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Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

EDITORA

Adriana Bolívar, Universidad Central de Venezuela
EDITORA DE RESEÑAS

Luisa Granato, Universidad Nacional de la Plata
COMITÉ EDITORIAL

ALED es arbitrada y está indizada en Revencyt y Latindex. Se publica semestralmente bajo los auspicios de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso
COMITÉ DIRECTIVO

Paola Bentivoglio, Universidad Central de Venezuela Francisco José Bolet, Universidad Central de Venezuela Julio Escamilla Morales, Universidad del Atlántico, Colombia Irene Fonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México María Laura Pardo, Conicet, Ciafic, Argentina Ingedore Villaça Koch, Universidad de Campinas, Brasil Marianne Peronard, Universidad Católica de Valparaíso, Chile Doris Martínez, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, Puerto Rico Irene Madfes, Universidad de la República, Uruguay
ASESORES INVITADOS

Neyla Pardo Abril
PRESIDENTA

Denize Elena Garcia da Silva
SECRETARIA GENERAL

Francisco Zuloaga Gómez
TESORERO

Isolda Carranza
ARGENTINA

Wander Emediato de Souza
BRASIL

Julia Baquero
COLOMBIA

Teresa Oteíza Silva
CHILE

Elin Emilsson
MÉXICO

Carmen Rosa Caldas-Coulthard, Universidade de Florianapolis, Brasil Teun van Dijk, Universidad de Ámsterdam, Holanda y Universidad Pompeu Fabra, España Teresa Espar, Universidad de Los Andes, Venezuela Lars Fant, Universidad de Estocolmo, Suecia Luisa Martín Rojo, Universidad Autónoma de Madrid, España Jacob Mey, Universidad de Odense, Dinamarca Wulf Oesterreicher, Universidad de Munich, Alemania Sírio Possenti, Universidade Estadual de Campinas, Brasil Irayda Sánchez, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela
DISEÑO GRÁFICO

Doris Martínez PUERTO RICO Irene Madfes
URUGUAY

Francisco José Bolet
VENEZUELA SOCIOS HONORARIOS

Teun van Dijk Patrick Charaudeau Lars Fant
EXPRESIDENTAS DE LA ALED

Adriana Bolívar (1995-2003) Teresa Carbó (2003-2005) Anamaría Harvey (2005-2008)
ILUSTRACIÓN DE PORTADA

Cecilia Sanz
DIAGRAMACION

Odalis C. Vargas B. Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso Associação Latinoamericana de Estudos do Discurso

Virgilio Trompiz, 1976. Sin título. Acrílico sobre tela. 33 x 41 cm. Versión electrónica en: http://www.portalaled.com Dirección electrónica: revistaaled2004@yahoo.es Depósito legal: 200102CS1090 ISSN 1317-7389 Volumen 9, nº 1 Tiraje: 500 ejemplares Impresión editorial: Impreso en Colombia

Re­ vis­ ta La­ ti­ noa­ me­ ri­ ca­ na de Es­ tu­ dios del Dis­ cur­ so
VO­ LU­ MEN

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NÚ­ ME­ RO

1 2009

Su­ ma­ rio
EDITORIAL

NÚMERO MONOGRÁFICO
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Introducción: Relaciones entre la gramática y el discurso Guillermo Soto
ARTÍCULOS

Un enfoque lingüístico-cognitivo para trabajar la conexión en los textos escritos. De la gramática al discurso Andrea Cucatto Narrar para describir; describir para argumentar. La operación lingüísticocognitiva de la reificación en las secuencias penales de primera instancia Mariana Cucatto Peso pragmático y éxito de la discusión en la argumentación oral en sala de clases Carlos González Vergara y Lorena Jélvez Herrera

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De “la conspiración de silencio” al reconocimiento de voces alternativas. Las violaciones a los derechos humanos en Chile según el Informe Valech (2003) Teresa Oteíza S. 87 La función focal en la gramática: implicancias teóricas y repercusiones metodológicas Claudio Ariel Pinuer Rodríguez

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Gramática, Pragmática y Discurso: antecedentes de un desamor y una reconciliación Omar Sabaj Meruane 135
RESEÑAS

Cucatto, Andrea. Introducción a los estudios del lenguaje y la comunicación. Teoría y práctica Reseñado por Alejandro Martín Errecalde Serrano, María José. Gramática del discurso Reseñado por Yanira Becerra Ortiz

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Índice Acumulado

EDITORIAL

Nos da mucho gusto presentar esta vez el tercer número monográfico de nuestra revista, que es introducido más adelante por Guillermo Soto, el editor invitado. Me parece importante hacer algunas reflexiones sobre el significado de este hecho dentro del mundo académico y, particularmente, en nuestra Asociación porque se va ampliando nuestro horizonte y se van cumpliendo sueños. Es muy importante no olvidar que somos todos responsables de lo que estamos construyendo, y debemos tener presente nuestro papel en la construcción del conocimiento y de nuestra historia como gran grupo científico de América Latina. En un artículo reciente para el Journal of Multicultural Discourses (en prensa) me concentré en la importancia de mover el foco teórico y metodológico desde los textos en contextos hacia la gente en eventos. Lo hice, porque a veces perdemos de vista cuestiones fundamentales en los estudios del discurso, tales como el hecho de que sin gente que interactúe, con sus motivaciones existenciales e ideológicas, no hay textos ni discursos. Parece elemental y obvio, pero el foco de los estudios tiene efectos para nuestras propuestas teóricas y nuestra comprensión de cómo funcionamos en sociedad, y sobre cómo construimos nuestra identidad de investigadores, colegas y amigos. En dicho artículo, me referí a la ALED como un proyecto multicultural, que en efecto somos, si consideramos el concepto de cultura en su sentido más amplio. También expliqué cómo a partir de un momento coyuntural, la creación de la ALED, hemos visto con orgullo y emoción el crecimiento de publicaciones y grupos de investigación, así como nuevos desarrollos cuya meta es contribuir a comprender mejor y resolver problemas discursivos y sociales. El resto del artículo fue dedicado a plantear e ilustrar la forma que toma la teoría y el método cuando comenzamos por hacernos preguntas sobre la gente en eventos. No me voy a extender sobre el punto porque quiero referirme aquí solamente al papel que están tomando los números monográficos entre nosotros, gente de la ALED. El primer monográfico, coordinado por María Laura Pardo, desde Argentina, fue construido por colegas de ese país, dedicados por mucho tiempo a estudiar el fenómeno musical de la Cumbia, que en Argentina se denomina Cumbia Villera. Este tipo de género musical se da en otros países, pero en Argentina ha pasado a ser un modo de expresión de los más carenciados y presenta rasgos dignos de estudio desde varias perspectivas. De ahí que este grupo de investigación se dedicó a la descripción y explicación del fenómeno desde una perspectiva multidisciplinar. Todos provenían de universidades
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argentinas, pero con miradas diferentes desde los estudios culturales, la lingüística, la musicología, la sociología del lenguaje y el análisis crítico del discurso. El monográfico resultó ser entonces proceso y producto de muchas interacciones entre ellos, que luego compartieron con nosotros. Los efectos de este número llegaron a otros países. Personalmente, me dio gran alegría cuando el coordinador de la Maestría en Musicología de mi universidad, me dio las gracias porque habíamos publicado un número tan interesante y tan valioso para estudiantes y profesores en la Escuela de Artes y, especialmente, para motivar los estudios del discurso desde otras disciplinas. El segundo monográfico, publicado en Homenaje a Luiz Antônio Marcuschi, uno de nuestros socios fundadores y pilar para la lingüística y el discurso en Brasil y América Latina, fue coordinado por tres investigadoras brasileñas, Kazuê S.M. Barros, Denize Elena Garcia Silva y Marigia Ana M. Aguiar. No obstante, el homenaje incluyó artículos de Brasil, Colombia y Venezuela. Se puede decir que este homenaje no tuvo un tema definido de antemano sino solamente un propósito: honrar al investigador, al profesor y al amigo que durante su vida se ha dedicado a desarrollar la investigación y a formar a otros más jóvenes. De ahí que las reseñas de este número especial fueron todas dedicadas a la obra de Marcuschi. Cada uno de los autores participantes en este homenaje escribió algo que forma parte de sus líneas de investigación y así tuvimos la posibilidad de leer trabajos sobre nociones teóricas (lector, autor y polifonía), reflexiones sobre el análisis crítico de los géneros discursivos, los géneros en la dinámica de la investigación académica, las estrategias de (des) cortesía en las interacciones virtuales, el discurso multimodal en Youtube, y la revisión del concepto de formación discursiva de acuerdo con el examen del recorrido de una frase en un caso particular. Todos los trabajos apuntaron a aspectos del discurso que necesitan seguir investigándose y, por eso, además de servir como homenaje, tuvieron la función de llamar la atención sobre cuestiones teóricas y metodológicas que nos preocupan. Los efectos se manifestarán en las respuestas que obtengamos para reforzar las líneas de investigación y los grupos de trabajo en las universidades. El tercer monográfico es nuevamente temático, con el foco en las relaciones entre la gramática y el discurso. Agradecemos muy sinceramente a Guillermo Soto por proponerlo y coordinarlo. Agradecemos también a los colegas de Chile y Argentina que han participado como autores. Estamos seguros de que este número promoverá la necesaria discusión que tenemos que seguir alimentando para profundizar nuestros estudios, y mantener la interacción que nos lleva a producir más y mejores textos en la construcción del conocimiento y más redes de investigadores en América Latina. Adriana Bolívar Editora

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Introducción: Relaciones entre la gramática y el discurso

El presente volumen de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso se centra en la relación —o, más bien, en algunas de las relaciones posibles— entre gramática y discurso. Se trata de un tema vasto que puede abordarse desde distintas perspectivas, entre ellas, la proyección de métodos de corte gramatical al análisis de los textos, como se proponía en las gramáticas textuales de la década de 1970 (Rumelhart 1975, van Dijk 1976), o de unidades intermedias entre el texto y la oración, como en caracterizaciones gramaticales recientes de los pasajes o los períodos (Smith 2003, Hengeveld y Mackenzie 2008). Ambos dominios también se vinculan en la caracterización de unidades gramaticales que operan más allá de la cláusula, como ocurre con los marcadores discursivos (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999) o, más ampliamente, con los distintos tipos de constituyentes extraclausulares (Dik 1997). También se observa una relación en la descripción de categorías que, incidiendo en el nivel clausular, requieren de contextos más amplios, como sucede con el tiempo y el aspecto (Acero 1990, Gutiérrez Araus 1998, Silva Corvalán 1998-1999); en el análisis de nociones que conectan el plano oracional con el textual y el contextual, como la estructura informativa (Daneš 1966, Gutiérrez 1997, Smith 2003); o en el estudio del funcionamiento en el discurso de ciertas nociones que se expresan también en la gramática, como la evaluación o la subjetividad (Martin y White 2005). Como se desprende de la enumeración expuesta, por cierto muy incompleta, la relación puede obedecer —disculpando los neologismos— a una suerte de gramaticización del discurso o a una discursivización de la gramática. Si en un inicio, como se expone en el trabajo de Sabaj (este volumen), predominó la primera orientación, en la actualidad, como destaca el mismo autor, la segunda viene contribuyendo crecientemente a nuestra comprensión del lenguaje. Diversas teorías o enfoques gramaticales, como la gramaticalización (Hopper y Traugott 1993), la gramática sistémico-funcional (Halliday 1994), la gramática discursivo-funcional (Hengeveld y Mackenzie 2008), la lingüística cognitiva (Geeraerts y Cuyckens 2007) y la lingüística de construcciones (Goldberg 2003), comparten la idea de que las descripciones gramaticales deben modelar no solo la competencia abstracta de los hablantes sino el empleo efectivo del lenguaje (Dik 1997); en otras palabras, que, contra la idea de que gramática y uso constituyen categorías disjuntas (Newmeyer 2003), el uso fundamenta una gramática funcionalmente motivada (Bybee 2006). Así, se ha hablado de competencia para el uso (Dik 1997), de gramática emergente (Hopper 1998)
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y, más recientemente, de gramáticas basadas en el uso (Langacker 1988), perspectivas según las cuales la descripción de las estructuras incorpora sus funciones semánticas, pragmáticas y discursivas, vinculando el conocimiento lingüístico con el resto del sistema cognitivo humano. En este volumen se presentan seis trabajos que exploran el lenguaje, teniendo en consideración tanto cuestiones gramaticales como pragmáticas y discursivas. Si bien los autores no concuerdan del todo en sus líneas de investigación —de hecho, muchos de ellos siguen, más bien, corrientes teóricas alternativas que descansan en distintas concepciones del lenguaje, la mente y el discurso—, en conjunto los estudios muestran el enorme potencial de vincular ambos dominios. El primer trabajo, de Andrea Cucatto, trata de modo novedoso la noción de conexión, conceptualizándola no ya como un mero recurso de organización textual manifiesto en ciertos dispositivos lingüísticos, sino integrándola en un fenómeno cognitivo más amplio, vinculado con el procesamiento y la representación de la información y la experiencia humanas. Como han venido indicando desde la década de 1970 los psicolingüistas del discurso y, más recientemente, diversos lingüistas de orientación funcional y cognitiva, la coherencia es un fenómeno que ocurre antes en la mente que en el texto y que emplea estrategias o procesos compartidos con otras formas de comprensión de la realidad. En este sentido, más que hablar de tipos de conectores, la autora propone explorar patrones de conexión que se expresan en ciertos conectores empleados en determinados contextos. Junto con problematizar las nociones de conexión, conectividad y dispositivos conectivos, el trabajo explora, en contextos de escritura real, ciertos mecanismos lingüísticos de conexión, normalmente considerados anómalos o erróneos, que categoriza como usos subespecificados. En resumen, el estudio de Andrea Cucatto, por una parte, contribuye a la formulación de un marco cognitivamente orientado para el estudio del problema de la conexión y, por otra, propone herramientas para el estudio empírico de la conexión lingüística en los textos escritos. Mariana Cucatto, por su parte, indaga el proceso de reificación en un corpus de sentencias penales argentinas. Más allá del estudio formal de las nominalizaciones, Cucatto, adoptando el enfoque de la lingüística cognitiva, analiza las operaciones que permiten objetivar secuencias de eventos que prototípicamente se asocian con formatos narrativos. Procesos como las nominalizaciones, el empleo de formas no finitas, el uso de estructuras anidadas, de voz media y pasiva, entre otros, tienen por finalidad, según la autora, imponer una perspectiva no narrativa sobre las situaciones descritas, favoreciendo su inclusión en tipos penales y su empleo en la arquitectura argumentativa de la sentencia. Si bien fenómenos semejantes se han observado en otras variedades textuales como el discurso científico, del estudio de Mariana Cucatto puede inferirse que los procesos en el discurso jurídico, particularmente en sentencias penales, tienen cierta especificidad que deriva, pensamos, del espacio de
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Introducción:Relaciones entre la gramática y el discurso

solución de problemas que encaran quienes imparten justicia. En síntesis, se trata de un trabajo que contribuye a la comprensión no solo de los textos en estudio sino también, indirectamente, de procesos cognitivos y sociales sobre los que estos se sostienen. El tercer estudio, de Carlos González Vergara y Lorena Jélvez, muestra que el análisis gramatical puede contribuir a esclarecer la manera en que se operacionalizan ciertos fenómenos discursivos. A partir de un análisis de corpus, los autores observan que la frecuencia de sujetos pronominales de primera persona se correlaciona negativamente con el éxito de discusiones argumentativas escolares. Siguiendo la caracterización superestructural que van Eemeren y Houtlosser (2000) realizan de las discusiones argumentativas, el estudio se concentra en su etapa de cierre. González y Jélvez plantean que los hablantes emplean los sujetos pronominales de primera persona para incrementar el peso pragmático de las expresiones, reforzando de este modo su posición argumentativa. La correlación negativa se explicaría por una focalización de la atención en las opiniones propias y una escasa atención a las ajenas; en otras palabras, los pronombres en cuestión serían índice de una actitud más bien monológica y no dialógica en la argumentación. El trabajo de Teresa Oteíza explora el componente voz en un documento fundamental en la investigación que ha hecho Chile de las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura militar que rigió este país de 1973 a 1990: el Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura de 2003. El marco teórico adoptado es el de la teoría de la valoración de Martin y White (2005). Como se sabe, esta aproximación ha venido granando creciente influencia, más allá incluso del marco sistémico-funcional en que se origina. El modelo, que operacionaliza la metafunción interpersonal, permite analizar la construcción de significados interpersonales en el discurso, a partir del empleo no discreto de recursos léxicos y gramaticales en tres dominios, el compromiso, la actitud y la gradación. En particular, el análisis del compromiso permite a Oteíza plantear que el Informe en estudio se configura como un discurso heteroglósico que sustituye el discurso moralizante de informes anteriores con el reconocimiento de las voces de distintos actores del proceso indagado. Como señala la autora, el método de análisis de la valoración puede ser una importante herramienta para el análisis crítico del discurso. El trabajo de Claudio Pinuer, indaga en el tratamiento que se ha dado, desde distintas perspectivas teóricas, a la función focal en el análisis de las cláusulas u oraciones. El autor se inscribe en la perspectiva funcionalista, especialmente en la tradición holandesa de Dik (1997) y Hengeveld y Mackenzie (2008), que enmarca la competencia gramatical en una competencia comunicativa más amplia, de naturaleza pragmática. Desde esta perspectiva, la gramática, si bien constituye un componente específico, diferenciado de las reglas pragmáticas más generales, encuentra en estas su fundamentación. Siguiendo a Dik, Pinuer distingue entre las nociones de focalidad y foco, esto es, entre una dimensión
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semántico-pragmática, la focalidad, y una unidad funcional, correspondiente a una gramaticalización de la primera: el foco. Contra las caracterizaciones meramente acústicas del foco, Pinuer defiende una descripción informativa, que, aunque no justifica una identidad entre gramática y pragmática, sí da cuenta de una relación estrecha entre el código y el mundo extralingüístico. Finalmente, el trabajo de Omar Sabaj propone una revisión muy amplia de la relación que han establecido gramática, pragmática y discurso en la historia de la lingüística contemporánea. Para Sabaj, es posible distinguir tres momentos en esta historia. El primero se caracteriza por la proyección al ámbito discursivo de herramientas de análisis gramatical ya establecidas en el dominio de la cláusula, como sucede con las así llamadas ‘gramáticas de las historias’ de la década de 1970, que pretendían determinar gramáticas generativas de los relatos. El programa de la gramaticización del discurso pronto mostró sus limitaciones, toda vez que tempranamente se observó que el discurso era antes una entidad semántico-pragmática que formal: las gramáticas de las historias suponían análisis cualitativos de los investigadores, no sujetos a restricciones formales, de modo que, bajo la apariencia de algoritmos que describían la estructura subyacente de un relato, había procesos interpretativos no controlados (Smith 2003). El segundo momento, que Sabaj denomina de ‘la gramática en el discurso’, se caracteriza por el empleo de categorías y funciones gramaticales en la descripción de fenómenos discursivos. En este caso, los investigadores observan la funcionalidad en el discurso que poseen unidades previamente descritas en el marco clausular. Se trata de una aproximación aún vigente, que goza de gran popularidad entre los investigadores con formación gramatical preocupados por el discurso. El tercer momento, que en realidad coexiste con el segundo, corresponde a lo que hemos denominado la discursivización de la gramática, esto es, la inclusión de perspectivas pragmáticas y discursivas en el estudio de los fenómenos clausulares e intraclausulares. En este caso, la dicotomía entre gramática y uso es puesta en tela de juicio —ya parcial, ya totalmente, según sea el autor—, de forma que se intenta describir el aparato gramatical de modo lo más próximo posible a su uso en los contextos discursivos. Para Sabaj, los avances en la relación entre gramática y discurso no son inocuos: nos fuerzan a cuestionarnos la formación académica de los lingüistas y de los analistas del discurso. De lo hasta aquí expuesto, se desprende que los estudios que vinculan gramática con discurso pueden proyectarse en un amplio dominio de problemas. Por un lado, la incorporación de aspectos pragmáticos y discursivos contribuye a la caracterización de fenómenos clausulares como el foco; por otro, la consideración del funcionamiento en el discurso de ciertas unidades gramaticales puede ayudarnos a comprender mejor cómo se operacionalizan los discursos. Enfoques gramaticalmente fundados pueden ser útiles para distintas variedades de lingüística aplicada: el análisis crítico del discurso, la lingüistica forense y la lingüística aplicada a la educación, entre otros. Si bien la
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Introducción:Relaciones entre la gramática y el discurso

gramática no agota, ni con mucho, el estudio del discurso, que es un fenómeno semántico-pragmático y, más ampliamente, sociocultural, aporta un conjunto de herramientas analíticas útiles para la descripción y no solo la interpretación de los textos. Por otro lado, la consideración de aspectos gramaticales y discursivos puede llevar a replantearnos fenómenos gramaticales que, observados al interior de la cláusula, han sido deficientemente descritos. Finalmente, la relación entre gramática y discurso —dos entidades que pertenecen a órdenes categoriales distintos— es más bidireccional de lo que, al parecer, se pensaba en los tiempos de las gramáticas de las historias. La irrupción del discurso como objeto de estudio no solo ha propiciado indagaciones en las funciones discursivas de unidades gramaticales previamente establecidas, sino que, junto con ello, ha contribuido a cierto giro en la concepción que muchos —ciertamente, no todos— tienen de la gramática. REFErENCIAS BIbLIOGrÁFICAS
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Guillermo Soto Editor invitado Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad de Chile, Chile
gsoto@uchile.cl

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ARTÍCULO

Un enfoque lingüístico-cognitivo para trabajar la conexión en los textos escritos. De la gramática al discurso
ANDrEa Cucatto
Universidad Nacional de La Plata

RESUMEN. Este trabajo tiene como propósito ofrecer una redefinición de la conexión en los textos escritos, tomando la perspectiva teórico-metodológica de la Lingüística Cognitiva. El trabajo partirá del siguiente conjunto de supuestos: la convergencia entre los conceptos de conectividad, conexión y dispositivos conectivos o conectores; la relación entre los fenómenos de la conexión y la elaboración conceptual; la vinculación entre la conexión y la coherencia relacional –en tanto refiere a procesos de construcción e integración-, y el valor de los “errores” o las “anomalías” para investigar la conexión, particularmente en sus “usos subespecificados”. A partir del análisis de algunos ejemplos, se observará que los diversos modos de conectar los textos escritos dan cuenta de la existencia de patrones o formas de conceptualización diferentes que responden a motivaciones pragmático-funcionales específicas. Se demostrará, en suma, que la conexión constituye uno de los instrumentos lingüístico-cognitivos más aptos para concretar ese “ir/pensar/decir o escribir (algo) por partes” que caracteriza las experiencias humanas y explica también la forma de realizarlas, comprenderlas o valorarlas. PALABrAS CLAVE: conectividad, conexión, dispositivos conectivos, conceptualización, textos escritos RESUMO. O objetivo principal deste trabalho é oferecer uma redefinição da conexão nos textos escritos, tomando a perspectiva teórico-metodológica da Lingüística Cognitiva. O trabalho partirá do seguinte conjunto de supostos: a convergência entre os conceitos de conectividade, conexão e dispositivos conectivos ou conectores, a relação entre os fenômenos da conexão e a elaboração conceitual; a vinculação entre a conexão e a coerência relacional –uma vez que refere a processos de construção e integração-, e o valor dos “erros” ou as “anomalias” para investigar a conexão, particularmente nos seus “usos subespecificados”. A partir da análise de alguns exemplos, pode-se observar que os diversos modos de conectar os textos escritos dão conta da existência de padrões ou formas de conceitualização diferentes que responden a motivações pragmáticofuncionais específicas. En conclusão, será demonstrado que a conexão constitui um dos instrumentos lingüístico-cognitivos mais aptos para concretizar esse “ir/pensar/ dizer ou escrever (algo) por partes” que caracteriza as experiências humanas e explica também a forma de realizá-las, compreendê-las ou valorá-las. PALAVrAS CHAVE: conectividade, conexão, dispositivos conectivos, conceitualização, textos escritos.

Recibido: 4 de abril de 2009 • Aceptado: 15 de junio de 2009.

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ABSTrACT. This paper aims at offering a re-definition of connection in written texts, from the theoretical-methodological perspective of Cognitive Linguistics. The paper will start from the following set of suppositions: the convergence between the concepts of connectivity, connection and linkers or connectors; the relation between connection and conceptual elaboration phenomena; the link between connection and relational coherence –when it comes to construction and integration processes-, and the importance of “errors” or “anomalies” when researching connection, specially in its “sub-specified uses”. From the analysis of some examples, it will be pointed out that the various ways of connecting written texts account for the existence of different conceptualization patterns that respond to specific pragmatic-functional motivations. This paper will show, then, that connection is one of the most appropriate cognitivelinguistic instruments to materialize that “go/think/say or write (something) in sections” which characterizes human experience and which explains how these are performed, understood and valued as well. KEY WOrDS: connectivity, connection, links, conceptualization, written texts

Introducción
En este artículo nos proponemos redefinir la conexión desde la perspectiva teórico-metodológica de la Lingüística Cognitiva. Esta perspectiva permitirá delimitar y enriquecer el objeto de investigación, cuestión de importancia fundamental para llevar a cabo un análisis de los textos escritos con herramientas analíticas precisas y actualizadas. En efecto, los objetivos de este artículo apuntan a: 1) Establecer vinculaciones entre diferentes campos del saber, situando la conexión en un marco más abarcador; esto conducirá a proponer una reelaboración del problema, postulando la existencia de tres fenómenos convergentes en su definición: la conectividad, la conexión, y los dispositivos conectivos o conectores. 2) Relacionar las reglas y principios que explican el lenguaje como estructura cognitiva con las estrategias y procesos que caracterizan su uso, es decir, el complejo conjunto de conocimientos, habilidades y estrategias de naturaleza cognitivo-lingüística puestos en juego en el acto de “conectar”; acto que, en este sentido, puede ser planteado como un modo de configuración del cambio y la continuidad contextual presentes en los textos/discursos escritos. 3) Identificar las marcas mediante las cuales se actualiza la conexión a fin de analizar los dispositivos con los que ésta se configura lingüísticamente, y de revelar la existencia de “formas de conceptualizar” diferentes, trabajando en todo caso la conexión como una operación lingüísticocognitiva, asociada con otras operaciones de mayor alcance, y con estrategias perceptuales y cognitivas específicas.

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Andrea Cucatto: Un enfoque lingüístico-cognitivo para trabajar la conexión en los textos escritos.

4) Explicar los “usos especificados y subespecificados” de los dispositivos conectivos o conectores, con el objeto de demostrar la injerencia de los “usos especificados” en la producción de textos escritos coherentes, ya que tales usos favorecen la comprensión. A su vez, se demostrará que los “usos subespecificados” pueden considerarse formas de acomodación pragmática de los escritores y lectores; esto es, modos de paliar limitaciones relacionadas no sólo con conocimientos insuficientes, sino, y particularmente en ciertos textos, con dificultades para formular conceptos lingüísticos y para espacializarlos mediante la escritura. 5) Presentar nuevas categorías y metodologías para el análisis de textos/ discursos escritos que hagan viable un acercamiento a textos naturales, espontáneos, “errados” o “anómalos” contando con medios eficaces y consistentes para observar, describir, explicar e interpretar dichos errores, con el fin último de proveer herramientas para que se tome conciencia acerca de los mismos y. consecuentemente, se los pueda reparar.

1. Marco teórico o estado actual del tema
No obstante la importancia que la mayoría de los autores le han asignado a la conexión (Barrenechea, 1979; Briz 1993a, 1993b, 1995, 1998; Briz, Gómez, Martínez, 1997; Charolles, Petöfi & Sozer, 1986; Conte, Petöfi & Sozer, 1989; Cortés Rodríguez, 1991, 1992,1994, 1995a, 1995b, 1998, 1999, 2000; Van Dijk, 1980, 1982; Fuentes Rodríguez, 1987, 1996; Galán Rodríguez, 1999; Garcés, 1996, 1997; Martin, 1992; Martín Zorraquino & Montolío Durán, 1998; Martín Zorraquino y Portolés, 1999; Petöfi & Sözer, 1983; Pons, 1995, 1998, 2000; Portolés, 1998, 2000) 1, puede afirmarse que, frente a ella, los investigadores han adoptado posturas muy disímiles, especialmente en lo referido a: • la unidad de análisis que postulan, o sea, el tipo de entidades que son relacionadas por medio de los conectores –proposiciones, oraciones, cláusulas, enunciados, secuencias retóricas o movimientos conceptuales- y el modo como se actualizan tales relaciones; • los criterios que desarrollan para elaborar taxonomías o clasificaciones de conectores: con criterios mixtos o uniformes, con herramientas discretas o continuas; • los tipos de conexión que se establecen, ya sea desde el punto de vista de su diferenciación cualitativa, ya sea desde el punto de vista de su diferenciación cuantitativa- ; y, finalmente , • la injerencia de la conexión en el estudio del texto/discurso y su vinculación con el fenómeno de la (s) coherencia (s).

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En realidad, se suele denominar conexión a una propiedad que origina la textualidad, al sistema textual/discursivo por el cual los hablantes ponen en relación frases que pueden ser o no explícitas. Este concepto presupone dos instancias en su definición. Por una parte, la conexión se manifiesta en el nivel lógico-semántico, porque hace posible la asignación de formas lógicas a las proposiciones que integran los textos/discursos; pero, por otra parte, opera a nivel pragmático-funcional, en tanto posibilita la construcción de los contextos a partir de los cuales se otorga relevancia a los enunciados que integran un texto/discurso situándolos en un marco interpretativo y revelando sus marcas de subjetividad. En efecto, como operador lógico-semántico, la conexión permite la creación de unidades predicacionales que funcionan unas asociadas con otras y que generan indicadores de coherencia: identidades referenciales, estructura de la información, cadenas inferenciales y contexto eventivo de los hechos denotados en los textos/discursos. Sin embargo, como operador pragmático-funcional, la conexión marca el acto de composición del texto/discurso y señala las estrategias necesarias para su comprensión e interpretación. Desde este punto de vista, el sistema de la conexión –que se concreta principalmente en los elementos conocidos en la literatura como ‘conectores’- estaría representado por un conjunto de indicios suministrados por el hablante/escritor a su oyente/lector para que construya un esquema complejo que le servirá de guía y que lo ayudará a completar el sentido lingüístico. Asimismo, se considera que la conexión no se encuentra “fijada” de antemano en los textos/discursos, sino más bien es el receptor mismo quien la restituye o confiere; y esto lo hace elaborando las marcas lingüísticas para construir un modelo de texto/discurso plausible gracias al cual logra acceder a los contenidos representados, asignándoles pertinencia. De este modo, la interpretación de un texto/discurso se explica a partir de la dinámica que se produce entre tres procesos: a) la identificación y la fijación de la expresión lingüística que actualiza la función -hallazgo de la “marca” o el “marcador” -; b) el establecimiento del modelo textual/discursivo o formulación del contexto en el que se instalan las coordenadas necesarias para dicha interpretación: hablante/escritor, oyente/lector, tiempo y espacio, como las más esenciales-; y c) la elaboración de la conexión, relación que el receptor establece mediante procesos de construcción e integración de la realidad representada en marcos cognitivos generales (que tienen que ver con su conocimiento de mundo, sus actitudes, motivaciones, planes, sensaciones o creencias) y considerando, especialmente, la orientación que le imprime el hablante/escritor según un propósito comunicativo particular. En suma, gracias a la conexión se reducen todas las interpretaciones probables que pueden ser inferidas de un conjunto de enunciados a una, la pertinente2. La asignación de sentido de un texto/discurso se produce como

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una “construcción en modificación constante”, porque permite la inclusión de nuevas relaciones predicacionales o inferenciales atribuibles a entidades textuales/discursivas ya formuladas conforme a diversas reconfiguraciones realizadas “in situ”. Cada segmento del texto/discurso tendrá, de esta manera, un “efecto de pertinencia o relevancia” (Blakemore, 1987; Sperber & Wilson, 1986; Bonilla Álvarez, 1996; Wilson & Sperber, 1993) en tanto posibilitará el pasaje de un “modelo de contexto” a otro: surgirá un “modelo meta” -enriquecido con inferencias, de carácter eliminatorio e interpretativo- a partir de un “modelo origen” -el del entorno lingüístico inmediato, que requerirá un espacio textual/discursivo desde el cual ser evaluado-. Mediante la conexión se establecen “modelos contextuales mínimos” necesarios para alcanzar la interpretación. Así, las expresiones conectadas no se reconstruyen más “en contexto”, puesto que no se trata de una operación que tiene alcance sobre frases lacunarias desde el punto de vista semántico, que se completan gracias a dicho contexto ya dado; sino que, por el contrario, es el receptor quien elabora el vínculo válido, creando un modelo textual propio desde el cual aprehende el texto/discurso; en síntesis, lo interpreta porque lo conecta.

2. La Lingüística Cognitiva y su visión de la conexión
2.1. CONECTIVIDAD, CONEXIÓN Y DISpOSITIVOS CONECTIVOS Para estudiar la conexión en los textos/discursos, partimos de la necesidad de abordarlo desde la perspectiva teórico-metodológica de la Lingüística Cognitiva (Bernárdez, 1995; Dik, 1989; Dirven & Verspoor, 1998; Givón, 1993; Goldberg, 1995, 1996; Pérez Juliá, 1998; Sanders, Spooren & Noordman, 1992; Sanders, Spooren & Noordman, 1993; Sanders, Van Der Pool, Schilperoord & Van Wijk, 1995; Schilperoord & Verhagen, 1998; Verhagen, 1996; Cucatto, A., 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, en prensa; Cucatto, M. 2008; Langacker, 1987, 1991, 1998; Pedersen, 2003; Mandelblit, 2000)3. Esta perspectiva puede ofrecer instrumentos conceptuales y herramientas de análisis que hacen posible estudiar la conexión y los usos conectivos de la lengua a partir de modelos de funcionamiento cognitivo, dando cuenta no sólo de las estructuras que representan los estados informacionales y sus relaciones –los esquemas-, sino también de los principios, procesos u operaciones a través de los cuales los sujetos manipulan dichas informaciones; además de considerar que todo mensaje lingüístico procede de la intersección dinámica de propiedades asociadas con factores de naturaleza verbal (gramatical), perceptual, comunicativa y conceptual. Asimismo, la Lingüística Cognitiva, como paradigma que revolucionó el estudio del lenguaje adoptando frente al mismo una postura realista -en oposición al formalismo teórico- introdujo una nueva conceptualización de la lengua, dado que la considera una faceta integrada de la cognición humana. En
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tal sentido, se afirma que un lenguaje es una entidad psicológica que “reside” en la mente de los hablantes individuales; no se reduce a los sonidos que se emiten, ni a un corpus de enunciados, ni a un comportamiento lingüístico externamente observable. Tampoco es un conjunto potencialmente infinito de oraciones bien formadas ni se halla en la “conciencia colectiva”. Es, más bien, un aspecto del procesamiento cognitivo que puede definirse en términos de “patrones” recurrentes de activación neuronal. Las estructuras lingüísticas, “unidades simbólicas” (Langacker, 1987, 1991, 1998) o “construcciones” (Goldberg, 1995, 1996) –expresiones en las cuales se configura el significado comunicado- pueden entenderse como actividad mental organizada o como verdaderas “rutinas cognitivas” gracias a las que los sujetos simbolizamos el mundo en experiencias individuales y compartidas, y le otorgamos significación. Por esta razón, resulta, para nosotros, más adecuado pensar un texto/discurso como un conjunto de “segmentos” o de “estructuras lingüístico-cognitivas” (actualizadas por medio de esquemas recurrentes) que se extienden en varias direcciones, creando un espacio de significación básicamente múltiple4 en el que se escenifica la conexión. La conexión se verá, entonces, como un modo de categorizar el espacio textual/discursivo y como una operación de gran alcance, puesto que demarcará los movimientos conceptuales (esto es, de significación) de todo texto/discurso, así como también “instanciará” el conjunto de opciones y decisiones que los sujetos imprimen sobre la lengua a fin de cifrar en ella el sentido, reconociendo para esto la existencia de segmentos textuales/discursivos y elaborando entre tales segmentos relaciones válidas. Por otro lado, y de acuerdo con lo que hemos dicho en la sección anterior, el estudio de la conexión puede vincularse con las formas como se codifica verbalmente la información contextualizada, y con el establecimiento y la transformación de los contextos propios de todo texto/discurso. En efecto, en tanto operación que pone en relación segmentos locales y que hace posible la construcción de estructuras en las que se integran dichos segmentos y aun estructuras de los procesos mediante los cuales esos segmentos pueden ser incluidos, a su vez, en marcos mayores, la conexión coadyuva a la creación de “patrones” o “morfologías interpretativas” (Brandt, 1995; Cucatto, A., 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, en prensa) por los que los sujetos configuran el material lingüístico y lo “conforman”, esto es, generan “esquemas” por medio de los cuales elaboran y reelaboran los modelos de situaciones que sostienen la textura lingüística. La conexión es la operación textual/discursiva que indica el camino por el que se concretan verbalmente esos sistemas de relaciones que podrían entenderse como “modos de conceptualización”, ya sea en la fase de producción ya sea en la fase de comprensión de la lengua. En el mismo sentido, debe destacarse que los segmentos a través de los cuales se desarrolla un texto/ discurso poseen diversas jerarquías, por lo que la conexión señala también qué
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segmentos resultan “más esquemáticos” o “más textuales” (“atrincherados”5, según autores como Langacker, 1987, 1998). Dicho en otros términos, la conexión precisa qué segmentos textuales/discursivos son más importantes para construir la significación, al igual que indica de qué manera se puede proyectar un segmento sobre otro creando vínculos conceptuales a partir de procesos de integración o de “interpretación”, guiados por las marcas que proveen los dispositivos conectivos o conectores6 y por los significados que cada uno de estos segmentos transmite. Resulta a todas luces evidente que la conexión no se ratifica por la presencia de los clásicos “conectores”: ni siquiera se justifica por ella, porque la marcación de la relación y los sistemas de relaciones es, desde el punto de vista categorial, heterogénea y rica y no se agota en un solo tipo lingüístico. Puede haber textos/ discursos inconexos que tienen, sin embargo, conectores, por ejemplo:
(1) El concepto de flexibilidad se puede relacionar con la productividad, aprendibilidad y arbitrariedad. Ya que la productividad nos permite generar constantemente nuevos signos y formas sintácticas para nombrar los nuevos conceptos de la humanidad, esto se da gracias a la flexibilidad del lenguaje. Por otro lado la aprendibilidad de la lengua también se da gracias a la flexibilidad del lenguaje, que lo vuelve más económico. La arbitrariedad se relaciona con la flexibilidad, dado que la lengua es flexible por su carácter arbitrario 7. (texto de examen elaborado por un alumno universitario: E.A)

puede haber textos/discursos conexos sin conectores expresos, por ejemplo:
(2) No se tome la vida tan seriamente. Igualmente no va a salir vivo de ella (texto humorístico)

o puede haber incluso conexión en la que no se explicita la función adoptada por el conector, poniendo de manifiesto un uso que denominaremos “subespecificado” y que luego trataremos en otra sección. Esto se ve, por ejemplo, en el significado restrictivo que adopta la frase “desde que”, que activa un valor temporal del ejemplo siguiente:
(3) Ancianos saludables con café Un café luego de la comida de la noche parece una costumbre saludable, particularmente cuando se han superado los cincuenta. Inmediatamente luego de una abundante comida (en particular, con cantidades de carbohidratos: arroz, pastas y pan), ocurren caídas de la presión arterial que en los ancianos pueden provocar cuadros de síncope. Desde que el café tiene un efecto presivo (aumenta la presión), puede llegar a prevenir estos fenómenos de baja presión. En resumen la mejor dieta para el abuelo: comidas poco abundantes y frecuentes, sin demasiados farináceos y con una buena tacita de café a los postres. (texto de divulgación científica)
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Además, en virtud de que la conexión constituye una parte de la coherencia porque permite la estabilización del sentido en un texto/discurso, podría asociarse con la llamada “coherencia relacional” (Moeschler, 1994), entendida en su dimensión temporal, o sea, en referencia al rol del tiempo en la organización textual o en su dimensión causal, articulando, como vimos, el plano lógico-proposicional y el pragmático-funcional (Mann & Thompson, 1988; Sanders, Spooren & Noordman, 1993; Tomlin, 1987, Tomlin, Forrest, Pu & Kim, 1997). Es por este motivo que, para la Lingüística Cognitiva, los dispositivos conectivos o conectores son redefinidos más precisamente como “links” o “vínculos interpretativos”, que pueden presentarse en forma más “explícita” (“overt”) o más implícita (“covert”). Si bien estos vínculos son marcados por el propio hablante/escritor, es, en verdad, el oyente/lector el que les asigna un valor a partir de la estrategia receptiva que decide adoptar y que, en alguna medida, será orientada por el productor del texto/discurso mismo en tanto éste conduce el trabajo de interpretación. Por otra parte, estos “links” presentan la peculiaridad de estar “especificados”, puesto que cada dispositivo conectivo o conector tiende a codificar un tipo de información que está convencionalizada dentro del sistema gramatical –son, en este punto, más o menos explícitos-. Así, por ejemplo, la “especificación” en los dispositivos conectivos facilita el establecimiento de relaciones y, consecuentemente, la asignación de relevancia o pertinencia, cuestión que se constata en el siguiente ejemplo:
(4) Sin embargo, es tentador pensar que se puede aprehender el problema –y quizás solucionarlo- considerando qué tienen en común todos los posibles mensajes que pueden transmitirse en forma escrita. Pero una reflexión más profunda sugiere que esta estrategia sería ingenua al menos por dos motivos. En primer lugar, decidir qué es una “forma escrita” entraña una respuesta a la pregunta originalmente planteada. En otras palabras, el método propuesto es circular. En segundo lugar, exige preguntarse si los “mensajes” existen en un nivel abstracto antes de ser formulados por escrito, y si un “mismo” mensaje puede derivar de formulaciones distintas. En tercer lugar, aún cuando esta estrategia produjera un impresionante inventario de posibilidades alternativas para escribir mensajes, buscar los rasgos comunes no respondería a la pregunta “¿Qué es la escritura?”, así como identificar los ítems comunes en una lista de posibles menúes para el desayuno (copos de cereal, café, jugo de naranja, etc.) tampoco proporcionaría una definición adecuada del concepto de “desayuno”. Harris, Roy (1995), Signos de escritura. Barcelona, Gedisa, 1999, p. 24-25) (texto científico)

No obstante, se observa también que los dispositivos conectivos o conectores se presentan, a veces, codificando información que responde a usos idiosincrásicos, a nuevas “gramaticalizaciones” o “subjetivizaciones” (Langacker, 1998;
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Traugott, 1995; Traugott & Heine, 1996; Berbeira Gardón, 1998; Heine, 1997; Pagliuca, 1994), como cuando se encuentran “subespecificados” –son, en este punto, más o menos implícitos-. El “uso subespecificado” se constata en el valor múltiple que adquieren las frases “en caso de” y “ante” en el ejemplo siguiente –éstas indican básicamente locación, pero también, proyectivamente, temporalidad y hasta concesividad:
(5) GRIPE A (H1N1) TOMEMOS PRECAUCIONES • Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón. • En caso de tos o estornudo, cubrirse boca y nariz con el codo o con un pañuelo descartable. • Ante la presencia de síntomas como fiebre, tos, dolor muscular intenso o decaimiento, consultar al médico y permanecer en su domicilio. • No automedicarse. • No tomar aspirina. El diagnóstico temprano facilita la recuperación. Para más información LLAME AL 147 Lunes a viernes de 7.30 a 21 h. Sábados, domingos y feriados de 8 a 13 h. www.buenosaires.gob.ar (texto instructivo)

