You are on page 1of 3

“La necesidad de emprender una Nueva Transición”

- Sergio Martín Guardado Hoy se conmemora el 35 aniversario de nuestra Constitución, cómo pasa el tiempo… Nací hace 20 años y por lo tanto no tuve el placer de conocer aquella gran etapa que fue la Transición Democrática, pero la añoro como si la hubiese vivido. Los que me conocen saben que soy un joven preocupado por los problemas de mi país, al que le gusta la política, esa que se hace desde el centro y cuyo compromiso es por y para el pueblo.

En numerosas ocasiones me he declarado seguidor y admirador del Presidente Adolfo Suárez, un político que era ante todo persona humana, un hombre de Estado. Recordar la Transición es recordarle a él, uno de sus principales protagonistas. De este periodo, y de este hombre, símbolo democrático de la vida política española, saco la idea de que esta España de nuestros días, como la de aquel entonces necesita un nuevo proceso de cambio, una -Nueva Transición-.

En aquel periodo la política, aunque era entendida de forma bastante abstracta por la mayoría del pueblo español, estaba a su vez al lado de los ciudadanos. Las fuerzas políticas de toda condición e ideología lograron ponerse de acuerdo, acercarse, llegando a construir los cimientos de la democracia y nuestra norma suprema, la Constitución de 1978, votada mayoritariamente por el pueblo español.

¿Qué buena política verdad? Por supuesto que todos no fueron luces y que también hubo bastantes sombras. Pero aquel Suárez comprometido con su país no dudo en ningún momento hacer lo que fuese necesario, incluso llegar a dimitir, si ello pudiese ayudar de alguna manera a que España se renovara y que la continuidad de la vida política española no dependiera en ningún momento de él. Muchas fueron las críticas, hoy la historia ha demostrado que resultaron ser del todo ciertas.

Hoy, España sufre, una crisis política que me preocupa bastante, cómo puede preocuparle a cualquier ciudadano español. Dicen que estamos saliendo de la crisis económica, por lo menos ya, a nivel macroeconómico; pero, ¿por qué no dejar atrás esta crisis política? Son muchas las causas por las cuales hoy estamos en esta situación, y claras las soluciones, y a continuación, os diré por qué:

En primer lugar, me preocupa que la política esté alejada del pueblo, y quien diga que no lo está simplemente no dice la verdad. Muchos políticos son los que parecen estar en sus escaños aislados de la realidad, del día a día en los pueblos y ciudades de España, del día a día de las familias en sus casas. La solución está cerca, simplemente, es momento de abrir los ojos, de trasladar el despacho a la calle, de dar explicaciones a los ciudadanos y de decir la verdad de lo que pasa en cada momento.

Por otra parte, también es un problema la falta de entendimiento entre las fuerzas políticas, y no solo entre los dos grandes partidos, sino entre todos. La búsqueda de consenso hace falta, por ello rememorar la Transición, porque en ella se entendieron todos y no se antepusieron los principios de los partidos a la idea de transformar España en un país claramente democrático. Me gustaría enormemente que las fuerzas políticas se entendieran, pues esto supondría, en gran medida, la salida de esta crisis política.

También es un grave problema que las cúpulas de los partidos se cierren, y seamos realistas: hoy por hoy, las de los dos grandes partidos, digamos que están muy limitadas a la entrada de nuevos dirigentes. Estoy convencido de que hay muchos jóvenes con capacidades, con ideas y por supuesto con enormes ganas de trabajar por su país. Señores, es el momento de renovarse, de renovarse o morir. Es el momento emprender un camino a la renovación o el fracaso de las formaciones va a ser monumental. Ahora es el momento, no esperemos más.

No puedo dejar de hablar de la corrupción, me escandaliza. Me duele el estómago al ver que quienes en teoría deben estar para servir al pueblo no dudan en servirse de él. Contra esto sólo cabe actuar, actuar con compromiso, no hacerlo a medias. Todo el

peso de la justicia debe caer sobre quienes se llenan los bolsillos con nuestro dinero, con el de todos los españoles, sean quienes sean, sean amigos de quienes sean o sean hijos de quienes sean.

¿Cómo un país tan grande como este no va a ser capaz de superar esta crisis política? No quiero equivocarme, si me equivoco, creer que vamos cuesta abajo y en picado a darnos un gran golpe del que posiblemente nunca nos recuperemos.

No hay fórmulas mágicas. Entenderse, acercarse y dialogar todos con todos, arrimando el hombro por este país, renovando los dirigentes políticos, y por supuesto, luchar contra la corrupción y perseguirla duramente. Sólo así conseguiremos una España que vuelva a ser enteramente democrática, así conseguiremos que los ciudadanos vuelvan a votar con ansia como en aquellas elecciones del 77. Señores políticos, es hora ya de estar a la altura como lo estuvieron Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Manuel Fraga o Felipe González en la Transición, es hora de iniciar una Nueva Transición, para superar esta crisis política y por lo tanto conseguir que los españoles vuelvan a creer en una España democrática. Porque señores, el centro se llama España.

Cómo veis no me gusta señalar a nadie en concreto, y como veis también exijo a mi partido lo que la sociedad española hoy reclama. No busco, por tanto, ser protagonista, simplemente quiero compartir la especial preocupación que siento por mi país, y quiero no quiero reclamar ni exigir ni más ni menos que lo que necesita España. No sería coherente juzgar a justos por pecadores, no lo hago ni lo haré, puesto que es cierto que hay grandes y honrados políticos. No todos los políticos son iguales, pero es verdad que la vida política española necesita una renovación y un cambio transcendentales, y entre todos hemos de dárselo.

También hoy, como no podría ser de otra manera, y como propugna nuestra Constitución, quiero defender la unidad de la nación española, quienes algunos hoy cuestionan, incluso sin saber por qué y sin miedo a emprender un viaje hacia el abismo del independentismo y el separatismo. Porque para una Nueva Transición también es importante la unidad de España.