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Revista Lationamericana de Estudios del Discurso

Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso
LDI1ORAS
Adriana Bolí·ar
Martha Shiro
Universidad Central de Venezuela
LDI1ORLS DL RLSLNAS
Sírio Possenti, Universidade Estadual de Campinas, Brasil
Irene lonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México
COMI1L LDI1ORIAL
Paola Benti·oglio, Universidad Central de Venezuela
lrancisco José Bolet, Universidad Central de Venezuela
Julio Lscamilla Morales, Universidad del Atlntico, Colom!ia
Irene lonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México
María Laura Pardo, Conicet, Cia"ic, Ar#entina
Ingedore Villaça Koch, Universidad de Campinas, Brasil
Marianne Peronard, Universidad Católica de Valpara$so, C%ile
Doris Martínez, Universidad de &uerto Rico, R$o &iedras, &uerto Rico
Irene Madíes, Universidad de la Rep'!lica, Uru#ua(
ASLSORLS INVI1ADOS
Carmen Rosa Caldas-Coulthard, Universidade de )lorianapolis, Brasil
1eun ·an Dijk, Universidad de *msterdam, +olanda ( Universidad
&ompeu )a!ra, Espa,a
1eresa Lspar, Universidad de Los Andes, Venezuela
Lars lant, Universidad de Estocolmo, -uecia
Luisa Martín Rojo, Universidad Autónoma de Madrid, Espa,a
Jacob Mey, Universidad de .dense, Dinamarca
\ulí Oesterreicher, Universidad de Munic%, Alemania
Sírio Possenti, Universidade Estadual de Campinas, Brasil
Irayda Sanchez, Universidad &eda#ó#ica Experimental Li!ertador,
Venezuela
DISLNO GRÁlICO
/ra"i0e! 1mpresores ( &u!licistas
DIAGRAMACION
.dalis C2 Var#as B2
Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso
Associa34o Latinoamericana de Estudos do Discurso
ALED es ar!itrada ( est indizada en Revenc(t ( Latindex2 -e pu!lica
semestralmente !a5o los auspicios de la Asociación Latinoamericana de Estudios del
Discurso
COMI1L DIRLC1IVO
Neyla Graciela Pardo Abril
PRLSIDLN1A
Denize Llena Garcia da Sil·a
VICLPRLSIDLN1A
1eresa Oteíza
SLCRL1ARIA GLNLRAL
María Cristina Azqueta
1LSORLRA
Sara Pérez
ARGLN1INA
\ander Lmediato de Souza
BRASIL
Sandra Soler
COLOMBIA
Lésmer Montecino
ClILL
L·a Salgado Andrade
MLXICO
Doris Martínez
PULR1O RICO
Irene Madíes
URUGUA\
Vanessa Courleander
VLNLZULLA
SOCIOS lONORARIOS
1eun ·an Dijk
Patrick Charaudeau
Lars lant
LXPRLSIDLN1AS DL LA ALLD
Adriana Bolí·ar ,1995-2003,
1eresa Carbó ,2003-2005,
Anamaría lar·ey ,2005-2009,
ILUS1RACIÓN DL POR1ADA
Miguel Amat. Calle en Bodrum, 2008. Serie Caprichos etílicos.
lotograíía.
Versión electrónica en: %ttp6770002aledportal2com
Dirección electrónica: revistaaled899:;(a%oo2es
Depósito legal: 200102CS1090
ISSN 131¯-¯389
Volumen <<, n= 8
1iraje: >99 e5emplares
Impresión editorial:
/ra"i0e! 1mpresores ( &u!licistas
Impreso en Colombia
Revista Latinoamericana
de Estudios del Discurso
VOLUMLN 11 NÚMLRO 2 2011
-umario
LDI1ORIAL
Las teorías no ·ienen del aire
Adriana Bol$var 3
AR1ÍCULOS
Las inocentes preguntas sobre el signiíicado durante los testimonios
Dé!ora Amadio 5
Analisis de tres modos de representación ideológica construidos
en discursos especializados sobre ju·entud chilena producidos
entre 19¯0 y 1990
Camila Crdenas ?eira 23
Praticas de linguagem na ati·idade de trabalho: cenograíia e ethos
em discursos socioproíissionais
Ernani César de )reitas 49
-in duda y en principio: Modalización, desdoblamiento enunciati·o
y heterogeneidad
Mar$a Marta /arc$a ?e#roni 69
La coníiguración discursi·a de eíectos incitati·os en rumores económicos
Manuel Li!enson 89
RLSLNAS
Neyla G. Pardo A. Discurso, impunidad ( prensa
Resenado por María Alejandra Vitale 113
Carlos Pio·ezani y Vanice Sargentini ,Orgs., Le#ados de Mic%el &@c%eux6
inéditos em anlise do discurso
Resenado por Jeííerson Voss 121
Índice Acumulado 125
Las inocentes pre#untas so!re el si#ni"icado
durante los testimonios
DLBORA AMADIO
Uni·ersidad Nacional de Córdoba
RLSUMLN. Desde la perspecti·a del analisis del discurso situado y, en particular, desde
las corrientes que estudian el discurso institucional y ocupacional ,Drew y leritage,
1992, Sarangi y Roberts, 1999,, en este artículo se analiza una estrategia discursi·a de
e·aluación que los litigantes usan durante las audiencias. Ll recorte de los datos
pro·iene de las transcripciones oíiciales de interacciones entre testigos legos y
abogados durante la toma de testimonios de un juicio penal lle·ado a cabo en Lstados
Unidos en 2002. La estrategia descrita aquí incluye el uso de preguntas sobre el
signiíicado de ciertas expresiones cotidianas. La e·aluación implícita se genera a partir
de la aparente atención al signiíicado y de la ubicación secuencial de las preguntas. Ll
analisis re·ela que la íunción de esta estrategia es la de desacreditar de manera
encubierta a testigos de la contraparte.
PALABRAS CLAVL: estrate#ia discursiva, evaluación, pre#untas, sala de audiencias
RLSUMO. A partir da perspecti·a da analise do discurso situado e, em particular, desde
as correntes que estudam o discurso institucional e ocupacional ,Drew & leritage,
1992, Sarangi & Roberts, 1999,, neste artigo se analisa uma estratégia de a·aliaçao
que os litigantes de um processo penal usam durante as audiências. Os dados
pro·êem das transcriçoes oíiciais de um júri realizado em Lstados Unidos em 2002.
O recorte dos dados consiste nas interaçoes entre testemunhas leigas e ad·ogados. A
estratégia descrita aqui inclui perguntas sobre o signiíicado de certas expressoes
cotidianas. A a·aliaçao implícita é gerada a partir da aparente atençao ao signiíicado
e da localizaçao seqüencial das perguntas. A analise indica que a íunçao desta
estratégia é a de desacreditar as testemunhas da contraparte.
PALAVRAS ClAVL: estraté#ia discursiva, avalia34o, per#untas, sala de tri!unal
ABS1RAC1. lrom the perspecti·e oí situated discourse analysis and, in particular, írom
the point oí ·iew oí theories that analyze institutional and workplace discourse
,Drew and leritage, 1992, Sarangi and Roberts, 1999,, this article examines a
discursi·e strategy used by trial lawyers during the e·idential part oí a criminal trial.
1he data come írom the oííicial records oí interactions between lay witnesses and
trial lawyers during direct and cross-examinations in a trial that took place in the US
in 2002. 1he strategy described includes the use oí questions about the meaning oí
particular e·eryday expressions. 1he implicit e·aluation is generated through the
apparent attention drawn to the meaning oí the expressions and through the
sequential location oí the questions. 1he analysis re·eals that the íunction oí this
strategy is to co·ertly discredit witnesses oí the other side.
KL\ \ORDS: discursive strate#(, evaluation, Auestions, courtroom
1ntroducción
Lste trabajo íorma parte de una in·estigación mas extensa sobre
discurso oral íorense
1
y se ubica dentro de las corrientes teóricas que
estudian el discurso institucional y ocupacional ,Drew y leritage, 1992,
Sarangi y Roberts, 1999,. Se examina el discurso institucional producido
durante la íase del debate oral de un juicio penal lle·ado a cabo en una
jurisdicción estadounidense. Lste estudio se centra en las íormas de
generación de contenidos implícitos que resultan con·enientes para una de
las partes del conílicto. Ln este artículo se describe una estrategia discursi·a
particular que los participantes institucionales usan írecuentemente durante
las interacciones cara a cara con los legos. Lsta estrategia incluye el uso de
preguntas sobre el contenido semantico de ciertas expresiones lingüísticas,
por ejemplo, BCué Auiere decir para usted la pala!ra DprovocativaEF`. Si bien se
puede pensar que los litigantes utilizan este tipo de preguntas para aclarar
aspectos que puedan resultar coníusos para los miembros del jurado, como
argumenta Cotterill ,2003: 133,, el analisis de las secuencias obser·adas
re·ela que, en realidad, su íunción principal es realizar e·aluaciones
orientadas a desacreditar a los testigos de la contraparte. Debido a las
restricciones impuestas por la institución, la e·aluación perjudicial no es
explícita sino que se genera a partir de la aparente atención al contenido
semantico de una expresión de uso cotidiano y de la ubicación secuencial de
las preguntas. Se distinguen dos subtipos de preguntas y se obser·a que la
utilización exitosa de cada una de ellas depende en gran medida de la íuente
de la cual pro·ino la expresión lingüística. Ll corpus de esta in·estigación
esta constituido por la totalidad de las transcripciones oíiciales de una causa
penal. Para este trabajo se seleccionaron interacciones entre 12 testigos legos
y abogados litigantes.
Lxiste una amplia literatura sobre discurso penal oral en comunidades de
habla inglesa. Ln distintas in·estigaciones sobre discurso legal, jurídico y
íorense, el interés se ha centrado en la dinamica interaccional entre abogados
y testigos expertos ,por ejemplo, Stygall, 2001, o entre abogados y testigos
legos durante la etapa de interrogatorios ,larris, 1994, leííer, 2005,. Desde
la óptica del analisis con·ersacional, se han descrito mecanismos
interaccionales especííicos de la institución. Por ejemplo, Drew ,1992,
analiza estrategias de desacreditación usadas por los abogados durante el
contraexamen. Ll autor muestra cómo la yuxtaposición de las preguntas
hechas por el abogado y lo respondido por la testigo genera iníerencias que
contribuyen a desacreditarla. Por su parte, la lingüística crítica también se ha
ocupado del discurso íorense y, en particular, de las estrategias discursi·as
utilizadas por los litigantes. Distintos estudios concluyen que los
contraexamenes constituyen sitios de poder en donde se reproducen
ideologías patriarcales ,Matoesian, 1993, Conley y O`Barr, 1998, Lhrlich,
1998, 2001, en detrimento de las ·íctimas de ·iolencia sexual que prestan
declaración. Así también, desde el punto de ·ista de la sociolingüística crítica,
Lades ,2006: 1¯5, concluye que la manipulación de las elecciones léxicas que
hacen los abogados al sustituir o corregir términos usados por los testigos,
contribuye a perpetuar la legitimación del control sobre los aborígenes
australianos jó·enes.
linalmente, en el contexto de los juicios penales en Argentina, se han
analizado di·ersos íenómenos en el discurso de la sala de audiencias tanto en
textos no interaccionales durante la etapa de los alegatos íinales ,Carranza,
Rosenbaun y Barreras, 2001, Carranza, 2003, 2008, como interaccionales en
la etapa de los testimonios ,Carranza, 2004, 2006, 2010,.
<2 Las pre#untas en contexto interaccional
Numerosos estudios sobre discurso íorense se han centrado en la
descripción sintactica de las contribuciones de los abogados durante las
audiencias. \oodbury ,1984 en Lhrlich, 2001: ¯0,, por ejemplo, propone
entender el grado de control ejercido por las preguntas en términos de un
continuo: las preguntas abiertas, en el extremo de menor control ,BCué "ue lo
Aue pasó despuésF`, y, en el extremo de mayor control, las oraciones aíirmati·as
que contienen una clausula interrogati·a al íinal ,Eso "ue lo Aue usted %izo, Bno
es as$·`,. Ln este tipo de tratamiento meramente gramatical de los datos se
deja de lado el rol que juega la ubicación de cada tipo de pregunta en la
secuencia y se asume que la íunción de cada tipo de pregunta es in·ariable.
Schiíírin ,1994, se ocupa de oraciones interrogati·as que íuncionan
como preguntas en con·ersaciones y entre·istas y compara, desde ópticas
diíerentes, el alcance explicati·o de posturas teóricas como el analisis del
discurso con base etnograíica y la teoría de los actos de habla. Así, en su
analisis discursi·o de entre·istas sociolingüísticas, esta autora describe dos
tipos de preguntas: las que solicitan iníormación nue·a y las que buscan una
coníirmación. Las primeras son las que típicamente utiliza el entre·istador:
cuando son usadas por el entre·istado sir·en para indicar un cambio en la
acti·idad` ,1994: 169, mi traducción,. Las segundas son utilizadas tanto por el
entre·istado como por el entre·istador para chequear la recepción de un
reíerente, una proposición o para ·eriíicar la íamiliaridad del receptor con un
reíerente en particular ,Schiíírin 1994: 1¯2,. La autora concluye que los
participantes, las metas comunicati·as y, en menor grado, la secuencia de los
actos son los elementos comunicati·os que parecen determinar el tipo de
íunción que caracteriza a estos dos tipos de preguntas ,1994: 182,. Por otra
parte, en su analisis desde la perspecti·a de la teoría de los actos de habla,
Schiíírin ,1994: ¯5, senala que la emisión BCuieres un carameloF` en la
con·ersación analizada íunciona como una pregunta, una solicitud de
iníormación y una oíerta simultaneamente debido a las interrelaciones entre
las condiciones de íelicidad de estos tres tipos de actos de habla. La autora
sostiene también que, para analizar un acto de habla en particular, se hace
necesario abarcar el ni·el interaccional. Al analizar cómo una emisión puede
realizar mas de un acto simultaneamente, sostenemos que la
multiíuncionalidad puede generarse ,en parte, a partir de las maneras en las
que las condiciones subyacentes de los actos de habla se relacionan entre sí`
,Schiíírin, 1994: 85, mi traducción,. Como ·eremos mas adelante, una
perspecti·a basada en caracterizaciones internas de los actos de habla no
logra explicar preguntas como las analizadas en este trabajo ,por ejemplo,
BG Aué Auiere decir usted cuando usa la pala!ra Ddes%onestaE`, puesto que, desde
esta óptica, la íunción de un acto de habla especííico se entiende solo en
relación con las condiciones subyacentes de dicho acto y del acto que le
sigue. De esta íorma, se pierde de ·ista el rol que juega la ubicación de un
acto en particular en la secuencia y cómo esto iníluye en la generación de un
signiíicado determinado.
Los analistas con·ersacionales han hecho interesantes contribuciones al
conocimiento de las estructuras secuenciales que contienen preguntas. Desde
esta postura teórica, Koshik ,2003, analiza con·ersaciones teleíónicas entre
amigos en las que distingue un tipo de oración interrogati·a que no íunciona
como pregunta sino que, dentro de secuencias de desacuerdo o conílicto,
sir·e para desaíiar una aíirmación pre·ia. Ln el habla institucional, estas
oraciones interrogati·as, ademas de íuncionar como desaííos a lo dicho en el
turno anterior, reílejan una orientación a normas y roles institucionales y
pueden ser usadas para alcanzar íines institucionales` especííicos ,Koshik,
2003: ¯4, mi traducción,. La autora concluye que las preguntas abiertas de
desaíío en contextos institucionales constituyen un tipo de habla que no es
necesariamente institucional, pero que sir·e para alcanzar íines
institucionales.
Ln el analisis de entre·istas institucionales de Antaki ,2002, se describen
los mo·imientos interaccionales que tienen lugar cuando la contribución de
los participantes no institucionales no es la esperada y los interrogadores
retrasan la senal de recepción de respuesta hasta que obtienen una aceptable.
Lste estudio es particularmente rele·ante puesto que el autor muestra cómo
el conocimiento pre·io sobre los entre·istados juega un rol en la
reíormulación de la pregunta original.
Desde una perspecti·a crítica, Conley y O`Barr ,1998: 22, identiíican
di·ersas estrategias que los litigantes usan para atacar la credibilidad de la
·íctima en juicios de ·iolencia sexual, entre ellas: a, el uso estratégico del
silencio para comentar indirectamente sobre la reacción de la testigo, b, los
íiltros epistemológicos` o desaííos a las íuentes de conocimiento, c, el
ejercicio del control sobre la extensión y la íorma de la respuesta a tra·és de
las estructuras de las preguntas, d, la capacidad de mantener el control sobre
el tópico, y e, la capacidad de comentar implícitamente sobre la conducta de
la testigo. Al igual que Conley y O`Barr, Lhrlich ,2001: ¯0, analiza causas
penales por ·iolación y describe tres estrategias interaccionales que usan los
abogados durante el contraexamen ,las preguntas estratégicas, las
presuposiciones, y la reíormulación selecti·a,, que se orientan a mantener el
control discursi·o sobre los testimonios de la testigo. Los trabajos de Drew
,1992,, Conley y O`Barr ,1998, y Lhrlich ,2001, no se centran solo en la
descripción del comportamiento ·erbal de un solo participante sino que
analizan cómo las estrategias discursi·as son usadas para construir
multilateralmente una ·ersión interesada del pasado.
linalmente, un trabajo que sir·e de antecedente directo es el de Cotterill
,2003,, ya que analiza la estrategia que se describe en este artículo. Lsta
autora sostiene que, durante el examen, la íunción de las preguntas sobre
signiíicado es la de suspender la progresión del testimonio para ·ol·er
sobre un aspecto que puede resultar poco claro, ambiguo o potencialmente
coníuso para los miembros del jurado` ,Cotterill, 2003: 133, mi traducción,.
Sin embargo, como ·eremos mas adelante, una mirada interaccional que
relacione la ubicación secuencial de dichas preguntas con las restricciones
institucionales puede aportar una interpretación mas acabada de dicho
íenómeno.
Las audiencias penales constituyen un ambito propicio para examinar
cómo se realiza discursi·amente la deíensa y el ataque de una ·ersión
especííica del pasado. Los estudios que se han re·isado en esta sección
indican que una íorma de hacerlo es desacreditar a los testigos de la
contraparte. Por lo tanto, los interrogantes que guían este trabajo son: dadas
las reglas especííicas que restringen los derechos y obligaciones
comunicati·os de las distintas categorías de participante, a, ,qué tipo de
contenido perjudicial puede ser ·erbalizado por los legos y por los
participantes institucionales·, y b, ,qué mecanismos interaccionales resultan
mas aptos para lle·ar a cabo la tarea discursi·a de desacreditar y cuales
resultan menos exitosos·
82 Los datos analizados
Los datos que se analizan aquí pro·ienen de un juicio penal oral lle·ado
a cabo en la ciudad de San Diego, Lstados Unidos, durante 2002 en el que
Da·id \esteríield íue encontrado culpable de posesión de pornograíía y del
secuestro y posterior homicidio de una nina de ¯ anos. Ll recorte de los
datos consiste en las transcripciones oíiciales de los interrogatorios de doce
testigos legos que íueron llamados a prestar declaración sobre la noche en
que la menor íue secuestrada
2
. Lntre los testigos interrogados, se encuentran
la madre y el padre de la ·íctima, amigos de la pareja y testigos que prestaron
testimonio sobre la conducta de la madre y sus amigas en un bar la noche en
que la menor desapareció. Debido a que no hubo testigos oculares del
secuestro ni del homicidio de la ·íctima, la deíensa centró su argumento en
el hecho de que los padres de la menor eran personas de moralidad
cuestionable. La elección de este tipo de dato se presta para la indagación
sobre el uso de estrategias de desacreditación desplegadas por los
participantes institucionales durante la interacción cara a cara, porque es
durante las audiencias cuando se deíiende una ·ersión del pasado en
particular y se ataca la otra. La estrategia que sera objeto de estudio aquí
aparece en inter·enciones de los abogados litigantes y se caracteriza por la
inclusión de preguntas sobre el signiíicado de ciertas expresiones. Las
secuencias en las cuales se encuentran dichas preguntas e·idencian las
restricciones institucionales sobre las íuentes de e·aluación en cuanto a que
solo los testigos tienen permitido realizar comentarios e·aluati·os explícitos.
Para lle·ar a cabo el presente estudio, íue necesario trascender
consideraciones sobre la cuestión del poder, entendido como
intrínsecamente perteneciente al participante institucional, y reconocer la
coordinación de contribuciones de ambos participantes y la emergencia de
un juicio ·alorati·o en la interacción cara a cara. Los abogados pueden
producir una representación perjudicial de manera exitosa solo si la
descripción negati·a pro·iene del habla de los testigos. Por otra parte, si la
pregunta que contiene un comentario e·aluati·o es íormulada por el
abogado, la contraparte puede objetarla. Ln el tipo de analisis que se lle·a a
cabo se considera a la e·aluación como una construcción multilateral entre
los abogados, los testigos y el juez.
H2 La estrate#ia de evaluación
La estrategia que se describira a continuación es írecuentemente usada
por los abogados tanto en el examen como en el contraexamen de los doce
testigos legos. Lsta estrategia consiste en interrumpir la narrati·a del testigo
para hacer una pregunta sobre el contenido semantico de una expresión.
Dicha pregunta ,BCué Auiere decir para usted el término I·`, sir·e para inducir al
testigo a proporcionar una e·aluación negati·a. Ln el despliegue de esta
estrategia se distinguen dos subtipos de preguntas sobre contenido
semantico. Ll primer subtipo de pregunta se pone de maniíiesto cuando los
abogados interrogan sobre el signiíicado léxico de expresiones usadas por los
testigos en un turno anterior o durante un hecho de habla pre·io. Ll
segundo subtipo comprende preguntas sobre el signiíicado léxico de
expresiones que pro·ienen del habla de los litigantes ,JBEst usted
"amiliarizado con la expresión IFK,. Cabe agregar que en el corpus analizado, las
expresiones sobre las cuales se pregunta son términos cotidianos, por
ejemplo, engancharse ,con alguien,`, ílirtear`, pro·ocati·a`, etc. y por lo
tanto, no resultan diííciles de comprender.
:2 &re#untas so!re términos usados por los testi#os durante la
interacción en curso
La estrategia descrita aquí consiste primeramente en solicitar del testigo
iníormación acerca de personas que se quiere desacreditar. Una ·ez que el
testigo responde a lo solicitado, el abogado hace una pregunta sobre el
signiíicado de un término o írase utilizada por el testigo en el turno anterior.
Ln los datos analizados por Cotterill ,2003,, este tipo de estrategia es usada
mas írecuentemente en el examen de los testigos de parte. No obstante, el
empleo de esta estrategia no se restringe a esa categoría de destinatario en el
corpus de este estudio. Cotterill ,2003: 133, sostiene que en el examen, este
tipo de pregunta tiene íunciones distintas que se relacionan con dos de las
maximas propuestas por Grice ,1989,, pueden íuncionar como un pedido de
clariíicación,elaboración` de un turno anterior ,maxima de cantidad, o
como un pedido de clariíicación,especiíicidad` de un turno pre·io
,maxima de rele·ancia,. Lsto se debe, según la autora, a que el íin
comunicati·o de los abogados litigantes al interrogar un testigo es construir
una narrati·a que resulte clara y con·incente para los miembros del jurado.
Ln el ejemplo que sigue, la testigo por parte de la deíensa, Patricia Le
Page, relata sus impresiones de Brenda y sus amigas en el Caíé Dad`s la
noche del 1ro de íebrero
3
. Ll abogado le pregunta a la testigo el signiíicado
de llamativa`, 5u#uetona` y Anda!a por todas partes` para e·aluar
negati·amente a Brenda ·an Dam, la madre de la ·íctima.
Ejemplo 1 ,interro#atorio de parte,
,a, Abogado deíensor leldman: Muy bien. ,Ln algún momento durante
la noche le llamó la atención una mujer que mas tarde usted
conocería como Brenda ·an Dam·
,b, Patricia Le Page: Sí.
,c, Abogado deíensor leldman: ,Qué pasó· ,Qué íue lo que le llamó la
atención de Brenda ·an Dam·
,d, Patricia Le Page: Su conducta.
,e, Abogado deíensor leldman: ,Qué de su conducta·
,í, Patricia Le Page: Bueno, es una persona llamati·a. No deseo diíamar
a la Sra. ·an Dam. No sé su edad. Quizas así es como se comporta la
gente mas jo·en.
,g, Abogado deíensor leldman: ,Cómo se estaba comportando·
,h, Patricia Le Page: Como dije, llamati·a.
÷,i, Abogado deíensor leldman: ,Qué comportamiento quiere usted
comunicar cuando usa la palabra llamati·a`·
,j, Patricia Le Page: lmmm. lmmm. lmmm. lmmm. lmmm.
Juguetona.
,k, Abogado deíensor leldman: Juguetona. ,Ls ésa la palabra que acaba
de usar·
,l, Patricia Le Page: Sí.
÷,m,Abogado deíensor leldman: ,\ qué quiere comunicar cuando usa la
palabra juguetona`·
,n, Patricia Le Page: Andaba por todas partes.
÷,n, Abogado deíensor leldman: Disculpe. ,Qué signiíica eso·
,o, Patricia Le Page: Lso signiíica que ella estaba muy, muy sociable y
hablando con un montón de gente, y sus acciones eran qué se yo,
como juguetonas.
÷,p, Abogado deíensor leldman: Muy bien. ,Usted quiere decir, cuando
usa el término juguetona`, tiene algún tipo de connotación sexual·
,q, Patricia Le Page: No para mí.
La pregunta de polaridad BEn al#'n momento durante la noc%e le llamó la
atención una mu5er Aue ms tarde usted conocer$a como Brenda van DamF` le permite
al abogado establecer el tópico: el comportamiento de Brenda. Una ·ez que
la testigo lo coníirma, las preguntas abiertas, BCué pasóF BCué "ue lo Aue le
llamó la atención de Brenda van DamF` en ,c, y BCué de su conductaF` en ,e,,
apuntan a que la testigo describa el comportamiento de Brenda ·an Dam
cada ·ez con un mayor grado de especiíicidad. Ls importante mencionar que
el código estadounidense en lo criminal prohíbe a los litigantes hacer
e·aluaciones morales explícitas, sin embargo, sí esta permitido inducir a
testigos a producir e·aluaciones negati·as sobre terceros. Lsto, incluso, es
una practica aconsejada en los manuales de procedimientos jurídicos ,Conley
y O`Barr, 1998,.
Ll contraste que la testigo establece en ,í, entre su propia e·aluación de
Brenda ·an Dam, Bueno, es una persona llamativa`, y la conducta típica de la
gente jo·en, Cuizs as$ es como se comporta la #ente ms 5oven`, no es retomado
por el abogado sino que éste retoma el tópico que le es útil para tratar de
construir la conducta pública de la madre de la ·íctima negati·amente,
BCómo se esta!a comportandoF`. Ln ,h,, la testigo repite la palabra llamativa` y
en el turno siguiente, el abogado hace una pregunta sobre el signiíicado de
esa expresión utilizada por la testigo. Los dos turnos siguientes, Lu#uetona2
BEs ésa la pala!ra Aue aca!a de usarF` y -$`, constituyen una secuencia
incrustada en la que se pide una coníirmación de la elección léxica y su
presencia en este momento se relaciona con la orientación del deíensor a la
normati·a institucional que demanda que sea el testigo quien proporcione
iníormación no·edosa` ,Carranza, 2010,. Ln ,m,, una ·ez mas, el abogado
realiza una pregunta sobre la elección léxica de la testigo en el turno anterior,
BG Aué Auiere comunicar cuando usa la pala!ra J 5u#uetonaKF`. Lsta insistencia del
abogado por lograr un cierto tipo de respuesta tiene una íunción que ·a mas
alla de oírecer una clariíicación. Cuando la testigo caracteriza la conducta de
Brenda como Anda!a por todas partes`, el abogado ·uel·e a preguntar sobre
el signiíicado de esa expresión, Disculpe2 BCué si#ni"ica esoFK en ,n,. Dado que
el abogado no logra que la testigo produzca la e·aluación perjudicial
esperada, en ,p, éste oírece un posible aspecto del signiíicado del término
llamativa`, es decir, de connotaciones sexuales, y le pide a la testigo una
coníirmación. Sin embargo, la testigo no coníirma esa interpretación y el
abogado comienza un nue·o subtópico.
La íunción de las preguntas sobre signiíicado es la de generar una
descripción perjudicial a partir de la atención puesta en el contenido
semantico. Las preguntas del deíensor ,BCué comportamiento Auiere usted
comunicar cuando usa la pala!ra JllamativaKF`, BG Aué Auiere comunicar cuando usa
la pala!ra J5u#uetonaKF`, y Disculpe2 BCué si#ni"ica esoF`, presuponen que hay
algo particular en el signiíicado de esas expresiones que describen la
conducta de Brenda ·an Dam. Lsas particularidades, que constituyen
descripciones perjudiciales, se explicitan en las respuestas. La habilidad del
abogado radica en lograr que sea la testigo quien ·erbalice esas e·aluaciones.
Las preguntas sobre signiíicado constituyen, entonces, un pedido de juicio
·alorati·o que el abogado induce a la testigo a explicitar. A su ·ez, las
preguntas sobre signiíicado y su ubicación dentro de la secuencia generan
una serie de sobrentendidos, como por ejemplo, el hecho de que la conducta
pública de Brenda es moralmente repudiable. Como ·emos, lejos de ser
inocentes, estas preguntas íorman parte de una estrategia de e·aluación que
permite generar juicios ·alorati·os implícitos que se adecuan a las
restricciones impuestas por la institución.
Lejos de tener una mera íunción de disparador de clariíicación como
sostiene Cotterill ,2003: 133,, estas preguntas sobre contenido semantico
sir·en para instar a los testigos a producir e·aluaciones negati·as de terceros.
Lsta estrategia también es usada en detrimento de los testigos que estan
prestando testimonio como se ilustra con el siguiente íragmento. Ln este
caso, el abogado deíensor leldman ataca al testigo por la acusación, Damon
·an Dam, el padre de la ·íctima, por haber ido a la cama con Barbara, una
amiga de su esposa. Como ·eremos, el testigo usa la expresión nos %icimos
unos arrumacos` para representar sus acciones con Barbara. Ln el turno
siguiente el abogado le pregunta al testigo sobre el signiíicado de esa
expresión, a lo que el testigo no puede e·itar responder.
Ejemplo 2 ,durante el contraexamen,
,a, Abogado deíensor leldman: ,\ cuanto tiempo pasó entre el
momento que su esposa salió de la habitación mientras usted estaba
en la cama con Barbara y el momento siguiente en que usted
recuerda ·er a su mujer esa noche·
,b, Damon ·an Dam: De tres a cinco minutos.
,c, Abogado deíensor leldman: ,\ qué estaban haciendo usted y
Barbara en ese período de tiempo de tres a cinco minutos·
,d, Damon ·an Dam: Nos besamos, nos hicimos arrumacos.
÷ ,e, Abogado deíensor leldman: Bueno, usted dice besandose y
haciéndose arrumacos`. ,Le podría decir al jurado qué quiere decir
con haciéndose arrumacos`·
,í, Damon ·an Dam: Me di ·uelta y puse mi brazo alrededor de ella, le
acaricié la espalda un poco.
,g, Abogado deíensor leldman: ,\ dónde estaba su esposa·
,h, Damon ·an Dam: Abajo.
,i, Abogado deíensor leldman: ,\ Barbara era la mujer con quien usted
había tenido relaciones íntimas con anterioridad·
,j, Damon ·an Dam: Sí.
Ll íragmento de arriba ilustra cómo el abogado logra generar una
descripción perjudicial sin tener que recurrir a e·aluaciones explícitas. Ln ,c,,
leldman hace una pregunta que busca una respuesta danina para la
autoimagen del testigo, BG Aué esta!an %aciendo usted ( Br!ara en ese per$odo de
tiempo de tres a cinco minutosF`. Una ·ez que el testigo describe su
comportamiento, J?os !esamos, nos %icimos arrumacosK, el abogado le pregunta
al testigo qué quiere decir con las palabras que usa para reíorzar el eíecto
negati·o, JBueno, usted dice J!esndose ( %aciéndose arrumacosK2 BLe podr$a decir al
5urado Aué Auiere decir con J%aciéndose arrumacosKF`. Ll testigo no tiene otra
opción mas que responder: Me di vuelta ( puse mi !razo alrededor de ella, le
acaricié la espalda un pocoK. Lo que el deíensor logra a tra·és de este tipo de
pregunta de signiíicado es la explicitación de un tipo de conducta que resulta
moralmente reprochable. Al quedar implícita la e·aluación perjudicial, el
deíensor se asegura la obser·ancia de las normas institucionales.
Los ejemplos que se han analizado hasta aquí ilustran casos en los que el
abogado hace preguntas sobre expresiones usadas durante la interacción en
curso. Ln la próxima sección, ·eremos cómo los abogados recurren a textos
producidos durante hechos comunicati·os pre·ios para preguntar sobre
determinadas expresiones léxicas.
>2 &re#untas so!re términos usados por los testi#os durante un %ec%o
de %a!la previo
Ln el íragmento que sigue ·eremos cómo el abogado deíensor usa la
estrategia de desacreditación durante el contraexamen de la madre de la nina
desaparecida. Ln este caso, el deíensor pregunta sobre el signiíicado de
expresiones que pro·ienen de un hecho de habla anterior. Lsas expresiones
constituyen porciones de habla recontextualizadas en la interacción en curso
que son usadas para solicitar descripciones negati·as.
Ejemplo 3 ,durante el contraexamen,
,a, Abogado deíensor leldman: Usted senaló cuando le dijo al detecti·e
Labore, ah, todos nosotros estabamos juntos como bailando en
trencito, entonces todos estabamos como abrazandonos unos a
otros. \ entonces nosotras tres estabamos juntas. Pero había mas
gente que se sumaba`. ,Qué quiso decir, senora·
,b, Brenda ·an Dam: Lstabamos todos bailando en trencito, como
cuando uno baila en trencito tomado de los hombros o de la cintura.
Ll tópico sobre el cual el abogado ·uel·e reiteradamente es la íorma de
comportarse de Brenda y sus amigas en el bar. L·identemente, para los
miembros del jurado el signiíicado de bailar en trencito` no presenta
grandes diíicultades para su comprensión. La íunción de la pregunta es,
entonces, inducir a la testigo a que explicite cierta iníormación que es danina
para su imagen. Los abogados usan esta estrategia de desacreditación para
inducir a generar e·aluaciones implícitas. Son implícitas porque su
generación depende de la aparente atención a lo lingüístico y de la ubicación
de la pregunta en la secuencia.
Como ·emos, para poder desacreditar a testigos de la contraparte, los
abogados lle·an a los testigos que estan prestando testimonio a que sean
ellos quienes e·alúan a terceros o sus propias acciones. La deíensa intenta
desacreditar a los ·an Dam y a sus amigos para construirlos como gente de
dudosa moralidad e incapaces de cuidar a sus hijos y, por lo tanto,
responsables indirectos del secuestro de la nina. Ll objeti·o de la acusación,
por su parte, es presentar al acusado, Da·id \esteríield, como una persona
obsesionada con espiar a adultos y ninos.
M2 &re#untas so!re expresiones Aue provienen de los a!o#ados
liti#antes
Lste subtipo de pregunta diíiere del anterior, puesto que las expresiones
cotidianas sobre las cuales se interroga no pro·ienen del habla de los testigos
sino que son proporcionadas por los abogados. Sean Brown, testigo por la
acusación, habla en el siguiente íragmento de la conducta del acusado, Da·id
\esteríield, y su amigo:
Ejemplo 4 ,interro#atorio de parte,
,a, liscal Dusek: ,Qué hacían·
,b, Sean Brown: Lo mismo. \, qué se yo, interactuar, hablar entre ellos,
etcétera.
÷ ,c, liscal Dusek: ,Lsta usted íamiliarizado con la expresión mirón`·
4
,d, Sean Brown: Sí.
÷ ,e, liscal Dusek: ,Qué quiere decir·
,í, Sean Brown: Quizas solo sentarse y mirar los gestos de la gente o lo
que estan haciendo, etcétera.
,g, liscal Dusek: ,Ll senor \esteríield un mirón·
,h, Abogado deíensor Boyce: Objeción, rele·ancia, íalta de
íundamentos.
,i, Juez Mudd: Denegado. Puede contestar.
,j, Sean Brown: Uy, supongo que sí.
Cuando un abogado no logra que el testigo eíecti·amente haga una
descripción negati·a, lo que puede hacer es preguntarle al testigo si conoce el
signiíicado de una expresión determinada, como BEst usted "amiliarizado con
la expresión JmirónKF` en ,c,. Como ·imos mas arriba, los términos son
cotidianos, no técnicos y pro·ienen del estilo comunicati·o de los testigos.
Lsta característica es necesaria puesto que el paso siguiente es preguntarle al
testigo si conoce su signiíicado, JBCué Auiere decirFK. Una ·ez obtenida la
coníirmación por parte del testigo, el abogado realiza la pregunta sobre el
signiíicado. Incluso cuando la respuesta no es necesariamente perjudicial,
como la que da Sean Brown, JCuizs solo sentarse ( mirar los #estos de la #ente o lo
Aue estn %aciendo, etcétera2K, las connotaciones negati·as son e·ocadas, en este
caso, el habito incriminatorio del acusado de mirar cómo se comporta la
gente. Ante la objeción de la deíensa, el juez la deniega y el testigo realiza la
reacción esperada, U(, supon#o Aue s$.`.
Ls írecuente obser·ar que el uso de este subtipo de preguntas acerca de
términos propuestos por el abogado y aparentemente sin relación con textos
pre·ios pro·oca objeciones por parte de los ad·ersarios. Ln estos casos, el
juez da a lugar esa objeción la mayoría de las ·eces:
Ejemplo 5 Ninterro#atorio de parteO
÷ ,a, liscal Dusek: ,Lsta íamiliarizado con la expresión un hueso duro de
roer`·
,b, Sean Brown: Sí.
,c, liscal Dusek: ,Lo usaría para describir a cualquier persona
in·olucrada en este caso·
,d, Sean Brown: Diría que sentía que Da·id era como un hueso duro de
roer.
,e, liscal Dusek: ,Por qué·
,í, Sean Brown: Simplemente porque yo ,., normalmente
,g, Abogado deíensor leldman: Objeción, irrele·ante. \ moción para
que se borre del expediente.
,h, Juez Mudd: La última parte se borrara.
,i, liscal Dusek: No hay mas preguntas, su senoría.
Si bien el íiscal logra que el testigo e·alúe al imputado, Da·id
\esteríield, como un hueso duro de roer`, el deíensor objeta la pregunta y
pide que quede íuera del acta. La decisión del juez de dar lugar a la objeción
esta regida por los códigos procesales estadounidenses que impiden que un
abogado e·alúe de íorma explícita a una de las partes interesadas.
Como hemos ·isto, en el juicio que nos ocupa, el íin comunicati·o de la
deíensa es el de construir a los padres de la ·íctima como irresponsables e
incluso inmorales. Lsto se reíleja en el tipo de expresiones sobre las cuales la
deíensa solicitó una elaboración: engancharse ,con alguien,`, estar
,bastante, bebido`, tomar y bailar y íestejar`, una noche de íiesta con las
chicas`, etc. L·identemente, el signiíicado léxico no resulta diíícil de
procesar ni necesitaría de aclaración en otro tipo de intercambio. Sin
embargo, en este contexto institucional se hace uso de preguntas sobre
contenido léxico de términos cotidianos para e·aluar negati·amente a los
testigos de la contraparte. Lsta desacreditación debe pro·enir del habla del
testigo.
P2 Discusión
Ln este artículo se ha descrito un tipo de estrategia de desacreditación
írecuentemente usada por los abogados tanto con testigos propios como con
aquellos de la contraparte. Ln el contexto de un juicio, representar una
entidad discursi·a y e·aluarla negati·a o positi·amente de íorma tal que se
puedan e·itar sanciones constituye una íorma en la que se respeta el estandar
de las inter·enciones permitidas. Asimismo, existe una diíerencia entre los
supuestos sobre el habla de los litigantes y sobre el de los testigos durante las
interacciones cara a cara. Ll habla de los primeros debe estar despro·ista de
indicios explícitos de e·aluación. Lsto se maniíiesta en las objeciones y las
sanciones posteriores que reciben las emisiones que se des·ían de la norma.