A fin de esclarecer algunas cuestiones básicas para definir el fenómeno que nos ocupa, haremos ahora algunas distinciones conceptuales. En principio, hablaremos de la conectividad para hacer referencia a una operación mental de amplio alcance, que se sustenta en las teorías conexionistas del lenguaje y la cognición. Esto nos permitirá aseverar que la conexión puede ser estudiada como una operación de carácter lingüístico-cognitivo o, dicho de otro modo, como un mecanismo lingüístico que tiene correlatos cognitivos -cerebrales y mentales-. Por esta razón, resulta fundamental establecer “conexiones” entre un modelo de la mente y un modelo del lenguaje planteando, por paradójico que parezca, un modelo de la conectividad del pensamiento como una de las propiedades fundamentales de la lengua en uso (y de los textos/discursos como una muestra de dichos usos). En efecto, así como la mente funciona en forma integrada mediante procesos cognitivos superiores como el pensamiento, la creatividad, la inteligencia, el razonamiento, etc., de la misma manera la lengua, es decir, los textos/discursos, funciona (simbólicamente) tanto a través de procesos de construcción cuanto de procesos superiores de integración. La conexión es el sistema textual/ discursivo que tiene que ver con ambos procesos, aunque está fuertemente involucrada con los últimos, comprometiendo para ello niveles diferentes de representación lingüística y tomando como fuente diversos tipos de conocimientos, habilidades y estrategias. Esta situación trae como consecuencia que
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no puedan distinguirse tan taxativamente ciertos conceptos que, en la literatura sobre el tema, procuraban recortarse y oponerse: por ejemplo, conexiones y conectores; conectores lógicos, conectores textuales y discursivos; conexiones causales, temporales, enumerativas, recapitulativas, entre otras clasificaciones usualmente establecidas. En realidad, toda vez que los dispositivos conectivos o conectores se actualizan en un texto/discurso, siempre, de un modo u otro, ayudan a construir un segmento lingüístico y también a integrarlo en una unidad de significación mayor operando multifactorialmente, pues su naturaleza es compleja y plural. Esto hace que deban ser evaluados “a posteriori” de su aparición y no pueden estar sujetos a sistemas de clasificaciones discretos, estáticos, uniformes y apriorísticos. Por otro lado, inspirada en el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro, se suele plantear que la mente procesa en forma distribuida y paralela la información (Plaut & Shallice, 1994; Clark, 1997; Elman, 1990, 1991; Elman, Bates, Johnson, Karmiloff-Smith, Parisi, & Plunkett 1996; Rumelhart & Mac Clelland, 1986; Carreiras, 1997), esto es, no procesa en forma serial ni mediante cálculos deductivos; de ahí que su comportamiento se asocie con la ejecución de ciertos procedimientos o cálculos “imperfectos” por los cuales se producen los actos de pensamiento. Si tomamos en cuenta la conexión, debemos postular que ésta se distribuye en un texto/discurso en forma discontinua –como si fueran saltos cualitativos por los cuales se condensa el sentido que se presenta al tiempo que fluye la información. Asimismo, esta discontinuidad se manifiesta a partir de la “instanciación” o realización de las distintas figuras que expresan los dispositivos conectivos. Es precisamente en cada texto/discurso donde tales dispositivos aparecen de un modo específico, y se vinculan según una jerarquía cuya validez y significatividad son evaluadas por los propios sujetos gracias a un conjunto de procedimientos de decisión o heurísticos por los que se determina cómo los nexos actúan en el micronivel –procedimiento de construcción- o en el macronivel –procedimiento de integración- dando, entonces, efecto de unidad o ensamblando el texto/discurso. En tal sentido, los dispositivos conectivos podrían ser considerados, por ejemplo, sobre la base de su grado de especificidad o explicitud y sobre su “sensibilidad” a las fuentes externas (en particular, el modelo de texto/discurso previamente elaborado, el modelo de mundo –esquemas de conocimientos con los cuales los sujetos “mentalizamos” la realidad- o el modelo de situación perceptual –que incluye el momento de la situación comunicativa-), así como también en relación con la heterogeneidad categorial con que éstos suelen darse, porque las conexiones emergen gramaticalmente a través de conjunciones, frases de cualquier naturaleza o hasta recursos gráficos, modificando a veces, al textualizarse, su comportamiento convencional. Tal situación se observa en los usos de la titulación, las viñetas, la ilustración, el subrayado, el cambio de letras, los dos puntos, la estructura pregunta/respuesta del texto/discurso del
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ejemplo siguiente, dado que estos dispositivos conectan tanto –o más aún- de lo que lo hacen ciertos expresiones verbales como “porque”, “ya”, “para que”, “debido a que”, “y”, “como”, “a pesar de”, “tanto…como”, “mientras que”:
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(texto de divulgación científica)

Además, para el modelo conexionista que sostiene nuestra concepción de conectividad lingüística, las representaciones simbólicamente interpretables son, de hecho, estados-de-equilibrio, holísticos, basados en unidades de procesamiento cuyo carácter es básicamente semántico porque la mente opera creando significación. Desde este enfoque, la mente se explicita como una red compuesta por una serie de unidades de procesamiento denominadas “nodos”, cada uno de los cuales puede adquirir varios grados de activación y enviar señales inhibitorias o excitatorias. Se crean capas de input, capas de output y capas intermedias que corresponden a la representación dinámica interna de la red, como si el pensamiento, frente a un dato objetivo que proviniera de la exterioridad, “actuara” estableciendo vinculaciones aleatorias que le permiten aprehender dicho objeto hasta encontrar la manera de incorporarlo total y estructuradamente. Estas fases o capas se relacionan mediante conexiones de pesos, por los cuales viaja la información activada. En el proceso intervienen diferentes estados mentales: conocimientos, emociones, sensaciones, creencias, presunciones, actitudes, disposiciones, junto con acciones físicas o cerebrales que impactan corporalmente y modifican la conducta de los sujetos. Los vínculos de conexión mental tendrán, según la ocasión, pesos variables, y la naturaleza exacta de la señal de activación transferida de una unidad a otra dependerá no sólo de los pesos de conexión sino también del nivel de activación de las unidades que envían la señal.
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Si transferimos esta reflexión al texto/discurso como espacio donde se construye la información, podemos redefinir el sistema conectivo como un sistema complejo o red que se compone de: a) dispositivos conectivos o conectores –equivalentes a nodos-, b) relaciones entre dispositivos conectivos o conectores, y c) sistema de relaciones entre dispositivos conectivos o conectores -que correlacionan, respectivamente, con lo que hemos presentado como capas intermedias, señales de activación y conexiones de peso-. Las señales de activación estarían dadas por la injerencia de los estados mentales de los sujetos y por la naturaleza de la información que el propio sistema captura. Esto significa, una vez más, que, junto con la información convencionalmente codificada en cualquier marca –la que provee la “gramática” de la lengua-, sólo podrá construirse la significación plena de una expresión lingüística cuando se le otorgue relevancia, o sea, cuando se la ponga en relación con los otros elementos que forman parte del segmento en que aparece; cuando se ponga en relación este segmento con los segmentos adyacentes; y, más aún, cuando se la conecte, valga la redundancia, con el modelo de texto/discurso elaborado a fin de construir niveles de integración mayores que informen sobre estrategias compositivas de un texto/discurso, definidoras de su sentido global. Así, en el texto 7) se puede comprobar, por ejemplo, que el “pero” oscila entre la adopción de un valor copulativo, adversativo y concesivo, porque genera una situación de coherencia encadenándose con “aunque”, por lo que el lector deberá elaborar una hipótesis respecto de su valor relevante, que luego será aceptada o rechazada al leer la conjunción “aunque”, que sí transmite inambiguamente el valor pertinente:
(7) LEO 24/7- 23/8 Ocupaciones y negocios: De estreno. Si usted está convencido, los demás pronto se acostumbrarán a un nuevo estilo. No es cuestión de medir cada uno de sus movimientos, pero no importa que lo haga. Disfrute de los beneficios complementarios que obtenga en estos tiempos, aunque la parezca algo inusual. (horóscopo)

La conexión no separa el texto/discurso instaurando paredes fijas sino, por el contrario, origina una suerte de “arquitectura cinética” compuesta por redes, nodos, intersecciones y pasajes. En tal sentido, el investigador deberá centrar su atención más que en los espacios delimitados por los dispositivos conectivos o conectores, en las redes conectivas mismas, en las trayectorias de esas líneas límite y en las relaciones que se establecen en sus puntos de intersección: la conexión se produce y se mantiene. Concluimos, por consiguiente, que la conexión, como el sistema que estabiliza los textos/discursos otorgándoles conectividad lingüística-cognitiva es, más bien, el producto de una interconexión que se produce con todos los
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subsistemas que lo conforman y con los otros sistemas textuales/discursivos con los que también actúa: el referencial, el temático, el temporal, por ejemplo. Del mismo modo, aceptar que el pensamiento pueda explicarse sobre bases conexionistas implica que es factible hablar de aprendizaje o de mecanismos de aprendizaje muy poderosos que, por exposición a muchos ejemplos, logran crear un grupo de representaciones internas cada vez más complejas y más automáticas, instaurando, por cierto, una conectividad no-arbitraria. La capacidad de pensar, es decir, la inteligencia, se enriquece por la experiencia misma. Todo acto de pensamiento presupone un aprendizaje y una representación final que está co-determinada por la estructura inicial del sistema y por los datos a los que éste se ve expuesto, entendiéndose fundamentalmente el aprendizaje como un cambio estructural. En este punto, se debe concebir el pensamiento a partir de la dialéctica organismo/entorno como si se tratara de dos sistemas dinámicos mutuamente acoplados; mente y entorno se constituyen uno a otro en una interacción continua recíproca, por lo que los mundos externos que elabora la mente dependen fuertemente del observador y se explicitan a partir de acciones situadas. Para el conexionismo, “aprender” es un proceso “abierto-cerrado” en el que ciertas creencias son reemplazadas por otras mediante la formación y testeo (prueba) de hipótesis o heurísticos en contextos supeditados a circunstancias concretas en las que el sujeto participa activamente. Las habilidades lingüísticas, entonces, se aprenden y esto no resulta diferente de aprender cualquier otra cosa, ya que se utilizan los mismos principios cognitivos generales. Como puede verse, el uso del lenguaje es una conducta que requiere habilidad; es creativa, significativa y comunicativa: el agente verbal simboliza en ella la acción cognitiva y la acción corporal, según diversos grados de proyección. Desde esta óptica, un texto/discurso posee, entre otras cosas, un sistema conectivo, una conexión capaz de presentarse en forma variada, aunque ofrece pistas para su homogeneización y contextualización. Un escritor o lector, por ejemplo, lleva a cabo un conjunto de acciones articuladas que forman parte de su experiencia con el lenguaje: marca la diferencia siempre que considere posible establecer un vínculo entre dos o más segmentos de un texto/discurso, para lo cual debe, por su parte, producir o reconocer el dispositivo conectivo o conector involucrado –cualquiera sea su naturaleza-, así como también de qué manera éste está sancionado -por el uso reiterado o convención–, aspecto que llamamos “especificación”. Asimismo, tiene que calcular no sólo los valores potenciales que dicho dispositivo puede adquirir sino también el relevante, esto es, aquel que señale algún tipo de cambio respecto del modelo de texto/discurso elaborado previamente. Además, necesita determinar qué relación más inclusiva y compleja se establece entre los dispositivos conectivos o conectores mismos, en virtud de que esto lo ayudará a derivar esquemas compositivos de un texto/discurso, creando “patrones” o “morfologías interpretativas”. Gracias a tales esquemas, está, por último, en condiciones de reconstruir el sentido, dirimiendo respecto

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de las jerarquías menores o mayores que produce un conector o un conjunto de conectores en una instancia particular de uso de la lengua. Asimismo, todo acto de cognición –verbal o no verbal- pone en juego una articulación entre el “software” (mente) y el “hardware” (cuerpo), porque la dimensión cognitiva y la biológica o neurofisiológica convergen, ofreciendo una visión de sujeto más abarcadora e integrada –incluso con el mundo en el que éste se halla “incorporado” (Lakoff,1987; Lakoff & Johnson, 1980). La conexión como operación lingüístico-cognitiva o como acto de cognición de naturaleza verbal se explica como una manifestación de la subjetividad y es de base icónica. Todo texto/discurso, en tanto es lenguaje en uso, crea un espacio en el que se simboliza la relación entre la experiencia lingüística, la experiencia mental y la experiencia física o perceptual. El agente cognitivo –escritor o lectorconcibe un mundo a través de las palabras tanto a partir de su saber cuanto de su decir o de su propio vivir, aspecto que hace posible hablar de “motivación” funcional o pragmática de las formas lingüísticas, en general, y de las estrategias de conexión desplegadas, en particular. Esto se puede ejemplificar cuando los dispositivos conectivos están al servicio de la autorreferencialidad de los textos/ discursos y se figurativizan mediante la objetivación de la primera persona, la logodeixis, las expresiones locativas, los axiologizadores o evaluadores o la modalidad, por ejemplo:
(8) La dignidad del paciente Sigo con mucho interés el debate sobre el ingreso a Medicina. No abundaré en detalles sobre mi posición porque ya ha sido expuesta en muchas tribunas. Me quiero referir a la opinión del arquitecto Guillermo Nizan, publicada en EL DÍA el 24/7/09. Estoy de acuerdo con él cuando refiere que la enseñanza de excelencia debe aplicarse a todas las disciplinas y con todos los conceptos que vierte sobre energía, informática, arquitectura y otras. Pero esto estará siempre condicionado a la presencia de una persona sana o con posibilidad de curarse. Medicina es una de las pocas carreras considerada como de riesgo, es lo que la diferencia de aquellas que no comprometen el patrimonio más importante del ser humano, la vida. Después viene todo lo que enumera el consejero […] (texto periodístico, artículo de opinión)

En resumen, nos referimos a la conectividad para nombrar el proceso de carácter lingüístico-conceptual por medio del cual se formulan las ideas o conceptos, se colocan y se relacionan entre sí – es un proceso doble pues al tiempo ocurre en la mente (y en el cerebro) y en la superficie lingüística-. La conexión es el sistema de relaciones textuales/discursivas que actualiza la conectividad; y los dispositivos conectivos o conectores son un subconjunto de expresiones por las que se realiza la conjunción de segmentos. De hecho, bien podría decirse que todas las expresiones lingüísticas que evidencian alteraciones o “errores”

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de conexión en los textos/discursos escritos son, en alguna medida, “anomalías” que se pueden entender como acomodamientos –más o menos fallidos- en su conectividad, como analizaremos en una próxima sección. 2.2. LA CONEXIÓN COMO INTEGrACIÓN CONCEpTUAL Ya hemos desarrollado anteriormente que, desde la perspectiva teóricometodológica de la Lingüística Cognitiva, se considera que la formulación lingüística es, en sí misma, un modo de conceptualización (Cucatto, M., 2008). Por esta causa, es factible vincular la conexión tanto con los fenómenos de “dependencia conceptual” y “elaboración conceptual”, trabajados por Schilperoord y Verhagen:
In brief, one clause is conceptually dependent upon another clause, if its semantic cannot be conceptualized without essential reference to the conceptualization of another clause. If such an interdependence exists, we argue that the two clauses cannot enter into a coherence relation with each other (Schilperoord & Verhagen, 1998: 148) 8.

como con el concepto de “dependencia conceptual” y “sitio elaborativo” (“elaboration site”) propuestos por Langacker 9: “D is conceptually dependent on A to the extent that A elaborates a salient subestructure of D” (Langacker 1991: 436) 10. En efecto, los planteos que ofrecen estos autores nos permiten afirmar que entre los segmentos textuales/discursivos que se conectan se produce una relación de completamiento que trae como consecuencia que cada uno de dichos segmentos no pueda evaluarse sin considerar el otro con el que posee un vínculo formal. No obstante, debe agregarse también que, para que se produzca conexión, entendida ésta como una relación de carácter textual/discursivo, no sólo debe darse una “dependencia conceptual” o “elaboración sintáctica”, es decir, la creación de lazos de naturaleza fundamentalmente sintáctico-semántica que soportan significación simple. Se debe producir, más bien, una “elaboración conceptual” (Cucatto A., 2005; Cucatto, M., 2008), una relación de alcance mayor, dado que a través de la conexión se genera un vínculo interpretativo entre dos conceptos que son independientes desde el punto de vista formal. Y en este complejo proceso por el que se reconstruyen conceptos y se conceptualizan relaciones entre dichos conceptos, se observa una fuerte injerencia de la (inter)subjetividad –abonada por conocimientos extralingüísticos, estados mentales diversos y, sobre todo, trabajo inferencial. Incluso muchos fenómenos que suelen asociarse con la conexión no son sino epifenómenos que surgen de diversas construcciones, patrones o esquemas conectivos, motivo por el cual es importante señalar el rol de la sintaxis como espacio de realización o emergente de procesos de carácter lingüístico-cognitivo. Así, en el siguiente ejemplo, la configuración sintáctica no resulta suficiente
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para categorizar la frase “sin que” y decidir si ésta adquiere valor subordinante o coordinante, cuestión esencial para decidir su potencial conectivo:
(9) Las normas antitabaco que rigen en nuestra región se han convertido en letras muerta; nadie las cumple y nadie las hace cumplir. De esa manera, los esfuerzos por combatir este hábito adictivo se diluyen en la práctica, sin que el Estado se haga cargo de garantizar la vigencia de las restricciones legales [ …] (texto periodístico, artículo de opinión)

Podría decirse —como, por ejemplo, lo hace Pedersen (2003)— que existe un doble nivel de codificación presente en los dispositivos conectivos y conectores: una codificación conectiva en el nivel lexical (X e Y) y una codificación conectiva que se produce como “instanciación” de un esquema de conexión conceptual, independiente del contenido léxico de los elementos que cumplen la función de conectar. Esto permitiría el surgimiento de categorías analíticas de naturaleza continua, más compleja y gradual tales como la “especificación” y la “subespecificación” o la alternancia de funciones –por ejemplo, coordinación, subordinación o adposición-, porque la conexión implica no sólo procesos constructivos sino, y principalmente, procesos de integración de distintos tipos, formas y grados de actualización (“instanciación”). La “subjetividad conectiva” da cuenta de los diversos modos como se puede construir una situación (lo cual implica incorporar esquemáticamente más significado abstracto y subjetivo de la variante conectiva, que, según hemos propuesto, incluye o no los denominados “conectores”). Para investigadores como Pedersen (2003), la conexión conceptual constituye el fundamento conceptual de la oración compuesta; se trata de un proceso de integración de información léxica y esquemática realizada a través de dispositivos variados. Tal proceso puede ser explicado mediante restricciones gramaticales sistemáticamente distribuidas por las subconstrucciones que componen las oraciones, restricciones que, indudablemente, están motivadas pragmáticamente. Una “situación de coherencia” es una agrupación de estructuras conceptuales, inferida por el hecho de que existen relaciones conceptuales entre los elementos del grupo:
En este sentido, una “situación de coherencia” es básicamente una representación mental que necesitamos para poder concebir las estructuras conceptuales como relacionadas de manera específica. Ejemplos de situaciones de coherencia serían la concepción de eventos o de eventos compuestos. El punto de vista que quiero presentar aquí es que estas situaciones de coherencia son cognitivamente más fundamentales que las categorías generales de “lista” y “núcleo-satélite”, en la terminología de Matthiessen & Thompson, y que efectivamente estas son derivadas de aquellas (Pedersen, 2003: 109)

Un “situación de coherencia” (X) se grafica de la siguiente manera:
Y1
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Como puede advertirse, se trata de un proceso mental estabilizante por medio del cual se concibe la conectividad conceptual de forma continua. La conexión se produce ya que existe una relación de fuerza dinámica entre X e Y, al tiempo que Y tiene una entidad autónoma, y X tiene que ser elaborada estableciéndose, por tanto, una configuración estable:

Así es posible comprobar en el siguiente ejemplo cómo los dos primeros “que” y el “porque” final demarcan fuertemente una situación de coherencia mientras que los otros “que” no lo hacen:
(10) (…) Prescindamos del corazón en este caso. Un hombre valiente no puede ser ni vengativo ni cruel. Yo estoy seguro, que usted no es ni lo primero ni lo último. Creo, que usted es además, un hombre de genio y entonces no puedo figurármelo sin la firmeza necesaria para prescindir de los sentimientos y considerar obrando en política, todos los actos de cualesquiera naturaleza que sean, como medios que conducen o desvían de un fin. Así, considere usted la muerte de Dorrego. Mire usted que este país se fatiga 18 años hace, en revoluciones sin que una sola haya producido un escarmiento. Considere usted el origen innoble de esta impureza de nuestra vida histórica y lo encontrará en los miserables intereses que han movido a los que la han ejecutado. El General Lavalle no debe parecerse a ninguno de ellos: porque de él esperamos más (…) (carta de Salvador María del Carril a Juan Lavalle, 12 de diciembre de 1828)

La conexión es un modo de esquematización o de conceptualización de la información que subyace y motiva la creación de los textos/discursos. No es un dispositivo “ad-hoc” por el cual se organiza información preempaquetada lingüísticamente. Además, debido al carácter icónico de la lengua en uso y a su naturaleza lingüístico-cognitiva, estudiar las formas como se conectan los textos/discursos hace viable estudiar el camino o travesía mental gracias a la cual se componen los mensajes elaborados con expresiones verbales en formatos como, por ejemplo, el escrito.
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3. La conexión en los textos escritos. Consideraciones generales y presentación de casos
La Lingüística Cognitiva, además de ofrecer una redefinición teórica del lenguaje y la significación, realiza un conjunto de consideraciones respecto de la metodología que el investigador ha de utilizar para explorar e interpretar su objeto en estudio. Parte de la necesidad de no establecer una diferenciación estricta entre los usos “normales, gramaticales o correctos” de la lengua y los usos “anómalos, anormales, errados, agramaticales, disfuncionales o incorrectos”; por el contrario, todos los usos resultan válidos para la investigación. No obstante, reconoce que la posibilidad de incorporar esos usos marca la diferencia respecto de paradigmas anteriores y permite un estudio más esclarecedor de las motivaciones cognitivo-lingüísticas que los suscitan, de las operaciones mentales involucradas en ellos y de los efectos de sentido que esto conlleva. Teniendo en cuenta tal afirmación, se puede destacar que la selección de textos/discursos que evidencien “errores” se transforma en un expediente básico para reflexionar en torno a la conectividad y la conexión. Por otra parte, la Lingüística Cognitiva promueve la necesidad de naturalizar los estudios del lenguaje, o sea, de abordar las manifestaciones verbales como lugares en los que se ponen en escena los vínculos entre mente, cuerpo y entorno. Esta es, precisamente, la razón por la que los textos/discursos constituyen piezas claves para el análisis, especialmente por el hecho de tratarse de formas de simbolización de la experiencia y por estar omnipresentes en la vida social y cultural. Dicha naturalidad hace también referencia a la heterogeneidad, al carácter cambiante, azaroso, subjetivo, complejo y dinámico del lenguaje en tanto éste participa de una realidad que básicamente lo es. En esta línea, las investigaciones sobre la conectividad y la conexión se enriquecen notablemente con un trabajo sobre corpus de textos/discursos que no sólo presenten cierta diversidad genérica o temática sino también variedades diastráticas y diafásicas. El investigador debe diseñar muestras significativas tan espontáneas, ricas, variadas y azarosas como la lengua misma que la actualiza. La Lingüística Cognitiva propone, como práctica científica, observar, describir, explicar, pero, sobre todo, comprender, interpretar y valorar el objeto de estudio e investigación. Por esta causa, un trabajo sobre la conectividad y la conexión tiene que desarrollarse desplegando estrategias metodológicas pertinentes y eficaces. Para ello, se requiere contar con instrumentos adecuados para la obtención de la muestra y para la organización y la descripción de los datos, empleando métodos cualitativos y cuantitativos a fin de llevar a cabo con éxito la tarea investigativa. Los datos obtenidos pueden ser sistematizados, por ejemplo, sobre la base del establecimiento de “parámetros” y “técnicas”. Denominamos “parámetros” a los patrones utilizados para estudiar la relación bajo análisis, en nuestro caso, la conexión:

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conexión – uso de la conexión (valores especificados y subespecificados; configuración sintáctica en que aparece -coordinación, subordinación o adposición-) - estrategia perceptual/cognitiva involucrada - función textual/discursiva de la conexión (dentro del texto/discurso) –tipo de comportamiento (convencional/no-convencional)– formas de organización de la información en la que interviene la conexión (esquema textual narrativo /descriptivo / argumentativo / explicativo / dialógico)

Por su parte, las “técnicas” son los procedimientos lingüístico-enunciativos específicos por medio de los cuales se actualiza la conexión en los textos/discursos; es decir, se identifica con las características de los dispositivos conectivos o conectores. Dichas “técnicas” pueden ser sistematizadas, por ejemplo, a partir del siguiente conjunto de variables:
tipo de recurso empleado para conectar (más léxico o más sintáctico) - lugar de aparición de la conexión en el texto/discurso (respecto de los segmentos textuales/discursivos que vinculan y respecto de la estructura global del texto/discurso) - índice de frecuencia y concurrencia de los dispositivos empleados para conectar - alternancia entre formas implícitas (por ejemplo, con recursos gráficos –la puntuación, el espacio tipográfico u otros recursos tipográficos-) y formas explícitas - marcación paratextual

Hechas estas reflexiones previas, y siguiendo la línea de investigación desarrollada en trabajos anteriores (Cucatto, A. y Cucatto, M. 2003; Cucatto, A. y Pérez Juliá, 2003; Cucatto, A., 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, en prensa) presentaremos, ahora, uno de los problemas que, a nuestro juicio, están presentes en la mayoría de los textos/discursos escritos y que evidencian el modo como los escritores suelen resolver la conexión: se trata del problema de la “subespecificación”11. En efecto, llamamos “subespecificación” al fenómeno que se produce cuando un dispositivo conectivo o conector evoca, además del valor que procura conceptualizar el escritor, un conjunto de valores agregados; fenómeno que, muchas veces, les impiden identificar a los lectores la conexión específica, esto es, la relevante entre esos segmentos del texto/discurso para arribar a la interpretación óptima, según el propósito comunicativo y el plan textual desplegado 12. Así, un sujeto competente es aquel que está en condiciones de reconocer el valor especificado de un dispositivo conectivo o conector, que es capaz de activar múltiples “subespecificaciones” en caso de que resulte necesario, pero que pueda, en ocasión de la elaboración del sentido de un texto/ discurso particular (sea desde la perspectiva de la producción o la comprensión), determinar cuál es el valor relevante del “link” o vínculo interpretativo en ese texto marcando la opción en la propia lengua. Ahora bien, en los “usos subespecificados” sólo se evidencia la aparición de dispositivos conectivos o conectores que se comportan polifuncionalmente, por lo que el lector está obligado a adscribir relaciones posibles, ambiguas o vagas, pero no la relación pertinente o válida para la adscripción del sentido comunicado. En principio, la “subespecificación” puede explicarse a partir de los procesos de gramaticalización de la lengua misma. Algunos dispositivos conectivos
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o conectores tienden a codificar información textual variada o gradual como parte de su significado convencional. Tales significados convencionales se han esquematizado (“atrincherado”) y se han adoptado a través de un proceso de cambio lingüístico, aspecto que claramente se advierte en los frecuentes “usos subespecificados” de dispositivos conectivos o conectores como “y”, “o”, “entonces”, “donde”, “que”, “nada”, o ciertos signos de puntuación como la coma, el punto, por ejemplo:
(11) ASEGURÓ SU AUTO Y PAGÓ MENOS Eligió La Caja, eligió seguro y ahorró un 25 % (publicidad de una empresa de seguros)

Si abordamos el fenómeno de la “subespecificación” en el marco de la producción de los textos/discursos escritos, podemos corroborar que ésta suele constituir una muestra de impericia o un índice de incompetencia del escritor. Efectivamente, cuando se emplea un conector “subespecificado” no se logra formular una relación explícita –con un grado mayor de especificación- que le pueda ofrecer al lector pistas suficientes para elaborar los diferentes segmentos textuales/discursivos; más precisamente, no elaboran una conexión conceptual realizada verbalmente, como se constata en el uso del dispositivo “siendo que” del ejemplo que figura a continuación:
(12) Posteriormente, continuó la diligencia encomendada, destacando que observó que en el domicilio citado en primer término, lugar donde reside S., entre las 23:00 hs. y la 1:00 hs., ingresa una persona aparentemente de sexo masculino, que se retira habitualmente alrededor de las 9:00 hs., a veces a pie, dirigiéndose al domicilio de la calle Manuelita Rosas 948 de la localidad citada, lugar donde funciona el taller mecánico, destacando que en lugar mencionado en último término observó en horarios diurnos, una gran concurrencia de personas, todos en automóviles de distintas marcas, siendo que en horarios nocturnos no se observa movimiento alguno. (texto judicial, sentencia)

En esta instancia, el abordaje de la “subespecificación” considerada como uno de los “errores” por antonomasia de la conexión en los texto/discursos escritos puede inaugurar una nueva línea de observación, descripción e interpretación de los fenómenos lingüísticos, perceptuales-cognitivos y sociocomunicativos vinculados con la difícil y compleja práctica de la escritura dado que, a través de ella, se marcan “zonas críticas” de la textualidad. En realidad, conectar un texto adecuadamente se asocia con la dialéctica que se produce entre los esfuerzos que realizan los sujetos por alcanzar la “completitud de significado” y por reconfigurar la estructura sintáctica que lo simboliza –sintetizando la información léxica y la esquemática, en palabras de Pedersen (2003). A partir
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de las relaciones sintácticas que se manifiestan entre las frases, y ante la presencia de un dispositivo conectivo o conector el intérprete/lector debe predecir la dependencia conceptual, reconociendo zonas donde existe y zonas donde no. En este último caso debe ver de qué manera opera el “link”, ya que se ponen en juego más de un segmento textual/discursivo, y, en consecuencia, tiene que reconstruir una relación significativa, o sea, lingüístico-conceptual, entre ambos. Sólo entonces habrá creado texto conectado. Las producciones escritas en las que aparecen dispositivos conectivos o conectores “subespecificados” impiden u obstruyen este proceso porque propician múltiples relaciones posibles pero no indican eficazmente cuáles resultan las más probables ni cuál es la pertinente en ese caso particular. La no marcación de los segmentos textuales/discursivos genera una instabilidad o continuo cambio contextual que atenta contra la unidad del texto/discurso. Estos textos/discursos recomienzan cada vez que se produce una “subespecificación” y no pueden integrarse, produciéndose una lógica virtual que iconiza avatares de la mente humana cuando escribe. En el ejemplo 13), el “y aunque” está “subespecificado”, y esto complica la elaboración de los movimientos conceptuales: el lector oscila entre considerar si el segmento “y aunque” forma parte del contrargumento que comienza a su vez con el dispositivo “pero” (pesando más el valor concesivo del “aunque”), o si da comienzo a un nuevo argumento respecto de las bellezas de Varadero (pesando más el valor copulativo del “y”). El lector no puede integrar la información del texto porque la “subespecificación” le dificulta la posibilidad de esquematizar la relación entre un conjunto de hechos: que Cuba es el país de Fidel Castro, que posee un sello singular y que cuenta con playas bellas:
(13) Si no fuera por la irremediable simpatía de los cubanos, Varadero bien podría ser un centro internacional de turismo instalado en cualquier lugar del mundo que tenga playas hermosas, buen clima, excelentes hoteles y un alto nivel de servicios. Pero está en Cuba, y aunque mucho no se note que sea el mismo país de Fidel Castro, eso le pone un sello singular, único (artículo periodístico, sección turismo)

Cuando los conectores se hallan “subespecificados” se produce un efecto de vaguedad que impide que pueda producirse una vinculación entre segmentos de los texto/discursos, entendidos estos como el producto de una constitución perceptiva-conceptual que se origina cuando el lenguaje entra en interfaz con sistemas exteriores a él y cuando se elaboran las inferencias necesarias13. Si utilizáramos la metáfora topológica podría decirse que, en las producciones escritas con “usos subespecificados”, los conceptos o “instanciaciones” de sentido, es decir, las llamadas locaciones, no se reconfiguran geométricamente en la representación del espacio textual/discursivo, ya que la continua inestabilidad de sentido provocada por las interferencias de información semántico/pragmática que se actualiza mediante dispositivos conectivos o conectores subespecificados produce efectos de dependencia contextual mayor y evoca una multiplicidad
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de contextos interpretativos válidos que impiden que el texto/discurso indique con claridad las condiciones para su lectura y comprensión. Estas condiciones serían, puntualmente: los términos que conforman la superficie textual/ discursiva (creación del espacio abstracto donde se sitúan los conceptos), las relaciones entre tales términos, los procesos (temporalización de relaciones posicionales propios del devenir de la escritura y la lectura), los eventos y los papeles semánticos (las transformaciones e interacciones que se visualizan en la configuración actancial y que se refieren a la elaboración de los universos textuales/discursivos representados). Se produce, entonces, una desestabilización categorial y, consecuentemente, una inestabilidad esquemática que lleva a la polifuncionalidad, al instaurar un campo heterogéneo de experiencias cambiantes. Dicha polifuncionalidad provoca, a su vez, una “indistinción” entre tres aspectos que determinan fuertemente la “escrituridad”: a) el texto en su extensión espacio-temporal, b) la figura del escritor/autor y la figura del lector y c) el texto verbal y la imagen. La conexión “subespecificada” contribuye con la creación de un número indeterminado de relaciones locales, que no permiten conformar las zonas de emergencias salientes denominadas “segmentos textuales/discursivos” que son los que abarcan los diferentes espacios discontinuos del texto/discurso y así lo crean, construyendo e integrando el sentido. En particular, las construcciones que se manifiestan en la sintaxis explícita de los textos/discursos escritos con “usos subespecificados” revelan un paisaje mental errático y complejo. De este modo, si los elementos de un texto/discurso se definen por las propiedades de las “construcciones” que integran más el “construal” (Langacker, 1987; 1998) del mundo que dicha construcción simboliza –“construal” que expresa el punto de vista sostenido por la subjetividad que configura verbalmente las escenas y los cambios que dicho punto de vista va adoptando en el discurrir lingüístico-, podemos concluir que, en los usos de conexión subespecificada, ese “construal” no hace factible la elaboración de las jerarquías, es decir, el desarrollo histórico en los pequeños segmentos de sucesión y, a través de ella, sus condiciones de “legibilidad” o “significatividad”, porque no crea una “situación de coherencia”. Por otro lado, si se considera que, desde la perspectiva lingüístico-cognitiva, los segmentos textuales/discursivos conectados funcionan como “unidades mentales significativas”, cuanto mayor sea un “error” o “anomalía” generado por la “subespecificación”, se verá afectado un concepto más amplio y, para rectificarla, habría que reconstruir el conjunto y no simplemente sustituir una pieza. Como el error impacta sobre una mayor superficie textual/discursiva altera los “patrones” o “morfologías constructivas e interpretativas”: la conexión léxica no sobresee la conexión esquemática. La “subespecificacion” lleva, sin duda, a una “polifragmentación” -incremento en la conexión y los recursos empleados-, pero también conduce a una inestabilidad de los sistemas de relaciones entre los segmentos textuales/ discursivos. Las unidades conectadas no se mantienen, lo que produce un
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desequilibrio estructural (y, en consecuencia, funcional) –en detrimento de la conectividad. Por su parte, la baja conectividad provocada por un conjunto de conexiones de naturaleza múltiple –verbales y no verbales- que inciden en el proceso de textualización, pueden ser interpretadas como “acomodamientos”, “soluciones” o “estrategias” pragmáticas ocasionales que realizan los sujetos, o formas de paliar impedimentos concretos con que se enfrentan en algunas situaciones, poniendo en evidencia una dinámica compositiva o receptiva. Para finalizar, se observa que cuando un hablante/escritor conecta en un texto/discurso escrito conceptualiza mundos y contextos de interpretación que no sólo permiten constituir un modo de expresión de la demanda informacional que tiene que satisfacer con su emisión sino también de la demanda comunicacional de ser recuperado lo más fielmente posible por su oyente. En este juego de elaboración de significación, los escritores crean reflexivamente su propia subjetividad y su relación con la realidad. Cuando los textos están mal conectados, como lo muestran los “usos subespecificados”, no pueden establecerse las relaciones conceptuales e interpretativas válidas para la comprensión del texto en la medida en que no se logra elaborar una relación explícita 14 entre los segmentos que lo conforman, cuestión que pone de manifiesto severas limitaciones de algunos sujetos para planificar, textualizar y revisar sus escritos y que revela que, por el contrario, su producción -fuertemente influida por restricciones del entorno comunicativo en que se hallan- va surgiendo en forma discontinua e interrumpida (actuando como una especie de “corte y pegue”)15. Esto revela un dominio insuficiente del lenguaje para poder desplegar en el espacio de la página los saberes (verbales y no verbales) y hacerlos conocer a su lector. El sujeto lector, como un “explorador”, crea y traza y un camino y la conexión es la vía para ello; pero, cuando ésta está “subespecificada”, el sistema conectivo se hace móvil y se produce una atopía que no ayuda a generar ni el efecto de completitud ni de unidad, pues se debe operar con fragmentos lingüísticos heterogéneos y descontextualizados, lo que produce la creación de numerosas secuencialidades que van surgiendo de acuerdo con asociaciones múltiples.

4. Conclusiones
Desde el punto de vista conceptual y aún metodológico, se requiere que aquel que procure estudiar, investigar y aun enseñar el fenómeno de la conexión, tome en cuenta las cuestiones siguientes: - Los conectores u otros dispositivos conectivos forman parte de un sistema textual/discursivo: existen tanto elementos constituyentes cuanto relaciones entre estos elementos y esquemas que determinan la manera como se establecen los “sistemas de relaciones”. Dicho sistema, incluso, se acopla con otros con los que también interactúa como, por ejemplo, el referencial, el temático o el temporal. Además, si se considera la conexión
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como una operación mental y verbal de alineamiento y organización de estructuras, los dispositivos conectivos y los conectores constituyen una medida de estabilidad o de equilibro en un texto/discurso, por lo que pueden definirse como sistema que soporta la “coherencia relacional”. - La organicidad y el dinamismo subyacente en todo sistema obliga a que los dispositivos conectivos o los conectores en un texto/discurso posean un significado gradual dado que, por una parte, cada marca contiene “per se” información diversa, tal como hemos demostrado en el caso de la “subespecificación”; pero, por otra parte, la construcción de significado se hace tomando como input las posiciones o “locaciones” del dispositivo conectivo o conector en el espacio textual/discursivo: su relación con el contexto o entorno lingüístico; del dispositivo conectivo o conector con otros, y del dispositivo o conector con el modelo de texto elaborado, tal cual lo “indica” o “coloca” el propio escritor. - Debido al carácter diverso con que se manifiesta la conexión en los textos/discursos y en la medida en que los sentidos apriorísticos, o sea, las rutinas vinculadas con el uso previo o con la convención son modificados en cada actualización del lenguaje, de acuerdo con los propósitos comunicativos y el efecto que se desea lograr en el lector, no podrá partirse de taxonomías de dispositivos conectivos o conectores ni siquiera de la utilización de criterios discretos para llevar a cabo una clasificación adecuada. Deberían, más bien, definirse “modos de conectar” o “patrones de conexión”, a fin de comprender su significación gradual, su complejidad y, principalmente, su dinámica. - De acuerdo con la perspectiva lingüístico-cognitiva adoptada, los textos/ discursos son lengua en desarrollo: en ellos la información se despliega como materia significante y emerge en formas lingüísticas variadas. En tal sentido la conexión –el establecimiento y el reconocimiento de la función de las marcas que la actualizan- ayuda a crear zonas de ruptura, que recortan y definen diferentes segmentos y saltos cualitativos del texto por los cuales el sujeto –lector o escritor- elabora un sistema de relaciones mediante las cuales organiza estructuralmente y funcionalmente la información. - La conexión como sistema textual/discursivo se vincula con los procesos mentales que controlan los procesos escriturarios que son producidos on-line. No obstante, cuando se analizan algunas ejecuciones particulares, especialmente en los “usos subespecificados” se asiste a un desfase entre estos procesos, lo cual impacta naturalmente sobre el modo como se conecta y como se sostiene la conectividad. - Un estudio riguroso sobre el sistema de dispositivos conectivos y de conectores debe ser abordado sobre la base de textos/discursos mal formados
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y de textos/discursos bien formados, orales o escritos, pues todos los usos proveen herramientas válidas para arribar a la comprensión del fenómeno. - La escritura es la temporalización del pensamiento en la espacialidad de la página, y los dispositivos de la conexión marcan este recorrido. Por esta causa, su estudio tiene que ser revisado proponiendo un marco más amplio que permita dar cuenta de la génesis y del desarrollo de la conectividad como un modo de asociación propio del pensamiento interpretativo, así como también contemplar la posibilidad de que se generan performances con intentos fallidos de conexión. - La conexión puede ser redefinida como una forma de “cambio” textual/ discursivo que involucra varias cuestiones: el establecimiento de tendencias, o sea, índices de frecuencia o estadísticas en virtud de que se trata de un fenómeno relativo (a la lengua y a su uso, o sea, a los textos/discursos); los cambios obedecen a una multicausalidad; dependen de varios factores fundamentalmente debido a que: a- el lenguaje es un fenómeno sociocultural, b- el lenguaje es un fenómeno individual y mental, c- el lenguaje es un fenómeno físico-perceptual, razón por la que, cuando se lo usa, la transmisión nunca está libre de problemas, d- en ciertas situaciones en que se emplea el lenguaje escrito, los sujetos tienen intereses contrapuestos, e- en ciertos géneros discursivos escritos el “error” adquiere una valoración negativa en tanto puede recibir sanción16. Una buena conexión en los textos hace factible, en palabras de Wittgenstein, “una visión panorámica de la lengua” pues permite establecer verdaderos contactos entre las cosas (verbales y no-verbales). La polifragmentación que se observa en ciertas formas de conectar propios de los “usos subespecificados” conduce a una atomización de los textos/discursos y, en consecuencia, a una proliferación de esquemas: continuidad sin solución o solución sin continuidad. Los conceptos se presentan, se acumulan, hasta pueden alcanzar vínculos formales, mas no se elabora conceptualmente la relación que pueda ensamblarlos en un todo con sentido. La conexión juega, sin duda, un rol primordial cuando se investiga el lenguaje desde la perspectiva de su uso, ya que constituye uno de los instrumentos lingüístico-cognitivos más aptos para concretar ese “ir/decir/pensar algo por partes” que caracteriza nuestras experiencias y define también nuestro modo de valorarlas.
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NOTAS 1 La lista de los autores que han tratado el tema de la conexión y los conectores, es, sin duda, mucho más extensa. Sólo hemos puesto aquí algunos nombres a modo de referencia. 2 Recordamos al lector que un enunciado se considera pertinente si la información que expresa puede completarse con un conjunto de presunciones de las cuales se derivan argumentos que desembocan en una “conclusión no trivial” (Sperber & Wilson, 1986; Wilson & Sperber, 1993). 3 En otros trabajos pioneros como los de Thompson (1984), Matthiessen & Thompson (1988) se establecen analogías entre la forma de organizar las construcciones gramaticales y la forma de organizar el discurso, en general. Estos autores vinculan la conexión con el fenómeno más amplio de la coherencia. Afirman que las inferencias interpretativas que están motivadas por las relaciones conceptuales entre los diversos elementos que conforman un discurso, y que se expresan mediante la conexión –relaciones núcleo/satélite y relaciones List- , se sustentan en una tendencia cognitiva general de agrupación. 4 Esto permite, además, superar la dificultad que claramente ocasiona el hecho de tener que decidir si la conexión actúa sobre frases, cláusulas, oraciones, enunciados o secuencias retóricas, como se discutía en el marco de las teorías más tradicionales. 5 Término empleado para traducir la expresión “entrenched” acuñada y utilizada por el propio Langacker para aludir a aquellas expresiones que les resultan familiares a los sujetos debido a su uso frecuente. Por otra parte, las expresiones “atrincheradas” adquieren unidad, dado que son fácilmente evocadas como un todo integrado, razón por la que, precisamente, pasan a constituir una suerte de rutina establecida. 6 En este trabajo hablaremos de dispositivos conectivos o conectores indistintamente, ya que consideramos que la conexión no sólo se realiza por medio de lo que en la literatura se conocen como “conectores”. En este punto, hasta podría pensarse, “lato sensu”, que cualquier dispositivo mediante el cual se lleva a cabo la conexión es un conector, más allá de su estatus categorial o de la forma como lo denominen ciertos autores. Como se puede observar, nuestro planteo es fenomenológico más que lexicográfico: nos interesa apuntar prioritariamente a los comportamientos y funciones que caracterizan el uso de ciertas expresiones lingüísticas. 7 Queremos destacar que, a modo de convención, de aquí en más marcaremos en cursiva sólo aquellos dispositivos conectivos sobre los que se centrará la ejemplificación y el análisis. 8 “En síntesis, una cláusula depende conceptualmente de otra, si su semántica (su significación) no puede conceptualizarse sin hacer una referencia esencial a la conceptualización de otra cláusula. Si tal interdependencia existe, argumentamos que las dos cláusulas no pueden entrar en una relación de coherencia una con otra” (Schilperoord & Verhagen, 1998: 148). La traducción es nuestra. 9 Del mismo modo es factible también establecer relaciones entre la conexión y la operación cognitiva de “mezclaje” (“blend”), según la postulan Fauconnier y Turner (1998), Fauconnier (1994, 1997), puesto que esta operación por la cual se vinculan los conceptos en forma no composicional supone la existencia de un sistema de interconexiones o proyecciones producidas entre los espacios mentales que se integran, formando, así, una compleja red.
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10 “D es conceptualmente dependiente de A en la medida en que A elabore una subestructura saliente de D” (Langacker 1991: 436). La traducción es nuestra 11 En realidad, nuestro trabajo sobre este fenómeno se desarrolla en el marco del Proyecto de Investigación “Usos subespecificados de la conexión en narraciones escritas. Una aproximación cognitiva al estudio de los esquemas textuales narrativos” (H424), Programa Nacional de Incentivos, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, Argentina, cuyo propósito es redefinir la conexión en los textos narrativos escritos desde la perspectiva de la Lingüística Cognitiva, observando particularmente las formas y usos subespecificados. Presentamos aquí solo algunas consideraciones generales que se desprenden de tal proyecto. 12 Sin duda, debe advertirse que el fenómeno de la “subespecificación” se complementa con otros fenómenos convergentes: la repetición, el reemplazo de expresiones lingüísticas por los signos gráficos, el uso de formas truncas y rupturas sintácticas, por ejemplo. No desarrollaremos estos aspectos aquí, aunque destacamos que pueden resultar de interés para futuros trabajos e investigaciones. 13 Resulta necesario incorporar una perspectiva gradual que permita comprender la conexión a partir del continuum a través del cual se codifica un espacio dinámico de significación, apelando al rol de los “modelos cognitivos” –lingüísticos, psicológicos y culturales- y de los “procesos inferenciales”. En este punto, los dispositivos conectivos y los conectores se elaboran a partir del juego de tensión y de equilibrio producido especialmente entre tres tipos de inferencias, en las que interviene fuertemente la subjetividad: las de conocimiento de mundo (inferencias W), las lógicas o lingüísticas (inferencias L) y las pragmáticas (inferencias que ponen en tensión máximas como, por ejemplo, las de cantidad o calidad de la información comunicada, entre otras). 14 Aquí hablamos de “explicitud” no para aludir a la realización física –gráfica- de los dispositivos conectivos, sino a la posibilidad de que estos sean reelaborados, adscribiéndoles el sentido relevante que se requiere transmitir para garantizar su interpretabilidad. 15 Referencia a la actividad desplegada con el procesador de textos que bien podría ser homologada con la actividad de conectar textos escritos. Esto podría también ofrecer una sólida base explicativa de los procesos escriturarios, sustentada tanto en la interferencia de habilidades cognitivas que se transfieren de una a otra actividad cuanto a una redefinición de las nuevas escrituras como prácticas fuertemente influidas por los “hipertextos”. 16 Cuestiones que podrían extenderse para dar cuenta también de algunos géneros discursivos propios de la oralidad.

