea. Em-
briológicamente la médula suprarrenal deriva del tejido ner-
vioso, y la síntesis y almacenamiento de las hormonas se
llevan a cabo en el interior de las células cromafines de la
médula, de una manera semejante a la de los ganglios del
sistema simpático.
îíð Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±
Zona reticular
Glandulas
suprarrenales
Medula
Corteza
Capsula
Medula
suprarrenal
Corteza
suprarrenal
Capsula
Zona
fascicular
Zona
glomerular
Situación de las glándulas suprarrenales y estructura de la corteza y la médula.
A la médula suprarrenal llegan impulsos nerviosos a tra-
vés de los nervios simpáticos, y es la glándula endocrina
con mayor inervación. Cuando se estimula por vía nerviosa,
se secretan las hormonas almacenadas en sus células, la
y la (la primera es precursora de
la segunda), y se vierten a la sangre. Estas hormonas y sus
metabolitos se conocen como y ejercen su
actividad sobre todas las células del cuerpo humano.
Su principal efecto es aumentar y prolongar los efectos del
sistema simpático, o dicho de otra forma «preparar el cuerpo
para la lucha o la defensa». Actúan de forma similar a las
fibras adrenérgicas o posganglionares del sistema simpático,
que también secretan noradrenalina. El funcionamiento de la
médula suprarrenal no es imprescindible para la vida, pues en
realidad sus hormonas sólo actúan reforzando el sistema
simpático. Ambos mecanismos se complementan: el sistema
autónomo simpático desencadena la respuesta y las hormo-
nas de la médula suprarrenal la mantienen, puesto que su
efecto es más amplio y persiste durante más tiempo.
Los receptores de las células para las catecolaminas se
encuentran en la membrana plasmática y son de dos tipos:
los receptores ¿ son responsables de las respuestas de exci-
tación de una función, mientras que los ¾ son responsables
de las respuestas inhibitorias. Las catecolaminas pueden
actuar sobre ambos dependiendo de la dosis.
La secreción de la médula suprarrenal puede modificarse
por múltiples circunstancias como el frío, el dolor, el ejerci-
cio, las emociones, la hipotensión arterial, la asfixia o la
hipoglucemia. Asimismo, muchos fármacos pueden aumen-
tar su secreción ( ) o inhibirla (
).
La relación entre la corteza y la médula suprarrenal es
escasa, pero una cantidad no despreciable de glucocorticoi-
des pasan a la médula y activan las enzimas que convierten
la noradrenalina en adrenalina. Por otro lado, en esta glán-
dula se vuelve a expresar la relación continua y estrecha
entre el sistema nervioso y el sistema endocrino. Así, en
situaciones de estrés, el sistema nervioso, a través del hipo-
tálamo, pone en marcha la hipófisis y ésta secreta ACTH
para activar la corteza y disponer de glucocorticoides para
obtener energía. Por su parte, el sistema autónomo simpático
estimula la médula, que secreta catecolaminas, y mantiene la
respuesta ante la situación desencadenante de la reacción.
Las glándulas sexuales masculinas son los testículos,
mientras que las femeninas son los ovarios. Unos y otros
producen, respectivamente, la en el varón y los
y la en la mujer (véase Cuadro
9-1). Su localización, así como sus relaciones, funciones y
acciones se estudian en los Capítulos 18 y 19 dentro del
apartado dedicado a la reproducción. Asimismo, la placenta,
formada durante el embarazo, también produce hormonas,
como la , los , la
y el (véase Cuadro 9-1), que
intervienen en el desarrollo del embrión y en la preparación
para la lactancia posparto (véanse los Capítulos 20 y 21).
Es un órgano de forma cónica situado por encima y por
detrás del III ventrículo y por delante de los tubérculos
cuadrigéminos del mesencéfalo. Está considerada como un
transductor neuroendocrino por estar muy inervada por
fibras simpáticas posganglionares. Al ser estimulada (por
la noradrenalina) elabora una respuesta hormonal. Sus cé-
lulas, los elaboran a partir del aminoácido
triptófano la serotonina, y de ésta se deriva la hormona de
la pineal.
9.4.7.1. Melatonina
Su secreción está sometida a un ritmo circadiano, ya que
aumenta en la oscuridad y disminuye durante las horas de
luz. En diversas especies animales la función de la melato-
nina resulta indispensable para acoplar la actividad sexual a
ﮬ» ××ò Í·­¬»³¿­ ¼» ®»´¿½·-² îíï
la estación más propicia del año y para garantizar la super-
vivencia de las crías. En el ser humano su significado fisio-
lógico no está aclarado, y algunos discuten su carácter hor-
monal al no haberse demostrado con certeza la existencia de
receptores celulares específicos.