Ll habla de los testigos, en su calidad de ciudadanos comunes`, puede
contener e·aluaciones ,morales, explícitas.
A íin de comprender la íunción de las preguntas sobre signiíicado en la
estrategia discursi·a que se ha descrito en las secciones precedentes, es
necesario trascender el analisis del ni·el ilocucionario ya que el acto de
preguntar no es en sí mismo importante, sino su eíecto perlocucionario de
insinuar ·aloraciones perjudiciales. Resulta poco pro·echoso, en este caso,
aplicar la teoría de los actos de habla para estudiar preguntas en contextos
interaccionales puesto que esta perspecti·a se basa en caracterizaciones
internas, descontextualizadas e inherentes a los actos de habla.
A continuación ·eremos que las preguntas sobre signiíicado no cumplen
con todas las condiciones de íelicidad de las preguntas. Ll abogado desea
obtener iníormación ,condición de sinceridad, y realiza una pregunta que
cuenta como una elicitación de iníormación ,condición esencial, ,Searle
1969: 66,. Sin embargo, la iníormación que se quiere obtener ya se conoce de
antemano y, por lo tanto, no se cumple con la condición preparatoria. De
esto se desprende que emisiones tales como BCué Auiere decir para usted la
pala!ra JprovocativaKF` no constituyen preguntas sinceras. L·identemente, la
explicación de la manera en que se genera cierto contenido implícito que se
dispara a partir de la ubicación de la pregunta en su cotexto escapa a este
tipo de analisis. lemos obser·ado que con las preguntas sobre signiíicado se
simula una solicitud de iníormación nue·a pero, claramente, se busca inducir
al testigo a que produzca una descripción perjudicial para la contraparte en el
litigio. Ademas, estas preguntas se distinguen entre sí por el origen del
término: mientras que el primer subtipo ,BCué Auiere decir usted cuando usa la
pala!ra Jen#anc%arseKF, aparece ·inculado a un texto pre·io y usualmente a los
turnos precedentes, el segundo subtipo ,BConoce usted el si#ni"icado de la pala!ra
JmirónKF`, sorprende por lo común del término objeto de la pregunta y por la
desconexión con lo que la precede.
Por otro lado, si aceptaramos la ·isión tradicional sobre las oraciones
interrogati·as durante la toma de testimonios, las preguntas sobre el
signiíicado de elecciones léxicas estarían ubicadas en el extremo de menor
control ya que son preguntas abiertas que solicitan del receptor una
especiíicación del contenido proposicional y, por lo tanto, ejercen poco
control sobre la respuesta proporcionada por el testigo ,\oodbury, 1984 en
Lhrlich 2001,. Ln esta perspecti·a se asume que las oraciones interrogati·as
tienen una íunción in·ariable: solicitar distintos tipos de iníormación. Ll
poder se ejerce, desde este punto de ·ista, a tra·és del grado de control que
es inherente a la íorma sintactica. Aquí comprobamos, en cambio, que la
dimensión semantica de la pregunta es la cla·e para pro·ocar el
comportamiento deseado. Las preguntas orientadas hacia un ítem léxico son,
en realidad, la oportunidad de traer contenido ·alorati·o a tra·és de las
pre·isibles respuestas.
Al igual que Conley y O`Barr ,1998: 2¯, hemos comprobado el
despliegue estratégico de comentarios implícitos, pero en este trabajo se
consideraron las implicaciones ·alorati·as desde una óptica interaccional
porque describir las secuencias en que las preguntas estan insertas permite
re·elar el mecanismo que las genera. De esta íorma, se entiende que mas alla
de que las emisiones de los testigos sean elaboraciones, la íunción principal
de estas preguntas es elicitar e·aluaciones que emanen del habla de los
participantes legos.
Conclusiones
La estrategia que se ha descrito en este artículo consiste en hacer
preguntas sobre el contenido semantico de ciertas expresiones. Ln un
subtipo de pregunta, las expresiones sobre las que se interroga pro·ienen del
habla del testigo, ya sea durante la interacción en curso o durante un hecho
comunicati·o pre·io. Ll hecho de que las preguntas sean sobre una
expresión utilizada por el testigo garantiza que la contraparte no haga
objeciones porque se adecuan a las normas institucionales que ·ersan sobre
el tipo de contribución permitida. Ln el otro subtipo de pregunta, los
abogados indagan sobre el signiíicado de determinadas expresiones que ellos
mismos proponen. Ln este caso, se encontraron objeciones de la
contraparte, muchas de las cuales íueron concedidas por el juez. La habilidad
del litigante radica en inducir al testigo a producir descripciones
desía·orables. Ll juicio ·alorati·o que se genera surge de la relación entre la
respuesta pro·ocada y las preguntas que seguiran. Ls decir, el par dialógico
pregunta-respuesta acerca de una palabra solo esta preparando las
condiciones para otra secuencia, la que atribuye las cualidades desía·orables
a algún sujeto de la contraparte.
Una de las conclusiones que se deri·an del presente trabajo es que la
signiíicación desía·orable no se logra solo con las proposiciones del litigante
sino que es el resultado de las contribuciones de la ·oz del interrogado y la
·oz del interrogador. La e·aluación emerge gradualmente a lo largo de la
secuencia. Como los litigantes no pueden realizar descripciones daninas de
manera indi·idual, apelan a mecanismos que posibilitan, por una parte, que la
·aloración explícita pro·enga del testigo y, por otra, que se generen
iníerencias perjudiciales.
NO1AS
1 Proyecto sobre juicios penales que se lle·a a cabo con a·al y subsidio de la
Secretaría de Ciencia y 1écnica de la Uni·ersidad Nacional de Córdoba,
Argentina, y que íorma parte del programa GLD ,Grupo de Lstudios del
Discurso, que dirige la Dra Isolda L. Carranza.
2 Ln el presente trabajo no se emplean pseudónimos porque los datos pro·ienen
de un caso de alto impacto mediatico en Lstados Unidos. Los nombres de todos
los in·olucrados se hicieron públicos durante 2002 en los medios masi·os de
comunicación. La totalidad de las transcripciones del juicio estan disponibles en
el sitio web www.unposted.com.
3 Los íragmentos que se transcriben como ejemplos son traducciones de la autora.
Los originales en inglés pro·enientes de las transcripciones oíiciales estan
incluidos en el apéndice. Ln todos los casos se respetó el contenido del original y
se agregaron los nombres de los interactuantes en cada turno.
4 La expresión en el original es el término cotidiano people watcher` ,lit.
obser·ador de gente`,.
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Apéndice
Ljemplo 1
,a, Deíense Attorney leldman: All right. At some point during the e·ening
did your attention get drawn to a woman who you later learned was
Brenda ·an Dam·
,b, Patricia Le Page: \es.
,c, Deíense Attorney leldman: \hat happened· \hat caused your attention
to be drawn to Brenda ·an Dam·
,d, Patricia Le Page: ler beha·ior.
,e, Deíense Attorney leldman: \hat about her beha·ior·
,í, Patricia Le Page: \ell, she`s a ílamboyant person. I do not wish to
deíame Mrs. ·an Dam. I don`t know her age. Maybe this is how younger
people act.
,g, Deíense Attorney leldman: low was she acting·
,h, Patricia Le Page: Like I said, ílamboyant.
,i, Deíense Attorney leldman: \hat beha·ior do you mean to communicate
by use oí the word ílamboyant`·
,j, Patricia Le Page: lmmm. lmmm. lmmm. lmmm. lmmm. lrisky.
,k, Deíense Attorney leldman: lrisky. Is that the word you just used·
,l, Patricia Le Page: \es, I did.
,m, Deíense Attorney leldman: And what do you mean to communicate
when you use the word írisky`·
,n, Patricia Le Page: She was all o·er the place.
,n, Deíense Attorney leldman: I`m sorry. \hat does that mean·
,o, Patricia Le Page: 1hat means she was ·ery, ·ery much socializing and
talking with a lot oí people, and her actions were, you know, just írisky.
,p, Deíense Attorney leldman: All right. Do you mean, when you use the
term írisky, does it ha·e any kind oí a sexual connotation to it·
,q, Patricia Le Page: Not to me.
Ljemplo 2
,a, Deíense Attorney leldman: And how much time elapsed between the
time your wiíe leít the room while you were in bed with Barbara and the
next time you recall seeing your wiíe that e·ening·
,b, Damon ·an Dam: 1hree to íi·e minutes.
,c, Deíense Attorney leldman: And what were you and Barbara doing in
that three-to-íi·e-minute period oí time·
,d, Damon ·an Dam: Kissed, snuggled a little.
,e, Deíense Attorney leldman: \ell, you say kiss and snuggled a little`.
Could you please tell the jury what do you mean by snuggle a little`·
,í, Damon ·an Dam: I rolled o·er and put my arm around her, rubbed her
back some.
,g, Deíense Attorney leldman: And where was your wiíe·
,h, Damon ·an Dam: Downstairs.
,i, Deíense Attorney leldman: And Barbara was a woman with whom you
had had intimate relations pre·ious.
,j, Damon ·an Dam: \es.
Ljemplo 3
,a, Deíense Attorney leldman: \ou indicated when you said to detecti·e
Labore, oh, we were kind oí all in a line dancing together, so we were
kind oí all hugging each other. And then the three oí us would get
together. But there were more people joining in`. \hat did you mean to
communicate, ma`am·
,b, Brenda ·an Dam: \e were all in a line dancing, like you do the line
dancing with the shoulder thing or you hold the waist.
Ljemplo 4
,a, Prosecutor Dusek: \hat did they do·
,b, Sean Brown: Same thing. Just, you know, interact, talk within themsel·es
and so íorth.
,c, Prosecutor Dusek: Are you íamiliar with the phrase people watcher`·
,d, Sean Brown: \es.
,e, Prosecutor Dusek: \hat does that mean·
,í, Sean Brown: Maybe just sitting back and watching people`s mannerisms
or what they`re doing and so íorth.
,g, Prosecutor Dusek: Mr. \esteríield a people watcher·
,h, Deíense Attorney Boyce: Objection, rele·ance, lack oí íoundation.
,i, Judge Mudd: O·erruled. \ou can answer.
,j, Sean Brown: \ow, I would guess yes.
Ljemplo 5
,a, Prosecutor Dusek: Are you íamiliar with the term a hard shell`·
,b, Sean Brown: \es.
,c, Prosecutor Dusek: \ould you use that to describe anyone in·ol·ed in
this case·
,d, Sean Brown: I would say that I íelt Da·id kind oí had a hard shell.
,e, Prosecutor Dusek: \hy·
,í, Sean Brown: Just because I ,., normally
,g, Deíense Attorney leldman: Objection, irrele·ant. Also motion to strike.
,h, Judge Mudd: 1he last portion will be struck.
,i, Prosecutor Dusek: Nothing íurther, \our lonor.
DLBORA AMADIO es proíesora de lengua inglesa y se desempena como
proíesora adjunta en la catedra de Lingüística I y como proíesora asistente
en Lingüística II en la lacultad de Lenguas ,Uni·ersidad Nacional de
Córdoba, Argentina,. Actualmente se encuentra en la etapa íinal de
redacción de su tesis de maestría en inglés con orientación en lingüística
aplicada. 1ambién es miembro del equipo que lle·a a cabo el proyecto de
in·estigación titulado La interacción ·erbal entre representantes del estado
y ciudadanos: lenómenos discursi·os epistémicos en la oralidad y la
escritura` que cuenta con el a·al de la Secretaría de Ciencia y 1écnica de la
Uni·ersidad Nacional de Córdoba.
Correo electrónico: d_amadio¸hotmail.com
Anlisis de tres modos de representación ideoló#ica construidos en
discursos especializados so!re
5uventud c%ilena producidos entre <WP9 ( <WW9
<
CAMILA CÁRDLNAS NLIRA
Uni·ersidad Austral de Chile
RLSUMLN. Ln este artículo busco establecer tres modos de representación ideológica
que construyen discursos especializados sobre ju·entud chilena producidos entre los
anos ¯0` y 90` que recuperan la participación de estos actores sociales en la historia
reciente del país. Para ello selecciono dos obras que constituyen un reíerente para los
estudios de ju·entud en la actualidad ,Abarca y lorch, 19¯2, Agurto, Canales y De la
Maza, 1985,, que analizo desde una perspecti·a teórico-metodológica que combina
los Lstudios Críticos del Discurso ,LCD, y la Lingüística Sistémico luncional ,LSl,.
Planteo que estos textos, en íunción al género al que pertenecen, cumplen el
propósito social de rei·indicar la presencia de las y los jó·enes en el período aludido,
de manera que promue·en una representación que destaca su posicionamiento en el
contexto histórico, político y cultural de las últimas décadas. Concluyo que si bien
estos discursos construyen signiíicados tendientes a recuperar la acción ju·enil, no
cumplen una íunción mas ·isibilizadora per se, dicho eíecto es relati·o y ·aría de
acuerdo a aspectos de caracter lingüístico, cogniti·o y social especííicos.
PALABRAS CLAVL: 5óvenes, representación ideoló#ica, discursos especializados, visi!ilización, pasado
reciente c%ileno2
RLSUMO. O artigo procura estabelecer três modos da representaçao ideológica
construídos nos discursos especializados sobre a ju·entude chilena, produzidos entre
as décadas de 19¯0 e 1990 que estudam a participaçao desses atores na história
recente do país. Sao analisadas duas obras reíerenciais para os estudos sobre
ju·entude na atualidade ,Abarca e lorch, 19¯2, Agurto, Canales e De la Maza, 1985,,
numa abordagem teórica e metodológica que combina os Lstudos Críticos do
Discurso ,LCD, e a Linguística sistêmico-íuncional ,LSl,. Deíende-se que esses
textos, dependendo da sua íiliaçao genérica, respondem a íinalidade social de
rei·indicar a presença dos jo·ens no período mencionado, promo·endo assim uma
representaçao que destaca a sua posiçao no contexto histórico, político e cultural nas
últimas décadas. Conclui-se que, embora estes discursos constroem signiíicados que
procuram recuperar a açao da ju·entude, mas este eíeito é relati·o e ·aria de acordo
com aspectos da linguística e as necessidades cogniti·as e sociais.
PALAVRAS-ClAVL: 5ovens, representa34o ideoló#ica, discursos especializados, visi!ilidade, o passado
recente do C%ile2
ABS1RAC1. 1his article seeks to un·eil three ideological representations built through
specialized discourses about Chilean youth between the ¯0`s and 90`s and which
reco·er the participation oí these social actors in the recent country history. In order
to do this, I ha·e selected two texts which nowadays constitute a reíerence íor the
studies oí youth ,Abarca and lorch, 19¯2, Agurto, Canales and de la Maza, 1985,.
1he analysis is based on a theoretical-methodological approach that combines
Critical Discourse Studies ,CDS, and Systemic lunctional Linguistics ,SlL,. 1hese
texts, depending on the genre they belong to, accomplish the social purpose oí
·indicating the presence oí the young people in the period mentioned, they promote
a representation that highlights their position in the historical, political and cultural
context oí the last decades. I conclude that while these discourses actually íorm
meanings tending to reco·er youth action, they do not promote ·isibility per se: such
eííect is relati·e and ·aries according to speciíic linguistic, cogniti·e and social
aspects.
KL\ \ORDS: (out%, ideolo#ical representation, specialized discourses, visi!ilit(, C%ilean recent past2
1ntroducción
Propongo como hipótesis de esta in·estigación que los discursos
analizados en este trabajo, Via5e por la Luventud ,Abarca y lorch, 19¯2, y
Luventud c%ilena2 Razones ( su!versiones ,Agurto, Canales y de la Maza, 1985,
expresan, negocian y naturalizan representaciones tendientes a ocultar,
mar#inar y ne#ar a los jó·enes, mediante un uso írecuente y sistematico de
signiíicados que ejercen poder, manipulación y solidaridad ideológica para
comprometer su ·isibilidad en el pasado reciente chileno ,19¯0-1990,. Dicha
·isibilidad ·ariara de acuerdo al campo de acción discursi·a de las ·oces
autorizadas, por lo que habría un amplio alcance en la construcción de
conocimientos históricos especializados. Para conírontar este planteamiento,
dirijo el analisis en ·irtud de los siguientes objeti·os: a, identiíicar las
dinamicas de uso de los recursos lingüísticos a ni·el léxico-gramatical
empleadas para lograr tales representaciones, y, b, describir las estrategias
lingüísticas a ni·el discursi·o-semantico que las codiíican.
La intención de explorar discursos de especialización en ju·entud ,DLJ,
se explica por la íormulación de un problema mayor: los jó·enes tienden a
tener poca ·isibilidad en los discursos disciplinares que recuperan el pasado
reciente chileno ,Cardenas, 2011,. Ln eíecto, estos actores han sido ubicados
sistematicamente al margen de la historia oíicial, pese a que existe numerosa
documentación que acredita su participación crítica durante este periodo,
como es el caso de las obras aludidas. Así, se han erigido discursos
hegemónicos capaces de construir cierto conocimiento histórico aíín a los
intereses de los grupos dominantes, que ha permitido legitimar la
in·isibilización de la acción ju·enil durante las últimas décadas, de acuerdo a
representaciones que modelan y determinan aquello sobre lo que se
pensara` ,·an Dijk, 2009: 13,.
Mi interés por los modos de representación ideológica de los jó·enes
esta dado por la manera en que ellos,as recuperan una,s, imagen,es, de sí
mismos y se proyectan social, cultural y políticamente en la actualidad a
partir de dichas coníiguraciones. Lsta pretensión cobra ·igencia al considerar
el conílicto en curso que mantiene conírontados a los sujetos ju·eniles con
el gobierno chileno respecto a una serie de demandas educacionales,
situación que ha alcanzado una alta repercusión tanto a ni·el nacional como
internacional. De allí que resulte útil cuestionar el rol que les ha sido
asignado en la historia reciente, toda ·ez que esto ha colaborado en la
coníormación de su identidad y ha deíinido su posicionamiento en la
sociedad presente.
<2 Marco teórico
Lsta in·estigación se íormula sobre la base de algunas ideas
preliminares que suponen que el lenguaje, y las practicas discursi·as en que
éste se actualiza, construyen la experiencia social a partir de determinadas
elecciones que los escritores realizan en ·irtud de propósitos y íines
particulares. Ln este sentido, los discursos se producen como practicas
sociales que adquieren ·alor en la esíera pública. Lstos tienen la capacidad
de instalar ciertos modos de comprender la experiencia, como aquellos que
pro·ienen del ambito político, de los medios de comunicación y, en este
marco especííico, de la historia. De acuerdo a ·an Dijk ,2009,, las íormas
de discurso público controladas por las elites simbólicas construyen,
perpetúan y legitiman muchas íormas de desigualdad social, tales como las
basadas en el género, la clase y la raza. Ln este punto agrego, también, la
idea de #eneración, por constituir un ejercicio de poder que coníronta a los
actores ju·eniles con un adultocentrismo dominante.
Lsta discusión permite e·idenciar: a, el carcter construido de la realidad
social y el papel que le cabe al lenguaje como mecanismo simbolizante, b, la
manera en que dicho caracter toma especial preponderancia en las íormas
de hacer historia, es decir, en los modos de producción discursiva a"ines a ciertos
intereses %e#emónicos ( contra%e#emónicos que controlan la elaboración de un
particular conocimiento histórico, c, las coyunturas históricas, sociales y
culturales que tanto en América Latina como en Chile han moti·ado la
·isibilización de los jó·enes como actores críticos en el pasado reciente, en
conexión con las condiciones de poder, manipulación y control que han
iníluido en su ,in,·isibilización discursi·a, y, d, los posibles e"ectos ideoló#icos
Aue tales modos de representación pueden operar en el procesamiento de los
discursos aludidos.
De esta íorma, puedo sostener que la ·isibilización de los jó·enes se
·incula estrechamente con las posibilidades con que cuentan los lectores en
general, y los lectores jó·enes en particular, para recuperar a dichos actores
en los discursos seleccionados para este estudio. La visi!ilidad se enlaza
según Ricoeur ,2010, a la le#i!ilidad que opera en el terreno lingüístico. Ll
acceso, por tanto, que un particular orden del discurso ,loucault 1992,
pro·ee, tanto de manera interna ,en la coníiguración textual propiamente
tal,, como externa ,de circulación y recepción en contextos socioculturales
especííicos, juega un papel íundamental. Al tratarse de discursos que se
proponen rei·indicar la participación histórica de los sujetos ju·eniles,
autores como 1rouillot ,1995,, Burke ,1996, 2003, y Ricoeur ,2010,, dan
cuenta especííicamente del caracter construido` de la historia como relato
manipulado, y otros como Jelin ,2001,, Le Goíí ,2004,, Mudro·cic ,2005,,
Lechner ,2006, y Cal·eiro ,2008, indican el papel de la memoria y el ol·ido
en la conírontación que opone a narrati·as hegemónicas y
contrahegemónicas. Ll resultado de esta discusión es, precisamente, la
recuperación que dichas narrati·as eíectúan en torno a actores sociales
anónimos.
Lnlazada al aíecto de ·isibilización histórica se encuentra la íunción
que cumplen los discursos especializados mediante la elaboración especííica de
conocimiento disciplinar sobre ju·entud. Lsto es así pues saberes
especializados sobre los jó·enes chilenos propenden necesariamente al
establecimiento de condiciones socio-históricas particulares que posibilitan
su emergencia, pues, como se ·era posteriormente, la ju·entud en tanto
categoría conecta directamente con el contexto político, económico y
cultural de base. Ln este marco, se apunta a una ·inculación cla·e para
indagar en torno a la noción de especialización` que, de acuerdo a ·an
Dijk ,2003b,, in·olucra poner en relación al conocimiento, el discurso y el
contexto. Para este autor, el conocimiento especializado ,académico,
escolar, cientííico, técnico, entre otros,, requiere de una educación
especííica o íormación pre·ia que se lle·a a cabo al interior de grupos
determinados. Lsto implica que sea adquirido, compartido y usado por los
miembros de una comunidad mediante practicas sociales especializadas
,interacciones comunicati·as o discursos particulares,, al alero de un
complejo entramado de organizaciones ,instituciones o asociaciones, que
persiguen la producción de conocimiento nue·o. Ln principio, este
conocimiento puede ser mas bien restringido, sin embargo, a lo menos una
parte de él se asume para ser compartido por otros en la sociedad, como
periodistas o proíesores encargados de distribuir y diíundir los saberes
expertos.
De acuerdo a ·an Dijk el conocimiento especializado, en última
instancia, esta basado sobre y deri·a del conocimiento de todos los días,
por la ob·ia razón que éste sólo puede ser adquirido en la base de lo que la
gente ya conoce` ,2003b: 2¯,. Dicha distinción implica la acti·ación de
modelos mentales que los indi·iduos emplean y asocian a su íondo de
conocimiento común para íormular representaciones di·ersas. De allí que
los saberes especializados tengan una capacidad pri·ilegiada para iníluir en
la experiencia a distintos ni·eles de penetración. Su eíecti·idad reside en un
conjunto de operaciones cogniti·amente orientadas, tales como: a,
organización general del objeto y el campo de estudio, b, analisis
estructural de los aspectos o dimensiones del objeto, c, analisis íuncional
de unidades y estructuras, y, d, analisis contextual, causas, consecuencias,
explicaciones de íunciones, entre otras ,·an Dijk, 2003b: 29,. Cuando estas
operaciones de·ienen en la producción de discursos concretos, ·an Dijk
aclara que la organización epistémica de la mente no es igual a la
organización discursi·a: ésta es basicamente lineal y secuencial, mientras
que las estructuras del conocimiento son probablemente jerarquicas y en
red. Lsto signiíica que las estructuras epistémicas necesitan ser linearizadas
y, ademas, transíormadas cuando son usadas en practicas comunicati·as
determinadas. Del mismo modo, el discurso especializado necesita una
explicación de sus posibles modos de contextualización: quiénes lo usan,
dónde, cuando, con quién y con qué propósitos, pues bajo estas
dimensiones los textos adquieren íunciones especííicas.
Ln este sentido, la participación ju·enil dentro de la historia
contemporanea ha sido ampliamente re·isada por expertos en la materia
tanto en Latinoamérica ,laletto, 1986, Margulis y Urresti, 1996, Balardini,
2000, Reguillo, 2000, leixa, Costa y Saura, 2002, leixa, 2006, IBASL,
POLIS y CIDPA, 2010, como en Chile ,Mattelart y Mattelart, 19¯0,
Goico·ic, 2000, Gonzalez, 2002, 2004, Aguilera, 2006, 2009, Da·ila, 2004,
Munoz, 2004, Da·ila, Ghiardo y Medrano, 2008, Ghiardo, 2009,. Ln
términos generales, estos autores oírecen saberes expertos sobre lo que
signiíica ser jo·en desde una perspecti·a socio-cultural, lo que implica
desplazar a un segundo plano criterios de caracter psico-biológico. La
ju·entud en tanto objeto de estudio se deíine, en ese sentido, en íunción
del contexto socioQeconómico e %istóricoQcultural que posibilita que los sujetos se
reconozcan identitaria ( #eneracionalmente como parte de un grupo común. A
partir de dicho reconocimiento, ellos,as actúan y consensuan sus practicas
en la esíera pública.
Ln el caso chileno, la producción de conocimiento especializado sobre
ju·entud iníorma sobre su emergencia como sujeto histórico desde inicios
del siglo pasado, con un íuerte protagonismo justamente en el periodo
considerado para el analisis ,19¯0-1990,, tanto por su ·inculación al
Gobierno de Sal·ador Allende, como por la lucha desarrollada en contra de
la dictadura militar de Augusto Pinochet. La transición a la democracia
iniciada en los `90 sitúa a los jó·enes en una encrucijada social que
cuestiona su posicionamiento, siendo relegados sistematicamente a un
segundo plano, al punto de acusar una aguda apatía política ,Valenzuela,
1984, Oyarzún, 1993, Bustos, 199¯, Grimaldi, 2006, luentes, 2006, Millan,
2010,, ·isión que primó hasta mediada la década de los 2000.
Lo anterior puede explicarse mediante el estudio de las íormas en que
ha intentado encasillarse la acción ju·enil en el pasado reciente. Así, se
plantea que los modos particulares con que se representa a los actores
sociales ,·an Leeuwen, 1996, 2008, de·ienen en la construcción de
modelos mentales preíeridos ,·an Dijk, 1999, 2000, 2003a, 2008, 2009a,
2009b, que organizan dichas representaciones para regular las practicas de
los indi·iduos. Ln este punto, la ideología, en tanto sistemas de creencias
compartidas que deíinen la identidad de un grupo, hace alusión a una
amplia gama de posibilidades interpretati·as con que los lectores se
enírentan al realizar procesamientos estratégicos de discursos
determinados. Se trata de trayectorias que enlazan con otros conjuntos de
representaciones pre·ias, como conocimiento de íondo acumulado
,experiencial o episódico, y coníiguración del contexto especííico de
producción y recepción discursi·a. 1eun ·an Dijk ,1999, declara que
mientras mas despro·isto esté el lector de representaciones anteriores, mas
susceptible se encuentra para construir ·isiones estereotipadas y
manipuladas. Las direcciones hacia las cuales puede propender el
procesamiento discursi·o se juegan en gran medida, aunque no
exclusi·amente, en el terreno lingüístico. Ln este sentido, las aportaciones
teórico-metodológicas oírecidas por los Lstudios Críticos del Discurso
,LCD, y el éníasis eminentemente social que pro·ee la Lingüística
Sistémico luncional ,LSl, en torno a los usos situados del lenguaje,
resultan aproximaciones altamente rele·antes y pertinentes para lle·ar a
cabo el analisis.
82 Marco metodoló#ico
A partir de estos planteamientos centrales he seleccionado un marco
metodológico que entiende el lenguaje desde una perspecti·a sistémico-
íuncional, en tanto redes que articulan potenciales de signiíicados de entre
los cuales los productores construyen algunos para la consecución de
propósitos comunicati·os particulares ,lalliday, 1994, Lggins, 2002,
lalliday y Matthiessen, 2004, Ghio y lernandez, 2008,. Su orientación
lingüístico-crítica resulta altamente congruente con los intereses sociales ya
delimitados, tanto en el ambito de la elaboración como de la recepción
discursi·a. Ln este sentido, he seleccionado para el analisis categorías
pro·enientes de las metaíunciones ideacional e interpersonal propuestas
por lalliday, en combinación con las ·ariables de campo y tenor
proporcionadas por la 1eoría de Género y Registro ,Lggins y Martin, 199¯,
Martin y Rose, 2008,. Si bien la metaíunción textual y la ·ariable de modo
no son especííicamente estudiadas, dado que las tres metaíunciones y las
·ariables registrales se acti·an y articulan de manera simultanea en el
lenguaje, resulta ine·itable recurrir a ciertas aportaciones que
complementen la totalidad del analisis.
Por una parte, una aproximación a la teoría de género y registro
proporciona antecedentes rele·antes de los procesos de producción y
recepción que iníluyen en la interpretación de los textos. Por otra parte,
indagar en los sistemas de transiti·idad y modo permite examinar, en
primer lugar, si los jó·enes son explícitamente reconocidos como actores,
o son codiíicados como elementos pacientes al interior de la clausula,
mediante qué acciones se coníiguran sus representaciones y en qué e·entos
y,o circunstancias se ·en in·olucrados, y, en segundo lugar, cómo se
·alora su acción y se proyectan, a partir de dichos signiíicados, modos
especííicos de representación ideológica susceptibles de modelar cierto
conocimiento social asociado a ellos. Dicho esto, las categorías
seleccionadas se sintetizan así:
1abla 1. Categorías de analisis en el plano semantico: relaciones entre las ·ariables
del registro y las metaíunciones seleccionadas.
Registro Metaíunción Sistema
1enor 1ipos de roles en la relación Interpersonal Interpretar Modo
Campo La acción social que ocurre Ideacional Representar 1ransiti·idad
1abla 2. Categorías de analisis en el plano gramatical: detalle por sistemas
lingüísticos.
,Qué y quiénes son representados· ,Cómo se representan·
Sistema de 1ransiti·idad:
Actores sociales, &rocesos, Circunstancias2
Sistema de Modo:
Modulación6 signiíicados de obligación y
disposición
Modalización6 signiíicados de probabilidad y
habitualidad
1abla 3. Matriz de analisis íinal: organización de las categorías empleadas.
Modos de representación ideológica
Ocultamiento Marginación Negación
Descripción del género
Descripción de las ·ariables del registro
Campo. Marco socio-
histórico de deíinición
ju·enil según DLJ
analizados
Tenor2 Lstructura de roles
en DLJ analizados
Modo2 Organización simbólica
del lenguaje en DLJ
analizados
Coníiguración lingüística a distintos ni·eles de realización
Patrones léxico-gramaticales Lstrategias discursi·o-semanticas
Sistema de
transiti·idad
Sistema de modo
Así, las construcciones lingüísticas se articulan mediante sistemas
particulares, los que se correlacionan y acti·an simultaneamente de acuerdo a
las elecciones del productor discursi·o. Por tanto, la matriz empleada intenta
demostrar de qué manera la coníiguración lingüística inter·iene en la
construcción de signiíicados tendientes a ocultar, mar#inar y ne#ar la acción
ju·enil. Ll analisis se orientó en sentido recursi·o, es decir, su!iendo ( !a5ando
sucesi·as ·eces a tra·és de los distintos estratos, hasta identiíicar las
regularidades que diíerenciaran estos tres modos de representación
ideológica:
a, Ll ocultamiento implica la omisión explícita de la participación ju·enil en
procesos históricos generales o especííicos tratados, y la omisión de
responsables generales que perpetran abusos en torno a ellos para
eliminarlos de la escena social.
b, La mar#inación sitúa a los jó·enes en una posición secundaria en el pasado
reciente, generalmente subsidiaria de procesos históricos gestados por
actores impersonales ,acontecimientos o procesos nominalizados, o
sujetos adultos, bajo el alero de condicionantes políticas especííicas.
c, La ne#ación, por un lado, opone a los propios actores ju·eniles entre
aquellos comprometidos` y descomprometidos` políticamente, y, por
otro lado, rechaza o negati·iza la acción ju·enil mediante estereotipos
di·ersos emanados de la sociedad, en general, y del mundo adulto, en
particular.
H2 Descripción ( 5usti"icación del corpus
La selección del corpus implicó una re·isión inicial del estado del arte
sobre las obras especializadas en ju·entud chilena publicadas entre 19¯0-
1990. Se eligieron, entonces, dos textos que resultaron representati·os de
los principales períodos de in·estigación desarrollados en la década de los
¯0` y los 80`: Via5e por la 5uventud ,Abarca y lorch, 19¯2, y Luventud c%ilena2
Razones ( su!versiones ,Agurto, Canales y De la Maza, 1985,,
respecti·amente. Ln ambos casos, el principal criterio de selección íue que
eran los textos mas reíeridos por estudios actuales sobre ju·entud chilena
en su calidad de obras íundantes y, ademas, porque cada uno oírecía un
panorama clariíicador de las circunstancias socio-históricas especííicas ,pre
y post golpe militar de 19¯3, que deíinieron la emergencia de los actores
ju·eniles en el pasado reciente.
Via5e por la Luventud ,DLA de ahora en adelante, desarrolla un trabajo
de caracter etnograíico que rastrea distintos escenarios sociales en que los
jó·enes participaron acti·amente ,la pe#a, el carrete, la calle,. Los autores de
DLA, ambos en calidad de estudiantes de cuarto ano de Periodismo de la
Uni·ersidad de Chile, lle·aron a cabo un recorrido por distintas regiones
del país entre·istando ,y íotograíiando, a hombres y mujeres jó·enes, de
distinta condición socio-económica y con ocupaciones y acti·idades
diíerentes ,estudiantes secundarios y uni·ersitarios, mineros, empleadas de
la íabrica, comuneros mapuche, jó·enes adinerados, etc.,, con el íin de
rele·ar sus opiniones en torno a su propia deíinición identitaria y su
particular proyecto de sociedad. Uno de los rasgos mas interesantes de
DLA es que pretende e·idenciar cierta contraposición entre los jó·enes
que los autores denominaron como comprometidos socio-políticamente`
,jó·enes populares, y los que no lo son ,jó·enes de las capas altas,.
Luventud c%ilena2 Razones ( su!versiones ,DLB de ahora en adelante,
constituye un discurso académico producido principalmente por
sociólogos. Si bien esta dirigido a público en general, se trata de una
publicación que busca repercutir, especialmente, en las in·estigaciones que
se desarrollaron en torno a la ju·entud durante la década de los 80`. Ln este
periodo se e·idencia gran preocupación desde las ciencias sociales por
estudiar la incidencia de di·ersos actores en los últimos anos de la
dictadura militar iniciada en 19¯3. Lntre ellos, los jó·enes ocupan un lugar
preponderante, en particular, el rol de los estudiantes y los jó·enes
populares. DLB consiste en una recopilación de 25 artículos que reúne a
casi treinta in·estigadores que tu·ieron algún tipo de participación en
organizaciones ju·eniles, o bien, colaboraron en instituciones u otras
instancias encargadas de promo·er la acción ju·enil. De acuerdo a las areas
de especialización de los autores, los artículos estaban organizados en
cuatro ejes tematicos: Los `80, Los jó·enes pobladores, Los estudiantes y
La creación cultural. Cada uno de ellos presentaba, a su ·ez, otros textos
,canciones, poemas, cuentos, guiones de obras dramaticas, discursos y
entre·istas a jó·enes extraídas de diarios y re·istas,, imagenes
,particularmente ilustraciones de artistas jó·enes, y íotograíías de
acti·idades que concitaban y ·isibilizaban la acción ju·enil.
La caracterización precedente permitió establecer la selección de las
obras y condujo la elección de los capítulos que mejor e·idenciaban los
ambitos de participación ju·enil con éníasis en una comprensión socio-
política. Los capítulos elegidos en cada uno de los textos se re·isaron
íntegramente, obteniendo un total de 463 clausulas analizadas que
posteriormente ingresaron a la matriz íinal para orientar la explicación y
e·aluación de los resultados.
:2 El anlisis léxicoQ#ramatical
A partir de una primera aproximación al corpus planteé que habría una
amplia ·isibilización de los actores ju·eniles en la construcción de
conocimientos históricos especializados. 1ras el procesamiento del analisis,
se ad·ierte que dicha íunción ·isibilizadora es relati·a pues, si bien persiste
este alcance, se trata de un eíecto ·ariable y dependiente de íactores de
orden lingüístico, socio-cogniti·o y contextual especííicos. Ln este sentido,
la pertenencia al género discurso especializado en ju·entud que conecta a
DLA y DLB a un propósito social común, no repercute, necesariamente,
en que muestren coníiguraciones discursi·as similares. Por el contrario,
uno de los rasgos diíerenciadores es que DLA utiliza un lenguaje
marcadamente mas congruente, dado que los autores recuperan las ·oces
ju·eniles mediante el estilo directo, a tra·és de la transcripción total o
parcial de las entre·istas realizadas. DLB, en cambio, presenta un registro
notoriamente mas académico, e·idenciandose un uso del lenguaje mas
ligado a la reílexión que a la acción. Lsta distinción es ·ital puesto que, si
bien ambos discursos propenden a la ·isibilización ju·enil, es en el terreno
lingüístico donde di·ergen los eíectos ideológicos mediante la construcción
de signiíicados diíerentes, como se muestra en las 1ablas 3, 4, 5 y 6 a
continuación:
a. Discursos Lspecializados en ju·entud ,DLJ,
1abla 4. 1ransiti·idad: número y porcentaje de tipos de procesos en ambos textos.
Materiales Mentales Verbales Relacionales Lxistenciales
181 39, 1° 94 20, 3° 18 3, 9° 135 29° 35 ¯, 6°
1abla 5. Modo: número y porcentaje de tipos de modalidad y signiíicados
interpersonales en ambos textos.
Modulación o Modalidad
Deóntica 24, ¯°
Modalización o Modalidad
Lpistémica 28, ¯°
Polaridad
46, 6°
Obligación Disposición Probabilidad lrecuencia - -
16 9° 28 15, ¯° 38 21, 3° 13 ¯, 3° 82 98, 8° 1 1, 2°
b. Resultados por discursos analizados de manera separada
1abla 6. 1ransiti·idad: número y porcentaje de tipos de procesos en DLA.
Materiales Mentales Verbales Relacionales Lxistenciales
108 41° 50 19° 16 6° ¯2 2¯, 4° 1¯ 6, 5°
1abla ¯. Modo: número y porcentaje de tipos de modalidad y signiíicados
interpersonales en DLA.
Modulación o Modalidad
Deóntica 31°
Modalización o Modalidad
Lpistémica 25°
Polaridad
44°
Obligación Disposición Probabilidad lrecuencia - -
10 11, 9° 16 19° 21 25° -- 36 42, 9° 1 1, 2°
1abla 8. 1ransiti·idad: número y porcentaje de tipos de procesos en DLB
Materiales Mentales Verbales Relacionales Lxistenciales
¯3 36, 5° 44 22° 2 1° 63 31, 5° 18 9°
1abla 9. Modo: número y porcentaje de tipos de modalidad y signiíicados
interpersonales en DLB
Modulación o Modalidad
Deóntica 19, 1°
Modalización o Modalidad
Lpistémica 32°
Polaridad
49°
Obligación Disposición Probabilidad lrecuencia - -
6 6, 4° 12 12, 8° 1¯ 18, 1° 13 13, 8° 46 49° --
A ni·el léxico-gramatical ambos discursos se íundamentan sobre una
construcción de la experiencia histórica eminentemente material, es decir,
eníatizando la consecución de acontecimientos especííicos. Otro rasgo
común de los DLJ se ·isualiza en el sistema de modo, donde el uso de la
polaridad negati·a adquiere una importancia notable, puesto que en ambos
casos conduce el objeti·o de resistir la exclusión que la misma sociedad,
mediante sus agentes de poder íactico o simbólico, opera en torno a los
jó·enes durante el periodo consignado.
Como aspectos diíerenciadores, dentro del sistema de transiti·idad
sobresale la selección de procesos relacionales como una opción lingüística
recurrente, aunque en DLA y DLB cumplen íunciones distintas: dada la
naturaleza mas congruente del lenguaje empleado en DLA, los procesos
relacionales sir·en para eníatizar la aparición de los actores ju·eniles en la
escena social como sujetos históricos de derecho propio, en DLB, en
cambio, los mismos procesos tienden a naturalizar la participación ju·enil
mediante esquemas estereotipados del mundo adulto, presentandose dicha
representación como conocimiento legitimado y consensuado. Ln el mismo
sentido, la carga actitudinal en DLA es de caracter marcadamente deóntico,
es decir, se pri·ilegian signiíicados de obligación y disposición para
demandar la ·isibilización de los actores ju·eniles, por el contrario, en DLB
la ·aloración tiene un caracter mas bien epistémico, lo que reíuerza la
pretensión academicista de mostrar saberes estables y de acuerdo común.
