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Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

EDITORA COMITÉ DIRECTIVO

Adriana Bolívar, Universidad Central de Venezuela
EDITORA DE RESEÑAS

Ana María Harvey
PRESIDENTA

Luisa Granato, Universidad Nacional de la Plata
COMITÉ EDITORIAL

Neyla Pardo Abril
SECRETARIA GENERAL

Paola Bentivoglio, Universidad Central de Venezuela Francisco José Bolet, Universidad Central de Venezuela Julio Escamilla Morales, Universidad del Atlántico, Colombia Irene Fonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México María Laura Pardo, Conicet, Ciafic, Argentina Ingedore Villaça Koch, Universidad de Campinas, Brasil Marianne Peronard, Universidad Católica de Valparaíso, Chile Doris Martínez, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, Puerto Rico
ASESORES INVITADOS

Lesmer Montecino
TESORERO

Isolda Carranza
ARGENTINA

Denize Garcia da Silva
BRASIL

Julia Baquero
COLOMBIA

Guillermo Soto
CHILE

Elin Emilsson
MÉXICO

Irene Madfes
URUGUAY

Francisco José Bolet
VENEZUELA SOCIOS HONORARIOS

Carmen Rosa Caldas-Coulthard, Universidade de Florianapolis, Brasil Teun van Dijk, Universidad de Ámsterdam, Holanda y Universidad Pompeu Fabra, España Teresa Espar, Universidad de Los Andes, Venezuela Lars Fant, Universidad de Estocolmo, Suecia Luisa Martín Rojo, Universidad Autónoma de Madrid, España Jacob Mey, Universidad de Odense, Dinamarca Sírio Possenti, Universidade Estadual de Campinas, Brasil Irayda Sánchez, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela
DISEÑO GRÁFICO

Teun van Dijk Patrick Charaudeau Lars Fant
PRESIDENTA HONORARIA

Adriana Bolívar
ILUSTRACIÓN DE PORTADA

Pedro León Zapata. 1999. Octavio conoce el origen. Óleo sobre tela. 90x70 cms. Fotografía: Helios Zapata Versión electrónica en: http://www.portalaled.com Dirección electrónica: revistaaled2004@yahoo.es Depósito legal: 200102CS1090 ISSN 1317-7389 Volumen 7, nº 2 Tiraje: 800 ejemplares Impresión editorial: Servi-k, C. A. Impreso en Venezuela

Cecilia Sanz
DIAGRAMACION

Odalis C. Vargas B. Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso Associação Latinoamericana de Estudos do Discurso ALED es arbitrada y está indizada en Revencyt y Latindex. Se publica semestralmente bajo los auspicios de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso

Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso
VOLUMEN

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NÚMERO

2 2007

Sumario
EDITORIAL

Ya cumplimos siete años Adriana Bolívar
ARTÍCULOS

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Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso e os movimentos do sujeito Adenilson Alves, Ludmila Ferrarezi, Lucília Maria Sousa Romão El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva desde la Gramática Sistémica Funcional Luisana de Lourdes Bisbe Bonilla Estrategias de divulgación de la ciencia en Venezuela a fines del siglo XIX : El Zulia Ilustrado (1889-1896) Francisco José Bolet As Eleições Presidenciais de 2002 nas páginas de “Veja” Ricardo Gualda Política y convicción. Memorias discursivas de la militancia setentista en el discurso presidencial argentino Ana Soledad Montero
RESEÑAS

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Cubo de Severino, Liliana (Coord.). (2007). Los textos de la Ciencia. Principales clases del discurso académico-científico (2da. Ed.) Reseñado por Telma Piacente Shiro, Martha (2007). La construcción del punto de vista en los relatos orales de niños en edad escolar. Un análisis discursivo de la modalidad. Reseñado por Guillermina Piatti Vallejos Llobet, Patricia (Coord.) (2007). Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la investigación en la Argentina. Reseñado por María Leticia Móccero Foro Publicaciones y revistas recibidas Índice Acumulado

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EDITORIAL

Ya cumplimos siete años
Con este número 7(2) llegamos a los siete años de aparición regular. Primero, desde el año 2001 hasta el 2003, nos comprometimos con publicar un número por año. Después, desde el año 2004 hasta ahora, aceptamos el reto de ofrecer dos números cada año. Hemos cumplido de la mejor manera posible, aunque no siempre ha sido fácil y todavía queda mucho por hacer. La ocasión amerita una breve revisión sobre la participación de los socios de la ALED en una revista que nació para difundir y fortalecer la investigación en los estudios del discurso en la región. Podemos empezar con un breve análisis cuantitativo de los artículos y reseñas publicados hasta el momento. Incluyendo este número, la revista ha dado cabida a 56 artículos y a 70 voces de investigadores, quienes se han hecho más visibles o han logrado visibilidad en los círculos científicos de su país y en otros países del mundo. De los 56 artículos, con excepción de cinco, todos han sido escritos por investigadores latinoamericanos. Esto significa para nosotros como Asociación un gran logro, y es bueno saberlo y repetirlo, para que no se nos olvide que lo que empezamos en el año 1995 ha dado buenos frutos. La revista también ha cumplido su función publicando reseñas. Hasta ahora han sido 33 los libros evaluados. La lectura del índice acumulado muestra que, junto a los nombres de autores europeos, figuran de manera estelar las obras de nuestros propios investigadores, que alcanzan a un 60.6% de todas las reseñas. También en este nivel se ve que estamos logrando las metas que nos propusimos. Igualmente, podemos fijar nuestra atención en quiénes han sido los autores que han publicado en la revista. El recuento de artículos por país nos da unos datos interesantes. Los países que han enviado sus artículos y han sido aceptados para la publicación han sido hasta la fecha los siguientes en orden decreciente: Argentina: 13 (23.2%), Brasil 11 (19.6%), México: 10 (17.8%), Venezuela: 10 (17.8%), Chile: 4 (7.1%), Colombia: 3 (5.3%). También hemos publicado cinco artículos que pertenecen a socios honorarios (2), socios en España (1) y traducciones del Inglés (2 de autores originalmente de Austria y China). Estos últimos suman en total un 8.9% (1.7% cada uno). En cuanto a las reseñas, encontramos que, de las veinte referidas a autores latinoamericanos, 6 son de Chile, 4 de Colombia, 3 de Venezuela, 3 de Brasil, 2 de México y 2 de Argentina. Es muy interesante constatar que, aunque Chile y Colombia han publicado menos artículos en la revista, aparecen en las reseñas más a menudo que los autores de otros países (50% entre los dos). Además de revelarnos una política editorial que trata de dar cabida de manera equitativa a todos los países miembros de la ALED, este cuadro gene3

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ral puede darnos una idea de cómo funciona la dinámica de la investigación y las publicaciones en nuestra comunidad científica. Aunque no podemos desconocer el papel del Comité editorial y de las editoras de reseñas en cuanto a la orientación y selección de trabajos, es indudable que las cifras reflejan la actividad y el interés de cada país. Es cierto que hemos recibido más artículos de Argentina y Brasil que de México y Venezuela, y muchos menos de Chile y Colombia. También es cierto que hemos recibido más reseñas de libros de Chile que de otros países. Pero, confiamos que en el futuro lograremos un mayor equilibrio en este sentido. El análisis de las temáticas cubiertas en los artículos y reseñas requeriría un estudio más detallado. No obstante, podemos adelantar que en ellos se revelan las grandes preocupaciones de nuestros investigadores: la construcción de las identidades, el discurso político, el discurso académico y científico, el papel de los medios en los procesos sociales, los desarrollos teóricos y los problemas de métodos en nuestra disciplina. En todos ellos se encuentra de manera sistemática un deseo de explicar las realidades que nos toca vivir, y de explicarlas con el lenguaje mediante el estudio de los lenguajes que las crean y refuerzan o retan. Nos queda mucho por hacer. Todavía no hemos recibido o aceptado artículos de Puerto Rico o Uruguay, y estamos a la espera de la participación de investigadores de países que aún no se han incorporado a la ALED. Invitamos a los colegas de Chile y Colombia a enviarnos más artículos, y a los de Argentina, Brasil y Venezuela a hacernos llegar sus libros más recientes. En este séptimo cumpleaños agradezco a todos los autores, reseñadores, árbitros y miembros del comité editorial por sus valiosas y apreciadas contribuciones a la revista. Muy especialmente, el agradecimiento va para los socios que han escrito artículos, reseñas y que han participado en el Foro. Mi deseo es que aquellos socios que aun no han publicado insistan en hacerlo porque vale la pena, en lo personal en lo social y en lo cultural. Reiteramos nuestra invitación a todos para llevar la revista a cumplir muchos años más. A.B.

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ARTÍCULO

Leitura de Barraco: a semente da leitura, o discurso e os movimentos do sujeito

ADENILSON ALVES
Universidade de São Paulo

LUDMILA FERRAREZI
Universidade de São Paulo

LUCÍLIA MARIA SOUSA ROMÃO
Universidade de São Paulo

RESUMEN. En el marco de los estudios acerca de la socialización del conocimiento, la biblioteca y la perspectiva discursiva, que comprende el gesto de leer como construcción polisémica de sentido, las cuestiones que se abordan en este artículo se centran en los conceptos de lectura. Por lo tanto, presenta algunas de las maneras posibles de significar el acto de leer, resaltando aquellas implantadas por el discurso pedagógico y las que son dadas por el análisis del discurso de origen francesa. A través de un análisis discursivo de los relatos, recogidos en un campamento del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin- Tierra, donde se desarrolló el proyecto “Lectura de Barraca”, observamos la aparición de otros significados de lectura, marcados por los efectos polisémicos y fértiles acerca de las semillas, tierras y cosechas. PALABRAS CLAVE: Lectura, discurso, biblioteca, Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin-Tierra RESUMO. Inseridas no âmbito dos estudos sobre a socialização do conhecimento, a biblioteca e a perspectiva discursiva, que entende o gesto de ler como construção polissêmica de sentidos, as questões abordadas neste artigo têm como foco as concepções de leitura. Deste modo, apresenta algumas das maneiras possíveis de significar o gesto de ler, destacando aquelas fixadas pelo discurso pedagógico e as que são dadas pela Análise do Discurso francesa. Através da análise discursiva de depoimentos, colhidos em um acampamento do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem-Terra onde foi desenvolvido o projeto “Leitura de Barraco”, observamos a emergência de outros significados para a leitura, marcados por efeitos polissêmicos e fecundos sobre sementes, terras e colheitas. PALAVRAS CHAVE: Leitura, discurso, biblioteca, Movimento dos Trabalhadores Rurais SemTerra. ABSTRACT. Integrated as part of studies on the socialization of knowledge, the library and discursive perspective, which considers the gesture of reading as a polysemous construction of senses, the issues showed in this article have as focus the concepts of reading. Therefore, this article shows some of the possible ways of giving meaning to the reading action, highlighting those fixed by pedagogical discourse and those given
Recibido: 15 de mayo de 2007 • Aceptado: 12 de junio de 2007.

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by the French Discourse Analysis. Through discursive analysis of testimonies, collected in a camp of a Landless Rural Worker Movement, where the project “Reading of Shanty” was developed, it was observed the emergence of other meanings for reading, marked by polysemous and fruitful effects on seeds, land and harvests. KEY WORDS: Reading, discourse, library, Landless Rural Workers Movement.

Introdução
Nesse trabalho, buscamos refletir sobre alguns modos de significar a leitura, enfatizando especialmente aqueles fixados pelo discurso pedagógico como aceitos e necessários à formação do seu “hábito” dentro e fora do contexto escolar. Em seguida, iremos apresentar a perspectiva discursiva, que compreende a leitura como gesto(s) de significação e inscrição de sentidos, em que o sujeito é afetado pela posição imaginária que ocupa no discurso. Algumas considerações sobre biblioteca também estão postas em discurso, pois, na sequência, interpretamos movimento(s) de leitura de sujeitos sem-terra, que participaram do projeto de uma biblioteca itinerante intitulada Leitura de Barraco no assentamento rural Mário Lago, em Ribeirão Preto. O nosso corpus lingüístico é constituído por recortes de entrevistas e depoimentos orais colhidos em atividades de formação com as sementeiras e em momentos de leitura, bem como formulações coletivas inscritas em caixotes de livros e em uma bandeira do projeto feita pelos sem terra. Os dados indiciam um modo bastante singular de atribuir significados ao ato de ler, a saber, marcando-o como lugar de efeitos polissêmicos sobre sementes, terras e colheitas.

1. Semeando sentidos de leitura em um assentamento rural
Lançando mão da Análise do Discurso francesa (AD), apresentamos um modo de significar a leitura que aponta para a possibilidade do estabelecimento de diversas relações da linguagem com o contexto sócio-histórico, do leitor com as redes de memória às quais se filia, do dizer lido com tantos outros sentidos já discursivizados em outros lugares. Contrariamos, assim, a percepção de leitura definida pela atividade fechada (Milanesi, 2002) e limitada apenas pela decodificação de conteúdos que estariam supostamente prontos e unívocos nos textos como se os sentidos estivessem colados às palavras em uma relação direta, objetiva e sem equívocos. Ao distanciarmos desse lugar teórico, concordamos com alguns postulados muito caros à teoria discursiva, quais sejam, o de que o sentido se constrói junto com o sujeito-leitor (Orlandi, 1999), o de que a exterioridade constitui o modo de o sujeito atribuir sentidos ao que lê, o de que os gestos de interpretação são determinados pela posição que o sujeito ocupa. Conforme Ferreira (2003, p. 208),
a leitura é um processo de desvelamento e de constituição de sentidos por um sujeito determinado, circunscrito a determinadas condições sócio-históricas.
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Adenilson Alves, Ludmila Ferrarezi, Lucília Sousa: Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso ...

Portanto, por sua própria natureza e especificidade constitutiva, a leitura tende a ser múltipla, a ser plural, a ser ambígua. Mas não será nunca ‘qualquer uma’.

Marcamos que é o leitor- ocupando determinada posição-sujeito e sendo interpelado em sujeito de suas leituras pela ideologia- quem atribui os sentidos possíveis para um texto ou uma imagem, é ele “que lê o sentido [...] que confere a um objeto, lugar ou acontecimento uma certa legibilidade possível, ou que a reconhecer neles” (Manguel, 1997, pp. 19-20). Como nos fala Chartier (1999, p.11),
A leitura não está, ainda, inscrita no texto, e que não há, portanto, distância pensável entre o sentido que lhe é imposto (por seu autor, pelo uso, pela crítica, etc.) e a interpretação que pode ser feita por seus leitores; consequentemente, um texto só existe se houver um leitor para lhe dar significado.

Portanto, os gestos de leitura não podem ser apreendidos da mesma forma por diferentes sujeitos, não são homogêneos posto que o sentido não advém do texto, sendo assim, concordamos com a teoria discursiva que desloca o gesto de ler como decodificação para outro lugar, a saber, gestos de construção de sentidos. Nesta perspectiva, consentimos na seguinte afirmação de Silva (1986, p. 25): “a leitura não se configura como um processo passivo, longe disso, por exigir descoberta e re-criação, a leitura coloca-se como produção e sempre supõe trabalho do sujeito leitor.” Desse modo, ler é construir movimentos de atribuição de sentido a partir de uma posição dada. Concebida como construção, a leitura assume um caráter instável e provisório, pelo qual “ler então, não é um processo automático de capturar um texto como um papel fotossensível captura a luz, mas um processo de reconstrução desconcertante, labiríntico, comum e, contudo, pessoal.” (Manguel, 1997, p. 54). Sendo assim, não existe nas palavras um significado prévio que nos caberia apenas decifrar de modo literal e unívoco.
toda leitura mobiliza em maior ou menor intensidade, com maior ou menor evidência, efeitos de ambigüidade que se estendem pelo texto. Pensar a leitura sob a ótica de uma concepção da univocidade seria ilusório e ingênuo. Não se pode pensá-la nem sob a perspectiva do mito da univocidade absoluta, identificável ao sonho simplista da transparência da linguagem, nem sob o mito da plurivocidade absoluta, em que nenhuma significação é atribuída de modo seguro e categórico. (Ferreira, 2003, p. 208).

Chegamos, assim, a uma concepção de leitura que consideramos ser mais ampla, mais interessante e produtiva para a semeadura de novos campos do conhecimento.
Leitura em uma acepção mais ampla, como compreensão do texto vinculada à bagagem que o sujeito-leitor carrega, sua ideologia, seu contexto sócio-histórico [..] uma leitura dinâmica, entendida como interpretação e como interação do
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leitor com o mundo, possibilitando-lhe agir no mundo e não ser apenas um receptor de sentidos estereotipados. (Romão & Pacífico, 2006, p.10).

Como elemento fundamental no processo de interpretação e compreensão dos discursos, temos a memória discursiva, pela qual, “cada livro foi gerado por uma longa sucessão de outros livros cujas capas talvez jamais tenhamos visto e cujos autores talvez jamais conheçamos, mas que ressoa naquele que temos em mãos” (Manguel, 1997, p. 299). Assim, o livro indicia palavras em movimento que já foram colocadas em discurso antes, o que nos permite inferir a existência de uma memória de leitura à qual todo leitor recorre no momento de construir seus percursos de sentido. Desta maneira, não somos os donos do nosso dizer, enunciamos com palavras já-ditas e, por isso:
lemos [...] como se uma memória tivesse subitamente sido resgatada de um lugar no fundo de nós mesmos – o reconhecimento de algo que nunca soubemos que estava lá, ou de algo que sentimos vagamente, como um bruxuleio ou uma sombra, cuja forma fantasmagórica ergue-se e instala-se em nós sem que possamos ver o que é, deixando-nos mais velhos e sábios. (Manguel, 1997, p. 340).

A memória da qual estamos falando não corresponde à lembrança, memória física constituída pelo acúmulo de dados, tampouco à memória oficial sustentadora das instituições, mas àquela que é da ordem do discurso, nomeada como condição do dizível e como saber discursivo, que sustenta cada tomada da palavra. (Orlandi, 2006). Nessa perspectiva, é a memória que sustenta a possibilidade de dizer e de significação dos múltiplos sentidos dos documentos, garantindo que o sujeito leia alguns sentidos e não perceba outros. Isso tem relação com o arquivo tal como Pêcheux (1982) o define, a saber, como campo de documentos sobre uma certa questão; se o sujeito tem acesso a um campo rico e variado de documentos sobre o significante terra, certamente terá mais condições de construir sentidos sobre o que se mostra na materialidade lingüística, mobilizando todas as redes de filiação de sentidos a cada palavra que lê, relacionando-a com outras, tomando-as como parte de um processo de discursos em movimentos. Tudo isso implica considerar que os sentidos são muitos e os gestos de leitura estão alienados à posição que o sujeito ocupa. Sobretudo, faz aliança com o sentido de movimento e discurso, ou seja, com o imprevisível artesanato de interpretar.

2. Cultivando livros e sentidos: adentrando nas terras férteis da leitura
Para que o terreno da leitura seja fértil, é necessário que o sujeito-leitor se desvencilhe das amarras que o prendem a anos de práticas de leitura escolar conteudistas realizadas durante todo o processo de educação formal a que a grande maioria dos sujeitos é submetida. Tais práticas podem perdurar, para
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Adenilson Alves, Ludmila Ferrarezi, Lucília Sousa: Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso ...

além do período escolar e inscrevem a relação do sujeito com a leitura como exercício marcado pelo ranço repetitório, restringindo o ato de ler à decodificação de conteúdos. Preso na teia dos sentidos dominantes, o sujeito tende a repetir parafrasticamente o conteúdo do que lê como se houvesse um colamento imaginário entre as palavras, os sentidos e a realidade. Dito isso, julgamos urgente que novas formas de lidar com a leitura sejam construídas. A concepção de leitura que apresentamos vai de encontro àquela frequentemente realizada nas escolas brasileiras e em suas bibliotecas, marcada pelo discurso pedagógico que rege o sistema educacional e a maneira de lidar com o saber, visto que “principalmente dentro do aparelho escolar, os significados são pré-estabelecidos ou pré-instituídos, de modo que ocorra a homogeneização e o enquadramento de consciências.” (Silva, 1986, p.15). O discurso pedagógico é uma forma de discurso autoritário que se configura como “algo que se deve saber”, um discurso do poder que é enunciado por sujeitos autorizados a tomar a palavra. (Orlandi, 2003). Sendo assim, algumas leituras são permitidas, determinados sentidos são instaurados, direcionando o sujeito-leitor à uma única interpretação, considerada como correta, silenciando-o, na medida em que ele tem anulada a sua capacidade de produzir outros sentidos, polemizar e discursivizar o diferente e, por fim, refletir criticamente. No contexto escolar, esta situação é agravada quando a aprendizagem é centrada no livro didático ou em apostilas, incentivando a chamada “decoreba”, ou, convidando o aluno a recortar e copiar dados dos textos, escamoteando o sócio-histórico e a memória, interditando, assim, a multiplicidade, na medida em que instaura uma forma de pseudo-leitura pela qual:
não é dado ao aluno espaço para que ele reflita sobre a leitura, todas as respostas são dadas antes que os alunos respondam. Essas respostas vêm via fala do professor, baseada no livro didático que assume as vestes do discurso científico da verdade unívoca; e via livro-didático [...] e nos parcos momentos em que os alunos se posicionam sob a forma de comentário, eles são ignorados pelo professor. Há sempre, nas aulas, uma busca pela ‘síntese interpretativa’ que checa o conhecimento adquirido via repetição mnemônica. (Pfeiffer, 2003, p. 95).

Por meio desta leitura limitada impede-se a ruptura, o deslizamento e o deslocamento para outras regiões de sentido na medida em que não é permitido ao sujeito-aluno ocupar a posição de sujeito-leitor nem a função-leitor (Pacífico, 2002). Assim sendo, reproduz-se sentidos já-dados e aceitos, visto que se retorna sempre aos mesmos espaços do dizer, consolidando-se a paráfrase em detrimento da polissemia que é a emergência do outro. (Orlandi, 2003). Realizada desta maneira, a leitura torna-se enfadonha e desestimulante, não colaborando para uma enriquecedora aprendizagem, transformandose, assim, em um hábito, ação mecânica que, muitas vezes, é obrigatória ou punitiva, criando-se um imaginário negativo que se cristaliza e dificulta os futuros contatos com os livros; neste contexto, são silenciados os efeitos de
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prazer que a leitura poderia e deveria proporcionar aos sujeitos escolares. Observamos que, para se estimular a leitura, é preciso muito mais do que o acesso aos livros e às bibliotecas, conforme explica Romão (2007, p. 26):
Consideramos que o acesso a obras literárias e a acervos gratuitos de boa qualidade é importante, mas é preciso mais. Cabe lembrar, a professores e bibliotecários, a urgência de garantir que tais obras sejam experimentadas de várias maneiras, em sua espessura plural e sempre outra, com uma prática diferente daquela que rege a maioria das atividades escolares de leitura.

Através desta concepção discursiva de leitura, é dado ao sujeito-leitor interpretar e duvidar da transparência da linguagem, compreender os mecanismos de luta pelo poder na esfera social e o seu próprio modo de significar e discursivizar seu espaço e sua história, levando em conta a memória e ideologia na constituição dos sentidos. Desse modo, podemos cultivar em uma biblioteca, em uma sala de leitura, em um espaço de convivência de uma comunidade, o acesso ao discurso polêmico (Orlandi, 2003), à multiplicidade de sentidos sobre leitura, à pluralidade de vozes inseridas nas obras literárias e à singularidade do sujeito-leitor em seus modos de ler. Nessa escuta da voz de sujeitos que dificilmente entram em uma biblioteca, flagramos movimentos de semente fazendo aliança com o seu desejo de aprender, dialogar e significar outros plantios e colheitas.

3. Já é tempo da colheita
Configurando-se como um ambiente propício para a realização da leitura, inferimos que as bibliotecas podem fazer falar o múltiplo, não se limitando a serem o espaço físico que abriga livros, mas assumindo e acolhendo a voz do sujeito-leitor, o que é confirmado por Campello e Caldeira (2005, p. 102): “a finalidade da biblioteca é promover a efetiva utilização de seus materiais e não ser um mero lugar de custódia” Assim, visa-se construir uma relação profícua e dinâmica entre os leitores, os livros e os movimentos de sentidos sobre leitura; ao adotar esta postura, a biblioteca abre espaço para a concepção proferida pela AD, em que:
a leitura é um ato cultural em seu sentido amplo, que não se esgota na educação formal tal como esta tem sido definida. Deve-se considerar a relação entre o leitor e o conhecimento, assim como a sua reflexão sobre o mundo. (Orlandi, 2003, p. 210).

Temos, assim, uma relação interminável, incompleta, sempre em construção, já que, como vimos, não há apenas uma leitura possível, um único sentido a ser apreendido. Da mesma forma, os sentidos de aprendizagem e de busca pelo conhecimento ultrapassam a esfera escolar, continuando ao longo da vida, como nos conta Cuevas Cerveró (2007, p. 174): “la idea de una acción formadora que ha de mantenerse a lo largo de la vida ha sustituido, en
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Adenilson Alves, Ludmila Ferrarezi, Lucília Sousa: Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso ...

los últimos años, al concepto tradicional de educación en una etapa concreta de la vida”. Nessa direção, a biblioteca tem um papel muito importante na aprendizagem contínua; entretanto, na maioria das vezes, observa-se que este espaço é afetado pela circularidade do discurso pedagógico (Orlandi, 1996) limitado pela monofonia que norteia a inscrição histórica de sentidos de ensinar, sentidos autoritários ainda presentes na educação formal e na forma de os sujeitos-professores incentivarem o “hábito” da leitura. Isso interdita a produção de sentidos plurais pelo sujeito-leitor, especificamente o sujeito-aluno, obrigando-o a repetir o dizer autorizado pelo livro didático, pelo suplemento de leitura, pela apostila, pela voz de autoridade da professora etc. Cria-se, assim, uma forma estéril e monótona de lidar com o(s) sentido(s) de leitura, desperdiçando-se a oportunidade de construção de uma relação produtiva e interessante entre a biblioteca e os seus sujeitos-leitores. Considerando que a biblioteca é um lugar que deveria inscrever sentidos de pluralidade, afirmamos que caberia a ela estimular o senso crítico, os sentidos polissêmicos, contribuindo para a diminuição do fosso existente entre os sujeitos e a leitura, tentando abrandar os reflexos de um sistema educacional excludente que institui práticas em que “não se cria uma população leitora. E nem, é óbvio, cidadãos conscientes e atuantes.” (Fragoso, 1999, p. 1). Sendo assim, para que a biblioteca possa contribuir com a inserção dos sujeitos na chamada sociedade “da informação e do conhecimento”, é necessário que ela se assuma como “recurso imprescindível para a formação de leitores capazes de, além de decifrar o código lingüístico, saber interpretar o que lêem, encontrando significados no texto e desenvolvendo práticas de intertextualidade” (Campello, 2002, p. 17). Dito ao modo discursivo, que ela permita o trabalho histórico dos sentidos sobre leitura. Ainda sobre a biblioteca, consideramos que o cenário nacional deixa muito a desejar. Grande número de cidades não possui essa unidade de informação aberta à população; outras tantas não conseguem atualizar seus acervos e um número nada pequeno está em condições de funcionamento bem precárias. Por tudo isso, desenvolvemos o projeto Leitura de Barraco, cujo objetivo é promover espaços de leitura no assentamento Mário Lago, do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST) de Ribeirão Preto, possibilitando a emergência de uma biblioteca itinerante e de encontros de/para leitura(s).

4. A semente do livro na terra da luta: análise discursiva dos dados
Até aqui fizemos um percurso teórico, investigando alguns modos de definição da leitura, destacando a forma como o discurso pedagógico associa o ato de ler a um “hábito” repetitótio e parafrástico e, por fim, refletindo sobre o papel da biblioteca (em particular aquela que se situa dentro da instituição escolar) que deveria ser o de fomentar o prazer do contato com várias vozes, o lugar da multiplicidade de sentidos, da polissemia e da emergência do novo.
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Pensando em como os sentidos de prazer da leitura e de convivência com a biblioteca são repetidos pelo furo que inscrevem, ou seja, são ausentes e impossíveis para vários sujeitos, criamos o projeto Leitura de Barraco, o qual apresentaremos agora. A biblioteca Basílio da Gama situa-se no centro de formação sócio-agrícola “Dom Hélder Câmara”, fruto de uma parceira entre a Igreja Católica e o Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra. Trata-se de uma unidade de informação constituída pela distribuição de livros do Projeto Municipal Ribeirão das Letras e também por doações espontâneas de livros feitas por professores e intelectuais de diversas instituições. Tal espaço é constituído de, aproximadamente, oito mil volumes abrangendo as mais diversas áreas do saber, sendo que neste total, destacam-se obras importantes de Ciências Sociais, Educação, Política, Literatura nacional e estrangeira para adultos e crianças; e foi nele que, durante um ano, trabalhamos1 ordenando todo acervo, criando um sistema de organização que pudesse ser acessível imaginariamente a qualquer leitor. Além de limparmos todos os volumes, etiquetamos todos eles por cores, criando uma grande legenda em que o vermelho indica literatura infantil, o verde está colado nos textos de agronomia e assim por diante. Feito isso, chamou nossa atenção que poucos sujeitos-leitores podiam estar no interior da biblioteca já que o assentamento fica cerca de vinte quilômetros dessa unidade informacional e que o trabalho com a terra reclamava grande atenção. O acervo organizado, os leitores ausentes, a biblioteca silenciosa: algo reclamava um sentido outro. Então, idealizamos o projeto Leitura de Barraco em que propúnhamos a criação de uma biblioteca itinerante, que pudesse circular dentro do assentamento rural Mário Lago onde vivem cerca de quatrocentas famílias, com o objetivo de inscrever sentidos de errância, movimento, deslocamento tão significativos para estes sujeitos que agora estavam assentados em sua terra. Nesse jogo de sentidos dados pela andança dos livros e pela fixação dos sujeitos na terra, suspunhamos encontrar sementes e semeaduras novas; para isso, convidados os coordenadores dos dezenove núcleos do assentamento. Fizemos a proposta de estudar, debater e discutir com eles questões ligadas à leitura e ao mundo dos livros em dias de formação e de nomear como sementeiros e sementeiras aqueles que se dispusessem a lançar os livros na terra dos coletivos. Em dias de estudo, as discussões foram ricas com a emergência de várias vozes: a senhora idosa que gosta de contar histórias para netos, o ex-bóiafria que aprende as primeiras letras aos cinquenta anos, a jovem estudante que deseja ler mais, o militante tão afeito ao contato com obras marxistas e que enuncia a sua vontade de conhecer poesia, a trabalhadora rural que quer aprender com os livros de receitas: certamente não cabem aqui as várias posiçõessujeito que nomearam o seus desejos de ler e de contato com os livros. Criadas estavam as bases para uma prática discursiva diferente da leitura, em que não pesava a repetição da monofonia e da suposta voz de autoridade de apenas um sujeito, mas em que o dialógico movimento do discurso de
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Adenilson Alves, Ludmila Ferrarezi, Lucília Sousa: Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso ...

retomadas, deslocamentos, rupturas estava posto. Afetados pelos vários sentidos de errância que os livros guardam, entendemos que a constituição dos efeitos de ler no assentamento dá-se de maneira plural já que as posiçõessujeito inscrevem-se também de maneira heterogênea no discurso, marcadas pela ideologia e pela filiação a redes de memória (Romão & Pacífico, 2006). É no entremeio dessas diversas “vozes” que buscamos flagrar, à luz da Análise do Discurso de linha francesa, os modos de como os sujeitos esboçam seus gestos de leitura e de interpretação, como produzem sentidos sobre sua posição de errância no espaço físico e na significação do lido e, por fim, como constroem seus percursos de sentidos, sempre múltiplos. O corpus lingüístico a ser analisado discursivamente aqui foi constituído por recortes de escritos e depoimentos individuais dos sementeiros(as), além de produções coletivas de formulações sobre o projeto, a leitura e os livros, nas quais observamos a repetição dos significantes semente, terra e colheita. Os primeiros dados estão escritos nos caixotes onde os livros são arrumados antes de serem distribuídos no assentamento.

Fotografias de caixotes de sementeiras
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Os enunciados ressignificam o trabalho com a terra e com o que se espera imaginariamente do trabalhador rural nos cuidados com a semente, a terra e a colheita. No caso dos sujeitos-assentados, estes dizeres são bastante significativos já que a conquista do próprio lote faz aliança com os sentidos de trabalho na terra. Interessante que terra e semente não são aqui palavras em estado de dicionário, mas atualizam as redes de filiação histórica dos sentidos do/sobre o político, sobre a questão agrária e sobre o movimento de deslocamento do sem-terra para com-lote-de-terra. E o fazem também porque estão impressas em caixotes de legumes onde a colheita é posta e onde o alimento é transportado, ou seja, os livros estão dentro do instrumento de trabalho desses sujeitos, trabalho que encerra a própria vida. Anotamos que, ao longo dos últimos anos, uma forte discussão sobre sementes, e especialmente as sementes trangênicas, foi posta em circulação pelo MST, constituindo sentidos sobre a necessidade de preservação da biodiversidade e do “patrimônio natural da humanidade” (slogan de uma campanha nacional do movimento na luta contra as sementes transgênicas). Todos estes sentidos, já postos em funcionamento em outros lugares, retornam e marcam um modo de atualização do interdiscurso sustentador dos atos de linguagem. Por isso, a palavra semente faz falar, em diversos recortes, um modo de estar na ordem da luta política, instalando, assim, uma marca identitária do sujeito com o MST, com os seus movimentos de atribuição de sentidos, com o trabalho com a terra e, por fim, com o projeto Leitura de Barraco. Percebemos essa marca também na foto que se segue, quando um coletivo de sementeiras criou uma bandeira para o dia de apresentação do Leitura de Barraco no assentamento.

Estandarte do projeto Leitura de Barraco criado por sementeiras

Aqui as sementes são constitutivas do dizer, isto é, são parte do desenho das letras fazendo falar um modo de apresentar o projeto para os sujeitos sem14

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terra no assentamento, ou seja, com sementes nas letras, as sementeiros (as) assumiram um modo de dizer ao outro, no caso, os seus companheiros de terra repartida. Consideramos importante anotar que a variedade de sementes escolhidas e o modo como elas foram arranjadas já inscrevem sentidos, pois cada sementeiro(a) trouxe as sementes de seu lote para, com elas, escrever sobre o seu modo de apresentar a leitura, os livros e o projeto da biblioteca itinerante. Do que foi colheita na terra (na sua própria terra), eles retiraram a matéria-prima com a qual puderam instalar o “nós lemos”, assegurando um movimento de tomada da palavra em nome de todos. Essa marca pronominal (nós) coloca em movimento um sujeito que se empodera da própria ação política de ler, já que primeiro está escrito “lemos o mundo” para, depois, aparecer o enunciado “lemos o livro”. Um sujeito que se imaginariza no coletivo, que se assegura autor de leituras e que cola e colhe sementes na mesma medida em que as coloca de volta à terra, agora em forma de livros. Observamos um movimento de deslocamentos: o Leitura de Barraco, o mundo, o livro e as sementes estão alinhados em uma cadeia, na qual há um discurso de movimento e de inclusão do sujeito como agente político, como capaz de construir tanto gestos de leitura quanto de plantio de sementes. Assim, o grão usado para escrever deixa de ser apenas um, ou um só em si mesmo, e passa a se constituir no coletivo, marcando um movimento metonímico de significar-se pela parte que encerra o todo, o coletivo, enfim, o nós. Julgamos que o efeito de fecundidade e promessa de vida está manifesto em todos os enunciados acima, tendo em vista que eles indiciam desejo de plantar, de fincar raízes na terra pela qual o sujeito lutou, de assentar-se em um lugar e ser semente de algo novo. O sujeito sem-terra tão afetado pelos deslocamentos migrantes, pelo trânsito de errâncias, pela luta em acampamentos incertos, agora enuncia(-se) como semente, como plantador de livros também ditos como semente. Temos aqui um movimento rico de escuta desse sujeito-assentado já que a leitura, exercício que imaginariamente poderia instalar efeitos de viagem para outras terras e o contato com outras sementes-idéias, faz aliança com o efeito de plantio de sementes, isto é, de fixação na terra, de vinculação com o lote e com a estabilidade em um lugar. E tudo isso é bastante significativo se recorrermos às condições de produção desse discurso, considerando a recémaprovação da propriedade para fins de reforma agrária. Ainda sobre os modos de dizer sobre o projeto Leitura de Barraco, associando-o a sementes e colheitas, temos algumas formulações que iremos interpretar a seguir. Em todas elas, observamos a retomada não apenas da palavra semente, mas a constituição de uma discursividade chancelada pelas marcas de semeadura.
Para mim está sendo ótimo, pois estou aprendendo mais. Com o projeto Leitura de Barraco vou poder plantar essa semente e colher muitos frutos.

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Na materialidade lingüística, observamos o gerúndio como marca de que algo está em curso, em construção, ou seja, de que o sujeito está “aprendendo” sobre a vida como assentado, como plantador, como semeador na própria terra, e agora chega um “mais”, que inclui lançar à terra do assentamento outras sementes menos usuais do que aquelas às quais o sujeito já está acostumado, isto é, os livros. Vale destacar a sequência “vou poder plantar essa semente”, em que o sujeito diz do plantio como uma forma de poder que dialoga com a historicidade da luta política pela reforma agrária em nosso país. Em face desse novo plantio com sementes também novas e diferentes, o sujeito e(a)nuncia a colheita, ao marcar que vai (poder) “colher muitos frutos”, o que implica confiar na fecundidade da semente e no trabalho da semeadura. Os efeitos de otimismo em relação aos frutos estão postos em discurso nesse recorte, no qual o sujeito assume para si a representação de um sementeiro confiante na terra dadivosa.
Eu acho (o projeto Leitura de Barraco) maravilhoso. Principalmente na área infantil, pois, estas leituras são muito boas para que nossas crianças voltem a ser crianças, com sonhos e fantasias. Para os adultos também acho ser de extrema importância. Vai nos ajudar muito no relacionamento com os companheiros de núcleo. O livro é uma semente, que quando lemos, estamos plantando em nossos corações e depois os frutos sairão de nossas bocas, sendo semeados nos coração de nosso próximo.

