Ponencia: “EL DIGITAL-GAP INTERGENERACIONAL EN LA ESPAÑA DE 2018”
-Alessandro Gentile (Universidad de Zaragoza)

NOTA: Esta ponencia es un extracto del proyecto de investigación titulado “Más allá de la crisis: ¿un nuevo modelo de relaciones inter-generacionales?” promovido por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y realizado por Anna Sanmartín (FAD), Ana Lucía Hernández Cordero (UAM) y Alessandro Gentile (Universidad de Zaragoza) entre febrero y octubre de 2013 con metodología previsional Delphi. El objetivo del estudio ha sido definir el escenario futuro y las características más importantes de las relaciones entre jóvenes, adultos y personas mayores en España en los próximos cinco años (de 2013 a 2018), haciendo hincapié en la articulación entre las dinámicas inter-generacionales a nivel estructural, en términos socio-económicos (situación laboral, modelos de consumo, disponibilidad de recursos, etc.), culturales (valores, expectativas y emotividades colectivas) y políticos (participación ciudadana, representatividad institucional, tutela de intereses,

sostenibilidad del Estado de Bienestar etc.), y a nivel individual y familiar (solidaridad, convivencia y conflictos).

Este trabajo será publicado a finales de 2013, hasta su presentación oficial se prohíbe la reproducción parcial o completa de este documento, ya sea por medios escritos, electrónicos o de cualquier tipo1.

                                                            
1

El método Delphi consiste en la consulta de 11 prestigiosos expertos sobre los temas tratados en esta investigación. Cada uno de ellos, durante todo el desarrollo del estudio, ignora la identidad de los demás. Cada experto ha contestado a dos cuestionarios. Ambos cuestionarios preveían preguntas referidas a una decena de temáticas; el primer cuestionario contenía preguntas abiertas, para dejar al experto la posibilidad de detenerse en los aspectos que considere más importantes. El segundo cuestionario constaba del conjunto de las previsiones realizadas por los 11 expertos en la primera consulta, sobre las cuales cada uno expresó su consenso o disenso. El escenario previsional se ha construido a partir de las respuestas que han obtenido la mayoría de consensos. Los once expertos consultados para este estudio Delphi han sido: Jorge Benedicto (UNED), Domingo Comás Arnau (Fundación ATENEA), Juan José Dolado (UC3M), María Ángeles Durán (CSIC), Lluis Flaquer (UAB), Enrique Gil Calvo (UCM), Pau Marí-Klose (UNIZAR), Víctor Pérez Díaz (Analistas Socio-Políticos), Olga Salido (UCM), Joan Subirats (UAB) y Constanza Tobío (UC3M).

   

   

Los avances de las nuevas tecnologías en los próximos cinco años serán trascendentales y abarcarán todos los ámbitos de la sociedad española.

En este contexto, Internet supondrá la base de una profunda transformación de nuestro sistema social. Por ello, se deteriorarán aquellos espacios, procesos e instituciones que no activen las interacciones sociales a través de la web, viendo peligrar sus formas tradicionales de trabajo, pensamos por ejemplo en agencias de viaje, periódicos, fábricas, enciclopedias, partidos o universidades.

Se tratará, por tanto, de una problemática a la vez sustancial y funcional, más que de una cuestión relativa a la innovación digital de sus servicios, que además interesará a la protección de datos personales y la difusión de nuevos riesgos y delitos.

Los ciudadanos no aprenderán de forma automática las nuevas herramientas y aplicaciones online, pero sí presionarán para que se modernicen algunos sectores públicos muy poco tecnificados (por ejemplo la Justicia). Un importante avance tecnológico se producirá en algunos sectores fundamentales de aquí al 2018. Será este el caso del sistema educativo, en sus diferentes facetas reglada, no reglada y autodidacta (especialmente para los jóvenes-adultos) y del sistema sanitario, donde surgirá un amplio debate social sobre el nivel de intervención deseable en los casos de enfermedades terminales, el derecho a utilizar o no las innovaciones terapéuticas en los pacientes, y la sostenibilidad económica de las nuevas aplicaciones diagnósticas y de cura.

Asimismo, se prevé la implantación de las TICs en el modo de comprar, vender y publicitar productos, y los propios consumidores podrán ser también productores de sus servicios. Algunas compañías de electricidad, agua, gas, etc. las adoptarán para evitar las visitas domiciliarias de revisión, reparación o atención al usuario, y aumentará su uso para acceder a los servicios de la Administración Pública (por ejemplo a Hacienda, Tráfico, Sanidad, etc.).