A ni·el discursi·o-semantico los DL presentan, en primer lugar,
relaciones conjunti·as que crean dos campos de acción social: uno
predominantemente histórico capaz de conectar temporalmente los
acontecimientos, y otro de caracter mas bien argumentati·o, que ·incula
desde una lógica externa hechos que íuncionan para justiíicar el
ad·enimiento de otros hechos. De manera especííica, DLA se ·ale de un
lenguaje mas coloquial y el empleo de conectores es escaso, por lo que el
ílujo iníormati·o progresa de manera mas íluida. DLB, por su parte, recurre
a la conexión íundamentalmente mediante nominalizaciones en posición
tematica, resultando un alto número de clausulas enganchadas, procesos
elididos y reíerencias implícitas, con lo que se reíuerza el ni·el de abstracción
con que son construidos sus mensajes.
Ln segundo lugar, los DL elaboran reíerentes en torno a lo ju·enil de
manera relati·amente estable y en estrecha relación con una construcción
identitaria-generacional. Destacan entre ellos los siguientes nombres y grupos
nominales: ?osotros, la 5uventud c%ilena, el mundo 5uvenil, los dems #allos 5óvenes, los
adolescentes, 5uventud de la peAue,a !ur#ues$a, 5oven or#anizado, 5óvenes del lumpenQ
proletariado, 5uventud o!rera, #rupos 5uveniles po!lacionales, los estudiantes, ca!ros
secundarios, pa$s 5oven, #eneración de 5óvenes c%ilenos, movimientos 5uveniles, #rupo 5uvenil
autónomo, las ma(or$as 5uveniles, 5óvenes entre los <> ( los 8: a,os de edad, entre
otros2
Ln tercer lugar, se da cuenta de una serie de relaciones léxicas con el íin
de reíorzar los reíerentes aludidos a partir de: a, denominaciones asociadas al
lenguaje ju·enil de la época, que también íuncionan como marca identitaria
de los autores: c%uc%oca, c%incoles, 5otes, ca!ros, matearse, meterse en "orros, meterse al
!aile, sacar punta, "arrean, cac%amos, a la dia!la, b, denominaciones relacionadas a
una coníiguración psicológica en torno a su experiencia ·ital: sinceros,
ve%ementes, c%ispeantes, talleros, patudos, autocomplacientes, seducidos, a!urrimiento,
existencia ociosa, #ris, sin %orizontes, masa penetrada, etc., c, denominaciones
·inculadas a la ju·entud como ·ínculo generacional: inAuietudes comunes (
comportamientos similares, estilos propios, re!elión en #eneral, silencios aprendidos,
encuentros cómplices, #rupos de i#uales, %orizontalidad, reacción expresiva, solidaridad,
compromiso, es"uerzo, continuidad, y d, denominaciones ligadas a la ju·entud
como actor social emergente: de"ensa, activos, or#anizados, conscientes, productividad
pol$tica, sim!ólica ( social, entre otros2
No obstante, también es posible reconocer cadenas léxicas que ayudan a
íijar signiíicados mas conectados a la in·isibilización, dada la necesidad que
tienen estos discursos de resistir esta tendencia, pro·eniente tanto de la
sociedad en general, como del mundo adulto en particular. Lntre ellas
destacan: a, denominaciones asociadas a la ju·entud como mo·imiento
social limitado y transitorio: #eneraciones invisi!les, exclusión, experiencia (
aprendiza5e "orzado, tra(ectorias ocultas, l$mites estructurales ( sim!ólicos, menos or#nica,
dis#re#ación, de!ilidad, "ra#mentación, dispersión, inercia, aislamiento, %uida, di"icultades,
rupturas "recuentes, b, denominaciones asociadas a la ju·entud como amenaza
al orden social: explosividad 5uvenil, su!versión, protesta, revueltas, a#itación, vndalos,
radicalización y, c, denominaciones asociadas a la ju·entud como problema:
sospec%a, dro#adicción, delincuencia, extremismo, entre otros2
>2 Modos de representación ideoló#ica
Los modos de representación ideológica con que se ,in,·isibiliza la
participación de los jó·enes son re·isados a la luz de ejemplos concretos,
para dar cuenta de los procedimientos lingüísticos utilizados y su
íuncionamiento especííico. A continuación desarrollo cada uno de ellos
mediante una caracterización general que conecta la experiencia socio-
histórica con ciertas coníiguraciones discursi·as recurrentes.
5.1. OCUL1AMILN1O
Los DLJ analizados utilizan el ocultamiento como el modo de
representación ideológica menos diíundido. Se identiíican algunas dinamicas
de uso que dan cuenta de: a, la omisión explícita de la participación de los
jó·enes en procesos históricos generales o especííicos tratados, y b, la
omisión de responsables generales que perpetran abusos en torno a ellos
para eliminarlos de la escena social. Como contraparte, surge la asignación de
agencia ju·enil como mecanismo de resistencia, a íin de contrarrestar la
in·isibilización de su acción.
Lntre los procedimientos lingüísticos de los que se ·alen los DLJ
destacan: empleo de conjunciones copulati·as y temporales para ·incular
procesos históricos en que los jó·enes no se reconocen como participantes
explícitos, elaboración de relaciones léxicas asociadas a ciertos abusos
perpetrados sobre los jó·enes en periodo de dictadura, uso de actores no
humanos en procesos materiales para indicar situaciones que restringen el
desarrollo de los jó·enes en el ambito social, entre otros. Lste modo de
representación se potencia y adquiere otros matices interpretati·os en
conjunto con la negación. Se explicitan algunos de estos procedimientos
mediante los siguientes ejemplos:
E5emplo <. \ bueno, anos mas adelante |circunstancia de localización temporal|,
algunos |emisores| ·an a plantearse |proceso ·erbal| la pregunta: ,,,y los
jó·enes. |actores| qué |meta| hacían |proceso material| durante aquellos
inquietos días |circunstancia de extensión temporal|·` |locución| ,,La respuesta
|meta| tratamos de entregarla |tratamos: íinito modal de probabilidad media
,actor implícito 1era pers. plural , proceso material| en estas paginas
|circunstancia de localización espacial|. ,,Porque, |justo es reconocerlo|, los
muchachos |actores| también estan participando |proceso material| en la
chuchoca |circunstancia de localización espacial|. ,DEA 1,.
Ll ejemplo 1 muestra el planteamiento explícito de los autores de
·isibilizar la acción ju·enil durante la década de los ¯0`. Lsta asignación de
agencia es coherente respecto de la construcción discursi·a que los
productores oírecen para dar cuenta de su propósito. Ll proceso ·erbal hace
alusión directa a los interlocutores que se cuestionaran respecto de la
presencia de los jó·enes en el periodo aludido. Asimismo, por medio de los
procesos materiales los autores consignan su posición de enunciantes,
eníatizando su disposición por medio del adjunto modal de habilidad media
,tratamos de entregar la respuesta`,, y, ademas, otorgan a los jó·enes el
estatus de actores dentro del ambito social aludido ,los muchachos que
hacen cosas y participan`,.
E5emplo 8. Ls |proceso relacional identiíicati·o| este |identiíicado| un esíuerzo
interesado |identiíicador|, ,porque busca rele·ar |perceptor no humano
implícito 3era pers. singular, reíerente: este esíuerzo. , proceso mental| la
producti·idad ju·enil silenciada |íenómeno| de estos anos |circunstancia de
localización temporal|. ,,Pero no es |no: adjunto modal de polaridad negati·a ,
es: proceso relacional atributi·o| un intento |portador| ciego |atributo|, no
quiere sustituir |no: adjunto modal de polaridad negati·a , quiere: íinito modal
de inclinación alta , actor no humano implícito 3era pers. singular, reíerente:
este esíuerzo. , proceso material| la realidad por la ·oluntad y los suenos
|meta|. ,,Así, su proyecto |actor no humano| no se inscribe |no: adjunto modal
de polaridad negati·a , se inscribe: proceso material , a sí mismo`: meta| ni en
el orden social ni en la ·oluntad política |circunstancia de localización
espacial|, ,sino que busca situar |actor no humano implícito 3era pers. singular,
reíerente: este esíuerzo. , proceso material| en la historia y sus procesos
|circunstancia de localización espacial| una matriz de comprensión de la
situación ju·enil |meta|. ,DEB 3,.
Ll ejemplo 2 pro·ee la misma especiíicación de parte de los autores
sobre cómo ellos abordaran la acción ju·enil del período, pero se recurre a
una coníiguración discursi·a marcadamente distinta. Ll lenguaje es empleado
de manera mucho mas abstracta, elección congruente respecto a las
elecciones típicas del discurso académico, pero poco coherente en relación al
propósito de ·isibilización perseguido. Ln eíecto, la selección de procesos
relacionales genera un distanciamiento objeti·o respecto de los
planteamientos abordados, mientras que la utilización de procesos materiales
y mentales que no cuentan con un actor o perceptor humano colabora en
reducir dramaticamente la agencia, y con ello, consignar a la participación
ju·enil un estatus de objeto teorizado. Ln este sentido, el ejemplo 2 oírece
proposiciones enlazadas a una negación latente, es decir, los autores
promue·en sus ideas en contraposición a un discurso autorizado subyacente,
que los obliga a declarar la dirección de su posicionamiento a modo de
justiíicación ,no es un intento ciego`, no quiere sustituir la realidad, no se
inscribe en el orden social o la ·oluntad política`, etc.,.
E5emplo H. Sentados en unos pisitos de madera |circunstancia de manera|, siete
companeros |actores| nos esperan |proceso material , meta 1era pers. plural,
reíerente: nos|. Son |proceso relacional identiíicati·o| delegados al Primer
Lncuentro Nacional de la Ju·entud Mapuche |identiíicador|: Necul Painemal,
23 anos, trabajador de la radio Aucan, de Villarrica, Víctor Anti·il, 18,
estudiante uni·ersitario en 1emuco y comunero de la Reducción Metrenco,
Oscar Paineo, 13, estudiante de quinto basico en Cholchol y aníitrión de todos
nosotros, |ya que el íoro se realiza en la ruca de sus padres|, Carlos luisca, 20,
empleado y estudiante nocturno en Osorno, Segundo y Antonio Painemal, 16 y
18, campesinos de la Reducción Coigüe, y Rosa Pailla·il, 19, modista de la
Reducción Ranquilco |identiíicados|. ,DEA 49,.
Ln el ejemplo 3 los autores hacen mención de una situación inédita
constituti·a del posicionamiento ju·enil, como lo es el Primer Lncuentro
Nacional de Ju·entud Mapuche. Con ello no sólo se ·isibiliza la acción ju·enil,
sino que se rei·indica esta participación desde una perspecti·a étnica. Se trata,
por tanto, de una doble ·isibilización. Los adolescentes mencionados,
anónimos para la sociedad en general, toman presencia pública y política a
partir de esta representación.
E5emplo :. Aquí |circunstancia de localización espacial| claro |claramente:
adjunto modal de probabilidad alta| que hay |proceso existencial| algunos
adolescentes penetrados culturalmente |existente|. ,,Lsos pobres cabros
|actores, emisores y perceptores| ·i·en, hablan, ·isten y piensan |proceso
material, ·erbal, material y mental| siguiendo moldes de sociedades ·iejas y
corrompidas |circunstancia de manera|. ,DEA 66,.
Otro mecanismo para asignar agencia ju·enil es el de proporcionar una
·oz` a los jó·enes por medio del estilo directo en la transcripción de
entre·istas. Ll ejemplo 4 deja de maniíiesto las ideas de un estudiante
secundario, quien realiza una crítica sobre cómo ·isualiza a sus pares y a la
sociedad en general. Los procesos materiales y mentales que ocupa el
entre·istado resultan congruentes entre las opciones disponibles y la
representación de la experiencia social que persigue: se trata de actores
humanos que realizan o perciben acciones concretas. Los procesos
existenciales y relacionales reaíirman, en este punto, los juicios particulares
que el estudiante propone.
E5emplo >. Se hace notar |proceso material| los eíectos del autoritarismo |meta|
sobre los jó·enes ,., |beneíiciarios|. ,DEB 48,.
E5emplo M. Régimen y Lstado |portador| se encarnan |proceso relacional
atributi·o| en un sujeto opresor |atributo , portador en la siguiente clausula|,
|que se maniíiesta |proceso relacional atributi·o| preíerentemente a tra·és de la
íuerza |atributo| ,,y constituye |actor no humano implícito 3era pers. singular,
reíerente: un sujeto opresor. , proceso material| al otro, sujeto ju·enil |meta|,
como amenaza al orden |circunstancia de aspecto||. ,DEB 63,.
Los ejemplos 5 y 6 son los únicos casos en que se ·islumbra el
ocultamiento en el sentido originalmente senalado: para la omisión de
responsables directos en la consumación de abusos en torno a los sujetos
ju·eniles. Por una parte, en el ejemplo 5 la utilización del moríema
impersonal se` elimina a agentes concretos del íoco de la acción,
marcandose únicamente la expresión de cierto autoritarismo presentado
como acontecimiento autogestado. Por otra parte, en el ejemplo 6 se
emplean entidades abstractas como portadores de un caracter opresor`
,Régimen militar y Lstado`, que, asimismo, tienen la íuerza` necesaria para
propender a la eliminación social del sujeto ju·enil en tanto amenaza al
orden establecido.
5.2. MARGINACIÓN
Los DLJ en general emplean la marginación como el modo de
representación ideológica mas recurrente. No obstante, tal como se explicitó
en la sección anterior el ocultamiento, se incluye la asignación de agencia
ju·enil como mecanismo que contrarresta los eíectos in·isibilizadores, por lo
que la marginación tiene un alcance restringido a ciertos ambitos que se
senalan a continuación. Los procedimientos explorados dan cuenta que esta
íorma de representación sitúa a la gente jo·en en una posición marginal en la
historia reciente del país, que es sobre todo e·idente en periodo de dictadura,
en que existen condicionantes propias del régimen militar que controlan la
·isibilización eíecti·a de la acción ju·enil, lo que también se ·incula a
limitantes de producción y circulación de los discursos aludidos. Los
mecanismos mas írecuentes dan cuenta de un discurso de autoridad que
determina juicios en torno a caracterizaciones, posesiones, identiíicaciones,
campos de acción y repercusión social que les son asignados a los jó·enes de
manera sistematica.
Lntre los procedimientos lingüísticos de los que se ·alen los DLJ
destacan: conjunciones ad·ersati·as para indicar contraexpectati·a respecto
del alcance de las acciones ju·eniles, conjunciones disyunti·as para senalar
distintos ambitos sociales en que los jó·enes tienen una participación
restringida, elaboración de relaciones léxicas asociadas a la ju·entud como
mo·imiento social limitado y transitorio, uso de procesos relacionales para
coníigurar juicios en torno a su deíinición identitaria, uso de íinitos modales
de obligación alta y media para senalar el modo en que deben entenderse las
acciones de los jó·enes, entre otros. Lste modo de representación se ·ale
tanto del ocultamiento como de la negación para proíundizar sus alcances
interpretati·os. Se explicitan algunos de los procedimientos reíeridos por
medio de los siguientes ejemplos:
E5emplo P. Un adolescente burgués nacional |identiíicado| es |proceso relacional
identiíicati·o| diez mil ·eces mas parecido a un hijo de íamilia media
norteamericana que a un jo·en proletario chileno |identiíicador|. ,,Sus
creencias y ·alores |portador| íorman |proceso relacional atributi·o| un mundo
aparte, distinto y curioso |atributo|. ,DEA 28,.
Ll ejemplo ¯ constituye un caso típico de cómo se elaboran juicios de
caracter general en torno a los jó·enes, desplazando su propia capacidad de
acción y tematizandolos para la construcción de ase·eraciones de indudable
·alor objeti·o. Así, se rele·a una proposición en torno a la ju·entud
burguesa que, como se ·era en el apartado sobre negación, se aborda en
oposición a la ju·entud popular. A partir de este contraste, los productores
discursi·os emplean procesos relacionales para otorgar un estatus de
conocimiento estable y compartido a su sobre la experiencia de ·ida de los
adolescentes de las capas altas.
E5emplo X. Ll castigo |portador| no es nue·o ni original |no, ni: adjunto modal
de polaridad negati·a , ni nue·o ni original: atributo|. ,,La exclusión de la
ju·entud popular |meta| se arrastra |proceso material| con la historia de Chile
|circunstancia de companía| ,,Ll eíecto |portador| es |proceso relacional
atributi·o|, por lo tanto, distinto |atributo|: ,,esta ju·entud |portador| es
|proceso relacional atributi·o| mas explosi·a en sus respuestas, y menos
organica en sus apuestas |atributo|. ,DEB 8,.
Ln el ejemplo 8 la orientación respecto a cómo se construye la
ase·eración es la misma, sólo que esta ·ez esta acotada a la ju·entud popular.
Sobre el contraste ya mencionado, los autores emplean el proceso material
mediante la metaíora léxica arrastrar`, e·itando senalar la responsabilidad de
quienes eíectúan la exclusión ju·enil a lo largo de la historia del país. Con
esto, los jó·enes son presentados como receptores ineludibles de esta
corriente` que los en·uel·e y los determina en íorma irre·ersible. Asimismo,
los procesos relacionales reaíirman atributos cla·e respecto de la acción
ju·enil ,respuestas explosi·as`, apuestas menos organicas`, con lo que se
eníatiza la proposición de marginación antes consignada.
E5emplo W2 Ll éníasis unilateral en el eje del poder, como polo de constitución
del sujeto ju·enil |actor no humano|, culmina |proceso material| con el sujeto
eíecto`, unilateral e inequí·ocamente determinado, aún en la di·ersidad de su
acción |circunstancia de causa|. ,DEB 16,.
Ln el ejemplo 9 la marginación se eíectúa mediante una coníiguración
que sitúa a los jó·enes como destinatarios aíectados por una entidad
abstracta. Lstos son aludidos expresamente en la constitución del sujeto
ju·enil` y como sujeto eíecto unilateral e inequí·ocamente determinado`, la
primera nominalización se constituye como actor mientras que la segunda
íigura como circunstancia. Ll desplazamiento de los actores ju·eniles a la
posición de elemento circunstancial, hace que desaparezcan del íoco de
atención en tanto actores y pueden dejar de ser percibidos como tales por los
lectores. Ll alto ni·el de abstracción que presenta esta construcción
entorpece el reconocimiento de los jó·enes como responsables directos de
las acti·idades a las que son ·inculados y, en este sentido, pierde congruencia
la preocupación de parte de los autores de posicionar la acción ju·enil como
centro de la exposición.
E5emplo <92 Los intentos por construir mo·imientos ju·eniles` -estudiantiles y
poblacionales- |actor no humano| se arrastran |proceso material| ya por mas de
ocho anos, con momentos de auge notorio |circunstancia de extensión
temporal|: cuando parecía haberse encontrado |proceso material, impersonal
con se`| la íórmula |meta|, aparecía |proceso existencial| una realidad de
debilidad y dispersión |existente|. ,DEB 22,.
Ln el ejemplo 10 el uso impersonal en los procesos materiales disocia a
los actores ju·eniles de su capacidad de construir mo·imientos estudiantiles
y poblacionales` y encontrar una íórmula` que asegure el éxito de sus
propósitos. Por el contrario, la elección del proceso mediante la metaíora
léxica se arrastran` ,al igual que en el ejemplo 8, resta agencia a la acción
ju·enil que, ademas, ha sido nominalizada como un intento por.`, situación
que reíuerza la imposibilidad de los sujetos de lle·ar a cabo acti·idades que
los posicionen con notoriedad en el ambito político. Junto con esto, la
realidad de debilidad y dispersión` que diíiculta este posicionamiento,
aparece codiíicada mediante un proceso existencial que omite a sus
responsables. Ll uso de procesos mentales codiíica mayoritariamente
argumentos que los autores emplean para situar la acción ju·enil en
coníormidad con los lineamientos teóricos que abordan, y sólo en escasas
oportunidades cumple la íunción de clariíicar ideas o sentimientos
·i·enciados por los jó·enes, como se muestra:
E5emplo <<. \ lo que hoy |circunstancia de localización temporal| se ·e
|perceptor impersonal , proceso mental| como amenaza` -la explosi·idad
ju·enil- |íenómeno , la amenaza` es identiíicado de la siguiente clausula| ,no es
|no: adjunto modal de polaridad negati·a , es: proceso relacional identiíicati·o|
mas que el reconocimiento del gran íracaso del intento de rei·indicar el país
íabricando nue·as generaciones |identiíicador|. ,DEB 11,.
Lste ejemplo es representati·o de las estrategias discursi·as con que los
autores explican la acción ju·enil, basadas en la reíutación constante de ideas
estereotipadas reíeridas a ellos ,la ju·entud como amenaza`, como
generación írustrada`, como problema a resol·er`, entre otras,. Ll uso
impersonal del proceso mental colabora a sacar de íoco a los perceptores
reales y, con ello, a trabajar sobre la base de ideas que se presentan como
ampliamente diíundidas y aceptadas. De esta manera, se resiste`
sistematicamente la iníluencia de un conocimiento que ha sido pre·iamente
legitimado, y cuya procedencia no se aclara. Una situación similar ocurre con
el uso de procesos relacionales y existenciales, dado que su empleo reíuerza
la misma línea persuasi·a. Ln el ejemplo aludido, el proceso relacional
identiíicati·o reaíirma la condición de íracaso` que implica la explosi·idad
ju·enil como parte de un saber naturalizado.
5.3. NLGACIÓN
Los DLJ emplean este modo de representación ideológica al menos en
dos direcciones. Ln primer lugar, predomina una íorma de negación que
opone a los propios actores ju·eniles, entre los que son considerados por
los productores discursi·os como comprometidos` ,jó·enes populares, y
los que no lo son ,jó·enes de las capas altas,. Ln segundo lugar, los DLJ
reaccionan ante un tercer discurso ,Charaudeau y Montes, 2009, que se
erige como ·oz legitimada, consensuada y de conocimiento común, que
tiende a rechazar y negati·izar la participación de los jó·enes en el período
aludido. lrente a este discurso de ·erdad, los DL responden mediante un
mecanismo que, al tiempo que hace propia la negación -es decir, la acepta
en cuanto tal-, la justiíica o la resiste, según sea el contexto socio-histórico
especííico del cual procede. Lste uso tiene consecuencias en la
construcción de los conocimientos históricos transmitidos, puesto que en
la intención de rechazar sistematicamente la negación, los autores terminan
por legitimar el discurso de exclusión al cual se oponen.
Los procedimientos de los que se ·alen los DL se reílejan
íundamentalmente a ni·el léxico-gramatical en el sistema de modo. Lntre
ellos destacan, por ejemplo: uso de íinitos modales de obligación alta para
indicar aquello que no constituye el mundo ju·enil, uso de adjuntos
modales de polaridad negati·a para indicar actitudes que los jó·enes no
expresan, o bien, acciones que éstos no realizan, entre otros. Lste modo de
representación se potencia y adquiere otros matices interpretati·os en
conjunto con el ocultamiento. Se explicitan algunos de los procedimientos
reíeridos por medio de los siguientes ejemplos:
E5emplo <82 Son |portador implícito 3era pers. plural, reíerente: los
muchachos. , proceso relacional atributi·o| sinceros |atributo| ,,y no
ocultan |no: adjunto modal de polaridad negati·a , ocultan: proceso material,
actor implícito 3era pers. plural, reíerente: los muchachos.| nada |meta|. ,,La
gran mayoría de la ju·entud burguesa |que asiste al 1opsi-1opsi`| |actor
colecti·o| ·a a ·i·ir |proceso material| la Gran A·entura ,., |meta|. Por unas
horas |circunstancia de extensión temporal| consiguen romper |actor implícito
3era pers. plural, reíerente: los muchachos. , proceso material| el
aburrimiento de una existencia ociosa, gris, sin horizontes |meta|. ,DEA 9,.
E5emplo <H2 Lsta mina |poseído| pertenece |proceso relacional posesi·o| a la
Companía Volcanita, |que esta inter·enida por el Gobierno| |poseedor|. ,,O
sea, esta dirigida |proceso material , meta implícita 3era pers. singular,
reíerente: la mina., por sus propios trabajadores |actores|. Nosotros
|perceptores| supimos |proceso mental| ,,que aquí se necesitaban brazos y
buena ·oluntad |íenómeno|. ,,¡\ aquí |circunstancia de localización espacial|
estamos |existente implícito 1era pers. plural, reíerente: nosotros., proceso
existencial|! ,DEA 20,.
Ln la primera dirección propuesta, los ejemplos 12 y 13 son casos
notables sobre cómo los productores discursi·os conírontan a los jó·enes
adinerados y populares. Lsta oposición coníorma el eje central a partir del
cual se articula la exposición de los autores, mediante el mecanismo de
intercalar entre·istas de unos y otros jó·enes con el propósito de agudizar su
comparación. Ln el ejemplo 12 los autores describen el carrete de los lolitos
jai` a tra·és del proceso relacional que los deíine como jó·enes burgueses, y
de procesos materiales que indican las acciones que éstos lle·an a cabo. Ll
juicio que subyace a esta caracterización esta introducido por la meta
enlazada a la clausula íinal el aburrimiento de una existencia ociosa, gris, sin
horizontes`. Ln el ejemplo 13, en cambio, los autores asignan ·oz` al jo·en
obrero que relata, también por medio de procesos relacionales, la situación
en la que se encuentra como minero de Volcanita`, y luego precisa, a partir
de procesos mentales y existenciales, su disposición de colaborar en la íaena
de los demas companeros` por medio del trabajo ·oluntario.
La presentación de ambos escenarios constituye en sí misma un
mo·imiento persuasi·o. Por un lado, se eníatiza la negación en torno a los
jó·enes burgueses en tanto sujetos alienados, penetrados y pasi·os, mientras
que, por otro, se declara la creencia que ·incula la ·erdadera ju·entud` con
aquella que es socialmente comprometida`. De este modo, los otros lolitos`
de·ienen jó·enes por su correspondencia a un estadio biológico y psico-
social determinado, pero parecieran estar incapacitados para ostentar este
título` por derecho propio. Lsta perspecti·a se conecta con un particular
contexto socio-político a principios de los ¯0`, en que la propia disgregación
social ,adherentes y opositores al gobierno de la Unidad Popular, reíuerza
esta íorma de representación.
Ln la segunda dirección propuesta, se lle·a a cabo una estrategia
discursi·a que se plantea deconstruir una serie de proposiciones que, aunque
diíundidas en la década de los 80, atentan el caracter rei·indicati·o con que
los autores pretenden abordar la tematica ju·enil. No obstante, esta
necesidad se ·uel·e tan írecuente que a lo largo de la exposición este
mo·imiento termina por reaíirmar las mismas ideas ante las cuales se
oponen.
E5emplo <:2 La interpretación que proponemos |identiíicado| es |proceso
relacional identiíicati·o| distinta de aquella lectura |identiíicador , actor no
humano en la clausula siguiente| |que no encuentra |proceso material| en lo
ju·enil de estos anos |circunstancia de localización espacial| sino la
desesperanza, la muerte, la des·iación y el silencio |meta||, ,que apuesta
|perceptor implícito 3era pers. singular, reíerente: aquella lectura. , proceso
mental| por la idea de la generación írustrada` |íenómeno| ,y extrae
|perceptor implícito 3era pers. singular, reíerente: aquella lectura. , proceso
mental| una peligrosa conclusión |íenómeno|: ,,los jó·enes |identiíicado|
constituyen |proceso relacional identiíicati·o| un problema a resol·er`, una
amenaza a conjurar,controlar |identiíicador|. ,DEB 14,.
Ln el ejemplo 14 lo que se quiere es desmentir al menos cuatro
planteamientos que giran en torno a la condición ju·enil: un espacio de
desesperanza, muerte, des·iación y silencio`, una generación írustrada`, un
problema a resol·er` y una amenaza`. Ll ejercicio consiste en conírontar
aquellas ·isiones estereotipadas que se constituyen -y son presentadas- como
un conocimiento compartido acerca de la ju·entud. No obstante, es tal el
ni·el de abstracción y el grado de complejidad con que se coníigura el
discurso que, en lugar de reposicionar a los jó·enes como actores sociales,
pre·alecen precisamente aquellas proposiciones que los pasi·izan y los
cosiíican en íunción de miradas altamente negati·izadas. De esta manera, los
autores terminan por pri·ilegiar una línea argumentati·a que descansa en la
reíormulación teórica y la constitución de la ju·entud como objeto de
estudio.
E5emplo <>2 No |adjunto modal de polaridad negati·a| los hemos agarrado |actor
implícito 1era pers. plural , proceso material| a todos ellos juntos |meta|, ,no
hemos hablado |no: adjunto modal de polaridad negati·a , hemos hablado:
proceso ·erbal , emisor implícito 1era pers. plural|de la ju·entud chilena`
|iníorme|, porque hemos considerado |perceptor implícito 1era pers. plural ,
proceso mental| que, |si bien tienen |poseedor implícito 3era pers. plural,
reíerente: todos ellos juntos. , proceso relacional posesi·o| inquietudes
comunes y comportamientos similares ,estilos propios, rebelión en general,
conílictos, |poseído||, tales coincidencias |actor no humano| no deen des·iar
|no: adjunto modal de polaridad negati·a , deben des·iar: íinito modal de
obligación alta , proceso material| el hecho de que la índole de sus problemas
es distinta |meta y íenómeno del proceso mental precedente|. ,,Lllos
|existente| estan |proceso existencial| en estrecha relación con el tipo de
sociedad en que ·i·en y se desen·uel·en |circunstancia de manera| ,DEA 62,.
Ln el ejemplo 15, en cambio, el mismo uso de adjuntos modales de
polaridad negati·a es orientado hacia una presentación mucho mas
coherente de parte de los productores discursi·os. La diíerencia esta dada,
íundamentalmente, por la utilización de un lenguaje mucho mas directo. Ln
contraposición a los ejemplos anteriores, la coníiguración discursi·a de este
ejemplo pro·ee actores humanos eíecti·os ,nosotros los autores`, que
especiíican, en primer lugar, cómo han abordado a la ju·entud a lo largo de
su exposición, destacando el uso de procesos ·erbales y mentales ,lo que han
dicho y reílexionado en torno a ellos,as,, y, en segundo lugar, cómo han
considerado la ju·entud dentro del periodo histórico mediante el empleo de
procesos relacionales y existenciales que colaboran a su descripción. Ln
·irtud de lo anterior, los autores de DLA sí logran una representación
congruente en que la resistencia a la negación es eíecti·a.
Conclusiones
Ll analisis eíectuado permite sintetizar que los 5óvenes son reivindicados en los
discursos de especialización NDEO en 5uventud c%ilena, pero con alcances diíerentes.
DLA ,Via5e por la 5uventud, Abarca y lorch, 19¯2, es el discurso que
posibilita esta pretensión de manera mas eíecti·a. Los íactores que inciden
en ello resultan coherentes tanto en su conexión al género, como al registro y
a la coníiguración lingüística desarrollada a distintos ni·eles de realización.
Los autores, al identiíicarse y presentarse como jó·enes, logran una
exposición bastante mas transparente e integradora de la acción ju·enil en el
pasado reciente chileno: se trata de jó·enes que hablan de otros jó·enes. La
simplicidad del relato y su construcción textual pone a la ju·entud en primer
plano de manera permanente, por lo que el propósito comunicati·o
perseguido es completamente congruente con la producción discursi·a
lle·ada a cabo. Las y los jó·enes son, en eíecto, ampliamente ·isibilizados.
DLB ,Luventud c%ilena2 Razones ( su!versiones, Agurto, Canales y De la
Maza, 1985,, en cambio, pese a encarnar la misma preocupación
rei·indicati·a, períila una representación discursi·a que tropieza
notoriamente con la ·isibilización de estos actores. Ll íactor que aíecta
mayormente en esta consecución es la reíerencia permanente a un tercer
discurso construido` ,Charaudeau y Montes, 2009,, en el cual coníluyen una
serie de miradas estereotipadas y prejuiciosas que los autores se proponen
conírontar. lrente a este discurso de ·erdad`, DLB responde mediante un
mecanismo que obliga a sus autores a aceptar dicho discurso de autoridad
para luego justiíicarlo, o bien, rechazarlo. Lste procedimiento discursi·o
tiene marcadas consecuencias en los modos en que se representa
ideológicamente a los jó·enes, puesto que los autores, en la intención de
rechazar sistematicamente este discurso de autoridad, terminan por legitimar
las representaciones a las que se conírontan.
A la luz de esta síntesis general es posible senalar que los modos de
representación ideológica de ocultamiento, marginación y negación que
ponen en juego la ·isibilización ju·enil estan estrechamente ligados a la
coníiguración lingüística particular que cada discurso proporciona. Ln
eíecto, írente a una construcción discursiva ms simple ( con#ruente los actores sociales
cuentan con ma(ores posi!ilidades de visi!ilización. Ln este sentido, al tratarse de
proposiciones mayormente conectadas a la experiencia común de los
indi·iduos, éstos cuentan con mas oportunidades de oponer sus propias
representaciones a aquellas que les son impuestas. Por el contrario, mientras la
construcción discursiva es ms comple5a ( a!stracta menos visi!les se tornan los actores
sociales2 La consecuencia de ello son representaciones que, dado su alto grado
de teorización, pueden proyectar mayores eíectos ideológicos en los
indi·iduos e iníluir mas directamente en la elaboración de modelos mentales
preíeridos que monitorean la producción de conocimientos históricos
especííicos. linalmente, se puede concluir que no existe una relación
biuní·oca entre la ·isibilización de los actores sociales y los campos de
acción de los discursos seleccionados. Ln este sentido, no necesariamente los
discursos especializados so!re 5uventud c%ilena cumplen una "unción ms visi!ilizadora. Ll
eíecto de ·isibilización es relati·o y ·aría de acuerdo a un conjunto de
aspectos de caracter lingüístico, cogniti·o y social como los re·isados hasta
aquí.
NO1AS
1 In·estigación asociada al Proyecto londecyt N° 1090464 Logogénesis ·alorati·a
en el discurso de la historia` y realizada gracias al íinanciamiento otorgado por el
Programa de lormación de Capital lumano A·anzado, Becas de Magíster
Nacional 2010 de la Comisión Nacional de In·estigación Cientííica y 1ecnológica
,CONIC\1,.
2 La autora quiere agradecer a 1eresa Oteíza Sil·a su in·itación a íormar parte de
este proyecto, así como la generosidad, rigurosidad y coníianza depositadas
durante este proceso.
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CAMILA CÁRDLNAS NLIRA es Magíster en Comunicación ,2011, y Proíesora de
Lenguaje y Comunicación ,2009, por la Uni·ersidad Austral de Chile. lue
becaria de pre y postgrado por el Ministerio de Lducación y la Comisión
Nacional de In·estigación Cientííica y 1ecnológica ,CONIC\1,. la
realizado in·estigación desde los Lstudios Críticos del Discurso y la
Lingüística Sistémico luncional, participando como tesista e in·estigadora
asociada en proyectos lONDLC\1 \ lONDLl. Se ha desempenado
como docente del Instituto de Lingüística y Literatura y del Centro de
Idiomas de la lacultad de lilosoíía y lumanidades de la UACh, en
asignaturas como Gramatica oracional, Pragmatica del Discurso y
Alíabetización académica. Recientemente, su tesis de Magíster titulada
Representación ideológica de las y los jó·enes en el pasado reciente chileno:
Lstrategias discursi·as para su ,in,·isibilización` representó a Chile y resultó
íinalista del III Concurso de 1esis de Postgrado en Lstudios del Discurso
,periodo 2009-2011,` de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso
,ALLD,.
Correo electrónico: camila.cardenas.neira¸gmail.com.
&rticas de lin#ua#em na atividade de tra!al%o6 ceno#ra"ia e et%os em
discursos sociopro"issionais
LRNANI CLSAR DL lRLI1AS
Uni·ersidade de Passo lundo ,UPl,
Uni·ersidade lee·ale - No·o lamburgo ,RS,
RLSUMLN. Ll objeti·o de este estudio es contribuir a la comprensión de las practicas
discursi·as en las empresas tal como se maniíiesta en el periódico interno de una
empresa, y en el lenguaje de los proíesionales que trabajan en la comunicación
interna de las organizaciones. Ll lenguaje es entendido en este trabajo como el
resultado de la acti·idad humana, como un acto discursi·o en el mundo, que nos
sitúa y que tiene una posición principal en relación con los estudios
interdisciplinarios que se ocupan del mundo del trabajo, las contribuciones de la
ergología ,Schwartz, 1994,, y del analisis del discurso con base en la enunciación
,Maingueneau, 2001, 199¯, 2008a, 2008b,. Los procedimientos metodológicos se
insertan en las técnicas del analisis cualitati·o, especialmente el método indiciario
,Ginzburg, 1989,. La in·estigación mostró que el ethos discursi·o esta imbricado en
la escenograíía que constituye la enunciación, a tra·és de la cual se instaura un
sistema particular en los enunciados, los cuales permiten comprender el lenguaje
como un hecho socio-histórico que se inserta en las relaciones de poder que
permean la ·ida social.
&ALABRA- CLAVE6 prcticas discursivas, len#ua5e en el tra!a5o, esceno#ra"$a enunciativa, ética
discursiva2
RLSUMO. O objeti·o geral deste estudo é contribuir para a compreensao de discursos
empresariais maniíestados em jornal interno de empresa e por proíissionais que
atuam na comunicaçao interna das organizaçoes. A linguagem é aqui entendida
como resultado de uma ati·idade humana, de um agir discursi·o no mundo que nos
situa, exercendo posiçao de destaque em relaçao aos estudos interdisciplinares
reíerentes ao mundo do trabalho e as contribuiçoes ad·indas da ergologia ,Schwartz,
1994, 199¯, 2010, e da analise do discurso de base enunciati·a ,Maingueneau, 2001,
1984,2008a, 2008b,. Os procedimentos metodológicos inserem-se nas técnicas de
analise qualitati·as! em especial o método indiciario como modelo epistemológico
,Ginzburg, 1989,. A pesquisa e·idenciou que o ethos discursi·o esta imbricado a
cenograíia constituída na enunciaçao atra·és da qual se instaura um estatuto
particular aos enunciados os quais permitem compreender a linguagem como íato
sócio-histórico que se insere nas relaçoes de poder que permeiam a ·ida social.
PALAVRAS ClAVL: &rticas discursivas, lin#ua#em no tra!al%o, ceno#ra"ia enunciativa, \ética
discursiva2
ABS1RAC1. 1he aim oí this study is to contribute to the understanding oí discourse
practices in corporations as seen through the internal company newspaper and the
language oí proíessionals who work in the internal communication oí organizations.
Language is understood here as the result oí human acti·ity in the world, as a
discourse act that situates us and which has a íundamental role with respect to
interdisciplinary studies that íocus on the world oí language írom an ergological
perspecti·e ,Swchwartz, 1994, 199¯, 2010, and discourse analysis based on
enunciation ,Maingueneau, 2001, 1984, 2008a, 2008b,. 1he methodological
procedures íall into the qualitati·e analysis techniques, particularly the e·identiary
method ,Ginzburg, 1989,. 1he study showed that the discursi·e ethos is embedded
in the scene constituted by the enunciation through which a particular status is
established by means oí statements that allow us to understand language as a socio-
historical íact inserted in the power relations that permeate society.
VEG U.RD-: Discourse practices, lan#ua#e at 0orR, enunciative sceno#rap%(, discursive et%os2
1ntrodu34o
Lsta pesquisa tem especial interesse, com êníase ao seu objeto, pela
relaçao entre o discurso empresarial e as praticas de linguagem em contextos
especííicos - em situaçao de trabalho. 1al escolha justiíica-se pela
necessidade de aproíundar o estudo da ati·idade linguageira nas
organizaçoes empresariais, considerando que a linguagem como elemento
especiíicador da complexidade, norteadora do mundo do trabalho, integra o
conjunto íormado por pesquisas que, nos últimos anos, têm-se ·oltado para
esse campo.