O projeto é nomeado como “maravilhoso”, com “leituras são muito boas” e de “extrema importância” e, no modo de dizer desse sujeito, tem impacto na vida de crianças e adultos. Na primeira, o mérito do projeto estaria ligado à infância já que “estas leituras são muito boas para que nossas crianças voltem a ser crianças, com sonhos e fantasias”. Podemos ler esse enunciado torcendo-o pelo avesso, o que implica considerar o implícito de que, no dizer desse sujeito, muitas crianças deixaram de ser criança, precocemente envelhecidas, desvestidas de “sonhos e fantasias”. Esse sujeito enuncia da posição de ex-bóia-fria para o qual os muitos anos de trabalho no corte de cana não renderam conquistas a não ser a espera da próxima safra, do ano seguinte, para trabalhar do mesmo modo nos corredores do canavial. Agora está empoderado de um poder diferente, ser dono do lote de terra e semear em sua própria terra, e pode dizer de uma volta (quem sabe a sua?), qual seja, das crianças voltarem a ser criança com sonhos e fantasias. A repetição da metáfora livro-semente está posta em discurso também no recorte acima, mas com um deslizamento já que “depois os frutos sairão de nossas bocas” , o que faz falar a semente plantada em outro lugar que não a terra física. A transformação dos sentidos do livro no leitor combina-se com um outro plantio: “estamos plantando em nossos corações e depois os frutos sairão de nossas bocas, sendo semeados nos coração de nosso próximo”. Pontuamos aqui o interdiscurso religioso sustentando os sentidos sobre o coração e o relacio16

Adenilson Alves, Ludmila Ferrarezi, Lucília Sousa: Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso ...

namento com “o próximo”, pois a semeadura agora é de outra ordem e está dirigida ao âmbito do coração e dos afetos. Há uma sequência temporal marcada na formulação, primeiramente planta-se a semente do livro no próprio coração, depois, os frutos saem pela boa e, só então, são semeados no outro: isso implica acolher o tempo de espera, tão frequente no trabalho dos lavradores.
Eu gostei do projeto, pois, é uma forma de aprofundar o assunto “leitura” no campo. Uma forma em que cada pessoa possa entender a outra . Um projeto que já está criando raízes que, futuramente, brotarão. Além do desenvolvimento cultural nos nossos campos, há também a união do povo, o livro não pode ser tomado apenas para passar o tempo. Mas para que as pessoas saibam mais sobre a vida, devem ler a vida, o vento , o céu, as nuvens, as pessoas, os animais e o coração de cada pessoa.

Chamou nossa atenção a repetição de alguns sentidos já ditos em outros recortes: o primeiro deles diz respeito ao tempo de espera da colheita, já que o projeto “já está criando raízes que, futuramente, brotarão”. A associação do projeto à semente está posta aqui: primeiro semente, depois raízes, depois broto. O advérbio “futuramente” faz esse elo na cadeia, inscrevendo o tempo de espera com o qual este sujeito lida diariamente em seu lote, tempo muito diferente daquele dado pela industrialização e urbanização. A palavra “campo(s)” aparece com regularidade e, pelo efeito da polissemia, abre algumas possibilidades de interpretação: o campo como lugar de viver, o campo de leituras possíveis, nossos campos de trabalho e de luta: tantos campos abrem espaço para que o sujeito deixe suas palavras à deriva como vento sem direção certa, daí ser possível dizer que “as pessoas saibam mais sobre a vida, devem ler a vida, o vento , o céu, as nuvens, as pessoas, os animais e o coração de cada pessoa”.
A semente a gente semeia para todos os companheiros para que ela não produza só para uma pessoa e assim se multiplique como a luz, e não clareie só você, mas também todos que estiverem ao seu redor.

O dizer sobre semente comparece também nesse recorte, mas também de maneira deslocada como no recorte anterior. Aqui a semente é emblema do coletivo e da solidariedade. É para o outro, dito como “para todos os companheiros”, que “a gente semeia”, assim, temos o “a gente” como indício do sujeito que se vê e fala de si como parte de um todo, como extensão da organização dos companheiros. O jogo pronominal “a gente”, “todos”, “você” reforça esse efeito de uma coletividade em nome da qual valeria a pena semear livros e plantar leituras e promove uma ruptura com o efeito de individualismo tão repetido como evidente pela ideologia capitalista. Ainda que marcada com respingos do interdiscurso religioso (“se multiplique como a luz”, “todos que estiverem ao seu redor”), o sujeito assume a posição política do coletivo, que iremos observar também no recorte abaixo.
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Pensamento sobre um poema chamado Semente, de Carlos R. Brandão
‘Fomos semente! Hoje somos o fruto Fruto esse que trará outros, Nesse mundo socialista, o entendimento só pode ser uma revolução... de todas as sementes da nova geração.’ Os sentidos podem ser vários, entenda como quiser. Isso mesmo somos a semente.

A citação do poema marca o atravessamento explícito da voz do outro no dizer desse sujeito, que se apóia nesses versos para dizer da sua semente, a semente política. A semeadura aqui tem relação com a escolha do modo de produção já que temos as seguintes pistas na materialidade lingüística: mundo socialista e revolução. Há um interdiscurso sustentando estas duas palavras e, ao dizê-las, o sujeito renegocia o que já foi posto em circulação pelas redes de filiação histórica dos sentidos, fazendo retornar o efeito da luta política em prol da revolução socialista que propõe o banimento da propriedade privada. O jogo entre as formulações “fomos semente/ hoje somos o fruto” estabiliza os efeitos já ditos em outros recortes sobre o tempo do plantio, do crescimento e da colheita, enfim, sobre o tempo das esperas nesse campo também, o da luta política. Em outro momento, temos a formulação “somos a semente”, o que materializa um outro modo de dizer sobre sementes diferente daqueles já interpretados ao longo dessas análises, quais seja, livro, leitura, amor, solidariedade, luz. Agora o sujeito faz os sentidos deslizarem para uma forma de auto-nomeação como “a semente”: a mais especial de todas, visto que sem ela todas as anteriores não seriam passíveis de plantio. O sujeito define-se como a única semente capaz de produzir frutos, colocando em discurso o efeito de humanidade, não do pronome eu, mas do nós. “Somos a semente” reinstala os efeitos de coletividade tão recorrentes pelo efeito ideológico de evidência e tão marcados discursivamente na gestação da luta política e nos movimentos de luta pela reforma agrária ditos pelo MST, na feitura das semeaduras no(s) campo(s) das lutas pelo poder e, por fim, tão presentes na implantação desse projeto de uma biblioteca itinerante no assentamento rural.

5. Considerações finais
Buscamos, ao longo desse trabalho, refletir sobre a leitura dentro de alguns contextos: inicialmente, tomamos algumas definições teóricas em que ler é exercício aberto, contato com múltiplos sentidos e possibilidade de interpretar o diferente; depois adentramos o modo como a leitura está posta no/pelo contexto escolar com a rigidez de práticas disciplinadoras do sentido único, parafrásticas, e seus reducionismos de decodificação.
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Passeamos também por algumas considerações a respeito do valor da bilioteca no que ela poderia ser um espaço de emergência de múltiplos sentidos já que abriga, em seu acervo, uma grande heterogeneidade de obras e vozes em movimento. Não nos furtamos a anotar o quanto a prática de uma biblioteca aberta às vozes em movimento é ainda, e infelizmente, um sonho distante de muitas destas unidades de informação, na maioria das vezes espaços marcados pelo abandono, pelo silêncio, pelo fechamento ao novo e pela interdição do prazer da leitura. No sentido de marcar uma ruptura com estes sentidos de/sobre biblioteca, iniciamos o projeto Leitura de Barraco com a criação de uma biblioteca itinerante em um assentamento rural, ordenada por um coletivo formado por professores, estudantes e sem-terra. Lançamos livros em caixas de hortaliças, muitos deles entregues de barraco em barraco dentro de carreolas ou carroças puxadas por animais, lançamos livros para que fossem abertos, tocados e lidos, não os deixando inertes nas prateleiras de uma biblioteca. Lançamos sementes e o desejo de que leitores pudessem ocupar lugares diferentes e múltiplos de interpretação, não sabíamos o que resultaria dessa semeadura, tampouco o sabemos plenamente hoje. Dos sentidos de tantas leituras nas formas de dizer desses sujeitos, sabemos apenas que o efeito da semente se fez plantio e colheita.

NOTAS 1 Juntamente com alunos do curso de Ciências da Informação e Documentação da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras de Ribeirão Preto da Universidade de São Paulo, aos quais agradecemos a colaboração.

REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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ADENILSON ALVES Aluno do curso de Ciências da Informação e da Documentação da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras de Ribeirão Preto da Universidade de São Paulo (FFCLRP/USP). Bolsista Iniciação Científica (PIBIC/ CNPq). Correo electrónico: adenilsonpaz@yahoo.com.br LUDMILA FERRAREZI Graduada em Ciências da Informação e da Documentação e aluna do Mestrado em Psicologia da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras de Ribeirão Preto da Universidade de São Paulo (FFCLRP/USP). Bolsista de Mestrado (FAPESP). Correo electrónico: ludmila.ferrarezi@pg.ffclrp.usp.br LUCÍLIA MARIA SOUSA ROMÃO Profa. Dra. do Curso de Ciências da Informação e da Documentação e da Pós-graduação em Psicologia da Faculdade de Filosofia, Ciências e Letras de Ribeirão Preto da Universidade de São Paulo. Bolsista do CNPQ. (FFCLRP/USP). Docente da Graduação em Ciências da Informação e da Documentação e da Pós-Graduação em Psicologia da FFCLRP/USP e da Pós-Graduação em Ciência, Tecnologia e Sociedade da UFSCar. Área do trabalho: Teoria e Análise Lingüísticas; Análise do Discurso Correo electrónico: luciliamsr@uol.com.br
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ARTÍCULO

El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva desde la Gramática Sistémica Funcional

LUISANA DE LOURDES BISBE BONILLA
Universidad Central de Venezuela

RESUMEN. Este artículo sintetiza los resultados de una investigación que se propuso identificar la representación discursiva del indígena en los textos escolares venezolanos dirigidos a la población no indígena en los últimos veinte años y evaluar si hay presencia de racismo en tal representación. La muestra consta de veinte (20) lecciones de textos publicados antes del año 1999 y veinte (20) lecciones de textos publicados posteriormente. Luego de analizar la muestra según las categorías participantes, procesos y circunstancias de la Gramática Sistémica Funcional de Halliday (1985, 1994), y de contrastar los resultados con las categorías del discurso racista en los textos escolares de van Dijk (2004), se encontró que en ambos grupos de la muestra existe una tendencia a la representación estática de los indígenas venezolanos. Este trato coloca a la población amerindia en desventaja frente a los valores de la sociedad criolla venezolana. PALABRAS CLAVE: Textos escolares, amerindios, Gramática Sistémica Funcional, discriminación. RESUMO. Este artigo sintetiza os resultados de um trabalho que se propôs identificar a representação discursiva do indígena nos textos escolares venezuelanos dirigidos à população não-indígena nos últimos vinte anos e avaliar se existe racismo nessa representação. A mostra consta de vinte (20) lições de textos publicados antes de 1999 e vinte (20) lições de textos publicados depois desse ano. Depois de analizar o corpus segundo as categorias participantes, processos e circunstâncias da Gramática Sistêmica Funcional de Halliday (1985, 1994) e de contrastar os resultados com as categorias do discurso racista nos textos escolares de van Dijk (2004), os resultados mostram que em ambos os grupos da mostra existe una tendencia à representação estática dos indígenas venezuelanos. Este trato coloca a população ameríndia em desvantagem frente aos valores predominantes da sociedade venezolana. PALAVRAS-CHAVE: Textos escolares, ameríndios, Gramática Sistêmica Funcional, discriminação. ABSTRACT. This paper summarizes the results of a major research that aims at identifying the discursive representation of the indigenous population in Venezuelan schoolbooks for the general population, in the last 20 years. The ultimate goal is to evaluate whether there are racist elements in such representation. The sample consists of 20 lessons complying texts published before 1999 and 20 published since. After analyzing the corpus under the categories of participants, processes, and circumstances of Halliday’s (1985, 1994) Systemic Functional Grammar and contrasting the results with the
Recibido: 15 de septiembre de 2007 • Aceptado: 8 de noviembre de 2007.

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categories of racist discourse by van Dijk (2004), the results show that both sections of the corpus present a tendency to a static representation of the Venezuelan Amerindians. That representation puts the Amerindian population in a disadvantage relative to the mainstream elements of the Venezuelan society. KEY WORDS: Text books, Amerindian, Systemic Functional Grammar, discrimination.

Introducción
La población indígena de Venezuela es percibida en líneas generales como una minoría que no posee una participación relevante en la vida de la Nación, a juzgar por la frecuencia de su aparición en cualquier discurso cotidiano (en los ámbitos no especializados sobre el tema). La visión del indígena que se maneja en el día a día entre el común de la población que no está especializada en el estudio de su realidad gravita dentro de un continuum delimitado por dos polos. Uno positivo, que idealiza y valora como bueno todo lo referente al “mundo indígena” (sin mayores análisis críticos) e, incluso, en algunos casos muy extremos, evoca la imagen dieciochesca del “Buen Salvaje”1. El otro, negativo, enfatiza la atribución de inferioridad racial, cultural e intelectual al indígena, bien sea por ignorancia o por otro tipo de intereses más elaborados. No obstante, esto no niega que también existan personas, entre ellos los investigadores especializados en el área, que sí sientan un verdadero compromiso y practiquen una militancia explícita hacia el reconocimiento de las naciones indígenas y el respeto por la diversidad cultural en nuestro país (González Ñáñez, 1980, 1987, 1990, 1996, 1999, 2005; Morales, 1990, 1992, 1993, 1996, 2000; Mosonyi, 1975, 1982, 2004; Velásquez, 1987, 1989, 1998, 2003). Lamentablemente, podemos afirmar también que esta última posición no es la predominante en la sociedad venezolana debido a la reproducción de una serie de discursos y prácticas sociales discriminatorias cuyas evidencias, referidas a uno de los ámbitos de la educación, examinaremos más adelante. En un estudio de Montero (1984) acerca de la identidad nacional del venezolano, la autora señala varias teorías que nos ayudan a entender por qué la población venezolana reniega del indígena como parámetro de referencia en la construcción de su identidad. Esto se debe a que, junto al negro, es origen de las características negativas que se le asignan al “ser venezolano”. Pese a ello, Montañez (1992) afirma que la sociedad venezolana se autodefine como no racista, y la discriminación casi nunca adquiere un carácter de segregacionismo abierto. La explicación sobre esta patente contradicción fundada en la presencia del racismo en una sociedad que se autodefine como no racista la ofrecen autores como Calzadilla y Salazar (2000) y Briceño-León (2005), quienes le atribuyen a la “ideología del mestizaje” la capacidad de hacer que los venezolanos nos autodefinamos genéricamente como mestizos y neguemos la diferenciación de razas que se presenta en otros países (cf. Calzadilla y Salazar, 2000:101-110; Briceño-León, 2005: 19). De manera más reciente, este pro22

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blema ha sido abordado desde una perspectiva multidisciplinaria (Bolívar et al. 2007). Autores como Wilhelm (1990), Jiménez (1992, 1994), Ramírez (2004) y Ramírez, Gaspar, Figueredo y Perales (2005), han elaborado investigaciones acerca de la representación del indígena en los textos escolares como un tipo de discurso que legitima y ejemplifica la desigualdad del amerindio venezolano frente a la población criolla fundada en la “ideología colonial”. Estamos de acuerdo con los autores en que parte de las formas de relación entre la población indígena y la población no indígena se construye y reproduce en la circulación de textos escritos, muy especialmente en aquellos que cumplen una función social específica reconocida de aculturación. Tomando como base estas observaciones, me propuse como objetivos para esta investigación: 1) describir la forma en que se ha representado discursivamente al indígena en los textos escolares venezolanos producidos para no indígenas publicados antes y después de 1999, y 2) evaluar si hay presencia de racismo en la representación del indígena en los textos escolares venezolanos dirigidos a la población no indígena. Tomamos el año 1999 como referencia porque, a partir de este año, se han discutido en Venezuela una serie de planes destinados a una reforma educativa que enfatizan el reconocimiento de los derechos de los indígenas y la transmisión de esos valores a la educación formal. Sin embargo, a pesar de que se menciona explícitamente en algunas publicaciones recientes sobre educación que el discurso presentado en los textos escolares producidos antes de 1999 es discriminatorio, no se especifica qué tipo de prácticas discursivas o de evidencias textuales concretas son las que materializan la supuesta discriminación. En vista de lo anterior, nos ha parecido que analizar lingüísticamente los textos escolares venezolanos posee una enorme pertinencia tanto para la investigación social como para el análisis del discurso, puesto que no se ha estudiado este problema bajo la perspectiva del modelo de la Gramática Sistémica Funcional (GSF) ni desde la perspectiva del análisis crítico del discurso de acuerdo con los rasgos identificados por van Dijk (2004) para el discurso racista en los textos escolares.

1. Marco Teórico
1.1. APROXIMACIONES AL ESTUDIO DEL RACISMO Para quien revise la perspectiva actual de los estudios sobre racismo, le resultará innegable identificarlo como un fenómeno complejo. Wieviorka (2003) define el racismo como la naturalización de la diferencia cultural en forma perversa, viendo este fenómeno como de surgimiento reciente en las sociedades modernas post-industriales que se cierran sobre sí mismas ante la variedad cultural (cf. 2003: 23-24).
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Van Dijk (2004), más inclinado hacia la manifestación de la discriminación mediante el uso del lenguaje, lo define en estos términos:
El racismo es un sistema de dominación y desigualdad social que es reproducido de muchas maneras, como es el caso de las prácticas discriminatorias. Una de esas prácticas es el discurso. El discurso es relevante específicamente en la reproducción del racismo porque también es el medio principal de reproducción de los prejuicios y las ideologías racistas (p. 1).2

Y reconoce así la importancia de la manifestación discursiva en la reproducción del racismo como práctica e ideología social. También van Dijk examina cuáles son las estrategias más comunes que evidencian la presencia del discurso discriminatorio en este tipo de textos:
Tales representaciones polarizadas pueden manifestarse en todos los niveles del discurso, como ocurre en la selección de los tópicos, la manera en que los participantes del discurso son representados, en los medios sintácticos para enfatizar o desenfatizar la agencialidad y la responsabilidad por las acciones buenas y malas, en las metáforas y en general, en la manera en que nuestras virtudes y sus defectos son resaltados o mitigados (van Dijk, 2004: 4)3.

Este autor identifica una serie de rasgos comunes de los libros de texto en cuanto a cómo se representan los inmigrantes y las minorías frente a la sociedad europea dominante, entre los que se encuentran la exclusión de las minorías y los grupos dominados, quienes raras veces aparecen en los textos, el énfasis en la diferencia entre el grupo de pertenencia y los Otros, el exotismo como contraparte positiva de la diferencia, la estereotipación mediante la asignación de las mismas características generales, fijas e inherentes a los mismos grupos (pobreza, exclusión, atraso), autorrepresentación positiva de nosotros asociados a valores positivos (desarrollo tecnológico, democracia, conocimiento) y negando la práctica del racismo, representación negativa de ellos asociados a valores negativos (pobreza, criminalidad…), ausencia de voz de los excluidos en los textos y uso de las imágenes para reforzar estos estereotipos (cf. Van Dijk, 2004: 5-6). En el contexto venezolano, también dentro del ámbito específico de los textos escolares, Ramírez (2004) realizó una investigación sobre las ilustraciones en los manuales de la Primera Etapa de Educación Básica en Venezuela. Este autor parte de la suposición de que, dada la diversidad étnica en nuestro país, debería representarse por igual a todos los grupos según una distribución más o menos equilibrada. Sin embargo, los hallazgos muestran que esto no es así, y que en su lugar, más del setenta por ciento (70%) de las imágenes estudiadas presentan a individuos de tez blanca, repartiendo el restante entre mestizos, negros e indígenas. De igual manera, también encontró evidencia de discriminación por sexo, ya que el porcentaje de imágenes masculinas supera en más del doble a las femeninas (cf. Ramírez, 2004: 88-92).
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En otro estudio, Ramírez et al. (2005), vuelven a retomar el estudio de las imágenes en los textos escolares y la representación del indígena, llegando a unas conclusiones similares a las de los otros autores citados en cuanto a la manera de representarlos, ya que en los textos escolares venezolanos (como en los colombianos), los indígenas son todos iguales en apariencia física y en vestimenta (siempre usan guayuco y deben tener algún tocado de plumas en la cabeza; nunca visten con la ropa de los criollos caraqueños, por ejemplo, o rara vez aparecen con la manta wayúu (guajira) o sombrero); comen las mismas cosas ya que todos viven de la caza, la pesca, la recolección y si acaso siembran maíz (no se indica que algunos puedan ser obreros en la ciudad o comerciantes con cierto poder económico); su entorno casi siempre es selvático, no pueden vivir en casas o apartamentos o disfrutar de ciertas comodidades materiales como un televisor o una nevera entre otros tantos ejemplos. Los rituales y la vida cotidiana son los mismos para todos, transmitiéndose información inexacta, confusa o errada sobre cuáles comunidades o naciones indígenas practican qué costumbre. Estos hallazgos demuestran la relevancia que adquiere el abordaje, desde una perspectiva crítica, de la aparición de determinados sujetos sociales como “objetos discursivos” dentro del texto escolar para reconocer los efectos de tales representaciones en la reproducción de los valores característicos de la sociedad en la que se originan y circulan dichos textos. 1.2. ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO Van Dijk lleva casi dos décadas desarrollando un enfoque del ACD basado en el análisis sociocognitivo del discurso, el cual ha aplicado en sus investigaciones acerca de la presencia del racismo en la prensa escrita (van Dijk 1985, 1987, 1989, 1991, 1993, 1997,1999, 2004, 2007). El concepto de ideología que desarrolla sostiene que ésta constituye para cada grupo social específico su definición dentro de la sociedad: ¿quiénes son? ¿qué hacen? ¿qué valores y características comparten? etc., simultáneamente a su posicionamiento con respecto al poder ¿cuánto tienen? (cf. van Dijk 1996a, 1996b, 1999). Aunque el autor no habla explícitamente de que estos planteamientos supongan de forma directa una competencia o rivalidad de intereses entre los diferentes grupos humanos que comparten el espacio social, sí creemos que está implícito en la polarización entre el “nosotros” y el “ellos”, a la que constantemente se refiere en sus trabajos, en donde la identidad del grupo de pertenencia se construye positivamente y, en contraparte, la identidad de los grupos de “no pertenencia” no se construye “tan positivamente” en el discurso. Van Dijk sintetizó este planteamiento en su “cuadrado ideológico”, según el cual, el discurso identitario adquiere ciertas características particulares: “1. Expresar/ enfatizar información positiva sobre Nosotros. 2. Expresar/ enfatizar información negativa sobre Ellos.
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7 (2)

3. Suprimir/ des-enfatizar información positiva sobre Ellos. 4. Suprimir/ des-enfatizar información negativa sobre Nosotros” (van Dijk, 1999: 333). Como corolario de este proceso social que tiene una realización fundamental en el discurso, las manifestaciones del racismo en los textos orales o escritos forman parte de una construcción de la identidad de los grupos sociales dominantes. Van Dijk define al racismo como una ideología cuya función social es:
mantener a los Otros abajo y, especialmente, afuera [...] Si se acepta alguna forma limitada de admisión, será entonces tan sólo en una posición inferior [...] Se puede negar que la superioridad sea el valor dominante involucrado, por ejemplo, debido a los valores democráticos e igualitarios oficiales. Pero la consecuencia es siempre que Nosotros, Nuestro Grupo, tenemos autoasignada una posición mejor o más alta, y que esa posición es merecida y puede, por lo tanto, ser justificada [...] Estos principios ideológicos de superioridad e inferioridad [...] pueden combinarse con otros, tales como aquellos que regulan la competencias por recursos escasos, de tal manera, que el racismo característicamente empeora en épocas de recesión económica u otras presiones sociales y económicas sobre el propio grupo (1999: 202-203).

Esta mención sirve también de ilustración, mediante un caso concreto, de cómo funcionan realmente las ideologías como mecanismos para salvaguardar los intereses de grupo en casos de polarización extrema entre Nosotros y Ellos. 1.3. LA GRAMÁTICA FUNCIONAL SISTÉMICA (GFS) Halliday (1985, 1994) propuso un modelo de gramática funcional en el que una lengua es interpretada como un sistema de significados antes que de formas (en contraste con otras teorías gramaticales más conocidas). Esta teoría sistémica (denominada así porque la interpretación de cada elemento del sistema se produce en el contexto de la totalidad) aborda el significado como elección, de modo que una lengua es una red de opciones paradigmáticas, es decir, se enfoca en el conjunto de opciones posibles a escoger y no en la cadena de elecciones hechas (Halliday, 1985: XII-XVIII). Según este esquema, el lenguaje se estructura para expresar tres tipos de significados simultáneos: el ideacional (que incluye experiencial y lógico), el interpersonal y el textual. Esta estructuración del lenguaje se denomina metafunción, de modo que existe una metafunción textual que se realiza mediante el sistema del Tema y que engloba la organización de los elementos lingüísticos dentro de la cláusula (tema y rema); la metafunción interpersonal se manifiesta en el sistema de modo y gira en torno a la interacción de los participantes según su rol comunicativo y lo que intercambian (bienes y servicios o información); la
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metafunción ideacional es cumplida a través del sistema de la transitividad, que ordena el conocimiento que tiene el individuo del mundo externo o interno. El sistema de la transitividad convierte el mundo de la experiencia en tipos de procesos, que no son otra cosa que las acciones que ejecutan, los acontecimientos que le ocurren o las características de los participantes o entes que aparecen nombrados en la cláusula (se distinguen varios tipos: material, mental, relacional, conductual, verbal y existencial) (cf. Bolívar, 1999 y Halliday, 1994). Adicionalmente a los procesos y a las entidades que se les asocian en las cláusulas (denominadas participantes), las circunstancias constituyen el otro componente de la transitividad y se refieren a las condiciones de lugar, tiempo, espacio, manera, causa, etc., en las que ocurren los procesos (Halliday, 1994, p. 150). Los procesos MATERIALES4 se refieren a hechos y acontecimientos tangibles en términos de cambios observables en el mundo externo. El participante obligatorio que se le asocia es el ACTOR o entidad que efectúa la acción, y pueden aparecer adicionalmente otras entidades afectadas directa o indirectamente como la META, el ALCANCE y el BENEFICIARIO/AFECTADO, como se observa en el ejemplo (1):
(1)
EG1(1.3) Los les quitan C7 conquistadores, las tierras a los indios aunque éstos se defendían con arcos y flechas hechos por ellos. Circunstancia de concesión

Código cláusula

Actor

Proceso material

Meta

Afectado

Los procesos MENTALES se refieren al procesamiento consciente (pensar o sentir) que incluye aspectos de percepción, cognición y afecto. Los participantes obligatorios son el SENSOR (entidad que procesa de manera consciente, así que debe ser humano o humanizado) y el FENÓMENO (lo captado, el contenido de la sensación), como en el ejemplo 2:
(2)
R1(1) C 24 Código cláusula y conoció Proceso mental a nuestros indígenas. Fenómeno

Los procesos RELACIONALES son la equivalencia, en términos de la GSF, de lo que se conoce como construcciones copulativas (originalmente cláusulas con los verbos ser, estar o parecer), sólo que en este modelo se amplía a todas las formas verbales que establezcan nexo o conexión entre dos elementos. Se establecen dos tipos de relación: atribución e identificación. En
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7 (2)

los procesos de atribución se describe una entidad según sus características (ejemplo 3):
(3)
H2(2) C 7 Código cláusula En la actualidad, los indígenas venezolanos siguen teniendo Proceso relacional muchos problemas. Atributo

Circunstancia de Portador locación temporal

y los participantes relacionados son el PORTADOR (entidad que posee la cualidad) y el ATRIBUTO (o la cualidad). En los procesos de identificación (ejemplo 4):
(4)
YE3(1.1) C 44 Los primeros pobladores de Venezuela Valor fueron los indígenas.

Código cláusula

Proceso relacional

Clave o Cosa

se establece una equivalencia simbólica entre ambas entidades y los participantes involucrados son la CLAVE o SIGNO (lo que está siendo definido) y el VALOR (lo que define). Los procesos VERBALES incluyen aquellos verbos (o sus formas equivalente) que representan la acción de decir (preguntar, ordenar, ofrecer, afirmar…), además de los procesos semióticos que no son esencialmente verbales (mostrar, indicar…). El participante obligatorio es el HABLANTE (quien ejecuta la acción verbal y puede ser un ente humano, humanizado o simbólico). Opcionalmente pueden aparecer, entre otros, el RECEPTOR (participante hacia el que se dirige la interacción verbal) y la VERBALIZACIÓN (es la construcción de lo dicho como participante y que puede aparecer como una cláusula completa subordinada al proceso), como en el ejemplo 5:
(5)
YE3(2) C 20 Todo cuanto haya en la isla, incluidos los tesoros escondidos, los papagayos, los bosques y los mismos indígenas pertenecerán desde hoy, al Rey de EspañaVerbalización repite el vocero de Colón-.

Código cláusula

Proceso verbal

Hablante

Existe un tipo intermedio entre los procesos materiales y lo mentales. Son los llamados procesos CONDUCTUALES que expresan acciones referidas a la conducta fisiológica y psicológica que son experimentadas por un ente consciente. El COMPORTANTE es el único participante obligatorio y es similar al sensor de los procesos mentales. Los otros participantes son opcionales: el COMPORTAMIENTO y el FENÓMENO (2)5 (ejemplo 6):

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(6) R1(1) C 63 a) Antes de la llegada de Colón, en Venezuela Código cláusula Circunstancia de locación Temporal) + Circunstancia de locación Espacial) vivían grupos Proceso Comportante conductual

Hay finalmente, un tipo de proceso parecido a los relacionales y que indica una condición de ser, sólo que hay un único participante: el EXISTENTE (ejemplo 7):
(7)
EG1(1.1) C 24 Código cláusula *Hace muchos años, en Venezuela sólo había Circunstancia de locación Temporal+Circunstancia de locación Espacial+Circunstancia de cualidad) tribus de indios. Proceso Existente existencial

Las CIRCUNSTANCIAS6 son clasificadas en varias categorías principales que luego agrupan otras subcategorías, aunque el esquema propuesto por la GSF es muy semejante a lo que se conoce como complemento circunstancial en otros modelos. Se mencionan así circunstancias de EXTENSIÓN, que indica tamaño medida de algo, y que se subdivide en extensión temporal y extensión espacial; la LOCALIZACIÓN indica el punto exacto en el tiempo (localización temporal) o en el espacio (localización espacial). Luego existen más tipos circunstanciales que también se subdividen: MODO (medio, cualidad y comparación), CAUSA (razón, propósito y beneficio), CONTINGENCIA (condición, concesión y omisión), ACOMPAÑAMIENTO (de cometido, aditiva), ROL (apariencia, producto), ASUNTO y ÁNGULO.

2. Marco Metodológico
2.1. CATEGORÍAS DE ANÁLISIS En el nivel gramatical se recurrió a las categorías PARTICIPANTES y PROCESOS del sistema de la transitividad para poder elaborar el análisis lingüístico de los textos escolares. Mediante los procesos y los participantes es posible reconocer qué actividades desempeñan las entidades en el discurso, cómo se definen y qué características se les atribuyen. Las CIRCUNSTANCIAS constituyen la tercera categoría de la transitividad e identifican los componentes del contexto que rodea al evento central mencionado en la cláusula, de modo que permiten establecer las relaciones de causa-efecto, contigüidad, condición, etc. que caracterizan la presentación del proceso y que son significativas en la interpretación. Luego, para llevar a cabo el análisis crítico interpretativo, en el nivel del discurso, seguimos el esquema de los rasgos comunes aplicados a las minorías
7

29

7 (2)

en los textos escolares expresados mediante las estrategias discursivas identificadas por van Dijk (2004). 2.2. UNIDAD DE ANÁLISIS Se tomó como unidad de análisis la CLÁUSULA en el sentido que la entiende Halliday (1994), más o menos equivalente a la unidad de información constituida por el contenido conocido y el contenido nuevo (Halliday, 1994: 274). 2.3. CORPUS Y MUESTRA El corpus está compuesto por 18 textos escolares que contienen 70 lecciones del área de ciencias sociales, las cuales tratan acerca del tema del indígena (en la asignatura Historia o Folklore según aparezca alguna de éstas) y están dirigidas a estudiantes de la primera y segunda etapa de educación básica (1º a 6º grado) (ver Anexo 1). Todos los textos seleccionados fueron publicados después de 1985 en Venezuela con la aprobación del Ministerio de Educación y comprendían los grados de escolaridad especificados. A partir del corpus general, se seleccionó una muestra que consta de las primeras 40 lecciones, 20 lecciones de libros publicados antes del año 1999 (Grupo A) y 20 lecciones de libros publicados después del año 1999 (Grupo B). 2.4. PROCEDIMIENTOS - Se codificó cada lección y se identificaron sus partes constitutivas (título, contenido, actividades…) para luego segmentarlas en cláusulas y vaciar su contenido en una tabla de formato Excel. - En las cláusulas se identificaron los procesos, los participantes y las circunstancias. - Se realizó el análisis cuantitativo y cualitativo de los tipos de procesos que se asocian a los indígenas y a los españoles/criollos8 y con qué tipo de participantes aparecen. Luego se compararon ambas representaciones discursivas y así fue posible identificar la existencia de referencias discriminatorias contra los amerindios venezolanos según el esquema de van Dijk (2004) presentado en la sección 1.1.

3. Resultados
3.1. LOS TEXTOS ESCOLARES ANTERIORES A 1999 3.1.1. Análisis gramatical del grupo A de la muestra En el Cuadro 1 se muestran los resultados generales de la frecuencia de aparición de los amerindios venezolanos frente a los españoles/criollos y otras
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minorías según tipo de proceso en el grupo A de los textos.
Cuadro 1. Tipos de proceso en el grupo A de la muestra. Grupo social Tipo de proceso Material Mental Relacional Verbal Conductual Existencial Total Amerindio F.A. % 261 39,97 41 45,05 157 44,60 12 38,70 49 76,56 13 46,43 533 43,72 Español/criollo F.A. % 336 51,45 45 49,45 152 43,18 17 54,83 13 20,31 12 42,86 575 47,17 Otras minorías F.A. % 56 8,58 5 5,50 43 12,22 2 6,45 2 3,12 3 10,71 111 9,11

Total 653 91 352 31 64 28 1219

Las cifras muestran que los españoles/criollos son el grupo social más representado discursivamente en el tipo de cláusula más frecuente, ya que en los procesos materiales (ver ejemplo 1), son el grupo predominante con el 51,45% de las apariciones, mientras que los amerindios presentan una frecuencia más baja con 39,97%. En lo que respecta a las cláusulas mentales, las relacionales y las existenciales (ver ejemplos 2, 3 y 7), los amerindios y españoles criollos se encuentran casi equiparados en frecuencia, de modo que el análisis según tipo de proceso no muestra indicios de trato desigual hacia alguno de estos grupos sociales. Los procesos verbales (ver ejemplo 5) apuntan a que los españoles/criollos tienden a tener un número de apariciones levemente mayor que los amerindios, aunque no obstante, la diferencia entre ambos no llega a ser muy significativa. En lo referente a los procesos conductuales (ver ejemplo 6), sí hay un predominio marcado de aparición de los amerindios (76,56%) frente a los españoles/criollos, lo que lleva a concluir que los autores prefieren representar discursivamente a este grupo social por las acciones físicas externas que llevan a cabo. El grupo social compuesto por las otras minorías, según las cifras del Cuadro 1, tuvo siempre la presencia más baja en todos los tipos de proceso. Su representación entonces puede considerarse la menos visible de los tres grupos sociales. En el Cuadro 2 se presentan los resultados generales de la frecuencia de aparición de los amerindios venezolanos frente a los españoles/criollos y otras minorías según tipo de participante.

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7 (2)

Cuadro 2. Tipo de participantes en el grupo A de la muestra. Grupo social Tipo de participante Actor Meta Alcance Beneficiario Sensor Fenómeno Hablante Verbalización Receptor Circunstancial9 Comportante Comportamiento Fenómeno (2)10 Existente Clave Valor Portador Atributo Total Amerindio F.A. % 178 40,83 50 36,23 40 41,67 29 69,04 24 39,34 29 59,18 6 33,33 10 47,62 7 63,64 2 50 41 75,93 3 50 3 60 11 50 55 38,19 47 35,88 47 57,32 18 60 600 44,45 Español/criollo Otras minorías F.A. % F.A. % Total 216 49,54 42 9,63 436 67 48,55 21 15,21 138 52 54,67 4 4,167 96 12 28,57 1 2,38 42 35 57,38 2 3,28 61 14 28,57 6 12,24 49 12 66,67 0 —— 18 9 42,86 2 9,52 21 3 27,27 1 9,09 11 1 25 1 25 4 12 22,22 1 1,85 54 3 50 0 — 6 1 20 1 20 5 8 36,36 3 13,64 22 67 46,53 22 15,28 144 67 51,14 17 12,98 131 26 31,70 9 10,98 82 4 13,33 8 26,67 30 609 45,11 141 10,44 1350

En líneas generales, los resultados reflejan la tendencia predominante de los españoles/criollos en los roles activos de los principales tipos de proceso. Como actores están ligeramente por encima de los amerindios con un 49,54%, aunque estos resultados muestran la inclinación a representar a ambos grupos en el rol activo de los procesos materiales (ejemplos 8 Y 9):
(8)
R1(1) C 27.2 Código cláusula y estaba poblada Proceso material por los indígenas. Actor

(9)
YE3(2) C 38.1 Código cláusula Los conquistadores Actor se adueñaron de Proceso material la tierra invadida Alcance

En el rol de sensores, la aparición de los españoles/criollos con un 57,38% es un indicio de la tendencia a reflejar en los textos los sentimientos, sensaciones y percepciones de los conquistadores y del grupo social dominante y a obviar la perspectiva de los pueblos autóctonos y sometidos (ejemplo 10):
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(10)
YE3(3) C 11 Código cláusula Los criollos, descendientes de los españoles, Sensor comprendieron enseguida que Venezuela no era un país minero.