REFErENCIAS BIBLIOGrÁFICAS
BArrENECHEA, A. M. (1979) “Operadores pragmáticos de actitud oracional: los adverbios en –mente y otros signos”, en A. M. Barrenechea, M. de Rosetti, M. L. Freyre, E. Jiménez, T. Orecchia & C. Wolf, Estudios lingüísticos y dialectológicos, pp. 39-59. Buenos Aires: Hachette. BErBEIrA GArDÓN, J.L. (1998) Dimensiones pragmáticas de la gramaticalización, LynX, Documentos de Trabajo, Valencia, Universidad de Valencia, Centro
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ANDrEa Cucatto es Doctora en Letras, docente Titular de las cátedras “Introducción a la Lengua y la Comunicación” y “Lingüística” e investigadora del Centro de Estudios e Investigaciones Lingüísticos (IdIHCS), en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Se desempeña también en carreras de posgrado, fuera y dentro de su facultad. Desde el año 1994, dirige proyectos de investigación,
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Andrea Cucatto: Un enfoque lingüístico-cognitivo para trabajar la conexión en los textos escritos.

becarios y alumnos de especialización, maestría y doctorado en distintos temas enmarcados en la Lingüística Textual y en la Lingüística Cognitiva. Su producción científica y académica, que se ha presentado en congresos de la especialidad y en diferentes publicaciones nacionales e internacionales, se destaca por una clara preocupación por consolidar la Lingüística Cognitiva en la investigación del lenguaje, particularmente con una temática referida a la lectura y producción de textos escritos. Correo electrónico: cucatto@arnet.com.ar

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ARTÍCULO

Narrar para describir; describir para argumentar. La operación lingüístico-cognitiva de la reificación en las sentencias penales de primera instancia
MarIaNa Cucatto
Universidad Nacional de La Plata

RESUMEN. El presente trabajo tiene como propósito estudiar la operación lingüísticocognitiva que denominamos reificación en un corpus de sentencias elaboradas en el fuero penal de la justicia argentina. Definimos la reificación adoptando la perspectiva teórico-metodológica de la Lingüística Cognitiva, lo que luego permitirá llevar a cabo un análisis de los diversos dispositivos lingüístico-enunciativos que la actualizan. Se demostrará que esta operación en las sentencias penales de primera instancia (TSP) informa acerca de un modo particular de “perspectivizar” las escenas, ya que éstas no serán narradas en un sentido canónico sino, más bien, serán constatadas, descritas o simplemente nombradas a fin de ser incluidas dentro de un “tipo penal”; y así “nomencladas”, se transformarán en argumentos destinados a sostener la decisión final o fallo. En tal sentido, las sentencias serán redefinidas postulando un espacio de categorización semántico-pragmático que surge de la intersección de la narración, la descripción y la argumentación. Por último, se interpretarán cuáles son los efectos contextuales que se logran a través de la reificación como operación de atenuación narrativa. PALABrAS CLAVE: Reificación, sentencias penales de primera instancia, conceptualización, narración, descripción, argumentación RESUMO. O objetivo do presente trabalho é estudar a operação lingüístico-cognitiva que chamamos de reificação em um corpus de sentenças elaboradas pelas autoridades ou poderes penais da justiça argentina. Definimos a reificação adotando a perspectiva teórico-metodológica da Lingüística Cognitiva, o que depois permitirá fazer uma análise dos diversos dispositivos lingüístico-enunciativos que a atualizam. Demostrar-se-á que esta operação nas sentenças penais de primeira instância (TSP) informa acerca de um modo particular de “perpectivizar” as cenas, dado que elas não serão narradas num sentido canônico, mas serão constatadas, descritas ou simplesmente nomeadas com o objetivo de ser incluídas dentro de um “tipo penal”; e assim “nomencladas”, transformar-se-ão em argumentos que visam suster a decisão final. Neste sentido, as sentenças serão redefinidas postulando um espaço de categorização semánticopragmático que surge da intersecção da narração, a descrição e a argumentação. Por último, se interpretarão quais são os efeitos contextuais atingidos através da reificação como operação de atenuação narrativa. PALAVrAS CHAVE: reificação, sentenças penais de primeira instancia, conceptualização, narração, descrição, argumentação ABSTrACT. This paper aims at studying the cognitive-linguistic operation called reification within a corpus made up of sentences issued by Argentinean criminal courts.
Recibido: 10 de febrero de 2009 • Aceptado: 20 de abril de 2009.

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We define reification through the theoretical-methodological perspective of Cognitive Linguistics, which will later on allow us to make an analysis of the various linguisticenunciative tools that carry it out. We will show that this operation in Criminal Sentences from First Instance Court (TSP) is very telling about the specific way to put scenes in “perspective”, since these will not be narrated in the canonical sense, but they will rather be checked, described or simply mentioned in order to be included in a “criminal type” and, thus, once “nomenclated”, they will become arguments destined to maintain the final decision or ruling. In this way, the sentences will be redefined by proposing a semantic-pragmatic categorization space which springs up from the intersection between narration, description and argumentation. Finally, we will interpret which contextual effects can be achieved through reification as a narrative reduction operation. KEY WOrDS. Reification, Criminal Sentences from First Instance Court, conceptualization, narration, description, argumentation

Introducción
Este artículo se inscribe en el Proyecto de Investigación “La construcción discursiva de los ‘hechos’: un estudio interdisciplinario de la narración en las sentencias penales de primera instancia. Del Análisis del Discurso Jurídico al Derecho Penal” (UNLP, H470: 2007-2010)1, desarrollado por un equipo integrado por abogados, traductores y lingüistas. El objetivo fundamental de tal proyecto consiste en promover una línea de investigación orientada hacia el estudio de las sentencias penales de primera instancia (TSP), con el propósito de explicar, desde la perspectiva teórico-metodológica de la Lingüística Cognitiva (Cucatto, A., Cucatto, M. & Piatti, 1998; Cucatto, A. & Pérez Juliá, 2003; Cucatto, A., 2005; Cucatto, M., 2005, 2006, 2008; Dirven & Verspoor, 1998; Langacker, 1987, 1991, 1998; López García, Morant & Jiménez Ruiz, 1998), los diversos modos como se configura la experiencia humana en las sentencias penales (los denominados “hechos”). Asimismo, se analizan los efectos discursivos que se producen en el marco del texto de las sentencias, la relación de los segmentos narrativos con el todo del que forman parte, y, especialmente, la tensión que se establece con los segmentos argumentativos, cuestión que hemos definido en otras oportunidades como la transformación del “hecho” en “caso” (Cucatto, M., 2005, 2007a. y b., 2008, 2009a; Domenech, 2003, 2004). En este artículo nos proponemos abordar la operación lingüístico-cognitiva de la reificación en un corpus de sentencias elaboradas en el fuero penal de la justicia argentina, como un expediente válido que informa acerca de complejos procesos de percepción y cognición que inciden sobre la configuración verbal e impactan sobre la atribución del significado. En efecto, ya en trabajos anteriores (Cucatto, M., 2005, 2006, 2008, 2009b) habíamos destacado la importancia de esta operación, considerándola un recurso fundamental presente en la discursividad jurídica. Precisaremos y explicaremos ahora el funcionamiento de la reificación en un corpus de sentencias
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Mariana Cucatto: Narrar para describir; describir para argumentar...

penales de primera instancia (TSP): su naturaleza, las diversas construcciones con las que se asocia y, en particular, sus efectos de significación, con el fin de reconocer su importancia para evaluar las “escenas” representadas lingüísticamente relacionándolas con el “punto de vista” o “punto de ventaja” que asume, ante dichas “escenas”, el agente verbal, el agente de concepción y el agente de experiencia (Langacker, 1991), esto es, el Juez o el Tribunal Juzgador. Por otra parte, se explorarán los distintos esquemas en los que se actualiza la reificación como una forma de conceptualización vinculada con la capacidad humana de “imaginar” (de construir imágenes) y con el desarrollo de estrategias perceptuales y cognitivas específicas. Igualmente, procuraremos reconocer y sistematizar los dispositivos lingüístico-enunciativos por medio de los que se manifiesta la reificación en las sentencias penales de primera instancia (TSP), así como las razones que motivan el uso de tales dispositivos y determinan su sentido e interpretación. Para ello, se tomarán en cuenta tanto los textos que podrían ser evaluados como “bien escritos” cuanto aquellos que podrían ser evaluados como “mal escritos”, dado que unos y otros son legítimos exponentes para trabajar esta operación al constituir muestras naturales de la lengua en uso, tal como lo propone la perspectiva teórico-metodológica de la Lingüística Cognitiva. A nuestro criterio, la reificación dará cuenta de un conjunto de características que algunos autores (Alcaraz Varó & Hughes, 2002; Duarte & Martínez, 1995; Montolío & López Samaniego, 2008; Cucatto, M., 2009a) definen como propias del lenguaje jurídico: el apego a arcaísmos y fórmulas estereotipadas, el uso de “tecnolectos” y de léxico relacional, el empleo de la nominalización, la relexicalización, la aparición de hipotaxis o parataxis, la presencia de estructuras impersonales, con verbos no finitos, de pasivas y anacolutos. El estudio de esta operación lingüístico-cognitiva hará posible demostrar cómo las estructuras seleccionadas e “instanciadas” en un lenguaje profesional o de especialidad (en este caso, el que se conoce como “lenguaje jurídico”), en un género en particular (las sentencias penales de primera instancia) están funcionalmente motivadas desde la experiencia de una subjetividad (el Juez o el Tribunal Juzgador) y desde una institución que tiende a reproducir un modelo de juzgamiento (aplicación mecánica de una norma y no una verdadera interpretación “etnográfica” de la misma, Domenech, 2003; Cucatto. M., 2009a.).

1. La reificación en las sentencias penales de primera instancia. Una mirada desde la lingüística cognitiva
1.1. LA rEIFICACIÓN COMO OpErACIÓN LINGÜÍSTICO-COGNITIVA Cuando hablamos de reificación hacemos referencia, en realidad, a un proceso mediante el cual se crean lingüísticamente entidades que encapsulan estados, procesos, eventos o cursos de eventos, transformándose, de este
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modo, los conceptos complejos en categorías o conceptos básicos que a su vez pueden ser esquematizados en estructuras aún más amplias y complejas. Esta operación había sido ya tratada en la literatura desde un enfoque gramatical fuera y dentro del ámbito de la Lingüística Cognitiva (Ullman, 1968; Greimas, 1975; Langacker, 1987, 1991; Allwood, 1999; Cucatto, M., 2002, 2005, 2006, 2009b; Cucatto, A. & Pérez Juliá, 2003). No obstante, nuestra propuesta difiere de otras investigaciones por la manera como replanteamos el marco teórico y por el tipo de abordaje al objeto, pues pretendemos abonar la reflexión gramatical -con la que usualmente este fenómeno se identifica- con una reflexión textual/discursiva. La operación de la reificación afecta generalmente las expresiones comúnmente llamadas “categoremáticas”, es decir, aquellas que poseen un contenido descriptivo, y hace que dichas expresiones puedan ser inscritas en estructuras de predicaciones relacionales, integradas en las que se sostienen los procesos de significación de todo texto/discurso. Desde nuestro punto de vista, esta operación existe independientemente del lenguaje (se complementa incluso con otras operaciones como la discriminación –conceptualización de la diferencia y la especificidad-, la analogía –conceptualización de la similaridad- o la tipificación –conceptualización de esquemas abstractos y generales-), pero se elabora a través de él, razón por la cual será considerada, más bien, una operación de naturaleza lingüístico-cognitiva (Cucatto, M., 2006). Asimismo, desde la perspectiva teórico-metodológica adoptada, los procesos involucrados en la reificación pueden ser comprendidos como una transformación cualitativa, un tipo de “construal” o “construcción” (Langacker, 1991; Borzi, 2001, 2002; Goldberg, 1995, 1996) simbolizado en un “continuum” o espacio de categorización que se extiende entre el léxico y la sintaxis, no perteneciendo taxativamente ni a uno ni a otra, así como también se expande entre el polo físico-material de la lengua (aspectos gráficos y fónicos) hasta abarcar aspectos semántico-pragmáticos de la misma 2. En consecuencia, es lícito afirmar que esta operación pone en evidencia que los “esquemas” o “patrones” verbales no están sujetos a una predictibilidad absoluta sobre la base de su contenido o sustancia, ya que existen diferentes modos de construir el mismo contenido y de distribuirlo en la superficie de un texto/discurso. Como se podrá constatar, esta forma de manifestación o de “emergencia” generada por la reificación determina, por una parte, la aparición de recursos verbales o dispositivos lingüístico-enunciativos variados y, por otra, define su motivación pragmático-funcional en virtud de que tales esquemas no son sino marcas que revelan icónicamente3 los distintos propósitos comunicativos que los subyacen y las estrategias desplegadas para ello. Sin duda, a través de esta operación se puede maniobrar, empaquetar y recuperar material conceptual concreto incorporándolo en nuevas relaciones y procesos, esto es, creando entornos sintáctico-formales alternativos de significación/interpretación, que resultan cada vez más integrados y complejos.
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La reificación también puede entenderse a partir de los hábitos perceptuales que se basan en el reconocimiento de los segmentos textuales/discursivos como el contorno de una figura, siendo que aquella información que está reificada facilita el acceso perceptual, tal como se desarrolla en la teoría de las rutinas visuales de Pérez Juliá (1998) o Ullman (1984), y en la teoría de la visión de Marr (1982), Jackendoff (1987) o Jackendoff & Landau (1993). En efecto, esta operación transforma el texto verbal en una suerte de imagen en que se diagrama su propia constitución y desarrollo. En un sentido más amplio, es factible decir que las líneas virtuales, es decir, verbales por las que se reifica la información pueden ser explicadas como contornos elaborados por los sujetos que conciben –perceptual, conceptual y lingüísticamente- la situación representada (experiencia tanto del productor como del receptor a quien va destinada tal información), configurando las “escenas” (Langacker, 1987, 1991; Cucatto, M., 2005, 2006, 2007a, 2009b). Desde este ángulo, un análisis lingüístico-cognitivo de la reificación en el corpus de textos jurídicos ayudaría claramente a comprender que la subjetividad presente en la elaboración de dichas “escenas” pone en juego estrategias textuales/discursivas vinculadas con las siguientes cuestiones: la presentación de quien las enuncia; su calificación, o sea, el modo de conformar el “hecho” y su orientación dentro del texto/discurso; y, finalmente, la manera como se pretende que el receptor capte (física y mentalmente) esas “escenas”. Además, daría cuenta de la existencia de “esquemas”, “patrones” o formas de configuración de la información expresables mediante un “continuum” que caracterizaría, a su vez, el modo de textualización u organización del contenido exhibido en las sentencias penales, restringiendo fuertemente la categorización o juicio que constituirá el “caso” en torno al cual se justifica y dictamina. En síntesis, gracias a la reificación, se muestran icónicamente rasgos de la experiencia cualitativa que desea comunicar el sujeto en relación con la “escena” representada, aspecto que puede asociarse con el “punto de vista” o “punto de ventaja” (Langacker, 1987, 1991) a partir del cual ésta se ve/concibe/dice. De esta manera, los esquemas reificados se convierten en verdaderas jugadas semántico-pragmáticas sustentadas en procesos perceptuales y cognitivos de adaptación para alinear forma y función en las expresiones utilizadas, al igual que para regular su relevancia dentro del texto/discurso en que ocurren (Sperber & Wilson, 1986, 1994). Por otro lado, la existencia de los límites espaciales que impone la reificación redunda en una mayor “visibilidad” de las categorías y favorece, con esto, la interpretación de un mensaje lingüístico al facilitar la actividad analítica. Es por eso que, retomando la teoría de las rutinas visuales y la teoría de la visión, estamos en condiciones de aseverar que la reificación es una operación que está al servicio de la construcción de “imágenes” verbales y, consecuentemente, se instaura como un poderoso instrumento de control de la significación. A través de las marcas específicas que deja la reificación en el plano de la expresión, se
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inscribe el sujeto productor de un texto/discurso, quien hace inscribir al sujeto receptor, dado que las coordenadas configuradas por medio de la información reificada colaboran con la elaboración de la geometría de los objetos (paralelo a lo que podría considerarse su percepción/interpretación). Postulamos, entonces, que en la construcción de las “escenas” reificadas está implicado un proceso de orientación o valoración estrechamente motivado por el efecto comunicativo que se busca, y que está ligado a: (1) el objeto de referencia escogido, esto es, la forma como se construye la figura o la “escena” misma –parte de un objeto, un objeto total o el tipo de objeto representado-; (2) la distancia, es decir, la localización del objeto-figura o “escena” respecto de la posición del observador: en el interior del campo de referencia o fuera de dicho campo (con o sin contacto), aspecto que indica el marco nocional, perceptual, físico, ideológico, motivacional, emocional, accional, etc. desde el cual dicha “escena” se contextualiza; y (3) la dirección o el movimiento: el punto elegido como eje de la referencia, o sea, la orientación que el sujeto le imprime a la información que comunica, cuestión que está en estrecha conexión con sus propósitos y con su intención comunicativa, y que otorga visibilidad u oclusión al objeto, transparencia u opacidad, en interacción con otros elementos de la “escena”. De igual forma, la operación lingüístico-cognitiva de la reificación propicia la conceptualización del mundo porque permite crear rótulos, etiquetas o nombres a fin de comprender y expresar, de modo unitario y estático, realidades diversas y cambiantes, lo que hace viable interpretar la experiencia de una manera mucho más vaga, más general, menos personal y menos comprometida, y no precisamente como el producto de acciones concretas. Se realiza, así, un proceso de condensación y abstracción de la diversidad y del movimiento que son consustanciales a la experiencia humana ante la realidad. Dicha concepción sustantiva de las cosas permite categorizar, aprehender la infinita variedad de las realidades sensibles agrupándolas en conceptos -abstraídas, unificadas y fijas. La reificación se impone, entonces, por sobre ciertas limitaciones físicas de la percepción, que impiden captar sensorialmente todos los niveles del cambio puesto que existe un umbral de percepción. La fuerte tendencia a reificar alcanza aún aquello que se puede conceptualizar como proceso. En estos casos, se “falsea” la percepción de los acontecimientos y de la expresión verbal, según la propia experiencia y el propósito comunicativo, ya que el sujeto, por una razón determinada, prefiere solidificar un proceso y no representarlo desde la dinámica o el cambio. Por este motivo, la reificación, como operación lingüístico-cognitiva que responde a la necesidad humana de poner nombre a los objetos y a los acontecimientos, se vincula con la economía cognitiva, en
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tanto ahorra esfuerzo mental, evita ciertas experiencias no deseadas que suelen acompañar algunos acontecimientos y, fundamentalmente, ayuda a manipular categorías (Cucatto, M. , 2006, 2009b). 1.2. LA rEIFICACIÓN EN LAS SENTENCIAS pENALES DE prIMErA INSTANCIA. HIpÓTESIS DE TrABAJO A partir de lo expuesto anteriormente, presentaremos las hipótesis que guían este trabajo y conducen nuestro análisis del corpus de sentencias penales de primera instancia (TSP): 1) La reificación es una operación lingüístico-cognitiva de textualización y muestra la actividad de la mente al servicio de la formulación de los conceptos lingüísticos; se relaciona con la capacidad para rotular o nombrar, condensando conceptos complejos en categorías básicas que pueden ser esquematizadas en otras estructuras todavía más extensas, complejas y densas conceptualmente. 2) La reificación en las sentencias penales de primera instancia (TSP) hace posible la identificación, el análisis y la interpretación de un conjunto de “esquemas” o “patrones” sintáctico-formales que constituyen un espacio de categorización semántico-pragmático gradual que se expande desde formas lexicalizadas a construcciones sintácticas, y que se realiza a través de dispositivos variados como: nominalizaciones, formas no finitas, aspecto perfectivo, pronombres neutros y otras proformas, conectores “subespecificados”, estructuras anidadas, voz media y pasiva, verbos existenciales, estructuras presentativas y hendidas, elisiones de determinantes, expresiones formulares, performativas o metalingüísticas, metáforas y metonimias. 3) La reificación se asocia con estrategias perceptuales y cognitivas específicas que, en las sentencias penales de primera instancia (TSP), explican la “puesta en escena” de los “hechos”. Estas escenas se configuran en la intersección de la narración con la descripción y la argumentación, y esto trae aparejado que posean características particulares: no están ancladas, están incompletas o sesgadas, y se presentan a modo de lista, consigna o archivo que responde a una clasificación de “tipos de escenas”, es decir, de “tipos de acciones humanas” o “tipos de hechos”. Tal situación produce un efecto discursivo que puede comprenderse desde una concepción de la práctica jurídica que opera sobre acciones cosificadas, inanimadas, cuantificadas y automatizadas, dado que se tipifican dichas acciones a fin de poder actuar o intervenir más fácilmente sobre ellas. 4) La reificación permite dar cuenta de ciertas estructuras presentes en las sentencias penales de primera instancia (TSP) -que la literatura sobre
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el lenguaje jurídico ha identificado como características propias de dicho lenguaje de especialidad- ofreciendo de las mismas una motivación pragmático-funcional. La formulación de esta operación ayuda a definir los textos/discursos de las sentencias desde una visión integrada que involucre tanto la dimensión lingüística como la perceptual, la comunicativa y la cognitivo-mental.

2. Dispositivos lingüístico-enunciativos que actualizan la reificación. Análisis del corpus.
La investigación se llevó a cabo sobre un corpus integrado por 50 (cincuenta) sentencias penales de primera instancia (TSP) obtenidas en diversos Tribunales de la Provincia de Buenos Aires, Argentina 4. Se analizaron las expresiones reificadas a partir de las hipótesis indicadas en el ítem anterior y se destacaron los diferentes “esquemas” o “patrones” en los que aparecen dichas expresiones, poniendo énfasis en los dispositivos verbales más frecuentes, dispositivos que denominamos lingüístico-enunciativos 5. Se aplicó un método observacional, gracias al que se pudieron identificar y explorar estos “esquemas” o “patrones” para poder arribar a una explicación funcional de ciertas manifestaciones recurrentes en el género discursivo de las sentencias penales de primera instancia. Se ha corroborado que la reificación se “instancia” en algunas de las configuraciones sintáctico-formales que presentamos a continuación; las mismas se ofrecen en forma aislada o combinada, individual o recursivamente, creando diversos entornos de significación: 1- Las nominalizaciones, que se despliegan desde esquemas más lexicalizados a esquemas más sintácticos y alcanzan tanto a verbos como a adjetivos:
(1) En lo que hace a los restantes injustos, contamos con las declaraciones de W.F.M. quien dijo […]. (2) […] acababan de descender dos individuos armados (con idéntica cantidad de armas de fuego) que, al frustrarse su intento de despojo por la eficaz intervención policial, atacaron a las autoridades efectuando disparos […].

2- Las formas no finitas de los verbos, que congelan las acciones al anular sus marcas temporales:
(3) Se encuentra así fehacientemente acreditada no solo la presencia de ambos imputados, en dos oportunidades diferentes en la casa de la víctima sino también su accionar conjunto en horas de la madrugada en cercanías del lugar del hecho y efectuando maniobras absolutamente incomprensibles salvo que se acepte lo razonado por el propio T. al sostener que quieran “cubrir alguna huella”.

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3- El aspecto perfectivo, que permite relacionar de forma no homogénea, acumulativa, con límites inherentes en su dominio de instanciación, diferentes eventos, estableciendo entre ellos una conexión relevante (Langacker 1987, 1991). Tales eventos pueden ser situados en relación con el tiempo de la enunciación o con otro tiempo especificado, lo que genera un efecto de objetivización (paralelo al comportamiento de los nombres contables) y también de anterioridad. En las sentencias penales de primera instancia (TSP), el aspecto perfectivo se actualiza fuertemente mediante el pretérito indefinido (o pretérito perfecto simple), con lo que se configura de un modo peculiar la dinámica entre el tiempo presente de la enunciación como coordenada del “grounding” (esto es, la sentencia -la textualización o el discurrir del “caso”-) y el tiempo pasado correspondiente al plano del relato (esto es, la textualización o el discurrir de los “hechos” en torno a los cuales versa la sentencia):
(4) En ese momento, escuchó a la policía que ingresó por la ventana del frente de su casa y aprehendió a este sujeto. Los funcionarios policiales revisaron la casa y encontraron, debajo del colchón de la cama una pistola color negra calibre 45 número 32752 con marca visible con cuatro proyectiles intactos en su cargador y uno en la recámara. También se halló en el suelo el guardapolvo color azul que tenía puesto el sujeto aprehendido al ingresar a la casa. Se incautó sobre un mueble dos chequeras del Banco Provincia sucursal Ensenada a nombre de M. L. I. y E. R. L. y una chequera para depósito del Banco Lloys Bank correspondiente a la cuenta corriente número 34120779 perteneciente a Limservig SRL. También se hallaron en el bolsillo del pantalón del acusado cien pesos.

4- Los pronombres neutros y otras proformas, que designan y colectan conceptos presentados en segmentos textuales/discursivos breves o extensos, cercanos o lejanos:
(5) Además la presencia […] armada en el interior del vehículo ajeno (y junto a dos sujetos más que también estaban armados) lo era en un contexto donde se pretendía realizar un injusto de idéntica modalidad que aquel que media hora antes, se logró realizar y que lo tuvo como protagonista directo del mismo; y junto a lo que vengo a sostener, da paso también, de manera cierta, a la conclusión sostenida por la Fiscalía.

5- Los conectores “subespecificados” 6, en los cuales se codifica una multiplicidad de valores haciendo que lo temporal o espacial se confunda o proyecte sobre lo aditivo, lo opositivo o lo causal, e impidiendo la posibilidad de hacer explícito el valor relevante. Esto trae como consecuencia que, en ocasiones, se logren debilitar los vínculos temporales y principalmente los causales, que son aquellos aptos para marcar el cambio y para conducir
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el relato. Se promueve una suerte de espacialización de la información, o sea, una mostración de la misma más cercana a la catalogación o a la descripción:
(6) Existió una clara división de roles entre los huyentes y el aprehendido (I), donde la circunstancia de contar éste con un arma de fuego en el interior del vehículo aguardando la actividad del restante dueto armado (que intimidaba de ese modo a las víctimas), lo posiciona no solo en ese contexto, sino también como uno de sus dominadores.

6- Las “estructuras anidadas” (Cucatto M., 2005, 2007a, 2009a) o los segmentos textuales/discursivos encastrados, que combinan sintagmas con verbos finitos y no finitos, y que aparecen en diferentes patrones sintácticos-formales. Tal procedimiento provoca un efecto textual/discursivo de encapsulamiento y una fijación de la información que afecta la progresión temática suscitando, por una parte, cortes y, por otra parte, suturas del contenido comunicado, que se ofrece como una aglomeración o una mera adjunción:
(7) Que el mismo día, siendo aproximadamente las once y treinta minutos, en la calle Rivadavia Nro. xxxx de la localidad de Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero de ésta Provincia; y en oportunidad en la que J.A.F. se aprestaba a dejar a su primo (W.F.M.) en el domicilio de cita donde habitaba éste último; es sorprendido por tres masculinos que arribaron en el vehículo sustraído media hora antes a J.L.A. (Renault 19, color gris, dominio xxx-xxx); quienes esgrimiendo dos armas de fuego intentaron sustraerle su vehículo particular (Renault Clío, dominio xxx-xxx); no logrando sus propósitos sustractores a raíz de la oportuna intervención de personal policial que se encontraba en el lugar dando cumplimiento a una orden judicial, quienes imparten la voz de alto la que es desoída por dos de los sujetos activos que, a la carrera, y efectuando disparos hacia el personal policial, logran huir del lugar […].

7- La voz media y pasiva, que recorta y focaliza la información, es decir, la “perspectiviza” y la reconfigura temáticamente:
(8) También el testigo A.O.T., cuyo relato se incorporó a debate conforme lo determina expresamente el inc. 366 del C.P.P. […]. (9) Es por ello que, en principio, debe ser dispuesta por orden judicial, con expresión de los motivos que la fundamentan, conforme lo establecido por el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal.

8- Los verbos existenciales, las estructuras presentativas y hendidas, que asumen una función tética y constituyen verdaderos indicadores tópicos y referenciales que “ponen en foco” la información que se considera más relevante:
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(10) Por ello es que haciéndose presente en dicho lugar pudieron observar a un sujeto de sexo masculino que saltó desde el techo del local hacia la calle […] (11) De todo ello emerge el indicio de haberse aprehendido a JRP en el escenario del hecho […]

9- Las elisiones de determinantes, que transforman el grado de definitud y de especificidad de los referentes expresados a través de los sintagmas nominales y llevan a una modificación de la función canónica de describir y de identificar propias de tales sintagmas7:
(12) A.H.F. falleció en el Hospital de Melchor Romero a la hora 3.50 del mismo día. Su cuerpo presentaba un disparo de arma de fuego, con entrada en región anterior de tórax, línea media esternal a la altura del 5to. espacio intercostal izquierdo y salida en cara posterior de hemotórax izquierdo. Murió como consecuencia de un shock hipovolémico secundario y herida cardíaca por arma de fuego.

10- Las expresiones formulares, performativas o metalingüísticas, que cosifican los actos verbales e indican los diferentes matices vinculados con el macroacto de sentenciar y los microactos o “actuaciones” que éste involucra:
(13) Por último, su delicado estado de salud (fs.182), de cara a uno de los fines de la pena (resocialización) es un elemento que sin duda alguna debe sopesarse a la hora de establecer el cuantum punitivo del reproche; compartiendo de ese modo los sólidos argumentos ensayados desde la defensa. Siendo así, y por ser mi sincera y razonada convicción, a esta cuarta cuestión voto por la afirmativa (arts. 210 y 371 regla 4ta. del C.P.P).

11- Las metáforas, que, con función ostensiva –y también epistémica-, reflexionan acerca del propio acto de decir e iconizan el trayecto que despliega el agente verbal, el agente de concepción y el agente de experiencia ante las acciones que representa, y sobre todo, ante el acto de exponerlas y de juzgarlas:
(14) Por mi parte, luego del cotejo y análisis de los medios de prueba sustanciados en el juicio, más los agregados del mismo por el carril de su lectura ha quedado acreditado que […].

12- Las metonimias, que son dispositivos fuertemente vinculados con los procesos de recorte referencial, cuyo efecto textual/discursivo consiste en “despersonalizar” (Cucatto M., 2005, 2006; García Negroni, 2008), o bien las acciones llevadas a cabo por los sujetos partícipes del “hecho” puesto en valoración, o bien los sujetos involucrados en el juzgamiento mismo. En tal sentido, se tiende a parcializar las acciones, destacando aquellos sujetos o entidades que resulten más relevantes (como en el
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ejemplo, 16, la Traffic, que es el instrumento del delito), o atenuando toda marca que pueda indicar contingencia, devenir o desarrollo no deseado (como en el ejemplo 15, en el que todos los actos delictivos se sintetizan en la palabra “acción” y todas los acciones de la Fiscalía se sintetizan en la palabra “acusación”):
(15) También comparto con la acusación que la pluralidad de sujetos activos, en términos de la naturaleza de la acción, es una circunstancia que debe tenerse en cuenta […] (16) […] por lo que el Sr. C. se dio vuelta y vio que una camioneta Traffic blanca intentaba frenar y derrapando impactó un chico que cruzaba dicha avenida con su bicicleta, continuando su marcha de derrape por el intento de detener totalmente la camioneta. Relató asimismo que al chico lo levantó y lo tiró unos 20 o 30 metros más adelante y que la Traffic se dirigía hacia el lado de Claypole, que no pudo ser frenada.

3. La reificación y la construcción de las escenas en las sentencias penales de primera instancia. Discusión
La identificación, descripción e interpretación de los dispositivos lingüístico-enunciativos observados en los ejemplos de la sección anterior pusieron en evidencia una forma peculiar de conceptualizar las situaciones representadas verbalmente: como ya hemos planteado en las hipótesis se trata, en general, de “escenas” incompletas, sesgadas, condensadas y no ancladas. En la mayoría de los casos, se logra anular el dinamismo inherente a los procesos y se destaca la permanencia y la estabilidad de valores o atributos que caracterizan un conjunto de entidades durante una fase o período de tiempo acotado y limitado, proyectando la acción o el proceso al concepto de propiedad, cualidad o rasgo permanente. En efecto, esta forma de conceptualización gracias a la cual se construyen discursivamente los “hechos”, hace posible recategorizar las acciones o los procesos de manera tal que éstos puedan ser cualificados fundamentalmente a partir del tipo de situación que expresa el Juez o el Tribunal Juzgador. Además, en relación con el modo de perfilar las fases que conforman tales procesos, las sentencias penales de primera instancia (TSP) revelan una tendencia a “poner en foco” su fase final, enfatizando la fuerza asertórica o declarativa con que se presentan ya que se tiende a manifestar los procesos como objetos o episodios cerrados y, en algunas ocasiones, se destacan de ellos solo sus resultados o consecuencias. Esto provoca que las “escenas” se figurativicen a partir de una modificación del objeto de referencia escogido y también del punto de vista elegido como eje de la referencia, esto es, la orientación que el sujeto le imprime a la información que comunica. Los “hechos” aparecen con un particular grado de visibilidad: el sujeto que mira/ conoce/dice los parcializa y, en consecuencia, no ofrece una “escena” en la que
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se hallen todas las entidades, propiedades, relaciones y marcos involucrados en las acciones humanas simbolizadas. Conjuntamente, se prefiere la visión sumaria al escaneo de las acciones paralela al desarrollo temporal, es decir, se toman los procesos en forma global –como una gestalt única (Langacker, 1991)-, lo que suscita un modo de elaboración de las “escenas” en las que el sujeto adopta una posición externa respecto de aquello que representa, se instala fuera del campo de referencia y alcanza un “construal” más objetivo. En primer lugar, la suspensión del movimiento y del cambio que suele lograrse a través de la reificación trae aparejado ciertas modificaciones que se producen sobre los marcos, las entidades y las relaciones que están implicadas en la realización de los procesos. Con las nominalizaciones, por ejemplo, se nombra la situación representada y la “construcción” o “instancia” adopta un valor sustantivo; o sea, se destaca un tipo de acción que se determina y complementa con los modificadores que se le adscriben y que se sitúa en relación con el agente verbal, el agente de concepción y el agente de experiencia (sus creencias, sus conocimientos, sus intenciones comunicativas). En efecto, el Juez o el Tribunal Juzgador entabla un “contacto mental” con su receptor, mostrando la acción como dada, definida y completa, y presupone que éste la podrá identificar y catalogar al igual que lo hace él (ejemplos 1 y 2). Mientras que, en las proposiciones con verbos no finitos, se evoca una concepción más elaborada de la “escena”: cuando la información está en una estructura no temporalizada, no se configura el evento como algo con existencia factual; no se lo conecta directamente con el acto de habla (esto es, no se lo pone en “grounding”), y, por esa razón, no se contextualiza en tiempo o en realidad relativa a dicho evento de habla (ejemplo 3). Además, en las sentencias penales de primera instancia (TSP), este debilitamiento de la temporalidad se potencia con la proliferación de conectores subespecificados que originan una espacialización de los contenidos comunicados, en detrimento del devenir temporal y causal de las acciones que conformarán los “hechos”, pues todos estos dispositivos tienden a sustantivar dichas acciones y, con ello, a asignarles estabilidad y permanencia (ejemplo 6). Sin embargo, cuando la reificación se da en segmentos “anidados” –que alternan cláusulas finitas y no finitas-, la “puesta en escena” es aún más intrincada dado que, más allá de la elaboración interna que caracteriza los segmentos, cada proposición se comporta como un nombre complejo que debe, a su vez, ser integrado en otro segmento, es decir, en un entorno de reelaboración mayor. Con este dispositivo lingüístico-enunciativo, la información reificada se codifica como un objeto abstracto o un segmento capaz de ser más fácilmente manipulado, evaluado o comentado por el productor de la sentencia, quien localiza el evento reificado de acuerdo con su “punto de vista” o “punto de ventaja” y “discurre” sobre él orientándolo comunicativamente (ejemplo 7).
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Incluso, como hemos demostrado en otros trabajos (Cucatto, M., 2005), dicho dispositivo hace “retroceder la situación” que se configura en la proposición encastrada, modificando su vinculación con el acto de habla, esto es, con el evento representado por el verbo principal, aspecto que lo conduce hacia su “grounding” y, con ello, hacia su marco de valoración/interpretación. Por otro lado, cuando se emplea el aspecto perfectivo, el conceptualizador –Juez o Tribunal Juzgador- alcanza el máximo distanciamiento al clausurar, desde la exterioridad, las “escenas” y al mostrarlas como algo dado que no puede sufrir modificación alguna ni en su naturaleza ni en su orden temporal y causal. Los eventos funcionan, así, como información cuantificable, como evidencia que asegura la visibilidad, la veracidad de las acciones humanas y la neutralidad ante ellas, y sostiene luego el fallo final (ejemplo 4). Asimismo, en todos los casos anteriores, la transformación cualitativa de las acciones se complementa con una selección de participantes de manera tal de crear un cuadro que exhiba (“on-stage”) sólo aquellos tipos de participación que el Juez o el Tribunal Juzgador considera relevantes y desea destacar para justificar su posterior opinión; de ahí que se tienda a mencionar el agente, el objeto, el medio o instrumento, el modo, el marco temporal o espacial; o que se recorte y focalice algún participante específico, como en el caso de los “esquemas” o “patrones” sintáctico-formales en que se “instancia” la voz media y pasiva (ejemplos 4, 8 y 9). Este modo de parcializar la representación de las acciones, en las que se señalan u ocultan ciertos sujetos y entidades, también se manifiesta en los recortes metonímicos que realiza el Juez o el Tribunal Juzgador (ejemplos 15 y 16), como otra forma de lateralizar, perspectivísticamente, los “hechos” a fin de convertirlos en “caso”, es decir, en hecho juzgado. En segundo lugar, las marcas de la reificación ayudan a delinear una suerte de geometría de las escenas presentadas verbalmente, geometría paralela a la que, por ejemplo, tenemos con los objetos en nuestra propia experiencia de visión (correlato posible entre percepción e interpretación señalada en secciones anteriores). Este carácter objetual y visual que se le otorga a las acciones reificadas puede explicarse como la distancia o localización del objeto-figura respecto de la posición del observador o, dicho con otras palabras, como una estrategia de “puesta en escena” por parte del Juez o el Tribunal Juzgador con el propósito de guiar (y de controlar) la contextualización del receptor (contexto físico o perceptual, sociocultural, mental y hasta emocional). Del mismo modo, puede impedir o facilitar, según las circunstancias lo requieran, la posibilidad de que éste reponga otras “escenas” o entidades faltantes para generar disenso o consenso. En este punto, la reificación, indudablemente, llega a constituirse como un instrumento de gestión de la información, de control temático, y, principalmente, de control referencial, porque orienta la creación del universo representado: para ello se prefieren las formas perfectivas de los verbos a fin de solidificar las acciones (ejemplo 4); se transforma el grado de definitud de los sintagmas nominales y su poder denotativo gracias a la elisión de determinantes
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(ejemplo 12); se colectan y condensan acciones y conceptos mediante el uso de pronombres neutros y otras proformas (ejemplo 5); o se “hacen surgir” las acciones a través del empleo de verbos existenciales, estructuras presentativas o hendidas (ejemplos 10 y 11). La densidad conceptual que se instaura se relaciona, por un lado, con el estilo nominal propio del género, pero por otro, se explica como un recurso que sirve para instalar las “escenas” en el texto como espacio de significación y, así desprovistas de ciertas coordenadas, transferirlas por el camino argumentativo del sujeto juzgador quien las clasificará (las categorizará como tipo de “hecho” de acuerdo con lo regulado por la Ley) y las calificará dictaminando sobre ellas. En tercer lugar, la reificación alcanza las acciones de decir puesto que se registran numerosísimas expresiones formulares, performativas y metalingüísticas que evidencian una gran complejidad en los grados y niveles de ostensión textual/discursiva; habría, entonces, tanto una reificación en el plano del enunciado como una en el plano de la enunciación (ejemplo 13), planos que, a veces, incluso pueden superponerse. Tal ostensión se hace especialmente notoria cuando se decide autorreflexionar sobre el propio recorrido escriturario por medio de la utilización de metáforas que, con función mostrativa y epistémica, simbolizan la estructura de la sentencia como texto y su organización argumentativa (ejemplo 14). En cuarto lugar, la reificación está al servicio de la construcción de imágenes por parte del Juez o el Tribunal Juzgador que busca elaborar verbalmente una región o espacio de significación textual/discursivo homogéneo en el que se establezcan lindes, se indiquen y categoricen las acciones que conforman el “hecho”. Este empeño por catalogar las “acciones humanas” informa acerca de la manera como el Juez pretende representar las “escenas”. Como consecuencia, y teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, los eventos reificados no son narrados en un sentido estricto sino, más bien, son constatados o simplemente listados. Esto último obliga a repensar el papel de la narración en tanto forma de configuración verbal de la experiencia, y a postular un espacio de categorización semántico-pragmático que surge en la intersección entre la narración, la descripción y la argumentación. En tal sentido, las sentencias penales de primera instancia (TSP) como género discursivo se localizan en ese punto de confluencia, porque que en ellas se observan rasgos lingüístico-conceptuales asociados con esos tres modos de organización de los contenidos. En efecto, los “hechos”, que simbolizan experiencias humanas concretas -acciones que se desenvuelven en el tiempo con la participación activa de sujetos también concretos-, son producto de una transformación cualitativa. Se conciben y convierten, mediante la reificación, en objetos de existencia propia e independiente que escapan al control de los individuos que los han experimentado y que quedan a merced del Juez o el Tribunal Juzgador quien adoptará frente a ellos una postura, instando al receptor a adoptar, precisamente, la misma.
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Además, esta “despersonalización” que se lleva cabo a partir de la reificación conduce a conceptualizar las situaciones como “escenas” fragmentadas, truncas, parciales, atomizadas y no ancladas. La reificación promueve, entonces, la creación de “fotografías” descontextualizadas que el sujeto escritor exhibe a su lector. En realidad, el lector de las sentencias penales de primera instancia (TSP) realiza dos procesos: 1) reconoce el objeto o figura, esto es, la “escena” reificada (“hecho”); y 2) la integra dentro de la lógica y la direccionalidad del texto discurrente (“caso”). En suma, la lengua construye imágenes y puede comprenderse por su forma imaginística, por lo que el Juez o el Tribunal Juzgador imagina, ve y hace ver un estado de cosas a su receptor (Cucatto, M. 2005 y 2006). Así, las acciones o eventos cosificados, privados de su temporalidad, casi descritos, tendrán la fuerza de la evidencia, serán objetos convertidos en argumentos dado que se “de-mostrarán”. Estos argumentos sostendrán la decisión final o fallo, y no permitirán intromisión o modificación alguna, ya que deberán ser “vistos” como el Juez o el Tribunal Juzgador los presenta al receptor: como algo que es en tanto se acomoda a un “tipo penal”, más que como algo que pasa o algo que seres humanos concretos y específicos en circunstancias reales hayan hecho.

4. Conclusiones
La operación lingüístico-cognitiva de la reificación provoca en las sentencias penales de primera instancia (TSP) los siguientes efectos de sentido: 1) La reificación está estrechamente vinculada con la conceptualización de las “escenas” representadas (simbolización de los “hechos”): depriva las acciones de su dinamismo, las fragmenta y las sustantiva y permite que la información se “trans-figure” y re-esquematice en marcos relacionales más complejos, cuestión que supone una cualificación o valoración previa del juzgador. 2) La reificación deja al descubierto cómo el Juez o el Tribunal Juzgador, como agente verbal, agente de concepción y agente de experiencia, asume un “punto de vista” o “punto de ventaja” y reconstruye las acciones encapsulándolas y designándolas, puesto que cambia la accionalidad por la facticidad. Por esta causa, se borran las marcas del “grounding” de las acciones que conforman los “hechos” y se las presenta descontextualizadas de los entornos individuales y socio-culturales en los que éstas acontecen. Como consecuencia, los “escenas” se “instancian” como objetos cerrados, completos y acabados, pierden sus matices, su singularidad y se recortan referencialmente. Esto genera un efecto de condensación, abstracción y generalización que favorece la categorización de las acciones humanas como “tipos penales”, lo que hace posible que el Juez o el Tribunal Juzgador fundamente su fallo. En síntesis, la
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sentencia en tanto “caso” conceptualiza ese trayecto en que los “hechos” llegan a ser “cuestiones de hecho” y devienen, por fin, “cuestiones de derecho”. Así, en una sentencia penal de primera instancia (TSP), los límites que separan la narración, la descripción y la argumentación se difuminan: se narra para describir y se describe para argumentar o justificar la decisión final. En este marco, parecería que el pasaje del “hecho” al ”derecho” fuera automático, sin ninguna mediación, y que los procesos de interpretación resultaran innecesarios; como si las acciones cosificadas, inanimadas, cuantificadas y automatizadas, o sea, “tipificadas”, se pudieran controlar con la intención de poder actuar o intervenir más eficazmente sobre ellas. Sin duda, esta forma de manipulación de la información nos habla de una cultura jurídica ordenada y coherente, de una concepción de realidad incuestionable y garantizada por la Justicia más que por sus propios operadores. 3) La reificación permite configurar verbalmente una región o espacio de significación textual/discursivo que revela cómo el Juez o el Tribunal Juzgador simboliza la situación desde la que habla adoptando una doble perspectiva frente a ella. Por un lado, una perspectiva externa y distante, pues el juzgador lleva a cabo una focalización en lo que respecta a la construcción de las “escenas”: selecciona y nombra ciertos participantes y marcos en que se desarrollan los “hechos”, sin mostrar identificación personal alguna. Por otro lado, una perspectiva interna y cercana, que se pone de realce en la relación o “contacto mental” que el escritor mantiene con sus lectores, dado que éste asume una participación o “papel” determinado por el contexto comunicativo y el objetivo propuesto: se trata de un profesional y un operador de la Justicia, que ejerce un rol particular –valorar y juzgar acciones humanas-, en una institución que requiere un nivel de formalidad y que produce cierta clase de textos, documentos de carácter público como las sentencias.
NOTAS 1 Este Proyecto está dirigido por la Dra. Mariana Cucatto y codirigido por el Dr. Ernesto Domenech. Sus unidades ejecutoras son el Centro de Estudios e Investigaciones Lingüísticos (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación) y el Instituto de Derecho Penal (Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales), ambos de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. 2 Esto nos ha permitido hablar en otras oportunidades de “tipos” y “grados” de reificación (cfr. Cucatto, M., 2005, 2009b). 3 En Cucatto, M. (2006, 2009b) hemos relacionado la operación de la reificación con principios cognitivos de mayor alcance como la iconicidad, la accesibilidad y la prominencia de manera tal de inscribir nuestra reflexión en marcos todavía más integrados.

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4 En este trabajo no pretendemos abordar el corpus en su totalidad ni exponer todas las formas de reificación presentes en él; sólo se señalan algunos ejemplos a modo de ilustración, como se ha hecho en otras oportunidades en que hemos analizado esta operación lingüístico-cognitiva (cfr. Cucatto, M., 2005, 2006, 2007a, 2009b). Debemos aclarar que los ejemplos se citan en su formato original, es decir, con sus subrayados, sus mayúsculas, sus espacios tipográficos y sus errores ortográficos. Por otra parte, señalamos que, como convención, hemos destacado en cursiva las expresiones reificadas que son objeto de nuestro análisis. Además, omitiremos en los ejemplos presentados los nombres completos y los sustituiremos por sus letras iniciales, con el propósito de preservar la identidad de los sujetos reales involucrados en los procesos judiciales. 5 Por una cuestión de espacio, en este artículo no trabajaremos los dispositivos de naturaleza no verbal, aunque consideramos que la reificación también se actualiza mediante sistemas gráficos como la puntuación, por ejemplo. 6 Para un estudio detallado de la conexión “subespecificada”, en general, y del uso del conector “donde”, en particular, recomendamos, respectivamente, la lectura de los textos de Cucatto, M. (2008) y Cucatto, A. (2005). 7 Tal efecto de indefinitud se ve reforzado con la aparición de contracciones de palabras o frases (siglas, abreviaturas) que no siempre se utilizan de manera homogénea (como es el caso de la alternancia entre “centímetros” y “cm.”). Este dispositivo está al servicio de la economía (Cucatto M, 2007a, 2009b) y representa un intento más destinado a nomenclar la información y a organizarla en patrones que resulten conocidos tanto al escritor cuanto a los futuros lectores de las sentencias (véase el ejemplo 7, 8, 12 y 13).

REFErENCIAS BIBLIOGrÁFICAS
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MARIANA CUCATTO ha obtenido su titulo de Doctora en Letras en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, institución en la que se desempeña como Profesora Adjunta Ordinaria de las Cátedras “Introducción a la Lengua y la Comunicación” y “Lengua II”. Actualmente es Investigadora Adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina) en el Centro de Estudios e Investigaciones Lingüísticos perteneciente al Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS, FaHCE, UNLP). Su actividad docente también se realiza en carreras de grado
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y posgrado, fuera y dentro de su facultad. Codirige y dirige proyectos de investigación en distintos temas enmarcados en la Lingüística Cognitiva y el Análisis del Discurso Jurídico. Correo electrónico: macucatto@arnet.com.ar

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ARTÍCULO

Peso pragmático y éxito de la discusión en la argumentación oral en sala de clases1

CarloS GoNZÁlEZ VErgara
Pontificia Universidad Católica de Chile

LorENa JÉlvEZ HErrEra
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

rESUMEN. En este estudio se investiga la correlación entre la frecuencia de aparición de sujetos pronominales de primera y segunda persona en los enunciados de participantes en discusiones argumentativas y el éxito de tales discusiones, evaluado de acuerdo al logro de la etapa de cierre (van Eemeren & Houtlosser, 2000). Se analizaron ocho discusiones producidas en el contexto de clases de Lengua Castellana y Comunicación de un tercer año medio de un colegio de Valparaíso. Los resultados mostraron que existe una alta correlación inversa entre la presencia de sujetos pronominales, específicamente de primera persona, y el logro de la discusión. PALABRAS CLAVE: peso pragmático, sujeto pronominal, discusión crítica rESUMO. Neste estudio investiga-se a correlação entre a frequência de aparição de sujeitos pronominais de primeira e segunda pessoa nos enunciados de participantes en discussões argumentativas e o êxito de ditas discussões, avaliado de acordo com o logro da etapa de fechamento (van Esmeren & Houtlosser, 2000). Foram analizadas oito discussões produzidas no contexto de aulas de Língua Espanhola e Comunicação de um terceiro ano médio duma escola de Valparaíso. Os resultados mostraram que existe uma alta correlação inversa entre a presença de sujeitos pronominais, especificamente de primeria pessoa, e o logro da discussão. PALAVRAS CHAVE: peso pragmático, sujeito pronominal, discussão crítica. aBSTRACT. This paper studies the correlation between the frequency of occurrence of subject pronouns in first and second person in the statements of participants in argumentative discussions and the success of such discussions, evaluated according to the achievement of the concluding stage (van Eemeren & Houtlosser, 2000). We analyzed eight discussions that took place in the context of Spanish classes in a high school of Valparaiso. The results showed that there is a high inverse correlation between the presence of subject pronouns, specifically the first person pronoun, and the achievement of the discussion. KEY WORDS: pragmatic weight, pronominal subject, critical discussion.

Recibido: 25 de enero de 2009 • Aceptado: 18 de mayo de 2009.

ALED 9 (1), pp. 67-85

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Introducción
El presente estudio se basa en una de las observaciones realizadas en la investigación exploratoria «Estrategias de topicalización y focalización en la argumentación oral en sala de clases», presentada en el Quinto Encuentro Nacional de Estudios del Discurso (Temuco, Chile, 2008). Esta investigación tenía como propósito averiguar si la frecuencia de uso de estrategias de focalización y topicalización mostraba alguna relación con el grado de estructuración de las discusiones. Los resultados mostraron que las estrategias de topicalización y focalización eran igualmente escasas en todas las conversaciones, independientemente de su grado de estructuración. Sin embargo, en los análisis realizados hubo un dato que apareció de manera destacada: la alta presencia de pronombres en función de sujeto, especialmente en aquellas conversaciones que parecían no llegar a un buen fin. Esta observación nos hizo plantearnos la pregunta ¿hay una relación entre la frecuencia de aparición de pronombres de primera y segunda persona en función sujeto y el éxito de las conversaciones? Es esta pregunta la que motivó la presente investigación. En ella se analizaron ocho discusiones producidas en el contexto de clases de Lengua Castellana y Comunicación de un tercer año medio de un colegio de Valparaíso. Cada discusión fue evaluada como «lograda» o «no lograda» de acuerdo con el grado en el que cumplían con las etapas de la discusión crítica, especialmente en relación con la presencia de la etapa de «cierre» (van Eemeren & Houtlosser, 2000). En cada discusión, además se contabilizó el número total de verbos, el número de verbos conjugados en primera y segunda personas, y la cantidad de pronombres de primera y segunda persona que aparecían como sujetos. Analizamos de manera específica la diferencia en la cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombres sujeto entre las conversaciones logradas y no logradas y sometimos los resultados a la prueba estadística de ji cuadrada para averiguar si la diferencia entre los datos era significativa.

1. Antecedentes teóricos
1.1. P RONOMBRES
pRAGMÁTICO SUJETO DE pRIMERA Y SEGUNDA pERSONA .

EL

pESO

Es sabido que el español es una lengua en la que la mención del sujeto es opcional. Una de las razones que frecuentemente se menciona para explicar esta propiedad es la riqueza morfológica del verbo, ya que la información contenida en el morfema de persona-número hace muchas veces redundante un sujeto expreso. Es la opinión que manifiestan, entre otros, Gili Gaya (1943: § 13), RAE (1973: § 3.10.2), Alarcos (1994: § 313) y Di Tullio (2007: 105)2.
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Para Alarcos (ibídem), el sujeto explícito sólo se manifiesta cuando la situación de comunicación no es suficiente para identificar el referente de la persona incluida en el verbo. En el caso de los verbos conjugados en primera y segunda persona del singular, sin embargo, esta razón no justifica la presencia como sujetos de los pronombres correspondientes, ya que la referencia del morfema de persona verbal es inequívoca: hablante y oyente, respectivamente. El argumento que suele utilizarse para explicar, entonces, la presencia de los pronombres «tú» y «yo» como sujeto se ha fundamentado en razones de énfasis o expresividad. Gili Gaya (1943: § 172), por ejemplo, plantea que «en primera y segunda persona el pronombre es enfático, y significa insistencia particular en hacer resaltar al sujeto: decir yo canto es llamar expresamente la atención del oyente acerca de que soy precisamente yo, yo mismo, y no otro, el que realiza la acción»3. La Real Academia Española (1973: § 3.10.2), por su parte, expresa que «el sujeto pronominal se emplea correctamente en español por motivos de énfasis expresivo, o para evitar alguna ambigüedad posible, según las circunstancias particulares de cada caso [...] [el pronombre sujeto se emplea] cuando se quiere hacer resaltar el papel del sujeto, como recalcando su importancia». Alarcos (1994: § 91) es aún más claro al afirmar que: «también pueden aparecer yo y tú, aunque su referencia personal es evidente e inequívoca en cada acto de habla. Por tanto, la aparición de los sustantivos personales en estos casos de redundancia, tiene marcado carácter enfático y expresivo, y trata de contraponer la persona aludida a las otras». Luján (1999: 1282), sin embargo, cita a autores como Badía Margarit (1988) y Ejarque (1977), para quienes la expresión del sujeto pronominal de primera y segunda persona no siempre ocurre por razones de énfasis. Esta no sería una explicación apropiada para los pronombres sujeto que aparecen en expresiones como «pues mira, yo lo veo así», «que yo sepa» o «te contaré lo que me sucedió: yo trabajaba en aquella época...». Davidson (1996: 551) manifiesta también esta opinión. A pesar de esto, Luján (1999: 1311) sí considera que existen usos claramente enfáticos de estos pronombres:
Así, pues, no deja de ser enfático el pronombre que se enuncia cuando el hablante adelanta una opinión, suposición o parecer personal mediante una cláusula incrustada en el complemento de verbos como creer, parecer, decir, admitir, etc.: Yo creo/digo/supongo que...; A mí me parece que... Una opinión o declaración así encuadrada puede darse de un modo tentativo, categórico o enérgico, con varios matices que van desde un énfasis atenuado al de mayor intensidad. La función del pronombre explícito se mantiene uniformemente distintiva o contrastiva en cada caso.

Si bien, como expresa Enríquez (1984), no existe una clara definición de qué fenómeno entienden los diferentes autores cuando hablan de «énfasis», parece posible relacionar esta noción con el concepto de «foco», y —específicamente— con el «foco contrastivo», definido por Gutiérrez Bravo (2008:
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376) en los siguientes términos: «El foco contrastivo identifica y resalta una entidad específica de entre un conjunto de posibles alternativas». Sin embargo, en contraste con estas propuestas, Davidson (1996: 551) analiza los pronombres sujeto de primera y segunda persona como tópicos y los compara con las construcciones de dislocación a la izquierda: «Postulo que estos pronombres [los de primera y segunda persona] no son meramente sujetos enfáticos o contrastivos, como comúnmente han sido descritos, sino que más bien se relacionan en su uso funcional con los sintagmas nominales topicalizados, de posición inicial en la oración»4. En consecuencia, como se puede apreciar de este breve recorrido bibliográfico, no resulta claro cuál es el valor aportado por la presencia de los sujetos pronominales de primera y segunda persona. Una posible solución a esta cuestión es formulada por el mismo Davidson (1996: 551), quien introduce la noción de «peso pragmático» como un útil teórico que incluye las tradicionales funciones de «énfasis» así como también otros usos pragmáticos de estos pronombres:
Postulo que los hablantes utilizan los sujetos pronominales para añadir «peso pragmático» a sus enunciados. Esta es una etiqueta teórica que subsume la noción de «énfasis» que otros autores han propuesto, pero que además explica de mejor manera cómo los hablantes usan los pronombres para desambiguar posibles inserciones epistémicas, gatillar la interpretación de ciertos verbos como actos de habla, y para reforzar su propia postura en lo que sea que estén diciendo: ya sea en la defensa de un argumento o en la declaración de una creencia. [...] Se ha elegido esta etiqueta teórica porque, al analizar datos tomados de conversaciones, se encontró que lo que parece regir la presencia exitosa de los pronombres sujeto en las conversaciones en español es una serie de normas fundamentalmente pragmáticas que los usos recién listados parecen tener en común: incrementar el compromiso del hablante con su enunciado (en los casos de disputa por el turno, actos de habla, énfasis y durante las discusiones) o señalar un uso más “concreto” de verbos que se han vuelto “más abstractos” (en el caso de las posibles inserciones epistémicas). En resumen, [al utilizar estos pronombres] el hablante le añade peso a su enunciado.

En nuestro análisis, utilizaremos la propuesta de Davidson y consideraremos, en consecuencia, que la presencia de sujetos pronominales de primera y segunda persona incrementa el peso pragmático de los enunciados en que aparecen. 1.2. LAS ETApAS DE LA DISCUSIÓN CRÍTICA Y EL ÉXITO DE LA DISCUSIÓN La discusión argumentativa según van Eemeren & Houtlosser (2000) tiene como fin la resolución de diferencias de opinión, por ello cada acto de habla aporta a ese objetivo y es considerado como parte de una discusión crítica. Estos autores proponen que dicha discusión se divide paradigmáticamente en cuatro etapas:
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1. Confrontación: en ella se establece la diferencia de opinión y se identifican las posiciones adoptadas por los participantes. 2. Apertura: en ella se formalizan los puntos de vista y se establecen los distintos compromisos por parte de los participantes. Estos conforman el punto de partida de la discusión y servirán como marco de referencia durante la misma. 3. Argumentación: etapa donde se exponen los argumentos y razonamientos que intentarán validar el punto de vista que se está defendiendo. 4. Cierre: en que se intenta concluir la discusión y establecer el resultado de la misma, haciendo una síntesis de todos los argumentos y movimientos generados en la discusión para determinar cuál punto de vista prevalece sobre el otro. Esta propuesta es complementada con el estudio posterior de van Eemeren, Houtlosser y Snoeck Henkemans (2007), quienes proponen la presencia de indicadores verbales que, en textos y discusiones argumentativas, caracterizan cada momento o etapa de la discusión. Estas expresiones que refieren movimientos argumentativos son llamados «indicadores argumentativos». Los autores citados manifiestan que los indicadores tienen distintas funciones dentro del discurso argumentativo. Así, hay algunos que se refieren propiamente a la estructura del discurso y guían al receptor, otros que llaman la atención sobre la etapa de argumentación que se está desarrollando y otros, finalmente, que muestran el grado de compromiso del emisor con sus movimientos argumentativos. Para la etapa de cierre, que es la se juzga como más pertinente para observar el éxito alcanzado en la discusión, los autores proponen que existen indicadores que señalan que la etapa de argumentación ha concluido y que ambas partes han realizado su última intervención con la intención de presentar defensa de su punto de vista. Así, para marcar su inicio se pueden encontrar expresiones como por ejemplo «por último puedo señalar/ agregar»; luego de esto se introduce una conclusión que puede ser presentada por los mismos participantes o un tercero, quien emplea expresiones como «entonces», «es así», «en consecuencia» y otras similares. Ante la conclusión, se espera que el antagonista del punto de vista que ha sido refutado pueda responder que ha cambiado de parecer o que, en caso contrario, mantiene su punto de vista inicial. En una conclusión menos estructurada, generalmente, se debe inferir qué punto de vista es el que predomina.

2. Metodología
2.1. HIpÓTESIS La hipótesis de nuestro estudio es la siguiente: «Existe una relación inversa entre la presencia de marcadores de peso pragmático (pronombres de primera y
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segunda persona en función sujeto) y el éxito de la discusión»; en otras palabras, postulamos que las conversaciones calificadas como «logradas», en términos del cumplimiento de las etapas de la discusión crítica presentarán proporcionalmente menor cantidad de pronombres de primera y segunda persona en función sujeto que aquellas discusiones juzgadas como «no logradas». 2.2. MUESTRA Para nuestra investigación, escogimos una muestra de ocho conversaciones realizadas en un contexto de sala de clases en el marco de clases de Lengua Castellana y Comunicación. Las discusiones se llevaron a cabo por un grupo de estudiantes de tercer año medio de un colegio de Valparaíso, en ocasiones con la intervención del profesor. El curso en que se produjeron las discusiones fue siempre el mismo. Para obtener la muestra, las clases se grabaron en video y fueron posteriormente transcritas. Los temas en torno a los que giraron las discusiones fueron: «el embarazo adolescente» (conversaciones 1, 2, 3 y 8); «la farándula en televisión» (conversación 4); «el alcoholismo y la drogadicción en los adolescentes» (conversación 5); y «la eutanasia» (conversaciones 6 y 7). Todas las conversaciones grabadas mostraban la existencia de puntos de vista diferentes, defendidos por distintos interlocutores. El tipo de discusión fue también variado y corresponde a: «conversación informal» (interacciones 1 y 7); «debate televisivo simulado» (interacciones 2 y 6); «juicio oral simulado» (interacción 3); y «discusión guiada por el profesor» (interacciones 4, 5 y 8). 2.3. PROCEDIMIENTO DE ANÁLISIS En primer lugar, cada discusión fue analizada en relación con el cumplimiento de las etapas de la discusión crítica y fue juzgada de «lograda» o «no lograda», tomando en cuenta especialmente el criterio de si presentaban o no un cierre exitoso. Posteriormente, se contabilizó para cada discusión el número total de verbos conjugados, el número de verbos conjugados en primera y segunda persona y el número de pronombres personales en función sujeto de primera y segunda persona. Cabe señalar que, de los verbos conjugados en segunda persona, se excluyeron aquellos en imperativo, dado que esta forma presenta la segunda persona como la única de su conjugación. Se tomaron en conjunto las conversaciones evaluadas como «logradas», por una parte, y las juzgadas como «no logradas», por otra. Para cada grupo se analizó la cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona que presentaban pronombres sujeto y aquellos que no. Se aplicaron luego pruebas de ji cuadrada a cada conjunto de datos con el fin de averiguar si la diferencia observada era o no significativa5.

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3. Análisis e interpretación de los datos
3.1. ANÁLISIS DE LAS CONVERSACIONES Ofrecemos a continuación el análisis de cada conversación en relación con (a) grado de logro, (b) total de verbos, y (c) cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombres sujeto y sin pronombres sujeto. 3.1.1. Conversación 1 Tema: «Embarazo adolescente» Tipo de interacción: Conversación informal (a) Análisis de logro: No hay un planteamiento claro de la controversia o tema de discusión, ni mucho menos una apertura. Sólo se presenta el tema de conversación cuando el participante A1 señala su punto de vista en la intervención 12 y A3 la refuta en 15. Esto podría considerarse, en término gruesos, como la etapa de confrontación. Los temas que se discuten son: «¿una compañera de curso embarazada debe abortar o conservar a su hijo?» y «¿deben ayudar ellos a su compañera?». La argumentación es la etapa más extendida de la discusión y la que se presenta más claramente; se extiende entre la intervención 17 hasta la intervención 65, tras lo cual hay un desvío de la discusión. Al ser una discusión informal, el tema se plantea espontáneamente y de la misma manera que se abre sin seguir formalidades se cierra sin llegar a una conclusión clara. Podemos afirmar que no presenta cierre, ya que no se decide qué punto de vista prima sobre el otro: la conversación termina porque uno de los participantes manifiesta no querer discutir más al respecto. La interacción se califica como «no lograda». (b) Cantidad total de verbos: 187 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:
Tabla 1: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 1 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 46 4 50 segunda persona 5 8 13

3.1.2. Conversación 2 Tema: «Embarazo adolescente» Tipo de interacción: Debate televisivo simulado (a) Análisis de logro: Este debate televisivo, al tratarse de una situación
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simulada y no espontánea, presenta un mayor grado de formalidad. Al abrir la discusión se introducen los participantes, los papeles que tomará cada cual en la discusión y el tema del debate: «¿debería legalizarse el aborto en Chile?». Esto corresponde a la etapa de confrontación. Conjuntamente, se enuncian los puntos de vista que estarán en debate, así como quienes estarán defendiendo cada una de las partes. Esto se puede considerar la etapa de apertura, ya que se aclaran los términos en que se realizará la discusión. La etapa de argumentación se extiende ininterrumpidamente desde la intervención 5 hasta la 80. La conclusión es enunciada por el participante que hace el rol de moderador en las intervenciones 83 y 85. En cuanto a la estructura de la discusión, hay un cumplimiento de las etapas de controversia, apertura, argumentación y conclusión, aunque es dudosa la progresión temática y estructura argumental que lleva a la conclusión del debate. Aún así, esta conversación se puede categorizar como «lograda», ya que hay una conclusión planteada para dar solución al conflicto. (b) Cantidad total de verbos: 306 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:
Tabla 2: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 2 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 10 11 21 segunda persona 3 6 9

3.1.3. Conversación 3 Tema: «Embarazo adolescente» Tipo de interacción: Juicio oral simulado (a) Análisis de logro: Se aprecia con más claridad el grado de formalización en la organización del discurso y en su coherencia. Pese a que no se pudieron apreciar las etapas de controversia ni apertura, puesto que en la grabación falta la primera parte de la clase (unos 15 minutos aproximadamente), en el curso de la argumentación se puede inferir claramente la controversia originada por el embarazo de una alumna en un colegio. La imputada en este juicio es la directora a quien se le acusa por haber expulsado a la alumna del colegio, y a quien también se responsabiliza por la infraestructura del colegio que probablemente ocasionó la caída de la alumna embarazada y la perdida de su hijo. La etapa de argumentación
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se extiende a modo de interrogatorio de parte de los abogados a los testigos, desde la intervención 1 a la 54; las intervenciones 52 y 54 se configuran como «alegatos finales» que resumen las razones esgrimidas durante la discusión. Finalmente, la etapa del cierre también está claramente enunciada en la intervención 58 por parte del alumno que se desempeña como juez; en este turno se resume el conflicto y se da solución al problema que se estaba discutiendo. Por todo esto, se puede clasificar la interacción en la categoría de «lograda». (b) Cantidad total de verbos: 134 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:
Tabla 3: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 3 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 8 12 20 segunda persona 8 0 8

3.1.4. Conversación 4 Tema: «Farándula televisiva» Tipo de interacción: Discusión guiada por el profesor (a) Análisis de logro: En forma previa a la discusión, los alumnos han visto un episodio del programa noticioso «El Termómetro». Posteriormente, la profesora les explica en qué consiste la argumentación dialéctica y los lleva a formular dos puntos de vista opuestos, por lo que el conflicto está claramente marcado. Los alumnos proponen en las intervenciones 32, 39, 46 y 69 cuatro tesis o puntos de vista. Los puntos de vista propuestos en 39 y 46, que están a favor de la existencia de programas de farándula en televisión, son opuestos al 32 y 69. En las intervenciones 32 y 39 se da la etapa de confrontación ya que se produce la diferencia de opinión. No hay apertura, ya que no hay acuerdo sobre las condiciones de la discusión. La etapa de argumentación se da más claramente y contempla la mayor parte de la discusión. La etapa de cierre, sin embargo, no se presenta. La discusión está en a categoría de «no lograda» ya que no se logra el acuerdo al no presentarse la etapa de cierre. (b) Cantidad total de verbos: 265 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:
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Tabla 4: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 4 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 13 11 24 segunda persona 5 10 15

3.1.5. Conversación 5 Tema: «Alcoholismo y drogadicción en adolescentes» Tipo de interacción: Discusión guiada por el profesor (a) Análisis de logro: El tema de la discusión es tomado de un video en que se trata el tema del alcoholismo y la droga en los adolescentes, este es propuesto como tema de controversia por la profesora, que incita a los alumnos a tomar puntos de vista. El primer punto de vista se presenta en la intervención 15, en que un estudiante se manifiesta en contra del consumo de alcohol y drogas. Frente a esto en la intervención 21, un compañero expresa que el consumo de alcohol en forma moderada no es dañino. En las intervenciones 30 y 37 se discuten las causas del consumo, arguyendo que es por moda o por que es la única entretención de los jóvenes. Dichos puntos de vista no se oponen. Finalmente, se discute en qué sectores de la sociedad es más común el consumo de drogas: en la intervención 99 se señala que en los sectores más bajos de la sociedad es más común y en la intervención 112 se da un punto de vista opuesto, en que se señala que por el poder adquisitivo de las clases más altas es más común el consumo de droga en dicho sector. En la discusión de estas tres controversias no se llega ninguna conclusión. Si bien hay claramente una situación de argumentación para cada una y la etapa de confrontación se produce, no se llega a ningún acuerdo que solucione la discusión, ya que se salta de un tema a otro y en el tema final la profesora, que oficia como moderadora, corta abruptamente la discusión sin permitir que los alumnos continúen y lleguen a un consenso. Ante esto se puede evaluar que la discusión se clasifica en la categoría de «no lograda», ya que no se alcanza la etapa de cierre. (b) Cantidad total de verbos: 350 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:

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Tabla 5: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 5 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 24 9 33 segunda persona 1 3 4

3.1.6. Conversación 6 Tema: «La eutanasia» Tipo de interacción: Debate televisivo simulado (a) Análisis de logro: La profesora indica que la discusión consistirá en un debate televisivo simulado. Una estudiante toma el papel de moderadora e indica el tema que se va a discutir conjunto con los participantes de la discusión. La moderadora le da el espacio a cada participante para que manifieste el punto de vista que va a defender. Esto corresponde a la etapa de confrontación. Los puntos de vista que se defienden son dos: a favor de la legalización de la eutanasia en Chile y en contra de esta postura. Luego se da paso a la etapa de argumentación, que cubre desde la intervención 21 hasta la 44, que es la última que se registra. Por el carácter simulado la discusión presenta una estructura más formal, pero al no registrarse el cierre se clasifica como «no lograda». (b) Cantidad total de verbos: 169 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:
Tabla 6: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 6 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 12 0 12 segunda persona 8 1 9

3.1.7. Conversación 7 Tema: «La eutanasia» Tipo de interacción: Conversación informal (a) Análisis de logro: La conversación es espontánea e informal. El tema se presenta en las primeras intervenciones: «¿se debe o no se debe aplicar la eutanasia a un enfermo terminal?». La etapa de confrontación se observa en el enfrentamiento de los puntos de vista en las intervenciones 20 y 23. El resto de la discusión se enmarca en la etapa de argumentación y discurre hasta la intervención 66. Luego de ello, pese a que no se hace un cierre claro, se enuncia que una de
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las dos soluciones («aplicar la eutanasia») es ilegal. Esto corresponde a una especie de cierre implícito, ya que los participantes parecen conformes o al menos resignados ante este hecho. De este modo la discusión se evalúa como «lograda». (b) Cantidad total de verbos: 172 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:
Tabla 7: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 7 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 15 5 20 segunda persona 3 2 5

3.1.8. Conversación 8 Tema: «El embarazo adolescente» Tipo de interacción: Discusión guiada por el profesor (a) Análisis de logro: La profesora recuerda a los estudiantes un tema de controversia que ellos han escogido en una clase anterior: «el embarazo adolescente» y plantea una sucesión de preguntas relacionadas con él: «¿de quién es la responsabilidad en un embarazo adolescente?», «¿deben los padres abandonar los estudios para dedicarse a cuidar a su hijo?», «¿están los jóvenes dispuestos a la abstinencia?», «¿se debe legalizar el aborto?», «¿es el aborto una solución para el embarazo adolescente?». Se producen constantes cambios de tema, guiados por la profesora, lo que provoca que la etapa de confrontación aparezca de manera intermitente a medida que se van presentando puntos de vista opuestos frente a estos temas. Debido a que son varios los temas de la discusión, al ir pasando de uno a otro quedan varios de ellos abiertos, sin resolución. La etapa que predomina es la argumentación. En la intervención 334, la profesora trata de dar cierre al tema que dio inicio a la discusión: «¿de quién es la responsabilidad en un embarazo adolescente?», pero algunos estudiantes siguen dando opiniones y la moderadora no alcanza a expresar la conclusión. Esta discusión se evalúa, en consecuencia, como «no lograda». (b) Cantidad total de verbos: 558 (c) Cantidad de verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombre sujeto y sin pronombre sujeto:

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Tabla 8: Verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos en la conversación 8 verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total primera persona 51 32 83 segunda persona 24 3 27

3.2. INTERpRETACIÓN DE LOS DATOS 3.2.1. Pronombres sujeto en las conversaciones El primer aspecto que conviene revisar es si en las conversaciones registradas efectivamente aparecen pronombres personales de primera y segunda persona en función de sujeto. La tabla 9 muestra esta situación:
Tabla 9: Verbos conjugados en primera y segunda persona con pronombres sujeto y sin ellos en el total de conversaciones primera persona N verbos con pronombre sujeto verbos sin pronombre sujeto total 194 % 68,6 segunda persona N 60 % 63,2 primera persona + segunda persona N % 254 67,2

89 283

31,4 100

35 95

36,8 100

124 378

32,8 100

La relación entre datos pueden apreciarse con mayor claridad en el gráfico 1. Como se puede observar, de 378 verbos totales, conjugados en primera y segunda persona, 254 de ellos muestran un pronombre en función de sujeto. Esto equivale a cerca de un 67% de los casos. Mientras que sólo 124 (33%) no muestra pronombre sujeto. Cabe recordar que la presencia de estos pronombres no puede explicarse por razones referenciales, dado que la información deíctica que proporcionan ya está expresada en el morfema de persona verbal. Los pronombres son, en este sentido, redundantes. Llama la atención, en consecuencia, la altísima proporción de verbos en primera y segunda persona que llevan pronombres como sujeto. Davidson (1996: 545), en su estudio del español hablado de Madrid, comenta que sólo el 20% de los verbos conjugados en primera y segunda persona presenta un sujeto pronominal. Si se comparan estos resultados con los medidos en nuestro estudio se puede apreciar una gran diferencia.

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Gráfico 1: relación entre verbos con pronombres sujeto y verbos sin ellos

Los verbos conjugados en primera persona muestran una tendencia general levemente más alta que los conjugados en segunda persona a presentar pronombres sujeto: 68,6% frente a 63,2%. Para ambas conjugaciones, sin embargo, la presencia de los pronombres sujeto es abundante. La pregunta que surge naturalmente, en consecuencia, es ¿si la presencia de estos pronombres no se explica por razones de expresión del significado de ‘persona’, qué motivo lleva a los hablantes a enunciarlos? Siguiendo a Davidson (1996), nuestra propuesta es que la mención de estos pronombres cumple una función pragmática: su presencia aumenta el peso pragmático de la expresión; en otras palabras, los hablantes los utilizan para reforzar su propia postura en lo que sea que estén diciendo. De esta manera, podemos postular que las conversaciones que presenten mayor proporción de pronombres sujeto en relación con los verbos de primera y segunda persona, tenderán a centrarse más en las personas del hablante y el oyente que en el tema de conversación. 3.2.2. Pronombres sujeto en las conversaciones logradas y no logradas Si nuestra hipótesis es correcta, es decir, si el logro de las conversaciones tiene una relación inversa con la presencia de pronombres sujeto de primera y segunda persona, entonces será esperable encontrar que las conversaciones no logradas de nuestro análisis muestren una mayor proporción de pronombres sujeto que las conversaciones logradas. Veamos si esto se cumple. La tabla 10 ofrece la cantidad total de verbos conjugados en primera y segunda persona que presentan pronombres sujeto para las conversaciones logradas y no logradas:
Tabla 10: verbos conjugados en primera y segunda persona que presentan pronombres sujeto en las conversaciones logradas y no logradas conversaciones logradas N % verbos con pronombre 47 56,6 verbos sin pronombre 36 43,4 total 83 100
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conversaciones no logradas N % 207 70,2 88 29,8 295 100

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Lo primero que vale la pena observar es que tanto en las conversaciones logradas como en las no logradas la presencia de pronombres sujeto es bastante alta. En ambos casos, más de la mitad de los verbos de primera y segunda persona aparecen con pronombres sujeto. Esto claramente nos muestra que si bien el español es una lengua cuyo sujeto léxico es prescindible en las conjugaciones primera y segunda, en la práctica este sujeto aparece con una alta frecuencia, al menos en conversaciones orales como las analizadas. Si comparamos los datos de las conversaciones logradas con los de la no logradas, podremos observar que en las primeras la diferencia que hay entre verbos con pronombre y verbos sin pronombre es cercana a un 13%; en tanto, en las conversaciones no logradas, la diferencia entre verbos con pronombre y verbos sin pronombre es de cerca de un 40%, lo que puede observarse con claridad en el gráfico 2. Esto parece marcar una clara diferencia entre ambos tipos de interacción ¿Es, sin embargo, esta una diferencia significativa?
Gráfico 2: proporción de verbos con pronombres sujeto y sin ellos en conversaciones logradas y no logradas

Para responder esta pregunta, aplicamos a los datos una prueba de ji cuadrada (x2). Los resultados arrojados por este test, para un total de 378 casos válidos, con un grado de libertad igual a 1 (gl = 1), nos indican un valor de ji cuadrada de 5,39 (x2 = 5,39), con una significatividad de 0,02. Eso quiere decir que existe una relación clara y significativa entre tipo de conversación y presencia de pronombre sujeto en los verbos conjugados en primera y segunda persona. La tabla 11 muestra el mismo tipo de datos, pero ahora especificados solo para los verbos conjugados en primera persona:

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Tabla 11: verbos conjugados en primera persona que presentan pronombres sujeto en las conversaciones logradas y no logradas conversaciones logradas N % verbos con pronombre 33 54,1 verbos sin pronombre 28 45,9 total 61 100 conversaciones no logradas N % 161 72,5 61 27,5 222 100

En este caso, como puede observarse, la diferencia entre conversaciones logradas y no logradas aumenta. En las conversaciones logradas, el porcentaje de verbos conjugados en primera persona con pronombre sujeto (54,1%) es muy similar al de verbos sin pronombre (45,9%); mientras que en las conversaciones no logradas cerca de un 73% de los verbos conjugados en primera persona aparece con pronombre sujeto en contraste con un 27% que no lo presenta. El análisis de ji cuadrada, en este caso, nos dice que para un total de 283 casos válidos, con un grado de libertad igual a 1 (gl = 1), el valor de ji cuadrada es de 7,534 (x2 = 7,534), con una significancia de 0,006. Como se puede apreciar, entonces, el porcentaje de verbos de primera persona con pronombre sujeto es significativamente mucho más alto en las conversaciones logradas que en las no logradas. Finalmente, veamos los datos correspondientes a los verbos conjugados en segunda persona:
Tabla 12: verbos conjugados en segunda persona que presentan pronombres sujeto en las conversaciones logradas y no logradas conversaciones logradas N % verbos con pronombre 14 63,6 verbos sin pronombre 8 36,4 total 22 100 conversaciones no logradas N % 46 63 27 37 73 100

En el caso de los verbos conjugados en segunda persona, podemos ver que la relación entre estos y los pronombres sujeto es casi idéntica en las conversaciones logradas y en las no logradas. El valor de ji cuadrada para este conjunto de datos, con 95 casos válidos y un grado de libertad de 1 (gl = 1), es de 0,003 (x2 = 0,003), con una significancia de 0,958. Esta prueba confirma que la mayor presencia del pronombres sujeto «tú» no muestra ninguna relación con el logro de la conversación. Los resultados obtenidos son parcialmente compatibles con nuestra hipótesis: las conversaciones no logradas muestran, efectivamente, un número mayor de pronombres sujeto en relación con los verbos conjugados en primera y segunda persona. La prueba de ji cuadrada nos muestra, además, que esta diferencia es significativa. Al observar el detalle de los tipos de pronombre sujeto, sin embargo, podemos darnos cuenta de que la verdadera relación
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inversa se da entre los pronombres sujeto de primera persona y el logro de la conversación, mientras que la relación que los pronombres sujeto de segunda persona muestran con el logro de las conversaciones no es significativa. 4. CONCLUSIONES Y DISCUSIÓN Podemos afirmar que la hipótesis propuesta se cumple parcialmente. Efectivamente, los datos muestran que existe una relación inversa entre las marcas de peso pragmático y el éxito de la discusión; sin embargo, parece ser que esta relación está sólo circunscrita a los pronombres de primera persona en función de sujeto; los pronombres de segunda persona, en cambio, no mostraron variaciones significativas entre los grupos. Este hallazgo nos parece importante, porque puede sugerir que uno de los posibles factores que influye en la baja calidad de las discusiones, especialmente en aquellas sostenidas en el contexto de sala de clases, es la tendencia que muestran los hablantes a insistir en las opiniones propias y marcar su presencia en la conversación antes que escuchar la opinión de los otros y discutir sus argumentos, lo que lleva a que las discusiones deriven en una especie de «diálogo de sordos». Esto se expresa, justamente, en la alta presencia del pronombre «yo» en las interacciones. Otro aspecto que nos parece interesante de investigar es la alta frecuencia de verbos conjugados en primera y segunda persona que presentan sujetos pronominales en las conversaciones analizadas, que equivale a un 67% del total de verbos de primera y segunda persona. Este dato se vuelve especialmente llamativo si se compara con las cifras obtenidas en el estudio de Davidson (1996) sobre el español de Madrid: 20%. ¿Se trata de una tendencia propia del español de Chile? ¿influye en esta alta presencia la edad de los interlocutores? ¿o se trata de una propiedad característica de la discusión argumentativa? Esperamos abordar estas preguntas en una próxima ivestgación.
NOTAS 1 Estudio inserto en el proyecto FONDECYT 1060439 «La competencia argumentativa oral en el aula: un estudio exploratorio con estudiantes de enseñanza media». Este artículo es una versión ampliada de la ponencia presentada en el primer coloquio «Gramática, pragmática y discurso”, realizado en la Pontifica Universidad Católica de Chile en enero de 2009. Los autores desean agradecer a los profesores Teresa Oteíza, Claudio Pinuer, Ómar Sabaj y Guillermo Soto por sus observaciones y sugerencias. 2 Una justificación alternativa es la ofrecida por estudiosos de la corriente generativista, quienes postulan para lenguas como el español la existencia de pronombres fonéticamente nulos (véase, por ejemplo, Fernández Soriano, 1999: 1225). 3 En todas las citas, las palabras que aparecen en cursiva o subrayadas están así en el original.

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4 Las citas tomadas del artículo de Davidson son traducciones nuestras. 5 Agradecemos la orientación prestada por el profesor Camilo Quezada.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS
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CARLOS GONZÁLEZ VERGARA es profesor del Departamento de Ciencias del Lenguaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es doctor en Lingüística Teórica y sus Aplicaciones por la Universidad Complutense de Madrid. Su principal área de investigación es la gramática española, especialmente la descripción de las propiedades morfosintácticas del español de Chile. Desde la perspectiva de la lingüística teórica, le interesa el estudio de la interfaz semántica/sintaxis en español, en el marco de la Gramática del Papel y la Referencia (RRG). Dirige también el grupo chileno que trabaja la elaboración de la ontología del proyecto FunGramKB (base de conocimientos para

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el procesamiento de lenguaje natural). Es coordinador del Magíster en Letras con mención en Lingüística de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Correo electrónico: cgonzalv@uc.cl

LORENA JÉLVEZ HERRERA es Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica y Licenciada en Educación de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, estudiante del programa de Magister en Lingüística aplicada de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Ha ejercido como profesora de Lengua Castellana y Comunicación en enseñanza media y como asistente de investigación en el proyecto Fondecyt 1090 “La competencia argumentativa oral en el aula: Un estudio exploratorio con estudiantes de enseñanza media”. Actualmente participa en el proyecto Fondecyt 1090151 “La escritura en las disciplinas en la Universidad: El caso de las licenciaturas en ciencias y humanidades”. Correo electrónico: lorenajelvez@gmail.com

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ARTÍCULO

De “la conspiración de silencio” al reconocimiento de voces alternativas. Las violaciones a los derechos humanos en Chile según el Informe Valech (2003)
TErESa OtEíZa S.
Universidad Austral de Chile

RESUMEN. Este artículo examina ciertos patrones de la realización de voz del Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (también conocido como Informe Valech), un discurso oficial producido por el Ministerio del Interior en el proceso de investigación de las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura militar (1973-1990). Desde la Teoría de la Valoración, entendida como una reorganización comprehensiva y sistemática de los recursos léxicogramaticales empleados para valorar la experiencia social, se postula que los autores del Informe Valech construyen un discurso heteroglósico en el que incluyen de manera inscrita una multiplicidad de voces implicadas en los hechos de tortura y prisión política. Asimismo, el trabajo demuestra que los autores recurren a recursos de extra-vocalización e intravocalización, que junto a la presencia de nominalizaciones instancian en diferentes grados posiciones alternativas en el discurso. PALABrAS CLAVE: Teoría de la valoración, voz, nominalización, lingüística sistémico funcional, derechos humanos RESUMO. Este artigo examina certos padrões da realização de voz do Informe da Comissão Nacional sobre Prisão Política e Tortura (também conhecido como Informe Valech), um discurso oficial produzido pelo Ministério do Interior no processo de investigação das violações aos direitos humanos perpetradas pela ditadura militar (19731990). Desde a Teoria da Valoração, percebida como uma reorganização compreensiva e sistemática dos recursos léxico-gramaticais usados para valorar a experiência social, postula-se que os autores do Informe Valech constroem um discurso hetero-glóssico onde estão inseridas de maneira inscrita uma multiplicidade de vozes implicadas nos fatos da tortura e prisão política. Igualmente, o trabalho demonstra que os autores fazem uso de recursos de extra-vocalização e intra-vocalização, que junto à presença de nominalizações instanciam em diferentes graus posições alternativas no discurso. PALAVrAS CHAVE: Teoria da valoração, voz, nominalização, lingüística sistémico- funcional, direitos humanos ABSTrACT.This paper examines certain patterns of voice realization in the National Report of the Political Prison and Torture Commission (also known as Valech Report), an official discourse produced by the Ministry of Interior in the process of investigation of the human rights violations committed by the military dictatorship (1973-1990). From the perspective of the Appraisal Theory, which is understood as a comprehensive and systematic reorganization of the lexicogrammatical resources used to value social experiences, the article shows that the authors of the Valech Report build a heteroglosRecibido: 21 de marzo de 2009 • Aceptado: 18 de junio de 2009.

ALED 9 (1), pp. 87-111

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sic discourse, in which they include in an inscribed manner a multiplicity of voices implicated in the torture and political prison events. The paper also demonstrates that the authors draw on resources of extra-vocalization and intra-vocalization, which along with the presence of nominalizations, instantiate in different degrees alternative positions in the discourse. KEY WOrDS: Appraisal theory, voice, nominalization, systemic functional linguistics, human rights

Introducción
Este trabajo analiza algunos recursos léxico-gramaticales que colaboran en la construcción de una prosodia valorativa de la voz de los autores en un discurso oficial sobre derechos humanos en Chile. El Informe de la Comisión sobre Tortura y Prisión Política, así como el informe previamente elaborado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig, 1991), han sido producidos en el contexto del proceso de clarificación de la verdad y justicia sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas entre 1973 y 1990 en Chile. Comenzaremos por presentar en primer lugar, una visión de la auto-presentación de la Comisión en su respectivo informe oficial del año 2003 (Informe Valech). Se examina, asimismo, el rol de las nominalizaciones y otros recursos gramaticales como la modalización, modulación y polaridad negativa en combinación con recursos de inserción y asimilación (extra-vocalización) y su potencial de construcción de significados más o menos monoglósicos y heteroglósicos en el discurso. Este trabajo se inserta en un estudio más amplio que pretende, desde una orientación del Análisis Crítico del Discurso y de la Lingüística Sistémico Funcional, dar cuenta del funcionamiento discursivo de la prosodia valorativa entendida como logogénesis en el discurso de la historia chilena contemporánea1. Los documentos sobre la violación de los DDHH durante la dictadura militar chilena (1973-1990) merecen, sin duda, un estudio más acabado de su contexto de producción y circulación así como de la importancia social y política que han tenido en el país. Sin embargo, dado que este no es el propósito principal de este artículo, sólo se presenta una brevísima reseña de los contextos de producción de estos documentos para detenernos en el funcionamiento a nivel discursivo-semántico de algunos recursos léxico-gramaticales. En trabajos anteriores sobre el discurso pedagógico de la historia (Oteíza 2003, 2006, 2009a; Oteíza y Pinto 2008) hemos trabajado en el examen de las realizaciones de los subsistemas de Actitud y de Compromiso de la Teoría de la Valoración (TVA) (Appraisal Theory) y en cómo se construyen los significados interpersonales a través del léxico mediante determinadas estructuras gramaticales que parecen ser más productivas en este ámbito. Posteriormente, me he centrado en el análisis del potencial gramatical que colabora a generar significados más o menos heteroglósicos considerándolos tanto desde un punto de vista epistémico como
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Teresa Oteíza S.: De “la conspiración de silencio” al reconocimiento de voces alternativas. ...

dialógico (desarrollo de White 2000, 2003 de los planteamientos de Bajtín)2 en el discurso de la historia. En toda esta investigación de carácter cualitativo he explorado las posibilidades de examinar con más detalle el potencial del sistema léxico-gramatical incluyendo el análisis del sistema de transitividad (Halliday 1994; Halliday y Matthiessen 2004), con el objeto de elicitar los efectos de sentido de las expresiones de subjetividades. La Teoría de la Valoración (TVA), que opera en el plano discursivosemántico del lenguaje, permite un análisis conjunto de la gramática y del léxico, concibiendo la expresión de la metafunción interpersonal desde una perspectiva conceptual que puede expresarse en el discurso de manera inscrita (explícita) o evocada (implícita). De acuerdo con White (2003), el propósito fundamental de esta teoría es ofrecer una reorganización comprehensiva y sistemática de los recursos lingüísticos empleados para valorar la experiencia social. Asimismo, esta teoría considera fundamental la posición de los lectores, quienes pueden adoptar estrategias tácticas, complacientes o de resistencia para enfrentar los discursos. En la siguiente sección del marco analítico se presentan los elementos teóricos y metodológicos que guían este trabajo. Posteriormente, el análisis y discusión del origen o fuente de las valoraciones (sistema de COMPROMISO) se subdivide a su vez en tres secciones que abordan respectivamente un examen de la auto-presentación de la Comisión Valech, el rol de las nominalizaciones o metáfora gramatical ideacional y los mecanismos de extra-vocalización introducidos por recursos de modalización, modulación y polaridad negativa, entre otros.

1. Marco analítico
La Teoría de la Valoración (TVA) ha podido desarrollarse en el marco de la LSF por la visión sociosemiótica del lenguaje de esta perspectiva lingüística, y dado que el lenguaje es concebido como un conjunto de recursos para “hacer” significados más que reglas para ordenar estructuras (Martin y Rose 2008). La TVA constituye un desarrollo posterior sobre la metafunción interpersonal y su instanciación en el nivel léxico-gramatical en el sistema de Modo por Halliday (1994). Este aporte ha sido realizado inicialmente por J.R. Martin (1997, 2000, 2003a, 2003b, 2004a, 2004b) y P. White (2000, 2003), J.R. Martin y D. Rose (2003) y J.R. Martin y P.White (2005), entre otros lingüistas que han trabajado en este marco analítico aplicándolo al ámbito de la historia como en estudios de corpus (Achugar 2004, 2008; Coffin 2003, 2006; Coffin y O’Halloran 2006; Oteíza 2003, 2006, 2009a, 2009b; Oteíza y Pinto 2008, entre otros). El giro de esta orientación teórica se dirige al análisis de “significados en contexto, hacia los efectos retóricos en vez de hacia las formas gramaticales”, como lo expresan Martin y White (2005:94). Esto implica necesariamente que se tomen en consideración las realizaciones léxicas junto con las gramaticales,
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entendiendo que la valoración no se realiza discretamente en el discurso, sino por acumulación de recursos lingüísticos (Halliday 1994; Hunston y Thompson 2000; Martin y Rose 2003; Martin y White 2005). Las categorías de análisis propuestas por Martin y White, ampliamente citadas en trabajos previos, se muestran a continuación en la Figura 1:
Figura 1: Esquema General de la Teoría de la Valoración (APPRAISAL System) según Martin & Rose 2003; Martin & White 2005. Monoglosia: Autores no reconocen posicioCOMPROMISO nes alternativas Heteroglosia: Autores reconocen posiciones alternativas Afecto: In/Felicidad, In/Seguridad, In/SatisVALORACIÓN facción (APPRAISAL) ACTITUD Juicio: Estima Social y Sanción Social Appreciación: Reacción, Composición y Valoración Social Fuerza: Elevar o bajar GRADACIÓN Foco: Agudizar o precisar

La Teoría de la Valoración es una herramienta flexible que permite explorar la construcción de los significados interpersonales en el discurso en el plano discursivo-semántico. Hemos postulado en trabajos previos (Achugar y Oteíza 2009; Oteíza 2003, 2006, 2009a, 2009b; Oteíza y Pinto 2008) que la TVA ofrece un rico potencial de análisis ideológico de los discursos y que, por lo mismo, es complementaria a los análisis que, por ejemplo, se han hecho de los eventos y actores sociales desde una orientación del análisis crítico del discurso (T.van Leeuwen 1996; N. Fairclough 1995, 2003; N. Pardo Abril 2007, entre otros). El sistema de COMPROMISO guarda relación con la fuente u origen de las valoraciones incluidas en el discurso. Por esta razón, este sistema y la distinción entre posiciones más o menos monoglósicas y heteroglósicas, es particularmente útil para sistematizar la incorporación de diferentes voces en el mismo. Las otras categorías de la TVA (ver Figura 1) no se han considerado para este análisis dado que, si bien es claro que la prosodia valorativa3 se construye en todos los aspectos combinados de esta teoría, el foco de este trabajo son los aspectos léxicogramaticales que construyen la voz de los autores de la Comisión del informe examinado sobre derechos humanos. Se pretende demostrar que, por ejemplo, las nominalizaciones no sólo pueden ser analizadas como formas de construir significados representacionales en el sistema de ACTITUD, sino que también pueden ser analizadas desde el sistema de COMPROMISO y examinadas desde el rol que desempeñan como

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fuentes de valoraciones que instancian diferentes grados de reconocimiento de posiciones alternativas en el discurso. En español, al igual que en el inglés, existen ciertas estructuras gramaticales que facilitan la expresión de monoglosia o heteroglosia en el discurso. Estos recursos son la concesión o generación de contra expectativa -que comúnmente se expresa a través de conjunciones contraargumentativas-, la polaridad negativa y los recursos que construyen significados de modalización (probabilidad/habitualidad) y modulación (obligación y disposición). Estos recursos, en conjunto con otros de carácter léxico y gramatical, colaboran generando flujos de prosodias valorativas en los discursos. De este modo, ciertas estructuras gramaticales favorecen la construcción de prosodias dominantes4 como en el discurso sobre derechos humanos de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig), el cual mediante esta modalidad de prosodia construida en cláusulas relacionales y mentales encabezadas por una polaridad negativa, permite una auto-presentación justificatoria de las limitaciones de esta Comisión para clarificar los hechos y “hacer” justicia (No es tarea de la Comisión hacer juicios; No es el rol de la Comisión, No nos corresponde juzgar, entre muchas otras instancias similares), asunto que interpreto desde una modalidad tanto dialógica como epistémica (Oteíza 2009b). White (2003) evidencia cómo los recursos de valoración pueden presentarse en los medios de comunicación. Este autor se centra específicamente en el sistema de COMPROMISO, analizando los dispositivos de intra-vocalización diferenciándolos de los recursos de extra-vocalización (inserción y asimilación). Los recursos de intra-vocalización pueden clasificarse de acuerdo con White (2003) en dialógicamente expansivos o contractivos dependiendo del reconocimiento que los autores deciden dar a otras voces en el discurso (más o menos heteroglósicos)5. Sin embargo, será necesario tener en cuenta que “ningún enunciado está libre de la presencia subjetiva del hablante” (Thibault 1997:53) y que la subjetividad o perspectiva del productor textual se expresa incluso en oraciones declarativas, en las que según White (2000), el autor decide no reconocer voces alternativas. Dentro de los recursos que tienen el potencial de expresar significados que revelan la fuente de las valoraciones se han examinado la modalidad, polaridad, evidencialidad, intensificación, atribución, concesión y consecuencialidad (Martin y White 2005). De acuerdo con estos autores, el marco analítico del sistema de COMPROMISO agrupa a “todas esas locuciones que proveen los medios para que la voz autorial se posicione a sí misma en relación con otras voces, y que así se ‘comprometa’ con ellas y con las posiciones alternativas construidas como tomando parte en el contexto comunicativo.” (Martin y White 2005:94). El potencial de los significados de modalización y modulación han sido estudiados desde diferentes orientaciones gramaticales reconociéndosele su flexibilidad para instanciar diversos niveles de subjetividad deóntica o

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epistémica en el discurso.6 En el presente estudio, nuestro interés está puesto más bien en el funcionamiento discursivo de los significados de obligación y de posibilidad, y en el potencial que este recurso ofrece, en combinación con otros para que los autores expresen orientaciones más o menos heteroglósicas en el discurso. Otro de los aspectos que se examina en este trabajo es el rol de las nominalizaciones en la construcción de los significados interpersonales de COMPROMISO. Varios trabajos han documentado el papel de las metáforas ideacionales, y específicamente de las nominalizaciones, en la construcción de discursos naturalizados en los que los autores asumen una fuerte solidaridad ideológica con los lectores, expresando en cláusulas declarativas nominalizadas un saber que se considera compartido y “no discutible” o negociable. (Achugar 2008; Achugar y Schleppegrell 2005; Coffin 2003, 2006; Martin 1991, 2002, 2003b; Fairclough 1995, 2003; Oteíza 2003, 2006; Oteíza y Pinto 2008, entre muchos otros). Sin embargo, en el presente trabajo, nos interesa explorar su funcionalidad más allá de, o junto con, su significado representacional y examinar la posibilidad de que instancien significados heteroglósicos. Las nominalizaciones son el recurso más poderoso para crear metáforas gramaticales (Ghio y Fernández 2008:169). Las metáforas gramaticales ideacionales típicas en los registros académicos y especializados, implican un movimiento no sólo a nivel sintáctico en la cláusula, sino también a nivel semántico, generando una tensión entre ambos niveles (Halliday y Matthiessen 2004). Un aspecto clave en relación a la metáfora gramatical de acuerdo con Thompson (1996), es que no es posible sostener desde una perspectiva funcional que el significado metafórico y el congruente denoten lo mismo, dado que no es posible separar la expresión del significado; de este modo, la expresión es el significado y la elección de términos más metafóricos construye un significado diferente del que expresan términos más congruentes. El concepto de congruencia es definido por Martin como una relación en la cual “la relación entre las categorías semánticas y gramaticales es natural: la gente, los lugares y las cosas son realizadas nominalmente; las acciones son realizadas verbalmente, las relaciones lógicas de tiempo y consecuencia son realizadas conjuntivamente, y así sucesivamente.” (J.R.Martin 1991:310). En consonancia con lo previamente expuesto, no consideramos el concepto de nominalización en términos léxicos como sí se ha tomado en otros estudios recientes de análisis de corpus en español.7 En el presente estudio nos interesan las metáforas gramaticales en cuanto sintagmas en los que las acciones, personas, cosas y relaciones lógicas son realizadas nominalmente permitiendo un “empaquetamiento” o “cosificación” de los significados representacionales. El lenguaje nominalizado tiene el potencial de manipular la agencia en el discurso y provocar, por tanto, que las explicaciones sean menos accesibles a una crítica o sean menos negociables por el lector (J.R. Martin 2002), pero al mismo tiempo, permiten organizar la información destacando lo más relevante de acuerdo a los
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argumentos de quien escribe, y permiten generalizar experiencias individuales discretas (J.R. Martin 1991). De este modo, y de particular relevancia para el presente trabajo, desde el punto de vista de la organización de los textos, “la metáfora gramatical es crítica para separar apropiadamente la información como instancias de prominencias temáticas, entregándole así a los lectores un ángulo desde dónde se pueden construir nuevas prominencias a partir de lo asumido.” (Martin 2008: 804). Ambos potenciales son explotados en el discurso sobre derechos humanos examinado en este trabajo, como se espera demostrar en la próxima sección de análisis y discusión del corpus.

2. Análisis y discusión
El corpus analizado en este trabajo se enmarca en los discursos oficiales sobre violación a los derechos humanos ocurridos en Chile durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990). Para el análisis se considera la Presentación y el capítulo III de Contexto del Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (comúnmente denominado Informe Valech por el monseñor Sergio Valech que presidía la Comisión). A continuación se detallan algunos aspectos mínimos, por razones de espacio, sobre el contexto de producción de este documento. La Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (Informe Valech) da cuenta de las graves violaciones a los derechos humanos que agentes de Estado cometieron principalmente en los primeros meses luego del golpe de estado militar del 11 de septiembre de 1973. Este golpe terminó con la vida del Salvador Allende, presidente socialista que había sido elegido democráticamente en el año 1970 en representación de la coalición política de izquierda denominada Unidad Popular. A partir del día del golpe militar, miles de chilenos fueron detenidos, torturados y asesinados en centros de detención improvisados a lo largo del país, de muchos no se sabe hasta el día de hoy su paradero y permanecen “desaparecidos”. En Chile, conviven diferentes memorias históricas de los 17 años de dictadura militar, de modo que para algunos sectores de la sociedad ha implicado un largo proceso aceptar las muertes, desapariciones y, sobre todo, la existencia de la tortura sistemática e institucionalizada durante ese período. Un paso inicial en relación al establecimiento de la verdad y justicia lo dio el primer presidente democrático Particio Aylwin al promulgar a través del Decreto 355 del año 1990 la creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, cuya misión era investigar las violaciones a los derechos humanos con consecuencia de muerte. Esta Comisión estuvo formada por ocho profesionales, a los que se les atribuyó la “autoridad moral” para recoger y analizar los antecedentes. Posteriormente, durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos (2000-2006), quien continuó con la política de reconciliación nacional iniciada por Aylwin, se crea, también por mandato presidencial
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la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura mediante el Decreto Supremo Nº 1.040, del Ministerio del Interior en el año 2003. Esta nueva comisión tuvo como objetivo determinar, de acuerdo a los antecedentes que se presentaran, quiénes eran “las personas que sufrieron privación de libertad y torturas por razones políticas, por actos de agentes del Estado o de personas a su servicio, en el período comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990.” (Página de presentación de la Comisión, Ministerio del Interior). Esta Comisión “debía también proponer medidas de reparación al Presidente de la República, para las víctimas que identificara y elaborar un informe de todo ello.”(cf.). En su trabajo recogió testimonios de personas que habían padecido tortura y prisión política y redactó varios informes entre los años 2003 y 2005 consignando un total de 28.459 víctimas de prisión política y tortura hasta la fecha. Esta Comisión se disolvió luego de concluida su labor. En la siguiente sección se examinan algunos recursos de inclusión de las voces de los autores en el discurso en la Presentación y capítulo de Contexto del Informe Valech. Se ofrece en primer lugar un análisis de la auto-presentación de la Comisión del Informe Valech, y se explora en las secciones siguientes el potencial de expresión de voz de la Comisión mediante el uso de las nominalizaciones y explicitación de su subjetividad a través de una amplia gama de recursos de modulación, modalización y polaridad negativa, entre otros que acompañan a recursos de extra-vocalización. Tal como se mencionó en la sección de marco referencial, la valoración no puede considerarse como las marcas discretas de subjetividad en el discurso; sin embargo, es imposible dar cuenta de todos los elementos léxicogramaticales que construyen la valoración en un discurso dado, por lo que el lector se dará cuenta de que se han dejado sin analizar muchos ítems léxicos y marcadores discursivos que obviamente también contribuyen a construir la voz de los autores del documento. 2.1. AUTO-rEprESENTACIÓN LA COMISIÓN VALECH En los tres primeros ejemplos que corresponden a la Presentación del Informe Valech, es posible apreciar a una Comisión que se presenta en el discurso desde un “nosotros” en un tono personal y sobrio. En el ejemplo (1) los autores se refieren a las distintas posiciones sobre la tortura que han existido en Chile. La alusión a “muchos creyeron” que la tortura “no había sido tan masiva” es clave en este inicio del documento ya que como lo señala la marca de contraexpectativa “Sin embargo”, esta Comisión se encargará de probar lo contrario en el informe. Es decir, este informe viene a dar una respuesta a su vez a otro argumento señalado por el recurso de contra-expectativa “pero” del ejemplo (2) de que “no era posible hacer justicia”. Es la “conspiración de silencio sobre la tortura” lo que se procura deconstruir en este informe. Es evidente la diferencia
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de representación entre “muchos” y “otros” en términos de la prominencia numérica de los “muchos” que no creían en que hubiese existido una práctica masiva de la tortura durante la dictadura de Pinochet, y el escepticismo de los “otros” en cuanto a las posibilidades reales de hacer justicia a las víctimas de la tortura y prisión política. Los autores se comunican con el lector en un lenguaje directo y sencillo que incluye preguntas retóricas como las que terminan en el ejemplo (2).
(1) Consciente o inconscientemente, una conspiración de silencio sobre la tortura se fue extendiendo lentamente sobre el país. Con el pasar de los años muchos creyeron que, si bien los malos tratos habían sido comunes contra los prisioneros de régimen militar, la tortura propiamente tal no había sido tan masiva. Sin embargo, quienes habían sido torturados –las más de las veces, también en el silencio- guardaban la memoria, las marcas y las consecuencias de tratos crueles, inhumanos y degradantes, según la Declaración Universal de Derechos Humanos, que literalmente les habían cambiado o mutilado la vida. (p: 17) (2) Otros consideraban que era justo y necesario buscar la verdad y justicia en los casos de detenidos desaparecidos o de ejecutados políticos víctimas de juicios sumarios e incompletos…o en los llamados casos emblemáticos de violaciones de derechos humanos, pero que no era posible hacer justicia en el caso de las víctimas de prisión política y tortura. ¿Cómo se podría probar fehacientemente una tortura treinta años después? O bien, ¿Qué sentido tendría introducirse en estos temas cuando el pasado de estos hechos parecía tan lejano? (p: 17)

Particularmente en el ejemplo (3) se insiste en la presentación de la evidencia y en cómo la Comisión, mediante el uso de cláusulas mentales y verbales, da cuenta de lo que fue el proceso de recoger los testimonios de las víctimas. Aparte de la presentación humana, cercana y menos “solemne” y moralista que la diferencia de la auto-presentación de la Comisión del Informe Rettig (Oteíza en prensa b), esta presentación va a marcar el patrón retórico de todo el resto del documento, caracterizado por el énfasis en mostrar a los lectores pruebas contundentes y decisivas de la existencia de la tortura masiva e institucionalizada durante la dictadura de Pinochet. El uso de “nosotros”, sin embargo, sólo se encuentra en esta sección ya que como veremos en los ejemplos de la auto-presentación de la Comisión en el capítulo III de Contexto, no se registra ninguna instancia de esta forma de referirse a sí misma. Este párrafo concluye con un lenguaje nominalizado que retoma en una abstracción y generalización los elementos que previamente han sido mencionados de manera más congruente (Halliday 1994; Halliday y Matthiessen 2004), llevando el discurso desde la concreción y cercanía de lo que las víctimas narraron y la Comisión escuchó a la primera instancia de presentación de la institucionalización de la tortura y “corrupción del poder”.
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(3) Más de treinta mil personas han desfilado frente a nosotros, las hemos visto y las hemos escuchado. Más de treinta mil personas se han atrevido a acercarse a nuestras oficinas o a responder a nuestros llamados en regiones. Y más de treinta mil veces hemos escuchado el estupor, el temor, la impotencia que aún genera la dignidad violada por agentes de Estado, de quienes se espera –o debería esperarse- respeto a las personas, protección a los débiles y un escrupuloso cumplimiento de la ley. Así nos hemos dado cuenta, en primera persona, de que la corrupción del poder es la peor de las corrupciones, pues terminan minando las bases de la credibilidad esencial que todo ciudadano aguarda de las instituciones del Estado. (p: 17)

Por otra parte, en la Introducción al capítulo de Contexto, ejemplo (4), la Comisión Valech recurre a una estructura de prosodia valorativa dominante construida mediante una polaridad negativa en cláusulas de procesos mentales, verbales y relacionales, al igual que en el Informe Rettig (No es su intención…; tampoco pretende dilucidar…; ni pronunciarse…; no pareció necesario referirse…, entre otras) (Oteíza 2009b). Los recursos de intertextualidad y de recontextualización son evidentes ya que se hace una referencia explícita al Informe Rettig y otra de carácter más implícito al representarse en el discurso los eventos históricos de 1973 como “el conocimiento”8, nominalización que en el Informe Rettig alude a la crisis del gobierno de Allende.
(4) Con este capítulo, la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura aspira a describir un contexto básico para la mejor comprensión de la represión política verificada durante el régimen militar, considerando que ésta tuvo lugar, cobró impulso y pudo prolongarse debido a una serie de factores de índole social, política, institucional, jurídica y cultural. No es su intención ofrecer un cuadro completo o pormenorizado de la historia del régimen instalado por la Junta Militar de gobierno desde el 11 de septiembre de 1973. Tampoco pretende dilucidar el peso relativo de los distintos factores que incidieron en el quiebre de la democracia en Chile, tras un periodo de intensa polarización política nacional e internacional y de fuerte movilización social, ni pronunciarse sobre las responsabilidades de cada actor político y social en la incubación y precipitación de esa crisis. El conocimiento del proceso que desembocó en el 11 de septiembre de 1973, no puede justificar la violación masiva de los derechos humanos posterior. En concordancia con el mandato específico de esta Comisión, no pareció necesario referirse a ese período previo, ni repetir el trabajo de encuadre histórico de las violaciones a los derechos humanos ocurridas entre 1973 y 1990, realizado hace más de una década por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. En concreto, este capítulo busca dar cuenta del contexto de la represión política, con particular referencia a la prisión política y la tortura. (p. 161)

Se alude, asimismo, a un “mandato específico” (agencia externa) que hace alusión a un decreto presidencial con menos solemnidad que en el Informe Rettig en el cual sus autores en el año 1991 se sabían parte de un momento
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histórico crítico y abierto a fuertes oposiciones ideológicas. La Comisión Valech se presenta en tercera persona con los diferentes grados de lejanía que le permite el artículo definido “la” y el adjetivo demostrativo “esta”, terminando con la elisión prácticamente completa de su voz para quedar representada en “este capítulo” (que retorna al tono del inicio del párrafo), estableciendo los límites de su accionar sin que prime una representación positiva en términos valóricos y sin recurrir a argumentos de auto-justificación. El solo uso del modificador demostrativo “esta” es una señal heteroglósica de que se reconocen no como única comisión, sino que admiten la existencia de “otras” comisiones en una clara referencia intertextual con la Comisión del Informe Rettig, asunto que es explícito al inicio y término del capítulo. Dentro de las 40 páginas que abarca esta introducción, las otras 16 instancias de auto-representación explícita de la Comisión son las siguientes:
(5) Esta Comisión ha considerado; …como consta en testimonios entregados a esta Comisión; …que entregó a esta Comisión relatos pormenorizados de su experiencia; …dos personas concurrentes ante esta Comisión sufrieron incomunicaciones…; el trabajo de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura ha permitido; Los antecedentes reunidos por esta Comisión permiten formarse convicción moral sobre; recintos de detención registrados por esta Comisión; Esta Comisión ha consignado…; …el asunto de esta Comisión; …a numerosas personas concurrentes a esta Comisión; …bajo escrutinio de esta Comisión; …según los testimonios recogidos por esta Comisión; …como se desprende del trabajo de esta Comisión; …la información recabada por esta Comisión; …ha sido elemento de juicio valioso para el trabajo de esta Comisión; La importancia histórica de esta cláusula para efectos del trabajo de esta Comisión; Los antecedentes reunidos por esta Comisión permiten formarse convicción moral sobre la efectividad de las torturas denunciadas…

Como puede apreciarse en esta explicitación de la labor de la Comisión, en este informe no se hace referencia al comportamiento moral que los chilenos “debiéramos” tener. No hay una actitud aleccionadora por parte de la voz de los autores, como sí es notoria en la voz de los autores de Informe Rettig, sino que predomina la presentación de pruebas sólidas y concretas de una gran cantidad de fuentes que evidencian la masividad de la represión política durante el régimen militar. La única instancia diferente de auto-presentación es “escapa al sentido de este Informe” en la que la Comisión no se refiere a sí misma sino que alude a los límites y alcances del documento y de este modo, toma distancia y objetiviza el trabajo realizado. Los autores representados por la “Comisión” quedan posicionados gramaticalmente en frases preposicionales con diferentes funciones a nivel semántico- discursivo, salvo dos oportunidades en que funcionan como sujetos/ Sensores de procesos mentales (Esta Comisión ha considerado; Esta Comisión ha consignado). En algunos casos la Comisión funciona como una ubicación o
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entidad receptora de los testimonios de las víctimas e información entregada por diferentes organismos que trabajaron en la defensa de los derechos humanos, instanciada lexicogramaticalmente como complementos agentes en cláusulas materiales y mentales o como modificadores de nombres en construcciones nominalizadas que aluden al trabajo realizado por la Comisión. Las marcas explícitas que hemos analizado de la auto-presentación de la Comisión son claras muestras de la inclusión de la voz de los autores en el documento. Se examinan en la siguiente sección, estructuras léxicogramaticales en las que resulta menos obvia la inclusión de la perspectiva de los autores en el discurso, fenómeno que se logra a través de la presencia de nominalizaciones o metáforas gramaticales ideacionales y la posibilidad de que su funcionamiento no sea principalmente monoglósico como ya se adelantara en la sección anterior de este trabajo. 2.2. POTENCIAL VALECH
DE LA METÁFOrA GrAMATICAL IDEACIONAL EN EL

INFOrME

El capítulo de Contexto del Informe Valech se compone de siete secciones encabezadas por un párrafo de Introducción el cual ya ha sido analizado en el punto 4.1. (Ejemplo 4). Las secciones son las siguientes: Declaración de estado de guerra, Consejos de Guerra, El poder judicial, El aparato represivo, Los medios de comunicación, Órganos de denuncia internos y externos y La reiterada condena internacional. Se ha postulado que la metáfora gramatical ideacional (Halliday 1994; Halliday y Matthiessen 2004) permite empaquetar en una frase nominal lo que de manera más congruente o literal se expresaría en una cláusula completa. Asimismo, se ha estipulado que, en general, se ubica en posición temática y corresponde a la información considerada familiar o dada en el discurso. Este recurso se aprecia en todo el documento, pero de forma más notoria al principio de cada sección en la que los autores van consolidando el argumento de las secciones anteriores a través de evidencia empírica. Es posible observar este tipo de construcciones en cláusulas subordinadas y frases preposicionales que funcionan como antecedentes en función adverbial y que también están en posición temática. De este modo, la evidencia presentada en la primera sección de “Declaración de estado de guerra” en cuanto a que el contexto de “guerra interna” no existía para el momento del golpe militar de 1973, se construye nominalizadamente en el discurso como antecedentes o condiciones de la cláusula principal, enfatizada con los nombres “inexistencia” y “ausencia” en el ejemplo (6) y por los adjuntos “unilateral” e “inexistente” en el ejemplo (7), correspondiendo cada uno a la oración inicial de sus respectivas secciones9. Los autores se valen, por tanto, del recurso de la nominalización para ir construyendo una evidencia que recontextualiza un momento histórico en oposición a los planteamientos ideológicos de la existencia de una “guerra interna” que
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fueron compartidos por parte de la sociedad chilena, y que implica desde la orientación de los autores, asumir una fuerte solidaridad ideológica con los lectores.
(6) Frente a la inexistencia de un contexto de guerra interna, en ausencia de una lucha armada que hiciera peligrar el monopolio de la fuerza reservado a las Fuerzas Armadas y de Orden, legalmente no se justificaba la supeditación del ordenamiento jurídico a esa situación de emergencia. (Sección 2: Consejos de Guerra, p.166) (7) A la definición unilateral de una guerra inexistente y a la actuación irregular y punitiva de los consejos de guerra debe añadirse la abdicación, por parte de la Corte Suprema, de su facultad, establecida en la Constitución Política del Estado vigente al momento del golpe militar, para controlar y supervigilar a los tribunales militares en tiempo de guerra. (Sección 3: El poder judicial, p.171)

De esta manera, los ejemplos (6) y (7) refuerzan uno de los argumentos principales que “justificaron” la tortura de miles de chilenos en especial durante los primeros meses luego del golpe militar de 1973. En la primera sección del capítulo (Declaración de estado de guerra) se alude al “presunto” Plan Z del Libro Blanco y a la “amenaza” de una dictadura marxista unida a la existencia de armas que iban a ser utilizadas por la extrema izquierda para tomarse el poder. En este capítulo de Contexto la Comisión desea dejar muy claro que la “guerra interna” fue una construcción ideológica de un sector político o una “definición unilateral”. Así, lo que se manifiesta como “presunto” en la sección anterior, se explicita como inexistente a través de un discurso preferentemente nominalizado. Los autores “se retiran” momentáneamente al inicio de cada sección para hacer hincapié en el elemento dado de la cláusula, los principales argumentos a los que van agregando más pruebas a lo largo de todo el capítulo. Sin embargo, la voz valorativa de los autores no se retira por completo ya que sigue inscrita en la cláusula principal a través de la polaridad negativa encabezada por un adjunto comentario (legalmente no se justificaba) y modulación baja en una construcción impersonal (debe añadirse). De este modo, las nominalizaciones, precisamente en estas frases preposicionales, son un recurso de evidencia más alto que los inicios de las secciones 4 y 5, (ejemplos 8-10) en los que las nominalizaciones están en función sujeto:
(8) La represión política –fusilamientos sumarios, tortura sistemática, privación arbitraria de libertad en recintos al margen del escrutinio de la ley, conculcación de derechos humanos fundamentales –operó desde el 11 de septiembre hasta el fin del gobierno militar, aunque con grados de intensidad variables y con distintos niveles de selectividad a la hora de señalar a sus víctimas. [Alusión a la “valiosa y concluyente información” del Informe Rettig (1991) sobre la “institucionalidad del aparato represor” (Sección 4: El aparato represivo, p.177)
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(9) El trabajo de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura ha permitido confirmar esos hallazgos, añadiendo, sin embargo, un componente de pasividad a la práctica de la prisión política y la tortura antes insospechado, para concluir que la amplitud de la represión y el universo social de sus víctimas eran mayores al presupuestado hasta ahora. (Sección 4: El aparato represivo, p.177) (10) El clima de impunidad que favoreció las graves violaciones de los derechos humanos bajo escrutinio de esta Comisión, encontró asidero en la concentración de poderes; en el amparo de una legislación abusiva; en la inacción, cuando no en la activa complicidad, de relevantes y numerosos miembros del Poder Judicial, así como de ciertos miembros civiles del régimen; en la prohibición de toda expresión ciudadana o actividad política; en el total control de los medios de comunicación e, inclusive, en el activo apoyo por parte de diversos medios escritos de televisión a la acción del gobierno militar. (Sección 5: Los medios de comunicación, p. 186)

El uso de las nominalizaciones como elementos dados en posición temática se evidencia asimismo en otras instancias del documento con el objetivo de sintetizar el argumento principal del informe y señalar evidencias de la existencia de la práctica masiva e institucionalizada de la tortura. A continuación se citan algunos ejemplos:
(11) El análisis de los procesos revela que, actuando con sistemático descuido de la imparcialidad del debido proceso, los fiscales permitieron y aun propiciaron la tortura como método válido de interrogatorio. (p.167) (12) Además la construcción de las sentencias de los tribunales militares solía ser muy pobre, de un nivel ostensiblemente inferior al propio de una judicatura. (p.167) (13) La resistencia de la magistratura a acoger los recursos de amparo privó a las víctimas de la represión de un crucial instrumento jurídico cuyo uso adecuado habría permitido hacer frente de forma más decidida a la tortura (…). (p.173).

En el ejemplo (11) se aprecia la construcción de la valoración negativa de sanción social al interior de la nominalización (sistemático descuido) y en el ejemplo (12) como atributo fuera de la nominalización en una cláusula relacional (solía ser muy pobre; de un nivel ostensiblemente inferior…). La nominalización también se emplea para marcar el inicio o término de una fase argumentativa del documento y no únicamente al inicio de una sección, para enfatizar el argumento que se ha ido construyendo a través de las pruebas y evidencias de la “inexistencia de pruebas”. Es posible constatar que la perspectiva de la Comisión se sigue haciendo presente en el documento de manera explícita:
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(14) Para disipar cualquier duda respecto a las prácticas viciosas de los tribunales militares en tiempo de guerra, esta Comisión ha considerado ilustrativo traer a colación el contenido o carácter de algunas sentencias aportadas por declarantes. Éstas ejemplifican cómo los tribunales militares en ejercicio después del 11 de septiembre de 1973 se apartaron ostensiblemente de la ley y la justicia: (…). (p.168) (15) La tortura, durante todo el régimen militar, permaneció tipificada como un delito en el ordenamiento jurídico vigente, existiendo resguardos legales, sustantivos y procesales, para garantizar la integridad de los detenidos. (p.176)

Por otra parte, la nominalización funciona como antecedente construido en frases preposicionales de la represión visible en otras instancias del capítulo como lo evidencias los ejemplos 16-19:
(16) Tras esta etapa de masivo escarmiento colectivo por parte de la fuerza militar, ya a fines de 1973 la represión política comienza a derivar hacia criterios más selectivos, tanto en lo tocante a las víctimas como a los victimarios. (p. 180) (17) Ante la reconstitución de redes sociales de articulada conformidad política, la represión visible, porque ocurría en lugares públicos y a plena luz del día, recayó fundamentalmente en Carabineros, cuyos funcionarios actuaron como una fuerza antisubersiva antes que como simples garantes del orden público. (p.183) (18) Frente al escrutinio de los organismos internacionales y a las denuncias surgidas en el mismo país (…). (p.199) (19) Ante el repudio de la comunidad internacional y el consiguiente desprestigio de Chile, la política exterior (…). (p.199).

Dada la naturaleza de un informe oficial sobre violaciones a los derechos humanos, no sorprende la presencia de un discurso fuertemente nominalizado, si bien lo que resulta de especial interés para el análisis es cómo este recurso es utilizado por la Comisión con funcionalidades discursivas específicas, y cómo se sigue expresando su voz mediante un recurso que sirve para compactar, generalizar las experiencias individuales y presentarlas de una manera más abstracta en el discurso. Martin (1991) Coffin (2003, 2006) entre otros, han desarrollado el potencial de la nominalización en el discurso de la historia y cómo este recurso es utilizado para construir la causalidad (nominalizaciones que causan nominalizaciones)10. En este documento, la nominalización es empleada principalmente como un recurso para generalizar la evidencia empírica y recontextualizar a su vez en estructuras de causa-efecto y antecedente-consecuencia el golpe militar de 1973 y la dictadura de A. Pinochet hasta el año 1990.

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La metáfora gramatical ideacional, si bien pareciera reforzar una orientación monoglósica por parte de los autores, se basa en una fuerte heteroglosia que se logra asimismo mediante recursos de inserción y asimilación (recursos de extra-vocalización, White 2000, 2003) que son presentados y valorados por los autores con diferentes niveles de compromiso, como se espera mostrar en el punto 4.3. 2.3. VOCES INSCrITAS DE LOS AUTOrES DEL INFOrME VALECH QUE DIALOGAN CON rECUrSOS DE EXTrA-VOCALIZACIÓN La constante inclusión de otras voces en el discurso es introducida por los autores con un evidente metadiscurso de actitud. Los autores van valorando las pruebas, documentos y testimonios con expresiones más o menos modulizadas (obligación e inclinación) o modalizadas (probablidad y habitualidad) que van estableciendo diferentes grados de compromiso y de construcción de solidaridad con sus lectores. Varias estructuras de carácter textual anafórico también construyen valoraciones en el discurso, así como la alta frecuencia de un léxico que hace alusión a las pruebas y evidencias de la tortura y la prisión política. El siguiente Cuadro 1 es un intento por sistematizar este tipo de inclusiones que muestran cómo la voz de los autores se entreteje con la de los testimonios u otras fuentes citadas. Esta forma de construir el argumento difiere de la utilizada en el Exordio y Marco Político por los autores del Informe Rettig que no recurren a evidencia o pruebas para construir su explicación histórica (Oteíza 2009b).
Cuadro 1: Voz inscrita de la Comisión Valech
Estructuras de carácter textual/ Causal que afirman lo previamente expuesto En concordancia con todo lo anterior De modo que/ de esta forma Es más/ Por lo demás Por tal motivo Estructuras de deixis discursiva que alude explícitamente a evidencia presentada Estructuras que generan solidaridad ideológica con los lectores/ con o sin uso de modales Estructuras impersonales (formas de naturalizar la información) Estructuras con polaridad negativa Estructuras con polaridad negativa modalizadas y modulizadas No puede ignorarse que No debe sorprender Tampoco debe obviarse No es posible precisar Tampoco debe pasarse por alto

Como señaló el Es legítimo preDecreto Ley N5 guntarse (u otra fuente) Se indicó Hoy día existe acuerdo

Así/ Asimismo/ Así pues

Cabe recordar/ Tampoco existió resaltar/ señalar / reiterar Se debe recordar/ Tampoco se considerar reconoció/ se acostumbró Todo confirma Es cierto que/ tam- Interesa precisar No se sabía que bién es cierto que Esto queda par- Por cierto Resta puntuali- No es menos ticularmenten zar/ precisar cierto evidencia Todo esto permite En efecto Huelga aclarar/ Pero, en ningún recordar caso

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En esta línea

Como enseñan distintos testimonios En semejante Como ejemplos contexto extremos cabe mencionar Por añadidura Este dato anunciaba De acuerdo con Como resultalo anterior do de Un ejemplo Allí quedó constancia de que Súmese a esto el hecho Todo ello

Sería erróneo suponer De hecho

Pero lo cierto es que Sin duda

Puede considerarse/ afirmarse/ citarse/ concluirse Es de interés señalar/ consignar Es decidor

Resulta pertinente establecer Se ha establecido Debe añadirse Consignemos aquí Debe precisarse Y, ciertamente Es conveniente precisar que

Como puede apreciarse en las instancias citadas en el cuadro, es notoria la alusión a procesos mentales y verbales en el discurso. Los autores no escatiman en marcas de valoración explícita que van construyendo un discurso de evidencia más que de auto- justificación o de modalidad deóntica respecto de la sociedad chilena, como sí los autores del Informe Rettig. Estas instancias, en especial las que están catalogadas como generadoras de solidaridad ideológica, no sólo se refieren al nivel de certidumbre o de compromiso que los autores expresan en el discurso, sino también a cuán obvio debiera ser para el lector la institucionalización de la tortura y prisión política en Chile durante los años 1973 y 1990. Las formas verbales impersonales, en general construidas con el morfema “se”, colaboran a generar un significado que se da por compartido o por sabido con los lectores. En el siguiente ejemplo (20), el impersonal “hubo” funciona como una expresión de subjetividad evocada de lo que “se esperaba”, expresado mediante una forma impersonal y con un significado de obligación (modulación). La forma más congruente podría corresponder a “tuvimos que esperar hasta el año…” implicando que los autores se hacen partícipes de todo un sector de la sociedad que espera, lo que produce un fuerte vínculo de solidaridad ideológica con los lectores o de presuposición en términos de Fairclough (1995, 2003), que está lejos de expresar “impersonalidad”:
(20) Hubo que esperar hasta el año 1976 para que comenzaran a aparecer los primeros nuevos órganos impresos ajenos o contrarios a la plataforma ideológica y social del régimen militar. (p.191)

Ya se ha enfatizado que los autores del Informe Valech incluyen un constante flujo de otras voces y evidencias para construir el argumento del capítulo. Entre quienes son incluidos por asimilación se puede nombrar por ejemplo: El Informe Rettig, el Libro Blanco, Las Fuerzas Armadas y de Orden, testimonios de oficiales, Bandos del régimen militar, Patria y Libertad (partido de extrema
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derecha), el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), testimonios de prisioneros, Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, jueces, agentes del Estado, Comité Pro Paz, Vicaría de la Solidaridad, fallos de la Corte de Apelaciones, represores improvisados, Partidos Socialista y Comunista, agentes represivos, Pinochet, Carlos Prats, Bernardo Leighton, CNI (Central Nacional de Informaciones), FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez), COVEMA (Comando Vengadores de Mártires), parte de la población, gobierno de la Unidad Popular, círculos empresariales, La Junta Militar, amplia lista de diarios (El siglo, Las Últimas Noticias, Clarín, El Diario Color de Concepción, Puro Chile, El Mercurio, entre otros), revistas (Ercilla, Qué Pasa, Hoy, entre otras), canales de televisión y radios (Radio Chilena, Radio Cooperativa, entre otras), organizaciones internacionales (OEA, Cruz Roja, ONU), ONG, pactos internacionales de Derechos humanos y de derechos civiles y políticos. El resto de la evidencia es construida de manera más explícita a través de mecanismos de inserción. Sin embargo, dado que sería muy largo y excede los propósitos de este trabajo nombrar a todos los participantes, instituciones y decretos que son incluidos en el documento como fuentes de evidencia de la existencia de la tortura masiva e institucional durante la dictadura de Pinochet, sólo se citarán algunos ejemplos en los que queda más claro cómo se van entretejiendo las voces de los autores con la participación de voces que sirven de testimonios en el documento:
(21) El testimonio consignado por el almirante Sergio Huidobro en sus memorias, Decisión Naval (1998), despeja dudas respecto al control casi inmediato del país por las Fuerzas Armadas y de Orden. Para evaluar en su justa medida el valor documental de sus palabras es conveniente precisar que, al momento del golpe de Estado, Huidobro integraba el Alto Mando de la Armada. [cita textual] (p.164).

Después de la cita de varios Decreto Ley, los autores señalan:
(22) Ha quedado establecido que no había un enemigo a quien entregar secretos ni operaciones que pudieran haber sido objeto de ayuda (…). (p.170)

Así como después de testimonios del Presidente de la Corte Suprema Enrique Urrutia Manzano el 1 de marzo de 1974 en La Segunda, los autores puntualizan:
(23) En otras palabras la Corte suprema no cumplió con el deber de proteger a las personas afectadas por la política de la represión enviando claras señales de pasividad y consentimiento. (p.172) (24) Considerando los hechos expuestos hasta ahora, no sorprende constatar que José Cánovas Robles, el juez designado presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago en 1974, al rememorar el desempeño del Poder Judicial durante el régimen militar, concluyera en sus Memorias de un magistrado
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(1989): [cita] En resumidas cuentas, las garantías de impunidad que el Poder Judicial- por propia iniciativa o presionado por las autoridades del Ejecutivo- ofreció a los agentes de la represión, alentaron la perpetuación e intensificación de la prisión política y la tortura(…). (p. 174).

En el Informe Valech, que es el resultado de una Comisión convocada el año 2003 y que entrega su último informe el año 2005, el posicionamiento de los autores y el espacio y forma en que incluye a otras voces en el discurso es muy diferente al empleado por la Comisión del Informe Rettig el año 1991. La voz de “esta Comisión” está en constante diálogo con múltiples voces que dan legitimidad al capítulo sobre el contexto de la represión política. Se citan testimonios de víctimas de la represión y tortura, bandos de militares, decretos, Libro Blanco y la alusión al “presunto Plan Z”, entre muchos otros. Con las inserciones, la voz de los autores va construyendo un discurso fuertemente valorativo e inscrito para comunicar al lector que el Informe tiene datos concretos, pruebas que legitiman el planteamiento de la masificación e institucionalización de la tortura durante el régimen militar (1973-1990). La siguiente Figura 1 intenta graficar el origen heteroglósico de las nominalizaciones del documento:
Figura 1: Diálogo entre la extra-vocalización, las voces inscritas de los autores y la nominalización en el discurso

Otro aspecto que sólo dejaré anunciado en este trabajo es la reiterada alusión a un léxico que se refiere a la época de represión social. Todo este vocabulario aparece en cursiva en el documento y permite reconocer discursos que competían ideológicamente durante el período mencionado.11 Estas inclusiones de vocabulario también colaboran a generar un discurso fuertemente heteroglósico que va construyendo diferentes escenarios de memorias históricas del país mediante valoraciones inscritas que enfatizan la denuncia y el compromiso con la verdad de las violaciones a los derechos humanos.

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3. Conclusiones
Es evidente la fuerte construcción heteroglósica del discurso del Informe Valech. El documento se valida fundamentalmente mediante recursos de extravocalización de inserción y asimilación (White 2000). La inserción es introducida y seguida por valoraciones inscritas de los autores del informe, quienes evalúan las palabras del otro y van guiando al lector en cómo leer e interpretar los hechos. En el Informe Rettig los autores explicitan un fuerte discurso deóntico orientado a establecer la obligación de los chilenos a asumir una responsabilidad moral y social sobre “lo que pasó”, y de hacerse responsable de los “dolores del pasado” -con el implícito obvio de que ya no son dolores en el presente-, mirar con una “actitud espiritual distinta” el futuro, y dar vuelta la página como han documentado varios investigadores en relación a procesos dolorosos de otras sociedades (Augoustinos, Lecouteur y Soyland 2002; Wodak y De Cilia 2007, entre muchos otros) en un fuerte discurso de cómo debemos comportarnos, de cómo evaluar y re-visitar el pasado (Oteíza 2009b). En el Informe Valech, en cambio, escrito después de más de una década, la Comisión no construye un discurso en el que responsabiliza a la sociedad chilena, sino que procura conducir al lector a reconocer y evaluar la masiva evidencia de las atrocidades de la tortura practicada institucional y sistemáticamente en el país. De este modo, la inserción de testimonios de las víctimas de la represión política, de Bandos de la Junta Militar, Decretos de los Consejos de Guerra, publicaciones de diversos medios, documentos de organismos que defendieron los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet, entre muchos otros, invitan a mirar el pasado no desde el arrepentimiento, sino desde el reconocimiento de los hechos. Es notorio que los autores no inician el documento con un discurso laudatorio de la “honrosa misión que les es encomendada” por el presidente de la República, ni presentan justificaciones de lo limitada de su acción. El Informe Valech es el producto de un trabajo de esclarecimiento de la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos durante el periodo 1973-1990 que se realiza en un momento político y social diferente, con más espacio a la asignación de responsabilidades, si bien, la violación a los derechos humanos sigue siendo un problema social pendiente en Chile. Thompson y Hunston (2000) señalan que las valoraciones pueden, en términos generales, organizarse no sólo en torno a los parámetros básicos de lo bueno-malo, sino que también en torno a las variables certidumbre, importancia y expectativa. Pareciera que el análisis de la voz de los autores de la Comisión Valech nos muestra que lo ‘bueno-malo’ no es el parámetro fundamental que orienta el argumento por parte de los autores, sino más bien la certidumbre de las pruebas masivas de tortura y prisión política que permiten evidenciarla como una práctica institucionalizada por parte de agentes de Estado u otros en representación del mismo.
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El discurso de la historia, señala Martin (2003a), así como el de los documentos oficiales agregamos nosotros, es un área fértil para el análisis de la re-construcción y evaluación de los eventos desde una u otra posición de lectura, por lo que un aspecto clave en este ámbito será la re-contextualización o la “reformulación y reconstrucción del pasado en diferentes géneros y discursos a través del tiempo” (Martin 2003a:7). En el análisis de la inclusión de la voz de los autores en el Informe Valech, hemos examinado el funcionamiento de recursos léxicogramaticales como la modalización, modulación y polaridad negativa en conjunto con otros recursos de extra-vocalización (inserción y asimilación) para comprender mejor desde qué perspectiva o perspectivas se recontextualiza en un documento oficial del Ministerio del Interior de Chile la tortura y prisión política practicada institucionalizadamente entre los años 1973 y 1990. Asimismo se ha postulado que las nominalizaciones funcionan como prominencias temáticas que se construyen discursivamente a partir de la inclusión de diferentes perspectivas y que son acompañadas en el discurso por valoraciones inscritas de los autores del documento. En el Figura 2 se presenta una sistematización topológica de algunos ejemplos de estos recursos de construcción heteroglósica. Figura 2: Topología de recursos de voz de los autores para expresar valoraciones de nominalizaciones, inserciones y asimilaciones

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NOTAS 1 Este trabajo corresponde a un estudio exploratorio, al igual que el realizado en torno al Informe Rettig (Oteíza 2009b) que permitirá guiar el siguiente paso analítico de naturaleza tanto cuantitativa como cualitativa en relación al análisis de la prosodia valorativa de los discursos oficiales sobre violaciones a los derechos humanos y discursos sobre la historia chilena contemporánea. La expresión de subjetividades nos interesa en la medida que construye representaciones ideológicas hegemónicas y contra-hegemónicas del pasado reciente chileno. (Proyecto Fondecyt N°1090464). 2 De acuerdo con White (2000, 2003), la modalidad epistémica guarda relación con una perspectiva veritativa e individualista ya que se trata de un tipo de semántica que atiende al modo en que los hablantes individuales se presentan a sí mismos como dispuestos o no a comprometerse con la verdad de lo que aseveran en relación a un contenido proposicional determinado. Por otro lado, la modalidad dialógica se enmarca en una perspectiva más social y, por lo mismo, se le asigna un rol más importante a la audiencia (concreta o potencial). 3 Halliday (1994) desarrolla los planteamientos de Firth (1968) en relación a que los significados interpersonales no pueden realizarse fácilmente como configuraciones de elementos discretos, de allí la noción de “prosodia valorativa” que puede instanciarse en el discurso de manera saturada, intensificadora o dominante (Martin y White 2005). 4 Patrón retórico valorativo en el que el primer elemento de una cláusula u oración domina el significado interpersonal de la misma (J.R. Martin y P. White 2005). 5 Estas nociones son sugeridas por J. Kristeva, quien elabora los desarrollos de Bajtín. Este aspecto del análisis se refiere al rol fundamental de la audiencia o en cómo los textos pueden ser considerados desde la negociación de significados con ésta. 6 Ver, por ejemplo, Palmer (2006) para una amplia revisión del funcionamiento del modo y modalidad en diferentes lenguas; E, Ridruejo (1999) y M. Pérez Saldanya (1999) para el español. Asimismo, R.M. Gutiérrez (2008) ofrece una investigación en el marco de los estudios de género basado en un corpus de manuales de cuatro áreas disciplinarias (Corpus PUCV-2006) de los significados de obligación (sistema de modulación), con una orientación gramatical similar a la sostenida en el presente trabajo, esto es, la lingüística sistémico funcional. El interés de esta autora es construir una red sistémica de las opciones más o menos metafóricas, en el sentido de metáfora gramatical planteado por Halliday (1994) y Halliday y Matthiessen (2004). 7 Por ejemplo, ver Cardemártori, Parodi y Venegas (2006) quien estudia las nominalizaciones deverbales en el discurso especializado. 8 “No compete a la Comisión pronunciarse sobre los hechos ocurridos ese día y los inmediatamente posteriores, sobre si ellos fueron o no justificados ni sobre si existía o no otra salida para el conflicto que los originó. Además, respecto de todas estas materias pueden existir y existen, legítimamente, distintas opiniones. (…) . El conocimiento de la crisis de 1973 se hace entonces indispensable, tanto para entender la gestación de las posteriores violaciones de esos derechos que hemos debido investigar, como para prevenir que ellas se repitan. Esto, en ningún caso,

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como ya se ha dicho, puede ni debe entenderse en el sentido de que la crisis de 1973 justifique ni excuse, en ninguna medida, tales violaciones”. (Informe Rettig, p.27) 9 Este uso del léxico es posible analizarlo desde el sistema de ACTITUD, pero no nos detenemos en el análisis de este sistema de expresión de la subjetividad en este trabajo. 10 Para una interesante discusión en torno al rol de las nominalizaciones en el análisis desde una perspectiva del Análisis Crítico del Discurso (ACD), ver volumen 19(6) de Discourse & Society del año 2008 con intervenciones de M.Billig, N. Fairclough, T. van Dijk y J.R. Martin. 11 Los términos y frases citados son por ejemplo: autogolpe, guerra interna, ejército popular, enemigo interno, guerra civil, cáncer marxista, estados de sitio transitorios, marxismo internacional, ley de fuga, caravana de la muerte, Operación Cóndor, guerra contra el marxismo, chapas, Operación Retorno, espiral de violencia, mártires, células extremistas, listas de personas buscadas, guanacos, caceroleos, chequeo policial, asociaciones ilícitas, terrorismo, guerrilleros, subversivos, apátridas, vende patrias, el caso chileno, entre otros.

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TErESa OtEíZa S. obtuvo su Ph.D. en Spanish Linguistics de la University of California-Davis, Estados Unidos en el año 2003. Sus áreas de investigación incluyen los Estudios Críticos del Discurso, la Lingüística Sistémico Funcional, el discurso de la historia y la relación entre lenguaje, educación e ideología. Recientemente publicó un libro titulado “El discurso pedagógico de la historia. Un análisis lingüístico sobre la reconstrucción ideológica de la historia de Chile (1970-2001)” por Frasis Editores en 2007. Su trabajo ha sido publicado en revistas especializadas como Discourse & Society, Text & Talk, Revista Signos y Estudios Filológicos.
Correo electrónico: moteizas@uc.cl

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ARTÍCULO

La función focal en la gramática: implicancias teóricas y repercusiones metodológicas*

clauDIo ArIEl PINuEr RoDríGuEZ
Universidad de Concepción

RESUMEN. El propósito central de este trabajo es examinar la relación entre gramática y pragmática y la noción de función pragmática y de focalidad que prevalecen en el análisis gramatical. La revisión de diversa literatura permite comprobar poco consenso en la interpretación de la función focal, en cuyo ámbito coexisten definiciones elaboradas en diversas escuelas lingüísticas, junto con funciones pragmáticas que indudablemente pertenecen a la focalidad, pero son diferentes. En el ámbito de los mecanismos focales, la tarea se ha centrado en describir las construcciones hendidas y ecuandicionales a partir del fenómeno de la gradiencia construccional, para determinar los niveles de especificidad de ambas estructuras que, sin ser externas al patrimonio lexicogramatical de la lengua, presentan una estructura y un valor funcional altamente diferenciados. La discusión permite apreciar la rentabilidad explicativa de la función focal, especialmente en la descripción de magnitudes codificadoras prototípicas, y también el peligro de su uso indiscriminado. PALABrAS CLAVE: foco, focalidad, gradiencia, gramática, pragmática. RESUMO. O propósito central deste trabalho é examinar a relação entre gramática e pragmática e a noção de função pragmática e de focalidade que prevalecem na análise gramatical. A revisão de diversa literatura permite comprovar pouco consenso na interpretação da função focal, em cujo âmbito coexistem definições elaboradas em diferentes escolas lingüísticas, junto a funções pragmáticas que sem dúvida pertencem à focalidade, mas são diferentes. No âmbito dos mecanismos focais, a tarefa se tem centrado em descrever as construções fendidas e equandicionais a partir do fenômeno da gradiência construcional para determinar os níveis de especificidade de ambas estruturas que, sem ser externas ao patrimônio léxico gramatical da língua, apresentam uma estrutura e um valor funcional altamente diferenciados. A discusão permite apreciar a rentabilidade explicativa da função focal, especialmente na descrição de magnitudes codificadoras prototípicas, e também o perigo de seu uso indiscriminado. PALAVrAS CHAVE: foco, focalidade, gradiência, gramática, pragmática. ABSTrACT. The main purpose of this paper is to examine the relationship between grammar and pragmatics, and the notion of pragmatic function and focality prevailing in the grammatical analysis. A review of the literature shows little consensus on the interpretation of the focal function, where definitions developed whitin different
*

Proyecto DIUC 208.062.041-1.0, Universidad de Concepción.

Recibido: 27 de febrero de 2009 • Aceptado: 23 de mayo de 2009.

ALED 9 (1), pp. 113-134

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linguistic theories coexist with pragmatic functions that undoubtedly belong to focality, but which are different. In the area of focal mechanisms, the task has focused on describing cleft and pseudoequational structures from the point of view of the gradience constructional phenomenon to determine the degrees of specificity of both structures which, although not outside the lexicogramatical domain of language, have a clearly differentiated structure and functional value. The discussion demonstrates the explanatory productivity of the focal function, especially in describing prototypical coding magnitudes, as well as the risk of their indiscriminate use. KEY WOrDS: focus, focality, gradience, grammar, pragmatics.

1. Gramática y pragmática
Si entendemos por gramática la sistematización del nivel lexicogramatical de una lengua, una gramática funcional puede ser concebida como la reinterpretación de ese sistema en el contexto de sus realizaciones informativas y adecuaciones semántico-discursivas. Una ventaja de esta comprensión es que el análisis lingüístico no queda obligado a optar de manera excluyente por una u otra orientación (sistematización/reinterpretación), aunque metodológicamente sea recomendable definir un ángulo matriz desde el cual examinar los hechos. En nuestro caso, adherimos a una gramática funcional o, si se prefiere, a una perspectiva funcional de la cláusula (Dik, 1997), dentro de cuyos dominios intentaremos precisar el lugar de la función focal en la descripción gramatical, concibiendo el foco como una función informativa que se instancia en la fisonomía acústica o lexicogramatical del enunciado, conjuntamente con otras funciones de naturaleza sintáctica y semántica. Veamos el siguiente ejercicio1:
Tabla 1. Estratos funcionales de la cláusula2. Gobierno entregará [segundo bono asistencial] a familias más pobres de país Sujeto Núcleo Objeto Directo Objeto Indirecto Agente Evento Término Destinatario Foco Tema Rema

En él se aprecia que el foco y el resto de las funciones se manifiestan a través del mismo material lingüístico, pero con una diferencia importante: los roles informativos se imbrican con el contexto, por lo cual son indirectos en el sentido de que se subordinan a propósitos comunicativos y no a propiedades morfosintácticas. El ejercicio anterior nos hace coincidir con Ariel (2008) en que la realización del código sitúa el análisis en la dimensión gramatical, en tanto que los efectos informativos conducen al nivel no explícito o nivel subcodificado. En suma, la distinción entre código e inferencia llega a constituirse en “the basis for the grammar/pragmatics division of labor” (Ariel, 2008: 1).
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Código e inferencia son igualmente necesarios en el desarrollo del proceso comunicativo. La gramática por sí sola no es capaz de proveer todos los recursos formales para instanciar en plenitud los requerimientos comunicativos del hablante3, por lo que el mensaje incluirá información transcodificada o subcodificada, la cual debe ser inferida por el destinatario. Por otra parte, este contenido encubierto no puede materializarse fuera del código; emisor y destinatario deben pasar por él, uno para transmitir y otro para decodificar. Una conclusión importante que puede extraerse del párrafo anterior es que la gramát- recordar uno de los postulados más sugerentes de la gramática funcional, que es la necesidad de descubrir al hablante en las estructuras lingüísticas desde las que toma su lugar en el mundo social y discursivo. Gramática y pragmática son inseparables, indivisibles en la conciencia lingüística internalizada. Cuando la situación de habla nos impele a poner en relieve un contenido, el mecanismo para provocar la saliencia emerge conjuntamente con el código, con la gramática en el ámbito de nuestros intereses investigativos. Luego, la separación entre gramática y pragmática o entre lo gramatical y lo pragmático no presupone una segregación real entre material codificado y material inferido. Ariel (2008) se pregunta por qué los lingüistas insisten en separar ambas dimensiones. Una respuesta plausible es que la discriminación disciplinar y metodológica es necesaria para discernir habilidades cognitivas y saberes involucrados. En mi experiencia, la incorporación del nivel informativo no ha supuesto una reinvención de la gramática como disciplina. Plantear algo como esto supondría admitir que las categorías, construcciones o propiedades reconocidas y descritas nunca han sido tal; muy por el contrario, la expansión conceptual y el refinamiento metodológico han traído a primer plano un sistema altamente configurado y dinámico, donde lo nuevo no ha surgido del derribamiento de los hitos establecidos en la tradición, sino en el develamiento de una dimensión difusa, de categorías y construcciones intermedias, o en la interacción entre lo gramatical y lo pragmático. El aporte de la pragmática, para completar la idea anterior, ha sido esclarecer los constreñimientos informativos que actúan en las estructuras lexicogramaticales, evidenciando, por contrapartida, la alta especialización del código para gramaticalizar significados específicos, en contextos sociales y discursivos iguales de específicos. Esto no conduce ahora a una negación del principio de subdeterminación, sino a una “interpelación” al papel central del hablante en el proceso comunicativo. Se ha planteado que la introducción de una función pragmática provoca una tensión al canon estructural de sistema e, incluso, una “rendición” de la gramática frente al ímpetu comunicativo del emisor. En palabras de Padilla (2005: 139), en realizaciones que bordean la agramaticalidad, el móvil comunicativo del emisor “triunfa sobre el punto de vista del oyente, o, dicho de otra

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manera, el decir predomina sobre lo dicho (el mensaje) y sobre las necesidades de comprensión del oyente.” Si bien se trata de una idea sugerente, no consigo compartirla. Tanto en el ámbito de la gramática funcional como en el de la pragmática, es principio axiomático que todo enunciado se produce para un destinatario específico, en el cual se espera alcanzar un logro igualmente específico. Luego, no veo cómo armonizar el carácter teleológico de la conducta verbal con la posibilidad de que los mensajes no tengan accesibilidad estructural. Bajo nuestra interpretación, el material lingüístico elaborado al margen del canon estructural o etimológico es una realización lexicogramatical que responde a unas condiciones puntuales de enunciación, que no provoca derrota alguna, sino la preeminencia del móvil comunicativo que cuenta con la flexibilidad suficiente en los dos componentes centrales del acto verbal: el código y sus usuarios. Las proferencias no-etimológicas están demasiado constreñidas como para atribuirles un lugar sistemático en el potencial de realizaciones lexicogramaticales de la lengua. La inaccesibilidad del hablante a gran parte de las fases involucradas en la producción (y comprensión) verbal, las propias características biocognitivas de nuestra especie y la posesión de un recurso estratégico de comunicación, no permiten la variación (o trasgresión) sin límites. Al respecto, Hengeveld y Mackenzie (2008: 27) han sostenido que:
The forms that are at language user’s disposal are variable across languages, but do not vary without limits. Rather, the limits on variation are set by the range of communicative purposes displayed by all language users by the cognitive constraints they are subject to.

2. Función pragmática
Función es el comportamiento que evidencia una categoría (por ejemplo, un clítico) o una construcción (por caso, un SN) dentro de un enunciado. La función o papel se materializa como un conjunto de propiedades que dotan de valor relacional a una magnitud lingüística. El valor relacional identifica el rol específico que adquiere la entidad respecto de otros constituyentes, en particular, con aquellos que ejercen un papel selectivo. El valor, en el marco de nuestra perspectiva funcional, es sintagmático y paradigmático. En el primer caso, cada entidad funcional desempeña un papel que se deduce de su vinculación con otros constituyentes. Por ejemplo, la función sujeto es asignada al segmento que impone su número al verbo, así como la función OD recae en el funtivo que satisface las condiciones de designación establecidas por sujeto y verbo. En el segundo caso, la expresión funcional conlleva la realización de estratos funcionales, los que, de acuerdo con la Tabla 1, son de naturaleza sintáctica, semántica e informativa. Ciertamente que la división entre niveles es un recurso
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descriptivo y no una interpretación estanca del fenómeno lingüístico. No es posible separar lo sintáctico de lo léxico semántico, así como no es posible segregar entre lo lingüístico y lo pragmático, si no es por necesidades heurísticas. Gutiérrez (2002) propone la existencia de otros estratos configurados por funciones argumentativas y conversacionales, respectivamente. Las primeras dividirían el enunciado en argumento y conclusión y las segundas, en pregunta-respuesta (según una posibilidad). Renunciamos a examinar esta tesis, entre otras razones, porque no le asignamos una incidencia directa en el comportamiento del foco dentro de la organización lexicogramatical del nexus. Por otra parte, argumentación y conversación son fenómenos extra clausulares, operativos a nivel de estructuras discursivas. Sí parece más admisible distinguir entre estrato informativo y estrato pragmático. Es indudable que la estructura de la Tabla 1 pareciera estar sustentada en esta posibilidad y, a pesar de la fuerza de los hechos, debemos señalar que no es así. En esencia, la separación de ambos niveles surge de la constatación empírica del carácter más facultativo de las funciones pragmáticas (en nuestro ejemplo, el foco). En la mayoría de los enunciados es posible reconocer información dada e información nueva4, mientras que una función como el foco es (y lo debe ser por su función marcadora) claramente opcional. Aun cuando se trata de un aspecto con evidente potencial teórico, lo dejaremos hasta aquí para centrarnos en la relación entre foco y gramática. Entendemos por función informativa o pragmática el rol clausular que produce una operación designativa que guía el contenido referencial del nexus a un factor extralingüístico asociado a la información y/o a los hablantes. De este proceso surge una jerarquización de los funtivos lingüísticos por su papel deíctico, de ahí que este estrato funcional sea el encargado, como lo aclara Dik (1997: 310), de especificar: “the informational status of the constituents in relation to the wider communicative setting in which they are used.” Para Dik (1997), las funciones pragmáticas son parámetros que disciernen el trasfondo informativo de una cláusula, parámetros que, en la perspectiva de nuestro autor, son la topicalidad y la focalidad, esto es, el tema y la saliencia de un intercambio comunicativo. Nuestro planteamiento se aparta en dos aspectos del pensamiento de Dik (1997). Primeramente, asociamos la topicalidad no con el tema o asunto específico de un intercambio comunicativo, sino con el universo referencial donde se inscriben el o los temas propuestos por los hablantes. En segundo lugar, el tema es en sí mismo función pragmática, denominada corrientemente tema, especializada en la introducción del material informativo dado, generalmente compartido y, por lo mismo, conocido. El tema se configura frente a la presencia de material informativo nuevo, el rema, el cual, de acuerdo con el cálculo pragmático del emisor, será la porción de mensaje que producirá un enriquecimiento referencial en el destinatario. La distinción tema/rema es clásica dentro de los estudios pragmáticos y ha ganado lugar en el análisis gramatical, y no sólo funcionalista. En cuanto funciones
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concomitantes con las sintácticas y semánticas, las funciones tema y rema dividen el material lexicogramatical de la cláusula en dos bloques informativos, siendo obligatoria la realización material del segmento remático. Concordamos con Dik (1997) en asignar a la focalidad la jerarquía de información preponderante en su designación y saliente en su codificación. La magnitud investida de ambas propiedades conforma una función pragmática que se une a otras de carácter sintáctico y semántico. En el caso que presentamos en la Tabla 1, el SN “segundo bono asistencial” explicita el foco de la cláusula, instancia el argumento término y desempeña la función de OD. En parte siguiendo a Dik (1997), diremos que las funciones tema/rema y tópico-comento traen a escena, respectivamente, la información y los participantes involucrados en el evento denotado por el nexus. Puede afirmarse categóricamente que no hay funciones sintácticas y semánticas co-ocurrentes fuera de la cláusula, pues ambos estratos funcionales son subdeterminados por su categoría nuclear, el verbo. Fuera del nexus, por ejemplo en un SN nominalizado, hay estructura argumental, pero sin asignación de roles sintácticos primarios como se demuestra en el siguiente análisis:
Tabla 2. Nominalización y estructura argumental. La entrega del segundo bono a familias más por parte del asistencial pobres del país gobierno Evento Término Destinatario Agente

En cuanto a las funciones pragmáticas, con el mismo grado de certeza, podemos asumir que las funciones tema/rema y foco son inherentes a la cláusula, en tanto que la función tópico, tal como la hemos definido aquí, es externa a la predicación central del verbo. Por otra parte, lo precisó Dik (1997: 39), “The topic of a sentence is excluded as a focus because it is by definition already in the hearer’s attention.” De esta cita se deduce un importante principio pragmático: los elementos topicales no pueden ser focales porque su función es proporcionar el marco del intercambio comunicativo, dentro del cual se ejecutarán operaciones de saliencia como el foco.

3. Focalidad y foco
Al igual que Dik (1997), distinguimos entre focalidad y foco, esto es, entre una dimensión semántico-discursiva y un epicentro referencial que, en esa dimensión, opera como el segmento de mayor peso informativo. Pero a diferencia de nuestro autor, incluimos otras dos subfunciones, la de énfasis y la de intensificación, cada una delimitada por su grado de referencialidad, como propusimos en un trabajo reciente (Pinuer, 2009: 91):

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Tabla 3. La dimensión focal.
Foco FOCALIDAD Énfasis Intensificación SALIENCIA INFORMATIVIDAD SEMANTICIDAD + + + + + + -

Como intentamos demostrar en aquel trabajo (Pinuer, 2009), la capacidad de identificar entidades extralingüísticas concretas (semanticidad) es lo que separa el foco de otras funciones similares que se ejecutan sobre segmentos carentes de referencia fuerte e, incluso, de poder de informatividad, como ocurre con las saliencias que se introducen sin justificación discursiva, sólo a título de recurso retórico o rasgo de habla personal. Consideramos perentorio ordenar conceptualmente la función de focalidad y pensamos que los parámetros que empleamos aquí podrían servir para este propósito. Como sea, la necesidad existe y una prueba irrefutable es el uso indiscriminado que se hace de la subfunción foco, aplicada a todo segmento que muestre el más mínimo relieve. Regresando a la propuesta esbozada en la Tabla 3, el foco organiza una subfunción dentro de la dimensión de focalidad, que en adelante llamaremos también función focal, y que caracterizamos como constituyente facultativo de una cláusula, el cual se materializa en su nivel pragmático y se proyecta superficialmente a través del estrato formal, el estrato de las funciones sintácticas primarias donde se instalan magnitudes lingüísticas concretas, dotadas de forma y significado. Además del foco propiamente dicho, la función focal incluye el proceso de focalización y los mecanismos focalizadores. Comenzaremos por referirnos al foco, del cual, como adelantamos, circulan varias definiciones que, al ordenarlas, muestran una origen teórico diverso, lo que obliga a poner máximo cuidado en su uso y aplicación. Según Erteschik-Shir (2007), el conjunto de definiciones conocidas hasta ahora pueden ser organizadas de acuerdo con cuatro puntos de vista, los cuales, a su vez, se inscriben en distintos estratos funcionales de la cláusula. En concreto, las definiciones son de base semántica, fónica, sintáctica y pragmática. A continuación, tomaremos una definición de cada enfoque para examinar su naturaleza y validez en el marco de una concepción funcional del leguaje y de las lenguas naturales. Desde una perspectiva semántica, el foco es definido como “la parte nopresupuesta de la oración” (Zubizarreta, 1999: 4244). La autora atribuye el concepto a Chomsky y Jackendoff, de lo que se sigue que estamos en presencia de una definición de orientación generativista, en principio, incompatible con el enfoque funcional del hecho lingüístico. Esta ��������������������������������� parte no-presupuesta se fundamenta en la existencia de un componente supuesto, que Jackendoff define
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como “the information in the sentence that is assumed by the speaker to be shared by him and the hearer” (Erteschik-Shir, 2007: 27). Tenemos, entonces, que el foco es formante complementario de la información no-supuesta, la presuposición, que por su carácter de material compartido es elusible y/o recuperable, a diferencia del foco, que debe ser explícito siempre. La concepción generativista de foco/presuposición no se aprecia muy diferente de las funciones tema/rema, aunque la evidente similitud sólo puede ser planteada en términos analógicos, pues en el momento en que surgieron ambos términos en el marco del generativismo, en este se sostenían principios irreconciliables con la perspectiva funcional, entre ellos, la distinción entre estructura superficial y profunda y la noción de transformación. Fonéticamente, el foco es la magnitud lingüística con mayor prominencia acústica, toda vez que recibe un acento de intensidad, el cual la eleva fonéticamente en relación con la fisonomía acústica del resto del enunciado. Perceptivamente, el constituyente focal sobresale en el marco de la línea melódica (más) continua. En el conjunto de rasgos que concurre en la estructuración del acento, fonetistas como Face (2002) han adjudicado al factor tonal el correlato acústico más configurado y regular en la expresión de focalidad. Como planteamos en otro momento (Pinuer, 2009), el parámetro acústico ha servido de base para discriminar tipos focales, una veces de efecto puramente acústico (foco amplio/ foco restringido), otras veces con proyecciones mas discursivas (foco neutro/ foco contrastivo). Sin duda que una de las tareas más arduas en la organización de la función focal deberá producirse en el estrato fónico, pues en este nivel se observa la aplicación más hiperonímica del término al identificar con el concepto la mayoría de los alzamientos acústicos que producen los hablantes, quienes no siempre recurren a esta estrategia para subrayar información. No pocas veces, lo que se llama foco no es más que una simple “protuberancia vocálica” producida con fines retóricos o estilísticos, sin peso ni motivación informativa. El factor acústico es un mecanismo de expresión focal de amplia rentabilidad en la lengua oral, pero la misma rentabilidad creemos observar en la codificación de énfasis e intensificación. Por otra parte, si la materialización de foco dependiera de rasgos acústicos, este no podría introducirse en el discurso escrito, donde actúan otros dispositivos de naturaleza lexicogramatical, que identificaremos más adelante. A diferencia de las restantes conceptualizaciones de foco, la noción acústica no tiene proyección en la lengua escrita formal5, precisión que nos sirve de marco para destacar que el estatus de universal lingüístico que ostenta la función focal es válida sólo en el concepto de una lengua oral. Este último alcance, no obstante su obviedad, tiene el mérito de plantear un aspecto de alto interés relacionado con la evolución de los recursos focales en el afianzamiento de la escritura y en el desarrollo de los géneros discursivos. Hasta donde sabemos, las referencias más directas a una noción sintáctica de foco se encuentran en el generativismo, donde, en esencia, se postula que el
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acento de prominencia (o focal) es asignado por una regla sintáctica que ubica al constituyente acentuado en una posición prominente del enunciado superficial, la cual variará de acuerdo con el tipo de lengua (right- and left-branching structures). Una apuntación interesante para efectos de la importancia que asignamos al factor discursivo en la descripción gramatical, se relaciona con el papel resolutivo, digámoslo así, que la concepción generativista asigna al estrato informativo en el gobierno de las reglas sintácticas. Erteschik-Shir (2007: 36) se refiere a este hecho con total claridad: “syntax is responsible for stress assignment, but discourse principles can overrule this assignment”. Al margen de su procedencia generativista, la noción sintáctica de foco que hemos examinado no nos resulta muy clarificadora por dos motivos. El primero es su dependencia del factor acústico, el cual no es considerado un mecanismo universal de instanciación focal. De hecho, se ha postulado que en español el recurso central es el orden de constituyentes. En segundo lugar, la misma dependencia excluiría, como ya se ha dicho, el estudio de la función en el discurso escrito donde, por contrapartida, los medios sintácticos cumplen un papel fundamental. En fin, nos proponemos elaborar un concepto sintáctico de foco que, por una parte se diferencie de la noción acústica y que, por otra, tenga proyección a la lengua escrita. Una concepción que satisface ambas condiciones es la siguiente: el foco es un constituyente gramatical diferenciado sintácticamente por oposición al canon distribucional o configuracional. La dislocación es un buen ejemplo del marcaje sintáctico que produce la variación del orden canónico introducido con fines informativos. Del mismo modo, las oraciones hendidas reflejan muy bien el efecto focal que se obtiene por vía de una construcción que presente una estructura singularizadora que, en el caso de las hendidas, es la ecuación co-referencial provocada por el verbo copulativo ser. Hemos dejado para el final el examen de la noción informativa que es, sin duda, la más importante, pues conceptualiza la función en su naturaleza y misión intrínsecas, que se relacionan con el relieve informativo. Las tres definiciones anteriores sitúan el foco en el ámbito de los procedimientos gramaticalizadores (en el generativismo, concretamente) o bien lo inscriben en ciertos parámetros focales, cada uno especializado en el cumplimiento de una misión común: el posicionamiento de una magnitud sintagmática como el formante de mayor valor informativo. Debemos a Dik la definición pragmática de mayor circulación y consenso. Por su importancia, pasamos a transcribirla en detalle:
the focal information in a linguistic expression is that information which is relatively the most important or salient in the given communicative setting, and considered by [the] S[peaker] to be most essential for [the] A[ddressee] to integrate
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into his pragmatic information. Such information is often new, and if not new it re-emphasizes information already available to A rendering explicit or implicit contrast. (Dik, 1997: 38)

En primer lugar, en la definición apreciamos que la asignación focal conlleva un “cálculo pragmático” mediante el cual un hablante asigna a una porción de su mensaje el estatus de información esencial para el destinatario. En segundo lugar, el autor no identifica foco con información nueva, aunque precisa que esta será preeminentemente focal. Inferimos, entonces, que el foco podrá recaer tanto en información dada como en información nueva, principio que compartimos, diferenciándonos con esto de otros autores que lo circunscriben a la información nueva. En esta segunda posición se encuentran Hengeveld y Mackenzie (2008: 89), para quienes el foco: “signals the Speaker’s selection of new information, e.g. in order to fill a gap in the Addressee’s information, or to correct Addressee’s information.” En nuestra interpretación, la propia definición de Hengeveld y Mackenzie ofrece los elementos necesarios para defender una posición no reductiva de la función. En concreto, la distinción entre, llamémoslo así, información de completación e información de rectificación se basa en el reconocimiento de contenido que se vincula a una referencia preexistente, el cual se diferencia de aquel que se proporciona para completar un espacio referencial en el destinatario. A nuestro modo de ver, se puede atribuir a esta última un carácter enteramente remático, en tanto que la primera, la información de completación, puede considerarse de tópico continuo al inscribirse en una línea informativa. En otro sentido, la interpretación propuesta arriba no resta crédito a Hengeveld y Mackenzie (2008), pues en la definición se aprecia solidaridad teórica con una concepción bipolar de la estructura informativa (lo dado/lo nuevo). Frente a esta posición, puede situarse una comprensión, no digamos opuesta, sino complementaria en que lo dado y lo nuevo son lindes de una escala que posee grados de informatividad. Creemos que distinciones como hendidas remáticas/anafóricas/de tópico continuo se inspiran en esta concepción gradualista o progresiva. Sin embargo, debe reconocerse que la conciliación de la función focal con ambos niveles informativos (y, por ello, con todas las opciones intermedias) plantea una dificultad seria al uso especializado del término pues, al no existir un estándar fuerte (como circunscribir la operación focal al ámbito de la información nueva), todo relieve prosódico, por ejemplo, se convierte en candidato natural a foco y, como señalamos antes, el foco no es una categoría acústica, sino una función informativa. Esto último equivale a decir que acento de intensidad no es lo mismo que foco, de tal forma que la pesquisa de magnitudes focales no depende de la ubicación de relieves acústicos, sino de la presencia de factores pragmáticos inherentes a la introducción de epicentros referenciales, como la rectificación y la complementación informativa.
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Otro aspecto controversial se relaciona con el número de focos que puede realizarse en una cláusula. En fonética se plantea la posibilidad de que un enunciado pueda llevar focos simultáneos (Martín, 2005). Si un enunciado cuenta con más de un nexus independiente -como en un complejo oracional-, no habría impedimentos de naturaleza pragmagramatical para la introducción de dos o más focos. Por cierto que en el caso de la fonética, esta posibilidad se vincula a la materialización de varios grupos melódicos. Pragmagramaticalmente, si se nos permite la idea de interfaz, el foco se realiza en una magnitud clausular, donde la discriminación entre lo dado y lo nuevo -aún en una realización gradiencial- provee las condiciones informativas para que el emisor ponga en primer plano el tipo de datación que requiere el destinatario. Al mismo tiempo, la cláusula y no otra magnitud ofrece las condiciones de predicación (nuclear, central, periférica) para establecer una jerarquía informativa, en la cual no puede haber más que un foco. Esta condición de exclusividad, en parte, nos separa de la tesis que al respecto sostiene Dik (1997: 38): “For any sentence several focus assignments will generally be possible, one of which is realized in discourse. A sentence, in discourse, has only one main focus which is assigned to a syntactic constituent.” Coincidimos en que en el plano discursivo un enunciado no lleva más de un foco, pero en el mismo punto discrepamos en la posibilidad que abre el autor de que pueda incluirse un foco central y otros, suponemos, subsidiarios. No suscribimos la distinción entre foco principal y no-principal, al menos, en los límites del nexus; el foco es siempre función principal y es siempre información específica y delimitada, condición inalienable de una de las tareas prototípicas del foco y me refiero a la rectificación. Ahora bien, nuestro planteamiento no niega que una cláusula pueda ser afectada por más de una operación de focalidad, pero sólo una de ella introducirá foco. Las restantes serán acciones discursivas complementarias, destinadas a proyectar las funciones de énfasis o intensificación. Las principales funciones informativas conllevan una bipartición del enunciado. La posibilidad de que el foco produzca la misma escisión es mayormente admitida a juzgar por la caracterización de la función, pero aquí, a diferencia de los pares tópico/comento y tema/rema, no hay acuerdo conceptual y será muy difícil que se produzca porque las denominaciones más afianzadas se sustentan en modelos teóricos independientes, como el generativismo (foco/ presuposición) y el funcionalismo (foco/antecedente). La noción de presuposición plantea que la referencia no-focal es inferible, lo cual, como previene Dik (1997), no siempre es así. Pero lo que con mayor fuerza separa la bipartición generativa es que se sustenta en una concepción semántica de foco, mientras que el funcionalismo abraza una noción informativa. El término antecedente, que más arriba acompaña a foco, es una traducción de background, empleado por Hengeveld y Mackenzie (2008), pero -debemos reconocerlo- lo traemos al análisis sin demasiada convicción, porque el concepto
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de ambos autores, si bien de orden funcional, se restringe a información dada. Sin embargo, no ha sido esta nuestra principal aprehensión, sino la potencialidad de que su uso conlleve la interpretación del material no-focal como otra función informativa. Nos aventuramos a plantear que esto no puede ser posible, pues el foco se instancia como el segmento clausular que se sobrepone como material informativo relevante, diferenciado del material que soporta la referenciación focal. Nuestra tesis, por otra parte, no anula la posibilidad teórica de que en una determinada lengua, lo dado reciba algún tipo de marcación formal, pero esta no podría competir con la saliencia del foco. Hasta ahora no hemos encontrado algún trabajo que plantee la viabilidad de marcar informativamente el material no-focal del nexus, probabilidad que pareciera descartarse a juzgar por la impresión de Hengeveld y Mackenzie (2008: 89), quienes destacan que: “the linguistic marking of Background rather than new information seems to be very rare.” Basados tal vez en este principio de no prominencia de lo dado, los estudios sobre la función focal no se refieren a mecanismos defocalizadores y sí a mecanismos focales, de diversa naturaleza lingüística (por ejemplo, uno esencialmente acústico), desigual especialización (unos operan sólo como dispositivos de foco, en tanto que otros poseen un repertorio funcional más amplio) y dispar rentabilidad informativa (algunos son de limitado uso). Según Dik (1997: 326), el sistema se organiza de la siguiente forma: (i) prosodic prominence: emphatic accent on (part of the) focused constituent; (ii) special constituent order: special positions for Focus constituents in the linear order of the clause; (iii) special Focus markers: particles which mark off the Focus constituent from the rest of the clause. (iv) Special Focus constructions: constructions which intrinsically define a specific constituent as having the Focus function. No nos ocuparemos aquí de la caracterización de cada recurso, lo hicimos antes (Pinuer 2009, 2007) y, más importante aún, esto no forma parte del propósito central del presente artículo, dedicado a desarrollar un examen más general y teórico. Sólo nos permitiremos formular dos aspectos que, aunque localizados, apuntan en la dirección de abonar al marco teórico construido en torno a la noción de foco. En primer lugar, el comportamiento sintáctico e informativo de una entidad focal deja ver la conexión o imbricación que se produce entre los diversos estratos funcionales que forman la cláusula. Ejemplo de esta interacción es el foco de contraste –o foco de rectificación-, el cual, además de detentar un acento específico, se singulariza por ostentar libertad distribucional, propiedad que no caracteriza al foco neutro (foco de completación).
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Otra prueba de la co-ocurrencia de los estratos funcionales son los desplazamientos sintácticos que se introducen para propiciar condiciones de focalidad. Rodríguez (2005) menciona el caso de la dislocación absoluta del sujeto sintáctico (derribó al avión un rayo), en el cual se verifican dos movimientos: el adelantamiento del OD a una posición defocalizada (el concepto es de la autora) y la posposición del sujeto al margen donde puede recibir el acento oportuno. Rodríguez (2005: 555) denomina a esta reorganización “«movimiento prosódico», pues su objetivo, frente al movimiento sintáctico, no es el de establecer relaciones de concordancia entre una pieza léxica y un núcleo funcional […], sino simplemente el de reorganizar la oración, con el único fin de ubicar al foco en la parte derecha.” El segundo aspecto, que tomamos de la misma autora, relaciona la sintaxis de los nombres escuetos con la asignación focal. Como certeramente observa Rodríguez (2005), la posibilidad de que un nombre escueto sea sujeto preverbal está constreñida a la presencia de algún recurso lexicogramatical que asigne al sustantivo capacidad designativa o deíctica. Sin embargo, el mismo efecto se puede obtener mediante la focalización contrastiva, a través de la cual se neutraliza la agramaticalidad al proyectar un fondo referencial con el que el nombre escueto confronta su referencialidad. Precisa Rodríguez (2005: 561) que: “Esta función contrastiva lo que hace es singularizar unos referentes frente a otros, otorgando en consecuencia al nombre sin determinante la posibilidad de referirse a objetos concretos.” Por cierto que esta función individualizadora del foco constituye un dato más para poner en duda la tesis de los focos paralelos. Una vez examinado el concepto de foco y conocido los recursos gramaticalizadores, podemos referirnos a la necesidad de conceder a la focalización un lugar independiente dentro de la dimensión. En los mismos términos en que lo ha hecho Fernández (2001), defendemos la importancia de separar entre operaciones focales que asignan prominencia sin afectar la configuración canónica del enunciado y ejecuciones que comportan una variación del canon. Estas últimas introducen una predicación pragmática que dota al enunciado de una fisonomía singular, efecto que, según la autora (2001), se consigue a través de la dislocación y la cima fónica. No estoy seguro de que podamos concluir que otros procedimientos carezcan de la capacidad de focalizar marcadamente. De ser así, estaríamos en presencia de una segregación altamente polémica, teniendo en cuenta la omisión de construcciones especializadas en la asignación de estatus focal, algunas de las cuales (como hendidas y ecuandicionales) destacan por su singularidad construccional. Sin intentar una solución definitiva, planteamos que la focalización es un aspecto más de la dimensión de focalidad y ella identifica el proceso de asignación focal que, según sea la naturaleza informativa de la operación y/o el

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mecanismo involucrado, producirá efectos construccionales de canonicidad en grado variable. Por ejemplo, la focalización del OD en su locación etimológica resultará mínimamente anunciada en comparación a una focalización generada mediante una oración hendida.