Do ponto de ·ista da teoria, a linguagem é aqui compreendida como
resultado de uma ati·idade humana, de um agir discursi·o no mundo que
nos situa sócio-historicamente, numa posiçao que coníere especial destaque
a contribuiçoes interdisciplinares reíerentes ao mundo do trabalho, quais
sejam a ergonomia situada e a abordagem ergológica ,Schwartz, 1994, 1995,
199¯, 2010, em interíace com a analise do discurso de base enunciati·a
,Maingueneau, 199¯, 2001, 1984,2008a, 2008b,.
Lste trabalho se propoe a analisar discursos empresarias di·ulgados no
ambito da empresa ALlA
1
do ramo industrial, de grande porte, localizada na
regiao do Vale do Sinos, importante polo coureiro-calçadista no Rio Grande
do Sul, Brasil. Lsses discursos empresariais sao ·eiculados bimestralmente
no jornal interno Alíaletra
2
.
Diante desse contexto, tem-se como questao norteadora: os discursos
empresarias em situaçoes de trabalho possibilitam identiíicar e descre·er o
ethos discursi·o presente nos textos publicados no jornal Alíaltera da
empresa ALlA. Sendo assim, o objeti·o geral deste estudo consiste em
contribuir para o conhecimento e a compreensao dos discursos
socioproíissionais, mais especiíicamente de natureza empresarial,
maniíestados em jornal interno de empresa e por proíissionais que atuam na
comunicaçao interna das organizaçoes, na instancia das pesquisas relati·as ao
tema linguagem e trabalho.
Os corpora de pesquisa íoram assim constituídos: a, duas entre·istas
semiestruturadas, realizadas com íuncionarias assessoras que atuam no
ambito da Comunicaçao Interna da empresa Alía, b, três exemplares do
jornal interno Alíaletra ,íe·. 2008, íe·. 2009, e jan.,íe·. 2010,, cuja seleçao
ocorreu aleatoriamente, ·isto que todos os exemplares publicados, no
período compreendido entre os meses de íe·ereiro de 2008 e íe·ereiro de
2010, possuem estrutura e organizaçao semelhantes em suas editorias, porém
nao em relaçao aos discursos di·ulgados. A metodologia na qual se ampara
este artigo pauta-se na pesquisa qualitati·a desen·ol·ida com base no
paradigma indiciario de Ginzburg ,1989,, modelo epistemológico atualmente
utilizado em muitas pesquisas qualitati·as no ambito das ciências humanas.
Lste artigo esta estruturado da seguinte maneira: inicialmente, apresenta-
se a íundamentaçao teórica que da sustentaçao a pesquisa, na sequência,
consta a metodologia empregada. Posteriormente, íaz-se a analise com base
nos procedimentos metodológicos que orientaram o estudo, por último, sao
tecidas as consideraçoes íinais.
<2 Lin#ua#em e tra!al%o6 er#onomia da atividade e er#olo#ia
O importante papel da linguística írente a tareía de se pensar sobre o
trabalho e tecer consideraçoes entre linguagem e trabalho sao salientados por
Souza-e-Sil·a ,2004,, pelo íato de estudiosos de di·ersas areas ,íilósoíos,
sociólogos etc., estarem di·ulgando a crescente rele·ancia do escrito nas
organizaçoes e estarem também mais atentos ao grande ·alor das ati·idades
linguageiras que tecem o dia-a-dia do mundo do trabalho.
Os trabalhos da ergonomia írancesa e de uma corrente dela deri·ada -
analise do trabalho - apontam as diíerenças essenciais entre o tra!al%o prescrito
e o tra!al%o real. O primeiro se reíere aos documentos que instruem, ensinam,
aconselham etc o trabalho a ser realizado. Instituiçoes ou empresas os
produzem anteriormente a realizaçao eíeti·a do trabalho para representar o
que de·e ,ou nao, e como de·e ser íeito. Ja o segundo se reíere ao trabalho
em situaçao concreta e as suas características eíeti·as, isto é, as tareías
executadas pelos trabalhadores. A ergonomia contemporanea objeti·a, além
de re·elar as diíerenças entre o trabalho prescrito e o real, descobrir
características do trabalho real que sao generalizadamente desconhecidas.
Isso nos le·a a pensar na importancia da comunicaçao interna como
instrumento para minimizar possí·eis íalhas neste processo. Muitas ·ezes a
tareía é prescrita na linguagem do planejador, do administrador, e o operador
ao realiza-la procede a sua decodiíicaçao, usando o seu próprio banco de
dados ,crenças, ·alores, conhecimento, cultura, experiências de outras tareías
etc,. Segundo Souza-e-Sil·a ,2004,, a analise do trabalho implica na condiçao
de que o pesquisador se interesse pelos dialogos estabelecidos nao só como
objeto, mas como método de pesquisa.
Uma das perspecti·as teóricas relacionadas ao estudo sobre o trabalho
que traz contribuiçoes rele·antes a dimensao da singularidade é a Lrgologia.
O íilósoío írancês \·es Schwartz destaca que o exercício proíissional,
independente de qual seja ele, nao é o campo por excelência do mecanico e
do repetiti·o, pois mobiliza escolhas e dramas particulares ,Schwartz, 2010,.
Nesse sentido, a ati·idade de trabalho é lugar de in·estimento subjeti·o,
uma enigmatica alquimia humana aí se da` ,1eixeira, 2010: 46,.
L em torno dessas ideias que Schwartz ,199¯, 2010, desen·ol·e, ha mais
de 20 anos, a perspecti·a ergológica de estudos sobre a ati·idade de trabalho,
prioritariamente ·oltada para a ine·ita·el implicaçao da subjeti·idade no
exercício proíissional. Para o autor, a realizaçao de qualquer tareía passa por
uma dialética de uso de si, uso de si por si e uso de si peloNsO outroNsO2
O trabalho é uso de si por si, uma ·ez que, no processo de ati·idade, o
sujeito mobiliza seu saber-íazer, seus ·alores, seus aíetos, eníim, sua
singularidade. L isso que íaz com que seja impossí·el uniíormizar as
situaçoes de experiência. No entanto, é preciso relati·izar essa parte de
autonomia, pois o trabalho é também uso de si por outros. Os trabalhadores
realizam suas ati·idades a partir de ordens e procedimentos dos quais nao
sao autores.
De acordo com essa perspecti·a teórica, a tareía corresponde as normas
e regras que sao prescritas ao trabalhador ,normas antecedentes, e a
ati·idade seria a realizaçao ,renormalizaçoes, dessas tareías. Porém, nao ha
uma relaçao direta entre essas duas dimensoes, ou seja, existem muitas
lacunas entre o que é prescrito e o real. Portanto, obser·a-se o constante
embate entre as normas antecedentes` e as renormalizaçoes` ,Schwartz,
2010,.
82 -em]ntica #lo!al e prticas de lin#ua#em
Ao assumir que o discurso é regulado por uma semantica global,
Maingueneau ,1984,2008a, admite que todos os planos da discursi·idade -
desde os processos gramaticais até o modo de enunciaçao e de organizaçao
da comunidade discursi·a - estao submetidos ao mesmo sistema de
restriçoes, concebido como um íiltro que íixa os critérios de enunciabilidade
de um discurso. Maingueneau assume a perspecti·a de que discurso e
instituiçoes se articulam atra·és de um sistema de restriçoes semanticas
comum, postulando, portanto, a existência de uma mesma rede que rege
semanticamente di·ersas instancias da pratica discursi·a - instituiçao,
enunciadores, ritos genéticos, enunciaçao, diíusao e consumo` ,Mussalim,
2008: ¯0,.
1rabalhar com base na hipótese da Semantica Global ,Maingueneau,
1984,2008a, pressupoe uma compreensao acurada em relaçao a constituiçao
do corpus. Pois, ao selecionar diíerentes planos do discurso ,·ocabulario,
arranjos argumentati·os, ethos, dêixis discursi·a,, o analista nao pode deixar
de considerar as especiíicidades e restriçoes dos gêneros discursi·os e
também a relaçao entre enunciado e enunciaçao` ,Sil·a, 2006: 28,. Diz
respeito, portanto, a uma atenta articulaçao entre diíerentes íormas de
entrada no corpus, pois todos os campos dos discursos sao considerados
passí·eis de analise, nao existindo mais lugar para uma oposiçao entre
super"$cie e pro"undeza ,Maingueneau, 1984,2008a: 22,.
Com atençao ao nosso objeti·o e pautado na hipótese da Semantica
Global ,Maingueneau, 1984,2008a,, selecionamos as dimensoes que
pri·ilegiam a heterogeneidade enunciati·a, o estatuto dos parceiros, a dêixis
enunciati·a, e o modo de enunciaçao, discutidos em nossa analise a partir
dos conceitos e pressupostos de cenograíia e de ethos ,Maingueneau, 199¯,
2001, 1984,2008a,. Desse modo, a semantica global que rege os discursos
que circulam no interior do jornal interno Alíaletra determina um conjunto
de prticas para esse posicionamento.
2.1. CLNOGRAlIA, L1lOS L DISCURSO: OS LUGARLS` DL LNUNCIA(AO
Partimos da hipótese de que todo discurso constrói um quadro
enunciati·o. De acordo com Maingueneau ,199¯: ¯5,, o enunciador nao é
um ponto de origem esta·el que se expressaria` dessa ou daquela maneira`,
ele esta inserido em uma determinada cena enunciati·a` e é a partir desse
`lugar` que o íiador assume um modo de enuncia34o, ou seja, um ethos.
Portanto, para Maingueneau, na Analise do Discurso, o ethos é concebido
como parte constituti·a da cena de enunciaçao e nao como uma simples
estratégia persuasi·a.
Na cadeia de comunicaçao entre a organizaçao e seus interlocutores, as
marcas do enunciado constroem a ima#em da or#aniza34o ,neste texto, entende-
se imagem` como ethos construído discursi·amente nos textos ·eiculados
no jornal interno Alíaletra,. Assim, o discurso dos gestores procura
incenti·ar o comprometimento dos empregados com as metas e objeti·os
organizacionais. O discurso sempre este·e presente nos sistemas
administrati·os, com mais êníase no relacionamento da empresa com as
pessoas, ou seja, atra·és da interaçao ·erbal. Segundo Amossy ,2008: 124,,
|...| a eíicacia do discurso é tributaria da autoridade de que goza o locutor,
isto é, da idéia que seus alocutarios íazem de sua pessoa`.
A cenograíia pode ser deíinida como um correlato da própria
enunciaçao, pois é esta última que ao se desen·ol·er esíorça-se por
constituir progressi·amente o seu próprio dispositi·o de íala` ,Maingueneau,
199¯: 8¯,. A enunciaçao le·a o quadro cênico ,cena englobante e cena
genérica, a se deslocar para um segundo plano, pois quando um texto
apresenta uma cenograíia, é por meio dela que esse texto se mostra` ou se
da a conhecer` a seu coenunciador.
Uma das íormas de acesso aos in·estimentos cenograíicos de um texto é
por intermédio do que Maingueneau ,199¯, chama de d@ixis discursiva,
instaurada na e pela enunciaçao. Analoga a dêixis linguística ,LU ÷1U -
AQUI - AGORA,, que deíine reíerências espaciotemporais, a dêixis
discursi·a possui a mesma íunçao, porém maniíesta-se em um ní·el do
uni·erso de sentido, de uma íormaçao discursi·a, construído na e pela
enunciaçao. Lsse conceito deíine entao reíerências a três registros
interdependentes: uma locu34o ,locutor e destinatario,, uma topo#ra"ia ,espaço,
e uma crono#ra"ia discursivas ,tempo,. Diante dessa inter-relaçao, temos que
toda enunciaçao se produz no interior de um ja-dito, em relaçao dialógica
com outros discursos.
Relacionado a noçao de cenograíia, ha o conceito de ethos entendido
por Maingueneau ,199¯, 2001, como uma das íormas de in·estimento
discursi·o produzido na e pela enunciaçao. Segundo Maingueneau, o ethos
constitui-se como um dos planos da cenograíia. Para o autor, todo
enunciado, oral ou escrito, procede de um enunciador encarnado, uma ·oz
que da sustentaçao ao texto - a ·oz de um sujeito situado para além do
texto` ,Maingueneau, 2001: 95,.
A noçao de ethos, coníorme proposta por Maingueneau ,199¯, 2001,
2008b,, possibilita um estudo da,s, instancia,s, subjeti·a,s, en·ol·ida,s, na
enunciaçao. L pelo próprio ato de enunciar que o enunciador constrói a
legitimidade de sua enunciaçao, re·elando por intermédio mesmo da
enunciaçao um carter e uma corporalidade, isto é, pode-se aíirmar que a
maneira de dizer re·ela uma maneira de ser do enunciador. L necessario
esclarecer que Maingueneau ao se reíerir a íigura do enunciador o íaz
dissociando-o da pessoa empírica que enuncia, isto é, o autor se reíere a um
ser de discurso que se institui por intermédio do próprio discurso. A noçao
de ethos entao permite identiíicar esse ser de discurso pelas características
que demonstra. O carater` corresponde a uma gama de traços psicológicos,
ja a corporalidade` corresponde a uma compleiçao corporal e a uma
maneira de se ·estir e de se mo·imentar no espaço social ,Maingueneau,
199¯,.
H2 &rocedimentos metodoló#icos e corpora
Constituímos, neste estudo, uma proposta interdisciplinar de analise que
se ampara no modelo epistemológico discutido por Ginzburg ,1989,,
denominado paradigma indiciario, em interíace com os pressupostos
teóricos que estao consubstanciados na Lrgologia ,Schwartz, 199¯, 2000,
2010, e na analise do discurso de base enunciati·a - cenograíia e ethos
,Maingueneau, 1984,2008a, 2008b,.
O paradigma indiciario é um modelo epistemológico atualmente
utilizado em muitas pesquisas qualitati·as, que, segundo Ginzburg ,1989,,
emergiu no ambito das ciências humanas no íinal do século XIX. O
paradigma indiciario remete |...| a um modelo epistemológico comum,
articulado em disciplinas diíerentes, muitas ·ezes ligadas entre si pelo
empréstimo de métodos ou termos-cha·e` ,Ginzburg, 1989: 1¯0,.
O ponto essencial desse paradigma pode ser resumido na seguinte írase:
se a realidade é opaca, existem zonas pri·ilegiadas - sinais, indícios - que
permitem deciíra-la` ,Ginzburg, 1989: 1¯¯,. Coníorme esse autor ,1989:
152,, o paradigma indiciario se traduz em um saber de tipo ·enatório`,
caracterizado pela capacidade de, a partir de dados aparentemente
irrele·antes, descre·er uma realidade complexa que nao seria cientiíicamente
experimenta·el. Pode-se acrescentar que esses dados sao sempre dispostos
pelo obser·ador |um caçador, p.ex.| de modo tal que possa se traduzir numa
sequência narrati·a, cuja íormulaçao mais simples poderia ser alguém
passou por aqui`.
Na analise deste estudo, o paradigma indiciario constitui-se no conjunto
de pistas,marcas linguístico-discursi·as que sao ·isí·eis na superíície dos
corpora de pesAuisa - entre·istas e exemplares do jornal interno Alíaletra - bem
como nos sentidos construídos na cenograíia enunciati·a e no ethos
presentes nos discursos analisados, tendo como marco teórico principal os
estudos de Schwartz ,199¯, 2010, e os de Maingueneau ,1984,2008a,
2008b,.
No estudo dos discursos empresariais di·ulgados no jornal interno
Alíaletra, e também atra·és do conteúdo das entre·istas, buscamos analisar
as pistas que conduzem a elaboraçao da cenograíia enunciati·a e do ethos
maniíestados nesses posicionamentos discursi·os. Nesse tipo de analise, os
dados constituem o principal aspecto da pesquisa. Pre·iamente ao
delineamento dos corpora de pesquisa utilizados, para íins deste artigo,
apresentamos bre·e caracterizaçao da empresa Alía, na qual desen·ol·emos
o estudo sobre o jornal interno Alíaletra.
3.1. CARAC1LRIZA(AO DA LMPRLSA L DO JORNAL IN1LRNO
As iníormaçoes sobre a empresa objeto deste estudo íoram obtidas no
site do Grupo Beta ,2010,, no entanto sem re·elar nominalmente a íonte em
seu detalhamento, em ·irtude de nos reíerir de maneira íictícia ao nome e a
razao social, coníorme acordado com os interlocutores na Organizaçao.
O grupo empresarial Beta, de natureza íamiliar, atua na indústria
coureiro-calçadista, que, em 2010, completou 65 anos de existência. loje é
íormado por ·arias empresas e negócios: indústria de calçados, íazendas,
empreendimentos imobiliarios, administradora de cartoes de crédito, além de
administrar ·arias marcas de produtos, ·inculadas ao Grupo. Lsse Grupo
possui sede no Rio Grande do Sul, na cidade Sapiranga, localizado na regiao
do Vale do Sinos, importante polo coureiro-calçadista nacional. Possui
unidades em mais de 13 estados do Brasil e na Argentina. O Grupo mantém
aproximadamente 18.000 íuncionarios e cerca de 5.000 colaboradores
indiretos.
A empresa Alía, Unidade Calçados-Varejo, integrante do Grupo Beta,
situa-se em Porto Alegre ,RS,, tem a maior rede de lojas no RS ,Rede Alía
3
,
e em expansao pelo Brasil. Lssa empresa conta com 2.21¯ proíissionais na
regiao Sul do Brasil, dos quais 450 sao lotados na administraçao, Logística e
Operaçao do Cartao de Crédito Alía, em Porto Alegre ,RS,. Nas regioes
Sudeste e Nordeste, existem 2.159 proíissionais. la, portanto, 4.3¯6
proíissionais no Varejo, sao 138 lojas no Brasil que detêm as bandeiras Alía,
Gasalía, Alía Lsportes e Lspoalía
4
.
O jornal interno Alíaletra completou 13 anos de existência, no mês de
outubro de 2010. Lsse ·eículo de comunicaçao interna da empresa Alía é
editado bimestralmente com tiragem de 2.600 exemplares, cuja distribuiçao é
direcionada para os íuncionarios das areas administrati·as e das lojas que
compoem a Lmpresa. Na empresa Alía existe uma equipe especííica que se
ocupa da Comunicaçao Interna, responsa·el pela organizaçao do jornal
interno Alíaletra, que é ·inculada hierarquicamente a Gerência de Recursos
lumanos ,Rl,. Lssa equipe recebe assessoria de empresa de
Lndomarketing, para íins de projeto e execuçao do reíerido jornal interno.
3.2. CORPORA DL PLSQUISA
Os corpora de pesquisa íoram constituídos e analisados coníorme a
seguinte ordenaçao: a, reunioes íeitas com a assessora responsa·el pelo
jornal Alíaletra, com a íinalidade de compreender o contexto em que se situa
e se desen·ol·e a concepçao, organizaçao e publicaçao desse jornal interno
de empresa, b, entre·ista semiestruturada íeita com duas íuncionarias
assessoras ,nomes íictícios Ana e Bia, respecti·amente,, que atuam no
ambito da Comunicaçao Interna, da empresa Alía, responsa·eis pela
organizaçao e publicaçao do jornal interno Alíaletra, uma das quais ja íora
entre·istada inicialmente coníorme relatado no item a. As questoes que
integraram o íormulario da entre·ista basearam-se no roteiro criado por
Arouca, Arouche e Mello ,1998,. Ressaltamos que essas entre·istas nao se
constituíram na principal técnica de coleta de dados, mas íoram importantes
como material empírico de apoio a pesquisa desen·ol·ida neste estudo, ·isto
que auxiliaram no sentido de desen·ol·er possí·eis respostas a questao
norteadora apresentada na introduçao deste artigo, c, três exemplares do
jornal interno Alíaletra ,íe·. 2008, íe·. 2009, e jan.,íe·. 2010,, cuja seleçao
ocorreu aleatoriamente, ·isto que todos os exemplares publicados, no
período compreendido entre os meses de íe·ereiro de 2008 e íe·ereiro de
2010, possuem estrutura e organizaçao semelhantes em suas editorias, porém
nao em relaçao aos discursos di·ulgados.
Diante da materialidade linguístico-discursi·a obtida nas duas entre·istas
realizadas, selecionamos as questoes respondidas que se re·elaram mais
signiíicati·as em termos de analise, inclusi·e porque julgamos suíiciente esse
recorte, que mostrou um conjunto de iníormaçoes rele·antes, no sentido de
atender ao objeti·o proposto, e também pela necessidade de estabelecer
limites de abrangência do texto produzido neste trabalho. As respostas
analisadas na seçao 4 ,Analise e Resultados, correspondem as seguintes
questoes íormuladas: pergunta 2: Você poderia relatar como tem sido sua
experiência na Comunicaçao Interna - no jornal Alíaletra·, perguntas 5 e 6:
Qual a importancia do prescrito em um jornal interno de empresa como o
Alíaletra· e Você acredita que os prescritos têm a íorça de modiíicar
comportamentos íuncionais dos colaboradores· Lm que sentido·
A respeito das entre·istas, destacamos que hou·e respeito a
subjeti·idade dos depoimentos em cada entre·ista, toda·ia analisamos os
enunciados,discursos mediante a maniíestaçao da subjeti·idade do
pesquisador, autor deste trabalho, considerando-se que a própria
subjeti·idade de um eu instaura um tu subjeti·o correspondente na
enunciaçao, que, em uma última instancia, pro·oca a intersubjeti·idade
,Ben·eniste, 1966,1995,.
A partir das entre·istas realizadas, íoi possí·el analisar o debate entre as
normas antecedentes e as renormalizaçoes ,Schwartz, 199¯, 2010,. As pistas
do real da ati·idade íoram obtidas atra·és das entre·istas, momento em que
as assessoras de comunicaçao interna se posicionaram sobre o trabalho
realizado. Ja para descre·er a cenograíia enunciati·a e a construçao do ethos
discursi·o, constatados no jornal interno analisado, o percurso
procedimental realizou-se atra·és de indícios da superíície discursi·a
,materialidade linguística, que íoram considerados como rele·antes para sua
caracterizaçao, considerando-se a regularidade desses indícios a partir das
instancias de enunciaçao ,Maingueneau, 1984,2008a,: estatuto do
enunciador e do coenunciador, dêixis enunciati·a e o modo de enunciaçao.
Apresentamos na sequência a analise dos resultados obtidos na pesquisa
realizada.
:2 Anlise e resultados
Lstabelecemos aqui uma relaçao entre conteúdos selecionados atra·és
de recortes discursi·os considerados, por nós, como mais signiíicati·os e
alguns dos principais pressupostos teóricos, em interíace, da Lrgologia
,operacionaliza34o de sa!eres Q normas antecedentes e renormalizaçoes, o tra!al%o
e o uso de siO e da Semantica Global ,ceno#ra"ia enunciativa e et%os discursivo,.
Inicialmente, analisamos a pergunta 2: Você poderia relatar como tem
sido sua experiência na Comunicaçao Interna - no jornal Alíaletra· Nessa
questao, solicitamos as entre·istadas que relatassem sua experiência na
Comunicaçao Interna na empresa Alía a partir da ati·idade de trabalho
realizada junto ao jornal.
Destacamos alguns depoimentos que mais se relacionam com os
propósitos deste estudo. A assessora Ana comentou:
minha experiência tem sido ótima. L interessante poder ·er os mo·imentos
da empresa expressos neste periódico. A produçao do Jornal traz um
en·ol·imento que o leitor nao acompanha e neste campo - dos bastidores -
é que por ·ezes a experiência nao é tao satisíatória. Conciliar os diíerentes
tempos e ritmos, da |Lmpresa|, das íontes e das empresas en·ol·idas na
produçao - agência de endomarketing e graíica, acaba trazendo algumas
tens^es. Contudo íaz parte e sao administra·eis! ,griío nosso,`.
A partir do que comentou a entre·istada Ana, em relaçao a tempos,
ritmos e tens^es, recuperamos aqui a noçao de que o trabalho é uso de si, na
Lrgologia, o que signiíica entender que é o lugar de uma tensao
problematica, de um espaço de possibilidades a serem negociadas: nao ha
execuçao, mas uso, e isso supoe um espectro contínuo de modalidades`
,Duraííourg e Durri·e, 2010: 53,. 1oda aplicaçao` de princípios técnico-
cientííicos é sempre, em parte, uma rein·ençao local, e toda ati·idade de
trabalho é sempre, mais ou menos, uma dramatica do uso de si`, situada
entre estas normas antecedentes e a necessidade de dar-se a si mesmo
normas, aí onde as primeiras sao inacabadas`` ,Schwartz, 2003: 26,. Nesse
mesmo sentido, situa-se a íala de 1rinquet ,2010: 109,: cada indi·íduo tem
maneiras diíerentes de a·aliar uma situaçao. L essas maneiras pessoais
remetem, inicialmente, aos objeti·os e imperati·os que lhe sao atribuídos,
mais ou menos implicitamente, pelos outros`.
Ainda, ao se reíerir a conciliar os diíerentes tempos e ritmos`,
·eriíicamos que o discurso da assessora Ana situa-se em uma dêixis
enunciati·a espaciotemporal
5
, ou seja, eníatizou-se nao o tempo cronológico,
mas aquele íluido, da mobilidade e da dinamica organizacionais em que os
atores, os sujeitos organizacionais, estao imersos. A d@ixis enunciativa é
instaurada em cada ato de enunciaçao e reíere-se a representaçao
espaciotemporal que cada discurso constrói em íunçao de seu uni·erso
discursi·o ,Maingueneau,1984,2008a,.
Por sua ·ez, Bia, outra assessora entre·istada, ressaltou:
o íato de ele ,o jornal, ser resultante de um desdobramento estratégico de
um Plano de Comunicaçao maior - buscando gerar alin%amento entre a
empresa e o público - é algo que tem sido muito gratiíicante de estar
realizando proíissionalmente` ,griío nosso,.
Com base nesse depoimento, percebemos que a reíerência a alin%amento
entre a empresa e o público remete a prescriçao
6
no trabalho. O trabalho
prescrito pressupoe um conjunto de condiçoes e exigências a partir das quais
a tareía de·era ser realizada, e inclui tanto as condiçoes determinantes de
uma situaçao de trabalho ,ambiente íísico, matéria-prima, equipamentos etc.,
quanto as prescriçoes ,normas, ordens, manuais, metas e objeti·os,
resultados a serem obtidos etc,. O eníoque ergológico critica as abordagens
que consideram o trabalho como uma mera execuçao de uma prescriçao, dos
procedimentos estabelecidos, como se existisse uma di·isao transparente
entre os que planejam e os que executam dada tareía ,Schwartz, 199¯,.
Na sequência, indagamos sobre a importancia do prescrito em um jornal
interno de empresa como o Alíaletra, e se as assessoras entre·istadas
acredita·am que esses prescritos têm a íorça de modiíicar comportamentos
íuncionais dos colaboradores. Lsse questionamento desdobrou-se em duas
perguntas: 5 e 6 do íormulario da entre·ista: Qual a importancia do prescrito
em um jornal interno de empresa como o Alíaletra· e Você acredita que os
prescritos têm a íorça de modiíicar comportamentos íuncionais dos
colaboradores· Lm que sentido·
Passemos a alguns recortes dos depoimentos das entre·istadas
,coníorme constam nos boxes seguintes,, pois se coníiguram como
essenciais para a analise que realizamos. A entre·istada Ana destacou:
toda a importancia. |...| Lstrategicamente, por ser o canal oíicial mais
antigo, íoi escolhido para quase que ser o portaQvoz de todo um projeto de
ampliaçao e aproximaçao do no·o` modelo de comunicaçao da empresa
com sua equipe de proíissionais`. Disse ainda: na pratica, partimos das
notícias, dos íatos que acontecem, e para incluir a matéria no jornal,
associamos o conteúdo do aconteceu` a um re"or3o do prescrito, passando a
mensagem a partir de exemplos praticos que os próprios colegas ja
empregam. Assim, buscamos que esta iníluência nos le·e a um maior
alin%amento de prticas, condutas e comportamentos dentro da organizaçao` ,griío
nosso,.
A partir deste comentario da assessora Ana, pode-se dizer que temos aí
uma prescriçao ao modo de pensar, que é moldado pelos reíerenciais
normati·os da empresa Alía. Ao conjunto de prescriçoes, descendentes e
ascendentes, e a ausência de prescriçoes, é importante acrescentar aquelas
designadas como prescriçoes sobre o modo de pensar``` ,Sant`Anna e
Souza-e-Sil·a, 200¯: 85,
¯
.
Lsse modo de pensar`, a nosso ·er, esta relacionado ao comentario
da entre·istada ao eníatizar alinhamento de praticas, condutas e
comportamentos dentro da organizaçao`, pois, para incluir a matéria no
jornal, associamos o conteúdo do Aconteceu` a um re"or3o do prescrito,
passando a mensagem mediante a mençao de exemplos praticos que os
próprios colegas ja empregam`. Vejamos mais detalhadamente esse
contexto de exemplo pratico ,editoria De cara nova`, jan.,íe·. 2010, n. 104:
6, atra·és do texto que tem como título:
Al"a
X
Esportes a!re as portas no mundo virtualK, e a seguinte mensagem: Em
mar3o a Al"a #an%ar uma nova lo5a2 Desta vez, o Brasil inteiro vai poder
acompan%ar a a!ertura da "ilial, 5 Aue sua sede é o mundo virtualK2 JAo investir
neste mercado, a Al"a rea"irma seu esp$rito inovador, alin%andoQse _s #randes empresas
esta!elecidas na internetK, a·alia o Analista da \eb, Antonio Rubens
9
.
Dessa maneira, ao se considerarem exemplos praticos`, relaciona-se,
no campo do trabalho, a polaridade uso de si NSchwartz, 199¯,, mais
especiíicamente ao uso de si por outros, pois esses saberes praticos e da
experiência dos trabalhadores sao reíerenciais que legitimariam o discurso
do enunciador no jornal Alíaletra. O destinatario nao é somente um
consumidor de ideias`. Lle acede a uma maneira de ser` atra·és de uma
maneira de dizer`` ,Maingueneau, 1984,2008a: 94,. Nesse sentido,
·eriíicamos a construçao de uma cenograíia enunciati·a que emoldura um
ethos discursi·o: inter-relaciona-se no discurso que a empresa Alía detém
conhecimentos e tecnologia, aspectos esses que constituem uma cenograíia
que caracterizam essa empresa como organizaçao ati·a e dinamica, cujo
ethos decorrente é de empresa ino·adora, atenta e agil diante do que
acontece no seu ambiente competiti·o.
A entre·istada Bia, por sua ·ez, maniíestou-se da seguinte maneira ao
ser questionada sobre a importancia do prescrito em um jornal interno de
empresa e sobre a crença que teriam os prescritos para modiíicar
comportamentos íuncionais dos colaboradores:
n4o exatamente modi"icar, mas sim inspirar, pro·ocar e com isto promover
ades4o, aproxima34o ou mesmo re5ei34o e distanciamento.
O prescrito íunciona como um catalisador, como um agente cujo
resultado depende dos outros elementos e componentes. Considera-se
salutar que haja clareza e que se criem espaços e mecanicas de expressao do
prescrito. Com isto atendido, entendemos que necessariamente se passe por
um processo dialético e este sim gera modiíicaçoes ,Schwartz, 199¯,. De íorma
complementar ao depoimento da entre·istada Bia, a assessora Ana ainda
posicionou-se do seguinte modo:
como entendemos e íormatamos |o Jornal| a partir de um desdobramento
do Plano de Comunicaçao, ele esta completamente orientado em "un34o do
prescrito. Ou seja, no nosso caso ele é íundamental e de onde tudo` parte.
Por exemplo, os elementos da cultura e da estratégia que precisam ser
trabalhados é que determinaram o tipo de editorias íixas que temos, seu
conteúdo e orientaçao de discurso. Assim, o prescrito nao é só aplicado
literalmente, mas est presente de "orma indireta e impl$cita em todas as
mensagens.
Com base nesse depoimento da entre·istada Ana, identiíicamos que a
cenograíia constituída nesse enunciado busca legitimar o discurso da
assessora Bia, legitimando-o como pertinente ao que é prescrito pelo Plano
de Comunicaçao da empresa Alía. A cenograíia |...| legitima um enunciado,
que por sua ·ez, de·e legitima-la, estabelecendo que essa cenograíia onde
nasce a íala é precisamente a cenograíia exigida para enunciar como
con·ém` ,Maingueneau, 2001: 8¯-88,.
Ainda com base nos posicionamentos das duas entre·istadas quanto ao
trabalho prescrito que normatiza ,normas antecedentes, a elaboraçao do
jornal interno Alíaletra, constatamos existir analogia entre o teor dos
depoimentos íeitos pelas assessoras com a releitura de Schwartz ,199¯, 2000,
sobre a Lrgonomia da Ati·idade, em especial ao que se entende por trabalho
prescrito e trabalho real. Nesse sentido, Schwartz
10
,199¯, 2000, propoe a
ati·idade de trabalho como uma dramatica que en·ol·e negociaçao entre
normas antecedentes e heterodeterminadas e renormalizaçoes, que decorrem
de in·estimentos singulares inerentes a microescolhas dos proíissionais de
nao importa qual oíício`. Desse modo, Schwartz ,199¯, reaíirma e
aproíunda a compreensao da deíasagem entre a instancia que organiza
,dimensao do dizer, e que atua ,dimensao do "azer,, que íaz com que algo
sempre escape a predeterminaçao, a antecipaçao daqueles que planejam.
Partindo para o segundo momento desta analise, realizamos a analise de
três exemplares do jornal interno Alíaletra ,íe·. 2008, íe·. 2009, e jan.,íe·.
2010, mediante a transcriçao de segmentos discursi·os, em boxes
especííicos, coníorme dispostos na sequência:
,1, Depois da e"peri#ncia de sucesso na indústria! o $ro%rama &'(A)
a%ora da seus primeiros passos no Varejo. A proposta *sica + tornar
o ambiente mais produti·o e socialmente agrada·el! proporcionando
assim uma maior qualidade de ·ida e de trabalho para todos ,íe·., 2008,
p. 3, griío nosso,.
,2, Diariamente temos a oportunidade de estar em contato com muitas e
diíerentes pessoas, ,a-er com que elas se interessem em dar
continuidade ao relacionamento que mantêm conosco é o desa,io de
cada um de n.s ,íe·. 2009, p. 2, griío nosso,.
,3, /0001 Antes de tudo, acreditamos que as lojas |...| de2em estar
preparadas para garantir, além de produtos e ser·iços, um atendimento
de excelência em todos os pontos de contato com o cliente. Para que
isso aconteça é ,undamental que ten3amos um time unido! disposto
a superar resultados, conquistar e manter clientes ao longo do tempo
,íe·., 2009, p. 2, griío nosso,.
,4, 4odos os dias! quando nossas lojas abrem suas portas é como se uma
sele56o esti·esse dando início a uma %rande partida! onde cada um
ocupa uma posi56o estrat+%ica /0001 ,jan.,íe·., 2010, p. 2, griío nosso,.
Atra·és da analise das instancias de enunciador e de coenunciador
,Maingueneau, 1984,2008a, nesses excertos discursi·os, ·eriíica-se a
construçao de uma imagem recorrente que é construída: a do time, a da eAuipe2
Nessa imagem de time unido e de equipe, os colaboradores culti·am ambiente
de trabalho produti·o e agrada·el e, assim, ocupam posiçao estratégica no
jogo`, atra·és do que se propicia relacionamento duradouro com clientes.
Veriíicamos que essa cenograíia é moldada,prescrita como se tal equipe íosse
uma seleçao, tal·ez a melhor, que a partir de uma grande partida` tem êxito
no que íaz, que se relaciona bem com clientes atra·és de atendimento de
excelência. Sendo assim, supera resultados e se destaca nacionalmente no
segmento economico em que atua. Os itens lexicais sucesso, Aualidade de vida,
atendimento de excel@ncia, time unido, sele34o, posi34o estraté#ica, resultados, no contexto
discursi·o, possibilitam estabelecer relaçoes de sentido que constroem o ethos
que se depreende mediante a cenograíia enunciati·a que é le·ada a eíeito:
ethos de empresa cuidadora, zelosa, socialmente responsa·el, competiti·a`.
Diante de tal cenario, constata-se que a empresa, além de time, equipe,
seleçao, constrói outras imagens de si, tais como: bem
conceituada,reconhecida pelo seu público, interno e externo, zela pelo
ambiente de trabalho e proporciona qualidade de ·ida aos colaboradores,
·aloriza seus clientes, é lucrati·a e preocupada com a excelência do
atendimento. Lsse ethos discursi·o é intrínseco a cenograíia enunciati·a, na
qual também se destaca a imagem de poder e liderança da empresa mediante
discursos que eníatizam a gestao organizacional eíicaz.
As marcas das relaçoes entre as pessoas
11
do discurso ,NÓS~ eu - ·ocê,
mostram uma ideia de que interesses comuns, %armonia, satis"a34o, sintonia total e
entrosamento sao características marcantes do empírico na empresa. Assim, estar
comprometido é estar satisíeito, logo, responsa!ilidade, or#aniza34o, Auali"ica34o e
compet@ncia, supera34o sao padroes que podem ser íacilmente atingidos. Lsses
atributos sao constituti·os da imagem construída, empresa de sucesso
nacional, eníim uma seleçao` exitosa, por isso requer de seus colaboradores
aprimoramento contínuo para superar resultados, todos recompensados por
integrar o NÓS da empresa. A `situaçao de enunciaçao` |...| constitui um
sistema de posi3^es a!stratas sob os quais repousa a ati·idade enunciati·a, cujos
enunciados trazem múltiplos traços, em particular os elementos dêiticos`
,Maingueneau, 2010: 202, griío do autor,.
Assim, ao in·entariar as marcas que identiíicariam o ethos desse sujeito
que constrói o uni·erso sobre o qual se íala, ·eriíicamos que a ideia do
time,da equipe,da seleçao estabelece uma relaçao com um NÓS ~
LMPRLSA` ,Sant`Anna, 1998: 284,. Desse modo, mediante esse tom, essa
·ocalidade, o carater e a corporalidade que se constroem discursi·amente
aíetam tanto a imagem do enunciador e do coenunciador, quanto a da própria
empresa. Cria-se, dessa maneira, uma complexidade de identiíicaçao: LU só
me identiíico com o NÓS e com LLA ,a empresa,, se íor capaz de me
enquadrar na imagem construída, que se baseia em ·alores de dinamismo, esp$rito
de eAuipe, competitividade, Auali"ica34o, e"ici@ncia, responsa!ilidade, or#aniza34o, or#ul%o,
desempen%o, relacionamento etc2K ,Sant`Anna, 1998: 284,.
Percebemos, portanto, que a autoridade relati·a do enunciador pro·ém de
projeçoes do ethos que sao apresentadas no discurso, a do time7eAuipe eíicaz,
da sele34o Aue #an%a o 5o#o, pois se constatam imagens de si construídas pelo dizer
que re·elam uma maneira de ser da empresa. 1ais imagens signiíicam e
ressigniíicam, a todo instante, ·alores como uni4o, competi34o, Aualidade e
excel@ncia dos ser·iços. Veriíicamos, entao, que o status institucional do
autor,locutor do texto, como ser no mundo, e a construçao ·erbal do
locutor,enunciador, como ser do discurso, se recobrem e se reíorçam
mutuamente, existindo, dessa maneira, incorporaçao do discurso da empresa
pelo íiador,enunciador, que atra·és da cenograíia construída instiga e
chama` o coenunciador a aderir ao que é dito, para saber, para íazer
,Maingueneau, 2008b, 2008c,.
Consideramos, desse modo, que o ethos discursi·o e a eíicacia da pala·ra
nao se caracterizam nem puramente exterior ,institucional, nem puramente
interna ,linguageira,. Lla acontece simultaneamente em diíerentes ní·eis. Nao
se pode separar ethos discursi·o da posiçao institucional do locutor, nem
dissociar totalmente interlocuçao da interaçao social como troca simbólica.
Lsse ethos discursi·o é intrínseco a cenograíia enunciati·a, porque esta
ancorado em ,1, e ,5, numa perspecti·a de cena ·alidada`, por exemplo:
&1) Depois da experiência de sucesso na indústria, o Programa ,OLA, agora
da seus primeiros passos no Varejo », e ainda, &5) nossa empresa esta ha
mais de meio século no mercado, sendo reíerência de tradiçao, solidez e
qualidade` .