   

   

La demanda de nuevas tecnologías responderá a una amplia estrategia de marketing que favorecerá la velocidad de difusión mayor y una significativa reducción de los precios en España. Los avances tecnológicos serán impulsados por el empoderamiento informático de las personas, la expansión horizontal de los usuarios, los servicios online para privados y empresas, así como por la universalidad y facilidad de los productos, que aprovecharán los avances en domótica y la difusión de los medios digitales para la atención primaria a los pensionistas. Asimismo, aumentará el consumo del ocio online, en todas sus facetas más accesibles en el mercado, es decir juegos, audiovisuales (videos, películas y música) y aplicaciones para smartphones.

Todos estos cambios y avances harán que las competencias básicas en el manejo de las TICs se conviertan en un requisito imprescindible para los trabajadores. En este sentido, se destruirán miles de empleos al mismo tiempo que se generarán oportunidades para la creación de otros, y las empresas exigirán a sus empleados un amplio dominio de las herramientas informáticas. La falta de tales competencias mermará las oportunidades laborales de muchos parados poco cualificados, además que los empleados o

profesionales que no estén familiarizados con las TICs quedarán obsoletos y marginados del mercado.

Las TICs en familia
Entre 2014 y 2018 se avanzará hacia un uso generalizado y transgeneracional de las TICs en nuestro país. El descenso de los costes provocará un proceso de acceso de tipo individualista en todas las edades, una tendencia que afectarán sobre todo a los que estén directamente implicados en su manejo, desarrollo y aplicación en la vida cotidiana, como los adolescentes y los jóvenes-adultos. Por eso, el uso de las nuevas tecnologías en las familias españolas será cada vez más amplio en el próximo futuro. Cada miembro del hogar tendrá su propio ordenador, tableta o Smartphone, y se romperá definitivamente el tópico de que en casa los menores de edad son los únicos que manejan las TICs. Aun así, los expertos consultados para este estudio coinciden en identificar a los jóvenes españoles como los mayores conocedores de las nuevas    

   

prácticas tecnológicas dentro de los hogares: no sólo se adelantarán a los adultos en el uso de las nuevas tecnologías, en la incorporación a la revolución digital y en el seguimiento de las continuas innovaciones en el mundo de las TICs; sino que además ejercerán como educadores sobre la utilización de estos instrumentos en la vida cotidiana para sus padres y abuelos. Además, se prevé que los jóvenes lleguen a aislarse en casa para estar conectados constantemente a través de las TICs con personas ajenas al propio núcleo familiar. • Las TICs por grupos de edad y el digital-gap generacional

El empleo concreto de las TICs variará por grupos de edad. Por un lado, los jóvenes extraerán un máximo provecho hasta situarlas en el centro de sus vidas. Las utilizarán como principal vehículo para las relaciones con sus coetáneos, experimentarán con naturalidad unos cambios que los más adultos adoptarán con reticencia, dificultad o rechazo. Estos jóvenes ampliarán sus acciones políticas a través de las redes sociales, expresarán sus valores y percepción del mundo por vías digitales, y las manejarán durante más tiempo para entretenerse en su tiempo de ocio. Por otro lado, los adultos las utilizarán como canal para cubrir necesidades de recualificación profesional y formación permanente, como intermediación para las relaciones familiares,

principalmente a través de la telefonía móvil, como medio para las actividades de ocio o bien como nuevas herramientas para hacer más eficiente la gestión del hogar. Por último, los mayores adaptarán las TICs a sus necesidades puntuales, empleándolas para mantener sus relaciones con los familiares, acceder a los servicios de salud y cuidados, disfrutar del ocio online y utilizar las aplicaciones para la prevención del deterioro cognitivo. La creciente tecnificación social en acto favorecerá nuevos aprendizajes entre muchas personas de edad más avanzada (“migrantes digitales”), que presentarán una orientación más instrumental del medio informático, lo que reducirá la brecha digital entre generaciones.

   

   

Sin embargo, las previsiones hasta aquí mencionadas nos evidencian un escenario futuro en el que se seguirá manteniendo el digital-gap entre personas de distintas edades, con una influencia desigual en sus vidas personales según su pertenencia generacional. Los menores de 40 años serán “nativos digitales” (porque han vivido la inmersión informática antes de los 16 años); las personas entre 40 y 60 años se situarán en la “generación del aprendizaje” (se han adaptado a los medios digitales mientras tenían entre 20 y 40 años); y una parte significativa de las personas mayores (entre 60 y 70 años de edad) hará uso menos intenso de los medios digitales, a excepción de los más ancianos que, sin embargo, sí manejarán habitualmente mandos a distancia, teléfonos móviles y otros instrumentos electrónicos.