4. Focalidad y gradiencia
Dedicaremos esta última sección a examinar, con más antecedentes de lo que pudimos hacerlo antes (Pinuer, 2009), la participación del fenómeno de gradiencia al interior de la función focal, específicamente en el nivel de codificación sintáctica. La gradiencia es una posición alternativa a la concepción absoluta de categorías y construcciones, en su naturaleza y función. Según esta posición radical, las magnitudes lingüísticas poseen límites estrictos, que impiden la prolongación de unas entidades sobre otras o, en términos más espaciales, la aproximación y contacto de modo que se produzcan, digámoslo así, realidades híbridas, sin un lugar en el orden establecido. Esta imagen, tan alejada de la ortodoxia lingüística, tiene el valor teórico de distinguir rápidamente entre gradiencia y transposición (o traslación), pues esta última, al contrario de la gradiencia, no da lugar a nuevas magnitudes, sino a recategorizaciones dentro de las opciones sancionadas por la teoría. La teoría de la transposición surgió fundamentalmente en los trabajos de Tesnière (1994: 625), para quien la traslación es un fenómeno que consiste en “transferir una palabra llena de una «categoría» gramatical a otra categoría gramatical, es decir, en transformar un tipo de palabra en otro tipo de palabra.” Esta definición plantea el fenómeno como un proceso que puede afectar solo a las categorías referenciales (palabras llenas para nuestro autor), excluyendo clases no significativas como determinantes y pronombres. Además, la transposición, en su sentido seminal, no considera la posibilidad de que el fenómeno se produzca entre construcciones. La literatura sí ofrece pruebas conducentes a demostrar que un nivel sintáctico (por caso, una cláusula) seleccionado en la posición de OD se convierte en sustantivo al heredar sus propiedades funcionales. Semejante interpretación hemos recogido de Gutiérrez (2002: 32), quien, amparado en el mismo fenómeno, sostiene que6: “lo que la gramática tradicional denominaba oración subordinada ni es oración ni es subordinada.” Por su parte, la gradiencia, particularmente dentro de la gramática, es definida por Aarts (2007: 34) como:
the phenomenon of blurred boundaries between two categories of form classes  and , such that certain elements can be said clearly to belong to , others indisputably to , with a third group of elements belonging to the middle ground between the two categories.
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Como podemos comprobar en la cita, la gradiencia no reniega de las entidades de categoría inherente, a la vez que descarta las migraciones entre categorías. La inherencia alude a prototipos, esto es, a magnitudes que disponen de todas las propiedades singularizadoras, las cuales proveen de flexibilidad morfosintáctica, una de las evidencias más contundente de la prototipicidad: “Prototypical members of categories are predicted to display a greater potencial for morpho-syntactic variation […]” (Aarts, 2007: 32). La migración, noción inequívocamente vinculada a la teoría de la transposición, se reemplaza por la constitución de entidades difusas, que no pueden ser adscritas a una clase específica, pues en su naturaleza coexisten rasgos heterogéneos. Sin duda que la inespecificidad es uno de los efectos más evidentes de la gradiencia y, según nuestra concepción del fenómeno, debe entenderse como la existencia de categorías y construcciones que, primero, no forman parte de las unidades prototípicas; y, segundo, cuya matriz de propiedades incluye valores de diversas categorías o construcciones, según sea el caso. La naturaleza inespecífica, para seguir en el tema, no plantea el surgimiento de magnitudes lingüísticas que carezcan de índice combinatorio. Al igual que las entidades catalogadas, categorías y construcciones difusas se integran reguladamente en el enunciado, de forma que su selección no conlleva en sí misma una señal de agramaticalidad. El problema, si es que puede llamarse así, es la imposibilidad de etiquetarlas con fidelidad al patrimonio terminológico. Estas últimas referencias al concepto dejan claro que la gradiencia no es una teoría ni tampoco un enfoque, es un fenómeno lingüístico natural que opera tanto en el nivel de categorías como de construcciones, por lo que existe gradiencia categorial y construccional; subsectiva cuando se produce al interior de una misma magnitud e intersectiva cuando se verifica una convergencia intercategorial o interconstruccional de propiedades. La categoría verbo, por ejemplo, es muy sensible al fenómeno de la gradiencia, pues en él se detectan diferencias entre clase predicativas y clases auxiliares (gradiencia subsectiva) y externamente se pueden encontrar unidades que tributan de la categoría, pero que también muestran propiedades nominales que caracterizarían, por ejemplo, a un adjetivo. Según nuestra interpretación, el cuasi-auxiliado de la pasiva perifrástica (ser + participio) representa el caso de una palabra cuya flexión gramatical muestra su naturaleza nominal, pero que, dado el alto nivel de gramaticalización del sintagma, refleja el comportamiento semántico del formante predicativo de una perífrasis verbal. El dilema es cómo llamar a una categoría como esta, que no es ni adjetivo ni participio pleno o, más claro aún, que no es ni adjetivo ni participio prototípico. Sostenemos que buscar entre la nomenclatura disponible sería contradecir la gradiencia intersectiva, pues la rotulación tradicional va a recoger sólo parte de la naturaleza semántica y funcional de la categoría; otro aspecto de su organización lexicogramatical quedará omitido e, incluso, negado.

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Corresponderá, entonces, referirnos a una categoría difusa inespecífica, cuyas principales singularidades sintácticas serán la capacidad de contraer más de una función y la limitación para desempeñar la función prototípica de las magnitudes “patrocinadoras”. Si la gradiencia supone una escala de realizaciones delimitada en un extremo por una expresión prototípica, pudiera impugnarse la justificación de recurrir a la noción de categoría inespecífica. El problema con esta solución es que no se hace cargo del fenómeno en su auténtica profundidad, la cual se revela en toda su alcance en la imagen de gradiencia intersectiva que tomamos de Aarts (2007: 35):
Figura 1. Gradiencia interjectiva

La imagen deja ver que las magnitudes difusas forman un conjunto, en el cual los miembros son autónomos de las entidades prototípicas que se ubican en los conjuntos α y β. Según esta lectura del fenómeno, los elementos “cocreados” no son reducibles a una clase específica, aunque muestren vinculaciones explícitas con ellas. Lo que resulta de la intersección entre  y  no pertenece a  y ; procede de ellas, lo cual plantea una situación bien distinta a la teoría traslacionista. Pudiera creerse que la gradiencia subsectiva, por contrapartida, no tendría que presentar el mismo dilema terminológico; sin embargo, hay un caso ampliamente tratado en las gramáticas que, por su trayectoria, es suficiente para descartar tal simplificación. Se trata de la posición del verbo copulativo ser, cuyas propiedades lexicogramaticales (entre ellas, la falta de estructura argumental y de significación aspectual) plantean un reto serio a su catalogación como categoría verbal prototípica, y la subclasificación como verbo auxiliar no es una solución definitiva a este reto. Es muy posible que esta insatisfacción terminológica subyazca en denominaciones alternativas propuestas para este verbo, una de ellas, auxiliar de predicación, lo ubica entre los signos que “capacitan al predicado nominal para desempeñar función de predicado oracional que, en español y en otras muchas lenguas, sólo puede realizar de modo autónomo la categoría verbal” (Fernández, 1999: 2363). Dejaremos hasta aquí esta somera presentación de la gradiencia, de la cual nos ha costado salir debido al examen crítico que impone sobre un amplio
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conjunto de tradiciones que guía el análisis gramatical, comenzando por la más difícil de infringir: la dificultad de observar fenómenos (y luego describirlos) fuera del patrimonio o legado terminológico, el cual no cabe duda que es insuficiente para dar con la esencia de tantos fenómenos gramaticales. En lo que sigue, procuraremos aportar datos a la detección de la gradiencia tanto en la dimensión de focalidad como en la subfunción focal. Iniciaremos la tarea con mucha incertidumbre pues, por una parte, presume la extensión del fenómeno al plano informativo, y, por otra, da por sentada su manifestación en estructuras de predicación pragmática, cuyo examen es altamente complejo a través de nociones descriptivas tradicionales; unas veces por la dificultad de situarlas (la función sujeto en las cláusulas hendidas), otras veces por su limitado valor explicativo (la misma función en las construcciones inacusativas). En la Tabla 3 desplegamos un haz de rasgos, dos informativos (saliencia, informatividad) y uno semántico (referencialidad), mediante el cual intentamos demostrar que la focalidad se desarrolla a través de tres subfunciones, que se distinguen por el poder de significación extralingüística. Considerando que es una función de preeminencia comunicativa, asignamos a la subfunción focal el carácter de realización prototípica, estatus que se refrenda en la inclusión de las tres propiedades distintivas de la dimensión. Por el contrario, atribuimos a la subfunción de intensificación la condición de realización marginal o periférica, dado su carácter preeminentemente retórico y, por concomitancia, escasamente referencial. El énfasis ocupa una posición intermedia, operando como un recurso de focalidad a través del cual el relieve se aplica a unidades que inciden en la organización informativa de un enunciado (por ejemplo, en la jerarquización de la información), pero con independencia del peso referencial. La gradiencia que observamos en el ámbito de la focalidad no involucra dimensiones contiguas (la topicalidad podría ser una opción), por lo que estamos en presencia de una gradiencia subsectiva que se muestra en la estratificación o escalonamiento interno. Falta por abordar la comparecencia del fenómeno entre los recursos o mecanismos que materializan la función focal. En esta oportunidad nos centraremos en las construcciones ecuacionales, una de cuyas variedades ya ha sido examinada bajo el enfoque gradiencial como veremos seguidamente. La denominación ecuacional no tiene una circulación importante entre los trabajos que se refieren a las construcciones especiales de foco; de hecho, está limitada al ámbito español y en él es mucho más frecuente en la escuela funcionalista de León, que en otros centros académicos. No obstante, tiene la ventaja de reunir bajo un solo apelativo tres construcciones indudablemente relacionadas por su forma (verbo ser, cláusula relativa, segmento focal) y función (dispositivo focalizador). Estas construcciones se denominan individualmente como hendidas (fue [un emperador] quien incendió Roma), pseudohendidas (quien incendió
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Roma fue [un emperador]) y pseudohendidas inversas ([un emperador] fue quien incendió Roma). El criterio distribucional no sólo permite subdividir la construcción, sino también establecer alguna tipología focal (foco neutro/ foco contrastivo), que sólo dejaremos enunciada. Según Ross (Aarts, 2007), en las oraciones pseudohendidas se puede separar entre realizaciones prototípicas y no prototípicas, distinguiéndose las primeras por su mayor flexibilidad configuracional (distribution maximally unconstrained). Para examinar esta tesis, propondremos ejemplos en español que reproducen fielmente la naturaleza de los casos empleados por Ross (Aarts, 2007): (a) Quien incendió Roma fue [un emperador] (b) Donde el emperador inició el incendio fue [en el mercado] (c) Lo que el emperador fue [fue un loco] Siguiendo la tesis del autor, distribuimos los ejemplos desde el mayor al menor grado de prototipicidad, determinado por el nivel de compatibilidad con la versión interrogativa que se ofrece a continuación: (a.1) ¿Fue [un emperador] quien incendió Roma? (b.1) ¿Fue [en el mercado] donde el emperador inició el incendio? (c.1) ¿Fue [un loco] lo que fue el emperador? La compatibilidad es extraída del nivel de aceptabilidad y no de gramaticalidad, pues las tres oraciones están bien formadas. Según Ross (Aarts, 2007), el constreñimiento configuracional depende en estas construcciones de la naturaleza categorial del segmento foco. En concreto, las correspondientes interrogativas estarían demostrando que la categoría prototípica es el sintagma nominal y la menos prototípica, la frase adjetiva. Para este último caso, agregaremos que la doble ecuación copulativa también contribuye al menor nivel de aceptabilidad (en español). El escalonamiento distribucional constatado en la oración pseudohendida corresponde a una gradiencia construccional subsectiva. El ejemplo que veremos a continuación ilustraría un fenómeno de gradiencia construccional intersectiva: a) Si algo podemos asegurar es que [un emperador incendió Roma] Gutiérrez (1997) llama oración ecuandicional a esta variedad de construcción especial de foco. El propio nombre deja ver su origen mixto: ecuacional + condicional. Efectivamente, se trata de una magnitud donde convergen propiedades que distinguen a una oración ecuacional (verbo ser, función focal) y a una cláusula condicional (conjunción prototípica, evento desencadenante), junto a otros rasgos que la diferencian (nula flexibilidad distribucional, significación seudocondicional).
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Tenemos, pues, una magnitud que no es la variación formal de otra entidad, sino una construcción independiente, cuyas propiedades centrales, no obstante originarse en otras clases funcionales, se configuran de un modo tal, que caracterizan una magnitud diferenciada que muestra, en contraposición a las construcciones emparentadas, una distribución fija de sus constituyentes sintagmáticos. Las oraciones ecuandicionales son de reducida aparición, debido a los fuertes constreñimientos que impone su configuración gramaticalizada y las condiciones de alto encarecimiento o relieve que se requieren para asegurar su aceptabilidad y lectura unívoca.

5. Conclusiones
La función focal, como las restantes funciones informativas, opera en el nivel pragmático de la cláusula, al cual accede a través del estrato lexicogramatical y fónico, que le sirven de soporte. La función en cuestión no depende exclusivamente de estos niveles; también depende, y mucho, de los sujetos discursivos y el contexto comunicativo. Dada la subdeterminación extralingüística del fenómeno focal, se le considera un componente inferencial, propiedad que, por lo demás, caracteriza en mayor o menor grado a toda función informativa. Tal rasgo, a pesar de su generalidad, no debiera sentar las condiciones teóricas para afirmar que la dimensión informativa de la cláusula y otras construcciones es un fenómeno no codificado. Al respecto, preferimos admitir que el material pragmático se transcodifica, es decir, se establece en el código lingüístico y se completa en los usuarios y su contexto. Esto equivale a decir que el nivel informativo conecta el estrato lexicogramatical con el mundo extralingüístico, de un modo mucho más “físico” que los mecanismos designativos disponibles en el código. Hemos planteado la función focal como la realización prototípica de la dimensión de focalidad, la cual, asimismo, incluye las operaciones pragmáticas de énfasis e intensificación, que toman lugar en el nexus como funciones independientes, aunque tributarias de material lingüístico común. Un buen ejemplo de esto último es el acento de intensidad, que tanto puede ser focal como enfático. Esta distinción nos lleva a insistir en que foco no es una categoría fónica, de modo que una prominencia acústica no garantiza la inserción de función focal. Cuando no se tiene en cuenta esta precisión, la noción de foco se emplea de manera vaga, cuando no errónea, conduciendo a descripciones impresionísticas que no aportan a la comprensión verdadera de la interrelación entre lo gramatical (y acústico) y lo pragmático. Frente a las varias nociones de foco que ofrece la literatura, no cabe duda de que la definición informativa es la única que penetra en la naturaleza de la función. En efecto, el foco es un valor pragmático que eleva una porción de cláusula al estatus informativo

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más alto, cumpliendo un papel jerarquizador que, incluso, se superpone a la división tema/rema. Unos pocos ejemplos fueron suficientes para verificar que la focalidad, tanto en el plano de las operaciones informativas como en el de los mecanismos codificadores, no es indiferente a la gradiencia, la cual subyace en la manifestación escalonada de la dimensión así como en los dispositivos focalizadores de naturaleza difusa, no por su función, sino por sus rasgos subcategorizadores, que se originan en entidades autónomas y convergen en una magnitud que alcanza identidad y fisonomía propia. La gradiencia pone de manifiesto la faceta prototípica de la focalidad, al mismo tiempo que devela su lado menos definido, más borroso, donde se difuminan los límites formales de categorías y construcciones. El reconocimiento de un estrato informativo en la descripción de la cláusula no debe llevar a pensar en una fusión irreversible entre gramática y pragmática, de suerte que ya no podamos referirnos a una y otra por separado, sino a una gramática pragmática o a una pragmagramática. La gramática será siempre una teoría del código y, como tal, su tarea irrenunciable consistirá en sistematizar y describir los recursos lexicogramaticales de la lengua. Pero cuando se examina el comportamiento informativo de los recursos, se detectan fenómenos que no preexisten en el sistema, pues emergen con las estrategias comunicativas que se adoptan en la interacción verbal. Luego, aspectos informativos como focalidad y foco remiten a fenómenos que resultan de la “escenificación” del código lingüístico, a través del cual llegamos a ellos, tanto en la condición de usuarios como de analistas.
NOTAS 1 El foco se individualiza entre corchetes. 2 En el resto del artículo emplearemos la noción de nexus como equivalente

a cláusula.
3 Entidad que también denominaremos emisor, salvada la posición algo

estática con que se emplea en teoría de la comunicación.
4 Se apartan de la bipartición informativa las proferencias enteramente remá-

ticas. 5 Pero sí en cómics y géneros discursivos equivalentes. En la actualidad, debemos incluir nuevas prácticas escriturales, sobre todo electrónicas como el Chat, donde se observa el empleo de imágenes como índices de focalidad. 6 Los destacados son del autor. REFErENCIAS BIBLIOGrÁFICAS
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CLAUDIO PINUER RODRÍGUEZ es doctor en Filología Hispánica de la Universidad de Valladolid (1999), magíster en Lingüística (1988) de la Universidad de Santiago de Chile, profesor de la Universidad de Concepción, Chile. Se desempeña como co-investigador en el proyecto que dirige la doctora Teresa Oteíza “Logogénesis valorativa en el discurso de la historia” (2009-2011) y es investigador principal de los proyectos “La función focal en español” (2008-2010) de la Universidad de Concepción y “La focalización sintáctica en español e inglés escritos: Estudio contrastivo formal, semántico y pragmático discursivo” (2006-2007) de la Universidad del Bío-Bío. Entre sus artículos más recientes están: “El análisis funcional: Principios, perspectivas y casos” en
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Estudios Filológicos (2007), “Relieve sintáctico en el español escrito de Chile: Las construcciones ecuacionales y ecuandicionales” en la revista Signos (2005) y “Copulativas de identificación en español: aspectos funcionales, semánticos y pragmáticos” en Literatura y Lingüística (2005). Correo electrónico: cpinuer@udec.cl

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ARTÍCULO

Gramática, Pragmática y Discurso: antecedentes de un desamor y una reconciliación

OMar SaBaJ MEruaNE
Universidad de La Serena

RESUMEN. Aunque las categorías gramaticales y los elementos de la sintaxis han sido muy relevantes, tanto en la tradición lingüística grecolatina como en el estructuralismo y en el generativismo, dichas unidades han jugado un papel escaso en los modelos de análisis del discurso. Esto –creemos- debido principalmente a que el surgimiento del interés por el estudio del discurso ha favorecido el estudio de los aspectos sociales y cognitivos. En este trabajo se muestran, por un lado, las posibles razones de la desunión entre estos ámbitos de estudio y, por otro, se exponen los argumentos para la necesaria e innegable interacción entre los aspectos gramaticales, pragmáticos y discursivos. PALABrAS CLAVE: Categorías gramaticales, Sintaxis, Gramática, Pragmática, Discurso. RESUMO. Embora as categorias gramaticais e os elementos da sintaxe tenham sido muito relevantes, tanto na tradição lingüística greco-latina como no estruturalismo e no generativismo, ditas unidades têm jogado um papel escasso nos modelos de análise do discurso. Isto –cremos- devido principalmente a que o surgimento do interesse pelo estudo do discurso tem favorecido o estudo dos aspectos sociais e cognitivos. Neste trabalho apresentam-se, por um lado, as possíveis razões da desunião entre estes âmbitos de estudo e, por outro, expõem-se os argumentos para a necessária e inegável interação entre os aspectos gramaticais, pragmáticos e discursivos. PALAVrAS cHAVE: Categorias gramaticais, Sintaxe, Gramática, Pragmática, Discurso. ABSTrAcT. Even when the grammatical categories and the syntactical elements have been extremely relevant, both in the Greco-Latin linguistic tradition and in structuralism and generativism, the already mentioned units have played a scarce role in the models of discourse analysis. This- we believe- is due mainly to the fact that the uprising of interest for the study of discourse has favoured the study of social and cognitive aspects. This work shows on one hand, the possible reasons of the disunion among these areas of study and on the other the arguments for the necessary and undeniable interaction among the grammatical, pragmatic and discourse aspects. KEY WOrDS: Grammatical categories, Syntax, Grammar, Pragmatics, Discourse

Recibido: 15 de abril de 2009 • Aceptado: 18 de junio de 2009.

ALED 9 (1), pp. 135-146

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Introducción
A pesar de que las indagaciones sobre el lenguaje humano pueden rastrearse hasta los tiempos de la antigua Grecia, hoy es ampliamente aceptado que la lingüística como ciencia, esto es, con un objeto de estudio definido y un método relativamente común, surge a partir de los planteamientos del suizo Ferdinand de Saussure, plasmados póstumamente por sus discípulos en el Curso de lingüística general, en 1916 (Saussure, 1971). Desde entonces, las ideas de Saussure siguen siendo cruciales, incluso desde otras escuelas que epistemológicamente se encuentran muy lejanas de las ideas originales del fundador. La lengua, el objeto de esa ciencia incipiente, se definía como un sistema de unidades que se podían describir a partir de un conjunto de oposiciones en distintos niveles de análisis. La lingüística era entonces una ciencia ordenada que tenía límites claros: desde los rasgos distintivos del fonema (o merismas) hasta la oración. En ese momento, la gramática y la morfología ocupaban un lugar privilegiado en los estudios lingüísticos. Luego, con el surgimiento del interés por el discurso, el foco se trasladó lentamente al estudio de aspectos lingüísticos y extralingüísticos que evidentemente superaban los límites de la oración, alejándose así de esas unidades gramaticales y morfológicas. A pesar de que los primeros estudios del discurso comenzaron considerando modelos gramaticales para explicar el texto (e.g., la gramática del texto), o bien utilizaron elementos gramaticales para explicar fenómenos discursivos (e.g., la correferencia), la mayoría de los estudios del discurso actuales no se basa en aspectos gramaticales y, aunque se siguen utilizando algunas unidades de la gramática, en reiteradas ocasiones estas son consideradas como unidades prescindibles para el análisis. En cierto modo, la naturaleza interdisciplinaria del discurso ha permitido que sean otros aspectos, como los cognitivos o los sociales, los que primen sobre los lingüísticos o gramaticales al momento de analizarlo. Pero también ha ocurrido lo contrario, las gramáticas tradicionalmente han modelado un sistema independiente de su uso y, por lo tanto, ni los factores cognitivos ni los sociales se toman en cuenta cuando se trata de describir ese sistema formal. Es justamente este supuesto el que se puede refutar desde enfoques cognitivos de la gramática, ejemplos de los cuales se expondrán más adelante en este trabajo. En este trabajo, de índole teórico, histórico y panorámico, mostramos algunas de las posibles razones que determinaron esta falta de interacción entre estos ámbitos y exponemos los argumentos teóricos que dan cuenta de la necesaria interacción entre los aspectos relativos al sistema lingüístico y al uso del lenguaje.

1. Antecedentes teóricos
1.1. EL SUrGIMIENTO DE LA LINGÜÍSTIcA cOMO cIENcIA Tal como ya hemos adelantado, las propuestas de Ferdinand de Saussure (1971) fueron claves para el desarrollo y surgimiento de la lingüística como ciencia. Clara136

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mente, ello no permite aseverar que antes de las ideas del ginebrino no existieran los estudios propiamente lingüísticos. En efecto, se había avanzado mucho, y de forma sistemática, en los estudios historicistas y comparativistas de corte positivista. En nuestra lengua, por ejemplo, no se pueden dejar de mencionar las agudas indagaciones que en el ámbito gramatical y de la enseñanza de la lengua desarrollaron Bello (1954) o Lenz (1944). A pesar de ello, algunos autores (Apresian, 1985) sostienen, con relativa razón a nuestro juicio, que estos avances consistían en una recopilación de fenómenos en los que se confundían niveles y planos de distinto orden, sin una idea integradora que dirigiera todo el trabajo. Efectivamente, por ejemplo, en el caso de los estudios de los denominados “neogramáticos”, las exhaustivas descripciones y las leyes del cambio fonético no estaban necesariamente sustentadas en una teoría contundente; es más, dado el corte eminentemente empírico de sus constataciones, se puede postular la ausencia de una teoría propiamente tal. A nuestro juicio, la razón principal por la cual se le puede atribuir a Ferdinand de Saussure el papel de fundador de la lingüística como ciencia está dada por su reflexión epistemológica respecto del lugar de la lingüística respecto de otras ciencias, la definición de un objeto de estudio y la determinación de una serie de tareas. Es esta reflexión la que, en definitiva, no se encontraba, al menos de forma tan explícita, en otros investigadores del lenguaje temporalmente anteriores al maestro ginebrino. Las ideas del fundador (específicamente, la idea de sistema) no solo propiciaron el surgimiento de diferentes escuelas lingüísticas que se pueden agrupar bajo el rótulo de “estructuralistas”, sino que también tuvieron una gran influencia en el desarrollo de otras disciplinas, entre otras, la antropología, la sociología y la literatura. Específicamente en el ámbito de la lingüística, se puede observar la adscripción, con distintos matices y grados, a las ideas del suizo en los postulados de distintas escuelas o corrientes como la glosemática, liderada por Louis Hjelmslev (1971), el distribucionalismo norteamericano de Bloomfield (1933) y, en menor medida (como veremos más adelante), en los postulados, específicamente sobre fonética y fonología, realizados en el seno del Círculo de Praga. 1.2. EL rAcIONALISMO O LA cONSOLIDAcIÓN DE LA LINGÜÍSTIcA cOMO cIENcIA A finales de los años cincuenta, Chomsky (1957) propone una teoría para explicar la facultad del lenguaje, basándose en las ideas de filósofos de inspiración racionalista, como Descartes (1647) o Von Humboldt, y, sobre todo, en los postulados de la gramática razonada de Port Royal de 1660. Con justa razón, indica Bernárdez (1995) que no es sino con Chomsky que la lingüística se consolida como ciencia, con un aparato formal hipotético-deductivo que está a la par de las ciencias exactas, específicamente de la física o la matemática, las que sin duda fueron el modelo observado por Chomsky en sus postulados. A pesar de la gran influencia que las ideas de Chomsky han tenido y siguen
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teniendo en los estudios lingüísticos, la forma de estas ideas no permitía la inclusión del discurso como un objeto de estudio científicamente válido, puesto que, a su entender, no era posible modelar formalmente su estructura. En efecto, el objeto de estudio chomskiano es la facultad del lenguaje, o sea, una abstracción avanzada de las propiedades formales de la gramática. Aunque las ideas de Chomsky tuvieron una fuerte incidencia en toda la lingüística posterior, su escaso interés en el lenguaje como una herramienta de comunicación, favorecieron la investigación de los aspectos sintácticos más que los discursivos del lenguaje. Lo que sí desencadenó Chomsky fue un gran énfasis en el nivel cognitivo del lenguaje, entendiendo que lo que el autor propone es una explicación de la facultad del lenguaje o, dicho de otra forma, de las restricciones formales de la gramática que permiten que adquiramos el lenguaje. Así entonces, aunque no podamos decir que Chomsky es un aporte directo a la investigación discursiva, su acento en una teoría de la mente provocó una serie de estudios claves para la teoría contemporánea del discurso, específicamente, todo el campo de estudios que le atañe a la psicolingüística. 1.3. SÍNTESIS DEL DESAMOr: LAS DIcOTOMÍAS NEcESArIAS, pErO FATALES Si revisamos los aspectos centrales de las dos figuras más importantes de la lingüística en el último siglo, podemos encontrar directamente las posibles razones de la escasa interacción entre los estudios gramaticales y los discursivos. La dicotomía saussureana (lengua/habla) y la chomskiana (competencia/actuación) son claramente los aspectos teóricos que determinaron una prolongada separación entre los estudios morfosintácticos y los aspectos relativos al uso del sistema lingüístico. A pesar de que, según nuestra opinión, estas dicotomías fueron las que determinaron la separación entre estos ámbitos, no se puede culpar a los padres de la lingüística contemporánea por este cisma. Sin duda, un científico debe recortar de alguna forma la compleja realidad que necesita explicar, pero no se puede criticar a los que no hacen lo que no prometen, sino solo criticarles no haberlo prometido. 1.4. EL SUrGIMIENTO DEL INTErÉS pOr EL DIScUrSO Tal como lo ha señalado van Dijk (2001), las fuentes que dieron origen a los estudios del discurso son diversas y se pueden rastrear en avances realizados en distintas disciplinas. No nos interesa acá ser exhaustivos, sino resaltar algunas ideas seminales que surgieron desde la lingüística y otras disciplinas afines, las cuales anticipaban un cambio de foco en los estudios del lenguaje. Gracias a la influencia de las ideas de Wittgenstein, un grupo de filósofos de Oxford, liderado por John Austin, comenzó a preocuparse por el uso del lenguaje, centrándose de esa forma en aspectos inalcanzables para el estructuralismo. La filosofía del lenguaje, cuya preocupación tradicional era el lenguaje

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como un medio de acceso al conocimiento y a la representación del mundo, pasaba a entender el lenguaje ahora como una forma de acción. Desde la lingüística de inspiración saussureana, el germen premonitorio de los estudios discursivos que unas décadas más tarde dominarían el escenario lingüístico, proviene de las ideas del Círculo de Praga. La concepción funcionalista de la oración, en la que se concibe la lengua como un medio para el logro de un fin comunicativo, la crítica de la dicotomía saussureana ‘lengua/habla’, a partir de la cual se establece la interdependencia entre las dos nociones y la importancia de la evolución y dinamismo de la lengua desde el punto de vista diacrónico, son algunos de los aspectos que permiten establecer un hito que funciona como base para los desarrollos posteriores en el ámbito del discurso. Lo mismo se puede sostener respecto de la noción de shifters de Jakobson (1990) y de los fenómenos concernientes a la teoría de la enunciación, como la subjetividad en el lenguaje (Benveniste, 1971) o el aparato formal de la enunciación (Benveniste, 1970). Paralela a esta corriente, en los albores de la lingüística textual, diversos investigadores de Europa Oriental (Petöfi & Sözel, 1985; Harweg, 1968) también comenzaron a interesarse por aspectos que no era posible explicar si no se iba más allá de la oración; por ejemplo, la co-referencia léxica o pronominal, apuntando con esto a la unidad ‘texto’ como objeto de estudio primordial en la investigación lingüística. Así también, dentro de las líneas de investigación que contribuyeron al desarrollo de los estudios del discurso se deben considerar los aportes de lo que se conoce como Escuela de Londres. Lo interesante de esta escuela radica, entre otros aspectos, en que no es heredera directa de la tradición saussureana. Firth, su fundador, tuvo una fuerte influencia de las tesis del Círculo de Praga en lo relativo a la fonética, pero su declarado antimentalismo lo acercaba más a las concepciones de los distribucionalistas norteamericanos que a las ideas seminales de Saussure. En la idea de Firth, de que el significado es función de un signo en relación a un contexto lingüístico determinado, se puede atisbar la importancia del uso concreto de los significados, concepto central en cualquier modelo del discurso. Por su parte, el discípulo más popular de Firth, a saber, el connotado M.A.K Halliday, daba en el título de una de sus primeras obras (Language as social semiotics, 1978) pistas respecto de la necesidad de considerar el uso del lenguaje en la sociedad como un factor central para la teoría lingüística. Por último, las ideas de Pike (1967) y Hymes (1976), relativas a la descripción de situaciones comunicativas concretas dentro del ámbito de la antropología lingüística y de la etnografía del habla, son otros hitos obligatorios que se deben citar para dar cuenta del cambio paulatino que postulamos, desde los estudios centrados en el sistema a aquellos que toman como objeto de análisis el uso de ese sistema en una situación comunicativa determinada.
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1.5. PUNTOS DE cONTAcTO ENTrE LA GrAMÁTIcA, LA prAGMÁTIcA Y EL DIScUrSO:
LA rEcONcILIAcIÓN

1.5.1. Donde hubo fuego Obviamente, el argumento de que existe una separación evidente entre los aspectos gramaticales y discursivos, y que esa separación se podría explicar en términos de las dicotomías saussureanas y chomskianas, puede ser muy débil. Cualquiera que conozca los orígenes más remotos de los estudios del discurso sabe que la gramática siempre ha influido de una u otra forma en su descripción o explicación. En este sentido, este trabajo carecería de sentido, en tanto pretende explicar una reconciliación donde nunca hubo separación. Sin embargo, creemos que la forma en que hoy interactúan estos ámbitos difiere mucho de la forma en que se influyeron en sus inicios (ver 1.3). El objetivo específico de este apartado es mostrar el desarrollo de esta interacción, y para ello seguimos un orden cronológico flexible, en cuanto las etapas que describimos a continuación no tienen límites temporales claros, sino que, en efecto, se imbrican. 1.5.2. La primera etapa: los préstamos y las proyecciones Ante el surgimiento de un nuevo objeto de estudio, esta primera fase la podemos caracterizar como una etapa en que los elementos gramaticales eran subsidiarios para explicar ciertos fenómenos que superaban los límites de la oración. Aquí pueden establecerse básicamente dos grandes corrientes: una de inspiración transformacional (Harris, 1946 y 1952; Rumelhart, 1975 y 1980; van Dijk, 1972, 1977, 1981, 1983, 2004), y otra heredera de los estudios de investigadores europeos (Harweg, 1968 y 1974; Petöfi & Sözer, 1985), padres de la denominada gramática transoracional. Algunos ejemplos de esta primera etapa son, entre otros, la utilización de la noción de generación chomskiana para caracterizar las estructuras textuales: gramática del texto, superestructuras y esquemas (Rumelhart, 1975 y 1980; van Dijk, 1983), o las restricciones en la utilización de pronombres para la construcción de cadenas co-referenciales (Harweg, 1968). 1.5.3. La segunda etapa: la gramática en el discurso Para definir esta segunda etapa en la historia de la interacción de la gramática, la pragmática y el discurso, se deben considerar dos aspectos que ordenarán nuestra exposición: a) La consolidación y proliferación de modelos y categorías para el estudio del discurso. b) El estatus de la gramática en la descripción del discurso.
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Gracias a la consolidación de las ciencias cognitivas y al desarrollo de las ciencias sociales, el discurso se volvió un objeto de estudio preciado por expertos de áreas diversas. Desde la lingüística tradicional, mucho más ligada académicamente a la gramática, también surgieron lingüistas que entonces pasaron a denominarse (más que lingüistas) analistas del discurso. Esta transformación implica una ruptura básica con los postulados que aún se mantenían en lo que hemos definido en la primera etapa. En otras palabras, en esta segunda etapa, la búsqueda de la explicación y descripción del discurso, implicaba introducir fenómenos que habían sido descuidados por el estructuralismo y el generativismo, como el estudio de la comunicación o del lenguaje en uso (pragmática), el estudio de los factores sociales en el uso del lenguaje (sociolingüística) o de los factores que determinan su representación y procesamiento (psicolingüística). Para efectos de este trabajo, lo que nos ocupa, sin embargo, es una parte específica de los estudios del discurso, a saber el análisis del discurso (AD). Las contribuciones en este ámbito, las que podrían establecerse como características de esta segunda etapa, han buscado explicar o describir distintas prácticas discursivas (Charaudeau, 1992, 2000, 2004), definir géneros (Charaudeau, 2006; Charaudeau & Maingueneau, 2002), plantear restricciones y condiciones o reglas como factores que influyen en el uso del lenguaje, definir tipos de textos (Ciapuscio, 1994), o describir la presencia de elementos valorativos en el uso del lenguaje (Martin & White, 2005; White, 1999). En general, estos aportes establecen relaciones entre ciertos factores psico-sociales y el uso de ciertas estructuras gramaticales o funciones sintácticas determinadas. Además de los desarrollos en el ámbito del AD, en esta segunda etapa deben incluirse también los avances realizados bajo el marco de la denominada lingüística de corpus (LC) (Biber, 1988; Parodi 2005). El uso de herramientas computacionales ha permitido describir en forma detallada la ocurrencia o aparición de ciertos rasgos gramaticales y sintácticos en registros diversificados de porciones de lenguaje auténtico. Por último, si pudiéramos establecer el rasgo común que aúna los trabajos (del AD y de la LC) citados en esta segunda etapa, este correspondería al hecho de poner el foco en el discurso, i.e., en el uso del lenguaje. Lo que se quiere describir, en definitiva, son formas de uso del lenguaje y en esa descripción, algunas investigaciones utilizan ciertas categorías gramaticales o funciones sintácticas. Pero como ya hemos descrito en otro trabajo (Sabaj, 2008), existe un amplio rango de trabajos que se pueden rotular bajo la denominación de AD sin la presencia evidente de elementos sintáctico-gramaticales. 1.5.4. La tercera etapa: el discurso en la gramática A diferencia de la etapa anterior, el foco (figura 3) en esta tercera fase se encuentra en la gramática. No nos referimos acá a los avances que se han desarrollado en lo que podemos denominar gramáticas del uso, como los que
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hemos englobado bajo el rótulo de Lingüística de Corpus o todo el detallado trabajo que se ha hecho bajo el marco de la gramática descriptiva (Bosque & Demonte, 1999). Esta etapa, cuyos fundamentos expondremos en este apartado, la fijamos al final, pues creemos que sus postulados se basan en avances que temporalmente son más contemporáneos que los descritos en las etapas anteriores. La característica esencial de esta etapa es el estudio de cómo el discurso (tanto en su dimensión social como cognitiva) influye en el uso e interpretación de estructuras gramaticales y sintácticas. Los orígenes de los postulados base de esta etapa de interacción entre discurso y gramática se pueden rastrear en los principios de la denominada semántica generativa (Lakoff, 1971), cuya evolución pasó por la semántica cognitiva (Talmy, 2000; Jackendoff, 1983 y 1998), los estudios de la interfaz léxico-sintáctica (Levin & Rappaport, 1995), la gramática cognitiva (Langacker, 2000) y, por último, lo que conocemos bajo el nombre de lingüística cognitiva (Lakoff & Johnson, 1980; Lakoff, 1987; Ungerer & Schmid, 1996). Un punto central respecto de esta etapa, dado por los postulados de estas teorías, es el hecho de considerar la gramática como una herramienta de conceptualización del mundo. A diferencia de las etapas anteriormente descritas, en las que la gramática se limitaba solo a aspectos formales o estructurales, separados de los aspectos del contenido (semántica), en esta etapa se entiende la gramática como una forma más de expresar significados, i.e., la gramática también significa. Esta concepción ha provocado un giro importante, tanto en la concepción de la gramática, como también en lo que respecta a su interacción con los aspectos relativos al uso del lenguaje. Algunos de los trabajos aplicados representativos de esta tercera etapa son Cornillie y Delbecque (2008), que estudia la relación entre compromiso del hablante y participación del hablante en ciertas alternancias del español; Soto (2009), que describe cómo el conocimiento del mundo afecta en la interpretación de la estructura aspectual del estado de cosas evocados por la oración, o Soto y Castro (2008), en que se explica cómo eventos autobiográficamente relevantes determinan el uso de formas perfectas en algunas variedades del español americano. Como una forma de sintetizar gráficamente las tres etapas descritas en este trabajo, a continuación se muestran las figuras 1, 2 y 3:
Figura 1: Primera etapa, préstamos y proyecciones

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Figura 2: Segunda etapa, la gramática en el discurso

Figura 3: Tercera etapa, el discurso en la gramática

Comentarios finales: hacia la fusión verdadera
En este trabajo hemos descrito la historia de la evolución de la interacción entre el estudio de la gramática y el discurso. Hemos detallado también las posibles razones del desarrollo aislado que, en parte, han tenido ambos campos de estudios de las ciencias del lenguaje. A continuación, proponemos algunas reflexiones finales a modo de cierre de este artículo. Creemos que la interacción de los aspectos gramaticales y discursivos es una condición evidentemente necesaria para el desarrollo de estos campos de estudio. Pero esta interacción no debe limitarse a los supuestos de la construcción de una interdisciplina, la que en reiteradas ocasiones se concibe simplemente como una suerte de suma forzada de supuestos, disciplinas, metodologías o teorías de ámbitos distintos, que no llegan en definitiva a una comprensión mutua y profunda de los ámbitos implicados. Lo que proponemos, en cambio, es una fusión verdadera, en la que los investigadores tengan una compresión cabal de lo que se hace en un ámbito determinado, y lo aprovechen para potenciar el ámbito que cada uno desarrolla. En este sentido, es conveniente que, tanto quien estudia el discurso comprenda la importancia de la utilización de conceptos y categorías sintáctico-gramaticales para la descripción de patrones de uso del lenguaje, así como también que aquél que se interese por la clasificación o teorización de la estructura gramatical y sintáctica de una lengua, tenga en consideración cómo nuestro conocimiento del mundo influye en el uso e interpretación de categorías sintáctico-gramaticales determinadas. Sin esta interacción, arriesgamos mucho, a saber: contar con modelos de análisis
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discursivo etéreos sin suficiente evidencia lingüística o con modelos formales de gramática, altamente desconectados de los factores que determinan el uso del lenguaje. Por último, esta interacción también debería reflejarse en los planes de estudio dedicados a la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias del lenguaje, tanto de pregrado como de postgrado: ¿Qué sentido tiene seguir aprendiendo modelos gramaticales a partir de oraciones especialmente generadas para tales efectos y que no se acercan a la lengua en uso auténtica? ¿Cómo podemos enseñar a analizar discursos, prescindiendo de un conocimiento profundo de los elementos sintáctico-gramaticales, a través de los cuales estos discursos se materializan? REFErENcIAS BIBLIOGrÁFIcAS
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OMAR SABAJ es licenciado en Literatura y Lingüística Hispánicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Doctor en Lingüística de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Trabaja como académico e investigador en el Departamento de Artes y Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Serena, Chile. Sus intereses se orientan al análisis de la variación disciplinar del artículo de investigación en español y a la didáctica de la escritura científica en alumnos de pre- y postgrado. Correo electrónico: omarsabaj@userena.cl

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RESEÑAS

CUCATTO, ANDREA (ed.). (2009). Introducción a los estudios del Lenguaje y la Comunicación. Teoría y práctica. La Plata: EDULP (Editorial de la Universidad Nacional de La Plata). 478 pp. ISBN 978-950-34-0568-0. Ideado en principio como un “manual” para sintetizar los contenidos teóricos que integran el programa de estudios de la asignatura “Introducción a la Lengua y a la Comunicación”, dictada en el primer año de las carreras de Letras y Lenguas Modernas de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), este volumen supera ampliamente los fines con los que fue creado, dado que compila en forma sistemática y actualizada algunos de los temas más representativos que caracterizan la Lingüística de hoy y que pueden ser transferidos al Análisis del Discurso. Cada uno de los siete capítulos que lo componen fue preparado por algún integrante de la cátedra o por algún investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Lingüísticos de la UNLP. Participaron en su redacción, además de las profesoras titular y adjunta de la materia, Andrea Cucatto, los profesores Laura Pérez De Stéfano, Cecilia Delorenzi, Lucía Bernardi, Gregorio Piechocki y Gustavo Rojas, pero este trabajo en equipo no menoscaba la unidad y la organización del texto; por el contrario, ayuda a ofrecer en él una variedad de enfoques, perspectivas y matices tal como el objeto mismo de investigación propone. Debe destacarse también el hecho de que al final de todos los capítulos se incluya un extenso espacio dedicado a la ejercitación, en el cual no solamente puede aplicarse la autocomprobación del aprendizaje de los conceptos estudiados en las páginas previas, sino que también se invita, en algunos de los ejercicios, a realizar pequeñas “investigaciones” (acordes con el nivel de los receptores de la obra) que conllevan la finalidad tanto de extender la preparación en el plano de la teoría lingüística propiamente dicha, así como también de coadyuvar en el proceso de “alfabetización académica” necesario para todo ingresante universitario o para todo interesado por los estudios del lenguaje y del discurso. La utilización de fragmentos o de textos filosóficos o literarios íntegros en la aplicación de cuestiones lingüísticas de carácter teórico en las ejercitaciones (metodología que también se aplica en el dictado de la cátedra) constituye otro de los grandes aciertos de la obra: autores como Platón, Jorge Luis Borges, Juan de Valdés o George Bernard Shaw, por ejemplo, se convierten en la “excusa” perfecta para que el alumno que inicia su camino en una carrera universitaria o aquel a quien le interese la materia no olvide jamás cuál es el sustento a partir del cual se construye el discurso literario, además de servir para integrar estos campos del saber en apariencia tan “opuestos” en el mundo académico y profesional. Una amplia
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bibliografía, compuesta tanto por los textos canónicos como por los resultados de las investigaciones más recientes sobre cada uno de los temas tratados cierra cada capítulo del texto y ofrece la posibilidad de ahondar en ellos, según las inquietudes y necesidades de los lectores. El primer capítulo, “El lenguaje como objeto de estudio e investigación”, a cargo de Andrea Cucatto, presenta una doble finalidad: por una parte, el tratamiento de cuestiones directamente relacionadas con el tema del título; por otro, la integración de esas cuestiones en diferentes perspectivas teórico-metodológicas que sirven de marco para la comprensión del estatus especial otorgado a los estudios sobre el lenguaje a lo largo de todo el siglo XX (sin dejar de lado los basamentos de la “prehistoria” de la lingüística teórica, presentes en los escritos de Platón y Aristóteles, en las gramáticas alejandrina y latina, etc.), en el que inevitablemente queda también subsumida una reflexión sobre el discurso: temas como la diferencia entre lenguaje natural y artificial, la relación del lenguaje con la biología, la posición de los estudios lingüísticos en la historia de la cultura y del pensamiento occidental, el establecimiento de la “ciencia lingüística” o la breve descripción de los paradigmas de investigación más representativos del pasado siglo aparecen desarrollados con una extrema claridad conceptual. En el capítulo segundo, “El lenguaje y la comunicación”, Laura Pérez de Stéfano desarrolla la posición que ocupan el lenguaje y las lenguas humanas en el contexto más amplio de la comunicación como fenómeno global y como escenario de la discursividad. De esta manera, se revisan temáticas como la comparación entre la comunicación humana y los sistemas de comunicación animal, además de introducirse algunas categorías fundamentales para la comprensión del vasto campo de las denominadas “Ciencias de la Comunicación y la Información”. En el apartado 5 (“Perspectivas acerca de la comunicación lingüística: un recorrido por algunos modelos comunicativos”), la responsable del capítulo realiza una interesante lectura crítica de los diferentes paradigmas de comunicación lingüística desarrollados en este marco teórico, con la inclusión didáctica de sus esquemas correspondientes. En el tercero de los capítulos “El lenguaje como sistema semiótico”, escrito por Cecilia Delorenzi, se revisan los conceptos vinculados con la dimensión simbólica de la lengua, es decir, el estudio de la lengua natural en su doble vertiente: como “manera de conceptualización de la realidad” y como “sistema de representación”. Para ello, la autora realiza una breve introducción sobre la historia y el valor de la Semiótica/ Semiología como teoría de los signos en general y su evidente complementariedad con la práctica del Análisis del Discurso, pasando luego a la descripción de las concepciones binarias del signo en la teoría lingüística (Ferdinand de Saussure y Louis Hjelmslev), la revisión y las críticas a la visión saussureana de Emile Benveniste y, finalmente, la particular posición de la semiótica triádica de Charles S. Peirce. Esta sección del volumen se cierra con la presentación de la clasificación clásica de los signos, un apartado sobre los aspectos de la comunicación que trascienden lo netamente lingüístico (las
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Reseñas

cuestiones paralingüísticas y extralingüísticas que involucra todo acto comunicativo) y el estudio de la relación que presenta el signo con dos factores cruciales que permiten su nacimiento y su desarrollo: la sociedad en general y las diversas culturas en particular. La autora destaca, en todo momento de su exposición la importancia de la función comunicativa de la lengua y el papel que cumple todo lenguaje (más allá de las lenguas naturales) como codificador, en tanto sistema semiótico y materia del discurso. El capítulo cuatro, “El lenguaje y la gramática”, a cargo de Lucía Bernardi, se ocupa de los temas relacionados con la estructura de las lenguas naturales. A partir de la reflexión lingüística y metalingüística, su autora propone una revisión de los principales conceptos que recorrieron el estudio de las gramáticas de las lenguas desde los orígenes: los niveles de representación, las categorías léxicas y funcionales, los tipos de construcción, las nociones de oración simple, compuesta (coordinación) y compleja (subordinación), en el marco de la historia de la gramática (descripta sucinta pero claramente al comienzo del capítulo). Realiza también una interesante síntesis que abarca la descripción de los principales “tipos” de gramáticas tradicionales (prescriptivas, descriptivas y explicativas), en la que no están ausentes los resultados de las investigaciones realizadas por F. de Saussure y Noam Chomsky durante el siglo XX, y que también incluye los acercamientos más modernos en este terreno, conformados por las propuestas de la gramática funcionalista de Michael Halliday, derivada de los presupuestos teóricos del paradigma comunicativo-funcional (que al mismo tiempo sirve como “introducción” a los conceptos desarrollados en el capítulo siguiente, dedicado enteramente a la exposición de los estudios desarrollados por la Sociolingüística). Cabe destacar, además, la introducción de un “Glosario”, encargado de cerrar esta parte de la obra, en el que se incluyen las definiciones de los principales conceptos gramaticales que, indudablemente, pueden convertirse en herramientas insoslayables para dar cuenta de algunos aspectos formales propios de la discursividad. En el capítulo quinto, “El lenguaje y la sociedad”, Mariana Cucatto revisa, como adelantamos, los aportes de la Sociolingüística al campo de los estudios sobre el lenguaje humano. El eje vertebrador de la “competencia comunicativa”, las relaciones entre sistema, estructura y uso por un lado, y sistema, norma y habla por otro, la exposición del objeto y los métodos de investigación de esta rama de los estudios lingüísticos (a los que se agrega una “presentación de conceptos básicos”), el análisis de las variedades lingüísticas (históricas, diatópicas, diastráticas y diafásicas), el contacto lingüístico, el papel de la norma y de la corrección idiomática, y los criterios de regulación de la lengua presentes en la política y en la planificación lingüística son los temas sobre los que se desarrolla esta sección. La reflexión crítica presentada por la autora conforma de una manera clara la construcción de ese modelo de lengua “diferente”, heterogéneo, inestable y multifacético al mismo tiempo, más acorde con la visión de la lengua que subyace al concepto de “discurso”, además de servir como base para la reflexión y la posterior aplicación en los campos específicos de las diversas especialidades que
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se convertirán en el quehacer cotidiano de los futuros egresados de las carreras de Letras y de Lenguas Modernas, como son la enseñanza de la lengua materna, la enseñanza de segundas lenguas o la traducción, por ejemplo. Finalmente, los dos últimos capítulos, escritos por Gregorio Piechocki y Gustavo Rojas, “El lenguaje y la escritura” y “El lenguaje y la oralidad”, respectivamente, ofrecen la visión sobre la complejidad del lenguaje humano, al mostrar su multimodalidad y presentar una detallada descripción de las maneras y canales por los cuales este se manifiesta. Por un lado, la descripción de los aspectos estructurales, formales y funcionales de la escritura (que incluye no solamente una sucinta historia de la influencia del desarrollo filogenético y ontogenético de esta técnica, sino además una exposición sobre la incorporación de las formas de escritura derivadas de las nuevas tecnologías, como resulta el caso del hipertexto, un acercamiento a las propiedades de los géneros discursivos propios del lenguaje escrito y las evidentes influencias de la oralidad sobre los textos escritos, estudiadas por autores como Havelock o Walter Ong). Por otro, (y de esta característica se desprende el carácter complementario de estas últimas secciones que cierran el volumen), la puesta en tensión con la modalidad de la lengua oral, hecho que le permite al lector apreciar las diferencias cualitativas de ambas formas de expresión al mismo tiempo que comprender la riqueza y la complejidad que conlleva todo intercambio de naturaleza oral. El estudio sobre los géneros discursivos propios de la oralidad (centrado en el detallado análisis de la conversación como “género prototípico”), de los diferentes tipos de signos que intervienen en nuestras interacciones cotidianas (verbales, paraverbales y extraverbales) y el desarrollo de la relación de la lengua oral con las nuevas tecnologías (desde la aparición del teléfono o el grabador hasta la posibilidad de la videoconferencia en la actualidad) son algunos de las interesantes cuestiones a las que podemos acercarnos en el capítulo final. Por medio de la publicación de la Introducción a los estudios del Lenguaje y la Comunicación. Teoría y práctica, Cucatto y su equipo de colaboradores de la UNLP acercan a todo aquel principiante en el difícil pero fascinante camino de la investigación lingüística (y también a todo especialista deseoso de repasar los conceptos básicos de las más variadas ramas de los estudios sobre el lenguaje) un valiosísimo aporte que sintetiza los temas tratados bajo la luz de una novedosa mirada crítica, mirada que se deriva no sólo del concienzudo estudio de la Lingüística teórica evidenciado por los autores y de una consecuente transferencia hacia el objeto “Discurso”, sino también de una práctica docente universitaria sostenida. Alejandro Martín Errecalde Universidad Nacional de La Plata, Argentina martinerre@iwinds.com.ar

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Reseñas

SERRANO, MARÍA JOsÉ (2006). Gramática del discurso. Madrid: Editorial Akal. 185 pp. ISBN- 10: 84-460-2354-8, ISBN 13: 978-844-60-2354-8. El escenario de la tradición gramatical hispánica se ha inscrito mayoritariamente en el análisis de las unidades a partir de parámetros estrictamente intraoracionales, corriente formalista heredera del inmanentismo estructuralista clásico. Sin embargo, a partir de la década de 1970 comenzaron a aparecer nuevos enfoques gramaticales que intentaron superar estos constreñimientos, con el fin de incorporar al estudio factores extralingüísticos que resultan fundamentales para la comprensión del funcionamiento de los mecanismos del sistema lingüístico. A estas nuevas corrientes, que se conocen en términos generales bajo el rótulo de “enfoques discursivos-funcionales”, adscribe María José Serrano. En su trabajo que aquí reseñamos, destaca la importancia de complementar las gramáticas existentes del español con información contextual y pragmática. La autora afirma que, en este sentido, existen muchas lagunas y vacíos que deben ser abordados desde una perspectiva discursiva, de modo tal de configurar un modelo gramatical más amplio que permita pasar de un nivel simplemente descriptivo a uno explicativo. El texto es encabezado por una detallada introducción teórica, donde Serrano intenta resolver varios puntos. De este modo, su preocupación parte ante la ausencia de gramáticas del discurso en el ámbito hispánico, puesto que las que han sido desarrolladas hasta ahora sólo tienen fines descriptivos de acuerdo con una metodología formalista que, entre otras cosas, hace una distinción tajante entre sintaxis y semántica, además de desvincular a la lengua del uso real. En contraste con esto, las perspectivas funcionalistas integran al análisis de las unidades gramaticales factores pragmáticos y contextuales, considerando al sistema lingüístico como un instrumento de comunicación al servicio de los hablantes. De este modo, los estudios funcionalistas permiten no sólo abordar los fenómenos gramaticales desde una perspectiva más concordante con el acto comunicativo, sino también proporcionar una explicación a dichos fenómenos. Sin embargo, Serrano indica que si bien las gramáticas de la lengua española se han desarrollado bajo enfoques formalistas, este proceder no ha sido injustificado, puesto que la funcionalidad que podrían adoptar los mecanismos del sistema estarían condicionados por sus reglas formales, las cuales no podrían ser modificadas en términos generales, puesto que es necesario mantener ese nivel de gramaticalidad esencial. Así es como la autora esboza su presupuesto teórico más importante: existe una predominancia de lo formal sobre lo funcional. De esto se desprende que la posibilidad de que un elemento adquiera una función discursiva determinada estaría limitada por el sistema gramatical. Con todo, Serrano insiste en que si bien la perspectiva formal está justificada en las gramáticas, no es razón suficiente para que las perspectivas funcionales hayan sido dejadas de lado.
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De esta manera, la investigadora española argumenta sobre la importancia que tiene la incorporación de los aspectos funcionales en la gramática, intentando justificar una propuesta como la que presenta en su trabajo. Afirma que la descripción funcional
“[…] da cuenta de los elementos que pueden estar contribuyendo a la condición de cambio y evolución de las estructuras lingüísticas. La funcionalidad permite, además, la explicación de muchas de las cuestiones que plantean dudas o que están poco claras y para las cuales la descripción formal es insuficiente. Puede aportar, por lo tanto, información relevante sobre las posibilidades y los límites de funcionamiento de las unidades gramaticales, añadiendo nuevos datos de su distribución, alternancias y variantes, cuestiones que la aproximación formal dejaba al margen” (2006: 9-10)

En resumen, el dinamismo de los sistemas lingüísticos y su empleo por parte de los hablantes para satisfacer sus propósitos comunicativos particulares son dos razones por las cuales se justifica una gramática del discurso. Este tipo de gramáticas permite además una reflexión más profunda sobre las variantes no normativas, las que sólo se clasificaban como fenómenos aislados y asistemáticos, sin considerar la valiosa información que ofrecen en cuanto muestras del lenguaje como actividad social. Posteriormente, Serrano explica que esta ausencia de gramáticas del discurso en la tradición hispánica se debe en gran medida a la antigua creencia generalizada de que la variación y la alternancia son fenómenos del habla, irregulares y que no se prestan a la sistematización. Sin embargo, precisa que la variación también está sujeta a determinadas regularidades y sistematizaciones, puesto que es ya un hecho comprobado por la lingüística que la variación es inherente al sistema. “Existen procedimientos pragmáticos, discursivos y cognitivos que son compartidos y usados de forma sistemática por todos los integrantes de una comunidad de habla, de modo que puede aseverarse que existen tendencias o regularidades discursivas […] que pueden ser analizadas sistemáticamente” (2006: 11) A juicio de la autora, la escasa atención que se le ha prestado a estudios de corte funcional se explica por la falta de una metodología sólida que sirva de base al análisis, evitando así la acumulación de datos anecdóticos y sin mayores pretensiones científicas. Indica que este tipo de metodología está consolidada desde hace varios años en escuelas angloamericanas y europeas, las cuales serán revisadas más adelante. Otro punto importante en la argumentación es el referente a la complementariedad de los enfoques formal y funcional, considerando siempre la superación de la oración como unidad de análisis para enfrentarse con el texto. De esta manera, no se trata de presentar al análisis funcional como una alternativa al formal, sino que ambos deben considerarse conjuntamente. La razón de esto se encuentra en lo afirmado anteriormente por la autora en cuanto a que en este
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tipo de trabajos debe ponerse como base la perspectiva formal, quien mantiene, en este sentido, una posición bastante moderada. Incluso sostiene que los estudios de la sintaxis coloquial alcanzarán mayor solidez cuando “se centren por fin en lo propiamente sintáctico y se solventen las numerosas dificultades metodológicas existentes” (2006: 13) Sintetizando, Serrano enfatiza en la necesidad de adoptar una metodología adecuada, además de la necesidad de exponer los datos de manera ordenada y sistemática, recogiendo de este modo las regularidades discursivas más importantes, todo esto con el fin de compararlos con los de otras lenguas, a fin de trazar posibles explicaciones de los fenómenos. Luego de explicar y justificar un trabajo como el propuesto, la autora expone las características de una gramática del discurso como esta, las cuales se agrupan en tres ejes presentados a continuación. a) Principio de regularidad: cualquier estudio gramatical exige siempre ajustarse a ciertos parámetros de sistematicidad y regularidad con un doble propósito: alcanzar la solidez científica necesaria y favorecer la explicación de los fenómenos. En este sentido, Serrano insiste en que la capacidad funcional de los mecanismos gramaticales es regular y debe ser sistematizada, mencionando como prueba de esto las conocidas propuestas de Austin y Searle con respecto a las condiciones y reglas que subyacen a los actos de habla. Además, la investigadora precisa que dicho principio de regularidad no es una mera arbitrariedad, sino que se sustenta en el conocimiento común compartido entre hablante y oyente, conocimiento que abarca no solamente lo que sabemos sobre la realidad, sino que también lo referente a los procesos cognitivos vinculados a las inferencias y a la interpretación de los significados. b) Principio de funcionalidad: los dos presupuestos básicos en una aproximación funcional (la lengua tiene funciones que son externas al sistema lingüístico y dichas funciones externas condicionan la organización interna del sistema) son considerados por la investigadora en la gramática propuesta. Con todo, ella cree necesario precisar de mejor manera cuál es el tipo de funcionalidad a la que adscribe, puesto que afirma que no existe una única forma de aproximación funcional. Es por esto que asevera que su presupuesto teórico en este sentido es el de conciliar la perspectiva formal con la funcional, posición que, siguiendo a Schiffrin (1994), califica como “conservadora”. El principio fundamental de este tipo de funcionalidad consiste en que
“toda función proviene de una forma, actualizada en el discurso, evidenciando unos rasgos específicos particulares que la diferencian de otras funciones, y que se explican a través de la primera […] El método que hay que seguir […] obliga a que haya que partir de las estructuras ya codificadas por la gramática y a que, a partir de las mismas, se definan las distintas funciones de modo regular” (2006: 18-19)
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Son precisamente estas diversas funciones las que constituirán el corpus de esta gramática, las que han sido seleccionadas siguiendo los tres principios de la funcionalidad propuesta: 1) Identificar funcionalidades; 2) Explicar dichas funcionalidades con respecto a una estructura formal; 3) Establecer las tendencias y las regularidades de dichas funcionalidades. c) Principio metodológico: debido a las diversas doctrinas existentes en el terreno discursivo, es necesario acotar y precisar las herramientas metodológicas a utilizar, con el fin de garantizar la regularidad y la funcionalidad de los fenómenos descritos. De acuerdo con esto, la autora señala cinco aspectos fundamentales. 1. La base del análisis está fundada sobre principios estrictamente sintácticos, a los que luego se integran factores discursivos y pragmáticos para su explicación. 2. Se emplearán una serie de conceptos explicativos recogidos de diversas disciplinas pragmáticas, sociolingüísticas y del discurso (tales como co-texto, coherencia, cohesión, topicalidad, entre otros). 3. Las distintas funcionalidades recogidas en este trabajo no deben considerarse como variantes de una misma variable, sino que deben entenderse como “funciones discursivas que los elementos gramaticales pueden adquirir, explicando dicha función a partir de la forma” (2006: 24) 4. A lo largo de la presentación de los datos se evitará la identificación de las categorías gramaticales con las funciones sintácticas, debido a que este procedimiento no da cuenta del verdadero funcionamiento de las categorías ni tampoco de su posibilidad de adquirir funciones discursivas.
En una gramática del discurso como la que trato de llevar a cabo no es posible hacer corresponder las categorías con las funciones, porque estas últimas no hacen referencia a esquemas distribucionales concretos ni a funciones sintácticas particulares, específicas y únicas, sino que sirven al dinamismo comunicativo que las categorías formales pueden adoptar” (2006: 27)

5. Las funciones que pueden adoptar los elementos de una lengua son producto del lenguaje como actividad social. De ahí que las realizaciones discursivas se correlacionen con las características sociales de los hablantes. Es por ello que la autora, dentro de su marco teórico, le asigna una importancia fundamental a las disciplinas sociolingüísticas, defendiendo especialmente la correlación de los fenómenos gramaticales con los sociales, a diferencia de la postura contraria, la cual afirma que sólo es posible establecer dicha correlación sólo en el plano fonético y léxico. Sin embargo, Serrano precisa que no
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es posible en este tipo de gramática abordar “todos y cada uno de los factores sociales que muy probablemente están condicionando las realizaciones discusivas, porque éstas varían en función de cada comunidad de habla” (2006: 28) La solución que adopta la autora es no explicar en detalle dicha correlación, de modo tal de abarcar la variedad del español general. Finalmente, la investigadora concluye la introducción teórica haciendo una revisión de las disciplinas que sustentan y respaldan una gramática del discurso. En este apartado, realiza una síntesis que abarca desde aspectos históricos hasta herramientas metodológicas de tres corrientes que clasifica como disciplinas del discurso, disciplinas sociolingüísticas y disciplinas semánticas (pragmática) (2006: 28-41). Luego, la autora sintetiza los puntos más importantes de su introducción teórica, entre los que destacan su adscripción a un funcionalismo moderado, el cual parte desde las estructuras gramaticales codificadas para luego definir las funciones marcadas por el uso de forma regular. Del mismo modo, explica que será imposible, por motivos de extensión, abordar aspectos sociolingüísticos, lo cual tampoco es posible debido a que es necesario anclar esta correlación con una comunidad lingüística determinada. Excepción a esto serán aquellos casos en que pueda aplicarse un patrón de regularidad propio. Para concluir, Serrano indica que no pretende presentar una gramática exhaustiva, sino que intenta realizar “un inventario de los fenómenos gramaticales más regulares y sistemáticos, de forma que implícitamente sugiero que dichos usos pueden ser detalladamente analizados o estudiados en profundidad” (2006: 41) Los seis capítulos siguientes constituyen el cuerpo de la gramática presentada por la autora, los cuales enumeraremos a continuación: 1) El nombre. Sustantivos y adjetivos; 2) Pronombres y determinantes; 3) La sintaxis del discurso. Sustantivos funcionales. Sintagmas nominales y oraciones sustantivas; 4) La sintaxis del discurso. Adverbios, locuciones adverbiales y subordinadas adverbiales; 5) La sintaxis del discurso. Valores de las formas verbales, y 6) Preposiciones, conectores y marcadores del discurso. Concluye el texto una completa bibliografía que abarca los temas y autores mencionados en esta obra o vinculados con la argumentación propuesta en ella. Por motivos de extensión, no detallaremos aquí la casuística de fenómenos recogidos en cada uno de los capítulos del texto reseñado. En términos generales, esta obra constituye un buen manual de aproximación a este tipo de gramáticas, puesto que presenta la información de manera ordenada y de fácil acceso. Incluye y desarrolla temas clásicos de este tipo de disciplinas, tales como la presencia o ausencia de la forma pronominal del sujeto y los marcadores del discurso. En este sentido constituye una herramienta útil y una obra de consulta. Se trata de una obra que cumple con las expectativas propuestas en su introducción, en tanto entrega un nivel explicativo de la ocurrencia de
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fenómenos no normativos o de las alternancias entre variantes, sin pretender exhaustividad. La explicación de los casos recogidos se realiza de acuerdo a conceptos y herramientas metodológicas de gran aceptación y productividad en el ámbito de los estudios discursivos. Hubiese sido deseable en varios casos entregar ejemplos con un contexto (lingüístico y extralingüístico) más amplio, en virtud del corte de gramática que se intenta hacer. Sin embargo comprendemos que posiblemente esto responde a cuestiones de extensión. Aunque la autora no lo indica explícitamente, asumimos que se trata de ejemplos naturales.
Es importante destacar que este trabajo no constituye una propuesta funcional más rupturista en cuanto sigue dando gran importancia a categorías analíticas de corte formalista. Se trata de un modelo intermedio, de una transición de nuestra tradición gramatical que se abre hacia una perspectiva discursiva más amplia, con ciertos atisbos de incorporar los aportes de las ciencias cognitivas, pero nada muy significativo por ahora. Con todo, como señalamos anteriormente, se trata de una obra de consulta muy prolija que sin duda constituye, al menos, un primer intento de sistematización de las funciones discursivas más recurrentes en la lengua española.

REFERENCIAs CUmmING, S. y T. ONO. (2000). El discurso y la gramática, en T. Van Dijk (ed.), El discurso como estructura y proceso. Barcelona: Gedisa.

Yanira Becerra Ortiz Universidad de Chile yanirabecerra@hotmail.com

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VOLUMEN 1 (1) 2001
CHARAUDEAU, Patrick, De la competencia social de comunicación a las competencias discursivas, 7-22. MARCUSHI, Luiz Antônio, Aspectos da questão metodológica na análise da interaçao verbal: o continuum cualitativo-cuantitativo, 23-42. CARBÓ, Teresa, Tocar el lenguaje con la mano: experiencias de método, 43-67. VAN DIJK, Teun, Algunos principios de la teoría del contexto, 69-81. ESPAR, Teresa, Estrategias enunciativas en el discurso irónico: un artículo de opinión de José Ignacio Cabrujas, 83-100. Reseñas Teun van Dijk (comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso: Introducción multidisciplinaria, reseñado por Guillermo Soto, 103-125. Giovanni Parodi Sweis (comp.), Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva cognitiva discursiva. Bases teóricas y antecedentes empíricos, reseñado por Rebeca Beke, 127-130. Helena Calsamiglia Blancaflor y Amparo Tusón Vals, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, reseñado por Antonio Núñez, 133-137.

VOLUMEN 2 (1) 2002
VillaÇa Koch, Ingedore G., A construçã de objetos-de-discurso, 7-20. Cucatto, Mariana, Cómo “hacer hacer” cosas con palabras. La construcción discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim Center, 21-49. Williamson, Rodney, Situación comunicativa y estructura genérica en la telenovela mexicana, 51-68. MADRIZ, María Fernánda, La noción de pueblo en el discurso populista, 69-92. Ruiz Ávila, Dalia, Discurso autobiográfico e identidad sociocultural, 93-109. Reseñas Bob Hodge y Kam Louis, The politics of Chinese language and culture. The art of reading dragons, reseñado por Irene Fonte, 111-114. Susan Hunston y Geoff Thompson (eds.), Evaluation in text: Authorial Stance and the Construction of Discourse, reseñado por Nora Kaplan, 115-121. Ingedore Grunfeld Villaça Koch, Desvendando os segredos do texto, reseñado por Lenita Vieira, 122-126.

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VOLUMEN 3 (1) 2003
Cademartori D. Yanina, La inscripción de las personas en textos de divulgación científica, 9-27. CHAMORRO MIRANDA, Diana, Mizuno Haydar, Jorge y MOSS, Gillian, Tergiversaciones y correspondencias: la metáfora y sus bemoles, 29-47. GARCIA DA SILVA, Denise Elena, Discurso y cognición social en la “red” de las metáforas, 49-69. MARTINS FERREIRA, Dina María, La identidad en la posmodernidad: Lula y la construcción discursiva del sujeto, 71-81. VIEIRA, Lenita D., El mundo al revés. Humor en el discurso político, 83-91. Reseñas Leda Berardi (comp.), Análisis crítico del discurso. Perspectivas latinoamericanas, reseñado por Luisa Martín Rojo, 93-96. Luisa Martín Rojo (dir.), Ester Alcalá Recuerda, Aitana Gari Pérez, Laura Mijares, Inmaculada Sierra Rodrigo y Mª Ángeles Rodríguez, ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüísmo en las aulas, reseñado por Dalia Ruiz Ávila, 97-101. Analia Brandolín y María Eugenia Rosboch, Transformaciones “al aire”: radio, medios y poder, reseñado por Pedro Santander Molina, 102-107.

VOLUMEN 4 (1) 2004
Romano PacÍfico, Soraya Maria y Sousa RomÃo, Lucília Maria, Intertextualidade e humor: No país do carnaval “Muito riso e pouco siso” é o lema nacional, 7-24. Acosta V., Gladys Lucía, El Ser y el Hacer del DIRCOM: un análisis en la perspectiva del discurso, 25-46. RodrÍguez Alfano, Lidia y Koike, Dale April, La interacción en diálogos transmitidos por la radio en la frontera, 47-72. Kiczkovsky, Silvia, Los relatos tradicionales como vehículos de valores éticos, 73-88. Hess Zimmermann, Karina, El desarrollo de la habilidad para manejar tiempos verbales en la narración, 89-102. Reseñas Patrick Charaudeau. El discurso de la información. La construcción del espejo social, reseñado por María Jesús Nieto y Otero, 103-104. Dalia Ruiz Ávila. Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva, reseñado por Irania Malaver, 105-107. Deborah Schiffrin, Deborah Tannen y Heidi E. Hamilton, (comps.) The handbook of discourse analysis, reseñado por Nora Kaplan, 108-114.

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VOLUMEN 4 (2) 2004
Zullo, Julia y Raiter, Alejandro, Piquetes y piqueteros. Los actores sociales de la pobreza en la prensa argentina, 7-26. Escamilla Morales, Julio y Morales Escorcia, Efraín, Imaginarios culturales subyacentes en la canción vallenata, 27-53. Osuna, Zulaima, Galindo Villardón, Ma Purificación y MartÍn Vallejo, Javier, Análisis estadístico de datos textuales. Aplicación al estudio de las declaraciones del Libertador Simón Bolívar, 55-62. ALVAREZ, Guadalupe, Estudio sobre la representación del trabajo en el discurso de los indigentes de la Ciudad de Buenos Aires, 63-89. Chumaceiro, Irma, Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos: Hugo Chávez y Enrique Mendoza, 91-113. Reseñas Gladys Acosta y Jorge Sánchez, Construcción de Identidad y Función Política en el discurso del director de comunicaciones, reseñado por Olga Beatriz Muñoz, 115-119. Michel Meyer (Ed.), Perelman. Le renouveau de la rhétorique, reseñado por Frances D. de Erlich, 120-126. Teun A. van Dijk, Racismo y discurso de las élites, reseñado por Leda Berardi, 127133.

VOLUMEN 5 (1) 2005
Bertorello, Adrián, El estatuto de la subjetividad en la teoría polifónica de la enunciación, 7-25. Resende, Viviane De Melo, y Sebba Ramalho, Viviane C., Análise de discurso crítica: uma reflexão acerca dos desdobramentos recentes da teoria social do discurso, 27-50. Martins ferreira, Dina Maria, La construcción de la identidad de lo femenino: pragmatismo, imaginario y simbolismo, 51-61. Sharim paz, Sarah y muÑoz acevedo, Daniel, Una propuesta metodológica para el análisis del diálogo: la Unidad Interaccional, 63-96. burdach, Ana María y ross a., Paula, La construcción de la voz del enunciador en el discurso político de Ricardo Lagos, ex-Presidente de la República, 97-112. Reseñas Marianne Peronard y Ximena Gómez García (Eds) El hombre y su palabra, reseñado por Juana Marinkovich, 113-115. Anamaría Harvey (comp.) En torno al discurso. Contribuciones de América Latina, reseñado por Marianne Peronard Thierry, 121-125. Giovanni Parodi (ed), Discurso especializado e instituciones formadoras, reseñado por Carmen López Ferrero, 116-120.

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VOLUMEN 5 (2) 2005
Constantino, Gustavo Daniel , Modalidades comunicativo-discursivas de participación en comunidades virtuales de aprendizaje: una propuesta para la evaluación formativa, 7-32. Flores TreviÑo, María Eugenia, La ironía y el humor en El Habla de Monterrey, 33- 47. Gallucci, María José, Argumentación y funciones estratégicas en el discurso político venezolano: el cierre de campaña del referéndum revocatorio presidencial, 49-75. Fonte Irene y Williamson, Rodney, Marcos temporales y proyectos comunicativos: el análisis de la temporalidad en la interacción verbal, 77- 94. RodrÍguez Alfano, Lidia y Elizondo Regalado, Gabriela, Dime a quién citas y te diré quién eres. La co-construcción de la identidad en el diálogo, 95- 106. Salgado Andrade, Eva, Una nueva tipología para analizar la prensa en México, 107- 125. reseñas Alexandra Álvarez Muro. Poética del habla cotidiana, reseñado por Ainoa Larrauri, 127- 133. Jan Renkema. lntroduction to discourse studies, reseñado por María Valentina Noblía, 134- 137. Rodney Williamson y Fernando de Diego. Verbo e Imagen en la Telenovela mexicana, reseñado por Yoconda Correa Maneiro, 138- 146.

VOLUMEN 6 (1) 2006
OQUENDO, Luís y DOMÍNGUEZ, Mariluz, Género, étnia y actitudes lingüísticas en hablantes bilingües wayuu, 5-20. Sousa RomÃo, Lucília María, RIBEIRO PATTI, Ane y de Macedo Ribeiro Patti, Antônia, Heróis da mídia na voz das crianças: efeitos de sentido sobre/ da infancia, 21-38. MARCHESE, Mariana Carolina, La construcción del signo “indigente” en el discurso de las instituciones estatales de la Ciudad de Buenos Aires, 39-62. TRINDADE, Eneus y FABIANO ANNIBAL, Sergio, Os sentidos do espaço na enunciação midiática publicitária, 63-76. Estrada, Andrea, Originalidad vs. claridad en el discurso académico: la comprensión del evidencial reformulativo ‘en todo caso’, 77-112. Reseñas Luís Alfonso Ramírez Peña y Gladis Lucía Acosta Valencia (comps.), Estudios del discurso en Colombia, reseñado por Martha Shiro, 113-119. Viviane de Melo Resende y Viviane Ramalho, Análise de discurso crítica, reseñado por João Bosco B. Bonfim, 120-123. Denise Elena García Da Silva, Nas instancias do discurso. Uma permeabilidade de fronteiras, reseñado por Lúcia Gonçalves de Freitas, 124-128. Entrevista Óscar Iván Londoño Zapata, El análisis crítico del discurso (ACD), una actitud de resistencia. Entrevista a Teun A. van Dijk, 129-135.
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VOLUMEN 6 (2) 2006
MASSONE, María Ignacia y BUSCAGLIA, Virginia Luisa, La cumbia villera (en) red(ada) en el discurso. Una introducción al monográfico sobre cumbia villera en Argentina, 5-20. MASSONE, Manuel y DE FILIPPIS, Mariano, “Las palmas de todos los negros arriba…” Origen, influencias y análisis musical de la cumbia villera, 21-44. MARCHESE, Mariana Carolina, Tango: el lenguaje quebrado del desarraigo, 45-60. SERPA, Cecilia, Estado argentino y cumbia villera, 61-82. PARDO, María Laura, Cumbia villera en Argentina: un análisis crítico del discurso de la posmodernidad, 83-95. Reseñas Daniel Cassany, Tras las líneas. Sobre lectura contemporánea, reseñado por Cristina D’Avolio, 97-103. Norman Fairclough, Language and globalization, reseñado por Viviane de Melo Resende, 104-111. Teun A. Van Dijk, Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina, reseñado por Luisana Bisbe, 112-120.

VOLUMEN 7(1) 2007
GALLEGO MENGOD, Verónica, Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros discursivos como señales de cambio (Ensayo Literario 18721874), 5-30. KALTENBACHER, Martín, Perspectivas en el análisis de la multimodalidad: desde los inicios hasta el estado del arte, 31-58. SANTANDER, Pedro, Análisis Crítico del Discurso y análisis de los medios de comunicación: retos y falencias, 59-78. XU, Shi, Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso, 79-94. VIEIRA, Lenita, Humor en editoriales de TalCual: Texto e imagen en el discurso político, 95-114. Reseñas Bolívar Adriana (comp.), Análisis del discurso ¿Por qué y para qué?, reseñado por Francisco José Bolet, 115-123. Pardo Abril Neyla, Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana, reseñado por Alicia Carrizo, 124-132. Ramírez Peña Luis Alfonso, Comunicación y discurso. La perspectiva polifónica en los discursos literario, cotidiano y científico, reseñado por Gonzalo Pubiano Bernal, 133-140.

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VOLUMEN 7(2) 2007
ALVES, A., FERRAREZI, L. y SOUSA ROMÃO, L. M., Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso e os movimentos do sujeito, 5-20. BISBE BONILLA, L., El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva desde la Gramática Sistémica Funcional, 21-48. Bolet, F. J. Estrategias de divulgación de la ciencia en Venezuela a fines del siglo XIX: El Zulia Ilustrado (1889-1896), 49-72. GUALDA, R., As Eleições Presidenciais de 2002 nas páginas de “Veja”, 73-90. MONTERO, A.S., Política y convicción. Memorias discursivas de la militancia setentista en el discurso presidencial argentino, 91-114. Reseñas Cubo de Severino, Liliana (coord.), Los textos de la Ciencia. Principales clases del discurso académico-científico, reseñado por Telma Piacente, 115-118. Shiro, Martha, La construcción del punto de vista en los relatos orales de niños en edad escolar. Un análisis discursivo de la modalidad, reseñado por Guillermina Piatti, 119-123. Vallejos Llobet, Patricia (coord.), Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la investigación en la Argentina, reseñado por María Leticia Móccero, 124-128.

VOLUMEN 8(1) 2008
NÚMERO MONOGRÁFICO: HOMENAJE A LUIZ ANTÔNIO MARCUSCHI DE ARRUDA C. DA CUNHA, Dóris. Reflexões sobre as nocões de leitor, autor e polifonía no hipertexto, 9-18. GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane. Reflexões para uma abordagem crítica dos géneros discursivos, 19-40. BOLÍVAR, Adriana. El informe de arbitraje como género discursivo en la dinámica de la investigación, 41-64. SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue. Estratégias de (im)polidez em interações acadêmicas virtuais, 65-76. PARDO ABRIL, Neyla Graciela. El discurso multimodal en Youtube, 77-108. POSSENTI, Sírio. Um percurso: o caso “por qué no te callas?”, 109-118. Reseñas Marcuschi, Luiz Antônio. Produção textual: análise e compreensão. Reseñado por Cristina Teixera, 119-121. Marcuschi, Luiz Antônio. Cognição, Linguagem e Práticas Interaccionáis. Reseñado por Judith C. Hoffnagel, 122-124. Marcuschi, Luiz Antônio. Fenómenos da linguagem. Reseñado por Viviane de Melo Resende, 125- 124.

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VOLUMEN 8(2) 2008
Biancardi, Maria Silvia, La representación de los “recursos naturales” en la prensa. El uso de las nominalizaciones en crónicas de Clarín sobre Minera La Alumbrera Colares Virginia, Jardim, Natalia, Pedrosa, Bruno, Barros, Lívia y SimplÍcio Kamila, Buracos do Recife: estudo de uma decisão judicial CortÉs, Daniel F., Una mitigación reveladora: La Declaración de Principios de la Marina argentina (noviembre de 1955) Ramalho, Viviane, Anúncio publicitário de medicamento: discurso e ideologia Rogers, Rebecca, Entre contextos: un análisis crítico del discurso de la alfabetización familiar, las prácticas discursivas y las subjetividades de la alfabetización Reseñas Charaudeau, Patrick, Entre populisme et peopolisme. Comment Sarkozy a gagné, Reseñado por Karina M. Ibañez Gabbiani, Beatriz y Madfes, Irene, Conversación y poder. Análisis de interacciones en aulas y consultorios, Reseñado por María Carolina Ferrari Pardo, María Laura, El discurso sobre la pobreza en América Latina, Reseñado por María Lucía de la Vega

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Instrucciones para las reseñas
· La reseña tendrá como encabezado el autor (o editor), el año, el título, el número de páginas, la casa editorial y el ISBN de la obra reseñada. · En la introducción se identificará el tema y el problema central. · Se describirá la estructura de la obra (en capítulos, y partes, existencia de glosarios, apéndices, etc.) y se hará una síntesis completa del contenido. Asimismo, se especificará quiénes son los lectores potenciales del libro reseñado. · El texto de la reseña será evaluativo y expresará la posición del autor frente a la obra reseñada. · El libro reseñado se pondrá en relación con otros trabajos sobre el mismo tema y/o del mismo autor y se situará en el contexto del momento y lugar en que aparece publicado. · Se seguirán las convenciones de citas que se indican para el resto de las contribuciones a la revista de la ALED. · El texto de la reseña tendrá un límite máximo de 3.000 palabras (aproximadamente diez cuartillas). · Enviar dos copias en papel tamaño carta y una en disquete en formato de documento Word (o compatible) a: Luisa Granato. E-mail: lgranato@isis.unlp.edu.ar

Instruções para as resenhas
· No encabeçado da resenha devem ser indicados o autor (ou editor), o ano, o título, o número de páginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada. · Na introdução serão indicados o tema e o problema central. · Descrição da estrutura da obra (em capítulos, ou partes, a existência de glossários, apêndices, etc.) e apresentação de uma síntese completa do conteúdo. É importante a informação sobre os leitores potenciais do livro resenhado. · O texto da resenha será avaliativo e expressará a posição do autor frente à obra resenhada. · Comentar-se-á a relação entre o livro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se-á a obra no seu contexto temporal e espacial. · Para as citações, serão seguidas as mesmas convenções que se indicam para o resto das contribuições da revista da ALED. · O texto da resenha terá um limite máximo de 3.000 palavras (aproximadamente dez páginas). · Enviar duas cópias em papel tamanho carta e uma em disquete em formato Word (ou compatível) a: Luisa Granato. E-mail: lgranato@isis.unlp.edu.ar

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Instruções para os autores
· Política Editorial. A Revista Latino-americana de Estudios del Discurso publica trabalhos originais e inéditos dos membros pesquisadores da Associação. Os trabalhos recebidos são submetidos à arbitragem por parte de especialistas de reconhecido prestígio. O Comitê Editorial reserva-se o direito de sugerir aos autores modificações formais aos artículos que forem aceitos, assim como publicá-los no número que considerar mais conveniente. · Instruções para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista Latino-americana de Estudios del Discurso, deverão seguir as seguintes instruções: 1. Enviar seus trabalhos ao seguinte endereço postal: Adriana Bolívar Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Os trabalhos também podem ser enviados em attachment às seguintes direções eletrônicas: Revistaaled2004@yahoo.es aled_edicion2006@yahoo.es 2. Os artículos deverão ser escritos em papel tamanho carta, com espaço duplo, de um só lado e ter uma extensão máxima de 25 laudas, incluindo notas e bibliografia. 3. O texto do artículo deve ser precedido por um resumo em espanhol, português (resumo) e inglês (abstract) de não mais de 150 palavras. Incluir-se-ão até seis palavras chave. Os títulos gerais e de seções devem ser breves e explícitos. 4. Todo artículo deve estar acompanhado por uma breve informação biográfica em numa extensão entre 50 e 100 palavras, onde se indique o nome completo do ou dos autores, instituição onde trabalha, telefone, fax e correio eletrônico. Do mesmo modo, dever-se-á proporcionar, de forma clara e completa, o endereço postal mais seguro para receber a correspondência. 5. As citações textuais de mais de 40 palavras devem insertar-se no texto com sangria de 1cm de cada lado. Sua referência far-se-á segundo o sistema autor-data. Ao final da citação, escreve-se entre parêntese o sobrenome do ou dos autores, o ano de publicação e o número de página. Exemplo: (Charaudeau, 2003: 25) 6. As notas devem enumerar-se consecutivamente e colocar-se ao final do texto, antes das Referências Bibliográficas. 7. Todas as referências bibliográficas devem ser ordenadas alfabeticamente depois das notas, e como se verá a seguir: Livros: Ruíz Ávila, D. (2003) Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial. Capítulo de libro: Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.1743. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004) ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. As letras a, b, c, anexadas à data de publicação, podem ser usadas para referenciar trabalhos de um mesmo autor publicados no mesmo ano.

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Instrucciones para los autores

Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

· Política Editorial. La Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso publica trabajos originales e inéditos de los investigadores miembros de la Asociación. Los trabajos recibidos serán sometidos a arbitraje por parte de especialistas de reconocido prestigio. Como consecuencia, el Comité Editorial se reserva el derecho de sugerir a los autores modificaciones formales a los artículos que sean aceptados, así como publicarlos en el número que considere más conveniente. · Instrucciones para los autores: Los investigadores interesados en publicar sus trabajos en la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deberán seguir las siguientes instrucciones: 1. Enviar sus trabajos a la siguiente dirección postal: Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Adriana Bolívar Editora Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Los trabajos también pueden ser enviados en attachment a las siguientes direcciones electrónicas: revistaaled2004@yahoo.es aled_edicion2006@yahoo.es 2. Los artículos deberán ser escritos en papel tamaño carta, a espacio y medio en Times New Roman 12, por una sola cara y tener una extensión máxima de 25 cuartillas, incluyendo notas y bibliografía. Tanto las imágenes, gráficos o tablas deben anexarse en su formato original (jpg, tif, gif, png, excel, power point...) 3. El texto del artículo debe ir precedido por un resumen en español, portugués (resumo) e inglés (abstract) de no más de 150 palabras. Se incluirán hasta seis palabras clave. Los títulos generales y de secciones deben ser breves y explícitos. 4. Todo artículo debe estar acompañado por una breve información biográfica y académica escrita en una extensión entre 50 y 100 palabras, donde se indique con claridad el nombre completo del o los autores, nombre y dirección de la institución donde labora, teléfono, fax y correo electrónico. Asimismo, aparte se deberá proporcionar de forma clara y completa la dirección postal más segura para recibir correspondencia. 5. Las citas textuales de más de 40 palabras deben insertarse en el texto con sangría de 1cm a cada lado. Su referencia se hará según el sistema autor-fecha: al final de la cita se escribe entre paréntesis el apellido del o los autores, el año de publicación y el número de página. Ejemplo: (Romano y Sousa, 2004: 17), (Charaudeau, 2003:25). 6. Las notas deben numerarse consecutivamente y colocarse al final del texto, antes de las Referencias Bibliográficas. 7. Todas las referencias bibliográficas deben ser ordenadas alfabéticamente después de las notas, y como se muestra a continuación: Libros: Ruíz Ávila, D. (2003) Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial; capítulo de libro: Donaire, M. L. (2004) ‘La polifonía, una relación binaria’, en E. Arnoux & M.M. García Negroni (Comps.) Homenaje a Oswald Ducrot, pp. 117-133. Buenos Aires: Eudeba. Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004) ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. Las letras a, b, c, anexadas a la fecha de publicación, pueden ser usadas para referenciar trabajos de un mismo autor publicados en el mismo año. 8. Cada autor recibirá 2 ejemplares del número de la revista donde aparece su trabajo.

Adriana Bolívar Editora de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos Caracas 1041-A, Venezuela Mercedes Duarte Asistente editorial Email: aled_edicion2006@yahoo.es