As cenas ·alidadas nesses discursos sao experiência de sucesso do
Programa ,OLA, na indústria` e presença da empresa no mercado ha
mais de meio século`. Lssas expressoes mencionadas podem ser
entendidas como ethos dito, por que ·ai além da reíerência direta do
enunciador a sua própria pessoa ou a sua própria maneira de enunciar`
,Maingueneau, 2008b: 80,, pois essa cena marcada na enunciaçao é uma
cena validada, em que `·alidada` signiíica ja instalada na memória coleti·a
12
,
seja como antimodelo, seja como modelo ·alorizado. A cena ·alidada`
íixa-se íacilmente em representaçoes estereotipadas popularizadas pelo
iconograíia` ,Maingueneau, 2008b: 81,.
Nos segmentos discursi·os acima destacados ,1 e 5,, constatamos que
a excelência no trabalho, que representa o alcance do padrao de qualidade,
é resultado da repetiçao da regra,procedimento daquilo que íoi
apresentado em e·entos como treinamentos, palestras, pronunciamentos
da diretoria, depoimentos de super·isores e de íuncionarios. Nas relaçoes
de trabalho, Sant`Anna e Souza-e-Sil·a ,200¯: 80, criticam que as normas
passam a receber uma íormalizaçao especííica` com a íinalidade de
organizar a produçao.
Coníorme reíerendado pelas autoras, embasadas em Schwartz ,2002,,
essa íormalizaçao é parte da exigência uni·ersal de organizaçao social e se
caracteriza por um mo·imento progressi·o de codiíicaçao da prescriçao
operatória do trabalho. Desse modo, podemos compreender que as
normas têm o objeti·o de organizar o trabalho, surgem para prescre·er de
modo antecipado e enquadrar de íorma explícita aquilo que o trabalhador
de·eria executar. 1rabalhar jamais é, simplesmente, aplicar, mas se adaptar
sempre as ·ariabilidades organizacionais, materiais, ambientais e humana,
em tempo real. 1rabalhar é gerir, sustenta Schwartz` ,1rinquet, 2010: 10¯,.
Veriíicamos que os discursos empresariais di·ulgados no jornal interno
Alíaletra, na ati·idade de trabalho, inter-relacionam-se com os saberes
acadêmicos ou instituídos e com os saberes praticos ou in·estidos
,Schwartz, 199¯,. O polo dos saberes constituídos reíere-se a todo
conjunto de prescriçoes e normas que se encontram antes da realizaçao do
trabalho, a tudo aquilo que é íormalizado, ensinado e consultado, sob
di·ersos suportes: li·ros, manuais, organogramas e, ainda, soítwares,
computadores, no·as instalaçoes etc` ,Souza-e-Sil·a
13
, no prelo6 13,. Lsse
conjunto, que constitui o que se denomina normas antecedentes,
contempla todas as prescriçoes a que estao sujeitos os trabalhadores, no
caso os íuncionarios da empresa Alía, público-al·o do jornal interno
Alíaletra.
A gestao da ati·idade pelo trabalhador, o polo do trabalho, é
considerada como uso de si, porque nao existe execuçao, mas uso ,Schwartz
e Durri·e, 2010: 194,. Lsse terceiro polo é considerado o mais complexo, de
mais diíícil entendimento, pois implica estabelecer articulaçao entre os
saberes constituídos e os saberes in·estidos, o que se caracteriza como uma
dramatica do uso de si`, ou seja, como gestao dos ·alores subjacente as
escolhas, decisoes a serem tomadas no cotidiano a partir de imperati·os
diíerentes, gestao de impre·istos, gestao de relaçoes sociais, gestao de crises
também e, íinalmente, gestao de si - dessa entidade em parte opaca ao
próprio ser humano que íaz a experiência de si mesmo por meio da ati·idade
laboriosa
14
`.
Além disso, por meio de processo injunti·o, que neste jornal interno se
concretiza tanto pela modalidade deontica - "azer `222a é o desa"io N8Ob deveNmO
estar NHOb é "undamental Aue ten%amos `222a NHO Q quanto pela epistêmica - a proposta
!sica é tornar o am!iente N<Ob acreditamos Aue as lo5as NHOb é "undamental Aue ten%amos
NHOb Q o enunciador normaliza a açao ao expressar um saber que le·a o
interlocutor a aderir a esse discurso, aceitando-o como ·erdadeiro. A
injunçao suscita o dizer e, também, o íazer, nao é re·ersí·el, emana daquele
que se encontra em posiçao de aconselhar,ordenar, ao que recebe a
dica,conselho,ordem resta concordar ,dizer, e necessariamente executar
,íazer,. 1em-se, portanto, uma competência adquirida por meio do
treinamento, da repetiçao, supondo uma racionalidade inerente ao processo
de produçao, como se este íosse dotado de leis naturais a que os homens e
sua ciência de·essem subordinar-se e obedecer` ,Sennet, 2006,,
des·alorizando-se e apagando a experiência.
Reiteramos, por íim, o resultado dos comentarios precedentes: a posiçao
institucional do locutor e o grau de legitimidade que ela lhe coníere
contribuem para suscitar imagem pré·ia, a partir da inter-relaçao entre os
saberes instituídos na ati·idade de trabalho na qual se estabelecem
cenograíias e consequentes imagens pré·ias do locutor ,a empresa Alía,.
Pois, o ethos discursi·o mantém relaçao estreita com a ima#em prévia que o
auditório pode ter do orador ou, pelo menos, com a idéia que este íaz do
modo como seus alocutarios o percebem` ,Charaudeau e Maingueneau,
2008: 221,. A representaçao da pessoa do locutor anterior a sua tomada de
turno - as ·ezes denominada de et%os prévio ou préQdiscursivo - esta
írequentemente no íundamento da imagem que ele constrói em seu discurso:
com eíeito, ele tenta consolida-la, retiíica-la, retrabalha-la ou atenua-la`
,2008: 221,. 1oda·ia, esses autores comentam que essa noçao permanece
problematica, porque extradiscursi·a, sendo assim, precisa ser adotada com
di·ersas precauçoes.
Considera3^es "inais
O jornal interno Alíaletra! ao reíorçar as atitudes que o mercado espera
dos proíissionais nas no·as relaçoes de trabalho, marca uma característica do
·eículo de comunicaçao interna na empresa de nao ser apenas transmissor de
iníormaçao, mas também íomentadores de crenças, culturas e ·alores:
·aloriza-se a açao do indi·íduo, portanto prescre·em-se comportamentos e,
por meio da busca da concordancia e da adesao das pessoas, busca-se dar
sentido de participaçao a sua subordinaçao.
As dicas, as explicaçoes, nesses casos, nao se caracterizam apenas como
uma injunçao a íazer, que é emitida pela hierarquia responsa·el pelo
trabalho, mas adquire carater de autoridade a partir do momento em que o
leitor do jornal interno se coloca na posiçao de um proíissional que busca
receber aqueles conselhos, aquelas sugestoes. Percebe-se, portanto, que as
prescriçoes íormais, descendentes ou ascendentes nao sao suíicientes para se
compreenderem os sentidos de trabalho. O jornal interno de empresa
atribui-se também esse espaço gerador de normas, procedimentos, a serem
seguidos em busca do sucesso.
Nos discursos analisados, elabora-se, entao, uma imagem ·erbal que o
leitor ,íuncionario, pode recompor ao reunir um conjunto de elementos
írequentemente esparsos e lacunares em uma representaçao íamiliar ,a
empresa.,, como por exemplo: o time,a equipe unida, a tradiçao, solidez e
qualidade. Lsse estereótipo se deixa apreender tanto no ní·el da enunciaçao
,um modo de dizer, quanto no do enunciado ,conteúdos, temas,. A imagem
de si construída no discurso é constituti·a da interaçao ·erbal e determina,
em grande parte, a capacidade de o locutor agir sobre seus alocutarios.
Instauram-se estratégias discursi·as que constroem uma imagem particular
do locutor, numa espécie de amalgama com a imagem da empresa que é
construída atra·és dos discursos mobilizados no e so!re o jornal Alíaletra.
Sao ·arias as marcas linguísticas ,paradigma indiciario, que identiíicam
traços de didaticidade, dentre elas a exempliíicaçao, a explicaçao, a
enumeraçao, a citaçao de especialista, as perguntas retóricas, as situaçoes
didaticas em íorma de entre·ista, o uso de generalizaçoes, as íormas pessoais
e impessoais para expor conhecimento. 1rata-se, entao, de uma
interpenetraçao de conhecimentos: como se da a passagem entre quem
sabe`, o enunciador instituído pelo jornal interno, e o interlocutor-leitor
presumí·el. Indaga-se, entao, o que se quer íazer compreender para além da
iníormaçao·
NO1AS
1 Coníorme solicitaçao da empresa, atribuímos nome íictício.
2 Nome íictício para denominar o jornal interno da empresa.
3 Nome íictício atribuído a Rede.
4 1odos esses nomes íoram atribuídos especiíicamente para íins deste estudo.
5 Lm linguística, entende-se por isso o conjunto de localizaçoes no espaço e no
tempo que um ato de enunciaçao apresenta, graças aos embreadores` ,ou
shiíters`, ,Maingueneau, 1984,2008a: 88, nota n. 26,. Lm A linguagem e a
experiência humana`, Ben·eniste ,19¯4,1989: 68, reíere-se a duas categorias
íundamentais do discurso, necessariamente ligadas: a de pessoa e a de tempo.
Nesse sentido, ·er lreitas ,2011, em seu artigo A enunciaçao em texto
jornalístico: o uso das categorias de tempo, espaço e pessoa`.
6 Reíere-se ao Plano de Comunicaçao Interna da empresa Alía.
¯ Aíirmaçao com base em Schwartz ,199¯,.
8 Relembramos que se trata de nome íictício para íins deste artigo.
9 Nome íictício utilizado neste trabalho.
10 Citado por 1eixeira ,2010: 46,.
11 Lmbreantes, para Maingueneau ,2001,, categorias de pessoa, de tempo e de
espaço, coníorme Ben·eniste ,19¯4,1989,.
12 Memória coleti·a da empresa Alía e dos seus íuncionarios.
13 A autora reíere a Schwartz ,199¯,, que postula um princípio teórico-
metodológico intitulado Dispositi·o Dinamico de 1rês Polos ,DD3P,, no qual
o termo polo indica um lugar ·irtual onde se articulam os saberes constituídos,
os saberes in·estidos e a gestao ·alores.
14 Nesse comentario, Souza-e-Sil·a ,no prelo, p. 14, reíere Schwartz ,199¯,.
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LRNANI CLSAR DL lRLI1AS é doutor em Letras, area de concentraçao Linguística
Aplicada pela Pontiíícia Uni·ersidade Católica do Rio Grande do SUL
,PUCRS,, Brasil. Cursou estagio pós-doutoral na Pontiíícia Uni·ersidade
Católica de Sao Paulo ,PUC-SP,LALL,, na linha de pesquisa Linguagem e
1rabalho. Proíessor permanente do Programa de Pós-Graduaçao em Letras
da Uni·ersidade de Passo lundo ,UPl, e do Mestrado em Processos e
Maniíestaçoes Culturais da Uni·ersidade lee·ale - No·o lamburgo ,RS,.
Atua como pesquisador nas seguintes linhas de pesquisa: Constitui34o e
1nterpreta34o do Texto e do Discurso e Lin#ua#ens e &rocessos Comunicacionais. Integra
a Asociación Latinoamericana de Lstudios del Discurso ,ALLD,.
Correo electrónico: nanicesar¸terra.com.br
-in duda ( en principio6 Modalización, desdo!lamiento
enunciativo ( %etero#eneidad
MARÍA MAR1A GARCÍA NLGRONI
Uni·ersidad de San Andrés
Uni·ersidad de Buenos Aires - CONICL1
RLSUMLN. Ln este trabajo se analiza el rol discursi·o de los marcadores sin duda y en
principio en un corpus de discurso académico escrito en espanol. Luego de recordar
bre·emente lo que la bibliograíía especializada ha dicho sobre estos dos marcadores,
se propone un analisis acerca del modo en que la enunciación de cada uno de ellos
desencadena dinamicas discursi·as de desdoblamiento enunciati·o. Se sostiene así
que, analogamente a las íormas de la modalización autonímica ,Authier, 1995, con
las que el sujeto comenta la propia enunciación que esta lle·ando a cabo, las
modalizaciones introducidas por sin duda y en principio también e·idencian la
presencia de un sujeto desdoblado que, al mismo tiempo que enuncia, comenta lo
que dice. Al hacerlo, muestran la emergencia en el discurso de una heterogeneidad
en tres campos de la no coincidencia ,entre los co-enunciadores, del discurso
consigo mismo y de lo dicho con la realidad representada,.
PALABRAS CLAVL: sin duda, en principio, modalización, desdo!lamiento enunciativo, %etero#eneidad
RLSUMO. Neste trabalho, analisa-se o papel discursi·o dos marcadores sin duda e en
principio num corpus de discurso acadêmico escrito em espanhol. Depois de recordar
bre·emente o que a bibliograíia especializada disse sobre estes dois marcadores, se
propoe uma analise a respeito do modo em que a enunciaçao da cada um deles
desencadeia dinamicas discursi·as de desdobramento enunciati·o. Sustenta-se assim
que, analogamente as íormas da modalizaçao autonimica ,Authier, 1995, com as que
o sujeito comenta a própria enunciaçao que esta a le·ar a cabo, as modalizaçoes
introduzidas por sin duda e en principio também e·idenciam a presença de um sujeito
desdobrado que, ao mesmo tempo que enuncia, comenta o que diz. Ao íazê-lo, la
enunciaçao de sin duda e en principio mostra a emergência no discurso de uma
heterogeneidade em três campos da nao coincidência ,entre os co-enunciadores, do
discurso consigo mesmo e do dito com a realidade representada,.
PALAVRAS ClAVL: sin duda, en principio, modaliza34o, desdo!ramento enunciativo,
%etero#eneidade
ABS1RAC1. 1his paper discusses the role oí discourse markers sin duda and en principio
in a corpus oí academic discourse written in Spanish. Aíter brieíly re·iewing what
the literature has said about these two markers, I will examine the way in which the
enunciation oí each one oí them triggers special discursi·e dynamics. Similarly to the
íorms oí autonymic modalisation ,Authier, 1995, with which the subjects comment
on their own enunciation, the modalisations introduced by sin duda and en principio
also re·eal the presence oí an uníolded subject: i.e. while the speaker is proposing a
certain representation, he,she also comments on what is being said. In doing so, the
enunciation oí sin duda and en principio shows the emergence oí three areas oí non
coincidence ,between the co-enunciators, oí the discourse with itselí and oí what is
said with the represented reality,.
KL\ \ORDS: sin duda, en principio, modalización, desdo!lamiento enunciativo, %etero#eneidad
1ntroducción
Ln los últimos anos, ·arias in·estigaciones en el area de los discursos
cientííicos se han ocupado de las acti·idades metadiscursi·as que el sujeto
de la enunciación académica lle·a a cabo en la íormulación de sus textos
,Swales, 1990, lyland, 1998, Brei·ega, Dahl & llottum, 2002, Moreno,
2003, Dahl, 2004, entre otros,.
1

Deíinido como el discurso sobre el discurso, el metadiscurso es
caracterizado habitualmente como el material lingüístico que se reíiere no a
los aspectos proposicionales del texto, sino a la organización del discurso o
a la actitud del sujeto respecto del contenido o de su lector. Ln términos de
lalliday ,19¯3,, el metadiscurso cumple las íunciones textual e
interpersonal del lenguaje por lo que, en la bibliograíía sobre el tema, es
írecuente que se distinga el metadiscurso textual o metatexto del
metadiscurso interpersonal. Así, mientras que, con el concepto de
metatexto se alude a las íormas lingüísticas ,i. e. conectores,
estructuradores de la iníormación, que organizan de manera con·incente y
coherente el texto para el lector, con el de metadiscurso interpersonal se
hace reíerencia a aquellos elementos ,i. e. marcadores de actitud,
atenuadores, reíorzadores, marcas de persona, que maniíiestan o expresan
distintas íacetas de la identidad autoral y que contribuyen a la relación
escritor-lector. 1anto en un caso como en el otro, se trata de un tipo de
acti·idad discursi·a que puede ser descripta, para utilizar los términos de
Dahl, como la maniíestación ostensible del reconocimiento del lector por
parte del escritor` ,2004: 1811,. Ll metadiscurso se constituye así en una de
las huellas salientes de la relación intersubjeti·a y, por lo tanto, de la
presencia del sujeto en su discurso, y su estudio, al igual que el de las
indicaciones de persona, el de los distintos tipos de negaciones, el de las
marcas de la argumentación y de la reíormulación, entre otros, permite
poner de maniíiesto que la dimensión poliíónica, dialógica y subjeti·a se
materializa también en la escritura cientííico-académica a tra·és de la mera
utilización del lenguaje ,García Negroni, 200¯, 2008, 2009a y b, 2011a y b,.
Ln este trabajo me ocuparé de una de las maniíestaciones del
metadiscurso interpersonal, la desencadenada por los marcadores sin duda y
en principio, en un corpus de discurso académico escrito en espanol. Dicho
corpus esta constituido por ponencias de Lingüística, publicadas en el libro
de Actas del congreso en homenaje a Oswald Ducrot realizado en Buenos
Aires en julio de 2002 ,cí. Actas del Con#reso 1nternacional La Ar#umentación,
CD-Rom, Buenos Aires, lacultad de lilosoíía y Letras, 2003,.
2
Lspecííicamente, me propongo analizar las dinamicas discursi·as
instauradas por los dos marcadores sin duda y en principio, con el íin de
mostrar, a tra·és de la descripción, el modo en que la enunciación de cada
uno de ellos da cuenta de la presencia subjeti·a del locutor en su discurso.
Como es sabido, y analogamente a otros marcadores de la modalidad
epistémica ,como desde lue#o, naturalmente, claro, por lo visto, etc.,, sin duda y en
principio han sido habitualmente caracterizados como mecanismos de
modalización de los enunciados que introducen la subjeti·idad del locutor,
quien ·alora ,i.e. reíuerza o atenúa, el grado de íiabilidad de lo asertado.
Ahora bien, si esta descripción es sin duda` o en principio` adecuada, la
hipótesis que quisiera deíender en lo que sigue es que la ocurrencia de este
tipo de modalizadores pone de maniíiesto una dinamica discursi·a de
desdoblamiento enunciati·o. Así, de manera analoga a las íormas de la
modalización autonímica ,Authier, 1995, con las que el sujeto comenta la
propia enunciación que esta lle·ando a cabo, y que por lo tanto permiten la
construcción de una imagen suya como la de alguien que busca dominar su
discurso, las modalizaciones introducidas por los marcadores que aquí me
ocupan, sin duda y en principio, también e·idencian la presencia de un sujeto
desdoblado que, al mismo tiempo que enuncia, comenta lo que dice y, por
lo tanto, de un enunciado que no puede ser interpretado de manera directa.
Ll comentario reílexi·o, que caracteriza la dinamica discursi·a instaurada
por estos dos marcadores, complejiza así la interpretación de la
representación construida en el discurso y opaciíica el sentido del
enunciado.
A continuación entonces, y luego de recordar bre·emente lo que la
bibliograíía especializada ha dicho sobre estos dos marcadores ,¸ 2,,
propondré una caracterización de ambos en términos del desdoblamiento
enunciati·o que la enunciación de cada uno de ellos desencadena ,¸ 3,. Ln
particular, intentaré demostrar que, si en el caso de la modalización
autonímica, los comentarios reílexi·os se reíieren a las íormas del decir y
muestran la emergencia en el discurso de una heterogeneidad ,o no
coincidencia,, que por otro lado le es constituti·a, en el caso de los
comentarios introducidos por los modalizadores sin duda y en principio, estos
aluden reílexi·amente a lo dicho, y al hacerlo también senalan, según la
dinamica de desdoblamiento introducida por uno u otro marcador, la
irrupción de la heterogeneidad. La actitud de alerta y de control que se
maniíiesta a tra·és de estos marcadores de reíuerzo y de atenuación
contribuye pues a la coníiguración de la imagen del locutor académico en
su discurso e inciden en la relación interpersonal establecida con el lector
,ya sea porque el locutor busca persuadirlo de la importancia y originalidad
de su propuesta, ya sea porque pretende anticiparse a sus posibles
objeciones sobre el contenido de lo que aíirma,.
<2 -in duda ( en principio2 Al#unos antecedentes
Ln términos generales, sin duda ha sido descripto como un marcador de
modalidad epistémica que expresa e·idencia ,Martín Zorraquino y Portolés,
1999, López lerrero, 2005, Montolío, 2004,. Ln tanto tal, aíirma Montolío,
se interpreta pragmaticamente como reíorzador del ·alor de ·erdad de la
aserción en la que aparece, ya que presenta un determinado segmento de la
iníormación como e·idente, indiscutible y libre de toda duda` ,Montolío,
2004: 26¯,.
Al igual que otros marcadores epistémicos reíorzadores de la ·erdad,
como por supuesto, claro, desde lue#o y ad·erbios como evidentemente, o!viamente,
etc., sin duda no íorma parte del dictum -Ko·acci ,1999, lo ubica dentro del
grupo de ad·erbios y locuciones que modiíican al modus-, sino que
constituye una predicación secundaria. Ln términos de Martín Zorraquino y
Portolés ,1999,, dicha predicación
reíleja un cierto juicio metalingüístico`, en la medida en la que apunta a un
segmento del discurso ,a lo dicho con palabras, o a lo que se halla implícito en
la mente de los interlocutores, mas que, directamente, a la realidad
extralingüística` ,Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4146,.
Sin embargo, agregan estos autores en el mismo trabajo, a diíerencia de
los otros marcadores de e·idencia, sin duda puede remitir a segmentos de
discurso sobre cuya e·idencia el hablante no quiere comprometerse. De este
modo, su presencia maniíiesta
un acuerdo menos aíecti·o`, mas neutro` o mas objeti·o, por lo que esta
unidad resulta especialmente eíicaz para expresar e·idencias sobre las que el
hablante no puede tener control ,por ejemplo, porque no tiene experiencia
directa, percepción personal de los contenidos a los que la partícula remite,.
,Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4158,
luentes Rodríguez ,2009,, por su parte, caracteriza a sin duda como un
modalizador de reaíirmación que marca el con·encimiento total del hablante
respecto de lo dicho. Sin embargo, senala la autora, a diíerencia de otros
reaíirmati·os, sin duda es no poliíónico. Así, según luentes Rodríguez, el
hablante es locutor y enunciador y se compromete con la ·erdad de lo dicho.
Reaíirma algo sostenido por otros enunciadores`

,2009: 318,.
3
1anto Martín Zorraquino y Portolés ,1999, como luentes Rodríguez
,2009, hacen notar, con justeza, que sin duda participa a menudo en
construcciones concesi·as al introducir un miembro del discurso que, al
coníirmar anticipadamente la opinión de un posible interlocutor, sir·e para
salir al paso de una objeción pre·isible` ,Martín Zorraqunino y Portolés,
1999: 4153,.
linalmente, resulta importante mencionar que sin duda es una expresión
en ·ías de gramaticalización que se presta a un analisis componencial y que
oírece otras ·ariantes como sin dudas, sin lu#ar a dudas, sin duda al#una, sin
nin#una duda al tiempo que alterna con incisos del tipo no %a(7ca!e la menor
duda, a no dudarlo, sin dudarlo. Según Martín Zorraquino ,2010,, el proceso de
gramaticalización esta en ·ías de producirse, puesto que sin duda muestra ya
signiíicados modales propios. La autora aíirma así que
solo sin duda ,no sin duda al#una, que indica que el hablante se halla totalmente
con·encido de la ·erdad de su comentario, indica que el hablante deduce por
algunos indicios la ·erdad de lo que comenta, pero no se basa para ello en su
propia percepción. ,Martín Zorraquino, 2010:106,
Ln cuanto a en principio, su tratamiento en la bibliograíía ha sido
relati·amente escaso. Ln su Diccionario de uso del espa,ol, María Moliner senala
que
Con ·erbos como aceptar, esta!lecer, estar con"orme y semejantes, signiíica que se
adopta la actitud, acuerdo, etc. de que se trata pro·isionalmente y que nue·os
datos o circunstancias pueden hacer cambiar la actitud, opinión, etc.` ,Moliner,
1984: 844,.
Ln este sentido, y puesto que, según la lexicógraía, en principio indica que
la iníormación a la que acompana no es deíiniti·a y que se esta dispuesto a
reemplazarla por otra, puede aíirmarse que lo caracteriza como un marcador
esencialmente epistémico con ·alor de pro·isionalidad`.
Por su parte, en su artículo de 2003 sobre en principio, Montolío lo
describe como un operador de debilitamiento argumentati·o que, desde su
·alor temporal de base, e·oluciona metonímicamente hacia un signiíicado
epistémico de pro·isionalidad de la ·erdad del enunciado` y de allí, en
algunos usos, a un ·alor de distanciamiento, que acarrea la iníerencia de que
el receptor debe sospechar de la ·erdad del enunciado` ,2003: 5¯,.
Asimismo, la autora hace notar que en principio íunciona a menudo como una
expresión predicti·a que anuncia cataíóricamente que en el miembro
siguiente del discurso aparecera un mo·imiento argumentati·o anti-
orientado respecto del primero.
linalmente, en su Diccionario de conectores ( operadores del espa,ol, de 2009,
luentes Rodríguez lo deíine como un operador argumentati·o que, en el
plano iníormati·o, indica también pro·isionalidad, en el plano modal,
implica una actitud de cautela o reser·a en el decir en la medida en que el
hablante no se compromete con lo dicho y establece cierta distancia del
enunciador` ,2009: 138,, y en el plano argumentati·o, introduce un
argumento no deíiniti·o, de íuerza relati·a, cuya operati·idad puede quedar
en suspenso en el íuturo. Puede actuar como un atenuati·o de íuerza
aserti·a y argumentati·a` ,2009: 139,.
Ln lo que sigue, y si bien considero íundamentalmente adecuadas las
descripciones propuestas para ambos marcadores, plantearé, como adelanté,
una caracterización en términos del desdoblamiento enunciati·o que los
comentarios reílexi·os sobre lo dicho introducidos por sin duda y en principio
desencadenan y que ponen en e·idencia la emergencia de la heterogeneidad.
82 -in duda ( en principio ( las dinmicas discursivas de
desdo!lamiento enunciativo
Como queda dicho, la presencia de las expresiones modalizantes que nos
conciernen implica una actitud de desdoblamiento enunciati·o. Ln eíecto, la
puesta en escena enunciati·a ,noción que alude al conjunto de ·oces o de
puntos de ·ista presentes en el tejido discursi·o y que intenta dar cuenta de
cómo en el marco de esa alteridad se construye, de manera no siempre ni
necesariamente consciente, la posición del locutor, de la que el discurso
parece surgir implica al menos dos puntos de ·ista.
Ll primero de ellos, ,L
1
,, es el relati·o a lo dicho, es decir a la
representación que el locutor construye en su discurso acerca de la situación
de la que habla. Como bien aíirma Ducrot en relación con la noción de
dictum, dicha representación no puede sino ser siempre subjeti·a:
,., je crois que les mots de la langue sont incapables, de par leur nature même,
de décrire une réalité. Certes les énoncés se réíerent toujours a des situations,
mais ce qu`ils disent a propos de ces situations n`est pas de l`ordre de la
description. |...|. Ce qu`on appelle idée, dictum, contenu propositionnel n`est
constitué par rien d`autre, selon moi, que par une ou plusieurs prises de
positions. ,Ducrot, 1993: 128,
Por su parte, el segundo punto de ·ista, ,L
2
,, concierne al comentario
reílexi·o y opaciíicante acerca de la representación e·ocada en L
1
. Dicho
comentario, que complejiza la interpretación del posicionamiento del
locutor, marca la irrupción en el hilo aparentemente monológico del propio
discurso de la heterogeneidad que, siguiendo la propuesta de Authier en
relación con la modalización autonímica, caracterizaré en tres dominios,
según las distintas glosas que los comentarios introducidos por uno u otro
modalizador permitan explicitar en el corpus analizado. Lsos dominios son
el de la no coincidencia locutor-interlocutor, el de la no coincidencia del
discurso consigo mismo y el de la no coincidencia de lo dicho con el mundo
representado.
4
Senalo sin embargo, antes de comenzar con el analisis, que en lo que
sigue dejo de lado aquellos usos basicamente temporales de en principio, que
no implican el comentario reílexi·o que aquí analizo. A modo de ejemplo de
este empleo, puede considerarse ,1,, que aparece en la sección Introducción
de una ponencia, y en el que en principio`, seguido por en segundo
término`, íunciona como un ordenador de discurso que podría paraírasearse
por en primer término`, en primer lugar` o en un primer momento`.
5
1. lundamentaré, en principio, por qué es primordial el adiestramiento en la
argumentación y en el debate y, en se%undo t+rmino, me reíeriré a
algunos contenidos, métodos y logros de la ensenanza y la practica de
estas acti·idades. ,archi·o 44,.
2.1. -1? DUDA \ E? &R1?C1&1. \ LA NO COINCIDLNCIA IN1LRLOCU1IVA LN1RL LOS CO-
LNUNCIADORLS
Ln esta primera categoría de íormas opaciíicantes del comentario sobre
lo dicho, el modalizador sin duda muestra, localmente, la no coincidencia con
el interlocutor-lector ,o co-enunciador,. Lsta no coincidencia podría
explicitarse por medio de glosas del tipo X, como usted acordara conmigo`,
X, le pido que lo acepte` o bien del tipo X, y en X estoy de acuerdo con
usted`, X, como seguramente usted dira`. Se trata, como se ·e, de glosas
que indican que la representación construida en el discurso por el locutor ,i.
e. el segmento X, objeto del comentario, no ·a de suyo, ya que no
necesariamente es compartida por los dos protagonistas de la enunciación.
De allí, que en algunos casos, el comentario reílexi·o introducido por sin
duda muestre la puesta en escena de un enunciador que propone la
aceptación de X por parte del co-enunciador ,es el caso de 2, y en otros, la
de un enunciador cuyo punto de ·ista es el de la posible objeción que el
lector podría plantear y que el locutor reconoce como adecuada o ·alida ,es
el caso de 3 y 4,.
2. La cita indirecta se organiza en cuatro clausulas de las cuales destacamos las
dos últimas por tratarse de contextos que admitirían porAue en lugar de Aue.
Como puede ·erse, las clausulas presentan argumentos que íundamentan la
ase·eración anterior: el )M1 no %ace exi#encias de nin#'n tipo2 ,Ln qué cambiaría
el texto si en lugar de Aue se hubiera usado porAue· 7in duda, se marcaría
mas explícitamente la ·inculación lógica entre las tres últimas clausulas,
particularmente se íocalizaría sobre la negati·a anterior: El )M1 no %ace
exi#encias, que se yergue dialógicamente sobre la aíirmación positi·a en el
mismo sentido, plenamente ·igente en los discursos sociales sobre el
organismo. Al explicitar la relación, se expone a la respuesta, a la crítica o a
la discusión. ,archi·o 68,
3. Lste primer estudio exploratorio de la relación entre los categorizadores
académicos y los textos argumentati·os, sin duda, requiere la
proíundización de la distinción entre subgrupos de los mismos en cuanto a
su íuncionalidad para la detección de argumentos.
A ,uturo nos proponemos establecer una gradación entre los elementos de
cada subgrupo con el objeti·o de obser·ar si existe algún grado de
prototipia. ,archi·o 2¯,
4. Luego de esto, Platón nos retrotrae a un ejemplo cercano al tema de la
persuasión: nos dice que este remedio, mencionado recién, debe ser usado
sólo por los médicos ,cír. ib. iii 389b2-5,, y aca se reconoce que se puede
mentir en beneíicio del estado ,cír. ib. iii 389b¯-c6,, es decir, se reconoce
ese uso positi·o de la mentira. Destacamos, luego, dos elementos: el uso
de proposiciones íalsas y la precariedad de este uso. Lstos dos elementos
se corresponderían respecti·amente con esa concepción de argumentación
interacti·a donde ambos integrantes utilizan las ·isiones sostenidas por
sus oponentes, y con la noción de re·ocabilidad, donde una proposición
en un momento dado ser·iría como presunción para la acción, pero luego
podría ser descartada. Ademas de esto, cabe recordar el contexto donde se
presentarían tales elementos constituyentes de la argumentación: una
instancia educati·a donde toda·ía la audiencia no tiene determinados
estandares para aírontar una argumentación de crítica de lo establecido.
1al instancia coincidiría con el contexto de búsqueda de iníormación
donde el ad consequentiam se da principalmente.
7in duda, no se puede concebir esta concepción como la racionalidad
platónica. $ero, dado un contexto particular de la educación donde la
crítica de las con·enciones es in·iable, un contexto donde se debe decidir
de qué manera actuar, podemos decir que Platón se sir·ió, aunque no
teorizó, de una practica argumentati·a que no en todos los casos debería
ser considerada irracional. ,archi·o ¯5,
Como se obser·a, mientras que en ,2,, sin duda comenta reíorzandolo
el punto de ·ista de la representación, de modo que el locutor queda
identiíicado con ambos enunciadores ,el de la representación que
construye y el del comentario que incluye y que con·oca al lector a aceptar
dicha representación, y el desdoblamiento enunciati·o resulta con·ergente:
L
1
punto de ·ista del contenido X ,|con la presencia de porAue| se marcaría
explícitamente la ·inculación lógica entre las tres
últimas clausulas`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que busca el acuerdo por
parte del co-enunciador con L
1
, punto de ·ista que el
locutor asume
8losa: I, como usted acordar conmi#o,
L se identiíica con L
1
y L
2
,la ocurrencia de sin duda contribuye a la
construcción de una puesta en escena enunciati·a
en la que no sólo el locutor sino también el co-
enunciador quedan identiíicados con L
1
,
Desdolamiento enunciati2o con2er%ente9 reíuerzo aserti·o de L
1
|~
L
2
,L
1
,|
en ,3, y en ,4,, el desdoblamiento enunciati·o del locutor se complejiza aún
mas ,ya no se trata de un desdoblamiento con·ergente sino de uno
di·ergente,. Ln eíecto, si bien presenta como ·alido el punto de ·ista del
contenido representado en X ,cí. modalidad declarati·a aserti·a en
indicati·o en este estudio exploratorio requiere proíundización` y en no
se puede concebir esta concepción como la racionalidad platónica`,, el
locutor no se identiíica con él. Atribuido esta ·ez al interlocutor-lector, es
decir al co-enunciador, el punto de ·ista e·ocado a tra·és del comentario
reílexi·o es concedido por el locutor. Ln eíecto, implícita ,cí. 3, o
explícitamente ,cí. en ,4,, la presencia de pero en el enunciado siguiente,, ,3,
y ,4, se enmarcan en estructuras concesi·as, de modo que, a diíerencia de
lo que ocurre en ,2,, el punto de ·ista que el locutor sostendra en la
continuación de su discurso no depende del enunciado modalizado por sin
duda, sino del enunciado \ posterior. La presencia de sin duda no se
relaciona pues con el reíuerzo de lo asertado en X ni aún menos con el
reíuerzo del ·alor de ·erdad de X ,Montolío, 2004,, sino con la
intensiíicación del reconocimiento por parte del locutor de la no
coincidencia con el co-enunciador.
L
1
punto de ·ista del contenido X ,Lste primer estudio requiere la
proíundización de la distinción` ,en 3, , no se
puede concebir esta concepción como la racionalidad
platónica`,en 4,,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que e·oca el punto de ·ista de
una posible objeción del co-enunciador que el
locutor acepta
8losa: I, esto( de acuerdo con usted, Npero GO
L se identiíica con L
2
y concede L
1
,la ocurrencia de sin duda contribuye a la
construcción de una puesta en escena enunciati·a en
la que el locutor concede un punto de ·ista ,L
1
,

con
el que el co-enunciador queda identiíicado,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 reíuerzo del reconocimiento
de la objeción posible ,L
2
, y concesión de L
1

Desde este punto de ·ista, la alternancia, en este tipo de contextos,
entre sin duda y sus ·ariantes ,sin dudas, sin lu#ar a dudaNsO, sin duda al#una,, no
se explicaría entonces en relación con el grado de certeza o de e·idencia
que el locutor tiene de lo que aserta ni con el reíuerzo del ·alor de ·erdad
de la aserción en la que aparece, sino mas bien con la íuerza del consenso
enunciati·o con el interlocutor que el locutor busca lograr en relación con
lo que dice. Ls lo que se obser·a, por ejemplo, en ,5,, donde el comentario
reílexi·o introducido por sin lu#ar a duda, que caracteriza, por cierto, lo
dicho como e·idente y íuera de toda discusión, no solo senala la plena
adopción del punto de ·ista por parte del locutor, sino también por parte
del co-enunciador, que en esta puesta en escena queda practicamente
obligado a admitir la representación X como la que corresponde a la
situación de la que se habla. De hecho, L
1
es presentado como compartido
por todos.
5. Nuestro retor esta recurriendo a la retorsión`: retoma las palabras del
oponente para desautorizarlas o reíutar su argumentación. ,\ cómo lo
reíuta· Lxtendiendo ese juicio a autores de renombre como Catulo,
Marso, etc., que sin lu%ar a duda gozan del gusto del auditorio. Así,
queda inscripto en una tradición ya legitimada y que automaticamente lo
legitima a él: no sólo escribe con el mismo estilo sino que es criticado por
la misma tradición crítica y del mismo modo que ellos. A tra·és del
exemplum, entonces, ilustra y establece la autoridad de su trabajo. ,archi·o
90,
L
1
punto de ·ista del contenido X ,Catulo, Marso, etc. gozan del gusto del
auditorio`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que presenta L
1
como
compartido por todos
8losa: I, como !ien sa!emos,
L se identiíica con L
1
y L
2
,la ocurrencia de sin lu#ar a duda contribuye a la
construcción de una puesta en escena
enunciati·a en la que no solo el locutor, sino
también el retor y el co-enunciador quedan
identiíicados con L
1
,
Desdolamiento enunciati2o con2er%ente9 doble reíuerzo aserti·o de
L
1
|~ L
2
,L
1
,|
Analogamente, en las estructuras concesi·as como ,6,, el comentario
introducido por sin lu#ar a dudas caracteriza el segmento X como la
expresión de un punto de ·ista que el locutor no solo acepta como una
objeción posible que concede ,como en ,3, y ,4,,, sino que constituye un
punto de ·ista con el que acuerda plenamente, aunque no sea éste el que
íinalmente adoptara en la continuidad del discurso. Las glosas X, y en esto
estamos de acuerdo` o X, es cierto, es como usted dice` ponen de
maniíiesto así la búsqueda por la puesta en común enunciati·a entre el
locutor y su co-enunciador. De este modo, al mismo tiempo que atenúa la
amenaza a la imagen del otro a tra·és del reconocimiento del punto de
·ista de la objeción que le atribuye, el locutor reíuerza su propia imagen
,et%os, al mostrarse como alguien abierto y generoso, capaz de tomar en
consideración e incluso de aceptar puntos de ·ista que no son los propios.
6. Nuestra in·estigación ha coníirmado la hipótesis inicial acerca de la
presencia de las perspecti·as neoretórica y pragmadialéctica y el
predominio de la primera, no se ha coníirmado la presencia de la
perspecti·a lógica.
7in lu%ar a dudas, en el contexto estudiantil, en el que no sólo se trata de
aprender a resol·er conílictos, sino también de saber deíenderse de tanta
propaganda y publicidad que pretende persuadir a los estudiantes, la línea
retórica juega un papel de capital importancia para aprender a detectar los
mecanismos de la persuasión. 7in emar%o, ·istos el caracter integrador
del modelo pragmadialéctico, sus posibilidades de aplicación real y su
íirme base epistemológica, nos inclinamos a pensar que éste puede ser un
aporte interesante a la propuesta pedagógica de la Reíorma en torno a la
argumentación. ,archi·o 22,
L
1
punto de ·ista del contenido X ,en el contexto estudiantil, la línea
retórica juega un papel de capital importancia`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que e·oca el punto de ·ista
de la objeción del co-enunciador, punto de ·ista con
el que el locutor acuerda.

8losa: I, es cierto, es como usted dice, Npero GO
L se identiíica con L
2
y acuerda con L
1
,la ocurrencia de sin duda
contribuye a la construcción de una puesta en
escena enunciati·a en la que el locutor da su
acuerdo a L
1
, punto de ·ista con el que el co-
enunciador queda identiíicado,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 doble reíuerzo del
reconocimiento de la objeción ,L
2
, y acuerdo con
L
1

Ln cuanto a los comentarios reílexi·os introducidos por en principio y
que hacen emerger la heterogeneidad en este primer campo, puede
considerarse a modo de ejemplo ,¯,:
¯. Dentro de las paremias, resulta diíícil establecer distinciones. Pero aunque
las íronteras que se establecen siempre son un poco diíusas, en principio,
podemos distinguir al pro·erbio del dicho por ser el primero mas
connotati·o y metaíórico. Así, por ejemplo, mas ·ale pajaro en mano que
100 ·olando` no se reíiere en absoluto a los pajaros, mientras que un
dicho como el perro es el mejor amigo del hombre`, es mas denotati·o,
alude eíecti·amente a la relación entre el perro y el hombre. ,archi·o 9,
Como puede constatarse, el comentario introducido por en principio
marca, en eíecto, la pro·isionalidad epistémica del locutor respecto del
punto de ·ista presentado ,X,. Pero al mismo tiempo, también senala un
pedido de adhesión al co-enunciador para que acepte ,al menos,
momentaneamente, tal como lo sugiere el ·alor temporal base de la
locución, la propuesta de distinción entre pro·erbio y dicho que el autor
desarrollara en lo que sigue. Nue·amente, el comentario reílexi·o instaura
una dinamica discursi·a de desdoblamiento enunciati·o di·ergente que
complejiza la interpretación del enunciado y que podría representarse como
sigue:
L
1
punto de ·ista del contenido X ,podemos distinguir el pro·erbio del
dicho`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, al que marca con el caracter
de pro·isional y que busca la adhesión del co-
enunciador a esa representación
8losa: I, acéptelo por el momento aunAue no sea de"initivo,
L pone en escena L
1
y se identiíica con L
2
,la ocurrencia de en principio
contribuye a la construcción de una puesta en escena
enunciati·a en la que el locutor muestra su actitud de
reparo o precaución epistemológica írente a L
1
y en
la que el co-enunciador es con·ocado a adoptar la
misma actitud,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 aserción mitigada de L
1
2.2. -1? DUDA \ E? &R1?C1&1. \ LA NO COINCIDLNCIA DLL DISCURSO CONSIGO MISMO
Ln el campo de esta no coincidencia, lo que estas íormas opaciíicantes
del comentario sobre lo dicho representan es la relación de un interior con
un exterior discursi·o que le asegura su unidad y su identidad. Ln otras
palabras, el discurso construye una imagen de él mismo y una identidad
diíerenciada al especiíicar reílexi·amente los otros discursos y las
relaciones que lo ligan a ellos: acuerdo, apoyo, éníasis, di·ergencia,
conílicto. Ln el caso de los comentarios reílexi·os introducidos por sin
duda, el autor puede hacer resonar en el propio, el discurso de otro,s, en el
que busca apoyo y a partir del cual pretende basar su argumentación ,cí.
,8,,, o a la in·ersa, e·ocar un discurso para luego distanciarse de él o para
mostrar sus íalencias con el íin de a·anzar en la construcción del saber
disciplinar ,cí. ,9,,. Las glosas X, como sostiene.`, X, y aquí retomo lo
dicho por.`, X, como se aíirma en la bibliograíía` e·ocan la presencia
extrana en el discurso de discursos pertenecientes a otros, y al hacerlo
ponen en e·idencia la interdiscursi·idad mostrada.
8. Reconociéndose cristiana la gran mayoría de la población actual de
nuestro país y siendo cristiana la raíz y la sa·ia de su cultura histórica -al
punto que la nación misma se haría irreconocible sin ella- sin duda debe
considerarse prioritariamente a la doctrina cristiana entre aquellos ·alores
esenciales de la tradición chilena que la Constitución Política de la
República nos manda a preser·ar. ,archi·o 101,
L
1
punto de ·ista del contenido X ,debe considerarse la doctrina cristiana
entre los ·alores esenciales`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que senala el acuerdo del
locutor con el punto de ·ista L
1
, punto de ·ista que,
según obliga a reconocer L
2
, ha sido sostenido en
otro discurso ,aquí, la Constitución Política de la
República,
8losa: I, ( aAu$ retomo lo Aue se a"irma en la Constitución &ol$tica de la Rep'!lica,
L se identiíica con L
1
y L
2
,la ocurrencia de sin duda contribuye a la
construcción de una puesta en escena enunciati·a
en la que el locutor marca su acuerdo con otro
discurso, en el que busca apoyo, al identiíicarse
con L
1
,
Desdolamiento enunciati2o con2er%ente9 reíuerzo aserti·o de L
1
|~
L
2
,L
1
,|
9. Como sostiene lill, desde el punto de ·ista aristotélico toda retórica, para ser
completa, necesita tener en cuenta premisas de la ética y de la política, es decir,
premisas que comprometan al hombre en la elección moral` ,lill, 1989: 43,. Lntra
en juego aquí el concepto aristotélico de proaíresis -también traducible por
elección racional`-, esencial en los tratados éticos, que dan a la Retórica su teoría
de la moti·ación.
7in duda, el tratamiento de las emociones oírecido en la Retórica es rele·ante no
sólo para la retórica íilosóíica que se reclamaba desde la Academia platónica, sino
también para la teoría ética y la íilosoíía de la mente. 7in emar%o, los retóricos
tradicionales posteriores ,desde Cicerón y Quintiliano en adelante, llamati·amente
no siguieron a Aristóteles en su doctrina de las pruebas psicológicas, desatendiendo
una de sus mayores contribuciones. La respuesta a esta iníidelidad tal ·ez esté dada
por el hecho de que Aristóteles no escribió un manual de retórica, sino una retórica
íilosóíica. ,archi·o 81,
L
1
punto de ·ista del contenido X ,el tratamiento de las emociones es
rele·ante para la retórica íilosóíica, la ética y la
íilosoíía de la mente`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que marca el reconocimiento
por parte del locutor del punto de ·ista L
1
, punto de
·ista que, según obliga a reconocer L
2
, ha sido
sostenido en otro discurso ,aquí, el discurso de lill,
8losa: I, como a"irma +ill, Npero G,
L se identiíica con L
2
y concede L
1
,la ocurrencia de sin duda contribuye a la
construcción de una puesta en escena enunciati·a en
la que el locutor marca su distancia, concediéndolo,
respecto de otro discurso, L
1
,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 reíuerzo del reconocimiento
del discurso ajeno ,L
2
, y concesión de L
1

1ambién en el caso de los enunciados modalizados con en principio, los
comentarios pueden ·incularse con otros discursos pre·ios. Así, por
ejemplo, en ,10,, donde se reproduce en estilo indirecto el discurso de otro
autor ,lellegouarc`h,, en principio no caracteriza la propia representación del
locutor como pro·isional ,como ocurría en ,¯,,, sino que comenta como
poco íiable e incluso como inexacto lo dicho o estipulado en un tercer
discurso, el de las leyes Licinianas. De allí, que el punto de ·ista con el que el
locutor ,al igual que el autor citado, se identiíica en la continuidad del
discurso sea contrario a lo aíirmado por ellas: írente al permitían el acceso a
todos los ciudadanos`, se introduce el argumento prueba de la inexactitud de
ese discurso ajeno ,cí. la presencia del reíormulador no paraírastico de %ec%o,,
permitían el acceso solo a los eAuites`.
10. Por otro lado, J. lellegouarc`h aíirma que era indispensable ser rico, no
solamente para tener éxito, sino también para comenzar una carrera política y,
por otro lado, que las leyes Licinianas, que permitían en principio el acceso al
consulado a todos los ciudadanos romanos, no se lo abrían de hecho mas que
a los eAuites, es decir, a los ciudadanos capaces de hacer írente a los gastos
considerables que conlle·aba necesariamente su status social y político.
,archi·o 91,
L cita L
0
L
1
punto de ·ista del contenido X ,Las leyes permitían el acceso a todos los
ciudadanos`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que marca la distancia por
parte del locutor respecto del punto de ·ista L
1
,
punto de ·ista que, según obliga a reconocer L
2
, ha
sido sostenido en otro discurso ,el de las leyes
Licinianas,
8losa: I, se#'n dec$an inexactamente las le(es licinianas,
L ,y L
0
, se identiíican con L
2
y se distancian de L
1
,la ocurrencia de en
principio contribuye a la construcción de una
puesta en escena enunciati·a en la que L y L
0
marcan su distancia respecto de otro discurso, el
e·ocado en L
1
, que aparece como íalso o
inadecuado,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 aserción distanciada de L
1

De modo analogo, en ,11,, el modalizador comenta la representación
e·ocada en otro discurso, el del analisis poliíónico de la enunciación de
Ducrot, al que cita en nota, caliíicandolo como pro·isional o dudoso al
menos en lo que respecta la situación particular de la que se habla, y al
hacerlo colabora en la construcción de la actitud de reparo y de precaución
del locutor írente a ella:
11. Lsto se podría deber a que el desacuerdo ,identiíicación negati·a,
responde reíutati·amente, en este tipo de secuencia dialógica, a la
interpretación que hace el entre·istado de supuestas aíirmaciones
presentes en las inter·enciones del entre·istador. Ln este sentido, los
ejemplos muestran la característica, en principio, poliíónica
1
de las
inter·enciones reacti·as de identiíicación negati·a. ,archi·o 55,
Cí. Ducrot: 1984
L
1
punto de ·ista del contenido X ,los ejemplos muestran la característica
poliíónica de las inter·enciones reacti·as`,
L
2
responsable del comentario sobre lo dicho, que marca la precaución
por parte del locutor respecto del punto de ·ista
L
1
, punto de ·ista que, según obliga a reconocer
L
2
, ha sido sostenido en otro discurso ,el de la
teoría de la poliíonía,
8losa: I, se#'n dir$a Ducrot,
L pone en escena L
1
y se identiíica con L
2
,la ocurrencia de en principio
contribuye a la construcción de una puesta en
escena enunciati·a en la que el locutor muestra su
actitud de reparo o precaución epistemológica
írente a L
1
,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 aserción mitigada de L
1

Como puede constatarse, los ejemplos ,10, y ,11, ejempliíican,
respecti·amente, los dos ·alores epistémicos de distanciamiento` y de
pro·isionalidad` que Montolío ,2003, propone para en principio2
2.3. -1? DUDA \ E? &R1?C1&1. \ LA NO COINCIDLNCIA LN1RL LO DIClO \ LAS COSAS
O LN1RL LA RLPRLSLN1ACIÓN CONS1RUIDA \ LL MUNDO RLPRLSLN1ADO
Representado por glosas del tipo X, a íalta de otra representación mas
adecuada`, X, esta es la representación que con·iene`, o X, y esta
representación parece justa`, en las que se indica que lo dicho ,no, se
corresponde exactamente con la realidad a la que reíiere, este último tipo
de comentarios meta-discursi·os alude a las búsquedas, íracasos y logros
en la producción de la representación justa`. Así, en los íragmentos que
siguen, el locutor se desdobla en comentador tanto para aíirmar una
adhesión a una precisión propuesta por él mismo para describir aquello de
lo que habla ,cí. ,12,,, como para indicar una reser·a respecto del caracter
adecuado o deíiniti·o de la caracterización que propone ,cí. ,13,,.
12. Ln estos tres ejemplos de entimema, que apuntan a la decisión que se
puede suscitar en un auditor o espectador, se aprecia que sin duda es
posible proponer los silogismos in·olucrados en tales argumentos.
,archi·o 83,.
L
1
punto de ·ista del contenido X ,es posible proponer los silogismos
in·olucrados en tales argumentos`,
L
2
responsable del comentario sobre la representación X para reíerir a la
realidad
8losa: I, ( I es la representación Aue conviene para la realidad a la Aue se re"iere,
L se identiíica con L
1
y L
2
,la ocurrencia de sin duda contribuye a la
construcción de una puesta en escena
enunciati·a en la que el locutor muestra su
actitud de adhesión a la representación e·ocada
en L
1
,
Desdolamiento enunciati2o con2er%ente9 reíuerzo aserti·o de L
1
|~
L
2
,L
1
,|
13. Ll castellano marca la reíerencia a la íuente de iníormación de lo dicho -y el
acceso que los participantes tienen a esa íuente- no sólo mediante
estrategias léxicas ,según dicen`, aparentemente`, por lo ·isto`, sino
también por medio de estrategias gramaticales. La composición de la
categoría e·idencial en castellano parece por otro lado adaptarse
períectamente a la estructura propuesta en otros trabajos para otras lenguas
no relacionadas -en especial \ilett ,1988, y Plungian ,2001,-, dado que en
principio pareciera distinguir entre e·idencia directa ,posibilidad de
ele·ación de sujeto, ·ersus e·idencia indirecta ,imposibilidad de ele·ación,,
y dentro de la e·idencia directa, entre sensorial ,construcción ele·ada con
iníiniti·o, y endoíórica ,construcción ele·ada con gerundio,. ,archi·o 62,
L1 punto de ·ista del contenido X ,el castellano parece distinguir entre
e·idencia directa ·s. e·idencia indirecta`,
L2 responsable del comentario sobre la representación X para reíerir a la
realidad
8losa: I, ( I parece convenir a la realidad a la Aue se re"iere,
L pone en escena L
1
y se identiíica con L
2
,la ocurrencia de en principio
contribuye a la construcción de una puesta en
escena enunciati·a en la que el locutor muestra su
actitud de reparo o precaución epistemológica
írente a la representación de L
1
,
Desdolamiento enunciati2o di2er%ente9 aserción mitigada de L1
Ln uno y otro caso, los comentarios introducidos en este campo por sin
duda y en principio ponen de maniíiesto una ·ez mas la presencia de un sujeto
desdoblado que a la ·ez que representa mediante el lenguaje un cierto estado
de cosas comenta reílexi·amente lo que dice. \ en ese comentario emerge la
heterogeneidad constituti·a, en este caso, la no coincidencia entre lo dicho,
es decir, la representación subjeti·a construida en el discurso acerca de lo
que se habla, y la cosa o el mundo que se busca representar.
Conclusiones
Ln este trabajo, he abordado el estudio de las dinamicas discursi·as
instauradas por sin duda y en principio, habitualmente caracterizados como
marcadores de la modalidad epistémica ,de reíuerzo y de debilitamiento,
respecti·amente,. le intentado así poner de maniíiesto que los comentarios
sobre lo dicho, que cada uno de ellos introduce, muestran la presencia de un
sujeto desdoblado que, al mismo tiempo que enuncia, comenta de manera
reílexi·a y opaciíicante lo que dice y al hacerlo, queda senalada en el discurso
la emergencia de la heterogeneidad que, como aíirma Authier, es constituti·a
de todo discurso.
Ln algunos casos, la dinamica de desdoblamiento introducida por los
marcadores es, ademas de doble, con·ergente. Ls lo que se constata en
algunos de los comentarios introducidos por sin duda, en los que la
representación construida X se ·e reíorzada por el comentario |L
2
,L
1
,|. Ln
otros, en cambio, el desdoblamiento es di·ergente, ya sea porque no hay
reíuerzo aserti·o de X pero sí reíuerzo del reconocimiento del punto de ·ista
e·ocado en X, que se concede o que solo se presenta para comentarlo, en el
caso de los comentarios con sin duda que se inscriben en el marco de
secuencias concesi·as, ya sea porque se trata de una aserción mitigada o de
una aserción distanciada de X, en el caso de los comentarios con en principio.
Sea como sea, en todas las coníiguraciones, los comentarios reílexi·os
introducidos por estos modalizadores no se relacionan con el reíuerzo o
atenuación del ·alor de ·erdad de la aserción en la que aparecen. 1al como
intenté mostrarlo aquí, ellos aluden a la no coincidencia en distintos campos
y al hacerlo ponen en e·idencia la actitud de alerta y de control del sujeto
académico que, en la alteridad constituti·a, busca dominar su discurso.
N
O1AS
1 Lste artículo íorma parte de la in·estigación que desarrollo en el CONICL1 y del
proyecto UBACy1 l 020 que dirijo ,Programación Cientííica 2008-2010,.
Constituye una ·ersión ampliada de la comunicación presentada en el XVI
Congreso Internacional de la ALlAL, Alcala de lenares, 6 al 9 de junio de 2011,
y titulada -in duda y en principio en el discurso cientííico-académico: reíuerzo y
precaución epistémica en la construcción del sentido`.
2 Ll total de palabras considerado es de 450 352 y las ocurrencias de los
marcadores, objeto de este estudio, se ele·a a 20 en el caso de sin duda y a 22 en el
de en principio2
3 Lsta caracterización de sin duda como no poliíónico resulta, a mi entender,
inadecuada. Como intentaré mostrar a continuación, la coníiguración enunciati·a
instaurada por el marcador implica siempre un desdoblamiento enunciati·o del
locutor írente a los puntos de ·ista ,L
1
y L
2
, que la enunciación del marcador
obliga a reconstruir
4 Authier-Re·uz ,1995, considera la modalización autonímica como la emergencia
en la superíicie del discurso de una heterogeneidad ,o no coincidencia`, que,
por otro lado, le es constituti·a. Según la autora, dicha no coincidencia puede ser
repartida en cuatro campos, de acuerdo con el tipo de heterogeneidad que las
glosas de modalización autonímica pongan en juego: a, no coincidencia
interlocuti·a entre los co-enunciadores ,representada en glosas del tipo X, como
usted diría`, digamos X`, X, si a usted le parece`,, b, no coincidencia del
discurso consigo mismo ,maniíestada en comentarios del tipo X, como dice.`,
X, como se decía en esa época`, X, para retomar las palabras de.`,, c, no
coincidencia entre las palabras y las cosas ,e·idenciada entre otras en glosas del
tipo X, este es el término que corresponde`, X, y X no es una palabra
demasiado íuerte`,, y d, no coincidencia de las palabras consigo mismas ,los
comentarios que ponen en e·idencia este tipo de heterogeneidad, i.e. que las
palabras se ·en aíectadas por otros sentidos u otras palabras, son del tipo X, en
todos los sentidos de la palabra`, X, en el sentido estricto del término`,.
5 Según aíirma Montolío, considerando el signiíicado léxico de sus componentes,
resulta esperable que este sintagma preposicional exprese un ·alor de
temporalidad: especííicamente, marca el momento inicial ,principio, de una acción,
estado, decisión, etc.` ,2003: 48,.
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S\ALLS, J. ,1990,. /enre anal(sis2 En#lis% in academic and researc% settin#s. Cambridge:
Cambridge Uni·ersity Press.
MARÍA MAR1A GARCÍA NLGRONI es doctora en Ciencias del Lenguaje ,LlLSS,
lrancia, 1995,, in·estigadora independiente del CONICL1 y proíesora
titular ordinaria de la lacultad de lilosoíía y Letras ,UBA,. la sido
Proíesora Visitante Distinguida de la Uni·ersidad Complutense de Madrid
,2009, y Proíesora e In·estigadora In·itada en la Uni·ersidad de París 8
,2011,. Asimismo, ha dictado cursos y coníerencias en ·arias uni·ersidades
de lrancia, Brasil, Lspana, Chile y Argentina. la publicado ·arios libros ,Los
discursos del sa!er2 &rcticas discursivas ( enunciación académica, Buenos Aires, Ld.
del Calderón, 2011, Escri!ir en espa,ol, Buenos Aires, Santiago Arcos, 2010,
/radualité et Réinterprétation, París, L`larmattan, 2003, La enunciación en la
len#ua, Madrid, Gredos, 2001, y numerosos artículos en re·istas
especializadas nacionales y extranjeras.
Correos electrónicos: mmgn¸íibertel.com.ar, mamagn¸gmail.com
La con"i#uración discursiva de e"ectos
incitativos en rumores económicos
MANULL LIBLNSON
CONICL1
Uni·ersidad de Buenos Aires
RLSUMLN. Lste trabajo examina aquellas propiedades signiíicantes que caracterizan al
rumor !urstil como una discursividad incitativa orientada a desencadenar operaciones
económicas entre los participantes del mercado. Partiendo del cliché de la
comunidad íinanciera comprar con el rumor y ·ender con la noticia`, se indagan
relaciones entre la causalidad signiíicante` ,Boutaud y Verón, 200¯, del rumor y la
construcción social de la apuesta bursatil. La hipótesis central del planteo supone
que el potencial incitativo ,PI, de un rumor bursatil no depende de las azarosas
reacciones psicológicas de los receptores en una instancia de reconocimiento, sino
que se encuentra con·encionalizado en las reglas que coníiguran diíerentes
dispositi·os enunciati·os sobre la circulación de enunciados-rumor. Los indicios que
e·idencian relación con la presencia gradual de PI en el rumor bursatil son: el grado
de sincronización deíctica entre las instancias de producción y reconocimiento, y las
modalidades de contacto implicadas según la íase de circulación del enunciado-
rumor.
PALABRAS CLAVL: rumor, dispositivo, potencial incitativo, e"ectos, incerteza2
RLSUMO. Lste trabalho examina as propriedades signiíicantes que caracterizam o
rumor bursatil como discursividade incitativa orientada a desencadear operaçoes
economicas entre os participantes do mercado. A partir do cliché da comunidade
íinanceira internacional comprar com o rumor e ·ender com a notícia`, esta
pesquisa in·estiga as relaçoes entre a causalidade signiíicante` ,Boutaud e Verón,
200¯, do rumor e a construçao social da aposta no mercado. A hipótese central do
trabalho é de que o potencial incitati·o ,PI, de um rumor bursatil nao depende das
reaçoes psicológicas dos receptores numa instancia de reconhecimento, mais ele
encontra-se con·encionada nas regras que coníiguram diíerentes dispositi·os
enunciati·os sobre a circulaçao dos enunciados-rumor. Os indícios que e·idençiam
relaçao com a presença gradual do PI no rumor bursatil sao: o grau de sincronizaçao
deíctica entre as instancias de produçao e reconhecimento, e as modalidades de
contato implicadas segundo a íase de circulaçao do enunciado-rumor.
PALAVRAS ClAVLS: rumor, dispositivo, potencial incitativo, e"eitos, incerteza2
ABS1RAC1. 1his paper examines speciíic discursi·e properties that deíine the stock-
market rumor as a type oí discourse that acti·ates incitement, which is a constituti·e
mechanism oí economic exchanges between market agents. Based on the renowned
clic%é within the international íinancial community, buy on rumor and sell on the
news`, this research explores relationships between signiíicant causality` ,Boutaud
and Veron, 200¯, oí rumor production, and the social construction oí the bet in the
stock-market. 1he main hypothesis oí this work is that the incitement potencial ,IP,
oí a market-rumor, instead oí relying on random receptor psychological reactions, is
con·entionalized in the rules that make up the diííerent discursi·e de·ices on the
circulation oí rumor-utterances. 1he e·idence related to the presence or absence oí
IP in stock-market rumor-utterances are: the degree oí deictic synchronization
between production and recognition instances, and the social-contact modalities
in·ol·ed in the temporal phase oí rumor-utterance circulation.
K
L\ \ORDS: rumor, device, incitement potential, e""ects, uncertaint(2
1ntroducción
lasta el momento, no se conocen trabajos que desde el analisis del
discurso se hayan preocupado por la sistematización de dinamicas
enunciati·as inter·inientes en procesos de producción y circulación de
rumores en el ambito de los intercambios económico-bursatiles. Ln otras
palabras, no se cuenta con ningún antecedente de in·estigación
especííicamente destinado a interpretar los modos en los que la operatoria
discursiva del rumor es íuncional a la producción de diíerencia económica.
Desde un punto de ·ista semantico, la íntima relación entre rumor y
apuesta económica se encuentra con·encionalizada en las argumentaciones
que ·ehiculiza el acreditado cliché de la doxa íinanciera internacional
comprar con el rumor y ·ender con la noticia`. Si bien existe bibliograíía
1
abocada a mostrar el impacto de los rumores sobre el precio de los acti·os
de capital, estos estudios no analizan dinamicas enunciati·as ni propiedades
signiíicantes del rumor como %ec%o discursivo
2
2 Ln aquellos casos, el rumor es
considerado como una senal` cerrada e indi·isa capaz de pro·ocar
reacciones de di·erso tipo entre los actores del mercado. Dicho esto, aún
sigue siendo una incógnita la descripción pragmatica de las re#las de empleo que
debe satisíacer un enunciado-rumor para estar en condiciones de ser
considerado por los participantes de la practica bursatil como un rumorQvivo,
es decir, un enunciadoQrumor suscepti!le de activar un campo de potenciales e"ectos
incitativos en una instancia de reconocimiento
H
,incitación a la apuesta mediante la
compra o ·enta de acti·os, o bien, la decisión de no hacer nada por medio
del rechazo a la incitación,.
Ll interés por los procesos de producción de sentido en el ambito de los
mercados responde, entre otras razones, a una crisis de los modelos
económicos clasicos basados en la racionalidad de los agentes y en la
eíiciencia autorregulada de los mercados íinancieros ,Mandelbrot y ludson,
2006,. Ante el íracaso de las pre·isiones matematicas adjudicadas a las
deíiciencias analíticas de los modelos íinancieros desarrollados en lar·ard
4
desde la década del 30 en adelante, se presenta como desaíío íundamental la
incorporación de eníoques destinados al estudio de procesos discursi·os
inter·inientes en la producción de tendencias de opinión en los mercados. La
lógica de la opinión, según lo ha senalado con mucha precisión Orlean desde
una perspecti·a Keynesiana
5
, es el íactor determinante en la coníormación
de los precios en el mercado bursatil ,Orlean, 1999,. Ll precio, según este
autor, no puede ser explicado como el producto de una e·aluación
económica objeti·a, sino como el resultado de una lógica autorreíerencial
especulati·a mediada por la opinión. Lsta lógica autorreíerencial se
maniíiesta bajo la íorma de una cierta coníiguración discursi·a. Los
participantes del mercado negocian, polemizan y anticipan el precio de los
acti·os mediante intercambios de palabra que se materializan en una
multiplicidad de dispositi·os discursi·os ,cara a cara o mediados,. Ls en
estos espacios de intercambio de discursos donde los participantes del
mercado crean acuerdos, polémicas e hipótesis sobre cómo debería operarse
o qué sería mejor hacer en cierta situación.
Siguiendo este planteo, lejos de pensar que todo rumor produce el
mismo tipo de eíecto en las Bolsas o que cualquier rumor estan en
condiciones de hacerlo, este artículo buscar poner en e·idencia que el
potencial incitati·o ,PI, o perlocucionario ,y no el tipo particular de eíecto
perlocucionario
6
, del enunciado-rumor depende de la reílexi·idad del
enunciado sobre dispositi·os discursi·os especííicos y diíerenciables. Para
mostrar estas diíerencias, se han analizado operaciones de pasa5e entre idénticas
ilocuciones-rumor localizadas en dos dispositi·os, cada uno correspondiente
a una íase temporal diíerente: alertas ·s. archi·os digitales en secciones de
Internet ,cír. la descripción del corpus en sección 3,. La comparación
diíerencial entre ambos dispositi·os ha permitido identiíicar ·ariaciones de
sentido en la producción de rumores escritos, íundamentalmente en el orden
de la deixis. Mediante el analisis de estos desplazamientos se conceptualizan
posteriormente las diíerencias entre rumoresQvivos, rumoresQa#ónicos y rumoresQ
muertos. Las trayectorias semióticas acti·adas por cada dispositi·o en su
gramatica de producción
¯
,1ra·ersa, 2001, 2009, han demostrado no ser
ajenas a la coníiguración de campos diíerenciables de eíectos en una
potencial instancia de reconocimiento.
<2 Dispositivo, rumor ( semiosis6 consideraciones so!re la
pro!lemtica de los e"ectos de sentido
La noción de dispositi·o, tal como ha sido desarrollada en el marco de la
teoría de los discursos sociales ,Verón, 1998, 2004, 1ra·ersa, 2001, 2009,, se
inscribe dentro de un modelo de analisis discursi·o cuya tesis íundamental
postula que cualquier eíecto de sentido es producto de una asimetría
constituti·a entre las instancias discursi·as de producción y reconocimiento.
Como se recordara, para esta teoría, el sentido no se encuentra localizado de
manera inmanente en los textos sino que surge como el eíecto de una
diíerencia entre las operaciones que restringen la generación de un discurso
,las llamadas gramaticas de producción`, y las operaciones que acti·an un
número limitado de lecturas posibles ,gramaticas de reconocimiento`,
,Verón, 1998,. Desde esta perspecti·a, todo analisis de discursos implica
cierto dispositi·o, que no es ni mas ni menos que un íragmento de tejido
semiótico arrancado` al ílujo de la producción social del sentido ,Verón,
2004: 5¯,.
Ll concepto de dispositi·o` se presenta como íundamental por dos
razones: este permite al analista articular las propiedades materiales de los
íenómenos de sentido y las determinaciones ·inculares que se desprenden de
la coníiguración especííica de esas propiedades. A los íines analíticos, la
postulación de un desíasaje entre producción y reconocimiento cuyo punto
de articulación es conceptualizable por medio de un dispositi·o especííico,
permite obser·ar que las ·ariaciones de lectura de un discurso no son
azarosas sino que dependen de un anclaje en las cualidades materiales que
presentan los procesos comunicacionales puestos en obra ,1ra·ersa, 2001,.
Ln eíecto, esta es quizas la diíerencia íundamental con la perspecti·a
pragmatica clasica sobre los eíectos perlocucionarios del lenguaje. Como se
recordara, Searle descarta de la pragmatica el estudio de los eíectos
perlocucionarios en ·irtud de su caracter no con·encional ,Searle, 19¯5,.
Para el pragmatico clasico, los eíectos perlocucionarios son equi·alentes a
cualquier tipo de consecuencia, buscada o no, que una emisión lingüística
pueda producir en la audiencia, independientemente de las propiedades
materiales del discurso y de las modalidades de circulación social de las
emisiones examinadas. Para la teoría de los discursos sociales, en cambio, si
bien existe una indeterminación constituti·a de los tipos de eíectos
pro·ocados en una instancia de reconocimiento, la naturaleza de estos eíectos
es eíecti·amente dependiente de las propiedades signiíicantes del discurso y
de las con·enciones que rigen, según el tipo de discurso en cuestión, la
modalidad de acceso social a un campo desplegado de resultados repetibles
,Verón, 1998, 1ra·ersa 2001,.
Para conceptualizar el alcance taxonómico de la noción de dispositi·o`,
1ra·ersa pone el íoco en el caracter ·incular que surge del modo particular
en que se combinan dos componentes basicos de todo episodio enunciati·o:
las técnicas que le adjudican un ·alor signiíicante y aquellas otras que hacen
posible la circulación discursi·a. A las primeras las llama técnicas
constructi·as y a las segundas las denomina técnicas sociales. De la
combinación de ambas emergen una ·ariedad de situaciones ·inculares
repetibles, producto de las diíerentes modalidades de contacto que suponen
las reglas que operan en uno y otro caso ,1ra·ersa, 2001,. Mientras que las
técnicas constructi·as se reíieren a las íacultades del cuerpo puestas en juego
para la producción y,o reconocimiento de un enunciado ,gestuario, kinésica,
acti·idad ·erbal,, las segundas son aquellas que hacen a la constitución de un
·ínculo social especííico ,cine, radio, aíiches, teléíono, I-Pod, 1V, aula, etc.,.
Ln tanto que cada dispositi·o in#ur#ita las reglas operantes en ambos tipos de
técnica de manera especííica y diíerenciable, la situaciones ·inculares que de
allí se deri·an suponen una serie de condicionamientos cogniti·os,
corporales, atencionales y nemónicos propios de cada tipo de enunciación
,1ra·ersa, 2001,. A estas ·ariaciones especííicas, el autor las denomina
inílexiones de sentido`.
Por otro lado, al hacer suya la problematica de la materialidad discursi·a,
la noción de dispositi·o permite conceptualizar hipótesis sobre el sentido
comunicado en el marco de un modelo que no requiere de las íiguras de
hablante y oyente, y mucho menos un juicio sobre la intencionalidad
discursi·a de estas íiguras. Ln todo caso, lejos de reducir la producción
social de discursos a un modelo antropomóríico de la enunciación, el
concepto de dispositi·o` pone el íoco en una cierta coníiguración compleja
encargada de su agenciamiento. A modo ilustrati·o, 1ra·ersa ejempliíica la
noción recurriendo al ejemplo de un cartel cuyo texto escrito dice
Prohibido pasar`. A propósito de este ejemplo, 1ra·ersa senala que no es lo
mismo encontrar este enunciado en la cercanía a una puerta que ·erlo, por
ejemplo, como objeto de exhibición en una muestra de arte. Ln ambos
casos, la sustancia lingüística ·ehiculizada en el enunciado es la misma, sin
embargo, la posición de lectura del co-enunciador es diíerente y, por lo
tanto, también los eíectos de sentido del enunciado. Mientras que en el
primer caso, el letrero opera como una intimación directa hacia el co-
enunciador, en el segundo caso, el eíecto injunti·o sobre aquel se anula y es
reemplazado por otro campo de eíectos, por ejemplo, el de las ·aloraciones
sobre la composición graíica del cartel ,1ra·ersa, 2009,. Lste ejemplo
muestra cómo el enunciado reílexiona de un modo diíerente sobre su
enunciación según la modalidad de contacto social implicada en la
circulación del enunciado.
Lsta perspecti·a sobre el dispositi·o incorpora, entonces, la dimensión
temporal de la semiosis, es decir, las operaciones de pasaje y transíormación
que suíren las materias sensibles que componen un determinado enunciado
al quedar ubicadas en escalas de tiempo diíerenciables dentro del proceso
ternario de circulación discursi·a ,1ra·ersa, 2001,.
Ln el caso especííico del rumor bursatil, los desplazamientos temporales
que introducen los dispositi·os digitales han sido centrales en el analisis dado
que permitieron caracterizar la dependencia entre la incerteza enunciati·a del
rumor, el instante de aparición del discurso y su PI en el juego bursatil.
82 Materiales examinados ( metodolo#$a de anlisis
Ln cuanto a la constitución del corpus, se han obser·ado rumores en
dos dispositi·os diíerentes que emplean como soporte la escritura
electrónica y conectan la interíase producción-reconocimiento por medio de
una pantalla. Al primer dispositi·o lo denominamos rumores-alerta y al
segundo dispositi·o rumores-archi·o. 1anto las alertas como los archi·os de
rumor son ser·icios oírecidos por sitios de Internet especííicamente
dedicados a la comunidad bursatil. Los sitios web examinados han sido
me#a!olsa2com, !olsarumores2com, stocRrumors2com, !olsamania2com, rava2com2ar,
0allstreetQ inversiones2com ( penn(rumors2net2
Los rumores se presentan en ambos dispositi·os como emisiones bre·es
e intermitentes. La bre·edad se maniíiesta en la extensión escritural de los
enunciados que en ningún caso supera las cincuenta palabras. La
intermitencia caracteriza el modo particular en que se maniíiestan las
enunciaciones, una tras otra en un de·enir sucesi·o y en permanente
actualización.
Los ser·icios de alerta se oírecen por suscripción web y habilitan al
usuario para recibir el rumor en una ·ariedad de soportes ,e-mail, 1witter,
SMS,. Las alertas son un tipo de ser·icio cuya particularidad es la de poner
en contacto al usuario con el rumor en el mismo momento en que aparece el
rumor. Lstas alertas se caracterizan por exhibir rumores actualizados en
sincronía, minuto a minuto, hora tras hora, día tras día.
Los archi·os de rumor, en cambio, presentan a los mismos enunciados-
rumor en una íase posterior de circulación discursi·a. Se trata de directorios
gratuitos ubicados en sitios web que organizan por íecha y hora la aparición
de rumores ,ex-alertas, en secciones especííicas denominadas con metatextos
del tipo la central del rumor` o últimos rumores`. Lstos directorios se
deíinen por una operación de conser·ación de rumores dentro de un lapso
aproximado de tres meses. Ll dispositi·o rumores-archi·o tiene la
particularidad de actualizarse con los últimos rumores en aparecer, al mismo
tiempo que elimina los mas ·iejos. A diíerencia del dispositi·o de alerta, los
archi·os de rumor operan en diacronía, es decir, oírecen un historial de
rumores listados por íecha según un orden cronológico sucesi·o.
1anto las alertas como los archi·os analizados son dispositi·os digitales
destinados exclusivamente a la producción y circulación de rumores bursatiles.
Lsto signiíica que los rumores examinados aquí se oírecen a los destinatarios
expl$citamente como rumores. De esta manera, los rumores se diíerencian de
otro tipo de iníormaciones disponibles como pueden ser las secciones de
noticias`, mensajes`, anuncios` o analisis íinancieros`.
Con respecto a la extensión del corpus, se seleccionaron mediante un
corte sincrónico doscientos rumores-alerta en espanol e inglés que circularon
durante el último trimestre de 2009 y el primer trimestre de 2010, casi un ano
después del primer embate de la crisis íinanciera internacional ,íines de 2008,
y pre·iamente a la crisis del Luro.
Ln cualquier caso, las ilocuciones-rumor examinadas son exactamente las
mismas tanto en la íase de alerta como en la de archi·o. Como sera
comentado en la sección 3, lo que hara ·ariar la descripción pragmatica de
estos enunciados es el modo en que el dispositi·o asocia o disocia de los
enunciados-rumor una cierta PI.
Ln cuanto a las restricciones tematicas del corpus, todos los rumores
seleccionados se caracterizan por presentar una ·ariedad regular de tópicos
recurrentes: íusiones, adquisiciones, lanzamientos, despidos, quiebras,
in·ersiones y acuerdos. Si bien en el ambito bursatil circulan otro tipo de
rumores que también tienen un íuerte impacto sobre los mo·imientos
accionarios ,por ejemplo, los rumores políticos,, para el caso de esta
in·estigación, se han incluido rumores exclusi·amente económicos`
8
. La
caracterización de un rumor como económico` responde a un criterio
netamente tópico, es decir, rumores que tematizan operaciones de
intercambio de mercancías de algún tipo.
Ll método empleado para el analisis del corpus es empírico, inducti·o y
cualitati·o. Lste combina herramientas del analisis de los discursos sociales
,Verón, 1998, 1ra·ersa, 2001, y del analisis pragmatico integrado ,Ducrot,
198¯, 1988, 1990,. La elección de un abordaje cualitati·o no ha sido
arbitraria sino que responde a los objeti·os disenados para conducir la
in·estigación. No debe perderse de ·ista que la íinalidad última de este
trabajo no es demostrar sesgos de ningún tipo sino identiíicar desíasajes
entre instancias de circulación discursi·a para postular campos de eíectos
diíerenciables según el dispositi·o de rumor implicado.
Atendiendo a los procedimientos de analisis, si bien el eníoque
pragmatico integrado como el sociosemiótico tienen alcances explicati·os
diíerentes, ambos comparten un mismo punto de partida que los hace
metodológicamente compatibles, a saber: el analisis de las condiciones de
producción de un discurso a partir de huellas presentes en la superíicie
textual de enunciados eíecti·amente producidos. Ln ambas aproximaciones
teóricas, la reconstrucción de una escena de enunciación se produce a partir
de las indicaciones,instrucciones contenidas en los enunciados y no
mediante el aditamento de iníormación exterior o contextual. Lsto signiíica
que ambas perspecti·as eníocan el analisis discursi·o a partir de considerar
como base metodológica la suiQre"erencialidad
W
del enunciado sobre su propia
enunciación.
La combinación de ambas aproximaciones teóricas ha permitido integrar
diíerentes ni·eles de descripción. Mientras que el eníoque pragmatico
integrado ha permitido dar cuenta de íuncionamientos microdiscursi·os
localizables en la materialidad estrictamente lingüística del rumor, el aporte
del eníoque sociosemiótico consistió en abrir el analisis de la sustancia ·erbal
hacia los circuitos relacionales por los cuales los enunciados circulan
pro·ocando contactos y lecturas diíerenciadas.
H2 Vida, a#on$a ( muerte del rumor se#'n sus propiedades
si#ni"icantes
Los siguientes ejemplos prototípicos de enunciados-rumor permiten
ilustrar diíerentes modos en los que aparece coníigurada su incerteza
enunciati·a constituti·a. Posteriormente se intentara mostrar cómo este
régimen epistémico operante en la reproducción de rumores puede quedar
asociado o disociado de la PI según el dispositi·o.
,1, |Zona caliente| Se rumorea intensamente que a tra·és de un error en
el abastecimiento, algunos en·íos de chips se suspenderían durante
tres meses. ,megabolsa.com,
,2, |Zona caliente| Los rumores, que citan íuentes de absoluta sol·encia,
apuntan a que el P1 habría íirmado un contrato que expira este mes.
,megabolsa.com,
,3, |Zona templada| luertes rumores de que el Banco Santander se
querría desprender de su participación en Iberdola. ,megabolsa.com,
,4, |Zona caliente| Corren íuertes rumores en los mercados sobre el
posible interés de la empresa írancesa LDl de lanzar una OPA sobre
Iberdrola. ,megabolsa.com,
,5, |Zona caliente| Ll concurso ·oluntario de acreedores de Martinsa
ladesa, el mayor en la historia empresarial de Lspana, ha desatado
una oleada de rumores sobre próximas empresas que pueden
presentar mas suspensiones de pagos en próximas íechas.
,bolsamania.com,
Desde una caracterización pragmatica, los enunciados-rumor
examinados muestran su enunciación como aserciones2 Lsto signiíica que los
rumores son ilocuciones cuya íuerza con·encional es la de hacer saber el
rumor al otro
10
,Ducrot, 1988,.
Ln estos enunciados, el centro epistémico no esta colocado sobre el
sujeto de la enunciación sino sobre el decir incierto de terceros ,lilinich,
1999,. Ln otras palabras, estos discursos premonitorios se ubican en el
registro de la incerteza enunciati·a en virtud de Aue comunican al destinatario, de
manera ms o menos miti#ada o re"orzada, la indeterminación de la voz Aue ori#ina el
rumor
<<
2 Ahora bien, lo característico de estos rumores es que presentan una
doble operación de modalización epistémica. Por un lado, el locutor-
reproductor de estas emisiones mitiga su responsabilidad enunciati·a
mediante la exhibición de estrategias e·idenciales citati·as cuya íunción es
asegurarle precaución epistemológica con respecto a las citas inciertas que
e·oca en su discurso ,Reyes, 1994,. Paradógicamente con respecto a este
procedimiento, el locutor-reproductor suele hacer uso de reíorzadores ,o
estrategias de reíuerzo, cuya íunción consiste en adjudicarle mayor
intensidad e inminencia a la circulación del rumor citado ,i.e. "uertes rumores en
H, corren rumores en :, oleada de rumores en >, se rumorea intensamente en <, se
disparan rumores,. Lsta adjudicación de expansi·idad e inminencia a los
rumores es totalmente coherente con la íunción que cumplen dentro de la
practica social examinada. No debe perderse de ·ista que un rumor opera
como un argumento incierto cuya orientación argumentati·a busca justiíicar
conclusiones que logren incitar a la producción de apuestas para ganar en el
juego ,i.e. comprar con el rumor.`,. Ln resumidas cuentas, el locutor
reproductor del rumor toma distancia con respecto al decir citado, a la ·ez
que inter·iene la cita mediante lexemas ,i.e. íuertes`, intensamente`,
oleada`, o estructuras ,i.e. la relati·a explicati·a que modaliza la cita en 2,
que reíuerzan la orientación argumentati·a del rumor reproducido.
Ahora bien, la coníiguración ·ariable de eíectos a los que queda asociada
la incerteza según el dispositi·o, se pone de maniíiesto en las ·ariaciones
deícticas del rumor según la modalidad de contacto entre el rumor y el
destinatario.
3.1. VARIACIONLS DLÍC1ICAS DLL RUMOR SLGÚN SU MODALIDAD DL CIRCULACIÓN
Los próximos ejemplos permitiran ilustrar el íuncionamiento de la deixis
en el dispositi·o rumor-alerta:
,6, |Zona templada| Se dice que antes de septiembre, el BSCl podría
lanzar una OPA sobre Guipuzcoano. ,bolsarumores.com,
,¯, Se rumorea un posible mo·imiento corporati·o en torno a la Seda de
Barcelona. ,megabolsa.com,
,8, Ln el mercado, se especula con una posible íusión entre lrance
1elecom y Deutsche 1elecom. ,bolsamania.com,
,9, |Zona caliente| Lsta corriendo por todos los hedge y las mesas,
rumor muy intenso de que el BCL esta a punto de bajar en cualquier
momento 50 puntos basicos. ,megabolsa.com,
,10, |Priority: 2| Summer St ug iSiS to Buy. ,stockrumors.com,
Ll rumor, tal como se obser·a, conecta el instante presente de su
reproducción y el íuturo de los hechos que anticipa. Lsto se ·isualiza en 6, ¯
y 8 mediante el empleo de estructuras con se - ver!um dicendi en tiempo
presente inmediatamente seguidas de conjeturas sobre el íuturo, y en 9 por
medio de una estructura inacusati·a en la ·oz acti·a encabezada por una
períírasis aspectual continuati·a ,estar-gerundio de correr, en tiempo
presente, seguida de complemento locati·o ,i.e. por todos los hedge y las
mesas, - períírasis aspectual inminencial ,i.e. estar- a punto de-bajar,. Ln
10, el sentido de la inminencia aparece signiíicado no solo por la omisión de
la íórmula auxiliar sino también por la maxima síntesis que logra la retórica
textual del enunciado que, como puede ·erse, incluye abre·iaturas léxicas
con indicaciones deícticas temporales ,i.e. ug. - urgently,.
Ln el caso de las alertas electrónicas, el rumor se deja ·er como una
oportunidad para la acción inmediata en tanto se conecta sincronizadamente
con el presente de su enunciación. Lsto implica que su eíecto anticipatorio,
premonitorio, depende de esta sincronización entre el tiempo de aparición
de la enunciación y el tiempo del reconocimiento de la misma.
Algunos de los sitios analizados explotan comercialmente este sentido de
sincronización con el instante` de manera tanto ·erbal como icónica a
tra·és de textos, íotograíías y graíicos, tal como puede ·erse en los
metadiscursos que aparecen en lig.1 y lig. 2.
lig. 1. Metatexto extraído de stockrumors.com
lig. 2. Metatexto extraído de stockrumors.com
Ahora bien, dicha sincronización entre instancias, tematizada en los
metadiscursos presentes en lig.1 y lig. 2, no es mas que una ilusión en
·irtud del caracter escrito del signiíicante de los rumores-alerta. A
diíerencia de los clasicos rumores orales que son actuales en la medida en
que alguien los pronuncia, los rumores escritos requieren de índices
especííicos aptos para garantizar que se trata de rumores en circulación
presente, actual. Ln el rumor escrito, el presente de las estructuras ·erbales
no es suíiciente para garantizar a la interpretación que se trata de un rumor
·i·o`, es decir, un rumor cu(a circulación corresponde al tiempo presente. Ln los
dispositi·os escritos, el ¨se¨ de ¨se rumorea¨, aun cuando se expresa en
tiempo presente, no alcanza por sí mismo para mostrar que el rumor citado
es un rumor circulando acti·amente en el momento presente de la lectura.
Lsta diíerencia no es menor dado que en los rumores orales, el presente de
las estructuras ·erbales empleadas para despersonalizar la íuente de la
enunciación ,i.e. los típicos se dice` o se rumorea`, sí es coincidente con
el tiempo presente de la circulación discursi·a del rumor. Por el contrario,
el rumor en soportes escriturales, para poder sincronizar el tiempo de su
enunciación escrita con el tiempo de su circulación discursi·a, requiere y de
hecho emplea, una dotación de signos adicionales capaces de indicar su
·italidad como discurso. Como puede obser·arse en los enunciados de
alerta ,1 a 10,, es regular la presencia de metadiscursos caliíicati·os` que
operan como preíacios ubicados entre corchetes inmediatamente antes de
cada una las emisiones. Lstos metadiscursos se encargan de establecer
escalas ·alorati·as acerca del grado de incitación que posee cada nue·o
rumor a partir de criterios deíinidos por los sitios web, por ejemplo:
|priority 1| , |priority 2|, |priority 3|, o bien, |zona caliente|, |zona tibia|,
|zona íría|. Las ·ariables que suelen ser consideradas para el
establecimiento de estas caliíicaciones son: coníiabilidad de la íuente`
,aun cuando esta permanezca siempre incierta, y tipo de acción que ejerce
el rumor en contra del tiempo`, es decir, rumor que esta actuando en el
instante` de la enunciación ,rumor ·i·o`,, rumor en estado de mera
posibilidad, rumor que esta perdiendo ·igencia ,rumor agónico`,, o rumor
que ya no esta actuando ,rumor muerto`,. Lstos metadiscursos, ademas
de generar una escala ·alorati·a sobre el tipo de incitación que ía·orecen o
no los enunciados escritos para la producción de una apuesta en sincronía,
íuncionan simultaneamente como suplementos deícticos dado que indican
el tipo de relación entre el rumor escrito y su actualidad discursi·a.
Ll desíasaje temporal constituti·o de la instancia de enunciación
escrita es el que permite a los diíerentes sitios jugar con la comercialización
de los diíerentes modos de eíectuar el deli·ery` ,la entrega, del rumor en
recepción. Lsos modos mediante las cuales el rumor se conecta con el
destinatario ,i.e. el co-enunciador del rumor,, unos mas inmediatos que
otros, buscan emular de una mejor o peor manera la instancia sincrónica
del rumor oral. Cuanto mas sincronía consiguen los dispositi·os escritos de
rumores-alerta mas exclusi·o se torna el ser·icio, tal como se e·idencia en
el soíisticado ser·icio de stockrumors.com. Ll enunciado inteligencia en
tiempo-real` ,cír. lig. 1 real-time intelligence`, que caracteriza
metadiscursi·amente el íuncionamiento de las alertas, al igual que su eco`
en la discursi·idad bélica, hace de la sincronía uno de los pri·ilegios
centrales de los ser·icios de iníormación secreta. Una clara prueba de esto
son los procedimientos que hacen del rumor-alerta una mercancía a tra·és
de Internet. Así, en un sitio como stockrumors.com el usuario esta
obligado a pagar con su tarjeta de crédito el acceso a los rumores del
momento en íormato de alerta si es que los quiere intermitentemente hora
tras hora en su casilla de e- mail. Si el usuario desea recibir el rumor en una
multiplicidad de alternati·as recepti·as ,i.e. SMS, instant messaging, debe
abonar una suma adicional. Contrariamente, en el mismo sitio web, los
rumores que tienen mas de un mes son gratis y por lo tanto ya no son
deseables. Lso signiíica que los rumores-alerta, al quedar ·iejos, pasan a la
góndola, o a lo que hemos denominado dispositi·o rumores-archi·o`.
Allí, ya como rumores muertos`, in·entariados en el tiempo, donde la ·oz
del Se` ya no ancla en ningún presente, quedan a disposición pública
como iníormación de antecedentes pero ciertamente ya no como rumores
incitati·os. Ll indicio diíerenciador de rumores ·i·os ,alertas, y muertos
,rumores-archi·o, es, en este caso, el modo en que juega la
mercantilización ,o no, de la alerta con la sincronización ,o no, del
contacto.
lablar de muerte` para caliíicar al rumor no supone de ninguna
manera una instancia de clausura del proceso de producción de sentido,
sino mas bien, reíiere a la muerte del PI del rumor para la acción en el
juego. Lsta muerte de los rumores aparece signiíicada con íechas y
horarios que acompanan como lapidas cada una de las emisiones
registradas en el tiempo. Lstos índices temporales que anade el
dispositi·o de enunciación a los enunciados de rumor, son los que
producen un procedimiento de reconíiguración deíctica. Ln otras
palabras, el alcance deíctico de todas las marcas del presente de la
enunciación que explicitan los enunciados ,ejemplos 6 a 10,, se
reconíigura por eíecto de la indexación que introducen las íechas
calendario no especííicamente deícticas ,i.e. learing that DLLL will oííer
CVL1 >38 per share and that CSlB will be the Banker -¯:5¯ AM Sep
2nd ,. Lsta reconíiguración es producto del pasaje que se produce de una
interpretación deíctica sincrónica con el momento de enunciación
,rumor-alerta,, a una interpretación no deíctica anaíórica`
12
de las
expresiones deícticas ,rumores-archi·o,.
Lsta reconíiguración de la deixis introduce un orden temporal en el
dispositi·o de archi·o que ya no se corresponde con una lógica temporal
sincrónica sino con una de tipo diacrónico2 Lsta disposición diacrónica de los
rumores caracteriza al dispositi·o rumores-archi·o como un espacio de
detenimiento temporario de los enunciados y, por lo tanto, se constituye a sí
mismo como un dispositi·o de pasa5e en la circulación de estos discursos.
Ln otros términos, el espacio de enunciación que constituyen los
rumores-archi·o puede ser caracterizado como un purgatorio` de
rumores bursatiles. La metaíora del purgatorio` pretende ser icónica del
modo en que opera este dispositi·o en diacronía dentro del proceso de
circulación discursi·a de rumores. Lste aspecto, lejos de ser secundario,
supone la propiedad distinti·a íundamental de un archi·o de rumores
digitales írente a otros tipos de archi·o también digitales ,como las
noticias-archi·o o los anuncios pasados de empresas en íormato de
archi·o indexado,. 1odo purgatorio`, como es sabido, supone un
espacio intermedio de pasa5e donde las almas de los muertos deben
detenerse en la instancia de redención, antes de pasar al paraíso o al
iníierno. Ln el caso de los rumores-archi·o, si bien en principio, no es el
paraíso` ni el iníierno` lo que esta en juego en el destino del rumor, es
posible distinguir una dinamica de pasa5es semejantes.
Una alternati·a de pasaje e·idente es la potencialidad de retorno del
rumor desde el dispositi·o rumores-archi·o nue·amente hacia el de
rumores-alerta. Ln otras, palabras, la muerte del PI del rumor es solo
relati·a en la medida en que existe una mínima probabilidad de resurrección
del rumor para recon·ertirse nue·amente en una alerta sincronizada con
el tiempo de la apuesta. Como hemos podido comprobar en el corpus, la
iteratividad es una operación discursi·a recurrente que caracteriza un
modo particular del íuncionamiento de los rumores. Muchos rumores,
resurgen, vuelven, y este aspecto se encuentra lingüísticamente marcado a
tra·és de di·ersas íórmulas iterati·as como las que aparecen a
continuación:
,11, Vuel·en a saltar al mercado rumores de alianza entre Banco
Popular y Bankinter. ,megabolsa.com,
,12, Vuel·en los rumores de una posible OPA de SAP por 1ememos.
,bolsarumores.com,
,13, Se comenta en los mercados que ha ·uelto el rumor de una
posible íusión en el sistema bancario. ,megabolsa.com,
,14, Los rumores en torno a los cambios no dejan de sucederse.
,bolsamania.com,
,15, De nue·o, rumores en el mercado sobre un pro"it 0arnin# de
Inditex. ,megabolsa.com,
,16, Desde hace una semana circulan rumores de que uno de los mas
grandes bancos suizos tendría apetito por tragarse a una de las
casas de in·ersiones mas prestigiosas del mundo. ,wallstreet-
in·ersiones.com,
,1¯, Nue·os rumores en el culebrón Lnel-Acciona. ,megabolsa.com,
Aquello que retorna no es solo la recurrencia de un contenido, sino el
rumor en su caracter de rumor. Ll mecanismo de retorno del rumor,
desde ya, no es inocuo respecto de su potencial incitati·o. Según
muestran los resultados de Schindler ,200¯: 58,, el regreso de un rumor
muerto a su íase ·i·iente supone un rumor menos creíble entre los
actores del mercado íinanciero. De esto se sigue que las operaciones de
pasaje que caracterizan mo·imientos iterati·os, íuncionan como un
mecanismo de de·aluación del PI del rumor en el mercado de opciones
discursi·as` ,Angenot, 2010,.
Por el contrario a lo que sucede con la resurrección de ciertos
rumores, no es habitual que los anuncios y las noticias regresen en los
mismos términos en los que íueron enunciados con di"erencia de d$as. Ln
resumidas cuentas, si el presidente de una empresa A anuncia hoy de
manera oíicial a la prensa que la empresa que él dirige ·a a íusionarse la
semana próxima con la empresa B, sería a todas ·istas ridículo, o al
menos extrano, que la semana siguiente al anuncio la misma u otra
autoridad repita exactamente el mismo anuncio, se haya o no se haya
eíectuado la íusión originalmente anunciada.
Ln los rumores, en cambio, no sucede esto. Si hoy circula un rumor
sobre una íusión que no se concreta en el corto plazo, ese mismo rumor
tiene probabilidades de regresar a los pocos días ,o semanas, desde la íase
de archi·o a la íase de alerta, tal como se e·idencia en el corpus. Lsto se
produce porque los archi·os de rumores se encuentran en una íase de
circulación diíerente a los archi·os de noticias o anuncios. Los archi·os
de noticias se presentan como un espacio de inscripción de
iníormaciones comprobadas, certeras. Por lo tanto, estos espacios
discursi·os se orientan a dar cuenta de lo sucedido en un pasado mas o
menos inmediato. Los archi·os de noticias son espacios que miran`
necesariamente hacia atras. Los archi·os de rumor, en cambio, al
acumular enunciados incó#nita ,inciertos, con un ·alor prospecti·o calculado
desde el presente, exhiben una íase de circulación precedente a la de las
noticias y posterior a los rumores-alerta. Lsta precedencia de la íase
temporal del rumor respecto de la noticia, se comprueba en una segunda
operación de pasaje que propicia el dispositi·o de archi·o, a saber, la
transíormación del rumor en noticia2
Ln íunción de la popularidad y la repercusión de ciertos rumores
bursatiles que íorman parte de los archi·os, muchos de ellos cuentan con
el pri·ilegio de transíormarse al día siguiente en noticia de los principales
diarios. Casos como éste se han ·isto durante la última crisis íinanciera
internacional de 2008. Los rumores sobre posibles rescates a Grecia o a
Irlanda cuando se encontraron al límite del deíault`, o los rumores
sobre íusiones de bancos en quiebra como Lehman Brothers, no solo
íueron rumores en estadio de rumor sino también noticia de tapa de
todos los diarios
13
. Asimismo, es írecuente que rumores bursatiles de
íusión, lanzamientos, compra-·enta o de acuerdos comerciales, sean
presentados en secciones de los diíerentes diarios sin que por ello se
re·ele la íuente del rumor ,i.e. charlas de quincho` en el diario Ámbito
linanciero, Qué pasa` en el Diario La Nación, leard on the Street`
del \all Street Journal, etc.,. Según los datos de Schindler ,200¯,, los
agentes de Bolsa no operan con los rumores una ·ez que aparecen
publicados en el diario dado que los consideran iníormación pasada, ya
incorporada al precio del acti·o. Se obser·a, en el caso del diario, que es
el dispositi·o mismo el que hace del rumor un cada·er` para la acción
bursatil ,en cuanto a su potencialidad incitati·a y también predicti·a,, mas
alla de que la íuente se presente como indeterminada o tenga caracter de
no oíicial`.
Lste aspecto es contro·ersial con el planteo de Kapíerer
14
quien
sostiene que la no oíicialidad` es la propiedad deíinitoria del rumor
,Kapíerer, 1989,. Lo que se argumenta en este artículo de un modo que
polemiza con la propuesta de Kapíerer, es que aun careciendo de
oíicialidad, el rumor bursatil puede no operar como rumor en la red de la
semiosis. \ esto se debe a que los enunciados-rumor recorren escalas de
tiempo diíerentes producto de las operaciones de pasaje que producen los
dispositi·os comprometidos en su circulación discursi·a. Ln otras palabras,
no es solo la omisión de íuentes oíiciales lo que hace del rumor un rumor
en la esíera bursatil, sino también, y de manera íundamental, el modo en
que el rumor se conecta sincrónicamente con el instante de su
reconocimiento ,para poder ser rumor en el juego de las apuestas,. Ln este
sentido, los rumores-archi·o se constituyen como un auténtico punto
intermedio entre la ·ida` y la muerte` del rumor dado que presentan
rumores que, o bien pueden retornar nue·amente al juego y operar
perlocuti·amente como rumores`, o bien pueden caducar deíiniti·amente
como rumores incitati·os al transíormarse en noticia.
Por último y como tercera alternati·a de pasa5e, la mayoría de los
rumores que no retornan como rumores pero que tampoco pasan al
diario como noticias se esíuman de los archi·os luego de la estadía
transitoria deíinida por cada directorio. Lste resulta ser el destino mas
recurrente de los rumores, coníirmando así el caracter tanto eíímero
como transitorio de este purgatorio` en el que se desplazan los
enunciados de rumor de un dispositi·o a otro.
3.2. RUMORLS CON LlLC1O INCI1A1IVO VLRSUS RUMORLS` CON LlLC1O
CONS1A1A1IVO
Ln los rumores-archi·o, al quedar los enunciados-rumor desplazados
del instante presente de su deixis enunciati·a por eíecto del dispositi·o,
estos pierden su ·alor incitati·o y por lo tanto, ya no son susceptibles de
ser interpretados como rumores en circulación, es decir como rumores`
propiamente dichos
15
. De un modo radicalmente diíerente, son enunciados
que se muestran como el dato` lingüístico de un rumor pasado. Lsos
enunciados, aun exhibiendo la misma sustancia lingüística que los rumores-
alerta, no reciben el mismo tipo de interpretación pragmatica, y por lo
tanto, el sentido que ·ehiculizan es diíerente.
Dada esta condición de desplazamiento temporal que introduce el
dispositi·o, la #ramtica de reconocimiento

del rumor en su estadio de archi·o,
no habilita ya una lectura incitativa sino otra de tipo exclusi·amente
constatativo. Los enunciados-rumor que circulan en el dispositi·o de archi·o
se oírecen a la comunidad bursatil para la constatación de ciertos
parametros mas o menos ·erosímiles que permiten caliíicar a los nue·os
rumores por aparecer. Simultaneamente, los rumores archi·ados ya no son
rumores incitati·os en ·irtud de que no operan sincronizados con el juego
de las apuestas.
La tematización de la lectura constatativa -no incitati·aQ sobre el rumor se
encuentra explotada explícitamente por metadiscursos típicos de los
dispositi·os de archi·o ,cír. lig. 4,. Lstos metadiscursos expresan al
destinatario la con·eniencia de apro·echar los archi·os de rumor para
calcular de una mejor manera la interpretación sobre los nue·os rumores
por aparecer.
lig. 4. Archi·o de rumores exhibido en stockrumors.com
Aquí, los enunciados-rumor se reinterpretan como un dato del pasado
,mas o menos comprobado, susceptible de ser cuantiíicado y manipulado
para el desarrollo de pre·isiones sobre la aparición de nue·os rumores-alerta.
Ln este sentido, si bien los rumores-archi·o carecen de PI para las apuestas,
no por ello son dispositi·os inútiles. Lstos archi·os, como puede ·erse en
lig.4, sir·en como íuentes de e·aluación de los rumores actuales al aportar
lecturas constatati·as sobre los discursos del pasado. Lstas lecturas
constatati·as se aplican, según lig. 4, a diíerentes moti·os que construyen un
horizonte de ·erosimilitud sobre el rumor en tanto dato` susceptible de
e·aluación. Lntre estos motivos constata!les que resultan susceptibles de
manipulación estadística se encuentran: el tiempo de circulación del rumor, la
acción del rumor sobre el precio de las acciones durante su instancia de
circulación, el tipo y la cantidad de rumores ·inculados con ciertas empresas,
estados o tematicas particulares, o bien, la calidad de la íuente intermediaria
del rumor, entre otras constataciones posibles. Ll eíecto de la lectura
constatati·a opera, en el caso de los archi·os, como un modo de caliíicar a
las nue·as alertas de rumor como mas o menos coníiables,·erosímiles. Lsto
signiíica que el dispositi·o de archi·o tiene una incidencia directa en el modo
en que es juzgada la incitación comunicada por ·ía de los dispositi·os de
alerta. De ahí que ambos dispositi·os exhiben una relación sistémica de
complementariedad e·idente. Mientras uno produce resultados incitati·os
disparando rumores orientados a la acción inmediata ,íase temporal 1,, el
otro permite caliíicar o descaliíicar la credibilidad de las alertas según el tipo
de constatación obtenida en una íase temporal 2.
:2 Discusión ( conclusiones
Como se ha podido ·er en las secciones precedentes no todos los que se
dicen a s$ mismos rumores operan perlocuti·amente como rumores, mas alla de
que la sustancia lingüística se presente como la aserción de un rumor. Ll
analisis ha permitido obser·ar que el PI del rumor bursatil depende de la íase
temporal en la que se ubica el enunciado, y ésta es precisamente la propiedad
que resulta deíinitoria a la hora de caracterizar a un rumor bursatil como tal,
mas alla de la no ·eriíicación` o la no oíicialidad` de las íuentes
implicadas. Ll PI del rumor se presenta entonces como una propiedad
íuertemente con·encionalizada en el dispositi·o enunciati·o y, por lo tanto,
resulta una de sus condiciones producti·as íundamentales.
La cuestión de la con·encionalización del PI en el rumor bursatil se hace
e·idente en la reconíiguración deíctica que introduce el dispositi·o de
archi·o sobre el de alerta. Los archi·os, al anular o reducir al mínimo el PI
del rumor-alerta por medio de una operación reinterpretati·a
16
de la deixis,
ponen en e·idencia que el rumor en su íase de alerta se encuentra
con·encionalmente asociado a su potencialidad incitati·a o perlocucionaria.
Ln el caso de los rumores-archi·o, el ·aciamiento de esta potencialidad por
eíecto de una reconíiguración en la deixis enunciati·a, indica que esta
propiedad le pertenece solo a los rumores ·i·os, es decir a los rumores que
operan perlocuti·amente como rumor y no como dato`.
A propósito del modo en que la incerteza enunciati·a del rumor queda
ligada o no a campos de eíectos diíerenciables ,incitati·o ·ersus
constatati·o,, su íuncionamiento, al igual que el PI del rumor, se encuentra
restringido por los condicionamientos temporales de la circulación discusi·a.
Ln segundo lugar, a diíerencia del modo en que se comporta el PI del
rumor en la circulación discursi·a ,considerando que puede estar o no estar
según lo que indique el dispositi·o,, la incerteza se encuentra presente en
todo el proceso de circulación. Ls decir que la incerteza de los enunciados-
rumor tiene una presencia $nterQdispositivo, aun cuando los rumores se hayan
con·ertido en mero dato del pasado para ser constatado.
Ahora bien, para que la despersonalización de la enunciación pueda
operar como un ré#imen de conocimiento para la acción en el juego bursatil,
requiere de una sincronización con el tiempo de reconocimiento del
discurso, tal como hemos podido comprobar con los rumores-alerta.
Al ser la incerteza un rasgo omnipresente en todos los dispositi·os de
rumor pero con eíectos practicos diíerentes, es posible hablar de una
modulación escalar de la incerteza según la íase temporal en la que se ubican los
enunciados inciertos. Ln otras palabras, los enunciados-rumor exhiben
estatus epistémicos diíerentes según se encuentren en el dispositi·o de alerta,
de archi·o o en el diario. Lsta modulación puede obser·arse en la siguiente
relación que se propone para caracterizar este íuncionamiento discursi·o:
GI ~ GD x GsD
GI: Grado de incerteza que caliíica a un enunciado como -,- incierto
GD: Grado de despersonalización de la íuente de la enunciación que
caliíica al enunciado como -,- despersonalizado ,exhibición de la
indeterminación de la íuente de la enunciación,
GsD: Grado de sincronización deíctica entre el 1P ,tiempo de la
producción, y el 1R ,tiempo del reconocimiento, que caliíica al
enunciado como -,- deíctico.
Lsta íórmula busca e·idenciar una relación de dependencia entre escalas
semantico-pragmaticas. Las escalas deben leerse del siguiente modo: cuanto
ms despersonalizado y ms sincronizado esta un enunciado de rumor, ms
alto es el grado de incerteza que concentra ese enunciado en su sentido. Ln
la medida en que su despersonalización es alta pero su sincronización es baja
,por ser un rumor-muerto,, la incerteza eíecti·amente disminuye. Asimismo,
cuando la despersonalización es baja pero no nula ,i.e. según íuentes de
toda sol·encia`, y la sincronía es alta, la incerteza también disminuye.
Concluyendo con el planteo, en el caso de los rumores-alerta, la
incerteza se desplaza hacia su punto mas alto en la medida en que se muestra
como una incerteza acti·a` para el ejercicio de la acción económica. Ln el
caso de los rumores-archi·o se obser·a cómo la incerteza se desplaza hacia
su punto mas bajo ,como una incerteza inoíensi·a, considerando que el
rumor pierde deixis enunciati·a y por lo tanto sentido como rumor
incitati·o.
Ln síntesis, lo incierto de la incerteza no solo se relaciona
exclusi·amente con la puesta en escena de diíerentes grados de
indeterminación de la ·oz del rumor sino también, y de manera no menos
íundamental, con la instantaneidad por la que se materializan sus eíectos de
sentido dentro de un 5ue#o I, en este caso, el juego bursatil. De esto se
desprende que existe una clara dependencia entre la incerteza y la
potencialidad perlocucionaria con·encionalizada, a la ·ez ambas
condicionadas de una manera diíerente por los desplazamientos temporales
que introducen los dispositi·os.
Lo que aún resta por in·estigar para poder dar cuenta con mayores
precisiones de los alcances del criterio taxonómico propuesto son: los grados
de despersonalización de la íuente de la enunciación y los diíerentes
posicionamientos enunciati·os adoptados por el locutor reproductor del
rumor írente a dicha indeterminación. Sin este analisis, la ·ariable GDp de la
ecuación propuesta seguira sin respuesta. Ln íunción de esta obser·ación, la
in·estigación desarrollada aquí necesita ser proíundizada con un minucioso
analisis poliíónico que permita ·isualizar diíerencias de grado en la
despersonalización enunciati·a de rumores bursatiles.
NO1AS
1 La primera in·estigación sobre la incidencia de los rumores en el precio de las
acciones en el corto plazo íue conducida por Rose ,1951,. A partir de una
muestra de acciones cotizantes en el mercado estadounidense dentro del
período 193¯ a 1938 y 1948 a 1949, él descubre que si un rumor circula por
·arios días en el mercado, éste tendera a generar una tendencia unidireccional
sobre el precio de las acciones durante esos días ,o sube o baja,. Una serie de
estudios posteriores compara la incidencia del rumor sobre el precio de las
acciones a partir de obser·ar un mismo rumor antes de aparecer en el diario y
posteriormente a su publicación. Pound y Zeckhauser ,1990, in·estigan
rumores de adquisiciones a partir del analisis de la columna heard on the
street` ,lots, del diario. \all Street Journal. Lllos consideraron todos los
rumores publicados diariamente desde el primero de enero de 1983 hasta el 31
de diciembre de 1985. Lo que descubren es que la subida del precio en las
acciones de las empresas in·olucradas en los rumores de adquisición se
produce en el período anterior a la publicación, mientras que no se registra
ningún mo·imiento signiíicati·o posterior a la publicación del rumor en el
diario. Zi·ney, Bertin y 1orabzadeh ,1996, agregan al analisis anterior la
columna Abreast oí the market` del mismo diario. Su período de analisis ·a
desde 1985 a 1988 y demuestra que el mo·imiento mas signiíicati·o en el
precio de las acciones por causa de un rumor se produce ·einte días antes de su
publicación en el diario. Kiymaz ,2001, realiza un estudio similar en el mercado
turco ,Istambul Stock Lxhange, y comprueba que la suba mas íuerte en el
precio de la acción se produce cuatro días antes de la publicación en papel.
2 La reíerencia al rumor como un objeto de estudio eminentemente discursi·o
implica obser·ar que éste requiere necesariamente el empleo de enunciados
lingüísticos para poder constituirse como un comportamiento socialmente
reconocible. Utilizando la terminología del antropólogo lymes, el rumor es un
auténtico hecho de habla` ,lymes, 1964,. Lsto signiíica que ademas de
constituir un tipo particular de ritualización social, el hecho de habla requiere
como condición esencial el empleo de la lengua para poder consumarse.
3 Los conceptos producción-reconocimiento` se desarrollan originalmente en la
teoría sociosemiótica elaborada por Lliseo Verón ,1998,. Producción -
reconocimiento designan las dos instancias temporales entre las cuales pi·otea
la circulación discursiva, tercer elemento que solo puede ser reconstruido como el
desaíasaje temporal existente entre las instancias antes mencionadas.
Producción- reconocimiento no concuerdan necesariamente con las nociones
clasicas de emisión y recepción`, en la medida en que toda producción es
siempre el reconocimiento de un discurso anterior y, recíprocamente, todo
reconocimiento es cognoscible exclusi·amente como una nue·a producción
discursi·a. Lstas instancias, desde el punto de ·ista metodológico, son solo
reconstruibles mediante las huellas que en las superíicies discursi·as permiten
conceptualizar desíasajes de sentido de di·ersa índole ,cogniti·os,
mnemónicos, técnicos, de disposición corporal, etc.,.
4 Los dos tipos de analisis mas conocidos para calcular y gestionar el riesgo de una
in·ersión son el analisis íundamental` y el analisis técnico`. Ll primero
supone que se debe buscar la causa de la subida o bajas de las acciones en un
estudio de la companía que esta por detras, o de la industria y la economía que
se mue·en a su alrededor ,Mandelbrot y ludson, 2006: 31,. Para este tipo de
analisis, el precio de un acti·o es el reílejo de la iníormación disponible en el
mercado. Ll analisis técnico, por su parte, consiste en la interpretación de
pautas icónicas sobre los mo·imientos accionarios. Se trata de reconocer
pautas reales o supuestas, de estudiar un gran número de datos sobre precios,
·olumen de contratación e indicadores, todo ello en busca de cla·es para
comprar o ·ender` ,Mandelbrot y ludson 2006: 32,.
5 La propuesta de Orlean se inspira en la comparación que hace Keynes entre las
técnicas de in·ersión y los concursos de belleza organizados por los diarios en
los cuales los participantes deben elegir las seis íotos mas bellas entre un
centenar de íotograíías. Ln estos concursos, el ganador del premio es aquel
cuyas preíerencias se acerquen mas a la selección promedio operada por el
conjunto de participantes ,Keynes, 1936,. Lsto signiíica que aquel que elige las
íotograíías no lo hace en íunción de aquella que juzga como mas bella sino que
elige a partir de considerar aquella que podría ser elegida mayoritariamente por
el resto de los participantes ,Keynes, 1936,.
6 Recuérdese que para Austin y Searle, los eíectos perlocucionarios no son
con·encionales en la medida en que se encuentran indeterminados y no
dependen totalmente del empleo de la lengua ,Searle, 19¯5,. Ln nuestro caso, a
diíerencia de lo planteado por los autores mencionados, el concepto PI busca
probar una relación con·encional entre la producción de ciertos enunciados y
la posi!ilidad o no de estar en condiciones de producir algún tipo de eíecto
perlocuti·o. Por eso se habla de la potencialidad del eíecto perlocucionario y
no de tipos de eíectos perlocucionarios`.
¯ Una gramatica de producción, siguiendo a Verón ,1998,, es un conjunto de
huellas íinitas que dan cuenta de las restricciones ,técnicas, corporales,
enunciati·as, retóricas, tematicas, operantes en la coníiguración de un discurso.
Asimismo, una gramatica de reconocimiento es un conjunto de huellas
susceptibles de indicar las operaciones que restringen la recepción del mismo
discurso. Las gramaticas de reconocimiento se encuentran indeterminadas en la
medida en que los tipos de eíectos de un discurso se encuentran asimismo
indeterminados en un analisis en producción. Ahora bien, la naturaleza de los
eíectos esperados ,y no el tipo de eíecto concreto, sí puede ser reconstruido
parcialmente en una gramatica de producción.
8 Para una mayor proíundización sobre trabajos que analizan la interacción entre
producción discursi·a y desarrollo de intercambios económicos, consultar:
Ir·ine, 1989, lewings, 1990, Klamer, 1990, Boers & Demecheleer, 199¯,
Kockelman, 2006, Alejo, 2010.
9 La sui-reíerencialidad del enunciado es un concepto que aparece originalmente
planteado por Ben·eniste. Lste concepto busca mostrar que el sentido en el
lenguaje no se maniíiesta por medio de proposiciones que reílejan una realidad
íactica o mental, sino que el empleo mismo de las palabras construye una nue·a
realidad a partir del hecho de ser enunciadas ·ía un acto de enunciación. Ln
este sentido, es el propio enunciado el que desde su interior produce las
íunciones interhumanas íundamentales entre locutor y alocutario por medio de
un mecanismo ,ineludible, de reílexi·idad sobre las circunstancias de su
enunciación. Ln otras palabras, es el enunciado el que indica aquello que el
habla hace.
10 La aserción es deíinida aquí según el eníoque no-·eritati·ista desarrollado por la
teoría poliíónica de la enunciación.
11 AAu$ no se %omolo#a incerteza a duda sino a una suspensión de la certeza por ex%i!ición Nen el
enunciadoO de la indeterminación de la "uente de la enunciación. Por oposición, la certeza
-sea alta o baja- la circunscribimos a aquellos enunciados que no dramatizan
explícitamente la despersonalización de la íuente de la enunciación. Así, un
enunciado del tipo dudo que María ·enga` expresa un bajo grado de certeza,
mientras que se dice que llegaría María` expresa un cierto grado de incerteza.
12 1érmino tomado en el sentido que aparece en Le·inson, 1983. Los usos
temporales deícticos propiamente dichos, según senala Le·inson, son aquellos
que reíieren a la codiíicación de puntos y períodos temporales relati·os al
tiempo en que se pronunció un enunciado ,o se inscribió un mensaje escrito,`
,Le·inson, 1983: 54,. Los usos no deícticos anaíóricos de las expresiones
deícticas, siguiendo al mismo autor, se producen cuando algún término escoge
como reíerente la misma entidad ,o clase de objetos, que escogió un término
anterior en el discurso` ,Le·inson, 1983: 59,.
13 Ver http:,,www.lanacion.com.ar,nota.asp·nota_id~1049280
14 Kapíerer es probablemente el in·estigador mas reconocido y citado en lo
reíerente a estudios sobre el rumor. Cír. Kapíerer, 1989.
15 De esta aíirmación se podra deducir el sentido de las comillas aplicadas al lexema
rumor` en el intertítulo de esta sección.
16 Originalmente, la reinterpretación es deíinida por García Negroni ,2000, como la
segunda interpretación ,S´ 1, para un en enunciado L1 al que ya se le ha
atribuido un sentido ,S1, en el momento de su enunciación ,García Negroni,
2000: 91,. Como puede ·erse en esta deíinición, el requisito para que haya
reinterpretación es que haya por lo menos dos enunciados. Ln el caso particular
de la in·estigación aquí presentada, y adaptando el concepto anteriormente
citado, la reinterpretación que se produce de los enunciados-rumor es producto
de una relectura de los mismos enunciados en el marco de un cambio de
dispositi·o ,de alerta a archi·o, y no por el agregado de continuidades
discursi·as. La reinterpretación de los enunciados-rumor se produce por una
reílexi·idad del enunciado sobre el dispositi·o de enunciación.
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MANULL LIBLNSON es magíster en Analisis del Discurso y Proíesor Adjunto de
Semiótica de la Comunicación` en la Uni·ersidad Argentina de la Lmpresa
,UADL,. Asimismo, se desempena como docente de Semantica y
Pragmatica`, catedra a cargo de la Dra. María Marta García Negroni, en la
carrera de Letras de la Uni·ersidad de Buenos Aires. 1rabaja como becario
de in·estigación del CONICL1 para las areas de lingüística y íilología.
Actualmente se encuentra próximo a íinalizar su Doctorado en la lacultad
de lilosoíía y Letras de la Uni·ersidad de Buenos Aires bajo la dirección de
la Dra. María Marta García Negroni.
Correo electrónico: manuel_libenson¸yahoo.com.ar
RE-EfA-
PARDO A. NL\LA G. ,200¯, Discurso, impunidad ( prensa. Bogota,
Colombia: Centro Lditorial de la lacultad de Ciencias lumanas de la
Uni·ersidad Nacional de Colombia. 399 pp. ISBN: 9¯8-958-¯01-841-¯.
Lsta obra, producto de una tesis doctoral enmarcada en el Analisis
Crítico del Discurso ,·an Dijk, 1999,, se propone, en palabras de la autora,
explicar el signiíicado social de la impunidad, representado en la prensa
colombiana, como un sistema cuya descripción es sólo posible si se relaciona
con una organización conceptual`. Ll corpus analizado esta íormado por
trescientos cincuenta artículos de prensa escrita, que íueron publicados entre
199¯ y 2002, período que corresponde al último ano de la presidencia de
Lrnesto Samper Pizano y al gobierno de Andrés Pastrana Arango.