Durante el periodo considerado aumentará el número de los usuarios frecuentes de Internet en España al mismo tiempo que se registrará una intensificación notable de la conexión online a través de los dispositivos portátiles. El ritmo de la digitalización de la vida cotidiana será más rápido e intenso para niños, adolescentes y jóvenes. De hecho, el acceso a Internet será prácticamente universal para estos “nativos digitales”, aunque no todos tendrán las destrezas necesarias para propiciar los usos más productivos del medio informático.

Los “nativos digitales” apenas notarán el paso de la esfera digital a la presencial, y las personas alejadas de ese mundo sufrirán las interacciones en formatos y esquemas mentales distintos a sus prácticas tradicionales. Sin embargo, en este segundo caso, el ritmo de penetración y amigabilidad de los instrumentos personales de acceso y uso de información, comunicación y tecnología será muy notable. Por ello, los impactos de la llamada “exclusión o fractura digital” serán menos graves de lo que se suponía hace años.

   

   

Las TICs y las relaciones sociales

En los próximos cinco años se generalizará, el uso del móvil, el manejo del correo electrónico y las aplicaciones de las redes sociales a través de Internet hasta convertirse casi en imprescindibles para las relaciones sociales. De esta forma, los contactos interpersonales estarán más presididos por la inmediatez, el presentismo, lo efímero y lo espectacular. A este propósito, para relacionarnos con familiares y amigos ganará terreno el uso de Twitter (o su equivalente), y será posible comunicarse con más frecuencia con los seres queridos residentes en diferentes territorios. En mayor medida la población inmigrante será la mayor beneficiada de estas aplicaciones en los próximos años.

Los jóvenes españoles serán quienes consolidarán sus relaciones sociales (laborales, de ocio y sentimentales) a través de las redes digitales. El traslado de estos aspectos a la esfera virtual implicará la multiplicación del número de sus relaciones, como también una mayor frecuencia de sus contactos y el aumento de la intensidad de sus comunicaciones con los amigos. Tal dinámica supondrá la consolidación del papel del grupo de iguales en la adolescencia en detrimento de las relaciones intergeneracionales en la familia, así como la formación de un capital social online cada vez más amplio, sostenido por una gran difusión de los Smartphones, pero a la postre poco ventajoso en términos prácticos.

Una significativa práctica que explicará la reducción del digital-gap entre generaciones a través de las relaciones sociales, será destacada por los padres y las madres que intensificarán su aprendizaje de las nuevas tecnologías digitales para mantenerse en contacto con sus hijos una vez que ellos se emancipen.

   

   

Condiciones sociales diferenciales para el acceso a las TICs

Entre 2013 y 2018 cada vez con más frecuencia podremos describir y explicar las diferencias en el manejo de las nuevas tecnologías por razones relativas a la situación social y al nivel de renta de los usuarios más que a sus edades. Esto significa que se hará más evidente la división entre los que materialmente pueden y los que no pueden acceder a las TICs. Otras diferencias se señalarán con respecto al acceso a los medios informáticos más avanzados y al nivel de conocimiento adecuado para utilizarlos y descodificarlos. Si por un lado podemos afirmar que la fractura entre nativos y migrantes digitales perderá peso en nuestro país de forma lenta y progresiva, por el otro se reforzarán las segmentaciones asociadas a capacidades diferenciadas para sacar partido a las nuevas tecnologías, sobre todo en relación a dos factores: el acceso a la alta velocidad y a ciertas aplicaciones, y a la hora de producir y difundir contenidos propios. No hay duda que las nuevas tecnologías acelerarán y facilitarán el acceso a la información. Sin embargo, surgirán nuevos riesgos sociales derivados del exceso de las noticias disponibles y de la desigual distribución de las competencias para su uso crítico; además que crecerá la autonomía de las personas a la vez que se generarán otras servidumbres y formas de control. No se prevé que exista una brecha digital entre hombres y mujeres, pero sí que se dé un uso diferencial del Internet: los hombres primarán el consumo y el ocio en la red; las mujeres valorarán lo que tenga más que ver con su bienestar personal y cultural. En España se intentará reducir o prevenir estas brechas digitales más o menos marcadas y relativas a las condiciones sociales de los usuarios (por recursos económicos, por niveles formativos y por género) incentivando la educación digital desde los primeros años escolares. De esta forma, se prevé que en los próximos cinco años se reduzcan las disparidades territoriales que dificultan el acceso a Internet y, en términos generales, los diferenciales del uso de las TIC con Europa.

   

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful