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Aprendizaje Prenatal

Vinicio Martínez Matos. Médico Pediatra

Resumen: El advenimiento del siglo XXI implica grandes cambios en la vida del ser humano, incluyendo aquellos que se refieren a la adquisición de los conocimientos, se ha hecho evidente la importancia de la formación del intelecto desde el vientre materno.

Aprendizaje Prenatal <a href=Estimulación Prenatal Vinicio Martínez Matos. Médico Pediatra Relación con: Artículos de Estimulación Resumen : El advenimiento del siglo XXI implica grandes cambios en la vida del ser humano, incluyendo aquellos que se refieren a la adquisición de los conocimientos, se ha hecho evidente la importancia de la formación del intelecto desde el vientre materno. Fig. 1 : El siglo XXI impondrá una sociedad tecnológica, social y ecológicamente avanzada, que impone la adquisición de mayor cantidad de conocimientos, se ha hecho evidente la importancia de formar el intelecto desde muy temprana edad, en vientre materno " id="pdf-obj-0-20" src="pdf-obj-0-20.jpg">

Fig. 1: El siglo XXI impondrá una sociedad tecnológica, social y ecológicamente avanzada, que impone la adquisición de mayor cantidad de conocimientos, se ha hecho evidente la importancia de formar el intelecto desde muy temprana edad, en vientre materno

ESTIMULACIÓN PRE-NATAL

Cada día, se hace más evidente la necesidad de mayor información que tienen aquellos hombres y mujeres, los cuales, en forma planificada o no, ejercieron su capacidad de engendrar un hijo y, asumen ahora, sin una verdadera preparación, la difícil y trascendental responsabilidad de ser padres. Tarea esta, que exige durante años, paciencia, perseverancia, por encima de todo mucho amor, y, cuyos resultados sólo se podrán evaluar a largo plazo.

Para la mayoría de los padres, generalmente el Pediatra es la principal fuente de orientación y asesoramiento de que disponen en relación con el crecimiento de su hijo. Hasta hace poco, dicho especialista permanecía alerta ante cualquier alteración del desarrollo psicomotor, vigilaba la evolución de las enfermedades y cumplía puntualmente con la aplicación de las vacunas preventivas. Pero ni médicos ni padres han estado conscientes de la inmensa y determinante potencialidad que existe en asegurar y acrecentar la capacidad de aprender de sus hijos, su capital más preciado.

Sin embargo, ante el inminente advenimiento del siglo XXI, con una sociedad tecnológica, social y ecológicamente tan distinta de ésta, lo que implica grandes cambios en la vida del ser humano, incluyendo aquellos que se refieren a la adquisición de los conocimientos, se ha hecho evidente, como nunca anteriormente, la importancia de la formación del intelecto desde muy temprana edad. Casi tanto, como antes de nacer, porque no es necesario esperar para aprender adecuadamente.

Debido a ello, ya se han implementado programas para comenzar desde el embarazo, a fin de aumentar la capacidad receptiva del bebé y de enriquecer la unión afectiva de los padres con ese hijo en formación.

La vida comienza antes del nacimiento. Dentro del claustro materno el mundo es extremadamente complejo. Muy distinto del antiguo concepto de un feto desarrollándose y flotando tranquilamente

en la oscuridad del líquido amniótico en donde se haya sumergido. Hoy se sabe que se mueve,

percibe la luz, oye, chupa su dedo, traga, siente

...

De hecho:

A las cinco semanas de embarazo ya es posible visualizarlo mediante ecosonografía en su

ambiente ingrávido, moviendo sus brazos y sus piernas, volteando su cabeza y rotando su cuerpo. Al parecer, el movimiento es la primera función que desarrolla el feto. A las once semanas chupa su dedo, desarrollando así los músculos de las mejillas y el maxilar inferior.

A las doce semanas traga cada día pequeñas cantidades de líquido amniótico, cuyo sabor salobre estimula su sentido del gusto. Estas dos actividades, succionar y tragar lo capacitan para poder alimentarse después del nacimiento.

A las veintiséis semanas hace movimientos faciales como si llorara.

A las veintisiete semanas es posible comenzar a captar la respuesta del cerebro a la luz y, el nervio óptico que la trasmite, está formado desde la octava semana.

A las veintiocho semanas el nervio auditivo está completamente desarrollado.

A las veintinueve semanas abre los ojos.

Además, el hijo siente permanentemente los cambios de posición de su madre cuando camina, se siente, se para, se acuesta. El líquido amniótico se mueve entonces en suaves oleadas que el bebé percibe.

También oye a través de las delgadas paredes del útero el latido del corazón de su madre, sus ruidos intestinales, su voz y aquellos sonidos que tienen suficiente intensidad proveniente del mundo exterior.

Hay evidencias que prueban que el feto puede oír, ver, saborear, sentir y moverse. Estas no son capacidades que aparecen de repente después de nacer. Se ha comprobado que se mueve y experimenta cambios de la frecuencia cardiaca y de las ondas cerebrales como una respuesta al mundo exterior como cuado percibe la luz, oye música o siente que es frotado el abdomen de su madre.

Ha sido comprobado que el feto reacciona a la estimulación exterior moviendo sus brazos, piernas y volteando el cuerpo, lo cual se ha podido ver visualizado por ecosonografía.

También la frecuencia cardiaca se incrementa rápida y súbitamente en quince latidos o más por minuto dentro de los primeros cinco segundos después de percibido un estímulo. En parte, además, por el movimiento. Se mantiene así durante alrededor de dos minutos y luego regresa a la frecuencia de reposo. Pero este aumento de la frecuencia cardiaca no debe preocupar. Sólo significa que el feto ha percibido un cambio en su medio ambiente.

La actividad eléctrica del cerebro puede ser medida con un electroencefalograma (EEG), apreciándose cambios en las ondas desde los seis meses de embarazo, como consecuencia de los estímulos exteriores. Estos forman parte, normalmente, del medio ambiente del feto y estimulan sensorialmente al feto de manera inadvertida para los padres. Por ejemplo, al sonar el teléfono, o el secador de pelo, o el timbre de la puerta. El feto puede oírlos y moverse en respuesta.

Pero los estímulos pueden aplicarse también en forma dirigida siguiendo un programa de estimulación prenatal. No significa, por supuesto, que el feto debe ser instigado indiscriminadamente con luces brillantes, ruidos altos o cualquier otro estímulo inoportuno. Por el contrario, lo deseable es obtener su atención de manera amorosa cuando esté despierto. Porque duerme durante períodos de veinte a cuarenta minutos. Pero puede despertar sobresaltado por un ruido intenso. También está más alerta desde las ocho de la noche hasta cerca de medianoche. Se muestra más atento durante este periodo que en el resto del día. Es el mejor momento para disfrutar de la feliz sensación que produce conocer que el bebé tiene la capacidad de sentir y responder desde su oscuro y cerrado mundo en el interior del útero.

Especial agradecimiento al Dr. Vinicio Martínez Matos, por permitir la reproducción de este material.