Proceso mental

Circunstancia Fenómeno de cualidad

De igual manera, los peninsulares y sus descendientes son quienes poseen la mayor potestad de hablar en las cláusulas según los resultados de su aparición como hablantes (66,67%) (véase el ejemplo 5), cifra que duplica la frecuencia de los amerindios en ese mismo rol. Estos resultados reflejan que el primer grupo es el que posee mayoritariamente “voz” dentro de los textos, rasgo que, junto al predominio de “su” perspectiva del mundo (a través del rol de sensores), los ubica del lado del “nosotros” cultural de los autores, mientras que los amerindios, el grupo con menos “voz” son confirmados en su identidad de “otros” culturales (cf. van Dijk, 2004). Complementariamente a lo expuesto, es posible reconocer una inclinación en los textos del grupo A de la muestra a representar a los amerindios en los roles pasivos de los principales procesos aunque con algunas excepciones. Los indígenas predominan como beneficiarios de los procesos materiales con un 69,04% (ver ejemplo 1). Esta representación pasiva de los amerindios es reforzada por su mayor frecuencia como fenómeno (59,18%) (ver ejemplo 2) y como receptores (63,64%) (ejemplo 11):
(11)
YE3(2) C 19 Código cláusula Colón los llama indios porque cree que ha llegado a la India. Circunstancia de razón

Hablante Receptor

Proceso verbal

Verbalización

Sin embargo, esta tendencia se altera al observar que en este mismo tipo de cláusulas son los españoles/criollos quienes predominan como meta y alcance (48,55% y 54,67%) (ejemplos 12 y 13):
(12)
EG1(1.1) C 30.1 Simón Bolívar consigue Código cláusula Actor Proceso material la libertad y la Independencia de nuestro país. Meta

(13)
CB4(2.3)f C 12 alrededor de ésta se edificaban las sedes de los poderes, tanto públicos, militares como religiosos.

33

7 (2)

Código cláusula

Circunstancia de locación Espacial

Proceso material

Alcance

Estos resultados contradicen parcialmente la suposición categórica de que la representación discriminatoria contra el indígena venezolano debería traducirse siempre en su presencia dentro de roles pasivos por encima de los otros grupos. Otra excepción la constituye el rol de comportante, en el que los amerindios son los más representados con un 75,93% de las apariciones (ejemplo 14):
(14)
YE3(1.2) C 7.2 Código cláusula Los Indígenas Barí Comportante viven Proceso conductual hoy Circunstancia de loc. Temporal en la Sierra de Perijá. Circunstancia de locación Espacial

Amerindios y españoles/criollos comparten la misma frecuencia como COMPORTAMIENTO, mientras que como FENÓMENO (2), los primeros predominan sobre los segundos con un 60% de las apariciones (ejemplos 15 y 16):
(15)
CB4(5.1) quedando C 4.2 éste comprometido a cumplir una serie de compromisos como: conquistar tierras, fundar pueblos y ciudades, repartir tierras entre los hombres y entregar indios a los llamados encomenderos. Comportamiento

Código cláusula

Proceso Comportante Proceso conductual conductual

(16)
YE3(2) C 73.1 Código cláusula para defenderse de Proceso conductual los ataques indígenas. Fenómeno (2)

Esto es consistente con la observación hecha para el cuadro de tipos de proceso, según la cual los autores se inclinan a construir discursivamente la imagen de los indígenas en los textos mediante cláusulas sobre situaciones de la realidad externa y actividades de carácter físico. En la distribución del rol de clave (ver ejemplo 4 y ejemplo 17):
(17)
EG1(1.3) C 11.1 Simón Bolívar Código cláusula Clave o signo es Proceso relacional el gran héroe de estas guerras Valor

amerindios y españoles/criollos tienen frecuencias bastante cercanas (38,19% y 46,53% respectivamente), de modo que es posible observar que ambos grupos son similares en aparecer como entidad, aunque esta diferencia se hace más marcada con la presencia de los amerindios como valor, al presentarse
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Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

solamente 35,88% de las veces en esta posición, mientras que los españoles/ criollos predominan con 51,14% (ejemplo 18):
(18)
R1(1) C 36 Código cláusula Venezuela Clave o Cosa se convirtió en Proceso relacional una colonia de España, Valor

Esto podría ser indicativo de una inclinación a definir mediante los rasgos españoles/criollos. La relación PORTADOR-ATRIBUTO muestra unos valores que favorecen a las naciones amerindias (57,32% y 60% en cada caso) (ver ejemplo 3 y ejemplo 19):
(19)
H2(1) C 11 La churuata estaba dividida en Proceso relacional dos grandes espacios: Annaca y Asa. Atributo Código cláusula Portador

mientras que los españoles/criollos sólo poseen el 31,70% y el 13,33% respectivamente. De esta manera, hay cabida a la suposición de que se mencionan muchas propiedades de los indígenas, quizá por la necesidad de describir mejor su modo de vida por la diferencia cultural frente a la sociedad criolla. Como existentes, los amerindios ocupan un 50% de las apariciones mientras que el 36,36% está representado por los españoles/criollos (ver ejemplo 7). El análisis según tipo de participante evidencia que la representación de los españoles/criollos frente a los amerindios es mucho más variada, ya que son descritos no sólo por sus actividades físicas y acciones externas en general, sino también por sus procesos de conciencia y uso del lenguaje. 3.1.2. Análisis discursivo del grupo A de la muestra El estudio sistemático de la muestra permitió identificar una serie de patrones discursivos que conforman lo que denominamos la REPRESENTACIÓN ESTÁTICA DEL AMERINDIO VENEZOLANO. Dicho esquema se fundamenta en la falta de movilidad tanto física como simbólica y cultural que se le atribuye al indígena en los textos, en contraste con la movilidad y capacidad de iniciativa e innovación que se le asigna a los españoles/criollos y a la sociedad venezolana en general. Nótese que los principales rasgos por los que se describe a los amerindios venezolanos son: ser pobladores, ocupantes, habitantes, etc., del territorio venezolano antes de la llegada de los españoles; producir objetos materiales y realizar actividades vinculadas fundamentalmente a la supervivencia; su frecuencia en los roles pasivos de las cláusulas aumenta con la llegada de los españoles (pasan a ser beneficiarios, fenómenos y receptores); poseen una presencia desdibujada luego de la aparición del mestizo, si bien hicieron aportes al mestizaje; se les relaciona al pasado y a la tradición pero en términos negativos por su carácter rudimentario y
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7 (2)

poco dado al cambio (principalmente en los procesos materiales y relacionales). Muy diferentes son los rasgos que se les asignan a los españoles/criollos, a quienes se observa dentro de una REPRESENTACIÓN DINÁMICA: son viajeros y exploradores vinculados al desplazamiento espacial, transportan y crean la cultura conocida tanto a nivel material como intelectual, imponiendo la ideología dominante que constituye el sistema de referencia de la sociedad criolla; inician procesos y están muy vinculados a la noción de cambio. No obstante, su rol activo genera también dos facetas de representación contradictorias (en las que el indígena es un ente pasivo): los encomenderos que someten al indígena a trabajos forzados y los misioneros que los protegen junto con la aplicación de las Leyes de Indias. 3.2. LOS TEXTOS ESCOLARES POSTERIORES A 1999 3.2.1. Análisis gramatical del grupo B de la muestra
Cuadro 3. Tipos de proceso en el grupo B de la muestra. Amerindio F.A. % 373 40,77 45 56,25 177 47,70 10 41,67 42 72,41 28 54,9 675 45,03 Español/criollo F.A. % 474 51,80 30 37,5 156 42,04 14 58,33 14 24,13 16 31,37 704 46,97 Otras minorías Total F.A. % 68 7,43 915 5 6,25 80 38 10,24 371 0 —— 24 2 3,44 58 7 13,73 51 120 8 1499

Grupo social Tipo de proceso Material Mental Relacional Verbal Conductual Existencial Total

Al combinar los resultados parciales entre el grupo social y el tipo de proceso, nuevamente los españoles/criollos predominan ligeramente sobre los amerindios (51,80% frente a 40,77%) (ejemplo 20):
(20)
E4(5) C 3.1 Código cláusula arribaron Proceso material los españoles Actor a nuestro territorio, Circunstancia de locación Espacial

Un resultado sorpresivo es que en las cláusulas mentales los amerindios aparezcan como el grupo dominante (56,25%) frente a los españoles/criollos (37,5%) (ejemplo 21):
(21)
E4(4) C 12.2 Código cláusula todas las comunidades Sensor la Fenómeno veneraban. Proceso mental

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Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

Esto puede llevar erróneamente a la interpretación de que los indígenas también son representados a través de sus estados mentales. Al cruzar estos datos con el cuadro de tipos de participantes veremos que esto no es necesariamente así. De forma semejante al grupo A de la muestra, amerindios y españoles/ criollos aparecen casi en la misma proporción en los procesos relacionales (47,70% y 42,04% respectivamente) (ejemplo 22):
(22)
EPD2(2) C 7.1a Código cláusula Algunos Portador eran Proceso relacional sedentarios, Atributo

En los procesos verbales, los peninsulares y sus descendientes nuevamente obtienen el mayor porcentaje (58,33%) tal como ocurrió en el grupo A de la muestra (ejemplo 23):
(23)
E4(8) C 2.2a los misioneros convencen a las naciones indígenas de la necesidad de aceptar el nuevo gobierno. Circunstancial de asunto

Código cláusula Hablante

Proceso verbal Receptor

a la par de que son los amerindios quienes vuelven a predominar en las cláusulas existenciales (54,9%) (ejemplo 24) y conductuales (72,41%) (ejemplo 25): (24)
EPD2(2) C 42 Hoy en día, existen algunas tribus indígenas en diferentes regiones del país, que todavía conservan costumbres de sus antepasados, su lengua y sus tradiciones. Existente

Código cláusula

Circunstancia de locación Temporal

Proceso existencial

(25)
E4(6) C 7.4c1 Código cláusula Durante el Akaatompo, Circunstancia de locación Temporal se conversa Proceso conductual con los difuntos Circunstancia de cometido

Esto último es un indicativo de que se mantiene la inclinación de los autores a representarlos mediante sus acciones físicas. Las otras minorías volvieron a ser el grupo social menos representado en las cláusulas del grupo B, siendo los procesos materiales y los relacionales los tipos en los que más aparecen, mientras que es significativa su ausencia total en las cláusulas verbales para esta sección de la muestra.

37

7 (2)

En el Cuadro 4 se presentan los resultados generales de la frecuencia de aparición de los amerindios venezolanos frente a los españoles/criollos y otras minorías según el tipo de participante en el grupo B de la muestra.
Cuadro 4. Tipos de participante en el grupo B de la muestra. Grupo social Tipo de participante Actor Meta Alcance Beneficiario Sensor Fenómeno Hablante Verbalización Receptor Circunstancial11 Comportante Comportamiento Fenómeno (2) Existente Clave Valor Portador Atributo Total Amerindio F.A. 256 48 43 26 14 34 2 3 7 2 30 1 6 22 75 55 58 14 696 % 40,83 31,58 34,67 56,52 51,85 61,82 16,67 20 77,78 66,67 69,76 50 66,67 55 37,69 36,18 58,59 70 42,60 Español/criollo F.A. 331 91 71 18 13 16 10 12 2 1 12 1 2 11 102 79 31 3 806 % 52,79 59,87 57,25 39,13 48,15 29,09 83,33 80 22,22 33,33 27,90 50 22,22 27,5 51,26 51,97 31,31 15 49,32 Otras minorías Total F.A. 40 13 10 2 0 5 0 0 0 0 1 0 1 7 22 18 10 3 132 % 6,38 8,55 8,06 4,35 — 9,09 — — — — 2,33 — 11,11 17,5 11,05 11,84 10,10 15 8,08 627 152 124 46 27 55 12 15 9 312 43 2 9 40 199 152 99 20 1634

En esta sección de la muestra nuevamente los españoles/criollos predominaron en su aparición como participantes en los roles activos, aunque también se presentaron algunos cambios. En el rol de actor, los peninsulares y sus descendientes alcanzaron el 52,79% de las apariciones y los amerindios tuvieron un porcentaje aproximado con el 40,83% (ver ejemplo 20). Como hablantes, el primer grupo también superó a los habitantes originarios de Venezuela con 83,33% de representación en las cláusulas (ver ejemplo 23). Por otra parte, los amerindios son más frecuentemente comportante (69,76%) y existente (55%) (ejemplo 26 y ver ejemplo 24):
(26)
EPD2(2) C 45 Muchos de sus además de hablar hablan integrantes su lengua el castellano.

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Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

Código cláusula Comportante

Circunstancia aditiva

Proceso conductual

Comportamiento

cifras que indican una inclinación a representar a estas comunidades través de sus acciones visibles y su condición física al mencionar su presencia sin profundizar en detalles. Es de notar que, como sensor, amerindios (51,85%) (ver ejemplo 21) y españoles/criollos (48,15%) están prácticamente equiparados, con el primer grupo ligeramente por encima del segundo en cuanto a frecuencia de aparición, como se observa en el ejemplo 27:
(27)
E4(11) C 65,3 c) ¿Por qué los grandes hacendados, comerciantes y pequeños agricultores se oponían a la actuación de la Compañía Güipuzcoana [sic]? Fenómeno

Código cláusula Sensor

Proceso mental

Tal tendencia es motivada por una disminución en la presencia de los españoles/criollos y no por una mejora sustancial en la representación de los amerindios a través de los procesos mentales. De modo más específico, los peninsulares y sus descendientes ya no aparecen como sensores con tanta frecuencia como en el grupo A, debido en gran medida a que las cláusulas mentales están reportando la opinión de los expertos e investigadores acerca de los amerindios (ejemplo 28):
(28)
E4(5) C 18 se sabe que tras la observación de las formas de vida de los indígenas se han podido conseguir y se siguen consiguiendo gran cantidad de sustancias y materiales medicinales que son de gran utilidad en el mundo entero. Fenómeno

Código cláusula

Proceso mental

En los procesos relacionales, los españoles/criollos predominan como participantes clave y valor (51,26% y 51,97% respectivamente) (ejemplos 29 y 30):
(29) E4(11) C 51,1 Código cláusula (30)
E4(10) C 9,1 Código cláusula que llegó a ser Proceso relacional un centro de colonización desde donde salieron muchos exploradores. Valor

Estos, Valor

denominados Proceso relacional

“grandes cacaos” Clave o signo

39

7 (2)

por lo que se evidencia que este grupo está más presente en las cláusulas en cuanto a la construcción de las relaciones simbólicas. Sin embargo, en los roles de portador y atributo son los amerindios quienes registran los porcentajes más altos con 58,59% y 70% en cada caso (ver ejemplo 22). Se repite en esta oportunidad la misma explicación que para el grupo A de la muestra: existe en los autores de los textos la necesidad de describir a los indígenas y muchos de los aspectos relacionados con su modo de vida por ser los “otros” culturales. En los roles pasivos, los indígenas venezolanos vuelven a ser el grupo predominante, salvo por la excepción de los roles de meta y alcance de los procesos materiales, en los que los españoles/criollos poseen la mayoría de las apariciones con 59,87% y 57,25% para cada caso (ejemplos 31 y 32):
(31)
R6(4) el Ingenio el héroe C 32.4 de San Ricaurte, Mateo, estado Aragua, sitio en el cual Código Circunscláusula tancia de locación Espacial Actor junto con un grupo de patriotas ofrendaron sus haciéndolo vidas, estallar con pólvora, para evitar que fuera tomado por los realistas. Circunstancia de propósito

Circunstancia de cometido

Proceso material

Meta

Circunstancia de cualidad

(32)
R6(1) C 21.1 Código cláusula pues se produjo Proceso material la introducción de nuevas actividades económicas y una población con costumbres diferentes. Alcance

En el rol de beneficiario los amerindios alcanzan el 56,52% (ejemplo 33), como fenómeno el 61,82% (ejemplo 34), como receptor el 77,78% (ver ejemplo 23) y como fenómeno (2) el 66,67% (ejemplo 35):
(33)
AIV4(4) C 12.2a a través de la enseñanza y el adoctrinamiento religioso Meta que recibieron los indígenas por parte de misioneros católicos que se trasladaron a América a transmitir la fe cristiana. Actor

Código cláusula

Proceso material

Beneficiario

(34)
R6(1) C 20 40 si comparamos el ambiente físico, notaremos que antes de que llegaran los nuestro territorio se encontraba poblado por indígenas dedicados

Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

la población, las costumbres, Código Circunstancia de cláusula condición Proceso mental

españoles,

a actividades rudimentarias como caza, la pesca, la recolección y algunos a la agricultura.

Circunstancia Fenómeno de locación temporal

(35)
E4(8) C 56.1 Código cláusula respetando Proceso conductual sus propias instituciones Fenómeno (2)

No obstante, llama la atención en que los españoles/criollos ocupen la posición predominante como verbalización con un 80% de frecuencia (ejemplo 36):
(36)
E4(8) Documento C 58.1 Código Hablante cláusula que de acuerdo con explicaba, la cultura española, Proceso verbal Circunstancia de ángulo la creación del mundo por Dios y la autoridad celestial del Papa. Verbalización

lo que muestra que el contenido del mensaje en los procesos verbales gira en torno a este mismo grupo.

Para el grupo B de la muestra se mantuvieron casi las mismas tendencias del grupo A sin una variación significativa en la frecuencia de aparición de los amerindios frente a los españoles/criollos, con excepción de los procesos mentales en donde, contra lo que pudiera esperarse, los amerindios fueron el grupo predominante frente a los españoles/criollos. Esto se debe a la alta frecuencia de casos en los que los procesos mentales se usan como verbos de reporte de la voz experta de los investigadores en historia y arqueología, cuyos datos pasan con mucha frecuencia a los textos de este grupo. 3.2.2. Análisis discursivo del grupo B de la muestra En esta sección de la muestra aparecen algunos cambios que aparentan una mejora en la representación del amerindio venezolano: se les define como pobladores y habitantes del territorio venezolano en el pasado y en la época actual (en su posición de actores, comportantes, existentes y portadores); a sus actividades de supervivencia se les suman los trabajos en la construcción y la artesanía; hacen aportes a la sociedad criolla actual, especialmente en los campos medicinal y cultural, y esta sociedad reconoce de forma contradictoria los valores de las naciones indígenas a través de la ley. La contradicción surge del contraste entre la aceptación de la diversidad frente a la intención de asimilar a los indígenas integrándolos a la sociedad criolla. Aunque este reconocimiento de los derechos constitucionales hacia las sociedades amerindias es un he41

7 (2)

cho indiscutiblemente positivo, constituye igualmente una fuente de ambigüedad en la representación en las cláusulas: por una parte, se le presenta como algo que la sociedad criolla “da” y que los indígenas reciben de forma unidireccional, mientras que por la otra, hay cláusulas en las que sí se menciona la dificultad de los primeros en el logro del reconocimiento por las diferencias entre el contenido de la ley y la práctica cotidiana de sus relaciones con la sociedad criolla. Aparte de la coexistencia de tales posiciones encontradas, se mantienen algunos rasgos de la representación estática del amerindio venezolano que ya habían aparecido en el grupo A: la invisibilización del indígena frente al mestizo, el rol pasivo del amerindio en sus intercambios con los españoles/criollos y sus características estereotipadas como la tendencia a conservar las costumbres de los antepasados, el carácter guerrero, el politeísmo y el nomadismo (en algunos casos) enfocados desde una valoración negativa. Sobre los españoles/criollos es posible afirmar que se mantiene casi igual su representación dinámica, ya que conservan su identidad de viajeros, exploradores, conquistadores y colonos por su asociación a procesos de desplazamiento espacial, a la par de que continúan como artífices de la sociedad colonial (por la presencia de una “metáfora estructural” sugerida por su aparición en procesos como construir, edificar y constituir entre otros), introductores del cambio e iniciadores de ciclos mediante verbos como organizar, instalar, crear, construir e iniciar; además de mantener el rol activo en la interacción con otros grupos sociales. Adicionalmente, hay una evaluación positiva de sus acciones por el matiz heroico que les asignan los autores de los textos a los hechos históricos enmarcados en la conquista/colonización e independencia de Venezuela. También se diversifica su representación discursiva al definirlos como funcionarios coloniales poseedores de los privilegios del grupo social dominante, pero también como agricultores, ganaderos y comerciantes.

4. Conclusiones
Tanto el análisis cuantitativo como el cualitativo de ambos grupos nos lleva a considerar que no hubo cambios significativos entre los textos publicados antes y después del año 1999 y que la representación estática y la cosificación del indígena venezolano son las estrategias centrales de discriminación contra los pueblos autóctonos. Si bien ha habido pequeñas variaciones que apuntan a un conocimiento más extenso del mundo indígena y a cierta aceptación como parte de nuestra realidad cultural, éstas no son suficientes para contrarrestar la desigualdad del amerindio frente a los españoles/criollos dentro de las lecciones analizadas. El rasgo más definitorio identificado en estos textos es la perspectiva española/criolla del discurso. Esta es la visión del nosotros de los autores y muy probablemente de la mayoría de sus destinatarios, de modo que es muy difícil que los otros grupos sociales alcancen el mismo nivel de presencia y relevan42

Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

cia en el contenido de las lecciones escolares. Es fundamental considerar el impacto que tiene el uso de la estrategia discursiva de la diferencia entre españoles/criollos y amerindios, puesto que el efecto más nocivo que se genera sobre la representación de este último colectivo es que se le atribuyen una serie de características que contrastan abiertamente con los valores de nuestra sociedad, mientras que a los españoles/criollos se le adjudican una serie de rasgos ideales. Frente al contraste entre la representación de los amerindios y los valores de la sociedad actual globalizada es muy difícil que las nuevas referencias a los derechos constitucionales indígenas tengan una incidencia significativamente positiva. Por ser diferentes los amerindios quedan excluidos de la sociedad venezolana criolla, la cual rara vez acepta las diferencias y resuelve el problema relegándolos a su pasado histórico como producto de un sistema de representaciones sociales que repite esquemas establecidos culturalmente.

NOTAS: 1 Visión acerca de los indígenas americanos que los asocia a la llamada Edad de Oro, un mito clásico según el cual hubo en el pasado una época idílica de abundancia y riqueza donde los seres humanos no se caracterizaban por la corrupción moral de la Europa del momento, producto de una degeneración progresiva. Las descripciones de Colón sobre la naturaleza americana unidas a referencias de obras como la Utopía (1516) de Tomás Moro llevaron a esta conclusión (cf. Vilora, 2005, pp. 83-85). “Racism is a system of social domination and inequality that is reproduced in many ways, for instance by discriminatory practices. One of these practices is discourse. Discourse is specifically relevant in the reproduction of racism because it is also the principal means for the reproduction of racist prejudices and ideologies” (p. 1). “Such polarized representations can manifest themselves at all levels of discourse, such as the choice of topics, the way discourse participants are represented, in the syntactic means to emphasize or de-emphasize agency and responsibility for good and bad actions, in metaphors and in general in the way our good things and their bad things are being enhanced or mitigated” (van Dijk, 2004, p. 4). Para todos los tipos de procesos, cf. Halliday, 1985; Eggins, 1994; Martin, Matthiessen y Painter, 1997; Thompson, 1996. Se le denomina así en este artículo para distinguirlo de la categoría “fenómeno” de los procesos mentales. Adaptación del esquema original de Martin, Matthiessen y Painter, 1997, p. 104. Para el análisis solamente se escogieron estas dos categorías, aunque en la descripción de los datos también fueron incluidas las marcas circunstanciales. Es importante aclarar que si bien españoles y criollos son dos grupos sociales relacionados pero con diferencias claramente establecidas, en el análisis que se presenta
43

2

3

4 5 6 7 8

7 (2)

aparecen unificados como un solo grupo la mayoría de las veces (a menos que se señale explícitamente lo contrario) porque han sido tratados discursivamente como grupos dominantes y la finalidad del estudio está enfocada en la representación discursiva de los amerindios más que en las diferencias que pudieran existir entre los españoles y los criollos. Además, hemos dado un sentido de continuidad a los procesos de conquista, colonización e independencia (en contra de la interpretación histórica mayormente aceptada) debido a que el resultado para los amerindios es similar: fueron discriminados en ambos contextos históricos. 9 De asunto. 10 Se refiere a uno de los participantes de los procesos conductuales. Se le ha colocado el número 2 entre paréntesis para distinguirlo del participante homónimo de los procesos mentales. 11 De asunto. 12 Los datos acerca del CIRCUNSTANCIAL DE ASUNTO no son muy concluyentes debido a la escasez de casos.

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Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

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Luisana Bisbe: El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva ...

ANEXO 1 Datos del corpus de textos escolares
Título del libro Horizontes 2° Grado Enciclopedia Teduca. Tercer Grado Mi Libro Integral. 2° Grado. Educación Básica Enciclopedia Teduca. Quinto Grado. Educación Básica Nuevas Nociones 5° Autor L. E. Rincón y D. Gómez Editor Lugar, editorial Caracas: Eneva Caracas: Técnicas Educativas C. A. (TEDUCA) Caracas: Colegial Bolivariana Caracas: : Técnicas Educativas C. A. (TEDUCA) Caracas: S. A. de Educación y Cultura Religiosa Caracas: Caracas: Básica Caracas: Triángulo Caracas: Triángulo Caracas: S. A Educación y Cultura Religiosa Caracas: Publicaciones Populares DEIBA Caracas: Marca Grupo Editor Caracas: Básica Caracas: Santillana Caracas: Santillana Caracas: Santillana Caracas: Fundación Editorial Salesiana Nivel 2º 3° Año 1987 1987

M. J. Bravo Díaz Editor

2° 5°

1988 1988

Editor

1988

Redondel 1. Enciclopedia Básica. Primer Grado Enciclopedia Girasol 1 Conocimientos Básicos 1 Conocimientos Básicos 4 Yo Estudio

VVAA J. J. Gutiérrez W. Hinds y B. Breijo B. Breijo y W. Hinds s/a

1° 1° 1° 4° 3°

1990 1993 s/f S/f 1993

Enciclopedia Popular. Educación Básica. 6° Grado Enciclopedia Popular DEIBA Nuevo Girasol 5 Nueva Guía Caracol 3 Enciclopedia 4 Enciclopedia 6 Arco Iris Venezolano. Libro Integral para 4º Grado de Educación Básica Retos 6. Mi Libro Enciclopédico

R. Rodríguez (coord.) R. Rodríguez J. J. Gutiérrez y L. E. Rincón J. E. Pimo y M. Espinoza (dirs.) C. Navarro y M. Rull (coords. y eds.) C. Navarro y M. Rull (coords.y eds.) M. Coromoto et al.

1993

2° 5° 3° 4° 6° 4°

2002 2002 2002 2004 2004 2005

R. S. Pérez et al.

Caracas : Excelencia C. A.

2005

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ANEXO 2 La muestra de lecciones que contienen referencias a los amerindios.
1. R1(1) Grupo A 2. EG1(1.1) 3. EG1(1.2) 4. EG1(1.3) 1. EPD2(2) Grupo B 2. EPD2(3) 3. E4(2) 4. E4(3) 5. H2(1) 6. H2(2) 7. H2(3) 8. H2(4) 5. E4(4) 6. E4(5) 7. E4(6) 8. E4(8) 9. H2(6) 10. YE3(1.1) 11. YE3(1.2) 12. YE3(2) 9. E4(10) 10. E4(11) 11. E4(12) 12. AIV4(1) 13. YE3(3) 14. CB4(5.1) 15. CB4(5.2) 16. CB4(2.2)f 13. AIV4(2) 14. AIV4(3) 15. AIVA(4) 16. AIV4(5) 17. CB4(2.3)f 18. ET5(3) 19. EP6(2.1) 20. EP6(2.2) 17. AIVA(7) 18. G5(3y4) 19. R6(4) 20. R6(1)

LUISANA DE LOURDES BISBE BONILLA es Antropóloga y Magíster en Estudios del Discurso. Trabaja como docente-investigadora del Instituto de Filología “Andrés Bello” de la UCV. Se ha especializado en la lingüística sistémica funcional y en los estudios sobre argumentación en el discurso. Su línea de investigación actual se centra en el análisis crítico del discurso de los textos escolares, específicamente en el racismo anti-indígena. Ha realizado varias ponencias sobre este tema y participó como coautora en el capítulo titulado: “Discurso y racismo en Venezuela: un país “café con leche”, en la obra Racismo y Discurso en América Latina (van Dijk (Comp.), Gedisa, 2007). Forma parte del comité editorial del Boletín de Lingüística. Correos electrónicos: luisanalbisbeb@gmail.com, luisanalbisbeb@yahoo.com

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ARTÍCULO

Estrategias de divulgación de la ciencia en Venezuela a fines del siglo XIX: El Zulia Ilustrado (1889-1896)

FRANCISCO JOSÉ BOLET
Instituto Universitario de Tecnología - FRP Universidad Central de Venezuela

RESUMEN. En este artículo se analiza la revista venezolana de fines del siglo XIX El Zulia Ilustrado, considerando los siguientes aspectos: a) las prácticas discursivas asociadas al proceso de producción semiótica de los textos; b) las estrategias de reformulación del término especializado; y c) las estrategias de recontextualización del discurso científico, específicamente pronominalizaciones, metáforas, analogías y representaciones sociales. Los aspectos teóricos derivan del enfoque de Fairclough (2003, 1995, 1994). Se usó un corpus de 23 textos de zoología y botánica publicados entre 1889 y 1896. Se observó que el patrón de reformulación terminológica más frecuente consiste en el uso del lenguaje general seguido de su equivalente en lenguaje especializado, lo que implica privilegiar las referencias culturales del lector frente a las de la ciencia. Por otra parte, el empleo de fotograbados, así como las pronominalizaciones, metáforas, analogías y representaciones sociales, son estrategias importantes en el proceso de recontextualización de los temas de ciencia, bajo las cuales subyacen significados de naturaleza ideológica. PALABRAS CLAVE: divulgación, ciencia, estrategias, reformulación, recontextualización, siglo XIX.

ABSTRACT. In this article, El Zulia Ilustrado, a Venezuelan journal from the end of the XIXth century, is analyzed considering the following aspects: a) the discourse practices associated with the process of semiotic production of texts, b) the strategies of reformulation of specialized terms, and c) the recontextualization strategies of scientific discourse, particularly pronominalizations, metaphors, analogies and social representations. The theoretical aspects derive from Fairclough's approach (2003, 1995, 1994). The corpus used consisted of 23 texts on zoology and botany published between 1889 and 1896. It was observed that the most frequent patterns of terminological reformulation consisted of the use of general language followed by its equivalent in specialized language, which implies a preference for the cultural references of the reader over the scientific ones. Also, the presence of drawings as well as the use of pronominalizations, metaphors, analogies and social representations, appear as important strategies in the process of recontextualization of the scientific topics, which imply meanings of an ideological nature. KEY WORDS: popularization, science, strategies, reformulation, recontextualization, XIXth century.

Recibido: 18 de octubre de 2007 • Aceptado: 20 de noviembre de 2007.

ALED 7 (2), pp. 49-72

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RESUMO. Neste artigo, analizamos a revista venezuelana do final do século XIX El Zulia Ilustrado, considerando os seguintes aspectos: a) as práticas discursivas associadas ao processo de produção semiótica dos textos; b) as estratégias de reformulação do termo especializado; e c) as estratégias de reformulação do discurso científico, especificamente prominalizações, metáforas, analogias e representações sociais. Os aspectos teóricos derivam do enfoque de Fairclough (2003, 1995, 1994). O corpus empregado foi de 23 textos de zoologia e botânica publicados entre 1889 e 1896. Observou-se que o padrão de reformulação terminológica mais frequente consiste no uso de uma linguagem geral seguida de seu equivalente em linguagem especializado, o que implica em privilegiar as referências culturais do leitor frente às da ciência. Por outro lado, o emprego de fotogravuras, assim como as prominalizações, metáforas, analogias e representações sociais, são estratégias importantes no processo de recontextualização dos termos da ciência, sob as quais subjazem significados de natureza ideológica. PALABRAS CLAVE: divulgação, ciencia, estratégias, reformulação, recontextualização, século XIX.

Introducción
En la segunda mitad del siglo XIX, particularmente durante el ejercicio presidencial del general Guzmán Blanco (1870-1883), Venezuela experimentó grandes cambios sociales que modificaron las formas de vida y las costumbres de los venezolanos de esa época (Silva Beauregard, 1993; Díaz Seijas, 2005; Polanco Alcántara; 1992). El cambio social suponía el paso de la sociedad tradicional a la sociedad moderna. En este marco, la apertura al progreso material de la época exigía la ampliación, en el imaginario colectivo, de los espacios materiales y simbólicos de representación de la nación y de las prácticas sociales de la vida cotidiana, para ajustarse al proceso de reorganización y modernización del país. Aún cuando los intentos de las élites nacionales por vincular el desarrollo de la ciencia al desarrollo social se venían dando desde la colonia1, es con Guzmán Blanco cuando ese proyecto logra cristalizar en un programa de gobierno. De ahí se deriva el reconocido impacto socio-histórico que generó la modernización guzmancista, inédita hasta ese entonces en Venezuela, y la importancia que tuvo la ciencia como sustento de un ideal de desarrollo socio-político2. La “vulgarización” de la ciencia, como se acostumbraba a llamarla en la época, debió permitir en la población la conformación de una actitud más consciente y positiva hacia el conocimiento científico y hacia la idea del progreso material (Freites, 2002), facilitando así, no sólo el reconocimiento en la elite intelectual de que era urgente conocer el medio físico y sus potencialidades, sino también el interés de la población en la ciencia y la tecnología como instrumentos indispensables para la modernización del país (cf. Bigott, 1995) De esta manera la divulgación contribuyó a impulsar un nuevo imaginario social vinculado con la edificación del universo simbólico de la sociedad civil,
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urbana y progresista, que requería el proyecto de construcción del Estado Nacional moderno impulsado por Guzmán Blanco. De aquí que su estudio puede arrojar luces sobre los procesos semio-discursivos que orientaban sus prácticas. La actividad de divulgación abarcó diversas estrategias, siendo quizás la prensa la más relevante y la de mayor alcance, aunque las sociedades científicas a través de las revistas especializadas, exposiciones y museos, hicieron también importantes contribuciones. La prensa venezolana de la segunda mitad de siglo casi por regla general establecía en sus políticas editoriales la necesidad de dedicar en sus páginas espacio a la divulgación de la ciencia. Regularmente esta exigencia se asociaba a la necesidad de alcanzar el progreso y la civilización. En el Prospecto3 del Eco Científico de Venezuela de abril de 1857, se señala que el periodismo científico “hasta ahora ha sido casi completamente nulo”, por lo que “su establecimiento es una necesidad de la época presente”, y enseguida añade: “de hoy más sería una mengua para nuestro país verse privado de tan útiles como poderosos auxiliares del progreso” (p. 3). En este mismo tono, la publicación semanal Ensayo Literario, en su Prospecto de septiembre de 1872, indicaba que su propósito era “aprovechar la ilustración, industria y talento de otros, ofreciendo varios artículos en los cuales se encontraran en compendio la historia, la biografía, la astronomía, (…) y todo aquello que pueda propender al progreso intelectual de una nación notablemente ávida de instrucción”. Este discurso de loas al progreso abrió las puertas para que la prensa llevara la ciencia al público. Secciones periodísticas identificadas con títulos sugerentes como “Curiosidades”, “Sección Científica”, “Miscelánea”, “Estudios científicos”, “Variedades”, “Ciencia Amena”, “Ciencia para Todos”, “Ciencias”, indican que la ciencia llegaba al público no sólo para instruir, educar, informar, sino también para divertir y entretener, presentando una gran variedad de temas de ciencias naturales, ciencias sociales, salud, medicina. Sin embargo, a pesar de su importancia, los estudios de la divulgación de la ciencia en Venezuela, desde una perspectiva discursiva, son casi inexistentes. Hasta donde hemos podido indagar, sólo los trabajos de Bolet (2002a, 2002b) y de Silva & Limongi (2002), analizando textos periodísticos sobre el genoma humano, el primero, y textos de didáctica universitaria, los segundos, se dedican a examinar en sus artículos problemas asociados a los complejos procesos comunicativos y de lenguaje surgidos en esos casos particulares de divulgación de la ciencia. A los fines de este trabajo asumimos el ejercicio de la divulgación de la ciencia, en términos generales, aunque no exclusivamente, en su sentido más clásico como “el proceso por el cual se hace llegar a un público no especializado y amplio el saber producido por especialistas en una disciplina científica” (Calsamiglia, 1997 documento en línea).

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La recontextualización y la reformulación de la terminología científica suponen que la divulgación consiste primordialmente en llevar a cabo un proceso de traducción y reformulación del discurso especializado de la ciencia en otro más ligero y coloquial, capaz de ser comprendido por un público lego no asimilado al mundo de la ciencia. Desde esta perspectiva, la transformación de “un objeto científico” en “un objeto del mundo”, como bien indica Harvey (1997: 169), se lograría básicamente mediante la reformulación de la terminología especializada. Esta operación considera la existencia de textos o discursos primarios, que son los que contienen la construcción inicial del saber en el campo de las diferentes disciplinas científicas, y textos o discursos secundarios, basados en los anteriores, y que son los que conforman el discurso divulgativo (Calsamiglia, 1997; Berruecos, 2002, 1998). Fundamentados en estas premisas básicas, nos proponemos analizar los textos de ciencias naturales publicados en Venezuela a fines del siglo XIX en la “Revista mensual” El Zulia Ilustrado, considerando los siguientes aspectos: a) las prácticas discursivas asociadas al proceso de producción semiótica de los textos; b) las estrategias de reformulación del término especializado; y c) las estrategias de recontextualización del discurso científico, específicamente pronominalizaciones, metáforas, analogías y representaciones sociales. De esta manera esperamos obtener información importante sobre la relación entre los aspectos lingüísticos, las prácticas discursivas y las prácticas sociales en un momento histórico en el que Venezuela se iniciaba en el desarrollo de la actividad científica, como veremos más adelante.