Al parecer interviene en la maduración del eje hipotála-
mo-hipófiso-gonadal. El descenso de melatonina durante la
adolescencia acompaña al ascenso de la concentración plas-
mática de LH, lo que facilita la instauración de la pubertad.
Hay estudios que demuestran la posible relación entre los
estados depresivos y los individuos con niveles bajos de
melatonina. También se ha comprobado que interviene en la
puesta en marcha de las reacciones inmunitarias.
: se produce por la hipersecreción de hormona
del crecimiento, después de la pubertad. Se caracteriza
por el engrosamiento de los huesos planos, prognatismo e
hirsutismo.
: es la hiperplasia de la glándula tiroides por un
aumento en la secreción de la TSH, a su vez debido a la
disminución en la secreción de hormonas tiroideas.
: cuadro derivado de la falta de hormonas tiroi-
deas durante el desarrollo del sistema nervioso central.
Son niños bajos, con un retraso en el desarrollo psico-
motor.
: trastorno que se caracteriza por una ex-
cesiva pérdida de agua, debido a un déficit de secreción
de ADH, sin alteraciones en la glucemia.
: trastorno de la glucemia por un déficit
absoluto (diabetes tipo I o juvenil) o relativo (diabetes
tipo II o del adulto) de insulina. Se caracteriza por hiper-
glucemia, glucosuria, polidipsia y polifagia. Puede afec-
tar a muchos órganos por alteración de la microcircula-
ción (del corazón, riñón, retina y nervios periféricos).
: trastorno metabólico que cursa con
hiperglucemia y se debe a un exceso de glucocorticoides
por hipersecreción suprarrenal o por administración exó-
gena.
: calidad de enano. La persona que lo padece
tiene una talla muy inferior a la media de la raza a la que
pertenece. Puede darse con un desarrollo psíquico e inte-
lectual normal y deberse a la falta de secreción de la
hormona del crecimiento, o acompañarse de cretinismo y
esterilidad si la causa es un defecto de secreción de toda
la hipófisis anterior (panhipopituitarismo).
protrusión anormal del globo ocular. Aparece
en el hipertiroidismo.
: tumor de la médula suprarrenal que pro-
duce hipersecreción de catecolaminas.
: secreción excesiva de la hormona
paratiroidea, que conduce a una hipercalcemia e hipofos-
foremia.
: hipersecreción anómala de una o varias
hormonas de la adenohipófisis. Puede provocar acrome-
galia o un síndrome de Cushing.
: síndrome originado por la hipersecreción
de hormona tiroidea.
es la resección quirúrgica de la hipófisis.
Provocará un panhipopituitarismo secundario.
: déficit en la secreción de la hormona
paratiroidea. Suele producirse con la extirpación del tiroi-
des.
: déficit en secreción de hormona tiroidea.
Si es congénito produce cretinismo. Si se da en el adulto
aparece bradipsiquia, estupor, hipotermia, incremento de
peso, piel seca y estreñimiento.
exceso de pelo en el cuerpo, especialmente en
las mujeres. Es un signo de exceso de andrógenos.
: es un conjunto de signos y síntomas
derivados del fallo de secreción de la adenohipófisis. Se
manifiesta por hipotiroidismo, hipocorticismo suprarre-
nal, hipogonadismo y pérdida de la lactancia.
es la resección quirúrgica de las parati-
roides. Aparecerá un hipoparatiroidismo secundario.
: cambios en las características se-
xuales debidos a un exceso de producción de andrógenos
por parte de la corteza suprarrenal.
: se debe a un exceso de glucocorti-
coides debido a hipersecreción por la glándula suprarre-
nal o a un exceso de ACTH (enfermedad de Cushing). Se
caracteriza por obesidad, cara de luna llena, jiba de búfa-
lo, hipertensión arterial, hipogonadismo, poliglobulia, as-
tenia, glucosuria e hiperglucemia.
: se produce por una
hiposecreción cortical suprarrenal. Se caracteriza por as-
tenia, fatiga e hiperpigmentación de la piel en zonas ya
de por sí hiperpigmentadas, pérdida de peso, hipotensión
e hipoglucemia.
: extracción quirúrgica de las glándu-
las suprarrenales.
es la resección quirúrgica de la glándula
tiroides. Aparecerá un hipotiroidismo secundario.
: es la inflamación de la glándula tiroides, y lo
más frecuente es que se deba a una enfermedad autoin-
munitaria.
îíî Û­¬®«½¬«®¿ § º«²½·-² ¼»´ ½«»®°± ¸«³¿²±