Ll libro presenta siete capítulos. Sobre la base del reconocimiento de
que el contexto constituye un conjunto de condicionamientos cogniti·os que
posibilita interpretar el discurso ,·an Dijk, 1999,, el capítulo 1 expone el
contexto socio-histórico de la impunidad en Colombia mediante la
caracterización de la crisis política, del sistema jurídico y de los actores
in·olucrados en el conílicto armado que se desarrolla en el país: el Ljército
Nacional, la Policía Nacional, las Autodeíensas Unidas de Colombia ,AUC,
-que nuclean a todos los grupos paramilitares-, y las di·ersas expresiones de
la guerrilla, las luerzas Armadas Re·olucionarias de Colombia ,lARC,, el
Ljército de Liberación Nacional ,LLN, y el Ljército Popular de Liberación
,LPL,. Asimismo, el capítulo analiza tanto las relaciones entre la guerrilla y el
narcotraíico como entre la ·iolencia y sus ·íctimas. Por otra parte, brinda
una bre·e historia de la prensa escrita en Colombia y una resena de los
periódicos que son objeto de estudio: El Espectador, El Tiempo, El +eraldo y
El &a$s.
Ll capítulo 2 se adentra en el marco teórico del analisis crítico
emprendido, que parte de la tesis de ·an Dijk ,1990a, según la cual los
procesos cogniti·os se adquieren, usan y transíorman de modo pri·ilegiado
en el discurso. Pardo articula la noción de modelo mental, que pro·iene de la
psicología cogniti·a ,Johnson-Laird, 1996, y es concebida como una
representación esquematica de la realidad que permite explicar las
transíormaciones del conocimiento en el ambito de lo indi·idual, la noción
de modelo cultural, aportada por la antropología cogniti·a ,D´Andrade,
198¯, Shore, 1996, y entendida como un tipo de modelo mental que es un
esquema conceptual intersubjeti·o compartido por un grupo social, y la
noción de representación social, que es tomada de la psicología social ,Abric,
1993, 1996, Jodelet, 1984, Mosco·ici, 2001, para dar cuenta de modelos
organizados y jerarquizados de conocimiento colecti·o que cumplen un
papel central en la cohesión social.
Respecto de los modelos culturales, Pardo sigue la clasiíicación
propuesta por Shore ,1996,, quien distingue, de acuerdo a su estructura, los
modelos lingüísticos y no lingüísticos, y según su íunción, los modelos
orientacionales, los modelos expresi·os y conceptuales, y los modelos de
tareas. Asimismo, la autora toma de Shore la noción de esquema
íundacional, estructura mas abstracta que agrupa a los modelos culturales a
partir de sus propiedades comunes.
Ln cuanto a las representaciones sociales, Pardo contempla tres
procesos que les son inherentes: los de elaboración, los de íuncionamiento y
los de transíormación ,Abric, 1996,. Los procesos de elaboración, que
apuntan a la génesis de la representación social, incluyen la objeti·ación y el
anclaje ,Jodelet, 1984, Mosco·ici, 2001,. Los procesos de íuncionamiento se
reíieren a la íorma en que una representación social se da en el contexto
cotidiano ,llament, 1994,, lo que lle·a a distinguir entre el sistema central o
núcleo, íormado por elementos cogniti·os basicos que deíinen su identidad y
que son estables, coherentes y consensuales, y el sistema periíérico, integrado
por componentes dispensables, que permiten la interíase entre la
representación social como tal y sus usuarios y adaptan las características del
sistema central a una situación concreta ,Abric, 1996,. Ln relación con el
sistema central o núcleo de la representación social, la autora retoma la
noción de t%emata de Mosco·ici ,2001,, que se reíiere a los contenidos sobre
los cuales existe el mayor grado de consenso y que corresponden a los
·alores de un grupo. Los procesos de transíormación, por su parte, implican
la modiíicación del núcleo de la representación social, en íunción del grado
de esta modiíicación, se diíerencian tres tipos de transíormación:
transíormación de resistencia, progresi·a y total ,Abric, 1996,.
Al íinal del capítulo, Pardo expone y comenta los principales hallazgos
pro·enientes del estudio cogniti·ista de la cognición social ,Schneider, 1991,
liske, 1993,, con el íin de resaltar algunos mecanismos cogniti·os que
pueden estar in·olucrados en la construcción e interpretación de procesos de
representación y de discurso. Asimismo, considera los aportes de la
psicología social discursi·a ,Potter y Ldwards, 2001,, de la que destaca su
empeno en demostrar que el eníoque de las representaciones sociales no
resulta excluyente en relación con el analisis del discurso.
Ln el capítulo 3, la autora discute en detalle di·ersas perspecti·as de
estudio sobre la metaíora y la metonimia, que analizara como dos modelos
culturales lingüísticos que constituyen el núcleo y la periíeria de la
representación social de la impunidad en la prensa colombiana. Lntre otras,
comenta la propuesta pragmatica sobre los usos no literales del lenguaje de la
teoría de la rele·ancia de Sperber y \ilson ,1994,, que los entiende como
casos límite de búsqueda de iníormación contextual y construcción de
implicaturas débiles. Ln íunción de su in·estigación, Pardo compatibiliza las
aproximaciones de la lingüística cogniti·a ,Lakoíí, 198¯, Lakoíí y Johnson,
1998 y Johnson y Lakoíí, 1999, y las de la antropología cogniti·a ,Shore,
1996,, en tanto concibe la metaíora y la metonimia como íormas de
construcción del signiíicado tanto en el orden de lo indi·idual como de lo
social, estableciendo la continuidad entre la íormación del signiíicado
cogniti·o-indi·idual y el signiíicado social y cultural.
A partir de ello, Pardo recupera las especiíicaciones de ·an Dijk ,1990b,
2001, 2003, sobre la noticia como tipo particular de discurso y producción
de conocimiento. Al considerarla como una íorma de practica social, sitúa
los agentes de esta practica, para lo cual distingue entre el actor social, el
conjunto de indi·iduos ubicados en íorma estratégica en un sistema de
poder, y el actor discursi·o, el participante acti·o de la interacción que
desempena roles discursi·os. Reconoce así la tipiíicación de cuatro grandes
sectores de actores discursi·os, articulada potencialmente con la
representación que la prensa escrita realiza de la impunidad en Colombia: los
agentes internacionales ,los Gobiernos, los Organismos -como la ONU o la
OLA- y las ONG,, los agentes del Lstado colombiano ,correspondientes al
Poder Judicial, a los Organismos de control del Lstado, el Poder Legislati·o
y el Poder Ljecuti·o,, los actores armados ilegales ,la guerrilla y los
paramilitares, y la población ci·il.
Ll capítulo 4 presenta los objeti·os de la in·estigación y las hipótesis de
la que parte. Una sostiene que los modelos culturales de tropos, metaíóricos
y metonímicos, constituyen el núcleo de la representación social de la
impunidad en la prensa colombiana, otra aíirma que la regularidad
conceptual se puede interpretar como una manera de representar la realidad,
·isible a tra·és de írecuencias de palabras, sus concordancias y asociaciones,
así como en la organización categorial que se tipiíica en clases. Asimismo, el
capítulo expone los criterios de selección del corpus, las herramientas de
almacenamiento y analisis de la iníormación y los ni·eles de tratamiento de
los materiales.
Ln la etapa preliminar, Pardo realizó la organización íormal del corpus,
para lo cual elaboró una base de datos lingüísticos, que denominó Baladi,
bajo el programa Microsoít 2000, con la iníormación procedente de los
cuatro periódicos nombrados. A partir de esta iníormación íormuló
clasiíicaciones, centradas en la identiíicación, tipiíicada, de actores y
acciones, que sir·ieron de búsqueda y de construcción de categorías en la
Baladi, las cuales íuncionaron de reíerencia en el procedimiento analítico que
se aplicó en sus distintas íases. Por otra parte, realizó una identiíicación
manual de las metaíoras y de las metonimias presentes en cada artículo,
según la clasiíicación de Lakoíí y Johnson ,1998,, y realizó una primera
aproximación a la determinación de los dominios íuente y meta.
La primera íase de la in·estigación íue la exploratoria-descripti·a, que
corresponde al analisis estadístico, cuyo primer paso íue la normalización de
la base de datos con los parametros requeridos por el programa -pad T. Lsta
íase comprendió el calculo de las írecuencias, las asociaciones y el empleo de
otras técnicas estadísticas de agrupación con el objeti·o de identiíicar en las
distintas entidades ,noticias, palabras, patrones lingüísticos y tropos,
unidades cla·e, sus concordancias y grados de asociación. Las técnicas de
agrupación usadas íueron el Analisis de Correspondencias Múltiples y el
Analisis Clasiíicatorio, a partir de las cuales se obtu·ieron grupos
representados en planos multidimensionales, correspondencias asociati·as y
clases jerarquicamente organizadas.
La segunda íase de la in·estigación íue la analítica, que se desarrolló con
los recursos de la necesidad cualitati·a. Ln esta íase se construyeron
programas iníormaticos con el íin de presentar las palabras mas íuertemente
asociadas con cada clase de entidades, a partir del analisis realizado con el
-pad T. La articulación entre la primera y la segunda íase de la in·estigación
se íormuló apro·echando el concepto de saliencia cultural, a tra·és del cual
se reconoce que el uso de ciertas entidades es parte del tejido de signiíicados
que constituye la cognición social. De este modo, en la íase analítica Pardo
identiíicó y analizó las asociaciones semanticas para la construcción de redes
conceptuales. Ln los titulares, analizó el tema,tópico a partir de la
construcción de la red de asociaciones coníormada por el conjunto de
procedimientos de asociación, co-ocurrencia y írecuencia de las palabras
cla·e y reconoció las ·oces de los actores discursi·os mediante el analisis de
las íormas de citación ,directa, indirecta y mixta,, los contextos de aparición
de los ·oces y su caracterización en relación con el íenómeno de la
impunidad. Asimismo, identiíicó, mediante el programa Uord &ilot, los
patrones lingüísticos reiterati·os y asociados al concepto de impunidad,
agrupados por su estructura en tres categorías: atributi·as, con
cuantiíicadores y modalizantes.
La tercera íase de la in·estigación íue la sintética, que relacionó todos los
íactores que se deri·aron de la saliencia cuantitati·a y de la necesidad
cualitati·a, integrandolos en la saliencia cultural. De esta manera, Pardo
determinó esquemas íundacionales compartidos culturalmente, cuyas
conceptualizaciones se concretan en expresiones metaíóricas y metonímicas,
que íueron analizadas estructural y íuncionalmente como recurso lingüístico
y modelo cultural. Ll reconocimiento de los modelos culturales potenció la
identiíicación de los núcleos y de las periíerias de la representación social de
la impunidad.
Ln el capítulo 5, Pardo examina críticamente las palabras cla·e, el tema y
el tópico, las íormas de citación, los patrones lingüísticos y la manera en que
la prensa reconstruye el sentido de la impunidad a tra·és de los actores y de
sus acciones. Ln cuanto a las acciones y los actores in·olucrados en la
conceptualización de la impunidad, entre otros hallazgos, se destacan el
reconocimiento de que la prensa suele omitir la reíerencia a los actores
sociales concretos implicados en la impunidad mediante la nominalización y
la generalización a entes colecti·os, y la aíirmación de que la prensa
colombiana no construye los recursos cogniti·os para deslegitimar la
impunidad, dado que en las noticias sobre ·iolación de los derechos
humanos íundamentales el ejercicio de justicia carece de ·aloraciones
positi·as y pocas ·eces es la condición para superar la impunidad. Ln lo
reíerente a las redes conceptuales asociadas al concepto de impunidad, la
autora identiíica la dupla índices,justicia, donde la justicia se presenta como
ausente o como un bien social del que se carece y donde se usa el concepto
índices de manera imprecisa y parcial, lo cual permite iníerir a Pardo que la
prensa, en ·ez de oírecer al lector las herramientas necesarias para la
e·aluación de los resultados de la administración de justicia, lo incapacita
para comprender esta realidad colombiana. Otra red conceptual esta
integrada por decir,luchar,contra,permitir, con la cual la prensa expone
·aloraciones con pretensiones de ·erdad, que senalan actores como
enemigos en un escenario de guerra. La tercera red conceptual es
Colombia,país,Lstado, integrada por expresiones que naturalizan
acontecimientos que se íormulan como parte de una manera de ser en el
mundo, pero que en realidad son anormales desde un punto de ·ista jurídico
y social. La última red conceptual esta constituida por la unidad ´crímenes´,
palabra cla·e que relaciona íenómenos de la economía con actos punibles, en
los que los agresores asumen una racionalidad en la que la acción delicti·a es
mas rentable que las acti·idades económicas reconocidas por el Lstado.
Del estudio del tema,tópico y de las íormas de citación, Pardo concluye
que el signiíicado de la impunidad ·aría de íorma amplia en la prensa
colombiana, siendo un hecho inadecuado que no se castiga o un íenómeno
social indeseable e incompatible con un bien social, asimismo, obser·a que la
impunidad se presenta como un hecho inmodiíicable, permanente e
inherente al estado actual de Colombia. Ln relación con el analisis de los
patrones lingüísticos mas asociados con ´impunidad´, la autora senala que las
estructuras atributi·as estan integradas por expresiones que tipiíican la
impunidad como un hecho esencialmente inmutable, contribuyendo a su
naturalización, y que ·inculan la impunidad con la conírontación y la guerra,
pero no con las relaciones jurídico-políticas. Ln muchos casos los
cuantiíicadores, por su parte, no permiten conceptualizar los indicadores que
dan cuenta de la impunidad en sí misma, lo cual ayuda al ocultamiento de sus
dimensiones objeti·as. Respecto de la modalización, sobresale que en los
casos en que la prensa la atribuye a un sujeto colecti·o a tra·és de la citación
directa de una ·oz indi·idual, propone la actitud representada como
compartida por el grupo y, en consecuencia, como no susceptible de ser
contro·ertida.
Ll capítulo 6 reconstruye los esquemas íundacionales, los modelos
culturales y las representaciones sociales de la impunidad presentes en la
prensa colombiana a tra·és de la integración de las propuestas de la
antropología cogniti·a ,Shore, 1996,, la lingüística cogniti·a ,Lakoíí y
Jhonson, 1998,, el analisis crítico del discurso ,·an Dijk, 1999, y la teoría de
las representaciones sociales ,Mosco·ici, 2001,. Pardo identiíica tres
esquemas íundacionales de la impunidad: la negación de la acción y
íuncionalidad de la justicia, la omisión de los ejecutores de ley írente a la
acción de los contra·entores, y la acción y íuncionalidad de los
contra·entores en ausencia del Lstado. Dichas conceptualizaciones son
presentadas en la prensa mediante di·ersas estrategias, entre las que cumplen
un papel central las metaíoras y las metonimias, consideradas como un tipo
de modelo cultural lingüístico y como sistemas nucleares o periíéricos de la
estructura de las representaciones sociales. De esta manera, la autora analiza
una representación social de la impunidad cuyo núcleo es el modelo la
impunidad es un organismo` y cuyo sistema periíérico esta integrado, entre
otros, por los modelos la impunidad es materia es descomposición`, la
impunidad es un descomponedor` y la impunidad es un microorganismo`.
Lsta representación conceptualiza la impunidad como un modo de
íuncionamiento íísico-biológico, lo que da cuenta de la estrategia de
naturalización de un íenómeno de caracter socio-histórico. Una segunda
representación social de la impunidad, que la concibe como la ausencia de
una racionalidad ética que oriente las múltiples racionalidades, tiene como
núcleo el modelo la impunidad es la coexistencia de racionalidad en
conílicto`, entre los modelos de su sistema periíérico se ubican los modelos
las organizaciones son seres ·i·os`, las organizaciones son personas` y
las organizaciones son racionales`. Ln relación con esta representación,
Pardo senala que la prensa parece no destacar la racionalidad del derecho
como íuente de las transíormaciones deseadas, sino que se impone la
racionalidad económica y la consiguiente relación costo-beneíicio. La tercera
representación social sobre la impunidad, que la coníigura como un
íenómeno estructural del sistema económico, esta constituida por el núcleo
la impunidad es una estrategia de mercado` y por el sistema periíérico
integrado, entre otros, por los modelos el delito es in·ersión`, la
corrupción es ganancia` y las organizaciones delicti·as son empresas`.
La reconstrucción de estas tres representaciones sociales da cuenta,
ad·ierte Pardo, de un orden cultural que responde a la lógica del
neoliberalismo, desde el cual la prensa colombiana no deslegitima la
impunidad sino que la ubica dentro de las posibles consecuencias de acciones
pertinentes y necesarias para la adaptación del ejercicio del consumo y la
satisíacción de los propios intereses.
Ln cuanto al analisis íuncional de las representaciones sociales, la autora
sostiene que en el caso de la primera representación social de la impunidad,
es a partir de la biologización de los íenómenos que es posible objetualizar y
usar, con propósitos especííicos, ciertos hechos sociales. Ln la segunda
representación social, la personiíicación de la impunidad permite íormular el
proceso moti·acional, cuya íunción esencial es el logro del éxito. Ln la
tercera representación social, la autora destaca su íunción orientadora en
términos de normas y guías del hacer para garantizar el íin último del
sistema: el enriquecimiento y el poder.
De este modo, la prensa colombiana no contribuye a la restitución de un
Lstado mas justo y equitati·o ni ayuda a que el ciudadano elabore una
cognición crítica sobre la impunidad. Ln ello incide también la ausencia de
una macronarrati·a que historice el íenómeno de la impunidad y la estrategia
discursi·a de espectacularización de micro-acontecimientos en íormatos
mosaico, en los que los temas esenciales para la comunidad colombiana
pierden ·isibilidad.
Ll capítulo ¯, por último, contiene las conclusiones, en las que Pardo
sintetiza los recorridos teórico-metodológicos y los hallazgos de su
in·estigación, asimismo, a partir del analisis realizado se enuncia la ·iabilidad
para la transíormación del estado de impunidad en Colombia, que procede
tanto de la democratización del régimen político que dé representati·idad a
todos los sectores de la sociedad como de la transíormación estructural del
sistema económico para garantizar condiciones dignas a todos los miembros
de la comunidad.
Discurso, impunidad ( prensa realiza una enriquecedora articulación teórica
en torno a las representaciones sociales, los modelos culturales y la cognición
social, en relación con los usos metaíóricos y metonímicos del lenguaje, al
mismo tiempo, presenta una metodología rigurosa que sir·e de base para
in·estigaciones íuturas. Ln términos de lairclough ,2003,, da cuenta de las
íormas hegemónicas de producir signiíicados en torno a la impunidad en la
prensa colombiana, signiíicados que se de·ienen en sentido común
legitimador de las relaciones de dominación en el marco del neoliberalismo.
Ll trabajo senala lo que este autor denominaría la colonización del discurso
periodístico por parte del discurso económico y al desmontar las estrategias
ideológicas de legitimación, naturalización, ocultamiento y íragmentación,
identiíica los obstaculos que impiden a los lectores una cognición crítica
sobre la impunidad. Ll analisis crítico realizado por Pardo constituye así un
signiíicati·o aporte no sólo al analisis del discurso sino también al
compromiso ético y político de los in·estigadores latinoamericanos con la
transíormación de sus sociedades.
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PIOVLZANI, C. & SARGLN1INI, V. ,Orgs., ,2001,. Le#ados de Mic%el
&@c%eux6 inéditos em anlise do discurso. Sao Paulo: Contexto. 144 pp. ISBN: 9¯8-
85-¯244-659-4.
Uma tendência maniíestada nos últimos anos entre os analistas de
discurso brasileiros tem sido o resgate e traduçao de textos íundadores da
·ertente írancesa da disciplina: ensaios ou artigos de Michel Pêcheux ou de
seus seguidores do período entre as décadas de 1960 e 1980. A sensaçao
resultante é que o estado ·anguardista da Analise de Discurso ,AD, no Brasil,
nao obstante o número de produçoes rele·antes que ·em oíerecendo para os
estudos da linguagem, tem alarmado muitos dos analistas de discurso mais
experientes ,ou os mais curiosos, ou os menos acomodados, sobre os rumos
que a AD tomara daqui para írente.
O li·ro Le#ados de Mic%el &@c%eux6 inéditos em anlise do discurso, organizado
pelos proíessores Carlos Pio·ezani e Vanice Sargentini, ambos do Laboratório
de Lstudos do Discurso ,LABOR, da UlSCar, e publicado pela Lditora
Contexto no segundo semestre de 2011, é expressamente marcante no que diz
respeito a essa tendência. Resumidamente, a organizaçao se presta a ressuscitar
alguns textos do grupo de Pêcheux que nao esta·am ainda disponí·eis em
língua portuguesa.
Um dos pontos do li·ro que merece destaque é a 1ntrodu34o, apresentada
em uma espécie de artigo-balanço sobre a AD no Brasil e assinada pelos
organizadores do li·ro. Nessa introduçao, intitulada Le#ados de Mic%el &@c%eux e
paradoxos da Anlise do discurso no Brasil, os autores discutem desde os ecos e
silêncios` da herança deixada por Pêcheux e seu grupo até os a·anços e
paradoxos da AD brasileira relati·amente ao que íoi importado da lrança e ao
que tem sido praticado la atualmente. A analise que o texto apresenta é
bastante rele·ante, uma ·ez que le·a em conta aspectos sócio-históricos da
íormaçao intelectual brasileira para a·aliar a recepçao, interpretaçao e
desen·ol·imento da AD por aqui. O texto é também bastante instigante e, de
certa íorma, acido na a·aliaçao que íaz dessa recepçao da AD no Brasil.
Pio·ezani e Sargentini ,2011, comentam, por exemplo, uma possí·el tentati·a
de apagamento,omissao do legado de Pêcheux que estaria sendo empreendida
por Dominique Maingueneau. Os autores justiíicam esta posiçao dizendo que,
a partir dessa omissao, seria mais íacil para certos analistas do discurso
íranceses de uma segunda geraçao` dar ar de no·idade as suas ,re,íormulaçoes,
as retomadas do ja dito por outrem, alhures e independentemente``
,Pio·ezani & Sargentini, 2011, p. 13,. Para aqueles que gostam de uma
pequena dose de picuinha acadêmica`, o li·ro ja ·ale muito só por sua
introduçao.
Contudo, para além de uma introduçao pro·ocadora, Le#ados de Mic%el
&@c%eux tem ainda muito mais a oíerecer quando nos sao apresentados os
textos escolhidos e traduzidos pelos organizadores. Sao ao todo cinco textos
de autores di·ersos. Lntre eles, ha uma entre·ista, concedida por Michel
Pêcheux a lenri Deluy, e uma pequena coletanea de cinco ensaios que
íormam um artigo intitulado Anlise do discurso na )ran3a. Os outros três textos
sao artigos que se assemelham muito a curtos ensaios. De modo que os
organizadores ja alertam na 1ntrodu34o, a ordem dos textos no li·ro respeita um
pouco da história da AD na lrança. Dessa íorma, para os leitores ja iniciados
na disciplina, é possí·el que se perceba o delineamento dos trajetos tomados
pela AD desde sua íundaçao.
O primeiro texto, de Denise Maldidier, é uma pequena apresentaçao da
história da AD com uma pitada de discussao conceitual. Sob o longo título de
A 1nAuietude do Discurso2 Um tra5eto na %istória da Anlise do discurso6 o tra!al%o de
Mic%el &@c%eux, o texto parece uma ·ersao resumida da introduçao de
LEinAuiétude du discours6 textes de Mic%el &@c%eux ,traduzida para o português em
Maldidier, 2003,. Inclusi·e o tom de memórias no qual é escrito é o mesmo.
Porém, tal·ez dada a pequena extensao do texto, alguns pontos acabam
chamando a atençao - e eles dizem respeito principalmente aos
encaminhamentos metodológicos para analises de discurso. Primeiramente,
sao muito interessantes os comentarios da autora sobre a utilizaçao
taxionomica do conceito de íormaçao discursi·a e seus consequentes riscos.
Depois, é muito incisi·a a deíesa que a autora empreende em direçao aos
conceitos de interdiscurso e pré-construído. Segundo Maldidier, é neles que os
analistas de discurso de·eriam ter se concentrado prioritariamente.
O segundo texto da coletanea é do próprio Michel Pêcheux e recebe o
título de L$n#ua, lin#ua#ens, discurso. L um texto bastante curto, mas, sem dú·ida,
um dos mais didaticos de Pêcheux no que diz respeito as suas explicaçoes do
porquê da emergência e necessidade de uma teoria do discurso. Lm termos da
discussao apresentada, esse pequeno ensaio é uma espécie de resumo do artigo
publicado na Lan#a#es número 24 de 19¯1 e traduzido como A sem]ntica e o
corte saussureano6 l$n#ua, lin#ua#em, discurso ,laroche, Pêcheux & lenry, 200¯,.
Assim como no artigo da Lan#a#es 8:, nesse pequeno ensaio Pêcheux também
comenta as questoes paralinguísticas que assombram o campo da semantica e
oíerece a AD como soluçao para esses problemas, ja que assume que a
signiíicaçao só pode ser estudada a partir das condiçoes sócio-históricas de
produçao do texto, ou seja, para além da própria linguística. Nesse texto,
também aparece a primeira conceituaçao para íormaçao discursi·a - a mesma
que consta no artigo da Lan#a#es 8: ,laroche, Pêcheux & lenry, |19¯1| 200¯,
e, posteriormente, em -em]ntica e Discurso ,Pêcheux, |19¯5| 2009,. L
importante ressaltar que outra traduçao deste pequeno texto de Pêcheux - a
traduçao de lreda Indursky - íoi publicada no último ano ,2011,, quase na
mesma época, em Orlandi ,cí. Pêcheux, 2011,. Independentemente da
traduçao que se escolher ler, é um texto bastante recomenda·el para iniciantes
em AD, ja que expoe muito didaticamente os problemas da linguística e de
suas íronteiras que permitem a emergência da Analise de Discurso na década
de 1960.
O terceiro texto selecionado por Pio·ezani e Sargentini ,2011, para sua
coletanea é uma entre·ista que Michel Pêcheux concedeu a lenry Deluy em
19¯3. O principal tema discutido na entre·ista é a teoria estética do íilósoío
russo Alexander Bogdano·. A entre·ista é bastante interessante pelo clima de
tensao que parece se instalar entre o entre·istado e o entre·istador, ja que
Pêcheux critica Bogdano· enquanto Deluy parece tentar deíendê-lo. Contudo,
para os analistas de discurso, a entre·ista ser·e para que entendamos o modo
como Pêcheux íilia sua concepçao de sociedade e, consequentemente, de arte
ao materialismo histórico tal qual a interpretaçao de Althusser. lica claro, na
entre·ista, que o que desconcerta Pêcheux em relaçao a teoria de Bogdano· é
o íato de este ter omitido a categoria de contradiçao em suas analises sobre a
arte proletaria. A crítica de Pêcheux a Bogdano· tem um tom bastante
semelhante aquelas que ele empreendera a loucault, posteriormente, em 19¯¯
,Pêcheux, 19¯¯,.
O penúltimo texto do li·ro, Anlise do Discurso na )ran3a, é um artigo
di·idido em cinco pequenas partes, cada qual assinada por um autor diíerente,
e originalmente publicado em 1984. A primeira parte, de Jacques Guilhaumou
e Denise Maldidier, apresenta uma rapida descriçao das primeiras abordagens
metodológicas da AD em relaçao ao corpus e a seu tratamento. A segunda
parte, de Pêcheux, aborda as especiíicidades do método da AD
comparati·amente as demais praticas de interpretaçao textual. L curioso
encontrar nesse texto uma passagem em que Pêcheux assume abertamente sua
íiliaçao a arqueologia de Michel loucault. Assinada por lrançoise Gadet, a
terceira parte discute particularmente a importancia que a AD da a língua em
suas abordagens interpretati·as. A quarta parte, de Bernard Conein, trata das
relaçoes entre a AD e as ciências sociais, destacando as íaltas e íalhas que,
atra·essando tanto as teorias linguísticas quanto as ciências sociais, sao
supridas pela teoria discursi·a. O último texto do artigo, sob as assinaturas de
Jean-Marie Marandin e Michel Pêcheux, comenta as razoes pelas quais a AD
adotou procedimentos da iníormatica em sua primeira íase. De modo geral, os
pequenos ensaios nao parecem con·ersar entre si, ja que abordam tematicas
distintas e em tons di·ersos. Contudo, todos os cinco sao muito íaceis de ler e
atendem as expectati·as de um leitor ja iniciado em analise de discurso e com
um mínimo de conhecimento sobre sua história.
O artigo que íecha o li·ro é As metamor"oses do +omo politicus, de Jean-
Jacques Courtine. L um texto que, de modo geral, quase quebra a sintaxe do
li·ro, ja que traz uma tematica ,tal·ez, mais contemporanea de abordagem do
discurso político e, ao contrario dos demais textos da coletanea, nao discute
aspectos teóricos e metodológicos da AD em suas primeiras íases. Contudo, é
um texto cheio de íórmulas sobre a espetacularizaçao do corpo político nas
culturas midiatizadas e, por isso, cumpre o papel de mostrar uma íorma de
tratamento mais recente daquele que íoi o primeiro objeto abordado pela AD
- o discurso político. Nesse artigo, Courtine íaz asserçoes semelhantes aquelas
de alguns textos da coletanea Metamor"oses do Discurso &ol$tico6 derivas da "ala
p'!lica ,Courtine, 2006, - o mesmo tipo de asserçoes teóricas que embasam
artigos como alguns daqueles publicados em Discurso e M$dia6 a cultura do
espetculo ,Gregolin, 2003,. L um texto muito bom para quem esta iniciando
estudos sobre as especiíicidades do discurso político contemporaneo e suas
relaçoes com a emergência de no·as tecnologias e com o campo midiatico.
Além desses cinco artigos, ainda consta em Le#ados de Mic%el &@c%eux uma
bibliograíia completa dos textos publicados por Pêcheux. L uma bibliograíia
bem detalhada em que aparecem, inclusi·e, as reíerências de todas as
traduçoes que cada um dos textos de Pêcheux recebeu em ·arios países.
Ob·iamente, pelo íato de Le#ados de Mic%el &@c%eux ter sido publicado quase
na mesma época que Anlise de Discurso6 Mic%el &@c%eux ,Orlandi, 2011,, essa
bibliograíia completa carece dos textos escolhidos e organizados por Orlandi
,2011,.
Ignorando-se os deslizes de percurso, como terem traduzido o mesmo
texto publicado em Orlandi ,2011, ,o que a priori desautorizaria o subtítulo
comercial do li·ro: inéditos em analise do discurso`,, Le#ados de Mic%el
&@c%eux cumpre bem sua proposta geral, que é a de oíerecer aos leitores
brasileiros alguns textos que permitam ·islumbrar as mutaçoes soíridas pela
AD desde a década de 1960. Além disso, é muito ·alido o esíorço dos
organizadores para resgatar as bases teóricas e íilosóíicas da AD, instigando
os leitores, analistas de discurso, ao desaíio de ler as íontes, de se reconhecer
no espólio` - antes que ele se torne um elo perdido, cada ·ez mais
suíocado pelo academicismo burocratico.
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artículo de in·estigación, 129-148.
1nstrucciones para las rese,as
· La resena tendra como encabezado el autor ,o editor,, el ano, el título, el número
de paginas, la casa editorial y el ISBN de la obra resenada.
· Ln la introducción se identiíicara el tema y el problema central.
· Se describira la estructura de la obra ,en capítulos, y partes, existencia de glosarios,
apéndices, etc., y se hara una síntesis completa del contenido. Asimismo, se
especiíicara quiénes son los lectores potenciales del libro resenado.
· Ll texto de la resena sera e·aluati·o y expresara la posición del autor írente a la
obra resenada.
· Ll libro resenado se pondra en relación con otros trabajos sobre el mismo tema
y,o del mismo autor y se situara en el contexto del momento y lugar en que
aparece publicado.
· Se seguiran las con·enciones de citas que se indican para el resto de las
contribuciones a la re·ista de la ALLD.
· Ll texto de la resena tendra un límite maximo de 3.000 palabras
,aproximadamente diez cuartillas,.
· Ln·iar dos copias en papel tamano carta y una en disquete en íormato de
documento \ord ,o compatible, a: Sírio Possenti, e-mail: siriop¸terra.com.br o
Irene lonte, e-mail: ireneíz¸yahoo.com
1nstru3^es para as resen%as
· No encabeçado da resenha de·em ser indicados o autor ,ou editor,, o ano, o
título, o número de paginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada.
· Na introduçao serao indicados o tema e o problema central.
· Descriçao da estrutura da obra ,em capítulos, ou partes, a existência de glossarios,
apêndices, etc., e apresentaçao de uma síntese completa do conteúdo. L
importante a iníormaçao sobre os leitores potenciais do li·ro resenhado.
· O texto da resenha sera a·aliati·o e expressara a posiçao do autor írente a obra
resenhada.
· Comentar-se-a a relaçao entre o li·ro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo
tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se-a a obra no seu contexto
temporal e espacial.
· Para as citaçoes, serao seguidas as mesmas con·ençoes que se indicam para o resto
das contribuiçoes da re·ista da ALLD.
· O texto da resenha tera um limite maximo de 3.000 pala·ras ,aproximadamente
dez paginas,.
· Ln·iar duas cópias em papel tamanho carta e uma em disquete em íormato \ord
,ou compatí·el, a: Sírio Possenti. L-mail: siriop¸terra.com.br e Irene lonte, e-
mail: ireneíz¸yahoo.com
1nstru3^es para os autores
· &ol$tica Editorial. A Revista LatinoQamericana de Estudios del Discurso publica trabalhos originais e
inéditos dos membros pesquisadores da Associaçao. Os trabalhos recebidos sao submetidos a
arbitragem por parte de especialistas de reconhecido prestígio. O Comitê Lditorial reser·a-se o
direito de sugerir aos autores modiíicaçoes íormais aos artículos que íorem aceitos, assim como
publica-los no número que considerar mais con·eniente.
· 1nstru3^es para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista
LatinoQamericana de Estudios del Discurso, de·erao seguir as seguintes instruçoes:
1. Ln·iar seus trabalhos ao seguinte endereço postal:
Adriana Bolí·ar y Martha Shiro
Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso
Apartado 4¯0¯5, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela.
Os trabalhos também podem ser en·iados em attac%ment as seguintes direçoes eletronicas:
re·istaaled2004¸yahoo.es
shiromartha¸gmail.com
aled_edicion2006¸yahoo.es
2. Os artículos de·erao ser escritos em papel tamanho carta, com espaço duplo, de um só lado e
ter uma extensao maxima de 25 laudas, incluindo notas e bibliograíia.
3. O texto do artículo de·e ser precedido por um resumo em espanhol, português ,resumo, e
inglês ,abstract, de nao mais de 150 pala·ras. Incluir-se-ao até seis pala·ras cha·e. Os títulos
gerais e de seçoes de·em ser bre·es e explícitos.
4. 1odo artículo de·e estar acompanhado por uma bre·e iníormaçao biograíica em numa
extensao entre 50 e 100 pala·ras, onde se indique o nome completo do ou dos autores,
instituiçao onde trabalha, teleíone, íax e correio eletronico. Do mesmo modo, de·er-se-a
proporcionar, de íorma clara e completa, o endereço postal mais seguro para receber a
correspondência.
5. As citaçoes textuais de mais de 40 pala·ras de·em insertar-se no texto com sangria de 1cm de
cada lado. Sua reíerência íar-se-a segundo o sistema autor-data. Ao íinal da citaçao, escre·e-se
entre parêntese o sobrenome do ou dos autores, o ano de publicaçao e o número de pagina.
Lxemplo: ,Charaudeau, 2003: 25,
6. As notas de·em enumerar-se consecuti·amente e colocar-se ao íinal do texto, antes das
Reíerências Bibliograíicas.
¯. 1odas as reíerências bibliograíicas de·em ser ordenadas alíabeticamente depois das notas, e
como se ·era a seguir: Livros: Ruíz Á·ila, D. ,2003,. Te5iendo discursos se te5en som!reros2 1dentidad (
prctica discursiva. México: lomento Lditorial. Cap$tulo de li!ro6 \odak, R. ,2003, De qué trata
el analisis crítico del discurso ,ACD,. Resumen de su historia, sus conceptos íundamentales y
sus desarrollos`, en R. \odak & M. Meyer ,eds., Métodos de Anlisis cr$tico del discurso, pp.1¯-43.
Barcelona: Gedisa. Art$culos: Chumaceiro, I. ,2004,. Las metaíoras políticas en el discurso de
dos líderes ·enezolanos`, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 ,2,: 91-112. As letras
a, b, c, anexadas a data de publicaçao, podem ser usadas para reíerenciar trabalhos de um
mesmo autor publicados no mesmo ano.
1nstrucciones para los autores
· &ol$tica Editorial. La Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso publica trabajos originales e inéditos de
los in·estigadores miembros de la Asociación. Los trabajos recibidos seran sometidos a arbitraje por
parte de especialistas de reconocido prestigio. Como consecuencia, el Comité Lditorial se reser·a el
derecho de sugerir a los autores modiíicaciones íormales a los artículos que sean aceptados, así como
publicarlos en el número que considere mas con·eniente.
· 1nstrucciones para los autores: Los in·estigadores interesados en publicar sus trabajos en la Revista
Latinoamericana de Estudios del Discurso, deberan seguir las siguientes instrucciones:
1. Ln·iar sus trabajos a la siguiente dirección postal:
Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso
Adriana Bolí·ar y Martha Shiro
Lditoras
Apartado 4¯0¯5, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela.
Los trabajos también pueden ser en·iados en attac%ment a las siguientes direcciones electrónicas:
re·istaaled2004¸yahoo.es
shiromartha¸gmail.com
aled_edicion2006¸yahoo.es
2. Los artículos deberan ser escritos en papel tamano carta, a espacio y medio en 1imes New Roman 12,
por una sola cara y tener una extensión maxima de 25 cuartillas, incluyendo notas y bibliograíía. 1anto
las imagenes, graíicos o tablas deben anexarse en su íormato original ,jpg, tií, gií, png, excel, power
point...,
3. Ll texto del artículo debe ir precedido por un resumen en espanol, portugués ,resumo, e inglés
,abstract, de no mas de 150 palabras. Se incluiran hasta seis palabras cla·e. Los títulos generales y
de secciones deben ser bre·es y explícitos.
4. 1odo artículo debe estar acompanado por una bre·e iníormación biograíica y académica escrita en
una extensión entre 50 y 100 palabras, donde se indique con claridad el nombre completo del o los
autores, nombre y dirección de la institución donde labora, teléíono, íax y correo electrónico.
Asimismo, aparte se debera proporcionar de íorma clara y completa la dirección postal mas segura
para recibir correspondencia.
5. Las citas textuales de mas de 40 palabras deben insertarse en el texto con sangría de 1cm a cada
lado. Su reíerencia se hara según el sistema autor-íecha: al íinal de la cita se escribe entre paréntesis
el apellido del o los autores, el ano de publicación y el número de pagina. Ljemplo: ,Romano y
Sousa, 2004: 1¯,, ,Charaudeau, 2003:25,.
6. Las notas deben numerarse consecuti·amente y colocarse al íinal del texto, antes de las Reíerencias
Bibliograíicas.
¯. 1odas las reíerencias bibliograíicas deben ser ordenadas alíabéticamente después de las notas, y
como se muestra a continuación: Li!ros: Ruíz Á·ila, D. ,2003,. Te5iendo discursos se te5en som!reros2
1dentidad ( prctica discursiva. México: lomento Lditorial, cap$tulo de li!ro6 Donaire, M. L. ,2004, La
poliíonía, una relación binaria`, en L. Arnoux & M.M. García Negroni ,Comps., +omena5e a .s0ald
Ducrot, pp. 11¯-133. Buenos Aires: Ludeba. \odak, R. ,2003,. De qué trata el analisis crítico del
discurso ,ACD,. Resumen de su historia, sus conceptos íundamentales y sus desarrollos`, en R.
\odak & M. Meyer ,eds., Métodos de Anlisis cr$tico del discurso, pp.1¯-43. Barcelona: Gedisa. Art$culos:
Chumaceiro, I. ,2004,. Las metaíoras políticas en el discurso de dos líderes ·enezolanos`, Revista
Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 ,2,: 91-112. Las letras a, b, c, anexadas a la íecha de
publicación, pueden ser usadas para reíerenciar trabajos de un mismo autor publicados en el mismo
ano.
8. Cada autor recibira 2 ejemplares del número de la re·ista donde aparece su trabajo.
Adriana Bolí·ar y Martha Shiro
Lditoras de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso
Apartado 4¯0¯5, Los Chaguaramos
Caracas 1041-A, Venezuela
Mercedes Duarte
Asistente editorial
Lmail: aled_edicion2006¸yahoo.es