1. El Zulia Ilustrado
La revista venezolana llamada El Zulia Ilustrado fue fundada por Eduardo López Rivas en la ciudad de Maracaibo, capital del estado Zulia, ubicado en la región nor-occidental de Venezuela. Entre sus aportes periodísticos debe contarse que fue la primera publicación venezolana que reprodujo en sus páginas imágenes fotográficas y fotograbados, técnica ésta que utilizó ampliamente para ilustrar sus textos de divulgación de la ciencia. Mantuvo una periodicidad mensual que abarcó desde el 24 de octubre de 1888 hasta el 30 de septiembre de 1891, lapso de cuatro años en los cuales se publicaron 35 números. Esta “costosa” publicación, como se afirma en el Prospecto de su primer número, fue concebida, por un lado, como un proyecto personal de su director y editor, Eduardo López Rivas y, por otro lado, para que “el noble pueblo zuliano, eminentemente espiritual y progresista”, “con patriótico empeño” “anuncie a los demás pueblos, (…) un nuevo triunfo suyo alcanzado en las grandes batallas del progreso moderno.” Desde esta perspectiva se establece en la intención comunicativa de la publicación una valoración positiva del “progreso moderno” como un “triunfo” y un atributo del pueblo zuliano que debe ser mostrado “a los demás pueblos”. Con ello, la divulgación de la ciencia es vista como
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una exigencia del progreso, de modo que su discurso constituía una práctica modernizadora. Los intereses relacionados con la ciencia, tal como se indica en el mismo Prospecto, incluían “nuestra variada fauna y nuestra bellísima flora” (la del Zulia), además de “medios de locomoción; telégrafo, alumbrado eléctrico y teléfono; descubrimientos de cualquier género, minas, noticias científicas, de artes o de industrias; (…); artículos y grabados sobre casos notables de medicina y cirugía”. Sobre el alcance de sus pretensiones editoriales, el mismo Prospecto señalaba que: “No nos limitaremos a lo estrictamente zuliano: cuando un invento o uno de esos acontecimientos de importancia universal se efectúen en cualquier punto de Venezuela o en el extranjero, procuraremos que quede consignado en El Zulia Ilustrado por medio del grabado y del artículo explicativo.” Esta publicación tuvo, en su momento, un gran impacto social y dejó lineamientos que no pasaron desapercibidos en la prensa que se desarrolló posteriormente en el país. Por eso consideramos de gran relevancia profundizar en los aspectos discursivos no examinados hasta el momento.

2. El enfoque y el corpus
2.1. EL ENFOQUE Para llevar a cabo el análisis emplearemos el enfoque propuesto por Fairclough en Discourse and social change (1992). Según este enfoque, cualquier evento discursivo puede ser visto y analizado a la vez como texto, como una instancia de práctica discursiva y como una instancia de práctica social (Fairclough, 1995). Mediante estos tres niveles se pueden relacionar los eventos concretos (los textos) con procesos sociales más abstractos. Una de las ideas centrales de este enfoque es la consideración de que la vida social está hecha de prácticas (Fairclough, 2003), es decir, de formas habituales, vinculadas a tiempos y espacios particulares, en que la gente emplea recursos materiales o simbólicos para actuar en el mundo (Chouliaraki y Fairclough, 1999; véase también Martín Rojo, 2001). Las prácticas envuelven elementos específicos de la vida social, como tipos de actividades y relaciones, además de formas particulares de usar el lenguaje y los recursos semióticos (Chouliaraki y Fairclough, 1999). Una práctica particular se constituye en dominios especializados, tales como por ejemplo la economía, la política, la cultura, e incluso la vida diaria. Por esta razón la divulgación de la ciencia, como cualquier otro discurso, está también hecha de prácticas. En este marco me interesa analizar las prácticas discursivas asociadas a los procesos y formas de producción de los textos de divulgación de la ciencia publicados en Venezuela en El Zulia Ilustrado (1888-1891) a fines del siglo
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XIX, considerando que su naturaleza y características pueden variar de acuerdo con los diferentes tipos de discurso y los factores sociales implicados (Fairclough, 1994; 1995). En el nivel texto me propongo analizar las estrategias discursivas, que es donde adquiere sentido el proceso de selección y organización semio-lingüística del discurso de divulgación, ya que tales elecciones están directamente asociadas a las representaciones del mundo que finalmente se construyen, así como a las relaciones e identidades sociales, y a los valores culturales (Fairclough, 2001). Para Fairclough, por otra parte, los textos tienen un carácter multisemiótico, de modo que pueden ser hablados o escritos o combinar el lenguaje escrito con imágenes visuales y o sonido. De esta manera, los textos pueden ser analizados considerando las alternativas y las elecciones que los hablantes realizan durante el proceso de producción (Fairclough, 2001). 2.2. EL CORPUS El corpus se conformó con 23 textos sobre las ciencias naturales extraídos de los 35 números publicados en El Zulia Ilustrado durante los años en que circuló. Se identificaron y registraron todos los textos sobre ciencia con criterios esencialmente temáticos. Luego se clasificaron según su pertenencia al área científica en las ciencias naturales. Con el fin de facilitar el análisis, todos se digitalizaron, incluyendo los grabados y dibujos. El total de los textos alcanzó 27.476 palabras. Cada uno fue codificado de acuerdo con la rama científica a la que pertenecía dentro de las ciencias naturales. En adelante, nos referiremos a los textos del corpus con el título y el año de publicación.

3. El análisis
3.1. LAS PRÁCTICAS DISCURSIVAS Las prácticas discursivas permiten describir los procesos de producción, distribución e interpretación de textos de acuerdo con ciertas rutinas y contextos sociales específicos (Fairclough, 1994). Una receta o una consulta médica, un reporte de prensa, un artículo académico, una entrevista a través de los medios, una conversación casual, un decreto oficial, son textos cuyos procesos y rutinas de producción y consumo varían notablemente. En algunos casos tales procesos son simples, individuales e inmediatos; mientras que en otros, por el contrario, los procesos tienden a ser muy sofisticados y complejos (Fairclough, 1995; 1994). 3.1.1. Las traducciones En el caso de El Zulia Ilustrado, una de las estrategias de producción de los textos de Ciencias Naturales era mediante traducciones del idioma alemán
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o el francés que, en ocasiones, habían sido expresamente solicitadas. Cuando se trataba de traducciones los textos llevaban bajo el título del artículo inscripciones del siguiente tipo:
1) “Traducido del alemán” (El mundo animal en la cuenca del río Escalante, 1889) 2) “Traducido del francés para El Zulia Ilustrado” (La araña cangrejo, 1889)

En estos casos, los textos eran firmados por el autor original (Adolfo Ernst, Antonio Goering o Ed. André), colocándose el título de la obra de donde se extrajo la información. 3.1.2. Citas textuales extensas Otra forma de producir los textos implicaba el empleo de citas textuales extensas de naturalistas clásicos o de la época. En estos casos los textos generalmente no eran firmados, pero en ocasiones llevaban al final la identificación de la fuente de información. Estas citas podían estar a veces precedidas por un muy breve comentario que las anunciaba, como en los siguientes ejemplos:
3) “Léase, ante todo, lo que de este paquidermo americano sabían, según Oviedo, los conquistadores” (La Danta, 1889) 4) “Veamos ahora lo que de ella dice la zoología moderna” (La Danta, 1889) 5) “He aquí lo que describe Codazzi” (El Rabo Pelado, 1889)

3.1.3. Los recursos semióticos Uno de los aspectos más interesantes del proceso de producción de los textos de ciencia, es el empleo que El Zulia Ilustrado hacía de algunos recursos semióticos a su alcance para la comunicación de temas de ciencia, como por ejemplo la organización del texto y el uso de imágenes. El cuerpo de los artículos, sin considerar la temática o la relevancia que pudiera eventualmente tener, se distribuía en columnas en el marco de una cuidadosa diagramación que podía incluir el empleo de figuras decorativas para indicar el final de un texto, inserciones de imágenes de interés científico que no necesariamente podían formar parte de un texto, o bien diferentes tipos de letras en variados tamaños para marcar, por ejemplo, citas textuales aunque éstas estuviesen entrecomilladas. Cada artículo de ciencia iba acompañado de un grabado alusivo al tema. Estos grabados, pedidos “al extranjero” y generalmente de gran formato y muy bien elaborados, tal como se muestra en la Figura 1, se colocaban mayormente al centro de la página y llevaban al pie la denominación científica de la figura, ocasionalmente seguida de la forma léxica coloquial.

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Figura 1. Diagramación representativa de un texto de ciencia en El Zulia Ilustrado

Algunas veces se hacía referencia a las imágenes en el texto, de modo que el lector las observara, otras se anunciaba su publicación para números posteriores, a fin de que el lector las esperara:
6) “Presentamos hoy a nuestros lectores en un solo grabado un insecto y una planta, ambos muy abundantes y conocidos en el Zulia” (Un insecto y una planta, 1890) 7) “Presentamos hoy a nuestros lectores otro fotograbado ejecutado por el artista zuliano señor Arturo Lares. En este segundo ensayo se nota mayor perfección que en el anterior, publicado en el número 12 de El Zulia Ilustrado” (La Iguana, 1890)

Estos anuncios sugieren que las ilustraciones y los fotograbados eran de gran valor para los editores de la revista. Las figuras, de aspecto realista y que podían presentar, en el caso de las ciencias naturales, plantas o animales en actividades y ambientes naturales, constituían elementos funcionales dentro del proceso de comunicación de la ciencia, pues servían como estrategia para añadirle elementos estéticos al tratamiento de los temas científicos. Así, los hacían más amenos y accesibles y propiciaban la atención y anclaje de la información, ya que favorecían la comprensión del discurso. De esta manera, los grabados y las ilustraciones participaban del proceso de recontextualización del conocimiento científico.
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2.2 LOS MACROTEMAS DE LA DIVULGACIÓN Los macrotemas de ciencia tratados en los textos de divulgación son equivalentes a las disciplinas que se desarrollan dentro de una determinada área científica. Su identificación fue fundamental porque permitió acercarnos al análisis del significado representacional (Fairclough, 2003; Halliday y Hasan, 1989), es decir, el análisis de aquellos aspectos del mundo que los textos tienden a privilegiar. El Cuadro 2 muestra los cuatro grandes macrotemas de las Ciencias Naturales. Esta diversidad temática podría implicar para El Zulia Ilustrado en general, y para las ciencias naturales en particular, una mayor posibilidad de captación de lectores, así como un mayor potencial para tocar los gustos de un público heterogéneo.
Cuadro 2. Macrotemas de Ciencias Naturales

Área Científica

Disciplinas científicas
Macrotemas Cantidad de textos Zoología 13 Botánica 8 Geografía 1 Hidrografía 1 % 41.94 25.80 3.23 3.23 Palabras por macrotema 10.530 10.325 2.414 1.601

Ciencias Naturales

Al revisar el Cuadro 2, podemos observar que Zoología y Botánica son los macrotemas, no sólo con mayor cantidad de textos, sino también notoriamente con mayor cantidad de palabras por disciplina científica. Este predominio sugiere que en la revista se privilegiaba la representación semio-discursiva del mundo natural, animal y vegetal, que es concebido como objeto de mayor interés para el público. Estas disciplinas están a su vez históricamente asociadas al auge y relevancia que tanto en la academia como en la prensa mantuvieron las ciencias naturales a fines del siglo XIX en Venezuela (Freites, 1992:)4.

4. Las estrategias discursivas
Una vez que se examinaron los aspectos semióticos y temáticos procedimos a analizar las estrategias discursivas. Se decidió analizar exclusivamente los textos de Botánica y Zoología, ya que estos cubren un 67.74% del total de textos del corpus y poseen la mayor cantidad porcentual de palabras por área científica, lo cual nos proporciona mayores posibilidades interpretativas ante el resto de los macrotemas identificados. En lo que sigue, examinaremos las estrategias de reformulación terminológica y de recontextualización.

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4.1. ESTRATEGIAS DE REFORMULACIÓN TERMINOLÓGICA Las estrategias de reformulación terminológica son prácticas discursivas utilizadas por los divulgadores para hacer accesible al público general el discurso y el léxico especializados. Estos procedimientos tienden por esta razón a ser emblemáticos de todo proceso divulgativo (Berruecos, 2002, 1998; Ciapuscio, 2005; Cassany, 2002), ya que son ellos los que justamente al reducir la densidad léxica propia del discurso especializado, crean un puente comunicativo entre el discurso de la ciencia y el lector quien, supuestamente, no podría acceder enteramente a la comprensión y evaluación del discurso científico. Algunas de las funciones comunicativas más comúnmente asociadas a este conjunto consisten básicamente en clasificar por género, especie o familia; categorizar científicamente y denominar popularmente. Visto así, parece correcto pensar que estas estrategias se elaboraban con una idea clara de los propósitos comunicativos que se deseaban obtener en función de las características sociales y culturales de los lectores y lectoras a quienes iba destinado el texto divulgativo. En nuestro análisis pudimos identificar cuatro patrones de estrategias de reformulación de terminología, que dependían de la forma en que era usado el léxico especializado, en cuanto a la presencia o no de términos en latín y de la posición que ocupaban los términos en una secuencia. 4.1.1. Terminología especializada (TC): Este patrón se refiere a aquellos casos en los cuales el divulgador emplea en su discurso el término científico sin consignar su equivalente léxicosemántico en el lenguaje general. Se le encontró tanto a pie de imagen como en el interior de los textos. Sin embargo, no fue la estrategia más favorecida.
8) “Erithroxilum coca peruvianum, Lamark: de la familia de las erutroxilias” (Coca, 1889) 9) “La mayor parte de los naturalistas comprenden en el género Manatus tres especies solamente, dos de las cuales son americanas. EL Manatus latirostris y el Manatus australis; y una africana, el Manatus senigalensis.” (Los manaties, 1891)

4.1.2. Terminología especializada + Lenguaje general (TC+LG): Esta fórmula consiste en el uso de la terminología científica seguida de su equivalente en lenguaje general, como en los ejemplos que siguen:
10) “Opossum es el nombre científico con que designan los naturalistas cierto género de mamíferos del orden de los marsupios, y al mismo tiempo una de las especies de ese género: la que vulgarmente se conoce entre nosotros con el nombre de rabo pelado” (El rabo pelado, 1889)
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11) “Así tenemos en nuestra flora el Sesuviuur portulacastrum (“vidrio hembra”)” (Algo sobre plantas suculentas, 1891)

4.1.3. Lenguaje general +Terminología especializada (LG +TC): En este caso el divulgador opta por emplear en primer lugar la designación popular y luego su equivalencia en la terminología especializada. Este patrón resultó ser el más común en el corpus y el que mostró mayor variedad de usos. Se encontró en los títulos de los textos cuando se ponía como encabezado y en negrillas en lenguaje general el nombre del animal o vegetal sobre el que se desarrollaba el “artículo explicativo”, y debajo del título su designación científica entre paréntesis, en un tamaño más pequeño y en cursivas, a manera de subtítulo. También se empleaba como pie de algunos fotograbados que mostraban al animal o vegetal en su ambiente natural. Era también de uso regular en el interior del discurso. El ejemplo 12) reproduce la relación espacial que este tipo de patrón tenía en la manera como se realizaba la diagramación del título y el subtítulo de un texto. El ejemplo 13) representa la forma en que regularmente podía darse este patrón a pie de fotograbado; y el ejemplo 14) muestra el uso de este tipo de estrategia al interior del texto.
12) “LA ARAÑA CANGREJO (Mygale Aricularia. Latreille)” (La araña cangrejo, 1889)” 13) “LOS MANATIES- Manatus australise” (Los manatíes, 1891) 14) “Árboles gigantescos como el jarillo (Hura Crepítans)” (La sombra venenosa del manzanillo, 1890)

4.1.4. Lenguaje general (LG): Esta estrategia ilustra la preferencia del lenguaje general para designar y clasificar un “objeto de ciencia”, sin emplear el léxico científico equivalente, como se observa en 15) y en 16).
15) “La araña cangrejo, como se la designa vulgarmente” (La araña cangrejo, 1889) 16) “En cuanto al plátano hay todavía algunos autores que siguiendo la opinión de Alejandro de Humboldt…” (Origen de algunas de nuestras plantas, 1891)

Estas estrategias de reformulación de la terminología se presentaban, casi en su totalidad, entre el título y el primer o segundo párrafo, lo que les otorgaba un peso fundamental en la estructura genérica del texto y, en consecuencia, en la construcción de los aspectos estratégicos del discurso. Este tipo de actos discursivos “ritualizados”, según Fairclough (2003: 72), se deriva del establecimiento de un orden predecible en los elementos textuales y en sus
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propósitos comunicativos, lo que permite imponer un tipo de categorizaciones “rituales” sobre el mundo. En los textos este esquema que da inicio a las interacciones, permite organizar y controlar el vocabulario especializado con el que se identifica, lexicaliza y clasifica el mundo. 2.2. ESTRATEGIAS DE RECONTEXTUALIZACIÓN Las estrategias de recontextualización del conocimiento científico conforman otro de los pilares fundamentales sobre los que se levanta el discurso divulgativo. Mientras las estrategias de reformulación, como se vio arriba, buscan establecer equivalencias léxico-semánticas entre los sistemas referenciales de la ciencia y los de la cultura; las de recontextualización tienen básicamente el propósito de reducir la densidad semántica e informativa del contexto especializado para hacerlo más ligero y accesible al público lego. Ambos tipos tienen un gran valor cognitivo, pues con ellas el divulgador intenta explicar, definir, categorizar, ejemplificar, describir o presentar referencias científicas, generalmente encriptadas, en otros ámbitos y contextos más cercanos a la sociedad y la cultura general, para hacerlas comprensibles (Calsamiglia, 1997). Los vínculos que se generan con lo familiar y lo cotidiano dinamizan el potencial comunicativo del discurso divulgativo y le permiten al gran público integrar el conocimiento especializado tanto a sus esquemas de conocimiento como a sus necesidades de información. Las estrategias de recontextualización revelan particularmente el hecho de que a fines del siglo XIX no era posible divulgar la ciencia, comunicarla o comprenderla a través de los medios de la época, sin tomar en cuenta los aspectos sociales que rodeaban la vida de los ciudadanos, que es donde ella quizás adquiría sentido para el lector no especializado. Para poder identificar y analizar conceptualmente las estrategias de recontextualización fue necesario considerarlas como representaciones de eventos sociales o naturales, y a estas representaciones comprenderlas a su vez como el resultado de la asimilación de un evento natural en el contexto de lo social (véase Fairclough, 2003). De esta forma, las representaciones de eventos, actores, actividades, roles, relaciones, espacios, tiempos o ámbitos sociales elaboradas para ilustrar, explicar, describir, ampliar, conocimientos derivados del ámbito de la ciencia, fueron consideradas estrategias de recontextualización. Debido a que los procesos de humanización incluyen formas de contextualización, éstas también fueron consideradas como formas de recontextualización. Por otra parte, se consideraron las figuras retóricas (metáforas y analogías), también como mecanismos empleados para elaborar recontextualizaciones del discurso especializado. Para realizar el examen de la ideología subyacente en estas estrategias se emplearon las categorías de análisis propuestas por van Leeuwen (1996) y retomadas por Fairclough (2003), a saber, estrategias de exclusión, de inclusión o de prominencia de los actores sociales; estrategias de representación de actores y eventos en diferentes niveles de concre60

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ción, abstracción o generalización; estrategias de representación y de recontextualización de procesos semánticos asociados a participantes y circunstancias, entre otras. Se identificaron tres clases de estrategias de recontextualización, que fueron organizadas en tres grupos: Pronominalizaciones, que son estrategias de base gramatical; Metáforas y Analogías, que son de naturaleza retórica; y Representaciones, que son de tipo discursivo. Estas últimas a su vez se distribuyeron en dos sub-tipos: de la Naturaleza y de los Actores Sociales. Es conveniente aclarar que si bien estas estrategias pudieron ser conceptualmente identificadas de manera satisfactoria, y aunque pudimos realizar su análisis por separado, los recursos gramaticales, retóricos y discursivos, obviamente no son exclusivos de cada una. En este sentido es conveniente observar, por ejemplo, que toda metáfora implica una recontextualización y una representación, y que muchas veces éstas contienen humanizaciones; que las pronominalizaciones pueden estar presentes en las representaciones; y que estas últimas no pueden elaborarse sino con recursos lingüísticos de las tres categorías. A continuación se analizan los tipos de estrategias identificadas. 4.2.1. Pronominalizaciones De base gramatical, la pronominalización tiene que ver con los recursos lingüísticos, especialmente pronombres, empleados por los hablantes o los productores de los textos para fijar su presencia física, marcar su control sobre el discurso, emitir juicios de valor, elaborar representaciones, y posicionar sus significados frente al lector o ante otras voces. En El Zulia Ilustrado este tipo de estrategia se deriva, por un lado, de los abundantes fragmentos de relatos de viaje que se citan textualmente en los textos del corpus, lo que da cuenta del tipo de prácticas discursivas de intertextualidad e interdiscursividad (Fairclough, 1994; 2003) de las que se valían los divulgadores para componer sus textos y, por otro lado, de la intención de situar al productor del discurso en el plano de la interacción comunicativa, como un sujeto participante privilegiado. Véanse los siguientes ejemplos:
17) “Durante mis viajes por la América equinoccial, he podido verlo (el insecto araña cangrejo) varias veces en su estado natural: y creo hallarme en capacidad de agregar algunas observaciones personales a las que han hecho los viajeros que me han precedido” (La araña cangrejo, 1889. En adelante los subrayados son míos) 18) “El viajero Kerber refiere haber observado en algunas cacteas de la altiplanicie de Méjico, durante la estación seca, un calor interior de 50 a 60º c. y nosotros mismos hemos visto subir a 55º un termómetro introducido en el tronco de un Cercus que crecía en la isla Tortuga, sobre la roca calcárea absolutamente seca.” (Algo sobre plantas suculentas, 1891)

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Según puede apreciarse, estas pronominalizaciones se presentan preferiblemente en el marco de secuencias narrativas o descriptivas que contextualizan las prácticas de la observación científica de los fenómenos de la naturaleza, a la vez que les proporcionan anclaje en las circunstancias espaciales y temporales específicas en que los relatos y las descripciones ocurren. Gramaticalmente, la pronominalización se manifiesta por el empleo de pronombres personales y posesivos de primera persona, en singular o plural (yo, nosotros, mi, nuestras), cuya función es atribuir al sujeto enunciador la agencialidad de la actividad empírica de quien observa y registra los eventos naturales. Estas pronominalizaciones tienen el efecto de acreditar y legitimar la experiencia sensorial como vía para construir el conocimiento científico, de acuerdo con las prácticas discursivas empleadas por los naturalistas de los siglos XVIII y XIX. De esta manera los relatos elaborados por el enunciador, sin mayor mediación que su experiencia sensorial, se incorporan al discurso como ciencia. Las construcciones de esta índole constituyen un recurso de control del discurso a través del cual se filtran y organizan las representaciones del mundo físico, a la vez que se controla y limita la incorporación de otras voces de la comunidad científica, sobre todo de aquellas distintas al sistema de ideas y relaciones que impera en el discurso. En lo ejemplos 17) y 18) se ilustra este poder excluyente del discurso. En ellos puede verse cómo a través de las pronominalizaciones se concentra en un único hablante la facultad enunciativa, se ejerce control sobre los procesos mentales (“he podido verlo”, “creo hallarme en condiciones”, “hemos visto”, “examinémoslo”, “veremos”), los procesos materiales (“me han precedido”, “recogí”, “hagamos”), propios y ajenos, y se determinan las relaciones semánticas (causa-efecto, condición), que en el marco de los textos escenifican el proceso de construcción de la lógica científica. En 18) vemos también cómo la palabra de otro enunciador es primero filtrada mediante una citación indirecta (“El viajero Kerber refiere”), y luego es prontamente asimilada al sistema de referencias y experiencias del productor del discurso (“nosotros mismos hemos visto”). Al intervenir en el sistema de representaciones, al lexicalizar y categorizar el mundo, al controlar o impedir el acceso de voces con puntos de vista diferentes, y al concentrar el poder enunciativo, la pronominalización tiene el efecto de reducir las diferencias y las controversias en el mundo representado. De ahí resulta una ilusión de consenso, y el posicionamiento del discurso del enunciador queda casi como el único sistema dominante de referencias discursivas y socio-culturales, que filtra la información a la que tiene acceso el lector cuando lee estos textos. Otra función de las pronominalizaciones, asociadas esta vez al rol del mediador lingüístico, consiste en organizar el “espacio de locución” dentro de la “puesta en discurso” (Charaudeau, 2003: 81) del acto de comunicación. En este sentido, las pronominalizaciones le permiten al sujeto enunciador mantener y controlar una constante y muy cercana interacción con el lector, infor62

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mándole acerca de las prácticas discursivas llevadas a cabo para presentar un texto, sobre la importancia de un texto o sobre la publicación de algún artículo o fotograbado de interés. Los siguientes ejemplos ilustran esta función:
19) “Como lo tenemos ofrecido en el prospecto de esta publicación, principiamos hoy a ocuparnos de la fauna del Zulia; y nos parece natural ceder el primer puesto a la DANTA, el más corpulento de los cuadrúpedos indígenas de estas comarcas.” (La Danta, 1889) 20) “Veamos ahora lo que de ella dice la zoología moderna” (La Danta, 1889) 21) “Presentamos hoy a nuestros lectores en un solo grabado un insecto y una planta, ambos muy abundantes y conocidos en el Zulia” (Un insecto y una planta, 1890)

4.2.3. Metáforas y Analogías Lakoff & Johnson (2001) definen la metáfora como “comprender una cosa en términos de otra”, lo que esencialmente supone una recontextualización, y señalan que ellas forman parte de la vida cotidiana, no sólo del lenguaje, sino también del pensamiento y la acción. Para Fox Keller (citada en Ciapuscio, 2005), la metáfora tiene una presencia “omnipresente” en el discurso de la ciencia, y “entendida en sentido amplio es un procedimiento de producción discursiva especialmente central en la comunicación entre expertos y legos” (Ciapuscio, 2005: 83). En la selección de los textos de botánica y zoología que analizamos, las metáforas son un recurso retórico de uso regular en la construcción del discurso de divulgación de la ciencia, y en el proceso de construcción de puentes comunicativos entre ésta y la sociedad decimonónica venezolana. Considérense los siguientes ejemplos:
22) “Fijándonos nuevamente en el río, vense a corta distancia algunos bultos negros, parecidos a raíces de árboles sobresaliendo del agua, pero que desaparecen con la mayor rapidez al aproximarse a ellos la embarcación que nos lleva; son caimanes, animal tan común en estos ríos.” (El mundo animal en la cuenca del río Escalante, 1889) 23) “Cada árbol es un mundo animado” (El mundo animal en la cuenca del río Escalante, 1889)

En estos casos hemos subrayado las referencias metafóricas. Como se observa, mediante ellas se otorgan atributos (“mundo animado”) a la naturaleza; se designan entidades (“bultos negros” por “caimanes”), entre otros, sin que la relación entre el término metafórico y el objeto sea evidente (Le Guern, 1978). Las analogías, por su parte, construyen identidades por similitud u oposición generalmente con conectores de diversa índole gramatical, como por ejemplo conjunciones comparativas (“como”, “aunque”), sintagmas ver63

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bales (“semejando a”, “se asemejan más que a”, “se podría tomar por”) que indican relaciones de semejanza. A través de estos y de otros recursos gramaticales, la relación entre el objeto y la imagen, así como el desplazamiento de la referencia entre los dos ámbitos que se acercan, la imagen se hace más explícita. A continuación pueden verse los siguientes ejemplos:
24) “La hembra (del paují) pone una vez por año de 4 a 8 huevos blancos como los de la gallina común, aunque del tamaño de los del pavo pisco, y de cáscara muy gruesa.” (El Paují, 1890) 25) 12. “Cuando (los Pecaris o Páquiras) se sorprenden o se asustan soplan como el jabalí; pero cuando se irritan lanzan un grito agudo, más fuerte y más estridente que el del marrano” (Pecaris o Páquiros, 1890) 26) “Cuando están pescando tienen la costumbre de formarse en una fila, semejando a distancia un escuadrón formado en orden de batalla.” (Los Flamencos, 1891) 27) “Los manatíes se asemejan más que a las focas a los peces” (Los manatíes, 1891)

4.2.4. Representaciones de la naturaleza Para obtener estos datos identificamos todos aquellos fragmentos en los cuales se elaboraban representaciones del mundo natural con referencias al/del mundo social. Estas representaciones muestran un gran potencial comunicativo e ideológico, ya que permiten trasladar y resolver problemas de representación propios del ámbito científico, a distintos contextos del mundo social, más familiares y cotidianos para el lector masivo. La función cognitiva básica de estas representaciones consiste en facilitar, mediante una contextualización de lo natural en el ámbito de lo social, la comprensión de procesos y estados de la naturaleza. Al emplearse secuencias narrativas o descriptivas, con metáforas que ilustran escenas de lo cotidiano, se hace posible explicar fenómenos naturales complejos de una forma más sencilla y familiar, se reduce la densidad léxico-semántica del discurso especializado y se hace más accesible el discurso de la ciencia. En este sentido, de estas representaciones puede decirse que son prototípicas del repertorio de estrategias discursivas de la divulgación de la ciencia halladas en los textos analizados. Como se puede observar en los ejemplos más abajo, este tipo de construcciones puede diferir en los aspectos del mundo natural que se representa, así como en la selección y en la forma como son representados los distintos elementos de la naturaleza, pero se asemejan en que en todas ellas se percibe alguna suerte de equivalencia entre lo natural y lo social, que es donde se conforma el núcleo de la representación. Lo interesante no es sólo ni tanto su capacidad para ampliar cognitivamente el potencial comunicativo de los objetos de la ciencia, sino los contenidos representacionales que pueden encubrir efectos y sentidos ideológicos. Véanse los siguientes ejemplos:
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28) “Esta inmensa llanura, que abraza la parte Sur del lago, está algunos pies más alta que el nivel del mar, y en toda su extensión medran árboles corpulentísimos; es decir, forma una selva virgen, lozana, y tan llena de vida y majestad que excede cuanto la imaginación puede forjarse de más exuberante.” (El mundo animal en la cuenca del río Escalante, 1889) 29) “El flamenco es sumamente tímido y desconfiado: huye de los lugares habitados y sólo se place en las orillas solitarias, aunque casi siempre en sociedad con sus semejantes. Cuando están pescando tienen la costumbre de formarse en una fila, semejando a distancia un escuadrón formado en orden de batalla.” (Los Flamencos, 1891)

En 28) la representación de la naturaleza se sustenta en una construcción metafórica de signo positivo que le asigna a la selva atributos femeninos como la virginidad, o la lozanía y vitalidad de la juventud, más allá de la imaginación. En 29), por su parte, la representación está elaborada sobre una serie de analogías establecidas mediante el sintagma verbal “semejando a”, que vincula en el tropo las costumbres de los flamencos y el mundo militar: “formarse en fila”, “escuadrón”, “formado”, “orden de batalla”. Lo que se traslada al mundo natural, mediante la analogía, es una cierta idea de orden tradicional y social (“tienen la costumbre”) empleado por el flamenco para realizar la pesca “casi siempre en sociedad con sus semejantes”. El movimiento de significación se desplaza del mundo social, que actúa como código, al mundo natural, que hace las veces de lo encodificado. 4.2.5. Representaciones de Actores Sociales Sobre este aspecto me interesó explorar las representaciones sociales de aquellos actores identificados en los textos bajo denominaciones genéricas como por ejemplo “naturales”, “indígenas”, “indios”, “peones”, y otras similares. Esta búsqueda brinda la posibilidad de indagar respecto al tratamiento que reciben estos actores sociales ajenos al ámbito de la ciencia, pero sin duda con una gran relevancia en la contextualización y construcción discursiva de los escenarios naturales, como en los ejemplos a continuación:
30) “Muchas veces, tendido en mi hamaca, durante las largas veladas de las noches equinocciales, he oído a los indios y a los peones agrupados en redor de la fogata que alumbraba nuestro campamento de la selva virgen contarse mutuamente historias o, mejor dicho; fábulas en las que las serpientes, los vampiros y las arañas gigantescas desempeñaban importantísimo papel. A medida que avanzaba la noche, crecía de punto lo extraordinario de las narraciones: de las hecatombes de pájaros devorados en sus nidos por la araña cangrejo de largas y peludas patas y de envenenados colmillos, el orador pasaba a hechos más dramáticos; y más de una vez los últimos resplandores de la hoguera moribunda daban
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fantástica decoración a la referencia en que figuraban niños dejados exangües en su cuna por aquellos horribles animales. Aun despojada de estas exageraciones locales tan frecuentes entre los espíritus débiles o poco cultivados, la historia de la araña cangrejo ofrece grandísimo interés”. (La araña cangrejo, 1889) 31) “Las preciosas cualidades del paují inspiraron pronto la idea de domesticarlo, a lo que se presta dócilmente, y sin la apatía e indolencia naturales de los habitantes de los países en que vive, hace mucho tiempo que su domesticidad sería completa”. (El Paují, 1890) 32) “Este nombre plátano lo han adoptado, más o menos mutilado y estropeado, casi todas las tribus indígenas, al posesionarse del cultivo de tan utilísima planta, que pronto se extendió por toda la América tropical, aunque hay todavía algunas hordas en el interior del Brasil que no la

conocen”. (Origen de algunas de nuestras plantas cultivadas, 1891) Como puede observarse en las marcas lingüísticas subrayadas en los ejemplos, esta actividad representacional generalmente se presenta cuando se narran o describen fenómenos de la naturaleza, cuando se emiten evaluaciones respecto de aquellas culturas o grupos sociales autóctonos, que son étnica o socialmente considerados como el “otro” por el sujeto enunciador. Estas representaciones forman parte del “conocimiento” sobre la naturaleza que se construye en el discurso y tienen la función de representar, describir, narrar, explicar estados o eventos del mundo natural en relación con un determinado mundo social. En los ejemplos 30), 31) y 32) no se establecen relaciones de equivalencia o similitud entre lo social y lo natural; más bien, en una actividad representacional de signo negativo, el mundo social descrito tiende a formar parte del mismo mundo natural: “indios”, “peones”, “hordas”, “pueblos salvajes”, son en general “los hombres que por aquí se ocupan”, los “habitantes de los países en que vive el paují.” De este modo, representar a los “naturales”, a los “indios”, a los “peones”, es también, para el enunciador, representar el mundo natural: ambos espacios atraen el interés (etnocéntrico) del científico, de modo que aquellos, que son vistos como “los otros”, no son ubicados ideológicamente en la misma categoría humana del observador, sino considerados epistemológicamente como inferiores y como “objetos de ciencia”, lo cual acarrea su deshumanización. En este marco de relaciones, los actores sociales son nominalizados en términos genéricos y en plural de acuerdo con su condición racial o social, como “indios”, “peones”, “espíritus”, “habitantes”, “pueblos”, “hordas”, “hombres”. Según van Leeuwen (1996), el uso de los nombres genéricos o “nombres masa” implica que los actores sociales representados no son considerados como individualidades, lo que les otorgaría una categoría social determinada, sino asimilados a colectividades o grupos de participantes anónimos. La ge66

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neralización y la impersonalización, añade van Leeuwen, son formas ideológicas de representación de la “gente ordinaria”. La falta de individualización y especificación conduce a que los sujetos no sean “nombrados”, estos es, considerados como personas o como individuos, sino “categorizados”, “clasificados” (Fairclough, 2003: 148) desde la misma perspectiva empirista con la que se “clasifica” la naturaleza. La deshumanización sobre la que descansa la representación, sustentada en criterios etnocentristas por parte de quien produce y controla el discurso, se sostiene también en la selección léxica que se emplea para calificar a los actores en términos de aquello de lo que “carecen”, es decir, de los atributos y cualidades que son estimados como positivos, pero que supuestamente ellos no poseen, puesto que se trata de “espíritus débiles y poco cultivados”, con “apatía e indolencia naturales”, “pueblos salvajes y derramados”, con “falta de actividad e inteligencia de los hombres”. De esta manera, la identidad de estos sujetos se asienta en la negación de atributos humanos socialmente aceptables. Resulta de especial interés comentar los procesos que les son atribuidos a los “naturales”, y la relación que éstos guardan con el mundo natural. En 30), por ejemplo, vemos cómo los procesos verbales de “los indios y los peones agrupados en redor de la fogata”, en un acto de rectificación epistemológica por parte de quien controla el discurso, pasan de ser “historias” a ser “fábulas”, que finalmente terminan siendo “exageraciones locales tan frecuentes entre los espíritus débiles o poco cultivados”. A estas “exageraciones” se les atribuye integralmente una agencialidad negativa sobre “la historia de la araña cangrejo”, que a su vez adquiere el rol de afectada. En 31) ocurre un proceso de descalificación similar con los procesos relacionales atributivos. En este caso, “las preciosas cualidades del paují” (referidas a “la idea de domesticarlo”), se ven afectadas por “la apatía e indolencia naturales de los habitantes de los países en que vive”, apatía e indolencia que, de no existir, “hace mucho tiempo que su domesticidad sería completa”. En 32) los procesos verbales de “casi todas las tribus indígenas” han “más o menos mutilado y estropeado” el nombre del plátano, fruta a la que en consecuencia se le asigna el rol de afectado. En estas representaciones subyace un patrón ideológico dicotómico: los atributos y los procesos positivos son asignados a la naturaleza; mientras que los atributos y procesos negativos son asignados a los actores sociales. Esto se evidencia en la selección léxica realizada en cada caso por el sujeto enunciador para calificar a la naturaleza y a los actores sociales, así como en la atribución de roles y procesos semánticos. En este sentido, la naturaleza aparece predominantemente representada en el rol de afectada por la agencialidad que se le inculpa a los actores sociales, quienes son vistos a su vez como agentes activos de tales acciones amenazantes. Este aspecto coloca a la naturaleza en el rol de afectada frente al “mundo social”. De modo contrario, cuan67

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do a la naturaleza se le asigna un rol de agente (gramaticalmente) activo, sus acciones son positivas para los actores sociales, quienes aparecen entonces como beneficiarios pasivos de aquella, hasta el punto de que sus atributos humanos les son trasladados a la naturaleza. Bajo este conjunto de estrategias discursivas subyacen estereotipos, creencias y prejuicios racistas (van Dijk, 2003) respecto de los indígenas, los peones y los “naturales”.

Conclusiones
El análisis de algunos aspectos referidos a la producción y tratamiento que los textos sobre la ciencia recibían en El Zulia Ilustrado mostró que el empleo de fotograbados de gran formato, técnicamente bien elaborados, con un valor estético apreciable y estratégicamente orientados a realzar el contenido y la diagramación de la página, constituía un elemento semiótico esencial que buscaba atraer la atención del lector y hacía visualmente más amenos y accesibles los temas de ciencia, a la vez que podía facilitar la comprensión del discurso. De esta manera, tales elementos participaban del proceso de recontextualización semiótica del conocimiento científico. Por otra parte pudo observarse que, junto al texto elaborado por la “instancia mediática” (Charaudeau, 2003: 95 y ss) mediante el uso de citas extensas de textos de naturalistas clásicos, otra de las estrategias de producción más frecuentes consistió en la traducción al español de textos originalmente redactados en los idiomas alemán o francés. En el primer caso la instancia de producción es interna a la revista; mientras que en el segundo caso la instancia de producción es externa y proviene del ámbito de la ciencia. El análisis de lo que se publicaba y escribía en ciencias naturales en El Zulia Ilustrado reveló una notoria prominencia de dos disciplinas científicas: zoología y botánica, referidas fundamentalmente a temas sobre fauna y flora, generalmente propios del ámbito regional de la publicación. Estas disciplinas concentraban la mayor cantidad de textos en ciencias naturales, lo que significa que la instancia mediática orientaba sus esfuerzos y recursos principalmente hacia la promoción del conocimiento sobre la naturaleza, quizás por ser las disciplinas que más aceptación tenían entre los lectores. La mayor frecuencia de textos en estas disciplinas implica una mayor exposición del lector a su discurso disciplinar en particular, y al de las ciencias naturales en general. Desde el punto de vista de las estrategias de reformulación terminológica, al examinar los textos de botánica y zoología, pudo verse que las estrategias más empleadas para designar los objetos de la ciencia tenían que ver con, por una parte, la fórmula LG+TC que implica el empleo del lenguaje general seguido de su equivalente en la terminología científica, y por la otra, con el patrón LG, que implica el uso del lenguaje general para hacer designaciones sin emplear la equivalencia científica. El hecho de que en ambos patrones se prefiera colocar en primer término el lenguaje general sugiere que en el proce68

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so de comunicación de la ciencia se privilegian inicialmente las referencias epistemológicas del lector común antes que las del contexto especializado. Junto a estos patrones, el uso del término científico (TC) sin equivalencia en la cultura, y el del término científico junto a su equivalente popular (TC+LG), conformaron las técnicas menos empleadas para realizar las reformulaciones terminológicas. Las pronominalizaciones, como estrategias de recontextualización, suponen imponer en el discurso y en la conciencia del lector un sólo sistema de representaciones que controla las otras voces y crea el efecto de un falso consenso. Es importante destacar que esta estrategia se deriva del frecuente empleo de citas textuales de autores naturalistas clásicos. Las representaciones de la naturaleza tienen la función cognitiva básica de propiciar, mediante una contextualización de lo natural en el ámbito de lo social, la comprensión de procesos y estados de la naturaleza. En estas subyacen contenidos ideológicos que no se han estudiado aún en nuestro medio. Las representaciones de los actores sociales, por su lado, mostraron por parte del sujeto enunciador una perspectiva etnocéntrica de la cultura y la sociedad locales. La naturaleza aparece ideológicamente favorecida en el discurso, ya que se le atribuyen estados y procesos positivos; mientras que los “habitantes” reciben un tratamiento discursivo negativo que los presenta como carentes de atributos positivos, aun frente a los animales y los vegetales. Finalmente, el recorrido que hemos hecho con el fin de examinar los procesos semióticos y discursivos empleados por El Zulia Ilustrado para llevar la ciencia al público, nos muestra que aún con los recursos mediáticos y tecnológicos de la época la divulgación de los temas científicos era una labor altamente compleja. Esta evidente complejidad y atención a los detalles visuales, discursivos y de diagramación, tratándose de un periódico regional y en un momento en el que Venezuela experimentaba un profundo cambio social, parece indicarnos al menos dos cosas: por un lado, que la producción, comunicación y recepción de los textos de ciencia eran actividades costosas, socialmente importantes e ideológicamente significativas (por lo menos para la clase letrada), en relación con el ideal de sociedad progresista que promovía el cambio social, y que la divulgación de la ciencia de algún modo simbolizaba. Por otro lado, nos indica también que los enfoques clásicos que han intentado explicar la divulgación mediante modelos dicotómicos centrados en problemas terminológicos, no parecen estar en capacidad de explicar esa complejidad que manifestaba la divulgación de la ciencia a fines del siglo XIX en Venezuela.

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NOTAS 1 De acuerdo con Lovera (1982), ya desde fines del siglo XVIII, dentro de la minoría dominante criolla que hizo intentos por alcanzar su liberación política y construir un estado nacional liberal durante la Colonia, hubo quienes mostraron “una clara concepción del papel de la ciencia y de la técnica como factores condicionantes del desarrollo económico del país” (p. 1-2). Puede verse también Antia (1987: 16) 2 Si se revisan los trabajos de algunos investigadores sociales de la ciencia en Venezuela, como por ejemplo Freites (2002, 1996, 1993, 1992, 1992a), Roche (1987), Antia (1987), Lovera (1982), se podrá constatar una marcada orientación historicista y sociológica cuyos propósitos esenciales tienden a ubicar, deslindar y sopesar históricamente el quehacer científico y su divulgación, en relación con los distintos procesos sociales, políticos, económicos y culturales que se han dado en Venezuela desde la colonia hasta nuestros días. 3 En el siglo XIX era muy común que en la edición de lanzamiento los editores presentaran sus periódicos mediante una primera página titulada Prospecto que, semejante a un editorial actual, servía para presentar al público el medio de comunicación. En estos prospectos los editores hacían una exposición breve de los propósitos que los animaban, sus metas e intereses, así como de las orientaciones temáticas, estilísticas e incluso ideológicas de la publicación. A veces también se incluían análisis u opiniones sobre la situación política o social del momento. 4 En este caso nuestros datos, también en términos generales, coinciden con los de Frydensberg en 1895, quien según Freites (1992: 61-62), al contabilizar el total de temas publicados en libros y artículos en Ciencias Naturales, las temáticas en Botánica y Zoología aparecen en el tope con 31,1% y 15,1%, respectivamente, lo que señala que eran los temas más abundantes.

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FRANCISCO JOSÉ BOLET es Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, Magíster en Literatura Latinoamericana Contemporánea por la Universidad Simón Bolívar y Magíster en Lectura y Escritura por la UPEL-IPC. Es Doctorando en Estudios del Discurso en la Universidad Central de Venezuela. Miembro acreditado del Programa de Promoción del Investigador (Nivel I) del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela. Es miembro de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso y de la Cátedra UNESCO de Lectura y Escritura, Sub-sede UCV. Actualmente es Delegado Regional de la ALED-Venezuela. Ha publicado en revistas arbitradas nacionales y extranjeras. Es autor del libro La lengua que hablamos (2000). Actualmente se desempeña como docente en la Categoría de Asociado en el Instituto Universitario de Tecnología-Región Capital, Dr. Federico Rivero Palacio. Correo-e: franbolet@yahoo.es

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ARTÍCULO

As Eleições Presidenciais de 2002 nas páginas de“Veja”

RICARDO GUALDA
University of Texas at Austin

RESUMEN. Este trabajo analiza 27 ediciones de la revista semanal brasileña más influyente, Veja, del 1er de mayo a 30 de octubre de 2002, aplicando métodos de la teoría semiótica de tradición francesa. El análisis trata del discurso de la revista, con foco en el tema de las elecciones presidenciales celebradas en aquel año. Los resultados muestran que Veja es una revista de opinión, de tendencia conservadora, que cree en la globalización y en los mercados como fuerza principal en el mundo, alineada con los intereses de las clases altas y del éxito individual en el sistema capitalista. En ese contexto, tuvo una posición antagónica al candidato Lula y de apoyo a José Serra. PALABRAS-CLAVE: Revista Veja, discurso mediático, discurso político, Lula, Brasil, elecciones, semiótica, análisis del discurso. ABSTRACT. This paper analyzes 27 issues of the most influential weekly Brazilian magazine, Veja, from May 1st to October 30th, 2002, employing methods of Narrative Semiotics. The analysis discusses the discourse of the magazine, focusing on the theme of the presidential elections of that year. The results show that Veja has a conservative bias, that believes in globalization and the markets as the fundamental power that moves the world, and is aligned with the interests of the upper classes and the idea of individual success in the capitalist system. In that context, it opposed the candidate Lula and supported José Serra. KEY WORDS: Veja, media discourse, political discourse, Lula, Brazil, elections, semiotics, discourse analysis. RESUMO. Este trabalho analisa 27 edições de Veja, de 1º de maio a 30 de outubro de 2002, empregando métodos da semiótica de tradição francesa. A análise abarca o discurso da revista, com foco no tema das eleições presidenciais daquele ano. Os resultados mostram que Veja é uma revista de opinião, de cunho conservador, que acredita na globalização e nos mercados como força principal do mundo, alinhada com os interesses das classes altas e do sucesso individual no sistema capitalista. Nesse contexto, teve uma atitude de oposição a Lula e apoio a Serra. PALAVRAS-CHAVE: Veja, discurso midiático, discurso político, Lula, Brasil, eleições, semiótica, análise do discurso.

Recibido: 15 de julio de 2007 • Aceptado: 5 de agosto de 2007.

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Introdução
Veja é a maior e mais influente revista semanal brasileira, entre as 10 maiores do mundo em tiragem (aproximadamente 1,1 milhão de exemplares). Está no mercado desde 1968, alcançando 9 milhões de leitores por edição. Porém, não é tanto o alcance da revista que a torna tão influente, mas a penetração entre os formadores de opinião e líderes nacionais: 67% dos leitores pertencem às classes A e B. São pessoas de alto nível educacional, urbanos, adultos, igualmente divididos entre homens e mulheres. A própria Editora Abril estima que Veja chega a cerca de 50% dos empresários, profissionais liberais, políticos e líderes em todos os segmentos da sociedade, como acadêmicos, artistas e jornalistas.1 Assim, Veja tem um papel central no debate nacional no Brasil, e o seu discurso se destaca como um dos mais influentes entre formadores de opinião. Este trabalho discute o discurso da revista no contexto das eleições presidenciais de 20022, o tema central da cobertura de Veja naquele ano, e um marco político para o país, com a eleição de Luís Ignácio Lula da Silva. A análise aqui apresentada mostra que o discurso da revista, aliás, como característica inerente a qualquer discurso, traz um conjunto de opções político-ideológicas, estéticas e valorativas muito claras, manifestadas concretamente na seleção de temas, figuras, textos, imagens, diagramação etc., ou seja, em todos elementos da construção do discurso, assim como no conjunto discursivo de cada revista e do conjunto de revistas. Poderia ser diferente. Como veículo de mídia, Veja poderia ter um discurso mais fragmentado, menos coerente e mais mutável ao longo do tempo. Mas, como muitos veículos de sucesso da imprensa, a revista mantém uma coerência discursiva que se expressa em cada artigo, no conjunto de cada edição e ao longo das edições. Mais especificamente, este trabalho analisa os conjuntos discursivos apresentados por Veja de 22 de maio (edição 1752) a 30 de outubro de 2002 (edição 1775), com o objetivo de discutir os significados veiculados relativos às eleições presidenciais, cujo foco foi o candidato do PT, Luis Inácio Lula da Silva, que liderou as pesquisas de opinião com folga desde o início, assim como, por meio dessa análise, características discursivas gerais da revista. Veja devotou, ao longo de 2002, 12 capas às eleições e aos candidatos, e muitas mais a tópicos relacionados, como o carisma, a mentira e, principalmente, às reações do mercado financeiro às eleições presidenciais. Conforme as eleições foram se aproximando, cada vez mais páginas eram dedicadas às campanhas e a tópicos relacionados, e a edição extra que trazia os resultados foi totalmente dedicada ao vencedor, Luís Inácio Lula da Silva. Como os próprios textos da revista revelam, especialmente nos números 1773 (16 de outubro) e 1775 (30 de outubro), logo após os resultados do primeiro e do segundo turno, respectivamente, as eleições foram não só centrais no debate nacional, como um sucesso comemorado em todos os parâmetros da democracia: participação do eleitorado, 100% de uso de urnas
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Ricardo Gualda: As Eleições Presidenciais de 2002 nas páginas de“Veja”

eletrônicas, resultados incontestados etc. Historicamente, um grupo político novo, o PT (Partido dos Trabalhadores), de esquerda, chegou ao poder. Dezessete anos depois da redemocratização, um presidente eleito passou a faixa pela primeira vez a outro. Em 2002, um fato inédito na história do Brasil, um líder sindical de origem humilde, migrante nordestino, operário sem completar o ensino secundário, chegou à Presidência. Todos esses fatores únicos à eleição de 2002 foram destacados por Veja repetidamente ao longo do ano, e se tornaram referências constantes nos discursos nacionais. Este trabalho discute como Veja teceu um discurso coerente sobre as eleições, sua estrutura e se a revista revelou algum tipo de preferência a algum candidato, grupo político ou posições políticas.

Revisão da Literatura
Dada a influência de Veja no debate nacional, a produção acadêmica em torno da revista é bastante expressiva. Aqui destacam-se apenas as obras mais atuais e mais relacionadas com o tema deste trabalho. Da perspectiva do discurso de Veja no próprio debate nacional, Nascimento (2002) contrasta Veja com Manchete, um veículo de entretenimento, classificando-a como uma revista de cunho explicativo: “procura ‘explicar’ as coisas do mundo para seus leitores e, para isso, recorre frequentemente ao ‘conhecimento legitimado’, por meio de vozes consideradas autorizadas”, destacando que essa é uma atitude própria de quem se considera detentor de um saber. Hernandes (2003) mostra que, na publicidade comemorativa dos 30 anos da revista, Veja equipara-se em importância aos próprios fatos: “A revista coloca sua função jornalística no mesmo nível de importância dos fatos mostrados. É um auto-elogio, uma afirmação com objetivo de reforçar os laços existentes entre Veja e seu público”(28). Fora do contexto de Veja, Barros (2003) mostra como se estabelece a interação e figurativização em anúncios publicitários do Banco do Brasil. Do ponto de vista da análise da ideologia no gênero revista, destaca-se o trabalho de Verón (2004), que mostra como os textos se diferenciam formalmente em veículos direcionados a classes sociais diferentes, mesmo quando abordando o mesmo fato. Especificamente em Veja, Augusti (2005, 2006) analisa valores gerais da revista relacionados à ideia de comportamento. Vários outros autores tratam das posturas políticas e das atitudes em relação a movimentos sociais, em especial a globalização e o MST (Movimento dos Sem-Terra). Souza (2004) e Carvalho Júnior (2005) mostram no texto da revista a globalização como a força motriz do mundo e a ferrenha oposição ao MST, considerado anárquico e violento. Mendonça (2004) destaca a mudança no discurso de Veja, que inicialmente atribui a causa do movimento a revindicações justas em um quadro de miséria rural em contraposição à corrupção do governo, para, em um segundo momento, destacar as cisões e disputas internas no MST.

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Outros autores destacam a construção de figuras ideais, modelos de sucesso. Prado (2003, 2005) mostra a valorização de líderes empresariais, milionários, ícones do capitalismo globalizado e do consumo, entre outros valores. Por outro lado, apresentam negativamente a pobreza, a violência e a ineficiência/corrupção do Estado. Talvez o trabalho mais completo e abrangente é a tese de mestrado de Hernandes (2001), posteriormente publicada como livro. Em um estudo sobre o discurso de Veja, especialmente enfocado no tema do emprego e da globalização, mostra que o conteúdo da revista tende a ser extremamente coerente e mais a ser editorial que meramente informativo. Mostra que a revista considera-se indispensável, fonte discursiva inigualável. Sempre forte defensora da modernização frente à força incontestável da globalização, do “mercado”, dos EUA como modelo e do governo de Fernando Henrique Cardoso, sob o argumento do “não há alternativa” e recorrendo ao medo do desemprego.

Fundamentação Teórica
Este trabalho representa uma parte de uma análise muito mais extensa e abrangente, empregando métodos da semiótica francesa, na tradição estabelecida por Algirdas Julien Greimas, sobre o discurso de Veja. No período estudado, a revista sistemática e continuamente produziu textos sobre as eleições, construindo um discurso coerente, de acordo com uma ideologia consagrada ao longo da sua história. O princípio fundamental da teoria semiótica é que a origem do significado surge a partir da linguagem na forma de narrativas e dentro das fronteiras dos discursos sociais. Como Foucault (2003) define, todo texto é uma tentativa de estabelecer uma verdade. O texto constroi uma narrativa em que se configura uma visão de mundo, constrói-se uma realidade, e faz opções, estabelecendo valores e normas. Isso se dá, segundo Gomes (2000), conforme a comunicação e a cultura reconstroem o mundo por meio do diálogo, ou seja, uma percepção dos fenômenos. Daí que os fatos sociais não existem por si sós, eles são percebidos como tais e em sua especificidade como realidade, e, portanto, como a verdade e a norma. Por sua vez, Fiorin (2003) aclara o tema, mostrando que cada texto é particular, mas o discurso em que se insere é social. “O texto é unicamente um lugar de manipulação consciente, em que o homem organiza, da melhor maneira possível, os elementos de expressão que estão à sua disposição para veicular seu discurso” (41), ou seja, “o texto é (...) individual, enquanto o discurso é social”(41). Essa dimensão social tem uma relação direta com as relações de poder. No debate político e na sua mediação pela imprensa, é importante ressaltar que, como explica Foucault (2003), “O discurso não é simplesmente aquilo
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que traduz as lutas ou os sistemas de dominação, mas aquilo por que, pelo que se luta, o poder do qual nos queremos apoderar.”(21) Nesse sentido, a semiótica trata da análise dos os aspectos essenciais da comunicação, que abarca tanto a forma como o conteúdo, o discurso e o contexto social, de acordo com Barros (2001). Assim, Veja, da mesma maneira que outros veículos influentes em uma sociedade democrática, não é simplesmente um mensageiro que carrega uma verdade neutra, mas a confluência do discurso, o qual os participantes do processo político tentam dominar. A relação íntima entre o poder institucional e a imprensa, por meio de eventos mediáticos, entrevistas coletivas, porta-vozes etc., são apenas alguns exemplos. A semiótica de tradição francesa, baseada nos trabalhos fundadores de Greimas (1970, 1979), e ampliada por vários desenvolvimentos posteriores (Barros 2001, 2002; Discini, 2003; Fiorin, 2002, 2003; Greimas e Courtès, 1979, 1986; Tatit, 2002) descreve a estrutura da narrativa, em três níveis: fundamental, narrativo e discursivo. Segundo Barros (2002), no nível fundamental coloca-se a temática básica que fundamenta o texto, como vida e morte, ou natureza e civilização. No narrativo, há três elementos que se instauram como papeis actanciais, o destinador, o sujeito e o objeto (assim como seus opostos, o anti-destinador, o anti-sujeito e o anti-objeto), recobertos por atores concretos. Vários atores podem cumprir um papel actancial, assim como o mesmo ator pode cumprir dois papeis distintos. A narrativa se constroi no nível narrativo por meio do percurso gerativo do sentido. Na sua fase inicial, o destinador propõe um contrato ao sujeito para que este busque o objeto de valor configurado. Na etapa da ação, o destinador fornece os subsídios para que o sujeito busque o objeto. A ação do destinador é de fornecer ao sujeito o saber-fazer, o querer-fazer, o dever-fazer ou o poder-fazer. E na etapa final, da sanção, o destinador sanciona o sujeito pelo cumprimento do contrato. Em um nível mais concreto, o discursivo, se dá a materialização da narrativa pela linguagem, por meio da enunciação, estabelecendo relações dialógicas entre enunciador e enunciatário, narrador e narratário e interlocutor e interlocutário. É nessa dimensão dialógica que se coloca uma ação persuasiva e uma ação interpretativa. A sanção, por exemplo, supõe que o sujeito convença o destinador do cumprimento do contrato inicial. No enunciado, porém, se faz um julgamento da veracidade da sanção. Daí, extraem-se quatro possibilidades de resultado: a verdade (o que parece ser verdadeiro realmente o é), a mentira (o que parece ser verdadeiro, de fato não o é), a falsidade (o que nem parece ser verdadeiro nem o é) e o segredo (o que não parece ser verdadeiro, mas de fato o é). Também no nível discursivo se coloca a aspectualização, em que a narrativa estabelece a pessoa (eu-você ou ele), o espaço (aqui ou ali) e o tempo (agora ou então). Por fim, é no nível discursivo que o texto apresenta temas e figuras.

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Metodologia
Para este trabalho, o corpus selecionado foi o de 27 edições de Veja, de 1º de maio (edição 1749) a 30 de outubro de 2002 (edição 1775), totalizando mais de 3500 páginas. A partir de maio, as candidaturas à Presidência da República ficaram mais definidas, o que se refletiu na cobertura da revista. Ao mesmo tempo, começaram movimentações no mercado financeiro, revelando uma preocupação dos investidores com as consequências econômicas das eleições, como revelam as cotações do dólar, em gráfico abaixo, o que Veja cobriu sistematicamente (como nas reportagens de capa das edições 1752, “Por que Lula assusta o mercado?”, 1756, “O Brasil pode virar uma Argentina?”, edição 1759, “É hora de torcer de novo”, além de muitas reportagens em outras edições). Em 30 de outubro, concluído o processo eleitoral e sagrado o vencedor, Veja lançou uma edição comemorativa especial.
4,00 3,80 3,60 3,40 3,20 3,00 2,80 2,60 2,40 2,20 2,00 2/1/2002 2/2/2002 2/3/2002 2/4/2002 2/5/2002 2/6/2002 2/7/2002 2/8/2002 2/9/2002 2/10/2002 2/11/2002 2/12/2002

Fonte: Agência Estado Gráfico 1 – Cotação do dólar (US$) em reais (R$).

No trabalho mais abrangente, foram analizados a totalidade das revistas no corpus. Para este trabalho, no entanto, nos atemos os textos da revista, excluindo-se ilustrações e publicidade, de acordo com a semiótica de tradição francesa, procurando explicitar o percurso gerativo do sentido em suas diferentes camadas, focado no percurso narrativo do sujeito (candidato Lula) e dos percursos sancionadores, mas também das estratégias discursivas usadas, buscando reconhecer as opções ideológicas da revista e a expressão destas. Mas, sob a hipótese de que o discurso de Veja está fundado em um conjunto mais genérico de opções político-ideológicas, estéticas e valorativas, procuramos ilustrar como o discurso sobre as eleições fundamenta-se em um discurso mais abrangente de Veja, com uma concepção clara e coerente de mundo e de sociedade.

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Nesse sentido, as questões de investigação deste artigo são: 1. Como a narrativa de Veja sobre as eleições de 2002 se constroi dentro da perspectiva da semiótica de tradição francesa? 2. Como essa narrativa se relaciona com uma visão de mundo mais ampla da revista? 3. A revista, nesse processo, tende a assumir alguma postura em relação ao pleito em questão?

Resultados
O diagrama abaixo representa os resultados encontrados:

Diagrama 1 – Representação dos resultados

De acordo com a estrutura da narrativa, conforme delineado pela teoria semiótica, a primeira categoria essencial é o destinador, a fonte de poder e conhecimento que está por trás de todas as ações. Como seria de se esperar, no caso de uma eleição, o destinador principal é o eleitor, e o objeto de valor, o voto. A reportagem de capa da Edição 1772, de 9 de outubro, às vésperas do primeiro turno, tem como título: “Você decide”, e sub-título: “Está nas suas mãos escolher se haverá segundo turno e com quem Lula concorrerá”. Mas o papel de destinador não é exclusivo do eleitor. Veja descreve a globalização como a base do governo e da sociedade inúmeras vezes, e inclusive dedica uma capa ao tema. Como uma cosmogenia social da sociedade moderna: “começou no mesmo instante em que o ser humano passou a se locomover em torno do mundo...”; como uma força suprema, “é uma corre79

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deira que libera forças terríveis“; e como uma fonte de conhecimento: “abriu uma avenida de novas oportunidades para algumas nações em desenvolvimento que entraram no jogo global” (edição 1753, 29 de maio:97). A globalização é, no entanto, uma abstração, uma ideia, mesmo que seja percebida como a força principal por trás das ações sociais. Assim, revela-se em muitos momentos, ainda mais intensamente na sua versão local, os mercados financeiros. A conexão entre a globalização e os mercados é o que explica a crise que o país enfrentou durante os seis meses que antecederam as eleições. A justificativa é exatamente que são uma força suprema a ser respeitada:
A turbulência no Brasil tem suas causas nas incertezas políticas em relação à eleição de outubro, disse John Taylor, subsecretário do Tesouro dos Estados Unidos. O FMI manifestou a mesmíssima opinião. Nem um nem outro chegou a apontar claramente Lula como o fator gerador de incerteza. Esse papel coube ao megainvestidor George Soros, cujo nome e as crises parecem andar juntos. O mercado vai impor José Serra, disse Soros ao jornal Folha de S.Paulo. O que ele quis dizer é simples. A eleição de Lula, segundo Soros, estrangularia os investimentos externos e levaria o Brasil à moratória antes da posse do novo presidente. (Edição 1756, 19 de junho:38)

O argumento seria repetido incessantemente, e as edições posteriores inclusive resumem a ideia como: “Luís Inácio Lula da Silva, o atual bichopapão dos mercados, ficou estável, com 38% das intenções de voto. José Serra, que é visto como o candidato da continuidade da atual política monetária, também estacionou em seus 19%”. (edição 1757, 26 de junho:40). A globalização e os mercados aparecem como a principal força guiando o mundo, e Serra como o candidato que entende o fato e age com sensatez. Lula, que liderou as pesquisas eleitorais desde o início com folga, e seu partido, o PT, são classificados como anacrônicos e despreparados: “O sindicalismo foi a escola da vida de Lula, que só chegou à 5ª série.” E, mais à frente, “Pelas indicações que dá, Lula não costuma examinar detidamente cada idéia que um presidenciável precisa dominar para aspirar ao cargo” (edição 1755, 17 de junho:108). Da mesma forma, “para muitos analistas, Lula não é o governante ideal para o momento atual da economia brasileira e mundial”. (edição 1772, 9 de outubro:68). Muitas fontes do mercado aparecem nos textos, especialmente economistas e empresários, a grande maioria em apoio à tese descrita acima. Aí temos que o sujeito é Lula (o vencedor das eleições), e o anti-sujeito, Serra (o perdedor). A capa da edição 1760, de 17 de julho apresenta como reportagem de capa Serra e Ciro Gomes, perguntando: “Quem será o antiLula?”. Também na edição 1772, de 9 de outubro, a revista apresenta um perfil de cada um dos quatro principais candidatos (Lula, Serra, Gomes e Garotinho).
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Ao caracterizar os candidatos (sujeito e anti-sujeito), Veja discorda do eleitorado, que do início ao fim dá larga vantagem a Lula. Como a força essencial da sociedade é a globalização e ela repele abertamente Lula, a insistência de Veja em concentrar o debate em tópicos relacionados à economia e os mercados financeiros sempre ressalta a posição contrária ao candidato do PT. Com efeito, nos 6 meses que este trabalho cobre, os únicos três temas abordados pela revista foram a economia e os mercados, corrupção e o engano, especialmente no discurso político. Outros temas, como relações internacionais, saúde e educação, por exemplo, foram ignorados. Outro critério é a honestidade dos candidatos. Mesmo que Veja inicialmente reconheça que o histórico de Lula em termos da sua integridade é irrepreensível, a revista logo mostra como a corrupção é inerente a todos os políticos, como resultado de um Estado ineficiente, neutralizando uma vantagem que Lula teria sobre os demais candidatos. As primeiras edições contendo artigos sobre o tema da corrupção no corpus cobrem o candidato oficial, José Serra, do PSDB, mas, posteriormente, todos os candidatos e seus assessores sofreriam o escrutínio da revista. Todos os grupos por trás dos candidatos, mesmo que não os próprios candidatos, seriam acusados de envolvimento em atividades suspeitas. Além disso, vários outros políticos aparecem em denúncias de negociações suspeitas, o que neutraliza o tema da corrupção. Ainda, dado o enorme sucesso de Lula entre os eleitores, apesar do seu julgamento de que o candidato é inadequado, Veja vê-se na posição de ter de explicar esse paradoxo. A resposta é o engano. Lula é apresentado como uma figura carismática populista, que faz promessas inconsistentes e contraditórias a públicos diferentes, e tem sucesso em seduzir seus ouvintes. Veja inclusive dedica uma capa ao tema do carisma e outra, apenas duas semanas antes das eleições, à mentira: “Ele ouve muita gente e suporta em estado de alerta as reuniões infindáveis. Na hora de decidir, fica com a proposta mais forte, aquela com mais chance de ser colocada em prática e que congrega em torno dela maior número de pessoas influentes”, (edição 1772, 9 de outubro:56). Assim, Veja mostra ao leitor as inconsistências no discurso do candidato. Primeiramente, na forma de contradições: “O partido é adepto da disciplina orçamentária, desde que isso não implique cortar gastos sociais. As duas posições são excludentes. Ou é uma ou é a outra” (edição 1752, de 22 de maio:42). Também, ao mostrar mudanças radicais no discurso: “É o caso de perguntar até onde o PT realmente mudou. E mais: se as mudanças são mesmo sinceras.” Edição 1752 (22 de maio:42). Finalmente, a revista mostra que o discurso é premeditado e tem somente um objetivo, o de seduzir o eleitor: “Mudou tudo nele: o modo de falar, o jeito. Ficou mais brando, calmo, sorridente”, edição 1752, de 22 de maio:49). Ou seja, no diálogo entre o enunciador Veja e o enunciatário – o leitor –, surge que Lula é o candidato da mentira (parece

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verdadeiro, mas não o é). Ele persuade o eleitor, mas não é o candidato qualificado que parece ser. Esse é um indício de que tanto Veja como seus leitores compartilham uma visão de mundo comum, um conjunto de valores que faz da revista o maior sucesso no mercado editorial. Esses valores compartilhados também se aplicam às eleições e os candidatos, que é a única explicação plausível para a ênfase sistemática nos pontos listados acima, mostrando que Lula é indesejável. No entanto, conforme mencionado acima, Lula sistematicamente mantinha uma larga vantagem entre os eleitores, apesar dos discursos contrários à sua candidatura. Veja resolve essa contradição estabelecendo uma distinção entre o público geral e seus leitores. E essa diferença está baseada em um critério, a classe social. Na edição 1762 (31 de julho), a revista dedica quatro páginas ao perfil dos eleitores, mostrando que seus leitores (brasileiros com uma renda superior a R$2.000 mensais) correspondem a apenas 8% do eleitorado. Segundo a reportagem, entre essa classe mais alta, 90% pagam imposto de renda, 20% tem educação universitária, 70% tem diploma secundário e 80% leem jornais ou revistas. Assim, considera-se que sejam melhor informados. O artigo prossegue, mostrando que nessa classe social o candidato oficial tem o seu melhor potencial eleitoral, 20% dos eleitores àquela altura, enquanto que Lula, com 32%, estava próximo da média entre a população em geral. Ainda assim, 57% dos eleitores de classe alta declararam-se favoráveis ao governo e 53% que estavam abertos a mudar seu voto. Essa matéria saiu apenas três semanas antes do horário eleitoral gratuito, no qual se transmitem na rádio e na televisão duas horas de programas dos candidatos, de acordo com a lei brasileira. Assim, o argumento de Veja é que José Serra ganharia apoio dos eleitores de classe alta, alinhados com o governo e abertos a mudar o seu voto e melhor informados, uma vez que tivessem mais informações sobre os candidatos. No entanto, nos segmentos mais baixos da sociedade, todos esses indicadores, educação formal, acesso à mídia e pagamento de impostos são muito mais baixos. Quanto mais baixa a classe social do eleitor, maior a popularidade de Lula. Como o voto no Brasil é obrigatório e a participação do eleitorado é sempre superior aos 70%3, fica claro que os leitores de Veja exercem um papel importante como formadores de opinião, mas têm uma participação secundária na votação. Daí o triunfo posterior da mentira (o candidato que parece ser o melhor, mas não o é), para o inconformismo do enunciador Veja e do enunciatário, seu leitor. Em um círculo vicioso, pobreza e ignorância são a base de apoio de um Estado ineficiente, o qual, por sua vez, não resolve o problema da pobreza e da corrupção. Essa retroalimentação do Estado corrupto e do eleitor ignorante surge em vário artigos exatamente sobre a corrupção e a pobreza, especialmente nas regiões mais pobres do país, sempre em associação com as classes baixas. As classes altas tendem a aparecer em um contexto de sucesso econô82

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mico e bem-estar comunitário, com base no trabalho e no talento, livres de imoralidade e corrupção, ou melhor, apesar da imoralidade e da corrupção que os cercam. Por causa das classes baixas e sua falta de discernimento, a ênfase crescente de Veja na inadequação de Lula como presidente e na sua estratégia enganosa conforme a eleição se aproximava não tinha nenhum efeito no eleitorado. O texto então explora o partido e seus aliados imediatos, sempre desqualificando-os, trazendo capas como “O PT está preparado para a presidência?” (edição 1770, 25 de setembro) ou “O que querem os radicais do PT?” (Edição 1773, 23 de outubro). Em todos os textos, a narrativa descrita acima é reforçada ou repetida: a) Lula e o PT são despreparados e não seguem as leis da globalização e dos mercados financeiros; b) eles enganam os eleitores; e c) os eleitores são ignorantes e se deixam enganar. Dados esses parâmetros da narrativa, os textos apresentam discursivamente um modelo para a presidência. O posto mais alto da República é um cargo que requere um determinado número de características. Nesses termos, Veja descreve o presidente ideal, muito parecido a Serra, o anti-sujeito, e muito diferente de Lula, o sujeito. Daí que como Lula é o candidato da mentira (tema, aliás da reportagem de capa da edição 1771, 2 de outubro, “Mentira!”), Serra é o candidato do segredo (é o melhor candidato, mas não parece sê-lo). A primeira construção do presidente ideal aparece na edição 1755 (12 de junho), que mostra todos os presidentes brasileiros com imagens de seus retratos oficiais, solenes e austeros, listando seu legado e traços pessoais. Todos, de acordo com o texto, têm diploma universitário, a maioria em direito. Sempre que Veja menciona o papel histórico da presidência ou temas relacionados, invariavelmente ressalta a formalidade do cargo e seus requisitos rígidos, o que aponta para características da classe alta. Um exemplo disso é a descrição do candidato oficial, que, apesar de não ser carismático, é adequado ao cargo de presidente:
Tem um currículo acadêmico respeitável, com dez livros e 46 artigos publicados, alguns em espanhol e inglês. Tem uma carreira pública bem-sucedida. Foi um deputado altamente produtivo na Constituinte em 1988, recebeu votação consagradora ao eleger-se ao Senado em 1994 e deixou uma marca de competência nos quatro anos que passou no Ministério da Saúde. (Edição 1772, 9 de outubro:88)

A sanção internacional, a carreira acadêmica e uma passagem aprovada como administrador público são as características principais de um candidato desejável em oposição a Lula, que tinha pouca educação formal e uma carreira como sindicalista e líder do PT, apenas uma vez eleito como deputado e três vezes derrotado como candidato presidencial.

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Porém, Serra era extremamente impopular, e nunca realmente conseguiu seduzir o público brasileiro. Veja captura este fato, como em artigo da edição 1775 (30 de outubro): “Um ponto que une os dois [Serra e Ulysses Guimarães] é a falta de carisma, aquele atributo que cria empatia com o eleitor e encanta as massas – e cuja ausência é o mesmo que arar no mar”(90). Essa, aliás, é uma crítica benévola, considerando-se a reportagem de capa da edição 1771, 2 de outubro, sobre a mentira, com o subtítulo “Por que os políticos exageram seus poderes e fazem promessas que não irão cumprir?”. Ou seja, a incompetência de Serra está em ser um mentiroso incompetente, e assim não seduz o público ignorante. Ainda assim, Veja acredita fortemente no sistema democrático eleitoral, e insiste que as eleições de 2002 foram um sucesso absoluto, reconhecido pela comunidade internacional, especialmente depois de eleições controvertidas nos Estados Unidos em 2000 (com a disputa indeterminada por meses por falhas nas cédulas eleitorais entre Bush e Gore) e na França em 2002, onde o líder da extrema esquerda Jean-Marie le Pen disputou o segundo turno com o conservador Jacques Chirac:
“Concluído o primeiro turno, a imprensa e os governos dos países democráticos saudaram o processo eleitoral do Brasil, o amadurecimento de sua democracia, independentemente de quem será o candidato vitorioso, nas palavras do porta-voz do comissário de relações exteriores da União Européia. Num editorial, o jornal espanhol El País, um dos mais respeitados da Europa, afirma: Numa situação [econômica] tão difícil, a transparência destas eleições é um exemplo para todos por parte da quarta democracia mais povoada do mundo”. (Edição 1773, 16 de outubro:18)

Assim, enquanto Veja apresenta os eleitores das classes baixas como a base para o sucesso de Lula, e a ineficiência e corrupção do Estado como a causa do seu comportamento eleitoral desinformado e facilmente manipulável, a democracia recebe uma sanção positiva. Isso revela um desejo, presente na revista em geral, de tomar parte do mundo desenvolvido, de sua prosperidade e hábitos “civilizados”. Mais que isso, de ter o Brasil reconhecido como um país desenvolvido. É interessante notar que Veja normalmente retrata países estrangeiros, mesmo as democracias ocidentais e os países asiáticos de desenvolvimento acelerado, de maneira negativa. Os textos sempre reforçam estereótipos consagrados da tenacidade asiática, de excentricidades de Europeus e Norte-Americanos e a arrogância do mundo desenvolvido no cenário mundial. Todas as imagens que a revista apresenta refletem excesso, seja como ambição desmedida, futilidade ou esforço exagerado. O contrapeso desses excessos são as reportagens sobre o “Brasil que deu certo”, textos sobre setores da sociedade, que, por meio do trabalho e um forte sentido comunitário e ética, prosperam. O cenário e o estilo particular
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são brasileiros, mas o modelo é o da empresa privada competitiva, como na edição 1752 (22 de maio), que celebra os avanços de Santa Catarina, com vários exemplos de pequenas empresas, um povo trabalhador e um governo eficiente, altos índices educacionais e uma maioria de população branca, descendente de imigrantes europeus. É uma mistura ideal do Brasil e do ocidente desenvolvido, que reflete os ideais dos leitores de Veja, fortalecendo os vínculos entre enunciador e enunciatário:
A história da colonização também criou condições que favorecem Santa Catarina, principalmente na distribuição do espaço e das atividades. A primeira leva de imigrantes, de origem açoriana – comerciantes e pescadores –, ocupou o litoral. Depois, os alemães – conhecedores de ofícios como a tecelagem e a mecânica – ocuparam as regiões de Blumenau e de Joinville. Mais tarde, os italianos chegaram à região de Criciúma, onde acabariam envolvidos na exploração das minas de carvão. Por fim, outros colonos italianos, agricultores, migraram da Serra Gaúcha para o oeste catarinense, cuja principal cidade é Chapecó, e ali se estabeleceram em pequenas propriedades familiares. (Edição 1753, 29 de maio:50)

Essa visão da civilização e do desenvolvimento similares ao das democracias ocidentais, mas com um sabor local, é a razão porque Veja nunca questiona Lula ou Serra como candidatos legítimos. Ambos são reconhecidos como representantes legítimos do espectro político brasileiro, de um sistema bipartidário desejado, ainda que as preferências da revista sejam óbvias e tendam a José Serra. Veja não reconhece a legitimidade de outros candidatos, também no papel de anti-sujeito, como Ciro Gomes e Garotinho, sempre mostrados com agressividade ou condescendência. A razão para isso é a aspiração a um sistema político bipartidário, típico das democracias ocidentais. Prova disso é a reação negativa às tentativas de Lula, assim como Gomes e Garotinho em formar coalizões com partidos menores conservadores, o que a revista considera inadequado. Quando desqualifica Gomes, Veja declara que “Ideologicamente, Ciro Gomes possui um comportamento bastante comum no meio político, que é não levar os partidos muito a sério. Nos últimos vinte anos, já pertenceu a quatro legendas: PDS, PMDB, PSDB e PPS” (edição 1772, 9 de outubro). E na disputa política pelo apoio do PMDB, considerado território político afinado com José Serra, suas iniciativas são reprovadas, enquanto as de Lula são denunciadas, como na edição 1754 (5 de junho):
“Como todos os candidatos necessitam de votos, todos vão atrás deles onde quer que estejam – e, dado o tamanho do PMDB, ninguém pode desprezá-lo. A diferença é que Serra tem sido um pouco mais cuidadoso que Lula, evitando associar sua imagem àqueles políticos que, em vez de apoio, podem atrair rejeição.” (95)

Veja mapeia o espectro político como pertencendo à esquerda e à direita, buscando expurgar os dois lados, especialmente a esquerda, de seus elementos
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mais radicais. Ao mesmo tempo atribui ao PT o papel de oposição, e ao PSDB e sua coalizão governista, o papel de situação. Acima de tudo, as regras do jogo democrático. A fragmentação da coalizão governista conservadora, que resistiu à liderança de José Serra é duramente criticada e relacionada à ineficiência do Estado e corrupção:
“As dificuldades do PMDB são agudas, porém não exclusivas. O PFL, antes tão celebrado por sua unidade e seu profissionalismo, também virou um mosaico. Está praticamente fechado com Ciro Gomes em dezesseis Estados, mas no restante, em que pese a resistência do presidente da legenda, Jorge Bornhausen, deve apoiar Serra. No PL, desdobra-se uma longa negociação para selar uma aliança nacional com o PT, mas existem obstáculos até agora não superados em nada menos que treze Estados. O próprio PSDB ainda não encontrou unanimidade em torno da candidatura de Serra – pois os tucanos do Ceará, sob o comando de Tasso Jereissati, dão apoio a Ciro Gomes.” (Edição 1754, 5 de junho:49)

A falta de carisma de Serra tem um papel decisivo nas eleições de 2002, assim como nas alianças políticas que ele foi incapaz de manter, mesmo que muitos dos dissidentes posteriormente acabaram juntando-se à sua campanha. O fato relevante é que Veja tem uma visão clara para o Brasil como uma democracia próspera, e um sistema político bipartidário é parte dessa fórmula. Assim, apesar das imperfeições do sistema, principalmente por causa da falta de discernimento e informação do eleitorado, as eleições em si são consideradas um sucesso, e mesmo a vitória de Lula é mostrada com esperança, ao menos como resultado de um sistema que permite a rotatividade no poder:
“José Serra, paulistano, 60 anos, tinha tudo para vencer, só não tinha o principal: o eleitorado brasileiro não queria mais quatro anos de governo tucano após oito anos de governo tucano” (Edição 1775, 30 de outubro:90)

Porém, justamente no momento em que a rotatividade no poder favorecia Lula, Veja apresenta outros artigos sobre o mesmo tema, como em: “O azarão no celeiro petista”, sobre a derrota do partido no seu reduto tradicional do Rio Grande do Sul, onde o partido perdeu a eleição para o governo estadual. E, ao mesmo tempo, um modelo mais adequado surge no estado de Minas Gerais, Aécio Neves, trazendo a esperança de uma futura geração de políticos próximos do presidente ideal. Em sua descrição de uma história de sucesso, Veja emprega os mesmos critérios usados para descrever o secretário da Receita Federal, Everardo Maciel e o presidente do Banco Central do Brasill, Armínio Fraga. Em parte, aqui encontram-se as mesmas características atribuídas a José Serra, em linha com o presidente ideal: - origem nas classes altas, pai profissional liberal e mãe dedicada;
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- origem em família estável; - alto nível educacional, preferencialmente com pós-graduação em universidades de prestígio no exterior; - período de experiência profissional ou acadêmica em países ocidentais desenvolvidos; - conhecimento de línguas estrangeiras de prestígio; - família constituída estável, esposa, se trabalhando, em temas sociais, e filhos; - sucesso profissional e estabilidade financeira, mas uma vida austera, baseada no salário; - ética do trabalho; - personalidade agradável, modesta e discreta, habilidade de negociação e tolerância; - visão e liderança. Essa é a descrição do saber-fazer, concedido pela sociedade e pela globalização, os destinadores do sujeito. Dadas as características listadas acima, é claro que o presidente jamais deveria ser um homem do povo, mas sim deveria refletir os desejos e ideais dos leitores de Veja, oriundo das classes mais altas. A Serra faltam os últimos ítens, ligados ao carisma, personalidade agradável e tolerância, mas Aécio Neves e Armínio Fraga, assim como o então governador reeleito de São Paulo, José Alckmin, possuíam as características acima, e são apresentados como elementos de esperança nas eleições posteriores. Por agora, Lula é apresentado como o resultado de eleições democráticas, sancionadas como “prova da maturidade das instituições democráticas brasileiras” (edição 1775, 30 de outubro). Ele deveria, portanto, enfrentar as limitações impostas por essas instituições, também um sinal de esperança. Por outro lado, a revista o conclama a conter, ou melhor, expurgar, os radicais do seu partido e governar para “todos os brasileiros”. Veja também lista seus desafios e como solucioná-los, o que pode ser resumido como um programa econômico conservador, promovendo reformas. Mais que isso, na edição comemorativa do resultado final das eleições, Veja dá ao presidente sem educação formal recomendações de leitura:
“Um artigo recente escrito pelo economista americano John Williamson trazia um título curto e atemorizante: O Brasil é a bola da vez?. Williamson, que trabalha no Instituto Internacional de Economia, em Washington, gastou 24 páginas para responder à pergunta (...) Documentos como o produzido por ele são uma ótima leitura para o novo presidente. Seu texto enxuto, sem adjetivos nem elucubrações, dá uma idéia muito segura de como funciona a cabeça dos investidores. Sondá-la agora é um imperativo”. (Edição 1775, 30 de outubro:81)

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Conclusões
O emprego da teoria semiótica à análise dos textos de Veja revela uma preferência clara ao candidato oficial, José Serra, o anti-sujeito, que é retratado como próximo ao presidente ideal, alinhado com a globalização e os mercados financeiros, o destinador, ainda que lhe falte carisma e afabilidade. Luís Inácio Lula da Silva, o sujeito, e os demais candidatos são desqualificados por motivos diferentes, principalmente relacionados ao círculo vicioso de pobreza-desinformação e Estado ineficiente-corrupto. Falta ao eleitor competência interpretativa, e ele elege o candidato da mentira, perdendo a oportunidade de sancionar positivamente o candidato do segredo, José Serra. Ainda assim, Veja projeta um ideal para o Brasil, que se manifesta em todos os seus textos, no qual está um homem brasileiro ideal e um país nos padrões das democracias ocidentais, branco, com altos níveis educacionais, centrado na família e no trabalho, civilizado e democrático. Dado o seu tom fortemente opinativo, concordamos com vários trabalhos anteriores que Veja deve ser classificada mais como uma revista de opinião de cunho conservador, do que uma publicação factual, informativa e de cunho conservador. Como enunciador, dialoga com seus leitores (enunciatário), com quem compartilha valores, crenças, uma visão de mundo, ou em outras palavras, uma ideologia, como comprova o seu sucesso editorial. Sua função é mais a de formalizar uma representação do mundo prêt-à-porter, uma construção da realidade que reflete a ideologia dos seus leitores, servindo como fonte discursiva, fonte de opiniões, de múltiplas manifestações individuais dos leitores, afiliadas às suas próprias. Juntos, esses textos são parte de um discurso conservador predominante no Brasil.

NOTAS 1 Conforme dados da Marplan, uma empresa de marketing e de pesquisa de veículos de imprensa de Abril de 2003. 2 O primeiro turno foi celebrado em 6 de outubro, e o segundo em 27 de outubro. 3 Segundo dados do Tribunal Superior Eleitoral.

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RICARDO GUALDA, com mestrado em jornalismo pela Universidade de São Paulo e doutorado em linguística hispânica (em fase final) pela University of Texas at Austin. Suas áreas de interesse são: semiótica, análise do discur89

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so, discurso político, discurso midiático, linguística textual e aquisição de espanhol e português como segunda língua. Correo e: rg2551@columbia.edu

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ARTÍCULO

Política y convicción. Memorias discursivas de la militancia setentista en el discurso presidencial argentino*

ANA SOLEDAD MONTERO
Universidad de Buenos Aires - CONICET

RESUMEN. Es sabido que las “políticas de la memoria” han tenido una gran centralidad durante el gobierno del ex presidente argentino Néstor Kirchner (2003-2007). En este trabajo sostenemos que uno de los rasgos distintivos del discurso kirchnerista (DK) es que allí se recupera una tradición política nunca antes evocada desde la enunciación presidencial: se trata de la memoria de los jóvenes militantes peronistas de los años setenta. En ese marco, este trabajo se ocupa específicamente de analizar los vínculos que el DK (2003- 2006) entabla con los discursos de la militancia peronista (1973- 1976), en términos de memorias discursivas (Courtine, 1982; 1994). Nos interesa mostrar que entre el DK y los discursos militantes setentistas existe un espacio ideológico-argumentativo común que se configura en torno a algunos tópicos e ideas-fuerza recurrentes. A partir de ese análisis nos proponemos asimismo describir la configuración del ethos discursivo presidencial (Amossy, 1999; Maingueneau, 1999, 2002; Ducrot, 1984). Dado que la memoria está profundamente vinculada con las identidades políticas e ideológicas, consideramos que el análisis de las memorias discursivas del DK constituye además una clave para comprender el complejo proceso de reelaboración del pasado reciente en el discurso político argentino. PALABRAS CLAVE: Memoria discursiva, ethos militante, discurso político. RESUMO. É bem conhecido que as “políticas da memória” tiveram uma grande importância durante o governo do ex–presidente argentino N. Kirchner. Neste trabalho afirmamos que uma das características emblemáticas do discurso kirchnerista (DK) é que nele se recupera uma tradição política nunca antes evocada desde a enunciaciação presidencial: trata-se da memória dos jovens militantes peronistas dos anos setenta. Nesse marco, este trabalho tenta, especificamente, analisar os vínculos que o DK estabelece com os discursos da militânça peronista (1973-1976), nos termos de memórias discursivas. Interessa-nos mostrar que entre o DK e os discursos militantes característicos dos anos setenta existe um espaço discursivo comum que se configura ao redor de algumas idéias e tópicos repisados. Além disso, a partir de essa análise tentamos descrever a configuração do ethos discursivo presidencial. Desde que a memória está profundamente vinculada com as identidades políticas e ideológicas, consideramos que a análise das memórias discursivas oferece uma chave para compreender o complexo processo de re-elaboração do passado recente na formação discursiva kirchnerista. PALAVRAS-CHAVE: Memória discursiva, ethos, discurso político.

Recibido: 12 de julio de 2007 • Aceptado: 5 de agosto de 2007.

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ABSTRACT. As it has been acknowledged, the so-called “memory policies” have been of central importance during the administration of the Argentinian former President Nestor Kirchner (2003-2007). In this article, we argue that one of the distinctive features of Kirchner´s discourse (DK) is the recovery of a political tradition never alluded before by presidential enunciation in Argentina: the memory of young militants of the Peronist Party in the seventies. Within this framework, this article examines the relationships which may be established between DK (2003-2006) and the discourses of the Juventud Peronista (1973- 1976), in terms of the construction of discursive memories (Courtine, 1982; 1994). We will attempt to show that in both discursive series (DK and militant discourses from the seventies), there are some topics which recur, configuring an ideological-argumentative space. As from this analysis, we also describe the configuration of the presidential discursive ethos (Amossy, 1999; Maingueneau, 1999, 2002; Ducrot, 1984). Considering that memory is intimately related to political and ideological identities, we believe that the analysis of discursive memories is another key to understand the complex process of re-elaboration of the recent past in the configuration of Argentinian political discourse. KEY WORDS: Discursive memory, militant ethos, political discourse.

Introducción
Puede decirse que la gestión del ex presidente argentino Néstor Kirchner (2003- 2007) se inscribe en el “cambio de rumbo” al que ha asistido el discurso político e ideológico de algunos países de Latinoamérica en los últimos años: en efecto, durante su gestión, Néstor Kirchner ha instalado en la agenda política determinados temas que habían sido, si no negados, al menos acallados durante las últimas décadas. La cuestión de la memoria es uno de ellos. Las llamadas “políticas de la memoria” han tenido ciertamente una gran centralidad durante el mandato presidencial de Néstor Kirchner: las políticas de derechos humanos y la contundencia simbólica de algunas medidas, como la creación del Museo de la Memoria y la abolición de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, son sin duda algunas de las señales más destacadas. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, la recuperación de la memoria tiene un alcance aún mayor: como sostuvimos en otros trabajos (Montero, en prensa a; en prensa b; en prensa c), el discurso kirchnerista (DK) no sólo se ha ocupado de construir e instaurar una nueva lectura sobre el pasado reciente y de revindicar los derechos de las víctimas de violaciones de derechos humanos durante la última dictadura militar1. El punto de partida de este trabajo es que uno de los rasgos más novedosos y distintivos del DK consiste en que allí se recupera una tradición política nunca antes revindicada desde la enunciación presidencial: se trata de la memoria de los jóvenes militantes peronistas de los años setenta, de la evocación de un tiempo y un modo específico de ejercer la política que reenvía a la militancia setentista2. En efecto, como sostiene el sociólogo Horacio González (2003), el “setentista” es uno de “los tres textos” (tomados como experiencias políticas pasadas), que el (ex) Presidente “lee” e interpreta históricamente en su práctica política.
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Este trabajo espera, en términos generales, comprender los efectos políticos y simbólicos que la evocación de los discursos de la militancia setentista ha impreso en la política argentina en los últimos años. Pero nuestro interés es aún más específico: pretendemos abordar nuestro análisis a partir de las memorias discursivas: rastreando, en la materialidad del discurso presidencial, las evocaciones, los ecos, los sentidos recuperados y las reminiscencias de unas voces lejanas pero constitutivas del DK. Otras dos ideas complementan y guían nuestro recorrido: en primer lugar, sostenemos que la memoria de los setenta adquirió, en la voz presidencial, un valor refundacional que pretendió imprimir fuertes transformaciones de carácter ideológico en la sociedad argentina, las cuales -en continuidad con el imaginario militante- se plasman en la centralidad de la voluntad política y la primacía de las “convicciones” como motor de la acción política. Y, en segundo lugar, que la evocación de los discursos y prácticas de la militancia setentista es la piedra de toque para la construcción de un determinado ethos presidencial, que denominamos “ethos militante”. La noción de ethos es una categoría proveniente de la retórica clásica y reelaborada por teorías argumentativas recientes (Amossy, 1999; Maingueneau, 1999, 2002; Ducrot, 1984) que alude a la imagen que el locutor construye de sí mismo en el discurso argumentativo, lo que, desde nuestra perspectiva, constituye una clave para comprender las características del liderazgo presidencial. Es necesario aclarar que el ethos no alude a las características “verdaderas” del orador sino al modo en que éste se representa, se muestra o se inviste de determinados atributos en su discurso. Nuestro corpus se compone de fragmentos extraídos de discursos presidenciales oficiales emitidos entre los años 2003 y 20063, donde identificamos ecos discursivos que evocan la discursividad militante: por esa razón comparamos nuestra serie de discursos presidenciales con otra serie de discursos, pertenecientes a una de las organizaciones políticas más populares durante los años setenta: la Juventud Peronista (1972- 1976)4. Así, sobre la base de la noción de memoria discursiva, estudiamos las continuidades discursivas en torno a los siguientes tópicos: la heroicidad, la “juventud maravillosa”, la política de las “convicciones”, la intransigencia/ no neutralidad, el militante como “hombre común”, la política como lucha, la retórica antiliberal, la interpretación del pasado reciente5. Finalmente, este estudio nos permitirá examinar la configuración del ethos presidencial y reflexionar sobre el alcance, los límites y los desafíos de esta recuperación de los discursos de la militancia setentista para la política argentina.

Memoria e interdiscurso
El análisis del discurso, especialmente en su vertiente francesa, se ha ocupado de remarcar que la heterogeneidad, la polifonía, el interdiscurso y el
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dialogismo6 son constitutivos de todo discurso. Así, a partir de los aportes de Bajtín y del psicoanálisis lacaniano, el análisis del discurso sostiene que el discurso está constitutivamente habitado por sus “otros”. La noción de memoria discursiva acuñada por Courtine (1981) apunta precisamente a dar cuenta de la dimensión interdiscursiva y heterogénea propia de toda formación discursiva. Esa noción remite a los discursos previos en los que una secuencia o serie discursiva se inscribe, en la medida en que todo discurso evoca necesariamente discursos-otros, redes de formulaciones y discursos anclados histórica e ideológicamente: “Toda producción discursiva que se efectúa en las condiciones determinadas de una coyuntura, pone en movimiento, hace circular, formulaciones anteriores, ya enunciadas” (Courtine, 1981, p. 53). Las memorias discursivas consisten así en un retorno, una evocación de discursos pretéritos, y permiten vincular el discurso con la historia y con la memoria social y colectiva (Courtine, 1994). Estudiar las memorias de una determinada discursividad supone entonces analizar las continuidades, recurrencias y alusiones a otra serie de discursos con las que ésta dialoga permanentemente. Courtine (1994) señala que las memorias discursivas pueden dar cuenta de diversos tipos de relación entre formulaciones (relaciones de oposición, respuesta, rechazo, refutación o acuerdo):
el enunciado se inserta en una serie de formulaciones, algunas de las cuales están dominadas por la misma FD que aquella que domina la secuencia discursiva de la que se lo extrajo (se produce en CP [condiciones de producción] homogéneas), mientras que otras, a las que el enunciado debe oponerse, referirse implícitamente, modificar, etc., pueden producirse en CP heterogéneas con respecto a las suyas, es decir, bajo la dominación de una o varias FD, que mantienen con la primera relaciones de contradicción (antagonismo, alianzas, apoyo, encubrimiento, etc.) (1994, p. 48).

En el caso que nos ocupa, postulamos que la relación entre el DK y la serie de discursos militantes es de alianza o identificación (Brandão, 1998). En efecto, es posible sostener que los tópicos comunes a las dos series discursivas que analizamos (el DK y los discursos militantes) dan cuenta de un posicionamiento político-ideológico compartido, al menos en torno a determinados tópicos discursivos. En ese sentido, vale la pena aludir a la noción de “ideologema” acuñada por Angenot (1982): a los fines de analizar discursos pertenecientes al género del “panfleto”, Angenot sostiene que, en tanto discurso netamente argumentativo y polémico, el panfleto se compone de “lugares comunes”7. Para este autor los lugares comunes no constituyen simplemente -como en el esquema aristotélico- formas vacías y universales, sino que consisten en “verdades antropológicas” y “máximas ideológicas”, de ahí que el autor los denomine “ideologemas”. Caracterizados por su polivalencia funcional y su relatividad histórica, los ideologemas son principios subyacentes a los enunciados, “desprovistos de realidad sustancial” (Angenot, 1982, pp. 16994

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180). En tanto discursos pertenecientes a la historia, la tradición y al acervo ideológico y cultural de una comunidad, los ideologemas dan cuenta de la dimensión de heterogeneidad constitutiva del discurso, en la medida en que remiten al interdiscurso, al conjunto de voces y capas de sentidos que son evocadas polifónicamente en el proceso de construcción de sentidos políticos8. En este marco nos proponemos, entonces, poner la mirada en las relaciones dialógicas existentes entre el DK y los discursos de la militancia juvenil peronista, para así trazar líneas de continuidad que nos permitan comprender más acabadamente el sentido político e ideológico del discurso presidencial desde un punto de vista interdiscursivo, recuperando los ideologemas que allí resuenan.

Las organizaciones políticas en los años setenta
Antes de comenzar con el análisis, conviene referirse brevemente a las organizaciones políticas con las que el DK dialoga y se vincula interdiscursivamente. Las organizaciones políticas y armadas de inscripción peronista de los años setenta, cuyos discursos consideraremos en este trabajo, se desarrollaron intensamente durante los meses previos a las elecciones presidenciales en las que triunfaría el tercer gobierno peronista (1973), y funcionaron activamente entre noviembre de 1972 y el Golpe Militar de 1976. Luego de un largo y sinuoso proceso de disputas y negociaciones, en mayo de 1973 el peronismo, con la fórmula Cámpora- Solano Lima (presidente transitorio que sería sucedido por Perón en septiembre del mismo año), resulta consagrado en elecciones libres. Tras dieciocho años de exilio de Perón y de proscripción política, el peronismo volvía a gobernar en una Argentina acosada por conflictos sociales, políticos y económicos y, al mismo tiempo, animada por un fuerte espíritu de lucha y combatividad que había dado lugar a importantes movilizaciones populares y al acercamiento de numerosos jóvenes al peronismo, por la vía del catolicismo, el nacionalismo o la izquierda tradicional. En ese contexto surge un sector juvenil que conformó la llamada “cuarta rama” del Movimiento peronista -el dispositivo encargado de la movilización de masas, la propaganda política y las operaciones armadas-, que se agregaba a las tres ramas tradicionales del Movimiento: la rama sindical, la política y la femenina. La Tendencia Revolucionaria (que Perón denominara la “juventud maravillosa”) se convirtió así en un gran frente de masas, cuyo programa político, el “socialismo nacional”, enarbolaba consignas socialistas combinadas con la tradición nacionalista y peronista. La Juventud Peronista (JP) jugó en este período un rol fundamental en tanto interlocutor de Perón e impulsor de la candidatura de Cámpora. Enmarcada en la Tendencia y cercana a la organización armada Montoneros, la JP se convirtió así en un actor de gran prota95

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gonismo en el nuevo escenario político: en efecto, además de encabezar grandes movilizaciones populares, durante el interregno (la “primavera”) camporista muchos integrantes de esta vasta agrupación participaron de ministerios y otros espacios gubernamentales, mientras diagramaban el esperado retorno del General Perón a la Argentina. No obstante, el diálogo y armonía entre la JP y el líder, con Cámpora como intermediario legítimo, comienza a erosionarse en cuanto Perón regresa al país. El corolario y punto más alto de este distanciamiento hace que, en septiembre de 1974, tras la muerte del líder, los Montoneros retornen a la clandestinidad y decidan focalizarse en la actividad armada. Esta ruptura da lugar a múltiples luchas ideológicas y simbólicas en el interior del peronismo.

Un espacio ideológico-argumentativo común
A continuación analizaremos, en nuestro corpus de discursos presidenciales, algunos tópicos que hacen resonar la discursividad militante en la voz presidencial. Según creemos, dichos tópicos recurrentes configuran un espacio ideológico-argumentativo común. La noción de espacio ideológico-argumentativo se inspira en la de “espacio discursivo” propuesta por Maingueneau (1987), la cual remite a las zonas de intersección entre formaciones discursivas: se trata de un conjunto compuesto por, al menos, dos formaciones discursivas interligadas, que mantienen entre sí relaciones privilegiadas que son “cruciales para la comprensión de los discursos concernidos” (1987, p. 85). Dado que aquí no analizamos formaciones discursivas sino series de discursos (que, ciertamente, están insertos en formaciones discursivas), preferimos adaptar el concepto de Maingueneau a nuestro caso de estudio: así, la noción de espacio ideológico-argumentativo nos permite dar cuenta de las zonas de intersección entre discursos en términos argumentativos e ideológicos. La dimensión argumentativa del espacio ideológico-argumentativo se puede abordar tanto desde el plano de los tópicos argumentativos e ideologemas (tal como proponemos en el presente artículo) como desde el plano de los modos de decir (al que no nos referimos aquí). En este trabajo es nuestro interés dar cuenta de los tópicos argumentativos que constituyen esa zona de intersección discursiva, con el fin de mostrar que la identidad político-ideológica del DK se construye, en gran medida, en diálogo con los discursos militantes setentistas.

La heroicidad
Uno de los rasgos más característicos de las organizaciones políticas de los años ´70 es la doctrina que guiaba a los militantes en su práctica política: el ascetismo, la disciplina, la subordinación de lo personal a lo político y un estilo de vida sacrificado eran algunos de los valores revindicados por los militantes en todos sus niveles (Gillespie, 1986, p. 148). Longoni (2007) sostie96

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ne que uno de los tópicos que guiaron a los militantes peronistas de izquierda de los años setenta fue la figura mítica del héroe9: “el culto de la valentía, del coraje, del arrojo, del riesgo, de la hombría”, la “ética del sacrificio extremo” definía a los militantes como sujetos heroicos embarcados en una tarea épica.
(1) “La juventud maravillosa, como la llamó nuestro líder (…) fueron los nuevos héroes, los hijos de los gloriosos hombres de la Resistencia”10. (2) “[un rasgo distintivo de la personalidad del fundador de Montoneros, Fernando Abal Medina es] su audacia sin límites y su voluntarismo acendrado, que lo llevan a plantearse como posibles, acciones hasta entonces calificadas como utópicas”11. (3) “En buena hora, los precursores, los militantes heroicos, dieron preeminencia al momento práctico, antes que a la caracterización teórica”12.

Esta imagen del militante heroico aparece en el DK bajo dos formas: en alusión a los militantes de la “generación” del Presidente (sobrevivientes, muertos o desaparecidos); y en relación con su propia imagen como personaje político, es decir: su ethos discursivo. Así, en la construcción discursiva del ethos presidencial, varios son los rasgos que aluden a la heroicidad: en primer lugar, la pertenencia del ex Presidente a esa “generación diezmada y castigada” de militantes políticos:
(4) “Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”. (25/05/03) (5) “estar entre ustedes me lleva a recordar el período de nuestra vida universitaria y la de los jóvenes de mi generación que transcurrió en un momento muy particular y difícil de la Argentina republicana. El cercenamiento de las instituciones y el estado de derecho en el país nos imponía la obligación del compromiso y la militancia política a la vez que frecuentábamos las aulas de la universidad, preparándonos para el futuro, soñando con construir un país mejor para todos”. (03/06/04)

En segundo lugar, su condición de “pingüino” vinculada a su procedencia del sur del país -una zona árida, fría y hostil -, también confiere al locutor un carácter heroico.
(6) “Nosotros somos así: medios crudos, sinceros, hoscos por el viento, por el frío, por la soledad que nos ha tocado vivir, y sabemos que cada vez que tenemos que arreglar un problema tenemos que ir al frente y tenemos que buscar muchas veces -en la soledad que nos ha tocado vivir- la solución de nuestra propia imaginación y nuestra propia creatividad” (27/06/2003).

En la discursividad militante, el “héroe” se caracteriza por haber dado todo por su causa, por haber sufrido y entregado su vida por un compromiso político. Así, tanto en la discursividad militante como en la kirchnerista el
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valor de morir (en la primera) o sufrir por la Patria (en ambas) son tópicos recurrentes y característicos, que suelen aparecer marcados por subjetivemas, palabras que dan cuenta de la subjetividad del locutor y sus emociones. El afecto y las emociones constituyen aquí elementos fundamentales para dar cuenta del “sufrimiento” y el “martirio” que aquejan tanto a los militantes como al portavoz del DK.
(7) “Tuvimos muertos y presos pero seguimos yendo para adelante porque preferíamos morir por un país libre que vivir en un país esclavo”13 (8) “Concluye uno de los periodos negros de la historia de nuestro país, durante los cuales los argentinos debimos sufrir proscripciones, el desconocimiento de la voluntad de las mayorías, la entrega del patrimonio nacional, la explotación de los trabajadores…”14. (9) “No sólo sufrimos los problemas que tenemos por la deuda por los organismos internacionales, responsables también ellos de muchas de las situaciones que vivimos los argentinos, sino por culpa de los corruptos, de los que gobernaron la Argentina y los que entregaron este país. (…) para nosotros ser racional es cada día más techo y más trabajo y tratar de dar vuelta esta historia de dolor, de olvido que nos ha tocado vivir” (17/02/04). (10) “Les quiero decir que me toca ser Presidente este tiempo de la historia, pero yo soy el que ustedes conocieron siempre, como siempre: un santacruceño que lucha y sufre junto a ustedes”. (17/09/04)

La “juventud maravillosa”
El carácter de “jóvenes” que signó a la generación de militantes de la izquierda peronista en los setenta les confiere una “mística” y un sentido específicos: su heroísmo, su rebeldía, su capacidad de “ser transgresires” y su audacia constituían el motor de la acción política.
(11) “La Juventud Argentina fue una protagonista principal de los últimos años de la vida política nacional. No fue prescindente. No se dedicó a ver pasar el proceso, metiéndose con todo, impulsivamente, a veces cometiendo errores pero jugándose hasta la vida por esos ideales de querer ver a nuestra Patria libre…”15. (12) “Ese es en esencia el proyecto político de Fernando Abal Medina, que obligadamente debemos rescatar. Sus pautas esenciales podemos sintetizarlas en: […] 3- Absoluta intransigencia con el sistema; 4- Incansable voluntad de transformar la realidad”16.

En este sentido, puede decirse que de la generación del setenta el DK rescata un gesto, un modo de ejercer la política que se vincula con la condición de “jóvenes” de los militantes de su generación: la transgresión, la capacidad de “pensar diferente” y de ser “rebeldes” contra lo instituido. La confrontación, y el desafío, asociados además a la informalidad y la falta de apego
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a las convenciones del discurso político en materia de protocolo, configuran también un ethos marcadamente “juvenil”, desfachatado, prepotente y confrontativo.
(13) “Nosotros los argentinos tenemos que ser transgresores y decididos y tenemos que demostrarles a todas aquellas escuelas económicas, a todos aquellos diagnosticadores de la realidad, que con la prepotencia del esfuerzo, del trabajo y la honestidad vamos a hacer una nueva Argentina, le guste a quien le guste la vamos a poner en marcha” (12/06/03)

Como señalamos en la nota 5, creemos que esta escenificación de un ethos juvenil, desafiante y confrontativo no se da sólo en el nivel de lo dicho sino también en el de lo mostrado17, y que se despliega en marcas lingüísticas como la prosodia, los actos de habla de amenaza, las modalidades exclamativa e interrogativa (especialmente el empleo de la interrogación retórica), los subjetivemas, los coloquialismos, entre otros indicios. En relación con la recuperación del espíritu “juvenil” setentista en el discurso kirchnerista, Lesgart señala que allí el componente generacional se liga con una “praxis ético-moral animada por la ‘esperanza de cambio’, empapada de ‘fraternidad con el otro’, de lealtad, amistad, y la creencia en que la voluntad puede ser creadora” (2006, p. 183), y que no se enlaza con la práctica militarista “autodestructiva”, sino que reenvía a la vertiente más vital e idealista de aquel imaginario.

Las convicciones y los sueños
Se suele decir que con la gestión de Néstor Kirchner se ha introducido en la política argentina una recuperación de la voluntad política, en el doble sentido de acción derivada de principios (convicciones personales y subjetivas) y de búsqueda de construcción de un lazo representativo (Cheresky, 2003; Barros, 2006). En oposición a los liderazgos presuntamente “pragmáticos” o “institucionalistas” que lo precedieron, Kirchner se ha mostrado como un líder político dotado de valores y convicciones que funcionaban como guía de su acción, por sobre otros criterios de tipo pragmático o especulativo.
(14) “Esto es lo que se había dejado de lado en la Argentina: cumplir con la palabra empeñada, decir la verdad, trabajar con honestidad, tener principios, tener convicciones, tener ideas por las que luchar. Esas son cosas fundamentales que van a consolidar la transformación y el cambio en este país”. (16/01/06)

Esta dimensión de convicciones y valores remite sin duda al imaginario militante de los ´70, en el que -como vimos más arriba, en diversos fragmentos- los valores y los “ideales” orientaban la acción política. En este mismo sentido puede entenderse la preponderancia del lexema “soñar”, muy frecuente tanto en la matriz militante como en la kirchnerista.
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(15) “Convocamos a todos aquellos que pelearon y que pelean, a los que soñaron y sueñan con la justicia para el pueblo y a todos aquellos que quieren una patria Libre, Justa y Soberana”18. (16) Tenemos convicciones, tenemos esperanzas y tenemos sueños. Los argentinos debemos tener convicciones, esperanzas y sueños para inventarnos una realidad distinta para salir del subsuelo. Soñamos con una patria unida, con una patria con memoria, con verdad y con justicia. Soñamos una patria con equidad, con solidaridad; soñamos una patria con sustentabilidad interna, sin excluidos. Soñamos una patria dignamente reconocida en el mundo e integrada a él pero cobijados por una bandera celeste y blanca que nos cubra a todos. A esos sueños tenemos que tratar de hacerlos realidad cada día, con trabajo, con esfuerzo, encarando los cambios que necesitamos concretar para que se haga menos pesada la crisis a los que más sufrieron las consecuencias nefastas del modelo de endeudamiento y exclusión que tenemos que dejar atrás. (13/08/03)

La intransigencia y la no neutralidad
En la misma línea funciona el tópico de “no neutralidad” e “intransigencia” desplegados recurrentemente en el DK, que da cuenta de una toma de posición ética y “personal” frente a la situación política argentina y de un ethos involucrado personalmente en la lucha política.
(17) En este tiempo de la historia -que quede bien grabado- yo no soy, como dije respecto de otros temas días pasados, neutral, no vengo a mezclar todo, no me interesa bajo ningún aspecto; lo dije el día que me tocó asumir como presidente de la Nación Argentina: no vengo a dejar los principios en la puerta de la casa de Gobierno. (07/12/2004) (18) Estoy en una trinchera sola, no tengo un pie acá y otro allá, tengo los pies puestos en el corazón, en el cariño, en el afecto y en la decisión de abrazarme permanentemente al pueblo argentino, sin distinción de colores o partidos. (14/07/2005) (19) A veces a uno lo quieren mostrar como intransigente porque, obviamente, tenemos que serlo con los que quebraron el país, con los que llevaron a millones de argentinos a quedar sin trabajo, con los que nos destruyeron la riqueza nacional. ¡Como no vamos a ser intransigentes con los responsables de estas políticas y con esas políticas! Tenemos que ser transigentes con los que quieren crear las políticas superadoras que están necesitando la Argentina. (02/06/04)

La lucha de los militantes peronistas de los ´70 también era visualizada como “intransigente”: en efecto, en el discurso militante la condena a la indiferencia era una constante19:
(20) “Sabemos bien quienes somos y qué queremos: una patria libre, justa y soberana con independencia económica, soberanía política y justicia social y sabemos que a esos objetivos no se los alcanza sino mediante la lucha mas intransigente e irreductible”20.
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(21) “Cuando el Movimiento se juega su destino, no puede haber indiferentes ya sea por comodidad, por cobardía o por especulación”21 (22) “No queda espacio político para el color gris en lo que a esta lucha respecta”22

O, como en el fragmento ya citado:
(12) “Ese es en esencia el proyecto político de Fernando Abal Medina, que obligadamente debemos rescatar. Sus pautas esenciales podemos sintetizarlas en: […] 3- Absoluta intransigencia con el sistema; 4- Incansable voluntad de transformar la realidad”23.

Pero la alusión a la intransigencia24, la parcialidad, la no neutralidad y la lealtad a principios y convicciones que funcionan como “mandatos” políticoideológicos no está exenta de complejidades; por el contrario, pone de manifiesto una tensión que atraviesa todo el imaginario kirchnerista: la tensión entre el terreno de las convicciones políticas particulares y el carácter universal del Estado de derecho.

El militante como “hombre común”
Otro atributo con el que el ex Presidente se definía reiteradamente a sí mismo es el de “hombre” o “ciudadano común” con derecho a “pensar diferente” y a ejercer su libertad de opinión.
(22) “Soy un hombre común, con virtudes y con errores. Trato de corregir permanentemente lo que me pueda equivocar” (14/07/05). (23) “Porque también aparte de ser Presidente uno sufre como ser humano, como todos ustedes. Uno es un hombre común, algunos creían que se sentaban en ese sillón y se volvían perfectos. Así nos fue. Uno acierta o se equivoca y tiene mejores y peores días como todos los cristianos permanentemente, pero duele a veces escuchar a algunos que han hecho tanto daño al país y hablan con una soberbia”. (11/08/04)

De la misma manera, el militante setentista se visualizaba a sí mismo como perteneciente y surgido del pueblo, y exaltaba las virtudes de la “gente común” (Gillespie, 1986, p. 112)25.
(24) “Con orgullo desafiante, elevando altivos nuestras banderas. Con la soberbia de los que surgen de las entrañas del pueblo, alzando sus puños agresivos”26. (25) “Somos hijos del pueblo, porque forjamos esta última etapa de lucha, porque vamos a ser los que llevemos el peso de la lucha del futuro”27.

En la escena argumentativa presidencial, su sedicente condición de “ciudadano común” que discute y defiende sus ideas “democráticamente” y “ejerce su libertad de expresión” suele funcionar como argumento a favor de sus intervenciones polémicas:
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(26) “Esto no es atacar la libertad de prensa, por el contrario. Cuando uno dice cosas diferentes a la que puede estar pensando un diario se dice que se ataca la libertad de prensa, estoy ejerciendo la libertad de expresión como presidente o como ciudadano común”. (17/03/2005) (27) “… yo no soy ni confrontativo ni ataco a los medios de prensa, dicen de mí las cosas que quieren, pero soy un hombre del sur, un argentino más que defiende sus ideas, sus convicciones, y si tengo ideas y convicciones y las quiero discutir democráticamente lo debo hacer porque eso es bueno para el país. No me van a callar la boca diciendo que soy confrontativo ni me van a callar la boca diciendo que ataco a la prensa”. (05/08/2005)

Este derecho a “disentir” y a presentar puntos de vista “diferentes” también era revindicado por los militantes peronistas:
(28) “Los leales pueden disentir. Los obsecuentes siempre traicionan”28. (29) “En el Movimiento Peronista siempre hubo derecho a disentir”29

Vale la pena detenerse un instante en el modo en que el ex Presidente “pide la palabra” en relación con su carácter de “ciudadano” u “hombre común”. El hecho de que el locutor elija deliberadamente citar presuntas críticas y acusaciones de sus adversarios puede interpretarse como un modo de “construir” la polémica, la cual requiere de un terreno común de debate. Esta estrategia consiste en crear una “excusa” para mostrarse a la vez como un ciudadano común con derecho a “pensar diferente” y como un “militante” de sus convicciones, para marcar el alcance del debate y posicionarse como su juez legítimo. Si la ambigüedad del discurso polémico reside en que éste “es a la vez una búsqueda de la verdad, o al menos de lo opinable […] pero es también un acto, que supone una presencia fuerte y explícita del enunciador en el enunciado” (Angenot, 1981. p. 35, traducción propia)30, el derecho a “no callarse la boca” puede ser ejercido por el Presidente en la medida en que, desde una posición enunciativa que afirma su autoridad, pero amparado a la vez en su condición de “hombre común”, construye y delimita la esfera de la polémica.

La política como lucha, batalla o epopeya
Un tópico de enorme importancia que recurre en las dos series discursivas que aquí abordamos consiste en la postulación de la política como “lucha”, “batalla” o “epopeya”, es decir: la política como motivada y animada por el conflicto31.
(30) “Venir -honestamente se los digo, con absoluta franqueza- para profundizar la Argentina que nos han dejado, bajo ningún aspecto fue mi intención cuando iniciamos este largo maratón, esta larga lucha y esta larga epopeya por conducir la Argentina” (11/08/03).
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Esta visión de la política como terreno de conflicto puede asociarse con lo que Tcach (2006) ha denominado la “lógica del partisano” que subyace a la práctica política de los jóvenes militantes setentistas. Esta lógica se caracteriza por la organizar el imaginario político como “un imaginario de guerra, marcado por la antítesis amigo-enemigo”: en efecto, para las organizaciones políticas peronistas de los años ´70, la práctica política era visualizada como una lucha, como un “combate” permanente “por la libertad y la democracia” (Tcach, 2006, p. 141)32:
(31) “La lucha no declina a partir del 11 de marzo ni llega a su término con la toma del gobierno el 25 de mayo. Recién entonces comienza una nueva etapa, etapa en la que el pueblo debe pasar a jugar un papel protagónico”.33 (32) “Luego de 18 años de lucha (…) el 25 de mayo comenzó la etapa de la Reconstrucción para la Liberación Nacional”.34 (33) “Porque el peronismo es nuestro, porque forjamos esta última etapa de lucha, porque vamos a ser los que llevemos el peso de la lucha hacia el futuro”35.

En efecto, los años ´70, marcados por hitos como el Cordobazo, la movilización popular y la radicalización política de amplios sectores de la sociedad, son años en los que, al decir de Pucciarelli “la concepción del compromiso político era asumida como conflicto, como lucha imperativa y dramática para trastocar las estructuras de poder heredadas” (1999, p. 7): se trata de un período de “primacía de la política”. En ese registro, el poder “transformador” de la “voluntad” política constituye un tópico recurrente en ambas series discursivas.
(34) “todos los que tenemos responsabilidades, todos los que abrazamos la política como una causa transformadora (…) hay que volver a reconstruir las bases de la credibilidad para que la sociedad pueda ver en cada intendente, en cada diputado, en cada senador, en cada presidente, en cada ministro, la actitud de confianza que lo lleve a apoyarlo para ir construyendo una Argentina absolutamente diferente” (14/08/03) (35) “He querido hablar con el corazón abierto, con una voz que quiere ser expresión del anhelo del pueblo que represento, combinación de sueño y realismo e inspirada en el sólido recuerdo de nuestra historia en común y en la visión de un presente y un porvenir que nos exige practicar el diario ejercicio de la voluntad de hacer” (28/08/03)

La primacía de la política y el antiliberalismo
Es sabido que el ideario de los militantes de los años setenta se fundaba en la construcción de la Patria Socialista, cuya consolidación requería de una primer etapa “táctica”, la Patria Peronista. Orientadas por la revolución cubana y por las corrientes izquierdistas expandidas en la época, las agrupaciones
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políticas se acercaron al Peronismo como un movimiento capaz de expresar y llevar adelante el proyecto de socialismo nacional.
(36) “Sabemos bien quienes somos y qué queremos: una Patria Libre, Justa y Soberana con independencia económica, soberanía política y justicia social”36.

Aunque, como sabemos, este no es el ideario que guía la programática kirchnerista, sí es posible distinguir en el DK una serie de ideas-fuerza que operan como memorias discursivas de la matriz discursiva del peronismo de izquierda. Como señala Lesgart, si bien en el registro kirchnerista “no hay un retorno a la idea de que la democracia sería una ‘máscara de dominación burguesa’ o un instrumento para lograr fines más elevados, la construcción simbólica del poder político evoca la recuperación de ideas-fuerza que son leídas en sintonía con algunos planteos de distintas izquierdas de décadas anteriores” (2006, p. 173). Entre estas ideas, la “soberanía política”, la “justicia”, la “independencia económica”, el “antiimperialismo”, son tópicos recurrentes que se enlazan con el ideario setentista. Por su carácter ambiguo y polisémico, estos tópicos permiten articular en el DK configuraciones políticas distintas a las impulsadas por los jóvenes peronistas, pero que en todo caso funcionan como ecos y resonancias de aquella discursividad. Es en continuidad con esos preceptos propios de la izquierda peronista que se puede interpretar entonces la persistente prédica kirchnerista contra “la ortodoxia neoliberal”, la oligarquía, los monopolios, o los “nostálgicos” del modelo del pasado. Aunque en otro registro, estos tópicos aparecen reiterados y reformulados desde una perspectiva (y en un contexto económico) que poco tiene que ver con el “socialismo nacional” de otrora, pero que postulan la centralidad del Estado y, en términos generales, cierto imaginario nacionalista, también en boga por aquellos años.
(37) “Todavía hablan, pero tengan en cuenta, siempre recuerden a esos economistas neoliberales que nos prometieron el cielo y nos dieron el infierno. Tengámoslo muy claro porque buscan volver de cualquier manera, pero que se den cuenta que con absoluta amplitud, con absoluta pluralidad, estamos entre todos empezando a tratar de recrear un proyecto, un proyecto nacional del que alguna vez los argentinos estuvieron absolutamente convencidos. Y Dios quiera -a ustedes y a los que nos miran por esa camarita- que podamos volver a decir que somos capaces de reconstruir ese proyecto que nos contenga a todos los argentinos” (11/08/04)

Mas allá de la plausibilidad y las condiciones de posibilidad de la reemergencia de los preceptos “antiliberales” en el contexto político y económico argentino actual (cuyo alcance no podemos evaluar en este trabajo), lo interesante de esta recuperación del tono antiliberal se vincula profundamente con el punto que desarrollamos anteriormente: la centralidad y la primacía de la política en la discursividad kirchnerista. En ese sentido, vale la pena recordar
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aquel adagio del teórico político alemán Carl Schmitt, según el cual no existe “ninguna política liberal en sí misma, [sino] tan sólo una crítica liberal de la política” (1987, p. 91). Desde este punto de vista, se comprende por qué la emergencia de un liderazgo militante y dotado de una voluntad política fuertemente polémica, aparece como un contrapunto y un embate contra el imaginario liberal. En efecto, la perspectiva liberal, basada en argumentos técnico-burocráticos, económicos o morales (Mouffe, 2007) es fuertemente cuestionada y rechazada en las dos series discursivas que analizamos, desde un punto de vista que destaca la dimensión antagónica y conflictiva de la política:
(38) “Lo que sucede es que estos marranos de la política suponen que con papeles y sellos pueden alterar al cariño de un pueblo a quienes reconoce como leales, la vocación por luchar contra los patrones, la bronca con la policía brava, el desprecio a los milicos, el odio al yanqui explotador, las ganas de juntarse (…) guiándonos como una enorme llamarada revolucionaria. (…) Ahí es donde nunca podrán destruirnos, ahí está nuestra fortaleza, lo indestructible de nuestra política”37. (39) “Les puedo asegurar que estamos abriendo todas las puertas del Estado. Porque el Estado somos todos los argentinos, no una simple burocracia política a la que le toca por un determinado tiempo ejercer el poder político de la Nación. Por lo tanto, hay que entrar a participar activamente, porque si no de un lado demandan los que sufren las injusticias y las inclemencias de un Estado que no funciona y del otro lado están los que siguen viviendo del Estado”. (14/11/03)

En oposición al gobierno “policíaco” de la dictadura y a la “burocracia” representada por la derecha peronista, la juventud peronista postulaba la “lucha política”. Por su parte, frente a la uniformidad, el autoritarismo y la “pura administración de las cosas” representados por el “pensamiento único” neoliberal (que, como veremos, se vincula con la “uniformidad” militar), en el DK se postula la centralidad del Estado, la convicción y la decisión política.

El pasado reciente: dictadura y neoliberalismo
En cuanto a la lectura del pasado, en el DK es posible visualizar una continuidad temporal entre el año 1976 y el año 2003, en que se inicia la gestión de gobierno kirchnerista. Desde nuestra perspectiva, esta operación permite delinear dos visiones del pasado reciente: por un lado, un pasado que remite a los valores y convicciones de la generación de militantes; y por otro, un bloque temporal en el cual la dictadura y el neoliberalismo están profundamente vinculados. Sobre la primera lectura del pasado, que recupera el período de auge de la militancia setentista, evocado como un tiempo de utopías, sueños y compromiso, ya nos hemos referido más arriba. En lo que respecta a la segunda inter105

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pretación del pasado reciente, es destacable que éste aparece presentado como un bloque temporal en el que la dictadura militar se homologa con el neoliberalismo imperante en los años ´90 (que parecería tener su corolario, o su muestra más cabal, en el estallido social y político del año 2001), bloque en el que se incluye, un tanto vagamente, a todas las gestiones gubernamentales anteriores y al accionar de otros adversarios como los militares, la Iglesia, la prensa, ciertos partidos opositores, asociados a ese modelo. Pero esta vaguedad, lejos de disipar la figura de los adversarios políticos, los define y los carga de sentido. Si la dictadura aparece como la responsable de la introducción del modelo económico neoliberal, la década del noventa es caracterizada por su parte como el “epílogo” y la “máxima expresión” del modelo económico y político implementado por el gobierno militar:
(40) “Sólo así [los dictadores] podían imponer un proyecto político y económico que reemplazara al proceso de industrialización sustitutivo de importaciones por un nuevo modelo de valorización financiera y ajuste estructural con disminución del rol del Estado, endeudamiento externo con fuga de capitales y, sobre todo, con un disciplinamiento social que permitiera establecer un orden que el sistema democrático no les garantizaba. Para el logro de estos objetivos querían terminar para siempre con lo distinto, con lo plural, con lo que era disfuncional a esas metas. Ese modelo económico y social que tuvo un cerebro, que tuvo un nombre y que los argentinos nunca deberemos borrar de nuestra memoria y que espero que también la memoria, justicia y verdad llegue, se llama José Alfredo Martínez de Hoz. Lamentablemente, este modelo económico y social no terminó con la dictadura; se derramó hasta fines de los años ´90, generando la situación social más aguda que recuerde la historia argentina”. (24/03/2006)

La represión y el modelo neoliberal aparecen así como una unidad ininterrumpida en el tiempo y como una matriz ideológica con idénticos principios políticos, ideológicos y económicos. Pero este modo de leer el pasado dictatorial, en relación con la instauración de de un modelo económico, también reenvía a los discursos de la militancia setentista: en esos discursos (que a su vez evocan la figura de Eva Perón y la histórica polaridad peronismo- antiperonismo) la polarización de la sociedad en dos campos, pueblo/ antipueblo, ubicaba a las oligarquías, los monopolios, el imperialismo y los gobiernos militares en el polo del antipueblo. Todos esos sectores aparecían como enemigos del pueblo, como aquellos que están “del otro lado” del pueblo:
(41) “Del otro lado el imperialismo, las grandes empresas monopólicas y sus aliados nativos, la oligarquía industrial, financiera, comercial y agropecuaria, expresada políticamente en los partidos gorilas (Nueva Fuerza, ezequielismo y manriquismo), en sus agrupamientos empresariales (UIA, Sociedad Rural, Cámara Argentina de Comercio, Bolsa de Comercio, etc.) y sus expresiones
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militares (la camarilla militar, los asesores yanquis…)”38.

En el mismo sentido, el 26 de mayo de 1973 un comunicado de la JP establecía como uno de sus diez objetivos fundamentales
(42) “la investigación hasta sus últimas consecuencias de los responsables y ejecutores de torturas, secuestros, asesinatos y encarcelamiento de los militantes populares. Así también la de los implicados en delitos económicos a todo nivel, y de los ejecutores y cómplices de la penetración imperialista que han saqueado y entregado nuestra economía”39.

Como puede verse, tanto en el DK como en la serie de discursos militantes, imperialismo y represión, militarismo y economía “antipopular” se unen en la figura del enemigo político contra el que se debe luchar para la instauración de un nuevo modelo de soberanía y para la refundación de la nación. También en este tópico, como en tantos otros, la memoria discursiva de los jóvenes militantes peronistas opera como fundamento y a la vez como soporte del discurso kirchnerista, tanto en el terreno de los imaginarios evocados como en el de la construcción del ethos discursivo del locutor.

Conclusiones y perspectivas
A partir del análisis precedente es posible extraer algunas conclusiones provisorias y plantear algunos puntos para la reflexión. En el plano específicamente discursivo, creemos que esta descripción y enumeración de tópicos argumentativos, que dan cuenta del vínculo existente entre el discurso kirchnerista y los discursos de la militancia setentista, nos permite identificar y caracterizar, de manera aún incipiente y en términos generales, una tipología discursiva que el análisis del discurso aún no ha estudiado en profundidad: el discurso militante. Estrechamente ligado a lo que Angenot (1982) denomina discurso panfletario, pero con características propias, el discurso militante reúne una serie de rasgos que nos autorizan a definirlo como una tipología específica caracterizada por una serie de tópicos, por un conjunto de ideas-fuerza, por un cierto “tono discursivo”, por determinadas modalidades, pero especialmente por un tipo de ethos, que habla y “se muestra” como un “hombre común”, heroico, idealista, luchador y beligerante. En el plano ideológico-político, puede decirse que la recuperación de la discursividad militante setentista en la voz presidencial ha (re)abierto en el debate político argentino una polémica aún no saldada: la cuestión del accionar de las organizaciones políticas de los ´70 y sus sentidos de la política (como acción guiada por valores y convicciones pero también como radicalización y violencia), en relación con las perspectivas para el proceso de revisión y reelaboración del pasado traumático de la dictadura militar.
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Finalmente, en términos de construcción de liderazgo político, las memorias discursivas de los ´70 que atraviesan, impregnan y dan forma al discurso kirchnerista señalan que asistimos a la construcción de un ethos presidencial con características novedosas. Svampa (2003) ha denominado “ethos de los setenta” al zeitgeist de aquellos años, cuyo mayor exponente fue la figura del militante político, “definido por una ‘mística’ revolucionaria, […] un compromiso que se postulaba como permanente y radical”, caracterizado por la desconfianza en las vías reformistas y el desprecio partidocrático (2003, p. 28), entre otros rasgos. Aunque con matices y diferencias, esas características parecen ajustarse a la imagen que el ex presidente argentino Néstor Kirchner ha construido de sí mismo en tanto líder político: se trata de un ethos “militante”, juvenil, beligerante y rebelde; un ethos “igual a la gente”, con derecho a disentir; un ethos animado por convicciones y valores. El espacio ideológico-argumentativo común entre el “ethos setentista” al que alude Svampa y el ethos kirchnerista -en el sentido específicamente discursivo y argumentativo en que lo abordamos aquí- está impregnado de una lógica de “cruzada” (Tcach, 2006), donde lo “personal” atraviesa y se fusiona con la política, y donde la recuperación de la tarea y los ideales políticos de la generación del setenta aparecen como un legado:
(43) “Estamos en una etapa histórica, luchemos por las convicciones que soñaron muchos de nuestros próceres, muchos de aquellos que tuvieron que sufrir represión, desapariciones por sus ideas; muchos de los que forman parte de los excluidos de este país, que fruto de un modelo perverso los fueron dejando totalmente afuera”. (30/03/06) (44) “fuimos perseguidos por defender nuestras ideas y hoy estamos compartiendo la conducción de la nueva Argentina con una generación en la que muchos no están, pero estamos nosotros para llevar la bandera al lugar que corresponde”. (04/02/04)

Max Weber (1988) señala, a propósito del líder carismático, que “el carisma puro […] constituye, donde aparece, una vocación en el sentido enfático del término: como ‘misión’ o como ‘tarea’ íntima”. El liderazgo kirchnerista y el ethos presidencial se configuran a partir de un juego en el que las memorias discursivas operan como ecos de voces del pasado, voces que resuenan recordando que la voluntad política, las convicciones y la lucha por la “refundación” de la Argentina constituyen, tal como sugiere Weber, una “misión”, un “mandato” o una “tarea íntima”.

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NOTAS * Este artículo es una versión modificada y ampliada de una ponencia presentada en las IV Jornadas de Jóvenes Investigadores organizadas por el Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Argentina, en octubre de 2007. En efecto, esa tarea ya había sido iniciada durante la llamada “transición democrática” (en la década de 1980) por el ex Presidente Raúl Alfonsín, quien también se ocupó de la resolución de la cuestión militar y de instaurar cierta lectura del pasado dictatorial (ver Sábato, 2000; Jelin 2007; Acuña y Smulovitz, 1995; entre otros). Sobre la relación entre el discurso alfonsinista y el kirchnerista, ver Montero, en prensa b y en prensa c. Para una descripción de las agrupaciones militantes setentistas, ver la nota 4 y la tercera sección de este trabajo. Durante sus casi cinco años de mandato (2003- 2007), el ex Presidente Néstor Kirchner realizó alrededor de 830 discursos públicos, disponibles en el sitio www.presidencia.gov.ar. Los fragmentos seleccionados en este trabajo corresponden a discursos pronunciados entre los años 2003 y 2006 y su criterio de selección responde a los tópicos y temáticas rastreados en el análisis. En este trabajo tomamos en cuenta la revista El Descamisado, el órgano de prensa de la Juventud Peronista. La selección de los materiales de análisis de los años setenta responde a criterios históricos y políticos: es sabido que entre 1972 y 1976 los miembros de la Juventud Peronista tuvieron una participación activa en el gobierno peronista, ya sea como militantes y activistas (campaña por el “Luche y Vuelve” y campaña presidencial, a fines de 1972 y principios de 1973), como integrantes (durante el interregno camporista), como aliados, o como interlocutores. Además, durante esos años esa agrupación propuso activamente “programas políticos” que complementaban la acción armada. A esto se agrega el hecho de que en los discursos presidenciales existe una constante alusión y reivindicación del mencionado periodo, con el que el locutor manifiesta tener afinidad ideológica y en el cual él mismo participó como militante. Una hipótesis más abarcativa que guía nuestra tesis, y en la que no avanzaremos aquí dado que excedería con creces el objetivo de este artículo, es que las memorias entre ambas series de discursos no operan solamente en el nivel de lo dicho, sino también en el nivel de lo mostrado. Esto es: no es sólo en el nivel de los tópicos, los temas o los objetos del decir sino en el decir mismo, en las modalidades argumentativas y enunciativas desplegadas en ambas series donde se pone plenamente de manifiesto esta continuidad entre el discurso militante de los ´70 y el DK (sobre la diferencia entre “mostrar” y decir” ver Ducrot, 1986; Maingueneau, 1999, y también la nota 17 de este trabajo). No es objeto de este artículo indagar en las diferencias y debates teóricos en torno a estas nociones, cercanas y a la vez distintas entre sí. Al respecto, ver las intervenciones recopiladas en Bres, J. et al (Dirs.) (2005). Actes du Colloque de Cerisy: Dialogisme et polyphonie. Approches linguistiques. Bruselas: De BoeckDuculot. Sobre la acepción retórica de la memoria, ver también Vitale, 2007.

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Amossy (1999), por su parte, denomina “estereotipos” o “clichés” a estos términos cristalizados que condensan significaciones del sentido común y tienen un rol fundamental en el discurso argumentativo. Ver también Amossy y Herschberg Pierrot, 1997. Esta figura se complementaba con la del mártir, que evocaba a los “muertos por la causa popular”, encarnada por algunos personajes que conformaban la mitología montonera (Svampa, 2003; Longoni, 2007). En las solicitadas se solía firmar: “Presentes mártires de Trelew. Presentes mártires anónimos. Presentes todos los mártires” (Baschetti, 1996: 93). “Solicitada en homenaje al pueblo peronista y su líder por el triunfo popular del 11 de marzo de 1973”, El Descamisado, 05/03/74 (en adelante ED). El subrayado siempre es nuestro. “El mandato político de Abal Medina”, Revista Militancia, Editorial (Baschetti, 1996: 189). Ibídem: 191. “7 de septiembre: Día del Montonero”, volante (Baschetti, 1996: 187). “Apoyar, defender, controlar”, ED N° 2, 05/73. “7 de septiembre: Día del Montonero”, volante (Baschetti, 1996: 187). “El mandato político de Abal Medina”, Revista Militancia, Editorial (Baschetti, 1996: 190). Esta doble dimensión del discurso procede de la distinción planteada por Ducrot (1984) entre L (locutor) y » (locutor como ser-en-el-mundo). Para este autor la exclamación, las interjecciones, y todas las marcas de subjetividad en general, “muestran” algo relativo a la enunciación y a la subjetividad del locutor y no sólo “dicen” algo del mundo, y están plenamente a cargo de L, quien no sólo habla sino que también “muestra” la situación como la fuente y origen de su enunciación. Hemos analizado algunas de estas estrategias de emergencia del ethos militante (en tanto L) en Montero, 2007a y 2007b. “Solicitada en homenaje al pueblo peronista y su líder por el triunfo popular del 11 de marzo de 1973”, ED, 05/03/74. Ver también el fragmento correspondiente a la nota 16. ED, 14/03/74 ED, 14/03/74 ED, 19/03/74. “El mandato político de Abal Medina”, Revista Militancia, Editorial, en Baschetti (1996), p. 190. Para un tratamiento semántico-argumentativo del lexema “intransigente” en el discurso kirchnerista como motor y condición de la acción política, ver Montero, 2007b. Sobre el carácter “popular” de los miembros de las organizaciones peronistas de izquierda es interesante señalar que muchos de ellos eran jóvenes estudiantes provenientes de clases medias acomodadas e incluso de clases altas. Según Tortti (1999), cierta “autoculpabilización” por no pertenecer a las clases populares los habría llevado a abrazar la causa popular y a adoptar una disciplina de ascetismo y renuncia a los beneficios de su clase de origen. ED, 14/03/1974.

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ED, 14/03/1974. ED, 5/02/74. ED, 5/02/74. “[Le discours polémique] est à la fois une recherche de la vérité, ou du moins de l´opinable […], mais il est aussi un acte, qui suppose une présence forte et explicite de l´énonciateur dans l´énoncé” (Angenot, 1982: 35). También es posible inscribir esta visión conflictiva de la política en el marco del discurso populista, en la medida en que se trata de un tipo de construcción política basada en el antagonismo y la conformación de fronteras que delimitan equivalencias y exclusiones. Nos hemos referido al carácter populista del discurso kirchnerista en Montero (en prensa b). Tcach (2006) también señala que la lógica del partisano enlaza perfectamente con el “derecho de resistencia a la opresión”, tan marcado en la discursividad kirchnerista. Sobre esto, ya hemos mencionado brevemente que en numerosas ocasiones el Presidente se muestra como un “ciudadano común” con “derecho a expresar sus opiniones”, y que esto funciona como un argumento a favor de (e incluso una excusa para) propiciar y generar el debate. Volante (Baschetti, 1996: 43). Volante (Baschetti, 1996: 74). ED, 14/03/74 ED, 14/03/74 ED, 14/03/74. ED, 12/06/73. “Compromiso de la Juventud Peronista con el pueblo de la patria”, comunicado del 26/05/73 (Baschetti, 1996: 51).

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ANA SOLEDAD MONTERO es Licenciada en Sociología, docente de Sociología Política e investigadora en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es becaria de Doctorado del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y realiza un Doctorado en Filosofía y Letras con orientación en Lingüística (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Su área de estudio es el análisis del discurso político desde un enfoque argumentativo y socio-político. Ha publicado varios artículos relativos a su tema de investigación y ha participado de diversos congresos y encuentros, tanto en el área de las ciencias sociales como en el del análisis del discurso. Correo-e: solmontero@hotmail.com

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CUBO DE SEVERINO LILIANA (Coord.) (2007). Los textos de la ciencia. Principales clases del discurso académico-científico (2da. ed.). 384 pp. Argentina, Córdoba: Comunicarte. ISBN: 978-987-1151-54-7. El libro está destinado a describir las características que identifican a distintos tipos de textos académicos: los textos de difusión en ámbitos científico académico, los de resultados de investigación, los de control y/o aval de investigadores, los de estudio de disciplinas. Surge del reconocimiento de las dificultades que aparecen en el nivel universitario en la lectura y en la expresión escrita, conforme a las convenciones de la comunidad de discurso, que trascienden los objetivos de comunicación básicos. Esto requiere en opinión de la coordinadora de la obra de un “proceso de enseñanza-aprendizaje especial”. Está problemática, identificada en distintos países, ha sido objeto de indagaciones particulares que han dado como resultado textos destinados a precisar las características de los textos académicos. Sin embargo, la bibliografía de la que se dispone refiere principalmente a la producción escrita en inglés y, en menor medida, en francés y alemán. Justamente el trabajo que se presenta está destinado a brindar conocimientos en idioma español sobre esta temática. La obra en sus distintos capítulos ha sido abordada por distintos investigadores y uno de sus méritos intrínsecos es la unidad de análisis con los que han sido enfocados, a partir del modelo tipológico de Heinemann y Viehweger (1991). Asimismo, se destaca que la información que se ofrece parte de la investigación de un corpus representativo de distintos tipos de discurso escritos en español, circunstancia que asegura disponer de datos confiables. Si bien está destinada principalmente a estudiantes universitarios, resulta un recurso eficaz que a no dudar resultará de utilidad a la misma comunidad académica, tanto en la producción como en la transmisión de conocimientos. El libro está organizado en cuatro partes, cada una de las cuales aborda los diferentes tipos de textos. La primera, se refiere a los textos de difusión en ámbitos académicos científicos. Incluye para su consideración el artículo de investigación científica (Hilda Elena Puiatti de Gómez), el resumen o abstract (Clara Prestinoni de Bellora y Elsa Girotti); la ponencia y el resumen de ponencia (Ofelia Duo de Brottier); el póster científico (Ana María Vega); la reseña (Ester Castro de Castillo) y la conferencia académica (Gisela Elina Müller de Russo). La segunda parte está destinada a los textos de control de resultados de investigación. Incluye a la monografía (Delia Ejaque); la tesina de licenciatura (Diana Tamola de Spiegel) y la Tesis (Ann Borsinger de Mon115

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temayor). La tercera aborda los textos de control y aval de investigación. Considera al proyecto de investigación (Gloria Nelsi Lacon de De Lucía) y el informe de investigación (Iris Viviana Bosio). Finalmente, la cuarta parte incluye a los textos de estudio de disciplinas, tales como los manuales universitarios (Liliana Cubo de Severino), los manuales de nivel medio (Andrea Gazali), la guía de estudio en el nivel superior (Carolina Ana Sacerdote) y el documento de cátedra (Adriana Zani). En cada una de las partes, y de acuerdo al modelo propuesto “multinivel”, dentro de los lineamientos de la lingüística del texto con enfoque cognitivo procedural, se examinan de modo particularizado los textos sometidos a análisis. En su conjunto y separadamente proporcionan información valiosa y precisa acerca de distintos elementos constitutivos de los niveles que se han considerado. De este modo identifican el tipo de función que cumplen, el tipo de situación comunicativa en la que se insertan, los tipos de procedimientos que se siguen y los tipos de estructuración a que refieren. Respecto del tipo de función remiten al “papel de los textos en la interacción, su contribución a la realización de metas comunicativas sociales y objetivos particulares, así como la consideración de las relaciones sociales” (Ciapuscio, 1994:104). Se especifica, de acuerdo a Heinemann y Viehweger las cuatro funciones textuales elementales: expresar, contactar, comandar e informar, sin desmedro de considerar las posibles relaciones de inclusión y de transiciones entre ellas. En cuanto al tipo de situación, refiere al lugar, tiempo, conocimientos sobre ámbitos comunicativos, instituciones y formaciones sociales, conformando todos ellos un cuerpo de saberes almacenados por los hablantes en su proceso de socialización. La caracterización propuesta toma en cuenta los tipos de marcos institucionales, la organización social de las actividades, el número de hablantes, los roles sociales de los interactuantes en el acto comunicativo y los tipos básicos de la situación contextual. El tipo de procedimiento informa sobre el “modo de conducirse de los interactuantes para lograr objetivos preestablecidos o que se han planteado a partir de determinadas situaciones” (Ciapuscio, 1994:112). En relación con ello distinguen el proceso de desarrollo textual, destinado a identificar que información se incluye, su extensión y el modo de desarrollarla; los pasos estratégicos de procedimientos para transmitir u ordenar la información y los procedimientos tácticos particulares para acentuar los anteriores. El tipo de estructuración, contempla la estructura arquitectónica composicional. Dicho de otro modo, la sucesión organizada de los complejos de las partes textuales, que incluyen la parte inicial, el núcleo central y la parte terminal del escrito. En cuanto al esquema de formulación prototípico, corresponde al nivel que permite identificar los rasgos que caracterizan determinados estilos de esquema textual. Aquí se distinguen, por un lado, aspectos relacionados con las
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Reseñas

máximas comunicativas específicas de las clases textuales, y por otro, los modelos de formulación, tales como los lexemas específicos de cada clase textual o “constituyentes textuales estereotipados” (Cubo de Severino, 2007:20) La elección de este modelo de análisis no sólo permite a los autores proporcionar información específica sobre cada uno de “los textos de la ciencia”, sino además hacerlo con idénticas categorías, de modo tal de facilitar las comparaciones entre ellos y circunscribir los aspectos que los diferencian. La coordinadora de la obra, cuenta en su acerbo con una trayectoria de investigación sobre el tema, fruto de sus preocupaciones pedagógicas en torno a la comprensión y producción textual en la universidad, desarrollada en el Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina). El mérito en abordar una obra de esta naturaleza ha consistido no sólo en contribuir a dar respuesta a la insuficiencia de material bibliográfico en español, sino en hacerlo convocando a un grupo de expertos en cada uno de los temas propuestos y consensuar con ellos un esquema prototípico de análisis que facilita su comprensión. No de menor interés es señalar, por un lado, que está escrito de una manera clara y precisa, teniendo en cuenta las necesidades de los destinatarios, circunstancia remarcable en un trabajo colectivo de esta naturaleza. Por otro, la selección de cada uno de los textos resulta original en la perspectiva de incluirlos en un mismo trabajo, situación que no es frecuente aún en otros idiomas y prácticamente inexistente en español. Asimismo, tal como señala la Dra. Cubo de Severino en la Introducción de la obra, la adopción del modelo de tipología textual de análisis ha demostrado su factibilidad para ser aplicado a los distintos subgéneros del discurso científico, que ha hecho posible señalar no sólo las notas distintivas características de cada uno, sino además la existencia de elementos comunes entre ellos. A las bondades intrínsecas de cada una de las partes se adicionan no sólo las referencias bibliográficas pertinentes y actualizadas, que permiten al lector profundizar en la temática, sino también las citas del corpus que ha sido analizado, que ha posibilitado una abundante ejemplificación a partir de textos reales, referidos a los distintos subgéneros del discurso científico. El libro aparece en circunstancias en las que se discuten los procesos de enseñanza y aprendizaje en la universidad, particularmente referidos a la interacción con textos académicos, tanto en comprensión como en producción. Las dificultades señaladas al respecto en investigaciones nacionales e internacionales, más allá de disciplinas particulares, ponen de relieve el interés y oportunidad de la obra por la contribución a la formación e información sobre el tema. Sin duda su lectura habrá de constituir un aporte considerable y de relevancia para los destinatarios originales. Pero es previsible que sus alcances se extiendan, además, a toda la comunidad académica.

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Telma Piacente piacente@isis.unlp.edu.ar

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Reseñas

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partir de cuyas descripciones se consignan las dos funciones que la evidencialidad puede cumplir: indicar la fuente de conocimiento y señalar el grado de certeza. Estas funciones se desglosan a su vez de modo que la fuente de conocimiento puede ser producto de la evidencia sensorial, del rumor, de la inferencia, de la evocación, en tanto que el grado de certeza queda señalado por construcciones parentéticas, adverbiales o por verbos modales. Por otra parte, la autora sostiene que el estudio de la modalidad en el habla hispana no ha sido tan significativo como en el caso de otras lenguas. En general, el tema de la modalidad se incluye en las descripciones gramaticales y muy pocas plantean como objetivo principal explicar el uso de la modalidad desde una perspectiva funcional. Más aún, los trabajos sobre la adquisición de las expresiones de modalidad en español resultan inexistentes, de allí la importancia del estudio de Marta Shiro como contribución al desarrollo del área. La autora reseña algunos estudios en otras lenguas realizados por Wells (1979) y Papafragou (1998 a y b) quienes sostienen la adquisición tardía de la modalidad epistémica, lo cual se explicaría por el requerimiento de una habilidad cognitiva, la teoría de la mente, que debería estar presente para que se manifieste el sistema de la modalidad epistémica. Tal como otras investigaciones en el área de la competencia narrativa, la autora toma como punto de partida los trabajos de Labov (1972) sobre la función referencial y expresiva de la cláusulas de un relato, pero encaminándose hacia una reelaboración de estos conceptos (Shiro 1997), ya que la función expresiva estaría presente en toda cláusula narrativa y sería “casi imposible encontrar una narración producida espontáneamente sin ninguna evaluación” (Shiro 2001). En estudios anteriores (Shiro 2000, 2001, 2002) la autora ha investigado los usos del lenguaje evaluativo en las producciones narrativas. En este libro, el interés se centra en analizar las expresiones de modalidad epistémica, dado que marcan la subjetividad del hablante y juegan un rol determinante en la construcción de la perspectiva narrativa. En la tercera parte la autora ofrece un informe minucioso de la metodología que se ha seguido en la consecución de este estudio, los procedimientos utilizados, y la selección del corpus: 113 entrevistas a niños de primer y cuarto grado recopiladas en seis escuelas de Caracas. Por este medio, se obtuvieron producciones narrativas de diverso tipo (narraciones personales y de ficción, surgidas de tareas estructuradas y abiertas). Asimismo se puntualizan las categorías de análisis utilizadas pormenorizando los distintos aspectos que comprende la modalidad epistémica –las fuentes del conocimiento, los modos de conocer, la confiabilidad y la relación- categorías que se verán en forma detallada en el análisis del corpus En la última parte del libro se presentan el análisis y la interpretación de los datos. Para ello, se citan algunos casos en los cuales se ponen de manifiesto los distintos recursos lingüísticos que usan los niños para señalar el tipo de compromiso adoptado con respecto a la información contenida en el enun120

Reseñas

ciado. De este modo, se observa cómo la proporción de verbos modales es menor que las opciones léxicas modales, las opciones léxicas aparecen más frecuentemente que las sintácticas y discursivas. Resulta interesante la relación que la autora establece entre el uso de los recursos lingüísticos y las variables de edad y sexo, así como también las diferencias que se presentan entre los niños de distintas clases sociales. El análisis muestra que un sujeto puede producir narraciones con características diferentes según el contexto en que esté inmerso. Al mismo tiempo, se afirma que el desarrollo de las habilidades narrativas depende muy estrechamente de las características del hablante. En las conclusiones, se retoman los puntos más salientes del análisis. Se señala que, entre las expresiones de modalidad epistémica más usadas, se encuentran aquellas que indican la evidencia a través de los sentidos. Los resultados sugieren además que las habilidades vinculadas al uso de las expresiones modales estarían en desarrollo en los niños y niñas entre 6 y 11 años de edad, y, si bien las frecuencias de uso aumentan con la edad, el incremento es mayor en los niños de nivel socioeconómico alto. También el uso de otras voces –el reporte de habla- cumple una función importante en la construcción del punto de vista en el discurso narrativo. Los verbos modales tienen escaso uso en el habla infantil, por lo cual la autora propone que no deberían servir como punto de partida para el estudio del desarrollo de la modalidad. Es de destacar que el enfoque funcional adoptado por la autora permite explicar la relación ente gramática y discurso, y así entender mejor los procesos de desarrollo lingüístico. Finalmente, se propone continuar con la investigación en otros aspectos, como por ejemplo, indagar acerca de la modalidad epistémica en edades más tempranas o más tardías. Asimismo, se podría extender este estudio a la producción de otros géneros. Resulta interesante también considerar las implicaciones que puede tener esta investigación en el área de la educación. Una vez consideradas las características del proceso de desarrollo de la modalidad epistémica, las asignaturas vinculadas con la enseñanza de la lengua materna podrían valerse de estas conclusiones con el objetivo de desarrollar diferentes tipos de destrezas según el propósito de la narración. Se agregan anexos que muestran las normas de transcripción utilizadas, ilustradas además con la inclusión de una entrevista completa. Se adjuntas las referencias bibliográficas que han fundamentado este estudio y que podrían resultar de gran utilidad a otros investigadores interesados en la temática de la obra. En conclusión, el libro de Marta Shiro contribuye por un lado a la especificación de la modalidad epistémica en sus diversas manifestaciones, más allá del uso de verbos modales que han sido el aspecto más estudiado de esta temática. La autora se extiende hacia otras formas tanto o más usadas que los verbos modales para ofrecer de esta manera un estudio más detallado de los
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recursos que intervienen en la construcción del punto de vista en la narración. Por otra parte, el hecho de plantear una relación entre el uso de la modalidad y los procesos evolutivos de los niños desde un enfoque multidimensional, que incorpora además las variables de edad, sexo y clase social, resulta muy valioso. Así, la utilización de ciertos recursos lingüísticos podría indicar el grado de desarrollo lingüístico de los niños. Pero no menos valioso resulta el hecho de que se sugiera a los docentes la posibilidad de atender al desarrollo de las destrezas puestas en juego en la competencia narrativa –como es el caso de la construcción del punto de vista- en aquellos niños que, por cuestiones evolutivas o incluso sociales, manifiestan una menor utilización de estos recursos, REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Guillermina Piatti guillerminapiatti@speedy.com.ar

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VALLEJOS LLOBET, Patricia (Coord.) (2007). Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la investigación en la Argentina. Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur – Ediuns. 184 pp. ISBN 978-987-1171-64-4. El libro Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la investigación en la Argentina recoge trabajos que surgieron del III Coloquio Nacional de Estudios del Discurso de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso, encuentro que tuvo lugar en el año 2005 en la Universidad Nacional del Sur en Bahía Blanca. El volumen, que se inicia con el índice, notas biográficas de los autores y una presentación de la compiladora, está dividido en dos secciones: la primera, que consta de cuatro capítulos, presenta trabajos que abordan el estudio de los discursos con propósitos específicos, y también una contribución al análisis aplicado del discurso. En la segunda, conformada por cinco capítulos, se analiza, por un lado, el discurso de sectores marginados, que refleja su estado de discriminación y exclusión social y, por el otro, la influencia de las condiciones históricas (con las particulares fuerzas sociales y políticas) sobre las formas y las estrategias discursivas. En el primer capítulo, ‘La construcción de la evidencia’, Isolda Carranza estudia el género ‘alegato’ con el propósito de determinar su flexibilidad en cuanto al grado de subjetividad (la perspectiva del hablante sobre su conocimiento). Su análisis se basa en un corpus de alegatos recogidos en veinte juicios observados y grabados en el fuero penal de la ciudad de Córdoba, Argentina. Propone, en consonancia con propuestas teóricas anteriores, una pragmática evidencial y postula el concepto de postura epistemológica, definida como la construcción subjetiva de la información con respecto a la evaluación de su estatuto epistemológico. Comprende distintos tipos de postura, que se ubican en un continuo subjetivo-objetivo: de experiencia personal, inferencial, citativa, factual o imaginativa. El análisis realizado por Carranza revela que según la postura adoptada por el litigante, los alegatos difieren en cuanto al grado de subjetividad, lo cual incide sobre el modo de presentar la información y contribuye a lograr un determinado efecto sobre la audiencia. Los distintos grados de subjetividad observados revelan que en el género en estudio se combinan sistemáticamente elementos de la esfera institucional con elementos de la vida cotidiana. La autora también observa que el modo de construir la evidencia se relaciona con la identidad social del hablante, lo cual abre la puerta a investigaciones futuras en el campo de las relaciones de jerarquía y poder entre los participantes de este tipo de encuentro verbal. El trabajo resulta muy enriquecedor, ya que la autora adopta una mirada socio-pragmática que pone de relieve la necesidad de complementar la concepción puramente semántica de la evidencialidad para atender a los significados de la lengua en contexto. En el segundo capítulo, Comentarios y evaluaciones del léxico en el discurso del científico: aspectos estructurales y funcionales, Giomar Ciapuscio analiza los
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procedimientos de comentario y evaluación metadiscursiva (CEM) en conferencias de divulgación científica. En este género, existe una marcada asimetría de competencias entre el especialista y la audiencia, lo cual determina que el experto realice actividades de formulación y reformulación tendientes a favorecer la comprensión de sus receptores. A partir del análisis de los datos, Ciapuscio encuentra necesario realizar una recategorización teórica de los comentarios metadiscursivos para incluir elementos que den cuenta de algunos usos que se presentan en el corpus en estudio, que comprende tanto fragmentos de textos orales como elementos de apoyo visual .Con respecto a las evaluaciones metadiscursivas, la autora señala que desempeñan distintas funciones. Por un lado, en el nivel informacional-ilocutivo, marcan el carácter perturbador de una expresión y la constituyen como enunciado fuente para una reformulación. Por otro, en el nivel interaccional, permiten al especialista disminuir la distancia con su público al presentarse como alguien que comparte sus opiniones. La solidaridad que se crea de este modo aumenta la aceptabilidad por parte de la audiencia. El análisis pormenorizado que realiza la autora y las reflexiones que surgen de este estudio resultan sumamente interesantes y favorecen el desarrollo de los estudios del discurso en un área de vital importancia para la sociedad, como es la divulgación de la ciencia. En el tercer capítulo, María Marta García Negroni se ocupa del discurso científico especializado. El detallado análisis de los distintos tipos de negación que realiza en el capítulo Polifonía y polemicidad en el discurso científicoacadémico. El caso de la negación contribuye a caracterizar al discurso científico como polifónico y dialógico. La autora clasifica a las negaciones según su grado de polemicidad, y estudia sus alcances discursivos en las distintas secciones de dos tipos de texto especializado: el artículo científico y la ponencia publicada en actas de congresos. Su riguroso análisis pone en evidencia que, en tanto la negación supone la existencia de un diálogo entre puntos de vista o locutores opuestos, puede concluirse que la polifonía y el dialogismo son también rasgos constitutivos de los géneros académicos. Por lo tanto, se cuestiona la concepción de objetividad y monologismo asociada con dicho género. Por otro lado, la autora considera que la negación cumple un rol importante en el tipo de texto analizado, en cuanto contribuye a posicionar al autor en relación a la tradición científica en la que se inscribe su trabajo, y constituye una herramienta mediante la cual éste puede destacar la importancia de su investigación. García Negroni realiza una importante contribución a la caracterización del discurso científico, como así también al análisis de la función de las negaciones en un tipo de discurso particular. En el último capítulo de la primera sección, Características discursivas de la comunicación en clase de lengua extranjera, Estela Klett, partiendo de la concepción de la clase de LE como un microcosmos social donde se produce un tipo particular de discurso, analiza un corpus de grabaciones de clases de francés en un curso de adultos que poseen entre veinte y cuarenta horas de
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enseñanza-aprendizaje de la LE. Clasifica los fenómenos discursivos analizados en tres órdenes: los que remiten al aprendiente, los que corresponden al docente y los compartidos por ambos. El análisis de las interacciones entre docentes y aprendientes pone en evidencia la particularidad de la situación comunicativa, en la que la lengua que se utiliza para la comunicación es a la vez objeto de estudio, y donde existe además un propósito didáctico reconocido tácitamente por los participantes. Esto explica, por un lado, que la atención se focalice alternativamente en el propósito comunicativo o en problemas metalingüísticos, y por otro, justifica la selección de las estrategias que se utilizan para lograr un avance en la comunicación, lo cual tiene una incidencia directa sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje. Este estudio pone en evidencia la complejidad de la situación comunicativa en el aula de lengua extranjera y contribuye a la descripción y el análisis de este tipo de encuentro, efectuando así valiosos aportes que pueden incitar a la reflexión de los docentes del área. La segunda sección se inicia con el artículo de Elisa Cohen Peculiaridades y modulaciones en textos escritos por judías sefaradíes, que se enmarca en estudios más amplios sobre el habla femenina. La autora trabaja sobre un corpus de recopilaciones recogidas en Argentina y México, las que considera el fruto de factores históricos, sociales y generacionales. Su análisis muestra la evolución de las formas de expresión de la mujer sefaradí tradicional -que reflejan su condición de mujer condenada a ocupar un papel secundario en la sociedad, sometida a la autoridad religiosa y paterna- hacia nuevos modelos discursivos, producidos en una sociedad más independiente. Sugiere que las mujeres mayores mantienen un estilo que intenta evitar que se pierdan formas lingüísticas que representarían la esencia de su acervo cultural. El capítulo ofrece interesantes reflexiones que contribuyen a los estudios de género. En el capítulo Análisis crítico del discurso de la cumbia villera. Consecuencias del neoliberalismo y la posmodernidad en la Argentina, enmarcado en trabajos más amplios sobre el discurso de la pobreza y la marginalidad, María Laura Pardo presenta un estudio sobre la cumbia villera. Este género aborda temáticas como la criminalidad, la droga, el sexo y la prostitución, y ha trascendido las barreras sociales: lo componen e interpretan grupos marginales, pero lo bailan y escuchan todas las clases sociales. La autora presenta un claro y detallado marco sociopolítico que considera indispensable para la comprensión de su objeto de estudio. Inscribe a la cumbia villera en una larga tradición que, en el plano literario, comienza con la gauchesca y pasa por el tango, el chamamé y el rock. Realiza un pormenorizado análisis de recursos lingüísticos utilizados en las letras de diferentes grupos, que revela que los autores describen su situación abordando temáticas fuertes sin ningún tipo de eufemismo, pero sin intención de producir cambios, ya que se presentan como un grupo social que carece de opciones. Las letras tienen un efecto catártico, pero no de rebeldía. En algunos casos, hasta puede observarse una
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Reseñas

aceptación de los cánones establecidos, de los cuales los autores no pueden escapar ya que son el producto de una sociedad desigual e injusta. Esta investigación no solamente constituye un valioso aporte al análisis de los discursos de los sectores marginados y discriminados, sino que crea conciencia de que el fenómeno social analizado es el resultado, por un lado, de las necesidades del grupo marginal de salir de la pobreza, y por otro de la intención del gobierno de minimizar el miedo a la inseguridad instalando su cotidianeidad por medio de la espectacularización . El trabajo de Alejandro Raiter, Lingüística crítica, ideología y relato histórico, se enmarca también en el análisis crítico del discurso, y estudia de qué modo las formas lingüísticas, lo dicho y lo omitido se combinan para proyectar una visión del mundo. Analiza cómo a través de las emisiones, de lo que el autor decide mencionar y lo que decide no incluir se construye una representación particular de la sociedad. Siguiendo los principios del ACD, selecciona para su análisis textos que presentan la ruptura del orden establecido, un desafío a la autoridad o una coyuntura en particular: analiza notas publicadas en distintos medios periodísticos en diciembre de 2001 –cuando la reacción popular hizo que un presidente renunciara a mitad de su mandato- y en diciembre de 2003, cuando se festejaron los 20 años de democracia ininterrumpida. El estudio pone en evidencia que la utilización de diferentes signos ideológicos permite proyectar diferentes versiones de los hechos. Por último, el análisis de un texto producido en oportunidad del III Congreso de la Lengua de 2004 muestra el poder de la voz institucional para limitar el derecho a la expresión de determinados sectores, a la vez que por medio de las estrategias legitimadas se realiza una representación parcial de la realidad. El estudio corrobora la necesidad de efectuar un análisis que exceda lo descriptivo para dar lugar a la explicación y a la crítica, y de esta manera poder dar cuenta de los fenómenos sociales. Por último, María Alejandra Vitale estudia la dimensión argumentativa de las memorias discursivas, constructo que considera relevante para el análisis de series discursivas cuyo propósito es crear consenso en la opinión pública. Para analizar los discursos golpistas en la prensa argentina a partir de 1930, particularmente los asociados al golpe militar de 1976, introduce los conceptos de memoria retórico argumental golpista liberal y memoria retórico argumental golpista nacionalista antiliberal, los que asocia con dos sectores de la derecha: la derecha conservadora y la derecha nacionalista. Vitale trabaja con un vasto corpus de editoriales y comentarios periodísticos. A través de un detallado análisis de las estrategias utilizadas en los discursos en apoyo de los diferentes golpes militares en la Argentina, la autora sostiene que debido a una alianza de las derechas, producida por la coyuntura política, los discursos de 1976 presentan una mayor homogeneidad que los que justificaban los golpes militares anteriores, dada por la utilización de estrategias similares, y demuestra que la reiteración de lo ya dicho se utiliza para lograr apoyo a
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determinadas posturas políticas. La exposición, sumamente clara y minuciosa, pone en evidencia la manera en que puede manipularse la información para conseguir un determinado efecto sobre la opinión pública. Este volumen reúne a reconocidos académicos argentinos, y presenta interesantes y originales investigaciones que constituyen valiosos aportes al desarrollo de la disciplina. Su publicación es una muestra del impulso que han alcanzado en nuestro país -al igual que en toda América Latina- los estudios del discurso, impulso que también se refleja en la masiva convocatoria lograda por los eventos nacionales e internacionales organizados por la Asociación, caracterizados también por su multidisciplinariedad. Es por eso que puede resultar de interés para una vasta audiencia, integrada tanto por estudiosos del lenguaje como por investigadores que estudian el lenguaje como medio para analizar otro tipo de fenómenos sociales. María Leticia Móccero mlmoccero@yahoo.com.ar

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LA IMPORTANCIA DEL ANÁLISIS DEL DISCURSO EN LOS ESTUDIOS DE MEMORIA Las referencias del pasado se sostienen en todos los niveles de la experiencia humana. Ellas desempeñan un papel central en los procesos por los cuales los individuos, los grupos y las instituciones se definen a si mismos y le asignan significado al mundo que los rodea. Lejos de constituirse en una realidad estable, nuestra memoria del pasado está siendo reconfigurada y reelaborada continuamente a través de una gran variedad de producciones socioculturales (desde rituales y festividades hasta discursos académicos, novelas, periódicos, monumentos, películas, solo para mencionar algunos pocos). Esta pluralidad de modos de expresión hace imposible que una única disciplina proporcione una aproximación adecuada para entender y explicar cómo los humanos representan sus pasados y cómo estas representaciones influyen en sus vidas. Los estudios de memoria son un campo interdisciplinario de investigación que ha empezado a surgir en los últimos veinte años, no una disciplina. Su objeto de investigación se centra en estudiar las creencias humanas sobre el pasado, el modo en el que son expresadas y el papel que desempeñan a nivel sociocultural en las interacciones entre individuos e instituciones. En cualquier grupo o sociedad coexisten diferentes discursos del pasado que compiten por prevalecer en el presente y transformarse en la única narrativa legítima. Es interesante investigar los modos de construcción de esas diferentes narrativas y cómo son apropiadas por distintos grupos sociales según sus diferentes medios de representación y propósitos. Como estamos frente a un campo interdisciplinario, los estudios de memoria no tienen su propia metodología. Estos están abiertos a aproximaciones desde, por ejemplo, la historia, la filosofía, la psicología, la sociología, entre otras, que se encargan de investigar el modo en el que los seres humanos representamos el pasado. Por ejemplo, desde la historia y la sociología (Connerton 1989, 2007; Jelin, 1995, 2001, 2002; Halbwachs, 1992; Levy 1999; Levy & Szaider, 2005, 2006; Misztal. 2003; Nora, 1996; Olick 1998, 1999, 2003, 2007; Sarlo, 2005), se ha investigado cómo la diferenciación social y el poder político determinan narrativas del pasado. Los sociólogos se han interesado por el papel que desempeñan los medios, los discursos políticos y las manifestaciones culturales (monumentos, ceremonias, etc.) en los procesos de legitimación de ciertas memorias colectivas en detrimento de otras. Por otro lado, las ciencias cognitivas y neurociencias (Conway, 2005; Neisser 1982, 1993; Neisser & Firvush 1994;
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Schacter 1995, 1999; Tulving 1972, 1983; 2003) también se han volcado por el estudio de la memoria, pero en la mayoría de los casos a nivel individual dejando de lado la gran importancia que tiene el componente social en su construcción. Sin embargo, desde los últimos diez años se han venido realizando aproximaciones verdaderamente multidisciplinarias al concepto de memoria en general, y de memoria social en particular. Reflejo de este fuerte desarrollo fue la aparición en enero de 2008 de una nueva revista científica multidisciplinaria dedicada exclusivamente a los estudios de memoria. Memory Studies reúne artículos de diferentes disciplinas que abordan el tema de la memoria social desde una perspectiva multidisciplinaria. También, la apertura de centros de investigación dedicados a los estudios de memoria, entre los que encontramos el Center for Interdisciplinary Memory Research (Essen, Alemania) y el Warwick Centre for Memory Studies (Warwick, Inglaterra) sumado a la emergencia de proyectos multidisciplinarios en memoria autobiográfica y memoria colectiva en todo el mundo (aunque con mayor énfasis en Europa, Estados Unidos y Australia) nos expone un panorama del alcance del “boom” de estos estudios. Estos centros de investigación y proyectos multidisciplinarios conformados, en la mayoría de los casos por académicos provenientes de las ciencias sociales, las ciencias cognitivas y las neurociencias han venido trabajando tanto a partir de la recolección de narrativas en contextos ecológicos como así tanbien en el laboratorio. No obstante, mas allá de trabajar, en gran parte, con discursos, las investigaciones realizadas hasta la fecha muestran una notoria carencia: la falta de análisis sistemático y detallado de las expresiones lingüísticas que componen las narrativas tanto individuales como colectivas. Las narrativas del pasado personal y compartido generalmente son representaciones mentales producidas, reproducidas y transformadas discursivamente en las interacciones comunicativas (Edwards & Middleton, 1986; Middleton & Edwards, 1990; Middleton & Brown, 2005; Vázquez, 2001). Dentro de este esquema, también es necesario considerar el papel de los medios como lugares de construcción de la memoria colectiva, sobre todo, por la gran disponibilidad de recursos con los que cuentan. Si estas representaciones del pasado se sustentan en un acuerdo colectivo (Welzer & Markowitsch 2005) que les otorga relevancia en un contexto social especifico y en algún punto un valor contingente de verdad, es necesario determinar y explicar cuáles son las categorías que constituyen las representaciones sociales que conforman aquellas memorias. Las memorias se propagan a través de la comunidad no por la fuerza de las prácticas y recursos de naturaleza social (los medios, monumentos, manuales de texto, películas, etc.) ni por los esfuerzos cognitivos individuales, sino por la compleja interacción entre estos dos. Aunque los marcos culturales de cognición (Fiske, 1986; Hamil & Lodge, 1986; Kovecses 2006; Shore,
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1996; Sperber & Hirschfeld, 1999; van Dijk, 2002, 2005) determinen en el individuo qué es necesario recordar y qué es preferible olvidar para crear, mantener y transformar identidades sociales, es preciso analizar cómo funcionan las prácticas y recursos sociales en miembros de la comunidad ya que, en algún punto, siempre son los recuerdos compartidos entre estos los que actualizan constantemente la memoria autobiográfica y colectiva. Creemos que es en y por los discursos que este proceso se lleva a cabo, por esta razón pensamos que el análisis lingúístico de las estructuras discursivas que conforman las narrativas autobiograficas y colectivas puede funcionar como herramienta esclarecedora. Por último, esperamos que investigadores en estudios del discurso en América Latina se interesen por el campo de los estudios de memoria, primero por las amplias potencialiades que ofrece, y sobre todo, por el marco conceptual que facilita para entender y explicar el modo en que construimos en el presente nuestras identidades individuales y colectivas como miembros de sociedades que han atravesado por pasados y presentes conflictivos, muchas veces traumáticos. Lucas Manuel Bietti Lucas.Bietti@ling.mq.edu.au

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PUBLICACIONES RECIBIDAS

LIBROS
Eduardo Díaz Amado. Grupo interdisciplinario SUR (2007). Conversación en torno a Michel Foucault. Clínica, Medicina, Literatura. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Rudy Mostacero (2007). Tendencias y derivas de la semántica del siglo XX. Maturín: Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Martha Shiro (2007). La construcción del punto de vista en los relatos orales de niños en edad escolar. Un análisis discursivo de la modalidad. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades. Universidad Central de Venezuela.

REVISTAS
TEXTURA. Revista especializada en Lingüística, Pragmática, Análisis de Discurso, Semiótica y Didáctica de la Lengua. Año 5, número 8, enero-diciembre 2006. (Cetex -Centro de Estudios textuales, UPEL, Venezuela).

INVITACIÓN FORO ALED
Invitamos a los socios y amigos de la Revista ALED a participar en el Foro, nuestro espacio para la discusión y la reflexión. Pueden responder a cualquiera de los temas ya iniciados por alguno de nosotros o empezar uno nuevo. Es importante que: a) mencionen en el texto a quién(es) están respondiendo; b) que participen de la manera más interactiva posible, y c) que lo hagan en no más de tres páginas escritas a espacio y medio. También se recomienda restringir la cantidad de referencias bibliográficas. Pueden enviar sus contribuciones a: María Laura Pardo Coordinadora del Foro ALED pardo.linguistica@gmail.com

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Indice acumulado
VOLUMEN 1 (1) 2001
CHARAUDEAU, Patrick, De la competencia social de comunicación a las competencias discursivas, 7-22. MARCUSHI, Luiz Antônio, Aspectos da questão metodológica na análise da interaçao verbal: o continuum cualitativo-cuantitativo, 23-42. CARBÓ, Teresa, Tocar el lenguaje con la mano: experiencias de método, 43-67. VAN DIJK, Teun, Algunos principios de la teoría del contexto, 69-81. ESPAR, Teresa, Estrategias enunciativas en el discurso irónico: un artículo de opinión de José Ignacio Cabrujas, 83-100. Reseñas Teun van Dijk (comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso: Introducción multidisciplinaria, reseñado por Guillermo Soto, 103-125. Giovanni Parodi Sweis (comp.), Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva cognitiva discursiva. Bases teóricas y antecedentes empíricos, reseñado por Rebeca Beke, 127-130. Helena Calsamiglia Blancaflor y Amparo Tusón Vals, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, reseñado por Antonio Núñez, 133-137.

VOLUMEN 2 (1) 2002
VILLAÇA KOCH, Ingedore G., A construçã de objetos-de-discurso, 7-20. CUCATTO, Mariana, Cómo “hacer hacer” cosas con palabras. La construcción discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim Center, 21-49. WILLIAMSON, Rodney, Situación comunicativa y estructura genérica en la telenovela mexicana, 51-68. MADRIZ, María Fernánda, La noción de pueblo en el discurso populista, 69-92. RUIZ ÁVILA, Dalia, Discurso autobiográfico e identidad sociocultural, 93-109. Reseñas Bob Hodge y Kam Louis, The politics of Chinese language and culture. The art of reading dragons, reseñado por Irene Fonte, 111-114. Susan Hunston y Geoff Thompson (eds.), Evaluation in text: Authorial Stance and the Construction of Discourse, reseñado por Nora Kaplan, 115-121. Ingedore Grunfeld Villaça Koch, Desvendando os segredos do texto, reseñado por Lenita Vieira, 122-126.

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Indice acumulado

VOLUMEN 3 (1) 2003
CADEMARTORI D. Yanina, La inscripción de las personas en textos de divulgación científica, 9-27. CHAMORRO MIRANDA, Diana, MIZUNO HAYDAR, Jorge y MOSS, Gillian, Tergiversaciones y correspondencias: la metáfora y sus bemoles, 29-47. GARCIA DA SILVA, Denise Elena, Discurso y cognición social en la “red” de las metáforas, 49-69. MARTINS FERREIRA, Dina María, La identidad en la posmodernidad: Lula y la construcción discursiva del sujeto, 71-81. VIEIRA, Lenita D., El mundo al revés. Humor en el discurso político, 83-91. Reseñas Leda Berardi (comp.), Análisis crítico del discurso. Perspectivas latinoamericanas, reseñado por Luisa Martín Rojo, 93-96. Luisa Martín Rojo (dir.), Ester Alcalá Recuerda, Aitana Gari Pérez, Laura Mijares, Inmaculada Sierra Rodrigo y Mª Ángeles Rodríguez, ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüísmo en las aulas, reseñado por Dalia Ruiz Ávila, 97101. Analia Brandolín y María Eugenia Rosboch, Transformaciones “al aire”: radio, medios y poder, reseñado por Pedro Santander Molina, 102-107.

VOLUMEN 4 (1) 2004
ROMANO PACÍFICO, Soraya Maria y SOUSA ROMÃO, Lucília Maria, Intertextualidade e humor: No país do carnaval “Muito riso e pouco siso” é o lema nacional, 7-24. ACOSTA V., Gladys Lucía, El Ser y el Hacer del DIRCOM: un análisis en la perspectiva del discurso, 25-46. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y KOIKE, Dale April, La interacción en diálogos transmitidos por la radio en la frontera, 47-72. KICZKOVSKY, Silvia, Los relatos tradicionales como vehículos de valores éticos, 73-88. HESS ZIMMERMANN, Karina, El desarrollo de la habilidad para manejar tiempos verbales en la narración, 89-102. Reseñas Patrick Charaudeau. El discurso de la información. La construcción del espejo social, reseñado por María Jesús Nieto y Otero, 103-104. Dalia Ruiz Ávila. Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva, reseñado por Irania Malaver, 105-107. Deborah Schiffrin, Deborah Tannen y Heidi E. Hamilton, (comps.) The handbook of discourse analysis, reseñado por Nora Kaplan, 108-114.

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VOLUMEN 4 (2) 2004
ZULLO, Julia y RAITER, Alejandro, Piquetes y piqueteros. Los actores sociales de la pobreza en la prensa argentina, 7-26. ESCAMILLA MORALES, Julio y MORALES ESCORCIA, Efraín, Imaginarios culturales subyacentes en la canción vallenata, 27-53. OSUNA, Zulaima, GALINDO VILLARDÓN, M a Purificación y MARTÍN VALLEJO, Javier, Análisis estadístico de datos textuales. Aplicación al estudio de las declaraciones del Libertador Simón Bolívar, 55-62. ALVAREZ, Guadalupe, Estudio sobre la representación del trabajo en el discurso de los indigentes de la Ciudad de Buenos Aires, 63-89. CHUMACEIRO, Irma, Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos: Hugo Chávez y Enrique Mendoza, 91-113. Reseñas Gladys Acosta y Jorge Sánchez, Construcción de Identidad y Función Política en el discurso del director de comunicaciones, reseñado por Olga Beatriz Muñoz, 115-119. Michel Meyer (Ed.), Perelman. Le renouveau de la rhétorique, reseñado por Frances D. de Erlich, 120-126. Teun A. van Dijk, Racismo y discurso de las élites, reseñado por Leda Berardi, 127-133.

VOLUMEN 5 (1) 2005
BERTORELLO, Adrián, El estatuto de la subjetividad en la teoría polifónica de la enunciación, 7-25. RESENDE, Viviane De Melo, Y SEBBA RAMALHO, Viviane C., Análise de discurso crítica: uma reflexão acerca dos desdobramentos recentes da teoria social do discurso, 27-50. MARTINS FERREIRA, Dina Maria, La construcción de la identidad de lo femenino: pragmatismo, imaginario y simbolismo, 51-61. SHARIM PAZ, Sarah y MUÑOZ ACEVEDO, Daniel, Una propuesta metodológica para el análisis del diálogo: la Unidad Interaccional, 63-96. BURDACH, Ana María y ROSS A., Paula, La construcción de la voz del enunciador en el discurso político de Ricardo Lagos, ex-Presidente de la República, 97112. Reseñas Marianne Peronard y Ximena Gómez García (Eds) El hombre y su palabra, reseñado por Juana Marinkovich, 113-115. Anamaría Harvey (comp.) En torno al discurso. Contribuciones de América Latina, reseñado por Marianne Peronard Thierry, 121-125. Giovanni Parodi (ed), Discurso especializado e instituciones formadoras, reseñado por Carmen López Ferrero, 116-120.

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VOLUMEN 5 (2) 2005
CONSTANTINO, Gustavo Daniel, Modalidades comunicativo-discursivas de participación en comunidades virtuales de aprendizaje: una propuesta para la evaluación formativa, 7-32. FLORES TREVIÑO, María Eugenia, La ironía y el humor en El Habla de Monterrey, 33- 47. GALLUCCI, María José, Argumentación y funciones estratégicas en el discurso político venezolano: el cierre de campaña del referéndum revocatorio presidencial, 49-75. FONTE Irene y WILLIAMSON, Rodney, Marcos temporales y proyectos comunicativos: el análisis de la temporalidad en la interacción verbal, 77- 94. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y ELIZONDO REGALADO, Gabriela, Dime a quién citas y te diré quién eres. La co-construcción de la identidad en el diálogo, 95- 106. SALGADO ANDRADE, Eva, Una nueva tipología para analizar la prensa en México, 107- 125. Reseñas Alexandra Álvarez Muro. Poética del habla cotidiana, reseñado por Ainoa Larrauri, 127- 133. Jan Renkema. lntroduction to discourse studies, reseñado por María Valentina Noblía, 134- 137. Rodney Williamson y Fernando de Diego. Verbo e Imagen en la Telenovela mexicana, reseñado por Yoconda Correa Maneiro, 138- 146.

VOLUMEN 6 (1) 2006
OQUENDO, Luís y DOMÍNGUEZ, Mariluz, Género, étnia y actitudes lingüísticas en hablantes bilingües wayuu, 5-20. SOUSA ROMÃO, Lucília María, RIBEIRO PATTI, Ane y DE MACEDO RIBEIRO PATTI, Antônia, Heróis da mídia na voz das crianças: efeitos de sentido sobre/da infancia, 21-38. MARCHESE, Mariana Carolina, La construcción del signo “indigente” en el discurso de las instituciones estatales de la Ciudad de Buenos Aires, 39-62. TRINDADE, Eneus y FABIANO ANNIBAL, Sergio, Os sentidos do espaço na enunciação midiática publicitária, 63-76. ESTRADA, Andrea, Originalidad vs. claridad en el discurso académico: la comprensión del evidencial reformulativo ‘en todo caso’, 77-112. Reseñas Luís Alfonso Ramírez Peña y Gladis Lucía Acosta Valencia (comps.), Estudios del discurso en Colombia, reseñado por Martha Shiro, 113-119. Viviane de Melo Resende y Viviane Ramalho, Análise de discurso crítica, reseñado por João Bosco B. Bonfim, 120-123. Denise Elena García Da Silva, Nas instancias do discurso. Uma permeabilidade de fronteiras, reseñado por Lúcia Gonçalves de Freitas, 124-128. Entrevista Óscar Iván Londoño Zapata, El análisis crítico del discurso (ACD), una actitud de resistencia. Entrevista a Teun A. van Dijk, 129-135.
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VOLUMEN 6 (2) 2006
MASSONE, María Ignacia y BUSCAGLIA, Virginia Luisa, La cumbia villera (en)red(ada) en el discurso. Una introducción al monográfico sobre cumbia villera en Argentina, 5-20. MASSONE, Manuel y DE FILIPPIS, Mariano, “Las palmas de todos los negros arriba…” Origen, influencias y análisis musical de la cumbia villera, 21-44. MARCHESE, Mariana Carolina, Tango: el lenguaje quebrado del desarraigo, 45-60. SERPA, Cecilia, Estado argentino y cumbia villera, 61-82. PARDO, María Laura, Cumbia villera en Argentina: un análisis crítico del discurso de la posmodernidad, 83-95. Reseñas Daniel Cassany, Tras las líneas. Sobre lectura contemporánea, reseñado por Cristina D’Avolio, 97-103. Norman Fairclough, Language and globalization, reseñado por Viviane de Melo Resende, 104-111. Teun A. Van Dijk, Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina, reseñado por Luisana Bisbe, 112-120.

VOLUMEN 7(1) 2007
GALLEGO MENGOD, Verónica, Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros discursivos como señales de cambio (Ensayo Literario 18721874), 5-30. KALTENBACHER, Martín, Perspectivas en el análisis de la multimodalidad: desde los inicios hasta el estado del arte, 31-58. SANTANDER, Pedro, Análisis Crítico del Discurso y análisis de los medios de comunicación: retos y falencias, 59-78. XU, Shi, Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso, 79-94. VIEIRA, Lenita, Humor en editoriales de TalCual: Texto e imagen en el discurso político, 95-114. Reseñas Bolívar Adriana (comp.), Análisis del discurso ¿Por qué y para qué?, reseñado por Francisco José Bolet, 115-123. Pardo Abril Neyla, Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana, reseñado por Alicia Carrizo, 124-132. Ramírez Peña Luis Alfonso, Comunicación y discurso. La perspectiva polifónica en los discursos literario, cotidiano y científico, reseñado por Gonzalo Pubiano Bernal, 133-140.

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Instrucciones para las reseñas
· La reseña tendrá como encabezado el autor (o editor), el año, el título, el número de páginas, la casa editorial y el ISBN de la obra reseñada. · En la introducción se identificará el tema y el problema central. · Se describirá la estructura de la obra (en capítulos, y partes, existencia de glosarios, apéndices, etc.) y se hará una síntesis completa del contenido. Asimismo, se especificará quiénes son los lectores potenciales del libro reseñado. · El texto de la reseña será evaluativo y expresará la posición del autor frente a la obra reseñada. · El libro reseñado se pondrá en relación con otros trabajos sobre el mismo tema y/ o del mismo autor y se situará en el contexto del momento y lugar en que aparece publicado. · Se seguirán las convenciones de citas que se indican para el resto de las contribuciones a la revista de la ALED. · El texto de la reseña tendrá un límite máximo de 3.000 palabras (aproximadamente diez cuartillas). · Enviar dos copias en papel tamaño carta y una en disquete en formato de documento Word (o compatible) a: Luisa Granato. E-mail: lgranato@isis.unlp.edu.ar

Instruções para as resenhas
· No encabeçado da resenha devem ser indicados o autor (ou editor), o ano, o título, o número de páginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada. · Na introdução serão indicados o tema e o problema central. · Descrição da estrutura da obra (em capítulos, ou partes, a existência de glossários, apêndices, etc.) e apresentação de uma síntese completa do conteúdo. É importante a informação sobre os leitores potenciais do livro resenhado. · O texto da resenha será avaliativo e expressará a posição do autor frente à obra resenhada. · Comentar-se-á a relação entre o livro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se-á a obra no seu contexto temporal e espacial. · Para as citações, serão seguidas as mesmas convenções que se indicam para o resto das contribuições da revista da ALED. · O texto da resenha terá um limite máximo de 3.000 palavras (aproximadamente dez páginas). · Enviar duas cópias em papel tamanho carta e uma em disquete em formato Word (ou compatível) a: Luisa Granato. E-mail: lgranato@isis.unlp.edu.ar

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Instruções para os autores
· Política Editorial. A Revista Latino-americana de Estudios del Discurso publica trabalhos originais e inéditos dos membros pesquisadores da Associação. Os trabalhos recebidos são submetidos à arbitragem por parte de especialistas de reconhecido prestígio. O Comitê Editorial reserva-se o direito de sugerir aos autores modificações formais aos artículos que forem aceitos, assim como publicá-los no número que considerar mais conveniente. · Instruções para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deverão seguir as seguintes instruções: 1. Enviar seus trabalhos ao seguinte endereço postal: Adriana Bolívar Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Os trabalhos também podem ser enviados em attachment às seguintes direções eletrônicas: Revistaaled2004@yahoo.es aled_edicion2006@yahoo.es 2. Os artículos deverão ser escritos em papel tamanho carta, com espaço duplo, de um só lado e ter uma extensão máxima de 10.000 palavras ou 25 laudas, incluindo notas e bibliografia. 3. O texto do artículo deve ser precedido por um resumo em espanhol, português (resumo) e inglês (abstract) de não mais de 150 palavras. Incluir-se-ão até seis palavras chave. Os títulos gerais e de seções devem ser breves e explícitos. 4. Todo artículo deve estar acompanhado por uma breve informação biográfica em numa extensão entre 50 e 100 palavras, onde se indique o nome completo do ou dos autores, instituição onde trabalha, telefone, fax e correio eletrônico. Do mesmo modo, dever-se-á proporcionar, de forma clara e completa, o endereço postal mais seguro para receber a correspondência. 5. As citações textuais de mais de 40 palavras devem insertar-se no texto com sangria de 1cm de cada lado. Sua referência far-se-á segundo o sistema autor-data. Ao final da citação, escrevese entre parêntese o sobrenome do ou dos autores, o ano de publicação e o número de página. Exemplo: (Charaudeau, 2003: 25) 6. As notas devem enumerar-se consecutivamente e colocar-se ao final do texto, antes das Referências Bibliográficas. 7. Todas as referências bibliográficas devem ser ordenadas alfabeticamente depois das notas, e como se verá a seguir: Livros: Ruíz Ávila, D. (2003) Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial. Capítulo de libro: Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004) ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. As letras a, b, c, anexadas à data de publicação, podem ser usadas para referenciar trabalhos de um mesmo autor publicados no mesmo ano.

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Instrucciones para los autores

Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

· Política Editorial. La Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso publica trabajos originales e inéditos de los investigadores miembros de la Asociación. Los trabajos recibidos serán sometidos a arbitraje por parte de especialistas de reconocido prestigio. Como consecuencia, el Comité Editorial se reserva el derecho de sugerir a los autores modificaciones formales a los artículos que sean aceptados, así como publicarlos en el número que considere más conveniente. · Instrucciones para los autores: Los investigadores interesados en publicar sus trabajos en la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deberán seguir las siguientes instrucciones: 1. Enviar sus trabajos a la siguiente dirección postal: Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Adriana Bolívar Editora. Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Los trabajos también pueden ser enviados en attachment a las siguientes direcciones electrónicas: revistaaled2004@yahoo.es aled_edicion2006@yahoo.es 2. Los artículos deberán ser escritos en papel tamaño carta, a espacio y medio en Times New Roman 12, por una sola cara y tener una extensión máxima de 25 cuartillas, incluyendo notas y bibliografía. Tanto las imágenes, gráficos o tablas deben anexarse en su formato original (jpg, tif, gif, png, excel, power point...) 3. El texto del artículo debe ir precedido por un resumen en español, portugués (resumo) e inglés (abstract) de no más de 150 palabras. Se incluirán hasta seis palabras clave. Los títulos generales y de secciones deben ser breves y explícitos. 4. Todo artículo debe estar acompañado por una breve información biográfica y académica escrita en una extensión entre 50 y 100 palabras, donde se indique con claridad el nombre completo del o los autores, nombre y dirección de la institución donde labora, teléfono, fax y correo electrónico. Asimismo, aparte se deberá proporcionar de forma clara y completa la dirección postal más segura para recibir correspondencia. 5. Las citas textuales de más de 40 palabras deben insertarse en el texto con sangría de 1cm a cada lado. Su referencia se hará según el sistema autor-fecha: al final de la cita se escribe entre paréntesis el apellido del o los autores, el año de publicación y el número de página. Ejemplo: (Romano y Sousa, 2004: 17), (Charaudeau, 2003:25). 6. Las notas deben numerarse consecutivamente y colocarse al final del texto, antes de las Referencias Bibliográficas. 7. Todas las referencias bibliográficas deben ser ordenadas alfabéticamente después de las notas, y como se muestra a continuación: Libros: Ruíz Ávila, D. (2003) Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial; capítulo de libro: Donaire, M. L. (2004) ‘La polifonía, una relación binaria’, en E. Arnoux & M.M. García Negroni (Comps.) Homenaje a Oswald Ducrot, pp. 117-133. Buenos Aires: Eudeba. Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004) ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. Las letras a, b, c, anexadas a la fecha de publicación, pueden ser usadas para referenciar trabajos de un mismo autor publicados en el mismo año. 8. Cada autor recibirá 2 ejemplares del número de la revista donde aparece su trabajo.

Adriana Bolívar Editora de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos Caracas 1041-A, Venezuela Vanessa Courleander Asistente de edición Email: aled_edicion2006@yahoo.es